Encerrada en su casa hasta morir || Relatos del lado oscuro (Exclusivo Podcast)

Un romance prohibido trajo como consecuencia su encierro, su locura y su muerte, la cautiva de Poitiers fue un caso que conmocionó al mundo de su época. Acompaña a Relatos del lado oscuro a conocer este triste caso.
Los seres humanos, no somos los más fuertes En cuanto a seres vivos del planeta tierra se refiere, tampoco somos los más ágiles. Un simple gato doméstico nos supera varias veces en agilidad. No tenemos la mejor vista, el mejor oÃdo. No tenemos herramientas de defensa como pudieran ser grandes garras colmillos vamos. Nuestra única ventaja es que somos seres sociables y como seres sociables pudimos desarrollar habilidades de comunicación que nos permitieron ponernos de acuerdo, planear cosas, prever a futuro, pensar y desarrollar habilidades más allá de las simples capacidades fÃsicas o de los registros instintivos esta Unión. Este formarse, jugar, interactuar, tener contacto con el otro, verlo oÃrlo, hablar, nos hizo dejar de estar dispersos para convertirnos en uno como sociedad. Pero cuando esto se rompe, qué somos, quédese conmigo, relatos del lado oscuro, seres extraños, sucesos es inexplicables de diversidad de forma historias que otras mentes prefieren ignorar. Esta imagen es una calle de Poitier, en Francia, una ciudad en la parte central muy antigua. Son edificios muy bonitos que hoy en dÃa siguen conservando buena parte de su belleza. Estamos en una calle que antiguamente era conocida como la calle de la visitación y ahora mismo estamos viendo este lugar peculiar. Es un restaurante de comida china o algo parecido. Sin embargo, detrás de la fachada, de una construcción normal, de un negocio, de un enorme movimiento, de una ciudad moderna y bulliciosa, detrás de esto se esconde un secreto una historia, un relato antiguo, de verdadera perversidad humana. Y volviendo atrás en el tiempo, vámonos hasta el veintitrés de mayo de mil novecientos uno, el Fiscal General de Francia, el señor Frero, recibe una carta. La carta le ha sido enviada por alguna persona que no ha puesto el remite y que tampoco ha indicado ni siquiera su nombre, ni su dirección, ni nada. Nada parecido. La carta se puede leer. Señor Fiscal, tengo el honor de informar de un hecho terrible, de una gravedad excepcional. Se trata de una señorita que está encerrada en la casa de los Moniers, privada de comida y que ha vivido entre basura podrida durante los últimos veinticinco años. La carta sigue un poco más adelante, dando algunos pormenores. El señor Frero Fiscal lea aquello no entiende muy bien de qué se trata, pero por no dejar envÃa un comunicado a uno de sus jefes, a uno de sus comisionados, el Comisionado Boucheton, que es un sujeto que vive en Poitier. Cuando éste recibe el comunicado, se le indica que deberá ir a inspeccionar la casa de la familia Munier. Le sorprende un poco. Aquello va anexa una transcripción de la carta, lo cual le sorprende todavÃa más. Los Monier son una familia bastante conocida en la zona. El padre que en paz descanse y que habÃa muerto unos veinte años atrás, era un hombre muy respetado. HabÃa sido decano de la Escuela de Letras de Poitier, de la Universidad de Poitier. Es decir, era una persona bastante conocida. La señora La Viuda de Munier es una mujer muy respetada. Porque además es una filántropa, una mujer que se ha dedicado a obras de caridad, que ha recibido reconocimiento de las organizaciones de beneficencia. Válgame Dios y para rematar el hijo, Marcel es un abogado bastante conocido en la región y que tiene prestigio de ser un hombre correcto. Sin embargo, la carta y la petición del fiscal son bastante claras. Asà que apenas dos dÃas después, el veinticinco de mayo, el Comisionado Wichiton visita la Casa de los MonÃa. Al llegar allá, toca la puerta y una empleada la informa que la señora está indispuesta y que no le puede recibir que cuál es el asunto. Ãl responde que realiza un mandato, que necesita entrar a la casa y echar un vistazo. La señora declina la invitación, pero no es una invitación insiste Buchetón, quien le señala que es un mandato, que él debe inspeccionar la casa, pero aquella joven insiste en que la señora no está disponible a unas casas. De ahà está la casa de Marcel Monier, que es el hijo de la señora, parte de aquella familia. Si es que b y toca la puerta y alguien sale y le dice que tampoco está disponible, que no sabe de qué quiere hablar, pero que él no tiene ningún asunto pendiente. Por el momento que le agradecen la visita, molesto el Comisionado Bouchetón regresa golpe a la puerta y dice o me abren o la tiro acto seguido y viendo la insistencia y el hecho de que llevaba a otros dos agentes que lo acompañaban, le permiten el paso. Estamos en la calle. Visitación número veintitrés precisamente la casa de la foto, que ahora es una casa con un letrerito y demás. En aquel entonces era la casa de una familia incumprada. Cuando finalmente le dan acceso, comienza a caminar por los pasillos. Una empleada lo va acompañando. En tanto que la señora aparece se disculpa porque su condición no le permite estar con ellos. Es una mujer de setenta y cinco años bastante agobiada, viuda y todo el mundo sabe que allá atrás, los años setenta del siglo anterior, habÃa perdido a una hija o por lo menos es lo que creÃan todos. El hecho es que recorren la planta baja. Todo está muy bien. Es una casa amplia, bonita, tiene una parte trasera con una especie de jardÃn cubierto. Es una casa elegante. Conforme termina el primer recorrido. La señora aparece nuevamente junto con sus empleadas en una apariencia rara. Pero el Comisionado es un viejo lobo de mar, no es un aficionado y no le tiene miedo a nada. Asà es que nota un detalle po. Tanto las empleadas como la señora insistentemente se colocan en la escalera como si no quisieran que subiera para allá y hacen preguntas como que ya ve que todo está bien y ya terminó su recorrido. Muchas gracias y cosas similares. Cuando el hombre, el Comisionado Buchetón, quiere subir, aquellas personas están en la escalera en actitud de por aquà no pasas, pero ante la insistencia, simplemente se tienen que quitar. Una vez que se han retirado, Ochetón comienza a caminar hacia arriba. Al llegar al descanso de la escalera, todo parece normal. Desde ahà se puede observar el resto de la planta alta, que se ve ordenado y en buenas condiciones, salvo por un detalle, un olor, un penetrante, olor poco grato, es un olor raro. Cuando Bouchetón voltea a ver a sus agentes, estos también coinciden en que hay un olor que no resulta lógico con una casa elegante y distinguida. Cuando llegan a la parte de arriba y comienzan a caminar un poco para acá y un poco para allá, y el olor se vuelve más claro. Es un olor desagradable. Es un olor que mezcla el olor fétido de algo descompuesto, con el olor de heces humanas, con el olor de la orina, la humedad. Es un olor muy desagradable y es fuerte. En esta zona recorren un poco para allá, un poco para allá y al llegar al final, en una de las puertas, el olor es muy intenso. Es la habitación opuesta a unas habitaciones que se ocupan de la casa. Más allá hay una especie de terraza cubierta. Está todo muy bien, pero aquà el olor es tan fuerte que buchetón inmediatamente ordena que se abra la puerta. La empleada responde phlemáticamente. No tengo la llave. PÃdela a tu ama es que no sabemos dónde está la llave. Está perdida la llave, pues derribaré la puerta asà de simple. La cara especificaba que habÃa una persona prisionera en esa casa y que no le daban de comer. Por lo tanto, buchetón molesto ordena que se abra la puerta o la va a derribar a la de tantas y ante la presencia de aquellos dos oficiales que van a derribar la puerta, una de las jóvenes empleadas aparece trayendo la llave. La dueña le mira con unos ojos verdaderamente flamÃgeros. Al darse cuenta que la empleada la ha traicionado, la joven entrega la llave y les dice que abran buchetón abre aquello y se encuentra con una habitación amplia totalmente oscura. Las ventanas han sido tapadas completamente. Apenas alcanza a distinguir algunos rayitos de luz que se filtran por alguna rendija, pero realmente no hay mucho para dónde, por qué está todo a oscuras. El propio pasillo por donde ha llegado. Es un pasillo bastante oscura, si es que no distingue gran cosa, salvo el asqueroso olor que mana deshabitación y que lo hace retroceder unos. Es este olor ofensivo de algo descompuesto, pero también es el olor a suciedad humana, a escremento, a orina. Es un olor muy fuerte, muy penetrante. Cuando buchetón ordena que traigan por lo menos una vela Con esta empieza a iluminar y distingue que hay una enorme cantidad de basura por todas partes, pero no es cualquier basura. Se trata de restos de comida que están por aquà por allá aventados, trozos de algún tipo de ostra o almeja que quedaron por ahà unas partes de alguna ave, de un pollo o de algo que están más allá. Se aproxima a esa ventana de donde se filtra un pequeño tanto de luz toca y se trata de una lona. No es una cortina, sino una lona con lo que se ha cubierto aquello encolerizado buchetón, ante la molestia, el olor nauseabundo arranca aquello sólo para darse cuenta que las ventanas sens están cerradas con candados por fuera de las ventanas. Los oscuros están cerrados también y amarrados con cadenas, de tal manera que no se puede abrir sin pensarlo dos veces comienza a romper aquello, hasta que finalmente entra la luz y el escenario estantesco comienzan a correr por todas partes ratas. Hay estas cantidades increÃbles de basura en donde están parados. Hay heces humanas por aquà y por allá y a todo aquello mezclado y en un rincón, algo se mueve en uno de los rincones apartados de aquella heria honda habitación, algo se mueve inmediatamente. Los agentes miren en esa dirección para observar que hay algo ahà que pareciera ser un ser humano que se mueve tratando de cubrirse el rostro. Evidentemente, la luz le molesta trata de cubrirse el rostro. Es un cuerpo asombrosamente deteriorado. Se encuentra en los huesos. Pueden distinguir una osamenta. Es un esqueleto humano. Se mueve está vivo, pero está verdaderamente en los huesos. Es una escena terrible. Le advierto que la fotografÃa que le voy a mostrar puede ser muy perturbadora y fue tomada varios dÃas después sólo para mostrar lo que encontró buchetón esa noche. M inmediatamente ordena que uno de los agentes vaya a pedir ayuda cuadrillas de rescate médicos y que la mujer que está ahà parada viendo, esa mujer mayor, sea detenida de inmediato Conforme los minutos sanguiel se acerca, se percata que esta persona, presumiblemente una mujer, apenas puede moverse, no se puede incorporar, no puede pararse, casi no está viva. Los ojos están terriblemente hundidos. El pelo es tan largo que le llega a las rodillas, pero al mismo tiempo, está tan sucio que hay animales ahà no solamente son chinches, piojos cualquier cantidad de insectos, sino cucarachas. Hay basura. Cuando intenta quitarle el pelo de la cara para verle el rostro, se da cuenta que aquello está embadurnado de porquerÃa. El olor es terrible aquel cuerpo. Aquella persona estaba sobre de una especie de cama de paja regada con una sábana sucia sobre de ella. Cuando las asistencias llegan, el escenario es tremendo. Esta persona está milagrosamente viva. Se le traslada a un hospital en donde comienzan a tratarla. Lo primero es Limpiarla tiene costras añejas adheridas a la piel, en donde hay insectos clavados. Bueno, lo único que ha dicho es aire fresco. Mientras era trasladada al hospital con una voz casi inaudible, mal articuladas las palabras con una enorme dificultad para mover la mandÃbula, pronuncia las palabras aire fresco. Mientras viaja camino al hospital. La mujer aquella es enviada a prisión junto con las empleadas domésticas y posteriormente el hijo Marcel Monier también serÃa detenido. Pero quién era, quién era esta persona que estaba ahÃ, por qué estaba en estas condiciones de abandono y de destrucción. Lo que habÃa en el piso regado eran restos de comida de mus mucho tiempo por toda la habitación habÃa restos tanto de algún trozo de comida como materia orgánica. Mientras hacen la inspección, una vez que han liberado todas las ventanas y la luz se filtra, pueden observar que en las paredes hay talladas con algún objeto, ciertas frases. Liberté, Libertad? Libertad? Libertad? En esta casa solo se quiere a uno y queda claro que no soy yo libertad, por favor, y algunos otros diagramas que se han pintado por ahà que tienen tiempo, mucho tiempo de haberse pintado. La madera donde fue tallado ya está oscurecida. Más allá se puede observar que hay un par de paneles de una madera que es más o menos reciente o, por lo menos no es tan antigua como el resto de la construcción. Probablemente algo que se tuvo que reponer, pero más allá de eso no hay mucho más. Cuando la mujer es llevada a y el hijo también, la primera pregunta es qué ocurrió, quién estaba ahà la persona que habÃa sido encontrada y rescatada de aquella habitación. No era otra que Mary Leonid Poline Blanche Monier resultaba ser la hija de la mujer que habÃa sido arrestada, hermana de Marcel Monier, hija del que en algún tiempo fuera decano de literatura de la Universidad de potier Esta era su hija. Era una mujer de cincuenta y dos años que pesaba veinticinco kilos. Conforme, comienzan a investigar qué habÃa ocurrido, Cómo es que esta mujer habÃa llegado ahÃ, Cómo es que esta belleza que ahora mismo está usted viendo la foto nuevamente, Cómo es que esta criatura llegó a convertirse en lo que le mostré hace un rato. Cómo pudo llegar allá y la historia se vuelve tremenda. La Señorita blanch Monier nació el primero de marzo de mil ochocientos cuarenta y nueve. La familia era una familia católica, muy encumbrada, de un nivel social alto, asà que la hija fue recibida como muy platillo y conforme fue creciendo. Se volvió una chica extraordinariamente guapa. Además, era descrita por las personas como una persona amigable, gentil, cordial, alegre Y, por otra parte, su familia era extraordinariamente conservadora. La mamá, la señora Munier, era una mujer muy dura para todo. Cuidaba a cada céntimo que llegaba a la casa. Cuidaba cada cosa. El esposo era un hombre más bien retraÃdo, muy metido en sus libros. Un buen dÃa, la joven crece y se convierte en esta chica atractiva y muy pronto mamita, la madre, la señora Monier, decide que es tiempo de buscarle pareja, asà que se da a la tarea de conseguirle un buen partido y encuentra uno sensacional. Es un hijo de una familia acaudalada, de muy buena posición social, con una convicción religiosa similar a la de ellos, con mucho prestigio con propiedades, al cual, por cierto, Blanch no conoce. Nunca lo ha visto, no sabe ni cómo es, pero la mamá se ha encargado de hacer los arreglos. Todo el mundo sabe que Blanche es preciosa. Asà es que aquel sujeto le va a caer muy bien. Sin embargo, sobreviene una tragedia. Un buen dÃa de mil ochocientos setenta y seis, Mientras la señora Monier está haciendo planes para el enlace matrimonial entre su hija y aquel acaudalado joven, la Señorita Blanch decide darles un reto porte. Está enamorada de otro hombre. SÃ, de un sujeto conocido como Gills Lomé lo Met es un abogado, hijo de un abogado, pero tiene un problema. La madre se quiere desmayar. El padre guarda silencio como siempre es un hombre muy callado. El hermano tampoco puede opinar todo el lÃo es con la madre que se desquicia por completo. Cómo se te ocurre si yo ya hice arreglos, si yo ya te conseguà una pareja, se desquicia por completo. Grita hacia espavientos, porque además hay un problema enorme. Gills Lomé, además de que no es un hombre acaudalado, su padre no es un hombre acaudalado. Más bien es un hombre con muchas deudas. Es republicano, protestante y pobre. Pero, además de todo, es algo mayor que Blanche. Para ser más precisos, es mucho mayor que Blancha. Es un hombre de unos cincuenta años. Asà es que no, definitivamente no, pero blanch insiste, suplica a llora Grita asegura que ese es el amor que le ha robado el corazón y, por lo tanto, no quiere saber nada más de nada. La madre dice ok, muy bien. Si insistes en eso, no volverás a salir y, por lo tanto, la encierra en una habitación en la planta alta. Le pone llave y no la deja salir más la empleada de toda la vida. Madame, poiré quien habÃa visto a la niña desde recién nacida y quién se habÃa hecho cargo, en parte de darle de comer. Se harÃa cargo de eso se encargarÃa todos los dÃas de llevarle comida a la habitación, pasearla, peinarla y poner todo aquello muy bien por algún tiempo, por lo menos, mientras esto ocurrÃa, fueron pasando los dÃas. Obviamente, el pretendiente aquel se fue. No quiso saber nada más o no supo nada más. Se hizo correr el rumor de que la joven blanche o habÃa fallecido por una enfermedad o habÃa huido de casa. Cualquiera de las dos versiones se ha recogpilado hoy en dÃa al paso de tantos años, pero el hecho es que la familia incluso recibió el pésame. Hubo quienes fueron halla a dar el pésame y dolientes recibÃan las condolencias aún cuando ella estaba en el piso de arriba, encerrada en una habitación que ni siquiera tenÃa baño. Por supuesto, cada quien volvió a sus actividades. El hijo se fue a terminar sus estudios en tanto que el padre, el señor Charles MonÃa, morirÃa. Unos seis años después. Con su muerte, la casa se sumió en un silencio mayor y poco tiempo después, la señora Boiré también morirÃa. A partir de ese momento, nadie más volverÃa a entrar a la habitación. Las empleadas, las personas que llegaban habrÃan un poco la puerta y colocaban ahà los platos que enviaban, generalmente los desperdicios de la comida del dÃa, porque Madame no solÃa ser muy generosa para los propios y, por lo tanto, se le consideraba extraordinariamente tacaña. Lo poco que quedaba de la comida del dÃa le era arrojado ahà junto con algo de agua, y la puerta se cerraba, por lo que nadie volvió a entrar. Se sabe que en algún momento intentó escapar por lo menos la policÃa. SabÃa de esto que intentó romper uno de los seguros, una de estas partes, de los oscuros, de las ventanas, para salir, pero no lo logró. Durante el tiempo siguiente, aproximadamente unos diez o doce años, Blanch estarÃa encerrada sola en esa habitación, sin que nadie entrara, sin que nadie hablara con ella, sin ver a nadie, sin ser aseada, sin agua disponible para hacearse, sin un baño, sin luz. En aquel silencio comenzarÃa a desarrollarse dentro de ella una serie de anomalÃas tales que la dejarÃan convertida en eso que usted vio esa imagen que no vamos a estar repitiendo. Obviamente, cuando la policÃa la rescata es dramático. Su estado apenas pesa veinticinco kilos. Las lesiones en la piel son terribles. Por la presencia de todos aquellos insectos, lo primero que hacen es bañarla, curarla, cortarle el pelo. En esta fotografÃa que le estoy mostrando ahora es ella misma. Algún tiempo después de haber sido rescatada, se puede notar el corte de pelo a rape para evitar los piojos y la proliferación de chinches. Se le ve un poco repuesta. Sin embargo, no volverÃa a desarrollar las habilidades normales de una persona. El daño era tal tanto en lo fÃsico como en lo emocional y en lo psicológico que en Blanche casi no volverÃa a hablar. Apenas musitaba alguna palabra. Fue incapaz de declarar ante un juzgado, fue incapaz siquiera de desarrollar algún tipo de conexión con otras personas. La falta de una alimentación apropiada a la presencia de una fauna bacteriana espantosa en su interior provocarÃan lesiones que no se recuperarÃan. Pasado algún tiempo, planch serÃa enviada a un asilo para personas enfermas mentales en donde permanecerÃa. En cuanto a la madre, la madre sufrirÃa un ataque cardÃaco o poco después de haber sido arrestada y morirÃa. Lo único que alcanzó a declarar es que su hija no estaba prisionera. Por supuesto que el hecho de estar encerrada en una habitación por su mal comportamiento no era estar prisionera. El que no hubiera visto a nadie en los últimos diez o doce años. Tampoco lo consideró como tal, pero no pudo ser enjuiciada porque fallecÃa. En cuanto al hermano Marcel, se presentó un aspecto peculiar. Su abogado habilidosamente lo presentaba como un tipo sumiso y sometido a la voluntad de la madre, quien aseguraba que dejar a una persona en una habitación no era secuestrar a nadie y que él no tenÃa la facultad para liberar a nadie. Se le consideró una especie de cómplice. Fue condenado a quince meses de prisión. Quince meses de prisión. Posteriormente apelarÃa y lograrÃa ser liberado. Marcel venderÃa su propia casa y abandonarÃa el lugar, se irÃa a vivir lejos. Era un hombre que tenÃa una mujer y que tenÃa familia. En cuanto a los demás empleados, bueno, alguno de ellos aparentemente tenÃa algo que ver, pero en general fueron exculpados. La carta en sà misma era un asunto bastante intrigante. En primer lugar, quién la habÃa mandado y poco se sabe en realidad, salvo dos o tres cosas que se lograron conocer en su tiempo. La pon la primera que una de las empleadas de la casa de las que llevaba la comida aterrada. Cuando se dio cuenta quién estaba ahà y en qué condiciones estaba, lo platicó con su novio quién resultaba ser un soldado. Este en algún momento una solitaria noche, logró filtrarse a la casa, entrar a la habitación y darse cuenta de lo que habÃa ocurrido y acto seguido, envió la misiva al Fiscal General de Francia. Dado que era la mayor autoridad posible enviaba esa carta. Nunca se presentó a declarar. Sin embargo, durante el juicio, el hermano Marcel me aseguró que, en buena medida, la joven habÃa sido encerrada porque padecÃa de sus facultades mentales. Estaba alienada, como se le llamaba en aquel entonces. De acuerdo con la declaración de Marcel en su alienamiento y dado que en Poitier no habÃa un hospital psiquiátrico un san antorio para enfermos mentales, tuvo que ser recluida en casa. Ese era su argumento a la defensa. Sin embargo, durante el juicio se presentaron más de ciento sesenta personas, quienes aseguraron conocer a blanch saber de ella, quienes informaron que la madre habÃa dicho que habÃa muerto, aunque en algunos casos habÃa dicho que se habÃa huido con el abogado pobre y feo aquel. El hecho es que todas las personas que atestiguaron acerca de Blanch aseguraban que no tenÃa ningún problema, que nunca fue una persona que diera algún tipo de espectáculo por alguna locura o que se saliera de control. La conocÃan como una persona jovial, como una persona alegre con muchos deseos de vivir, y no lo que habÃa dejado. Su madre morirÃa a los sesenta y dos años en mil novecientos trece en un hospital para enfermos mentales. Nunca se recuperó hasta el final de sus dÃas. SeguÃa siendo una persona débil, enferma con severos trastornos que nunca recuperó, ni siquiera el donde le habla perversidad humana, yo dirÃa que sà y de la más pura. El ser humano requiere el contacto, requiere relacionarse con otros seres humanos de alguna manera. Quienes hemos vivido actualmente el proceso de la pandemia hemos entendido que esa relación humana es muy necesaria y eso que sólo llevamos un año y algunos meses. En otros ámbitos, por ejemplo, en Japón se ha considerado una epidemia al fenómeno de los Hickoki Mori. Estas personas que se auto encierran en una pequeña casa, en una pequeña habitación y optan por no volver a salir al mundo. Encerrados en pequeños espacios, dedican su tiempo a juegos de vÃdeo a interactuar mÃnimamente con otras personas salvo a través de aplicaciones y sistemas de computadoras. Realizan pequeños negocios virtuales a través de los cuales sobreviven pero no vuelven a salir de sus casas. En Japón se considera esto un propio problema de salud y se ha comenzado a trabajar arduamente en detectarlos. Porque una cosa son los pocos que se han atrevido a salir para pedir ayuda, los cuales suman unos quinientos mil casos. Sólo los que se atrevieron a pedir ayuda mediante adivina qué sitios de Internet, porque se han desarrollado, sitios en los cuales se les invita a entablar algún tipo de contacto para posteriormente poder tener un contacto fÃsico. Solamente quinientos mil. Cuántos más hay Se especula que podrÃan ser cerca de cinco millones de personas que viven en el más completo aislamiento, que no salen de su habitación, de su casa, ni siquiera para ir a una tienda. Dadas las facilidades cibernéticas actuales en donde se puede comprar mediante aplicaciones, prácticamente todo estas personas hacen sus compras a través de redes. Cuando llega a la puerta de su casa ya está apagado y ahà se los dejan. En un momento cuando ven que no hay nadie, abrÃan en la puerta y lo meterán. Son personas en un extremo de aislamiento, pero es voluntario. En el caso de blanch no lo fue usted. Qué opina una historia antigua. Vea la prensa, échale un ojito a los periódicos internacionales y se va a dar cuenta que este fenómeno se ha seguido repitiendo durante años. Uno de los últimos fue en el dos mil veinte, cuando se descubrió que una madre en Suecia habÃa tenido durante veintiocho años prisionero a su hijo en un departamento, en una habitación durante veintiocho años. No habÃa salido, no habÃa hablado con nadie, no habÃa visto ni siquiera el sol lo habÃa encerrado cuando el chiquillo estaba cumpliendo doce años. Asà que este fenómeno por atroz, que sea, sigue vigente y ahora sà me lo permite. Quisiera comentar dos o tres cosas más. La primera de ellas es que durante la búsqueda de información y el trayecto, fuimos encontrando cientos de páginas Internet. Posteriormente encontramos algunos libros que nos resultaron de gran utilidad. El hecho es que a lo largo de ese camino encontramos muchas fotos, pero muchas de esas fotos no corresponden en realidad. A este caso. Por ejemplo, esta fotografÃa generalmente es la que se encuentra en todas las páginas de Internet con el tÃtulo blanch Monier. Sin embargo, corresponde a una fotografÃa de Margaret Philly, una actriz norteamericana de los años veinte. Esta otra fotografÃa, que se presenta como la madre de Blanche Monier, en realidad es un daguerrotipo tomado en Estados Unidos durante la Guerra de Independencia o un poco después es parte de la colección de Mathew Brady y no corresponde a la madre, por supuesto que no. En cuanto al supuesto novio de Blanch Monier, se presenta esta otra fotografÃa, pero en realidad esta fotografÃa es la fotografÃa del lyo Max Frank, un sujeto que en los Estados Unidos en los años treinta se habÃa involucrado en una situación por un asesinato. Es una foto norteamericana. No es. Y en cuanto a la casa, la gran mayorÃa de las páginas de Internet presenta esta casa como la casa auténtica y señalan la pequeña ventanilla en la parte de arriba en el altillo en el ático como el lugar donde estaba encerrada blanche. Definitivamente no lo es. La casa de la Avenida Visitación número veintitrés. No es esta. Una vez hecha esta precisión, dado que se va a encontrar mucha información. Por ahÃ, bueno, queremos anotar esta precisión. Y la última es esta otra fotografÃa. Esta fotografÃa es de los años veinte norteamericana y se ha presentado como si fuera blanch cuando era joven. En realidad, la fotografÃa no tiene un nombre especÃfico de la persona. En una fotografÃa de modas de los años veinte en Estados Unidos con un enorme moño, sólo se conoce como la chica del moño, pero no es planch En fin, querÃamos precisar esto porque bueno está por ahà la información y se puede prestar a confusiones y ahora sà me lo permite. Vamos con saludos. Lo primero que quisiéramos decir es que tenemos por ahà una tristeza, una pena, porque un seguidor del canal, una persona que siempre nos escuchaba, falleció recientemente. Se trata de Aaron MacÃas, en la ciudad de Monterrey, en México. Aarón solÃa escuchar el programa y en la mañana, al desayunar con sus hijos, platicarles lo que habÃamos dicho y se metÃa a estudiar los temas. Una persona muy cercana con su familia, que tenÃa ese gusto por sentarse y platicar las cosas en sus últimos momentos de vida, ya estando muy enfermo, seguÃa pidiendo que le pusieran el programa y era lo que lo tranquilizaba un poco, lo que le daba cierto confort para nosotros. Escucharlo nos produce unas emociones muy encontradas, porque, por una parte, nos da gusto saber que pudimos acompañarle de alguna forma, darle un poco de aliento, un poco de alivio en esos momentos y, por otro, nos duele que se haya marchado. Pero sabemos que están en un lugar mejor y que ahora se nos ha adelantado a conocer la verdad definitiva. Le enviamos un abrazo fuerte a toda la familia diciéndoles tranquilos. Está bien. Está bien. Este no es el único baile que nos toca bailar y, bueno, dicho eso, sigamos adelante. Tenemos a oscar sepúlveda Gatica tiene catorce años y está cumpliendo hoy, Precisamente hoy está cumpliendo años un fuerte abrazo Oscar nos encanta la idea de que nos acompañes, aunque hay veces que el programa puede ponerse un poquito feo. Bueno, te invitamos a que siempre lo acompañes con tus papás para que si se pone feo y hay alguna cosa, por ahà podamos sobreponerlo. Pero bueno y también, por supuesto, Arianna Ortiz, Isabel Arias y Freddy Romero, que están en Caracas, Venezuela, Orión Pisaña, Maribel Hernández Muñoz Series de Oro, todos ellos un fuerte abrazo. Muchas gracias por acompañarnos. Ãngel cumple doce años. Ahora, en agosto, doce añitos y su mamá le mando un fuerte abrazo. Muchas gracias para MarÃa Alvarado Eric Ruth, que también cumplen años. Para Juan Darkin, el cumpleaños la semana que viene, pero le mandamos un fuerte abrazo y además, nos escucha junto con su pequeña Miranda Mirel que juntos escuchan el programa. Les mandamos un fuerte abrazo. Henry de Jesús el cumpleaños el treinta y uno de agosto, pero siempre nos gusta adelantarnos un poco. Cumple sesenta y uno años. Está en la Florida tomando el sol riquÃsimo en un lugar muy bonito para Ana MarÃa Reina Torres, que está en España. Le mandamos un fuerte abrazo hasta la madre Patria y su hija Mariana. Ambos cumplen años ahora en agosto y bueno, tenemos saludos y cumpleaños para Carlos Hernández López de parte de su esposa sol Lourdes, para Claudia Ruiz, para Ipán, él le cumplió años el dÃa de ayer veinte de agosto. Su mamá le manda un fuerte abrazo y una felicitación. Es fatimalledesma para Melanie Bautista desde su hermana Jacqueline. Muchas gracias a todos ustedes. Les mandamos un fuerte abrazo a todos quienes cumplen años y nos hemos felicitado y les invitamos a vestir de nuevo con nosotros el dÃa lunes buenas noches y que descansen en paz o







