Los niños de ojos negros || Relatos del lado oscuro (podcast)

Están ahí, míralos bien, son simpáticos, parecen niños, pero por favor, nunca los dejes entrar, ni subir a tu auto ni siquiera les hables...fíjate bien, tienen los ojos completamente negros y son extraordinariamente peligrosos.
Cuando se habla de niños de ojos negros, la mayorÃa de las personas cree que se trata simplemente de una leyenda urbana, un bulo de Internet, una creepy pasta surgida en mil novecientos noventa y ocho, cuando el periodista tejano Bryan Bethel publicó un artÃculo en donde describÃa un encuentro con ellos. Después publicarÃa un blog y aquello comenzarÃa a crecer, de tal manera que ahora debe de haber unas dos mil o tres mil páginas dedicadas únicamente a los niños de ojos negros, al igual que el Slendermann y que muchos otros monstruos de la Internet, los niños de ojos negros no serÃan sino un simple asunto de Internet, un mito, una leyenda urbana, algo para atraer público y, por consiguiente, no tendrÃamos ninguna razón para estar aquÃ, salvo que en relatos del lado oscuro, no creemos que asà sea relatos del lado oscuro, seres extraños, sucesos inexplicables, diversidades historias que otras mentes prefieren ignorar. Déjeme que comience platicándole una historia. Vamos a tener que regresar en el tiempo a la Ciudad de México en mil novecientos setenta y cuatro. Es diciembre de mil novecientos setenta y cuatro, la Ciudad de México se está convirtiendo en un monstruo gigantesco. MuchÃsimas personas están llegando de las regiones interiores del paÃs. Las personas que estaban en el campo están migrando a la ciudad constantemente. Pero la Ciudad de México en diciembre se vuelve muy frÃa. Es una ciudad a gran altura. Está cerca de dos mil trescientos metros sobre el nivel del mar, casi a la misma altura que lima en Perú, o un poco más en esa ciudad cercano a las fiestas de diciembre, una mujer sale de su trabajo. Es una mujer de unos veinticuatro años. Su nombre es Ruth. Hoy en dÃa doña Ruth, pero en aquel entonces era Ruth, una mujer joven por haceres del destino habÃa tenido a su primer hijo. Un año antes vivÃa con sus padres porque el novio no habÃa cumplido como se decÃa antes. Asà es que a trabajarle duro y su trabajo le gustaba. No se puede quejar allá por el rumbo del antiguo mercado de la merced en una enorme panaderÃa. Ella se encargaba de despachar el pan, acomodarlo, limpiar a atender clientes, cosas que le gustaba hacer y al terminar la jornada siempre salÃa con una bolsa de pan. No es que lo tomaran, no por supuesto que no era una cortesÃa de su patrona llévate unos panes para tus papás y para tu niño. Siempre era muy cuidadosa de eso de respetar ese dÃa cercano a las fiestas de diciembre. HabÃa habido mucho trabajo. Asà es que nueve y media o diez de la noche estaba terminando ya de acomodar lo último y dejar todo preparado para que al dÃa siguiente, a las siete, las otras personas llegaran y comenzaran a despachar a los primeros clientes. El trabajo es muy cansado continuo siempre, pero hay ciertas recompensas y esa bolsa de pan era una recompensa que muchas veces ni siquiera llegaba a la casa. Por qué, Porque en la zona del mercado, de la merced y hacia donde ella vive, que está unas cuadras de ahà o vivÃa en mil novecientos setenta y cuatro, habÃa muchas personas que llegaban del campo, que llegaban con los camiones que n traÃan verduras y que traÃan comestibles buscando una vida mejor y se quedaban ahÃ. Asà es que no era raro que, al caminar sola en la noche de pronto por ahÃ, en el portal de un edificio, en la entrada de algún edificio de oficinas o algo, hubiera tres o cuatro personas arropadas con una cobija, con sombrero visiblemente con frÃo y hambre. Asà es que esa bolsa de pan muchas veces era recibida por una mano de un desconocido que temblorosa. La agradecÃa porque era un momento especial poder comer algo cuando se tiene hambre. Aquella noche, Doña Ruth, según nos cuenta en un relato enviado, caminó desde la panaderÃa como siempre, con su bolsa de pan. Va contenta pensando que va a llegar a casa, va a estar su bebé qué tanto adora a sus papás, cena rica y atrae hambre. Asà es que, conforme va a caminar usualmente de gente, no presta mucha atención, salvo que ve a alguien muy menesteroso al dar la vuelta a la esquina y ya en dirección hacia su casa. Percibe que alguien está ahà cerquita. Al pasar por uno de estos huecos que hay entre una construcción y otra donde hay una puerta o algo, percibe que haya alguien ahÃ. Pero no presta mucha atención porque al mismo tiempo que va pensando en las cosas bonitas, va viendo los adornos de las ciudades Navidad y la ciudad se llena de luces. Todas se llena de luces. Hay estos hermosos colgantes luminosos. En mil novecientos setenta y cuatro. No hay tanta delincuencia si es que se puede caminar e ir va voceando. Viendo las luces, sintió aquello que estaba ahÃ, pero no prestó atención. Ella vive a mitad de la calle. Es una vecindad, tiene una puerta grande de herrerÃa de esas que tienen como una rejita y un techito adentro hay muchas habitaciones, departamentos y demás se conocen bien. Todos han estado ahà mucho tiempo, si es que sabe quiénes entran, quienes salen. Y hay un enorme foco colgando que ilumina un poquito abajo porque ha de ser un foco de sus antiguos. Ya viene caminando y alcanza a distinguir el foco de la entrada de la vecindad y bueno, apresura un poquito el paso, porque hace mucho frÃo. Cuando llega mete la mano en su delantal, saca la llave, la introduce la gira y en ese instante, cuando gira la llave y voltea hay junto a ella un par de niños que están en la oscuridad un poquito más allá de donde está el halo de ese foco que cuelga allá arriba. Se da cuenta de eso, se les queda viendo. Termina de abrir la puerta la empuja para ingresar. Da dos pasos y está a punto de voltearse pensando Los niños están en la calle. No se me hacen conocidos. Les voy a dar pan. Se da la vuelta y observa que los dos pequeños se acercan un poco más. Ya están dentro del halo de luz de ese foco que cuelga de arriba. Pero no puede distinguir muy bien. TodavÃa son pequeños. Deben de ser de unos diez años o ocho. Son un niño y una niña. Los distingues están con la cabecita agachada como apenados y la ropa no está muy buena que digamos el niño se ve como con una camisa delgadita y unos pantalones que no se distingue muy bien como son, no se alcanza a ver mucho detalle. La niña lleva algo encima, pero tampoco lleva abrigo, no lleva un chal, un jorón o algo. No lleva más que una especie de vestido muy sencillo y es una noche muy frÃa. A ella le dan una pena enorme. Asà es que parada en la puerta de su casa se volteó y les dicen niños no quieren pan les doy pan a ver mi hija cómanse un pan ella. Se acuerda que tiene ribo, un suéter viejo que no usa. Le queda muy chiquito. Su mamá se lo lavó y se lo encogió y está pensando en lo que se comen la pieza de pan subo traigo el suéter. La abrigo y por lo menos ya comió y ya trae un suéter. Si quieren una pieza de pan dónde están, dónde viven. Están solitos y mira alrededor. En ocasiones veÃan niños y los papás estaban por ahà escondidos, gente del campo, gente que eran incluso algunos de ellos no hablaban español, sino que hablaban sus propias lenguas y apenados. Estaban por ahà se acercaban los niños. Asà es que se asoman. Mira hacia allá, no ve nada. Por allá lejos hay una farola de esas de la calle que ilumina, no ve nada, ve para acá, no ve nada. Dónde están sus papás. En ese momento va a meter la mano a la bolsa de pan que lleva es una bolsa de papel grande. Mete la mano, vas a r de la primera pieza y en ese momento levantan la cara a los niños y ella se espanta mucho, pero mucho al punto de que en ese instante se hace para atrás, agarra a la reja, la cierra y camina hacia atrás y les dice qué qué quieren de mÃ? Qué son qué quieren de mÃ? Pero no hay respuesta antes de que ocurra otra cosa. Uno de los vecinos que vive ahà pegadito en la primera puerta, al escuchar que esta mujer levanta la voz, abre su puerta y sale le dice qué pasó Ruth, qué le pasa, qué le pasa? La conocen bien. Han vivido años ahÃ. Todo el mundo se conoce esta puerta con puerta. Es una vecindad, el equivalente a un conventillo, es decir, que todos se conocen bien. Ruth se queda pasmada. No puede contestar a aquella persona que ha salido le dice Ruth, Ruth, qué le pasa a Ruth, páse ese? Ruth, pásese y la lleva la compaña hasta su vivienda que estaba en la parte de atrás arriba. Al llegar esta lÃvida, la mamá de Root no lo piensa dos veces. Lo primero que hace es quemar un pan en un comal, un bolillo, un pan blanco, un pan de sal lo que may se lo da para el susto. Acto seguido, el papá viene corriendo y trae una copita de tequila para el susto y después el vecino que le ha traÃdo le da un cigarro para el susto. Doña Ruf que hoy debe de tener más de setenta o andar en los setenta y algo. Cuenta que ella pensó que eran fantasmas. Qué fue lo que vio en ese momento, qué tanto le impactó. La cara era espectacularmente blanca. No habÃa ningún tipo de pigmento en la piel, como si fueran niños alvinos, pero el pelo era negro. En ambos niños el pelo era totalmente negro. La niña tenÃa el pelo corto a la altura de los hombros, la piel extraordinariamente blanca, como le he dicho, y no habÃa ojos a decir de Doña Ruth. Cuando ella notó esto, cuando ella se percata que levantan la carita y les ve que todo en el ojo es negro, ella pensó no tienen ojos, son fantasmas y se arranca a gritar que quieren de mÃ, Pero no podÃa correr de no ser porque aquel hombre ha salido y ha interrumpido esto de alguna forma. Ella supone que algo le habrÃa ocurrido la reacción de aquel encuentro si, por supuesto, a pesar del bolillo quemado que se usa para el susto, a pesar de la copita de tequila para el susto y del cigarro, la reacción fue que al otro dÃa estaba muy desmejorada, con un cansancio increÃble, como si no hubiera descansado en dÃas. Si hubiera trabajado veinticuatro horas los ojos hundidos totalmente, un desgano total, no pudo ir a trabajar. Simplemente no pudo llegar. Cuando salió de su casa unos tres o cuatro pasos afuera, comenzó a sentirse débil y a punto del desmayo, no pudo ni siquiera cargar a su niño. Durante varios dÃas. La mamá de la señora Ruth dijo que eso era mejor, porque asà no le pasaba el mal que le habÃan dejado. No hubo plática como tal. Los niños no contestaron nunca. Todo fue muy rápido. Ella recordaba ese incidente y nos lo contaba como si fuera una cosa de fantasmas. Pero lo que ella nos estaba contando no eran fantasmas o por lo menos no en el sentido tradicional. Lo que nos estaba contando era un encuentro con niños de ojos negros. SÃ, a lo largo de los años se han contado historias de encuentros con estas misteriosas criaturas, cuyas caracterÃsticas son, en primer lugar, piel extraordinariamente blanca. Aún cuando algunos de estos relatos se narran en regiones de personas de tez morena, como es la ciudad de México, como es incluso en algunas regiones del sur del paÃs, en donde la mayorÃa de las personas tienen test morena, los niños de ojos negros siempre aparecen con piel extraordinariamente blanca. Segundo suelen ser entre unos ocho y doce años. Es difÃcil precisar las edades su apariencia tampoco se presta mucho a saberlo. Generalmente van dos, pero no siempre. Generalmente son dos niños. Habitualmente se ha descrito que hay un discurso, una especie de pregunta clásica La pregunta es si les dejan entrar en formas muy variadas. Normalmente uno de ellos habla diciendo quisiéramos entrar, nos deja entrar, nos permite pasar a su casa. Por favor, déjenos entrar a su casa. Los argumentos también son muy variados. Ay desde aquellos que dicen nos gustarÃa entrar a su casa para ver la televisión. Nos dejarÃa entrar a su casa. Quisiéramos llamar a mi mamá, lo cual es menos frecuente, porque normalmente la excusa no va incluida con vÃnculos familiares. Normalmente la excusa es hace frÃo, déjenos entrar a su casa. O nos permite platicar con usted un momento. Sabemos que tiene usted una revista muy buena, nos deja leerla. En otras ocasiones pareciera que supieran de antemano cosas como, por ejemplo, sus niños están dormidos nos deja entrar y le hacemos compañÃa dando la idea de que saben lo que ocurre dentro de la casa. Pero el mismo diálogo que ha sido descrito también incluye, por ejemplo, frases como no tenga miedo. Esto es muy rápido. Sólo queremos entrar un momento, no se preocupe, no le va a pasar nada, no piensen llamar a su esposo porque querrÃa llamarlo y cosas similares nuevamente dando indicios de que aquello que está ahà sabe lo que las personas están pensando. Pero hay un punto importante a señalar. No pueden entrar en ninguna parte sin permiso. La mayorÃa de las narraciones que hay en este sentido reflejan que de ninguna manera van a ingresar, ya sea en una casa, un comercio, una iglesia, un automóvil dentro si no hay un permiso expreso de la persona es una de las caracterÃsticas que generalmente se han descrito. Sin este permiso, aquello lo que sea que está ahà no puede entrar. Después vienen otros factores diferentes, si bien no en todos los casos hay un discurso, no hay una plática, quizá por falta de tiempo, quizá por una interrupción. Lo que sà es un hecho es que normalmente se hacen presentes ante una persona sola, pero no siempre. También ha habido excepciones en donde hay dos testigos. No suele haber más. En todos los relatos que hemos encontrado y leÃdo, no suele haber más. Hay otro punto importante. Alrededor de los niños de ojos neos. Hay otras caracterÃsticas, como el hecho de que huelen de una forma muy peculiar. Algunos han descrito que el olor es asqueroso nauseabundo, insufrible, un olor amonÃaco, un olor penetrante y desagradable. En el caso de la señora Ruth, ella no recordaba eso. Cuando hemos preguntado si recordaba algún otro dato, como olores, etcétera, dice que fue tal la impresión de ver aquellos ojos que en principio le parecieron vacÃos, que no prestó atención a ningún otro detalle. Asà es que ese caso no puede arrojar mayor información, porque además, el vecino, al salir, interfiere y se rompe completamente. Lo que es de destacar de ese relato es que los niños nunca cruzaron la puerta, Nunca se acercaron a Ruth, siguiendo el esquema tradicional de los niños de ojos negros. Hay otras caracterÃsticas más, Por ejemplo, cuando alguien les niega la entrada, la reacción es de asombro. Por qué no nos dejan entrar? Si sólo vamos a leer la revista, por qué no nos deja entrar? Si está usted sola, por qué no nos deja entrar? Si usted ya tiene la cena preparada, no le vamos a quitar el tiempo. Y cuando alguien azota la puerta, si bien no suele haber una insistencia agresiva, como golpes, etcétera, sà puede haber hasta cierto punto un intento de convencimiento. Pero obviamente hay una reacción de las personas. Normalmente, las personas que se enfrentan con uno de estos seres, con una de estas criaturas, percibe que algo está muy mal más allá de que tengan este olor nauseabundo, que podrÃa ser incluso un niño de la calle que no se ha bañado en meses o que ha estado en un basurero o cualquier cosa de estas. Hay una sensación de agobio que va más allá una sensación de que algo no está bien y que se percibe desde la parte de atrás de la nuca, que se levanten los bellos, la sensación en el estómago de que algo no está bien y la idea de que esas personas tienen control sobre de uno de que la pregunta nos permite dejar que entremos a su casa. Es más bien una orden y entonces algunas personas reaccionan y se niegan, pero qué pasarÃa si alguien acepta. Esa Es una buena pregunta, pero antes de seguir adelante, déjeme que le narre otro episodio. También al correo electrónico. Nos llega a una narración de una persona en la zona de Izúcar de Matamoros y Azúcar de Matamoros es una región perteneciente al Estado de Puebla en la parte central de México. Es una zona caliente, es una zona que se encuentra a una hora y media de la capital del Estado de Puebla, con un clima peculiar caliente. Hay siembra de caña, de azúcar y todo tipo de cosas. Además, es una región eminentemente agrÃcola y que tiene unas extensiones muy vastas a su alrededor. Y ahÃ, Paco no nos cuenta una historia de lo que vivió. Ãl nos narra que bueno, su familia vivÃa en un enorme terreno. En este enorme terreno vivÃa la abuela, la tÃa, el papá el otro tÃo dispersos. Una noche, él regresa a casa, viene llegando y pasa a ver a su tÃa. Cuando están ahà están platicando, La tÃa le dice ya comiste. No, no he comido espérate te. Vamos a preparar algo para que cenes y en ese momento llama a la prima. La prima viene y comienza a cocinar algo. Paco está sentado en una mesa en una silla normal, simplemente está a disentado. Está platicando algo con la prima que está de espaldas a él frente a una ventana, que es donde está la estufa. Paco está sentado tranquilamente viendo hacia afuera. Hace un calor de aquellos. Asà es que la puerta está abierta. Lo único que hay es un mosquitero. Un mosquitero para puerta. Paco está con té ya llegó de trabajar de lo que haya estado haciendo. Cuando de pronto se percata que algo se mueve afuera. En ese instante se asoma un poquito, no sabe si es algún primo o algún tÃo. Alguien es un terreno enorme y viven muchos familiares ahÃ. De pronto lo vuelve a ver qué se pasa y en un cierto instante se acerca y se pega a la puerta al mosquitero y él se asombra, porque lo que está viendo es una persona muy mayor, un anciano pequeñito. Ya está pequeñito de esas personas que con el paso de los años, se han hecho más pequeñas. Lo está viendo, se le queda viendo y está a punto de preguntarle a su prima que está cocinando oye el viejito quién es, no es miembro de la familia, Eso es obvio. Quién rayos lo dejó entrar al terreno o cómo llegó ahÃ, porque está ahà es un hombre tan mayor, vestido a la usanza de antes con ropa de manta de color claro, un sombrero de palma pac Está a punto de levantarse para ir, a abrir y preguntar qué se le ofrece. Cuando levanta la vista aquel hombre y, tal como en el caso de la señora Ruth, no hay ojos paco. Se queda pasmado un instante retrocede hacia donde estaba su silla. Cae en la silla se queda ahÃ. No está escuchando ya ni siquiera lo que le dice a la prima, que está cocinando algo. Simplemente se queda pasmado. Viendo aquella imagen que está frente a él y que intenta hacer algo, como tocarlo, como acercar la mano está retirado de la puerta. No está ahà pegado, pero como que intenta hacer algo, paco en ese instante se voltea y le dice a su prima mira. La prima se voltea, pero cuando ambos miran hacia la puerta, no hay nada. Tal como se lo he dicho, no hay nada. Paco se queda sofocado. Cuando la prima le dice que qué qué pasó, reacciona y se da cuenta que si le dice algo bueno, va a ser algo muy absurdo. Entonces apenado le dice no nada. Nada. Es que vi pasar a alguien, pero no no te preocupes. Se queda con esa sensación de agobio, con esa sensación de que algo está fuera del lugar. Lo que ha visto es un anciano sin ojos o con ojos muy negros. No ha habido mayor interacción hasta que unos instantes después, la prima avienta el sartén y sale corriendo hacia el interior de la casa. Paco se levanta, apaga la parrilla y va detrás de ella. Cuando llegan a la habitación donde está la tÃa. La tÃa se volta y le dice bueno qué le hiciste. Mientras abraza a la hija, qué le hiciste. Tal por cual que le dijiste. Paco le dice nada. Yo no le he hecho nada. Por qué qué viste la prima cuando ya logra componerse un poco y responder asegura que vio a un anciano que a través de la ventana le estaba mirando la primera impresión fue grande, porque ver a un viejito afuera de tu ventana que no es de la familia, le impacta. Pero cuando el hombre levantó la mirada y no tenÃa ojos o por lo menos los tenÃa totalmente negros, el impacto fue tal que lanzó la sartén y salió corriendo a esconderse la habÃan visto dos personas. No hubo mayor interacción. La reacción de ambos fue rápida. No hubo interacción. Pero me llama la atención este relato porque, si bien no se trata de un niño de ojos negros, nos refleja exactamente la misma entidad, una criatura de piel extraordinariamente blanca que imita la apariencia de una persona mayor, pero los ojos no puede imitarlos. Ambos vivirÃan unos dos dÃas difÃciles después de aquel encuentro. Ambos sufrieron todo tipo de situaciones desde problemas de salud derivados de aquello, en teorÃa, por el susto, pero el desgano, este desgaste tremendo, esta pérdida de energÃa, fue muy, muy clara. No hubo interacción verbal en ninguno de los casos que le he narrado. En el caso uno uno de la señora Ruth y en el caso de Paco no tuvieron oportunidad de dialogar de algo. En muchos otros casos, sin embargo, sà lo hay. Hay un caso interesante de Estados Unidos, en Texas. Este caso ocurrió en los años cincuentas. Por ahÃ, más o menos, y lo narra en uno de sus libros un escritor norteamericano que tuvo oportunidad de entrevistar a la persona. Este hombre era soldado en aquella época, era militar y habiendo estado en el ejército durante algún tiempo, conocÃa bien de todo tipo de cosas? HabÃa visto todo tipo de cosas. El hecho es que un dÃa tiene una jornada libre. Está en un cierto punto militar de Texas, en los Estados Unidos, cerca de donde vive su familia, en las afueras de Houston. Asà es que tiene oportunidad de ir a ver a sus padres. Su padre le comenta que un pariente suyo está un poquito enfermo. Decide ir a visitarlo. Está lejos de Texas, en los Estados Unidos es un estado gigantesco. Asà es que trasladarse desde Houston hasta donde están los parientes toma varias horas, pero eso no es problema. Es una carretera hermosa. Además, este hombre está acostumbrado a manejar de noche a no dormir prácticamente su carrera militar. Lo habÃa hecho. Una persona de poco sueño se montó en su vehÃculo y arranca lleva una jarra de estas térmicas con café y va contento en una noche espectacularmente estrellada en un camino rural, en un Estados Unidos rural en medio de la nada. Durante mucho rato no ha cruzado un solo adulto con él. De pronto, obviamente, después de beberte un litro de café, tienes que detenerte a responder al llamado de la naturaleza. Asà es que prudentemente orilla su vehÃculo, baja del mismo y va entre unos mares torrales a liberar espÃritus. El hecho es que está ahÃ. Termina aquello regresa a su vehÃculo y justo cuando va a tomar la manija de la puerta para entrar, se percata que hay un niño ahÃ. A un lado lo hace brincar. Le dice qué te pasa, qué susto me has dado tal por cual qué haces ahÃ. El niño se le queda de alguna forma mirando pero está en la zona de penumbra. Las luces de la camioneta están hacia el frente. Si es que está en zona de penumbra. La respuesta es déjame subir a tu camioneta. El obviamente, el militar este respondió diciendo qué pasa. Eres de por aquà vives por aquÃ, por qué estás aquÃ. Mira a su alrededor y se precata que en millas a la redonda no hay una sola luz. Eso quiere decir que por ahà cerca no hay ningún rancho, casa, nada. Tampoco se ha encontrado ningún auto en las inmediaciones. Asà es que de dónde ha salido este niño. El niño vuelve a insistir déjame subir contigo. Ãl responde. Quieres que te lleve a tu casa, dónde está tu casa. Dame unos datos, dime unas señas de dónde eres quién eres? El niño vuelve a insistir. Déjame subir a tu camioneta. Pero este hombre comienza a sentir un escalofrÃo raro, algo que solamente alguien que ha estado en batalla puede sentir cuando aquello se acerca, cuando algo grave se acerca, ese escalofrÃo que sube y que luego se mete a la médula, la espalda y hace que la gente pierda hasta el control de las manos que se quedan temblorosas, y eso le empieza a suceder en ese momento. Es un tipo de un metro noventa de altura, cien kilos de peso atlético, peligroso, y este niño como de unos diez años o doce, que está en la zona de penumbra, lo está haciendo sentir como si tuviera un tigre enfrente a punto de saltar. Es lo que describe en ese instante. Ãl vuelve a preguntar qué te pasa. Estás bien necesitas ayuda. Qué haces aquÃ, pero la respuesta sigue siendo la misma. Déjame entrar a tu camioneta para ir contigo. No es Lléveme por favor a mi casa. Es Quiero subirme a tu camioneta a punto. Ãl abre la puerta, se mete y cierra la puerta rápidamente. Introduce la llave en el switch legida y la camioneta arranca y se le apaga cuando él gira la cabeza hacia el lado opuesto para ver si estaba ahÃ. Esa criatura la tiene pegada en el vidrio y ahora puede distinguirlo perfectamente. El rostro es absolutamente pálido, tiene una sonrisita peculiar, la nariz es corta, el pelo es totalmente negro y los ojos son absolutamente vacÃos, negros, totalmente sin ningún reflejo, sin esclerótica, sin nada. Todo es negro, pero hay párpados. No es que no haya globo ocular, es que no hay esclerótica. Está totalmente negro. Impactado por esto. Sin embargo, y siendo un hombre con un entrenamiento que le da cierta resistencia, arranca el auto y se va maneja rápidamente alejándose del lugar. Sin embargo, cuando vuelve en sà y ese soldado regresa en él, ese hombre fuerte detiene la marcha y lo primero que piensa es que estoy haciendo. Me acabo de encontrar un niño a mitad del desierto. Voy a regresarme y asà lo hace. Dar la vuelta en nu regresa. Manejando hacia esa ubicación, prende las luces altas del vehÃculo o largas, como le llame, las luces intensas, pero al llegar al punto no hay nada. Ese lugar está ahà la marca de las ruedas de su camioneta, etcétera. Toma una linterna que lleva con él y no hay nada, No hay ninguna señal de ningún niño. Evidentemente, cuando llegue a su destino viene sudando. A pesar de que hace frÃo, está un poco descompuesto e incómodo. No sabe qué fue lo que vio. Las declaraciones del niño eran cortas precisas. Esto, esto, esto, quiero subirme a tu camioneta. Quiero ir contigo. Me permites, no habÃa más respuesta a hacer algo mecánico. Era algo que parecÃa ser ensayado, algo como lo que ocurre cuando llaman de alguna agencia que vende tarjetas de crédito y el mensaje es exactamente igual. Monótono, aburrido sin intención, pero al mismo tiempo, como si tratara de ser amable. Esto mismo se ha repetido en muchas ocasiones. Los testimonios entre quienes han enfrentado a los niños de ojos negros normalmente relatan que el mensaje es nos permitirÃa usted entrar a su casa, pero monótono no es un me permito permite usted entrar a su casa. Por favor, quiero entrar a su baño. Algo no es el deseo de entrar. Y entonces viene la gran pregunta qué son estas criaturas. Vamos. Si esto fuera simplemente un bulo de Internet, material de creepy pasta o alguna cosa como el Slenderman, ya nos habrÃamos ido a tomar un café y a platicar de deportes o, peor aún, de polÃtica. Pero no es asÃ. Por qué no creemos que sea asÃ. Primero, porque esto no surge en mil novecientos noventa y seis o mil novecientos noventa y ocho, cuando Ryan Bethel publica su artÃculo en aquel periódico de Texas. Surge mucho tiempo atrás y es algo que se ha escuchado durante mucho tiempo el relato de la señora Ruth desde mil novecientos setenta y cuatro y nos ha descrito un encuentro con esto. El relato de paco en izúcar de Matamoros, México es el de los dos mil. Asà es que ese es más reciente. Sin embargo, existen relatos de episodios similares desde cientos de años atrás. No me cree yure y japoneses fantasmas japoneses. Hay creencias en los jureis que se remontan a mil años atrás. Cómo es un Yuray. Es un espÃritu ansioso, Es un espÃritu peligroso que puede cambiar incluso de forma. Cómo son sus ojos negros totalmente vacÃos. No todos los jurais son iguales, pero algunos de ellos sà y son de ojos totalmente negros y vacÃos. Otros casos sÃ. Por supuesto, la vau Ban Sith bairlanda mujer hermosa, atractiva, encantadora que atrae a los hombres para consumirles la energÃa vital y la sangre. Por supuesto, utiliza una larga uña para cortar el cuello y después beber la sangre. Alegremente. La primera impresión de una vaubans es que tiene los ojos color rojizo, dorado, hermosos ojos, excepto que cuando una bao ban Sid ha permanecido durante varios dÃas sin alimentarse, los ojos son totalmente negros. Todo el mundo sabe que cuando la vauban Sid se acerca a cazar, los ojos son totalmente negros. Pero una vez que está satisfecha, sus ojos son bellÃsimos y los utiliza para embaucar a la siguiente vÃctima, para presentarse y hacer la famosa invitación. Pero cuando no ha comido, los ojos son negros. Y qué me dice usted, por ejemplo, de Los tardos gallegos? Los tardos gallegos tienen ojos totalmente negros y es una leyenda de cuatrocientos años atrás y en México. En México algunos chaneques se describen con ojos pequeños negros, pero en general no es una historia nueva. Está bien que ciertamente en el Internet se ha vuelto un refrito, una leyenda urbana creciente, etcétera, etcétera, etcétera. Pero tradicionalmente en el ámbito de los seres sobrenaturales, la idea de los niños de ojos negros está presente, pero no siempre son niñas, tal como en el relato que hemos presentado de paco. No siempre son niños, sólo que tienen estas caracterÃsticas que le he descrito. Los ojos parecerÃan ser como los ojos de un tiburón. No sé si se ha fijado en eso negros totalmente y opacos. Ahora bien, la gran pregunta es qué son son alienÃgenas. Una de las teorÃas apunta a que son alienÃgenas esencialmente algo similar a los hombres de negro, que suelen presentarse después de un avistamiento de una oleada omni. Sin embargo, hay un problema con esa teorÃa. El primer punto es por qué necesitarÃan entrar, por qué necesitarÃan pedir permiso. Los alienÃgenas se conocen como asaltantes de alcoba. Durante toda la historia de la eufologÃa ha habido casos de abducción en donde las personas son sustraÃdas de su habitación. Por lo tanto, no tendrÃa sentido que pidieran permiso para entrar a la casa. Los hombres de negro han sido encontrados dentro de las oficinas de las personas. En el caso particular del hombre polilla en Point plessand Brigine, los hombres de negro estaban dentro de la oficina de los periodistas. Por lo tanto, no hacÃan esto, No tocaban la puerta y preguntaban podemos pasar. Asà es que no. Por otra parte, los alienÃgenas se presentan en formas muy variadas. Los hombres de negro generalmente son adultos, tanto varones como mujeres. Las caracterÃsticas podrÃan parecerse pielvoy blanca, etcétera, pero no tienen esta caracterÃstica de ojos perfectamente negros. Asà es que desechemos que sean una variante de hombres de negro alienÃgenas. Podemos también dejarlos a un lado, puesto que se sabe que los alienÃgenas, si quieren tomar algo, lo toman y punto fantasmas dentro de la casuÃstica paranormal. No es común. No es común que hayan niños fantasmales, pero cuando los hay, ya sea porque son suplantadores o porque son espectros que imitan una forma infantil para acercarse a las personas porque son entidades espirituales oscuras o lo que usted quiere y mande ocurren dentro del lugar. No necesitan permiso, porque ya están ahÃ, ya viven ahÃ, ya radican ahÃ. No necesitan pedir permiso. Y entonces nos queda la pregunta qué son bueno. Para muchos investigadores de fenómenos sobrenaturales y especialmente para los upirólogos, la respuesta es más que obvia un vampiro. SÃ, esa es la idea. SerÃan entidades similares a una lamia que es un demonio vampiro, similares a un agrioguruno similares, por supuesto, a un tardo de Galicia, etc. Que se alimentan de las personas. He sabido que algunos seres que podrÃan catalogarse como empÃricos no se alimentan necesariamente de sangre, sino de la energÃa vital de las personas. Y eso cabe muy bien dentro de la descripción que se ha hecho a lo largo de los años. Primero, la presencia de un olor desagradable. Si usted ha visto el video que tenemos por ahà de epirologÃa, sabrá que a lo largo de los años, quienes han tenido encuentros o han descrito encuentros con vampiros generalmente los describen como pestilentes, una presencia de un olor acre desagradable que reina en el ambiente alrededor de estas criaturas similares lo que se ha descrito en muchos de los encuentros de niños de ojos negros. Segundo, de acuerdo con la más antigua tradición de la epirologÃa, el vampiro no puede entrar a una casa sin permiso. Asà tal cual y eso deriva de dos conceptos clásicos. Uno de ellos es el concepto bÃblico de que la voluntad del ser humano es la que hace que ingrese en su mundo el demonio. El concepto como tal que han manejado muchos de los exorcistas a lo largo del tiempo, asegura que para que una persona sea asediada por el demonio y sea poseÃda, debe de darle permiso de que asà ocurra. Por lo tanto, al considerar al vampiro como una entidad demonÃaca, necesita el permiso para entrar. Claro que si lo consideramos como un ser cripto zoológico, no tendrÃa razón alguna. TendrÃa que meterse y punto por la cerradura por donde fuera. Pero en este caso, al considerarse como una entidad demonÃaca, Riccardo quiere que la persona lo deje entrar. Asà de simple por qué lo hacen para alimentarse, para satisfacerse, para lo que sea. Después viene otro punto importante. No todos los avistamientos son de noche. También hay algunos casos en los que los encuentros han sido narrados durante el dÃa a plena luz del dÃa. Eso tiene mucho que ver con que algunos de los seres vampÃricos por excelencia, por ejemplo, en Indonesia, en Filipinas, son descritos como criaturas diurnas, con las mismas caracterÃsticas. La pestilencia, la impertinencia de aparecerse a las personas, pero no pueden entrar a las cabañas. Las personas que entran a sus chozas, a sus cabañas están protegidas. Aquellos que son sorprendidos fuera de ellas están perdidos. En este caso hay esta situación que se llegan a presentar de dÃa o de noche. Ahà viene otro punto más. Pero el último punto es los poderes sobrenaturales. El hecho de poder leer la mente, la sugerencia de queremos entrar a su casa parecerÃa ser más bien una instrucción y, en algunos casos, los testigos que han narrado a lo largo de los años sus encuentros aseguran que no es tanto algo que oigan, sino algo que perciben. Y se han dado cuenta de ello porque incluso en algunos momentos las demás personas que puedan estar cerca no vieron ni oyeron nada. Ahora bien, que consecuencias tiene un encuentro de esta naturaleza. Bien, la mayorÃa de los relatos que hablan de encuentros con niños de ojos negros aseguran que no pudieron entrar. Esta parte es la que a mà me llama la atención. No tuvieron oportunidad de entrar o si llegaron a estar, el testigo escapó rápidamente. En un caso que ha sido descrito en los Estados Unidos hace un poco de tiempo. El encuentro fue dentro del auto una mujer que se baja en un supermercado a comprar algunos vÃveres. Es un supermercado de carretera en donde la conocen. Asà es, que va en su auto, detiene la marcha, en el asiento trasero está su hijo. Ella baja compra un par de cosas. Cuando regresa al auto, se percata que su hijo está sentadito donde ella lo dejó, pero al lado de ella hay otro niño de apariencia espectral espantosa. La mujer, sin pensarlo dos veces abre la puerta, saca a su hijo y retrocede, mientras que aquella criatura se acerca a la ventana diciendo llévame contigo. Llévame contigo? Vamos por qué no me llevas contigo, No tengas miedo. Llévame, contigo? Llévame contigo? La mujer horrorizada sujeta a su hijo y se regresa a la tienda. El niño le dice es que yo le abrà la puerta y lo deja entrar porque tocó el vidrio y preguntó si podÃa subirse y me dio pena hacia frÃo. Estaba dentro, pero la mujer lo rescata. Asà es que las consecuencias como tal. Tenemos claro que aquellos testigos que han estado en contacto o cercanos experimentan dolores de cabeza, pérdida de memoria, todo tipo de cosas. En cuanto a lo fÃsico, espiritualmente, pesadillas horribles. Algo que ha sido descrito por muchos de los testigos es que experimentan pesadillas prolongadas, horribles en las cuales vuelven a verlos. Pero además los escuchan en su mente, estando en el sueño, vuelven a escuchar las voces preguntando por qué no me dejaste entrar, voy a ir y me dejas entrar y cosas similares, pero además tienen la clara sensación de que los pensamientos de la persona afectada son percibidos por estos seres. Asà es que es difÃcil explicarlo, pero parecerÃan haber desarrollado alguna especie de vÃnculo. Las personas suelen tener problemas de salud, bajar de peso, perdida de apetito, perdida de energÃa. Pero más allá de eso, exactamente qué habrÃa ocurrido si entra es una buena pregunta. No tenemos claro qué puede ser. No hay un relato en donde alguien haya echado fuera o luchado a muerte con uno de estos seres. Sin embargo, si hacemos caso de que estas criaturas pudieran ser alguna forma de entidad vampÃrica que asume esta apariencia, quizá pensando que al ser niños, pueden engañar, pueden vulnerar ciertas barreras, Quizá aquellos que han estado más cerca no lo han contado, porque no están aquà ahora. Durante siglos, las historias de vampiros siempre terminan igual con una persona muerta de qué, en muchos casos sin una gota de sangre en el cuerpo, en otros casos simplemente con una apariencia de espanto horrible y muertos. En otros casos la persona se debilita y muere, lo cual podrÃa ser una explicación más claro está que no podemos dejar de lado que todo sea simplemente un bulo de Internet. Sin embargo, cuando leemos los testos stimonios de personas que sin ningún interés particular, salvo compartir su experiencia, nos cuentan encuentros con estas criaturas, nos queda la pregunta qué son, por qué están allÃ, qué buscan y nos remite inmediatamente a todos estos relatos del pasado y, bueno, como siempre algunos saludos mire usted queremos mandarle un fuerte abrazo? A Lina Renfield, ella cumplió el veinticuatro de junio, pero no tuvimos oportunidad de felicitarla Florelia Vázquez, ella cumplió el veinticinco de junio, pero no tuvimos oportunidad de felicitarle ese mismo dÃa. Si es que aprovechamos y ahora le mandamos un fuerte abrazo y claro traemos también para Junio López, June López apenas cumpleaños. Asà es que es buen momento para celebrar que está con nosotros, que seguimos vivos, que seguimos contentos, a pesar de todas estas cosas raras que han ocurrido, y claro tenemos por aquà para Christian Mercado, Christian Mercado cumplió el veintidós de junio, pero hasta ahora nos hemos enterado. Asà es que aprovechamos para mandarle un fuerte abrazo y una gran felicitación. Va a ser un gran año. Christian Créame Miguel Ãngel Delgado, que saluda a toda la familia Delgado, que nos escuchan en familia y es algo muy bonito, pero especialmente le manda una felicitación muy grande a su mamá, Crucita Velázquez de Delgado, que está en Puerto Rico. Un abrazo por allá a todos los boricuas y gracias por acompañarnos. Crucita para Verónica Vargas. Verónica Vargas está mandándole una felicitación muy cariñosa a su esposo, que seguramente está por ahà escuchándonos. Asà es que dale un fuerte abrazo de nuestra parte y, claro, un saludo muy cariñoso para Joseline RamÃrez en Lubock, Texas, para Julio Tapia en Playa del Carmen, para Viviana Rousen, Blum, Viviana Rossenblum, nos escucha en un lugar sensacional, histórico como no puede haber dos. No se escucha en Israel. Asà es que hasta allá le estamos enviando un fuerte abrazo. Gracias por acompañarnos, Viviana, gracias por acordarse de nosotros para alex Andrade, que se encuentra en Francia y Sales Román, que está en Puerto Rico, para nuestra amiga ana, Mercedes Padilla, que está en Honduras. Una fuerte felicitación a todos ustedes, un abrazo cordial a todos nuestros amigos que nos acompañan muy buenas noches, que descansen en paz o para







