Leyendas Chilenas || Relatos del lado oscuro (Podcast)

Chile, es un país lleno de misterios y leyendas asombrosas... le invitamos a conocer algunas que nos han llamado la atención
Hablar de la República de Chile es hablar de litoral y costa. Es un paÃs relativamente estrecho, pero con una trayectoria costera impresionante. Tiene más de seis cero kilómetros de costa. Pero, además de tener más de seis cero kilómetros de costa, tiene algunos de los puntos más peligrosos para la navegación que se ubican hacia el sur. El cabo de Hornos, el estrecho de Magallanes, la zona del canal de Biegle. Todos estos sitios son increÃblemente peligrosos, con corrientes marinas tremendas. Durante siglos, desde los primeros viajes de navegación europea hacia el continente y los de circunnavegación, estas regiones han cobrado la vida de muchas personas. Cientos de barcos han encontrado su última morada al estrellarse contra rocas bajeles O simplemente algunos de los numerosos islotes que hay por ahà son territorios muy peligrosos para la navegación. Estas pequeñas islas, desiertas, inhóspitas, sin alimentos, sin agua, han sido el lugar en el que han terminado sus dÃas muchÃsimos navegantes. Es una tierra en donde se han forjado numerosas leyendas, historias, de barcos, fantasmas, de apariciones y, por supuesto, en relatos del lado oscuro, merecen un lugar especial. Por qué no se queda conmigo y comenzamos relatos del lado oscuro, seres extraños, sucesos, inexplicables, diversidades historias que otras mentes prefieren ignorar. Una de las leyendas más conocidas de la región de Chiloi es el caleuche. Es una leyenda local para muchos, pero en realidad es una historia que se ha extendido a lo largo de toda la costa y muy hacia el norte de esta región costera. Asà es que es una de esas leyendas que ha premeado muy profundo. Qué le parece si le presento un breve relato que tenemos acerca de aquellos lugares basado en una investigación en campo. Miembros del equipo hace algunos años estuvieron en aquellas regiones y tuvieron oportunidad de recabar mucha información y de estar parados ahà a la orilla del mar, esperando la llegada del caleuche. Los relatos el caleuche. Cuando pregunto por el caleuche, me miran silencioso los marinos que están sentados en el puerto de Pinquén sà les digo el caleuche, saben algo de ese barco y me siguen mirando sin expresión, sin decir palabra. Estoy escribiendo todo esto mientras se investiga un poco con la gente del pueblo. Los marinos que intento interrogar trabajan en el puerto y todos viven aquÃ, en la localidad de Kemchi. Probablemente llevan toda su vida aquà y viendo lo que sus padres y sus abuelos vivieron viviendo en alta mar, lo que oscuramente, este puerto ha presenciado desde siempre el misterio se llama caleuche, asà nomás caleucho, pero es como si al decir el nombre de este barco se dijera algo más que un simple nombre. Aunque el caleuche es una de las leyendas más populares de las islas chilenas, mucha gente aquà prefiere no hablar de ello. Quizás sea el temor que provoca algún mal recuerdo. Yo llegué aquà sabiendo lo que todos, que el talecho es un barco fantasma usado por los brujos que navega de noche que no cualquiera lo puede ver, pero fuera de eso nada más. Ayer platiqué con una hermosa muchacha, algo irreal en su aspecto, como si fuera una desaparecida que de pronto regresa y se queda jugando en la arena. Ahà parada. Mientras veÃa el mar, me dijo un poco más sobre el misterioso barco, el Taleuche puede viajar como un barco común, quiero decir sobre la superficie del mar, pero también puede hacerlo bajo la superficie. A bordo se efectúan fiestas y bailes, cuyo ruido y música atrae a los navegantes que deambulan por las islas haciendo los esclavos que ponen a su servicio. Conocido es que los que mandan a bordo son brujos que principalmente se dedican al contrabando abaste de cien ndo comerciantes que tienen pacto con ellos. Te digo esto porque no creas que aquÃ, en esta arena que ambos pisamos, las cosas son sencillas y fáciles de registrar. El buque tiene la particularidad de que, cuando es perseguido, se transforma en roca, tronco de árbol o simplemente en allga para pasar inadvertido y asà evitar su captura. Asà que te recomiendo que no preguntes tanto sobre el caleuche y que mejor abras bien los hombres, a pesar de que la muchacha de la playa me estaba contando más cosas sobre galeuche, algo bien su voz, que me implicaba como si me estuviera previniendo de algo. No sé gusto. Estaba yo pensando en esto cuando ella continuó su relato. El castigo para ellos que miran al caleuche consiste en dejarle la boca chueca la cara hacia la espalda o bien darles muerte en forma repentina. Al decir esto, la muchacha desvió la mirada del horizonte y giró para mirarme fijamente. Debo confesar que sin un poco de estupor o de miedo para decirlo francamente, para ocultar un poco mi sorpresa, pregunté el por qué de tal maldición y también le dije que alguien tenÃa que haber sobrevivido al caleuche, pues de otra forma no conocerÃamos la leyenda, el caleuche y unos cuantos han visto el barco fantasma, como usted le llama, pero lo ven cuando se aparece todo iluminado, cuando momentos después se disuelven la oscuridad, comienza la maldición. El que vea al caleuche es porque el barco encantado quiere llevársele vaya a saber para qué. De pronto me señaló hacia el puerto en donde estaban los hombres que no quisieron decirme cosa alguna sobre el barco. Ella los apuntó con su Ãndice y me dijo ve a todos esos hombres tienen los dÃas contados. Por eso viven asà como salidos del tiempo. Seguro el barco ya les ha tomado el espÃritu en algún dÃa de pesca y ahora sólo esperan lo peor. Llam visto a otros pescadores y marinos conocidos suyos flotar inertes a merced de la corriente. Me despido vagamente de la muchacha y trato de no mirar hacia el mar, piso la arena y camino rápidamente hacia mi hostal. Quiero regresar aquà al anochecer, pues es cuando dicen que el caleuche con luces y gran música encubierta sale para encantar a sus vÃctimas ya en el hotel preparo la cámara fotográfica. No pretendo correr el riesgo de ver con mis propios ojos la entrada del puerto. Reviso rápidamente la información que tengo antes de salir dispuesto a fotografiar el barco fantasma. Descubro que el caleuche de Chile es conocido en Nicaragua como barco negro. Acaso sean dos barcos, o quizás sean dos apariciones de la misma misteriosa y fantasmal embarcación. La leyenda del caleuche tiene su origen en los pueblos pescadores en el archipiélago del sur de Chile. Se dice que el barco fantasma, el caleuche, a veces se les aparece a los marineros en la mitad de una tremenda tormenta, brillando con una luz blanca espeluznante y creando una calma momentánea. El marinero que ve el caleuche sabe que está condenado yace a una tumba en el fondo del mar o a ser parte de la tripulación del barco fantasma merito. Esto mientras coloco el tripié y la cámara. Me siento en la arena, dispuesto a esperar. Sigo sin mirar de frente el horizonte marino, Escuche el oleaje y el viento nocturno. Me pregunto si alguien ha fotografiado ya al caleuche o seré el primero. La luna hace brillar un poco el mar y comienzo a sentir miedo y, al mismo tiempo, atracción. No puedo evitar mirar de lleno las olas dentro de mi temor. Escucho o creo escuchar la voz de la muchacha. Caleuncho, buque de ardea, busque, des fuegos, barcol chol buque, fantasmas, barcos al tral tripulación de esqueletos, navegando a velas dessalegadas, varas y antemente iluminado por luces de San Telmo en el recodo de cualquier canal anal presagia. Locura y muerto? Muerto? Locura? Jura y muere muerto sin fotografÃas del barco. Claro escribo esta carta Caleuche viene de caleun transformarse y de che gente. El nombre significarÃa, pues, gente transformada de alguna manera. Yo estoy transformado. Escribo ahora porque mañana zarpo con los hombres del pueblo al Amanecer me embarcaré con ellos. Finalmente han accedido y no sé cuándo vuelvo a pisar tierra un tal plat hombre viejo amante del mar y el vino me advirtió de los peligros. Hace poco me dijo en Chiloé en una casa sentada a la orilla del mar, sucedió algo terrible. Dicen que esta casa está habitada por fantasmas plata. Firma que son los tripulantes del Caleuche y la ocupan para sus fiestas. Se cuenta que un grupo de jóvenes decididos se introdujeron una noche armados de palos escopetas y revólveres y sólo se encontraron con perros que les mostraban los dientes, gatos encrespados, serpientes enroscadas y otros animales que corrÃan en todas direcciones. Estos animales, según el viejo plat, son los tripulantes del caleuche que se habrÃan transformado poder que tienen los marineros, asà como esta embarcación fantasma. Todos los que entraron en esa casa perdieron la vida antes del año. Lat conocÃa dos o tres de esos muchachos. HabÃa navegado con ellos en algunas ocasiones. Fue algo trágico e inexplicable. Apenas se embarcaba. Alguno de ellos se enfurecÃa el mar y la embarcación se perdÃa. Otros se ahogaron y aparecÃan flotando en las aguas o tirados en la playa y del resto. Se dijo que habÃan sido secuestrados por los tripulantes del caleuchi dentrolatos del lado oscuro. Qué le ha parecido a usted este relato que le hemos preparado. La leyenda del Caleuche, como se ha planteado aquÃ, tiene su origen en esta región, aunque durante años ha habido personas que aseguran que la leyenda del Caleuche no es otra cosa que una réplica de la leyenda del holandés serrante, lo cual no es cierto ni cercanamente. La leyenda del caleuche surge en este territorio, en un lado opuesto completamente. El holandés serrante surge por allá, en el cabo de buena esperanza, en el fin del Ãfrica y aquÃ, en esta región de chiloé surge esta peculiar historia. Una de las posibles causales de que surgiera la historia tiene un origen real. Claro es una leyenda. Es un relato que se ha contado durante mucho tiempo, pero existe por ahà un dato que ha sido recopilado que podrÃa dar un indicio de dónde surge la historia del Caleuche y es que en mil setecientos setenta, en el puerto de Castro, en Chiloé, arribó un barco holandés. Era un corsario, era un barco de piratas. Literalmente, esta gente trabajaba al servicio de la corona, asaltando barcos en alta mar, pero también asaltando puertos, asaltando lo que pudiera. Los corsarios eran una especie de mercenarios que recibÃan una paga por cada cosa que llevaban a la corona. Gracias a esto tenÃan barcos, tenÃan un puerto seguro a donde llegar, tenÃan privilegios, asà es, que solÃan ser extraordinariamente crueles y, según se cuenta, también tenÃan artes oscuras brujerÃa. Asà que, cuando llegan a aquel puerto, en mil setecientos setenta, la gente comienza a alarmarse. El barco ancla y descienden y comienzan a hacer de las suyas, por supuesto, ebrios destrozos gente haciendo aquà y allá robando. Pero además, hay un profundo temor en aquellas buenas personas de aquel entonces, porque, a decir de los locales de la gente que habÃa visto el barco al caer la noche sobre la cubierta, la tripulación hacÃa una suerte de hechizos y brujerÃas. Se decÃa que el capitán Vincent van Eut no era otra cosa que un brujo que se encargaba de convocar espÃritus infernales para darle protección a su barco. Ante todo esto, un buen dÃa, uno de los curas del lugar, Fray Juan Evangelista Olmedo, se trepó al barco acompañado de un grupo de feligreses, mientras aquellos corsarios estaban por allá en la parranda y la juerga. Se n n n la suben al barco y realizan una antigua oración que se conoce como el Tedéum, un rito de protección, pidiendo la intervención divina para proteger esta región del poderÃo del mal. En consecuencia, se hace aquella célebre oración. Después bajan y escapan corriendo porque está por llegar el capitán con su gente un buen dÃa. El Capitán Harto ya de estar ahà cansado de lo mismo, monta en el barco Zarpa, cargado de provisiones y de toda suerte de parabienes para nunca volver el barco nunca llegarÃa a su destino y, según se cuenta, poco después se harÃa pedazos contra las rocas en una isla cercana. Toda la tripulación morirÃa, sin embargo, a los pocos dÃas de aquello. El barco serÃa nuevamente visto en la región de Castro. Marinos pescadores que estaban en el mar observaron de nuevo el velero aquel navegando en las aguas. Misteriosamente él mismo no hay pierde era el mismo y lo volvieron a ver durante mucho tiempo y sabe cómo se llamaba ese barco el calache. Si bien hay algunos investigadores que consideran que caleuche quiere decir aquellos que se transforman, hay otros que aseguran que el verdadero origen del relato está ahÃ, en mil setecientos setenta, en el barco de Vincent pan Eut, el cual, por cierto, tenÃa fama de estar embrujado. Asà es que, bueno, es una rica leyenda de los mares, pero no es la única. Hay otra historia que a mà me ha impresionado durante muchos años. Verá el dieciocho de febrero de mil setecientos setenta dos grandes barcos zarpan del Puerto de Cádiz. Uno de ellos es conocido como Ãl Gallardo y se encuentra al mando del Capitán Juan Esteban Espeleta. Es un velero enorme y lleva muchÃsima carga. Se dirigen hacia los mares del Sur, van a hacer un cruce a través de Estrecho de Magallanes en esta región y después navegarán hacia el norte, visitando varios puertos de la costa pacÃfica de América. El otro barco es nuestra Señora del buen Consejo y San Leopoldo, otro carguero enorme. También va repleto de todo tipo de cosas valiosas. La corona española ha ordenado que muchos bienes sean enviados a todas las poblaciones de la Nueva España del virreinato de aquellas zonas de la parte del continente sur con el objetivo de vender lo que en España ya no está teniendo buen comercio. La fábrica Real de Cristal no está vendiéndose bien. Asà es que han preparado una carga enorme que va a ser en sns a los territorios de la corona en América. El objetivo es pentarlo por allá. Obviamente, y por ello han preparado ambos barcos, pero además también hay mucho pasaje. Muchas personas que se van trasladando a diferentes locaciones han abordado tanto el gallardo como el nuestra señora del buen Consejo. Ambos barcos tienen capitanes de gran experiencia. En nuestra señora está capitaneado por Juan José Antonio Alzaga, pero su piloto es Manuel de Buenchea, un hombre que conoce bien las rutas del Sur y que conoce muy bien la costa americana del Sur, porque la cartografió es un hombre que ha navegado ahÃ. Ambos barcos zarpan sin ninguna novedad y avanzan tranquilamente en algún punto del camino. Sin embargo, a principios del mes de junio se pierden de vista uno del otro. El gallardo al mando del capitán Espeleta, continúa su marcha y en la en algún momento llega a la zona entre ValparaÃso y Constitución, en el territorio actual de Chile. El barco detiene la marcha a la espera de saber qué ocurrió y para que lo alcance. En nuestra señora del buen Consejo, un par de dÃas después, el veintitrés de junio de mil setecientos setenta, el gallardo observa a la distancia que se aproxima su otro buque en nuestra Señora del buen Consejo, con gusto observan que el barco se acerca, por lo que disparan un cañonazo de salva, es decir, un cañonazo de saludo. Avisando que ahà están, pueden observar a la distancia que el barco se encuentra visiblemente dañado. La arboladura está desierto, es decir, que no hay casi velas, salvo un par de velas en la parte muy baja. El barco navega titubeante. Se puede observar que no tiene un rumbo muy claro. El gallardo permanece a la espera de que le respondan el saludo, pero no hay tal. A la distancia se observa que el barco está visiblemente afectado por algo. No se observa mucho movimiento. Era de esperarse que tuviera las luces de alguna manera, que respondiera de alguna manera, pero no hay tal. El gallardo permanece a la espera mientras observa que aquel barco más bien navega a la deriva. El capitán Espeleta ordena que el gallardo se ha puesto al paino, es decir, que reduzcan su velocidad y naveguen esperando a nuestra señora, pero no hay respuesta. Continúan asà y al caer la noche lo pierden de vista. No se han encendido las luces que deberÃan de Encenderse no ha habido respuesta. Aquello comienza a preocupar. No serÃa sino hasta el otro dÃa cuando, finalmente, y estando cerca ambos barcos, el capitán Espeleta ordena que un grupo de hombres a borde una lancha y reme a dar alcance a nuestra señora. Al llegar allá, los marinos logran trepar por la borda y encuentran un cuadro muy extraño. Los pasajeros y la tripulación a bordo de nuestra señora se encuentran terriblemente mal. Muchos de ellos agonizan tirados sobre cubierta. Otros están muertos y sus cadáveres se están descomponiendo. Ahà Ãnicamente una treintena de hombres está imposibilidad de estar de pie, pero están increÃblemente enfermos y débiles. Alguno de ellos reporta que la noche anterior un marino intentó subir al mástil para encender una luz y que pudieran localizarlos, pero era tal su debilidad, que ha terminado por caer al mar antes de llegar y se ha perdido. Asimismo, reportan que al menos se han arrojado por la borda unos setenta y ocho cadáveres, pero los demás están tan débiles que no pueden levantarlos y arrojarlos. El escenario es antesco. En nuestra señora habÃa salido de Cádiz con unas trescientos personas a bordo y ahora mismo hay cuerpos tirados por todas partes agonizantes y otros están muertos. El olor es terrible. Dentro de las personas que aún siguen con vida y que están más o menos completos está el propio Capitán José Antonio Alzaga, pero asegura que no es capaz de manipular el barco. No tienen la fuerza entre el escorbuto, el hambre, la sed están totalmente acabados. El esquife aquel la lancha que ha remado ahà inmediatamente vuelve a montar y navega hasta el gallardo, en donde informan a su capitán. El Capitán ordena que de inmediato se tomen provisiones, que se prepare todo varios barcos, por lo menos unos cuarenta hombres del gallardo serán enviados al nuestra señora para que tomen el control del barco y puedan llevar a upo puerto. Además, deberá prepararse una lancha con alimento, con agua, con medicamentos, con algo que pueda socorrer Aquella gente está la situación que comienza un febril movimiento a bordo del gallardo. Se da la orden entonces de izar los remos y bajar las lanchas. Cuando comienza en este movimiento, repentinamente comienza a soplar un viento terrible que no permite hacer nada. Las lanchas que estaban siendo descendidas hacia el agua tienen que volver a la cubierta y permanecer ahÃ, porque el viento y la marejada es tal que, obviamente, no sobrevivirÃan a tal al caer la noche. No hay nada que hacer, simplemente esperar. El gallardo está anclado a la espera. A la distancia se observa el triste movimiento de nuestra señora. Los marinos del gallardo están a la expectativa. La tripulación. Es incapaz de controlar aquella nave. Es incapaz de hacer nada cuando de pronto para asombro de todos observan cómo en la arboladura de nuestra señora se encienden todas las luces todo el barco se ilumina, de pronto comienza a haber movimiento y se observa cómo las velas comienzan a isarse y a inflarse con el viento. Y repentinamente, en nuestra señora comienza a navegar ante el asombro de todos, porque está todo iluminado y obviamente, aquello resultaba imposible para asombro de Espeleta y su tripulación, el barco navega y desaparece en la distancia. Aún cuando el capitán ordena levaran clasidarle seguimiento no puede. Simplemente no puede, a pesar de que es un barco que está en pleno control, en pleno manejo, no logran darle alcance a varias millas náuticas. De ahà otro barco de bandera inglesa alcanza a distinguir a la distancia Nuestra Señora y a pesar de que intenta darle alcance, tampoco lo puede. Simplemente se pierde para siempre. La historia es interesante porque el dÃa veintisiete de junio de mil setecientos setenta, en nuestra Señora del buen Consejo y San Leopoldo, estaba hecho pedazos en una playa cercana a la desembocadura del rÃo Huenchulami. Toda la tripulación, todos los pasajeros estaban muertos. Sólo se recuperaron doce cadáveres. El tesoro que llevaba a bordo y que estaba constituido de joyerÃa fina ropa bordada de oro cientos de paquetes con cristalerÃa fina, terminarÃa en el fondo del mar. Los propietarios de la carga enviarÃan varias comisiones para tratar de rescatar lo más posible siendo imposible por el lugar en el que estaba. Curiosamente, durante los años siguientes, muchas personas hacen haber visto navegar a nuestra Señora del buen Consejo y San Leopoldo con toda la arboladura iluminada, las velas desplegadas, navegando a gran velocidad en medio de la tormenta. Esta es la leyenda. La realidad de las cosas es que sà existió el barco y sà se hundió en ese lugar y existe el pecio hoy en dÃa. El tesoro que se guarda ahà debe de valer unos treinta millones de dólares, pero por temas legales, no puede ser rescatado todavÃa. Pero qué fue lo que vio el capitán Espeleta. Entonces el barco como tal no estaba en condiciones de navegar en el punto en el que fue visto y el punto en el cual se encuentra el pecio no tiene corrientes ligadas, es decir, que no podrÃa haber sido arrastrado desde donde fue visto por última vez hasta el punto en el que se encuentra el naufragio. La navegación era complicada, pero además, el testimonio de aquellas personas que subieron do y del propio espeleta de lo que vio resultaba intrigante. Pero es un barco fantasma. Asà es que tiene que haber una historia atrás y la historia es, por demás, interesante. Verá el barco como tal no se llamaba asÃ. Su nombre original era ley Oriflam, el estandarte y era un barco francés. El barco francés habÃa navegado por acá y por allá y habÃa hecho de las suyas hasta que finalmente fue capturado, capturado por españoles que le cambiaron el nombre de Leoriflam. A nuestra señora del buen Consejo y San Leopoldo y fue vendido al propietario de la carga que lo envió a su último viaje. El barco era conocido generalmente como Oriflama, ya que, a pesar de que le habÃan puesto el nombre español, la gente seguÃa llamándolo Oriflama por el nombre original y actualmente el naufragio se conoce como el naufragio del Orifrana. La realidad de las cosas es que el barco habÃa cambiado de nombre al menos dos veces. La primera cuando fue capturado primeramente por ingleses, quienes le pusieron otro nombre, y después vendido, fue capturado por españoles y renombrado como Nuestra Señora del buen Consejo. Como consecuencia de todos aquellos movimientos, el barco habÃa cambiado varias veces de nombre y navegaba en unas aguas particularmente peligrosas en las que ya estaba navegando. El caleuche tiene relación. Cómo saberlo. Es difÃcil saberlo. Son leyendas muy antiguas, pero que tienen un origen real en barcos que existieron en testimonios que se dieron en su momento. Ahora quiere saber otra historia. Ha oÃdo usted alguna vez hablar del barco de los esqueletos. Es una leyenda muy complicada, y es complicada porque fue publicada originalmente en un periódico. El veintitrés de octubre de mil novecientos trece, el Straight Times publicaba la nota basándose en otra noticia original de Livining Stander. Este relataba un encuentro misterioso. El encuentro habÃa sido entre una goleta conocida como el Johnstone y un barco misterioso del cual únicamente se sabÃa que tenÃa una inscripción en la proa que decÃa Malborough y todo esto describÃa lo siguiente. Navegando por los mares del sur cerca del estrecho de Magallanes, la goleta Johnston divisó a la distancia una embarcación que navegaba a la deriva oscilante, sin un rumbo fijo, sin velamen, únicamente con algunos mástiles pelones. Cuando observan esto, la goleta Johnston se acerca para observar de qué se trata. Tras un momento de calma en el que las corrientes han amainado y no hay oleaje fuerte, descienden una pequeña lancha a bordo de la cual seis marineros reman rápidamente hasta alcanzar el costado de aquella embarcación misteriosa. Tras gritar varias veces y hacer sonar una corneta para avisar que estaban ahÃ, deciden abordar el barco. Estando ahà se dan cuenta que la cubierta está horriblemente dañada. La madera está podrida y hay varios agujeros de las velas. Lo único que queda son jirones colgados, algunas cuerdas que están por aquà y por allá. Hay moho por todas partes, pero el asombro crece porque, conforme se acercan a la parte de la popa allÃ, por donde está la rueda del timón, hay un esqueleto totalmente desencarnado. Solamente son los huesos. Más allá hay otro. Por allá hay otro. Conforme caminan hacia el pañol de proa se percatan que ahà juntos como apretados. Entre ellos hay otros tres esqueletos que únicamente tienen restos de una ropa y están visiblemente descompuestos por el tiempo. Logran entrar a la parte baja en donde encuentran las habitaciones en las que habrÃan dormido los tripulantes y los pasajeros encontrando ahà por lo menos otros diez esqueletos. Todos ellos están totalmente desencarnados de la carga. No se puede saber qué es. Está muy dañado todo y el barco se mueve penosamente a riesgo de los propios marinos que acaban de abordarlo descienden vuelven a montar en su lanchita y navegan hasta el Johnstone, en donde informan al capitán de lo que ha ocurrido con aquello. Han tomado nota del nombre que han podido ver en la proa visiblemente dañado han escrito en un papel malboro. Mientras esto ocurre a bordo del Johnstone, comienzan a preocuparse porque crece un vendaval y una marejada. Se sabe que los canales como el Estrecho de Magallanes y en esta zona el clima puede ser muy traicionero y súbitamente cambiar. Asà que, mientras esto ocurre pierden de vista el malboro que desaparece llevándose consigo todos aquellos cuerpos corruptos, la carga o lo que fuera en la distancia. Para siempre esta leyenda esconocida como la leyenda del barco de los esqueletos, pero quizá la parte más interesante es que sà existió un barco con esas caracterÃsticas en la malboro. Era un velero que ahora mismo usted estará viendo Por ahà una fotografÃa un precioso velero que navegaba siguiendo una ruta muy particular. La ruta era de Nueva Zelanda. Navegaban hacia la zona del Estrecho de Magallanes y de s n de s u s. Cruzaban hacia el Atlántico y subÃan a Inglaterra. Descargaban normalmente la misma carga, siempre carne congelada de oveja y lana. Después, estando en Inglaterra, cargaban otra serie de cosas descendÃan por la costa africana, llegando hasta Australia, en donde navegaban la costa australiana llevando diferentes provisiones que terminaban descargando en Nueva Zelanda, en Littleton, desde donde volvà a iniciar el viaje. El barco navegó por última vez en mil ochocientos noventa. La bitácora y los datos donde navegación están perdidos, pero lo que sà se sabe es que su trayectoria habÃa sido normal, La carga habÃa sido correctamente colocada en el manifiesto de carga conservado en Littleton. Queda todo muy preciso, pero nunca llegó a su destino. Lo único que se sabe es que veintitrés años después, el barco fue visto por la goleta Johnstone en aguas del estrella de Magallanes, con todos los pasajeros y tripulación muertos. HabÃa zarpado con veintitrés personas a bordo y fue encontrada veintitrés años después, con todos muertos convertidos en esqueletos, flotando en un mar que ya de por sà está lleno de leyendas. Si faltaba algún dato curioso, bueno pues en mil novecientos once, un vapor que navegaba en aguas chilenas el copiapó. Asà se le conocÃa. Reportó a la capitanÃa de puerto de valparaÃso un incidente a mar abierto navegando cerca de la costa, pero lejos un de puerto en la primer vigÃa del copiapó alertó a la tripulación de puente acerca de unas extrañas luces que se aproximaban por vapor. Tanto el primer oficial timonel, el guardiamarina que estaba al mando y uno de los oficiales de a bordo, no el capitán. Sólo uno de los oficiales de a bordo que se encontraban en el puente de mando. En ese momento pudieron observar lo que el vigÃa señalaba. Las luces se fueron acercando peligrosamente al Copiapó que intentaba cambiar de curso, pero no podÃa alejarse de aquello, hasta que finalmente las luces estuvieron tan cerca que desde la baranda del puente pudieron observar claramente el paso de un silencioso barco totalmente iluminado que navegaba junto a ellos. Silencioso pausado poco a poco. El velero que se encontraba a su lado y que no chocó con ellos siguió su navegación conforme Se alejaba un poco. Entonces pudieron escuchar al irse alejando el sonido de una alegre música que comenzaba a sonar la tripulación del Copiapó reportarÃa esto a la capitanÃa. Irónicamente acababan de reportar oficialmente un avistamiento con el Caleuche usted qué piensa. Y ahora permÃtame mandar algunos saludos y felicitaciones. Verá Comenzamos por Elena Servin. Ella felicita a su mamá, que cumple cuarenta y seis años. Mira qué joven qué personas tan jóvenes. César RodrÃguez, que está en Houston, es de Guatemala, pero está en Houston, nos escucha a diario y le mandamos un fuerte abrazo. MarÃa Laura León y ya cumplió años el dÃa de ayer, quince años, sus quince primaveras, como decimos en México. Su mamá, Alejandra, la felicita desde Hurlingham, en Buenos Aires, un abrazo a ambas. Gracias por acompañarnos en México los quince años en un motivo de una fiesta muy grande en donde las personas bailan la chica se viste muy elegante y se hacen una serie de ceremonias. Asà es que es motivo de gran alegrÃa para Jesús Guevara, que cumplió el seis de agosto, es decir, ayer cumplió en Lima, Perú. Es amigo y seguidor del programa durante mucho tiempo. Un abrazo Jesús. Muchas gracias, Arturo Gabriel. Arturo Gabriel, cumpleaños hoy. Asà es que ahora mismo ha de estar celebrando su cumpleaños con pastel y con todo aquello muy lindo y lo felicita a su mamá Diana. Le mandamos un abrazo a ambos. Muchas gracias por acompañarnos. Verónica Ramasini, ella felicita a su hija Vanesa Verdinelli, que está en Roma y ha cumplido años. Para milagros alsal de Miguel Jiménez, Liliana Talavera. Para Arturo RamÃrez, que está en la ciudad de México y cumpleaños ahora mismo. Hoy está de mantener largos. Asà es que un abrazo por allá Lourdes a Balsa, que cumple años hoy también Lourdes, muchas gracias por acompañarnos siempre. La vemos por ahà en el canal. Le mandamos un abrazo y también para nuestra querida diecinueve sesenta y ocho Taquito, que es una amiga del canal que siempre nos acompaña y ha cumplido años apenas y no pudimos felicitarla a tiempo, pero ahora mismo le mandamos un fuerte abrazo. Gracias por acompañarnos siempre para MarÃa Isabel Vázquez González, que es felicitada por su esposo Felipe. Muchas gracias, buenas noches y que descansen en paz a la r la ra







