Cuando el diablo mata, tres casos terribles || Relatos del lado oscuro

No juegues con lo desconocido, no te sientas poderoso, no te sientas invulnerable. Aún los exorcistas más experimentados saben que no somos nada, que el que manda está en el cielo y que sin su presencia, solo somos un juguete del de abajo... prueba de...
No juegues con lo desconocido, no te sientas poderoso, no te sientas invulnerable. Aún los exorcistas más experimentados saben que no somos nada, que el que manda está en el cielo y que sin su presencia, solo somos un juguete del de abajo... prueba de ello son estos tres casos.
Tema violento, recomendamos discreción.
Algo que muchas personas pasan por alto cuando se habla de casos demonÃacos, de casos de crÃmenes que pudieran considerarse como satánicos o por lo menos bajo la influencia demonÃaca. Es un texto bÃblico. Hay un texto bÃblico que habla de esto En el Libro de los Hechos de los Apóstoles, en el capÃtulo diecinueve se describe un episodio en donde la gente de Ãfeso está escuchando hablar de Jesucristo todos sus milagros, y es Pablo quien lo habla. Pero no solamente lo habla, sino que también hace prodigios cura, gente expulsa demonios. Vamos hace muchas cosas. Viendo esto, también muchas otras personas intentan hacer lo mismo, como si supieran la receta, como si el simple hech de escuchar a Pablo, que era un elegido, una persona que tenÃa el don como si el simple hecho de escucharlo los hiciera poder hacerlo. Y es cuando ocurre aquello de los hijos de Eseba eran unos muchachos que un buen dÃa se les ocurre que ellos también pueden y entonces empiezan a imponer manos, a expulsar demonios, a curar gente y todo lo hacen en el nombre de Jesús y Pablo. El texto bÃblico, el texto del nuevo Testamento, narra un momento en donde de pronto llegan estos muchachos frente a un endemoniado y comienzan a expulsar al demonio diciéndole que en el nombre de Jesús y de Pablo lo echan fuera de aquel cuerpo. De pronto el endemoniado se da la vuelta y les dice a Jesús lo conozco, a Pablo lo he visto, pero ustedes no los conozco. Y acto seguido se lanza sobre de ellos y les da una zacapela que salen corriendo desnudos, heridos y avergonzados. No cualquiera tiene la capacidad, no cualquiera tiene el don no cualquiera ha sido investido para ello. Y cuando no se está preparado, investido, elegido el diablo mata. Comenzamos relatos del lado oscuro. Falta seres extraños, sucesos inexplicables, diversidas historias que otras mentes prefieren ignorar. No vamos a comenzar por un acontecimiento más reciente. Vayamos a Nicaragua. En el dos mil diecisiete. Nicaragua es un paÃs que ha pasado por momentos terribles en su historia reciente, desde la época de Somoza, la Revolución, las guerras internas, los conflictos electorales, los conflictos polÃticos. En el dos mil diecisiete, sin embargo, hay un momento de cierta calma, pero no es exactamente calma. La paz no solamente es que no haya balazos, sino también que haya bienestar para las personas. Y en algunos lugares de aquel Nicaragua del dos mil diecisiete, eso era algo que no existÃa. Uno de esos sitios es el cortezal. El cortesal no es un pueblo. Hay que ser realistas. El cortezal es un punto de referencia, en el mejor de los casos, una brecha en el monte. Es una de esas comunidades increÃblemente pobres, en donde es tan pobre, tan pobre que no hay nada vamos. No se imagine usted que haya una clÃnica, aunque sea paupérrima. No lo hay. No hay un médico, no hay un policÃa, no hay una autoridad, no hay nada. Lo único que hay es una iglesia pentecostal, una iglesia evangélica. Es una comunidad eminentemente evangélica todo se rige. A partir de eso, la gente es tan pobre que vive al dÃa. Siembran frijol tienen algún pollo por ahà para de vez en cuando tener unos huevos o algo que comer. Siembran un poco allá deforestan para cocinar. No hay agua potable, no, por supuesto que no electricidad, tampoco telefonÃa, menos Internet ni pensarlo. Las personas de el cortezal se informan mediante radios de baterÃas. Cuando alguien llega a bajar a alguna de las comunidades, un poquito más avanzadas trae baterÃas para los radios. Es la forma de estar en contacto que tienen. No hay más formas. Asà que es un sitio en el que se vive con mucha soledad en cuanto al contacto con otras sociedades, con otro entorno, con otro mundo, y la presencia religiosa es tremenda en estos lugares, al igual que en muchos otros pequeños poblados o asentamientos, como en este caso, hay una presencia religiosa importante y en el cortesal en esa pequeña ubicación. La autoridad es el pastor, el pastor de la iglesia y suelen no solamente ser la autoridad en el sentido moral, sino también en las decisiones generales. El pastor, con dos o tres asistentes que se consideran miembros del culto importantes, toman decisiones que van desde llamar a una oración especial, por lo que llueva hasta echar fuera a alguien que no se considera puro. Negarle cualquier contacto social a alguien del que se sabe que cometió un pecado, por ejemplo, alguien que ha bebido en exceso puede ser castigado negándole la palabra, negándole el contacto, negándole la asistencia a la propia iglesia que es la única convivencia que hay alguien que cometió una infidelidad termina yéndose de ahÃ, porque es tal el ostracismo que se desarrolla hacia él, que termina aislado hasta el punto de mejor irse a otro lugar. Son sitios peligrosos también porque no hay manera de salir rápidamente Para llegar al cortesal. Hay que volar desde Managua a la capital en una avioneta a alguna de las tres poblaciones grandes que hay poblaciones mineras. Llegando allá hay que tomar un vehÃculo todo terreno. Son caminos increÃblemente peligrosos, difÃciles de acceder en caminos de aventura, pero no llegan hasta allá. Desde el último punto en el que puede transitar un vehÃculo aún un todoterreno hay que caminar cerca de una hora para llegar al Cortezal. En total, trasladarse desde Managua al Cortezal puede tomar unas seis o siete horas, de las cuales al menos una hora completa es caminando. Hay quienes aseguran que es más, pero el hecho es que es esto. Son un puñado de pequeñas casas de madera esparcidas en una montaña del Caribe nicaragüense, esa tierra de altura, la soledad, el miedo, la oscuridad de las noches. Lo que usted quiere mande es una sociedad, además tremendamente machista, una sociedad en donde las mujeres no tienen voz ni voto. Las decisiones se toman por parte de los lÃderes que, generalmente, o si no es que en su totalidad son varones. Ahà ocurrió algo, y ese algo comenzó por una sospecha. Alguien comentó que Vilma, Vilma Trujillo, estaba enfermo, estaba actuando raro. En un principio pensaron que podÃa ser simplemente alguna enfermedad común, pero después comenzaron a notar que Vilma Trujillo, actuaba rara. A veces, cuando alguien se acercaba y le hablaba, Vilma no respondÃa. Tardaba en hacerlo aún cuando alguien se acercara y le tocara el hombre y le dijera eh Vilma, eh oiga, Vilma despierte, no reaccionaba de inmediato y cuando finalmente reaccionaba, no parecÃa darse cuenta del todo de lo que estaba ocurriendo. Cuando le preguntaban qué te pasa, ella no sabÃa muy bien a bien qué es lo que le estaban diciendo. Pero también habÃa otras cosas, como, por ejemplo, el que de pronto escuchaba voces, ella decÃa escucharlas o se reÃa sin que nadie estuviera contando nada. Su familia, sus parientes, su cuñado y demás comenzaron a sospechar que habÃa alguna cosa por ahÃ. Pero ya le digo que en este poblado, en esta ubicación, no hay un médico que te revise. Y si una persona está teniendo un brote psicótico, probablemente por un problema, no sé de esquizofrenia a algo, a algún padecimiento que quizá con una pÃldora se resuelve. En este lugar no habÃa eso y poco a poco el temor lo llevó a que este asunto que dara en manos del pastor de la iglesia de aquella población. El pastor era Juan Gregorio Rocha, un hombre muy joven. Apenas veintitrés años era el pastor de la iglesia, era el que tomaba decisiones importantes y era una persona muy joven. El quince de febrero del año dos mil diecisiete, el pastor acudió a la casa en donde se estaba quedando Vilma, madre de dos pequeños, se veÃa rara. El pastor intentó hablar con ella, pero estaba un poco distraÃda. Sus respuestas eran vamos, un poco esquivas. Se intentó hacer una sanación. Es algo muy simple. Aquel hombre se acercó e intentó poner las manos el nombre de Jesucristo. La la la, la, la, la, pero no pareció funcionar muy bien. Después se hicieron varias oraciones grupales. Esa misma tarde se reunieron todos en la iglesia y realizaron oraciones y alabanzas por la sanación de Vilma Trujillo, pero no pareció funcionar muy bien. Y entonces el pastor decidió que quizá lo mejor serÃa llevarla a su propia casa, justo enfrente de la iglesia de esta precaria iglesia de madera muy rústica estaba la casa del pastor, igualmente muy rústica, en una habitación con una puerta, una ventana y punto y allá la fueron a poner. Los familiares de Vilma aceptaron aquello, autorizaron a que se fuera con el pastor Vilma No tomó la decisión como tal, pero algo habÃa ahÃ, porque muy pronto Vilma fue amarrada de pies y manos. Sà como si fuera un cautivo amarrada de pies y manos ingresada a este lugar, sometida a constÃn continuas oraciones rezos, la gente se reunÃa, iba a la iglesia y venÃa y no parecÃa funcionar. No salÃa de aquella habitación. De hecho, pusieron una especie de pequeño incinerador para sus excrementos y demás, una cosa muy desagradable. Vilma ya estaba consciente de que algo no estaba bien y pedÃa que, por favor, la liberaran. Pero aquella gente se le habÃa metido una idea en la cabeza, y la idea es que Vilma estaba poseÃda por el demonio. A ella seguramente no se le habÃa metido esa idea. Era una mujer común. Quizá estaba teniendo alguna situación y l s de r de orden psiquiátrico. Es muy probable que eso fuera, pero los demás no lo pudieron entender asà y siguieron adelante. Durante varios dÃas, Vilma fue sometida a malos tratos, algunos golpes, falta de alimento, falta de agua, rezos encerrada en una pequeña habitación con un calor bárbaro, hasta que finalmente, a una conocida suya, pasado seis dÃas de estar encerrada Vilma, a una conocida suya, se le ocurrió que habÃa recibido una revelación, una revelación divina. No es que yo considere que eso no existe todo lo contrario. A lo largo de la historia ha habido casos impresionantes, pero en este caso particular, en este rincón apartado del mundo, algo no estaba bien, algo no era lo que parecÃa y algo se estaba presentando entre estas personas con un rostro que no era su rostro auténtico. Y esta mujer, amiga de Vilma Sneida, aseguró que la revelación le habÃa dicho que habÃa que quemar a Vilma en una hoguera para que fuera liberada de aquel demonio que la tenÃa atrapada. Y aunque usted no lo cree, el pastor estuvo de acuerdo. Esa era la solución. HabÃa que quemarla viva Y entonces el pastor convocó a la congregación para que reunieran troncos madera Y lo que fuera, varios hombres de la congregación sacaron de la habitación a Vilma, quien pedÃa que por favor, la liberaran. La llevaron al exterior la amarraron de un poste en lo que juntaban la madera y encendÃan una hoguera, una enorme hoguera acto seguido. Esperaron, esperaron a que llegara la señal del cielo, la orden divina para que fuera lanzada al fuego en la cabeza retorcida y extraña del pastor. Esto no significaba que serÃa quemada para que volviera de nuevo a la vida, ante la presencia divina, libre ya del mal. Usted puede pensar que esto era enajenación y tendrÃa razón eran personas enajenadas. PodrÃa pensar que ciertamente esta mujer enferma de algún delirio, de alguna cosa, quizás hasta intoxicada con algo que comió, habÃa tenido esta situación mental y que todo esto era productor de esa enajenación de unos de la enfermedad de otra. Y si no, y si esto hubiera sido producto de alguien que se manifestó con un rostro y les dijo que hicieran el mal sin que se dieran cuenta acuérdese del versÃculo que le leÃa al principio a las cinco treinta de la tarde del veintiuno de febrero de dos mil diecisiete. Aquella mujer es niida. Llamó a a todos para decirles que era el momento que habÃa que arrojar a vilma al fuego y sin pensarlo, entre cuatro hombres la tomaron y la arrojaron a la hoguera en un fuego encendido. Por supuesto, aquella mujer gritó, pataleó y horrorizada pedÃa que la sacaran. Una veintena de personas estaba ahà no hizo nada. Todos creÃan que esto era real y no sólo eso, sino que el pastor aseguraba que la hermana volverÃa después de esto e irÃa la presencia divina ya libre de dolores y todo eso parece increÃble, pero estas personas no se hacÃan conscientes de que estaban quemando a su amiga, a su compañera, a su vecina, y ese es el punto al que voy La arrojaron al fuego, la vieron arder y nadie hizo nada hasta que finalmente se quemaron las amarras y Vilma pudo moverse a un lado por sus propios medios, a un lado de la hoguera, en donde la abandonaron con quemaduras severas en todo el cuerpo. En ese momento llegó su padre, el padre de Vilma, y un pariente y a punta de garrotazos hicieron que los demás retrocedieran. Metieron en una especie de hamaca, el cuerpo de Vilmas severamente quemado y comenzaron a caminar colina abajo hasta llegar al poblado más próximo, en donde habÃa un vehÃculo, un vehÃculo, una ambulancia, todo terreno que la pudo trasladar al siguiente pueblo, en donde habÃa una avioneta que la trasladó a su vez a Managua, en donde fue internada en un hospital de emergencia. Los médicos que la revisaron inmediatamente determinaron que las quemaduras en su cuerpo no eran compatibles con la vida, es decir, que no habÃa forma de que sobreviviera ochenta por ciento de escuerpo. TenÃa quemaduras de segundo y tercer grado, lesiones internas, por aspiración de humo, por aire caliente, todo eso la habÃa consumido. Vilma trujillo. Falleció a causa de las heridas y, aunque usted no lo crea allá arriba en el pueblo, la gente no estaba convencida de que eso hubiera sido lo correcto, es decir, que su padre y su hermano la hubieran rescatado. Aquel pastor seguÃa sosteniendo que era la forma en la que la habÃan liberado del mal. Quién les habÃa metido esa idea en la cabeza? Cómo es que un hombre sano mentalmente de veintitrés años piensa en eso y cree en eso. Por supuesto que la justicia entró al quite. DÃas después, policÃa en Nicaragüense y el ejército llegaron a la comunidad y arrestaron a doce personas. Los testimonios eran absolutamente claros, incriminadores, muy precisos. Se sometió a juicio a varias personas por complicidades y todo eso, pero al pastor y a cinco varones de aquella comunidad se les acusó de homicidio, con premeditación, secuestró, etc. El juicio culminarÃa en mayo de ese mismo año. Fue un juicio bastante rápido, con la condena a treinta y seis años de prisión treinta por el homicidio premeditado y seis más por el secuestro treinta y seis años de prisión, el pastor seguÃa pensando que habÃa hecho lo correcto. La mujer que dijo haber recibido la revelación no se retractó de eso. Y, si bien esto significó un duro golpe para ese grupo de iglesias que han crecido en las comunidades apartadas, para algunos esto realmente era un fenómeno que podÃa escapar. Era aquellos hijos de Eseba expulsando demonios cuando se les volteó y les dijo yo a ustedes no los conozco. PodrÃa ser el mismo caso. Cómo explica usted que personas porque el pastor habÃa tenido alguna instrucción, algo tenÃa que haber ese estudiado, alguna cosa para poder estar ahà Y, sin embargo, fue capaz de organizar todo esto, de orquestar esto. Y si bien el pastor podÃa estar loco. El resto de la comunidad no podÃa estarlo. Hombres, mujeres niños no podÃan haber quedado, excepto que intentaron jugar con fuego y quizás se quemaron. Y no es el único caso. Usted ahora mismo me dirá. Esto ocurrió en una comunidad remota, pobre, marginal, en donde muchÃsimas personas no saben leer ni escribir, en donde no hay acceso a nada. Esa marginación nos pudo llevar a un Estado de su gestión, a un Estado de enajenación. Tal que esto no les pareció una mala idea, pero ahora déjeme que les lleve a otro lugar diferente. Entendamos que esto no es la única vez que ha pasado. Ha ocurrido mucho, muchÃsimas veces de Nicaragua, en la zona más marginal que se puede usted imaginar, en un mÃnimo poblado. Déjeme que le lleve a España, España mil novecientos noventa y me ubico ahà especÃficamente en este caso particular, porque España en mil novecientos noventa seguÃa teniendo una dualidad interesante. Por una parte, la presencia religiosa seguÃa siendo fuerte, aun cuando numerosas iglesias estaban quedando vacÃas por falta de feligreses. SeguÃa viendo una profunda fe en la Iglesia Católica, en esa España ya un poco más liberada. HabÃan tenido el Mundial de Fútbol años atrás, en el ochenta y dos España todo bajo el sol, un mundo nuevo, habÃa un movimiento, el rock en español. Todo aquello estaba muy lindo. No estamos ya en un pueblito perdido en medio de las montañas caribeñas de Nicaragua. Estamos ahora en la España moderna y le llevo especÃficamente a almanza. Al manza escrito con ese en la Castilla la Mancha, en Albacete, para ser más precisos, una población, una población, por cierto, muy famosa por el calzado que ahà se fabricaba en aquellos años, en los años noventa, almanza tendrÃa unas veinte tantas mil si no es que treinta cero personas, Sus calles principalmente de casas bajas, construcciones muy gratas, una ciudad muy ordenada. Allà ocurre una historia verdaderamente macabra. Si ahora mismo usted se fija en esta fotografÃa que le estoy compartiendo, es una de esas calles bonitas de almanza. Es una calle, como cualquier otra casas bajas. Probablemente algunas de estas construidas poco después de la guerra, de la guerra civil y al llegar a una esquina, vamos a encontrar un lote vacÃo. Hoy en dÃa ya ha cambiado esta fotografÃas de años atrás, un lote baldÃo completamente demolido. Solamente se ven los restos en la parte de atrás de unas paredes que alguna vez estuvieron pintadas de colores. Hoy dÃa hay un edificio ahÃ. No sé qué más, pero ahÃ, en este sitio, en estos paredones que quedaron en estas marcas extrañas, hay una historia que mucha gente ha considerado como terrible. Y todo comienza en mil novecientos noventa y, especÃficamente en septiembre. En ese año, mil novecientos noventa y en ese mes de septiembre, al manza no solamente era famoso por el calzado que se fabricaba ahà los zapatos, sino por otra cosa muy inusual. En almanza habÃa unos trescientos cincuenta curanderos En una España que se dividÃa entre el ateÃsmo, entre las nuevas olas, entre el catolicismo. De pronto te enteras que en almanza hay trescientos cincuenta curanderos, gente que va desde liberaciones espirituales, desde santerÃa. Curiosamente, no eran santerÃa antillana porque eran españoles. Muchos de ellos eran españoles. Asà es que bueno era una mezcla que yo también habÃa. Quienes imponÃan las manos para curar, quienes hacÃan herbolaria, quienes. El asunto es que llegaba a mucha gente y habÃa para todos el negocio iba bien. En mil novecientos noventa habÃa anuncios por todas partes periódicos. En la parte de afuera de las casas, habÃa un letrerito que decÃa Sanador fulano de tal y habÃa mucha gente que iba allá con esa idea, con la idea de buscar una ayuda que la medicina normal, la medicina de hospital, no te cura. Y esto habÃa generado un público que cada vez más llegaba. Una de estas curanderas era Rosa, gonzal Ves fito. Algunos le han escrito como González. Bueno, vamos a llamarles Rosa. Rosa. Era una curandera que habÃa comenzado a tener mucho éxito. Era una sanadora. Lo hacÃa por imposición de manos. La gente llegaba allá, ella les ponÃa las manos, hacÃa unas oraciones y la gente empezaba a sentirse mejor. Les preparaba unos brebajes, porque también sabÃa de hierbas. Y eso era algo muy real. Eso no tenÃa nada que ver con su gestión. Eran hierbas. Era gente que podÃa subir al monte y ella habÃa aprendido de eso tiempo atrás con un maestro con el que habÃa aprendido. No solamente dar bolaria, sino de rezos, de curaciones y realmente rosa creÃa que funcionaba. Cuando llegaba alguien le preguntaba, le daba consejos y después ponÃa las manos. Mi acto seguido, pedÃa la curación y todo esto. Ella estaba segura de que era real, y mucha gente también, porque aquello habÃa funcionado hasta el punto en el que Rusa habÃa dejado de trabajar en otras cosas y de hecho, se habÃa traÃdo suerte esposo para que ayudara con el orden con cobrar, con organizar las citas y a su propia hermana Ana, quien también habÃa participado allÃ, porque eso se veÃa bien. Daba caché el hecho de que llegaras a una sanación y no hubiera por ahà solamente una persona aburrida. Sola te daba un poco de caché. Entonces las personas llegaban a la casa. Precisamente la casa estaba en ese terreno. BaldÃo que le mostré en la calle Valencia número cuatro en almanza y ahà se sentaban a esperar un rato en lo que salÃa alguien que les hacÃa entrar. Y en el interior estaba Rosa y detrás de ella a Ana como comparsa. Eso le daba buen aspecto y ya le digo que le estaba yendo bien, y lo estaba yendo bien hasta el punto de que todo se veÃa muy próspero ella sà lo creÃa, verdaderamente lo creÃa. CreÃa que tenÃa un don que le habÃa sodo sido concedido el poder de curar, el poder de sanar y que tenÃa ayudas espirituales, guÃas que desde el cielo le ayudaban a sanar. Pero esto no es tan fácil realmente y no es tan fácil porque Rosa comenzó a tener ciertas actitudes muy peculiares, una de ellas fue la cercanÃa con otra mujer, MarÃa de los Ãngeles. MarÃa de los Ãngeles era una vecina de la misma zona, una mujer un poco más joven, veintiocho años. Rosa tenÃa treinta y seis en ese momento habÃa nacido en el cincuenta y cuatro. En su marido tendrÃa unos cuarenta y ambos tenÃan una niña de once años Rosita. El asunto está en que la amistad con MarÃa de los Ãngeles fue creciendo. MarÃa de los Ãngeles habÃa acudido en numerosas ocasiones a sanaciones de la de la Rosa la consideraba real, la consideraba un modelo a seguir. Estaba encantada con aquello. Rosa estaba encantada con MarÃa de los Ãngeles y ciertamente habÃa algo más. Es muy probable que hubiera también una atracción de carácter sexual entre ambas. Por su parte, MarÃa de los Ãngeles estaba casada con un sujeto de nombre MartÃn y con dos niños. Muy pronto, MartÃn se dio cuenta que algo no estaba nada bien. La mujer pasaba demasiado tiempo allá. La mujer estaba apegadÃsima con aquella otra con Rosa, y todo esto se iba desarrollando de una forma que realmente le preocupó, y tan le preocupó que un cierto dÃa, cuando llegó a casa, tuvo que sacar a coscorrones a aquella gente porque esta mujer Rosa sostenÃa que MarÃa de los Ãngeles estaba poseÃda por el espÃritu inmundo. No solamente era sanadora con hierbas y eso, sino que creÃa que podÃa detectar cuando una persona estaba bajo el influjo del demonio, y en particular MarÃa de los Ãngeles. A ella le parecÃa que su esposo, MartÃn era una presencia demonÃaca que la poseÃa y la estaba destruyendo y que al paso del tiempo también habÃa dañado a los niños un buen dÃa. MarÃa de los Ãngeles se lleva a los niños a la casa de Rosa y allá está cuando llega MartÃn, Bueno, se lleva el susto de su vida porque encuentra que los niños tienen la boquita sangrando, que están todos alterados, todos mal porque MarÃa de los Ãngeles ha venido con la idea de que la presencia demonÃaca de su marido ha tomado el poder de los niños. Y entonces la amiga Rosa les fue a meter la mano a la boca, jalarles, a provocarles que vomitaran aquello que tenÃan en el cuerpo, porque se les habÃa metido el demonio. Y estaba con esto cuando llegó MartÃn, que no se andaba por las ramas con dos las sacó a los niños, pero su mujer no se fue con él. De ahà que algunos investigadores de aquel entonces sumaran dos más, dos, les diera cuatro y se dieran cuenta que también habÃa una relación de carácter lésbico entre ambas. Finalmente, el marido se lleva aquello, pero Rosa está convencida de que MarÃa de los Ãngeles ha sido poseÃda y afectada por el espÃritu demonÃaco de su marido MartÃn. Todo cambia. El quince de septiembre de mil novecientos noventa, después del incidente de los niños, MarÃa de los Ãngeles, Rosa salen a tomar algo con una amiga, con Mercedes, quien, por cierto, Mercedes de se rhmana de MarÃa de los Ãngeles. En el trayecto se encuentran a Ana Platican, conviven beben algo y de ahà van a la casa. Hay dos versiones aquÃ, una de ellas veces que, estando en casa rusa, les ha preparado una serie de infusiones, con hierbas, con hierbas que ella conoce y que en realidad se trata de alguna suerte, de bebida alucinógena, algo que las altera. Aquellos se convierten en una locura. Hay versiones que afirman a que esto fue una verdadera orgÃa, en el sentido estricto de la palabra, en el sentido sexual, que aquello fue avanzando. Pero también hay quienes aseguran que no hay las dos variantes. En aquellos años, la prensa hizo todo tipo de declaraciones, las más disparatadas, las menos, Pero el hecho es que estaban juntas tras el incidente de los niños, se reúnen de nueva cuenta, siguen con la comida que ella. Después van a casa, después van para acá, después van para allá, si bebieron aquello o no. Lo que es un hecho es que estaban juntas cuando algo pasó, Rosa comenzó a tratar de sacar el demonio que estaba dentro de MarÃa de los Ãngeles, el demonio que su marido le habÃa puesto allÃ. Rosa estaba segura que esto era culpa de los demonios, que todo esto era eso culpa de los demonios, porque porque habÃan visto que Rosa y MarÃa de los Ãngeles, con la que ya tenÃa buena relación, estaban curando y los demonios no quieren eso y, por lo tanto, las agredieron. Y por eso MarÃa de los Ãngeles estaba en esa condición y estaba segura del mal que le estaban haciendo y convencida de que su esposo y sus hijos por ahà iban también. Rosa hizo todo lo que pudo le dio brebajer. Le dio esto. Después comenzaron a pasar cosas muy locas, estando en la casa, en la casa de Rosa y en la calle Valencia cuatro. Aquello se volvió una verdadera cena de locura porque empezaron a romper muebles, a tirar a esto, espejos, a romper cosas sobre de las camas, defecaron, orinaron. Hubo algo más ahÃ, Por supuesto, le insisto. Hay quienes afirman que hubo actividades de carácter sexual lesbico entre ellas. Hay otros que no, que simplemente afirman que aquello fue saliéndose de control por la enajenación, por el hecho de que seguÃan entre rezos sin posición de manos estampitas por toda la habitación. Hay velas, estampas, figuritas, cosas regadas y demás, porque hay esta convicción de que MarÃa de los Ãngeles tiene el demonio adentro y ella misma lo cree y le pide que se lo saque y entonces es cuando le aplica una serie de golpes. Está segura de que adentro de ella está el demonio y Rosa la quiere salvar la golpea le hace Mientras todo esto pasa a Mercedes, este testigo está ahÃ, está viendo todo, van pasando las horas y constantemente aquella situación se se va complicando y se va complicando. Y hay un punto muy dramático de todo esto. Han pasado ya un buen rato juntas desde el quince. Ya debe de ser el dieciséis, si no es que el diecisiete. Todo esto en medio de esta situación, sin dormir, en medio de este juego entre erótico, entre enajenante, entre bebidas raras, entre romper cosas, rezos, velas, estampitas y de pronto a MarÃa de los Ãngeles le viene la menstruación. Pero cuando le viene esto, Rosa lo interpreta como que el demonio ingresó y ya salió. Lo ha logrado, ha logrado sacarlo. Esas sangre es producto de que ha lanzado al demonio. Pero ahora viene un problema. Dónde se fue el demonio, a dónde se ha ido el demonio? Y en esta locura, en este ir y venir de ideas, hay excremento, hay orina, no han dormido, no han comido, han bebido estas cosas que han estado preparando. Y de pronto a MarÃa de los Ãngeles se le ocurre que el demonio se ha ido a meter en el cuerpo de la pequeña rosita de once años Y claro, la madre se agarra a la cabeza y se mueve y bailotea por toda la habitación mientras se da cuenta que es real. Ella sospechaba eso. Y sospechaba eso porque dÃas atrás, la pequeña rosita habÃa comenzado su cicló femenino, pero se habÃa interrumpido. Cómo no se habÃa dado cuenta eso se debió a que el demonio se ha metido con ella. La pequeña es vÃctima del demonio. Está dentro de ella el demonio y ahora seguramente está cargando un engendro. Aunque usted no lo crea esto pensó esta gente, en medio de su delirio, en medio de esta locura y de este frenesà de estar sin dormir, bailando, tragando cosas en medio de estampas e imágenes velas. Se les ocurre que la pequeña ha sido poseÃda y su cuerpo está ocupado por un engendro demonÃaco, es decir, que está preñada del demonio. La hacen venir es de madrugada y ya debe de ser el diecisiete, muy entrada a la noche o muy de madrugada. Levantan a la niña el padre, quien, por cierto, estaba por ahà les dice que qué ocurre nada. No hay respuesta. Meten a la niña a la habitación donde están. La crónica de los hechos tiene variaciones no se sabe si es en la habitación de ella o en la habitación de la madre. Lo que es un hecho es que el padre ha salido a algo. La niña está ahà dentro y mientras hay rezos, gritos, condenaciones, toda tipo de cosas, aquella mujer, en su delirio, está medio, desnuda, bailando ahÃ, en medio de vidrios y de cosas con el cuerpo de la niña tendido ahà en medio y de pronto se le ocurre que ya es el momento de sacar el demonio. Está convencida y empieza a sacarlo haciendo una extracción mecánica de los órganos internos. Introduce la mano en la cavidad abdominal y lesión el cuerpo de la niña. De esa manera, durante un buen rato, lo hace cuando ya no puede más. MarÃa de los Ãngeles, continúa con aquello. La niña está desmayada al principio gritó frenéticamente pidiendo ayuda. Nadie intervino. Los vecinos pensaron que sÃ, que era eso un exiorcismo. Nadie intervino. El padre cuando oyó esto, se acercó, trató de abrir la puerta, pero no pudo y no hizo nada más. Se paró por ahà esperar y no fue sino hasta las nueve de la mañana del dÃa dieciocho de septiembre, cuando llamó a la policÃa después de haber derribado la puerta y haber encontrado a su hija muerta en medio de un charco de sangre por todas partes, excrementos cosas horrible. Aquello un olor nauseabundo, viseras humanas en un rincón, un escenario grotesco terrible y estas mujeres enardecidas todavÃa brincando. Cuando entra el esposo acompañado de Ana. Aquellas mujeres se le lanzan encima a Ana para tratar de arrancarle los ojos, porque aseguraban que con esos ojos, si se los ponÃan a la niña, la niña volverÃa a la vida. Por supuesto, Ana intenta defenderse, pero le dan una zacapela que la mandan al hospital. Y finalmente, cuando todo esto está ocurriendo, llega a la policÃa y las mujeres intentan escapar. Estaban conscientes de lo que habÃan hecho. Intentan escapar, intentan escapar y la policÃa las detiene. La niña estaba muerta. No habÃa nada que hacer. HabÃa muerto por un shock hipobolémico, vÃctima de su propia madre. Hoy, Rosita habÃa nacido en el setenta y nueve. Probablemente, si estoy en lo correcto hoy, tendrÃa cuarenta y cuatro años. Vaya usted a saber qué habrÃa hecho de su vida, Pero habrÃa sido su decisión, su vida, su mundo cuando Quizás serÃa una ama de casa, quizás serÃa una abogada, una doctora. No lo sé, pero el hecho es que su propia madre la mató porque estaba convencida de que el demonio estaba dentro. Las tres mujeres, Mercedes, Rosa y MarÃa de los Ãngeles fueron arrestadas. A Mercedes la liberaron muy pronto porque no habÃa forma de incluirla en el cuadro. No sabÃan ella que habÃa hecho su presencia, habÃa sido meramente testigoa y no habÃa más. A Rosa y a MarÃa de las Ãngeles las consideraron no imputables en un juicio por demás polémico, no imputables porque estaban en un episodio de demencia transitoria. Fueron enviadas a un hospital psiquiátrico. MarÃa de los Ãngeles estuvo un año a Rosa la dejaron. Creo que tres y salieron. Ambas no volvieron al manza. Por supuesto, pero ambas deben de seguir por ahà no son mujeres ancianas. Rosa debe de tener ahora mismo, probablemente unos sesenta y tantos años. Durante algún tiempo fue convocada a diversas entrevistas. Apareció en revistas dando testimonio. Siempre aseguró que ya no recordaba nada y que lo que intentaba era liberar el demonio, y no sé cuánto. La otra fue más discreta y se perdió sin decir nada. Hay quienes afirman que el marido siguió con ella. En realidad no lo sé. La información es escasa sobre los procederes de esta gente y comprendo que no quisieran dar la cara y que se hablara del caso. Por eso mismo hemos omitido dar los nombres completos e involucrarnos más. Pero en los dos casos que le he narrado esta noche, las personas estaban convencidas de que estaban luchando contra el demonio, pero no estaban preparadas para ello. Y asà como en muchas ocasiones, le he platicado casos de exorcismos exitosos en donde pastores, ministros sacerdotes han hecho un trabajo que termina con el bien con personas que se liberan de aquello. Esta noche le he platicado estos dos casos, que son terribles, pero tan terribles que ese mismo año en España, en ese mismo mil novecientos noventa, pero en el mes de enero ocurrió también el exorcismo de AlbaicÃn, otro caso casi idéntico, en donde una mujer aseguró estar embarazada por el hijo con el hijo del demonio en sus entrañas y obligó, por lo menos instó a un grupo de individuos para que le extrajeran aquello, provocándole la muerte. El caso de encarnación guardia son unas similitudes tremendas entre estos últimos dos casos y tristemente, los dos ocurrieron en mil novecientos noventa. Este caso del exorcismo de almanza, del fallido exorcismo de almanza, es un caso muy emblemático. Esta mujer estaba convencida de que podÃa luchar y o incluso contra el demonio, pero el demonio estaba convencido de que no y acabó con todo. Por alguna razón. Las autoridades fueron particularmente benévolas y permitieron que aquello no se condenara con una prisión más larga. Pero tampoco son los únicos casos conforme se adentra uno en la investigación de estos fenómenos. Estos hechos son muy frecuentes y a veces son terribles. En México ha habido por lo menos una veintena en los últimos diez años, una veintena de casos en donde personas en un intento por liberar de la presencia demonÃaca a un congénere le acaban quitando la vida. Usted, por supuesto, siendo una persona razonable, me podrÃa decir de inmediato que todo esto es producto de la enajenación y sÃ, no lo dudo, producto de enfermedades mal diagnosticadas. También, por supuesto, estoy de acuerdo. Pero al final del dÃa, esta gente se enfrentó en una lucha para la que no estaba preparada y perdió. Y no es el único caso Y se a eso nos remitimos también en el mundo de la comunicación puede pasar esto. Se acuerda usted del caso de Juan Ramón Sáinz. Bien, Juan Ramón Sáenz fue un locutor mexicano, un hombre que trabajó durante varios años como conductor del famoso programa La Mano Peluda. Si estoy en lo correcto, fue desde mil novecientos noventa y nueve hasta y que se salió del aire la estación que aún consideró cambiar a hacer algo y Juan Ramón dejó el programa y comenzó una carrera en otros medios. El programa básicamente lo que hacÃa era recibir llamadas de un público que contaba cosas macabras, la mano peluda era eso que no era un programa temático. La mano peluda y relatos del lado oscuro estuvieron al mismo tiempo al aire. Nosotros estábamos en la radio de la ciudad de Puebla, en la parte central de México, a la misma hora, casualmente más o menos a las diez y media de la noche. Hasta las doce, la mano peluda estaba en cadena nacional, se escuchaba en todo el paÃs y a la misma hora. La diferencia es que nosotros éramos un programa temático y ellos siempre seguÃan la misma dinámica. Entraban al aire, alguien llamaba, Escuchaban la llamada, comentaban, preguntaban habÃa una persona, el maestro Soham que sugerÃa aconsejaba analizaba los casos desde un punto de vista. Un tanto esotérico y asà era el caso de Juan Ramón Sáenz. Fue muy emblemático porque en uno de sus tantos programas una persona llamó pidiendo ayudar un tal Josué aseguraba haber hecho un pacto con el demonio para obtener beneficios, para obtener dinero y que, además lo habÃa obtenido. Aquello se volvió una locura, porque ese programa en particular, se ha considerado como uno de los más impactantes pos programas de la mano peluda y siguieron hablando y aquel hombre siguió contando cosas y mientras lo contaba se escuchaban ruidos, habÃa voces sonido de animales, pero todo era muy extraño. Inclusive la propia gente de la estación contarÃa después que aquello les provocó mucho miedo porque empezaron a pasarles cosas ahÃ. Aquello no era simplemente una llamada como muchas otras. Esta era la llamada y este sujeto pedÃa ayuda. En fin, el asunto se fue perdiendo por ahà y el tiempo va pasando. Mucho tiempo después. Aquello seguÃa siendo muy recordado porque durante aquella llamada, este sujeto incluso aseguró haber matado a su propia abuela para consumar el pacto. A Juan Ramón Sáez no le gustó. Era evidente. Las personas que escucharon el programa original se dieron cuenta que no estaba de acuerdo en esto. Algo no estaba bien, algo no parecÃa embonar. La llamada parecÃa ser algo más que un simple bulo y mire que a Juan Ramón le tocaba tratar con mucha gente. Era un tipo que conocÃa su negocio, que sabÃan en qué momento mandara a volar a una persona en el teléfono diplomáticamente. SabÃa cuando lo estaban cotorreando, sabÃa cuando estaban mintiendo, sabÃa cuando era real o cuando algo estaba muy mal, y en este caso estaba muy mal. Al paso de algún tiempo, Juan Ramón sale de la mano peluda y comienza a diferentes trabajos. Vamos. HabÃa sido muchas cosas, pero sus mejores dÃas fueron ahà en la mano peluda. Cuando sale dentro de su carrera se le abren varias puertas, una de ellas en televisión, dentro de una cadena mexicana. Necesitaba tener algo que ya realmente pegara. Una cosa es en el radio, en donde la gente te escucha casi con amistad, te acompañan y otra muy diferente es la televisión, en donde tienes que presentar cosas impactantes, rápido y constante, y asà como en el radio. Tú puedes contar algo sin necesidad de presentar imágenes en la telesin necesita mucho más y esto llevó a que Juan Ramón aceptara tener una entrevista con aquel sujeto. La entrevista se realizarÃa en un lugar secreto. Era mayo de dos mil once y en el agua. En realidad era en la zona de Tescoco, en medio del agua, en un sitio no muy agradable. Aquel sujeto aseguraba que, ante su deseo de romper el pacto, estaba siendo constantemente atacado. La entrevista fue muy rara. Estaba Juan Ramón y habÃa otro entrevistador junto a otro compañero de Juan Ramón Sáenz de la gente de la televisora y el tipo apareció ahà constantemente movÃa algo suspendÃa lo que hablaba de pronto lo cortaba y entraba en una especie de trance. Durante toda la entrevista se le vio a Juan Ramón Sáenz particularmente afectado. Esto no estaba bien, No le gustó. Este hombre supuestamente estaba pidiendo ayuda para ser liberado y Juan Ramón Sáenz iba a ayudarlo. En teorÃa, cuando terminaron la entrevista, todos se sentÃan mal las realidades que se sentÃan mal, algo no estaba bien. Algo habÃa salido muy mal. Aún cuando aquello fue un éxito rotundo y la televisora estaba verdaderamente entusiasmada, comenzarÃan a pasar las cosas muy poco después de aquella entrevista. El camarógrafo tendrÃa que ser internado de urgencia por una supuesta hérne El compañero de entrevista, el otro conductor que estaba con Juan Ramón Sáenz tendrÃa un accidente grave de automóvil y Juan Ramón Sáenz esa fue su última entrevista, la última entrevista y la última aparición que harÃa. Unos dÃas después serÃa internado por un cuadro de peritonitis provocado por una bacteria desconocida, que terminarÃa con su vida llevándolo a un paro cardiorrespiratorio. Hasta el dÃa de hoy, no queda claro que fue lo que lo mató, pero durante toda aquella entrevista se le vio visiblemente afectado. HabÃa susceptado participar en algo para lo que no estaba preparado y, de hecho, el caso particular siempre se pensó que habÃa sido una bandera falsa, El tipo sigue vivo, el sujeto, el tal josué sigue vivo. Ha sido entrevistado en otras ocasiones, ha participado en otras cosas, ha hecho incluso tiene. Por ahà no sé si una página web o un instagram. No lo sé, pero para muchos investigadores del tema del misterio aquello fue una bandera falsa, es decir, te busco para ofrecer que me ayudes, para pedirte que me ayudes. Pero en realidad tú eres el premio. Como les decÃa al principio. A veces el diablo también mata. Llámele como quiera, llámele enajenación, llámenle psicosis, llámele estupidez, pero a veces el diablo también mata muy buenas noches y que descansen en paz grata la r







