Chaneques || Relatos del lado oscuro (Exclusivo Podcast)

Son un tipo de duende, son juguetones, pero poderosos y pueden llegar a ser muy serviciales, pero hay que saber tratarlos, de lo contrario, pueden ser muy peligrosos.
Tres o tan oscuros ver mos. Hay historias que resultan muy interesantes por todo lo que implican, por los choques de culturas, por las mitologÃas, por las creencias locales y todo lo que encierran. Y una de ellas es la historia que vamos a tocar esta noche. Déjeme que les lleve atrás en el tiempo. Es mil novecientos setenta y seis y estamos en la Ciudad de México. Una familia de origen español, de origen vasco, pertenecientes al PaÃs Vasco, está llegando a la Ciudad de México. Su apariencia, sin embargo, no es lo que uno esperarÃa. El hombre es un hombre de unos treinta y tantos años, muy delgado, muy acabado. Vienen con ellos tres pequeños de unos siete, cinco o cuatro años, un niño y dos niñas. Se puede ver que son hueritos, pero tienen la piel roja y están muy quemados por el sol. La esposa de nombre RosalÃa es una mujer alta delgada que se entiende. También es rubia, pero está muy quemada por el sol. El hombre se ve enfermo, se le ve muy delgado y muy acabado. En general, su aspecto no es muy bueno. Su historia comienza un año atrás en un lado remoto en España, en el PaÃs Vasco, en un pueblo conocido como OchagavÃa. Es un sitio precioso, una población medieval, con unas construcciones bellÃsimas y su propio rÃo. OchagavÃa es un pueblo de montaña, es un pueblo frÃo en el PaÃs Vasco. La gente ahà se dedica a la montaña, a la tala de árboles, al pastoreo, y en ese sitio vivÃan este hombre de nombre Jorge, su esposa y estos tres pequeñines. La vida habÃa sido buena, pero las condiciones en general no estaban siendo tan buenas en ese momento. Asà que cuando aquella carta del tÃo que vivÃa en México llega, hubo mucha emoción. La carta procedÃa de un pariente, un hermano del padre, que habÃa ido a hacer fortuna América. El hombre habÃa conseguido una plantación en alguna parte y aparentemente la fortuna habÃa sonreÃdo enormemente en la carta. Aquel pariente le invitaba a Jorge a que viajara a México y fuera ayudarlo en la plantación. La salud del tÃo habÃa menguado bastante los años, no habÃa descendencia, no tenÃa hijos, no tenÃa alguien que lo ayudara y las tareas de aquella finca eran muy variadas. Necesitaba la ayuda de alguien prometÃa que iba a haber un ingreso fuerte. Incluso aquel pariente pagarÃa todos los gastos del traslado, boletos de avión, alojamiento, habÃa una casa para ellos y el gusto de recibir a los pequeños. Todo aquello sonaba muy bien. Asà que el buen amigo Jorge, pensando en el futuro, decide ir a conquistar América y asà lo hace y se trasladan. Unos dÃas después, llega dinero para que compren los boletos, llega dinero para que preparen una mudanza adecuada, llega todo lo necesario. Después de eso viajan, toman el avión y aterrizan en una ciudad de México totalmente diferente. Cuando llegan al aeropuerto internacional de la Ciudad de México se asombran. Ellos habÃan oÃdo hablar de un México distante de de la charros a caballo tirando balazos y de grandes extensiones, llenas de magueyes. Y cuando llegan a la Ciudad de México, se encuentran con un mundo totalmente crecido, cientos de personas, una ciudad enorme moderna con muchÃsimos autobuses. Se quedan ahà un par de dÃas muy sorprendidos y entonces tienen que trasladarse al siguiente punto de su recorrido, la ciudad de Veracruz, en la costa del Golfo de México. Cuando llegan a Veracruz, Veracruz es un sitio precioso, pero hace mucho calor y esta gente viene de tierra FrÃa. Aún en el verano el calor no es tan notorio y aquà están a nivel del mar, con una humedad bárbara y un calor muy fuerte, pero es el trópico. Es lindo, se alojan en un hotel de costa y bueno, está todo muy bien Veracruz es más pequeño. Es todavÃa una ciudad como de antes. Es agradable, la gente es muy amable, muy sonriente. El problema viene cuando tienen que seguir adelante hacia la última parte del viaje, al montar en el autobús que les llevará su destino, las cosas comienzan a complicarse. Hace mucho calor y conforme se van alejando de la costa, deja de soplar la brisa del mar y el calor se hace muy difÃcil de soportar. Conforme van avanzando diferentes poblaciones y se dirigen hacia el norte del Estado de Veracruz, el calor se hace hiriente. Los pequeños, que no están acostumbrados a eso comienzan a sufrir los estragos, las rosaduras, las quemaduras del sol, la deshidratación cuando bajan en una de las poblaciones, pues resulta que no habÃa agua embotellada como habÃa, como hay hoy en dÃa, y entonces tienetienen que beber bebidas carbonatadas que, en cuanto sen tibia, no se calientan, son intomables. Cuando llegan al último punto del recorrido, la condición de los tres chiquillos que en ese año del setenta y cinco habrán tenido seis, cuatro y tres, un niño y dos niñas. La condición es bastante mala. RosalÃa está muy nerviosa cuando se bajan en tanto yuca porque el calor es terrible. Está muy al norte del Estado de Veracruz, casi colindante con Tamaulipas. Hace mucho calor, hay mucha vegetación, humedades fuerte. La gente camina con mucha tranquilidad ahÃ, pero este grupo de sujetos están totalmente fuera del lugar. Los niños no son blancos, son transparentes, hueritos con pequitas y ahora están rojos por el calor. La mujer tampoco lo soporta el hombre. Además, se llevan una sorpresa rara AhÃ. En ese lugar la gente camina llevando dos machetes, es decir, unos enormes cuchillos colgados en el cinto como si no pasara nada en medio de su desesperación. Alguien les ofrece alojarlos un momento porque están esperando a que vayan por ellos, pero no hay un sitio donde estar. Los reciben en una casa. A la gente es muy amable. Los trata con bastante amabilidad y les permiten estar abajo de un ventilador que da vueltas en un techo y refresca. Les ofrecen algo de beber un rato. Después aparece un vehÃculo en donde montan con el equipaje y van en dirección a la plantación. La plantación no es otra cosa que un enorme rancho ganadero que se encuentra en las afueras, pero en las afueras es cerca de una hora en vehÃculo a través de caminos difÃciles de acceso. Hay una cantidad impresionante de ganado cebú enormes animales muy distintos a los que ellos habÃan visto en sus tierras del PaÃs Vasco. Conforme avanzan ya dentro del rancho. Llegan finalmente a la casa. Está en medio de aquella especie de Selva con una enorme vegetación por todas partes, tierras y tierras y tierras. En la puerta de la casa hay un letrero muy bonito que alguien ha puesto y que se puede leer en Vasco. Bienvenidos. Es una pequeña bienvenida que les ha hecho el tÃo Dentro de la casa. Las sorpresas continúan. La casa es enorme. Son dos niveles y todas las ventanas y todas las puertas están abiertas en cada habitación. En el techo hay un ventilador, un abanico, como también le conocen, dando vueltas para enfriar. Cuando llegan. Todos vienen muy deshidratados. Los pequeños vienen muy descompuestos rosalÃa. La mujer está muy afectada por el calor. Es tan nerviosa. Se acaba de llevar el susto de su vida de ver todos aquella hombres con machetes en la calle cuando entran al rancho, ver esos animales gigantescos también la ha impactado. La mujer, que ha estado cuidando del tÃo todos estos años. Es una cocinera ya mayor. Qué sabe preparar comida para extranjero. Sabe que esta gente no va a resistir un buen picante mexicano. Asà es que les prepara algo de comer muy ligero y apropiado a los niños les prepara una bebida azucarada, que tiene un poco de cacao, agua y algún toque mágico para rehidratarlos. Y después, con una preparación de cacao, les unta la cara los brazos para aliviar aquello después viene otra sorpresa. Solo hay una cama en toda la casa. Sólo hay una cama. Todo lo demás son hamacas. La gente ahà no puede dormir en una cama. La hamaca es una especie de malla colgante en donde uno se coloca dentro y se mece un poco parar rer frescarse. Asà no hay bichos y no se suda. Pero para alguien que jamás se ha subido a dormir en una hamaca, aquello es muy complicado. Asà que todo es complicado. Esos primeros dÃas deben de haber sido una pesadilla. Los niños no paran de llorar. El calor es insoportable. La comida es especial para ellos logran sobrevivir y poco a poco se van adaptando. Además, hay pequeños detalles que se han preparado. Por ejemplo, la llegada a todas las mañanas de leche fresca recién ordeñada, tal como llega la hierven y se la dan a los niños. Hay otras cosas sabrosas. Hay buen café, la comida, el trabajo es enorme, el rancho es muy próspero hay muchas cabezas de ganado. Tienen una zona de cultivos, tienen un rÃo que pasa a un lado, un sitio precioso, lleno de vegetación, lleno de animales, pero también lleno de alimañas. Hay desde vÃboras, murciélagos, grandes arañas, grandes bichos, de tal forma que la casa constantemente está siendo barrida para evitar aquello. Los niños tienen que dormir en alto en estas hamacas que les amarran con un cordel para que no se caigan, pero que también no los piquen los insectos. Además, han traÃdo estos velos como de Novia para envolver las hamacas y que no los piquen los moscos. Hay que tomar tantas precauciones, pero bueno, al paso de los dÃas, tienen que adaptarse. Jorge, el marido está encantado. El negocio aquel es muy próspero y aprende mucho cada dÃa. La gente, además, es fuerte. Es gente muy fuerte, rudos, muy rudos. También es común oÃr de gente que se ha matado por algún asunto a machetazos. Algunos de ellos beben muy fuerte los licores propios de la región, una variante de un aguardiente muy fuerte, pero se vive bien. Además, el negocio es próspero y el tÃo les ofrece que se queden con la plantación. Ãl está muy enfermo. Los años le han pegado y prefiere ya retirarse. Tiene planeado irse a la ciudad de México y, después de un tiempo, irse a España, pero quiere dejarlos preparados. Al paso de algunas semanas, el tÃo agrava y tiene que irse antes. Se quedan solos en la casa. Está RosalÃa, la mujer, los tres pequeñines, la cocinera, una chica joven que contratan como nana para que les asista en lo que RosalÃa apoyo a Jorge con lo del rancho, la chica los cuida. Todo va dentro de lo razonable, uno que otro. Susto porque una serpiente se metió, porque encontraron una araña, porque en la noche se oyen bichos raros por todas partes. Pero de pronto algo comienza a ocurrir. Un domingo, por ejemplo, está el niño jugando con unos cochecitos metálicos ingleses, muy bonitos que trajo. Está jugando en la mesa, arriba de la mesa. Cuando la madre le habla, el niño va rápido y cuando regresa no están sus carritos, pero no hay nadie más en la casa. Solamente están ellos. Es domingo, no están los demás trabajadores y solamente están el niño, sus hermanitas y sus padres por más que buscan por todas partes, los dos carritos no están. Seguramente se le cayeron, seguramente los perdió, pero la madre recordaba muy bien haberlo visto jugando en esa mesa unos minutos atrás con ambos cochecitos. Después de haber bajado a verla. Revisan atrás de cada mueble, Revisan arriba abajo nada al dÃa siguiente, la cocinera y la nana se disponen a buscar por todas partes no los encuentran. Unos dÃas después ocurre lo mismo con la muñeca de una de las niñas. Era una muñeca pequeñita que habÃan traÃdo muy bonita, también con un vestidito, muy bonito tradicional. Otro dÃa se pierde otra cosita. Después, un buen dÃa, no aparece el reloj de la señora. Pero también era domingo. Ese dÃa no habÃa quien se lo hubiera llevado y la mujer se lo quita, lo pone en una mesa para ir a lavar unos trastos y cuando regresa ya no está una de esas tantas tardes esta rosalÃa sentada cuando se acerca a la cocinera y le dice señora me permite un segundo que le comente algo es que se le han perdido varias cosas. Verdad es asà no pensará que somos nosotras. No. No, ustedes ni siquiera estaban ese dÃa, como cree y ya sabe usted en dónde están las cosas. No, no aparecieron nunca. Hombre oiga, señora, es que yo le querÃa decir que tuviera usted cuidado porque porque estamos en tierra de chaneques. Aquella mujer se sorprende la española y se se sorprende y dice bueno y eso eso, eso es otro bicho o eso que es es algo venenoso. Se rÃe la cocinera le dice no, señora, los chaneques son como duendes la española no entiende bien de qué le está hablando a esa mujer y se rÃe y le dice no. No, no brome, no brome bueno. Es que es tierra de chane ques y y los chane que son muy curiosos Y ustedes a donde quiera que van ya mal la atención, porque son muy diferentes y era cierto cuando en los domingos bajaban a tanto yuca a la iglesia. Al momento que se sentaban, la gente volteaba a verlos, porque era simpático verlos estaban completamente fuera del lugar. Pero de aquello a que los chaneques bueno. Unos dÃas después ocurre otro incidente que recordarÃan muy raro Rosalà estaba abajo anotando gastos y cosas en una mesa. Baja la nana para ver algo que está hablando con ella y en ese instante escuchan llorar a las niñas, pero lloran muy fuertes. Se oye un llanto muy fuerte. Brincan las dos mujeres y suben corriendo pensando que un bicho ya las picó, que algo ya se metió, que hay una serpiente. Lo que sea, cuando entran al espacio donde están las niñas. Las dos niñas están jugando tranquilamente con unos juguetitos en el suelo como si nada pasara. Cuando la madre le pregunta a una oye por qué están llorando, ella responde Nosotras no estamos llorando, bueno. Vimos que lloraban. No. Nosotras no estás jugando a que llora tu muñeca. No. Nosotras no. No estamos jugando a eso. Bueno. La sensación fue rara. HabÃa un nerviosismo porque el llanto que se escuchó fue un llanto muy claro y era llanto como de niña. Llevaban ya algún tiempo ahÃ, algunas semanas o meses y se ven acostumbrados a los sonidos propios de la región y aquel son un nido no era propio. No habÃan oÃdo el clásico sonido de los pájaros que están en los árboles o el de alguna cosa que hubiera por ahà en la vegetación. Esto era un llanto de niño. Unos dÃas después les vuelve a ocurrir lo mismo. Pero esta vez lo que oyen son risas. Se escuchan muchas risas en la parte de arriba de la casa, risas risas de niños. Son risas simpáticas al punto en el que rosalÃa la mujer que estaba sentada ahà como de costumbre haciendo sus cosas, oye las risas y le llama la atención. Se ve que se le están pasando muy bien. Cuando voltea ve que la nana bajó por algo y está en la cocina con la cocinera. Toda la casa es abierta abajo por el calor. Tiene que ser abierta para que circule el aire. Si es que las ve y todavÃa le dice a la nana oiga, se ve que están muy contentas las niñas jugando. No la nana le responde. Disculpe, señora, pero las dejé dormida. Hay una cierta sensación de asombro. Se despertarÃan lo que pasa nuevamente suben. Esta vez suben las tres. La cocinera era una mujer muy grande y la nana y la esposa suben y se encuentran en la habitación. Las niñitas les habÃan puesto una especie de cubierta sobre del piso, sobre de madera, una especie de tabla. Ahà y ahà estaban acomodaditas, dormiditas. Eran muy pequeñas. Cuatro años, tres años, están dormidas profundamente. Cuando van a buscar al niño, el niño está allá en su habitación solo jugando con otra cosita. Tú te reÃste no, yo no me reà la risa. HabÃa sido una risa de niños cuando se bajan las escaleras, ya con cierto nerviosismo. La cocinera. Le vuelve a decir, señora Disculpe, que me entrometa, pero les recuerdo que estamos en tierra de chaneques. Pero qué es eso de los chaneques que todos me dicen chane que aquÃ, chane que allá. La cocinera les recuerda que los chaneques son pequeños, duendes, juguetones y que, bueno, hay que tratarlos con respeto y con cariño, pero que están viniendo de curiosos, que están curioseando porque como ellos son diferentes. Bueno, a la mujer le dice o por Dios, qué tan diferentes podemos ser. No tenemos tres pies. Dice bueno es que ustedes son se ven raros. En pocas palabras, los dÃas siguen pasando y en una de esas ocasiones, la mujer rosalÃa tiene que ir a tanto yuca lo que toma varias horas. No quiere llevar a los niños por el calor, el viaje en la camioneta vieja. Aquella que tenÃan era muy incómodo. Asà es que les pide que los cuiden, por favor, que no salgan, que no haga nada. Mientras esto ocurre, el esposo Jorge anda en los campos cuidando el ganado. Vaya usted a saber qué. Cuando unas horas después regresa a rosalÃa baja del auto, entra a la casa y se lleva una sorpresa muy rara. Los tres niñitos salen corriendo a recibirla muy contentos con la ropa al revés. El niño tiene la camisita con los botones a la espalda, la niña tiene el vestidito con el peto hacia atrás y la otra igual. Los tres están con la ropa al revés. Cuando entra le dice a la nana bueno y esto qué es qué estás haciendo. Aquella mujer le contesta es que andaban los chaneques, cómo que andaban los chaneques y para qué hiciste esto. Bueno es que aquà se acostumbra que cuando anda el chaneque para cuidar a los niños, los ponemos con la ropa al revés. Bueno, pues la mujer le dice que ya no creen eso y que aquà lo único que vale es el espÃritu santo y no sé cuánta cosa le ponen la ropa. Esta dos o tres dÃas después, la mujer está subiendo y bajando, arreglando cosas, va y ve lo que se va a comer. Está también viendo otro asunto que tenÃa por ahà pendiente. Cuando pasa de una habitación a otra por la ventana, alcanza a ver que va una de las niñas caminando afuera, solita va caminando allá lejos, se horroriza y le grita a la nana. La nana viene corriendo. Estaba atrás cuidando a un novia. Cuando ven a la niña corriendo, sale la nana, pero como gacela. Era una muchacha joven fuerte correteando a la niña y la alcanza. Cuando llegan a donde está la niña bueno es un asombro total. TenÃan prohibido salir de la casa, tenÃan prohibido ir hacia la vegetación. Ahà muy cerca pasaba el brazo de rÃo. La niña está muy contenta cuando la madre le dice pero en qué cabeza cabe haberte salido, cómo se te ocurre aquà hay muchas cosas. La niña dice que el amigo, que hay un amigo, que hay un niñito en su lengua de ellos porque además hablaban la mitad en español, la mitad de Neuskera. Le dice que habÃa un niñito y que es muy sonriente y que es chiquito. Y todo esto bueno. Meten a la casa y entonces baja sale la cocinera y la sienta a la señora y le dice señora, esto no es de broma. A esta niña se la estaba llevando un chaneque bueno, esta mujer se queda horrorizada de que le insistan con aquello. Ella no creÃa en eso, no creÃa en brujerÃas. Al dÃa siguiente, la cocinera llega trayendo estas pulseritas, peculiares que se ponen en los brazos de los niños que en algunas partes se les conoce como ojo de venado. Allá tenÃan otro nombre y le pide que se los ponga, que no le va a hacer ningún daño ponerles y que si los va a ayudar, A partir de ese momento se seguÃan oyendo las risitas. A veces el llanto se oÃa lejo todo aquello. Pero los niños ya no sufrÃan esas situaciones tan raras. Y entonces ocurrió algo diferente. Jorge era un hombre de treinta y tantos años, muy fuerte, no era muy alto, un tipo normal, pero muy fuerte, muy sano. De pronto empieza a perder el apetito. De pronto empieza adelgazar a cansarse. HabÃan pasado ya varios meses de que estaban ahà a cansarse. Mucho se le ve como va adelgazándose y en cuestión de algunas semanas se le ve visiblemente enfermo. Desganado. De pronto tiene episodios de Náusea. De pronto no come nada. Asà es que al médico hay una clÃnica en la ciudad, lo llevan allá, lo revisan, le hacen estudios. No parece haber nada, no sale nada. Todo parece estar bien, pero el tipo no come. Lo poco que come le hace daño. Aunque le preparen las cosas más sencillas que pudiera hacer ver un caldo de pollo muy austero, le hace daño. El tipo se está desmejorando horriblemente. Una tarde está rosalÃa cuidando del esposo, que está muy enfermo. Los niños están por ahà con la nana. Cuando sube la cocinera con un balde y le dice, Señora, lo que pasa es que a su esposo ya le hicieron daño a los chaneques rosalà está harta de aquello estalla y le dice por Dios ya váyase yo no creo en eso. Este hombre comió algo que usted le preparó y mire cómo está. Se enoja mucho la mujer aquella la cocinera se regresa donde estaba bueno. Al dÃa siguiente vuelve a subir y le dice señor a su esposo no va a mejorar mientras no lo cure alguien que sepa de chaneques. Algo hizo su esposo, que enojó a los chaneques y dejaron de ser juguetones y ahora lo están dañando. Bueno, aquello la hizo estallar. El hombre seguÃa muy mal al punto en el que finalmente, un buen dÃa agarran sus cosas y se van Y es cuando llegan a la Ciudad de México. Los exámenes médicos que le hicieron en el sanatorio español de la Ciudad de México, que en aquel entonces era lo más avanzado, no arrojaban nada, No habÃa ninguna bacteria extraña en el estómago, no habÃa ninguna cosa rara, ningún daño intoxicación. Simplemente el tipo estaba perdiendo la fuerza de vivir. Según contaban, lo que hicieron fue regresar allá adelante de tanto yuca al rancho. Cuando llegaron la cocinera llevó una persona que hizo un ritual en donde cantaban tocaban flautas. Después fueron poniendo cosas alrededor de la casa. Después se fueron al rÃo y casualmente en el rÃo. Este hombre habÃa traÃdo maquinaria para ser un abrevadero y habÃa derribado mucha de la vegetación. Ahà ofrecieron disculpas y este hombre tuvo que ir y él mismo ofrecer una disculpa, hacer una serie de cosas Cuando lo platicaban aquello les daba mucha risa porque decÃa no lo podÃamos creer. Dos dÃas después, el hombre está comiendo fuerte y sano. Años después tuvieron que salir de ahà la situación criminal en la región los obligó a irse de nuevo a la ciudad de México, en donde emprendieron otro negocio. Imagino que seguirá allá esta gente, pero su historia de los chaneques ha quedado muy grabada, porque ellos no creÃan en nada de eso. Pero a veces, aunque no se crea, las cosas llegan a ocurrir. Y es que el chaneque mexicano es un ser muy especial. Verá es una creencia muy antigua. Chaneki básicamente es una criatura que pertenece al dios Chan o Chane, un equivalente Atlalock Dios del agua. Son criaturas de agua. Es muy parecido a los elementales europeos. Es un ser que no es material, pero que puede verse, pero no puede atraparse porque no es fÃsico, pero habita en su propio reino. Hay quienes aseguran que Owikan Chanecker quiere decir el que vive en los lugares peligrosos, de acuerdo con otras interpretaciones, o Wikan Channecker quiere decir el que vive abajo, el que vive en lo profundo, dado que se cree que vivÃan en la región donde habita el dios Chane, la región del agua, las regiones profundas. La creencia antigua, tan antigua como unos mil doscientos años y se ha extendido a lo largo de mucho tiempo en regiones de México, como Veracruz, Tabasco, hacia el sureste Campeche, hacia el norte del Estado Tamaulipas y hacia el lado del Océano PacÃfico, en Guerrero Morelos Oaxaca. La creencia en los chaneques es muy extendida. Se les describe como seres pequeños. Un metro noventa centÃmetros hay chaneques y chanecas, es decir, varones y mujeres. En este caso puede haber también crÃas, pero su apariencia es engañosa, ya que aún cuando parezcan niños y se comporten como niños, tienen un rostro avegentado. Es difÃcil dar una descripción realista porque no se han visto o las personas que los han llegado a ver. Es muy breve el avistamiento, pero hay quienes aseguran que tienen los pies hacia atrás. Algunos dicen, según sus creencias, que les falta una oreja. Otros dicen que tienen cola otros que parecen viejitos. La realidad es que es un elemental de la naturaleza y puede tomar muchas formas desde animales, aparecer como seres humanos de apariencia peculiar. Pero en términos generales, hay una enorme similitud con el leprechaun con el duende irlandés, con las criaturas elementales de las regiones francesas. Es curioso, pero esto surge en una civilización totalmente separada de la Europea, totalmente aislada y la concepción es muy parecida. Ahora bien, cómo se manifiestan los chaneques. Bueno, tienen varias cosas. La primera es son muy bromistas cuando se les trata bien. Cuando se les trata bien significa que no se les afecta. Por ejemplo, si alguien vive en una casa en una región apartada en medio de la vegetación, debe de tener ciertas precauciones. Primero, nunca maldigas el chaneque son muy sentidos. Segundo, de vez en cuando déjale un regalo, una bebida, unos cigarros, un dulce, un pan, algo que él no tenga, no le pongan frutas. Por favor, eso hay en abundancia solo en la naturaleza por todas partes. Pónganle algo que no pueda el tener o pónganle algo brillante y bonito. Un juguete, por ejemplo, es muy apreciado. Se dice que el chaneque lo llevará a su reino y allá con los suyos, lo disfrutarán mucho. Pero además hay otras peculiaridades. El chane que puede venir aquÃ, aquà es tenue, es sutil, pero se puede escuchar y se puede sentir, puede tirar cosas, puede jalar cosas, Puede también reÃr, cantar y llorar o, por lo menos parece como si asà lo hiciera, aunque en realidad solo lo imita. Suele gustar de ciertos niños y se cuenta que cuando un chane que está enojado puede robarse al niño llevárselo. Pero cuando se le trata bien es muy benéfico y suele proveer de agua y abundante vegetación y abundantes frutas, pero cuando se tocan sus lugares, se maltratan sus lugares, puede provocar daños muy graves. Puede hacer que la gente pierda su tonal parte de su alma, la energÃa vital, y entonces enfermarán y sufrirán desgano, sufrirán la pérdida de apetito, se irán enfermando hasta morir. Si es que no se hace algo para ayudarlo. En diferentes regiones se le conoce de diferentes formas esta ceremonia por ejemplo, en guerrero se le conoce como el buen cle. El huencle es una ofrenda. Se le regala a algo a los chaneques para que estén tranquilos. En otras partes le llaman de diferente forma, pero es más o menos lo mismo es obsequiarles algo, es darles algo para que estén contentos, para que se porten bien y, por supuesto, no se deben hacer cosas agresivas. Poner algún tipo de veladora para ahuyentarlos que marchiles va a provocar más problemas. Si están molestando, se les puede hablar, se les puede decir que, por favor, no estén asustando. Hay gente en la región de Veracruz que se dedicaba hasta los años setentas para eso. Iban a las casas donde habÃa chaneques molestando y les hablaban. Les explicaban que estas personas estaban pasándola mal por ellos que si querÃan quedarse, Se podÃan quedar, pero que no los molestaran. Y asà sucesivamente. En las regiones más hacia el norte, hacia Tamaulipas, hacia la curva del Golfo de México, se hacÃan rituales un poco más elaborados, pero siempre tratándolo con cierto respeto, con cierto cuidado. El chaneque puede ser un aliado si se le piden bien las cosas, los pozos van a tener agua, los cultivos van a ser prósperos y no va a haber muchas plagas. Incluso pueden asustar a los maleantes. Se dice que un chaneque que está muy afincado con alguien, que está encariñado con un humano, puede cuidarlo y si alguien se acerca a ser un mal, llega a defenderlo. Y ahà viene una parte también muy curiosa. Algunas leyendas antiguas decÃan que los chaneques también pueden mezclarse con los humanos, y asà hay leyendas de hombres que se fueron a vivir con una chaneca, pero nunca regresan porque una vez que entras allá ya no puedes salir. Ya eres chaneque, pero si sales tu tiempo es diferente y seguro morirás muy pronto. También pasa lo mismo con el hijo. El hombre y una chaneca pueden tener una crÃa. Según la antigua tradición, pueden tener un niño. Este niño mientras esté entre los chaneques allá abajo en su tierra, será chaneque. Pero si llega a salir y entrar al mundo de los humanos, pierde todo eso y se convierte en un humano muy feo, Y no solamente eso, sino que se avejenta muy rápido. La combinación no es buena. Asà es que también cuando una chaneca encuentra un hombre si es que llega a tener una crÃa. Esta crÃa debe de quedarse allá. No es una buena combinación. Ya hay muchas leyendas respecto a esto y ninguna termina bien. Pero no todas las historias de chaneques son de desenlaces terribles. Hay una historia que nos platicaban hace muchÃsimos años, una historia de localizadores de pozos pozo. Uno de ellos era Don Juan y era un sahorÃ. Era un hombre del que le platicar en alguna ocasión que localizaba pozos mediante orqueta, péndulo y unos aparatitos muy curiosos. Su trabajo consistÃa en caminar la tierra y donde la horqueta comenzaba a hacer oscilaciones, marcaba y después localizaba. Don Juan tenÃa un amigo compadre muy querido al que le llamaban el corazón. Le llamaban asà porque era muy enamorado. El corazón siempre andaba enamorado, pero él era un localizador de pozos diferente. Ãl aseguraba que localizaba los pozos con el chaneque sÃ, el corazón era de un lugar que se conoce como teloloapan en guerrero. VivÃa arriba en alguna parte. HabÃa nacido por allá, arriba en una pequeñÃsima población, en una comunidad muy marginal. Lo que hacÃa este hombre es que llegaba al sitio donde iban a localizar el pozo y comenzaba a caminar de un lado a otro. Iba venÃa y de pronto les decÃa esa, ahÃ, ahÃ, ahÃ, y se acercaba a la oreja y les decÃa van a encontrar a tantos metros y preparan una adme para el pozo. De tal era muy curioso lo que decÃan y siempre que los llamaban, los llamaban juntos y entre los dos trabajaban muy bien el corazón. Lo que decÃa es que cuando iba caminando iba huyendo al chaneque habÃa veces que el chané que se quedaba callado ahà no era otras veces el chané que se reÃa ahà era y cuando iba buscándolo el chané que iba riéndose y conforme se reÃa ese era el punto otras veces cuando iba caminando en alguna parcela y oÃa que el chané que lloraba era momento de irse era momento de irse. Ahà habÃa algo muy mal, muy mal lo que fuera que hubiera en ese lugar era muy malo. Ahà no podÃan hacer nada. Es más, él no iba a cruzar esa parcela. Curiosamente, cuando encontraban estos lugares, lugares en los que generalmente habÃa, según decÃan, entierros de personas que estaban ocultos, habÃa maleficios cosas de esas. Si Don Juan entraba con la horqueta a la horqueta se le daba la vuelta hacia él. Lo regresaba. Lo regresaba. Era muy curioso lo que hacÃan. Pero el Corazón contaba cómo habÃa sido esto, de dónde habÃa sacado el chaneque. Y es que en Teloloapan que está arriba de Acatempano, en Guerrero tierra muy complicada. Hay este rÃo precioso, que es un nacimiento de agua cristalino bellÃsimo. Hoy en dÃa hay un balneario y hay gente ahÃ. Pero en su tiempo no habÃa nadie. Nadie iba para allá por qué era el arroyo de los chaniques. Pero el Corazón, cuando era niñito, vivÃa allá arriba en una pequeña casa y tenÃa que bajar caminando, acompañando a su mamá a traer agua del arroyo. Llevaban el agua a la casa y asÃ, cuando tenÃa unos seis años, ya se iba solo y decÃa que de pronto un dÃa se encontró rodeado de unos niños que él pensó que eran niños que jugaban ahà y él se metió a jugar el corazón. Era un hombre de tés, muy morena, bajito delgado y decÃa que él se metió, pensó que era niño. Se metió al arroyo y estuvieron mucho rato. Cuando salió ya se llevó sus cubetas, la mamá lo regañó y él no sabÃa ni qué a los dÃas siguientes. Cada vez que iba, cuando llegaba si no habÃa nadie más, estaban los niños y se metÃa a jugar y decÃa que les tomó cariño y conforme iba creciendo y se hizo un muy muchacho esplicado fuerte, seguÃa yendo y se seguÃa encontrando a los niños parecÃan niños. Ãl ya sabÃa lo que eran para ese entonces sabÃa perfectamente lo que eran, pero seguÃa teniendo el gusto de encontrárselos. Cuando habÃa más gente, no habÃa chaneques, pero cuando él iba solo allà estaban. AsÃ, es que se iba también de noche, cuando no habÃa nadie llegaba y ahà estaban ellos. Hablaban en su propia lengua, que él no entendÃa, se reÃan, jugaban, él se aventaba piruetas y asà le tomaron cariño. DecÃa aquel chane que le tomó cariño y por eso lo acompañaba. Pero por lo mismo de que le tomó cariño, él tenÃa la confianza. Y cuando lo venÃan a buscar, que no fuera para encontrar agua, lo venÃan a buscar para que ayudara a curar a alguien, porque los chaneques eran terriblemente celosos y si alguien entraba a sus aguas sin pedir permiso Si alguien ensuciaba los pozos sin respeto, si alguien hacÃa un pozo cerca del arroyo sin pedir permiso, enfermaban de gravedad y entonces iban a buscar al corazón para que viniera e hiciera el buencle el huincle apropiado con bastantes regalos y hablara con ellos. Lo hacÃa solo completamente solo. Nunca llevaba a nadie más. Se sentaba a la orilla del arroyo, se esperaba un rato. Después comenzaba a poner cosas, los obsequios que iban desde tamales, mezcal obviamente mucho mezcal, cigarros, objetos varios y alguna cosa muy personal que el enfermo hubiera regalado como fuera un reloj, una cadenita, un anillo, algo valioso brillante que ponÃa ahÃ. Después de pedir disculpas a nombre de esa persona, se iba al dÃa siguiente regresaba con la persona para que pidiera disculpas y asà sucesivamente hasta que la persona sanaba de un dÃa para otro. Es lo que decÃan lo que contaban, que era de un dÃa para otro. En toda esta región, durante años se ha contado acerca de la presencia de los chaneques y se cuenta eso. El chane que puede ser amistoso, puede ser juguetón, pero también puede ser muy peligroso y puede ser también muy dañino. Asà es que hay que tener mucho cuidado, porque si viene usted a México o está en México, los chaneques son una creencia que sigue viva después de mil doscientos años. Están presentes en las en diferentes zonas arqueológicas están en muchos lugares. Los antiguos mexicanos lo creÃan y casualmente, en pleno siglo XXI sigue habiendo historias de chaneques y bueno tenemos algunos comentarios. Como estamos en vivo, tenemos la gran ventaja de poder mandar saludos y agradecimientos. Michelle Rueder, muchas gracias por su aportación, por su apoyo. Don Julio de la Rosa, le mandamos un fuerte abrazo, Rick, que también nos está acompañando nutrición realista. Nuestra amiga les encargamos pasar a visitar. Por ahà el canal está muy bueno. Tiene unos videos muy entretenidos, pero que al mismo tiempo son muy informativos. Ojalá puedan pasar nutrición realista. Alejandra DÃaz de León, muchas gracias, Alejandra Carla Ãngeles jr Aleve Arevalo, Azucena Gutiérrez, Ana, MarÃa Arreola iber Rosales, Sandrela RamÃrez. Muchas gracias a todos ustedes y bueno Po m x R. Nos pide que le mandemos un saludo o m x un saludo muy cordial del tÃo Oscuro, que te agradece que nos acompañe siempre. Muchas gracias. También Babis pide que saludemos a Chalco Chalco. Tenemos unas historias de la zona de Chalco, Tremendas en la zona del bordo, en la zona del lago. Hay ahà una cantidad de espantos brutal Desde Zapopan, Jalisco nos escucha toda la familia de Jorge, su esposa y sus hijos, dante matÃas yasmin Jasmina es la esposa Perdón. Muchas gracias por acompañarnos. Les mandamos un enorme abrazo hasta Zapopan. Gracias. También mandamos muchos saludos a José Ramón, mi Tocayo y Carolina, que están en Cholula. Qué bueno que nos acompañan. Mingi dice que en España son las cuatro cuarenta y ocho a eMe y nos escuchan varias personas allá. Caray Muchas gracias, Mingi. Les mandamos un abrazo a todos ellos y bueno, ahora mismo hemos platicado de gente de allá esta historia. La platicaban aquà y es muy grata para nosotros y muy grato saber que nos acompañan desde allá. Y bueno, quiero avisarles algo importante para nosotros y es que a partir del lunes tenemos para ustedes es un relato, una serie, una serie de terror que se llama La muñeca. Son cinco capÃtulos. La muñeca es una obra muy interesante para nosotros. Es una creación de relatos de lado oscuro basada en un texto de Yolanda Lemus, que es una obra que presentamos en teatro y que resultó ser tremendamente exitosa, pero en radio además, es muy impresionante. Son cinco capÃtulos que vamos a presentar lunes a viernes a las diez de la noche. Como siempre esté pendiente y no se pierda ninguno de los capÃtulos, porque se pone muy bueno aquello. En fin, pues hemos platicado de chane que es esta noche. Hemos mandado muchos saludos. Les externamos nuestro agradecimiento esta noche en que además estamos alcanzando, según entiendo, los cuarenta y cinco cero suscriptores, cosa que también nos emociona mucho. Sebastián López le mandamos un fuerte agradecimiento. Alexas Alexis Tabares pide saludos hasta León Guanajuato, cosa que hacemos con mucho gusto. León Guanajuato es un lugar muy querido para nosotros por cuestiones de trabajo. Estuvimos allá varios varios años, Conocimos personas valiosÃsimas, conocimos historias impresionantes. Asà es que mandamos allá un enorme saludo. Mil ciento setenta y cuatro personas acompañándonos esta noche. Les agradecemos esa preferencia. Muy buenas noches y que descansen en paz







