La leyenda de la tulivieja (Demonio) || Relatos del lado oscuro (Podcast)

Es solo una leyenda, se cuenta que es mucho más que eso, que puede considerarse casi como un demonio, acompañe a Relatos del lado oscuro en un interesante recorrido por testimonios y relatos acerca de la llamada "Tulivieja".
La teorÃa del estructuralismo plantea que las diferentes civilizaciones tienen sus propios mitos, pero conservan una estructura central, una estructura primaria. De acuerdo con Levis Traus, todos los mitos tienen un componente común a todas las sociedades, por lo menos en parte. Eso explicarÃa el por qué la llorona mexicana pueda tener un cierto componente parecido a las náyades griegas y a algunos otros seres mitológicos de diferentes partes del mundo, desde Asia, en donde se encuentra la swang y, por supuesto, Centroamérica, en donde podemos encontrar desde siguanabas, seguas y tulliviejas, que son historias que tienen un componente muy parecido, pero que, sin embargo, contrario a lo que plantea la teorÃa de Levi Straus, cada uno tiene aspectos únicos y testimonios que acreditan su existencia. Quédese conmigo? Escuchemos algo al respecto. Relatos del lado oscuro para seres extraños, sucesos inexplicables, diversidad de fana historias que otras mentes prefieren ignorar. Clementina nos ha escrito desde Panamá. Clementina nació en la región, en la provincia de ChiriquÃ, en una ciudad que se conoce como David, La ciudad de David, muy pequeña. Nace en esta región tropical llena de vegetación por todas partes. Panamá es un paÃs que tiene dos costas, la Costa Caribe que da hacia el Atlántico posteriormente y la costa PacÃfica. Es un paÃs relativamente pequeño, pero con una vegetación exuberante y, por cierto, cercana al Ecuador, por lo que debe de tener una temperatura promedio bastante alta. El hecho es que Clementina en algún momento de su infancia adquiere un recuerdo que la acompaña y que la intriga, porque no puede evitar pensar en aquello de vez en cuando, porque es un recuerdo lejano de cuando tenÃa unos cuatro o cinco años. Su recuerdo era ver a su padre y a su madre en aquella casa, a la orilla de una barranca, en un lugar solitario, golpeando sartenes en alguna hora de la madrugada y ella viéndose a sà mismo o sintiéndose sumamente espantada, conforme pasa el tiempo, ella sigue teniendo este recuerdo muy claro hasta que un buen dÃa pregunta qué pasó aquella noche. La respuesta bueno, la respuesta bien, acompañada de una larga explicación, y es que Mamá y papá tenÃan en ese momento dos niñitos, ella y su hermano. El tema es que para ese momento aún no los habÃan bautizado, como se les llama en Panamá. Eran niños moros, unos moritos porque no estaban bautizados. El hecho es que aquella noche en particular y en aquel momento que fue mucho el temor, es porque comenzaron a escuchar un grito desgarrador, que no era un grito de dolor, sino una especie de bramido, un bufido o un sonido fuerte, que se venÃa acercando a la casa. Al darse cuenta que se iba acercando a su casa, en donde tenÃan dos niños pequeños moros, comenzaron a sentir mucho temor. Clementina se despierta y se da cuenta que algo está ocurriendo y observa cómo su madre y su padre, con sendos sartenes golpetean provocando un escándalo para momentos después escuchar que en otra de las casas que está un poco más arriba también comienzan a golpear sartenes se encienden luces por aquà y por allá, y a la distancia se oye el escándalo de sartenes y cosas que golpean, hasta que finalmente a la distancia, lejos allá en donde está la población, se escucha el golpeteo de campanas. Es de madrugada y es que la gente de aquel lugar asegura que ese bramido no es otra cosa que la tullivieja. La tullivieja es un demonio que vaga por los rÃos de la región panameña y costarricense y que suele robar niños moros, es decir, niños que no hayan sido bautizados. Aún se introducen las casas y se los lleva. Por supuesto, la tullivieja es un relato local. Es de señalar que poco tiempo después, tanto Clementina como su hermanito fueron llevados en muy poco tiempo después a bautizar, Y es que no los habÃan bautizado, dado que tenÃan tanta familia, amigos y conocidos que no se habÃan decidido quién serÃa el padrino, lo que generaba un problema entre los conocidos. Por supuesto, después de la aparición de la Tullivieja, ya no hubo ningún problema y todo el mundo bautizarse. Usted pensará y si no eran católicos, en realidad, en la región también hay iglesias evangélicas y también bautizan a los niños lo antes posible por el temor a la Tullivieja. Una vez que hemos leÃdo este relato que nos ha llamado tanto la atención como describe aquel lugar, aquella situación es a madrugada en la oscuridad, golpeando en un paraldo en el que no haya alumbrado público obviamente, nos despertó una enorme curiosidad por saber qué rayos era esto. La tullivieja o tú le vieja. La leyenda como tal, es una leyenda que sigue los cánones clásicos. Usted que me escucha dirá es una leyenda machista. Bueno, la leyenda la hemos encontrado y obviamente tiene un corte bastante macabro. La historia cuenta que una joven de gran belleza, a la que acosan los mejores caballeros de la Comunidad, a la que siguen los galantes hombres de dinero y de prestigio y a la cual cuida mucho su familia. Un buen dÃa se enamora de un simple arriero, un tipo que se dedica a jalar unas mulas. Es tal el romance que terminan, obviamente, consumando una acto amoroso sin haberse casado, lo que significa un problema, porque si la familia sabe de esto, el arriero está muerto ahà no hay más. Está muerto. El hecho de ser arriero no es tanto el problema como el hecho de haber conocido a la joven sin haberse casado. Es una afrenta, pero esto no los limita para que repitan aquello en varias ocasiones expresándose una cantidad enorme de amor. Es lo que cuenta la leyenda. No me tache de cursi Es simplemente lo que cuenta la leyenda. El hecho es que, según este relato, con el paso de algún tiempo, ella se da cuenta que está en cinta, está esperando un bebé. Entran en una desesperación enorme porque si allá la familia lo sabe, el tipo está muerto, pero tampoco accederán a casarlo, porque, como como está esperando, Bebé está muerto y probablemente ella también. Asà que finalmente él escapa y huye cual valiente caballero desaparece cuando ella le dice que huya y que ella se encargará de ocultarlo todo. Y cuando todo haya pasado y nadie se dé cuenta, él podrá regresar y pedir su mano llegan a un acuerdo en donde asà lo hacen, él desaparece y ella oculta por completo aquello. Al paso de los meses, Cuando llegue el momento y siente que el bebé viene al mundo, camina en medio de la noche hasta llegar a la orilla del rÃo, en donde da a luz a un varoncito. Hasta ahà todo muy bien. Tras nacer, el pequeño recoge sus cosas, camina al rÃo y ahoga al niño mientras lo está sumergiendo y el pequeñito recién nacido está rojando los últimos sorbos de aire que quedaban en sus pulmones desde el cielo. Quien todo lo ve lanza una terrible maldición sobre esta mujer y la condena a transformarse en un ser horrible de facciones horrendas, con una cara perforada, llena de agujeros de donde brotan una especie de pelos negros similares a las cerdas, con el cabello enmarañado, los pies al revés, los brazos alargados con los que se apoya un color grisáceo en el semblante y un olor nauseabundo. Pero además cargará su pecado, porque el hecho de haber dado a luz significa que está lactante y esto nunca terminará. Pero, además de ello, es condenada a vagar por la eternidad hasta encontrará su hijo. Por lo tanto, se convierte en un demonio. Hasta aquà la leyenda usted pensará nombre esa leyenda desigualita, la leyenda de la llorona, que igualito platica que un galán la conquistó. Le dejó un par de criaturas y después ya no la quiso reconocer ella, mata a los niños y después esconderá. Se parece muchÃsimo, excepto por una cosa. Esta leyenda, en su forma original, viene de los pueblos bribri los pueblos originarios de la región, quienes tenÃan una concepción totalmente diferente de lo que habÃa ocurrido ahÃ. Y si bien este demonio, este ser de gran fuerza, los bribri antes de la llegada de los españoles, antes de que hubiera el mestizaje, antes de que llegara la idea de la mujer pura linda, engañada por el pastorcillo o por el señor del Castillo. Por lo que fuera antes de eso en esta región, los antiguos habins originarios sabÃan que en los rÃos vagaba un ser al que llamaban Izzo. Asà que la idea de la tullivieja, que es una idea bastante mestiza bastante contemporánea tiene un fundamento anterior a la llegada de los españoles y era el ipso y se consideraba que era un ser que buscaba, por una parte, a los recién nacidos, necesitaba a los recién nacidos se los robaba. La idea también es que seducÃa y mataba a los hombres jóvenes, todo ello en una concepción en donde existÃan dioses, seres espirituales y demás. Este ser era un poderoso ser que habitaba a las márgenes de los rÃos y podÃa actuar de forma muy violenta. Era horrible. Su apariencia era horrible. Asà que la idea de la leyenda tan parecida con la leyenda mexicana. No, este es una leyenda mucho más antigua y que viene de los pueblos originarios. Ahora que es lo que se cree de este ser bueno, eso es muy variable, dependiendo de cada región de cada zona, tanto en Costa Rica, como en el propio Panamá, tiene algunas variantes, pero lo que es un hecho es que se ha contado durante mucho tiempo que existen avistamientos de esta criatura y déjeme que le platique de otro de los relatos. Algún tiempo después de haber recibido el correo de Clementina, a la que agradecemos y enviamos un fuerte saludo, recibimos otro correo que nos llamó la atención porque, si bien no era Panamá, sino Costa Rica, resultaba un relato que tenÃa que ver. El relato venÃa de un médico, un hombre ya mayor que contaba que en su época joven, cuando habÃa terminado apenas la escuela en los años ochentas tempranos, fue enviado a una región de Costa Rica, en la provincia del Limón, entre los rÃos Cohen y Teliré, un sitio apartadÃsimo en aquel entonces que apenas estaba uno cien ciento veinte kilómetros de la capital de San José, pero para llegar allá tomaba varias horas de camino, entre otras, camino en mula, porque no habÃa ni siquiera carretera. Aquel médico. Llega aquel remoto paraje en donde era una especie de caserÃo una villa, en donde habÃa una mÃnima clÃnica, habÃa una iglesia y habÃa casas, pero el resto de los habitantes estaban dispersos en medio de aquel bosque tropical, en medio de aquellos rÃos, en un paisaje que describe como increÃble. Por la noche. Al oscurecer, obviamente no habÃa energÃa eléctrica, tenÃa que valerse de un quinqué de aceite para iluminar el interior, porque al exterior no habÃa forma de ver nada. Pero apenas caer la noche comenzaban los ruidos. Los ruidos eran bien conocidos. Todo el mundo sabÃa de lo que se trataba, porque habÃa desde micos pequeños monos que arrojaban nueces frutas, que jugaban y a veces caminaban alocadamente sobre los techos. Todo el mundo conocÃa esos ruidos. También se podÃa escuchar diferentes tipos de aves. Algunos de estos animales emitÃan sonidos únicos. HabÃa un pájaro que parecÃa estar hablando, HabÃa otro que parecÃa una mujer llorando, HabÃa otro que hacÃa un ruido espantoso que podÃa parecer verdaderamente un monstruo. Al paso de las semanas se fue acostumbrando a aquellos sonidos, acompañado por una persona que le auxiliaba no solamente en la limpieza, sino también en cocinarle, en prepararle la casa, en mantener en orden la pequeña clÃnica que no era otra cosa de una habitación con una cama y un mÃnimo dispensario. La gente llega de muy lejos. Saben que hay un doctor. Asà es que de pronto aparece un grupo de gente cargando en andas en una forma primitiva a un enfermo. Las enfermedades eran mu comunes, disenterÃas, fiebres, enfermedades derivadas de picaduras de animales que en esta zona habÃa cada cosa que verdaderamente era peligroso caminar en la vegetación. Asà es que no era raro que llegara gente herida. Algunas veces llegaban muertos, simplemente muertos. Una de esas noches, este hombre relata un incidente extraño. Al caer la noche y como era costumbre, cierra la pequeña clÃnica, se va a la casita que estaba allá a un lado y empieza a escuchar los habitables ruidos, los monos, subiendo y bajando gritando trepándose a los techos y oÃa como pasaban por allà algún animal, un animal nocturno, etcétera. Cuando de pronto escuchó aquel ruido raro, era totalmente diferente. Ãl decÃa que el sonido era como el sonido de un animal herido, pero que emitÃa un sonido tan fuerte que hacÃa vibrar las paredes y los techos de lámina y en el pequeño dispensario que tenÃa con medicamentos y las puertitas de vidrio, empezó a vibrar con aquello. El sonido era muy fuerte. Pronto comenzó a escuchar a la distancia otros sonidos que le parecieron peculiares. Al igual que en el caso del primer correo, él relataba que la gente comenzó a hacer ruido. Observó cómo un grupo de hombres salÃa y prendÃa unas hogueras afuera de ciertas casas y sonaban cosas a las que golpeaban posteriormente y ahÃ, cerca donde estaba la pequeña iglesia, comenzaron a sonar alocadamente las campanas, mientras que su amigo el cura, salió echando bendiciones y quemandó incienso todo esto lo veÃa él desde el pórtico de su casa asombrado después de un rato. Aquellos sonidos raros que parecÃan proceder de la orilla del rÃo Cohen, cerca de donde él estaba, desaparecieron y se hicieron cada vez más lejanos. Pasado el alboron Cuando se encontró por ahà con un conocido, le preguntó oiga, qué es todo esto, qué es todo este alboroto y aquel hombre apresuradamente llevando en la mano una especie de machete largo raro que no habÃa visto, con una terminación peculiar en la cacha, le decÃa el mejor guarde ese doctor, mejor guardese? No vaya usted a salir esta noche. No salga, aunque lo vengan a buscar de urgencia. No salga. Créame, no salga oye, pero por qué. Y aquel hombre desaparecÃa. Instantes después apareció otro hombre, un hombre mayor, al que conocÃa que pasó apresuradamente y aunque le pidió oiga, oiga, qué está ocurriendo, por qué es todo este alboroto. Aquel hombre simplemente volteó y le dijo guarde, se guarde ese doctor guardese y salió corriendo muy pronto, ya no habÃa nadie a la mañana siguiente está ahà en su pequeño consultorio viendo algún asunto. Cuando aparece un hombre, el hombre viene con la cara triste. Es un hombre con mo un una apariencia bastante dura, que le llama y le pide que los acompañe al salir se topa con que hay ahà un hombre que parece ser una autoridad. DifÃcil saber qué era, pero parece ser la autoridad quien le informa que hay que ir a ver un cuerpo. No era raro. Ahà habÃa gente que morÃa de enfermedad. También habÃa gente que morÃa por picadura de insecto y eventualmente le habÃa tocado ver a alguno que habÃa sido cortado con machete. Asà es que acompaña aquella gente van caminando. Cuando llegan a la orilla del rÃo, se sorprende de ver que hay un cadáver. El hombre aquel que parece ser la autoridad, que era algo asà como un policÃa que habÃa venido de otra parte, le pide que lo revise. Ãl se acerca, le toma el pulso y le dice pues está muerto. AsÃ, está muerto completamente. Todos están de acuerdo en que está muerto. Lo habÃan sacado del agua. Lo curioso es que estaba completamente vestido. Llevaba sabo de faena, llevaba la ropa propia de alguien que va en faena. TodavÃa llevaba ceñido al cinto una especie de faja con un machete. Colgando por un lado, habÃa otro detalle peculiar Al darle la vuelta a abrir la camisa revisarlo. No encuentra ninguna señal de nada. No fue asesinado, no tenÃa cortes, no tenÃa puñalamientos, ni siquiera fino. Se habÃa ahogado cuando hacÃa una pequeña presión en el pecho. Se hace evidente que el hombre murió ahogado Al revisar la forma de ojo. La parte blanca de los ojos revela inmediatamente ahogamiento, revela las uñas. Todo revela que este hombre murió por ahogamiento. Al revisar la nuca toca todo el cuello la cabeza buscando señales de alguna lesión por golpe que lo hubieran incapacitado con un golpe y luego lo hubieran arrojado. No, pero lo que mar le inquieta es que ese tramo en donde estaba el cuerpo, en ese lugar donde murió este hombre, el agua tenÃa sesenta centÃmetros de profundidad. DifÃcil Es que alguien aún por voluntad propia, se hubiera ahogado ahÃ, mucho menos este hombre joven, que era de alguna parcela de las partes altas. Era difÃcil que hubiera pasado esto. Después de revisarlo y de determinar que la muerte de este joven habÃa sido una muerte por ahogamiento y no veÃan violencia en el acto, no detectaron, por ejemplo, marcas alguna marca de algo que lo hubiera sujetado. Nada. Regresa al consultorio un rato. Después, aquel hombre viene con un escrito le pide que, por favor, anote ahà su nombre y su firma para dar fe de que el hombre murió por ahogamiento. Bien, no hay problema. Cuando llega aquella persona que le ayuda con la limpieza, le pregunta si supo. Aquella mujer se acerca le dice oiga, supo usted el que murió. SÃ, sÃ, Yo fui a dar la firma de que habÃamos muerto. Sabe usted quién era. No, no lo sé. Es de allá arriba. Es de la casa Fulana. Era un campesino. Asà anoche lo vieron los compañeros de faena cuando venÃan de regreso al caer la noche, iba bien, no estaba tomado, no habÃa bebido y no estaba de fiesta. VenÃan regresando de la faena y lo vieron como caminaba normalmente. Bueno, pues en algún momento tuvo un accidente y cayó al rÃo y se ahogó. Oyó usted anoche lo que ocurrÃa. SÃ, claro, todo el mundo lo oyó. Si fue un escándalo. Nadie me quiso decir que era, pero se oyó un escándalo. Fue el demonio. Aquella mujer con unos ojos muy abiertos, muy grandes, le decÃa fue el demonio. Fue la tule vieja. La qué, la tule vieja estuvo aquà anoche vino buscando niño, pero como no lo encontró, porque ahora no hay moritos. Se llevó a este muchacho. Como cree usted, créame la oyó. SÃ, oà un grito muy raro. Eso fue ayer. Fue luna llena. Por eso fue y si usted se fija bien, va a encontrar otra cosa peculiar lo revisó bien. SÃ, sÃ, señora, como no vaya y véalo otra vez va a haber véale las manos y él se queda con una tentación enorme. DecÃa que después de todo eso, él no volvió el cuerpo. Se lo llevaron los familiares, pero cuando le preguntó qué tenÃa que ver en las manos, aquella mujer le decÃa véale va a ver cómo está de picaduras, de picaduras, picadura de hormiga. Este hombre. El doctor decÃa que él realmente no prestó mucha atención. PodrÃa haber sido cualquier cosa, pero el incidente aquel que le habÃa llamado la atención fue el sonido raro en medio de la noche. El golpeteo de sartenes permanecerÃa en aquel sitio aproximadamente año y medio. Por alguna razón, el perÃodo de tiempo que tenÃa que haber estado se alargó un poco. No habÃa alguien que lo reemplazara alguna situación. Estuvo ahà año y medio. Durante ese perÃodo de tiempo, el fenómeno aquél volverÃa a escucharse otra vez nada más poco antes de partir en octubre. Recordaba muy bien eso porque esa tarde, cuando él salió de atender al último paciente frente a él casi a la altura como para tocarla, decÃa que en medio de aquel lugar donde no haya alumbrado de ninguna especie, la luna era un espectáculo asombroso, asombroso que era aquello gigantesco que iluminaba todo frente a él sintió verdaderamente gusto de estar en ese momento ahà cuando comenzó a oÃr los sonidos animales y todo ya comienza a caminar hacia la casita y cuando llega la casita, vuelve a escuchar a la distancia aquel ruido fuerte lejano. Cuando ocurrÃa aquello, pronto pronto, Todos los demás animales se callan, el habitual ruido de los micos, de los pájaros de noche, de todo esto se queda en total silencio. Incluso los perros. Los perros se quedaron callados, comenzaron a hullar, pero un momento después estaban todos en silencio. Esa vez no pasó nada, Sà salieron, salieron a tundirlos ruidos. Aquellos sonaron tambores, sonaron lo que tenÃan a la mano, pero que fuera metálico casó en las sarténes, lo que hubiera un pedazo de tubo viejo, una mbal de una cubeta. Le pegaban sabes, no tuvo conocimiento de nada, de ninguna tragedia, pero decÃa que en este lugar era habitual que eso ocurriera y que habÃa a veces, según decÃan, que se habÃan perdido los niños, los chiquitos o se morÃan porque en este lugar pasaba la tullivieja. La leyenda se repetÃa nos encantó saberlo, porque se r repetÃa. Y es que este demonio, este ser extraño que habita estas regiones tropicales, tiene caracterÃsticas únicas. Primero, la apariencia puede variar, pero según se cuenta en esas noches maravillosas de octubre, cuando está esa luna llena, tremenda o en cualquier otro momento del año, que haya una luna plena, una luna llena. La tuli, como le dicen, o tule por el tipo de sombrero que usa un sombrero tule como de plátano, como de cáscara de plátano, suele verse en su forma natural, en su apariencia original, una hermosa doncella en el rÃo bañándose, es como la pueden ver los caballeros. Por eso él recordaba que el incidente del ahogado, la gente decÃa que lo habÃa matado a la tule vieja, que lo habÃa llamado lo habÃa jalado al agua y lo habÃa ahogado. Pero eso no es todo. A los que van pasando a los borrachos, a los parranderos, a los mujeriegos que andan por ahà de noche los atraje es fácil. Simplemente está ahÃa dentro del rÃo como bañándose con aquel cabello hermoso, con esa sonrisa encantadora, medio desvestida, atrayéndolos cuando llegan a ella bueno, están perdidos. Están perdidos porque la tule lo que hace es quitarles la vida, pero de formas terribles. Aquel que se acerca e intenta tocarla es invadido por una marabunta de hormigas, porque la tule siempre va acompañada de hormigas. Es la señora de las hormigas y se cuenta que esto tiene una razón. La leyenda dice que la tule por donde va caminando, va regando leche. Se ha quedado lactante Por lo tanto, riega leche que atrae a las hormigas que la van siguiendo y aquel desgraciado que se acerca es invadido por las hormigas. Pero la tule no solamente hace eso. Cuando no está la luna llena, su apariencia es atroz. Hay quienes aseguran que tienen los pies al revés. Hay quienes cuentan que puede tener las patas de gallina y quienes cuentan que tiene los ojos como de fuego. Hay quienes cuentan muchas cosas, pero quienes le han visto aseguran que es como una mujer fea vieja horrible con el cabello que le cubre casi llegando hasta las piernas, con estas manos alargadas, con estos brazos extraordinariamente largos, con los que intenta arrancar la cara de la gente los brazos llega a las casas, allà donde sabe que hay un niño pequeño, un niño recién nacido, según se cuenta, está buscando a su hijo que mató en el rÃo, dejando de lado la leyenda y siguiendo la creencia en estos seres que se alimentan de los recién nacidos, estos demonios de predas que buscan almas jóvenes. Esta serÃa la clásica historia llega a las casas si no hay nadie que se dé cuenta o no la han escuchado, o simplemente se han quedado profundamente dormidos, o hay un descuido atroz y alguien dejó a un recién nacido solo la tú le se mete no se lo lleva. FÃsicamente, simplemente succiona su vida y el cuerpo puede quedar ahÃ, aunque hay quien asegura que sà se lo lleva. Hay ciertas evidencias de que estuvo, por ejemplo, normalmente el rastro de hormigas, pero también el carbón. La tu le suele comer carbón si no encuentra algo, si no encuentro un niño pequeño, si no encuentra algo que robar una vida, que llevarse tragar a carbón de la nafre del sitio donde se haga del fogón y es fácil saber que ha estado ahà porque amanece sin nada de carbón. Pero no se mete por la chimenea. No es santa clause. Simplemente se mete a la casa y roba lo que puede. Si no hay pequeños, si no hay niños que no estén bautizados o que no estén bendecidos por alguna creencia, se llevará a los animalitos pequeños, las crÃas, aquellos seres que puedan tener un grado de inocencia alto, lo que demuestra que esto, más allá de la doncella castigada, se trata de un espÃritu oscuro. Cómo defenderse los antiguos umbribri usaban amuletos de tul de esta planta acuática que se den las riberas. Usaban estos amuletos pequeños, pero también usaban la vara completa para golpear el piso. Cuando escuchaban a la distancia que se acercaba el grito de itzo, como le llamaban, ellos, golpeaban con esta vara para ahuyentarle. Después llevaban al cuello siempre este pequeño fragmento de tule. Se dice que le da mucho miedo el tule porque el castigo fue estar siempre entre los tules. Asà es que el verlo le recuerda el castigo. Pero pasando la época más contemporánea, la gente ha descubierto dos o tres cosas. Una en esas noches terribles en las que se oye el grito conviene que más rápido leña afuera que haya mucho carbón para que se distraiga. Pero si te la encuentras ten cuidado de dos cosas. Primero, no te pongas a rezar si no sabes, porque ella sà sabe y te lo va a recitar exactamente al revés. Lo que tú le digas, te lo dirá al revés, confundiéndote, guiándote a la desesperación y perdiéndote. No importa que seas hombre o mujer acabarás loco. Asà de fácil te desquiciará y si tienes suerte sobrevivirás, porque hay quienes han muerto del puro susto. Por lo menos es lo que se cuenta. Ahora bien, algo que funciona mucho es el ruido de las sartenes. Los viejos decÃan que el ruido del sartén le recuerda el sonido de la campana, del amanecer y ella sólo anda de noche. Por lo tanto, el ruido hace pensar que va a amanecer y huye. Pero otros dicen que el ruido hace pensar que es la campana de la iglesia y que están llamando a misa y, por tanto, tiene miedo y se va. Es curioso. Pero en muchos cultos, sobre todo orientales, para ahuyentar los espÃritus negativos, tanto en Japón, Corea, China, se hace ruido para ahuyentar este tipo de espÃritus, este tipo de seres de oscuridad. Se hace mucho ruido para alejarlos. Casualidad no lo sé. Pero hay otro detalle. Se dice que es increÃblemente valioso rezar la oración de la magnÃfica magnÃfica, pero en latÃn, puesto que en latÃn es la forma original de la oración que sà funciona. Si no se reza de esa manera, estás perdido, porque en el momento en el que tú comiences a rezarlo desorganizadamente y con la premura del espanto de encontrártela, ella te lo rezará al revés y terminarás muerto. Hay mucha gente que la ha visto y que cuenta que se la encontró. En los rÃos, en los puentes, en toda esta región, desde el norte de Costa Rica hasta el sur de Panamá. Hay leyendas que aseguran que se ha encontrado. Son zonas en las que hay otros seres, pero este tiene esta caracterÃstica única. Ahora bien, hay otro detalle más. No pierde de vista que son regiones poco pobladas, pero cuando encuentra una iglesia no puede evitar agacharse y alejarse, Asà que en muchos de estos lugares se ponen pequeñas ermitas a la orilla del rÃo para que ahà no se acerque siente miedo. Nuevamente volvemos a lo mismo. Qué es un ser de oscuridad. En fin, a lo largo de los dÃas nos dimos cuenta de un detalle muy impactante. Cuando leÃamos todas estas historias de la tullivieja o tu le vieja. También se le conoce de las dos formas. Nos dimos a la tarea de buscar noticias, noticias macabras de la región y nos ha sorprendido algo. Encontramos una enorme cantidad de noticias de personas ahogadas en rÃos. La enorme cantidad de noticias de personas ahogadas en rÃos, además, iba acompañada de dos o tres datos. Primero, en su gran mayorÃa eran hombres jóvenes. Segundo, los rÃos en los que ocurrieron estos ahogamientos eran rÃos de aguas mansas y poca profundidad. Tercero, los ahogamientos ocurrieron al caer la noche o al atardecer ok Hay otros casos. SÃ, por supuesto, también encontramos otras noticias de personas accidentadas, pero en estos casos que le hemos comentado nos resulta particularmente intrigante por el hecho de que eran personas jóvenes en rÃos de poca profundidad en los que se antoja que no pasarÃa nada, en donde puede uno cruzar caminando, en donde no hay ni siquiera vegetación, dentro algas rocas peligros nada. Casualidad o es que en esta región habita un extraño ser No olvide usted que los antiguos griegos concebÃan a las náyades como las ninfas del agua, dependiendo de si atendÃan a rÃos, arroyos, cascadas, etcétera. SolÃan ser increÃblemente vengativas celosas en extremo y gustaban de atraer a los hombres jóvenes. Casualidad que se crea esto en dos civilizaciones tan distantes por el tiempo y el espacio. No lo sé y ahora, si me lo permite y como es costumbre, qué le parece si mandamos algunos saludos y felicitaciones por cumpleaños. Primero que nada, a nuestra amiga Dalis Dallis. Cumplió el veintitrés de septiembre. Ya está en la Ciudad de México y queremos mandarle un fuerte abrazo, aunque sea un poquito tarde. Daniel Torres, él cumple el veintiocho de septiembre, asà que lo hemos anotado y le mandamos un fuerte abrazo. Un poquito anticipado para Doña Cheli de parte de Samuel Hinojosa y ya cumplió el dÃa veintiuno de septiembre y le mandamos un fuerte abrazo a Doña chell Y muchas gracias por acompañarnos. Silvia Cabrera le manda un fuerte saludo a su hija, Silvia Espinosa, que nos acompañe y nos escucha y ambas son seguidoras del canal. Muchas gracias, Germán, Chanique, Germán, Chanique nos escucha junto a su esposa, Casandra Germán. Cumple el dÃa veintinueve de septiembre y Casandra cumplió el dÃa seis y nos escuchan juntos. Se sientan a cenar, ponen el programa y nos están oyendo y después comentan, lo cual nos da mucho gusto. Muchas gracias a ambos. También queremos mandarle una felicitación enorme a Daniel Fernández López. Ãl cumplió el dÃa veintitrés de septiembre, pero no pudimos felicitarlo a tiempo. Asà es que bueno. Ahora le mandamos un abrazo cariñoso. Asiré que cumplió el veinticuatro de septiembre. Vilma Judit Vanegas, que felicita a su mamá. Su mamá cumplió el veintidós de septiembre y están en Honduras. Un abrazo a ambas que también es tierra en la que hay unas historias tremendas. Diana Asencio, ella cumple el treinta de septiembre, pero mejor la felicitamos de una vez un abrazo. Diana, muchas gracias por acompañarnos. MartÃn Rosales el cumpleaños mañana y su esposa, Carolina Aguilar, le desea un feliz cumpleaños. Cumple setenta y uno años. Asà es que va el abrazo fuerte para MartÃn Rosales. Saludos a César gab y Banny, quien cumplió el veintidós de septiembre. Muchas gracias, César. Javier Gómez cumple el veintinueve de septiembre y Lore lo está felicitando. Asà es que una felicitación muy grande Julia Alvarado, quien desafortunadamente cumplió el veintitrés de septiembre y no le felicitamos a tiempo pero Ahorita, le mandamos un fuerte abrazo Adolfina. Ella cumple precisamente hoy veintisiete de septiembre y su hijo Ramón Alvarado le manda una felicitación muy grande hasta la Ciudad de México. Muchas gracias por esas felicitaciones y ese cariño, y bueno vamos a seguir adelante un par de saludos. MarÃa Elena Garrido Daza nos escucha en una librerÃa en Curicó Chile. Vaya hasta allá. Muchas gracias, un fuerte abrazo para Soledad de Gracia en San Luis PotosÃ, Manuela y su hija Ana Isabel, que nos acompañan en España, un fuerte abrazo por allá Grecia, González y g Ansures, que nos acompañan también. Una felicitación a ambos. Danitza saluda a su mamá Verónicas sales que están en Chile. Ve y recomienda el programa. Muchas gracias para Angige, que nos acompaña siempre. Muchas gracias, Angie, Miriam Rubinstein. Un abrazo, Miriam, Gracias por acompañarnos. Para Humberto Ubaldo, que se encuentra en Cuernavaca, México, la ciudad de la Eterna Primavera, para Will Rosario, que está en República Dominicana, y para Carmen, de parte de su amiga Freya que están en España. Nos da mucho gusto ver que haya tantas personas de diferentes lugares acompañándonos. Es un honor que de tantos paÃses nos acompañan. En verdad lo agradecemos. Y agradecemos también a joel Villarreal en macalen Texas, por su apoyo para sostener al canal, a Carlos Sánchez, quien también nos apoya para sostener el Canal Alexis RodrÃguez, que está en Uruguay. Muchas gracias Alexis por apoyar al canal Arnulfo González, Ricardo Montelongo, a nuestro amigo Ricardo desde Nueva Zelanda, a Patrick Rosas, que siempre está acompañándonos y apoyándonos un buen amigo Patrick para minor covers que también nos echa la mano para sostener el canal Roxana RÃos. Muchas gracias a todos ustedes muy buenas noches y que descansen en paz para dar a go







