Desvanecimiento espontáneo involuntario de personas || Relatos del lado oscuro (Podcast)

En un momento estában aquí, pero de pronto ya no están, simplemente se desvanecen como si nada, es un misterio, pero al mismo tiempo una situación trágica... se trata del desvanecimiento espontáneo de personas.
N n n o? N o? N o? N o n I? Muy buenas noches y sean todos ustedes bienvenidos a relatos del lado oscuro, dentro de las investigaciones paranormales y de toda la temática sobrenatural, etcétera. Hay un montón de definiciones y una de ellas que es bastante poco conocida es el desvanecimiento espontáneo involuntario. Se refiere esencialmente a la desaparición misteriosa de personas. Esto ocurrido durante mucho tiempo. Hay antiguas narraciones de misteriosas desapariciones desde las épocas de los antiguos pueblos chinos, durante la época de los romanos. Hay varias narraciones de misteriosas desapariciones, de legiones completas de soldados posterior a esto, bueno, el número de personas desaparecidas es enorme. SerÃa extraño en un mundo como el nuestro, en donde vaya desaparecen personas en todas partes perder el tiempo contando historias de personas con misteriosas desapariciones. Tan sólo en los Estados Unidos. Cada año se reportan unas seiscientos mil personas que desaparecen. De estas el noventa y ocho por ciento de esas personas que se reportan como desaparecidas aparecen de una u otra forma, maya, sea porque aparecen con vida, aparecen sin vida. Se encuentra el destino final del cadáver, etcétera, etcétera. Un dos por ciento resulta no definido. Por lo menos no se identifica cuál fue el destino final. Pero muchas de estas desapariciones ocurren en lugares de riesgo, Por ejemplo, personas que se encontraban en zonas montañosas durante una tormenta invernal, lo cual obviamente complica. No solamente la seguridad de la persona que está prejuiciada, sino el hecho de encontrarle de alguna manera. De igual manera, en los océanos, cada año cientos de embarcaciones desaparecen. Algunos de estos barcos envÃan una señal de alerta, otros no envÃa nada, pero eso no significa necesariamente que sea una desaparición misteriosa, hundimientos de barcos durante una tormenta, un tifón, un huracán o inclusive barcos que se encontraban en mal estado, barcos que tenÃan algún tipo de e situación legal. ExplicarÃa esas desapariciones. De igual forma en paÃses en los que hay Ãndices muy altos de criminalidad, la desaparición de personas puede ser explicada muchas veces alrededor de estos temas, igual en donde hay una situación de guerra civil, en donde hay una situación de violencia extrema. SerÃa perder el tiempo hablar de desapariciones misteriosas. Pero más allá de esto, más allá de lo que se podrÃa considerar una desaparición justificable o natural de una persona derivada, ya sea de accidentes meteorológicos, de accidentes fÃsicos, de situaciones de criminalidad. Existen estos extraños casos que se han contado a lo largo de mucho tiempo, casos en los cuales personas aparentemente ordinarias se desvanecen sin dejar huellas. De ahà que el término sea desvanecimiento espontáneo involuntario, porque son personas cuya imagen se difumina y se va sin tener una explicación del todo razonable. Y, por supuesto, dentro de esto también hay un montón de historias que no necesariamente son ciertas, pero que se han venido contando una y otra vez lo que ha hecho que tengan un cierto arraigo dentro de la psique popular, pero algunos casos resultan extraños. Déjeme que lo lleve atrás en el tiempo a mil novecientos cuarenta y nueve. En ese año de mil novecientos cuarenta y nueve, a finales del año, para ser más preciso, el ocho de diciembre de mil novecientos cuarenta y nueve, un periódico norteamericano, el Burlington Free Press, un periódico de la región de Burlington y de Bennington en general, de Bermont, publicaba una pequeña noticia en una de sus planas. Dentro de un universo de noticias muy grande en toda la hoja, aparecÃa este pequeño recuadro en donde decÃa que la policÃa estatal estaba buscando a una persona desaparecida cuyo nombre era James Tethford, A Teatford lo habÃan visto por última vez al abordar un autobús y de ahà no habÃa ninguna referencia. La nota era muy pequeña, muy escueta, y únicamente daba nota de eso de que el dÃa anterior habÃa desaparecido esta persona y que la policÃa estatal lo estaba buscando cuando no llegó a su casa y su familia estaba preocupada Posteriormente, otras noticias que serÃan publicadas a lo largo de los dÃas, darÃan secuencia de los eventos que llevaron a la misteriosa desaparición de James Deadford, y eso es lo que lo ha hecho ser misterioso. El señor Tedford era un hombre de sesenta y ocho años antiguo combatiente de la Primera Guerra Mundial. HabÃa salido de la casa hogar para veteranos que se encontraba en Bennington, para ir a visitar a su familia en un lugar conocido como Franklin y habÃa estado allà unos dÃas, incluso con su esposa, que no estaba viviendo con él en ese momento. Contrario a lo que se ha contado muchas veces de que la esposa habÃa desaparecido y de que él era veterano de la Segunda Guerra, no en realidad esto ocurre en mil novecientos cuarenta y nueve. HabÃan pasado cuatro años después del término de la Segunda Guerra Mundial y este hombre era un veterano de la Primera Guerra. HabÃa estado enfermo por lo que habÃa estado en ese hospital es una casa para veteranos. Su esposa no desapareció. Estaba en Franklin, junto con varios miembros de su familia, que, después de la visita, lo llevaron a la estación de autos buses de Santa alban En, donde lo vieron subir al autobús llevando su maleta, una pequeña bolsa de viaje en la que llevaba pertenencias personales, algo de dinero, abordar un bonito autobús que lo llevarÃa a lo largo de tres o cuatro paradas hasta llegar a Bennington, en donde bajarÃa y probablemente tomarÃa un taxi para ir al lugar donde vivÃa. Se despide de la familia A bor del autobús, se sienta y todo marcha muy bien hasta que llegan a Bennington. Cuando llegan a Bennington, baja todo el pasaje. El chofer avanza con el autobús hacia el encierro, al lugar donde lo guardaban y se percata que hay un equipaje arriba en donde van esta especie de depósito. Arriba de los asientos, ve que hay una maleta. Cuando se acerca a revisar, ve que en el asiento hay una maleta pequeña, una guÃa de viaje y un abrigo le llama la atención por qué alguien olvidarÃa semejantes cosas, sobre todo un abrigo en temperaturas muy bajas esta zona de los Estados Unidos en invierno puede ser muy frÃa quién dejarÃa su abrigo y el abrigo ademar le resulta muy familiar. El conductor habÃa visto subirse a esta persona de edad adulta, un hombre de sesenta y ocho años que caminaba con cierta dificultad, se movÃa lentamente y llevaba este abrigo de corte militar. Lo recuerda bien, pero por más que intenta ubicarlo. No ubica que se hubiera bajado en Benington, pero tampoco lo ubica bajándose en ninguna otra parte, sobre todo dejando sus cosas. El hecho es que lleva el camión al encierro y reporta que un pasajero olvidó las prendas Y todo esto ahÃ. Al dÃa siguiente, al ver que no se reporta para confirmar la llegada a su residencia, los familiares envÃan un mensaje a la policÃa, presentan una orden de búsqueda y la policÃa, tanto la estatal como la local, comienzan a preguntar qué ocurrió con este hombre y, efectivamente, localizan la gente de la estación de autobuses que lo vio subir los familiares que lo vieron abordar el autobús. Localizan al chofer del autobús que lo llevó, el cual está muy impresionado, porque él claramente lo vio ahà sentado, pero no lo vio bajar. Recogen las cosas y dentro de la pequeña maleta está el dinero, están las cosas personales que llevaba en la maleta que estaba arriba, en esta góndola donde cuelgan los equipajes, estaba el resto de su equipaje, el abrigo estaba ahà intacto. Era el único abrigo que llevaba descender un siete de diciembre en esta región de los Estados Unidos. Sin un abrigo habrÃa sido un error terrible. Pero además, conformes me van avanzando. Ubican a algunos de los pasajeros que estaban en el autobús, quienes confirman haber visto a esta persona mayor con el abrigo militar sentado en ese asiento, Pero ninguno de ellos recordaba en qué momento se habÃa bajado lo que sÃ. HabÃa ciertos datos. Por ejemplo, una persona que bajó una estación antes, es decir, una parada antes recordaba haber bajado algunas cosas y observado al hombre que estaba allà estaba despierto. Estaba consciente y amablemente dijo buenas noches y se desearon mutuamente buen viaje, asà que no no habÃa bajado. Por lo tanto, el último segmento del viaje, la última parte del recorrido, que durarÃa no lo sé, un par de horas fue la decisiva en todo ese trayecto. Algunos de los pasajeros que pudieron ser localizados e identificados sostuvieron que el autobús no se detuvo en ningún momento. El chofer aseguró a no haber hecho ninguna parada y mucho menos en una solitaria carretera durante una noche invernal, pero la gente de la estación en Bennington tampoco lo vio bajar. Era claro no iban tantos pasajeros a bordo del autobús. Viajaban catorce personas. Era uno de esos autobuses viejitos con poca capacidad y no habÃa mucho lugar para que desapareciera. A pesar de que la policÃa siguió con la búsqueda, nunca se dio con el paradero de James Steadforth. Se considera una desaparición misteriosa, evidentemente, y entra dentro de la casuÃstica de desvanecimiento espontáneo involuntario. Hasta la fecha, este caso en particular no ha podido ser demostrado como fraude. Otros casos, bueno se vuelven historias y punto. Hay un relato muy impresionante de un padre de familia que en un dÃa soleado camina a lo largo de un prado y de pronto desaparece sin dejar huella a la realidad que ese relato en particular era una creación del escritor Ambros Bees, que ha inspirado en una leyenda que oyó. Por ahà compuso un estupendo relato que después fue modificado y vuelto a publicar por otros autores, como si fuera un hecho verÃdico. Asà es que en este tema se presta a muchas cosas y, sin embargo, a pesar de que haya habido tanta trampa y tanta cosa rara, hay otros casos muy muy raros. El caso de Peter Williamson es un caso que resulta todavÃa más enigmático. No es tan antiguo. Tenga en cuenta que el caso de James Steadford ocurrió en mil novecientos cuarenta y nueve. El caso de Peter Williamson ocurre en un lugar conocido como Somerset, en Inglaterra. En este sitio Somerset, el domingo veintiocho de julio de mil novecientos setenta y cuatro, Peter Williamson está sosteniendo una comida con algunos amigos y su familia. Su casa es una casa normal, tiene un jardÃn trasero más o menos amplio, pero al fin y al cabo, es una casa. No es un rancho, no es una granja, no es una finca. Es una casa. La parte trasera está bardeada totalmente y tiene una puerta pequeña que da hacia un callejón. Esta puerta está permanentemente cerrada durante la tarde, mientras aquellas personas están ahà conviviendo. De pronto comienza a oscurecerse se avecina una fuerte tormenta en Sommerset. Conforme se ve aquello. De pronto a uno de los hijos de Williamson le dice que el perro está muy espantado, probablemente por los relámpagos, y está del otro lado del jardÃn, es decir, en la parte del fondo escondido atrás de unos arbustos. Es lógico que el perro tiene mucho miedo y no se atreve a cruzar lo que haya tenido el jardÃn para llegar a la casa. Preocupado, el niño le pide a su papá que vaya por el perro. Aquel hombre comienza a correr en dirección hacia donde está el perro ha comenzado a llover cuando de pronto se escucha un relámpago muy, muy, muy, fuerte. El relámpago golpea un árbol en la casa de junto, por lo que Peter se detiene un instante para ver aquello y acto seguido continúa corriendo. Pero en ese instante, cuando intenta continuar su carrera, hay una especie de resplandor intenso, como si hubiese caÃdo un segundo relámpago, justo donde está Peter y en ese instante ya no lo ven ya no está Peter Williamson acababa de desaparecer en frente de varias personas que estaban en su casa. Similar al relato de ambros bees. SÃ, excepto que esto ocurre en mil novecientos setenta y cuatro. Cuando esto sucede, varios de aquellos individuos que se están en la reunión salen para tratar de ayudar a Peter. El problema es que no está Van hacia la parte del fondo en donde está el perro, pero no está Peter. La puerta del jardÃn hacia el exterior está totalmente cerrada. La única llave la tiene la esposa, pero Peter no está lo que los hace pensar que quizá saltó la reja esta barda que rodea la parte trasera y estará del otro lado caÃdo. Asà es que rápidamente la mujer viene y con su llave abre la pequeña puerta que darse el callejón, pero en el exterior no hay nada. Recorren la zona buscando a Peter, presumiendo que quizá el relámpago que lo impactó lo ha hecho perder el sentido de orientación. Estará confundido, no lo saben, pero continúa buscándolo. Unos minutos después, alguien ha llamado a la policÃa. Ante la situación llegan algunos agentes de la policÃa de Somerset, quienes revisan el área validan que, pues no hay donde se hubiera escapado, toman declaración a varias personas acerca de lo que vieron. Dan una orden de búsqueda, precisamente pensando en que este sujeto, que ha sufrido una descarga eléctrica, debe de andar por ahà perdido. Esto hace que la policÃa envÃe varias unidades a peinar la zona. No han pasado más de veinte o treinta minutos desde aquel incidente. Asà es que varios agentes y también varios miembros de aquella comitiva que estaba reunida en la casa de los Williamson, comienzan a buscar en diferentes partes. Van asà a diferentes zonas de aquel sitio y no encuentra nada. Lo que más les llama la atención cuando los policÃas están ahà es que la idea de que Peter pudo haber brincado la barda no resulta muy razonable. La barda tiene al menos dos metros cincuenta y no hay ningún escalón. No hay nada por donde brincar. Ciertamente, le tendrÃa que haber costado mucho trabajo tratar de saltar. Pero además viene la pregunta por qué lo harÃa, para qué saltarÃa una barda. Las pesquisas fueron en todo sentido, desde investigar a la propia familia. Aquello se veÃa muy raro. Hay que reconocerlo en medio de un aguacero. De pronto un relámpago hace que desaparezca el padre de familia. Eso más bien suena a que el padre de familia está muerto y está enterrado por ahà en alguna parte, pero no encuentro ninguna evidencia. Por otro lado, Peter Williamson no tenÃa nada que ocultar. Era un tipo ordinario, con una vida ordinaria, con una estabilidad laboral muy normal, que no tenÃa ningún antecedente de nada. Era padre de familia común y corriente durante todo ese dÃa. El dÃa siguiente, las cosas siguieron siendo muy misteriosas. Incluso algunos de los detectives tenÃan la idea de interrogar más a fondo a la esposa para ver si habÃa algo más, pero no habÃa ninguna respuesta. Lo increÃble del tema es que al tercer dÃa de pronto aparece un empleado que habÃa ido a limpiar la maleza, que habÃan tirado los policÃas buscando a Peter, que habÃan roto y habÃan hecho. Un hombre habÃa ido a acomodar aquello y encuentra a Peter. Lo encuentra ahà temprano en la mañana del tercer dÃa, tirado dentro del jardÃn cerca de la barda donde estaba el perro, en donde una veintena de agentes de la policÃa lo habÃan buscado, en donde toda su familia parientes amigos lo habÃan buscado. AhÃ, a la vista de todos, estaba el cuerpo y estaba vivo. Cuando aquel hombre lo encuentra, comienza a gritarle a la esposa. La esposa viene y llaman a una ambulancia, llaman a la policÃa. La policÃa llega. Hay dos o tres cosas muy raras. Lo primero es que el hombre está seco. Se habÃa perdido en medio de una tormenta, habÃa estado lloviendo durante todo el tiempo y cuando lo encuentran en aquella mañana, el sujeto está seco, la ropa está seca, salvo un zapato que estaba en un charquito ahÃ, a un lado de él, los agentes preguntan a la mujer cómo fue todo. Y lo único que ella afirma es que los pantalones no son de él. Esos no son los pantalones. Esto llama la atención a la policÃa como que no son. Y varios de los testigos afirman que el dÃa de la desaparición, Peter Williamson vestÃa una camiseta blanca deportiva, unos pantalones de mezclilla y unos zapatos tipo tenis. Cuando lo encuentran, tiene la camiseta deportiva, los tenis, pero el pantalón es un pantalón de vestir café muy raro. Por qué lo cambiarÃa, quién lo cambió, dónde estuvo, pero el sujeto no recuerda nada. Inmediatamente llevado a un hospital en donde presenta un cuadro equipo, un shock como si estuviera en shock, un shock post traumático, algo muy raro, comienzan a hidratarlo y demás tratamientos. El sujeto se va recuperando cuando está ahà en el hospital, en ese hospital de somerse del Hospital General, comienza a recordar algo muy raro o por lo menos tiene un sueño no está seguro si lo recuerda o si lo sueña. Es una situación que algunos de los investigadores que lo estaban atendiendo, de los médicos que lo estaban atendiendo, consideraban normal de una persona que ha vivido una experiencia traumática. El hecho es que este sueño era todavÃa más raro, porque en su sueño él despertaba en un camino de piedritas de pronto desorientado con mucha sed sintiéndose muy mal y caminaba hasta un lugar en donde habÃa un médico, pero alguien lo llevaba de acuerdo con sus primeras impresiones. Era todo muy vago, pero conforme fueron pasando los dÃas, este sueño se volvió mucho más claro y entonces describÃa cómo habÃa salido a este camino de piedras. Un automóvil que pasaba se detiene lo sube el hombre que lo va a llevar es un médico que rápidamente lo traslada a una clÃnica en donde lo atiende. Un hombre de apellido nutget, un médico de apellido nutget, al cual observa claramente estando en este sitio, lo comienzan a atender. Y todo esto transcurre en esta especie de sueño. Reconoce a una enfermera, reconoce el lugar. Estando en esta pequeña sala de enfermos, comienza a sentirse bien. Según él pensaba, habÃan pasado dos dÃas conforme estaba ahÃ, decide caminar un poco para recuperarse porque estaba débil, pero ya lo habÃan atendido. Cuando pide a la enfermera que, por favor, le permita su ropa, la enfermera le comenta que sus pantalones estaban totalmente rasgados y los habÃan arrojado a la basura. En ese instante, un hombre que se encuentra en una cama al lado le dice no se preocupe. A mà me han traÃdo una muda nueva y no la voy a ocupar por qué no toma mis pantalones. Creo que son de su talla. Todo esto transcurre en su sueño. Recuerde usted que cuando lo recuperan en el jardÃn, cuando lo encuentran en el jardÃn, el sujeto está inconsciente, no sabe qué ropa llevaba. Pero en su sueño ese hombre le presta unos pantalones para que pueda salir a caminar y resulta que los pantalones eran pantalones de vestir de color café. Cuando cuenta esto, inmediatamente su esposa le dice qué extraño es todo esto. Llama al médico y todos llegan ahÃ. Incluso llega un detective de la policÃa, porque efectivamente, cuando lo encontraron llevaba unos pantalones cafés y la descripción que hace resulta bastante lógica, bastante coherente. Cuando uno de los médicos se acerca y escucha todo aquello y le dice oiga hay un Doctor Neujett. Efectivamente, existe un Doctor Neujett y atiende en una clÃnica que está en tal parte y resulta que está cerca de la casa de Williamson. Todo parece concluir que Williamson se abrÃa, tal como lo planteaban ellos, desorientado debido a una descarga eléctrica y habrÃa ido a dar a la clÃnica aquella. Asà es que unos dÃas después ya recuperado, agarra camino y va a visitar la clÃnica. Cuando llega entra y demás, saluda muy cortesmente y pregunta por el Dr. Nutget. Cuando sale el doctor lo reconoce es él es el Dr. Nujet. Cualquiera lo verÃa. Es fácil de reconocer la enfermera. Pasa por ahà a ella la enfermera, pues claro me conocen estuve aquÃ, excepto que el doctor Nedjet se le queda viendo y le dice perdón, pero no no lo conozco. No sé de de qué tendrÃa que conocerlo yo y entonces este hombre le explica que estuvo ahà internado tres dÃas porque se habÃa perdido. Y entonces otra persona lo habÃa llevado. Dicen no usted no estuvo aquÃ. La Señorita me atendÃa bien de la enfermera y la enfermedad dice no discúlpeme. Yo tampoco nunca lo he visto. No sé de qué está usted hablando, cómo no si estaba. Yo incluso le señala dónde estaba, pero resulta que ahà no hay camas. Es diferente. La acomodo le explica y todo aquello, pero estas personas le dicen mire usted sufrió un trauma y está teniendo por ahà algún tipo de confusión. Todo se vuelve tan raro, pero tan raro hasta el punto en el que el agente de policÃa que habÃa llevado el caso decide investigar un poquito más. Una de las cosas que llamaba su atención era la ropa. De qué manera habÃa ocurrido todo esto, dónde habÃa estado cuando investigan la ropa. Los pantalones que le habÃan dado eran nuevos. Estaban nuevos. Era obvio que estaban nuevos. No se habÃan usado. TodavÃa tenÃan parte de un hilito que se utilizaba para poner la etiqueta. El problema es que la técnica de etiquetado con hilito era de los años cincuentas y la tienda que habÃa vendido los pantalones habÃa cerrado en los años cincuenta. SÃ, la misma tienda de donde procedÃa esa ropa era una tienda de Sommerset que habÃa cerrado en mil novecientos cincuenta y cuatro. Veinte años antes. Cómo podÃa haber una prenda de vestir nueva no tenÃa sentido. Nunca se aclaró bien a bien que fue lo que ocurrió. Lo único es, evidentemente, los testimonios de esta gente que aseguraban cómo se habÃa desvanecido enfrente de todos y luego habÃa aparecido después. Hay quienes afirman que la historia completa cogea de vall de idez. Hay quienes afirman que es totalmente real. Algunas notas periodÃsticas mencionaban el caso en mil novecientos setenta y cinco. Hay algunos documentos locales de Sommerset que mencionan no solamente a Peter Williamson, sino también a su esposa y menciona la misteriosa desaparición. Lo que no queda claro es qué fue lo que ocurrió. El hombre salió, brincó una barda de dos metros y medio, fue lanzado al aire por una descarga eléctrica y apareció en otro lado. El doctor new get Era real existÃa, pero no lo conocÃa nunca lo habÃa atendido de nada. Para algunos teóricos del misterio, lo que ocurrió en ese momento no fue otra cosa, sino un fenómeno de desvanecimiento espontáneo involuntario, lo cual es muy inusual, pero no es tan difÃcil de encontrar. Algunos de los casos más notorios se han encontrado a lo largo de los años como éste, pero hay otros también muy raros que en principio comienzan como un fenómeno involuntario. Pero tal parece que en algunos casos las personas que son objeto de este fenómeno, pueden llegar a desarrollar una habilidad para controlarlo. Puede parecer extraño. SÃ, no lo dudo, pero de eso, si usted me lo permite, le voy a seguir platicando un poquito adelante. Vamos a ir a una breve pausa, no sin antes saludar a todos nuestros amigos que nos acompañan un abrazo. Don Julio de la Rosa, Rof Ferrero, que, como siempre nos está acompañando. MarÃa Prado un gusto envÃar. Saludos hasta España, Padrick Rosas, Jorge Ramos, Ãngel Sánchez, Fernando Finkelstein, Jennifer León, Braddich, Pit Sandra Patricia Iván, a Balsán, Marlou de la Cruz, David Miranda, a Gustavo. Muchas gracias por acompañarnos. Antonio Flores, claro que sÃ, y José Blas Gómez, Sonia, Constanza, Carla iguanoa Iguana Guadalupe, Rivera, Norma DÃaz, Alison Chup, Fidel Reyes. Muchas gracias Fidel por su apoyo. Gracias Patrick por su apoyo. Esther Sereno, Yanelli Madai, David Miranda. Tenemos aquà Katia, Sara telle Es un abrazo. Julia Méndez Janet alemán. MuchÃsimas gracias a todos ustedes por acompañarnos. Vamos rápido por un café si usted me lo permite, y regresamos muy pronto. O O O O O O O S O s? O s? O s? O s? O S? M O O O O O s S? S? O s? O s? S? S? S? O R O s O s? S? S? S? S? Muchas gracias por estar con nosotros de nuevo y para quienes se incorporan recién les mandamos un fuerte saludo. Muchas gracias y bueno, muchÃsimas gracias a Nancy Miriam a Ilean Cruz a Julio de la Rosa por sus aportaciones. MuchÃsimas gracias su apoyo económico es muy valioso para nosotros. Victor Cortés, quien también nos acompaña el investigador Antonio, nuestro amigo de los Estados Unidos, un fuerte abrazo, Antonio Cisneros, muchas gracias por acompañarnos. También nos está acompañando a Omar Pacheco. Muchas gracias. Otivo y bet rosales Ana Cáceres, un fuerte abrazo a todos ustedes. Tony c Tony desde San MartÃn Tezmeluca nos está acompañándole. Damos un abrazo. Muchas gracias por acompañarnos, Tony Y a veces es un poco complicado mandar saludos a todos, porque somos muchos, pero a todos los vemos aquà y nos da un enorme gusto verlos. Nos da un enorme gusto que nos acompañen que estén platicando, que tengan esta interacción los sábados. Nos gusta este tipo de programas porque estamos en una convivencia grata para todos. Les mandamos un abrazo a todos qué bueno que ya estamos y bueno mencionábamos aquà este fenómeno de la desaparición espontánea o desvanecimiento espontáneo. Algunos de los casos más raros terminarÃan convirtiendo las personas en sensitivos, en mediums, en gente que deseaba conocer más y que investigada. Uno de estos casos ocurrió en mil novecientos veintiséis. Es mil novecientos veintiséis y estamos en una estación de ferrocarril, la estación da luz en s O Paulo, en Brasil, y un grupo de personas está a punto de abordar el tren que los va a llevar a la siguiente estación, que es su destino final, en s O Paulo o en una zona similar. El caso es que están platicando cuando de pronto uno de los miembros de aquella comitiva, Carlos, voltea y ve a lo lejos a otro conocido, a otro amigo suyo, al que le grita y lo saluda y comienza a caminarse aparta del grupo donde está para ir a saludar a esta otra persona con mucha emoción, llega lo abraza, se saludan, se ponen a platicar en voces muy altas porque además ya empieza a hacer algo de ruido. El que está a punto de salir, están platicando ahà muy a menos. Y el otro grupo de gente que acaban de dejar, los otros amigos con los que venÃa Carlos, están viéndolo para hacerle señas de que ya tiene que venir, porque ya se van a subir al tren. Le están haciendo estas señas y Carlos está platicando cuando de pronto la persona con la que está platicando. Comienza a notar algo que le preocupa, porque comienza a huir que la voz de Carlos se va bajando de volumen, al mismo tiempo que su cuerpo se va haciendo transparente, tan transparente que comienza a ver a través de él el ferrocarril y las personas que van pasando del otro lado. Los amigos que están ahà parados están observando lo mismo cuando aquel sujeto comienza a verse cada vez más difuso, hasta que pum ya no está instante en el cual el grupo de amigos con el que venÃa corre en aquella dirección a ver qué pasó con Carlos. Carlos Carlos Mirabelli es hijo de una familia italiana, nacido en Brasil. Era una persona muy afecta a todo esto del espiritismo y de estas cuestiones. Hay que ser realista. Ser una época en la que habÃa mucha actividad en este sentido en Sudamérica, pero nadie se esperaba que de pronto pum saliera volando en medio del aire de la tarde. Asà es que lo primero que hacen es avisarle al encargado de seguridad de la estación y pedirle que empiece la búsqueda. El tren no se puede mover porque y que tal que cayó a las vÃas, a lo mejor, ellos vieron borroso por el vapor de la locomotora, lo que sea y estará caÃdo por ahÃ. Asà es que detiene la marcha del tren y varios agentes comienzan a buscarlo abajo entre los fierros del tren. Por sà se cayó, pero no lo encuentran. Pasan los minutos y sigue la búsqueda. Toda aquella gente está tratando de localizarlo a algunos pasajeros ya muy incómodos porque está retrasado el tren. Piden que arranque otros dicen que ya se subió. Asà es que los checadores de boletos revisan dentro del tren, pero no hay nada. Mientras todo este alboroto ocurre. Han pasado quince minutos cuando dentro de la estación del tren en la oficina suena el teléfono, El responsable de la estación del tren toma el teléfono y contesta cuando pregunta qué ocurre. Le están informando desde otra estación. S o vicente que hay una persona ahà que quiere avisar que está bien. Aquello resulta muy raro, asà que el jefe de la estación dice perdón de dónde de la estación de s o vicente. S o vicente en una estación que está a noventa kilómetros de distancia. En tren toma un par de horas llegar allá. SÃ, no es que bastante más para la época. Cuando pregunta, dÃgale a esta persona que cuál es su nombre. El otro sujeto dice su nombre es Carlos Mirabelli y dice que sus amigos lo estarán buscando. Ok cuelga cuando sale aquel hombre y le dice a la gente que está frenéticamente buscándolo. Ya no lo busquen. Ya apareció. Está en s o vicente. Hay un incómodo silencio y es que no hay forma de que alguien se haya ido desde donde estaban hasta s o vicente. En quince minutos no hay manera. Inmediatamente surgieron algunas suspicacias como que en realidad no estaba ahÃ, pero para las personas que lo vieron aquello resultaba totalmente inesperado y asombroso por la tarde de ese mismo dÃa, finalmente todos se reúnen de nuevo y viene a la pregunta qué pasó a lo que él responde. No tengo ni la más remota idea estaba platicando con una persona cuando de pronto comen ó a r a notar que las cosas cambiaban de color. Esta persona se fue haciendo cada vez menos clara y su lugar fue sustituido por otras personas que comenzaron a moverse. Cuando pregunté en dónde estaba, me respondieron en s o vicente, exactamente dos minutos después de lo que habÃa estado él en la primera estación, es decir, que habÃa desaparecido y dos minutos después estaba a noventa kilómetros de distancia, totalmente descontrolado y visiblemente mareado y alterado. Se acerca al puesto de vigilancia donde está la administración y en lo que toma aire y pregunta bien, qué es lo que ocurre, dónde está y todo aquello transcurren algunos minutos cuando finalmente pide por favor, que marquen por teléfono a la estación de donde estaban saliendo en esta luz. Aquella gente está muy sorprendida porque no entiende por qué. Pero él les pide con toda la mar del mundo que marquen y que informen que está bien y les da los datos y todo, y es cuando ocurre todo es curioso mencionarlo. Carlos Miravelli no habÃa vivido ninguna experiencia de este tipo, pero a partir de ese momento comenzaron a sucederle una serie de eventos que, si bien todavÃa en un principio resultaban ser involuntarios y espontáneos, posteriormente los desarrollarÃa hasta un punto en el cual se volvió un hombre espectáculo y se volvió también una medium fÃsico solÃa hacer aportaciones que en más de una ocasión sorprendieron a propios y ajenos. Cuando junto a él aparecÃa a una persona que visiblemente estaba muerta desde hace muchos años. No es muy confiable la etapa posterior por varias cosas. Primero, porque fue sorprendido truqueando una fotografÃa en la que supuestamente le evitaba. En otra ocasión también fue sorprendo ido haciendo trampa mientras intentaba simular una levitación. Pero esto no debe de sorprendernos. La mayorÃa de los grandes mediums fÃsicos en algún momento cometieron trampa porque, tal como lo dice el nombre del fenómeno, el fenómeno es involuntario y espontáneo. Asà es que si a este sujeto le ocurrió posteriormente, no resultaba del todo lógico que le volviera a ocurrir, y asà fue probablemente lo haya intentado. Muchas veces no funcionaba. Tuvo que truquearlo. De lo contrario, como podrÃa sobrevivir aún asà como medium. Tuvo una vida muy activa hasta su muerte en los años cincuenta. Durante años contó la historia, pero lo interesante de la historia de Carlos Miravelli no solamente su propia versión, sino la de las otras personas que estuvieron ahÃ, quienes contaron también todo el alboroto que generó la misteriosa desaparición de Carlos y la aparición a noventa kilos metros de forma súbita. Claro que no todas las historias son tan gratas ni tan simpáticas como estas que le he contado. En el caso del señor Tedford, no hubo ninguna noticia posterior. Jamás se volvió a saber nada de él. Simplemente se desvaneció dentro de aquel autobús. Pero hay otros casos en los que llama la atención. Hay un caso muy peculiar de un joven a finales del siglo XIX, James Durrant, saltó a una fugaz fama por asegurar que era capaz de desaparecer a voluntad. Usted pensará que era un Houdin y cualquiera un escapista, alguien que podÃa hacer un espectáculo y fingir que salÃa de algún lado. Pero este joven, de apenas unos veinticuatro años aseguraba poder salir de una habitación totalmente cerrada sin abrir la puerta. La primera vez que hizo una proa de esto la hizo en Winnipeg, en Canadá, cuando un médico al que acudió para pedir consejo irónicamente lo metió en un pequeño armario que se cerraba con llave, que no tenÃa ventanas, que no tenÃa ninguna salida y esperó unos minutos y cuando se dio cuenta, sin que nadie hubiera abierto la puerta, sin que Evidentemente, nadie hubiera salido de ahÃ. De pronto estaba junto a él. SÃ, justamente atrás de él estaba Jin durant saludándole cortesmente. La puerta no se habÃa abierto y esto le generó cierta fama que lo llevó a visitar Chicago. En Chicago, un amigo suyo habÃa hecho cierta fama y cierto contacto hasta el punto en el que uno de los jefes de la policÃa de Chicago le pidió hacer un experimento. El experimento era muy simple. Se meterÃa en una celda de prisión, cerrarÃa en la puerta y esperarÃan. Las celdas de prisión de Chicago eran famosas por ser muy seguras. Pero además de esto, varios agentes de la policÃa estarÃan apostados alrededor de la puerta. Un par de agentes estarÃan por fuera en la zona de la ventanilla para que no hubiera truco ni nada. El joven no llevaba esposas, no llevaba cadenas. Simplemente lo metieron ahà y cerraron la puerta. Esperaron un rato, esperaron otro rato. Siguieron esperando y no pasó nada. Esperaban que en algún momento Jain Durant saliera victorioso por otra parte del edificio. De pronto apareciera junto a ellos y les dijera yupi ya estoy aquÃ. Pero eso no ocurrió. Ya molestos unos cuarenta y cinco minutos después, el jefe de la policÃa ordena que abran la puerta no van a estar perdiendo toda la mañana Con estas tonterÃas. Abren la puerta y resulta que no hay nadie adentro. Es una situación muy incómoda, porque la cárcel era bastante segura y, sin embargo, Durrant acababa de desaparecer a pesar de que lo buscaron en los alrededores. Nunca más volvió a aparecer, Pero nunca más volvió a aparecer en ninguna parte. Jean Durant desapareció sin dejar huella de aquella prisión para siempre un caso raro. Nuevamente volvemos a lo mismo. Esto es algo que ocurre, pero que no es controlado. Sucesos como este se repiten en varias partes. Incluso también se le considera como una forma de teleportación o teletransportación. A dónde es una buena pregunta. El hecho de que alguien desaparezca y luego regrese se ha atribuido a realidades paralelas en donde, por ejemplo, en el caso de Sommerset, este sujeto ha habrÃa dodoajado a una dimensión paralela en donde habrÃa un Dr. Nudget una enfermera que le atendieron, lo vieron, lo trataron, lo ayudaron, abrÃa un hombre y habrÃa una tienda de pantalones que todavÃa seguÃa funcionando, es decir, que en un momento dado, en esa otra realidad paralela, hubo al mismo tiempo dos personas Peter Williamson. Lo terrible es que también a veces ocurren cosas parecidas, pero a la inversa, es decir, personas que de pronto caen del cielo, que no tienen ningún sentido, que no tiene ninguna forma de identificarse, etcétera, etcétera. Ese es su tema de otro programa, pero llama la atención que durante años se han contado estas historias. Ahora hay otros sucesos raros. SÃ, por supuesto, hay uno muy bueno, el de la señora miss Samuel Gupie. Este es un suceso que ocurrió en el siglo XIX en pleno auge del espiritismo. La señora de Samuel Gupi, esposa de Samuel Gupi. Era una mujer particularmente pesada, era conocida como la mole por lo robusta que era una tarde de mil ochocientos ochenta. Está sentada en su casa. Está con un camisón, sus zapatos de recámara que le llamaban ellos, es decir, una especie de pantuflas. Está sentada con una amiga suya, la señora Heugs, y están platicando en la habitación amenamente. Ha caÃdo ya la tarde, ha pasado ya la hora del té todo aquello. Están todos muy contentos. Cuando de pronto delante de la señora Heugs, la señora Gupi desaparece por completo en frente de ella, tal cual se le desaparece. Pero lo peor no es eso. Lo peor es que a tres kilómetros de ahà se estaba celebrando una sesión espiritista. Dentro de un cÃrculo espirita habÃa una reunión de varias personas quienes estaban pidiéndole al supuesto espÃritu que trajera a la señora Gupi. El problema es que ellos no pensaron que la fuera a traer de esa manera. Pero, según contaban, de pronto, en medio de una habitación totalmente oscura en donde habÃa un montón de personas victorianas agarradas de las manos, oyeron un golpe seco y pesado sobre la mesa. Al oÃr ese golpe, abrieron los ojos. Alguien prende la luz y estaba la tremenda señora Gupi en camisón y pantuflas encima de la mesa. Después de eso, no hubo muchas alternativas más que ir por algo para cubrirla, porque el espectáculo podÃa no ser del todo decoroso. Esa historia se contó durante mucho tiempo y bueno, muchas de estas historias pueden tener un sabor peculiar. Ciertamente, algunos de los relatos. No hay una evidencia muy sólida, pero en épocas en las que las personas desaparecen sin dejar huella por cuesta mucho más violentas, no nos deja de agradar contar una historia chusca en la cual una pesada mujer victoriana desaparece de su recámara y cae en la mesa de una sesión espiritista, sorprendiendo a todos y, en buena medida, asustándolos. El hecho de que las personas desaparezcan de formas sobrenaturales a través del desvanecimiento involuntario espontáneo nos genera curiosidad, nos genera cierto interés, cierta dinámica hacia el misterio. El hecho de que las personas desaparezcan sin dejar huella por actos de violencia nos generen dignación. Evidentemente, asà es que bueno, siempre será preferible hablar de desapariciones espontáneas, de carácter paranormal y claro. Seguramente usted se estará preguntando si vamos a hablar del Mar y Celeste, si vamos a hablar del vuelo diecinueve, si vamos a hablar de las desapariciones en el triángulo de Alaska. Mire Ese es otro tema. Es muy amplio como para tratarlo en el do mismo programa nos irÃamos de aquà hasta las doce o doce y media de la noche. Pero a lo largo y ancho del mundo hay ciertos puntos en los que ocurren fenómenos que resultan difÃciles de explicar por la gran cantidad de personas que se ven afectadas. Por esto, en algunos casos los fenómenos pudieran ser atribuidos a causas muy naturales. El triángulo de las Bermudas puede tener una explicación más razonable de lo que usted se imagina, considerando que es una ruta de tráfico marÃtimo de las más importantes. Las desapariciones en el triángulo de Alaska también podrÃan ser atribuidas a las condiciones propias de la región, aunque no del todo. Las desapariciones en el triángulo del Diablo de Japón también tienen lo suyo. Asà es que creo yo que el tema de las desapariciones, de estas misteriosas desapariciones van mucho más allá y habrá oportunidad de platicarlo, por supuesto, Y bueno, esta noche vamos a cerrar el programa un poco SNS. Les agradezco mucho el que nos hayan acompañado. Quiero enviar unos últimos saludos, si me permiten, en un momento más, a Suri Victorino. Muchas gracias, Ana Gusmán, su esposo, a Fernández desde Chile, que nos está escuchando allá haciéndola una treinta andrés viera de las Canarias, Finques desde Cataluña, Tania, Salinas desde Venezuela, Caray nos llama la atención. Nos da mucho gusto ver que nos acompañan en muchos paÃses de habla hispana es un gusto y bueno gracias por las sugerencias. Nos sugiere guido, el ente maligno, el terremoto del ochenta y cinco, tlatelolco del sesenta y ocho, los fenómenos paranormales alrededor de esto. Mire que los hay, Mire que los hay. En todos los casos hay una amplia variedad de cosas. Los warren, el padre pÃo, ese lo tenemos pendiente. Es un tema que nos gusta mucho hablar de sectas, la maldición de quien encuentro a oro, la dalia negra, a la desaparición de ambros virus Chico Javier. Estos temas son muy atractivos para nosotros, Algunos de ellos los tenemos. Por ahà ya en el tintero listos para ser presentados en fin. MuchÃsimas gracias a todos ustedes por su compañÃa. Esta noche. Les enviamos un abrazo y nos escuchamos muy pronto buenas noches y que descansen en paz y o o







