Brujas || Relatos del lado oscuro (Original Radio)

En este programa se presentan testimonios mexicanos acerca de leyendas y encuentros con brujas en voz de sus protagonistas.
En este programa se presentan testimonios mexicanos acerca de leyendas y encuentros con brujas en voz de sus protagonistas.
Esta noche en relatos del lado oscuro. Le vamos a presentar relatos acerca de este tema desde una perspectiva mexicana, las creencias mexicanas acerca de las famosas brujas, con testimonios del auditorio y relatos. Comenzamos relatos del lado oscuro, patadas seres, extraños, sucesos, inexplicables, versis historias que otras mentes prefieren ignorar. Esta leyenda tiene mucho que ver con un asunto que en pueblo ocurre regularmente y que es conocido como las caneplas o las bolas de fuego. Un rela to us estado presente durante muchÃsimo tiempo. De hecho, Atlisco es un lugar en donde esto se conoce muy bien, un lugar en donde ocurre con cierta regularidad. Las bolas de fuego han sido conocidas como brujas. Se cree que son brujas. Es parte de la leyenda. La forma es muy tradicional la bruja se desprende de algo de su cuerpo, de alguna parte de su cuerpo, para después transformarse ya es en bola de fuego o en alguna especie de ave nocturna. Generalmente se mueve en esa forma. Contrario la usanza tradicional de la bruja europea que viajaba en una escoba o en alguna cosa, la bruja mexicana y muy particularmente la bruja de Atlisco, se convierte en bola de fuego para viajar y asÃ, sin necesidad de presentarse con su verdadero rostro. Puede deambular durante la noche moviéndose ya sea a ras de suelo, rodando como si se tratara de un una madeja de paja encendida, todo bien, volando a baja altura entre las copas de los árboles como si diera saltos de uno a otro árbol. Es un asunto que he estado ahà presente durante mucho tiempo y no necesariamente, y eso, por favor, no me lo diga no necesariamente. Se trata de globos de Cantoya. Ciertamente, en algunos casos habrá lugar a confusión cuando ha habido alguna celebración y se envÃan estos globos de papel de aire caliente. Puede dar la idea de una bola de fuego por ahà flotando y haciendo cosas raras, pero no siempre es asÃ. De hecho, esto es algo muy antiguo. Los primeros relatos de los que se habla acerca de las brujas que bajaban del cerro de San Miguel el Natlisco son del siglo XVIII mil setecientos y fracción se contaba que desde el zócalo se podÃa observar a las brujas que bajaban del cerro, porque también se creÃa que vivÃan en las cavernas del cerro de San Miguel, en donde hacÃan sus fechorÃas y después bajaban al pueblo en búsqueda de niños, los cuales eran chupados y amanecÃan muertos. Después, simplemente la bruja remontaba el vuelo en esa forma de bola de fuego y regresaba a San Miguel. De ahà que en algún momento las vieran bajar y después las vieran volver al cerro de San Miguel y perderse. Tradicionalmente es algo que se ha dicho. Se creÃa que las brujas no solamente podÃan atacar a los niños pequeños, sino que también se valÃan de esa forma, de esa apariencia de bola de fuego para arruinar al ganado de aquellos quienes aún les habÃan provocado algún daño o se habÃan metido con sus cosas. Por supuesto que también podÃan provocar toda suerte de problemas desde infertilidad, en problemas de salud Vaya. HabÃa muchas creencias y además, muchas creencias que son muy comunes a diferentes regiones, no solamente de Atrisco. Este fenómeno es conocido en el Estado de México, en Tlaxcala, en Queretaro, en Guanajuato, en muchas partes del centro del paÃs. Era una idea común la existencia de estas bolas de fuego y sobre todo en las zonas rurales, en las zonas campestres es donde más se presentaba este asunto. Por alguna razón, escogÃan estas latitudes en donde podÃan encontrar una casa solitaria, en donde ser de las suyas engatusar a los padres o dormirlos profundamente mediante alguna suerte de encantamiento, para después agredirles a los pequeños. De ahà que se pensara mucho que esto era privativo de las regiones apartadas, porque preferÃan eso encontrar una s casa solitaria perdida en medio del campo, en donde tuvieran el tiempo, la tranquilidad y la soledad para hacer eso, aunque no necesariamente era privativo de esas zonas. También hay algunos relatos que hablan de ciudades o, por lo menos, de poblaciones en el centro en donde ocurrÃan estas situaciones. Pero es curioso que sea algo tan común que se haya dado en diferentes regiones del paÃs y con las mismas caracterÃsticas. La forma de moverse, la forma en la que por un momento pareciera que son bolas de fuego, tal cual como un globo encendido que lleva el viento, pero hay ciertos detalles que no parecen lógicos. Primero, el ir y venir, las bolas de fuego parecÃan ir brincando de un árbol a otro sin provocar que se encendieran. Ãstos podÃan bajar muy bajo a ras del suelo y después volver a remontar altura. PodÃan permanecer durante largos pieles de tiempo. Las bolas de fuego se podÃan ver durante un perÃodo prolongado de tiempo. No faltó, por supuesto, el valiente que disparara en contra de ellas, aunque según la tradición, hacer eso era firmar una sentencia de muerte. Pero como resultado de esos disparos o de esa intentona de darle muerte a la bruja, no habÃa ningún efecto. Aparentemente en esa forma, en esa transformación, hacÃa esa especie de bola de fuego. La bruja e inmune a las balas comunes y solamente aquellas balas que tenÃan, por ejemplo, una cruz en la punta no habÃan sido previamente bendecidas podÃan surtir algún efecto sobre la presencia de estas brujas. El temor era bastante real y tan real que ha seguido estando presente durante muchos años. Hay un caso que existe ahà en la documentación y demás de la última bruja que se conoce fue atrapada y, bueno, cómo decirlo, castigada, que fue en mil novecientos cuarenta y ocho sÃn gameplano, siglo XX. Según se cuenta en Tezcuco, en el Estado de México. HabÃa habido durante algún tiempo muchos problemas, muchos niños que habÃan sido chupados por la bruja. Se sabÃa que habÃa una bruja por ahà porque además habÃa problemas con los animales pequeños. Los animales de corral amanecÃan sin sangre y sin que los hubiera devorado. Ningún animal No se les veÃa amordisqueados, despedazados destripados no simplemente amanecÃan muertos. Incluso dentro de sus propios corrales, dentro de sus gallineros. Los animalitos aparecÃan muertos. Pero más grave era cuando luna llena aparecÃan niños muertos. Se cuenta que todo esto fue ya tan a conocer En la zona. La gente comienza a tener mucho miedo y comienzan a tratar de ver quién es porque a la usanza antigua se sabÃa que habÃa una bruja cuando comenzaban, por ejemplo, a morir los niños. Segundo, a echarse a perder la leche. Una señal de brujerÃa clásica era que la leche recién ordeñada se echaba a perder y comenzaba a pestar, al igual que los quesos la mantequilla. Todo aquello no servÃa y la zona de tescoco habÃa varios lugares en los que habÃa ganado. Se producÃa mucha leche y comienzan a sospechar que algo, algo tiene que ver con una bruja, que hay alguien que se transforma en bruja, habÃa otras cosas. Las sospechas se hicieron inmediatamente y crecer conforme, van muriendo niños cada vez que hay luna llena. Bueno. Eso era muy raro. Si hubiera sido por enfermedad, habrÃan fallecido en cualquier momento. Pero se encuentra la leyenda, era especÃficamente la una hierna y el resto del tiempo habÃa otros animalitos muertos. Alguien comienza a sospechar y comienza a sospechar porque una noche ve bajar de una ladera que está en las afueras de tescoco la bona de fuego y sabedor de que no podÃa hacerle nada con sus disparos. No lo hace, pero observa hacia dónde va al dÃa siguiente se entera de que en esa dirección, donde fue la bola de fuego, habÃa habido varios animalitos de corral muertos y sin sangre. Esta persona va y platica con los dueños de como pasó. Se entera y le comenta que vio a la bruja bajar de cierta dirección. Unos dÃas después, vuelven a observar la bruja con mucho cuidado se habÃa formado este grupo de personas que estaba vigilando y observan que aparece de la misma dirección de aquella ladera y se mete y se pierde por allá. Al dÃa siguiente vuelven a saber de en varios animalitos muertos. Vuelven a dejar pasar. Unos dÃas y una noche de luna llena, salen a vigilar como siempre, armados de escapularios, cruces y todo lo necesario, y observan mucho más cerca de dónde aparece cuando al amanecer con luz de dÃa. Saben de la muerte de alguien, de algún niño inmediatamente bueno, saben que no habÃa duda, por lo menos es lo que se cuenta. Caminan en aquella dirección y solamente encuentran una casa. La casa es de un individuo que vive con su esposa y con varios niños, una vida ordinaria. Vamos cuando se acercan a hablar con el hombre, le dicen oye hay algo mal con tu esposa. Ãl no lo puede creer. Les dice que no es cierto. Pero hay ciertos detalles que parecÃan haber cambiado y quien resultaban sospechosos porque, siendo mil novecientos cuarenta y ocho una época muy difÃcil, no habÃa mucho dinero y, sin embargo, en su casa siempre habÃa algún guiso raro. Pero esto no habÃa sido desde siempre tal parecÃa que su esposa habÃa comenzado a cocinar con mayor frecuencia moronga y rellena que se hacen a base de sangre, asunto que le resultaba chocante, porque a él ni siquiera le gustaba ese guiso. Pero cuando se acercan y le comentan que creen que su esposa es una bruja, evidentemente comienza a dar cabos y si bien no puede creerlo o no quiere creerlo, varias personas más se acercan para comentarle de lo ocurrido y lo hace escucha y, tal como en la leyenda, según se cuenta, en aquel mil novecientos cuarenta y ocho, este hombre finge estar dormido, espera hasta que escucha, levantarse a su esposa y salir. Cuando se da cuenta que ha salido, él se levanta, camina hacia afuera y se topa con su amigo, uno de sus conocidos, quien le relata que ha visto a su esposa salir y convertirse en bola de fuego. En la cocina habÃa un horno encendido, cosa muy inusual y a un lado encontraron las piernas. Por lo menos es lo que cuenta la leyenda de tezcoco. Resulta increÃble. Yo lo sé, resulta absurdo, pero es lo que se contó en su momento. Lo que hace esta gente es meterlas al fuego y entonces regresar a la cama, meten aquellas cosas y se queman. Esa misma noche, regresa a la mujer, se transforma en mujer y comienza a llorar. Cuando la encuentra el esposo está en el suelo y no tiene piernas. Es lo que cuenta la leyenda. Bueno, momentos después llega toda la gente y la agarra bajo la premisa de que era la bruja y la llevan con las autoridades, con la presidencia municipal y la meten a la cárcel. En donde estuvo varias semanas. Lo curioso es que los diarios de la época hablaban de la bruja de Tescoco y de cómo estaba en la prisión y la habÃa visto muchÃsima gente sin piernas. El problema es que qué hacÃan con ella legalmente nada. Según se cuenta, La mujer fue quemada en mil novecientos cuarenta y ocho. SÃ, bajo una turba, habÃa una turba que llega y arranca la puerta de la cárcel, la echa afuera y la quemaron. Se cuenta que bueno, ahà fue el final de aquellas calamidades y que a partir de ese momento no volvió a darse por lo menos en la zona de Texcoco el asunto aquel de los niños chupados ni de los animales chupados. Cabe señalar que sà hay un dato histórico de que una mujer fue quemada en aquel entonces la mente racional me dice que aquello fue simplemente una psicosis colectiva. Pero la historia cuenta que fue una bruja. Buenas noches, buenas noches, bienvenido, pero lo tur me Sucedió un nueve de mayo, pues no trabajamos la panaderÃa. Terminábamos ya de trabajar. A las dos tres de la mañana cerraba la panaderÃa y yo habÃa un ladito. Me dijo un papá vete a dormir, hijo, porque te lo van a tentando. SÃ, el je fue para la carga. También él estaba cerrando ya la puerta poniéndole un candado y estaba a la orilla de la carretera. Te pegadita a la orilla de la carretera. Y como el amenazar de esto hoy, como que cayó algo, algo pesado, dimos muy pesado y se rodó y yo me espanté y cuando sentà atrás de mà como a un metro. Cayó una bola enorme, una bola negra. De repente veo asà como que voló. Extendió unas alas, como más o menos si me tiré como tres metros, asà de envergadura, voló como como quince veinte metros. Y ya habÃa entre casa y casa, habÃa un baldÃo y por ahà se metió papá papá y sable qué pasó, Hijo, me acababan de espantar. Vi una cosa que cayó atrás de mÃ, una cosa de una bola negra como una hejolota, un guajolote enorme. Y si para dónde se fue, por acá se metió y se mete corriendo acá en la pistola, por dónde. Dijo por dónde, y yo le digo por acá venga y este ya nos fuimos a seguir el animal y ahà habÃa un aguatate enorme y ahà la vimos parada para bueno el animal ese. No estoy diciendo por qué decir en la bruga, pero todos dicen que asegura que eso era y lo que hizo mi padre fue apuntar con la pistola y dispararle. Pero caso curioso que nunca salió la bala y bueno fue el otro dÃa. Comentaron dice que el nueve de mayo de la iglesia de mi pueblo se ve hacia algunos cerros lejanos y que los nueve de mayo es cosa curiosa hasta el sacerdote es que él veÃa esas bolas de fuego que, como que se pasaban de un lugar a otro, se elevan y se dejan caer sobre los árboles y se pasan de un árbol a otro y todo eso. Pero a mà sà me sucedió la verdad. Me desperté mucho. Me sucedió a mà directamente. Muy buenas noches, bienvenida, gracias. Mire mi siguiente relato. Me da cuenta mi abuela. Nosotros somos de la estada de la escala sÃ, y nos platicaba que ella tenÃa una tÃa y antes dormÃan en petates, entonces más plática, que ella tenÃan una niña recién nacida y que, igual como el señor mencionó, escuchaban un ruido muy fuerte en el techo y entonces ellos no prestaban atención y de repente, esta tÃa, que se llamaba Luisa, se acordó de su bebé y de las brujas. Entonces escucharon cómo andaba un animal aleteando dentro de la recámara y separó mi tÃo en ese momento y vieron que estaba un guajolote, una guacolota negra, muy grande, y entonces la plataban de asustar y al momento en el que le espantan, ellos lo velan. Me imagino que aprendÃa una vela, porque en ese entonces no habÃa luz eléctrica ahà y ven que la niña que estaba recién nacida estaba ya en la mitad del cuarto y entonces ni siquiera mi tÃa nos platican abuela que le decÃa a mi tÃa que ni siquiera se habÃa dado cuenta de que le habÃan calado a la supuestamente a la niña no, Y lo que ellos dedujeron es que probablemente una bruja se habÃa metido para quedarse dobara a la nena y nos decÃan la abuela que en los aguacates las brujas se paraban a espiano a la gente y a esperar se habÃa dinero recién nacido. Entonces, para nosotros era tétrico, era un aguacate, porque en la noche decÃas y se aparece una bruja ahà qué vamos a hacer eso, Sé si era bastante temeroso ver los aguacates porque son árboles muy muy grandes. SÃ, y eso qué época fue mi abuela tiene ochenta años. Yo creo que pues sÃ, hace como unos sesenta setenta años. SÃ, y lo que pasa es que en esta población era muy desfagada. De hecho, me plática mi abuelo que habÃa amellales en las calles, que ni siquiera habÃa luz enéctrica. Se aprendÃan fogones en los terrenos para poder ahuyentar en trÃo cuando era muy, muy interesante. Guamente era una población pues un poquito auspera sà todavÃa un poco atrasada y bastante, pues le agradezco mucho su relato, uy quÃsima, a veces un saludo atrás de de las calles. Gracias, un abrazo perlero, un buen relato. Y es que esa es una constante que cuentan muchas personas lo del animal este que de pronto se escuchan los tejados y cuando lo ven, pues es un guajolote, pero un bajolote de noche. No es frecuente. Son animales de corral. Vaya a cierta hora. Cuando empieza a oscurecer, se meten a sus corralitos, a sus gallineros y ahà se quedan. Pero es muy frecuente que se cuente esto como bajolotes o aves en general muy grandes y se asocia, evidentemente, con el relato de las brujas, que es también bastante como mon El problema de estos explicar qué es la mente racional. Nos dice que no tiene mucho sentido. El que una persona se transforme en una bola de fuego no parece tener lógica. TodavÃa PodrÃamos entender, por ejemplo, los ómnis. Finalmente, el universo es enorme. Puede haber otras civilizaciones, puede haber otras razas, otras especies de seres inteligentes. Tiene algún sentido vamos puede existir un animal misterioso trepado por allá en las montañas, un hombre de las nieves, algo asÃ, incluso algún animal prehistórico que haya sobrevivido todavÃa como que alcanza a la mente. A decirnos puede ser pero que una mujer se quite las piernas para convertirse en bolo de fuego. Resulta muy difÃcil de creer. Y, sin embargo, hay muchos relatos al respecto y algunos de ellos ni siquiera son de allá de la época de la colonia. Son mucho más recientes. Ahora mismo hemos escuchado dos de ellos más o menos cercanos y o y otros que ocurrió hace No sé si usted lo recuerda, que incluso fue una noticia. En el noticiero de la mañana se comentaba como unos trabajadores desde la impresión de la carretera Matrisco habÃan visto estas bolas de fuego que subÃan y bajaban por una especie de cañada, pensando que esa era la hierba que se estaba quemando. Estuvieron ahà atentos, pero pues no no habÃa tal. Después llegó la gente de vialidad, quienes vieron aquello y pues tampoco se metieron a ver de qué se trataba, sino que desde arriba se veÃa, pero no provocaba fuego. La hierba estaba seca. Por lo tanto, podrÃa haber sido un incendio y bueno, se hubiera generalizado, pero aquello no prendÃa la hierba. Después parece que incluso hubo por ahà algún elemento de protección civil que tampoco supo de que se trataba. Y finalmente, los reporteros, quienes todavÃa antes del amanecer, tuvieron la oportunidad de ver una de estas esferas que eran descritas en su momento. Uno de los tres testigos tuvimos oportunidad de platicar con él y nos decÃa que era algo parecido a una bola de paja de esas que arrastra el viento a estas madejas de hierba, que arrastra el viento que estaba encendida y que era arrastrada por el viento. El lado único detalle es que esto subÃa y bajaba y eran varias de estas cosas que parecÃan subir y bajar de la cañada hasta que finalmente aquello desapareció por completo. En algún momento antes del amanecer, cuando los trabajadores bajan a esta cañada a ver qué era deberÃa de haber dejado quemada la hierba, se topan que el pastizal no era muy abundante, pero era pastiza al seco y sin embargo, no estaba quemado. Entonces qué era lo que estaban viendo. Además, en un lugar donde tradicionalmente se han contado estas historias, asà que aún cuando no parezca tener mucho sentido, ocurre como suele suceder, en el terreno de lo paranormal. Ahora bien, donde hay un relato, tiene también que haber algunas otras cosas, como, por ejemplo, los consejos para protegerse, y esta es otra de las variantes pintorescas que hay al respecto. Dentro del ámbito de la protección por llamarle de alguna forma, también hay numerosas cosas que hacer desde cómo proteger a los niños. Cuando se cree que hay, por ejemplo, algún tipo de bruja, siempre está la recomendación de colocar debajo del colchón, no debajo de la almohada, y ser una creencia equivocada, porque se corrÃa el riesgo de que el niño se picara. Pero colocar debajo del colchón una tijera en forma de cruz. Esa era una de las tantas tradiciones que habÃa, o bien un listón rojo al lado de la cama. Esa era otra de las tradiciones y después otra más también era colocar un vaso con agua. Por alguna razón, el vaso con agua surtÃa un efecto muy especial que provocaba que la Bruja huyera dando grandes gritos ante el terror de aquel vaso con agua. No sé por qué, pero es parte de la leyenda. Buenas noches, Buenas noches bienvenidas. Muchas gracias. Mire Me gustarÃa captarle una historia que a mà me sucedió. Mire en mil novecientos setenta y uno yo tenÃa un bebé como haber tres cuatro meses. Entonces andaban ahà mis dos hijos más grandecitos, uno de cinco y la niña de cuatro con otros amiguitos ahà jogando. Entonces mi niña Chel y a mi Bebé empezó a llorar y a llorar y a llorar y yo le sobé y le dije tenÃa pañal suyo si tenÃa bueno hambre, nada, nada querÃa el bebé, pero hasta sudaba el chiquito. Entonces me acordé de que mi cuñado decÃa que habÃa que poner precisamente la tijera abierta para que hiciera la cruz, pero me dijo que abajo de la almohada, entonces ya la puse yo Y en ese momento, como que el niño se calmó porque lo cargaba, le daba pecho, no querÃa nada. Entonces, cuando yo puse la tijera allá abajo de la almohada, como que él, como que ya se cansó de llorar y dejó de llorar. Y entonces mis hijos, que andaban con otros niños jugando allá afuera, se metieron. Pero desfavorito, Mamá, Mamá, y uno bajo lo tote? Grando? Tote? Grando? Tote allá arriba de la azotea y entonces, ya que lo vieron, que voló. Pero pues, como yo no creÃa en eso, entonces dije. Bueno, pues no ese caso. No, pero sÃ, Ahorita, recuerdo que está usted contando estos relatos que a mà me pasó en mil novecientos setenta y uno. Cuida y qué cree que era ese animal, pues mire a lo que dicen, Ahorita, y mire mi suegra contaba muchas anécdotas de esa, pues yo creo que era una bruja y nunca supieron quién era. No nunca supimos, es que con la cosa de que el bebé estaba llorando, pues digamos yo seguà atendiéndolo. Los niños ahà jugaron les dije que ya no se salieron. Entonces, pues ahà acabó la cosa y su que hura era más o menos, pues como eso de las nueve de la noche y fue aquÃ, en la colonia San Manuel, estaba en la Universidad de Creo que en construcción estaba muy baldÃo por ahà todo el negros una baldÃa el grupito de casas, pues era el último dominio y ya empezaba ahà San Claudio y luego ya la Universidad estaba muy baldÃo por ahà pues, qué buena historia me ha contado a usted. Le agradezco mucho bueno, muy amable que tengan buena noche y este es un programa muy lindo. MuchÃsimas gracias. Gracias. Hasta luego, es una buena historia de primera mano. Qué efecto puede tener el ti pongan unas tijeras debajo de la cama. Es muy raro eso, pero es parte de la creencia y una creencia muy arraigada. Soy buenas noches, bienvenidos. Nada más para comentarles un relato ahorita que están hablando de la ojión de las brujas, pues es verdad todo esto porque en mi pueblo, que se llama San Francisco Piletas, municipio, de forma de bravo, mi mamá, por el año setenta y uno doscientos setenta y tres, mi hermano, el más chico, estaban acostados en el cuarto. El cuarto prácticamente, pues es con losa puertas, metálicas vidrios. Todo bien, pero resulta de que mi mamá sintió que le jalaron a mi hermanito, al Bebé. Entonces ella lo que hizo fue tratar de agarrarlo para que no se lo jalaran, porque se lo jalaban por el lado de los pies. Mi mamá no podÃa hablar. Entonces lo movÃa mi papá, pues es de las personas que tenÃa el sueño muy ligero. No pudo despertar lo que hizo para poderlo despertar a Pachurrales la nariz para que pudiera despertar entonces ella, mientras estaba batallando el que prácticamente era la bruja la que querÃa jalarse al niño al bebé para chuparle la sangre. Entonces ya después fue que mi papá despertó, pero la cobijita con que lo tenÃa en vuelto, pues con el forcejeo hasta se rompió, pero no les soltó al bebé. Entonces este ya fue que mi papá se despertó y prenden, se levanta y prende la luz. Ya no vieron nada, salió y en eso este ya afuera ellos nada más. Escucharon un ruido en la puerta, no vieron ningún animal, pero sà alcanzó a ver porque se salió de la casa al patio y sà alcanzó a ver una luz que prendÃa y se apagaba como tipo del avión. Cuando va una distancia lejos, se quiere decir que se retiró. Y si esto es verdad y que supieron que eran quién era bueno ahà en el pueblo se sabÃa que habÃa dos que tres señoras que eran brujas, pero hasta ahà nada más bueno, pues sÃ, ese detalle peculiar de que no podÃa despertar es que ellas prácticamente tienen un poder, porque mi abuelito nos platicaba. Tengo otra historia que él nos comentaba. Ellas tienen un poder porque hacen un pacto con el que no es bueno, asà como los nahuales hacen un pacto y les va a poder, se convierten en un animal, sÃ, la bruja, ya sea en un ave. Efectivamente, en otros ratos se lo comento, que se cortan los pies y lo sepan en el fugón, en la ceniza, pero de eso sà es cierto. Ellas tienen pacto con el que no es bueno, les va a poder, pero son seres humanos, pero se convierten en eso. Vaya relatos que nos ha tocado escuchar esta noche. Si usted tiene ellos pequeños, seguramente oà dormirá con un ojo al niño y otro por allá. Es curioso, pero esto además tiene que ver mucho con una tradición que era el bautizo de los pequeños. Según la tradición, la bruja buscaba a los no bautizados y eso me llevó un relato muy escabroso que escuché. Ese no me tocó a mà en persona platicarlo. Simplemente lo escuché de hace años de un suceso de una pareja. Era una pareja muy moderna. Libres pensadores se llamaban a sà mismos y eran un poco filosóficos. No creÃan en lo establecido, no creÃan en las cuestiones religiosas ni mucho menos, y tenÃan una niña pequeña. En algún momento, la señora que era librepensadora, participó en una serie de rituales de adivinaciones y de ocultismo y demás. Un buen dÃa, alguien les advierte que la niña pequeña corre peligro, etcétera. No y esta mujer no se casó pasado algún tiempo. Comienzan a pasar las cosillas en la casa, pequeñas cosillas y alguien les comenta que tengan cuidado con la niña pequeña, asunto que no lo creen que todo eso no es correcto, que no era cierto, solo que un tiempo después la criatura amaneció muerta. Se contaba que habÃa amanecido con una incisión en el cuello, una mordedura inusual que le habÃa causado la muerte. Como detalle curioso, ya llega a la gente del ministerio público. Recuperan el cuerpo bueno, ocurren una serie de cosas ahà alrededor todo muy traumatizante. La señora está un dÃa reunida con sus amigos que participaban en aquellas cosas y comentan que no que habÃa sido otro asunto que un animal y de pronto la señora recibe una mordida espantosa en el brazo que comienza a sangrar sin que hubiera nadie ahà ni ninguna cosa. Tiempo después abandonaron aquella casa y se decÃa se contaba que habÃa sido una bruja, que habÃa sido atraÃda por todas estas cosas que hacÃan ahà dentro y que porque la niña no estaba bautizada. Se contaba eso. Vaya usted a ver la realidad. La cabeza quedó abandonada muchÃsimo tiempo y se decÃa que habÃa ocurrido. Pero también en otro lugar nos platicaban acerca de esto, de las brujas y de cómo sembraba mucho miedo a la gente. Era una rancherÃa perteneciente a una ex hacienda, una antigua hacienda. TodavÃa era un rancho vivo, estaba el patrón, estaba la señora. TenÃan dos o tres chiquillos y un buen dÃa, los campesinos, la gente que vivÃa en esa rancherÃa, comienzan a espantarse y el patrón, que era un hombre que venÃa de Europa, no era muy creyente de nada de eso y se reÃa mucho. Les decÃa que no se anduvieran con tonterÃas, que eso era una lechuza, porque le comentaban que veÃan a lo largo del camino, por donde estaba el canal del agua de Riego, veÃan estas luces, estos fuegos que brincaban de árbol en árbol, y algunos de los peones que tenÃa cierto aprecio hacia la familia, se acercó llevando consigo varios objetos. No sé exactamente qué serÃan, pero contaban que eran amuletos de protección, listones y demás, y le pidió a la señora que los pusiera que se los pusiera a los chiquillos. El hombre, aquel patrón se rÃe mucho. Cuando la esposa llega y le dice Mira, me trajo don pedrito todo esto para que le ponga yo las camas de los niños y para que cuelgue en la puerta, porque hay una bruja y el hombre aquél se reÃa mucho y decir pero qué bruja. Las brujas eran en la Edad Media, eso ni existen ni tienes por qué hacerlo. Y la señora dice bueno, pues Mira, vamos a ponerlo y que el nombre se rÃe mucho y le dice que no ponga porquerÃas, que no haga caso de esas historias que eso que han visto no era otra cosa que una lechuza. El caso es que un dÃa este hombre tiene que ir a la ciudad, deja la casa, se va a la ciudad, se le va haciendo muy tarde cuando viene de regreso en una camioneta de aquellos años. Vi en el camino a la orilla, aquellas bolas de fuego que van brincando de árbol en árbol y le llama la atención porque no correspondÃa a lo que la habÃa visto. Ãl sabÃa comer una lechuza. Las habÃa visto muchas veces y aún cuando reflejan los ojos. Esto era más grande, mucho más grande que una lechuza y parecÃa ser como si hubieran prendido un mechero de sus de estopa lo que usaban para las heladas, para los cultivos delicados. PrendÃan estos mecheros que humeaban. DecÃa que era algo asÃ, Y bueno, le llama la atención, pero tampoco cree muchas cosas. Pero se va dando cuenta que aquellas bolas de fuego van en dirección hacia la casa del Rancho, hacia la casa grande. Y bueno se pone de nervios sea lo que fuera, parecÃa que era fuego y habÃa ahà almacenado el alimento de los animales, habÃa forrajes Y bueno piensa en aquello y se preocupa imprime velocidad y va viendo como aquellas bolas van brincando a la orilla del camino de un árbol a otro iban en dirección hacia la casa Grande. Cuando llegan, este hombre se baja corriendo de la camioneta, se mete a toda velocidad a buscar a su esposa para ver qué es lo que habÃa ocurrido. Y bueno, la encuentra. La mujer está sentada y esperándolo en medio del pánico, le dice que dónde están los niños, qué pasa con los niños. La mujer le dice que están acostaditos y dices que acabo de ver a las mentadas brujas. Quiero ver de qué se trata y en ese momento comienzan a escuchar los gritos de una mujer, pero no saben quién es. Dentro de la casa del rancho no habÃa salvo la señora y la nana que estaba con ella en ese momento, de escuchan los gritos como en el corral, como si alguien hubiera caÃdo ahà adentro y le estuvieran mordiendo los perros o algo y el aullar de perros, tener muchos perros. El asunto es que se oye cómo se aleja aquella mujer gritando, dando gritos, pero como si hubiera estado dentro del corral que estaba completamente cerrado, no habÃa por dónde se escapar a alguien de ahà y se aleja en la distancia y bueno el hombre que él está muy espantado y dice bueno no sé qué hice, qué es lo que escuchamos, y la mujer le dice bueno. Me da mucha pena decirlo. Pero fÃjate que ahora que tú te fuiste, pues yo colgué, colgué las cosas que me trajeron los peones, en la puerta de los niños, en la puerta del pasillo, que da hacia las habitaciones de los niños y en las camitas. Y pues fue eso. Al dÃa siguiente está el patrón y bueno, todo el mundo oyó los gritos Y viene a Don Pedro le dice oiga, pues eso fue fue a la bruja. Pero como encontró todos los amuletos, todas estas cosas se fue dando de gritos. DecÃan que después de eso, aquel hombre, bueno, sÃ, efectivamente le tomó mucho aprecio a su trabajador, pero además se llevó de ahà a su mujer, a sus hijos, los llevó a la ciudad por el temor de qué rayos era aquello. En fin, buenas historias, muy buenas noches a todos ustedes sÃguenos también en nuestro canal de YouTube relatos del lado oscuro







