Aug. 15, 2023

Mi Bisabuela Fue Una Bruja Italiana Historias De Terror - REDE

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La casa heredada. Cuando murió mi abuela, mucha gente se aglomeró en su velorio. Mi abuela sólo tuvo un hijo, mi padre y también sólo un nieto, pero sí tenía muchas personas que la querían esto gracias a que era una persona caritativa, tenía como costumbre mantener un comedor largo y siempre que podía alimentaba a los menos afortunados. Yo recuerdo haber visto siempre gente en su casa. Mi abuela era hija de migrantes italianos que llegaron a México durante la Segunda Guerra Mundial. Tuvieron varios negocios exitosos con los que se llenaron de propiedades. Mi abuela, haciéndola más chica de todos sus hermanos, terminó heredando todo. Nunca tuvo carencia de nada. Desafortunadamente, durante varias crisis económicas que sufrió el país terminó perdiendo mucho de la herencia. Mi abuelo era un comerciante respetado, no era rico, pero vivía decentemente. Desgraciadamente, murió en una pelea por un juego de cartas. Mi abuela quedó viuda muy joven. Como he dicho, sólo tuvo a mi padre, quien, a diferencia de mi abuela, era un niño mimado. Consiguió un trabajo como profesor de educación física en un colegio privado. Esto gracias a la influencia de mi abuela y por medios no tan legales, se jubiló antes de tiempo. Yo siempre fui muy desobediente. No me gusta rendirle cuentas a nadie y no me gusta pedirle dinero a mis padres, por lo que comencé a trabajar inmediatamente después de tener la mayoría de edad, no terminé ni la preparatoria embaracé a mi novia cuando apenas teníamos diecinueve años los dos comencé a rentar una casa, aun cuando mi padre nos decía que nos fuéramos a vivir con ellos. No tardé en tener problemas económicos a los cuales mi abuela siempre me daba solución. Me siguió ayudando aún después de la muerte, pues en su velorio me enteré por medio de una tía abuela que me había dejado una casa a las afueras de la ciudad. También me dejó algo de dinero en una cuenta bancaria. En ese momento no me importaba la herencia. En verdad me sentía bastante deprimido y triste por su pérdida, pues yo con ella tenía un fuerte vínculo. Después de pasar el tiempo de mi duelo, mis padres y mi novia me motivaron para ir a ver la casa que me había dejado mi abuela. Recuerdo que ella siempre me decía que no le gustaba verme pagando renta ni batallando. Ahora bien, yo siempre he creído que tanto las personas como las casas, escuelas, hospitales y ciudades llevan marcas de lo vivido. Muchas veces, las las las, las, las oras vienen con sus fantasmas incluidos. Fuimos a ver la casa que me dejó mi abuela no estaba tan lejos de la casa de mis padres ni de la que habitaba mi abuela. Mi padre me presionó también para que regresara a mis estudios. Me decía que ya había opciones como escuelas, semi escolarizadas y demás. Total que nos mudamos a la casa. Decía mi novia que si no nos sentíamos cómodos en una casa tan grande, podíamos venderla y comprar un departamento en el centro de la ciudad, pues ésta era bastante grande. Contaba con varias habitaciones en total eran nueve si mal no recuerdo. Tenía también una especie de capilla dedicada a una escultura de una virgen que yo no conocía, pero suponía que la escultura la habrían traído de Europa. No nos fuimos a vivir de inmediato. Primero fuimos a acomodar la casa. Tenía bastantes muebles que, gracias a su antio de huedad, eran valiosos en el mercado. También estaba llena de esculturas e imágenes del tipo religioso. Cada cuadro contaba con lámparas en color rojo que asemejaban las flamas de unas veladoras. El diseño interior acompañado de las imágenes no nos gustaron. Nos parecían bastante aterradoras. Acordamos en deshacernos de todas, pero no pensábamos en tirarlas. A la basura. Primero averiguaríamos si tenían algún valor en el mercado. Después de todo, no se veían como todas las imágenes que hay en las casas, como la Virgen de Guadalupe o el Sagrado Corazón. Sólo acordamos en dejar la escultura de la Virgen en la capilla. Ya después veríamos si ocupábamos ese lugar. Para otra cosa. En la casa también había un par de libreros llenos de libros tanto en italiano como en español, y vio un par en latín. Mayormente eran del tipo religioso. Me sorprendió también encontrar un par de volúmenes sobre brujerías y otro que hablaba sobre demonios, tipos de lectura que no esperas encontrar en la casa de tu abuela. Pero a fin de cuentas, esa casa había pertenecido más bien a mi bisabuela, que no conocí más que por los relatos de mi abuela y mi madre. Mi abuela me decía que su madre era muy religiosa. En cambio, mi madre solía acusarla de Bruja, cosa que yo no me tomaba muy en serio, ya que para mi madre toda la gente era bruja y siempre hubo fricciones entre ella y la familia de mi padre, y no la juzgo. La familia de mi padre solía ser un poco clasista. Mi madre venía de una familia humilde. Ahora que teníamos esos libros en las manos, ya comenzaba a creerle a mi madre. Mi novia rápidamente comenzó a repartir la distribución de la casa, eligiendo la recámara principal para nosotros y la de a un lado, sería la bia de nuestra hija. Como yo estaba desempleado en ese momento, me dediqué de lleno a la restauración de la casa. Mi novia trabajaba en una mercería en el centro. Contraté un amigo mío que era albañil para que me fuera diciendo qué era lo que había que restaurar la casa Era realmente sorprendente. Incluso tenía un sótano donde estaban las lavadoras y una secadora. Mi amigo se llama Rubén. Rubén y yo pasamos largas horas trabajando en la casa, removiendo viejas pinturas, reparando grietas en las paredes, instalando nuevas tuberías y renovando los baños y cocina. Mientras trabajábamos descubrimos nuevos detalles de la casa, como pasillos, ocultos y una habitación secreta detrás de un muro falso. De repente me encontré fascinado por la historia de la casa y sus antiguos habitantes. Empecé a investigar más sobre la familia de mi abuela y la historia de la casa. En la biblioteca local descubrí que mi bisabuela, la dueña original de la casa, fue una mujer muy conocida en la comunidad, pero también estaba rodeada de rumores sobre prácticas mágicas. Al parecer, mi bisabuela había sido acusada de practicar brujería y de tener poderes sobrenaturales. Su historia era un secreto a voces. Tal vez suene escandaloso de primera mano más, si nos remontamos años atrás, las prácticas de brujería y curaciones era algo muy común entre las personas. No obstante, fui descubriendo poco a poco que las prácticas mágicas de mi bisabuela eran muy distintas a las típicas curaciones con huevos y pirul Los libros que encontramos en la casa empezaron a intrigarme aún más y comencé a leer los que lograba entender los demás sólo revisaba su simbología. Veía que algunos tenían dibujos donde parecían ser cadáveres de animales para invocar o crear algo. Una cosa era segura. Algunos de ellos hablaban sobre rituales, oscuros y conjuros. Empecé a sentir una extraña fascinación por esos temas. No sólo era fascinación. Llegué a sentirme obsesionado con ello, tanto, así que a veces dejaba a Rubén trabajando solo mientras yo perdí el tiempo leyendo y revisando los libros. Preferí ocultar los libros de mi esposa, pues si los veía, diría lo mismo que con las esculturas. Sin duda alguna, me pediría que los desechara. Mientras estuvimos reparando la casa. No nos ocurrió nada extraño salvo que encontramos aquella habitación oculta, repleta de frascos, con cadáveres de animales, bolsas, con cabello humano y lo que más miedo nos dio un pequeño muñeco con la forma de un duende, con varios alfileres clavados en el cuerpo y el rostro. Tiramos todo a la basura y esa habitación la mantuvimos oculta. Ni siquiera le dije a mi novia que existía. Ella solía ser sumamente supersticiosa y no quería que se formara una idea negativa sobre la casa. Realizamos una pequeña reunión para festejar una vez que estuvo lista para ser habitada. A la reunión acudieron mis padres, mis suegros, amigos míos y de perla, mi novia. Durante aquella reunión, dos de mis mejores amigos me preguntaron si había alguien más en la casa. Yo les respondí que no sólo que fuera alguien más de la reunión, pero todos estábamos en uno de los jardines tomando cerveza y asando carne. Mis amigos inmediatamente me preguntaron si no asustaban en la casa, ya que la voz que habían escuchado no era normal. Además, habían notado también un extraño olor. A Azufre les pedí que no le dijera era nada a perla. Dejé a cargo de la parrilla a mi padre y me fui hasta el lugar que mencionaron haber escuchado esa voz. Curiosamente, el lugar era exactamente donde se encontraba el falso muro. No escuché nada extraño, aunque sí percibí el aroma del que me hablaba. Mirando en dirección al piso, noté un líquido negro escurriendo de la pared no tenía ni idea de qué lugar había salido de esa asquerosa sustancia. No había tubería allí dentro aparte, retiramos prácticamente todo lo que había ahí. Puse unos trapos en el lugar donde escurría ese líquido y seguimos con la reunión. Cuando todos se fueron. Me quedé hasta pasadas las dos de la madrugada limpiando le dije a Perla que subiera a dormir y a ver a la niña. Aproveché cuando se fue a dormir para retirar el muro falso del pasillo dentro No había nada, a excepción de una veladora de cebo que, según yo, no recordaba haber visto antes. No le tomé tanta importancia, porque bien se me pudo haber pasado sacarla cuando limpiamos Rubén y yo, el líquido oscuro no emanaba de ningún lugar. De hecho, después de que lo limpié, no vi ningún hueco en el piso o en los muros. No entendía de dónde provenía. Volví a cerrar el muro y me fui a acostar en ese entonces comenzábamos a dejar dormir sola a la niña. Yo creo fielmente que el instinto de madre es el más grande que existe, pues esa noche, perla se levantó de súbito. Me dijo que presentía algo, así que fue de inmediato a verla en su habitación. Yo la seguí. Nuestra hija dormía profundamente, pero perla de repente gritó apuntando en dirección al balcón de la habitación de la niña. Me dijo que había una sombra. Mi vista, apenas aún se estaba acostumbrando a la oscuridad, por lo que no vi claramente es oa sombra de la que me hablaba. Sólo recuerdo haber visto una especie de vestido de encaje en color negro, pero la llevó a nuestra niña a la cama decía que estaba convencida de lo que había visto, que era la figura de una bruja que deseaba entrar por el balcón a raptar a nuestra pequeña. A La mañana siguiente entré a la habitación de la niña y me encontré con la sorpresa de que en el piso estaba el mismo líquido asqueroso. Tenía la forma de dos huellas, como si alguien hubiera estado de pie justo donde Perla me indicó haber visto la sombra durante el desayuno. Le pregunté a Perla qué creía que había sido aquello que vio. Perla Tranquila me dijo que bien, pudo no haber sido nada, que en la noche nuestras mentes nos pueden jugar bromas encontrando formas en las sombras, pero que la luz del día llega para disiparlas. Yo estuve a punto de confesar acerca de los libros de brujería que había encontrado y de líquido raro junto a la ventana. Pero algo me dijo que no sería buena idea. Si le confesaba que en esa casa hubo algo malo, Perla me pediría que la vendiéramos y que nos fuéramos a vivir a otro lugar. Pero a mí algo me ataba a la casa no deseaba deshacerme de ella. Intentaba convencerme a mí mismo que no encontraría una casa con ese tamaño ni esa ubicación tan fácilmente. En fin, le dije a Perla que sería mejor que la niña durmiera con nosotros unos días para que ella estuviera más tranquila. Pasaron los días sin mayor sobresalto. Lo único extraño fue que Perla decía soñar con una mujer vestida toda de negro. Esta tenía un velo sobre su cabeza un día me levanté cerca de las dos y media de la mañana para ir al baño de camino. Escuché esta música parecida a la que producen las cajitas para guardar joyas. Comencé a buscar de dónde provenía el sonido. Recorrí todo el pasillo, abrí todas las puertas, pero no vi nada. Las demás habitaciones las habíamos dejado vacías. Las únicas que tenían muebles eran la de la niña y la de nosotros. Pasaron unos minutos y el sonido se dejó de escuchar. Caminé de regreso al cuarto y justo detrás de mí la volví a escuchar esta vez más cerca ese sonido de cajita musical hizo que la sangre se me helara. Era como si hubiese algo invisible detrás de mí. Bajé a la cocina y me serví un poco de whisky. De regreso caminé por el pasillo donde se encontraba el muro falso. Este lo encontré abierto. Regresé por una lámpara a la cocina. Retiré la falsa pared e iluminé dentro. No vi nada a simple vista, pero después de echar un segundo vistazo allí vi una figurita. Tenía la forma de una bailarina. Me diría apenas unos cinco centímetros. Lancé la figurita al jardín por la ventana de la cocina, Me lavé las manos y regresé a la cama. No logré dormir bien. Sentía miedo, pues si los fenómenos paranormales aumentaba, cómo podría defender a mi familia. Pues bien, conseguí un buen empleo en una oficina del Ayuntamiento, esto gracias a un familiar que también trabajaba allí. El empleo era sencillo y, siendo horario de oficina, tenía el resto de la tarde libre para pasar por la niña a la guardería. El familiar era un primo lejano. Lo conocía muy poco, pero él me trató como si fuera su familiar directo. No tardé en establecer una buena amistad con él. Se llamaba Javier. Resulta que él sí conoció a mi bisabuela y también a la dueña original de la casa. Quién le vendió a ella. Él me preguntó abiertamente si no me habían asustado en la casa, a lo que yo le contesté que sí, que estaban ocurriendo cosas muy extrañas, pero que no deseaba abandonar la finca. Después le pregunté sobre el por qué me había preguntado eso. Entonces me contó una historia. Con todo respeto a tu familia. Me dijo la señora que era dueña original de allí y tu bisabuela eran brujas famosas, sobre todo mi bisabuela que practicaba una especie de magia más efectiva. Tenían mucha gente que iban a consultarlas, incluso médicos y otros profesionistas. El problema que cuando los negocios son turbios los rumores comienzan entre las personas. La gente comenzó a decir que vieron en las dos señoras realizando sacrificios en el panteón. Otra persona dijo que vio como una de ellas se transformaba en ave. Cuál haya sido la verdad. Los vecinos se convencieron de que no querían al par de mujeres. Allí, mi bisabuela fue sensata y se cambió a otra casa. La señora, en cambio, no se quiso oír. La gente la maltrataba. Cada vez que la veían, las personas en masa pierden su sentido crítico y comienzan a actuar de manera irracional. Un día, la casa quedó sola algunas personas enteraron a vandalizarla. Quedó en muy mal estado. Buscaron a mi bisabuela, pero por ningún lado la vieron. Dicen que desapareció, pues nunca nadie vio su cadáver ni la vio abandonar la casa. Pero se corrió el rumor que un par de jóvenes con la mente nublada la arrojaron a un pozo de agua que hoy en día ya no está en pie. Terminó la historia diciendo que años después, mi abuela retomó la casa, La la la la read se paró y mandó a construir una capilla sobre el viejo pozo. Esto para enterrar la tragedia del lugar. Quedé anonadado con la historia. Si bien ya había escuchado algunos rumores, no me imaginaba la magnitud de los hechos. Por aquellos días me llamó Rubén para preguntarme si no iba a necesitar que me ayudara nuevamente. Estaba pasando una mala racha. Sentí compasión por él y le dije que podía darle trabajo ayudándome los sábados. Resulta que Rubén también sentía mucho interés por la historia de la casa a tal punto que él también investigó un poco. Según él, la señora que vivía con mi bisabuela le hizo un trabajo A su padre me dijo algo extraño. Dijo que los favores que conseguían tanto mi bisabuela como la otra señora siempre llevaban un precio. Por ejemplo, en el caso de su padre, uno de sus hermanos murió dejando el nr trabajo de operador de grúa a su padre. En pocas palabras, por cada favor caía una desgracia, perla y yo tuvimos un par de discusiones. Comenzábamos a salir mal. Ella me decía que no me estaba involucrando realmente en mi papel como proveedor del hogar ni como padre de nuestra hija. De hecho, una noche nos peleamos tan fuerte que ella se fue a casa de su madre. Yo no hice nada por ir a buscarla. En ese momento pensé que el coraje se le pasaría y después volvería a casa. Ese sábado, Rubén y yo tuvimos la idea de retirar la virgen del altar de la capilla y cavar bajo ella para ver si era verdad lo que me contaron acerca del pozo. No fue fácil retirar la estatua de la virgen. El tiempo había hecho mellan en los materiales en que fue construido el lugar. Acabamos un poco y pronto sur cogió una tapa de metal con dos candados. Reventamos los candados con ayuda de un mazo y entonces descubrimos la noria. El pozo de agua era bastante profundo, lo suficiente como para provocarte vértigo. Estábamos obsesionados con ese trabajo, tanto así que ni cuenta nos dimos de que el día se consumía y el sol se había ocultado. Ya hace rato pusimos un foco con ayuda de una extensión eléctrica y vimos dentro del pozo. Sólo se veía el agua y no percibimos ningún mal olor. Pero notamos el sonido de la cajita musical. Yo me comencé a poner nervioso. Le dije a Rubén que ya antes había escuchado ese mismo sonido. Cuando menos lo esperamos, vimos una figura flotando sobre el pozo de agua. Era la mujer del velo negro. Rubén y yo corrimos hasta la casa, cerramos la puerta que daba al patio de golpe. Yo me persigné y Rubén también encendí las luminarias del patio afuera no se veía nada dentro de la casa. Las luces comenzaron a parpadear. Escuchábamos pasos por todos los pasillos y lo más terrible, el maldito sonido de la caja musical. Sentía que iba a enloquecer. En eso tuve una idea. Fue como un rayo de luz en la oscuridad. Recordaba la figurita con forma de bailarina. Tal vez si la arrojaba al pozo, el lente se tranquilizaría. Le conté mi idea a Rubén y él estuvo de acuerdo conmigo. Fui a buscar la figurita al jardín y nos pusimos en marcha. Juro que todo el camino que lleva de la casa a la capilla se hizo más largo y me sentía muy pesado, así como si algo me jalara en dirección al piso, arrojé la figurita dentro del pozo. Entonces escuchamos un sonido como una respiración tranquila, como si alguien descansara. Con el paso de los días en la casa se sintió mucha paz. Sin embargo, en cuanto regresó, perla me siguió diciendo que tenía terribles pesadillas en las que una mujer sombra se robaba a nuestra hija. Tomé la decisión de vender la casa. La que terminó por convencerme de hacerlo. Fue mi madre que me dijo que si no lo haría, la casa se alimentaría de mí y aunque por el momento haya logrado neutralizar el espíritu de la bruja, era muy probable que el mal resurgiera y no lograría escapar. Vendí la casa y compré otra en un fraccionamiento nuevo en Cuernavaca. Como he dicho al principio de mi relato, siento que cada casa viene con sus propios fantasmas y aunque logres alejar a estos, quedan cicatrices que las personas más sensibles pueden ver. Estoy convencido de que en la casa heredada n o s R. Espíritu de la Bruja no era el mayor problema, sino algo más, algo que fue conjurado y vive en sus cimientos un monstruo hambriento de sacrificios. Pero no seré yo ni mi familia quien lo alimente. Relato escrito y adaptado por Mauricio Farfán