Aug. 3, 2023

El Cronovisor _ La máquina para ver el pasado || Relatos del lado oscuro(Podcast)

El Cronovisor _ La máquina para ver el pasado || Relatos del lado oscuro(Podcast)

Un aparato casi mágico, un secreto, el viaje al pasado, ocultamiento y quizá una realidad... ¿Usted que piensa?

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Un aparato casi mágico, un secreto, el viaje al pasado, ocultamiento y quizá una realidad... ¿Usted que piensa?

Vamos a suponer por un momento que existiera alguna forma de mirar el pasado más allá de nuestra frágil memoria, sino que hubiese un aparato que nos permitiera echar un ojito al pasado, pero a un pasado muy lejano. Quizá podríamos descubrir cómo se construyeron las pirámides de Egipto. Quizá con una poca más de suerte podríamos ver cómo era la vida en Pompeya antes de que le cayera todo aquello del vesubio encima. Quizá podríamos echarle un ojito a qué pasó con la gente de roano que croatán, la misteriosa desaparición y quizá con una poca de suerte, encontraríamos a Amelia, a Eirhard podríamos viajar hacia mil novecientos cuarenta y siete de Nuevo México, en Roswell, para ver qué rayos fue lo que se estrelló aquella vez en el rancho mcdasel sería impactante. No cree tener ese tipo de poder de ir a echar un vistazo y resolver las dudas del pasado. No me refiero a ir físicamente, solo ir a través de algún dispositivo y echar un ojo ver qué había ahí. Le suena interesante, por qué no se queda con nosotros. Esta noche vamos a hablar de un dispositivo que probablemente, si existiera, podría hacer eso, pero recuerde usted y no lo olvide. Con gran poder. También llega gran responsabilidad. Acompáñame relatos del lado oscuro, seres, extraños, sucesos, inexplicables, perversidad, historias que otras mentes prefieren ignorar. En el año de mil novecientos setenta y dos, más particularmente en mayo de mil novecientos setenta y dos, el periódico italiano Corriere de la cera liberaba en su semanario la dominica del Corriere una noticia que parecía de entrada muy extraña. Aquella noticia publicada del martes dos de mayo de mil novecientos setenta y dos, o aquel reportaje que no tanto noticias, sino un reportaje, tenía un encabezado que decía inventada la máquina que fotografía el pasado. En el interior de aquel semanario, unas cinco hojas presentaban una entrevista realizada a unas sacerdote católico, a un benedictino de nombre Marcello Pellegrino Ernetti. La entrevista realizada por un joven reportero de aquel diario se adentraba en el testimonio de este hombre, que aseguraba haber construido una máquina que podía ver el pasado. La máquina básicamente un artilugio de ciencia avanzada, era capaz de seguir la huella de una determinada persona de algún determinado evento, conforme la entrevista transcurría y las preguntas se hacían. Aquello resultaba impactante porque este hombre, este fraile Benedictino Marcelo Pellegrino Ernetti, aseguraba que, con el auspicio del Vaticano y la presencia de una docena de científicos de gran prestigio y de gran capacidad, se había fabricado este artilugio en los años cincuenta tardíos. El producto de aquellos era un aparato similar a un televisor con una serie de perillas y controles que permitían trasladarse atrás en el tiempo y ver acontecimientos importantes. Era complicado, ciertamente, porque había que ir siguiendo una cadena de acontecimientos de tal manera que pudiera llegarse al momento deseado. Pero lo que este hombre había visto era algo impactante porque aseguraba haber visto el rostro de Cristo en la Cruz, pero no solamente el rostro. Comentaba que había sido muy complejo, porque había muchos casos de ajusticiamiento a través de la crucifixión. Entonces tuvieron que ir siguiendo desde el Monte de los Olivos, después bajar hacia la Santa Cena, después ir a juicio con pilatos, escuchar la traición de Judas ver todo aquello, decía que él había sido testigo del momento en el que Cristo estaba en la cruz y terminaba sus momentos, su momento de vida. Cuando se le preguntó si había podido escuchar las últimas palabras de Cristo, decía que sí. Aquello era una revelación tremenda, Pero no terminaba ahí, porque este sacerdote benedictino aseguraba haber podido ir más atrás. Todavía haber estado, por ejemplo, en el momento de la destrucción de sodome Gomorra, haber podido ver momentos históricos como el momento en el que el Papa y Mussolini habían estado platicando, haber podido ir a otros eventos lo que revelaba y era tremendo. Pero cuando el periodista le pregunta y dónde está este aparato, él responde está escondido, así de simple y comienza a haber ahí una discusión o una serie de preguntas acerca de cómo es que se había hecho, de dónde venía, cómo funcionaba, qué científicos eran los que habían trabajado en esto. Pero el Padre Ernetti resultaba ser muy, muy, muy limitado en cuanto a lo que revelaba, asegurando que se le había prohibido hablar de esto, asegurando que el artilugio había sido escondido y probablemente desarmado y sus piezas regadas por todas partes y que no tenía permitido revelar los nombres de los científicos que habían trabajado, que eran una docena de los mayores científicos del mundo. La entrevista como tal era extraña porque aseguraba, por una parte, que tenía prohibido hablar de esto, pero estaba dando una entrevista aseguraba que la forma en la que operaba el dispositivo era algo tan secreto, tan oculto que no podía ser revelado. Y, sin embargo, comentaba que los norteamericanos estaban trabajando en un proyecto similar, que corroboraría la información que habían obtenido los miembros del Vaticano, porque este era un proyecto de la Iglesia. Había sido hecho con auspicio del Vaticano. Cuando el periodista pregunta por fin funciona o no funciona, Ernetti responde sí, funciona y lo hemos podido corroborar con acontecimientos cercanos de los que se tiene toda la información, pero para acontecimientos más lejanos, estamos esperando la corroboración de los norteamericanos, refiriéndose a los Estados Unidos de Norteamérica. Por supuesto, el hecho es que había ahí una contradicción tremenda, porque, por una parte, los norteamericanos, es decir, Estados Unidos, ya tenía su propio dispositivo que estaba trabajando, pero el de los italianos estaba oculto y sus piezas regadas. Había varias cosas que no resultaban del todo claras en cuanto a cómo funcionaba. Eso tampoco resultaba muy claro, porque aseguraba este sacerdote que todos los actos que realizamos, todos los momentos que tenemos, todos, incluso nuestros pensamientos, generan una huella, una huella energética. Así, por ejemplo, el sonido. El sonido no desaparece, se atenúa, conforme avanza y se va perdiendo. Pero conforme se va perdiendo. En los diferentes materiales queda un residuo energético basado en la teoría de que la energía no se crea y no se destruye y sólo se transforma. El aparato diseñado por este hombre y por este importante grupo de científicos hay que aclarar que no era sólo suyo. Él era parte del proyecto, pero había otro montón de científicos alrededor. De acuerdo lo que decía lo que así, este aparato era encontrar las pequeñas huellas y seguirlas así. Por ejemplo, si queríamos escuchar las últimas palabras de Cristo en la Cruz, el Jesucristo en la Cruz, lo que había que hacer era rastrear algún evento histórico, algo que se supiera y a partir de ahí, ir siguiendo la huella hasta el lugar y momento que se deseaba. Era un trabajo complicado. Ciertamente era un trabajo complicado. Se requerían muchas s capacidades, muchas experiencias, saber lo que se estaba viendo. Además, había otro problema. Lo que se veía no necesariamente iba a estar al alcance de las personas y tampoco resultaría del todo útil para la humanidad. Y, de hecho, Ernetti concluía su entrevista asegurando que aquello era increíblemente peligroso, terrible y que podría generar la destrucción de la humanidad como la conocemos o bien transformarla totalmente hacia una nueva humanidad. Pero esto era, por demás extraño la nota aquella, ese reportaje, que apareció el dos de mayo del setenta y dos en la doménica del CORRIERI, resultaba enigmático. Resultaba por demás, agresivo porque era revelar algo que se supone que no es o estaba autorizado a revelar, pero este sacerdote lo hacía y, por supuesto, resultaba también un poco irrisorio. Era un sacerdote católico, No era Albert Einstein, era un sacerdote, etcétera. Pero además había una fotografía en el reportaje publicado que aseguraba era el verdadero rostro de Cristo en la Cruz. Es esta imagen que ahora mismo estamos transmitiendo para usted. En una de las páginas del reportaje aparecía esta imagen. Aparecía un diagrama una serie de datos que daba el padre Hernetti. Pero esta fotografía que seguimos viendo ahora estaba ahí publicada. Cuando aquello sale a la luz, bueno generar un revuelo enorme. El padre Hernetti es buscado por cielos mar y tierra por periodistas, por reporteros que quieren saber más acerca de esto. Hay quien va hacia el Vaticano a tratar de obtener información que, por supuesto, es negada. Y, sin embargo, el Padre Hernetti concede una entrevista, una entrevista por demás extraña, porque es para un diario español para el Heraldo de Aragón y en la entrevista ratifica lo dicho, asegurando que el aparato existe, que el aparato fue creado, pero que no conviene que se divulgue y que probablemente lo haya desarmado el Vaticano y regado por ahí en los sótanos misteriosos o en alguna parte. Pero que, además, hay una prohibición de hablar de esto. Y, de hecho, la prohibición comenzaría a operar muy pronto, porque después de la entrevista con el Heraldo de Aragón, el Padre Hernetti no daría más entrevistas ni hablaría de su invento, al que denominaron crono Visor. No volverían a hablar de esto. Durante muchos años. No sería sino hasta mil novecientos ochenta y seis, cuando estaba dando una conferencia en una universidad italiana, que volvería a tocar el tema mínimamente a raíz de una pregunta. En el año no treinta y tres, Javier Sierra, el periodista español, lograría obtener una mínima parte de una entrevista acerca de lo que el padre decía. Pero en todos estos casos repetía lo mismo. Repetía que el aparato era real, que había sido creado en los años cincuenta tardíos, que habían podido ver cosas increíbles, que lo habían hecho pedazos. Él aseguraba que haber visto la crucifixión de Cristo y la pasión lo había dañado de tal manera que no quería volver a verla, que no quería volver a experimentar aquello. Pero además seguía sosteniendo esto de que el aparato había sido recuperado por el Vaticano y había sido dispuesto de alguna manera. Había la posibilidad de que hubiera sido entregado al Gobierno italiano, pero era muy lejano y muy poco probable. En estas entrevistas, en estas pocas entrevistas, siempre se sostuvo diciendo que era cierto. El problema es que un par de semanas después o algo así, llegaba a la redacción del periódico italiano que había publicado aquello, una carta en donde reclamaban la falsedad de aquella entrevista, de la falsedad del contenido de la entrevista. La carta explicaba que la fotografía que había sido publicada en realidad era una fotografía modificada de una talla de madera de una iglesia italiana. Esta talla de madera, que había sido elaborada en mil novecientos treinta y uno por un artista español para una famosa vidente, etcétera. Resultaba ser conspicuamente parecida, tan parecida que más de uno tuvo simplemente que sobreponer una imagen a la otra, oscurecer un poco éste y darle la vuelta y darse cuenta que era la misma. De hecho, era la misma. Esto generó una desconfianza enorme si la noticia ya de por sí resultaba extraña. El hecho de que la supuesta fotografía de Cristo en la Cruz fuera falsa, tan falsa como como un billete de tres pesos resultaba un golpe de moledor. Era obvio que era todo una mentira que este sacerdote. En realidad era un hombre muy imaginativo, muy creativo, un mitómano, una no sé algo y había inventado toda esta gigantesca e increíble historia. Por supuesto, el golpe, el golpe fue tremendo en muchos aspectos, pero en otros no tanto, porque déjeme decirle que en los años setentas, en México se seguía creyendo que esa imagen era el verdadero rostro de Cristo y en algunas iglesias se tenían pequeños retablos con esa imagen, creyendo que era el verdadero rostro de Cristo tomado por un aparato de la ciencia y en muchos lugares del mundo. Me imagino que habrá sido igual ahora mismo usted que me acompaña, si estuvo en la escuela en los años setentas, en escuelas de frailes y de monjas, seguramente le habrán dicho que los científicos habían encontrado la forma de ir a fotógraf bien a usted o a mí en pleno siglo XXI, con el advenimiento de la tecnología y con esto de que usted me está viendo a dos mil kilómetros de distancia como si estuviéramos juntos y me puede escribir y nos podemos oír y ver y todo esto maravillosamente con toda esta tecnología. Usted y yo no creemos ni una palabra de eso, y pensamos que el cronovisor es un mito a una leyenda, que este pobre fraile del que tanto le ha hablado, estaba loco y se había inventado todo esta enorme historia. Y entonces terminamos el programa y nos vamos por un café con unos amigos y a comer unas galletas. Pero apenas han pasado quince minutos de esto, así que aún falta encontrar mucho. Déjeme que le comente algo más. Primero, quién era este hombre marché lo Pellegrino Ernetti ingresó a la orden Benedictina a los dieciséis años, es decir, muy jovencito. Era un hombre que estudió la carrera de sacerdote, el seminario para ser sacerdote. Además de ser benedictino, estudió la licenciatura en filosofía y letras. Estudió la carrera de teología dentro de la propia orden, estudió la carrera de antiguas lenguas orientales. Estudió física, la licenciatura en física, con una especialidad en física cuántica. Ya no estamos hablando de un hombre por allá primitivo o medio ignorante. No estamos hablando de un hombre que tenía al menos tres carreras, pero ahí no terminaba el asunto. También era especialista en sonido, Tocaba el piano, estudio piano, armonía, polifonía y tenía una especialidad única. Era especialista en música prepolifónica, es decir, la música antes del siglo XII, desde dos mil años antes de Cristo hasta el siglo XIII era uno de los pocos expertos en eso. Pero, además, estando en todo este asunto de las grabaciones y de la investigación de la música antigua de los sonidos, se introdujo en un ámbito diferente y estudió ocilografía electrónica. Este tipo. Era un hombre increíblemente inquieto. Tenía treinta años cuando comenzó a trabajar en estos proyectos. Esto significa que este sacerdote no paraba de estudiar todo el tiempo ernesto. Pellegrino Hernetti llegaría además a ser exorcista de la diócesis de Venecia y maestro de Gabriela Mort y maestro de Cándido Amantini, el maestro de Gabriela Mort. Así es que no primero usted tiene la idea, al igual que cualquier persona que leyera ese artículo, y escuchar lo que le he dicho de que quien dijo eso era un mitomano tremendo, alguien que tenía algún delirio de grandeza y se inventó toda esta historia. Pero estamos hablando de este sujeto que tenía tres carreras. Pero ahí viene la parte todavía más extraña. Cómo comenzó todo esto. Esto comenzó alrededor de mil novecientos cincuenta y dos y digo alrededor porque las fechas no son muy precisas. Pero en ese período de tiempo, este hombre, que tenía veintiocho años en los sacerdote muy joven, entró en contacto ni más ni menos que con el padre Gemelli. Agostino Gemelli, Sí, Agostino Bemelli, para ese momento era un hombre de unos setenta y tantos años. Era profesor y mérito del Vaticano, Era médico del Vaticano, era el asesor científico del Vaticano, el creador de la Universidad Vaticana y uno de los hombres más respetados en la Curia. Por supuesto que era un tipo de lo peor, porque además se enemistó con el padre Pío años después, y todo lo que usted quiere mande, pero era un personaje con una vasta cultura. Era un científico de la época de los años cincuenta del siglo pasado. Así es que podríamos o no tenerle aprecio, pero el sujeto era un hombre increíblemente preparado que además se interesaba en la música antigua. Por lo tanto, entré en contacto con marché Lo peregrino Ernestí y entonces ambos son asignados a un trabajo muy sencillo. El tema con el Padre Gemelli, Acostino Gemelli y Marchello Pellegrino es que comienzan a trabajar juntos en una serie de grabaciones de antiguos cantos gregorianos para este punto de la historia. Gemelly estaba interesado en recuperar grabaciones y en hacer una serie de cosas. Así es que tienen un laboratorio de sonido. Están pasando cintas de una a otra y están haciendo una serie de cosas. Cuando algo sale mal, muy mal, es una falla catastrófica y g Melli que se da cuenta que estas grabaciones son únicas, se preocupa y dice ah Dios mío Padre, ayúdame. Pero él siempre daba esa frase, pero no porque lo ayudara el padre del cielo, sino a su propio padre. Era su frase. Siempre decía eso, Padre, Ayúdame, pero refiriéndose a su propio padre, si es que en ese momento dice Padre, ayúdame, y bueno tota la arreglan aquello y siguen adelante cuando terminan de hacer el traspaso de estos sonidos y demás, los regresan y están escuchando con los cascos puestos, es decir, con los audífonos de casco puestos. Cuando aparece una voz que no debería de estar ahí Ernetti, que es el que está viendo esto y escuchando con los técnicos y además dice ah qué mal se metió una voz. Es una interferencia oh cielos qué haremos. Qué haremos, pues habrá que repetirlo y están ahí platicando. Cuando Gemelly le pide al muchacho que regrese la cinta y la vuelva a poner la, vuelve a escuchar, le pregunta al Padre Hernetti qué piensa, qué dice qu a qué ella vos. El Padre Hernetti, sin pensarlo mucho al escuchar lo, dice claro que te ayudo. Siempre estoy contigo. Es lo que decía aquella frase en italiano. Por supuesto, la vuelven a escuchar varias veces. Hernetti no entiende por qué Gemelli está tan interesado en esto? De hecho, tienen mucho trabajo, por qué está tan interesado en seguir escuchando esto hasta que le dice, perdone padre, pero ese es un sonido que se metió a la grabación. Probablemente es una interferencia o algo te dijo algo por aquí y se metió a la grabación y dicen no, no es eso. Gemellie estaba visiblemente emocionado por aquello y se entiende porque la voz que estaba escuchando era la de su papá, de su propio padre, muerto muchos años de atrás. Es tanto así que le dices que es la voz de mi padre Hernetti. No entiende muy bien qué es todo esto, pero bueno, vuelven a hacer algunos traspasos y entonces vuelve a aparecer la voz, pero esta vez la bor Lo que dice es claro que soy yo cabezón en italiano resulta ser que el padre, el papá biológico del Padre Gemelli, le solía decir así cabezón cariñosamente, tras reconocer que la grabación no era una falla, no era un accidente, no era una inducción, y darse cuenta que Gemelli reconocía la voz de su propio padre e incluso la manera de dirigirse a él, guardaron aquello, agarraron el portafolios y salieron pitando al Vaticano. Por supuesto, usted sabe que el Padre Gemelli tenía la puerta abierta dentro del Vaticano y podría entrevistarse con el Papa en el momento que lo deseara. En ese momento el Papa era Pío XIII. Así es que se traslada para allá y se entrevista con Pío XIII. Esa entrevista se ha mencionado muchas veces y bueno, el hecho es que le presenta las grabaciones y es tal la sorpresa por aquellas grabaciones tal la zozobra de darse cuenta que tenían una evidencia del más allá que Primero, el Papa les pide que esto se mantenga dentro de la habitación en la que están. Es decir, no se hace público nada de lo que han encontrado. Segundo, tienen permiso para investigar más. Tercero, tienen recursos para investigar más. Cuarto, tienen todo lo que deseen, pero investiguen esto. El Papa quería esto. Quería saber qué era esto. Imagínese usted acababan de encontrar la forma de demostrar que existía el alma humana y que se podía hablar con las personas fallecidas sin necesidad de espiritistas, sesiones espiritistas, mediums, hijas y cosas similares. Esto era ciencia o, por lo menos, hacer lo que pensaban que esto era ciencia pura a través de aparatos obtener este tipo de cosas. Esto significó, por una parte, que tuviera la licencia de investigar estos temas. El buen amigo Ernetti no le duraría mucho el gusto de estar acompañado por Gemellie, porque poco tiempo después fallecía. Después cambiarían a Pío XIII. Llegaba el querido Juan veintitrés, que resultaba también ser muy interesado en estos temas, pero en su corta estancia en el Vaticano, no pudo dar mucho apoyo, aunque sí queda claro que es el período de tiempo en el cual se hace la investigación del chrono visor. Por qué, porque Gemellie y Ernetti tenían el completo apoyo del Vaticano. Tan es así que cuando Jurgen son Frederick Jurgenson, uno de los grandes investigadores del tema de la transcomunicación, comienza a hablar públicamente de sus inclusiones psicofónicas. El Vaticano lo contrata. Usted pensará no canta la piedra estás loco, qué te pasa. No. No? No? No? No. Tal era el interés en este tema por el hecho de poder contactar con fallecidos sin necesidad de que fuera algo diabólico ni prohibido, sino mensajes directos claros. Era algo que podía, hasta cierto punto, racionalizar la creencia en el alma y en la existencia posterior. Esto era una joya sobre ruedas. Usted pensará eso no es cierto. Esto se lo está inventando. Tan me lo estoy inventando que Jurgenson fue el documentalista oficial del Vaticano, el padre de las psicofonías, el segundo de Constantine Raudibe, era el documentalista del Vaticano. Pero además, también, a pesar de que era teo era miembro de la orden de no sé cuántas cosas, es decir, que tenía todo el apoyo vaticano. Esto, evidentemente, no era una casualidad. El hecho es que, según se cuenta el Padre Ernetti, dándose cuenta que se podrían obtener voces de un pasado con su propia teoría, que tenía con las teorías de Aristóteles acerca del sonido y cómo se hacían los armónicos. Con todo ello, esto se arma y plantea una posibilidad si la energía no se destruye y solamente se transforma, quiere decir que el sonido no se va a ninguna parte. Pero además, en ese momento también se había dado la noticia, por ejemplo, de los cañones de Barisal en la India, un fenómeno que aparentemente repetía los sonidos de una antigua batalla. La plena luz del día se escuchaban cañonazos. No se trataba de relámpagos, Era el cielo despejado de días normales. Todo aquello de los cielos motos. No es cierto. No ocurría ahí. Esto era un sonido, que era el sonido de los cañones. Él comienza a unir datos y piensa bueno a dónde se va el sonido. Se pierde, si el sonido es energía, no se pierde. Y si el sonido se puede captar y se puede, entonces comienza a plantearlo en teoría dentro del equipo de investigadores. E insisto en teoría, porque esto nunca lo aclaró él pleno, ni nada. Pero habrían estado Enrico Fermi dentro del equipo. Habría estado Ferner bom Brown, el inventor de los cohetes del Nazi, aquel que creó la bomba B dos para bombardear Inglaterra y luego se fue a Estados Unidos y creó el cohete Saturno VII. Habría estado por ahí también el famoso Ettore Mayorana, quien se suponía que había muerto en mil novecientos treinta y ocho, pero era un secreto a voces que no estaba muerto, sino recluido en un monasterio, desde donde trabajaba en secreto sobre sus inventos, etcétera, etcétera. Todo era muy complejo. Lo único que dijo el propio Ernetti es que en el proyecto había estado Enrico Fermi antes de morir en el cincuenta y cuatro, que había estado Werner Fon Brown, que había estado un premio nobel japonés y que eran una docena de investigadores, incluido un tal profesor de matos, del que nunca se supo quién era. En realidad, nunca quedó claro quién era ese tal de matos. El hecho es que este grupo que el Cronovisor, comienzan a trabajarlo y logran grabar una secuencia de un evento antiguo de la época de Jesucristo, el cual se les lleva estando ya el Vaticano ocupado por Juan Veintitrés y posteriormente por Pablo VI y deciden que no siga adelante el proyecto. Se cree que fue Pío XIII el que dijo donde tengan esto. Juan Veintitrés sostuvo lo dicho y Pablo VI no solamente sostuvo lo dicho, sino que se lo reiteró a Ernetti. De acuerdo con lo que el propio Padre Ernetti habría declarado en los diferentes momentos. Cuando se dieron cuenta del alcance de esto, decidieron ocultarlo y destruirlo. Aunque el propio Padre Hernetti confesaría que él, sabiendo que esto podía significar muchas cosas para la humanidad, había guardado los planos secretamente en ciertos lugares, uno de ellos en Japón, otro de ellos en Suiza. El hecho es que, en teoría, el cronovisor habría sido destruido o, por lo menos desarmado y repartido. Por qué bueno, Así como sería increíblemente interesante saber cómo se construyeron las pirámides de Egipto. Imagine usted lo negativo que podría hacer esto. Imagine que se pudiera escuchar la conversación de Franklin delano Roosevelt, siendo informado de que se acercaba un inminente ataque a per Harbor y él no hizo nada. O quizá alguna plática de Adolfo Hitler con el propio Pío XIII. O quizá si nos vamos más atrás en el tiempo, podríamos encontrar secretos que serían terriblemente incómodos, no solamente para la Iglesia, sino para la historia misma de la humanidad. Descubrir que los grandes héroes de la historia en realidad eran terribles villanos. Descubrir que quizá y solamente quizá el ser humano nunca llegó a la luna y todo fue un mito. Obviamente, también habría un riesgo inmanente este aparato. Imagine usted si se puede viajar hacia atrás y ver a Pompeya siendo destruida por el Vesubio. También se podría ir una semana atrás y saber qué es lo que están planeando los Jefes de Estado de la Unión Soviética. Sí, poder adentrarse en el Kremling, violando todos los mecanismos de seguridad habidos y por haber y saber qué planos tienen sobre la mesa y con ellos acabar con la humanidad y, más aún, poder seguir los pensamientos de las personas, poder seguir sus actos, saber quién está planeando, casarse quién no destruir. Esto sería terrible, porque, así como podríamos saber, los grandes secretos que siempre hemos buscado. Obviamente, también surgirían cosas horribles. Si es tartera facto caía en las manos equivocadas, todo estaba destruido. La humanidad misma estaría en un grave riesgo punto. Pero la fotografía, aquella fotografía que salió publicada en la revista en el semanario, la doménica del corrierie era falsa. Así quedaba clarísimo. No había duda alguna. Y peor aún cuando unos días después vuelve a haber una publicación en donde aparece una segunda fotografía atribuida al Cronovisor. Y esta fotografía es todavía peor, porque es exactamente una pintura en un museo alemán en donde Cristo va caminando con sus discípulos. La fotografía solamente lo oscurecieron, Le dieron un poco de contraste y ya está aquí está el cronovasor otra vez acabaron con aquello. Ernetti quedó en un desprestigio tal que resultaba complicado. Por supuesto, él siguió diciendo lo mismo, que sí existía y que se había sido construido, pero no daba entrevistas y no aclaraba nada. No salía en su propia defensa por una sencilla razón. Tras la entrevista de mil novecientos setenta y dos, queda claro que el Papa Pablo VI lo llamó a cuentas si había un acuerdo de silencio. Por qué lo había revelado. Ahora usted se preguntará por qué no había sido capturado por los servicios soviéticos o por la CIA norteamericana, torturado y obligado a reconstruirlo. Hay dos razones principales. La primera de ellas porque él no lo había construido. Él había sido parte del equipo, pero no el único así es que su conocimiento acerca de esto no era la única, que había la única posibilidad. Necesitaban más gente. Segundo, porque se había demostrado que todo era mentira. Así de sencillo, aquella entrevista no era la primera. La primera había sido en mil novecientos sesenta y tantos después habría habido otra entrevista muy pequeña por ahí también en los años sesentas en unos pequeños periódicos locales, pero la de mil novecientos setenta y dos era demoledora. Era obvio que todo era falso. Las fotografías eran falsas, Todo era mentira y este señor era un mitomano. Se acabó el tema y, por supuesto, nadie lo i verra casar, nadie lo iba a ir a secuestrar para interrogarlo, porque todo era mentira. Se da cuenta de lo que le estoy diciendo bien vamos para allá. El primer punto. El Padre Hernetti no entregó ninguna fotografía al Diario al semanario, la doménica del Corriere. No. La fotografía fue proporcionada por una persona cuya identidad siempre se mantuvo en el anonimato, pero no era del Padre Hernetti. El Padre Hernetti confesaría algún tiempo después a un amigo suyo, al Padre Brune, que esa fotografía no era del Cronovisor, que así no se podía obtener una fotografía. El Cronovisor daba grandes planos de los eventos, no fotografías en primer plano. Por lo tanto, esa no era y por supuesto que aquella otra de jesucristo caminando, esa no sabía ni de dónde había salido, porque así no se veía en el Cronovisor. Obviamente, Pellegrinornetti no había proporcionado las fotografías, alguien más las había proporcionado y él no las conocía. Después de eso, qué se puede decir. Bien, vamos a pensar un poco punto número uno. Usted inventa algo tan sorprendente que pone en riesgo a la humanidad, como, por ejemplo, el caso de la bomba atómica. Para no repetir el mismo error, simplemente lo oculta. Pero si se llegara a filtrar un hilillo de aquella verdad, lo lógico sería ocultarlo y acabar con esto. Así como en Estados Unidos se implementó la política de desacreditación de los investigadores de omnis, se implementó la política de ocultamiento, de ridiculización y todo esto aquí se vería igual. Significa eso que fuera real. No lo sabemos, no tenemos forma de saberlo. El Cronovisor, en teoría habría sido construido y operado, después destruido o, por lo menos, desarmado. La persona que decía esto era un hombre con unas credenciales tremendas, una investigador científico, experto en sonido. Por qué mentiría y por qué mentiría de una forma tan ridícula. Por qué, además, tantos años después, si el Cronovisor fue ocultado en la época de Pío XII, tendría no sé, por lo menos unos dieciséis o dieciocho años de estar allá, guardado, escondido en secreto. Por qué de pronto, en mil novecientos setenta y dos comienza a hablar de esto. Entonces nos preguntamos y hay varias posibles respuestas. La primera, la entrevista de mil novecientos setenta y dos, fue una especie de deliberación de este sujeto que se inventó una historia a partir de un periodista que le hace preguntas que tímidamente no poder dejar de responder y se inventa todo una trama y se hace un escándalo que terminan por prohibirle volver a hablar. Pero todo era falso y dentro de su mente. La segunda opción es que hayan creado algo que en realidad parecía hacerlo, pero no era punto. La tercera opción que sí hayan creado algo sorprendente y que no hayan querido que se liberar. Y entonces, cuando alguien comienza a investigar y comienza a preguntar y comienza a haber ruido, sacan esta nota de desacreditación total y se le ordena a Hernetti que dé la entrevista y quede en ridículo una teoría de conspiración. Por supuesto, el hecho es que Ernetti, en mil novecientos noventa y tres, durante una plática con su amigo Francois Brune. El Padre Brune le diría ya poco antes de morir que días antes se habían vuelto a tener una reunión del más alto nivel con el Papa y los cardenales, en donde se había vuelto a concluir lo mismo, que había que acabar con cualquier evidencia de esto y había que destruir cualquier cosa que hubiera, que no valía la pena tener esto y no serviría para nada más que para destruir la humanidad, y volvió a insistir en que era real que existía, que había sido creado por él y por el grupo de científicos. Partiendo de eso, las posibilidades están ahí. Era una mentira, todo invento de un hombre con una mente muy creativa. Era algo que creyó, que funcionaba y no funcionaba, o era algo real que fue ocultado. No hay manera de saberlo, porque todo se basa en los testimonios de Arnetti, del padre Brune y de las entrevistas que se dieron. Las evidencias realmente eran nulas, las fotografías eran falsas, pero el propio padre a Netti dijo que eran falsas, que él no las proporcionó, que aquello no era suyo. Había otros datos, por ahí que se confirmó que tampoco eran reales, Por ejemplo, el supuesto texto de una obra dramática de la época de los clásicos griegos por allá triste, en donde supuestamente Ernetti había escuchado en el cronovisor el texto completo y lo había visto y todo aquello, pero el texto que presenta supuestamente correspondiente, aquello resultó ser falso. Resultó que era algo que no correspondía ni a la época ni a la forma de redactar de aquellas épocas, etcétera, etcétera, más parecía haber sido hecho en una época moderna. Así es que había muchas cosas detrás, pero en todos los casos siempre parecía que había una intención de desacreditar aquello totalmente, de ridiculizarlo, hacer ver que todo era un mito y una leyenda urbana. Pero al mismo tiempo, este hombre no parecía ser el tipo de persona que haría eso. Aquí hay una foto supuestamente del cronovisor esta que está viendo usted. Es difícil saber de dónde salió cómo Ernetti. Lo único que dijo es que era una especie de televisor con bulbos conectado a múltiples antenas y con varias perillas que permitían sintonizar y seguir la huella de las personas. Así es que es difícil saber si esto, en realidad en algún momento pudo haber sido o no. Él no presentó ninguna imagen. Hay un diagrama incluso muy escueto, que tampoco corresponde. Más bien parece un dibujito de secundaria. Así es que no ahora mismo lo estamos presentando. Este dibujito tampoco correspondería a un artilugio tan complicado. En cuanto a los supuestos científicos, también hay muchos problemas porque Enrico Fermin muere en mil novecientos cincuenta y cuatro y en diversas entrevistas Ernetti ubicaba la investigación y la operación del aparato entre el cincuenta y seis cincuenta y ocho. Así es que tampoco en Bona. Pero vuelve a creernos la pregunta. Si este hombre era un hombre tan preparado, con contactos a tan alto nivel como Agustino Gemelli, cercano al papa, por qué mentiría, qué ganaría con esto? El descrédito dinero. No obviamente, no ganó ni un céntimo con esto. No era por dinero. No le pagaron por entrevistas. De hecho, le costó trabajo salir adelante de aquello, porque estuvo a punto de que lo echaran fuera. Y hay un último punto. Si usted investiga ahora mismo en Internet y busca en páginas y páginas, se va a encontrar con un asunto muy loco, porque en muchas de las páginas dice que en el año mil novecientos ochenta y ocho, Juan Pablo II, en el papado de Juan Pablo II, monseñor Ratzinger, habría emitido un decreto vaticano en donde se prohibía expresamente por medios electrónicos ver el pasado so pena de Excomunión. Obviamente, quien lee esto dice bueno en el ochenta y ocho y dicen eso quiere decir que tenían algo para ver el pasado con algún artilugio electrónico, entonces están confirmando que tenían el artilugio. Por eso lo están prohibiendo, etcétera. Bueno, Bueno, aquí los todos. Es una leyenda urbana. Sí, hay un decreto. Bueno, no es un un decreto, sino que es una especie de encíclica o algo similar, en donde el Vaticano expresamente declaraba que cualquier persona que grabara por medios electrónicos o tecnológicos la confesión de una persona y la divulgara sería excomulgado o simplemente con grabarla estaría excomulgado. Así es que se refería a que durante la confesión de una persona no se podía grabar lo que le dijeran y el secreto del sacerdote, es decir, el secreto de confesión, se mantenía, pero que si lo grababan o algo, estaban excomulgados. Ese es el último punto y ese fue un punto que hace algún tiempo nos enviaron por medio del correo señalándonos que el cronovisor era real porque existía esto. No, en realidad, el edicto o esta encíclica o esta orden del Vaticano aplicaba para que no se grabara ni en video ni en audio las confesiones de las personas, no para que se nos a usar el cronovisor. Viendo el pasado, hay ahí una confusión y se deformó aquello así es que bueno, es una historia extraña por donde usted la quiera ver, pero que nos deja con una enorme pregunta. Existió algo así, alguien intentó algo así. No lo sé, pero sería increíblemente peligroso. Y ahora, si me lo permite, algunos saludos breves. Tenemos que saludar a la familia Amor Herrera, que siempre nos acompaña para esther sidh que también nos acompaña muchas gracias. Esther Fernando Domínguez nos acompaña desde Argentina, Alejandro Mendoza y su esposa bere Ellos nos escucha mientras desayunan tomando café y pan qué bueno. Muchas gracias, Diego Herrera desde Ecuador en quito. Adriana Velázquez, muchas gracias por acompañarnos. Silvia Valdés. Ella es camionera troquera, Maneja un camión y no puede escribir mucho, pero nos escucha mientras maneja toda la noche con mucho cuidado a nuestra estimada Silvia. Ese es uno de los oficios más peligrosos y si está en México, es de los más peligrosos que puede haber. México es un país que en este momento es un poco peligroso y manejar toda la República es muy peligroso. Carlos Alberto Nolasco saluda a su esposa Carolina Ávila aracel y Domínguez. Muchas gracias por acompañarnos y les enviamos un abrazo a todos muy buenas noches y que descansen en paz. O O O