Fantasma testificador || Relatos del lado oscuro (Original radio)

Es un tipo de fantasma que puede llegar a ser muy molesto y también es uno de los más frecuentes. Hay que tener cuidado con ellos.
Es un tipo de fantasma que puede llegar a ser muy molesto y también es uno de los más frecuentes. Hay que tener cuidado con ellos.
La fenomenologÃa paranormal surge principalmente a partir del fenómeno fantasmal. A partir de ahà derivan toda suerte de fenómenos. El tipo de fantasma conocido como fantasma testificador que se presenta para declarar algo es un tipo de presencia paranormal de un solo evento. Un testificador aparece, da una información y, una vez cumplida la misión, desaparece. El problema es cuando uno puede cumplir la misión y entonces reiteradamente vuelve y se vuelve en una presencia muy nociva. Se podrÃa decir que es una presencia que puede llegar a lastimar a un individuo, alterando hasta el punto en el cual una persona puede llegar a la desesperación y a quitarse la vida. Son muy persistentes relatos del lado oscuro, seres extraños. Eso es inexplicables historias que otras mentes prefieren ignorar a mÃ. Recientemente me tocó escuchar una historia que me llamó la atención por la forma en la que se manifestaba el fenómeno. Todo esto nos lo platica una persona que casualmente habÃa vivido una de estas experiencias recientemente. Y bueno, la persona es una señora, una testiga. Vivió esta experiencia en carne propia, según narraba y tenÃa ciertas caracterÃsticas para empezar, esta persona es una persona preparada en todo tipo de atención a personas enfermas. Tiene la preparación como enfermera de urgencias. Tiene la preparación también como técnico de urgencias médicas. Vaya todo comienza. Cuando llegan a vivir a la Ciudad de México, ellos venÃan de oaxaca o de alguna parte. Por ahà su esposo consigue un mejor trabajo en Ciudad de México y van a dar allá. Se alojan en una casa rentada en un pequeño conjunto de viviendas medias. No era algo de lujo, pero tampoco era interés social. En la parte sur de la ciudad, una casa normal, una casa sencilla. Llegan allá con sus dos hijos que tienen que son chicos y va muy bien la cosa. El esposo tiene un buen trabajo, está muy contento. Ella logra conseguir un puesto en una clÃnica tendiendo como parte de su profesión, atendiendo enfermos y demás, asà que les está yendo bien. En la casa inmediata vive una pareja. Es un hombre que me describen como un hombre alto de cabello, ensortijado, casi blanco, pero rubio, probablemente unos cuarenta años, ojos claros, robusto. Por supuesto, la pregunta era acaso está diciendo usted que en un tipo guapo sÃ, por supuesto, describÃa un hombre muy guapo con una mujer no tan atractiva en el sentido de una cara bonita, sino una mujer alta y muy llamativa. La pareja no parecÃa tener hijos. De hecho, jamás vieron que tuvieran un pequeño ni nada. Con frecuencia entraban y salÃan más o menos al mismo tiempo, asà que por la mañana salÃan en un auto y los veÃan y amablemente se saludaban de manera cordial. Al paso de los dÃas siguen viendo aquellas personas no hay una relación. No suelen hablarse más que lo esencial el saludo. Ya pasadas las quizá unas seis o ocho semanas, un par de meses. Aquella pareja, la del hombre guapo y la mujer llamativa llegan una tarde con un vehÃculo de mudanzas, cargan sus muebles y se van simplemente se despiden al estar afuera en la calle hasta luego que les vaya bien. Hay mucha suerte que bueno, no dio gusto tratarlos, etcétera. Se despiden incluso de mano. Esta señora describe una sensación rara al momento de despedirse de aquel hombre tan guapo por llamarlo de alguna forma. Siente una cosa rara cuando se describe, le da la impresión de que no es eso que está viendo. Ella siente que está tratando con otra cosa, pero bueno, como sea deja de decirlo, no lo menciona y ven cómo se aleja aquella camioneta de mudanza. Y tras la camioneta de mudanza, el automóvil de la pareja, la casa queda vacÃa o por lo menos eso suponen ellos, puesto que han visto salir todos los muebles y los objetos personales y demás. Esa noche ellos están ahà en la casa. En algún momento, ella, la enfermera, quiere salir a comprar alguna cosa a una tienda que está al final de la calle. Está ahÃ. Conoce a la señora de la tienda. Es una persona con lo que ha platicado. Muchos se identifican puesto que ambas vienen de oaxaca, asà que va para allá. Son ocho casas las que separan la tienda de la casa de ella. Cuando llega ya están platicando y ya vio que se fueron los vecinos de tal parte. SÃ, sÃ, y entre la plática van surgiendo cosas como ay. Qué pareja tan rara, pues no no. A ella no le parecÃa rara, Le parecÃa una pareja normal. La mujer aquella le comenta que venÃan personas raras a verlos personas constantemente y después se iban. Tampoco tenÃa nada de raro termina la plática y dentro de aquellos comentarios, la mujer de la tienda, que suele servir muy bien como información turÃstica, les dice que bueno que rara pareja que, siendo jóvenes y tan atractivos, ambos no tuvieran hijos y tampoco le parece tan raro. En su labor de enfermera habÃa visto personas durante años pade ser problemas de reproducción y el no tener hijos ni en un indicador de nada. En fin, se despide y se va a su casa. Nueve y media diez de la noche se ponen de acuerdo su esposo y ella para el dÃa siguiente iban a acostarse a dormir por la mañana. TendrÃan que levantarse temprano, sin saber que esa noche habrÃa algo diferente en algún momento. Ella es quien despierta al escuchar el llanto de un niño? Es un llanto de un niño probablemente pequeño, no puede ser ni siquiera considerado. Es más bien un bebé. Lo que están oyendo es es un llanto persistente. Es de madrugada a esa hora de la noche no hay nada y se escucha que lamento que el llanto. Esta mujer se incorpora porque el sonido no le permite dormir se. Da cuenta que deben de ser las dos o dos y media de la mañana y escucha aquello. Sabe perfectamente que el vecino del lado izquierdo tiene algunos hijos, pero son grandes. Ha visto salir de la casa un muchacho de unos doce, uno de unos catorce o una chica de catorce o dieciséis. Por ahà no son bebés. La casa inmediata está vacÃa. Son la pareja de guapos que se acaban de ir, pero el sonido es tan fuerte que no puede evitar despertar al marido quien reacciona y dice de quién es el niño que está llorando. No lo saben. Prenden las luces porque el sonido es muy fuerte. Incluso ella llega a pensar que es un bebé que le pusieron en la puerta de su casa. Abre la puerta y se da cuenta que no, que el sonido no es en su casa. Es preocupante aquello, pero pasado un rato, el sonido desaparece. El esposo le dice que es un gato que no haga caso, que debe de ser un gato lo que está oyendo. Con esa idea, se vuelven a la cama y descansan. Seis y media de la mañana hay a todo el mundo de piel listos para irse a la escuela, mal trabajo y demás. Va todo muy bien al salir. Sin embargo, notan que la vecina de la tercera casa está parada viendo o tratando de ver la ventana de la pareja de los guapos, como les llama. Ella se está asomando adentro. Cuando le saludan, aquella mujer le dice no oyeron toda la noche un bebé llorar. Le responde que sÃ, que oyeron el llanto de un niño, pero que probablemente era un gato. Aquella mujer cerrà le dice por Dios como un gato. No escucharon un niño llorar. No realmente no estamos seguros, pues esta señora insiste en que habÃa escuchado el niño llorando muy fuerte. En fin, ahà no hay nadie y ellos no han visto entrar a nadie y nadie vio nada. La noche es totalmente tranquila. No ocurre nada. Después de esto pasan los dÃas y todo en calma. Quedaba claro que se trataba de un gato, o por lo menos es lo que ellos imaginan en ese momento. Pero habÃa un pequeño problema. Pasadas algunas noches difÃcil saber cuántas El llanto aquel vuelve y vuelve igual es un llanto fuerte. Claro, ya no hay mucho lugar a dudas. Eso sà se puede inmediatamente determinar que no se trata ya de un gato que esté maullando, sino del llanto de un niño. No logran ubicarlo asÃ. En el frÃo de la madrugada se levantan salindo a la calle con una linterna poderosa, iluminan dentro de la casa ya vacÃa de los guapos, pero no ven nada. La puerta está cerrada. No han escuchado que alguien entre no han visto nada. La mujer de junto que ha estado escuchando el llanto del niño también sale a la calle. Entre los tres que están ahà tratan de ver, pero no hay nada. En un cierto momento dejan de escuchar por completo el sonido. Cada quien vuelve a su casa, la casa de los guapos se rentarÃa nuevamente. Unos dÃas después, una nueva pareja llega. Son una pareja muy joven, recién casados, probablemente un muchacho joven veintitantos años con una chica también muy joven de unos veintitantos años, muy atentos, muy amables. Lo primero que hacen es ir a saludar a los vecinos, presentarse y ponerse a sus órdenes. La enfermera recibe con gusto a la pareja, le hace gracia aquella animosidad de los jóvenes y la manera gentil de dirigirse. Se presenta también platican un rato y después cada quien a lo suyo al llegar a la madrugada. Sin embargo, otra vez es el ruido del niño ese llanto fuerte. Si no lo hubieran escuchado unos dÃas atrás, hubieran pensado que la pareja joven traÃa un bebé, pero no de hecho no es asÃ. VenÃan solos. El sonido es fuerte, quizá más fuerte que los dÃas previos. Ese llanto que no deja dormir se vuelve tan fuerte que otra vez vuelven a salir. Al estar en la calle, se dan cuenta que la vecina de la tercera casa también está afuera. Pero lo peor de todo es cuando se abre la puerta de los jóvenes salen de la casa apenas vestidos, muy espantados. Cuando la enfermera les pregunta que está ocurriendo la chica en medio de lágrimas y sumamente alterada, les responde que no tiene idea, que de pronto empezaron a oÃr como llora un bebé, pero no lo encuentran por ninguna parte. Por primera vez les permiten pasar. La enfermera se ofrece a acompañarles para ver al entrarse percata de algo espantoso. Ay no hay ningún bebé, pero conforme caminaban dentro de la casa, que es una casa normal, una casa de dos pisos, el llanto del niño va moviéndose como si la criatura se fuera pasando de una habitación a otra. La pareja joven termina espantadÃsima durmiendo en la casa de la enfermera. Apenas tienen oportunidad de sacar algunas cosas para cubrirse unos abrigos y demás y se van a la casa de junto como de costumbre. Después de un rato, el llanto desaparece, el temor se queda. Sin embargo, qué fue lo que escucharon. La enfermera reconoce que el ruido era muy peculiar. Era el llanto de un niño. El problema es en dónde de dónde venÃa aquello. Cuando entró a la casa, el sonido se movÃa de una habitación a otra de pronto ya nos escuchaba y se escuchaba en la habitación de junto. Dejan aquello por la paz, al amanecer todo el mundo a sus ocupaciones. Aquellos dos jóvenes que tanto susto habÃan llevado se van a su casa agradeciendo la amabilidad de la enfermera y del esposo de la enfermera por la noche asustados o no se quedan en su casa y vuelve a ocurrir aquello. Pero esta vez la pareja se percata que aquello comienza con una especie de golpe, una especie de algo que se rompe como si rompieran tela o algo asÃ. E inmediatamente después comienza el llanto. La pareja está muy asustada y termina de nueva cuenta en la casa de la enfermera. El llanto parece seguir a la chica, que es la que más se ha espantado en ese momento, pero pareciera que el sonido la acompañe a ella, porque se ha movido de una habitación a otra y el sonido va detrás de ella. No identifican de dónde. Pero además tiene una caracterÃstica curiosa. El sonido viene de pronto de lejos y se va metiendo y se va metiendo y va haciéndose más fuerte, mucho más fuerte. La pareja vuelve a su casa asustados o no acaban de pagar todo lo que tenÃan en eso acaban de meter sus muebles. Pero aquello es terrible. La chica, además, no está trabajando, por lo que pasa mucho rato en la casa. Una tarde, cuando regresa a la enfermera a la casa, se la encuentra afuera. Está parada, hecho, un mar de lágrimas, temblando de miedo a lo largo del dÃa. En varias ocasiones habÃa escuchado el llanto, pero muy fuerte la estaba siguiendo ella intentó moverse para un lado, intentó moverse para otro. El llanto seguÃa detrás como si alguien estuviera caminando junto de ella cargando a un invisible de bebe fantasmal. La parte más terrible que narraba esta joven era el hecho de haber sentido que habÃa topado con alguien al salir de la cocina, ya desesperada de estar escuchando aquello sale y al salir de la puerta, siente cómo se topa con alguien que no puede ver. Es uno de esos golpes que se da uno de frente cuando da la vuelta y cruza con alguien torpemente y choca asÃ, pero no habÃa nadie. Después de atenderla un rato y de consolarla, llega al esposo, el hombre joven aquel y comienzan a platicar sobre devolver la casa, sobre irse. De ahÃ, por supuesto, a la enfermera no le hace gracia a eso. Estas parejas son muy agradables. Es terrible lo que les está ocurriendo, pero cómo explicar, cómo terminar con aquello, cómo cambiar aquello, qué era lo que les habÃan dejado. Las cosas seguirÃan raras. De hecho, la vecina de la tercera casa incluso llegarÃa a llamar en un cierto momento a las autoridades al presumir que el bebé estaba en la casa de atrás. Supuso que los vecinos de atrás, una especie como de vecindad muy miserable, tenÃan un bebé al que estaban maltratando y por ello hizo un llamado a la delegación. Bien en los empleados en la especie de vecindad de atrás vivÃan principalmente pedigüeños, pero ahà no habÃa ningún chiquillo, algo habÃa en ese lugar el fenómeno aquel no parecÃa tener una justificación fÃsica. Eso es evidente. Tras haber indagado por aquà y por allá, quedaba claro que en ninguna parte habrÃa por lo menos en la cercanÃa, una criatura en extremo sufrimiento abandonada, ni mucho menos. Además, el tiempo que habÃa estado ocurriendo aquello sobrepasaba lo esperable. La pareja de jóvenes terminarÃa recogiendo sus pocas cosas y escapando de ahà la enfermera. Meses después, un par de meses después, también desesperada de aquello, recogÃa sus cosas y, junto con su esposo, quien habÃa recibido una promoción, se trasladaban a Puebla. Nunca encontraron cuál era el origen de aquello. SuponÃan que algo tenÃa que ver con la primera familia, algo con aquella pareja a los que llamaban los guapos, pero en realidad nunca lo supieron. El llanto seguÃa ocurriendo no cada noche de su es obvio, pero volvÃa a ocurrir qué era aquello. La pregunta era obvia. Evidentemente, no se trataba de un niño de carne y hueso. HabÃan estado observando para ver si se tratarÃa en algún momento de un gato o de algún animal, cosa que me encontraron un bromista. Tampoco se antojaba lo que habÃa sido descrito por aquella jovencita antes de que abandonaran la casa y salieran huyendo. De ahà tenÃa mucho que ver con un fenómeno paranormal que no era exactamente un fantasma, sino un fenómeno de corte demonÃaco, un señuelo. Algo que durante años se ha platicado en el medio entre los investigadores es el hecho de que una criatura, un recién nacido, un bebé pequeño, no tiene nada que lo arraigue usted, por ejemplo, o yo. Tenemos apego a ciertas personas, a nuestros hijos, nuestras esposas. Alguien que sea un avaro imperdonable va a buscar sus bienes materiales, un pervertido loco tendrá alguna otra cosa. Alguien que no encuentra el reposo. De hecho, también en este supuesto del mundo paranormal, estas criaturas son inmediatamente recogidas. No están aquÃ. Son muy ligeras. No tienen el apego a los bienes materiales, no tienen que deshacerse de toda la carga de situaciones humanas. Por lo tanto, su partida es ligera, ágil, no como la de alguien que tiene un largo historial, que tiene temor. Por lo tanto, se piensa que este tipo de fenómenos tienen mucho que ver con actividad demonÃaca. Ahà también viene la otra pregunta. Por qué normalmente este tipo de fenómenos. Cuando se puede considerar un fenómeno demonÃaco, tiene que ver con una actividad provocada por alguien. Una de las reglas básicas es que esto no ocurre. Si alguien no lo permite, si alguien no abre la puerta y de entrar al bicho, esto no ocurre. Por lo tanto, normalmente este tipo de presencia, este tipo de fenómeno son relacionados con algún tipo de actividad, por ejemplo, brujerÃa, adivinación, alguna suerte de acto oscuro. De lo contrario, no sucederÃan. Y eso me lleva a un evento que también hace muchos años nos platicaban una persona que trabajó en ese lugar. Este hombre, un hombre mayor, habÃa sido velador sol. La policÃa habÃa estado en todo lo que se puede usted imaginar. Afectuosamente, se le conocÃa como el sargento. Aún cuando ya estaba retirado del ejército hacÃa tiempo. Sigue siendo un hombre con un porte muy impresionante, metro ochenta o metro noventa de altura más de cien kilos de peso, normalmente armado, un sujeto que se antojaba bastante peligroso. Ãl platicaba una experiencia vivida cuando estuvo trabajando como guardia en una obra de construcción. Este edificio habÃa estado abandonado durante mucho tiempo en una construcción grande, Probablemente el dueño se habrÃa quedado sin dinero y en algún momento vuelve a tener dinero y regresan a trabajar varios años después de haber sido abandonada. La primera etapa de la construcción. Cuando llegan bueno, llegan personas de muchas partes a esa construcción. Se establece un campamento y contratan al sargento para que cuide la obra para que vea que no entren a robar, que no haya desmanes, etcétera. Ãl contaba que bueno a su llegada. Lo primero que nota cuando ingresa a la cimentación al sótano de aquello era una enorme cantidad de basura y paredes muy pintadas. Pero esto era curioso porque aquella construcción estaba en las afueras completamente lejos de un área urbana y no se antojaba que fuera fácil ir hasta allá. Como fuera. Lo primero que se hace es limpiar aquello mandar lavar las paredes en donde habÃa toda esta cantidad de pintas. Algunas de ellas eran muy rústicas, hechas con carbón. Se comprende que habÃan hecho fogatas allà tomado carbones y habÃan dibujado sobre las paredes con aquello. Otras eran un poco más elaboradas, hechas con algún tipo de spry, todas ellas con una fuerte connotación de carácter sexual, de carácter ofensivo, pero muy particularmente una llamó la atención de este hombre. Imagine usted un hombre que ha sido todo eso. No se impresiona fácilmente. Un tipo rudo, un tipo armado, un tipo del que se decÃa que debÃa muchas vidas. Llega a un área de aquel sótano en donde se topa con un dibujo en una pared que le impresiona por la fealdad del mismo, una serie de diagramas, una imagen de un macho cabrÃo, una especie de hombre con cuernos una cosa muy rara, con una serie de letras por no describirlas de otra forma. Ãl decÃa que eran letras, no entendÃa qué podÃan decir, porque eran deformes completamente una serie de garabatos que no entendÃa números y otros dibujos también muy raros. Esa área lo impresionó particularmente por aquella imagen del macho cabrÃo del demonio. Para ser más preciso, terminó de lavar aquello. Unos dÃas después, la gente sacó toda la basura y comenzaron los trabajos, pero eventualmente ocurrÃan cosas raras. Una de estas cosas a él le tocó escucharlo y era el llanto de un bebé. Ese punto lo impresionó mucho. SabÃa, por supuesto, que no habÃa ningún bebé y no habÃa ninguna casa en muchos metros a la redonda. Esa noche decÃa él que al hacer su rondÃn él no solÃa dormir. TenÃa una condición muy particular que no solÃa dormir. Asà es que si a rondines todo el tiempo, al pasar por ese lugar, escucha que llora un niño, inmediatamente levanta la linterna listo para ver qué estaba ocurriendo a ver si algún trabajador habrÃa traÃdo a la mujer con el hijo, si alguien habÃa ido a robarse por ahà un bebé, si les habÃan tirado un bebé, algo pero no encuentra nada. No es un hombre que se asuste, si es que después de decir dos o tres lepradas, se da la vuelta y sale de ahà a seguir con su rendÃn. Van pasando los dÃas y un buen dÃa llega un hombre que es muy alarco, muy ruidoso. Este hombre, además de ser un empleado de la construcción, también era un personaje muy peculiar, puesto que era una especie de pastora en una iglesia evangélica. Aquel hombre llega a trabajar. Pasan los dÃas, ya está muy contento. Una tarde está sentado platicando con el sargento precisamente al que está tratando de evangelizar y el sargento le está haciendo. Caso lo escucha en cierto momento, lo llaman porque alguien oyó algo raro. Asà es que se levanta y va caminando y aquel hombre, el pastor, como le llamaban, viene con él y le sigue platicando y evangelizando. Cuando están por llegar a aquel rincón, aquella especie, como de bodega de sótano, el pastor se detiene en seco y le dice algo está mal. Algo está mal AquÃ, al momento que hace eso inmediatamente como como como como do escucharse el llanto del bebé, el pastor le dice algo está muy mal. Sargento. Vamos para atrás. Vamos para atrás y comienza en voz alta a hacer oraciones invocando al espÃritu de Dios y demás momento en el cual ambos escuchan que aquello ya no es solamente el llanto, sino una especie de grito largo, una cosa que no podÃan explicar. Dura unos instantes, durante los cuales tanto el sargento como el pastor se quedan paralizados de la impresión de escuchar aquello que primero habÃa comenzado como el llanto de un bebé y de pronto se transforma en ese grito espantoso, decir, el sargento que el pastor se quedó callado un momento pero enseguida, comenzó a hacer sus oraciones, a pedir la presencia de Dios en aquel lugar, a pedir la presencia de Jesucristo y a ordenar aquella presencia que retrocediera en medio de las voces que dan. El pastor se escuchaba detrás aquel grito espantoso, aquella cosa terrible. En un cierto punto, el pastor simplemente retrocede y le dice al sargento que se hagan para atrás, que se alejen. De ahà regresan al punto donde estaban en un área en la parte de arriba. El pastor se ve sudoroso, particularmente nervioso, muy alterado. De hecho, durante dos o tres dÃas después de aquel incidente no irÃa trabajar producto de un malestar generalizado. Al volver se le veÃa distraÃdo ausente, durarÃa un par de dÃas más en la obra y después no volverÃa. El sargento decÃa que a él no le habÃa dado nada, que él no tenÃa nada. Uno de los hijos del famoso pastor volverÃa a verles para recoger su herramienta y sus cosas. Al preguntarle por el pastor se limitó a decir que tenÃa que estar algunos dÃas más con unos conocidos suyos de la iglesia. PasarÃa semanas durante las cuales esto se sabrÃa después estuvo en constante oración y tuvo que ser sometido a lo equivalente a un exorcismo. Pero dentro de su iglesia evangélica habÃan ocurrido cosas rarÃsimas a su alrededor. El hombre habÃa comenzado a hablar en idiomas que no conocÃa, a vociferar maldiciones, a blasfemar y todo el tiempo aseguraba que veÃa algo que venÃa hacia él. DescribÃa una figura negra, una especie de imagen humana y pasarÃa mucho tiempo antes de que volviera a salir a la calle. Cuando volvió por la obra, el sargento todavÃa estaba ahà y estaban terminando y pasó a saludarlo solo para decirle que no volvÃan a entrar a ese lugar. Por favor, en medio de risas, el sargento decÃa que él era tan malo, tan malo que el demonio tuvo opción de escoger si se le metÃa a él o al pobre pastor y se fue con el pastor. DecÃa que ni el demonio querÃa estar con él. Pero lo que habÃa ocurrido ahÃ, quién sabe. Aquel hombre aparentemente se recuperó y volvió a lo suyo. El sargento se cambió y fue a otras tantas obras. Siguió con una vida similar a la que siempre habÃa vivido. Pero cuando platicaba eso aún viendo aquel sujeto tan grande, tan robusto, tan peligroso en el sentido estricto de la palabra, se le podÃa notar cómo cele erizaban los bellos de los brazos al recordar aquellos momentos y aquella variación del llanto de un niño aquel grito terrible. Estos fenómenos, como los que le he platicado, tienen mucho que ver con algo que se ha hecho ahà a lo largo de los años. No solamente es una cuestión de la que hable gente dedicada a los medios o investigadores de fenómenos paranormals, sino que es algo que está muy presente en toda la temática, incluso de los propios exorcismos, cuando se habla de los pormenores que pueden causar de lo que puede generar una posesión, es, por ejemplo, la actitud recalcitrante en el pecado, pero también, por supuesto, la práctica de actividades ocultistas. Hace algunos años, el padre Gabriela muerte en uno de sus tantos tratados y libros que hacÃan famoso exorcista de la diócesis del Vaticano. Ya hoy en dÃa fallecido, hablaba de el gravÃsimo error que era involucrarse en ese tipo de actividades, ya sea por ignorancia, por perversidad, por deseos de alguna otra cosa, pero que era terrible lo que ocurrÃa, porque se abrÃa una puerta que habÃa sido cerrada ya desde la antigüedad y de pronto alguien, en el medio de su torpeza, cometÃa ese error y ocasionaba todo un caos decÃa que una de las situaciones más frecuentes que motivaban la caÃda de una persona en posesión era el que hubiese participado en un acto de hechicerÃa, magia negra o lo que fuera era abrir las puertas. Pero no solo eso. También existÃan otras variantes variantes como, por ejemplo, el que se condenara a alguien o se consagrara a alguien desde el propio nacimiento. Eso también era algo muy muy mencionado. Una persona podÃa ser ofrecida desde su propio nacimiento y entonces la situación era todavÃa peor. Estas situaciones derivaban en una fenomenologÃa que rodeaba al individuo y provocaba una serie de problemas muy macabros. En ocasiones, esto también se asocia con personas literalmente que han sido maldecidas por alguien y que están viviendo ese tipo de fenómenos. Ahora hay una variante muy rara que encontré una sola. Un solo relato de esto y que me sorprendió muchÃsimo. Es un relato español. Se cuenta una historia de una casona de Madrid, de los años posteriores a la Guerra civil. Esta casona, ubicada en Madrid, en la capital española, tenÃa no sé más de cien años de haber sido construida. Cuando viene la guerra en los años treinta pasado este perÃodo histórico, la casa está totalmente vacÃa y vuelve a ponerse en alquiler pasada. La guerra regresa a la par la tranquilidad. Hay guerra en Europa. Por lo tanto, viene muchÃsima gente de otros paÃses. En una de tantas llega alguien a vivir ahà y poco después vuelven a venir otras familias y empieza aquello a llenarse de gente. Todos estos están muy contentos, aunque no dejan de preguntarse acerca de la mujer del niño. Varias personas solÃan ver a una mujer sentada en la parte de abajo de la casa, en una especie de fuente que habÃa dentro con un bebé en brazos envuelto en una especie de chal sentada ahÃ. Era una imagen que varios habÃan visto y que a nadie le parecÃa raro. Una mujer con un bebé en una vecindad, pues es algo muy común con el paso del tiempo. Sin embargo, comienzan a murmurar entre los vecinos al pasar el tiempo acerca de aquella situación, porque ese bebé ya no podrÃa seguir siendo un bebé pasados. No sé ocho o diez meses. Eso no era posible. Ya deberÃa de ser un niño más grande. Pasa el tiempo y bueno, esperaban que ya aquella criatura caminara y, sin embargo, seguÃan viendo a la mujer llegar y sentarse ahà y después, bueno, realmente nadie ponÃa suficiente atención como para decir hacia dónde se habÃa ido. Simplemente no estaba, pero esto no terminaba ahà conforme iban murmurando. Acerca de esto se dan cuenta que en realidad, ninguno de ellos sabÃa en dónde vivÃa aquella mujer o de dónde venÃa esa mujer que entraba. Pero quizás se dan cuenta todavÃa con más dramatismo algún tiempo después de que la mujer no parece obedecer a ciertas leyes básicas de la naturaleza, como por ejemplo, si la puerta está cerrada, tú no puedes entrar porque aparecÃa dentro entonces murmurando entre ellos. Se dan cuenta que aquella mujer realmente no vivÃa en ninguna de las casas o de los apartamentos de aquel lugar. Puesto que en una plática se dan cuenta de quién ocupa cada uno de los departamentos y en ninguno de los casos hay una mujer con esas caracterÃsticas, suponen que es alguien de la calle que entra ahÃ, pero por dónde entra. Se dan cuenta que no puede ser porque el portón es cerrado y la única forma de entrar serÃa teniendo llave. Comienzan a caer en cuenta que lo que están viendo honor de este mundo, según arraba aquel episodio, un buen dÃa, un valentón se atreve a acercarse para preguntar qué quiere lo que haya visto aquel hombre fue de tal magnitud y tanto fue el miedo que, según decÃa aquella nota o querida descripción, aquel hombre terminó no solamente espantado, sino con el cabello de un color diferente. La impresión fue tal que le costaba trabajo hablar nuevamente terminarÃa con un tartamudeo espantoso producto de aquella impresión horrible que habÃa vivido qué era lo que le habÃa tocado ver no lo podÃa describir o no lo querÃa describir, pero a partir de ese momento no se volvió a ver aquello. Lo que hubiese sido. Quien hubiera sido no volvió a ser visto. Probablemente era algo que habÃa dejado alguna época anterior, algún momento en el que habÃa habido una actividad de brujerÃa y ahà habÃa quedado. Qué le parece, Y bueno, volviendo sobre nuestros pasos. Cómo ocurre. Esto es lo que le decÃa. Probablemente alguien abre una puerta, probablemente alguien hace algo, o bien lo que se ve es una imitación, no tanto que esté ahà presente un demonio sin una imitación de algo. Esa es la otra cara de la moneda. Las famosas mimofonÃas, o también bueno toda suerte de nombres. Cuando se trata de nombres, no faltan nombres. Siempre tenemos muchos nombres. ParafonÃa, mimofonÃa, psicofonÃa, parafonoralia. Son diferentes nombres que se asignan al fenómeno, asà como cuando se escucha gente discutir y no hay nadie. Es algo también parecido y esto nos remite a un incidente ocurrido que nos contaba una señora también hace algún tiempo. Esta mujer, por cierto, a una persona muy analÃtica vive una experiencia muy rara. Durante la parto, ella cuida a su propia hija. La hija, una mujer joven, da a luz y llega a la casa de la madre con la criatura, con el bebé recién nacido. Muy bien la atienden. Muy bien. Pasan los dÃas, el bebé, bebé precioso del que todo mundo está enamorado, un poquito chilloncito como todo recién nacido. Pasan los famosos cuarenta dÃas y aquello no es un bebé, sino una pelotita. Está redondito, redondito, muy lindo. La niña, esta mujer, la mamá, pasarÃa ahà una temporadita y después se va a su casa como cualquier persona normal con su bebé y no no se muere. El bebé no no le pasa absolutamente nada. Al bebé agarra su maletita en donde llevan los bebés y se van con todo el bebé y su esposo y se van a vivir a su casa. Dos o tres semanas después de que la hija se va de la casa, es decir, que se sale ya para irse a su propia casa. Esta mujer comienza a escuchar el llanto del bebé en la noche. Muy entrada la noche, la madre vivÃa sola. Era viuda, si es que lo único que tenÃa era su perro. De pronto en la madrugada despierta. Al escuchar el llanto del bebé, ella decÃa que era difÃcil confundirlo, pues habÃa estado con el bebé muchos dÃas y, de hecho, lo veÃa casi diario y, por lo tanto, resultaba difÃcil confundirlo y era el llanto de su bebé. Le provoca un ataque de nervios aquello y la lleva a marcar en ese momento de la noche a la hija para preguntarle cómo está el bebé. La hija molesta le dice está dormido y yo también estaba dormida. Qué esperabas es que acabo de oÃr el llanto de un bebé. La hija no entiende de qué se trata, pero termina diciéndole si está bien. Créeme que está bien. No estoy viendo. Está enfrente de mÃ. Le acabo de dar de comer y se quedó dormido y yo ya también me voy a dormir. Al dÃa siguiente, ya con más tranquilidad, la madre va a ver a la hija, a la que le explica lo que habÃa vivido la niña que ella la mamá le dice que no, que el bebé está perfectamente bien. Pasan los dÃas y vuelve a escucharlo. Entonces se levanta esta señora y camina a la habitación de donde presume que viene el ruido abre la puerta. Obviamente, no hay nada. Al momento de abrir la puerta. Escucha el llanto en otra habitación, pero es ese mismo llanto del bebé. Le intriga aquello, pero el bebé está bien. Por la mañana, lo primero que hace es llamar para preguntar y la respuesta es que sÃ, que sigue bien. El bebé no tiene nada, entonces por qué escucha aquel llanto como buena, señora mayor, bueno, tiene por ahà un santito, tiene imágenes, tiene velas, tiene todo lo que se requiere para poner hartas, imágenes religiosas por todas partes. Pero no eso no impide que se vuelva a escuchar el bebé sigue bien. Entonces ella comienza a analizar las cosas. No le parece que sea algo lógico. No tiene sentido lo que estaba viviendo. De hecho, se va un par de dÃas a vivir a casa de una hermana pide alojamiento allá para distraerse un poco y para acompañar a la hermana, que era su único pariente. Y estando allá, vuelve a escuchar el llanto. DecÃa ella que de pronto una madrugada despierta y escucha el llanto del bebé. Se incorpora de un brinco. La hermana se despierta al escucharla y le dices que escuchas y hermana escuchó también el llanto de un bebé. Sea no sé qué es. La mujer está una noche estando ya de regreso en casa, está sentada en la cama leyendo una persona muy preparada. Cuando comienza a escuchar el llanto del bebé y se levanta de donde está, prende la luz abre la puerta, no hay nada, obviamente, y comienza a decirlo en voz alta y hasta convencerse aquà no hay ningún bebé. Esto es un producto de mi mente. Yo no quiero creer en esto. Mi bebé está bien, no es esto lo que está ocurriendo. Mi bebé no está llorando. Mi bebé está durmiendo. Aquà no hay ningún bebé. Poco a poco, aquel sonido se fue yendo. Ella creÃa o sostenÃa que ese llanto era ella misma recordándolo o ella misma deseando verlo, o ella misma extrañándolo. Cuando lo platicó con la hija, la hija le dijo, mamá, qué tal que es el diablo. No, no, no, no, en esa ocasión y decÃa esto es producto mÃo esto es algo que yo misma estoy creando. Cuando le dije bueno y con la hermana, como es que ella también lo escuchó. Esa parte no la podÃan explicar, pero dejó de ocurrir. Dejó de ocurrir radicalmente, y ella sostenÃa que era producto de su propiamente, que ella misma lo provocaba. Generalmente, los fenómenos paranormales, sobre todo cuando se trata de fenómenos fantasmales, tienen un componente muy fuerte de comunicación no sensorial. Lo que se siente, por ejemplo, no se ve lo que se puede escuchar. Pareciera en realidad no estar siendo escuchado, lo cual es otra peculiaridad del fenómeno. Por ello, muchas personas no escuchan lo mismo porque alguien escucha una cosa y otra persona va a percibirlo de otra forma. Además, hay otra situación aquÃ. El fenómeno fantasmal no tiene materia. Por lo tanto, el que se pueda grabar en un vÃdeo es poco probable. Lo único que podrÃa ocurrir ahà es que en un fenómeno casi telepático se alterara el estado de la materia circundante, como podrÃa ser el vapor, como podrÃa ser el polvo y se reordenaran las partÃculas para dar alguna forma, pero generalmente lo que hace es una proyección mental y los sonidos, sin embargo, son en realidad una situación un poquito diferente. No se trata de un sonido que se escuche, sino que se percibe. SÃ, esto tiene que ver, por ejemplo, con los experimentos que se han hecho de la acústica paranormal en sitios en los que de pronto alguien dice haber escuchado no se registra el audio. Un experimento que se hizo en los años noventa, también en España, que es donde ha habido mucha investigación en ese campo, tenÃa que ver con un grupo de personas que se reunieron en un sitio en donde ocurrÃan una playa de de fenómenos paranormales todo el tiempo. Permanecen ahà durante un perÃodo de tiempo muy largo cada uno de ellos tiene un lápiz y un papel en donde registrarán cualquier cosa que noten, sin importar lo pequeña que sea. Cada uno está aislado, cada uno tiene una hojita de papel y un lápiz. Están solos, están repartidos a lo largo de una construcción acusada de ser una playa de fenómenos paranormales, pero cada uno en el lugar donde está también tiene una grabadora de audio encendida con micrófono abierto. Algunos de ellos reportaron haber escuchado lamentos, haber escuchado voces. Uno de ellos en particular, registró en cuatro o cinco ocasiones en un perÃodo de unas pocas horas, haber escuchado voces que hablaban cerca de él. Por supuesto, el experimento se llevó a cabo con una única consigna, que era mantener el silencio más absoluto. Cuando revisan los tiempos. Por ejemplo, esta persona decÃa a las ocho o treintable de oÃr hablar cuatro personas o cinco o seis horas que fueran a las diez treinta. Volvà a escuchar personas hablando a mi alrededor. Pero cuando revisan las grabadoras, no hay nada, salvo unos pequeños saltos, no exactamente sonidos, sino alteraciones en la grabación de la cinta, lo que se conoce como una inclusión psicofónica, un brinco, por asà decirlo. Era curioso esto porque no significaba que estuviera mintiendo, porque, de hecho, en una habitación contigua a la persona que estaba allà también lo habÃa escuchado, pero ninguno de los dos grabadores, en ninguna de las dos máquinas grabadoras, se habÃa registrado sonido alguno, pero ambos lo habÃan percibido. Esto llevó a un segundo experimento, en donde la forma en la que se hizo fue un poquito diferente, colocando a todas las personas en una misma zona de aquel inmueble, en donde se presumÃa de que cada noche ocurrÃa un fenómeno paranormal. Y, efectivamente, en un par de ocasiones, todos registraron sin hablar entre ellos. Esto era importante. Ninguno de ellos deberÃa tener comunicación entre sÃ, pero en ciertos momentos, varias de las personas que estaban reunidas registraron en sus bitácoras, como se les llamaba, haber escuchado algo. CoincidÃan bastante el sonido descrito. En un cierto momento por uno de estos testigos o de estos experimentadores señalaba un sonido similar a un ulular de una ambulancia. Las otras personas apuntaban algo parecido, señalando que habÃan escuchado sirenas que habÃan escuchado una catástrofe y cosas similares. Las grabadoras de audio no habÃan registrado nada. Se desalojaron a todas las personas del área, se hicieron pruebas de sensibilidad. Las grabadoras eran capaces de registrar un aplauso. Hecho, afuera de la inmueble detectaban el aplauso y, sin embargo, aquà las personas aseguraban haber escuchado ambulancia, ruidos situaciones de emergencia y no habÃa grabado nada. En otros experimentos se hicieron pruebas muy similares o por lo menos en ese mismo tenor de los sonidos, en lugares en los que se presume habÃa actividad paranormal, hubo registros raros. En ocasiones las grabadoras registraban pequeñÃsimos fragmentos en donde se pueden escuchar cosas como vete de aquÃ, como estoy muerto, escucha a Manuel y frases similares, muy cortas, muy breves, sin conexión directa con las personas que estaban allÃ, puesto que una aquella que tenÃa el nombre la de escucha a Manuel, no habÃa ningún Manuel en la Durante un experimento, esas son las verdaderas psicofonÃas. Cuando se analizan las voces incluidas en aquellas grabaciones, eran muy peculiares las famosas parafonÃas o mimofonÃas, esas no se escuchaban. Después se obtuvo un testimonio de una vieja iglesia. Esto ya fue más empezado el siglo xx el siglo XXI en una vieja iglesia, prácticamente todos los testigos se aseguraban haber escuchado los cantos de frailes inexistentes de gente que ya no estaba ahÃ. Aseguraban que simplemente al pasar frente a aquella vieja iglesia, se podÃa escuchar desde la calle el cantar de aquellos frailes inexistentes que ya no habÃa nadie a la iglesia ya no estaba en uso. Se optó por colocar un sistema de grabación con varios micrófonos con cintas muy sensibles. El resultado, en principio habrÃa sido decepcionante al no grabar nada. A pesar de haber mantenido los micrófonos encendidos durante un buen rato, no se grabó nada. Al hacer las pruebas posteriores, sin embargo, se obtuvieron datos muy curiosos Cuando se incluyó dentro del experimento a una persona que estaba ahà una le llaman generador. Por ejemplo, cuando el generador hacÃa preguntas como hay alguien aquÃ, se obtenÃan chasquidos, se obtenÃan golpecitos a preguntas mucho más fuertes, mucho más claras como estas. Muerto habÃa respuestas. Como sà muerto, estoy, evidentemente, una respuesta, pero los sonidos propios del lugar, como eran los coros, no se registraban. Es muy difÃcil que varias personas, de manera no consensuada, es decir, que no se pongan de acuerdo, escuchen lo mismo. Una alucinación es algo muy privado de una persona. Yo voy a tener una alucinación totalmente diferente de la de usted. Bajo ciertos estÃmulos. Mi alucinación va a ser diferente a la suya punto. Si ambos tomamos algún medicamento que produzca episodios de alucinaciones, usted va a alucinar sus cosas. Yo voy a alucinar las mÃas, porque entonces diferentes personas, en diferentes momentos, escuchan lo mismo en ciertos lugares. Una de las teorÃas que se ha manejado es que esto es una transmisión de pensamiento y no tanto algo que se escucha ahora. Ha habido otras variantes, por ejemplo, el de la famosa explosión. Este fue un suceso que se describió en los años veinte en Francia. Varias personas describieron haber escuchado una explosión en un pequeño pueblo cerca de Orley, haber escuchado una explosión similar a una explosión de un gran cañón de la Primera Guerra. Aquello provocó un ataque de pánico a muchas personas que habÃan sobrevivido a la guerra, evidentemente, y que inmediatamente pensaron que otra vez habÃa empezado la guerra. Pero al revisar, pues no, no habÃa nadie lastimado, no habÃa ninguna persona que hubiese detonado nada, no habÃa explotado algún proyectil que estuviera enterrado. Y, sin embargo, se habÃa escuchado muy fuerte y habÃa provocado una vibración enorme. Los testigos lo percibieron. Lo curioso del tema es que no habÃa ocurrido nada interesante. No. En fin, es momento de despedirnos. Buenas noches hasta pronto sÃguenos también en nuestro canal de YouTube relatos del lado oscuro







