El caso del monstruo de Flatwoods || Relatos del lado oscuro (Podcast)

La maestra, los chicos, los vecinos y varias personas más vieron algo, algo que parecía un monstruo, pero nadie les creyó, aunque en la fuerza aérea sabían que no mentían, ellos habían tenido un ovni en sus radares.
Ha visto usted el video que tenemos por ahà del caso hop Kingsville, ocurrió en agosto de mil novecientos cincuenta y dos, y ha visto usted el caso que tenemos por ahà en el canal de la amenaza OMNIS sobre Washington DC, ocurrió en julio de mil novecientos cincuenta y dos. Y adivine que el caso del que le voy a platicar ahora ocurrió en septiembre de mil novecientos cincuenta y dos. Comúnmente, en la jerga ufológica, a eso se le llama una oleada. Se queda conmigo. Vamos a platicar relatos del lado oscuro, seres extraños, sucesos inexplicables, historias que otras mentes prefiere ignora. Vamos a ir un poquito atrás en el tiempo. Vamos a mil novecientos cincuenta y dos de septiembre de mil novecientos cincuenta y dos y estamos en el condado de Sothon, en West Virginia, Virginia, del oeste de los Estados Unidos, del lado de la costa Atlántica, en un pequeño poblado conocido como flat Wood. Flatwood es uno de esos pueblos americanos pintorescos que tiene su iglesia, la escuela, la oficina del Comisario, la tienda en donde se compran las provisiones y todas esas cosas muy bonitas que pasan en las pelÃculas. La realidad es que este es un pueblo de esos. Es un pueblo perdido en medio de la nada, en medio de las montañas, con un montón de bosques alrededor y con trescientos habitantes, de acuerdo con el censo de mil novecientos setenta. Actualmente y de acuerdo con el censo de dos mil diez tendrÃa doscientos ochenta habitantes. Es decir, que es uno de esos pueblos que no solo no creció, sino que fallecieron veinte habitantes y ya no hubo quien nos reemplazara. Es decir, que es un pueblo muy aislado, pero al mismo tiempo, es un pueblo que tiene una dinámica de vida muy grata. En mil novecientos setenta y dos, el Ãndice de lictibura prácticamente nulo. Claro que de vez en cuando se perdió un gato y habÃa que irlo a buscar, eventualmente el Comisario habÃa tenido que desenfundar el arma, porque por ahà cruzaron unos delincuentes peligrosos y él los persiguió. Es un tipazo. El Comisario, sus asistentes, el jefe de bomberos, todos forman parte del mismo pueblo. El jefe de bomberos es un voluntario y a veces también sirve un poquito como ministro religioso, porque a veces el pastor de la iglesia se ausenta y pues alguien tiene que decir el sermón dominical y claro que la señorita Catheline May era la maestra de la escuela. Pero después, como ya no habÃa muchos niños, se tuvo que recortar un poco y le dieron prioridad a la señorita Lin un poquito mayor. La señorita Catheline tiene unos treinta años. La señorita Linder ronda a los sesenta, Asà es que habÃa que darle prioridad a ella. No importa Catheline May ahora mismo se convirtió en estilista. Es la que arregla a las señoras del pueblo y es muy querida. Todo el mundo la conoce su familia y desde ahà su esposo es de ahà sus hermanos viven ahÃ. Todo el mundo vive ahÃ. Todos se conocen bien, se visitan de vez en cuando, comparten un pay de manzana de esos clásicos, asisten a la iglesia y llevan una vida muy tranquila. Quizá por eso es que aquel doce de septiembre de mil novecientos cincuenta y dos, cuando el teléfono sonó en la oficina del Comisario allá en Soton, el Comisario Carr hizo algo alguacil moonel hubo cierta zozobra porque el sujeto que estaba hablando era un conocido de ellos. Es alguien conocido punto, alguien que sabe en dónde vive, saben a que se dedique. Es un mecánico y les está informando que algo se acaba de estrellar a la orilla del rÃo ELK que cruza fuera del pueblo en una ladera, él ha visto algo que pasó volando muy encendido. Aquel testigo, que es un mecánico de Flatwood, les está diciendo que lo que vio parecÃa ser un avión que se habÃa incendiado en el aire y se habÃa estrellado contra la tierra. Al llegar a la colina al oeste del rÃo ELK, a unos quince o dieciséis kilómetros de Fladwood. Pero ahà no termina el tema, porque cuando el alguacil le pregunta tú viste que se estrelló, aquel hombre responde no. No exactamente. Más bien detuvo su marcha y descendió. Otra vez dime viste que se estrelló un avión, o qué me estás diciendo. Aquel hombre ya desesperado le dice no lo sé, por qué no vienen y lo revisan ustedes y cuelga el teléfono. El Comisario cuando se le informa de aquello dice bueno. PodrÃa ser algo grave. PodrÃa tratarse, efectivamente, de un avión accidentado. Venga, se montan en el auto y salen disparados en aquella dirección. Son casi las siete de la noche y ha sido un viernes particularmente aburrido, como los viernes normalmente son y los sábados y los lunes y los miércoles, porque ahà no pasa nada. Vamos ni siquiera hay un baile ruidoso, no hay ni siquiera un borracho que ir a retirar de ninguna parte, porque Flatwood no suele tener muchos borrachos. Muchos de los miembros de aquella comunidad pertenecen al bbol Belt, es decir, que son personas muy creyentes todavÃa y, por lo tanto, ahà no pasa nada. Asà es que el Comisario dice yupi una aventura. Vámonos, agarran su coche y se van mientras esto ocurre de regreso en Flatwood. En la escuela de flat Wood hay un grupo de chicos que están jugando, ya no hay clases. Obviamente son más de las siete de la noche. Asà es que la escuela está cerrada, pero tiene un campo de fútbol estupendo abierto y están jugando encantados de la vida. Son varios chicos. Están Jiu Jine Lemon, que es el grande del grupo. Tiene diecisiete años y se enroló en la Guardia Nacional. SÃ, en la Guardia Nacional de los Estados Unidos, en el campamento de West Virginia, pero se enroló y asiste a tomar algunos cursos y también va a haber entrenamiento y quiere ser soldado punto. El abuelo fue soldado o algo asà es que Yujine es el amigo grande. Después de él viene Niel Nunley, que tiene catorce años. Después viene Tommy Hyer de diez, Ronnie Shaver de diez y el perro tienen un perro. Avientan la pelota. Es fútbol americano y el perro va detrás de la pelota. Todos están ahà encantados y corren y se tiran al piso y avientan pases. No hay mucho más que haceres mil novecientos cincuenta y dos en sus casas ni siquiera hay televisión. Asà es que son chicos sanos y el grande es ju jin y efectivamente, es un tipo de talla grande. De pronto alrededor de las siete, con treinta de la noche, detienen en seco lo que están haciendo. Uno de los chicos toma la pelota, el perro se sienta y todos levantan la mirada al cielo. Resulta ser que en el momento en el que están levantando la mirada al cielo, está pasando un objeto muy brillante en llamas que va desprendiendo una estela de fuego en el horizonte y lo ven como de pronto hace un arco, se detiene y baja. Se quedan todos pasmados porque, tal como testificarÃan después, aquello iba volando tranquilamente y se detiene y baja. Y resulta ser que baja muy cerca de la casa de jiu Jine Lemon. Asà es que rápidamente con la pelota comienzan a correr en aquella dirección. Cuando llegan a la casa de jiu Jine Lemon, ahà están sus padres y su hermana, que es la estilista Catheline May. Catheline May es su apellido de casada, pero en realidad su nombre es Catheline Lemon. Es hermana de jiu Jine la hermana grande y está de visita con sus dos hijos, es Freddy y Eddie, que también tienen del orden de diez doce años. Cuando llegan los chicos que vienen corriendo todos espantados, ella les pregunta qué ocurre. A aquellos chicos responden vimos y todos comienzan a gritar y salen los papás y y se arma un gran alboroto, porque aquellos chicos insisten en que han visto algo que llegó y bajó por supuesto que Catheline los tranquilizó un poco en sus años de maestra. HabÃa oÃdo hablar de los aerolitos. Asà es que les explica que lo que han visto es una estrella fugaz, que es algo bellÃsimo que pueden pedir un deseo. Pero obviamente, cuando le dicen qué deseos ni qué, ocho cuartos, aquella cosa bajó en la colina. AhÃ, entonces ella dice bueno por qué. No vamos a ver de qué se trata. Obviamente, le llama la atención, le hace gracia a todo esto. Ella es una mujer mayor, treinta años, tiene dos hijos. Su esposo no está asÃ. Es que tienen todo el tiempo del mundo. Toma una linterna, se la da a Yu Jing, que es el grande y van caminando. Vamos para allá. Todos ahora ya son los cuatro chicos que jugaban fútbol Catheline may y sus dos hijos, es decir, siete personas y un perro comienzan a caminar hacia las afuras de la casa de Lord Lemon. Hay una pendiente muy pronunciada y al final de esta pendiente, de esta ladera muy pronunciada, con muchos árboles hacia al final, hacia la cresta de esto es donde habÃan visto descender aquel objeto o estrellarse o lo que fuera, si es que está relativamente cerca, van caminando todo muy bien, todo muy tranquilo platican acerca de los aerolitos del espacio. No sé cuánto van llegando a un cierto punto. Cuando se dan cuenta que el perro se ha detenido. Es el perro de la familia. Los conoce bien y se acaba de detener y no avanzar, por supuesto que nadie le presta atención. No es que se haya por ahà ido a olisquear algo. No se detiene en seco y no quiere avanzar? Sigue moviendo la cola, pero jaime de una forma peculiar, está parado simplemente y no quiere avanzar. Asà es que ahà lo dejan. Siguen caminando y, en un cierto punto de pronto comienzan a escuchar un sonido que parece serÃa ser una especie de chirrido, con un silbido, con un ciseo, una mezcla de sonidos muy inusuales, y comienzan a percibir un olor fuerte a quemado y a otras cosas. Es un olor que no reconocen porque, por una parte, huele a hierba que se está quemando, obviamente pastizales. No se imagine usted otra cosa pastizales que se están quemando, pero al mismo tiempo está ese dolor que por un momento se vuelve picante feo el sonido. Aquel asà es que caminan hacia unos árboles y un poco más allá de los árboles, en una ladera que es un poco más plana. Se dan cuenta que el objeto que ellos habÃan visto descender en la cumbre en realidad ha descendido ahà y está posado ahà como en el suelo, como si hubiera aplastado un poco el suelo. Pero es grande. Es una cosa muy grande. Tiene una forma esférica, sobresale unos ocho metros. Asà es que es bastante gran y emite una luz intensa y obviamente también hay como fuego a su alrededor, como cosas que se están quemando. Pero no se observa que sea un aerolito, porque cathelin con lo que sabe de astronomÃa o lo poco que ha escuchado por ahà o leÃdo o lo que sea sabe que los aerolitos son piedras pequeñas que llegan a caer, sino aquello hube explotado horriblemente. Pero eso no se ve que haya caÃdo y no es pequeño y más bien se ve metálico. Parece un objeto, una especie de bola que hubiera caÃdo y se hubiera clavado ahà en la ladera o algo está muy raro todo eso y están todos muy atentos porque se escucha ese hhhhh. Obviamente está quemando lo que haya a su alrededor. Esa cosa está ardiendo, pero también se escucha un silbido y cosas de ese estilo. Cuando de pronto Eddie, el hijo de Cathaline, voltea observa que el perro está retrocediendo. Un poco más. Lo han dejado por ahà atrás. Pero ahora ya ni la cola mueve. Ahora tiene la cola entre las patas y va para atrás. En ese instante, yu Jin, que es el grande fuerte, el chico que va a la Guardia Nacional y que es muy arrojado y valiente, tiene la linterna en la mano al girar la cabeza, todos están viendo aquella esfera y los siete que son la peluquera, el chico de la Guardia Nacional y otros pequeños están viendo aquello. A yu Jin se le ocurre voltear y observa que en un árbol, un árbol alto grande, que hay ahÃ. AhÃ, pues, como si hubiera un animal que los está viendo, como si hubiera algún bicho en una rama que tiene los ojos muy rojos. Obviamente, no se espanta porque piensa que es un animal. Ãl lo declararÃa, asà que pensó que habÃa un animal en una rama, probablemente un búho o una lechuza, algo que estaba ahà y con el brillo de aquel aparato que estaba emitiendo, que emitÃa estas luces se le veÃan los ojos rojos. Asà es que no presta mucha atención y sigue viendo aquella esfera rara, pero entonces se escuchan más movimiento. Y es cuando Catheline voltea y dice algo, se mueve allá. Yujin, respondiendo lo que ha dicho su hermana mayor, toma la linterna, lo alumbra y quizás da un grito y se desmaya y cae y suelta la linterna y entonces aquello que está ahÃ, que tenÃa los ojitos rojos, ahora comienza a emitir una luz impresionante. Resulta ser que probablemente la lucecita de la linterna de Yujin le ha provocado alguna reacción o se ha sentido agredido de alguna manera. El hecho es que se ilumina por completo y aquello es un monstruo gigantesco. Los seis restantes miembros de aquella comitiva, de aquel grupo, entre los cuales está la estilista del pueblo, esos cinco chiquillos están pasmados. Están pasmados porque aquello tiene unos cuatro metros de alto, tiene un rostro totalmente iluminado de un color rojo raro, como si si tuviese una especie de escafandra que le ilumina. Aquello está iluminado y se alcanza a distinguir algo que pudieran ser ojos, pero tiene una forma peculiar en la cabeza, una especie de capucha, una especie de gorro puntiagudo raro y luego sigue con este manto como si fuera una especie de túnica que cae hacia abajo de un color verde oscuro, verde militar, verde metálico. Es algo muy peculiar. Aquello están todos viéndolo y, por supuesto, la única que se fija en ese detalle, como puede ser obviamente la estilista del pueblo, la falda lo que conforma la farda es plisada, es decir, es una falda tableada. Asà lo declararÃa ella, mientras que todos se habÃan fijado en la misteriosa escafandra que emite luz. Ella observó el detalle de que lleva una falda tableada del mismo color. Por supuesto, el hecho es que aquella cosa está enfrente de ellos emitiendo esta luz que ilumina. Se puede ver perfectamente a Yu Gin ahà caÃdo desmayado y a todos los demás mirando, no pueden decir nada, No pueden hacer nada hasta que de pronto reaccionan. Cuando el perro chilla y sale corriendo, sale huyendo el perro y detrás del perro salen huyendo todos a mitad de camino o unos pasos más allá o unos metros más allá. De pronto se dan cuenta que Jiu Jin, el chico valiente de la Guardia Nacional, sigue desmayado allá arriba y aquella criatura está ahà un ladito. Lo que sea esa cosa, ese monstruo robot con lo que sea está ahà pegado la descripción que han hecho es muy clara y muy precisa. Es enorme y la han visto con claridad porque emite luz, no solamente de la cara, sino que irradia luz. Emite luz y está flotando. Se han dado cuenta que está flotando. Asà es que con todo el pánico encima Catzaline se regresa, le hace asà a yu Gine lo despabila un poco y con la ayuda del chico de catorce años entre todos lo levantan. Se despa n h chas y arrancan corriendo. Treinta segundos después están bajando la colina todos sofocados, corriendo, corriendo, corriendo. Cuando llegan a la casa de los Lemon, ahà abajo el perro ya está escondido, abajo en debajo del porche de la casa del Pórtico. Allà está metido el perro. Cuando entran todos sofocados, inmediatamente aparece la señora de la Casa, la señora Lemón, la mamá de Jiujine y de Catlin, que los detiene de inmediato y les dicen no por Dios. Ustedes no entren aquà asà de sucios. Quién sabe dónde se fueron a meter Afuera, Afuera, afuera y los echa fuera, porque resulta ser que todos vienen manchados como de una grasa rara. La ropa, los zapatos hasta el perro está salpicado de esa especie de grasa pestilente, muy rara. Por supuesto que el traje de trabajo, porque Catheline llevaba su ropa de trabajo de la estética, se ha ensuciado. Eso está muy mal. CostarÃa un trabajo bárbaro quitarle esas manchas y hasta lavar al perro. Era un problema. Pero como sea, tienen esta especie de grasa embarrada en los zapatos en la ropa están muy sofocados. Ju Jine no puede respirar. De hecho, por supuesto que alguien dice bueno hombre porrrido. Si tú eres el de la Guardia Nacional, qué te pasó como estás asÃ. No, no es por miedo. Obviamente, sÃ, se llevó un gran susto allá arriba, pero no es por eso que está sofocado. Le está costando trabajo respirar. Otro de los chicos también tiene problemas para respirar, y la propia Cathaline, la estilista, tiene problemas para respirar. No es que se haya en sofocado por venir corriendo. No es algo diferente. Les está costando trabajo respirar. Están medio amoratados, tienen los ojos enrojecidos, llorosos, pero no es por el susto, sino irritados. Es muy extraño aquello. El problema es qué hacer. Por supuesto, la solución lógica llamar a la funeraria resulta ser que ahÃ, a un lado de la casa, vivÃa el hombre de la funeraria, que sabe mucho de estas cosas. Ya sé que suena extraño, pero en realidad, este hombre tenÃa conocimientos de primeros auxilios. Asà es que llega a la casa de Lord Lemon, se monta ahà y comienza a hacerles unos lavados de ojos, ayudarlos a respirarles Limpia. Les ayuda ahà en unos pequeños primeros auxilios en lo que esta gente recuperan el habla porque no pueden hablar. Están impactadÃsimos. Cuando finalmente Catlin puede hablar y de alguna manera reaccionar un poquito. Mientras Jiu Jine está en el inodoro, en el bater en el escruzado, está en el baño, pues volviendo el estómago, por lo descompuesto que está otros dos de los chicos están tumbados porque no pueden moverse. Están muy raros. Catlin les pide que, por favor, llamen al Comisario porque acaban de ver algo que está muy mal. Por supuesto que su padre marca por teléfono. Llama al Comisario, pero el Comisario tardarÃa hora y media en llegar para ese. Entonces recuerde usted que el Comisario estaba atendiendo otra cosa del otro lado del rÃo. Qué resultaba ser exactamente la misma cosa. El hombre que habÃa reportado el obje bjeto que habÃa descendido, habÃa reportado lo que los chicos habÃan visto. Todo habÃa ocurrido en el mismo intervalo de tiempo, excepto que el Comisario estaba del otro lado del rÃo por allá. Asà es que le tomarÃa hora y media en llegar. Por supuesto, en ese inter el hombre de la funeraria recogió sus cosas. Se fue a su casa y le habló por teléfono a todos sus conocidos para decirles lo que habÃa pasado. Y en cuestión de minutos antes de que el Comisario llegara, ya habÃa un montón de gente con escopetas, perros lámparas todos con sus gorras dispuestos para ir a cazar al monstruo de flatwood, o en ese momento le llamaban el monstruo Verde. El hecho es que no pueden saber muy bien qué es lo que está ocurriendo, porque todavÃa no alcanzan a describirlo. Han dicho que vieron algo espantoso allá arriba, pero no saben el qué. Cuando finalmente llega el Comisario, le explican lo que han visto o le explican todo esto hÃjole. El Comisario se rasca un poco la cabeza, se rasca del otro lado al escuchar todo esto y dice están seguros que no vieron una lechuza y, por supuesto, Castalin le dice no. Por supuesto que no. Lo que vimos es mucho más grande y le explica con detalle. El Comisario, junto con su fiel asistente, deciden ir a echar un vistazo. Caminan la cresta hasta llegar al lugar donde les dijeron. Incluso a uno de los chicos los acompañan, pero cuando llegan ya no hay nada. Lo único que hay son algunos curiosos por ahà con lámparas y cosas, y el Comisario les pide que se vayan, que si hay alguna escena del crimen, la van a echar a perder. Asà es que, por favor, que se vayan. Y alguien pregunta hubo un crimen. No, no hubo ningún crimen. Entonces porque quiere protegerlo y comienza a correrse el rumor de que ahà pasó algo bueno de pena ajena de risa vaya porque siguen llegando a aquellos personajes pintorescos de los años cincuenta listos para aventarle escopetazos a lo primero que les pase cerca, pero la realidad es que no saben qué fue lo que pasó. Cuando regresa a la casa, les informa que no hay nada que al dÃa siguiente van a revisar con usted dÃa. El problema es que todo este chisme ya también llegó a la redacción del periódico local de Flatwood, Oh. SÃ, el Flatwood Demócrat, que es el periódico local y claro, el periodista cargo, que también es el editor en jefe y también socio del periódico, decide que es tiempo de ir a ver qué ocurre. Y a la mañana siguiente, cuando el Comisario va a inspeccionar, también llega el periodista, llegan otros sujetos y comienzan a arrastrar. SÃ, hay un detalle interesante. Hay estas extrañas marcas como de grasa. El objeto no está, No hay nada ahÃ. Lo único que encuentran es la vegetación, un poco maltratada como hundida, pero del monstruo no hay ningún rastro. Cuando regresan a la casa de Lord Lemon, el periodista que él inmediatamente los entrevista uno por uno, va a cada casa a buscarlos para entrevistarles siguen estando bastante mal. De hecho, Yujin pasarÃa algunas semanas teniendo muchas molestias. Los demás pasarÃan varios dÃas. Algunos se recuperarÃan más pronto, pero habÃa algo curioso. Cuando fueron llevados al médico y comenzó el examen para ver qué les habÃa ocurrido, detectó una intoxicación peculiar, como si hubieran aspirado alguna suerte, de gas venenoso, una concentración muy alta de amonÃaco o incluso se atrevió a pensar en un gas mostaza, algo que daña a los pulmones, porque habÃa lesiones en el tracto respiratorio muy peculiares que no eran propias de la región y mucho menos por consumo de humo, es decir, por haber inhalado humo de la hierba que se estaba quemando del pasto. No hubiera ocasionado eso. En cuanto a la extraña grasa, poco a poco se disipó y no se tomaron grandes muestras. Bueno, en ese momento no se tomaron muestras por la tarde de ese dÃa, o quizá al dÃa siguiente no queda claro, llegarÃan miembros de la Guardia Nacional, precisamente del contingente al que pertenecÃa al buen amigo yu Jine que les acompañarÃa lugar en donde ocurrió todo esto. Tomaron muestras de suelos, tomaron muestras de la vegetación. Un poco de grasa que habÃa por ahà todavÃa la recuperaron y santo remedio se llevaron todo. Nunca informaron que fue lo que habÃa indi ni que pasó con lo que habÃan muestrado, ni nada similar. No se vio ningún reporte oficial. Conforme esto llegaba a la redacción de Democrat En Flatwood se publicaba el artÃculo, pero además se vendÃa la nota Y asà fue como llegó a hasta New York Times, a todos los periódicos nacionales y algunos extranjeros. Por supuesto, dÃas después habÃa periodistas tocando la puerta, y no solo la puerta de Cathle Insigno, todas las puertas, interrogando testigos y obteniendo información. Entre estos periodistas estaba John Kill sÃ, sÃ, el que se harÃa famoso. Después con el asunto del Mothman, pero también estaba Ivan Sanderson, el famoso cripto zoólogo n n Quin N. Se veÃa muy atraÃdo este tema. Otros muchos fueron allá y preguntaron, pero Sanderson y kill fueron los que hicieron una investigación más documentada y más local. Sanderson, de hecho, encontró en el lugar donde los chicos decÃan haber visto aquel objeto. Tres perforaciones peculiares, como en las patas de un trÃpode, estaban equidistantes y se habÃan perforado en el suelo. En la capa blanda. También detectó que la vegetación estaba extrañamente doblada y tomó muestra de una cierta cantidad de grasa que encontró por ahà de esa peculiar grasa que habÃa manchado la ropa. Envió también sus muestras al laboratorio, pero nunca hubo resultados y cuando preguntó qué habÃa ocurrido con el envÃo el laboratorio, respondió con un usted disculpe. Se nos perdieron las muestras muy a la usanza de aquà no pasó nada tiempo después, el propio Sanderson también tendrÃa por ahà un par de llamadas. Una de estas llamadas de un amigo ya sabe usted, vestido de negro, le sugerÃa que no siguiera hablando del tema, que aquello era una lechuza que no se desgastara. Realmente no podÃa investigar más. No habÃa mucho más san solamente habÃa testigos en ese momento. En cuanto aquil también recibirÃa por ahà una llamada de unos amigos interesados en su bienestar, quien sugerÃa dejar el tema de lado y el tema se dio de lado. Asà de fácil. Qué fue lo que ocurrió con las muestras que se tomaron. No lo sabemos. Se sabe perfectamente que también hubo un contingente del cuerpo de ingenieros del ejército norteamericano que tomaron más muestras. Se sabe bien que en una de las conferencias de prensa que se otorgaron ahà por parte del alguacil, habÃa miembros de las fuerzas armadas que estaban vestidos de civil para no levantar sospechas. Eso tiene razón para no generar alarma. Algún tiempo después se dio la versión oficial. La versión oficial es que las personas de Flatwood, tanto la señorita Cilista como los chicos que le acompañaban, en realidad se habÃan confundido y que habÃa sido muy triste todo aquello muy penoso, pero que era una gran confusión. En el Instituto de AstronomÃa de la Universidad de Virginia del Oeste declaró que habÃan ellos registrado el paso de un asteroide que habÃa ido en dirección, tal y tal en dirección hacia el Atlántico. Perfectamente bonaba con lo que habÃan descrito los chicos mientras jugaban fútbol, y un naturalista de la región explicó que la lechuza de campanario puede ser muy imponente y con el rostro ovalado peculiar que tiene, puede espantar a cualquiera. En cuanto a la grasa, ah claro, la grasa, la misteriosa grasa que embarró los pantalones y el vestido de la amiga Catheline. No, no hay problema. No hay problema. La grasa es de una camioneta, de un sujeto de ahà mismo que habÃa subido esa mañana ahà a ese lugar y habÃa hecho mantenimiento de su camioneta. Era gras, automotriz y punto se acabó la historia. Alguien más quiere hacer preguntas a Cattaline. No responde a los chicos no responden, dejaron de contestar llamadas. Los periodistas se fueron alejando, obviamente, y los curiosos también, Y entonces se acabó el programa porque lo que vieron fue una lechuza y lo que habÃa y era grasa, Y lo que vieron fue pasar un asteroide Y entonces vienen las preguntas obvias. Poco tiempo después hubo gente que dijo nuestra te ni pies ni cabeza y que rompieron el protocolo que se habÃa solicitado, es decir, ya callarse y no hablar del tema, y comenzaron a hacer preguntas. La primera de ellas fue cómo es que siete personas que están viendo lo mismo en el mismo momento aseguran haber visto un objeto metálico de gran tamaño, porque ocho metros es un tamaño muy razonable en el suelo no haber visto a un asteroide pasando por encima que se fue a estrellar allá al mitad de los ono no atlántico, sino haber visto un objeto en el suelo que brillaba muy caliente, que desprendÃa un olor espantoso y que habÃa regrado regado grasa a todo alrededor. No se parece a lo que decÃa la Universidad. Punto dos la lechuza. Ten en cuenta que todos estos muchachos son de un pueblo en donde la diversión incluye salir al bosque, ya sea para pescar, cazar o simplemente para ir a dar la vuelta en el bosque. Conocen los animales. La casa de Lord Lemon estaba a cuarenta metros del bosque. Asà de simple, a cuarenta metros comenzaba el bosque. No se iban a confundir con algo que les resultaba familiar. Pero, además, una lechuza de campanario por más grande que sea, nunca va a tener cuatro metros de altura. En cuanto a la grasa automotriz, el sujeto que habÃa dicho que habÃa subido a hacer cambio de aceite o lo que fuera en ese lugar, reconoció que no habÃa sido exactamente en ese lugar, sino un par de kilómetros más allá. Quizás salpicó un poquito. El problema es que la ropa, el perro, los zapatos, todo estaba salpicado de aquello que emitÃa un olor muy peculiar casualidades. No lo sé, pero lo que más llamaba la atención era el hecho de que esta criatura, al ser iluminada por la linterna de yu Jing, que cayó desmayado y soltó, la linterna, comenzó a brillar por cuenta propia y el rostro no era el de una lechuza que es increÃblemente pálido. El rostro de la lechuza de campanario que ahora mismo debe de haber Por ahà una imagen. Es una ecarita muy bonita, con sus ojitos muy centraditos, un piquito y las plumas son claras. Toda la achatada cara de este pájaro es clara y lo que esta gente relató haber visto era de color rojizo encendido y el cuerpo era verde metálico. Asà es que aquello no tenÃa ni pies ni cabeza. Pero además, las lechuzas no uld no usan falda tableada y la estilla sà se fijó bien en eso era una mujer que sabÃa de como verse bien. Asà es que, obviamente, lo primero que vio fue que traÃa una falda tableada. Por lo tanto, todo el relato como tal no parecÃa embonar ni con la lechuza, ni con el aerolito ni con la grasa de la camioneta vieja. Por supuesto, siempre está la opción del fraude, es decir, que todos ellos se hubieran inventado una historia para quedar en ridÃculo en un pueblo de trescientos habitantes, ser los locos que ven marcianos, ser incluso amonestados en la iglesia por inventar fantasÃas. Después ser entrevistados por el pastor de la iglesia para ver si no se habÃan encontrado con el demonio y tener que contestar preguntas como seguros que no estuvieron invocando al demonio y casi ser acusados de BrujerÃa. Es un pueblo del bbol Belto. Por lo menos está cerca del Bybol Belt del cinturón bÃblico. Asà es que si alguien dice haber visto un monstruo de cuatro metros que emitÃa Lucy tenÃa la cara roja, es porque vio al demonio Y quien ve al demonio, quien le habla al demonio, por lo tanto, no no tenÃa sentido hacer un fraude. Era algo ridÃculo. Quién rayo se va a ir a cortar el pelo con la estilista que ve al demonio nadie echaron a perder sus cosas. Su mundo se trastornó hasta el punto de que catheline may Poco tiempo después tuvo que divorciarse y poco tiempo después se volvió a casar con un hombre mucho más cordial que la llevó a otro pueblo. Pero el problema es que les afectó duramente confusión. Histeria colectiva pudiera ser, pero todos coincidÃan en que vieron este objeto metálico. No se lo imaginaron. No fue allá lejos. Estaba ocho o diez metros de ellos. Estaba muy cerca. Segundo, el propio Yujin, el temerario, miembro de la Guardia Nacional, que se desmayó por el susto, aseguraba que él, cuando vio aquellas lucecillas rojas, no prestó mucha atención porque pensó que era una lechuza. Asà es, que si aquello hubiera sido una lechuza, habrÃa hecho Shu Chu fuera chu bicho vete, pero no se hubiera desmayado y pegado un grito de horror. Y aquello seguÃa y seguÃa. Pero quizá la parte que resulta más interesante de todo este tema es que el mismo objeto que fue reportado por los chicos, por Catheline y Jiu Jine es el que vio aquel mecánico desde el otro lado del rÃo posarse allá. Asà es que no no era algo que se habÃan imaginado A los chicos. También lo habÃa visto el mecánico. Pero durante los dÃas siguientes, al menos seis vecinos de la localidad de Sotton, del condado de Sothon reportaron haber visto objetos extraños, cosas extrañas, y el propio Comisario terminarÃa siendo el colmo Vaya al ser perseguido por una de estas extrañas esferas ruminosas que lo siguió durante varios kilómetros a lo largo del camino que une flat Wood con la siguiente población, llevándose un susto que casi lo hace dejar el trabajo. Y si seguimos sumando cosas, no podemos dejar de pensar que dos meses atrás habÃa ocurrido el incidente en Hopkinsvielle, que un mes atrás habÃa ocurrido el incidente en Washington d C, relativamente cerca de allÃ, y que durante los meses siguientes seguirÃa viendo un alud de acontecimientos relacionados con objetos desconocidos en esta misma región. Asà es que una lechuza, un asteroide y grasa de una camioneta vieja no parecÃan ser la mejor opción, Pero tampoco habrÃa ninguna otra opción, porque después de esto hubo un profundo silencio. Se han publicado algunos libros, pero información directa no hubo más. Los testigos en ese momento comenzaron a disiparse, en parte por la situación propia del pueblo. No obviamente, ya no vas a seguir hablando de esto, porque no ganas nada y nada más echas a perder tu propia reputación. Pero en parte porque muy probablemente lo mismo que ocurrió en eventos posteriores, como en el caso del Mothman, que por cierto, hay un vÃdeo por ahà probablemente afectarÃa a todos, es decir, la visita de misteriosos sujetos que les pedÃan dejar de hablar del tema. Usted qué pensarÃa de esto. El monstruo de Flaywood ha pasado la historia como uno de los acontecimientos pertenecientes a la oleada del cincuenta y dos en los Estados Unidos. De dónde venÃa qué hacÃa que no hacÃa imposible de saberlo, pero consecuencias. Probablemente, si usted tiene oportunidad y ha visto el video de isen Howare, sabrá que la suma de todos estos factores y cómo se fueron acumulando llevó a qué ocurriera eso qué le parece. Déjeme que mande algunos saludos. Por favor, queremos mandar muchos saludos a Mercedes. Ella nos escucha desde Tucumán, en Argentina, desde Veracruz, Roberta Ruiz, saluda a su mamá, la señora Eugenia, que no se despega de la pantalla. Además, desde Veracruz, que es un lugar precioso y con un café estupendo. Queremos mandarle un saludo muy cordial a nuestra amiga inmaculada a Valenzuela. Ella está en Córdoba, en España, y es una paciente convaleciente. Es una persona que está un poquito enfermita y sabemos que se va a recuperar y le deseamos lo mejor. Por eso es que le estamos mandando desde aquà uno de esos abrazos, fuertes, fuertes, fuertes para hacerla sentir que todo va a estar muy bien. Asà es que va para allá inmaculada. Esperamos tener noticias pronto. Letti Polo saluda a su hijo, Julio, que fue su cumpleaños por aquà cerca y bueno no hubo oportunidad de saludarla. Asà es que le mandamos un cordial saludo a Julio. Para Juan Carlos Tamara a Rosas que nos acompaña en Colombia, la Bella Colombia. Gracias, Jessica, a Idi garbuno dÃaz de la cena y para su hijo Abraham. Ambos nos escuchan juntos. Asà es que es algo muy meritorio. Les mandamos un fuerte abrazo a ambos y, por último, queremos mandarle una felicitación para Cecilio Ortiz y su esposa Jessica. Ellos nos acompañan desde Jalisco en México. También nos da mucho gusto saberlo. Les mandamos un abrazo bueno. Les mando también para Francisco Gerardo Hernández Valerio. Francisco es una persona que nos ha estado acompañando desde hace once años, es decir, que nos ha seguido desde la radio y ahora, en esta nueva plataforma nos sigue acompañando y eso nos llena de alegrÃa. No podemos evitar sentirnos contentos de semejante cosa y le mandamos un fuerte abrazo. Muchas gracias, buenas noches y que descansen en paz à la s







