El fantasma de Clarita || Relatos del lado oscuro(Podcast)

Tuvo una vida muy triste, llena de cosas extrañas. Tras la muerte, no parece haberse ido de su casa, ten cuidado, aún anda por ahí
Le gustan los museos. Le gusta visitar museos, sentir esta atmósfera de un lugar que conserva cosas antiguas, con mucho valor, con historia. Le gusta Montevideo en Uruguay. Pues entonces quédese con nosotros, porque esta noche, en relatos del Lado Oscuro, tenemos una historia de un museo en Montevideo, Uruguay, quédese con nosotros relatos del Lado Oscuro. Para seres extraños suceso es inexplicables diversidades historias que otras mentes prefieren ignorar. Montevideo es una ciudad muy bonita, una ciudad relativamente joven comparada con otras ciudades americanas. Fundada en mil setecientos cincuenta. Hoy en dÃa tendrá millón ochocientos habitantes. Es decir, que no es exageradamente grande, tampoco es una villa. Es una ciudad poderosa, además, con una ubicación increÃble. Colinda con la bahÃa de Montevideo, pero también con la costa atlántica del Atlántico Sur. Es decir, que es una ciudad portuaria completamente con un montón de historias que se han ido tejiendo a lo largo de los años, desde la época de la Segunda Guerra y mucho más atrás en el tiempo. Pero además, es una ciudad con un detalle muy peculiar los museos. Para una ciudad de este tamaño, Montevideo tiene muchÃsimos museos. Tiene más de sesenta museos en una ciudad que, con conjuntamente con su periferia, apenas alcanza el millón ochocientos. Una ciudad como la Ciudad de México, que tiene ciento veinte museos, está muy bien, pero tiene diez millones de habitantes. Montevideo tiene la mitad, pero casi con la décima parte de habitantes es decir que es una ciudad con muchos atractivos para quienes gustan de museos. Hay de todo tipo, museos históricos, museos de arte, museos de música. Está el Museo de Carlos gardel sà sà de gardel el de los tangos y el cantante, aquel hombre maravilloso, compositor y todo esto. Pero ese no es el museo del que vamos a hablar hoy. Hay un museo en particular que a nosotros nos ha llamado la atención, que es conocido como el Museo de las Bellas Artes Juan Manuel Blanes. Es un museo que está en la Avenida Millán en el cuatro mil quince. Hoy en dÃa es parte del casco de la ciudad. El museo. El museo, además de ser un museo de bellas artes, en donde puede haber obras de teatro, en donde puede haber música con ciertos pintura, escultura y toda una explosión artÃstica. Es un museo que tiene una historia muy interesante detrás, porque el museo está habitado por un fantasma. SÃ, es un fenómeno que ha sido visto escuchado sentido a lo largo de muchos años, porque este sitio, este museo, tiene una historia tremenda. Verá el Museo de las Bellas Artes Juan Manuel Blanes, que asà se llama en honor al pintor nacional uruguayo Juan Manuel Blanes. Es una vieja construcción. El edificio original, es decir, la construcción original, fue construida probablemente alrededor de mil ochocientos setenta. Su dueño original era el cónsul italiano en Montevideo. Un señor de apellido rafó, por lo que esta construcción se conocÃa como la Quinta de Raffo o la Villa de Raffo. Era una época extraña, porque Montevideo era relativamente una ciudad nueva. TenÃa habitantes que venÃan de muchas partes, muchos inmigrantes y tenÃa una pujancia económica. Tremenda era un lugar increÃblemente rico. Por lo tanto, las familias más encumbradas tenÃan la casa en la parte vieja, en la zona del centro y tenÃan la villa de campo de descanso de retiro en las afueras. Y esta la construcción que actualmente alberga el Museo. Se encontraba en las afueras a la orilla del arroyo Miguelete, un sitio en donde las personas iban a descansar, a explayarse un rato, a divertirse. La construcción como tal, era una construcción tremenda más de tres cero metros cuadrados en un terreno gigantesco, lleno de árboles, vegetación. Las fotos más antiguas de las que se tienen noticia en algún momento por ahà de mil ochocientos setenta y tantos revelan una construcción en medio de un paisaje muy atractivo. Pero este sitio, además, tenÃa unas caracterÃsticas muy peculiares, porque habÃa sido inspirado en la arquitectura clásica italiana. Asà es que tenÃa estas columnas, esculturas, ciertos balaus, tres espacios amplios, muchÃsimas ventanas, este paseo en la parte exterior para recorrer los jardines y esta zona con una especie de fuente que podrÃa servir también como una pequeña piscina y estos pasillos con azulejos al estilo ajedrez. Un sitio precioso. Pero quizá eso no sea tan importante como lo que ocurrió tiempo después, y eso me lleva a otra historia paralela a la primera ver en mil ochocientos cuarenta y cindo, con una cierta región de Argentina nace a una niña. Es hija de una familia muy acaudalada. El padre es un polÃtico destacado, hacendado terrateniente de la alta sociedad. De aquel entonces, la familia GarcÃa de Zúñiga son familias muy encumbradas, con una capacidad financiera tremenda, pero que en algún momento el padre de la familia Mateo GarcÃa de Zúñiga se ve involucrado en una serie de conflictos polÃticos y decide abandonar a Argentina. Consigo. Lleva a sus múltiples hijos, entre los cuales se encuentra una chiquitina de nombre clara Clara MarÃa. Es una chiquilla. Cuando están partiendo de Argentina, la niña es la consentida, vamos a decirlo asÃ. Es una niña, un poquito, mofletuda, sonrosada, llena de vida. Es una criatura que no sea justa a los cánones de la época. Estamos hablando de mil ochocientos cincuenta. A la pequeña Clara ha nacido el quince de abril de mil ochocientos cuarenta y cinco. Asà es que a los cinco años es una bala en una época en que los niños eran terriblemente acartonados, que solÃan las niñitas vestir como si fueran muñequitas, estar calladitas, porque los niños se ven pero no se oyen. Era un dicho muy arraigado en aquel entonces. Pero clarita rompe todos estos esquemas. Es tremenda, es juguetona, le gusta treparse a los árboles. Sus hermanos van a jugar por ahà y ella corre detrás. Por supuesto, la nana sale corriendo detrás de ella porque sabe que si la mamá se entera bueno, se arma una, aunque en ocasiones la propia nana es la que oculta las cosas, porque la niña se divierte rÃe canta baila. La diferencia de otras niñas que suelen estar sentaditas rezando frente a una imagen clarita es tremenda y esto se hace muy evidente cuando tiene seis años se contrata a un pintor, un pintor joven, para que haga un retrato. Ese pintor llegarÃa a ser famoso porque era Juan Manuel Blanes. SÃ, el mismo del museo del que le estoy hablando. Juan Manuel Blanes, pinta a la niña cuando esta tiene unos, seis o siete años y se da cuenta de algo. La niña tiene este comportamiento en donde puede ser un angelito lindo y sedoso, pero también puede convertirse en esta criatura rebelde fuerte. El pintor pudo reflejar eso en esta imagen. Al ver esta imagen, usted pensará que es una pintura como cualquier otra pero fÃjese bien, vea usted cómo la mitad de la cara refleja una emoción y la otra mitad otra. No es casualidad. El pintor reflejaba en este retrato lo que era esta niña. Estaba apegándose a lo que él entendió. Cuando observó a la niña, cuando estuvo platicando con ella los dÃas que estuvo cerca de la familia GarcÃa de Zúñiga, entendió que esta criatura tenÃa una fuerza interior diferente. Esta es clarita. Cuando se van de Argentina, el padre decide llevarlos a Montevideo, en Uruguay y viven ahÃ. A ella le encanta el lugar, suele ir a la zona de el arroyo miguelete junto con muchas otras personas que van allá y corre y canta y a veces se mete al agua y bueno, la pobre enana se lleva a cada regañiza porque cuando regresan a casa y la niña viene toda mojada salpicada De lodo eso no son cosas que hacen las niñas y mucho menos una señorita de la alta sociedad como esta es curioso, pero la pequeña clara, a pesar de que intentan someterla, sigue siendo muy rebelde. La madre suele contratarle desde institutrices igualmente acartonadas que se sientan y con una varita le pegan en la mano si no toca bien la pieza en el piano hasta aquella otra que la hace leer en francés, cosas que ni entiende. La llevan, por supuesto, a la iglesia para que le enseñen cuestiones positivas de la vida, las monjas y todo aquello a don mateo el padre. Todo esto le hace gracia. Entiende que la sociedad es de cierta forma y que no puede cambiarla. Es una época muy rÃgida en donde la mujer es propiedad de los padres, mientras es niña, especÃficamente del padre quien toma las decisiones para posteriormente. O bien ser propiedad de una orden religiosa en donde ingresa como monja, o ser propiedad de un caballero con el que desposa y quien dispondrá no solamente de su futuro, sus bienes, sus deseos, su herencia, sino de toda su vida. En ese momento clara imagine usted ha cumplido nueve años. Es simpática canta suele hacer cosas que los demás no hacen. A pesar del vestido apretado y acartonado que le han puesto con muchos fondos y que apenas puede moverse. Suele salir corriendo. La gente le tiene cariño, pero, por supuesto, es una garcÃa de zúñiga y pertenece a una sociedad retrógrada, a una sociedad anticuada, en donde todo esto es muy mal visto. Además, esta costumbre que tiene de hablar con la servidumbre Dios mÃo qué pena. El hecho es que, debido a todo esto, deciden que es tiempo de casarla. SÃ, tiene nueve años, nueve, nueve años, es una niñita, es un es que el hetito, pues ahà jugando mofletuda con unos cachetes, sonrosados riéndose jajajaja con esa mirada peculiar cuando le informan que se va a casar. No ahora mismo, claro, pero se va a casar y ya le tienen esposo. SÃ, por supuesto, han decidido casarla con un aristócrata local, don José MarÃa, Subiria o SubirÃa. El hecho es que han decidido casarla con este sujeto, que tiene más de treinta años, pero ella tiene nueve. Hoy en dÃa, esto serÃa considerado un delito pero en ese momento era bien visto, porque era un caballero de razón quien podrÃa tomar el control de los destinos de esta niña rebelde. Establecen el Convenio, se hacen los acuerdos para que cuando ella cumpla catorce años, contraiga matrimonio. Es decir, que esta chiquilla, que a los catorce años serÃa una niñita, no más que una niñita, se casarÃa con un tipo de treinta y seis años que habÃa sido muy disoluto, muy dado a las fiestas, muy dado a las apuestas, que era un hombre de mundo corrido y vivido, lo iban a casar con una niña de catorce años. Pero antes de que eso ocurriera, por supuesto, que tenÃa que ir al catecismo. Oh sÃ, largas horas de catecismo, largas horas bordando, largas horas leyendo en francés, aunque no hablaba francés, largas horas sentada escuchando a las señoras de sociedad hablando mientras se reúnen en la casa de la farmilia GarcÃa de Zúñiga, y asà transcurre el tiempo y esta criatura alegre, dicharachera, dada a brincar entre aquà y allá, a jugar con cosas que no eran de niñas, cumple catorce años y tiene que casarse y se casa y se casa con toda la sociedad de Montevideo de aquel entonces presente es una boda en la catedral. Hoy en dÃa serÃa considerado un delito, pero en ese momento fue la noticia del momento, la noticia de la sociedad. Don José MarÃa, se casa con clarita GarcÃa de Zúñiga, hija de un acaudalado señor de origen argentino. Bueno, todo lo que usted quiere imande fue la sensación un tipo de treinta y seis años con una niñita de catorce acto seguido y después del matrimonio, él toma control total de la vida de clara, asà simple llanamente control total y se la lleva a vivir con él a las afueras a una finca. Es un hombre que tiene muchÃsimos negocios, que viaja constantemente violento, abusivo, golpeador. Cada vez que ella hace algo indebido, como por ejemplo, irse a meter al rÃo con las empleadas mientras lavan la ropa, recibe una reprimenda brutal. Es una chamaquita de catorce años. Cuando la ha encontrado platicando con alguien, recibe una reprimenda y golpes. El resto del tiempo tiene que permanecer encerrada en la finca. No puede salir en poco tiempo. TendrÃa tres hijos producto de aquel matrimonio con Don José MarÃa SubirÃa el hecho es que es un matrimonio auténticamente infeliz. La vida alrededor de este tipo transcurre en medio de golpes, soledad, abandono, insultos y claro el control total, porque la familia GarcÃa de Zúñiga tiene mucho dinero, propiedades, fincas, estancias, pero ya no tiene ningún control. La mujer no puede tener propiedades. Estamos hablando de mil ochocientos sesenta. Asà es que no puede tener propiedades. Por supuesto, no tiene derecho a voto ni nada. De eso no puede opinar en nada. Y don José MarÃa que a la sazón tendrá unos cuarenta y algo cuando ya nace el último hijo es un sujeto ausente. Una de esas tardes y tras haber recibido varios golpes, clara abandona la casa, toma a sus tres hijos pequeños en ese momento y escapa huye del lugar. Se traslada de inmediato a Montevideo, en donde logra refugiarse en la casa de un familiar. Su madre no la recibe en ese momento. No la recibe por miedo. No se puede hacer eso. No te puedes escapar, no puedes huir. Sin embargo, clara inmediatamente comienza a trabajar sobre de un proyecto, un divorcio, es algo impensable. Una mujer no tiene razón, no puede pensar. De acuerdo con los cánones de aquella época, la mujer era un ser emocional, con lÃmites en cuanto a su pensamiento y un montón de tonterÃas increÃbles. Pero esta mujer que escapaba a sus designios, comienza a trabajar sobre un proyecto para solicitar un divorcio y, al mismo tiempo logra convencer a su madre para que compre una casa, una casa donde pueda estar segura con sus hijos. Una casa propia que no tenga ninguna relación con José MarÃa subirÃa, es decir, que no pueda quitársela, que no pueda tomar control De esto la logra convencer y su madre accede. Por supuesto, el dinero no es problema y adivine qué casa es la que compran. La quinta. Aquella, la finca de Raffo, estaba en venta. Asà es que la compran y se convierte en su casa y se muda a vivir. Ahà es un sitio precioso, lleno de vegetación, jardines amplÃsimo. A ella le encanta el lugar. Tiene estas salas, con estas ventanas, enormes, llenas de luz y este patio trasero, con esa fuente que al mismo tiempo puede servir de alberga más de uno. Cuenta que ella se metÃa ahÃ, metÃa a los niños, aventaba agua, gritaba y tiene este pianito. No es un piano de cuarto de concierto es un piano sencillo que ella toca alegremente y canta. Es una mujer tremenda, pero al mismo tiempo, mientras ella está disfrutando de esto, paralelamente, allá se está tejiendo otra historia, porque José MarÃa Subiria no está dispuesta a ser avergonzado socialmente de esa forma, por lo que una tarde, mientras ella está afuera, llega a la casa acompañado de varios sujetos que rápidamente toman el control de la propiedad y secuestra a sus propios hijos. Cuando clara regresa, encuentra a los empleados golpeados y no están los hijos. Los tres pequeños han desaparecido inmediatamente. Acude a las autoridades que no no pueden hacer nada, porque los hijos son del padre, no de ella. Ella es del padre. LograrÃa mediante una serie de litigios que se le permitiera saber que habÃa ocurrido, pero para su asombro ya se los habÃan quitado. El padre se habÃa apropiado de los hijos. Pero además de esto, ella logra emplazar, mediante un abogado famoso de la época y muchos esfuerzos, un divorcio. Cuando finalmente se le otorga el divorcio, ocurre una situación. SÃ, está divorciada, pero el control sigue estando en el hombre, aún cuando ya no sea su marido y en ausencia de su padre, la única autoridad, en tanto que los hijos sean mayores de edad será el ex esposo. Vienen unos años muy buenos. Sabe porque ella comienza a tener una vida propia aún cuando los hijos están bajo poder de aquel marido o ex marido. Ella logra pasar algún tiempo muy bueno. Se la pasa bien, le encantan los cafés, le encantan las fiestas, la invitan a todas las fiestas. Pero, por supuesto, no es una mujer muy respetada. Sabe porque suele vestirse de colores muy llamativos. Oh, sÃ, a ella le encantan los vestidos, que tengan color, que tengan vida, le gusta bailar y bueno es su coqueta, le encanta usar un escote prominente y es una mujer muy guapa. Pero también se sabe que tiene un romance. Bueno, tiene un corazón amplio, porque el abogado que logró su separación se convertirÃa también en su pareja y lograrÃan procrear cinco hijos más. Asà es que la vida es buena. Después tendrÃa un romance con otro sujeto del que nacerÃa a otro hijo y comienzan los rumores de que Clara lleva una vida muy licenciosa y ella no lo niega. De hecho, es más, durante un careo con un juez, ella declararÃa que tenÃa el mismo derecho a la libertad sexual, aunque lo utilizó en unas palabras diferentes que la que tenÃa a su ex esposo, de quien se sabÃa que tenÃa concubinas amantes. Era asiduo, visitante de Tugurios, en donde habÃa mujeres de mala tacha, etcétera, etcétera. Logra acreditar todo esto. Pero en un mundo en donde la mujer no tenÃa la misma valÃa que el hombre, poco a poco, su caso, va decantándose hacia favor de José MarÃa. Conforme pasa el tiempo, el yerno lograrÃa presentar una moción por locura. No se imagine usted que han pasado cien años. Estamos hablando de un perÃodo muy corto de tiempo. Ella ha sido muy poco tiempo libre. Después de que nace su último hijo, ella pasarÃa un par de años en donde está frecuentemente citada en los juicios, hasta que finalmente la declaran loca. Oh, sà loca, una mujer que se viste asÃ, que tiene una vida dicho asoluta, que tiene parejas que no son su esposo, está loca y la declaran insana mentalmente y adivine qué vuelve a tomar el control de sus bienes, su ex esposo, porque ella no tiene un esposo, no tiene un padre. Está loca quien controla los bienes su esposo del que se habÃa divorciado y su yerno, es decir, el esposo de una de sus primeras hijas, quienes toman el control y deciden encerrarla en el altillo de ese museo del que le estoy hablando. Sà Clara GarcÃa de Zúñiga, una mujer que gustaba de la naturaleza, que gustaba de cantar, que gustaba de fiestas, de salir a tomar café que le gustaba estar viva es encerrada en el altillo. El viejo altillo no era otra cosa, sino una pequeña terraza, por lo que lo modifican para convertirlo en una habitación con instalaciones propias. Totalmente cerrada. Las ventanas se protegen con una serie de oscuros para que desde el exterior no se le pueda ver, para que no pueda tener contacto y se le encierra ahà sin derecho a ser visitada. No puede ver a sus hijos que son llevados con unas tÃas. No puede ver a los otros hijos que tiene porque no quieren verla. No se le permite salir, no se le permite hablar con nadie. De acuerdo con algunos rumores de la época, se le llevaba la comida que se ingresaba por una portilla abajo de la puerta principal, era prisionera, de su propia casa, de su propio refugio, encerrada ahà su única escapatoria era tocar el piano, ese pequeño piano que tenÃa era su única salida. No se sabe exactamente cuánto tiempo habrá pasado ahÃ. El hecho es que se sabe de buena fuente que durante una tormenta en medio de la confusión, logra escaparse. SÃ, logra escaparse y huye de lugar en el trayecto, logra llevarse a dos de sus hijos que vivÃan ahà y que tenÃan institutrices y se lleva a la institutriz y se lleva a un mozo que era de su confianza y estarÃa fugitiva durante algún tiempo después del cual es descubierta y enviada de nuevo, de acuerdo con lo que sabemos o lo que hemos encontrado. Por ahÃ, clara garcÃa de Zúñiga estarÃa prisionera en esta habitación de un solo espacio en un tiempo aproximado de unos ocho años. No era una mujer vieja. Le estoy hablando de que tendrÃa cuarenta y tres años en ese momento esta prisionera y no logra ni siquiera saber cómo están el resto de sus familiares. No tiene contacto con la casa materna, No tiene contacto con nadie, salvo con la empleada que levanta la portilla e ingresa comida en mil ochocientos noventa y seis. Clara es liberada. Está enferma, muy enferma. Es enviada con una de sus hijas que será cargo de ella. Precisamente la hija, aquella la del yerno administrador. MorirÃa poco tiempo después de haber salido de esta prisión donde estaba. Sus restos fueron enviados al cementerio de Montevideo. Hubo una breve ceremonia y después de eso viva la vida. Habiendo muerto. Clara, los bienes comenzaron a ser dispendiados de forma alarmante hasta el punto en el que, poco tiempo después, a principios del siglo XX, la finca tuvo que ser vendida. SÃ, la finca de Rafa o quinta de raffo, como quiere usted llamarle terminarÃa siendo vendida a la familia morales, quienes comprarÃan la casa y le harÃan algunos arreglos y modificaciones menores, pero conservarÃan la estructura original. Por supuesto, también conservarÃan algunos de los bienes más preciados, uno de ellos el cuadro. Para este momento, Juan Manuel Blanes, ya era un artista consumado, un artista famoso que habÃa hecho gala y saber que ese cuadro era de Blanes era importante, por lo que se conservó, junto con el piano. La casa permanecerÃa bajo control de la familia morales hasta mil novecientos veintinueve, cuando es vendida a la municipalidad de Montevideo para convertirlo en un museo. Precisamente en un museo, la familia de clarita terminarÃa de formas muy extrañas. La fortuna que habÃan recibido y que supuestamente habÃan administrado terminarÃa dilapidada en formas muy variadas. Uno de sus hijos se convertirÃa en un dandy famoso, otros seguirÃan con sus vidas de forma normal. Y hoy en dÃa no dudo que haya muchos descendientes de aquella familia. Pero la historia, la historia que se cuenta es que el dinero habÃa sido mal habido y, por lo tanto, no tuvo mucha duración en cuanto al lugar. Cuando en mil novecientos treinta comienza a arreglarse para convertirse en un museo, casi inmediatamente comienzan a contarse las historias de fenómenos paranormales desde los primeros que estuvieron ahà comenzaron a trabajar, aseguraban que el lugar estaba lleno de cosas raras. Cuando la familia morales se va del lugar, el sitio es modificado. Comienzan a sacar cosas, a meter cosas, a pintar, a hacer y deshacer. Guardan todo en el sótano y los primeros trabajadores que estuvieron ahà aseguraban que al caer la tarde no se podÃa seguir trabajando. Primero comenzaban a escuchar como alguien caminaba arriba el edificio, como tal es de un solo nivel saludos por el altillo y se escuchaba como alguien caminaba ahÃ. Cuando iban a echar un vistazo a ver de que se trataba, no habÃa nadie. Después comenzaron los sonidos abajo. Se escuchaba alguien que hablaba, alguien que decÃa cosas que nadie entendÃa, alguien que tocaba un piano, pero el piano estaba cerrado y guardado en el sótano alguien que azotaba las puertas, alguien que venÃa detrás de Ti cuando ibas caminando de pronto se iban escuchando los pasos de alguien que venÃa caminando detrás de Ti. Cuando Volteabas, no habÃa nadie más de uno prefirió salir de ese lugar. Sin embargo, curiosamente, la familia Morales nunca dijo haber sentido nada. Respetaban el orden como estaba. Respetaban la tradición de la casa. Cuando se hicieron los arreglos en la parte de atrás para instalar el jardÃn japonés, bueno válgame, las cosas se pusieron peor. Pero ahà en el sótano, cada vez con más frecuencia, quienes entraban a dejar alguna cosa o a sacar alguna cosa aseguraban sentir como alguien pasaba junto caminando rápido y de pronto te azotaba la puerta te soplaba en la vela que estabas usando, o te apagaba la luz o te hacÃa algo. Y al caer la noche, las cosas se ponÃan peor. Al caer la noche, la voz de una mujer retumbaba en los pasillos, en estas habitaciones hermosas que ahora forman parte del museo. Cuando el cuadro de Blanes, este cuadro fue colgado, las cosas cambiaron de pronto. El lugar se volvió mucho más tranquilo. Alguien no pudo evitar saber que ese cuadro era clara, que habÃa estado ahà cautiva con su vida truncada frustrada. Se dice que Clara murió de tristeza, que nada más la llevaron con su hija los últimos dÃas porque no querÃan que muriera ahÃ. Que se dijera que habÃa muerto ahà de tristeza. Pero la realidad es que no estaba loca. Si es que muchos sabÃan la historia de clara y cuando colgaron el cuadro en donde está clara a los seis años o siete, este precioso cuadro que ahora mismo está usted viendo, supieron que clara habÃa vuelto a su refugio y los fenómenos bajaron. Claro que de vez en cuando se veÃa la sombra, sobre todo arriba. Claro que de vez en cuando alguna cosa se movÃa. Claro que cuando quitaron ese cuadro, en particular para dar mantenimiento a esa área, las cosas se pusieron muy locas y en mil novecientos treinta y cinco lugar se incendió. Alguien habÃa tenido la mala idea de quitar el cuadro, declara de su rincón de siempre, de su sala favorita y haberlo llevado al ala sur, por lo que fuera lo habÃan movido del lugar. Un buen dÃa. Hubo un incendio. El veinte de julio de mil novecientos treinta y cinco se prendió el alazur precisamente a donde habÃan llevado el cuadro. De clara se dijo que esto habÃa sido por un descuido de algún trabajador que, al salir del trabajo, habÃa dejado prendida la pequeña estufa de leña y esto habÃa provocado que una pequeña tea saliera volando e incendiar aquello. No hubo tantos daños como podÃan haber ocurrido y, por supuesto, se descartó cualquier historia paranormal. El hecho es que, si bien era invierno y hacÃa frÃo, los trabajadores eran muy cuidadosos de no prender nada, entonces por qué el incendio como fuera, volvieron a colgar el cuadro donde iba. Al paso del tiempo, los fenómenos siguieron siendo tranquilos. Un detallito por aquà o este detalle curioso. Si pasa a un muchacho guapetón, el cuadro parece girar los ojos y mirarlo fijamente. Cuando pasa alguien que que no le cae bien al cuadro, parece mirarlo con severidad y con cierta ira. Los ojos tienen una peculiaridad y es el movimiento. Quizá en la fotografÃa no se perciba, pero fÃsicamente quienes han estado ahà parados aseguran que el cuadro tiene este don para verse como si se estuviera moviendo, es decir, te está viendo cuando te mueves. Pero los fenómenos siguieron creciendo en los años setentas. Cuando se hace la remodelación total para convertirlo en el Museo Blanes, las cosas se pusieron muy locas, tan locas que tuvieron que volver a colgar al cuadro porque al quitarlo de su lugar habitual. Los cuadros que eran colocados alrededor de este sitio terminaban de cabeza caÃdos rotos. Los trabajadores que estuvieron ahÃ, los guardias, los empleados, los que hacÃan los recorridos comenzaron a vivir experiencias atroces. El sonido de los pasos en la parte de arriba iba al caer la noche era constante aún cuando no habÃa nadie. Los sonidos de puertas que se azotaban se volvieron recurrentes aún cuando todas las ventanas estuvieran cerradas. Y, por supuesto, el lamento de la mujer fue una cosa nueva. Nadie habÃa dicho eso, pero cuando se empezó a escuchar el lamento de una mujer, la voz de una mujer lamentarse, entonces comenzaron a sentir miedo. Claro que esto no fue lo único. HabÃa otras situaciones como la caricia, sobre todo a ciertos caballeros. Era la caricia, pero no habÃa nadie que te acariciara o la bofetada. Cuando alguien se burlaba o opinaba o hablaba mal de la historia de clara la bofetada. SÃ, aunque no lo crea, también hubo quienes decÃan cosas y les tocó una bofetada. Hay muchas historias al respecto. A cientos de ellas personas que aseguran haber visto paseando a clara por los jardines vecinos del lugar que en los años cincuenta y sesenta, cuando aquello era ya museo y desde las construcciones vecinas, veÃan a clara con la luz de la luna en medio de la noche, en las noches claras, se veÃa a esta mujer fantasmal caminando por los jardines. TodavÃa sus pasos se escuchan hoy en dÃa y cuando alguien ha tenido la bendita idea de mover el cuadro bueno vuelve a ocurrir lo mismo. Los cuadros de alrededor amanecen de cabeza caÃdos arrancados y en el año dos mil uno hubo una mala idea. Alguien dijo que todo eso era fantasÃa, mentiras y demás y colocó el cuadro en el sótano teóricamente para darle conservación. La realidad es que habÃa llegado a una colección nueva que solamente iba a estar itinerante, iba a estar poco tiempo y fue colocada en la sala en donde estaba el cuadro de Clara y Adivine. Qué hubo un incendio. SÃ, en la parte de arriba, en el altillo hubo un pequeño incendio. Oficialmente se dijo que habÃa sido un pequeño cortocircuito y no fue la gran noticia. No provocó nada, solamente un pequeño daño. Incluso otros periódicos no lo mencionaron. Fue muy breve la noticia porque no ocasionó gran cosa. Pudieron contenerlo inmediatamente, pero coincidió con que el cuadro de Clara estaba en el sótano y en su lugar se habÃa puesto una exposición temporal, por lo que hoy en dÃa generalmente el cuadro de Clara está en el mismo lugar y se le trata con cariño y con respeto. Aún asÃ, en ciertas noches se puede escuchar todavÃa el piano. Te parece que Clara no se haya ido como que decidió en algún momento volver a este sitio por dos razones. Primera, porque allá arriba fue su prisión, pero aquà abajo fue su cielo. En estas amplias salas que hoy en dÃa albergan colecciones hermosas de arte, en donde person se sienten atraÃdas sublimadas, en donde hay grupos de teatro llenos de emociones, en donde hay música, en donde hay orquestas, la fiesta sigue ahà está viva. A dónde más puede ir clara que en este lugar hermoso, en donde la música todavÃa está, en donde hay personas que llegan y se asombran, una presencia que se queda, que decide, no oirse, que se revela cómo fue en vida. Si yo quisiera pensar en un fantasma, pensarÃa en uno que se ha rebelado contra todo lo que le dijeron y que, cuando llegó el momento de ver la luz, dijo yo no me voy y se quedó aquÃ. Este serÃa su lugar, el lugar donde todavÃa está, en donde sigue disfrutando de la música, de esta sensación de gente joven viendo obras de teatro creando. Este es su lugar y no creo que se vaya a ir a ninguna parte, nunca aquà vuelve a ser libre usted, qué piensa? Si alguna vez tiene usted oportunidad y está en Montevideo, no deje de visitar el Museo Juan Manuel Blanes. Es un sitio increÃble. Claro que se han contado cantidades de historias, muchas de ellas son fantasiosas. Asà sin más fantasiosas que si la casa fue construida para el papá, no la casa no fue construida para el papá La casa fue construida para el señor Raffo y fue mucho tiempo después que si el lugar está embrujado porque habÃa una brujerÃa contra ella, no no hubo ninguna brujerÃa. Simplemente la mujer fue considerada como una mujer rebelde y para el status quo de la época, para un marido perverso como este, eso era inaceptable. Es extraño pensar que ese mundo apenas ocurrió hace ciento cincuenta años. PensarÃamos en la Edad Media, en la época allá de las cruzadas, pero no esto fue mucho más reciente hoy en dÃa. En primer lugar, las personas tienen libertad de escoger con quien se casan. Claro que todavÃa hay sitios en los que eso no ocurre, pero en una sociedad moderna es lógico escoger con quien se casa uno a quién va a querer, escoger qué va a ser de su vida, de su dinero, de sus bienes. Es una historia tremenda no cree y bueno, como siempre déjeme que mande unos saludos primero que nada. Le vamos a mandar un fuerte abrazo a Rosa. Esmeralda múgica. Ella va a cumplir años apenas el dÃa veintiséis de agosto, pero no nos gusta quedarnos atrás. Asà es que de una verla felicitamos de parte de su hijo, Néstor Ortegallos, están en Perú. Un abrazo hasta Perú, rudy Augusto felicita a su esposa Pascalli, también sus hijos la felicitan Cellie Kenny y su nieto Jonás, que está en Suiza. Un abrazo para allá l que ha des cabrera, RodrÃguez, que cumple cincuenta y dos años. Un fuerte abrazo Jessica Carbuno, para susy Lop Susilobe, es una una persona que nos acompaña en el canal desde hace tiempo y siempre nos dice que no la saludamos y nos da mucha pena nos saludarla. Asà es que Suzilov le mandamos un fuerte abrazo. Muchas gracias por acompañarnos siempre. Para Marisela y a Dain González, que están en Florida, para Marlene Valderrama, que está en Bolivia, MartÃn Aragón, Alejandro Serrano, él nos escucha trabajando en un taller de herrerÃa en Aguascalientes, México. Qué padre. Muchas gracias, Alejandro MarÃa Teresa Núñez Bugart. Un abrazo, por supuesto, para RocÃo Anaya y su hijo Axel, que están en Guadalajara, en México. Para Rubén Edgardo Adrián Guzmán, que está Berisso Argentina. No conocÃa a esa ciudad Beriso en Argentina. El observador Atento. Saluda a Rafael Góngora y su esposa Sandra, que están en Monterrey, Mauro y Johanna que está están en Ciudad Mendoza en Argentina, Alonso Bernardo y Coalilla en la Ciudad de México. Para Vales reyes todos ellos amigos que nos acompañaron en el canal y que nos llena de gusto saber que están ahà en familia presentes, acompañándonos esta noche hemos querido hablar de Uruguay. No habÃamos hablado nada de Uruguay. TodavÃa tenemos muchas historias pendientes. Es un sitio que tiene una cantidad de leyendas, tremendas, pero ahà vamos poco a poco, muy buenas noches que descansen en paz momento para der







