Nov. 3, 2026

574 - Lector, vuelve a casa: Cómo afectan a nuestro cerebro las pantallas

574 - Lector, vuelve a casa: Cómo afectan a nuestro cerebro las pantallas
574 - Lector, vuelve a casa: Cómo afectan a nuestro cerebro las pantallas
Ideas para vivir mejor
574 - Lector, vuelve a casa: Cómo afectan a nuestro cerebro las pantallas

En la última década, la manera en que procesamos el lenguaje escrito ha cambiado de manera radical. Vivimos rodeados de pantallas, en muchos casos nos hemos vuelto adictos a ellas, y eso ha suscitado múltiples preocupaciones acerca de cómo eso está cambiando nuestro cerebro y, sobre todo, el de nuestros hijos.

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0:00 Hola a todos y bienvenidos a Ideas para Vivir Mejor. Hoy quiero que recorramos juntos las ideas principales de un libro que se llama Lector vuelve a casa. Está escrito por Marianne Wolf. El libro nos dice que hay algo que nos pasa últimamente, no sé si a ti te ocurre también, te sientas en el sofá con un libro, empiezas a leerlo, primera página, segunda página, y de repente coges el móvil. Sin ningún motivo, no ha sonado, no te ha escrito nadie. Simplemente coges el móvil y abres el WhatsApp, no hay nada. Abres el correo, tampoco hay nada importante. Entonces entras en un periódico digital, lees un titular, vuelves al WhatsApp y unos minutos después te das cuenta y piensas,¿ pero qué estaba haciendo yo? ¡Ah, sí! Estaba leyendo.

0:50 Y esto no nos ocurre solamente leyendo, esto nos ocurre viendo películas o escuchando podcasts Nos pasa cuando trabajamos también, que es incluso hasta más grave. Media hora después tienes 15 pestañas abiertas y no sabes muy bien qué es lo que estabas haciendo al principio. Nos estamos acostumbrando tanto a estar distraídos que estamos perdiendo la capacidad de concentrarnos. Es así. Durante mucho tiempo hemos hablado de lo digital como una revolución tecnológica solamente. Y evidentemente lo es. Pero también quizás estamos llegando a un punto en el que esa tecnología está transformando nuestros hábitos. El libro nos cuenta que un niño aprende a hablar de una manera bastante natural. Escucha, imita, se equivoca, lo vuelve a intentar y poco a poco ese niño aprende a hablar. Nuestro cerebro viene preparado para eso.

1:51 Para hablar. Pero leer es otra historia. ¿Verdad? Nadie aprende a leer de manera espontánea, hay que enseñar a los niños a leer, porque desde un punto de vista evolutivo nuestro cerebro no está diseñado para leer. La lectura es una invención humana. De hecho, los seres humanos llevamos cientos de miles de años hablando, pero solamente unos pocos miles de años leyendo. Así que cuando aprendemos a leer, nuestro cerebro tiene que hacer una especie de apaño y tiene que utilizar sistemas que ya existían para otras cosas. Es decir, leer cambia nuestro cerebro. Y esto es lo que ha estudiado durante años la autora del libro, que es neurocientífica, se llama Marianne Wolf, como te decía, y ella habla del cerebro lector. El cerebro lector que no es algo fijo, sino que se va construyendo, se va entrenando, se va adaptando y luego lo tenemos que mantener. Imagínate ese camino en mitad del bosque Si pasas por ese camino todos los días, cada vez te va a resultar más fácil recorrerlo.

2:57 Así se crean los caminos y los senderos en el campo. Pero si dejas de utilizar ese camino durante meses, pues poco a poco la vegetación vuelve a crecer y el sendero, aunque sigue ahí, pues cuesta más encontrarlo. Pues esto es exactamente lo mismo que nos pasa con nuestra atención y con la lectura también. Y alguien me podría decir, no, pero yo he visto las encuestas últimas y hoy leemos muchísimo más que antes. Bueno, es verdad, nos pasamos el día leyendo.¿ Pero leyendo qué? Pues leyendo correos, leyendo whatsapps, leyendo publicaciones de redes sociales, leyendo Google. Sí, estamos leyendo casi constantemente. Pero estamos confundiendo leer mucho con leer de una manera profunda. Y no es lo mismo. Imagínate que tú coges el móvil y buscas en qué año nació Beethoven. Google, vale. Resultado, 1770. Perfecto, ahí lo tienes. Pero claro, eso no es lo mismo que estar leyendo Crimen y Castigo, meterte durante una hora en la cabeza de Raskolnikov, que es un libro que en Crimen y Castigo lo comentamos el otro día, no es lo mismo que estar intentando entender cómo Raskolnikov justifica moralmente lo que ha hecho... No es lo mismo que las preguntas que te pueden surgir. Oye, leyendo Crimen y Castigo,¿ cómo somos capaces de justificar nuestros propios errores?¿ Hasta qué punto podemos convencernos de que algo está bien simplemente porque

4:28 necesitamos creerlo? Por supuesto, las dos cosas son leer. Pero, hombre, nuestra cabeza no está haciendo lo mismo, ¿no? En el primer caso estamos buscando información en Google y en el segundo,¿ qué estamos haciendo? Estamos construyendo significado.¿ Qué pasa? Que vivimos en un mundo que es muy bueno dándonos información. Pero tener ese acceso al conocimiento no significa que comprendamos nada. Son cosas distintas. Cuando lees de manera profunda, están pasando muchas cosas al mismo tiempo en tu cabeza. Estás imaginando, estás recordando, estás anticipando, estás dudando, estás comparando lo que has leído con cosas que tú has vivido en tu propia vida. Y completas lo que el autor no ha dicho, ¿no?

5:16 Es como ese famoso microcuento, seguro que lo has oído. Son siete palabras. Se venden zapatos de bebé sin usar. Siete palabras.¿ De verdad has leído solamente siete palabras? Seguramente no. Tu cabeza construye una historia entera en torno a esas siete palabras. Y todo lo has puesto tú. Pues eso es leer de manera profunda. Además, cuando estás leyendo... una buena novela, durante un rato dejas de ser tú. Entras en la vida de otra persona. Puedes ser un soldado, puedes ser un criminal, puedes ser un niño y puedes ver el mundo desde un lugar desde el que normalmente nunca lo verías. Y cuando cierras el libro, eres capaz de comprender cosas que antes no comprendías. Eso es también empatía. Empatía, ya sabes, es la capacidad de comprender al otro, saliendo de nuestra propia cabeza. Y creo que nos hace falta bastante empatía en el mundo en el que vivimos.¿ Cuál es la dificultad? Pues que nuestro cerebro tiene una debilidad tremenda por lo nuevo, por la novedad. Nos encantan las cosas nuevas, las notificaciones, algo que acaba de pasar. Y por eso nos cuesta tanto dejar el teléfono. Hay mecanismos muy básicos de nuestro cerebro jugando ahí. Piensa en Instagram, en TikTok, en cualquier plataforma... De estas que vas deslizando el dedito por la pantalla. Tú no sabes exactamente lo

6:47 que viene después. Sabes que es un vídeo y otro vídeo y otro vídeo y otro más. Y cuando te quieres dar cuenta pues han pasado 40 minutos.¿ Qué has estado haciendo mentalmente durante esos 40 minutos? Pues muy sencillo. Cambio, novedad, cambio, estímulo, cambio, recompensa, cambio. Entonces cierras la aplicación. quieres abrir un libro y le dices a tu cerebro, venga, vamos ahora a leer esto durante una hora. Y nuestro cerebro dice, pero¿ dónde vas?¿ Una hora haciendo una sola cosa?¿ Para qué?¿ Para qué?

7:28 La concentración la entrenamos y la distracción también la entrenamos. Y eso es lo que estamos haciendo a día de hoy, entrenar nuestra distracción. Cada vez que interrumpimos algo para mirar el móvil, estamos practicando una interrupción. Y si lo practicamos 100 veces al día, que es lo que estamos haciendo a día de hoy, nos volvemos muy buenos interrumpiéndonos y distrayéndonos. La propia Marianne Wolfe, la neurocientífica que es la autora de este libro, cuando llevaba varios años estudiando el cerebro lector, lo experimentó en su propia carne. Resulta que un día cogió una novela que había leído cuando era más joven, El juego de los avalorios, de Germán Gés, que por cierto es Te la recomiendo. La empieza a leer y se desesperó. Porque le parecía muy lenta. Le parecía muy densa.

8:20 Le parecía que las frases de Germán G. eran demasiado largas. Tenía que volver atrás constantemente. No conseguía entrar en el libro. Pero sabía lo que estaba pasando. Entonces siguió todos los días, poco a poco. Y después de un par de semanas la lectura otra vez empezó a fluir. Volvió a entrar en el libro. Volvió a disfrutar de esa lentitud. su cerebro había recuperado el camino. Y esto a mí me parece estupendo, me tranquiliza bastante, porque significa que ese proceso puede ir en las dos direcciones. Nos podemos acostumbrar a la distracción, que es el punto en el que estamos ahora, pero también nos podemos volver a acostumbrar a la concentración. Esto con los niños es todavía más interesante, porque nosotros estamos intentando gestionar nuestra atención con un cerebro que ya está formado. pero ellos están construyendo el suyo desde pequeños.

9:13 Y a veces pensamos que como van a vivir en un mundo tecnológico, pues cuanto antes utilicen la tecnología mejor, porque más preparados van a estar. No estoy seguro de que esa lógica sea así. No sé hasta qué punto un niño de tres años necesita aprender a deslizar el dedo por la pantalla para prepararse para el futuro. Yo creo que eso lo va a aprender en diez minutos cuando lo necesite.¿ Qué es lo que no va a aprender en diez minutos? a concentrarse, a leer, a pensar, a distinguir una fuente fiable de una fuente que no es fiable, saber cuando alguien está intentando manipular su atención. Esas cosas que no se aprenden en 10 minutos son muchísimo más importantes. Entonces, preparar a un niño para el mundo digital es es prepararlo para que construya una mente que sea capaz de usar la pantalla sin convertirse en un esclavo de la pantalla. Porque claro,¿ qué hacemos?¿ Vamos a volver al papel? No creo que vayamos a volver al papel. Y a lo mejor tampoco hay que volver al papel. O sea, si necesito saber una fecha, no es buena idea ir a una enciclopedia de 20 tomos a consultarla, ¿no? A lo mejor es más sencillo utilizar Google.

10:28 Si me quiero orientar en una ciudad que no conozco, pues utilizaré Maps. Las herramientas digitales tienen muchas ventajas. Si yo necesito encontrar algo rápido, pues a lo mejor en una pantalla, usar una pantalla tiene más sentido. Ahora, Si quiero entrar profundamente en un argumento complejo, probablemente un libro de papel me va a ayudar más. Si estoy intentando pensar una idea nueva, pues seguramente escribir la mano en un papel me va a obligar a ir más despacio. No es papel contra pantalla, sino lo que tenemos que hacer es aprender a usar conscientemente cada una de esas herramientas. Es como cuando eres bilingüe, ¿no? Sabes hablar dos idiomas y ya está. En este caso, el idioma de la velocidad...

11:13 Y el idioma de la profundidad. El idioma de la velocidad con las pantallas. El idioma de la profundidad con el papel. Y necesitamos ambos. Y vamos a necesitarlos.¿ Qué pasa? Que estamos empezando a aplicar la lógica de la productividad absolutamente a todo. Y pensar de manera profunda necesita tiempo. Y eso nos cuesta. Porque, ya te digo, estamos obsesionados con ahorrar tiempo. Utilizamos delivery para no cocinar, compramos online para no salir de casa, no desplazarnos, automatizaciones en el trabajo, etc. Claro,¿ para qué queremos ahorrar todo ese tiempo? Porque si resulta que ahorramos 20 minutos y después vamos a usar esos 20 minutos en mirar vídeos de los que no nos vamos a acordar mañana, pues no hemos ganado nada. Entonces,¿ para qué queremos ese tiempo? Tenemos que decidirlo. Para aburrirnos, tampoco, porque resulta que hemos declarado la guerra al aburrimiento, ¿no?

12:18 Y si no, piensa en la última vez que estuviste cinco minutos sin hacer absolutamente nada, sin móvil y sin nada. Hemos eliminado completamente casi todos los momentos muertos de nuestra vida.¿ Qué estamos esperando al ascensor? Cogemos el móvil.¿ Qué estamos esperando nuestro turno en una cola? Cogemos el móvil. Y esos momentos en los que aparentemente no ocurría nada servían para algo.¿ Para qué? Pues para ordenar tu cabeza, para imaginarte cosas, para conectar ideas. Igual que hay comidas que cuando las terminas de cocinar necesitan unos minutos de reposo, la paella, el arroz, por ejemplo, pues con las ideas pasa algo parecido. La información necesita convertirse en conocimiento y ese conocimiento a su vez necesita tiempo para convertirse en sabiduría. Información, conocimiento, sabiduría.

13:17 Internet nos da una ración ilimitada¿ de qué? De información. Con la educación transformamos esa información en conocimiento. Pero transformar ese conocimiento en sabiduría necesita experiencia, errores, necesita tiempo, necesita silencio, necesita reflexión. Una buena vida va a necesitar momentos distintos, momentos para aprender, momentos para disfrutar y momentos para contemplar.¿ En qué somos muy buenos a día de hoy? Pues en las dos primeras cosas, ¿no? Bueno, en aprender, porque hay mucha información, y en disfrutar. Aprendemos constantemente, nos entretenemos constantemente.

14:00 Lo difícil ahora es contemplar, quedarnos quietos, dejar que algo madure en nuestra cabeza, pensar... Y ya sabes que las mejores ideas no van a aparecer cuando estás ahí buscando una solución de manera frenética en tu cabeza.¿ Dónde aparecen?¿ Cuándo aparecen las mejores ideas? Cuando estás en la ducha, cuando estás por ahí dando un paseo, cuando estás mirando por una ventana. Entonces planteate qué tipo de mente quiero tener yo dentro de 10 años.¿ Una mente rápida? Vale, muy útil, por supuesto. Pero también quiero conservar Otra mente, ¿no?

14:41 Esa mente que puede estar sentada durante una hora sin hacer nada enfocada en una sola cosa. No quiero elegir entre las dos mentes. Quiero conservar las dos. No quiero renunciar al mundo digital. Quiero ser capaz de entrar y salir de ese mundo digital cuando lo necesite. Es decir, usarlo y irme de allí cuando me doy cuenta de que ese mundo digital está empezando a utilizarme a mí. Al final... Nuestra vida está hecha de aquellas cosas a las que prestamos atención y no podemos prestar atención a todo. Cuando tú eliges prestar atención a una cosa, estás dejando de mirar otra. Cada hora que pasas haciendo algo, pues es una hora que no pasas haciendo otra cosa. Y poco a poco esas decisiones acaban formando nuestra vida.¿ Qué te propongo hoy? Pues muy fácil, que cojas un libro, el que tú quieras, que dejes el móvil en otra habitación, que te sientes, Y que leas 20 minutos. Simplemente que leas 20 minutos. Y cuando termines, pues que te quedes un rato ahí sin hacer nada y que dejes que eso que acabas de leer se quede contigo. Gracias por escuchar Ideas para Vivir Mejor. Si este episodio te ha gustado, te ha acompañado, compártelo, por favor, con otra persona a la que también pueda ayudar. Y si quieres ampliar todas esas ideas, si quieres llevarlas a tu propia vida, pues tienes en la descripción del episodio dos enlaces. Uno, a mi página de Patreon, donde vas a poder ver las

16:12 ideas por escrito, ejercicios, etc. Mucho más contenido extra. Y, por otro lado, te dejo otro enlace a mis libros, tanto de desarrollo personal como novelas. Nos escuchamos en el próximo episodio. Hasta entonces, que tengas un muy feliz día. Adiós.