La maldición del último templario || Relatos del lado oscuro (podcast)

Fueron poderosos, lucharon ferozmente, murieron en lugares lejanos y muchos de ellos realmente lo hicieron por fe, pero fueron traicionados y murieron de formas crueles... no sin antes maldecir a sus asesino. Los templarios y su maldición.
No, no vis Domine, no Nobis sed nomini tuda gloriam no a nosotros, señor no a nosotros, sino a tu nombre. La gloria templario relatos del lado oscuro para seres extraños sucesos es inexplicables, adversidad formana historias que otras mentes prefieren ignorar. Es el dieciocho de marzo de mil trescientos catorce, hace más de setecientos años. Qué ocurren estos acontecimientos y estamos ahora mismo en la isla de los JudÃos, un pequeño irlote de arena ubicado en medio del rÃo Sena, en ParÃs, Francia. A un lado se encuentra la isla de la Cité, en donde se ubica la Catedral de Notre Dame y algunos edificios pertenecientes a la familia real. En esta pequeña especie de islote se encuentran varios guardias que custodian Un hombre muy mayor es un anciano se le ve cansado, agobiado, lleva una vestimenta primitiva, una especie de camisón de una tela gruesa. Ãspera muy sucia. Todo él tiene un aspecto desagradable. Por demás, sucio. El cabello está muy largo, las barbas han crecido, tiene los pies cubiertos de una especie de barro sucio. Su apariencia es terrible. Está dentro de una especie de jaula improvisada, unos pocos palos que han sido colocados y en el interior está este hombre. Un poco más allá está otro sujeto igualmente maltratado y en muy malas condiciones. Ambos esperan sentados hace mucho frÃo. Es temprano por la mañana. Los guardias están tratando de calentarse con una pequeña fogata que han realizado mientras esperan ahÃ, poco después comienzan a llegar personas Algunos se van acomodando en la orilla del rÃo. Otros buscan puntos más elevados en las casas, en las construcciones vecinas. Algunos más atrevidos han llegado en pequeñas lanchas que se van colocando a la orilla para poder observar adecuadamente. Y es que viene un espectáculo, un espectáculo para aquella turba de gente que ha llegado. Hay bebida, hay ruido, hay fiesta. Es una escena muy grote, porque mientras que este anciano y aquel otro hombre están ahà encerrados, la gente comienza a celebrar. Hay gritos, hay música, un rato. Después aparece un sujeto vestido elegantemente. Es un proboste. Viene a dar un mensaje. Es quien lee un acta, hace que traigan ante su presencia al hombre mayor, al que comienza a leerle todo aquel enorme texto en donde se le declara culpable de herejÃa. Se le declara culpable de simonÃa, es decir, de haber vendido privilegios eclesiásticos. Se le declara culpable de sodomÃa, de haber mantenido relaciones carnales con otros hombres de forma sostenida. También se le acusa de haber tenido prácticas paganas. Vaya es una larguÃsima lista de cargos. Cuando aquel sujeto el probósto determina de leerlo la última frase que es por ello se le condena a morir en la hoguera. Durante todo el tiempo que este sujeto ha estado leyendo el acta, aquel anciano de apariencia visiblemente afectada, ha permanecido de pie. Estoico sin esbozar la más mÃnima emoción. Ningún tipo de miedo de pánico está a punto de ser enviado a la hoguera que está ahà muy cerca ya ha visto cómo han comenzado a pilar los haces de leña que se colocan alrededor de un poste donde será atado y quemado. Sin embargo, no se le ve preocupado por ello, porque su única respuesta es no soy culpable. Aquel hombre continúa diciendo usted ha sido acusado. Usted declaró y después se retractó, a lo que aquel anciano responde. Fui torturado, pero no soy culpable. El probóste da dos o tres instrucciones más y sigue diciéndole sa. Cuando aquel anciano se retira a la camisola, a esa especie de camisón tosco que lleva dejando al descubierto el pecho exhibiendo una espantosa herida. Es una herida que está del lado izquierdo a la altura del corazón, en el pecho, en aquel esquelético pecho, hay una herida tremenda que obviamente, él mismo se la ha provocado con algún instrumento muy básico, una punta de madera, una roca con algo se ha hecho esta herida espantosa que ahora mismo está inflamada, enrojecida y purulenta, pero que permite ver con toda claridad una cruz justo arriba del corazón. Y es que aquel anciano decrépito, sucio ruinoso es un templario, pero no cualquier templario. Es el último gran maestre de los templarios. Es Jacques Molie, el último gran maestre de la orden. Y acaba de demostrarle al proboste enviado por Felipe IV el hermoso. Le acaba de demostrar que podrán quitarle sus ropas, sus armaduras, su dignidad, pero nunca le podrán quitar que es un templario acto seguido. Comienza a caminar con una actitud serena hacia el poste donde será quemado detrás de él. El otro hombre que ha venido también es un templario y tampoco l uce ningún tipo de miedo ni ningún tipo de preocupación. Camina sostenidamente. Se trata de Godofredo de Charney, quien fuera el preceptor de normandÃa de la orden templaria, también está condenado a morir en la hoguera por haberse retractado de sus confesiones obtenidas bajo tortura una vez que llegan en donde está toda la leña, Y aquello lo único que pide el primer anciano, Jacques de Molé, es morir viendo no le da, se le concede y acto seguido es amarrado fuertemente a la estaca, aquella donde alrededor se coloca la leña el verdugo, siguiendo la tradición de respeto hacia un sacerdote que va a ser ejecutado. Va en busca de un cubo de agua y de paja. Es una práctica que se hacÃa colocar paja muy mojada sobre la leña para que, al momento de prender la leña seca, la paja mojada despridiera una enorme cantidad de humo y matara rápidamente a la persona condenada. Va aproximándose cuando el probóste le llame y le dice no. No puede haber paja, Debe de ser lento y morir en agonÃa. Es orden del rey, por lo que el verdugo no puede sino dejar aquello y proceder a encender el fuego. Es probable que, con el frÃo de la mañana y habiendo estado ahà toda la noche en medio del rÃo Sena, que en marzo puede ser frÃo, el calor de las primeras brasas, incluso lo haya reanimado. El anciano en ese momento de unos setenta años comienza a recuperar un poco la fuerza y, conforme, las llamas van creciendo y la turba está festejando alegremente, comiendo, gritando, oyendo música en medio de todo aquel escándalo. De pronto se rompe el aire de la mañana, cuando aquel anciano, que parecÃa roto, que parecÃa frágil, de pronto levanta la voz fuertemente en un alto grito que no es de dolor, sino un grito de advertencia, una advertencia terrible y clara. Clemente y Tú Felipe, yo os emplazo a los dos ante el Tribunal de Dios. A Ti Clemente antes de cuarenta dÃas y a ti Felipe antes de un año y a ti Te Maldigo, a ti y a todo tu linaje que no reinará más en Francia, acto seguido. Aquel anciano abrazado por las llamas repite una y otra vez una antigua oración hasta que, obviamente, el fuego acaba con él. Las llamas arden mientras se recupera el bullicio y la alaraca alrededor de toda aquella gente. Al caer la tarde, lo que ha quedado de las maderas y de los restos están ahà los guardias se retiran y, según cuentan algunos testigos, al caer la noche de pronto aparecieron varios hombres que sigilosamente fueron removiendo la leña, encontrando los restos de Jacques de molt y de Godofredo, que fueron retirados de ahà y llevados a un lugar oculto. HabÃa terminado una historia. HabÃa concluido la epopeya de los caballeros templarios con la muerte de su último gran maestre. Es de señalar que aquel momento histórico aparentemente se cumplió. SÃ, y al decir aparentemente, es porque siempre hay alguien que ha dicho que en realidad no dijo a eso, sino que dijo otra cosa. Es difÃcil saberlo a setecientos años de distancia. Pero lo que es un hecho es que apenas treinta y ocho dÃas después de haber quemado en la hoguera a Jacques de Molé, Clemente V, el Papa Clemente V morÃa de forma terrible. El hombre habÃa estado enfermo durante mucho tiempo, pero en estos últimos momentos una disenterÃa le provocó una diarrea terrible y vómitos y fiebres altÃsimas que lo llevaron a morir en medio de estertores, dolores y una agonÃa terrible sus últimos momentos de vida. Es muy probable que no fueran muy distintos a los últimos momentos de vida de Jacques de molt Después de eso comenzarÃan los sucesos siguientes. El propio rey Felipe IV el hermoso, también conocido como Felipe de Mármol o Felipe de Hierro era un monarca frÃo, calculador áspero morirÃa ocho meses después de la muerte de Jacques de Molet, siendo un hombre sano y fuerte en una reunión de cacerÃa, caerÃa del caballo, no se recuperarÃa. Los dolores de cabeza producto del golpe lo llevarÃan prácticamente a enloquecer antes de morir, y entonces viene algo más. Le sucederÃa a su hijo Luis XI, nombrado el obstinado, pero apenas durarÃa dos años como rey, cuando morirÃa aparentemente de una enfermedad, aunque hay quien asegura que fue envenenado. Como fuera apenas dos años después de la muerte de Jacques de Molet, estaba muerto, pero enseguida. OcuparÃa el trono Felipe V, conocido como el largo, también hijo de Felipe IV. El Hermoso. Este reinarÃa durante seis años hasta su propia muerte, también en condiciones extrañas. Apenas morir Felipe V, el largo le sucederÃa su siguiente hermano, conocido como Carlos IV de Francia, también nombrado el Hermoso. El Hermoso también gobernarÃa durante seis años y morirÃa. Claro habÃa algunos problemas más y es que poco tiempo atrás, las tres nueras de Felipe IV, el Hermoso, las tres esposas de sus tres hijos, habrÃan sido condenadas a muerte por haberle sido infieles a cada uno de sus hijos, por lo que obviamente, no habÃa descendencia de sus segundas nupcias. Cabe señalar que Luis X tendrÃa una segunda esposa que estarÃa en cinta al momento de la muerte. De Luis X. Por consiguiente, esperarÃan a que naciera la criatura para saber que era un varón y nombrarlo como el heredero conocido como Juan. El póstumo reinarÃa cinco dÃas antes de morir, con apenas horas de nacido. Fue nombrado Rey de Francia, pero apenas vivirÃa cinco dÃas y morirÃa de causas naturales. En cuanto a los demás, bueno habrÃa otros detalles, como, por ejemplo, el hijo de Carlos IV el hermoso, tras la ejecución de su primera esposa por adulterio, se casarÃa con MarÃa de Luxemburgo. MarÃa de Luxemburgo, a su vez, era heredera de un montón de reinos y de tierras y de mucho poder, pero habrÃa un problema. MarÃa de Luxemburgo morirÃa en un accidente en una carreta. Su carroza, la carroza real, volcarÃa dramáticamente en un camino, muriendo ella y el niño que llevaba en brazos, el heredero al trono de Carlos IV morÃa en un accidente terrible. Pero claro, eso no era todo. Felipe V. El largo también tendrÃa un hijo varón que morirÃa antes de un año. Asà que ninguno de los descendientes varones de Felipe IV, el hermoso llegarÃa a la corona. Tal como lo habÃa dicho Jacques de Molé, tu linaje se perderá y, de hecho, el linaje de los Capeto se terminaba ahà la dinastÃa Capeto, es decir, de la familia Capeto. Los descendis ns del rey Hugo Capeto habÃan reinado durante trescientos años Francia y terminaban muy pronto, apenas unos doce o catorce años después de la muerte de Jacques de Molat, y todos de formas dramáticas, no solamente el rey habÃa muerto, sino sus hijos y sus nietos varones. HabrÃa descendientes mujeres, pero habÃa una ley que prohibÃa que las mujeres fueran reinas. Por lo tanto, la dinastÃa terminaba ahÃ, cediendo el lugar a la dinastÃa Baloá. Cabe señalar que una de las hijas del rey se casarÃa con Eduardo II de Inglaterra, lo que generarÃa que, a la muerte de Felipe Largo, inmediatamente Inglaterra reclamara el trono de Francia, provocando la Guerra de los cien Años y sumiendo a Francia en una de las épocas más tristes de su historia, se cumplió la maldición. TodavÃa faltarÃa más parte del juicio y de las pruebas contra los templarios y contra Jacques de molet habÃan sido concretadas y urdidas desde el propio palacio de Felipe IV. Testigos pagados inventos de historias misteriosas. Todo eso habÃa sido urdido entre su canciller y sus principales asistentes. Entre ellos se encontraba un tal sujeto de apellido Nogrett, de Placians y de Marigny. Todos ellos habÃan sido parte importante del proceso contra los templarios. Negrette morirÃa pocos dÃas después de la muerte del buen amigo Jacques de Molt, asesinado en la calle. Nunca se supo quién. En cuanto a The Placians, morirÃa antes de un año. También en cuanto a de marigny de Marigny serÃa colgado por diversas causas apenas un año después de haber enviado a la hoguera a Jags de Molt, con lo que aquello que habÃa dicho de molese cumplÃa al pie de la letra. Todos los descendientes varones murieron apenas tocaban la corona. La dinastÃa se habÃa perdido Clemente v El Papa morirÃa en medio de horrores y penas, una situación terrible. Los tiempos también se habÃan cumplido, pero la historia tiene un extraño fondo por muchos lugares. Primero, los templarios habÃan sido creados doscientos años atrás como una orden guerrera, una orden monacal. Eran monjes guerreros constituidos a partir de una regla similar a la regla a cisterciense y a la regla benedictina. Se habÃan formado como orden de la Iglesia Católica, pero al mismo tiempo, con una fuerte influencia militar. Era una orden religioso militar. HabÃan estado muy presentes en Tierra Santa durante cerca de doscientos años, pero en los últimos tiempos los templarios habÃan dejado de ser soldados. No habÃa guerras que luchar. Un contingente de más de cincuenta cero hombres altamente entrenados, altamente motivados y comprometidos con sus propios lÃderes, más que con ninguna otra cosa. Sus propias creencias eran hacia el templo y no hacÃa los reyes de los lugares que habitaban, no hacÃa los monarcas e incluso con serias diferencias, hacia el papado, asà que se habÃan convertido en un problema para todos. Pero además habÃa otra cosa. Los templarios habÃan dejado la guerra, habÃan perdido sus últimas posiciones en acre hacia finales del siglo anterior, hacÃa mil trescientos más o menos, y habÃan cambiado su residencia de la de las is s NS de Chipre hacia Francia. Sin embargo, no estaban debilitados todo lo contrario. Los templarios habÃan desarrollado una actividad económica tremenda se habÃan convertido en los primeros banqueros de Europa. HabÃan desarrollado mecanismos de intercambio comercial importantÃsimo, eran dueños de puertos en el Mediterráneo, tenÃan una impresionante flota naviera, eran grandes navegantes. Pero, además, por el hecho mismo del tipo de orden religiosa la manera en la que se organizaban, solÃan ser muy ordenados para los recursos. Asà es que las personas comenzaban a regalar dinero, a donarlo o simplemente a pedirles que les cuidaran sus bienes y los templarios rendÃan frutos. Asà que de muchas partes de Europa llegaba dinero a las arcas templarias. Pero, obviamente, al ser banqueros y dar un préstamo, esperaban que se les devolviera y asà el Rey de Francia, Felipe IV, el hermoso acostumbrado a los grandes lujos y a numerosas guerras se endeudó con ellos. La historia cuenta que durante varios años, Felipe IV fue pidiendo dinero constantemente una y otra vez, hasta que en un momento dado al ver que no iba a poder pagarlo, optó por algo muy simple, acusarlos, eliminarlos y asà quedarse no solamente con la deuda, es decir, no pagando lo que debÃa, sino quedándose con todas las propiedades de los templarios. Para ello urdió un plan, un plan muy simple, capturar a los templarios de Francia sin ningún aviso. Tenga en cuenta que los templarios estaban dispersos en toda Europa. TenÃan más de nueve mil encomiendas. Asà es que atraparlos a todos serÃa imposible, pero por lo menos a los de Francia sà podrÃa. Segundo, acusarlos, en juiciarlos, torturarlos, lo que hubiera que hacer para que con rofaran horrores, inenarrables, fantasÃas, increÃbles abominaciones, y entonces la Iglesia tendrÃa que secundarlo. Por supuesto que el Papa Clemente V no tenÃa la fuerza para negarse. Estaba en Abellón en Francia y estaba muy por debajo del poder del rey, pero además con mucho temor de que se generara un cisma que al apóstel se generarÃa y entonces tendrÃamos dos Papas, uno en Roma y uno en Aviñón. Pero en este momento el Papa tiene miedo. Pero además también tiene miedo de otra cosa. Los templarios. Los templarios tienen tanta fuerza como para crearse una propia iglesia, y la gente los va a seguir, porque son los guerreros santos. Son los que defendÃan a los peregrinos de Tierra Santa, los que derrotaron numerosas veces a los árabes. Ciertamente, cada quien tenÃa sus motivos y es muy probable que Jacques de Moles supiera que su tiempo habÃa llegado. Es muy probable que sus propios sistemas internos de información le hubieran avisado lo que vendrÃa. Pero también entendÃa que era el tiempo de retirarse, que aquello se habÃa acabado. Por ello no se fue, Sin embargo, la madrugada del trece de octubre de mil trescientos siete viernes trece de octubre, fecha que quedarÃa en la memoria histórica de las personas como una fecha funesta. Aquella madrugada, grupos de soldados del rey llegaron y tomaron por asalto los cuarteles de los templarios, agarrándolos de a poco, tomando un grupo aquà otro grupo allá, literalmente asaltando las instalaciones. Las acusaciones vendrÃan enseguida a los tormentos y al final se lograrÃa convencer a Clemente V de que disolviera la orden, no que la vetaran ni la condenara, sino que la disolviera ad perpetua para siempre. Cualquier persona que intentara volver a ingresar a la orden o volver a formar la orden serÃa excomulgado Clemente V. Al final del dÃa no harÃa nada. DejarÃa que Felipe IV acabara con los templarios. Mientras tanto, al haber disuelto la orden, los territorios en otros paÃses también se disolverÃan y las propiedades templarias en general pasarÃan al poder de la autoridad civil, es decir, del rey o serÃan propiedad de los caballeros hospitalarios. De tal forma que los castillos, las encomiendas, las naves, los puertos fueron confiscados por los diferentes reyes monarcas obispos y toda la escoria que habÃa en aquellos lugares que se hizo cargo de los bienes. Y, sin embargo, un punto que siempre se ha dicho es que el Tesoro nunca se encontró. Es muy probable que demolé supiera lo que venÃa traicionado por su propia Iglesia, traicionado por su papa, traicionado por el rey, sabiéndose perdido. HabrÃa ordenado que el tesoro se fuera de Francia, pero eso es tema de otro programa Y claro cabe mencionar que de todas las acusaciones no se comprobó ninguna. En el año dos mil siete se liberó un documento espectacular conocido como el pergamino de Chinon. El pergamino de Chinon liberado por la Iglesia Católica por el Vaticano no solamente es un documento, sino es una gran recopilación de documentos en donde se redacta todo el proceso contra los templarios, ordenadamente, incluyendo informaciones que estaban dispersas, documentos antiguos, documentos de épocas más recientes. Todo ello de tal manera que sen el proceso y queda muy clara una cosa. El propio Clemente v no creÃa en las acusaciones. De hecho, absolvió a los templarios. Sin embargo, no tuvo la fuerza para prohibir su ejecución. Francia tenÃa razón en una cosa. Los templarios estaban a punto de formar su propio Estado. Asà de simple. Si se reunÃan, todos serÃan una fuerza imposible de derrotar, pero no merecÃan un final asÃ. No eran traidores, pero tampoco eran guerreros. HabÃan dejado atras las armas. HabÃan olvidado que en un tiempo fueron temidos por los musulmanes, por los turcos, por todos los enemigos del cristianismo de aquel entonces eran fedallines que habÃan arriesgado su vida. La regla de los templarios incluÃa artÃculos como nunca retroceder, nunca avanzar si no es todos juntos, de tal forma que no haya gloria individual, no mentir, no comer de más, no vestir elegantemente, nunca besar a una mujer el absoluto celibato, la pobreza. Siempre comer juntos, al menos dos personas juntas, siempre de tal manera que hubiera esta unión de un grupo. Quizá por ello, cuando Jacks demolé, rechazó su propia confesión, Godofredo inmediatamente rechazó la suya y ambos fueron condenados a la hoguera. Es una historia muy larga que vale la pena contar a lo largo de varios programas, porque la historia de los Templarios incluye la posibilidad de que hayan descubierto América mucho antes que Cristóbal Colón. La posibilidad, claro está de que también hayan conservado secretos increÃbles, porque dentro de los misterios de los templarios está el hecho de que estuvieron durante nueve años encerrados en las ruinas del templo de Salomón en Jerusalén, excavando, buscando, hurgando entre los profundos sótanos y los restos de aquello. Qué fue lo que encontraron. Se lo platica más tarde, porque esta noche solamente hemos platicado la maldición del último templario y ahora sà me lo permite algunos pocos saludos. Queremos mandar un cariñoso saludo a Mirta Gina DÃaz, que esté en Buenos Aires, Argentina. Gracias por acompañarnos. Mirtan también para Anita y su esposo Walter, que están también en Buenos Aires, en Argentina, para Klaus Medina, para la señora Tonita, que está en Guanajua. Le s s ns un fuerte saludo a su hija Rossiali. Muchas gracias a ambas por escucharnos. Claudia Raquel Fernández de Lara, muchas gracias. Un abrazo por allá Ezequiel Cruz Escalante y Elena Valdivia, que ellos nos escuchan en un taller de montado en Guadalajara. Les mandamos un abrazo a Guadalajara gracias por acompañarnos. También tenemos a Gustavo Pajón. Gustavo Pajón cumplió años dÃa nueve de julio y bueno no lo pudimos felicitar ese dÃa, pero ahora mismo le estamos mandando un fuerte abrazo a Gustavo y a Carina Cuevas, que está con él y que nos escuchan en Córdoba, Argentina. Muchas gracias, muchos amigos argentinos, también, por supuesto, a Emilio y Luis Alberto MastrÃaco, que también son argentinos. Nos da mucho gusto ver que las personas de aquel paÃs hermano y hermosa República de Argentina nos acompañan. Por ello les mandamos un fuerte abrazo y queremos mandar una felicitación enorme a la señora Lupita Lupita Torres, porque es esa acaba de nacer una hermosa criaturita, una hermosa bevita su nieta y queremos felicitarla a ella y a Jessica, a la mamá, por esa hermosa criatura. Va a tener una larga y maravillosa vida. Muchas gracias, buenas noches y que descansen en paz ante tanto del po. La poca te tan







