SOY ENFERMERA EN UN HOSPITAL MENTAL DONDE PASAN COSAS PARANORMALES / RELATOS DE TERROR DE ENFERMERAS / L.C.E.

3 Relatos que te dejaran helado, vividos por enfermeras en tetricos hospitales.
3 Relatos que te dejaran helado, vividos por enfermeras en tetricos hospitales.
Los descuidos o cometer errores. Creo que es algo que todo nos ha pasado y hacÃa en el trabajo, en la escuela o incluso en la vida personal. DÃa con dÃa, muchos hemos tenido descuidos y la gran mayorÃa de estos descuidos nunca afecta a alguien o al menos a alguien más además de nosotros. Pero qué pasa cuando tú estás relacionado con vidas humanas serÃas tan descuidado para cometer errores. A final de cuentas, estás tratando con vidas humanas que están en un estado precario, como lo es la rama de la salud en los hospitales. Inevitablemente se cometen errores. También se tienen algunas negligencias y fue esto mismo, una negligencia médica lo que desembocó en esta leyenda. Esta enfermera nos cuenta que, si bien no fue ella la que tuvo este descuido, sà fue testigo de lo que años atrás debido a un descuido de otra enfermera género, pues alguien que pierde la vida por culpa de alguien más es un espÃritu que no puede descansar y que noche con noche aterroriza esta área del hospital. Su historia es la siguiente hola Alex y toda la comunidad de la cripta embrujada. Mi nombre es Susana Rón. Vivo en Querétaro. Mi hermana y yo hemos crecido juntas casi toda nuestra vida. Ahora que ya estamos grandes, prácticamente nos acostumbramos tanto la una a la otra que decidimos vivir juntas. Tanto mi hermana como yo nos decidimos a estudiar profesiones parecidas. Mientras que yo opte por psicologÃa, mi hermano optó por enfermerÃa. Hoy cada quien se desempeña en su área y como dije vivimos juntas en la misma casa. Es por esto mismo que la siguiente experiencia que les quiero compartir. Estoy cien por ciento segura de que fue real. A mi hermana no se le dan estas experiencias o relatar estos relatos que son de terror, que son de miedo. De hecho, ella es muy medosa. No les gusta escucharlos, por lo que cuando me contó esto, estoy cien por ciento segura de que no me mentÃa antes de contarles la historia. Les quiero contar algo que le decÃan a mi hermana tan pronto entró a trabajar a este hospital. Era un hospital particular, y es que habÃa una leyenda, una leyenda que me contó casi inmediatamente después de su dÃa de trabajo. El primer dÃa que laboró. Le dieron esta advertencia que no tenÃa que hacer cuando le tocara la guardia durante la noche, Y es que en el área de pediatrÃa, en el área donde están todos los niños, los recién nacidos y también los pacientes que son de doce años para abajo. Todas esas personitas están acumuladas en una cierta área. Esto más que nada para que los pediatras, para que las enfermeras, que están más familiarizadas con los pacientes pequeños estuvieran cerca y pudieran acudir inmediatamente. Ahà tenÃan también a los niños que se encontraban de salud muy precaria, tanto los recién nacidos que eran puestos en incubadoras, asà como también otros niños mayores a ellas es de que hayan tenido un accidente. Cuando habÃa muchos pacientes, eran dos enfermeras las que se quedaban ahÃ, pero cuando no habÃa muchos niños, una bastaba y sobraba para que hiciera toda la guardia de la noche. A mi hermana le tocó varias veces hacer ese turno de noche en el área de pediatrÃa Y justo cuando le tocó cubrir este turno, esta historia vino a su cabeza. Se dice y se recomienda que las enfermeras que estuvieran en ese turno, precisamente en esa área no se tenÃan que dormir por nada. Es más que si te querÃas dormir, que le pidieras un relevo a una compañera tuya que ella se quedara ahà y que tú te podÃas ir a dormir tranquilamente, pero no en esa área. En esa área, aunque fueran dos enfermeras, una no se podÃa dormir allÃ. Y por qué. Bueno, Porque se dice que si una enfermera se duerme en esa área, uno de los pacientes de aquellos pequeños iba a fallecer aquella noche. No importaba que ninguno de los pacientes estuviera urgente. No importaba que ninguno de los pacientes se encontrara muy enfermo en fase terminal, que los niños hubieran nacido perfectamente sanos. Si una enfermera se dormÃa en esa área, uno de aquellos niños ya hacÃa uno de ocho, de doce, de diez o un recién nacido fallecÃa aquella noche. Precisamente mi hermana se acordó de esto y es por esto mismo que cada vez que le tocaba estar en esa área, el mayor número de veces que le tocó ahà le tocó ella sola, pues no habÃa muchos pacientes. Siempre se mantenÃa despierto, siempre expectante, pero somos humanos. Una noche ella estaba muy cansada, una noche en la que ella no habÃa podido dormir bien entre el dÃa y esto debido a las celebraciones del fin de año. Tenemos algunos vecinos ruidosos. Asà que era imposible conciliar el sueño cuando ella llegó a su área. Incluso pidió relevo, aunque claro cubrir para que otra enfermera se vaya a dormir. No se puede hacer durante toda la noche este cambio como máximo. Son dos o tres horas como máximo, y mi hermana, a pesar de que habÃa dormido tres horas ahà no fueron suficientes, ella volvió a su puesto y estaba en su oficina, ya que la enfermera que está en esa área tiene su propio cuarto donde tiene todos los expedientes el cansancio. Aunado al silencio total de la noche, o o o ocasionó que mi hermana estuviera dormitando, pestañaba, se quedaba con los ojos cerrados algunos dos minutos, tres minutos y después hacia su esfuerzo por volver a abrirlos. Cuando Inevitablemente, en una de esas ocasiones ella siente que se quedó dormida, pero consciente. Es de esas veces que tú cierras los ojos e incluso te escuchas roncar tú mismo. Pero estás consciente. Y fue en ese momento en el que ella sintió un aroma, un aroma a un bebé de esos aceites que se le ponen a los niños pasar muy cerca de su nariz era, como si este bebé hubiera pasado cerca de ella de su cara. Inmediatamente se despertó y recordando aquella leyenda de que una enfermera no se tenÃa que quedar dormida en esa área, se levantó de inmediato y fue revisando paciente por paciente uno a uno, hasta que llegó con los recién nacidos y llegó con el único niño recién nacido también que estaba podrÃamos decirlo delicado. El niño estaba en incubadora pero se encontraba estable durante toda la noche. Se mantuvo estable, pero solamente por ese lapso, por ese lapso pequeño en el que mi hermana se durmió solamente un poco. La condición del niño habÃa empeorado muchÃsimo. El niño no respiraba sus himnos vitales estaban débiles. Mi hermana dio la avisó al médico pertinente y ella se encargó en lo que venÃa a estabilizarlo. PodrÃamos decir que de puro milagro y gracias a la rapidez de ella y del médico consiguieron salvarle la vida. A mi hermana le sirvió mucho esta experiencia para no volverse a quedar dormida en esa área. De hecho, ya no lo hace en ninguna área. Para terminar de contarles la leyenda, se dice que hace muchos años, cuando este hospital apenas habÃa abierto una enfermera, se quedó dormida precisamente en esta área al cuidado de un niño que se encontraba sumamente delicado. Este niño se encontraba muy precario de salud y necesitaba que lo atendieran. Cada ciertos minutos, una enfermera llegó y claramente su prioridad no era este niño. Y, por más que el niño pedà ayuda con los botones que estaban en su cama, la enfermera dormida jamás los escuchó y fue debido a esto en que aquel paciente perdió la vida durante la noche. A la mañana siguiente se dolo avisó la enfermera obviamente, no iba a decir que este niño habÃa fallecido por negligencia médica. Ella dijo que la enfermedad habÃa sido muy fuerte y que simplemente el personal médico no habÃa podido hacer nada. Después de esto, aquella maldición empezó a caer en el hospital, ya que se dice que este niño se sumergió en el odio, en la venganza para tomar la vida de los niños cada noche. Cada noche que una enfermera, al igual que a él, despreocupada, se durmiera en esa área. Se dice que este niño es el mismo que le quita las vidas a estos infantes, todo por el odio y la impotencia de que en su fallecimiento a él jamás le dieron justicia. La culpable no tuvo ningún castigo. Como sabrán, hay diferentes hospitales de diferentes rubros. Están los hospitales normales, están los hospitales para prisiones, también hospitales militares, pero también hay otros hospitales que incluso podrÃan hacer temblar al criminal más despiadado que se encuentre en una prisión de máxima seguridad. Ustedes creerán que en estas prisiones de máxima seguridad. No hay peores personas que ellos, pues déjenme decirles que sà hay un lugar peor que una prisión, y eso es un sanatorio. Las personas que están en estos sanatorios está además decir que no son personas normales, Son personas a las que les falta un tornillo o más bien muchos. No les estoy hablando de un sano normal a donde van diferentes personas de diferentes estatuas económicos solamente por un problema que tienen por algún trauma. No les estoy hablando de un sanatorio donde van delincuentes, donde van personas que no saben diferenciar del bien del mal y que solamente actúan por instinto. Este tipo de lugares albergue incluso personas más violentas y de más cuidado que muchas de las prisiones, con los prisioneros más violentos del mundo. Todo por qué, Porque una de estas personas que están estos sanatorios no sabes cómo va a actuar. Son impredecibles y, como dije antes, actúan llameramente por instinto o por cómo se sienten en ese dÃa. Lo que les va a causar mucha fascinación es que tenemos un hito de una enfermera ya de buenos años, que trabajó en estos sanatorios, en un sanatorio de Estados Unidos. Dentro de este sanatorio se albergaban como siempre, varios pacientes, pero hubo uno en concreto que la molestaba todas las noches. Está de más decir que este paciente era muy violento y altamente peligroso. Lo que no sabÃa es que este paciente la molestaba, la perturbaba dÃa con dÃa, o más bien noche con noche desde el más allá. Su historia es la siguiente hola a todos mi nombris Lilith Catherine, la experiencia que les voy a compartir. No la vivà yo, pero eso sà me la contó una persona a la cual yo le tengo mucho respeto porque fue mi maestra durante la universidad. Yo estudié la licenciatura de enfermerÃa en el DF y a esta universidad a la que fui la cual no voy a decir el nombre es muy reconocida. Dentro de ella dan clases, personas experimentadas con muchos años dentro del rubro, lo cual nos cuentan muchas experiencias profesionales, claro y también nos dan muchos consejos. Tal es el caso de esta maestra que tenÃa, la cual vamos a decir que se llamaba Helen. TenÃa un hombre americano, pero era porque su madre era mexicana y su padre americano Helen cuando nos dio clase y era una persona con unos cuantos años, estaba próxima a jubilarse y durante sus dÃas en servicio se desempeñó como enfermera en muchos Estados de la República Mexicana, asà como también en otros paÃses. Uno de estos paÃses el cual ella recuerda tuvo el mejor salario que pudo experimentar, e incluso ya en la universidad, fue en los Estados Unidos. Claro, ella dice que el sueldo era maravilloso, era el sueldo más grande que ha ganado, Pero también es porque el hospital era muy peculiar. No era un hospital común y corriente. Este era un asilo para enfermos mentales, pero no para cualquier persona. No crean que era un hospital psiquiátrico al que van personas comunes. Por decirlo de algún modo. Este hospital era de alta seguridad, porque aquà se albergaban a personas violentas, personas que habÃan cometido crÃmenes, personas que eran de mucho cuidado. TenÃan policÃas, incluso trabajando ahÃ, además de también guardias. Eran personas a las cuales no les podÃas dar la espalda. Eran personas que cada una tenÃa su propia habitación, ya que si ponÃas a varias juntas o tan sólo a dos, era muy peligroso. Cada enfermo tenÃa su propia vigilancia, su propia puerta de seguridad, su propio seguro y tarjeta a la cual darÃa acceso a este. Eran personas que prácticamente eran criminales, pero los habÃan mandado a este asilo porque no sabÃan diferenciar entre el bien y y el el mal. Eran personas locas que habÃan cometido cosas perturbadoras y repugnantes a lo largo del paÃs estadounidense. Creo que no es necesario mencionar que algunos de los criminales más famosos y sobre todo, que es tan mal de la cabeza suelen tener ciertos trastornos. Y es por esto mismo que al detectar estos trastornos no pueden enviarlos a prisiones, a prisiones convencionales, los tienen que mandar a un asilo mental. Y este era el caso. Helen trabajaba en uno de estos asilos por obvias razones y a pesar de que tenÃa el turno más tranquilo que era el torno de la noche, tenÃa que andar siempre con cuidado. Ella recuerda mucho un pasillo, un pasillo en el cual, tanto del lado de hecho como de lado izquierdo, habÃan habitaciones, pero de algunos pacientes que eran los más peligrosos, ya que estos tan sólo querÃan una oportunidad mÃnima para atacarte y no tenÃan ninguna razón. Ellos podrÃan estar perfectamente tranquilos y de un segundo a otro se te abalanzaban asà como también podrÃan estar violentos y de un segundo a otro se calmaban. Eran las personas más amigables que tú pudieras conocer. Era por esto mismo y esta bipolaridad que los tenÃan, por asà decirlo, algo marginados. Pero como cada noche, tanto las enfermeras como los guardias tenÃan que pasar a vigilar, tenÃan que verlos tan sólo cerciorarse de que cada uno de ellos estuviera lo más normal posible y lo más importante en su habitación. Helen recuerda que cada vez que pasaba enfrente de una puerta, uno de estos pacientes empezaba a arañarla, a llamar la atención, empezaba a golpear la puerta una y otra y otra vez. Helen con miedo. La primera vez se acercó esta puerta y deslizó la ventanilla que todas esas puertas tienen es una rejilla una pequeña ventanilla de algunos centÃmetros. Cada vez que alguien externo desliza esta ventanilla adentro se activa una luz negra, una luz azul, la cual, si el paciente está dormido, no le afecta nada, no perturba su sueño. Es una luz que sirve solamente para las personas externas a la habitación. Estos se lo ponen a las diferentes habitaciones más que nada, porque ciertos pacientes tienen terrores nocturnos o sufren de alguna enfermedad mental que les perturba por las noches, y esto sirve más que nada para ver si están durmiendo bien, si no están agitados, si no están sufriendo de uno de estos males. En los sueños sucede que cuando Helens acercó y esta luz se activó, pudo ver al paciente, pero el paciente no estaba recostado. El paciente estaba parado a un lado de la cama, mirando fijamente hacia aquella rejilla, mirando fijamente a Helen. Helen sostuvo la mirada un poco y este paciente se empezó a reÃr, pero a reÃr de una manera enfermiza, como si le gustaba que Helen lo estuviera viendo. Helen rápidamente cerró la rejilla y siguió con su camino, mientras que este paciente continuaba riéndose, mientras ella se iba. Todos los dÃas de su guardia, casi todos tenÃa que pasar. Por esto, algunos dÃas, el paciente no llamaba su atención. ParecÃa como si éste estuviera esperando que alguien pasara enfrente de su puerta para empezar a rascarla, para empezar a llamar la atención para que se asomara a alguien. Y cada vez que se asomara, él solamente se paraba y se reÃa enfrente de ellos. Algunas veces claro, otras veces no hacÃa nada. Las veces en las que helen vio que este enfermo no llamaba su atención. Ella iba deslizaba la rejilla y miraba hacia adentro. En algunas contadas ocasiones, el enfermo estaba durmiendo a gel en esto se le hizo una costumbre. Sabe veÃa que cada vez que iba a pasar por ese pasillo. Si le tocaba la mala suerte de que este paciente estaba despierto, iba a empezar a rascar la puerta, por lo que después de algún tiempo, ella dejó de asomarse más que nada, porque ella le cansaba. SabÃa que solamente querÃa molestarla, sabÃa que solamente querÃa hacerla sentir miedo, pero le llamó mucho la atención. Cuando esto mismo se repitió durante un tiempo prolongado, es decir, todos los dÃas todas las noches que ella pasaba por ese pasillo. Siempre escuchaba a aquel paciente arañar la puerta. Esto se le empezó a hacer raro y en algunas ocasiones le siguió el juego y miró por la rejilla. El paciente hacÃa lo mismo. Solamente se quedaba parado riéndose. Ella cerraba la rejilla y y se lÃa ó con su camino, aunque obviamente ella habÃa sido contratada como enfermera. TenÃa que decirle las observaciones que ella hacÃa en cuestión de salud a los médicos encargados de cada área, y ella conocÃa muy bien al médico al psiquiatra que atendÃa a este paciente. Helen dice que habrÃan pasado tal vez tres semanas, dÃas más o dÃas menos, en los que veÃa que todas las noches. Esto se repetÃa, por lo que le comentó esto al psiquiatra. Las palabras del psiquiatra dejaron helada completamente a helen con un miedo indescriptible, recorriendo todo su cuerpo. El psiquiatra le dijo sÃ. Yo tuve un paciente que cada vez que alguien pasaba en enfrente de su cuarto, este empezaba a arañar e incluso recuerdo que arañaba de tal manera, de tal manera desesperada que se arrancó unas cuantas uñas. Lo habÃamos vendado de todos los dedos, pero este seguÃa haciéndolo. De hecho, por eso solamente se oÃan golpes. También recuerdo que tanto guardias enfermeras y otros psiquiatras miraban por la rejilla veÃan a este paciente riéndose enfrente de ellos. Era un paciente muy perturbador. Daba miedo e incluso a mà me daba miedo cada vez que tenÃamos sesiones y también mencionó fue un paciente de cuidado, ya que se cobró algunas vidas antes de entrar al asilo, pero hace poco más de un mes eso ya dejó de ser problema. El paciente ya falleció. La habitación de la que tú me hablas adentro de ella ya no se encuentra nadie helen. Después de esto, continúe escuchando aquellos golpes. Ella dice que no recuerda muy bien, pero que en algún punto cesaron. Pero a pesar de que los escuchaba sabiendo qué se supone que ya no hay nadie dentro de aquella habitación, no volvió a fijarse por aquella rejilla. Gracias por compartir la experiencia de mi profesora. Saludos a toda la comunidad. En este canal hemos contado historias de enfermeras y la gran mayorÃa de ellas son aterradoras, son terrorÃficas tanto que te puedes plantear en sà serÃa buena idea o si no, te queda de otra pasar una noche en un hospital, sobre todo un hospital que tiene muy muchas leyendas y muchos de estos relatos. Pero la siguiente historia, si bien tiene algo de paranormal, no es una historia de terror y más allá de causarte miedo. Te voy a dejar con una buena reflexión que tal vez nuestros seres queridos aún nos están observando desde otro plano, aún nos están cuidando desde el más allá o la toda la Comunidad. Mi nombre es Sara Casares y les quiero compartir mi experiencia años atrás, yo una enfermera en un hospital particular, aquà en Monterrey, Y si bien esta experiencia, yo creo que no entra en el tema que podrÃamos decir como terror u horror. Si entra en lo que podrÃamos decir lo paranormal y, sobre todo, lo maravilloso y lo asombroso que puede llegar a ser una alma. Yo me desempeñaba como todos los dÃas en ese hospital particular y a este llegó un niño. Más bien era un adolescente. Ãl tenÃa dieciséis años. Este niño era algo particular, ya que no podÃa ver era ciego. La mayor parte de su vida la pasó en absolutas sombras. Perdió la vista a la edad de cuatro años y, por si esto no fuera poco, también padecÃa de diabetes, por lo que era un chico el cual tenÃa que tener cuidados. La enfermedad lo tenÃa muy mal, pero nada del otro mundo solamente tenÃa que estabilizarse. Era cuestión de dos dÃas o dos dÃas y medio máximo. Después de eso podÃa volver a su casa y desempeñar su vida normalmente o lo más normal que pudiera. Yo quedé al cuidado de este niño en la guardia de la noche. Yo iba con esta adolescente, le tomaba las lecturas, hablaba con él, pero esto no era lo extraño. Ese joven era muy bien portado, era muy amable, a pesar en la condición en la que estaba. Siempre estaba de buen humor. AquÃ. Lo extraño es que cada vez que yo entraba a su habitación, este estaba siempre acompañado. En un principio no me pareció extraño y después de revisarlo una noche con las demás enfermeras, me decÃan que durante el dÃa los abuelitos venÃan y también el padre durante la tarde. El chico prácticamente estaba vigilado a las veinticuatro horas, porque cuando yo entraba a la habitación, vi a una mujer, una mujer sentada a un lado de la cama. El niño siempre estaba despierto hablando con ella y obviamente le decÃa a la mujer que el chico tiene que descansar. Pero fue este mismo adolescente el cual me dijo que ella era su madre que lo estaba acompañando, que hace mucho tiempo no hablaba con ella, que, por favor, lo dejara hablar un poco más. Obviamente, yo le di este permiso. Siempre mantenÃa la luz prendida, pero cuando esta mujer llegaba siempre se apagaba. Esto era algo extraño y cada vez que yo intentaba encender la luz, esta mujer con una seña en la mano me decÃa que no, que los dejara asà casi por completo a oscuras. Cabe resaltar algo, y es que esta mujer no me habló en ningún momento. La mujer se mantenÃa en silencio, no decÃa ni una sola palabra. Solamente me hacÃa señas. Puede que Algunos piensen que esto serÃa algo grosero, pero nada de eso. La mujer tenÃa un semblante muy cálido, muy de persona buena. PodrÃa decirse que cada vez que entraba a la habitación tenÃa un aura como de paz, como de tranquilidad. A final de cuentas, era la madre del niño. Yo creo que esta sensación era como el que emana la maternidad. PodrÃamos decirlo y durante las dos noches siguientes, esta mujer se mantuvo con este joven todas las noches desde que se ocultó el sol hasta que apareció de nuevo, Y fue hasta el tercer dÃa, justamente cuando le estaban dando de alta. Yo estaba llegando. Ya era de noche. El joven ya se estaba yendo en compañÃa de sus abuelitos y en compañÃa de su padre también. Y fÃjense cómo son las cosas. Este adolescente, a pesar de ser ciego, él agudizó otros sentidos, lo cual fue el olfato y el oÃdo. Yo no tuve que hablar. Yo solamente estaba pasando por aquel pasillo. Cuando de pronto le escuché, le dijo al padre, aquella, esa enfermera le dijo señalándome yo me detuve por cortesÃa. No quise ignorar eso. Los abuelitos salieron con el joven y también con el padre, el cual me tocó el hombro y me dio las gracias. Me explicó que durante el dÃa él venÃa en cuanto podÃa de do do ir trabajo, pero que desde las siete de la mañana su abuelita iba y después su abuelo. Pero que tristemente, debido a la salud que tenÃan ambos, ambos abuelitos, no podÃan quedarse más tiempo. Ellos a las nueve de la noche se retiraban y el padre se retiraba a las diez de la noche y me dijo que por eso mismo el niño pasaba solo toda la noche y que me agradecÃa profundamente que yo lo cuidara durante toda la noche. Me decÃa muchas gracias por estar al pendiente de él. Yo obviamente, le recibà las gracias. Le dije que no habÃa sido nada y que, a final de cuentas, era mi trabajo, pero que no solamente habÃa sido yo, que la madre del niño habÃa venido durante la noche, que las dos noches que aquel niño pasó en esa habitación del hospital no lo hizo, solo lo hizo en compañÃa de su madre. Y fue en este punto en el cual el padre adoptó una postura a la defensiva, como que se enojó. Me dijo que hay temas muy delicados, los cuales no son buenos tocar y que, por favor, yo tenÃa que respetar esos temas que no anduviera diciendo mentiras. Claro, yo estaba muy desconcertada, le dije, pero no son mentiras. Señor yo venÃa todas las noches y yo lo cuidé. Estuve al tanto de sus sÃntomas y todo lo que me pertenece, pero la que se mantuvo sentada a un lado de la cama toda la noche fue su madre. No fui yo. Y es en este punto que esta adolescente nos interrumpe y le dice al padre ves Yo te dije, Mamá, viene a verme. Ustedes no me creen, pero yo la huelo, yo le escucho, yo la siento. Ella viene a verme de vez en cuando y viene mucho más seguido cuando yo estoy enfermo. Los abuelitos intervienen y retiren al chico. El padre francamente tenÃa una cara como que no podÃa procesar todo lo que le estaban diciendo. Ãl me dijo que era imposible que la madre del niño hubiera estado con él toda la noche. Yo le respondÃ, pero por qué qué le pasa. Yo le puedo dar fe de eso. Yo la vi todas las noches. Ãl me explicó que la madre de este chico habÃa fallecido cuando él tenÃa seis años, hace ya poco más de una década. Después de decirme esto, me pidió un favor que si era cierto lo que yo le estaba diciendo, que me dieran las señas señas particulares en el rostro de cómo lo si aquella mujer, si es que yo la habÃa visto de cerca, yo le aclaro que estaba oscuras, pero que si pude verla bien, ella no me habló. No hablamos entre nosotras, ni una sola palabra, pero si nos observamos, ella tenÃa una marca en la ceja, en la ceja derecha, ya casi en la caÃda era como si fuera un rasguño muy delgado. TenÃa un lunar por debajo de la nariz, casi rozando el labio superior y tenÃa una barbilla levemente partida. Su cabello era de color castaño y su piel era perlada. Al decirle todo esto, el hombre simplemente rompe a llorar y me dice que sà que efectivamente, esa era su esposa. No nos conocÃamos de nada, por lo que yo no podÃa haber visto una foto. Yo no pude haberla conocido. Ãl se retiró diciendo que le creerÃa más a menudo a su hijo cuando éste le dijera que la madre viene a verlo. Yo no supe cómo digerir esto, pero ya tiempo después me puse a pensar que tal vez nuestros seres queridos estén en donde estén, tal vez siguen cuidándonos, tal vez solamente en los momentos más difÃciles o de enfermedad. Cuando creemos que estamos solos, ellos están a un lado de nosotros, justamente como aquel joven que tenÃa a un lado a su madre. Gracias por escuchar mi historia. Saludos a todos




