La historia de Chico Xavier, Medium Brasileño || Relatos del lado oscuro (Podcast)

El podía saber cosas que nadie le había contado, sabía acerca de tu salud, de tus bienes, de tus personas queridas. Todo lo obtenía escribiendo lo que los maestros le dictaban, acompañe a José Ramón a buscar respuestas acerca de este tema.
Si usted me pregunta, creo en algún paragnosta. Creo que exista alguien que haya Verdaderamente he podido contactar con los muertos más allá de una duda ampliamente razonable. Yo le contestarÃa que sÃ, que sÃ. Creo que haya alguien que va mucho más allá su nombre, Chico Javier. Hablemos de él relatos del lado oscuro para seres extraños sucesos es inexplicables, diversidad, familia, historias que otras mentes prefieren ignorar. Vamos a Brasil es mil novecientos ochenta y dos y estamos en la zona de Paraná. Es una época de campañas polÃticas. El paÃs todavÃa se encuentra sumergido en una extraña democracia, y me refiero a extraña porque anteriormente habÃa sido parte de una dictadura militar. Posteriormente entró en un gobierno hÃbrido con muchas acondicionantes, con poderes extraños, con elecciones extrañas. Para mil novecientos ochenta y dos, el clima polÃtico está tratando de cambiar hacia una democracia plena en donde el presidente, los representantes todos sean por elección popular. Es un tiempo de campañas y hay un joven diputado, su nombre etor de alencar furtado. Apenas tiene veintiséis años y ya es un importante polÃtico de la región. Ha logrado una carrera interesante, es combativo, es empático, es agradable. Tiene un discurso estupendo. Su padre, José Allenkar, habÃa sido antes que él diputado, pero por un movimiento extraño de las fuerzas del poder, habÃa sido destituido y se le habÃa retirado el cargo, por lo que él tuvo que asumir la posición desde los veintidós años para el veintidós de octubre del año de mil novecientos ochenta y dos, aitor se encuentra en campaña. Es cansado, Hay que recorrer mucho terreno, hay pocos recursos para ello. Hay que reconocer que, como polÃtico, no es un hombre rico. Es un sujeto que tiene que manejar su propio auto, un pequeño auto compacto amarillo, recorrer enormes distancias, hablar directamente con cada persona que encuentra, tratar de convencer, buscar apoyos. Ese dÃa veintidós de octubre ha sido un dÃa larguÃsimo. Han estado manejando de un lado a otro, Han estado yendo ator Se hace acompañar de su primo fabio, un chamaco de apenas dieciséis años que es muy cercano. A él se ha hecho de noche y siguen en la calle para eso de las doce de la noche, el cansancio. Es muy notorio aitor de alencar furtado está sumamente cansado. Es visible esto fabio. Su primo le sugiere que se estacionen en una gasolinera y tomen un sueñito, es decir, que descansa en un momento Posteriormente podrán seguir con su marcha, pero es notorio que ator está muy agotado. Obedece. Toma en cuenta la sugerencia. Buscan una gasolinera que está iluminada en medio de la carretera, acomodan el pequeño auto amarillo, se acomodan ellos adentro y se disponen a descansar. El lugar es un sitio tranquilo. Sin embargo, momentos después, etor de alencar furtado serÃa asesinado ahà en su auto. Un certero disparo al pecho habrÃa perforado su corazón, causándole la muerte casi instantáneo. Quien disparó era un agente de policÃa. Su nombre era aparecido Andrade Branco. Sus conocidos lo conocÃan como branquiño en cuestión de un momento es detenido por otros policÃas. No hay lugar a dudas. El sujeto tiene el arma homicida, tiene las marcas de pólvora propias de alguien que ha disparado. El arma corresponde con el disparo que le han dado. El candidato está muerto. Las autoridades de Brasil imaginan el escenario. Es un momento tenso en el paÃs, habido estas campañas polÃticas y de pronto asesinan a un candidato de un gran Estado que era muy popular, muy querido, muy conocido. Aquello puede salirse de control, por lo que inmediatamente organizan una investigación al mar alto nivel. Se señala inmediatamente al policÃa. No hay ninguna duda es el autor material de esto, pero se está persiguiendo a algún autor intelectual. Se presume que fuerzas polÃticas opuestas pudieran haber sido las culpables de haber engendrado este crimen. El policÃa asegura que no fue asà y que todo fue producto de un terrible accidente, pero quién le va a creer aquella gente estaba durmiendo en un coche y era un candidato apolÃtico muy conocido. Lo último que alguien se podrÃa imaginar es que un policÃa le pegara un tiro, no iba armado ni siquiera tenÃa con qué defenderse nada. Los únicos testigos aparentemente eran otros dos policÃas, pero casualmente, en el momento de la desgracia, los dos policÃas insistÃan en que no vieron el momento y no metieron las manos al fuego. Uno de los testigos, perteneciente a la gasolinera, alcanzó a ver el momento en el que ocurrÃa, pero su testimonio no ayudaba mucho, sino más bien confundÃa las cosas. El juicio llevaba un buen rato cuando de pronto los familiares del polÃtico muerto, su padre, de hecho, José Allenkar, hace llegar a la defensa de branquiño una carta. La defensa no sabe muy bien qué hacer con eso, pero el padre le insiste en que esa es una carta importante. La carta está escrita por su hijo muerto. SÃ, la escribió desde el más allá, es decir, estando muerto, escribió una carta que se le entrega a la defensa del asesino. Qué podÃa decir esa carta. La carta es una carta bastante extensa en donde hace alusión a temas familiares, a temas espirituales, pero principalmente se enfoca en mencionar que él estaba en su cochecito amarillo y que todo habÃa sido producto de una falla de una equivocación de un accidente como tal. Describe cómo el policÃa se acercó a tocar la ventanilla y accidentalmente disparó el arma. Estaba tan mal preparado el pobre policÃa que, al momento de que va a guardar o intenta manipular el arma a hacer algo Con el arma, le dispara al candidato, penetrando por la portezuela del automóvil e incrustándose en el pecho. La descripción de la carta era precisa y después sigue adelante mencionando a los abuelos bisabuelos. Por supuesto, en la defensa, lo que hace es tomar la carta y, obviamente, mirarse unos a otros para después enviarla con un emperito grafólogo. El perito no es informado en ese momento de que esa carta viene de ultratumba, es decir, que el muerto escribió eso. Simplemente se le entrega la carta y se le entrega un documento de control, es decir, una carta previa, un escrito de esa misma persona de tor para que comparara las dos escrituras. El perito responde categóricamente señalando sÃ. Está bien, Son dos personas, Son dos cartas de la misma persona. Es una misma persona, pero está en situaciones diferentes. Emocionalmente, hay una diferencia. En esta carta está activo, es tal tal tal tal. En esta otra hay una profunda afectación emocional, hay tristeza y hay una cierta nostalgia. Aquel imperito grafólogo no sabÃa la historia de la carta. No se le indicó de quién era ni nada similar y, sin embargo, reconoció que ambas cartas eran de la misma persona en diferentes situaciones. Un perito grafólogo lo que hace es analizar las letras, las curvas, la secuencia, la verticalidad, el orden en el que se escribe incluso la forma de la presión del lápiz o de la pluma para determina ciertas situaciones, pero sobre todo para autentificar un documento. Con este documento autentificado, la defensa lo presenta ante el juez. Por supuesto que el ministerio público se debe de haber revolcado de la risa. Una carta de ultratumba para absolver a un asesino resulta increÃble, pero para su asombro, el juez de la causa recibe el documento y, junto con otra serie de actos periciales, se considera que se ha acreditado una muerte accidental. Es decir, Sà branquiño aparecido Andrade Branco sà mató al candidato. Es culpable de haberlo matado, pero no habÃa una intención. Es muy diferente. Un asesinato en primer grado, en donde hay una premeditación ventaja y alevosÃa a un homicidio culposo, es decir, donde accidentalmente le quita la vida a alguien. Se determina que ese fue el caso. El ministerio público apela a la sentencia, apela a aquella conclusión por por considerar la absurda y el juicio es trasladado a la siguiente instancia, en donde, de nueva cuenta, los magistrados consideran como auténtica la carta como válida como prueba, ya que es un testimonio de una persona diciendo que no lo mató intencionalmente, sino accidentalmente en una carta que está certificada como escrita por el muerto todavÃa, el ministerio público apela a la última instancia, al Tribunal del Pueblo, en donde la prueba de la carta es aceptada por seis a uno votos a favor, uno en contra. Por lo tanto, branquiño el policÃa que habÃa matado accidentalmente a etor de alencar furtado, serÃa condenado a ocho años de prisión por un delito culposo. Era su responsabilidad, el arma, el disparo accidental o no mató a alguien tenÃa una responsabilidad, pero la carta como tal, era una prueba que habÃa servido para un juicio. Pero la prueba venÃa del más allá. Y sin embargo, si usted considera que eso es asombroso y es extraño, déjeme informarle que no era la primera. En mil novecientos setenta y seis habÃa habido un antecedente. En ese año de mil novecientos setenta y seis, trágicamente un chico brasileño muy joven. Su nombre era Mauricio garcés Enrique. Es asesinado por su amigo. Su amigo era José Divino Núnez. Recibe un disparo en el pecho y cae muerto Divino. José Divino es acusado de homicidio. Por supuesto, el Ministerio público presenta una serie de pruebas y el juicio comienza. Se acredita que José Divino habÃa accionado el arma. El arma es la que mató a su amigo. Todo está perfectamente claro. La posición. Los estudios de criminalÃstica no mienten la posición en la que estaba el arma, la posición en la que estaba, y el ministerio público acusa crimen en primer grado y atrae para la evidencia una serie de testimonios de alguna desaveniencia, posibles factores que llevaron a que José Divino matar a Mauricio. Todas las pruebas están ahÃ. El juicio se hace largo. Es un juicio prolongado y de pronto para asombro de todos. Dos años después del asesinato y de iniciado el juicio, los padres de Mauricio Garcés Enrique presentan ante el Tribunal una carta de descargo, al igual que lo que le he narrado de mil novecientos ochenta y dos en mil novecientos setenta y ocho, dos años después de la muerte de Mauricio, Los padres son los que llevan este documento, el cual serÃa también revisado por un perito grafólogo y era una carta en la que, además de decir muchas cosas bellas a sus padres y de expresar una serie de emociones y de situaciones relacionadas con el más allá, aclaraba que todo habÃa sido un terrible accidente. Mauricio y José Divino habÃan llegado a la casa de éste como siempre buenos amigos, bromeando, platicando, buscando un cigarrillo. Eran chicos malos. Buscaban un cigarrillo. SabÃa José Divino que su padre guardaba una caja en la que habÃa cigarrillos. Lo habÃa visto asà es que simpáticamente busca la caja, la toma la abre y en el interior, además de cigarrillos. Hay un arma. El muchacho tome el arma, la mira y se la muestra a su amigo Mauricio, que toma el arma la revista y después se la regresa José Divino, quien la toma y accidentalmente dispara y mata a su amigo. Pero todo esto que le estoy diciendo estaba escrito en una carta firmada por el muerto y que habÃa sido dictada dos años después de muerto. Cómo rayos pudo ocurrir esto, de qué estamos hablando. No, no estoy bromeando cómo obtuvieron las cartas. Bien vamos para allá punto número uno. Ambas cartas hay que aclarar que fueron sometidas a peritajes grafológicos. En los dos juicios, la Agencia del Ministerio Público llevó el caso a la segunda instancia y a la tercera instancia, en donde se volvieron a practicar pericias, es decir, análisis. En el caso particular de la muerte de Mauricio Garcés, el juez Orimar de Bastos fue el encargado de aceptar la evidencia y cómo no iba a aceptarla si venÃa a balada por uno de los mejores peritos de aquel entonces simplemente la cartera verÃdica habÃan hecho exactamente lo mismo. HabÃan enviado la carta sin informar de quién eran ni las condiciones en las que se presentaba. El perito habÃa acreditado que ambas cartas habÃan sido escritas por la misma persona. Un perito en semiótica aclaraba que sÃ, que ambas cartas seguÃan la misma fisonomÃa de escribir y de redactar. SeguÃan la misma identidad semiótica, y el grafólogo acreditaba que las letras correspondÃan, salvo por algo las emociones. Una de las cartas habÃa sido escrita normalmente en un ambiente controlado y tranquilo. La otra habÃa sido escrita con una emoción muy alta y usted se preguntará bueno. Está muy bien. Ambas cartas eran reales de dónde rayos salieron. Ambas cartas fueron producidas por un paragnosta a través de una técnica conocida como psicografÃa escritura automática. También se le llama el paragnsta. No era otro que Francisco candido Javier, más conocido como Chico Javier. Chico es el hipocrÃstico de Francisco en Brasil, asà como en México. Es Pancho en España, es Paco en Brasil. A los franciscos se les dice cariñosamente Chico. Este paragnosta habÃa cobrado fama a lo largo de muchos años debido a la extraña manera en la que podÃa redactar documentos que, al parecer, estaban siendo dictados por los muertos. Chico Javier era un personaje bastante conocido que cada dÃa recibÃa a muchas personas quienes buscaban algún tipo de consuelo. No era necesario pagar nada, no cobraba, no era necesario hacer nada. Extraño, simplemente llegar esperar a que hubiera un hueco para sentarse en una de tantas sillas y el paragnsta comenzaba a escribir. Chico Javier tenÃa este extraño. Don solÃa sentarse, tomar un lápiz, un papel, cubrirse los ojos de cierta forma, soltar la mano libremente y entonces de pronto comenzaba a escribir muy rápido, de una forma muy rápida. Terminando de escribir se, descubrÃa los ojos, tomaba el documento y comenzaba a leerlo en voz alta de entre las personas que estaban ahà presentes. De pronto alguien comenzaba a llorar y levantaba la mano señalando que reconocÃa el texto, se acercaba e informaba quién era. Con frecuencia familiares cercanos que venÃan buscando a alguna persona fallecida para que Chico Javier la contactara en el más allá. Yo sé que esto parece increÃble, pero si usted se queda hasta el final, verá por qué me ha llamado tanto la atención al tema. El hecho es que este paragnosta solÃa hacer esto todo el tiempo. Escribió más de veinte cero cartas, cartas que le eran dictadas para otras personas. Generalmente eran cartas destinadas. No era simplemente alguna tonterÃa escrita, sino una carta muy puntual dirigida a alguien que incluÃa datos puntuales, que incluÃa menciones de nombres, de lugares, de tiempos, de sucesos, narraciones de acontecimientos, que definitivamente eran muy cotidianos para la persona afectada, pero totalmente vagos y desconocidos para el paragnosta. Tenga en cuenta que no existÃa Internet y este hombre vivÃa en una comunidad alejada de minas gerais. Por lo tanto, no habÃa mucha forma de que supiera las historias de personas que llegaban incluso de otros paÃses. Asà de simple no habÃa manera de esto. Pero quién rayos era Francisco Cándido Javier. Vamos a ver Francisco Candido Javier. Nace en un pequeño pueblo conocido como Pedro Leopoldo. En mil novecientos diez, una familia numerosa papá mamás, seis hijos, mucha pobreza, mucha austeridad, muchas carencias, pero el pequeñito, desde los cuatro años, hace cosas muy raras. Comienza por hablar del abuelo, de la abuela, de gente que nunca vio nunca conoció, no habÃa fotos. Mil novecientos diez nadie tenÃa una foto del abuelo, la abuela y sin embargo, él habla con una naturalidad de esto que provoca ciertos problemas. Pero esos problemas se vuelven mucho más graves cuando, apenas cumplir cinco años, su madre muere. Es una mujer joven y, sin embargo, fallece y entonces él comienza a hablar con su madre muerta, por supuesto que esto le acarrea a muchos problemas. Era una familia católica muy apegada a la iglesia y de pronto el pequeño asegura hablar con los muertos. Además, la situación es terrible, porque el padre no puede cuidar de todos aquellos hijos y además trar dinero, por lo que los reparte. Chico Javier tiene que ir a vivir con la madrina, que es una mujer bastante dura y durante todo este tiempo sigue viendo a su madre muerta que vien y lo tranquiliza, le da consejos, le habla cuando va a la escuela. Aquello es terrible, porque en plena clase de pronto Chico Javier está hablando de algo que no tiene nada que ver. Pero sorprende a las maestras, a los maestros cuando hacen alguna pregunta y él responde con algún tema totalmente diferente que alguien le está dictando. Cuando le preguntan, él responde es que alguien me está dictando. Alguien me dice lo que tengo que escribir. Pero no era tanto que alguien le dijera, sino que alguien tomaba la mano y lo hacÃa escribir. Ese era el punto. AquÃ, cuando tiene diecisiete años, la situación es muy tensa, porque la Iglesia lo señala casi como brujo y hechicero es mil novecientos veintisiete, si es que la iglesia tiene un peso enorme en aquel alejado poblado. Pero ocurre algo inusual en esa época. Cuando tiene diecisiete años, entra en contacto por primera vez con el mundo espiritista sr parienta suya es llevada a una curación espiritual y él conoce a una pareja de espiritistas quienes le hablan de estos temas y él reconoce las cosas que le están diciendo. Le obsequian ambos libros de Alan Cardeck, el padre del espiritismo brasileño, y él Lord Lee en un instante y se da cuenta que es esto y comienza a trabajar sobre de ello. A partir de ahÃ, no pararÃa y no pararÃa tampoco de trabajar. Déjeme decirle que hasta mil novecientos cincuenta y ocho y después de treinta años siempre trabajó para la misma dependencia. Cuando era muy joven, trabajó en una fábrica, luego en una tienda y luego entró a trabajar al Ministerio de Agricultura. Era un burócrata, un empleado de gobierno. Trabajó durante más de treinta años, en los cuales hay registro de que nunca hubo una ausencia, nunca faltó a trabajar. Era apreciado por todos. Trabajaba sus jornadas laborales y después acudÃa a un sitio que denominó Centro EspÃritu San Luis Gonzaga o Luis Gonzaga, en donde se sentaba con otras personas a recibir mensajes. Es curioso, pero muchas veces estaba completamente solo los demás amigos o personas que habÃan llegado al inicio se habÃan ido yendo se cansaban de esto, pero él siempre llegaba. Se sentaba en su lugar, preparaba el papel y comenzaba a escribir, aunque no hubiera nadie, nadie vivo alrededor de él, porque todos los demás estaban ahÃ. Ãl aseguraba que en ese momento que se sentaba, cerraba los ojos, se concentraba si una pequeña oración comenzaban a venir personas que le pedÃan escribir cosas. Su trabajo no era de adivinar el futuro, no era de hacer cosas espectaculares, sino de tomar una pluma y dejar que aquellos que habÃan desencarnado escribieran para ayudar a los que habÃan quedado aquÃ. Esa era la idea. No se trataba de hacer grandes cosas, sino de revelar verdades, de enseñarle a las gentes, a las personas lo que habÃa ocurrido, de explicarles, de ayudarles a salir adelante. Era una labor pesada, cansada, de mucho trabajo, agotador, porque, además, no solamente escribÃa cartas. Señor escribió cuatrocientos dieciséis libros, cuatrocientos dieciséis libros de todo tipo de cosas de diferentes autores. Cuando le preguntaban cómo le hace a usted para escribir tanto, él decÃa yo no escribo nada. Todo me lo dictan ellos refiriéndose a los muertos. En algún momento, alrededor del año treinta a veintisiete a treinta, encontró a su guÃa espiritual, Emmanuel. Asà le llamaba Emmanuel. No era otra cosa que un espÃritu más desarrollado. Según él mismo describà era alguien que habÃa estado encarnado en varias ocasiones. HabÃa estado en la época de Jesucristo y los Romanos. Posteriormente habÃa sido un judÃo en territorio griego, siendo esclavo. Posteriormente habÃa estado en Brasil. En todos los casos habÃa un nombre asociado con Emmanuel. En la época de Jesucristo y los Romanos, habÃa sido Publio Lentulus. Después el judÃo en Grecia, habÃa sido onestorio y luego habÃa sido Padre Manuel de Nobrego. Esto habÃa sido en Brasil, uno de los fundadores de s O Paulo. Lo interesante del tema es que muchos de los textos que escribÃa este hombre, chico Javier, eran dictados por Emmanuel. Eran las bases de una doctrina, era un crecimiento espiritual, Eran nociones de comportamiento, de conducta de muchas cosas, pero muchos otros no. Muchos otros eran novelas, obras poéticas, obras técnicas de cosas que él no conocÃa y, sin embargo, las escribÃa con su erudición. A tal punto llegó esto que inclusive estuvo demandado por haber publicado un texto que no era de su autorÃa. La viuda de un famoso escritor brasileño, presentó una denuncia por derechos de autor, reclamando las regalÃas de ese libro. Dado que el texto, a decir, de un analista de textos, de un validador de autorÃa que se basaba en la semiótica y en la forma de escribir, acreditó que el texto era propiedad del esposo de esa mujer, excepto que ese hombre habÃa muerto veinte años atrás. La autoridad no reconoció lo reclamación porque los derechos de autor son válidos mientras la persona está viva después de estar viva, aun cuando se diga que fue producido bajo algún tipo de contacto paranormal, no era válido. Sin embargo, varios de los textos fueron reconocidos como válidos, y esto no era lo único. Una de las partes más interesantes de toda esta producción, como le decÃa, son las cartas. A tal punto llegó el interés de algunos analistas que se realizaron diversos procesos de investigación. Uno de ellos es muy interesante. Este es el caso de mil novecientos setenta y ocho de julio veintidós. Una mujer italiana, Hilda marcar O Saulo, murió en Roma. Su muerte habÃa sido unos meses atrás. HabÃa muerto en mil novecientos setenta y siete, pero la comunicación se dio el veintidós de julio de mil novecientos setenta y ocho. Chico Javier se siente y comienza a escribir. El problema es que comienza a escribir en italiano. Con la fisonomÃa de italiana. Hablar italiano no es igual hablar portugués ni hablar español. La forma de estructurarlas ideas, la forma de ordenar las palabras es diferente, no sólo los términos, sino la forma de hablarlo es diferente. Y, sin embargo, la cartera estupenda estaba en un italiano perfectamente fluido. HacÃa referencia a personas especÃficas, con contenidos especÃficos y con información muy precisa. Uno de los familiares tomó conocimiento, recogió el documento y lo envió ni más ni menos que a Carlos Augusto Andrea, doctor analista y estudioso de grafologÃa, un perito en toda la extensión de la palabra, que habÃa pertenecido al Departamento de Justicia y que habÃa sido perito a nivel internacional. El maestro, como le llamaban, cuando recibe la carta, inmediatamente la ley revisa todo le entregan otro documento que habÃa llegado de Italia, escrito por la misma mujer, por Hilda marcar O Saulo y coincide primeramente en decir si es la misma persona. La misma persona escribió ambas cartas. La firma. La firma es perfecta, la firmeza idéntica en este papel de aquà estaba utilizando un instrumento diferente al de Acá, pero la caligrafÃa es la misma. En este utilizó probablemente un lápiz de punta de carbón. Por ellos que se ven estos diagramas, asà y asÃ. En esta otra lo utilizó una plumafuente. Por eso el trazo es de cierta manera. El perito describe perfectamente y después pregunta por qué no sabe lo que dice la carta. No yo no hablo italiano. Cuando le lee la carta, se entera de que la carta proviene del más allá, pero la escritura era perfecta. Esto despertarÃa mucho interés. ComenzarÃa a ver acreditaciones de diferente Ãndole. En el año dos mil catorce se repetirÃa la hazaña. Cuando tres doctores en temas relacionados con la grafologÃa, especialistas en neurolingüÃstica, especialistas en semiótica, tomaron a su cargo una serie de quinientas cartas. El objetivo era obtener un dato muy puntual de cada carta que analizaban. QuerÃan saber si tenÃa alguna información especÃfica. Por ejemplo, busque en mi cuarto en el cajón de abajo del escritorio a ver si encuentra tal. Tomaban esto. Después se entrevistaban a los familiares de la persona para corroborar que hubiera sido cierto. También investigaban en los periódicos. Investigaban. Fue un trabajo muy arduo que duró varios años. Fue publicado en la revista Explore en el año dos mil catorce, en la edición de junio. HabÃan pasado cerca de tres años con la investigación que correspondÃa en eso en buscar datos comprobables que se pudieran verificar, que tuvieran autenticidad y cuantificarlos con aquellos que hubieran sido demostrados falsos. Toda la investigación se resumió en una serie de trece cartas. Eran las que contenÃan datos especÃficos que podÃan corroborarse de un orden de quinientas cartas. Solamente trece tenÃan datos puntuales. De estas trece, el noventa y ocho por ciento de los datos que contenÃan eran ciertos, comprobables y verificables, es decir, eran reales. Cómo podÃa haberlo sabido es el otro tema que estaban investigando era información pública, información común, información del orden público que podÃa conseguirse fácilmente preguntando en la tiendita de la esquina o con algún conocido. No eran informaciones personales ocultas, poco conocidas, o que definitivamente era imposible que tuviera conocimiento el paragnsta Y, sin embargo, lo habÃa escrito y habÃa dado la información, pero ésta quizá no sea la única. La publicación de exploró en el dos mil catorce sigue a otra serie de investigaciones. Hay otra investigación que es por demás interesante. En esta investigación se buscó cartas múltiples, es decir, que un mismo fallecido hubiera dictado varias cartas. Se buscaba que por lo menos hubiera seis cartas por cada persona. Es de mencionar que algunas de estas comunicaciones que recibÃa el paragnsta eran relativamente frecuentes. Una misma persona desencarnada podÃa comunicarse un dÃa, tres dÃas después dar otro mensaje y asà sucesivamente, firmando siempre con el mismo nombre. Las cartas que fueron seleccionadas a partir de todo este universo enorme de cartas tenÃan ese requisito que por lo menos hubiera habido seis comunicaciones. Cuál era el objetivo validar autorÃa. Qué significa. Esto significa que la que la da persona tiene los mismos conceptos, utiliza las mismas palabras, menciona cosas parecidas, refleja sus propias creencias, asuntos familiares, etcétera, en cada una de las cartas. Si un paragnóste está inventando cartas, probablemente no pueda lograr esto. Identificar la autorÃa de alguien requiere una experiencia y un conocimiento muy amplio. La doctora Cinthia Albees da Silva fue la titular del estudio y validado por otros doctores de una universidad brasileña lograron identificar que diversos autores escribÃan diversas cartas, pero en todos los casos la autorÃa de cada uno de ellos era perfectamente verificable, es decir, que no era Chico Javier el que las escribÃa, porque cada redactor era diferente. Era como si una persona hubiera mandado seis cartas y otra persona totalmente diferente hubiera mandado otras seis cartas. Y asà sucesivamente. Los autores o mas sobresalientes en este sentido que fueron seleccionados para el estudio fueron Augusto César nieto, un joven que habÃa muerto por ahogamiento en los años setentas. Jair presente, también muerto en los años setentas por ahogamiento lauriño vacilé que habÃa muerto en un accidente de tráfico. Todos ellos pertenecÃan a la clase media, eran jóvenes. No conocÃan a Chico Javier. No vivÃan en el mismo lugar. No tenÃan contacto, no hubo ninguna referencia y sus muertes no habÃan sido públicas y, sin embargo, todas sus comunicaciones eran consistentes. La autorÃa era evidente cómo podÃa ser si todos estaban muertos. Esa es la gran pregunta. Los documentos siguieron siendo estudiados y hasta la fecha están siendo estudiados más de veinte cero cartas que fueron dictadas desde el más allá. La técnica era esa que le describÃa taparse los ojos y soltar la mano para que escribiera sola, y entonces aparecÃan estas sorprendentes cartas, cada una con una caligrafÃa diferente, con una semiótica, incluso con un lenguaje diferente, con un idioma distinto. No era casualidad Chico Javier. Además, era tan prolÃfico que, comparándolo con otros autores. Se quedarÃa usted, frÃo Stephen King, sesenta y tantos libros, Chico Javier, cuatrocientos dieciséis, Pero eso no es todo. Hay otro dato curioso. Usted pensará era un charlatán que vivÃa de esto no a lo largo de su vida. Chico Javier trabajó treinta años para la misma dependencia, se jubila y sobrevive gracias a su pensión. No cobraba. Las personas que se acercaban sabÃan que no tenÃan que pagar. No habÃa nada que pagar. Si habÃa algún donativo, era para la causa, no para él. Y cuatrocientos dieciséis libros publicados que no dejan nada, Seguramente usted estará pensando mal viciosamente. Cualquiera lo harÃa. Cuatrocientos dieciséis libros de un tipo que tienen los reflectores puestos encima por este asunto de las cartas que ha salido en todos los periódicos, que estuvo en un programa de televisión en mil novecientos setenta y cinco, durante cinco horas, Chico Javier estuvo en un programa de gran audiencia de Brasil. Qué sostuvo la audiencia, Por supuesto que era muy conocido, por supuesto que era muy popular, por supuesto que publicó cuatrocientos dieciséis libros que se vendieron millones de veces sus libros, muchos de ellos no eran tan populares. Hay que reconocerlo. Algunos eran muy filosóficos, muy profundos, Otros eran de mucho interés espÃrita, pero para el resto de la gente no lo era. Otros eran novelas, otros eran prácticamente desconocidos. Y, sin embargo, el tiraje de algunos libros, como no Solar nuestra casa, nuestro hogar, sumaban más de dos millones de ejemplares vendidos. Aquello tenÃa que producir mucho dinero, y sÃ, si lo producÃa en un buen momento, los libros de Chico Javier producÃa n aproximadamente dos millones de dólares al año. En los años setenta se equivaldrÃa a unos son diez millones de dólares actuales. Si hablamos de pesos mexicanos, hablamos de doscientos millones de pesos anuales, lo cual es una cantidad extraordinaria. Muchas empresas quisieran ganar eso, pero aquà no sabe qué Chico Javier no recibÃa un solo centavo de eso. Cada libro que mandaba a publicar tenÃa un destino y los recursos que producÃa iban destinados a una obra especÃfica de caridad. Cada uno de los libros tenÃa una persona beneficiaria, a una institución beneficiaria, una casa beneficiaria, un lugar al que querÃa ayudar, y no recibÃa dinero no cobraba. Por eso los libros eran dictados por los guÃas del más allá, por personas que habÃan desencarnado para ayudar a los que estaban aquÃ, no solamente a que supieran cosas, a que aprendieran, a que leyeran, sino para que vivieran, para que estuvieran bien, dispensarios, médicos, hospitales, casas, hogar casas de estudio de la creencia espiritista, escuelas, provisiones, despensas, etcétera, etcétera, etcétera. Estuvo casado Chico Javier, pero nunca tuvo hijos. Solamente tenÃa un hijo adoptivo, una persona a la que él amaba profundamente a su muerte. SeguÃa viviendo en su misma casa, una casa pequeña, pequeña, verdaderamente pequeña. Por ahà están las imágenes cómoda, dos camitas fresca agradable. Es curioso, pero si hubiera sido un estafador tenÃa mucho dinero para recoger que nunca tocó. Y si usted pensaba que solamente escribÃa cartas, libros, etcétera, pues no también hacÃa profecÃas. Una de las profecÃas que hizo fue muy, muy dolorosa, porque fue la profecÃa de su propia muerte. Chico Javier. En un cierto momento platicó con sus amigos y conocidos con las personas cercanas que su muerte serÃa en un dÃa feliz para Brasil en el año dos mil dos. PodrÃa parecer no muy especÃfico. Sin embargo, él sabÃa de lo que estaba hablando. El dÃa treinta de junio del año dos mil dos estaba en casa, se veÃa un poco cansado, se sentó con su hijo a ver un rato el partido de fútbol, pero después se levantó y fue a la mesa de la cocina, en donde pidió que, por favor, le prepararan un café muy caliente. SentÃa frÃo. Bebió el café y después de unos momentos de plática, se acercó al muchacho y le preguntó cómo acabó el partido. Mientras sonreÃa con una maliciosa mueca, el muchacho se voltea sonriente y le dice ganamos acababan de ganar el quinto Campeonato Mundial de fútbol. Brasil estaba celebrando un dÃa increÃblemente feliz, tal como lo habÃa predicho. Era un dÃa feliz acto seguido, se despidió, fue a la cama, se recostó su hijo adoptivo, al que veÃa verdaderamente como un hijo, se acerca para ayudarlo a cubrirse Chico Javier voltea lo mira sonrÃe, cierra los ojos y camina hacia lo demás, hacia lo desconocido. Se va habÃa muerto con una tranquilidad increÃble estando en su cama su funeral serÃa impresionante. Un camión de bomberos llevarÃa el féretro en la parte de arriba. Doscientos cincuenta mil personas seguirÃan al tiempo que helicópteros del ejército brasileño desde el aire dejaban caer miles de pétalos de rosas. Las televisoras locales no dejaban de hablar del tema. La noticia se oÃa mundial. Este sujeto era un simple burócrata que solÃa sentarse en su lugar en una mesa como cualquiera, con un montón de papel y un lápiz a ayudar a las personas a las que ni siquiera conocÃa. Usted cree que fuera un charlatán. Yo no. Realmente yo no. Sin embargo, quizá una de las profecÃas más preocupantes que harÃa la harÃa muchos años atrás. A principios de los años setentas, Chico Javier hizo una profecÃa a cincuenta años. Esta profecÃa se cumplió el diecinueve de julio del año dos mil diecinueve. Ese es su tiempo. HabÃan pasado cincuenta años de la llegada del ser humano a la Luna. Tal como lo habÃa dicho, Su profecÃa era una profecÃa muy extraña, porque hablaba de que si los seres humanos lograban su sor preponerse a esos cincuenta años sin que hubiera la Tercera Guerra Mundial, probablemente habrÃa un contacto extraterrestre. Es una profecÃa larga. Ãl mismo la redactó, Ãl mismo la describió en persona y hablaba de otros habitantes de la galaxia claramente y que estarÃan en contacto en ese perÃodo de tiempo ocurrió. Ãl mencionaba un cambio, un cambio para bien o para mal. Cualquiera de dos algunas personas. Actualmente han pensado que quizá estaba hablando de la pandemia, de la epidemia de coronavirus. Al referirse a que podrÃa ser un cambio o una tragedia o un cataclismo, otros consideran que probablemente hubiera sido algo diferente, como, por ejemplo, quizá un cambio climático súbito o alguna catástrofe. Hay quienes insisten en que hubo alguna equivocación en cuanto a los tiempos y que aún no se ha logrado ser una cosa muy simple. Esta es una teorÃa todavÃa más extraña que asegura que los cincuenta años no han transcurrido, porque, en realidad, el ser humano no llegó a la luna en ese año de mil novecientos sesenta y nueve, sino algunos años después. Asà que hay quienes están esperando el contacto. Para otros, el contacto ya se dio, pero no estamos enterados. Es un tema del que podrÃamos seguir hablando durante mucho rato. No hemos querido mencionar pequeñas anécdotas cotidianas que se mencionan, porque muchas de ellas son en realidad falsas. Hay un numeroso volumen de pequeños relatos que hablan de la vida de Chico Javier cuando era niño y pasó esto y pasó esto otro. Muchos de ellos han sido descartados por los propios seguidores de Chico Javier como falsos, como historias inventadas para atraer la atención hacia una cierta corriente de espiritista, hacia un cierto culto, hacia algo. Pero la realidad es que lo que está acreditado, demostrado y estudiado cientÃficamente s son las cartas relacionadas con la muerte del diputado ator de alencar furtado. Las cartas que fueron relacionadas con la muerte de Mauricio, la Carta de la Mujer italiana y las cartas estudiadas para la revista Explor Las cartas investigadas ampliamente para este estudio de la doctora Cintia Alves da Silva son documentos claramente estudiados y acreditados. En cuanto a los libros, también se han verificado que siguen el estilo, la métrica, la forma de escribir la semiótica vamos no los escribió Chico Javier, alguien más a través de su mano y mediante escritura automática o psicografÃa. Lo hizo. Chico Javier fallece ese dÃa de dos mil dos cuando gana el partido de la final Brasil y se convierte en campeón del mundo por quinta vez. Pero él mismo darÃa una serie de pistas, dejarÃa tres códigos. SabÃa que habrÃa miles de charlatanes asegurando tener mensajes de él. Pero él Previendo esto, dejó tres códigos a tres personas diferentes. Cada código era diferente. AsÃ, si él destinaba una carta a alguna de estas personas, esa persona sabrÃa si era auténtica o no era auténtica. Hasta hoy en dÃa no se ha acreditado la autenticidad de ninguna comunicación, pero hay mucho tiempo. TodavÃa hay la posibilidad, dado que aún sigue con vida el hijo adoptivo, Las otras dos personas ya han fallecido. Asà es que si salÃa alguna carta hacia ellas, ya no se podrá conocer. Se dice que el la guÃa espiritual Emmanuel estará ahora mismo encarnado en Brasil. Aparentemente encarnarÃa a principios de los años setentas nuevamente y su vida espiritual serÃa Chico Javier. Usted qué cree es un mundo extraño. No cree y ahora, si usted me lo permite, vamos a mandar algunos saludos. Mire usted, Francisco Andrés, el cumpleaños el veintisiete de mayo, pero aprovechamos para mandarle un fuerte abrazo. Desde hoy. También nos escribió el rey Kyubi un abrazo. Martuchi Galván y su hija Almendra, que nos escuchan en Argentina. Un fuerte abrazo a ambas gracias por acompañarnos, gracias por sentarse juntas a acompañarnos. Raúl altuna José Nava Sophi Gill Duque que está en Colombia Conrado Urrutia y su esposa Rosalà Hernández, y ellos están en Los Ãngeles, en California. Muchas gracias por escucharnos. También está Mauricio. Ãl saluda a su hermana Carolina Alcalá. Le mandamos un ambarazo a ambos. Anika morning Star, que nos acompaña también en el programa MarÃa Josefa. Un abrazo a MarÃa Josefa, que siempre nos está acompañando. Muchas gracias, Anthoni Vela, que nos acompaña desde Guadalajara Jalisco, la familia pastrana que se encuentra aquà en Tlaxcala, una hermosa ciudad con una historia enorme. Gracias por acompañarnos. Dion Leoncourt, que siempre nos anda acompañando por ahà tanto en Facebook como en YouTube. Muchas gracias, Rubén José Peña. Rubén jose Peña es un catedrático que nos acompaña y nos recomienda a sus alumnos. Se le enseña locución, lo cual nos emociona mucho saber lo que nos recomienda con sus alumnos. Le mandamos un abrazo. Muchas gracias, Rubén José para la maestra Letti GarcÃa. Para Letti GarcÃa de parte de Fidel Reyes que le manda un fuerte abrazo. Muchas gracias por acompañarnos ambos. Fidel Reyes es un amigo del canal de mucho tiempo. Nos encanta que nos acompañen. También queremos mandar un saludo de JoaquÃn para su esposa, Claudia Ebelin y Jessica, de parte de Margarita López, que les manda un fuerte abrazo. Muchas gracias. Firemo saluda a su esposa, a id González. Ambos nos escuchan y nos acompañan. Gracias Paulo Arroz, quien le manda un fuerte saludo a su amigo Nicolás ometeot Ãl cumple hasta el treinta y uno de mayo, pero de una vez lo vamos saludando y felicitando y después lo volveremos a felicitar. Griselda González a su esposo Octavio, que a veces llega muy cansado para acompañarla, pero que siempre nos escucha. Sonia chura Mamani que nos acompaña desde Perú. Le mandamos un fuerte abrazo Sonia. Gracias, Beatriz Adriana Medina, quien le manda un fuerte abrazo a su nena Betti, Beatriz, un abrazo de parte de tu mamá. MuchÃsimas gracias a todos ustedes. Muy buenas noches y que descansen en paz. Vamos momento de losas de







