No estás bien, solo te acostumbraste.

No estás bien.
Solo te acostumbraste.
A vivir cansada, a la ansiedad, a relaciones que te duelen, a sentirte insuficiente, a sonreír mientras por dentro te estabas rompiendo.
Y como te acostumbraste, dejaste de preguntarte si eso era normal.
Pero sobrevivir no es lo mismo que vivir.
Durante años creí que sentirme mal era parte de la vida. Que podía sola. Que tenía que aguantar un poco más.
Hasta que entendí algo:
No necesitamos tocar fondo para empezar a cuidarnos.
En esta microdosis te comparto una de las herramientas que más ha transformado mi vida, las preguntas que me ayudaron a entender mis heridas y por qué pedir ayuda puede ser uno de los actos más valientes de amor propio.
Porque a veces el problema no es que estés rota.
Es que llevas tanto tiempo sobreviviendo, que olvidaste cómo se siente estar bien.
🎧 Ya disponible en Spotify.
Compártesela a esa persona que siempre dice “estoy bien” aunque sabes que no lo está.


