May 11, 2023

La maldición del hombre de hielo || Relatos del lado oscuro (Podcast)

La maldición del hombre de hielo || Relatos del lado oscuro (Podcast)

Siempre se ha dicho que hay maldiciones sobre lugares arquológicos famosos, momias y demás. Y esta es una momia muy famosa, aunque no lo parece ser, es increíblemente antigua, y fue víctima de un crímen... acompañe a Relatos del lado oscuro a concoer...

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Siempre se ha dicho que hay maldiciones sobre lugares arquológicos famosos, momias y demás. Y esta es una momia muy famosa, aunque no lo parece ser, es increíblemente antigua, y fue víctima de un crímen... acompañe a Relatos del lado oscuro a concoer esta inquietante historia.

Durante muchos años se han contado historias acerca de las maldiciones de las momias y es curioso, pero algunas de ellas tienen bastantes elementos como para ser consideradas, por lo menos factibles. Pero lo que uno se imagina cuando se habla de la maldición de la momia es probablemente una pirámide en el arenoso paisaje egipcio o una tumba perdida por allá abajo. Y, sin embargo, una de las maldiciones de momias más conocidas no ocurre en ese territorio, sino en un lugar precioso en los Alpes, entre Italia y Austria. Por qué no me acompaña. Vamos a echarle un ojo a esta leyenda relatos del lado oscuro, seres extraños suceso es inexplicables historias que otras mentes prefieren ignorar. En este precioso lugar se encuentra el Museo de Arqueología del sud Tiroll en Italia y en su interior se encuentra el cadáver de la víctima de un crimen. Todo comienza en mil novecientos noventa y uno. Una pareja de alpinistas aficionados se encuentra precisamente en la región de los Alpes de Otztal, una región montañosa entre Italia y Austria, un lugar frío y alto con grandes glaciales. Este sitio, arriba de los tres mil metros, tiene hielos permanentes y es un sitio que, además, es muy visitado. Quizá por eso Helmut y Erike Simon aquel día de mil novecientos noventa y uno, particularmente el diecinueve de septiembre de mil novecientos noventa y uno, no se imaginaron lo que estaban viendo. Cuando llegaron a un cierto punto del recorrido de la montaña, observaron que había algo que sobresalía un poco y que no era una roca. Al acercarse vieron un cuerpo humano. No había duda de eso. Era un cadáver parcialmente engullido por el hielo y más o menos de la cintura hacia arriba. Fuera del hielo. La posición era inusual, pero revelaba un cuerpo humano. Por supuesto, impactados por aquello descienden y dan aviso en las oficinas de la Guardia Alpina acerca del hallazgo del cuerpo, probablemente de un alpinista. Ninguno de ellos se imaginó que aquello podía ser un antiguo hombre de las nieves. Cuando al día siguiente se hace el primer intento de rescate, resulta evidente que algo no está bien. Aquello no parece ser exactamente un alpinista, pero el mal clima no permite que siguieran avanzando con aquello. Pasarían varios días entre idas y venidas, hasta que finalmente llegó un equipo de personal forense quienes, apenas ver el cadáver, comenzaron a especular que esto no era de un alpinista, Y no solamente no era de un alpinista, sino que esto era una reliquia de muchísimos años. Se hizo traer a un patólogo forense se hicieron traer a varias personas conocedoras del tema, a quienes determinaron que este era un cadáver que tenía unos cuatro mil años. Era increíble, por supuesto, el retiro de aquella, o sea, de este cuerpo, porque en realidad no era una osamenta, sino de este cadáver resultó más complicado de lo que se pensaba. Primero había que romper el hielo, teniendo especial cuidado de no dañar el cuerpo. Después había que rastrear toda la nieve, todo el hielo, para recuperar cualquier cosa que aportara información acerca de este descubrimiento. Pasarían muchos días hasta que se pudiera recuperar totalmente aquellos restos. Uno de los encargados sería Rayner Hen, un patólogo forense, quien, junto con Kurs Fritz, una alpinista que les apoyaba y era el guía, lograrían finalmente recuperar y cuidadosamente colocar los restos de lo que parecía ser un varón muy antiguo en una bolsa de plástico para su traslado al museo, en donde se realizarían todas las pericias, todos los análisis y demás. El hecho es que, durante la recuperación se estaba filmando. Había una persona Rainer Holtz, quien estaba grabando todo lo que se hacía, de tal manera que se pudiera armar posteriormente un documento gráfico de todo esto. La recuperación, además, incluía el limpiar el área y obtener restos. Lo que se encontró fue impresionante. Se encontraron herramientas primitivas, una pequeña hacha, una especie de cuchillo de pedernal. Se encontró un arco bastante grande y flechas todavía en su funda. También se encontraron restos de hilo de ropa, algo que se utilizaba para reparar una ropa primitiva. Se encontraron unos zapatos vamos. El hallazgo era mayor durante los días siguientes. Al hallazgo y la recuperación, el cuerpo tuvo que ser colocado en una cámara criogénica especial, puesto que al estar en congelamiento perpetuo, al momento de estar fuera de este, comenzó a deteriorarse rápidamente. Aún así se logró recuperar y conservar bastante bien. El hallazgo era muy valioso. Conforme pasaban los días y se iban haciendo algunos análisis. Se determinó que el cadáver correspondía a un varón treinta y tres a cuarenta y cinco años aproximadamente. No era un sujeto muy corpulento, pero era un sujeto atlético. Tenía barba, tenía cabello. Un poco largo se pudo determinar que en el momento en el que quedó ahí había estado vestido de una forma muy peculiar. Verá, utilizaba un taparrabos de cuero muy sencillo, pero utilizaba una especie de pierneras o una especie de pantalón de cuero y piel muy abrigador. Utilizaba unos zapatos espectaculares porque estaban confeccionados con una suela de piel de oso, con unos laterales de piel de cabra y rellenos de paja, de tal manera que eran sumamente abrigadores aptos para estar en las montañas nevadas adicional a. Esto llevaba consigo una especie de abrigo grueso de piel probablemente de oso cortado en tiras y unido con hilo y posteriormente una especie de poncho o una especie de capa de paja de pasto usada de forma muy sencilla y un gorro de piel de oso. Tenía varios amuletos y además llevaba un par de especies como de botes hechos de una corteza de árbol en donde tenía hongos, vallas, silvestres, frutos, etcétera. El proceso de identificación llevaría a saber que estos restos, a partir del ponen obtenido, a partir de la datación, a partir de los estudios conforme se iba avanzando, se llegó a la conclusión que tenía cinco mil trescientos años de edad. Aproximadamente cinco mil trescientos años, este hombre había muerto y había quedado ahí cinco mil trescientos años atrás, asombrosamente. Su cuerpo no estaba descompuesto. Obviamente, había perdido más. Había perdido agua, se había deshidratado y se había convertido en una momia. Pero como tal, la momia conservaba alimento en el estómago, conservaba fluido sanguíneo, conservaba totalmente todas sus características genéticas. Los estudios siguieron conforme. Se iba avanzando. Se pudo determinar que el individuo tenía comida reciente, es decir, había comido una media hora antes de la muerte. De la toma de muestras de la región intestinal, se pudo determinar que estaba cargado de parásitos, lombrices y cualquier cantidad de bichos. Así es, que su vida no era muy higiénica. Por llamarlo de la mejor manera. También había puntos de piojos en los zapatos, lo que evidencía que la vida no era cómoda. Sin embargo, había comido bien, incluso había restos de productos cárnicos, había vegetales, había vallas, se había alimentado opíparamente antes de morir. Y se determinó algo también muy interesante, y es que en la parte baja del intestino se encontraron trazas de carbón, lo que evidenciaba que este antiguo ser humano comía comida cocinada. Todo ello era fascinante. La pregunta que comenzó a reinar entre todos ellos fue que lo mató. La respuesta inicial se dijo había muerto congelado. Fue sorprendido por una ventisca invernal. La nieve lo mató pronto murió de hipotermia y ahí se quedó. Había varias cosas a su alrededor. Déjeme decirle que esta teoría se apoyaba en que no había sido robado como tal, porque cerca de él estaba su arco, tenía esta peculiar hacha fabricada en madera con cuero y con una punta de cobre, que debe de haber sido un objeto muy preciado y solamente para personas de cierto estatus, porque ahí, en esta región no había cobre, sino que lo traían de muy lejos, lo que significaba que este sujeto había hecho comercio. Pero además, conforme se fueron investigando más, se encontró, por ejemplo, que tenía este tallador de piel, tenía herramientas y tenía elementos que le permitían sobrevivir. Ahí. Esto era raro, algo no embonaba bien y la evidencia final llegaría después, durante las investigaciones posteriores y al someter el cuerpo a una serie de rayos X y de análisis de diferentes métodos, se pudo determinar, sin lugar a duda alguna, que el sujeto no había muerto con con gelado ni por accidente. Había sido asesinado. Los estudios demostraron que tenía una punta de flecha clavada abajo del homóplato del lado izquierdo. La flecha había sido tan precisamente lanzada que había penetrado el grueso abrigo, había penetrado la capa de paja y había perforado la piel, los vasos sanguíneos y el pulmón. Este sujeto había muerto asfixiado por su propia sangre. La sangre que se había ido acumulando en el pulmón le fue restando poco a poco la posibilidad de respirar en un entorno a tres mil metros de altura. Además, la hemorragia se había extendido y le había causado la muerte. No fue una muerte rápida. Eso es un hecho. Este sujeto, después de haber sido herido, todavía había logrado trasladarse. Hay otro detalle más. La flecha no estaba completa. Estaba un uno la punta, lo que significa que alguien intentó sacar la flecha. En el análisis forense, esto demuestra una de dos cosas que alguien intentó ayudarlo al darse cuenta que estaba herido y se acercó a retirarle la flecha, pero no tuvo éxito. La punta se quedó atrapada dentro y lo único que salió fue la vara, por lo que al final de cuentas, no sirvió para nada y falleció. La otra opción es que el asesino hubiera ido para recuperar su flecha, lo cual tiene sentido, puesto que confeccionar flechas era una labor bastante complicada. Así es que era probable que lo hubiera intentado, pero no necesariamente, puesto que ahí muy cerca había un saquito, una pequeña bolsa con flechas propiedad de este individuo al que se le llamó Otzi. Precisamente se le llamó Otzi porque se encontró en los Alpes de Otstal, por lo que se le conoce como Ozzi. Y obviamente, si hubiese sido asesinado y el asesino se acercó, habría tomado las cosas de valor, entre las que estaban las flechas, el arco que se comprende que era formidable y esa hacha peculiar. Pero no fue así, lo que nos hace pensar que fue asesinado a distancia y de manera hortera. No fue un accidente, fue un homicidio. Las investigaciones posteriores siguieron adelante y resultaban por demás interesantes. Por ejemplo, tenía en ciertas partes del cuerpo pequeños tatuajes, tatuajes que no tenían una forma definida, que no correspondían con un dibujo o con un motivo ritual, con un motivo ceremonial, sino más bien curativo. Los tatuajes que tenía en diferentes partes revelaban que tenía una molestia ahí y que habían intentado hacer algún tipo de magia curativa. Las pruebas posteriores determinarían que tenía principios de una serie de fenómenos, entre los cuales había calcificación. Básicamente tenía una especie de artritis. Probablemente tenía molestias en estos lugares y las marcas. Estos dibujos habrían sido celebrados a manera ritual, una especie de medicina un intento de curación mágica. Además de esto, se pudieron detectar dos o tres cosas más, Una que resultaba particularmente interesante en una herida en la mano. La herida había comenzado a sanar, lo que significaba que no era parte del homicidio. Esta herida había ocurrido anteriormente y de acuerdo con algunos expertos y analistas de heridas forenses que estudian las lesiones y esta era una lesión de combate, era una lesión de defensa. Así es que este hombre era un aguerrido defensor. Había combatido con alguien recientemente y había sido herido, pero había salido bien porque era la única herida que tenía, lo que significaba que muy probablemente al otro le habría ido peor. Todo esto se fue sumando. El problema es que determinar todo esto tomaba tiempo y conforme el tiempo pasaba, iban surgiendo nuevas preguntas, como, por ejemplo, quién lo mató, por qué lo mataron. Fue un accidente y entonces fueron apareciendo otros datos todavía más reveladores. En un estudio de sangre que se practicó se pudo determinar que parte de la sangre que estaba en la capa no era de él, no era de otra persona. Pero además de esto, también se pudo determinar que en las flechas que estaban guardadas en aquella bolsita, las puntas de las flechas tenían sangre humana que no era de él, es decir, que este sujeto había disparado contra de alguien sus flechas y después las había recuperado, lo cual significa que había matado con esas flechas este hombre al que todos conocen cariño como Otzi, había matado a otros dos seres humanos. Al menos únicamente se pudo saber que la sangre de las flechas era humana, porque no estaban expuestas, sino dentro de esta funda de cuero. En cuanto al cuchillo, era imposible saber si eso era sangre humano que tenía. No era fácil saberlo. La capa sí conservó la sangre de otro individuo. En un estudio en un análisis realizado años después por un perito en comportamiento humano, por un analista de la policía de Munich, él determinaría en los últimos momentos de vida en base a la evidencia forense. Esto fue impresionante, pero en base a la evidencia forense, en base a todos los datos recabados, queda claro que este sujeto caminaba tranquilamente por allá arriba, muy probablemente acompañado. Es posible que fueran un viaje de cacería. No estaba simplemente de paseo, no estaba en un momento ritual y muy probablemente llevaba algún tiempo fuera de casa. Parte de su ropa había sido reparada por él mismo, tenía los elementos para reparar e incluso el hacha había sido reparada rústicamente por él mismo y afilada dos días antes. Usted se preguntará cómo saben todo esto. Bueno, ha sido una investigación muy larga y muy costosa para los científicos que pudieron determinar todo esto. Pero el hecho es que, de acuerdo con el investigador y jefe de investigación de la policía de Munich, el jefe Alexander Horn, siguiendo el patrón, las pruebas y todo esto, queda claro que este sujeto, muy probablemente junto con alguien más, se sentó a descansar un momento y a la altura habrán comido opíparamente porque el bolo alimenticio era abundante y después comenzaron a caminar fueron atacados. Él recibe un flechazo, pero la otra persona probablemente también estaba lastimada e intenta otzi ayudarlo de alguna forma, Y es cuando se mancha de sangre la capa. No queda claro si antes o después fue que recibió la flecha. Es imposible saberlo, pero lo que queda claro es que intentó ayudar a alguien por la posición de las marcas hemáticas en la capa. Demuestra que intentó cargar a alguien o que alguien herido estuvo en su espalda después de que cae abatido por la flecha, cae boca abajo y alguien intenta componerlo, acomodarlo para quitarle la flecha. Probablemente al hacer esto, lo deja en una posición en la cual termina con el brazo cruzado en el pecho, boca abajo muriendo. Esta era la historia de este hombre. Difícil saber quién era o dónde vivía. Bueno, había asentamientos por ahí abajo en las zonas bajas de los Alpes. Evidentemente, era un sujeto europeo y de ahí sale toda esta construcción de las fotografías pero queda claro que Otzy no era un chico bueno. Era un hombre que había luchado y combatido y matado. Las flechas con sangre humana en su bolsa demostraban que habían sido usadas y que habían sido recuperadas. Normalmente se recupera la flecha cuando se extrae de un cadáver, así que no era un chico bueno. La historia como tal ahora mismo. Usted se preguntaría y qué tiene esto Bien, los restos de Otzi fueron complicados de recuperar, pero lo que siguió después daría pie a que surgiera la leyenda de la maldición del hombre de hielo. Y espere todo comienza en mil novecientos noventa y dos. El doctor Rainer Hen, quien era el patólogo forense, quien se encargó de la recuperación de los restos, quien estuvo al frente del equipo que rompería el hielo y finalmente, colocaría a Otz en un saco de cadáver. Era Rainer hen él a mano limpia, lo había tomado, lo había cargado y lo había colocado dentro de esta bolsa sin mucho cuidado. Por qué digo sin mucho cuidado. Porque hay esta filmación de la recuperación de los restos del hombre de hielo, en donde se les ve contentos sonrientes, se les olvidó un detalle. Estaban tratando con los restos de alguien que murió traizal traicionado, es decir, le dispararon por la espalda una flecha, por lo menos a treinta metros de distancia. De acuerdo con los peritos, este sujeto fue herido. No pudo defenderse. Era un hombre que había matado, era un hombre violento. Obviamente, no era un niño bueno, no era un juego y nadie tuvo la delicadez de pedir permiso. Mil novecientos noventa y dos, apenas un año después, el doctor Rainer Hen se encuentra manejando en dirección a una conferencia. Está en la parte baja de Italia y la conferencia es importante. Va a presentar los resultados de los primeros análisis que le ha practicado al cadáver de. Ozzy es el primer científico que participa en esto. Además, es un maestro en todo lo que hace. Haya encontrado mucha evidencia importante y va manejando su cochecito. Cuando de pronto, al salir de una curva, un conductor pierde el control y se impacta de frente y lo mata, el otro conductor quedó intacto, no le pasó nada, perdió el control de forma inusual. Las autoridades no detectaron que estuviera ebrio, no detectaron que estuviera bajo el influjo de ninguna droga. El otro conductor simplemente perdió el control en una carretera que le era acostumbrada justo en el momento en el que Rainer Heien venía manejando i encontró la muerte. Era el primero que había sujetado a Otzi, pero no era el único. Al tiempo que ese famoso hallazgo ocurría otro sujeto. Kurs Fritz, un alpinista de cuarenta y tantos años, había ayudado a llegar al lugar. Había sido el guía de la expedición, Había sido el hombre que recorrió las montañas para localizar los restos. Después de que los Simon habían informado del hallazgo, Kurtz fue quien acompañó a los expedicionarios a recuperarlo. En un cierto momento, cuando Rainer Hen está levantando el cadáver, Kurts es quien le ayuda a levantarlo y lo coloca en la bolsa. Unos días después, kurs Fritz se encuentra caminando en esas mismas montañas. Repentinamente hay una vibración en el suelo. La vibración produce que comiencen a caer pequeños Pedruscos. Kurts está guiando a un grupo de alpinistas, a los que les grita muévanse para allá, dado que era probable una avalancha instantes después y al tiempo en el que comienzan a retroceder los demás. La avalancha, entre las cuales hay rocas nieve y objetos que vienen bajando, mata a Kurts. Fritz es el único herido del grupo. Es la única persona que fue alcanzada por una avalancha y lo mató en un segundo. Todo esto apenas unos días después de la muerte de Rainer Hen, Los dos primeros individuos que tocaron el cuerpo para sacarlo de su refugio de hielo estaban muertos. Resultaba inusual créame porque, además, Kurs era un sujeto muy preparado, muy conocedor, de sus montañas que no cometería ns errores como quedarse a esperar la avalancha. Aún así le costó la vida. Por supuesto, cualquiera diría esas cosas pasan cuando eres montañista. Puede ocurrir una desgracia. Lo sé, Lo sé, pero en ese mismo período de tiempo, el documentalista que filmó la recuperación de los restos de odzey Rainer Holls moría sí. Sí, sí. Era par de meses después de la muerte de los primeros dos Holls, quien tenía también cuarenta y tantos años, encontraba la muerte y encontraba la muerte por un tumor cerebral que fue descubierto poco tiempo después de haber encontrado a Otzin Holts. No tenía ningún problema. Aparentemente, y de acuerdo a muchas de las versiones que hemos encontrado, no tenía idea de que tenía un tumor cerebral, sino hasta que, después de haber recuperado y filmado la recuperación de los restos de Ozzi co comen penzó a sentir una molestia fuerte. La molestia le llevó, entre otras cosas, a perder parte de la vista y finalmente morir de forma muy rápida. Iban tres. El asunto es que Helmut Simon, el hombre que encontró los restos, pensó durante algún tiempo que ya estaba libre de la maldición, porque habiéndolos encontrado en el noventa y uno para el año dos mil todo va bien. Para el dos mil uno todo había. En dos mil tres huf que felicidad no existe ninguna maldición. Dos mil cuatro sale a pasear a las montañas en una zona que conoce bien, en una zona en la que ha estado muchas veces y repentinamente tropieza y desaparece. Sería encontrado ocho días después muerto. Por supuesto, había caído en una especie de cañada de unos trescientos metros en medio de la nieve y el frío. No había ninguna posibilidad de supervivencia. Un detalle curioso. Al momento de ser re c uado, se encontraba con el brazo izquierdo doblado a la altura del pecho en esta posición, exactamente la misma posición en la que estaba Otzy cuando lo encontraron. A eso dice la leyenda, no me consta. Yo no estuve ahí, pero suena interesante. El siguiente sería Ditter Guarneke. Ditter Guarneke fue el jefe del grupo que rescató el cadáver de Simon. Cuando Simon cae ahí y queda con esa posición tan rara, el grupo de búsqueda que localizó los restos iba encabezado por Ditter Barnecke. Cuarenta y cinco años fuerte atlético impresionante, un sujeto que parecía a prueba de bombas, que subía y bajaba la montaña, que tenía una experiencia enorme en montañismo. Asiste al funeral de Simon porque lo conoce. De hecho, Ditter Barknecke habría acompañado a Simons en varias ocasiones a la región donde fue encontrado Otzi y, según se cuenta, Warne que habría vuelto con Simons al localizar el punto exacto del hallazgo, por lo que se considera que también era parte del grupo. Saliendo del funeral de Simons, caía muerto de un ataque cardíaco. No había tenido ningún antecedente de enfermedades coronarias ni de ningún tipo. Al llegar a su casa, simplemente se desvaneció y estaba muerto. Otra de las víctimas que se cree que es víctima de la maldición. Sería Conrad Spingler. Spindler quien participaría posteriormente en las investigaciones, no en el momento del hallazgo, sino posteriormente sería uno de los mayores expertos en el tema del hombre de hielo. Este especialista había hecho todo tipo de descubrimientos, tanto del bolo alimenticio como de la sangre, como del cabello como de las características generales del cuerpo. Bueno, era un hombre que se había convertido en la máxima autoridad mundial en este particular caso en el año dos mil cinco. Súbitamente moría. Era un paciente de esclerosis múltiple. Siempre había sufrido de esto, pero en el año dos mil cinco, durante una entrevista donde explicaba todo lo que había encontrado, el periodista le preguntaba acerca de la maldición de Otzi, a lo que él se reía mucho y le respondió eso, eso es basura. Es una cosa para vender vamos, es nefasto cómo crees. Solo falta que digan que el que sigue soy yo, tres días después está muerta una repentina falla atribuida a la esclerosis múltiple. Pero era algo que había superado ya varias veces casualidad, justo después de que había asegurado que no existía tal cosa como una maldición y que eso era basura y que el que seguía seguramente era él. Y, efectivamente, fue él. Pero quizá otro de los casos que más impactó fue el de Tom Loy. Tom Loyd era un biólogo molecular originario de los Estados Unidos. Se había hecho famoso por diversos estudios. Él fue el que determinó que en las flechas había sangre, que en la ropa había sangre, que no era de Ozzi. Hizo varios estudios de genética encontró evidencia de que Ozzi tiene familiares. Actualmente, al menos diecinueve personas tienen algún vínculo genético con el hombre de Hielo. Fue un sujeto que, además, tenía una reputación enorme como investigador. Tenía en el momento de su muerte sesenta y tres años, se encontraba en su casa en Australia, en Canberra, y fue encontrado muerto. Las autoridades realizaron una investigación, una autopsia que no fue concluyente. No queda claro si fue por causas naturales, por un accidente, qué fue lo que pasó. Murió poco tiempo después de Conrad Spintler, y cabe señalar había declarado que coincidía con Conrad, que esto de las maldiciones no era otra cosa que simple basura. Todavía hoy en día, sus compañeros investigadores insisten en que hablar de maldiciones es restarle valor al trabajo de Tom Loy y restar la importancia al caso como tal al expediente de OZI. En el año dos mil diecisiete habría otro incidente peculiar. Verá la Detective en jefe, Alexander Holm, quien fue llamado para investigar la casuística, es decir, cómo había operado todo esto armar una historia. Este especialista en comportamiento y analista fue invitado a participar por la directora del Museo del Subtirol y llegó al lugar. Entrevistó a algunas personas. Él no necesitaba tener contacto con el cuerpo, no necesitaba entrar a la Cámara en donde se tiene, que es una cámara especializadísima, donde están los restos y hay una pequeña ventana desde donde se puede ver él. Simplemente estuvo ahí viendo los restos le dieron evidencia. Habló con uno, habló con otro, habló con diversos investigadores. Se tomó un café, platicó un rato. En el momento en el que va saliendo por la puerta lateral de este bonito edificio, un automóvil aparece a toda velocidad y le pasa a centímetros de la cintura. El conductor es detenido. Por supuesto que es detenido y cuando le preguntan qué pasó, el conductor primero no estaba ebrio, no estaba bajo los influjos de ninguna droga. Era un conductor experimentado que circulaba habitualmente por ahí y que aseguró que en el momento de llegar a la esquina, él, al ver el semáforo, no vio que había cambiado de color. Para buena suerte, Alexander Horn no había dado el siguiente paso. Seguirá viva la maldición. No lo sé, pero es una estupenda historia. Y la historia del hombre de Hielo Otzi, como cariñosamente se le dice, nos revelan muchas cosas. Es uno de los casos que más ha aportado a entender el comportamiento de los seres humanos primitivos en una época cercana, a los tres trescientos años antes de Cristo, lo que significa que tendría unos cinco mil trescientos años de antigüedad. Pero toda esta historia es, como tal, la historia de un crimen, un hombre violento que es asesinado. Obviamente, fue asesinado a distancia. Se comprende que su adversario le tenía miedo y sabía que no podría luchar mano a mano con él. Por lo tanto, disparó a distancia y lo mató. No era un chico bueno. Estaba metido en temas peligrosos. Quizá si planteamos desde un punto de vista diferente la presencia de esta persona ahí, atrapada, muriendo lentamente, se da cuenta de su muerte. Siente la ira por no poder vengarse, por no poder defenderse. Siente el pesar de que probablemente aquellos a los que intentó ayudar ya se fueron porque no había ningún otro cadáver, es decir, fue el único muerto que quedó ahí. Siente ese pesar de estar abandonado, muriendo ahogándose en el frío, asfixiándose toda esa ira contenida se convierte en maldición. No lo sé podría ser y ahora sí me lo permite. Qué le parece si enviamos algunas felicitaciones y algunos cumpleaños que tenemos por ahí pendientes como Po, por ejemplo Carmen Solís, que cumplió el ocho de septiembre, le mandamos un fuerte abrazo, aunque sea un poquito tarde, Adán Valderrábano, que cumplió el diecinueve de septiembre, ochenta y uno años. Un abrazo Adán, muchas gracias por acompañarnos. Alejandra Villalpando, que también cumplió el diecinueve de septiembre. Fíjese usted interesantes. Ambos apellidos pertenecen a poblaciones españolas. Si estoy en lo correcto, Leticia Madero quien felicita a su esposo, que está cumpliendo años hoy veintidós de septiembre. Un abrazo tanto a Leticia como a su esposo, Sergio Hernández. Él cumplió el veinte de septiembre, apenas hace un par de días. Así es que vale abrazo fuerte. Ojalá haya habido mucho pastel y mucha fiesta. Julia Alvarado cumple mañana veintitrés de septiembre, junto con Antonio al morán a ambos les deseamos un feliz cumpleaños sana a distancia mucho cuidado, pero célebrenlo. Todavía seguimos un poquito con esto de la pandemia o pero a n la pena festejarnos un poquito para Anabel Elisa Gauna. Ella cumple el veinticuatro de septiembre allá en Argentina y nos da mucho gusto saber que nos acompaña en tantos argentinos. Va un abrazo para ella Oscar valenciano. Él está en Shausen Oaks, en California. Él cumple hasta el veintisiete, pero nos adelantamos un poquito y lo felicitamos de una vez para Bruno Cardoso y su mamá. Su mamá cumple mañana años. Están en Uruguay y ambos cumplen en septiembre al cumple el veintiocho y su mamá mañana veintitrés de septiembre, va el abrazo para ellos. Daniel Azarai, quien cumple y su mamá le manda un fuerte abrazo para María Eugenia Urias Vega, que cumplió el quince de septiembre. Un abrazo María Eugenia, muchas gracias por acompañarnos. Y claro, vamos a ver qué más tenemos por aquí. Vamos a mandarle un fuerte abrazo a Fernando Gaitán, que cumplió apenas el día veinte. Un abrazo Fernando, muchas gracias por acompañarnos. Para Julia Alvarado Castellanos, que cumplió o no cumplirá mañana veintitrés de septiembre, muy bien, un muy fuerte abrazo, Julia, muchas gracias. Y para Dacy, que cumple el veinticuatro de septiembre, un abrazo, Daisy, muchas gracias por acompañarnos. Claro también un saludo muy cordial para Carmen Fernández Mendoza, que nos acompaña desde Argentina y ahora vamos con algunos agradecimientos. Queremos agradecer muchísimo a Anaís Aragón, a nuestro amigo Ricardo Montelongo, que está en Nueva Zelanda, a Yanira Salinas, a Mariana Camarillo López, a Arnulfo González, a Arturo cr a Patrick Rosas, a Marcelo Álvarez Bugueño, a Joel Villarreal, que está en Macalen, en Texas, a Zumba Vainelli, una amiga que nos acompaña también con mensajes en el correo y que le tenemos mucho aprecio. Inés Rodríguez, Raúl Gazley, quien se encuentra recuperándose ahora mismo de su salud. Muchas gracias por acompañarnos y Georgio Stockhn. A todos ellos les agradecemos muchísimo su apoyo, su ayuda para sostener este canal a través del super Fenx, que es un corazoncito que aparece abajo de los videos y bueno, les agradecemos muchísimo. Qué bueno que podamos agradecérselos ahora por este medio. Por otro lado, tenemos un montón de saludos para Roger Hunter, él está en Oklahoma, y saluda mucho a la familia Galván que están en León, Guanajuato, en México, para Diana Morelos, Samuel y Yuma, para Silvia Neria y su hija Cielito, Tania, de parte de su novio, Adán mel que están en el Estado de México, para mónicas rojas que están Jacksonville. Ella saluda a su hermana Lucy, que está en Cali, Colombia. Al otro lado del mundo, nos da gusto que aún a tanta distancia se estén acompañando y que nos permitan a nosotros acompañarles. Para Santiago Tejeda, que tiene diez años y nos compartió un video narrando leyendas y a su mamá, Gabriela Sánchez en Nuevo Laredo. Lo vimos. Lo vimos, Santiago, nos encanta la manera en la que cuentas leyendas. Hay un día de estos. Te compartiremos algunos de los tips que nosotros hemos encontrado y que nos gustan mucho, pero nos encantó verte leyendo leyendas. Eso se trae en la sangre, Santiago, eso se trae en la sangre. Muchas gracias a tu mamá y gracias a ti muy buenas noches y que descansen en paz