En la frontera de otro mundo

¿Los seres de otro mundo viven entre nosotros?
Juan Jesús Vallejo nos cuenta la historia de Juan Oscar Perez un niño campesino argentino que a sus 12 años tuvo un acercamiento a seres de otros mundos.
Nos cuenta cómo la crónica de este campesino...
Juan Jesús Vallejo nos cuenta la historia de Juan Oscar Perez un niño campesino argentino que a sus 12 años tuvo un acercamiento a seres de otros mundos.
Nos cuenta cómo la crónica de este campesino argentino ha sido verificada por diferentes psicologos y psiquiatras que afirman que este hecho fue real y cómo las memorias de Juan Oscar le han dado la vuelta al mundo.
¡Descubre más sobre lo que vivió Juan Perez en este episodio fascinante!
Presta tres todos. Como está ahÃ. Mi nombre es Juan Jesús Vallejo, su periodista, escritor y el director del programa Noche de Misterio en Caracol Radio. Con tan sólo doce años de edad, un niño campesino argentino, Juan Ãscar Pérez se enfrentó a lo imposible una mañana dentro de una finca, salió a buscar un grupo de caballos y se dio de bruces con una nave de otro mundo. Dentro de ella habÃa dos seres extraños, uno de gran altura y otro mucho más pequeño. Juan Oscar Pérez incluso interactuó con ellos al principio tomado por loco. Años más tarde, investigados por algunos de los psiquiatras más prestigiosos de su paÃs, que que dijeron es que su experiencia fue total y absolutamente real. Más tarde, hace pocos años, ha sido incluso protagonista en documentales y pelÃculas que han dado la vuelta al mundo. La historia de Juan Ãscar Pérez nos demuestra que no estamos solos. Pero si queréis saber sobre esto mucho más, no perdáis el último podcast de noche de misterio en la frontera de otro mundo llevo prácticamente tres décadas persiguiendo el fenómeno OMNI y no he tenido la suerte nunca de ver. Uno me encantarÃa no solamente haber visto. Uno me encantarÃa saber cómo son sus tripulantes y la gran pregunta qué piensan sus tripulantes. IgÃnense por un momento que usted tiene la fortuna o que yo tengo la fortuna de poder estar dentro de una de esas naves que vienen de otros mundos. Me imagino que el shoque emocional tiene que ser tan tremendo que interpretar todo lo que suceda ahà es muy complicado. Somos muy egocéntricos y pensamos que si viene alguien de otro mundo, va a intentar hablar con nosotros en una especie de idioma convencional y alguna cosa asÃ, va a intentar decirnos buenas tardes y demás. Y creo que esto se ve claro en qué ha sucedido cuando se han encontrado, se han enfrentado dos civilizaciones completamente distintas, dos formas de entender el universo y la vida completamente distinta. Les pongo un ejemplo. Hay unas imágenes muy famosas de un explorador holandés empapúa Nueva Guinea, que contacta por primera vez con una tribu que jamás habÃa visto. El hombre blanco y los aborÃgenes de esta tribu se acercan a él con el arco y la flecha en mano y muy despacito. Uno se atreve a tocarlo y lo toca y se echa hacia atrás y vuelve otra vez y lo vuelve a tocar. Cuando ya pudieron hablar con los aborÃgenes, después de que se calmaran, saben por qué hacÃan ese comportamiento, porque al ver un hombre tan blanco, pensaban que era un fantasma, un espÃritu, un espectro. Por eso se comportaban. Asà pues, imagÃnense un contacto entre gente que está en la edad de Piedra Papán, Nueva Guinea y hay alguien que vive en el siglo XX. Cómo serÃa el col contacto entre dos civilizaciones que es posible que estén incluso en universos diferentes. Pongo siempre este ejemplo. Me encanta la pelÃcula Arrival. No sé si ustedes la han visto, pero si alguna vez hay un contacto, será asà de extraño o mucho más. Les estoy haciendo esta introducción les estoy contando esto porque he tenido la suerte hace unos meses de estar en Argentina y allÃ, en este paÃs, al sur del Sur, que me encanta y que tengo muchos amigos argentinos. Además, un fuerte abrazo a todos los noctámbulos que sois argentinos. Allà decidà coger el carro junto con buenos compañeros. VenÃa conmigo Fernando Osgüera, que me fui hasta venado. Tuerto un lugar que no es muy relevante en Argentina, pero allà vive un campesino sencillo, alguien del campo que tuvo una experiencia perdón hace décadas, que cambió su vida. Y esa experiencia es la de no solamente estar enfrente de una nave de otro mundo, sino la de entrar dentro de esa nave y ver cómo eran sus tripulantes. ImagÃnense el shock para un niño de doce años si le sucede algo asÃ. En el programa de hoy van a poder escuchar la entrevista Ãntegra que le hice a este personaje, a esta gran persona, Juan Oscar Pérez, un gaucho, un campesino, sencillo, alguien del pueblo, alguien tranquilo que simplemente un dÃa vivió lo imposible y que, por contar esto encima, muchos se burlaron de él o le dieron la espalda, tuvieron que llegar psiquiatras, por ejemplo, como Néstor Berlanda, no solamente para corroborar que este señor no mentÃa, sino para analizar toda la historia de un caso que llega casi hasta nuestros dÃas, porque después de ese primer encuentro, hace muchas décadas, hubo un segundo encuentro. Pero en este segundo encuentro apenas tenemos datos como una especie de ensoñación en la que no sabemos qué pasó. Fue necesario hacer regresión hipnótica para poder bucear en la mente de Juan Oscar Pérez y que nos comentara qué sucedió en ese momento. Cuando investiguen el fenómeno OMNI, cuando investiguen cosas que se salen de los lÃmites de la realidad, abran su mente no prejuzguen. Hoy les voy a pedir que escuchen el programa hasta el final y después saquen sus conclusiones. Pero, repito, abran su mente olviden todo lo que han aprendido en un contacto con seres de otro mundo. Todo es posible. No pensemos que van a llegar aquà y van a ir a ver al Presidente de los Estados Unidos o al Presidente de la Comunidad Económica Europea. Llevan entre nosotros miles de años. No sabemos por qué operan asÃ, pero eso no impide que no tenga ninguna duda, pero absolutamente ninguna duda de que todo esto es real. Lo ha confirmado la NASA, lo confirma el pentágono. Cada dÃa más vÃdeo más pruebas. Ya no se habla si el fenómeno sà o no. Simplemente qué es lo que hay detrás. Posiblemente nunca lo sepamos, pero merece la pena escuchar con atención lo que nos va a contar. Juan Oscar Pérez, una persona que fue testigo de otro mundo buenas noches noctámbulos. Mi nombre es Juan Jesús Vallejo. Lo que queréis seguirme en redes sociales, en mi twitters arroba Juan ge Vallejo, Juan j De Vallejo, en Instagram y en Facebook Juan Jesús Vallejo. Y esto es otro programa de noche de misterio. Y aquà lo que hacemos es periodismo de misterio. Nosotros os ponemos los hechos encima de la mesa y vosotros decidÃs qué hay detrás y qué no a todos los que os gusta vivir el misterio que sepáis que tengo, qué hago. Viaje de autor, que tengo una página web tres ws viajes Juan Jesús Vallejo. Com ahà podéis encontrar todo do la información de los próximos viajes de autor que voy a hacer en septiembre y octubre de este año, dos mil veintitrés a Egipto, a navegar por el Nilo, a caminar por al lado de las Pirámides y a fascinarnos juntos del mensaje que hay en los templos egipcios. Y arrancamos ya sin más dilación. Alejandro Bernal, amigo compañero, cómo estás, muy bien, Juan ge un saludo muy especial para ti también para todos los oyentes que consumen este contenido a través del podcast que publicamos en el canal de YouTube de Caracol Radio Juan Ge Hoy un caso que realmente me parece excepcional, un suceso paradÃgmico dentro de la investigación OMNI a nivel mundial y, sobre todo al menos para mÃ, tiene una connotación muy especial, no solamente porque ocurrió aquà en Latinoamérica, en especÃfico en Suramérica, sino también en un paÃs al cual amo profundamente, en el cual tuve la fortuna de vivir hace unos años, como lo es la Argentina. Y también que es muy especial por porque el protagonista del audio que ustedes van a escuchar en el transcurso de este programa es una persona humilde, una persona sin mayores pretensiones, una persona como puede ser un labriego que quizás cualquiera de nosotros haya podido conocer en una zona rural, no solamente de Colombia, sino de cualquier parte de Latinoamérica y el mundo. Juan Oscar Pérez quien se enfrentó a lo desconocido y realmente es un programa imperdible para todos los que amamos el fenómeno OMNI Y repito, señores abran su mente no prejuzguen cuando uno se enfrenta a lo imposible. Y lo que ha hecho esta señora de Ama, creo que es digno de mención. Simplemente contó su experiencia, una experiencia fabulosa, porque nos demuestra que no estamos solos. Quiero que hoy se sientan como un investigador del misterio cómo eran antiguamente, ya que vez viajamos menos los periodistas cámara de fotos en Ristre Grabadora y a buscar la verdad y los hechos en el lugar donde acontecieron. En este caso de nado tuerto en Argentina, la entrevista con Juan Pérez comienza asÃ. Aquà estoy con Juan Oscar Pérez. He venado tuerto. Estamos a dÃa dÃa dieciocho de mayo del año dos mil veintitrés. Juan Oscar Pérez. Buenas tardes, amigos, cómo estás muy buenas tardes, amigos, Juan yo conocà tu historia porque vi el trailer del documental en el que sales. Luego vi tu historia contado por algunos periodistas argentinos y gracias a Dios y estoy feliz de que estemos aquà y de que pueda conocerte. Yo sé que has contado tu historia varias veces. Tenemos todo el tiempo del mundo, porque este programa de radio lo oye muchÃsima gente, y sà quiero que conozcan tu historia para que puedan entender de que esto es un fenómeno que es totalmente real y, además, es tan real que es capaz de modificar la vida de muchas personas. Eso es Juan, Qué es lo que tú sucedió cuando eras niño un dÃa que tú ibas con una cuadrilla de caballos, Qué es lo que te pasa aquel dÃa, que es el dÃa que cambia tu vida. Bueno, en la vida rural de un pioncito de campo, como era mi papá que yo dejé mi caballo de nochero. No quedaba todos los caballos, quedaba mi caballo de nocher o justo ese dÃa y me tocaba la mañana temprano levantarme y salà a buscarlo a Tropilla a las seis de la mañana, por lo menos el primer sirvido de mi papá no ir y llamarte no, no ya uno entre sueño lo escucha y ya arriba no más y bueno a cambiarse y salÃa a buscar los caballos. Podà agarrar el freno, agarré caballo, lo ensillé y vengo y le digo bueno, va pir ahora voy a esperar un poquito más que se levante un poquito más. El alba que aclara un poquito más y ya salvo. Hay una neblina afuera y le digo y dice bueno, anda a buscar los caballos. Listo monté caballo sal normal mi hermano más chico por atrás se estaba levantando Anselmo le viene cel el que sigue después que yo y salió salgo más o menos tirándole con el intermedio de la neblina. Salgo tirándole como al poniente. No sà al molino que los caballo. Antes ir a comer, toma agua y después sale a comer más o menos. Al aclarar el caballo, come toda la noche y duerme el medio dÃa, asà que a comer toda la noche necesita agua. Al mediodÃa a a la madrugada, asà que tiré allá y con un cencerro el tema es que cuando uno llega a esa bebida era de agua dulce, no encontré nada y me quedé quieto escuchando el cencerro, no porque te lo hayas puesto un cencerro a uno de los ah a la yegua, a una yegua, sin poder seguir. Para ser claro, por esos casos, por ahà son más en invierno, más de noche y hay que buscar la tropilla. Lo puede pasar al lado y si no hay un no lo escuche. Asà que el cencerro a unos seiscientos metros, quinientos metros a según la noche, como es la madrugada, se escucha. Asà que esa noche era muy silenciosa. Apenas era una brisita, muchas neblinas, bastante espesa. Se veÃa muy corta la distancia y digo yo, estarán en el otro molino, que es raro que el caballo vaya a tomar agua en el molino de agua salada. Es muy raro nos corté a la dirección a donde estaba el otro molino. Uno se para sabe que es más o menos la dirección. Tomo para ese lado y hago uno qué. Si yo seiscientos metros, quinientos metros, un poco menos veo la casilla, pero yo decÃa que era una casilla porque yo lo escuché a mi papá y al mayordomo. Mi papá estaba de encargado, lo escuché al mayordomo. De ahà de la estancia que iban a arar y limpiar ese campo y que saque toda la hacienda. Un dÃa antes quedaban solamente los caballos, que un tratorno lo va a pillar un caballo y tú pensabas que era una especie de tractor exacto una casilla que usan todos los tratoreros el la gran cómo lo describirÃa a casillante. Eran un solo color gris gris, era extraña, pero como uno conocÃa una cierta casilla por qué no va a poder ver ser otra o qué sé yo éramos tan cerrados, vamos asà brutos, No porque uno no tenÃa otra crianza. Cierto, estabas crÃan en el campo y pensabas que era, pues, algún tipo de tractor, porque claro habÃa visto claro, claro, sÃ, sÃ, y me gustaba mucho el trato. Cierto, oye grande. Lo respetos al tanto porque sé lo que es. No porque eran dado muchas a veces otratoria y miro asÃ. Era grandÃsima y alta una altura, no cuanto, cuatro o cinco metros. No, no más alto, más al sÃ, sÃ, sÃ, sÃ, es alto alto, una cosa vamos a decirle si era como un sombrero. No era como un sombrero tanta copa. Cierto, era más chatón, más alhatado, sÃ, pero alargado junto con el la lombio que tiene y de abajo no tenÃa la panza plana medio redondeado no y eso se veÃa a seis metros, cinco metros antes llegar no habÃa neblina alrededor. Eso era lo y es lo más posado en el suelo. SÃ, eso, sà estaba posible, sà estaba pasando y lo raro que era mira qué raro, no acá si no hay lino se veia al cielo Y para mà el cielo si tenÃa agua, acá en la imanchinada. Para mà la altura y el agua era entera y no era no, como hoy en dÃa s hay como es ajá y digo yo wow, que es raro alrededor de la casina. No hay, no, no, no, no hay nube, no hay. No habÃa neblina. Bien, neblina es como ahora sà decÃs, guau qué raro y allá estaba la neblina. Pero por ahà abre la casilla. A ver si abre una puerta, una puerta exactamente no una puerta como es la casilla. Se abre la poncia se corre literal. SÃ, pero como hay en los galponese en la estancia, las puertas eran se abrÃan asÃ. Qué piensa Si veo una puerta asà parecida, esta también se abre asà para el costado. Eh bueno, ese todo el pensar mÃo en esa edad era muy qué. Si ya era tantos años, tenÃa doce años, sÃ, doce años, año en qué año. Fue setenta y ocho, setenta y ocho, sÃ, igual me acerco mi caballo jamás, jamás quedó quieto, un caballo mancienso, sÃ, sÃ, siempre nervioso, un caballo un manso que era un caballo para un chico que no sabÃa andar a caballo que era el chich con hacer eso ya el caballo frenado, pero claro era el caballo nochero que el caballo ponerle Cuando Ãbamos a la escuela llevamos dos o tres en anca y nos Ãbamos la escuela. Pasábamos a buscar chicos y bueno miro asà y luego lo sofren. Un poco para allá, para acá, Golpe, para allá, Golpe, para acá, unos chills y llegué Vamos a decir y a bajó tipo una escalera. Prendió el algo arriba y querÃa mirar. Cierto, vamos a ver estamos hablando. O sea, se abre la puerta, se prende una luz y baja una escalera. Estamos hablando al techo de la casa. Comparta claro y huyo de arriba de a caballo. No lo veÃa y querÃa ver ahà arriba qué habÃa. HabÃa luz clarita, transparente, una luz hermosa, no no encandilaba, pero una luz un coso blanco o asà hermoso. Qué linda casilla largo tipo una escalera. Yo le digo tipo escalera, porque hasta el dÃa de hoy. Para mà no es una escalera. En la escalera tiene peldañas asà y no tenÃa peldaño. Este sÃ, pero estaban muy lejos, asà que me trepé. TenÃa esa edad, me trepé. Yo era flaco alto, cierto, Me trepé por la escalera. TenÃa muy cerca del metro de un escalón a otro muy larga. Te digo yo wow, pero eso sÃ, frÃo, el caño, el fierro, el metal duro, muy frÃo, frÃo y muy duros Hoy te es otro metal. Agarra un fierro macizo o eso usted agarra una chapa trepada por la chapa vos lo tocas y un metal no tan frÃo es un metal blando. Se nota agarra un fierro macizo y se nota que la dureza exactamente. No tembló nunca. No se movió nunca, Y trepé el tema era muy difÃcil subir, porque giraba cada escalón a los peldaño girada, gira gi y el pie se te iba. Se tenÃas que ir con la rodilla a pie rodilla. La mano agarró arriba. Me trepaba y subà asume adentro y me gustó que era de yo. No tenÃa ni un chiquito de miedo, nada, nada como que chi yo subà arriba una casilla, como estoy hablando con ustedes, Sà sin miedo. Asà si esta munta esa que lo que habÃa algo muy lindo, era blanco. Era algo ya trepé una escala más, ya me fui medio cuerpo, ya subà me paré en la puerta, te pudÃs sobre te levantaste me quedé parado en una puerta a distancia del escalón Miro. Asà habÃa uno chiquitito. No tenÃa más de esta altura. Si le digo que tenÃa un metro, no sé si tenÃan metro y ese es el chiquitito de un metro. Cómo lo describirÃa Juan Yo siempre dije que era si era una persona le digo tenÃa fÃsico de persona, o sea abrazos, piernas, tenÃa, pero yo lo miraba en una y tenÃa como una tijera de un lado cierto o como un martillo. Una de las manos, era como una tÃa. SÃ, como que si era no sé como si la cambiaba. Bueno, capaz, que la cambiaba, pero nunca lo via. Era como un tiene ni un lado. Era como vamos si nosotros usábamos un martillo, sé lo que es un martillo, sÃ, y si una tijera, sé lo que una tijeras y esa era otra cosa, sÃ, si le digo que era como una pincha, bien, pero cortaba porque tú le veÃas como filo o algo qué yo le podÃa muy poca atención porque no, no él no no está hacÃa casa, no estaba, estaba quieto, estaba trabajando. Cortaba yo digo el tema mÃo es esto. Yo conozco vivo en el campo de gur Sé lo que es una pata de un caballo, Sé lo que es una pato, un cuarto, un toro, sà y chiriego que era más grueso el hueso que en un hueso, un toro de dos o tres cendos como unos huesos y carne y cortaban como en alguna especie de balde o algo asà o lo tiraba antre un balde que sobre estaba sobre salÃa asà de adentro de la nave, sà como que si salÃa de ahà vio que nosotros, cuando carreamos un animal, la sangre queda pegada por allá por allá quedan en un animal que está comiendo que eso es natural, no en lo natural del humano cuando faena algo del campo que no habÃa sangre nada y eso me llamo sÃ, eso lo miro miro bien y era carne. Hasta hoy de grande digo que era carne, porque el tema mÃo vi mir dos me clavé la vita, el hueso, el tamaño del hueso, como que era muy grande. El hueso que muy grande. Si uno cone ningún animal que tú reconozcas no no o le digo yo en documentales hoy de grande. Lo puedo decir porque me doy cuenta de toro de doce trece años. He visto muerto veinte años, señores huesos, pero corto, corto y macizo. Este era un hueso más que grueso, como un toro de doce catorce años, poquito más, pero largo, AsÃ, a muy largo. Era grueso donde está la coyuntura asà y do un toro ahà eso sà me llamó la atención. Y ese ser tenÃa como cabeza redonda alguna especie de casco. TenÃa tenÃa como tenÃa como un chilego que era un casco o no, porque nosotros usamos el casco que nosotros vamos meramos el de la moto, cierto. No esto era como un como un como capucho. TenÃa como un coso cubierto. El bote pro movÃa, eh vamos sÃ, gira y le veÃas como una especie de capuchón. Era como nunca le viste la cara, no nunca. No estaba de espalda. No, no estamos asà yo costados y después pasaba para los mÃos. SÃ, tú le podÃas ver, no le podÃas. Grande, él estaba como en un traje, pero blanco, el grande, el grande, o sea, tú entras te lo habÃas repetido. SÃ, tú entras a la casilla, sÃ, a la izquierda. Estaban chiquitos cortando una especie de hueso sin sangre y tal el traje del chiquito al traje serÃa ajustado como un pantalón, era una túnica, era una cabeza. No dirÃa. Yo digo la verdad capa que si yo, si lo digo bien, hoy en grande, como lo vi, como mis ojos no me van a mentir ni ni nada. Era como pelotitas el cuerpo, como pelotita. SÃ, sÃ, vamos, sÃ, lo vi una vez y yo sigo diciendo los brazos. TenÃa movÃa todo, no tenÃa una sola coyuntura acá y la otra acá. El tema mÃo, es decir, cosa que nos vimos todavÃa nosotros los humanos. Cierto, yo me pongo el lÃmite de contar, cierto lo que conocemos y lo otro me lo guardo y yo le digo la verdad y yo soy hoy asÃ. Vi un muñequito de MichelÃn. Cómo es vi un muñequito de MichelÃn como eso, Y hay un caso muy famoso en Inglaterra de uno es aterrese también, pero más grandote, que parecÃa como una especie de muñeco de MichelÃn. Recuerden lo que le dije la introducción abran su mente porque estamos en el terreno del misterio y de lo paranormal aquà repasando la vivencia de Juan Oscar Pérez. Lo que nos ha dicho hasta ahora es cómo él va con una buscando una cuadrilla de caballo, de una asi ya que pensaba que era como algo asÃ, de un tractor o una cosechadora o algo se sube a ella y encuentra dos seres de lo más extraño, de lo más insólito. Queréis saber cómo continúa su experiencia, pues es asÃ. Pero que simplemente uno de los manos era como una cosa que sÃ, sÃ, cambiaba la mano. Si le digo que agarraba y acá y cambiaba, no, no lo vi como me agarraba asà como un muñeco de michie pero se quebraba todo ok ok, sÃ, sÃ, se movÃa, cortaba el brazo, se cay era brazo y me llamó una cosa güey sÃ, pero bueno, son cosas que hoy no lo vemos más adelante, lo vamos a descubrir si están entre nosotros, sÃ, claro, sÃ, luego, si quieres, vamos a hablar nada más de eso. Tú Ves este muñequito como el de Michellin, que está trinchando ese hueso. Levantan la cara y enfrente con mo es el ser que ves, qué es lo que ves, muy alto, grandote como de dos metros y medio antes de subÃa la escalera. Estaba parado, yo miró, lo veÃa asÃ, no, pero de trabajo y no sabÃa declarar y ya me gustó y ya vi adentro, ya subà sin miedo, sin totalmente miedo. Cuando golpea mi caballo para llegar ahà se sentÃa algo cierto, pero yo querÃa salir y ver qué era. Qué casilla es rara, no, qué luz tan linda exactamente eso te llaman no. Si voy tengo que hacer camen no te darÃa miedo. Me da miedo por palo desconocidos en aquel momento con doce años. No, no, porque era curioso. Me gustaba, Me gusta, Me gusta. Esa edad era linda, sÃ, sÃ, me gustaba. Yo era muy aventurero me iba a casa. Solo era el pibe que armaba un arco y una lecho. Lo hago mal de decirlo, porque bueno, ese era mi vida. VenÃa del colegio, ojaba mi caballo bañado, soltaba, traÃa la lechera y escondÃa mi arco, mi flecha y me iba al monte. Acá son con una liebre echada. Es solo hay que hacer, sin hacer ruido, porque el animal taba sabes esa vida. Me gusta qué lindos y entonces subes arriba ves al ser esto como un muñeco de MitchellÃn. SÃ, a tu izquierda y ves enfrente de ti un ser alto como de unos dos metros. Cómo lo describe un poquito más más de dos metros, tres meses, tres, tres metros, Y oy hoy le puedo decir tú tu tu mideos como uno noventa. SÃ, ya de hoga, sÃ, sÃ, sÃ, sÃ, Y entonces ese ser cómo lo describirÃa. Llevaba un traje blanco, un humano alto, muy alto, o sea, con cinco dedos como nosotros. TenÃa el dedo iguales no de distinto, asà de parejo como un solo. TenÃa lo bastante parejón, igual que nosotros, ok y llevaba algún tipo de traje. SÃ, para mà estaba como en adentro de un traje gris plateado. AsÃ, gris plateado. Fue muy ajustado al cuerpo, muy viejo. Estado un tipo rana y tipo ranas y la cara el rostro cómo se lo veÃa en ese momento. Ahà tenÃa como un casco, eh, un casco, lo vamos a decir, pero tenÃa uno. Lo único tenÃa era esto a casi como una especie de anteor ante ojos grande, asÃ, sÃ, pero liso asÃ, sÃ, sÃ, sÃ, ok y la cara a la boca se la diste, no no las manos y después le vi las manos medio, verdoso, no verde fuerte, porque las manos las tenÃa sin guantes y sin más. Ahà donde me pasó después en un caso el mismo, ese mismo dÃa, ese mismo caso. Y bueno, el tema era que vamos a llegar a eso. SÃ, el chiquito pasaba para allá. Es cierto, si te cruzaba adelante, sÃ, como yo querÃa ver qué estaba haciendo. El grande se veÃa para allá una luz, un tablero, pasaba la mano, sÃ, se veÃan todas cosas, redondele triángulo, todo marcas. No asÃ, nosotros acá hacemos el mapa, las rutas. Cierto, eso era unas cruces, unos redondeles con marcas, todo tipo, una flechas asÃ, un cÃrculo triángulo de lo que quiera. Siendo asà en esa marca. ImagÃnate que tú estás en aquel momento cuando tienes doce años y yo soy ese ser y estoy delante de ti y el ser que es lo que hacÃa una especie como de pantalla o de botas. Les movÃa las manos, uno, tres botones y cuatro tenÃa nada más y después movÃa la pantalla hoy como un táctil ah y movÃa asà seis manes, Serpa, Serpa y ya vale. SÃ, me trajeron una máquina de escribir. No era nada que ver, nada que ver y yo le digo, pero esto le digo sabe qué pasa que esto es. No, no es igual que apretaba un botón y se veÃa todo, pero qué veÃa eso cuadrado triángulo todo asÃ, una especie de escritura rara, no no mapas de mapas para mà mapa marcaba la estrella, aquella, aquella o cosas asà o lo que tenemos en la tierra, nosotros marcados en el del aire. Oye entonces esos dos seres como que no te hacÃan casos Juan no, uno, sÃ, el chiquito no, no, no, era no, no vamos sà como nosotros lo pencionamos, nosotros lo decimos si le digo vamos si un tipo como Juan No. Si estamos hablando de esto me han dicho varias veces. No un loco cierto, este pibito, este muchachito, ese muñequito, ese hombre cruzaba para allá, para acá, incrusaba y yo quise pasar y me chocaba contra el si te chocaba y era blando, no era como golpear, esta te golpeaba como en la pierna, en la cintura, blando sÃ, blanda a la pared esa era blanta, ah, sÃ, y el grande no te hacÃa ni caso no, no, no grande miraba cuando yo chocaba, miraba asà y seguÃa marcando cosas como yo. Lo único que querÃa ir era mirar qué, por qué, por qué tocaba ese botón. Y el tablero, no el tablero vamos. Si le digo que era un tablero, le estoy mintiendo porque yo no llegué donde estaba, pero vamos asà que nosotros, como lo conocemos, un tablero. Pese al tablero delante exactamente tocaba un botón verde que habÃa acá uno rojo, uno azul y volvÃa te salÃa no él mismo. HacÃa para allá, apretaba, hacÃa de vuelta, hacÃa con las manos, movÃa los movÃa las manos como que si estamos hoy con un tante qué bueno, pero en grande no la parece. Ya hacÃa todo tacto para cierto. Cuánto tiempo piensas que fue aquella escena medio minuto, un minuto, tres A mà fue un ratito, pero después lo supe por mi hermano, sà Anselmo, él me estaba esperando con la tranquera abierta. Ãl estaba abajo, no, no, mi hermano estaba en la tranquera esperándome allá a seiscientos setecientos metros. Oqué y cuánto tiempo o paso. Para tu hermano, mi hermano hecho cuarenta minutos y para mÃ, para mà fue dos minutos. Un minuto. Bueno, Mamá, no vale aquel ser TenÃa algo en la cara, alguna especie de goma, alguna cosa, cómo es un tubo. Vamos a seguir una manguera, como lo hicimos nosotros, pero otra clase de manguera, una manguera que fersible, no es que se quebraba. Ãl caminaba para allá y eso se alargaba. Vamos a ir a una goma, pero bueno, no cómo se quiebra Y esa no claro se alargaba o se acortaba según se movÃa él. SÃ, sé hasta donde correrÃa, porque esa goma estaba como conectada al al a la nave que estaba asà allá atrás, a la pared sÃ, a la pared de la nave que estaba atrás vale, sÃ, estás con ella y ahà te pones nervioso yo lo que siempre digo no en mà no pienso por ahà muchas veces que no lo vi si se abajó con eso, cómo hice yo cuando estaba desatando el caballo. Estaba muy entretenido que el caballo me tiraba y yo lo tenÃa que desatar. Eh no lo vi cuando yo ya lo vi. Estaba en lo mÃo ya conectado con eso, pero después subió y bajó de la escalera y la mangana se siguió para arriba y él, cuando entraba, entró el coso. Ahà la manguera se perdÃa sola ajá o sea, vamos a ver en ese momento en el que este está el ser alto, está delante de ti, este pequeñito se está moviendo tú qué haces intentas bajarte de la nave o qué hiciste. No querÃa ir a donde estaba el más grande y me chocaba una pared ah blanda como una prazón. Es posible, claro que no de ahà adentro de la nave. Yo me abajo de la nave, O sea una vez hay un momento ya en el que dijiste no me puedo derrimar grande y dijiste me voy de la nave. No, no, no, me quiero bajar por la puerta cerrar a. Tampoco podÃa y no sà porque me quedaba para atrás. Hago un paso de hoy yo mi caballo de arriba a la nave, lo veÃa que se estaba sentando. VeÃa ser caballo que le habÃa dejado en la habÃas amarrado la escalera abajo. SÃ, sÃ, yo ahà se golpeó el caballo en la escalera. Se golpeó asÃ, sÃ, sÃ, se pegó un tajo en una pata no y bueno, después, al poquito tiempo se murió a cabo sanó y yo tuve también una para mÃ. Fue ahà porque jamás supe porque yo amanecÃa al otro dÃa, cuando mi mamá me mandó a bañarme para ir al colegio, yo tenÃa una grande, la estimada dura acá en el brazo, en la iz izquierda. SÃ, y el único me tocó ahà fue el ser ese, el grande sÃ, cuando yo estaba supuestamente cuando yo estaba allá abajo, el caballo estaba tan mal, tan loco que peli que te pise y él con una mano sostenÃa el caballo y asà lo tenÃa. El ser grande bajó de la nave y agarró el caballo lo agarró de acá abajo, donde está la argolla que está, se engarra el cabro. Estos sabes que yo no hace mucho estuvimos todo eso es cierto Y después, bueno, cuando con el tiempo se nos perdió, estaba asà tipo casi hubochola al fierro, ese que va a agarrar todos al bocado, que le pones al caballo, no, no el bosal gonsale, es que agarra el cogote, la nariz ok. Y bueno, cuando el ser ese se agarra el brazo. SÃ, me sube rÃo el caballo a mà ah te subió arriba y como un brazo asà asà tenÃa el caballo con una mano y yo y te siguió a mà en ese momento se me cae la rienda y yo le pedÃa que me alcance la rienda y asà un murmullo, asà como no hablaba y yo agarro después y me tuve que largar boca la rienda me a bajé Y después, como el caballo estaba tan nervioso y estaban malo. Estaba muy nervioso. Le pedà que me alcee a caballo. Se lo pediste. Tú te dijiste si me alzaba, me decÃa seña, viste y te subÃ. Otra vez intenté a querer su vino. PodÃa subir porque cabacho no me quedaba quieto. Yo era gurie. Caballo estaba muy nervioso, muy mal, muy mal. Y bueno, usted dice cómo quedó el caballo en el momento cierto. Muchas veces cuando uno va a agarrar algo porque agarré y deja el caballo suelto no si lo suelta se disparaba con una mano, con una mano saca el guante cierta una mano, saca el guante y yo lo agarro algo antes porque yo le decÃa que me alce lo tocaba y le hacÃa Seña que me alce y con una mano yo tenÃa el caballo, se saca el guante lo agarro yo y agarraste el guanto. SÃ, sÃ, y qué tacto tenÃa yo poner la mano ahà entro una gelatina sÃ, adentro frÃo, asà como poner la mano entre una gelatina sà y está seco una gelatina. Nosotros yo no mujrÃa. Si le digo que era grasa vos sacas, la mano no era la grasa. Mira pesarÃa uno tres kilos, cuatro, ah pesaba un pesado sado, muy pesado, sÃ, pero tenÃa como un montón de bolitas. Vio asà porque a mà me entraban en los dedos hasta dos dedos en cada dedo. Ah, muy grande. Todo eso. Yo lo lo y qué sé yo y yo le pedÃa que me alce. No, no, no con seña, nosotros estábamos como somos, esa especie de personas que nos estábamos a los gritos aseñanos, nos guiados, nuestros padres nos enseñó mucha nuestra madre también nunca nos gritaba. Eh te era la paz no, no, esa seña de la pala que está haciendo. Falta la pata y ya ves que no me entendÃa. SostenÃa el caballo con una mano y con la otra mano no estaba el guante ni acá y yo le digo antes con la otra mano qué hastaba el guante. PonÃa el guante atado, Ataba el guante dónde en el recado arriba en la montura, como le dicen muchas monturas mamás, le hizo un parrer. Si le digo el nudo nuestro uno y si le digo que era como un enrido, como muy simple con los dedos, lo hacÃa. No lo hacÃa muy rápido y quedó bien atado tres por el caballo subo con los rÃos arriba. Pero en todo eso yo cuento, no eso cierto. Pero me pasó casos entre medio de eso. Hay unos casos como que pierde la noción del tiempo atroces o sea, recuerdas bien, Quién bajó primero de la nave el ser alto o tú? Quién bajó primero de la nave juancho tú o sea? Ãl se quedó atrás y porque salté, porque el cabacho se me escapaba, saltaste de las naves y cuando tú saltas, porque si te va a escapar el caballo, él baja por la escalera y baja como una persona normal, o como una persona normal agarrándose con los pies y pillando asà la escalera vale nada, o sea, pisándo sobre la escalera. SÃ, sÃ, sÃ, normal. Normal. Yo un cálculo que yo no yo salté. Estaba alto, pero flaco alto y como la agilidad que tenÃamos nosotros porque eres ser Wins y que si yo chaltábamos de las plantas y un grà de campo totalmente distinto y el chiquito se quedó arriba. Chiquito, sÃ, pero miraba eh a parte no atendÃa para abajo. SÃ, sÃ, sÃ, No viene a la orilla, sino medio medio atrás. Ok, entonces estás abajo junto con el caballo. Este ser alto te agarra el caballo, se quita el guante, te agarra asà te sube. Hay un momento ahà se me cae la riéndame, se te cae la rienda. El ser este se quita el guante y amarra el guante también en la silla. No, no, yo vuelvo a bajar a chacar las riendas. Ento se me cacheron. Ahà pedà de vuelta que me alce. Y ahà es cuando ahà donde entendió él que yo le estaba pidiendo el guante, pues yo lo tocaba y le hachi seña que me alce le vuelta arriba y él te da el guante en vez de alzarte. SÃ, vale vale y cómo te sube la primera vez que lo toco no y ese le seña si me alzaba ahà arriba y cuando lo tocaste, qué tacto tenÃa frÃo, caliente, no normal. Normal, Durma como nosotros y me miro asÃ, eh, ah, sÃ, porque me mira asà para abajo. Lo miré y yo viste y yo digo bueno, acá me bolsa y se sacó el guante. Le llevó la mano cerca del caballo, amigo, uns guante, asà largo, serÃa Ok, sÃ, asà más que tú le devuelves el guante y él se lo calza otra vez, se lo pone, lo hogar, no lo agarra y se va para los lados. El cabacho con una mano sostenida y en el troll le hizo en el rÃo con los dedos y lo ató arriba ah lo a todo en la escalera y guando en el recao, en la montura de la banchura al cabal Ok. Cómo consigue subirte al caballo Juan trepándome saltando trepándome. Quedó un momentito pegué el salto subà y era como decir, no en ese momento decir como ese perro que usted lo larga de la cadena, sà corre me dijo que está el libre sobre me lo largo, disparo el caballo y el guante se quedó allà en el recao en donde iba conmigo. Asà y qué pasó con el guante. Cuando voy más o menos, hago unos doce trece metros, habÃa otros seres, otras. Si le digo una nave que yo no sé que le podemos sin ave, no, yo no le puedo decir habÃa otros seres, cierto, yo lo puedo decir que eran otro ser cierto. Qué es lo que dio usted contigo en doce tres de metros, entonces otra nave, otros seres, otro otro otro aparato de eso, otra otra máquina y ya iba tomando altura, tres cuatro metros de altura. Ya no estaba hasta no lo vi que si estaba estacionado, pero esa era el lugar donde estamos. Ahà que está más el pasto. Hasta el dÃa de hoy está en las marcas? Hasta el dÃa de hoy están esas marcas? OK sÃ, sÃ, Y ahà el mon te crees que se te cayó del caballo. Qué no, cuando iba llegando a la estancia a unos seiscientos setecientos metros esa nave y otra no, porque yo miro para atrás ya diez doce metros. Cuando veo está levantando, miro más para atrás y el caballo ibas sin control y el tirarle las riendas torcÃas. Secos, secos, secos, Pero eso lo hacÃa. Una vez que entré en la neblina. Me causó el miedo correr más fuerte que vamos a escapar. Y ahora cómo le explico a mi papá estos minutos, dos o tres minutos. Cierto, ah llegó el guante. Eh para que me crea. No sepa que me creas que por qué nos llevaba la tropilla pensar mi hijo era la tropilla. Cómo voy a entretener en esa casilla y no estoy llevando a los caballos. Ãl obsesionado con el tema de los caballos y con que el padre le va a echar una regañina, pero tremenda de los detalles de la entrevista que merece la pena comentar que fue Jack Vallet se desplazó hasta Argentina a verlo. Jack Valet, astrofÃsico de origen francés, que vive Julia, que es en Canadá y que, bueno, es el ufólogo más famoso del mundo, en el que se basó Steven Spielberg en el personaje que aparece Encuentros en la tercera fase, que aquà en América Latina, se llamó encuentros del tercer tipo en la pelÃcula. Bien, aparte del comentario de Jack Ballet, imagÃnense un niño de doce años dentro de aquella cosa, un ser extraño al que jamás le dio la cara con esa especie de como de casco de funda del que sale una goma que cuando él se mueve y va de un sitio a otro, es como si siempre fuera súper elástica y lo estuviera alimentando de alguna forma que no sabemos, y el pánico y querer irse de allà y un detalle que es muy importante para cuando sigamos escuchando la entrevista. Para él, lo que sucedió fue todo dos tres minutos, muy rápido para su hermano, más de cuarenta minutos, que da mucha entrevista. Lo vais a flipar Alejandro bernal Juange algunas caracterÃsticas muy interesantes del testimonio de Juan Oscar Pérez. En primer lugar, ese lenguaje tan sencillo can diáfano y porque lo decirlo hasta ingenuo, con el cual te describà a ti los sucesos. Hay que tener en con todo lujo de detalles, además, lo del guante que no terminó la historia del guante en cuanto que pensaba traskilo que dentro era como una especie de goma con bolita. SÃ, realmente sorprendente, Juange, hay que tener en cuenta, pues este hombre fue testigo de este suceso cuando tenÃa doce años, una vida muy tranquila, una vida rural, un hombre que no tenÃa una contaminación, por asà denominarlo ni de la ciudad, ni contaminación de información, simplemente un niño que se encuentra esto que, como se dan cuenta y me encanta ese detalle que señalaba Juange, estaba la pendiente de los caballos, o sea, no estaba pesando otra cosa, sino en los caballos. Y eso realmente me parece fabuloso. En este testimonio y otra particularidad, Juan, la tecnologÃa que estaba manipulando este ser alto que escribe Juan Oscar Pérez prácticamente ojo. Esto ocurrió en mil novecientos setenta y ocho y el testimonio de Juan Oscar realmente es la descripción de lo que hoy en dÃa se podrÃa denominar como manipular tecnologÃa tactil, tablet o celulares, que desarrollamos muchÃsimas décadas después nosotros y que, bueno, bueno, a nivel masivo. Luego se popularizó esa tecnologÃa. Sin embargo, Juan Oscar Pérez vio esto a finales de los setenta o sea algo realmente extraño, y también él dice que él tenÃa deseo de acercarse al ser alto y se encuentra como con una especie de pared invisible, un campo de fuerza, algo que le impidió dirigirse y aproximarse más hasta ser Juan gen realmente fascinante este testimonio. El detalle del campo de fuerza también me parece tremendamente interesante. Por si alguien tiene duda, juan Oscar Pérez jamás ha cobrado un peso por haber contado su historia, ni absolutamente nada de nada al revés. La tuvo que callada muchÃsimos años hasta que llegó un periodista. Ahà hizo el documental testigo de otro mundo y dejamos la entrevista con juan Oscar Pérez. En un momento clave, él se sube al caballo ese ser le amarra su guante a la montura. Lleva como doce o trece metros, que sale como al galope y de repente ve que allà habÃa otra nave. Recuerdo siempre esto porque he tenÃa otros testimonios igual vale, por ejemplo, en el caso de los Billares en España, de Unisio Ãvila que decÃa que según cómo se movÃa, según se movÃa, veÃa la nave o no la veÃa. Una nave que habÃa en el suelo. Recuerden que la gran mayorÃa de los omnis que nos ha puesto encima de la mesa al pentágono se ven en infrarrojo. Son invisibles al ojo humano, cosa que no creo que sepa. Juan Oscar Pérez. Bueno, Señores, cómo sigue esta historia. Asà me preocupaba los caballos. Para mà eso era yo, para mà un hasta que salà de ahà eran las casillas. A mà el miedo, el terror, lo más miedo, más grande que tú ves cuando dos máquinas de esas, dos naves grande se me pusieron a la par a la altura del árbol. Ese cuánto te ibas con el caballo claro y me empezaron a correr. Voy a decir cuánto corrÃa el caballo. SÃ, pero ella no era despacito. El viento, el line no me tapaba yo cuando tomé para ese lado doblaba y doblaba porque más adelante. Uno va conociendo un lugar por más caiga neblina, por acá está la alambrado y la voy a agarrar medio que te vas a caer claro y uno, cuando cae del caballo, va a caballo por detrás. No mala peladura el golpe y te cae un caballo arriba esa edad golpe y seco y era sangre y da le doblaba f nada. Cuando me echó las máquinas de esa a la par mÃo no corre volaba en medio de la neblina. SÃ, qué pasa. Yo paso cerca de mi hermano de a qué estaban ordeñando. Mis hermanas hacÃan el tambo de ider estanci era para la mayorÃa. También sacaba para la gente, para mayordomos, para nosotros la manteca qué sé. Yo sé leche el desayuno, café con leche que tomaba mantenino a la escuela, pero se mandó la más madre grande y macana a pasar por ahà tumbarron los tarros de leche, las vacas. Mi hermana estaban ordeñando y bueno, ahà vino el tirón de oreja. No papich pero no no, no le pegué. Dice venÃa algo de atrás de Juan Atrás. Me conocen por Rico atrás Dico y si venÃa eso le dijo tu hermana, aquella vio que ven venÃan corriendo ley. No sé unos aviones, pero no eran aviones. Se la cagaron mi hermana el saque estaba ahà y dice no sé qué era. HacÃan ruidos zumbido yo lo que querÃa llegar abajo las plantas. No pensaba en mà cuando llega bajo las plantas esto se va nadar contra la planta y ya me dejan tranquilo. Claro te dan con el árbol y ya me pasó tres veces una largo, un coso redondo, un media pelota. Vamos a decir oqué y el otro largo un cuadrado no y se pegan los dos. Yo lo miro, lo veo. Lo veo porque me venÃan siguiendo. Cuando siento el ruido zumbido, aparecÃan y ahà lo veo. Eso se pega, se juntan las dos en una sà dos en una y de eso me co. Me pasó tres veces Acá, pues acá, acá no veÃa la hora de llegar abajo las plantas, me caÃa terror mal y el otro me cruso era acá se quita el caballo. SÃ, cuando pega en el seco, el guante se pega contra eso. Cuando me pega el seco, el caballo a toda furia como va medio a costal yo y el guante como que se pegó esa nave. Claro mi hermano, que estaba más adelante a sà en metro. Ãl vio también lo que vio el coso Grien Negro, que cruzó por ahà al lado cerca, pero no lo extinguió. Qué era el sumido, el ruido y el color medio. Lo cierto no vio nada, prácticamente sà por la nerina, claro, porque se camuflean muy bien con ese neblina. Se queda. Vamos a medio transparente que era cierto y dije mi hermano no si algo lo corrÃa. Me abajo allá en la caballeriza dentro de mi caballo y se esperaba sus hijos llega mi papá. Mi papá era muy estricto, un fui de doce años. TenÃa que ser responsable como un muchacho que trabajaban ahà en el campo. Yo solo que buscar la tropilla, más para los piones que habÃa ahà y más para mis hermano. HabÃa más de setenta a caballos ahÃ, cierto, y de ahà se agarraba el caballo para cortar el pasto el otro que se estaba en la carreta para ahà a jugar el viste. Todo asà era una responsabilidad negra, la herramienta de trabajar en el campo Y bueno, Dales de vuelta que toca queja y pim pan mira y llorando y gritando, que no querÃa ir porque me corrieron unas cosas y que las casillas, pero que esto no no habÃa manera. Como decirle a mi papá no. No habÃa fue má explicando no. No, No, No, No. Aparte era asÃ, Dale, Dale, Dale, Dale, Ante que te pegue un chirlo, Dale me montó el caballo que y anda, Dale monté a caballo y salà a buscar la tropilla. SÃ, y mi hermano Che qué era lo que venÃa atrás. Tuyo Che tendrÃa digma cumplió once años. Ãl qué ahÃ, si la tropella está nomada, dice. Cuando me dijo ahÃ, me volvió el alma al cuerpo. Y por ahà si entran sanserta de la tranquera, cuando yo pego la vuelta, asÃ, dentro de la tranquera pero era Cualquier cosa me asustaba? Cualquier cosa me asustarÃa medida. SÃ, SÃ, sÃ, SÃ, sÃ. Era algo medio y bueno, doce años a que te pase algo desconocido. SÃ, de agarrar terror. Después, cuando le pedà a don erlando, Don Berlanda, el que me hizo los hinochi el hombre yo le pedà ch en Verlande. SÃ, sÃ, bueno, vamos a ir un mi noche. SÃ, tÃo vamos y llevamos a ver si podemos dice, porque muchas veces no todos pueden. Me dice, bueno recordar todo lo que á. SÃ, sà y sabes qué me hizo relajar, relajate las manos y escuchar lo que te voy diciendo. Ahora estás lejos y me dormà quince, sà y qué diste en esa ignosión. Y ahà vi yo querÃa ver mis abuelos, yo arriba la nave. Todo pasó con el tema de los caballos y qué sé? Yo cierto, yo querÃa saber qué pasó, pues yo me acuerdo parte que no me concidÃa cómo bajo el tip el ser el tipo el gigante. Vamos a irle cualquier cosa, porque los seres esto cómo salió todo. Me llevaron a ver a mis abuelos. Ellos y diste a tus abuelos sà y te dijeron algo con tus abuelas, o no simplemente los viste los uvi estaban ahà y le digo qué hacen acá, abuelo y yo le pregunté a mi irlanda digo qué pasó con mi caballo en Verlanda. Si estaba todo en la escalera, qué voló junto a la nave. Eso ya no lo entendÃ. Cómo subà yo y fui a ver allá a mis abuelos. Usamos las naves en una altura, se puso, se puso transparente. VeÃa de arriba amigo, me llevaron unas luces. Yo le digo a luces, porque si le digo que era una estrella, no sé lo que es una estrella. Vamos asà luz brillante. Y si lo digo que fuera una estrella, si yo sé lo que es una estrella, acá la veo la estrella y cruzábamos Cerca de una luz de esa brillante grande cruzábamos por otra otra. Y era todo transparente. Se veÃa de arriba, se veÃa y pudiste ver a tus abuelos. SÃ, y eso es el tiempo que yo le pregunté a mi abuelo ahà qué estaban haciendo. Estamos con los tatas, los taitas, tas, tas, sÃ, tata en Guaranà crecimos nuestros sangüe, nuestros abuelos, nuestros pasados, los tatas, el tata es Dios, los tatas cierta y estamos esperando a Mamá. Es la única sobreviviente de toda la familia. Ella, todos mis tÃos, jóvenes, me fallecieron, abuelo, mi abuela y están ahà reunido. Y el árbol, de he yo viste un árbol también cuando no es el árbol, de hecho, es lujo Y yo a mà no me sale la palabra. O no. Tu papá es el tronco, tu mamá, son las ramas. Nosotros, los hijos, somos los hojas. Viste como un árbol que reflejanó la historia de tu familia. Tampo no, no, no es el árbol de cada persona. Todos tenemos eso, Eso significa eso y ese es el mensaje que te dieron tus abuelos cuando estaban dentro de la nave. No estaban a entrar en la nave y yo me llevaron. Los seres me llevaron a dentro de la nave a ver mis abuelos, pero yo a mà me quedaba, es decir, y si yo voy a ver mis abuelos que volamos, no sé si volamos qué hacÃa el caballo estaba en la escalera, qué fui con la nave también en la Holanda, en otros estudios que me dijo yo no lo puedo creer todo vÃa Juan a qué si estoy llegando, digo Oscedes don Erlande, usted usted estudia a mà me pasó. Yo sé menos que vos Juan, yo estoy estudiando té. No podemos llegar a otra conclusión. Hay una sola percusión que llegamos al lugar este. Yo estoy reagradecido como irlando por ese tema. Cierto, después de la muerte, el cuerpo quedó ahà con el caballo atado en la escalera y ellos me llevaron en el alma despidido qué tienen que ver ellos con la muerte. Mi abuelo me dijeron acá estoy con los tatas, los grandes blancos, los seres altos. Cómo cambia tu vida Entonces, después de porque esto te lo dice el psiquiatra que le voy a ver, por cierto pasado mañana entre rÃos. Pero cómo cambia tu vida de niño cuando te sucede todo esto, que me imagino que llegarÃan los idiotas de siempre a decirte que estabas loco. Siempre me dijeron crear o no sé qué tonterÃas te dijeron cómo cambió tu vida desde aquel momento a los doce años. Cuando te sucede esto, esto me viene a pasar. Después de unos cuarenta y cinco años me cambió la vida y si no siempre miraba el pelaje aquà en contarle, pero siempre y a los cuarenta y cinco, qué te pasa a los cuales treinta y cinco años me pasó un suceso muy grande, muy raro. Después de los cuarenta y cinco años, como era todo en manejo totalmente distinto a los cuando yo tenÃa doce años ese tiempo, cuando yo los vi, lo volviste a ver con cuarenta y cinco. SÃ, señor ya era dónde qué te pasó Mira. Yo le digo la verdad, contar ahà eso y decir entonces, cuando llegaste a la cuarenta y cinco años. Eh, o hace cincuenta años atrás andábamos en autitos que andaban a cuarenta kilómetros setenta ochenta. Cierto, hoy andamos a doscientos ellos con la tecnologÃa de cuando yo tenÃa doce años, a la teologÃa cuando yo los vi y estuve ahà a los cuarenta y cinco, cuarenta y seis años, quiero pensar cuántos año también seguro tenÃa siempre. Digo eso porque más o menos le tiro por la fecha. Cierto, pero más o men no tenÃa esa edad. Yo no no? No, No, No, Es decir bueno, pasó unos cuarenta y cinco o los cuarenta y cuatro años. No sé, porque no me gusta entrar en eso. Entiende cómo es. Por eso le digo a esa edad o y decir esa época. Andaban como unos ocho. Andaban en autito de ochenta kilómetros. Cien hoy andamos a doscientos. Si puedes imaginar lo que tienen hoy y qué te pasan los cuarenta y cinco o cuarenta y cuatro. Viste cómo otra vez, otra luz en otros sitio. Fue en sueño, cómo lo viste. Juan yo venÃa, trabajaba en el campo, estaba de encargado en esa estancia. HacÃa poco que me separé porque bueno la circunstancia. No tenÃa el auto, tenÃa mod tenÃa una bicicleta. Voy en bicicleta pueblo. Te diga ocho kilómetros cuando todo el dÃa a cabado ayudando todos los dÃas manejando a carro la bicicleta y me voy vengo a ocho kilómetros. Nada, vengo justo. Los peones me dijeron que se iban a festejar un cumpleaños a la casa. A los otros puestero fuera de la estancia, digo vayan, le digo que mañana hago yo la guardo ante doce. TenÃa que estar en la estancia once y media, digo yo, ah tranquilo eran las once salgo del pueblo. Es bicicleta una noche oscura que se veÃa en las manos. Asà como esa. Le digo, llegué a la estancia más o menos unos seiscientos setecientos metros. Estaba todo el imineada de la estancia y esto le conté a verlanda yo y le digo en Holanda mire me pasó un caso asÃ. Asà asÃ, quisiera hacerme un himnosis. Qué pasó que yo llego a la tranquera, a la estancia abro la tranquera y se me prenden una luce atrás, digo prenden las luces de la estancia, que es raro y cuando iba llegando a la estanche, se apagaron todo y que es raro que los correntà bueno me pidieron el franco para irse y que no se han hayido. Es muy raro y se iluminó no la estancia, sino no era la estancia. Era una nave que estaba ahÃ. Esa es la que yo veÃa seiscientos setecientos metros cuando iba llegando a cuatrocientos metros, trescientos metros, se apagó todo, abre la tranquera, sin l sin nada. Cuando se prendieron las luces, yo tenÃa pelo largo. Era como que si se me rizó el pelo mejo entró. Ese se digo, si están allá, yo tengo que agarrar. Para allá hay un x cierto, una disparada, un montón, la bicicleta, piso al pedado y salgo con todo. Cuánto puede demorar una luz palumbra y que llegue allá. Asà estuvieron. Llegaron con una luz y esta vez la vista de seres ni nada, tres seres grande cuando me doy vuelta, miro asà de alrededor de ojo tres seres grandes en la luz blanca y dije Dios mÃo otra vez y qué pasó. Yo me paro sobre los pedales y ayudame, señor ayúdame tata, tomo los bicicletas y salgo más o menos. Me quedaba ciento setenta ciento veinte metros para llegar al casco Latas. No sé qué iba a hacer si llegaba el casco a la estancia, porque si la luis hecho, atraviesa la pared, pasa la luz como nada nos rompe la pared, pasa la luz y digo yo en ese momento querÃa llegar a la casa. No sé qué iba a hacer. Por eso le digo si llegaba a la casa y estaban con una luz. Llegaron ahÃ. Si vieron corriendo, yo no los miraba, los ignoro, tengo miedo. Llegaron como una luz iluminados eh y ahà es cuando ven los trecels. Me agarran asà peleo. Quiero escapar. Eso quiero escapar. Estaba imposible. Uno no más me tocó asà te agarró otra vez me puso un coso más o menos de acá acá negro, muy livianito. Una pluma no sentÃa, pero estaba. Lo veÃa, no es te lo sentÃa y mi cuerpo caminaba atrás de ello. Yo no querÃa ir. No, yo querÃa ir, Yo querÃa irme a mi casa y el cuerpo salÃa caminando por detrás de otro. Yo como si se hubieran llevado otra vez tu alma exacto y eso te lo dijo gracias a la regrese de nótica. Yo no eso le contaba a Don Berlanda porque no lo querÃa estudiar. SÃ, mal vale decir qué viste Juan, porque él después venÃa la pasé mal o Orlanda. Te vi la cara media mal. Por eso te volvà a traer con noé que un tipo agresivo que ve que vos te estás sintiendo mal. Ãl dice yo veÃa los gestos a la cara Juan y hubo un momento que ya te traÃa, te veÃa gesto mal. Se ve que cuando yo luchaba y no querÃa ir cierto y me calculo que fue el mejor momento donde me trajo, no mejor momento para saber qué iba a pasar en ese momento. No a lo mejor. Me monto para mà salir de ahà y ya me entiende cómo es el mayor momento. Era el peor momento que me iba a pasar qué pasaba esa parte. Yo le digo porque yo estuve abrà la tranquera salà y luché con ello y después vengo mi bicicleta tuvo embarrada ahà y abriendo el que andaba en la puerta. Qué pasó en ese momento. Eso quiero saber d en verdad me hizo la innocci y me acurré todo. Fijaron qué historia. Me ha apuntado un montón de detalles. Luego, en el último bloque del programa, tenemos tendremos tiempo para comentar. Alejandro Bernal guilló todo esto, pero vamos a ir repasando detalles porque de este bloque quedan pocos minutitos uno el guante que lo que parece es que le sigue otra nave y le quita el guante del caballo y además, imagÃnate doce años súper atacado con los padres por allà tal toda la historia. Luego algo que vamos a hablar. Alejandro Carnal y yo bien, al final de toda la entrevista, porque yo sé lo que ha pasado en la mente de muchos de ustedes cuando alguien que ha estado tan cerca del fenómeno. En este caso con seres en una nave y demás siempre acaban contando experiencias que tienen que ver con lo mÃstico, como en su caso que vio a los tatas, a sus ancestros, su madre guaranà vale siempre pasa esto. No me pregunten por qué, porque con sinceridad no lo sé, pero no le quita veracidad al fenómeno. Ãl habla que cuando le hace la regresión Néstor Berlanda, el psiquiatra de esa primera experiencia, en la que para él son tres cuatro minutos y para su hermano son cuarenta minutos, le cuentan que él estuvo en una nave. Ãl dice que es como si fuera su alma lo que se llevaron betas saber, con la tecnologÃa que tienen. Qué vaina es eso vale y ve algo que tiene que ver con un contenido espiritual y de esto puede haber mil hipótesis. Una es estos seres hacen eso en tu mente para que estés tranquilo y vete a saber qué está pasando. Dos es totalmente real. Tres. No tengo ni idea de qué es lo que pasa. Alejandro Bernal tu opinión, amigo, bueno juang para puntualizarle a los oyentes con Oscar Pérez cuando dice don Berlanda, hace referencia, en efecto, a este importante psiquiatra argentino en estor Berlanda, no solamente uno de los más respectos en la Argentina sin un importante catedrático en este tipo de temas relacionados con la mente sobre esa experiencia mÃstica que tiene Juan Oscar Pérez, él dice que observa como una especie de árbol, el árbol de las raÃces de su familia y demás, Y me impresiona que tú, pues le preguntas que si eso lo vio realmente en la nave y él dice no era mi árbol, o sea como haciendo referencia a algo que él tenÃa que estaba dentro de él, es decir, realmente el haber sido testigo de esta experiencia. Le suscitó, por qué no decirle un choque trascendental, incluso mÃstico, a este niño en aquel entonces de doce años. Y otro elemento que no quiero dejar de lado antes de que cerremos el bloque juange es que, pues bueno, Oscar Pérez nos hablaba como a los cuarenta y cinco años Nuevamente tiene una experiencia de este tipo. Vea tres seres muy grandes y, pues se imaginarán ustedes el choque emocional, algo que realmente a este hombre lo impactó en su infancia, pasa en muchos años, treinta y tres en total, y se vuelve a enfrentar a lo desconocido juego que realmente alucinante sÃ, aunque esta vez es la tÃpica obdución, una luz unos series y no recuerda más nada, solo su bicicleta tirada en el suelo toque y decir, estuve con Néstor Berlanda en entre rÃos Argentina. Estuve hablando soléfono Oscar Pérez me dijo que es una experiencia total y absolutamente verÃdica, que no tiene ningún tipo de fisura desde el punto de vista psiquiátrico. Y como tengo su teléfono, dentro de una semana entrevistaremos a Néstor Berlanda de esto y de otras cosas. Vale también se lo prometo aquà a toda la audiencia. Qué difÃcil es investigar el fenómeno OMNIA, Qué os parece a todos los noctámbulos y es que se mezcla cosas que son total y absolutamente reales con otras que no sé. Qué participación, tienen de la realidad como ese toque mÃstico que suelen tener todo este tipo de experiencia, Por qué no tengo ni idea. Puedo dar muchas hipótesis. Me gustarÃa también la vuestra a través del numeral ufo Caracol y también lo que veáis esto, escucháis esto en YouTube en los comentarios aquà debajo. Bueno, vamos a acabar de escuchar la entrevista de dos car Pérez y luego ya lo comentamos todo con todo lujo de detalle. Eso es como que si te sacan pero borra te lo ponen en otro lado. No. Yo, dentro de la nave, mi cuerpo entró yo. No, yo no querÃa entrar chuco una mesa. Yo le digo una mesa. Nosotros la vemos a la mesa. Esa no se veÃa chuco contra algo cuando mi cuerpo yo no, mi cuerpo me siento sobre eso. Me a cuesto asà vestido y quedo transparente. En el momento que yo quedo transparente. Yo me estaba viendo a cuatro metros, cinco metrolla o sey metro, como si tu cuerpo se vese en un lado pero tu alma en otro. Tu espÃn. SÃ, no sabes, no sé, no sé quién era el que estaba acá. Parajos entiendes, pero mi cuerpo estaba allá. Se vieron esos tres seres y le digo qué hacen con mi cuerpo, qué hacen conmigo los dos que estaban de espalda este modo asÃ, muy despacito. Eh, como si nada me miran, asà en nostro levantar acá y si me mira y qué eligieron el cuerpo. No te hablaron al poquito tiempo tenÃa agarré una inflación en el pie que hoy tengo descapacitado por un accidente que del accidente del campo y me dieron tanto antibióticos jamás una bachspirina, jaña, un geniol jamás un antibiótico. Nosotros siempre amo asÃ. La hierba del ayer exactamente sà y bueno estaba tan sano. Me he digado que el mismo antibiótico me causó un montón de enfermedades. Cierto man el hÃgado hizo, pero teniti me hizo pedazo. El hÃgado me hizo pedazos, el estómago, las pastillas. El antibiótico me hizo pedazo toque me abrieron el cuerpo. Estoy abierto al labala o no porque hizo pero tonito y tuvieron que lavarse todo. Tuve infecsión en el páncleo, que dijo el doctor Mira Negro. Si son fuerte, te va a salvar esto, pero yo tuve muy pocas operaciones de esta muy brava. Fue tu operación hasta tenÃa infeccion en el pánclea negros a Mira Ubiqué Pankha, pues yo te digo yo le he sacado a los animales, pero muchas veces qué infecsión, qué no se pudo sacar, no quedó manchado, se hizo fuerte más salà adelante tuve una recuperación que él no se podÃa imaginar. Me sacaron adentro del cuerpo algo extraño, como él le dice. Si era un cáncer, está dentro de la carne, el hÃgado y está metido dentro del hÃgado. Si en las tripas muchas veces en el estómago estás dentro del estómago, se abraza con la carne, todo tenÃa una insecsión, ni un cáncer tenÃa un Pero esto no es lo que te sacamos. Nosotros tuvimos la reunión médica acá en Pergamino. Jamás fuimos que es esto lo llevé y llevista como un racimo de uva que la planta en la planta, pero el cismo de huma está fuera de la planta. Cuelga de la planta. Esto era igual estaba fuera con un cosito agarradito prendido ahÃ, pero como un huevo de gallina y te lo sacaron. Eso me lo sacaron, lo llevaron a la junta médica y después viajaba eso a la plata y l qué era doctor lo que me sacaron. Yo vine a los quince veinte dÃas por si habÃa dónde. Te dijo no estás mira. Somos veinte médicos y nadie sabÃa lo que tuviste. Ahà sacamos una muestra, un cuerpo extraño. Nada más. Me dijo eso vamos a llevarlo a la plata, que hay más máquinas, más doctores en espacialidad. O esto y venà la otra semana o ves yo te voy avisado a mi número teléfono, muy hero, muy compañero, vivo como soy yo enseguida no más, ya hicimos cambio de teléfono y dice yo te voy a llamar, porque me parece muy raro, muy extraño. Un cuerpo que te sacamos dice bueno, no fui más. El doctor me llamó yo, no fui. Ya andaba mejor del pie, ya me di el Acta ahà iban ya y nunca te dijeron que es eso que nunca fui tampoco a ver qué era oye, qué es lo que crees que quisieron eso hacer de ti o crees que se encontraron contigo por casualidad qué opinas de toda la historia que has vivido. Estoy muy seguido, muy perseguido por eso tal dÃa de hoy, como le digo que es un ratito hasta las ocho, sÃ, me a c acá y es algo claro, amigo, es es raro. Estoy muy muy perseguido. La vez pasada pasó uno y ahà casi de dÃa y no envió a toda mi familia. Estoy muy muy asustado en eso. Le digo la verdad, amigo, estoy muy asustado en eso muy buenas las que quieran a ti, no porque yo le tengo miedo. No, no, no, no quisiera. Yo quiero vivir yo toda mi vida de los doce años. Amigo, los sueños, qué sueño, Juan, qué cho el sueño, lo que le va a pasar a todos, al mundo, a nuestra tierra, y qué nos va a pasar juando. Bueno, el tema de la pandemia se lo contaba a amigo Alan mucho, mucho más antes que pase cuando hice la pelÃcula, se lo conté qué si yo son cosas que muchas veces da miedo de contarlo, No, porque no pasa y nosotros, los humanos, lo primo que decimos. Está loco. Este también entiendo. Entienden, Hay algunos que sà que le interesa saber qué nos va a pasar yo el tema de la pandemia. Le dije va a venir como una tormenta. Yo no estoy diciendo que una tormenta es una metáfora. Va a venir como un viento. Viste como el viento no se ve, pero viene como una tormenta negra negra. Nosotros sabe que nosotros, los origenes o los guaranes, los coranÃes, hablamos es significado lo que va a pasar, pero lo hablamos para verlo, nosotros capaz que lo explicamos. Viene como una tormenta negra, negra. En la muerte, la oscuridad, cierto, son significados. Eso si uno se pone a mirarlo, el hombre vamos, si el hombre blanco, como nos decimos, si no va a entender nunca. Hay cosas que lo que nosotros explicamos sin tener el origen, es enseñanza antigua, cosas negras a la mira, cosa es negras. Voy a decir que son magia. No. No, no, no, lo negro es lo amargo, es muerte, lo feo cierto y yo siempre le digo este siempre digo lo que veo, lo que viene. Es bueno. Este muchacho no me entendÃa lo que yo le decÃa a ver. No, no, no, no caÃa y le digo bueno y me fui contándole lo más sano, lo más de lo que sabemos nosotros vamos si lo integrantes. No. Si me empezaba más a hablar malo criollo, malo bruto, no sé si a lo bruto de la manera de hablar uno cuando conoce las cosas y yo agarraba y le decÃa a mira algo yo que me decÃa estaba cero, cero, pero yo le decÃa va a venir muerte más allá. No se va a poder viajar por qué Juan. No se va a poder viajar, porque hay más muerto. Y la enfermedad viene de lejos. No, la enfermedad, la tormenta, viene lejos nada acá, no de acá, no es de Argentino, viene de lejos. Y bueno, quedó todo y cortó un poco medio amigo, porque claro qué iba. AsÃ. La primera pelÃcula va a ser listo tema de loco cierto. Vamos a hablar con lo que uno dice lego se alambos o el productor, vos habrás que poner. Yo soy dame un caballo. Yo te digo, este caballo no me gusta porque tiene el vaso blanco y esto se quebra todo, y esto a los cuatro o cinco años anda todo el manco. Vamos a decir ok son cosas asÃ, no, pero vos soy el productor, vos sabrás lo que tiene que poner. Yo te cuento que vos. Me pediste para hacer un cortometraje y era muy largo. Hiciste un largo me traje y era muy corto cor y dije me viniste un dÃa y me dijiste vamos querés contar tu historia? Hacemos un largometraje tipo pelÃcula dice vos contarme tu historia? Y tuvimos esto durante un año. Muy bien. Piensas que viene algo raro. Ahora vas a tener algún sueño. No no sabemos qué va a pasar o no. Hay que no. No voy a tener un sueño. Bueno Hoy en dÃa, Hoy en dÃa, va a pasar y usted se lleva a la primisa y amigo cierto, le conté una amiga, una amiga acá, acá, en la Argentina tenemos la provincia. No, no me digo qué provincia de por qué. No sé va a empezar a brotar fuego de abajo y no va a pasar mucho. Ya estamos. Puede pasar entre dos años, por qué, porque yo al perro julano, yo lo veo más viejito, pero cómo afectan. Eso claro, si invierno verano y las plantas tan secas. Es invierno y yo le digo va a pasar entre dos o tres años porque mi perro va a estar más aviejito? Y cómo lo viste en el sueño? Si lo vi en el sueño, que está más viejito? No es ahora, dentro de un tiempo, dentro un poquito, como que si me vino un aviso, como cuando vino esto que pusieron. Esto viene asà y y le digo que es como una bomba. Yo no sé. Nunca sentà nombrar que la bomba atómica se desastre. No tengo idea qué desastre hase. No subo en ningún lado. Tengo un teléfono, pero lejos lejo me junto más vale con los del grupo de eso calguero. Viste porque soy desea trato dar otra vidas, trato de vivirlo. No me meto en esto porque no me gusta. Pero por qué me pasó a mÃ, por qué no me ha pasado a usté amigo, No lo sé, amigo, eso nunca lo hace. Se entiende, entiende y sea eso, porque era un algún cintrÃfico. Por qué no le pasó, por qué a mà nunca la sale será, porque soy como soy, usted me vio, me conoció que es una persona sencilla y soy cazador, pero no depredador, como yo le dije todo perros que anda tirado un yo lo agarro porque más conozco a mis perros cierto, más quiero a mis perros más odio a la gente, porque hay casos que la gente te PATEA mi perro le puedo pegar y al ratito viene y me hace mimo, me lambe, me entiende cómo es o lo reto yo mis perros no tiene ningún un hombre. Salà de acá andate vos bon y quién entiende. Y yo llego a mi chiquero y digo hola Bebé y no están criahuacho, están criados con el modo de hablar. Ya me conocen ellos. Por qué dijiste antes que piensas que están entre nosotros, porque están entre nosotros. Viven entre nosotros. Hay una especie que están entre nosotros. SÃ, ok uno de ellos. Eh es el que el que quiere ser como usted, como el que quiere ser como yo, pero está uno agresivo que está entre ellos. Está entre de ellos. SÃ. Muy bien, Juan, quieres añadir alguna cosa más también, amigo amigo, muchÃsimas gracias por compartir tu experiencia con nosotros. Me parece una experiencia maravillosa. Te tengo cierta envidia. Me hubiera gustado ver algo asÃ. Nunca lo vi pero estoy convencido de que si estará entre nosotros y bueno, podemos seguir haciendo una entrevista por teléfono. SÃ, sÃ, cuando quiera, pues yo tengo el teléfono. No me ha vivo que no tengo Internet y ni el campo. Nada, no, no? No? No? Listo para mi hermana tenÃa ganas de por el Internet, pero viste son cosas que nada, no, no. No. MuchÃsimas gracias, Juan. Bueno. Si hubiera cogido la entrevista y hubiera cogido solamente las partes que a nivel periodÃstico, yo hubiera dicho bueno, pues esto es perfecto la experiencia de él y todo lo demás, muchos de ustedes no tendréis la duda que estáis teniendo ahora mismo como diciendo esto verdad, esto falso, Dios mÃo luego lo que le pasó al tipo que tuvo una actuación aquÃ. Esto, además, se mezcla con temas ancestrales. Ahora él dice que de vez en cuando, pues tiene una especie como de visiones o algo en este caso, de que en Argentina va a salir como un fuego, como si algún volcán fuera entrar en erupción o algo asà o llegase una especie de súper incendio. Pero asà es de difÃcil investigar el fenómeno OMNI Y siempre que alguien está justo delante enfrente de una de estas realidades tan inquietante, sucede lo mismo siempre es igual. Alejandro Hernán. Sin lugar a dudas, Juange es algo que no atiende a la lógica humana convencional, algo que es muy difÃcil y analizar bajo cualquier precepto que conozcamos desde nuestra especie, y eso es algo que hemos dicho en reiteradas oportunidades y en diferentes espacios con Juan ge Hablar del fenómeno OMNI es muy complejo, porque analizarlo bajo una óptica como la de usted que me está escuchando, la de Juan geola mÃa es complicadÃsimo. Hay varios detalles que comentaban este bloque Juan Oscar Pérez Juange, que me dejan realmente sorprendido cuando él describe esa abducción que experimenta sus cuarenta y cinco años. Dice que cuando su cuerpo se sienta sobre esa especie de camilla donde está, queda totalmente transparente y él lo intenta de explicar con sus palabras como si lo hubieran separado su espÃritu de su cuerpo. Sea alucinante lo que comenta este hombre que vivió treinta y tres años después de su experiencia original realmente inquietante. Por otro lado, Juange tuvo secuelas fÃsicas. Ãl dice que posteriormente tuvo que enfrentar una peritonitis y tuvo una infección en el pancreas Ojo que listo que pudo haber sido suscitada quizás por algún proceso natural u otro tipo de patologÃa, pero es muy curioso y es una coincidencia y, como siempre decimos con Juan Ge, no creemos en las coincidencias que después de este suceso, haya presentado estos problemas en su organismo. También le comentaba Juangel y esta es la parte humana dentro de todas, porque creo que es es un testimonio muy humano. Juan que tú, que has hecho entrevistas durante tanto tiempo, realmente se siente esa sensación, un poco de desamparo del hombre cuando te decÃa que se sentÃa perseguido, que él realmente no sabÃa por qué lo habÃan escogido a él, O sea, porque a mà yo soy un cazador, no soy un depredador. Me acuerdo que él decÃa soy. Ãl repite mucho de eso. Dice soy cazador, no soy un depredador. Cualquier perrito que veo lo recojo, O sea, fÃjense de una persona tan sencilla, tan humilde que no tiene Internet. Es que de hecho estás esa parte. Me pareció realmente entrañable de jugador que te hace hincapié como mire, yo soy un obre humilde. Solo tengo un teléfono. Si me quiere llamar hable conmigo, yo no tengo Internet. O si este no es un tipo que está viendo fricadas en YouTube cada cinco minutos, ni tiene ningún mensaje revelador ni de evolución de cambio de nuestra especie. Es una experiencia muy personal y que lo ha perturbado muchÃsimo durante gran parte de su vida. Si él tiene como entre veinte y treinta perros, eh claro o sea, superloga, cualquier animal que ve abandonado lo recoge igual tiene veinte treinta perro y veinte o treinta gatos en una finca muy pequeñita. Es que investigar el fenómeno es asà de difÃcil. Por eso hemos puesto la entrevista entera, no la hemos ido mutilando y poner ahà vuestra opinión. Si escucháis esto, por ejemplo, en YouTube, pues si estáis ahora en vivo y en directo escuchando el programa en caracol a través del numeral ufo caracol, es que es asà de difÃcil, es asà de complejo y fijaro que ahà estuvo, por ejemplo, Jack Valet, como dije antes y otros grandes investigadores, porque todos estamos convencidos de que la experiencia de Juan Oscas Pérez, además de también de tener el referéndo de Néstor Berlanda del psiquiatra, es que es total y absolutamente real y total y absolutamente verás. Y cuando hablaban la introducción del programa y comentaba cómo este explorador holandés se encontró con estos dos tipos de una tribu indÃgena que nunca habÃan visto un nombre blanco y pensaban que era un fantasma y todo era una experiencia súper extraña. Esto es igual qué pruebas le habrán hecho a Juan Oscar Pérez. Lo durmieron, le indujeron ese sueño y entonces ese sueño piensa que es parte de la experiencia. La experiencia real fue otra. Ahora, de repente, tiene ese tipo de premoniciones como es esto en Argentina en unos años un gran fuego, entonces es asÃ. Y esto no le quita ningún tipo de validez al fenómeno vale. SÃ, es verdad, como decÃa Alejandro Bernal, que hay otros personajes que han tenido experiencias omnis muy fuertes y han montado en torno a estos grupos de seguimiento tipo, por ejemplo, sistopaz. Comisión rama todos mis respetos a a todo el mundo. Vale, pero en este caso. Es un señor que tuvo esa experiencia con doce años que a los cuarenta y tantos años le vuelve a pasar, pero simplemente ya como una especie de fenómeno de la solución. Y luego él saca sus conclusiones, que puede que estén erradas o no. Pero lo que vivió es una realidad. Por qué el fenómeno Omni opera asà con nosotros. No tengo ni idea. Hay gente mira, buen amigo, Miguel Pedrero, si me escucha, me mando un saludo, que escribió un libro en Omni, mensajero de la conciencia global y todo esto y tal que un dÃa le podemos entrevistar sobre eso. Yo es un aspecto que para mà es muy polémico y en el que intento meterme muy poco, pero es que me lo encuentro una y otra y otra y otra vez Y en la realidad, Juan ge Yo al respecto pienso que realmente, pues en medio de todos estos testimonios algunos contactados que bueno, nosotros normalmente no analizamos esa estadÃstica aquà ni en otros espacios. Pero particularmente este testimonio de Juan Oscar Pérez a mà me parece muy especial, no sólo de verdad por la forma en que el hombre lo relata, Lo vÃvido que él describe las cosas. Testimonio él avalado por néstor berlando un importante catedrático, un hombre quiero ser jugar. Perdona que te corte es que Juan Ocarpére nace un contactado. Ãl no recibe mensaje, no le da mensajes a nadie nada. Simplemente dice que tiene ese sueño obsesivo, repetitivo y que está convencido que se lo mandan ellos ya sà y que se siente perseguido. Precisamente tras evidenciar esos sucesos tan extraños. Juange otro detalle particular que decÃa si al final de la entrevista que en algún momento, pues hubo como un suceso donde él vio algo extraño cerca de su casa, que todos a su familia también lo vio y que él, obviamente, se sintió perseguido nuevamente esta sensación, que no lo abandona también que tuvo sueños premonitorios, algo que él denominaba como una especie de tormenta muy negra, que traÃa oscuridad Y él, pues, hacÃa como la interpretación que él tenÃa sobre codido exactamente Juan que asà que muy llamativo todo esto y FÃjense lo explicaba de esta manera, pues bastante ingenua, porque no decirlo, pero para mà que le da mucha fuerza a sus testimonio y lugar a dudas, para mà fue un dÃa maravilloso en el campo, con él, con su familia. ConocÃa a sus hermanos, a su padre. Es una persona muy sencillo. El tÃtulo curiosidad hasta me regaló su cuchillo de gaucho. Se lo quitó de la cintura como colección abutcuchilla y me lo regaló y obvio, me pondrá en contacto con él en cuanto salga este programa ya en redes sociales. Bueno, Señores, estamos llegando ya al final del prior. Alejandra Garnan tu conclusión de tu cierra amigo. Creo que, después de escuchar este testimonio tan impactante de Juan Oscar Pérez, mi conclusión es que esto es una lección de humildad sobre cómo muchas veces personas como Juan Oscar Pérez, un gaucho en una región apartada de la Argentina, como más de sesenta niños en Zimbabue en el noventa y cuatro, aprecian también un hecho muy inusitado relacionado con el FENÃMENOMI. Y aquÃ, en Colombia, un hombre con Marcesio Bermúdez en Anolaima se encuentran con un fenómeno realmente desconcertante. Es como si realmente la inteligencia que esté detrás de este fenómeno prefiriera personas humildes. No eligen polÃticos, ni influencers, ni futbolistas, ni gente famosa. Gente humilde, gente muchas veces con un corazón diáfano, con un alma tranquila, con un una vida apacible, lección de humildad, de Feromerovni Y a mà me pueden seguir en redes sociales, en Twitter, Instagram y tiktok, en arroba a bernal preso en les. Yo solo quiero decir que la tarde que estuve con Juan Oscar Pérez fue feliz. Fui feliz entiendo que el fenómeno es total y absolutamente real, Entiendo que es necesario bucear en estos testimonios, recopilarlos y guardarlos. Me sentà de nuevo periodista, me sentà de nuevo investigador y me sentà de nuevo un niño ante una realidad que no comprendo, pero no por ello deja de ser real y veraz Y nunca nunca olviden que vivimos en un mundo mágico, porque está repleto de misterio




