Se salvó de ser torturado en el Bronx: Invitado: Ferney Garzón
A los 16 años, Ferney Garzón comenzó un camino que poco a poco lo alejó de su familia y terminó llevándolo a vivir durante 15 años en las calles de Bogotá. Lo que empezó como una búsqueda de libertad y de un entorno diferente se convirtió en una adicción que transformó por completo su vida. Durante esos años habitó cambuches debajo de puentes, pasó meses sin bañarse, estuvo tres veces en la cárcel y sobrevivió a múltiples ataques que pusieron su vida en riesgo.Su historia también estuvo marcada por el Bronx, donde comenzó realizando pequeños trabajos hasta ganarse la confianza de quienes controlaban el lugar. Allí vivió uno de los momentos más extremos de su vida, cuando fue señalado por la pérdida de un teléfono y quedó expuesto a un castigo que podía costarle la vida. Ferney cuenta cómo, cuando parecía no haber salida, ocurrió algo inesperado que le permitió escapar sin ser lastimado. Hoy recuerda aquel momento como una muestra de la misericordia y protección de Dios.Mientras su vida se deterioraba, también se fueron rompiendo los vínculos con su familia. Después de años de mentiras, robos y consumo, muchos tomaron distancia. Su hermana fue la única que permaneció a su lado durante las crisis, las cárceles y las hospitalizaciones. Su madre, a quien amaba profundamente, murió de cáncer sin alcanzar a verlo recuperado. Esa pérdida se convirtió en una de las heridas más profundas de su vida y en un dolor que todavía lo acompaña.Después de años en la calle, Ferney decidió buscar ayuda. Su proceso de recuperación tampoco fue sencillo: pasó por una fundación donde vivió situaciones de maltrato y posteriormente llegó a otro lugar en el que comenzó a reconstruir su vida desde la disciplina y el servicio. Con el tiempo se convirtió en voluntario y coordinador, trabajó durante años acompañando procesos de recuperación y conoció a la mujer que hoy es su esposa. Juntos llevan ocho años liderando una fundación desde donde ayudan a hombres que buscan superar sus adicciones y recuperar sus vínculos familiares.Hoy Ferney regresa a los mismos lugares donde alguna vez sobrevivió para llevar alimentos, acompañamiento y esperanza a quienes todavía viven en las calles. Mira en cada persona una historia que puede cambiar y un diamante que todavía puede ser rescatado. Esta es una conversación sobre adicción, pérdida, calle, fe y segundas oportunidades. Sobre alguien que estuvo al límite de perderlo todo y que hoy dedica su vida a demostrar que incluso después de tocar fondo, también es posible volver a empezar.