June 22, 2023

Desvanecimiento espontáneo involuntario de personas || Relatos del lado oscuro (Podcast)

Desvanecimiento espontáneo involuntario de personas  || Relatos del lado oscuro (Podcast)

En un momento estában aquí, pero de pronto ya no están, simplemente se desvanecen como si nada, es un misterio, pero al mismo tiempo una situación trágica... se trata del desvanecimiento espontáneo de personas.

Apple Podcasts podcast player badge
Spotify podcast player badge
Castro podcast player badge
RSS Feed podcast player badge
Apple Podcasts podcast player iconSpotify podcast player iconCastro podcast player iconRSS Feed podcast player icon
En un momento estában aquí, pero de pronto ya no están, simplemente se desvanecen como si nada, es un misterio, pero al mismo tiempo una situación trágica... se trata del desvanecimiento espontáneo de personas.

N n n o? N o? N o? N o n I? Muy buenas noches y sean todos ustedes bienvenidos a relatos del lado oscuro, dentro de las investigaciones paranormales y de toda la temática sobrenatural, etcétera. Hay un montón de definiciones y una de ellas que es bastante poco conocida es el desvanecimiento espontáneo involuntario. Se refiere esencialmente a la desaparición misteriosa de personas. Esto ocurrido durante mucho tiempo. Hay antiguas narraciones de misteriosas desapariciones desde las épocas de los antiguos pueblos chinos, durante la época de los romanos. Hay varias narraciones de misteriosas desapariciones, de legiones completas de soldados posterior a esto, bueno, el número de personas desaparecidas es enorme. Sería extraño en un mundo como el nuestro, en donde vaya desaparecen personas en todas partes perder el tiempo contando historias de personas con misteriosas desapariciones. Tan sólo en los Estados Unidos. Cada año se reportan unas seiscientos mil personas que desaparecen. De estas el noventa y ocho por ciento de esas personas que se reportan como desaparecidas aparecen de una u otra forma, maya, sea porque aparecen con vida, aparecen sin vida. Se encuentra el destino final del cadáver, etcétera, etcétera. Un dos por ciento resulta no definido. Por lo menos no se identifica cuál fue el destino final. Pero muchas de estas desapariciones ocurren en lugares de riesgo, Por ejemplo, personas que se encontraban en zonas montañosas durante una tormenta invernal, lo cual obviamente complica. No solamente la seguridad de la persona que está prejuiciada, sino el hecho de encontrarle de alguna manera. De igual manera, en los océanos, cada año cientos de embarcaciones desaparecen. Algunos de estos barcos envían una señal de alerta, otros no envía nada, pero eso no significa necesariamente que sea una desaparición misteriosa, hundimientos de barcos durante una tormenta, un tifón, un huracán o inclusive barcos que se encontraban en mal estado, barcos que tenían algún tipo de e situación legal. Explicaría esas desapariciones. De igual forma en países en los que hay índices muy altos de criminalidad, la desaparición de personas puede ser explicada muchas veces alrededor de estos temas, igual en donde hay una situación de guerra civil, en donde hay una situación de violencia extrema. Sería perder el tiempo hablar de desapariciones misteriosas. Pero más allá de esto, más allá de lo que se podría considerar una desaparición justificable o natural de una persona derivada, ya sea de accidentes meteorológicos, de accidentes físicos, de situaciones de criminalidad. Existen estos extraños casos que se han contado a lo largo de mucho tiempo, casos en los cuales personas aparentemente ordinarias se desvanecen sin dejar huellas. De ahí que el término sea desvanecimiento espontáneo involuntario, porque son personas cuya imagen se difumina y se va sin tener una explicación del todo razonable. Y, por supuesto, dentro de esto también hay un montón de historias que no necesariamente son ciertas, pero que se han venido contando una y otra vez lo que ha hecho que tengan un cierto arraigo dentro de la psique popular, pero algunos casos resultan extraños. Déjeme que lo lleve atrás en el tiempo a mil novecientos cuarenta y nueve. En ese año de mil novecientos cuarenta y nueve, a finales del año, para ser más preciso, el ocho de diciembre de mil novecientos cuarenta y nueve, un periódico norteamericano, el Burlington Free Press, un periódico de la región de Burlington y de Bennington en general, de Bermont, publicaba una pequeña noticia en una de sus planas. Dentro de un universo de noticias muy grande en toda la hoja, aparecía este pequeño recuadro en donde decía que la policía estatal estaba buscando a una persona desaparecida cuyo nombre era James Tethford, A Teatford lo habían visto por última vez al abordar un autobús y de ahí no había ninguna referencia. La nota era muy pequeña, muy escueta, y únicamente daba nota de eso de que el día anterior había desaparecido esta persona y que la policía estatal lo estaba buscando cuando no llegó a su casa y su familia estaba preocupada Posteriormente, otras noticias que serían publicadas a lo largo de los días, darían secuencia de los eventos que llevaron a la misteriosa desaparición de James Deadford, y eso es lo que lo ha hecho ser misterioso. El señor Tedford era un hombre de sesenta y ocho años antiguo combatiente de la Primera Guerra Mundial. Había salido de la casa hogar para veteranos que se encontraba en Bennington, para ir a visitar a su familia en un lugar conocido como Franklin y había estado allí unos días, incluso con su esposa, que no estaba viviendo con él en ese momento. Contrario a lo que se ha contado muchas veces de que la esposa había desaparecido y de que él era veterano de la Segunda Guerra, no en realidad esto ocurre en mil novecientos cuarenta y nueve. Habían pasado cuatro años después del término de la Segunda Guerra Mundial y este hombre era un veterano de la Primera Guerra. Había estado enfermo por lo que había estado en ese hospital es una casa para veteranos. Su esposa no desapareció. Estaba en Franklin, junto con varios miembros de su familia, que, después de la visita, lo llevaron a la estación de autos buses de Santa alban En, donde lo vieron subir al autobús llevando su maleta, una pequeña bolsa de viaje en la que llevaba pertenencias personales, algo de dinero, abordar un bonito autobús que lo llevaría a lo largo de tres o cuatro paradas hasta llegar a Bennington, en donde bajaría y probablemente tomaría un taxi para ir al lugar donde vivía. Se despide de la familia A bor del autobús, se sienta y todo marcha muy bien hasta que llegan a Bennington. Cuando llegan a Bennington, baja todo el pasaje. El chofer avanza con el autobús hacia el encierro, al lugar donde lo guardaban y se percata que hay un equipaje arriba en donde van esta especie de depósito. Arriba de los asientos, ve que hay una maleta. Cuando se acerca a revisar, ve que en el asiento hay una maleta pequeña, una guía de viaje y un abrigo le llama la atención por qué alguien olvidaría semejantes cosas, sobre todo un abrigo en temperaturas muy bajas esta zona de los Estados Unidos en invierno puede ser muy fría quién dejaría su abrigo y el abrigo ademar le resulta muy familiar. El conductor había visto subirse a esta persona de edad adulta, un hombre de sesenta y ocho años que caminaba con cierta dificultad, se movía lentamente y llevaba este abrigo de corte militar. Lo recuerda bien, pero por más que intenta ubicarlo. No ubica que se hubiera bajado en Benington, pero tampoco lo ubica bajándose en ninguna otra parte, sobre todo dejando sus cosas. El hecho es que lleva el camión al encierro y reporta que un pasajero olvidó las prendas Y todo esto ahí. Al día siguiente, al ver que no se reporta para confirmar la llegada a su residencia, los familiares envían un mensaje a la policía, presentan una orden de búsqueda y la policía, tanto la estatal como la local, comienzan a preguntar qué ocurrió con este hombre y, efectivamente, localizan la gente de la estación de autobuses que lo vio subir los familiares que lo vieron abordar el autobús. Localizan al chofer del autobús que lo llevó, el cual está muy impresionado, porque él claramente lo vio ahí sentado, pero no lo vio bajar. Recogen las cosas y dentro de la pequeña maleta está el dinero, están las cosas personales que llevaba en la maleta que estaba arriba, en esta góndola donde cuelgan los equipajes, estaba el resto de su equipaje, el abrigo estaba ahí intacto. Era el único abrigo que llevaba descender un siete de diciembre en esta región de los Estados Unidos. Sin un abrigo habría sido un error terrible. Pero además, conformes me van avanzando. Ubican a algunos de los pasajeros que estaban en el autobús, quienes confirman haber visto a esta persona mayor con el abrigo militar sentado en ese asiento, Pero ninguno de ellos recordaba en qué momento se había bajado lo que sí. Había ciertos datos. Por ejemplo, una persona que bajó una estación antes, es decir, una parada antes recordaba haber bajado algunas cosas y observado al hombre que estaba allí estaba despierto. Estaba consciente y amablemente dijo buenas noches y se desearon mutuamente buen viaje, así que no no había bajado. Por lo tanto, el último segmento del viaje, la última parte del recorrido, que duraría no lo sé, un par de horas fue la decisiva en todo ese trayecto. Algunos de los pasajeros que pudieron ser localizados e identificados sostuvieron que el autobús no se detuvo en ningún momento. El chofer aseguró a no haber hecho ninguna parada y mucho menos en una solitaria carretera durante una noche invernal, pero la gente de la estación en Bennington tampoco lo vio bajar. Era claro no iban tantos pasajeros a bordo del autobús. Viajaban catorce personas. Era uno de esos autobuses viejitos con poca capacidad y no había mucho lugar para que desapareciera. A pesar de que la policía siguió con la búsqueda, nunca se dio con el paradero de James Steadforth. Se considera una desaparición misteriosa, evidentemente, y entra dentro de la casuística de desvanecimiento espontáneo involuntario. Hasta la fecha, este caso en particular no ha podido ser demostrado como fraude. Otros casos, bueno se vuelven historias y punto. Hay un relato muy impresionante de un padre de familia que en un día soleado camina a lo largo de un prado y de pronto desaparece sin dejar huella a la realidad que ese relato en particular era una creación del escritor Ambros Bees, que ha inspirado en una leyenda que oyó. Por ahí compuso un estupendo relato que después fue modificado y vuelto a publicar por otros autores, como si fuera un hecho verídico. Así es que en este tema se presta a muchas cosas y, sin embargo, a pesar de que haya habido tanta trampa y tanta cosa rara, hay otros casos muy muy raros. El caso de Peter Williamson es un caso que resulta todavía más enigmático. No es tan antiguo. Tenga en cuenta que el caso de James Steadford ocurrió en mil novecientos cuarenta y nueve. El caso de Peter Williamson ocurre en un lugar conocido como Somerset, en Inglaterra. En este sitio Somerset, el domingo veintiocho de julio de mil novecientos setenta y cuatro, Peter Williamson está sosteniendo una comida con algunos amigos y su familia. Su casa es una casa normal, tiene un jardín trasero más o menos amplio, pero al fin y al cabo, es una casa. No es un rancho, no es una granja, no es una finca. Es una casa. La parte trasera está bardeada totalmente y tiene una puerta pequeña que da hacia un callejón. Esta puerta está permanentemente cerrada durante la tarde, mientras aquellas personas están ahí conviviendo. De pronto comienza a oscurecerse se avecina una fuerte tormenta en Sommerset. Conforme se ve aquello. De pronto a uno de los hijos de Williamson le dice que el perro está muy espantado, probablemente por los relámpagos, y está del otro lado del jardín, es decir, en la parte del fondo escondido atrás de unos arbustos. Es lógico que el perro tiene mucho miedo y no se atreve a cruzar lo que haya tenido el jardín para llegar a la casa. Preocupado, el niño le pide a su papá que vaya por el perro. Aquel hombre comienza a correr en dirección hacia donde está el perro ha comenzado a llover cuando de pronto se escucha un relámpago muy, muy, muy, fuerte. El relámpago golpea un árbol en la casa de junto, por lo que Peter se detiene un instante para ver aquello y acto seguido continúa corriendo. Pero en ese instante, cuando intenta continuar su carrera, hay una especie de resplandor intenso, como si hubiese caído un segundo relámpago, justo donde está Peter y en ese instante ya no lo ven ya no está Peter Williamson acababa de desaparecer en frente de varias personas que estaban en su casa. Similar al relato de ambros bees. Sí, excepto que esto ocurre en mil novecientos setenta y cuatro. Cuando esto sucede, varios de aquellos individuos que se están en la reunión salen para tratar de ayudar a Peter. El problema es que no está Van hacia la parte del fondo en donde está el perro, pero no está Peter. La puerta del jardín hacia el exterior está totalmente cerrada. La única llave la tiene la esposa, pero Peter no está lo que los hace pensar que quizá saltó la reja esta barda que rodea la parte trasera y estará del otro lado caído. Así es que rápidamente la mujer viene y con su llave abre la pequeña puerta que darse el callejón, pero en el exterior no hay nada. Recorren la zona buscando a Peter, presumiendo que quizá el relámpago que lo impactó lo ha hecho perder el sentido de orientación. Estará confundido, no lo saben, pero continúa buscándolo. Unos minutos después, alguien ha llamado a la policía. Ante la situación llegan algunos agentes de la policía de Somerset, quienes revisan el área validan que, pues no hay donde se hubiera escapado, toman declaración a varias personas acerca de lo que vieron. Dan una orden de búsqueda, precisamente pensando en que este sujeto, que ha sufrido una descarga eléctrica, debe de andar por ahí perdido. Esto hace que la policía envíe varias unidades a peinar la zona. No han pasado más de veinte o treinta minutos desde aquel incidente. Así es que varios agentes y también varios miembros de aquella comitiva que estaba reunida en la casa de los Williamson, comienzan a buscar en diferentes partes. Van así a diferentes zonas de aquel sitio y no encuentra nada. Lo que más les llama la atención cuando los policías están ahí es que la idea de que Peter pudo haber brincado la barda no resulta muy razonable. La barda tiene al menos dos metros cincuenta y no hay ningún escalón. No hay nada por donde brincar. Ciertamente, le tendría que haber costado mucho trabajo tratar de saltar. Pero además viene la pregunta por qué lo haría, para qué saltaría una barda. Las pesquisas fueron en todo sentido, desde investigar a la propia familia. Aquello se veía muy raro. Hay que reconocerlo en medio de un aguacero. De pronto un relámpago hace que desaparezca el padre de familia. Eso más bien suena a que el padre de familia está muerto y está enterrado por ahí en alguna parte, pero no encuentro ninguna evidencia. Por otro lado, Peter Williamson no tenía nada que ocultar. Era un tipo ordinario, con una vida ordinaria, con una estabilidad laboral muy normal, que no tenía ningún antecedente de nada. Era padre de familia común y corriente durante todo ese día. El día siguiente, las cosas siguieron siendo muy misteriosas. Incluso algunos de los detectives tenían la idea de interrogar más a fondo a la esposa para ver si había algo más, pero no había ninguna respuesta. Lo increíble del tema es que al tercer día de pronto aparece un empleado que había ido a limpiar la maleza, que habían tirado los policías buscando a Peter, que habían roto y habían hecho. Un hombre había ido a acomodar aquello y encuentra a Peter. Lo encuentra ahí temprano en la mañana del tercer día, tirado dentro del jardín cerca de la barda donde estaba el perro, en donde una veintena de agentes de la policía lo habían buscado, en donde toda su familia parientes amigos lo habían buscado. Ahí, a la vista de todos, estaba el cuerpo y estaba vivo. Cuando aquel hombre lo encuentra, comienza a gritarle a la esposa. La esposa viene y llaman a una ambulancia, llaman a la policía. La policía llega. Hay dos o tres cosas muy raras. Lo primero es que el hombre está seco. Se había perdido en medio de una tormenta, había estado lloviendo durante todo el tiempo y cuando lo encuentran en aquella mañana, el sujeto está seco, la ropa está seca, salvo un zapato que estaba en un charquito ahí, a un lado de él, los agentes preguntan a la mujer cómo fue todo. Y lo único que ella afirma es que los pantalones no son de él. Esos no son los pantalones. Esto llama la atención a la policía como que no son. Y varios de los testigos afirman que el día de la desaparición, Peter Williamson vestía una camiseta blanca deportiva, unos pantalones de mezclilla y unos zapatos tipo tenis. Cuando lo encuentran, tiene la camiseta deportiva, los tenis, pero el pantalón es un pantalón de vestir café muy raro. Por qué lo cambiaría, quién lo cambió, dónde estuvo, pero el sujeto no recuerda nada. Inmediatamente llevado a un hospital en donde presenta un cuadro equipo, un shock como si estuviera en shock, un shock post traumático, algo muy raro, comienzan a hidratarlo y demás tratamientos. El sujeto se va recuperando cuando está ahí en el hospital, en ese hospital de somerse del Hospital General, comienza a recordar algo muy raro o por lo menos tiene un sueño no está seguro si lo recuerda o si lo sueña. Es una situación que algunos de los investigadores que lo estaban atendiendo, de los médicos que lo estaban atendiendo, consideraban normal de una persona que ha vivido una experiencia traumática. El hecho es que este sueño era todavía más raro, porque en su sueño él despertaba en un camino de piedritas de pronto desorientado con mucha sed sintiéndose muy mal y caminaba hasta un lugar en donde había un médico, pero alguien lo llevaba de acuerdo con sus primeras impresiones. Era todo muy vago, pero conforme fueron pasando los días, este sueño se volvió mucho más claro y entonces describía cómo había salido a este camino de piedras. Un automóvil que pasaba se detiene lo sube el hombre que lo va a llevar es un médico que rápidamente lo traslada a una clínica en donde lo atiende. Un hombre de apellido nutget, un médico de apellido nutget, al cual observa claramente estando en este sitio, lo comienzan a atender. Y todo esto transcurre en esta especie de sueño. Reconoce a una enfermera, reconoce el lugar. Estando en esta pequeña sala de enfermos, comienza a sentirse bien. Según él pensaba, habían pasado dos días conforme estaba ahí, decide caminar un poco para recuperarse porque estaba débil, pero ya lo habían atendido. Cuando pide a la enfermera que, por favor, le permita su ropa, la enfermera le comenta que sus pantalones estaban totalmente rasgados y los habían arrojado a la basura. En ese instante, un hombre que se encuentra en una cama al lado le dice no se preocupe. A mí me han traído una muda nueva y no la voy a ocupar por qué no toma mis pantalones. Creo que son de su talla. Todo esto transcurre en su sueño. Recuerde usted que cuando lo recuperan en el jardín, cuando lo encuentran en el jardín, el sujeto está inconsciente, no sabe qué ropa llevaba. Pero en su sueño ese hombre le presta unos pantalones para que pueda salir a caminar y resulta que los pantalones eran pantalones de vestir de color café. Cuando cuenta esto, inmediatamente su esposa le dice qué extraño es todo esto. Llama al médico y todos llegan ahí. Incluso llega un detective de la policía, porque efectivamente, cuando lo encontraron llevaba unos pantalones cafés y la descripción que hace resulta bastante lógica, bastante coherente. Cuando uno de los médicos se acerca y escucha todo aquello y le dice oiga hay un Doctor Neujett. Efectivamente, existe un Doctor Neujett y atiende en una clínica que está en tal parte y resulta que está cerca de la casa de Williamson. Todo parece concluir que Williamson se abría, tal como lo planteaban ellos, desorientado debido a una descarga eléctrica y habría ido a dar a la clínica aquella. Así es que unos días después ya recuperado, agarra camino y va a visitar la clínica. Cuando llega entra y demás, saluda muy cortesmente y pregunta por el Dr. Nutget. Cuando sale el doctor lo reconoce es él es el Dr. Nujet. Cualquiera lo vería. Es fácil de reconocer la enfermera. Pasa por ahí a ella la enfermera, pues claro me conocen estuve aquí, excepto que el doctor Nedjet se le queda viendo y le dice perdón, pero no no lo conozco. No sé de de qué tendría que conocerlo yo y entonces este hombre le explica que estuvo ahí internado tres días porque se había perdido. Y entonces otra persona lo había llevado. Dicen no usted no estuvo aquí. La Señorita me atendía bien de la enfermera y la enfermedad dice no discúlpeme. Yo tampoco nunca lo he visto. No sé de qué está usted hablando, cómo no si estaba. Yo incluso le señala dónde estaba, pero resulta que ahí no hay camas. Es diferente. La acomodo le explica y todo aquello, pero estas personas le dicen mire usted sufrió un trauma y está teniendo por ahí algún tipo de confusión. Todo se vuelve tan raro, pero tan raro hasta el punto en el que el agente de policía que había llevado el caso decide investigar un poquito más. Una de las cosas que llamaba su atención era la ropa. De qué manera había ocurrido todo esto, dónde había estado cuando investigan la ropa. Los pantalones que le habían dado eran nuevos. Estaban nuevos. Era obvio que estaban nuevos. No se habían usado. Todavía tenían parte de un hilito que se utilizaba para poner la etiqueta. El problema es que la técnica de etiquetado con hilito era de los años cincuentas y la tienda que había vendido los pantalones había cerrado en los años cincuenta. Sí, la misma tienda de donde procedía esa ropa era una tienda de Sommerset que había cerrado en mil novecientos cincuenta y cuatro. Veinte años antes. Cómo podía haber una prenda de vestir nueva no tenía sentido. Nunca se aclaró bien a bien que fue lo que ocurrió. Lo único es, evidentemente, los testimonios de esta gente que aseguraban cómo se había desvanecido enfrente de todos y luego había aparecido después. Hay quienes afirman que la historia completa cogea de vall de idez. Hay quienes afirman que es totalmente real. Algunas notas periodísticas mencionaban el caso en mil novecientos setenta y cinco. Hay algunos documentos locales de Sommerset que mencionan no solamente a Peter Williamson, sino también a su esposa y menciona la misteriosa desaparición. Lo que no queda claro es qué fue lo que ocurrió. El hombre salió, brincó una barda de dos metros y medio, fue lanzado al aire por una descarga eléctrica y apareció en otro lado. El doctor new get Era real existía, pero no lo conocía nunca lo había atendido de nada. Para algunos teóricos del misterio, lo que ocurrió en ese momento no fue otra cosa, sino un fenómeno de desvanecimiento espontáneo involuntario, lo cual es muy inusual, pero no es tan difícil de encontrar. Algunos de los casos más notorios se han encontrado a lo largo de los años como éste, pero hay otros también muy raros que en principio comienzan como un fenómeno involuntario. Pero tal parece que en algunos casos las personas que son objeto de este fenómeno, pueden llegar a desarrollar una habilidad para controlarlo. Puede parecer extraño. Sí, no lo dudo, pero de eso, si usted me lo permite, le voy a seguir platicando un poquito adelante. Vamos a ir a una breve pausa, no sin antes saludar a todos nuestros amigos que nos acompañan un abrazo. Don Julio de la Rosa, Rof Ferrero, que, como siempre nos está acompañando. María Prado un gusto envíar. Saludos hasta España, Padrick Rosas, Jorge Ramos, Ángel Sánchez, Fernando Finkelstein, Jennifer León, Braddich, Pit Sandra Patricia Iván, a Balsán, Marlou de la Cruz, David Miranda, a Gustavo. Muchas gracias por acompañarnos. Antonio Flores, claro que sí, y José Blas Gómez, Sonia, Constanza, Carla iguanoa Iguana Guadalupe, Rivera, Norma Díaz, Alison Chup, Fidel Reyes. Muchas gracias Fidel por su apoyo. Gracias Patrick por su apoyo. Esther Sereno, Yanelli Madai, David Miranda. Tenemos aquí Katia, Sara telle Es un abrazo. Julia Méndez Janet alemán. Muchísimas gracias a todos ustedes por acompañarnos. Vamos rápido por un café si usted me lo permite, y regresamos muy pronto. O O O O O O O S O s? O s? O s? O s? O S? M O O O O O s S? S? O s? O s? S? S? S? O R O s O s? S? S? S? S? Muchas gracias por estar con nosotros de nuevo y para quienes se incorporan recién les mandamos un fuerte saludo. Muchas gracias y bueno, muchísimas gracias a Nancy Miriam a Ilean Cruz a Julio de la Rosa por sus aportaciones. Muchísimas gracias su apoyo económico es muy valioso para nosotros. Victor Cortés, quien también nos acompaña el investigador Antonio, nuestro amigo de los Estados Unidos, un fuerte abrazo, Antonio Cisneros, muchas gracias por acompañarnos. También nos está acompañando a Omar Pacheco. Muchas gracias. Otivo y bet rosales Ana Cáceres, un fuerte abrazo a todos ustedes. Tony c Tony desde San Martín Tezmeluca nos está acompañándole. Damos un abrazo. Muchas gracias por acompañarnos, Tony Y a veces es un poco complicado mandar saludos a todos, porque somos muchos, pero a todos los vemos aquí y nos da un enorme gusto verlos. Nos da un enorme gusto que nos acompañen que estén platicando, que tengan esta interacción los sábados. Nos gusta este tipo de programas porque estamos en una convivencia grata para todos. Les mandamos un abrazo a todos qué bueno que ya estamos y bueno mencionábamos aquí este fenómeno de la desaparición espontánea o desvanecimiento espontáneo. Algunos de los casos más raros terminarían convirtiendo las personas en sensitivos, en mediums, en gente que deseaba conocer más y que investigada. Uno de estos casos ocurrió en mil novecientos veintiséis. Es mil novecientos veintiséis y estamos en una estación de ferrocarril, la estación da luz en s O Paulo, en Brasil, y un grupo de personas está a punto de abordar el tren que los va a llevar a la siguiente estación, que es su destino final, en s O Paulo o en una zona similar. El caso es que están platicando cuando de pronto uno de los miembros de aquella comitiva, Carlos, voltea y ve a lo lejos a otro conocido, a otro amigo suyo, al que le grita y lo saluda y comienza a caminarse aparta del grupo donde está para ir a saludar a esta otra persona con mucha emoción, llega lo abraza, se saludan, se ponen a platicar en voces muy altas porque además ya empieza a hacer algo de ruido. El que está a punto de salir, están platicando ahí muy a menos. Y el otro grupo de gente que acaban de dejar, los otros amigos con los que venía Carlos, están viéndolo para hacerle señas de que ya tiene que venir, porque ya se van a subir al tren. Le están haciendo estas señas y Carlos está platicando cuando de pronto la persona con la que está platicando. Comienza a notar algo que le preocupa, porque comienza a huir que la voz de Carlos se va bajando de volumen, al mismo tiempo que su cuerpo se va haciendo transparente, tan transparente que comienza a ver a través de él el ferrocarril y las personas que van pasando del otro lado. Los amigos que están ahí parados están observando lo mismo cuando aquel sujeto comienza a verse cada vez más difuso, hasta que pum ya no está instante en el cual el grupo de amigos con el que venía corre en aquella dirección a ver qué pasó con Carlos. Carlos Carlos Mirabelli es hijo de una familia italiana, nacido en Brasil. Era una persona muy afecta a todo esto del espiritismo y de estas cuestiones. Hay que ser realista. Ser una época en la que había mucha actividad en este sentido en Sudamérica, pero nadie se esperaba que de pronto pum saliera volando en medio del aire de la tarde. Así es que lo primero que hacen es avisarle al encargado de seguridad de la estación y pedirle que empiece la búsqueda. El tren no se puede mover porque y que tal que cayó a las vías, a lo mejor, ellos vieron borroso por el vapor de la locomotora, lo que sea y estará caído por ahí. Así es que detiene la marcha del tren y varios agentes comienzan a buscarlo abajo entre los fierros del tren. Por sí se cayó, pero no lo encuentran. Pasan los minutos y sigue la búsqueda. Toda aquella gente está tratando de localizarlo a algunos pasajeros ya muy incómodos porque está retrasado el tren. Piden que arranque otros dicen que ya se subió. Así es que los checadores de boletos revisan dentro del tren, pero no hay nada. Mientras todo este alboroto ocurre. Han pasado quince minutos cuando dentro de la estación del tren en la oficina suena el teléfono, El responsable de la estación del tren toma el teléfono y contesta cuando pregunta qué ocurre. Le están informando desde otra estación. S o vicente que hay una persona ahí que quiere avisar que está bien. Aquello resulta muy raro, así que el jefe de la estación dice perdón de dónde de la estación de s o vicente. S o vicente en una estación que está a noventa kilómetros de distancia. En tren toma un par de horas llegar allá. Sí, no es que bastante más para la época. Cuando pregunta, dígale a esta persona que cuál es su nombre. El otro sujeto dice su nombre es Carlos Mirabelli y dice que sus amigos lo estarán buscando. Ok cuelga cuando sale aquel hombre y le dice a la gente que está frenéticamente buscándolo. Ya no lo busquen. Ya apareció. Está en s o vicente. Hay un incómodo silencio y es que no hay forma de que alguien se haya ido desde donde estaban hasta s o vicente. En quince minutos no hay manera. Inmediatamente surgieron algunas suspicacias como que en realidad no estaba ahí, pero para las personas que lo vieron aquello resultaba totalmente inesperado y asombroso por la tarde de ese mismo día, finalmente todos se reúnen de nuevo y viene a la pregunta qué pasó a lo que él responde. No tengo ni la más remota idea estaba platicando con una persona cuando de pronto comen ó a r a notar que las cosas cambiaban de color. Esta persona se fue haciendo cada vez menos clara y su lugar fue sustituido por otras personas que comenzaron a moverse. Cuando pregunté en dónde estaba, me respondieron en s o vicente, exactamente dos minutos después de lo que había estado él en la primera estación, es decir, que había desaparecido y dos minutos después estaba a noventa kilómetros de distancia, totalmente descontrolado y visiblemente mareado y alterado. Se acerca al puesto de vigilancia donde está la administración y en lo que toma aire y pregunta bien, qué es lo que ocurre, dónde está y todo aquello transcurren algunos minutos cuando finalmente pide por favor, que marquen por teléfono a la estación de donde estaban saliendo en esta luz. Aquella gente está muy sorprendida porque no entiende por qué. Pero él les pide con toda la mar del mundo que marquen y que informen que está bien y les da los datos y todo, y es cuando ocurre todo es curioso mencionarlo. Carlos Miravelli no había vivido ninguna experiencia de este tipo, pero a partir de ese momento comenzaron a sucederle una serie de eventos que, si bien todavía en un principio resultaban ser involuntarios y espontáneos, posteriormente los desarrollaría hasta un punto en el cual se volvió un hombre espectáculo y se volvió también una medium físico solía hacer aportaciones que en más de una ocasión sorprendieron a propios y ajenos. Cuando junto a él aparecía a una persona que visiblemente estaba muerta desde hace muchos años. No es muy confiable la etapa posterior por varias cosas. Primero, porque fue sorprendido truqueando una fotografía en la que supuestamente le evitaba. En otra ocasión también fue sorprendo ido haciendo trampa mientras intentaba simular una levitación. Pero esto no debe de sorprendernos. La mayoría de los grandes mediums físicos en algún momento cometieron trampa porque, tal como lo dice el nombre del fenómeno, el fenómeno es involuntario y espontáneo. Así es que si a este sujeto le ocurrió posteriormente, no resultaba del todo lógico que le volviera a ocurrir, y así fue probablemente lo haya intentado. Muchas veces no funcionaba. Tuvo que truquearlo. De lo contrario, como podría sobrevivir aún así como medium. Tuvo una vida muy activa hasta su muerte en los años cincuenta. Durante años contó la historia, pero lo interesante de la historia de Carlos Miravelli no solamente su propia versión, sino la de las otras personas que estuvieron ahí, quienes contaron también todo el alboroto que generó la misteriosa desaparición de Carlos y la aparición a noventa kilos metros de forma súbita. Claro que no todas las historias son tan gratas ni tan simpáticas como estas que le he contado. En el caso del señor Tedford, no hubo ninguna noticia posterior. Jamás se volvió a saber nada de él. Simplemente se desvaneció dentro de aquel autobús. Pero hay otros casos en los que llama la atención. Hay un caso muy peculiar de un joven a finales del siglo XIX, James Durrant, saltó a una fugaz fama por asegurar que era capaz de desaparecer a voluntad. Usted pensará que era un Houdin y cualquiera un escapista, alguien que podía hacer un espectáculo y fingir que salía de algún lado. Pero este joven, de apenas unos veinticuatro años aseguraba poder salir de una habitación totalmente cerrada sin abrir la puerta. La primera vez que hizo una proa de esto la hizo en Winnipeg, en Canadá, cuando un médico al que acudió para pedir consejo irónicamente lo metió en un pequeño armario que se cerraba con llave, que no tenía ventanas, que no tenía ninguna salida y esperó unos minutos y cuando se dio cuenta, sin que nadie hubiera abierto la puerta, sin que Evidentemente, nadie hubiera salido de ahí. De pronto estaba junto a él. Sí, justamente atrás de él estaba Jin durant saludándole cortesmente. La puerta no se había abierto y esto le generó cierta fama que lo llevó a visitar Chicago. En Chicago, un amigo suyo había hecho cierta fama y cierto contacto hasta el punto en el que uno de los jefes de la policía de Chicago le pidió hacer un experimento. El experimento era muy simple. Se metería en una celda de prisión, cerraría en la puerta y esperarían. Las celdas de prisión de Chicago eran famosas por ser muy seguras. Pero además de esto, varios agentes de la policía estarían apostados alrededor de la puerta. Un par de agentes estarían por fuera en la zona de la ventanilla para que no hubiera truco ni nada. El joven no llevaba esposas, no llevaba cadenas. Simplemente lo metieron ahí y cerraron la puerta. Esperaron un rato, esperaron otro rato. Siguieron esperando y no pasó nada. Esperaban que en algún momento Jain Durant saliera victorioso por otra parte del edificio. De pronto apareciera junto a ellos y les dijera yupi ya estoy aquí. Pero eso no ocurrió. Ya molestos unos cuarenta y cinco minutos después, el jefe de la policía ordena que abran la puerta no van a estar perdiendo toda la mañana Con estas tonterías. Abren la puerta y resulta que no hay nadie adentro. Es una situación muy incómoda, porque la cárcel era bastante segura y, sin embargo, Durrant acababa de desaparecer a pesar de que lo buscaron en los alrededores. Nunca más volvió a aparecer, Pero nunca más volvió a aparecer en ninguna parte. Jean Durant desapareció sin dejar huella de aquella prisión para siempre un caso raro. Nuevamente volvemos a lo mismo. Esto es algo que ocurre, pero que no es controlado. Sucesos como este se repiten en varias partes. Incluso también se le considera como una forma de teleportación o teletransportación. A dónde es una buena pregunta. El hecho de que alguien desaparezca y luego regrese se ha atribuido a realidades paralelas en donde, por ejemplo, en el caso de Sommerset, este sujeto ha habría dodoajado a una dimensión paralela en donde habría un Dr. Nudget una enfermera que le atendieron, lo vieron, lo trataron, lo ayudaron, abría un hombre y habría una tienda de pantalones que todavía seguía funcionando, es decir, que en un momento dado, en esa otra realidad paralela, hubo al mismo tiempo dos personas Peter Williamson. Lo terrible es que también a veces ocurren cosas parecidas, pero a la inversa, es decir, personas que de pronto caen del cielo, que no tienen ningún sentido, que no tiene ninguna forma de identificarse, etcétera, etcétera. Ese es su tema de otro programa, pero llama la atención que durante años se han contado estas historias. Ahora hay otros sucesos raros. Sí, por supuesto, hay uno muy bueno, el de la señora miss Samuel Gupie. Este es un suceso que ocurrió en el siglo XIX en pleno auge del espiritismo. La señora de Samuel Gupi, esposa de Samuel Gupi. Era una mujer particularmente pesada, era conocida como la mole por lo robusta que era una tarde de mil ochocientos ochenta. Está sentada en su casa. Está con un camisón, sus zapatos de recámara que le llamaban ellos, es decir, una especie de pantuflas. Está sentada con una amiga suya, la señora Heugs, y están platicando en la habitación amenamente. Ha caído ya la tarde, ha pasado ya la hora del té todo aquello. Están todos muy contentos. Cuando de pronto delante de la señora Heugs, la señora Gupi desaparece por completo en frente de ella, tal cual se le desaparece. Pero lo peor no es eso. Lo peor es que a tres kilómetros de ahí se estaba celebrando una sesión espiritista. Dentro de un círculo espirita había una reunión de varias personas quienes estaban pidiéndole al supuesto espíritu que trajera a la señora Gupi. El problema es que ellos no pensaron que la fuera a traer de esa manera. Pero, según contaban, de pronto, en medio de una habitación totalmente oscura en donde había un montón de personas victorianas agarradas de las manos, oyeron un golpe seco y pesado sobre la mesa. Al oír ese golpe, abrieron los ojos. Alguien prende la luz y estaba la tremenda señora Gupi en camisón y pantuflas encima de la mesa. Después de eso, no hubo muchas alternativas más que ir por algo para cubrirla, porque el espectáculo podía no ser del todo decoroso. Esa historia se contó durante mucho tiempo y bueno, muchas de estas historias pueden tener un sabor peculiar. Ciertamente, algunos de los relatos. No hay una evidencia muy sólida, pero en épocas en las que las personas desaparecen sin dejar huella por cuesta mucho más violentas, no nos deja de agradar contar una historia chusca en la cual una pesada mujer victoriana desaparece de su recámara y cae en la mesa de una sesión espiritista, sorprendiendo a todos y, en buena medida, asustándolos. El hecho de que las personas desaparezcan de formas sobrenaturales a través del desvanecimiento involuntario espontáneo nos genera curiosidad, nos genera cierto interés, cierta dinámica hacia el misterio. El hecho de que las personas desaparezcan sin dejar huella por actos de violencia nos generen dignación. Evidentemente, así es que bueno, siempre será preferible hablar de desapariciones espontáneas, de carácter paranormal y claro. Seguramente usted se estará preguntando si vamos a hablar del Mar y Celeste, si vamos a hablar del vuelo diecinueve, si vamos a hablar de las desapariciones en el triángulo de Alaska. Mire Ese es otro tema. Es muy amplio como para tratarlo en el do mismo programa nos iríamos de aquí hasta las doce o doce y media de la noche. Pero a lo largo y ancho del mundo hay ciertos puntos en los que ocurren fenómenos que resultan difíciles de explicar por la gran cantidad de personas que se ven afectadas. Por esto, en algunos casos los fenómenos pudieran ser atribuidos a causas muy naturales. El triángulo de las Bermudas puede tener una explicación más razonable de lo que usted se imagina, considerando que es una ruta de tráfico marítimo de las más importantes. Las desapariciones en el triángulo de Alaska también podrían ser atribuidas a las condiciones propias de la región, aunque no del todo. Las desapariciones en el triángulo del Diablo de Japón también tienen lo suyo. Así es que creo yo que el tema de las desapariciones, de estas misteriosas desapariciones van mucho más allá y habrá oportunidad de platicarlo, por supuesto, Y bueno, esta noche vamos a cerrar el programa un poco SNS. Les agradezco mucho el que nos hayan acompañado. Quiero enviar unos últimos saludos, si me permiten, en un momento más, a Suri Victorino. Muchas gracias, Ana Gusmán, su esposo, a Fernández desde Chile, que nos está escuchando allá haciéndola una treinta andrés viera de las Canarias, Finques desde Cataluña, Tania, Salinas desde Venezuela, Caray nos llama la atención. Nos da mucho gusto ver que nos acompañan en muchos países de habla hispana es un gusto y bueno gracias por las sugerencias. Nos sugiere guido, el ente maligno, el terremoto del ochenta y cinco, tlatelolco del sesenta y ocho, los fenómenos paranormales alrededor de esto. Mire que los hay, Mire que los hay. En todos los casos hay una amplia variedad de cosas. Los warren, el padre pío, ese lo tenemos pendiente. Es un tema que nos gusta mucho hablar de sectas, la maldición de quien encuentro a oro, la dalia negra, a la desaparición de ambros virus Chico Javier. Estos temas son muy atractivos para nosotros, Algunos de ellos los tenemos. Por ahí ya en el tintero listos para ser presentados en fin. Muchísimas gracias a todos ustedes por su compañía. Esta noche. Les enviamos un abrazo y nos escuchamos muy pronto buenas noches y que descansen en paz y o o