La maldición del hombre de hielo || Relatos del lado oscuro (Podcast)

Siempre se ha dicho que hay maldiciones sobre lugares arquológicos famosos, momias y demás. Y esta es una momia muy famosa, aunque no lo parece ser, es increíblemente antigua, y fue víctima de un crímen... acompañe a Relatos del lado oscuro a concoer...
Durante muchos años se han contado historias acerca de las maldiciones de las momias y es curioso, pero algunas de ellas tienen bastantes elementos como para ser consideradas, por lo menos factibles. Pero lo que uno se imagina cuando se habla de la maldición de la momia es probablemente una pirámide en el arenoso paisaje egipcio o una tumba perdida por allá abajo. Y, sin embargo, una de las maldiciones de momias más conocidas no ocurre en ese territorio, sino en un lugar precioso en los Alpes, entre Italia y Austria. Por qué no me acompaña. Vamos a echarle un ojo a esta leyenda relatos del lado oscuro, seres extraños suceso es inexplicables historias que otras mentes prefieren ignorar. En este precioso lugar se encuentra el Museo de ArqueologÃa del sud Tiroll en Italia y en su interior se encuentra el cadáver de la vÃctima de un crimen. Todo comienza en mil novecientos noventa y uno. Una pareja de alpinistas aficionados se encuentra precisamente en la región de los Alpes de Otztal, una región montañosa entre Italia y Austria, un lugar frÃo y alto con grandes glaciales. Este sitio, arriba de los tres mil metros, tiene hielos permanentes y es un sitio que, además, es muy visitado. Quizá por eso Helmut y Erike Simon aquel dÃa de mil novecientos noventa y uno, particularmente el diecinueve de septiembre de mil novecientos noventa y uno, no se imaginaron lo que estaban viendo. Cuando llegaron a un cierto punto del recorrido de la montaña, observaron que habÃa algo que sobresalÃa un poco y que no era una roca. Al acercarse vieron un cuerpo humano. No habÃa duda de eso. Era un cadáver parcialmente engullido por el hielo y más o menos de la cintura hacia arriba. Fuera del hielo. La posición era inusual, pero revelaba un cuerpo humano. Por supuesto, impactados por aquello descienden y dan aviso en las oficinas de la Guardia Alpina acerca del hallazgo del cuerpo, probablemente de un alpinista. Ninguno de ellos se imaginó que aquello podÃa ser un antiguo hombre de las nieves. Cuando al dÃa siguiente se hace el primer intento de rescate, resulta evidente que algo no está bien. Aquello no parece ser exactamente un alpinista, pero el mal clima no permite que siguieran avanzando con aquello. PasarÃan varios dÃas entre idas y venidas, hasta que finalmente llegó un equipo de personal forense quienes, apenas ver el cadáver, comenzaron a especular que esto no era de un alpinista, Y no solamente no era de un alpinista, sino que esto era una reliquia de muchÃsimos años. Se hizo traer a un patólogo forense se hicieron traer a varias personas conocedoras del tema, a quienes determinaron que este era un cadáver que tenÃa unos cuatro mil años. Era increÃble, por supuesto, el retiro de aquella, o sea, de este cuerpo, porque en realidad no era una osamenta, sino de este cadáver resultó más complicado de lo que se pensaba. Primero habÃa que romper el hielo, teniendo especial cuidado de no dañar el cuerpo. Después habÃa que rastrear toda la nieve, todo el hielo, para recuperar cualquier cosa que aportara información acerca de este descubrimiento. PasarÃan muchos dÃas hasta que se pudiera recuperar totalmente aquellos restos. Uno de los encargados serÃa Rayner Hen, un patólogo forense, quien, junto con Kurs Fritz, una alpinista que les apoyaba y era el guÃa, lograrÃan finalmente recuperar y cuidadosamente colocar los restos de lo que parecÃa ser un varón muy antiguo en una bolsa de plástico para su traslado al museo, en donde se realizarÃan todas las pericias, todos los análisis y demás. El hecho es que, durante la recuperación se estaba filmando. HabÃa una persona Rainer Holtz, quien estaba grabando todo lo que se hacÃa, de tal manera que se pudiera armar posteriormente un documento gráfico de todo esto. La recuperación, además, incluÃa el limpiar el área y obtener restos. Lo que se encontró fue impresionante. Se encontraron herramientas primitivas, una pequeña hacha, una especie de cuchillo de pedernal. Se encontró un arco bastante grande y flechas todavÃa en su funda. También se encontraron restos de hilo de ropa, algo que se utilizaba para reparar una ropa primitiva. Se encontraron unos zapatos vamos. El hallazgo era mayor durante los dÃas siguientes. Al hallazgo y la recuperación, el cuerpo tuvo que ser colocado en una cámara criogénica especial, puesto que al estar en congelamiento perpetuo, al momento de estar fuera de este, comenzó a deteriorarse rápidamente. Aún asà se logró recuperar y conservar bastante bien. El hallazgo era muy valioso. Conforme pasaban los dÃas y se iban haciendo algunos análisis. Se determinó que el cadáver correspondÃa a un varón treinta y tres a cuarenta y cinco años aproximadamente. No era un sujeto muy corpulento, pero era un sujeto atlético. TenÃa barba, tenÃa cabello. Un poco largo se pudo determinar que en el momento en el que quedó ahà habÃa estado vestido de una forma muy peculiar. Verá, utilizaba un taparrabos de cuero muy sencillo, pero utilizaba una especie de pierneras o una especie de pantalón de cuero y piel muy abrigador. Utilizaba unos zapatos espectaculares porque estaban confeccionados con una suela de piel de oso, con unos laterales de piel de cabra y rellenos de paja, de tal manera que eran sumamente abrigadores aptos para estar en las montañas nevadas adicional a. Esto llevaba consigo una especie de abrigo grueso de piel probablemente de oso cortado en tiras y unido con hilo y posteriormente una especie de poncho o una especie de capa de paja de pasto usada de forma muy sencilla y un gorro de piel de oso. TenÃa varios amuletos y además llevaba un par de especies como de botes hechos de una corteza de árbol en donde tenÃa hongos, vallas, silvestres, frutos, etcétera. El proceso de identificación llevarÃa a saber que estos restos, a partir del ponen obtenido, a partir de la datación, a partir de los estudios conforme se iba avanzando, se llegó a la conclusión que tenÃa cinco mil trescientos años de edad. Aproximadamente cinco mil trescientos años, este hombre habÃa muerto y habÃa quedado ahà cinco mil trescientos años atrás, asombrosamente. Su cuerpo no estaba descompuesto. Obviamente, habÃa perdido más. HabÃa perdido agua, se habÃa deshidratado y se habÃa convertido en una momia. Pero como tal, la momia conservaba alimento en el estómago, conservaba fluido sanguÃneo, conservaba totalmente todas sus caracterÃsticas genéticas. Los estudios siguieron conforme. Se iba avanzando. Se pudo determinar que el individuo tenÃa comida reciente, es decir, habÃa comido una media hora antes de la muerte. De la toma de muestras de la región intestinal, se pudo determinar que estaba cargado de parásitos, lombrices y cualquier cantidad de bichos. Asà es, que su vida no era muy higiénica. Por llamarlo de la mejor manera. También habÃa puntos de piojos en los zapatos, lo que evidencÃa que la vida no era cómoda. Sin embargo, habÃa comido bien, incluso habÃa restos de productos cárnicos, habÃa vegetales, habÃa vallas, se habÃa alimentado opÃparamente antes de morir. Y se determinó algo también muy interesante, y es que en la parte baja del intestino se encontraron trazas de carbón, lo que evidenciaba que este antiguo ser humano comÃa comida cocinada. Todo ello era fascinante. La pregunta que comenzó a reinar entre todos ellos fue que lo mató. La respuesta inicial se dijo habÃa muerto congelado. Fue sorprendido por una ventisca invernal. La nieve lo mató pronto murió de hipotermia y ahà se quedó. HabÃa varias cosas a su alrededor. Déjeme decirle que esta teorÃa se apoyaba en que no habÃa sido robado como tal, porque cerca de él estaba su arco, tenÃa esta peculiar hacha fabricada en madera con cuero y con una punta de cobre, que debe de haber sido un objeto muy preciado y solamente para personas de cierto estatus, porque ahÃ, en esta región no habÃa cobre, sino que lo traÃan de muy lejos, lo que significaba que este sujeto habÃa hecho comercio. Pero además, conforme se fueron investigando más, se encontró, por ejemplo, que tenÃa este tallador de piel, tenÃa herramientas y tenÃa elementos que le permitÃan sobrevivir. AhÃ. Esto era raro, algo no embonaba bien y la evidencia final llegarÃa después, durante las investigaciones posteriores y al someter el cuerpo a una serie de rayos X y de análisis de diferentes métodos, se pudo determinar, sin lugar a duda alguna, que el sujeto no habÃa muerto con con gelado ni por accidente. HabÃa sido asesinado. Los estudios demostraron que tenÃa una punta de flecha clavada abajo del homóplato del lado izquierdo. La flecha habÃa sido tan precisamente lanzada que habÃa penetrado el grueso abrigo, habÃa penetrado la capa de paja y habÃa perforado la piel, los vasos sanguÃneos y el pulmón. Este sujeto habÃa muerto asfixiado por su propia sangre. La sangre que se habÃa ido acumulando en el pulmón le fue restando poco a poco la posibilidad de respirar en un entorno a tres mil metros de altura. Además, la hemorragia se habÃa extendido y le habÃa causado la muerte. No fue una muerte rápida. Eso es un hecho. Este sujeto, después de haber sido herido, todavÃa habÃa logrado trasladarse. Hay otro detalle más. La flecha no estaba completa. Estaba un uno la punta, lo que significa que alguien intentó sacar la flecha. En el análisis forense, esto demuestra una de dos cosas que alguien intentó ayudarlo al darse cuenta que estaba herido y se acercó a retirarle la flecha, pero no tuvo éxito. La punta se quedó atrapada dentro y lo único que salió fue la vara, por lo que al final de cuentas, no sirvió para nada y falleció. La otra opción es que el asesino hubiera ido para recuperar su flecha, lo cual tiene sentido, puesto que confeccionar flechas era una labor bastante complicada. Asà es que era probable que lo hubiera intentado, pero no necesariamente, puesto que ahà muy cerca habÃa un saquito, una pequeña bolsa con flechas propiedad de este individuo al que se le llamó Otzi. Precisamente se le llamó Otzi porque se encontró en los Alpes de Otstal, por lo que se le conoce como Ozzi. Y obviamente, si hubiese sido asesinado y el asesino se acercó, habrÃa tomado las cosas de valor, entre las que estaban las flechas, el arco que se comprende que era formidable y esa hacha peculiar. Pero no fue asÃ, lo que nos hace pensar que fue asesinado a distancia y de manera hortera. No fue un accidente, fue un homicidio. Las investigaciones posteriores siguieron adelante y resultaban por demás interesantes. Por ejemplo, tenÃa en ciertas partes del cuerpo pequeños tatuajes, tatuajes que no tenÃan una forma definida, que no correspondÃan con un dibujo o con un motivo ritual, con un motivo ceremonial, sino más bien curativo. Los tatuajes que tenÃa en diferentes partes revelaban que tenÃa una molestia ahà y que habÃan intentado hacer algún tipo de magia curativa. Las pruebas posteriores determinarÃan que tenÃa principios de una serie de fenómenos, entre los cuales habÃa calcificación. Básicamente tenÃa una especie de artritis. Probablemente tenÃa molestias en estos lugares y las marcas. Estos dibujos habrÃan sido celebrados a manera ritual, una especie de medicina un intento de curación mágica. Además de esto, se pudieron detectar dos o tres cosas más, Una que resultaba particularmente interesante en una herida en la mano. La herida habÃa comenzado a sanar, lo que significaba que no era parte del homicidio. Esta herida habÃa ocurrido anteriormente y de acuerdo con algunos expertos y analistas de heridas forenses que estudian las lesiones y esta era una lesión de combate, era una lesión de defensa. Asà es que este hombre era un aguerrido defensor. HabÃa combatido con alguien recientemente y habÃa sido herido, pero habÃa salido bien porque era la única herida que tenÃa, lo que significaba que muy probablemente al otro le habrÃa ido peor. Todo esto se fue sumando. El problema es que determinar todo esto tomaba tiempo y conforme el tiempo pasaba, iban surgiendo nuevas preguntas, como, por ejemplo, quién lo mató, por qué lo mataron. Fue un accidente y entonces fueron apareciendo otros datos todavÃa más reveladores. En un estudio de sangre que se practicó se pudo determinar que parte de la sangre que estaba en la capa no era de él, no era de otra persona. Pero además de esto, también se pudo determinar que en las flechas que estaban guardadas en aquella bolsita, las puntas de las flechas tenÃan sangre humana que no era de él, es decir, que este sujeto habÃa disparado contra de alguien sus flechas y después las habÃa recuperado, lo cual significa que habÃa matado con esas flechas este hombre al que todos conocen cariño como Otzi, habÃa matado a otros dos seres humanos. Al menos únicamente se pudo saber que la sangre de las flechas era humana, porque no estaban expuestas, sino dentro de esta funda de cuero. En cuanto al cuchillo, era imposible saber si eso era sangre humano que tenÃa. No era fácil saberlo. La capa sà conservó la sangre de otro individuo. En un estudio en un análisis realizado años después por un perito en comportamiento humano, por un analista de la policÃa de Munich, él determinarÃa en los últimos momentos de vida en base a la evidencia forense. Esto fue impresionante, pero en base a la evidencia forense, en base a todos los datos recabados, queda claro que este sujeto caminaba tranquilamente por allá arriba, muy probablemente acompañado. Es posible que fueran un viaje de cacerÃa. No estaba simplemente de paseo, no estaba en un momento ritual y muy probablemente llevaba algún tiempo fuera de casa. Parte de su ropa habÃa sido reparada por él mismo, tenÃa los elementos para reparar e incluso el hacha habÃa sido reparada rústicamente por él mismo y afilada dos dÃas antes. Usted se preguntará cómo saben todo esto. Bueno, ha sido una investigación muy larga y muy costosa para los cientÃficos que pudieron determinar todo esto. Pero el hecho es que, de acuerdo con el investigador y jefe de investigación de la policÃa de Munich, el jefe Alexander Horn, siguiendo el patrón, las pruebas y todo esto, queda claro que este sujeto, muy probablemente junto con alguien más, se sentó a descansar un momento y a la altura habrán comido opÃparamente porque el bolo alimenticio era abundante y después comenzaron a caminar fueron atacados. Ãl recibe un flechazo, pero la otra persona probablemente también estaba lastimada e intenta otzi ayudarlo de alguna forma, Y es cuando se mancha de sangre la capa. No queda claro si antes o después fue que recibió la flecha. Es imposible saberlo, pero lo que queda claro es que intentó ayudar a alguien por la posición de las marcas hemáticas en la capa. Demuestra que intentó cargar a alguien o que alguien herido estuvo en su espalda después de que cae abatido por la flecha, cae boca abajo y alguien intenta componerlo, acomodarlo para quitarle la flecha. Probablemente al hacer esto, lo deja en una posición en la cual termina con el brazo cruzado en el pecho, boca abajo muriendo. Esta era la historia de este hombre. DifÃcil saber quién era o dónde vivÃa. Bueno, habÃa asentamientos por ahà abajo en las zonas bajas de los Alpes. Evidentemente, era un sujeto europeo y de ahà sale toda esta construcción de las fotografÃas pero queda claro que Otzy no era un chico bueno. Era un hombre que habÃa luchado y combatido y matado. Las flechas con sangre humana en su bolsa demostraban que habÃan sido usadas y que habÃan sido recuperadas. Normalmente se recupera la flecha cuando se extrae de un cadáver, asà que no era un chico bueno. La historia como tal ahora mismo. Usted se preguntarÃa y qué tiene esto Bien, los restos de Otzi fueron complicados de recuperar, pero lo que siguió después darÃa pie a que surgiera la leyenda de la maldición del hombre de hielo. Y espere todo comienza en mil novecientos noventa y dos. El doctor Rainer Hen, quien era el patólogo forense, quien se encargó de la recuperación de los restos, quien estuvo al frente del equipo que romperÃa el hielo y finalmente, colocarÃa a Otz en un saco de cadáver. Era Rainer hen él a mano limpia, lo habÃa tomado, lo habÃa cargado y lo habÃa colocado dentro de esta bolsa sin mucho cuidado. Por qué digo sin mucho cuidado. Porque hay esta filmación de la recuperación de los restos del hombre de hielo, en donde se les ve contentos sonrientes, se les olvidó un detalle. Estaban tratando con los restos de alguien que murió traizal traicionado, es decir, le dispararon por la espalda una flecha, por lo menos a treinta metros de distancia. De acuerdo con los peritos, este sujeto fue herido. No pudo defenderse. Era un hombre que habÃa matado, era un hombre violento. Obviamente, no era un niño bueno, no era un juego y nadie tuvo la delicadez de pedir permiso. Mil novecientos noventa y dos, apenas un año después, el doctor Rainer Hen se encuentra manejando en dirección a una conferencia. Está en la parte baja de Italia y la conferencia es importante. Va a presentar los resultados de los primeros análisis que le ha practicado al cadáver de. Ozzy es el primer cientÃfico que participa en esto. Además, es un maestro en todo lo que hace. Haya encontrado mucha evidencia importante y va manejando su cochecito. Cuando de pronto, al salir de una curva, un conductor pierde el control y se impacta de frente y lo mata, el otro conductor quedó intacto, no le pasó nada, perdió el control de forma inusual. Las autoridades no detectaron que estuviera ebrio, no detectaron que estuviera bajo el influjo de ninguna droga. El otro conductor simplemente perdió el control en una carretera que le era acostumbrada justo en el momento en el que Rainer Heien venÃa manejando i encontró la muerte. Era el primero que habÃa sujetado a Otzi, pero no era el único. Al tiempo que ese famoso hallazgo ocurrÃa otro sujeto. Kurs Fritz, un alpinista de cuarenta y tantos años, habÃa ayudado a llegar al lugar. HabÃa sido el guÃa de la expedición, HabÃa sido el hombre que recorrió las montañas para localizar los restos. Después de que los Simon habÃan informado del hallazgo, Kurtz fue quien acompañó a los expedicionarios a recuperarlo. En un cierto momento, cuando Rainer Hen está levantando el cadáver, Kurts es quien le ayuda a levantarlo y lo coloca en la bolsa. Unos dÃas después, kurs Fritz se encuentra caminando en esas mismas montañas. Repentinamente hay una vibración en el suelo. La vibración produce que comiencen a caer pequeños Pedruscos. Kurts está guiando a un grupo de alpinistas, a los que les grita muévanse para allá, dado que era probable una avalancha instantes después y al tiempo en el que comienzan a retroceder los demás. La avalancha, entre las cuales hay rocas nieve y objetos que vienen bajando, mata a Kurts. Fritz es el único herido del grupo. Es la única persona que fue alcanzada por una avalancha y lo mató en un segundo. Todo esto apenas unos dÃas después de la muerte de Rainer Hen, Los dos primeros individuos que tocaron el cuerpo para sacarlo de su refugio de hielo estaban muertos. Resultaba inusual créame porque, además, Kurs era un sujeto muy preparado, muy conocedor, de sus montañas que no cometerÃa ns errores como quedarse a esperar la avalancha. Aún asà le costó la vida. Por supuesto, cualquiera dirÃa esas cosas pasan cuando eres montañista. Puede ocurrir una desgracia. Lo sé, Lo sé, pero en ese mismo perÃodo de tiempo, el documentalista que filmó la recuperación de los restos de odzey Rainer Holls morÃa sÃ. SÃ, sÃ. Era par de meses después de la muerte de los primeros dos Holls, quien tenÃa también cuarenta y tantos años, encontraba la muerte y encontraba la muerte por un tumor cerebral que fue descubierto poco tiempo después de haber encontrado a Otzin Holts. No tenÃa ningún problema. Aparentemente, y de acuerdo a muchas de las versiones que hemos encontrado, no tenÃa idea de que tenÃa un tumor cerebral, sino hasta que, después de haber recuperado y filmado la recuperación de los restos de Ozzi co comen penzó a sentir una molestia fuerte. La molestia le llevó, entre otras cosas, a perder parte de la vista y finalmente morir de forma muy rápida. Iban tres. El asunto es que Helmut Simon, el hombre que encontró los restos, pensó durante algún tiempo que ya estaba libre de la maldición, porque habiéndolos encontrado en el noventa y uno para el año dos mil todo va bien. Para el dos mil uno todo habÃa. En dos mil tres huf que felicidad no existe ninguna maldición. Dos mil cuatro sale a pasear a las montañas en una zona que conoce bien, en una zona en la que ha estado muchas veces y repentinamente tropieza y desaparece. SerÃa encontrado ocho dÃas después muerto. Por supuesto, habÃa caÃdo en una especie de cañada de unos trescientos metros en medio de la nieve y el frÃo. No habÃa ninguna posibilidad de supervivencia. Un detalle curioso. Al momento de ser re c uado, se encontraba con el brazo izquierdo doblado a la altura del pecho en esta posición, exactamente la misma posición en la que estaba Otzy cuando lo encontraron. A eso dice la leyenda, no me consta. Yo no estuve ahÃ, pero suena interesante. El siguiente serÃa Ditter Guarneke. Ditter Guarneke fue el jefe del grupo que rescató el cadáver de Simon. Cuando Simon cae ahà y queda con esa posición tan rara, el grupo de búsqueda que localizó los restos iba encabezado por Ditter Barnecke. Cuarenta y cinco años fuerte atlético impresionante, un sujeto que parecÃa a prueba de bombas, que subÃa y bajaba la montaña, que tenÃa una experiencia enorme en montañismo. Asiste al funeral de Simon porque lo conoce. De hecho, Ditter Barknecke habrÃa acompañado a Simons en varias ocasiones a la región donde fue encontrado Otzi y, según se cuenta, Warne que habrÃa vuelto con Simons al localizar el punto exacto del hallazgo, por lo que se considera que también era parte del grupo. Saliendo del funeral de Simons, caÃa muerto de un ataque cardÃaco. No habÃa tenido ningún antecedente de enfermedades coronarias ni de ningún tipo. Al llegar a su casa, simplemente se desvaneció y estaba muerto. Otra de las vÃctimas que se cree que es vÃctima de la maldición. SerÃa Conrad Spingler. Spindler quien participarÃa posteriormente en las investigaciones, no en el momento del hallazgo, sino posteriormente serÃa uno de los mayores expertos en el tema del hombre de hielo. Este especialista habÃa hecho todo tipo de descubrimientos, tanto del bolo alimenticio como de la sangre, como del cabello como de las caracterÃsticas generales del cuerpo. Bueno, era un hombre que se habÃa convertido en la máxima autoridad mundial en este particular caso en el año dos mil cinco. Súbitamente morÃa. Era un paciente de esclerosis múltiple. Siempre habÃa sufrido de esto, pero en el año dos mil cinco, durante una entrevista donde explicaba todo lo que habÃa encontrado, el periodista le preguntaba acerca de la maldición de Otzi, a lo que él se reÃa mucho y le respondió eso, eso es basura. Es una cosa para vender vamos, es nefasto cómo crees. Solo falta que digan que el que sigue soy yo, tres dÃas después está muerta una repentina falla atribuida a la esclerosis múltiple. Pero era algo que habÃa superado ya varias veces casualidad, justo después de que habÃa asegurado que no existÃa tal cosa como una maldición y que eso era basura y que el que seguÃa seguramente era él. Y, efectivamente, fue él. Pero quizá otro de los casos que más impactó fue el de Tom Loy. Tom Loyd era un biólogo molecular originario de los Estados Unidos. Se habÃa hecho famoso por diversos estudios. Ãl fue el que determinó que en las flechas habÃa sangre, que en la ropa habÃa sangre, que no era de Ozzi. Hizo varios estudios de genética encontró evidencia de que Ozzi tiene familiares. Actualmente, al menos diecinueve personas tienen algún vÃnculo genético con el hombre de Hielo. Fue un sujeto que, además, tenÃa una reputación enorme como investigador. TenÃa en el momento de su muerte sesenta y tres años, se encontraba en su casa en Australia, en Canberra, y fue encontrado muerto. Las autoridades realizaron una investigación, una autopsia que no fue concluyente. No queda claro si fue por causas naturales, por un accidente, qué fue lo que pasó. Murió poco tiempo después de Conrad Spintler, y cabe señalar habÃa declarado que coincidÃa con Conrad, que esto de las maldiciones no era otra cosa que simple basura. TodavÃa hoy en dÃa, sus compañeros investigadores insisten en que hablar de maldiciones es restarle valor al trabajo de Tom Loy y restar la importancia al caso como tal al expediente de OZI. En el año dos mil diecisiete habrÃa otro incidente peculiar. Verá la Detective en jefe, Alexander Holm, quien fue llamado para investigar la casuÃstica, es decir, cómo habÃa operado todo esto armar una historia. Este especialista en comportamiento y analista fue invitado a participar por la directora del Museo del Subtirol y llegó al lugar. Entrevistó a algunas personas. Ãl no necesitaba tener contacto con el cuerpo, no necesitaba entrar a la Cámara en donde se tiene, que es una cámara especializadÃsima, donde están los restos y hay una pequeña ventana desde donde se puede ver él. Simplemente estuvo ahà viendo los restos le dieron evidencia. Habló con uno, habló con otro, habló con diversos investigadores. Se tomó un café, platicó un rato. En el momento en el que va saliendo por la puerta lateral de este bonito edificio, un automóvil aparece a toda velocidad y le pasa a centÃmetros de la cintura. El conductor es detenido. Por supuesto que es detenido y cuando le preguntan qué pasó, el conductor primero no estaba ebrio, no estaba bajo los influjos de ninguna droga. Era un conductor experimentado que circulaba habitualmente por ahà y que aseguró que en el momento de llegar a la esquina, él, al ver el semáforo, no vio que habÃa cambiado de color. Para buena suerte, Alexander Horn no habÃa dado el siguiente paso. Seguirá viva la maldición. No lo sé, pero es una estupenda historia. Y la historia del hombre de Hielo Otzi, como cariñosamente se le dice, nos revelan muchas cosas. Es uno de los casos que más ha aportado a entender el comportamiento de los seres humanos primitivos en una época cercana, a los tres trescientos años antes de Cristo, lo que significa que tendrÃa unos cinco mil trescientos años de antigüedad. Pero toda esta historia es, como tal, la historia de un crimen, un hombre violento que es asesinado. Obviamente, fue asesinado a distancia. Se comprende que su adversario le tenÃa miedo y sabÃa que no podrÃa luchar mano a mano con él. Por lo tanto, disparó a distancia y lo mató. No era un chico bueno. Estaba metido en temas peligrosos. Quizá si planteamos desde un punto de vista diferente la presencia de esta persona ahÃ, atrapada, muriendo lentamente, se da cuenta de su muerte. Siente la ira por no poder vengarse, por no poder defenderse. Siente el pesar de que probablemente aquellos a los que intentó ayudar ya se fueron porque no habÃa ningún otro cadáver, es decir, fue el único muerto que quedó ahÃ. Siente ese pesar de estar abandonado, muriendo ahogándose en el frÃo, asfixiándose toda esa ira contenida se convierte en maldición. No lo sé podrÃa ser y ahora sà me lo permite. Qué le parece si enviamos algunas felicitaciones y algunos cumpleaños que tenemos por ahà pendientes como Po, por ejemplo Carmen SolÃs, que cumplió el ocho de septiembre, le mandamos un fuerte abrazo, aunque sea un poquito tarde, Adán Valderrábano, que cumplió el diecinueve de septiembre, ochenta y uno años. Un abrazo Adán, muchas gracias por acompañarnos. Alejandra Villalpando, que también cumplió el diecinueve de septiembre. FÃjese usted interesantes. Ambos apellidos pertenecen a poblaciones españolas. Si estoy en lo correcto, Leticia Madero quien felicita a su esposo, que está cumpliendo años hoy veintidós de septiembre. Un abrazo tanto a Leticia como a su esposo, Sergio Hernández. Ãl cumplió el veinte de septiembre, apenas hace un par de dÃas. Asà es que vale abrazo fuerte. Ojalá haya habido mucho pastel y mucha fiesta. Julia Alvarado cumple mañana veintitrés de septiembre, junto con Antonio al morán a ambos les deseamos un feliz cumpleaños sana a distancia mucho cuidado, pero célebrenlo. TodavÃa seguimos un poquito con esto de la pandemia o pero a n la pena festejarnos un poquito para Anabel Elisa Gauna. Ella cumple el veinticuatro de septiembre allá en Argentina y nos da mucho gusto saber que nos acompaña en tantos argentinos. Va un abrazo para ella Oscar valenciano. Ãl está en Shausen Oaks, en California. Ãl cumple hasta el veintisiete, pero nos adelantamos un poquito y lo felicitamos de una vez para Bruno Cardoso y su mamá. Su mamá cumple mañana años. Están en Uruguay y ambos cumplen en septiembre al cumple el veintiocho y su mamá mañana veintitrés de septiembre, va el abrazo para ellos. Daniel Azarai, quien cumple y su mamá le manda un fuerte abrazo para MarÃa Eugenia Urias Vega, que cumplió el quince de septiembre. Un abrazo MarÃa Eugenia, muchas gracias por acompañarnos. Y claro, vamos a ver qué más tenemos por aquÃ. Vamos a mandarle un fuerte abrazo a Fernando Gaitán, que cumplió apenas el dÃa veinte. Un abrazo Fernando, muchas gracias por acompañarnos. Para Julia Alvarado Castellanos, que cumplió o no cumplirá mañana veintitrés de septiembre, muy bien, un muy fuerte abrazo, Julia, muchas gracias. Y para Dacy, que cumple el veinticuatro de septiembre, un abrazo, Daisy, muchas gracias por acompañarnos. Claro también un saludo muy cordial para Carmen Fernández Mendoza, que nos acompaña desde Argentina y ahora vamos con algunos agradecimientos. Queremos agradecer muchÃsimo a AnaÃs Aragón, a nuestro amigo Ricardo Montelongo, que está en Nueva Zelanda, a Yanira Salinas, a Mariana Camarillo López, a Arnulfo González, a Arturo cr a Patrick Rosas, a Marcelo Ãlvarez Bugueño, a Joel Villarreal, que está en Macalen, en Texas, a Zumba Vainelli, una amiga que nos acompaña también con mensajes en el correo y que le tenemos mucho aprecio. Inés RodrÃguez, Raúl Gazley, quien se encuentra recuperándose ahora mismo de su salud. Muchas gracias por acompañarnos y Georgio Stockhn. A todos ellos les agradecemos muchÃsimo su apoyo, su ayuda para sostener este canal a través del super Fenx, que es un corazoncito que aparece abajo de los videos y bueno, les agradecemos muchÃsimo. Qué bueno que podamos agradecérselos ahora por este medio. Por otro lado, tenemos un montón de saludos para Roger Hunter, él está en Oklahoma, y saluda mucho a la familia Galván que están en León, Guanajuato, en México, para Diana Morelos, Samuel y Yuma, para Silvia Neria y su hija Cielito, Tania, de parte de su novio, Adán mel que están en el Estado de México, para mónicas rojas que están Jacksonville. Ella saluda a su hermana Lucy, que está en Cali, Colombia. Al otro lado del mundo, nos da gusto que aún a tanta distancia se estén acompañando y que nos permitan a nosotros acompañarles. Para Santiago Tejeda, que tiene diez años y nos compartió un video narrando leyendas y a su mamá, Gabriela Sánchez en Nuevo Laredo. Lo vimos. Lo vimos, Santiago, nos encanta la manera en la que cuentas leyendas. Hay un dÃa de estos. Te compartiremos algunos de los tips que nosotros hemos encontrado y que nos gustan mucho, pero nos encantó verte leyendo leyendas. Eso se trae en la sangre, Santiago, eso se trae en la sangre. Muchas gracias a tu mamá y gracias a ti muy buenas noches y que descansen en paz







