Javier Nácher - Entre Rejas
0:02 Comedy Central Podcast Buenas noches, Joy No os oigo Buenas noches Soy Javier Nacher Soy lo que vulgarmente se dice un tipo chungo Ser chungo me ha traÃdo problemas. Problemas normales y corrientes. Como los que puede tener todo el mundo. Como los que puedes tener tú o tú o tú. Yo también he estado en la cárcel.¿ Vosotros no habéis estado en la cárcel? Entonces no sois chungos. Tenéis que ir.
0:50 Se está de lujo. Yo antes compartÃa piso con estudiantes. Y os puedo asegurar que en la cárcel hay más higiene y menos droga que en un piso de estudiantes. Asà que en mi caso entrar en la cárcel fue medrar en la vida. Yo le voy a contar mi historia, ¿vale? Yo entré a la cárcel por un pequeño viaje que hice a Algeciras. Se me ocurrió coger un fardo que vi flotando por la playa. Le dije al juez, yo, pensaba que era un bañista ahogándose. Me dice, ya, por eso te saltaste tres controles de policÃa. Digo, coño, habÃa una vida en peligro. Me dice, ya,¿ y por qué te lo metiste por el culo? Para que estuviera abrigadito, señorÃa. El juez no me creyó, un consejo, cuidado con los viajes a Geciras, que los carga el diablo y los descarga la Guardia Civil, ¿no? El juez no me creyó, el juez era un tÃo muy serio, el juez era un tÃo muy serio como todos los juzgados, ¿vale? Yo los juzgados meterÃa un poco más de buen rollo, ya que van a darte mal las noticias, meterÃa buen rollo, meterÃa público en la ruleta la suerte, ¿no? En mitad del juicio, ese nachere, ese nachere, pupurri, pupurri, ¿no? Que te hicieran preguntas estilo,¿ es cierto que alguna vez, Natcher, por un año de condena de menos,¿ es cierto que alguna vez has durado menos de 10 segundos en la cama? No, y se escuchará, eso es mentira. Que el juez se hubiera vuelto loco y hubiera dicho, pues te condeno a coger el fardo y fumártelo. Ya hay jueces que dictaminan sentencias locas. Un juez hace años dictaminó que llamar hijo de puta al jefe no era motivo de despido. A eso me refiero. Desde entonces la peña va a trabajar con otra cara. Que llega cinco minutos tarde el jefe, llega cinco minutos tarde y tú,¿ qué pasa hijo de puta?
2:16 No tuve suerte, no acerté, no acerté tampoco con la abogada. Mi abogada era Gaffe, vosotros conocéis a Murphy, el de la ley. Si algo puede salir mal, saldrá mal. Murphy y yo tenÃamos la misma abogada. Ni siquiera se presentó al juicio porque era muy fea. Y el juez de la vista previa me dijo, eso no viene al caso. La gente me pregunta,¿ cómo es entrar en la cárcel? Entrar es duro. Cuando entré me insultaron, me robaron el reloj, me dieron una paliza. Fue un alivio cuando me pasaron con los presos. Es duro. También fue duro para mis padres.
3:02 Mi padre el dÃa que entré le dio una parálisis facial. Claro que mi padre es muy poco expresivo. Le dio una parálisis facial y hemos tardado mogollón en darnos cuenta. La que sà que se lo tomó bien fue mi abuela. Mi abuela me decÃa, ah, si entras en la cárcel es como irte de vacaciones que te llueva y no salir del hotel. En homenaje a mi abuela colgaba carteles en la puerta de la celda. Hacer la habitación, no molestar. Entrar es duro. Yo, además, cuando entras, yo entro impresionado, ¿no? Porque cuando entras te dan una bolsa con un kit de supervivencia. Os lo juro. Y habÃa pasta de dientes, cepillo de dientes, condones y lubricante. Os lo juro, condones y lubricante. Que entraba uno con nosotros, que se le cayó el cepillo de dientes al suelo. Le digo,¿ se te ha caÃdo el cepillo de dientes? Y me dice, no, no, no, que va, no es mÃo, no es mÃo. Pues por no recoger el cepillo de dientes se tuvo que pasar toda la condena lavándoselos con una polla. A ver. Yo, yo como ese tÃo, yo como ese, también entré asustado.
3:59 Entré asustado por los mitos que circulan por la vida sobre la cárcel. Los mitos, esos mitos, las violaciones, la gran mentira de la cárcel, la mayorÃa de mis compañeros se dejaban. Que me decÃan, Nacho, si nos protegemos no tiene por qué pasarnos nada. Y yo, se te ha caÃdo el cepillo de dientes. Otro mito, dicen que en la cárcel te vuelves gay. Mentira, en la cárcel lo que pasa es que te vuelves oportunista. Y pierdes tus escrúpulos. Me hace gracia esta peña que dice, no, no, yo nunca me enrollarÃa con un hombre, ya. Hay una catombe nuclear. Quedáis otro hombre y tú solo sin el planeta.¿ Qué digo en el planeta? En tu pueblo y a los cinco minutos os estáis comiendo las pollas. Y a los seis minutos os estáis durmiendo. Y fijo que cuando uno se despertara le decÃa al otro,¿ a qué no sabes a quién me follé anoche, eh? En Cali habÃa gente muy rara también. O sea, habÃa uno que le llamaban seis dedos. Porque tenÃa seis dedos. Que me decÃa, Naches,¿ qué será de nosotros cuando salgamos de aquÃ? Yo le decÃa, tú lo tienes fácil. A ti se te van a rifar en los bares como recoge vasos. O en la feria como el que recoge los peluches, ¿no? Allà dentro a la gente se le llama según lo que consume.
5:05 Se le ponen motes. Estaba el chino, el pastillas, el turulo, el niño, asà llamaban al cura. Yo... Yo me hice muy amigo de un vasco. Como todos los vascos tenÃa un nombre raro de cojones. Me dice, yo soy Ibai. Le digo, bueno, yo soy Google. Ibai era especial, le pillaron. Volviendo de Colombia con un kilo de cocaÃna en el estómago. Que el cabrón le dijo al juez, pensaba que era el plato tÃpico. Ibai era especial, ¿vale? Un dÃa... Un dÃa le veo haciendo marcas en la pared. Un palito.
5:47 Y al dÃa siguiente otro palito. Y al dÃa siguiente otro palito. Le digo,¿ qué haces? Y me dice, nada, me violaron y estoy contándolo dÃa de retraso. Ibai era especial. Llevaba tantos años en la cárcel que habÃa perdido el tren de las nuevas tecnologÃas. Porque cuando salió le pregunté,¿ cuál es tu móvil? Me dijo, lo hice por el dinero. Ibai se va a pasar toda su puta vida en el talego. Yo sé que va a volver porque el cabrón ve el programa CrÃmeres Imperfectos y toma apuntes. Pero claro, cuando conocà ahÃ, me di cuenta que la cárcel es un sitio muy normal. La cárcel es un sitio muy normal. O sea, en la cárcel todo funciona como en la calle, con dinero. Pero ahà en vez de dinero hay tabaco. Todo se paga con tabaco. El otro dÃa fui al banco, me he acostumbrado tanto que fui al banco y dejé tres cigarros de propina. Me dice el banquero,¿ y esto? Digo, asà te quedas estéril, cabrón. Todo se paga.¿ Se puede conseguir también? lo que quieras en la cárcel. A mà me ofrecieron un móvil incluso. Un móvil, cosa que está prohibidÃsima en la cárcel. Me ofrecieron un móvil, pero no lo quise, ¿no? Porque me exigÃan un año de permanencia y yo salÃa en seis meses. Se pueden hacer cosas de provecho en la cárcel. Se pueden hacer cosas de provecho. Cursos, talleres.
6:52 Yo me apunté a un taller de cerámica. Os lo juro, a un taller de cerámica.¿ Vosotros os acordáis de la famosa escena de Ghost? Que está Demi Moore con el torno y se acerca por detrás a Patrice Rice ahà tomorcillón. Y empieza a nacer el guarro,¿ os acordáis? SÃ, pues en la cárcel de Mimur era Ibai. Jugábamos, jugábamos como crÃos en nuestro tiempo de ocio, jugábamos al melopido. con los polÃticos corruptos que salÃan en la tele, ese culito me lo pido. Con el culito de Iñaki UrdangarÃn se pagaban tres cartones de tabaco. TenÃamos muchas ganas de que Iñaki UrdangarÃn acabara en la cárcel, porque asà esas navidades podrÃamos haber dicho que fijo que iban a venir los reyes.
7:39 También practicábamos deporte, practicábamos deporte y lo que pasa, jugábamos al básquet. Pero es difÃcil jugar al básquet en la cárcel, porque de todos es sabido que los latinos nacen con una cancha debajo del brazo. Me fui un dÃa a jugar a la cancha de los dominicanos, lanzo una canasta... Y me viene uno, oye, papito,¿ quién te ha dado permiso para jugar en esta cancha? Ya tú sabes. Digo, Pitbull,¿ qué haces aquÃ? Digo, ah, claro, por tu mierda de música. Total, que me tuve que ir a la cancha a los mexicanos. Y me viene uno, oye, güey,¿ pues quién te ha dado permiso para jugar en esta cancha nomás? No mames. Y digo, pues hombre, hasta ahora no se me habÃa aburrido. Total, que me tuve que ir a la cancha a los españoles. Y me dice uno, primo,¿ quién te ha dado permiso para jugar en esta cancha? Digo, los latinos. Y me dicen, ah, vale, juega, juega.
8:30 En la cárcel tenÃamos gimnasio, tenÃamos piscina, os lo juro, piscina. Y por ley es obligatorio en todas las piscinas públicas tener un socorrista. Pero claro, no habÃa ningún preso con el tÃtulo de socorrismo. Entonces pusieron a Rashid, que como habÃa cruzado el estrecho le convalidaban. También se puede ligar en la cárcel, también. Porque hay mujeres, sÃ, porque a las mujeres también a veces se os va la olla y acabáis matando a polvos a un cómico al que vais a ver actuar una noche. Esas cosas suceden. Y si no suceden, os deberÃan de suceder. Sà que es cierto que hay más hombres que mujeres en la cárcel.¿ Por qué? Porque las mujeres sabéis mentir, sabéis manipular. Los hombres no. Los hombres cuando queremos mentir caemos en frases hechas.
9:20 Han sido mis colegas que me han liado. Esto no es lo que parece. Es bueno para el cutis. Las mujeres no. Las mujeres no. Llega tu novia borracha a las seis de la mañana con un chupetón en el cuello y te dice, ha sido Sandra, que iba muy pedo. Y tú te lo crees. Y no solo te lo crees, sino que te lo imaginas. Y es una manera de manipularnos. Tenéis esas técnicas de manipulación. Como por ejemplo la cadena de movidas. Que a mà me hace mucha gracia la cadena de movidas. Que tú tienes una movida con una mujer. Y esta se lo cuenta a otra mujer. Y esta a otra mujer. Y asà hasta el puto infinito. Por eso, un juez es capaz de condenar a una mujer, ir hacia su casa, que le adelante la cadena de movidas y encontrase a su esposa en la puerta que le diga, ya me han contado la que han liado en el trabajo, ¿eh?
10:09 Hoy duermes en el sofá. Por eso no entráis en la cárcel. Y un dato cientÃfico. Yo sé si sabéis que a las mujeres cuando conviven juntas se les sincroniza el periodo. Imaginaos 100 mujeres presas todas con el periodo al mismo tiempo. Cuando ocurrÃa eso los guardias no tenÃan cojones a entrar por la puerta. Le lanzaban cubos con comida desde la azotea. Y abajo la mujer... Me duelen los ovarios. 100... Si en la pelÃcula 300, Esparta la hubieran defendido 300 mujeres con el periodo, los persas jamás la habrÃan conquistado. Y habrÃa habido mucha menos sangre. Pero, como dice mi madre, de todo se sale. Ahora voy a la psicóloga para mantenerme centrado.
11:07 Mi psicóloga dice que ahora mi caché ha subido. Porque a lo mejor pensáis que un tÃo que ha salido de la cárcel tiene que follar como un salvaje. SÃ. Pero durante diez segundos. Mi psicóloga siempre me está diciendo, eres un psicópata, eres un psicópata, eres un psicópata. Hasta que no deje de decir tonterÃas no la saco del maletero. PodrÃa haberme ido peor, ¿vale? O sea, podrÃa haberme tocado, yo qué sé, vivir en un paÃs mucho más restrictivo legalmente hablando. Por ejemplo, Estados Unidos. En Estados Unidos hay lugares donde es delito el sexo oral. En Arizona es delito el sexo oral. Y yo me hago una reflexión. De igual manera que nosotros, cuando vamos a Holanda donde es legal la marihuana, nos ponemos hasta el culo de marihuana, cuando las tÃas de Arizona salen de Arizona... Y cuando las tÃas de Arizona van a Holanda, eso es una puta barra libre de porros y pollas.¿ De dónde eres?
12:03 De Arizona, te invito. Menos mal que vivo en España. A salir de la cárcel, ir a la psicóloga. Y todo esto me ha ayudado. He mejorado en la vida. Ahora hago la declaración de la renta. He devuelto los libros a la biblioteca. Incluso he desinstalado el Emule. No, sÃ, tengo grandes objetivos en la vida. Tengo grandes objetivos. Ahora quiero ser polÃtico. SÃ, la mayorÃa de polÃticos acaban en la cárcel. Yo no, yo he empezado desde arriba. Gracias. Gracias. Yo...
12:52 Sà que os voy a pedir un gran favor. Yo esto lo estoy intentando llevar con mucha discreción,¿ de acuerdo? Asà que si alguien os pregunta, yo en realidad he estado de Erasmus. Buenas noches y muchas gracias.
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