Relatos Aterradores de MARKETPLACE que no te dejaran dormii
0:11 Hola Alex, mi nombre es Fernando, tengo 22 años y soy estudiante universitario en Jalisco. Lo que voy a contarte ocurrió hace poco más de dos años, cuando necesitaba comprar una laptop para poder terminar el semestre. No tenÃa mucho dinero, asà que pasé varias semanas buscando equipos usados en Facebook Marketplace. Siempre escuchaba historias de estafas, pero jamás imaginé que el mayor peligro no serÃa perder mi dinero, sino encontrar algo dentro de una computadora que, hasta el dÃa de hoy, sigo sin poder olvidar. Nunca supe si todo fue una coincidencia, una broma macabra, o si por unos minutos tuve en mis manos la única prueba de algo mucho más tenebroso.
1:09 Como muchos estudiantes, mi presupuesto era bastante limitado. Necesitaba una computadora sencilla, solo para hacer trabajos, tomar clases y usar algunos programas de la universidad. Durante casi tres semanas, revisé Marketplace todos los dÃas. La mayorÃa estaban demasiado caras o parecÃan publicaciones falsas. Una noche apareció una oferta que me llamó la atención. Era una laptop relativamente nueva, en muy buen estado. Costaba casi la mitad de lo que normalmente valÃa. Pensé que seguramente ya la habrÃan vendido. Aún asÃ, envÃe un mensaje. Para mi sorpresa, el vendedor respondió casi de inmediato.
1:57 Su forma de escribir era extraña, muy corta y muy apresurada. Solo contestaba con frases como, sÃ, todavÃa está, si la quieres, hoy mismo. Le pregunté por qué la vendÃa tan barata, y él simplemente me respondió, necesito el dinero. Nada más con eso, sin darme mayor explicación. Yo le pedà más fotografÃas para seguridad, y él me las envió enseguida. Asà que todo parecÃa normal. Quedamos de vernos esa misma noche. en el estacionamiento de una tienda de convivencia, me sorprendió que quisiera hacer el trato casi a las 10 de la noche, pero como el lugar era público, acepté, llegué unos minutos antes, el vendedor ya estaba ahÃ, era un hombre de aproximadamente 30 años, vestÃa con una gorra y sudadera negra, y durante todo el tiempo evitó mirarme directamente, traÃa la laptop dentro de una mochila y La sacó de inmediato, me dejó revisarla apenas unos segundos, encendió la pantalla para demostrar que funcionaba y casi de inmediato volvió a apagarla. Todo ocurrió demasiado rápido.
3:13 Le entregué el dinero, él tomó los billetes, guardó la mochila vacÃa y prácticamente salió caminando a toda prisa. Ni siquiera esperó a que me fuera. Recuerdo que pensé que era un tipo raro, pero no le di importancia. Llegué a mi casa alrededor de las 11. Conecté la laptop e intenté encenderla, pero no pasaba nada. Pensé que me habÃan estafado. Después de varios intentos finalmente arrancó. Apareció una instalación limpia de Windows. No tenÃa programas, ni documentos, ni fotografÃas. ParecÃa recién formateada. Comencé a descargar lo que necesitaba para la escuela.
3:57 Mientras esperaba noté algo extraño. En el escritorio habÃa una sola carpeta. No tenÃa nombre, solamente un punto. Me pareció curioso. La abrà y dentro de esta únicamente habÃa un archivo de video. En el momento no pensé mal. Creà que el antiguo dueño simplemente habÃa olvidado borrarlo. Le di doble clic y el video comenzó inmediatamente. La imagen era oscura. Se notaba que estaba grabado con un teléfono. Después de unos segundos, logré distinguir a una muchacha. Estaba sentada sobre una silla. TenÃa las manos atadas detrás de la espalda.
4:42 También parecÃa tener los pies amarrados. Intentaba gritar, pero tenÃa algo cubriéndole parcialmente la boca. Se movÃa desesperadamente, la cabeza, el cuerpo, todo. La cámara permanecÃa inmóvil. como si alguien lo hubiera dejado apoyada sobre algún objeto. Al principio pensé que era una escena de alguna pelÃcula independiente, pero mientras observaba, comencé a reconocer el lugar. Detrás de la muchacha habÃa unos juegos infantiles, un kiosco y una fuente. ConocÃa perfectamente ese parque. Estaba aproximadamente a media hora de mi casa.
5:26 HabÃa ido muchas veces. En ese momento empecé a sentir un escalofrÃo. La chica seguÃa intentando liberarse. Miraba constantemente hacia un lado, como si esperara que alguien llegara. De pronto, se escucharon pasos. Tres personas entraron en la imagen, vestÃan completamente de negro y llevaban máscaras, pero estas no eran máscaras normales. TenÃan rostros deformes, sonrisas exageradas. y ojos completamente oscuros, ninguno de ellos habló, solo caminaban lentamente hacia la muchacha, ella comenzó a desesperarse todavÃa más, movÃa la silla, intentaba gritar, lo último que vi, fue a uno de aquellos hombres, que se estaba inclinando hacia la cámara, y en ese momento, el video terminó, la pantalla quedó negra, me quedé completamente inmóvil, no sabÃa qué pensar, Lo primero que hice fue revisar la información del archivo, pero este no tenÃa fecha ni ubicación, solo el nombre. Ese tÃpico nombre que la misma computadora te lo pone, video-001. Volvà a reproducirlo. Esta vez observé cada detalle, y mientras este avanzaba, recordé algo. Semanas antes, habÃa visto una ficha de búsqueda compartida en redes sociales.
6:56 era de una joven desaparecida en otro municipio. No podÃa asegurarlo, pero aquella muchacha se parecÃa bastante. No era idéntica, pero el parecido era suficiente para hacerme sentir un nudo en el estómago. Sin perder tiempo, llamé al número de emergencia. Les expliqué todo. Al principio, el operador creyó que se trataba de una broma, hasta que mencioné el video. Dos patrullas llegaron aproximadamente 40 minutos después. Les entregué la laptop. Los agentes revisaron el archivo. Uno de ellos dejó de hablar apenas lo vio. Se miraron entre ellos y me pidieron que les contara exactamente dónde habÃa comprado la computadora. Les mostré la conversación de Marketplace, tomaron capturas, anotaron el nombre del vendedor, la dirección donde nos hicimos el intercambio y se llevaron la laptop. Durante casi tres semanas no supe absolutamente nada. Pensé que jamás volverÃan a contactarme. Hasta que recibà una llamada. Me citaron para devolverme la computadora. Fui a recogerla. Les pregunté si habÃan encontrado algo. Y el oficial solamente respondió. El video ya está siendo investigado. No podemos decir más. Insistà en saber si la muchacha estaba bien.
8:25 Pero él no me respondió, simplemente me devolvió la laptop. Antes de irme, le pregunté si habÃan localizado al vendedor, pero este me dijo que no. Ese mismo dÃa busqué nuevamente el perfil en Marketplace, pero este ya no existÃa. La conversación habÃa desaparecido. Intenté recuperar el enlace, pero no pude. Era como si aquella cuenta nunca hubiera existido. Con el paso de los meses, traté de convencerme de que quizá todo habÃa sido una broma, algún video preparado, algo hecho para asustarme, pero habÃa un detalle que no lograba sacarme de mi cabeza. Aquella chica, su rostro, cada vez estaba más seguro de haberla visto antes. Y fue cuando un domingo, mientras esperaba el autobús, vi nuevamente la ficha de búsqueda pegada a un poste. era otra copia de la misma que habÃa circulado meses atrás, la observé durante varios segundos, era ella, no exactamente igual, pero el parecido, era impresionante, nunca supe si realmente era la misma persona, ni si el video tenÃa alguna relación con aquella desaparición, lo único que sé es que desde entonces, jamás he vuelto a comprar un dispositivo usado, sin revisarlo por completo. Y todavÃa
9:56 hay algo que nunca le conté a la policÃa. Mientras esperaba a que llegaran los oficiales, reproduje el video una tercera vez. QuerÃa asegurarme de recordar bien el parque. Fue entonces cuando noté un detalle que antes habÃa pasado por alto. En el último segundo de la grabación, justo antes de que terminara, uno de los hombres enmascarados se acercó tanto a la cámara como que una pequeña parte de su rostro quedó iluminada, la máscara estaba rota a la altura del cuello, y por esa abertura podÃa verse claramente un tatuaje, era exactamente el mismo tatuaje que llevaba el hombre que me vendió la laptop, obviamente en ese instante no le presté atención, hasta que apareció durante una parte de aquel video, nunca volvà a saber nada del caso, Y sinceramente, hay noches en las que me pregunto si aquel hombre vendió la laptop por necesidad o porque querÃa deshacerse de la única prueba que lo relacionaba con algo mucho más aterrador.
11:24 Hola Alex, mi nombre es Verónica, tengo 34 años y desde hace varios años me dedico a vender ropa en una pequeña boutique aquà en Querétaro, la mayor parte de la mercancÃa la compro por mayoreo o de segunda mano, claro siempre y cuando vengan en excelentes condiciones, es un negocio que deja buenas ganancias si sabes buscar ofertas y con el tiempo aprendà que muchas veces la mejor ropa proviene de casas donde alguien simplemente ya no la necesita. Nunca tuve problemas con eso. De hecho, en más de una ocasión, compré ropa perteneciente a personas que ya habÃan fallecido. Y jamás pasó nada, hasta el dÃa en que acepté un lote de ropa infantil que parecÃa demasiado barato para ser verdad.
12:22 Desde entonces, Comprendà que a veces algunos objetos conservan algo más que el recuerdo de quienes los usaron. Llevaba casi seis años en mi boutique. ConocÃa a muchos proveedores y también revisaba diariamente publicaciones en Facebook Marketplace. Una tarde apareció un anuncio que llamó inmediatamente mi atención. VendÃan más de 100 prendas para niñas. Vestidos, chamarras, zapatos, suéteres, todo en excelente estado. El precio era ridÃculamente bajo. Pensé que seguramente alguien ya las habrÃa comprado. Aún asÃ, envÃe mi mensaje para ver si tenÃa posibilidades. Me respondieron enseguida. Era una señora mayor, muy amable. Me dijo que si podÃa pasar esa misma tarde y yo acepté. La dirección era Estaba en una colonia tranquila. Cuando llegué, me recibió una mujer de aproximadamente 60 años.
13:28 Me hizo pasar. La ropa estaba perfectamente doblada dentro de varias cajas de plástico. Se veÃa prácticamente nueva. Mientras revisaba las prendas, le pregunté por qué las vendÃa tan baratas. La señora guardó silencio unos segundos y después me respondió con una tristeza que todavÃa hasta hoy recuerdo. eran de mi nieta, falleció hace muy poco, mi hija ya no quiere tener nada de esto en la casa, sentà bastante pena en ese momento, le di el pésame, ella solo asintió, no insistà en el tema, pagué, cargué las cajas y regresé a mi casa, la verdad es que no pensé que aquello fuera algo extraño, como comerciante era común comprar pertenencias de personas fallecidas, jamás habÃa tenido ningún problema, llegué por la noche a mi casa, como ya era tarde decidà dejar todas las cajas en una pequeña bodega que tenÃamos junto al patio, al dÃa siguiente comenzarÃa a separar la mercancÃa, mi hija tenÃa cinco años en ese entonces, era una niña muy tranquila, mientras cenábamos me preguntó de repente, pero mientras cenábamos me preguntó de repente algo, Algo que me hizo sentir, corta, algo que simplemente me confundió. Mamá,¿ quién es la niña que está en la bodega? SentÃ
15:01 un pequeño escalofrÃo. Pensé que habÃa visto a alguna vecina. Yo le pregunté de quién hablaba y ella solamente me respondió con total naturalidad. La que está jugando con la ropa. Mi esposo y yo nos miramos. Fuimos inmediatamente a revisar. no habÃa absolutamente nadie, en ese momento pensamos que era imaginación de mi niña, y durante los siguientes dÃas volvió a mencionarla varias veces, siempre decÃa lo mismo, que una niña estaba en la bodega, que acomodaba la ropa, que algunas veces lloraba, y que otra simplemente permanecÃa sentada sobre las cajas, mi hija nunca habÃa sido de inventar cosas, aún asÃ, intentamos no darle importancia. Para evitar que siguiera asustándose, decidà llevar toda la mercancÃa a la boutique. Pensé que asà dejarÃa de hablar del tema. Las primeras noches todo parecÃa normal, hasta que comenzaron los comentarios. Una clienta me preguntó un dÃa, oye,¿ te trajiste una niña, una sobrina o algo? Yo le respondà que no. Me dijo que al pasar frente a la tienda, HabÃa visto a una pequeña parada junto a la ventana. Ella pensó que era mi hija, asà que por eso me lo preguntaba. Yo le respondà que no. Pensé que esto iba a acabar ahÃ, pero dos dÃas después ocurrió lo mismo. Esta vez fue
16:33 un señor que tenÃa una farmacia enfrente. Me comentó que varias noches habÃa visto a una niña asomándose por el cristal. CreÃa que yo dejaba a alguien adentro. le expliqué que eso era imposible, la tienda permanecÃa completamente vacÃa después del cierre, los comentarios comenzaron a repetirse, algunos vecinos aseguraban verla caminando entre los maniquÃs, otros decÃan que solo aparecÃa junto a la ventana, siempre inmóvil, mirando hacia la calle, yo revisaba las cámaras todas las mañanas, nunca encontraba nada, pero empezaron a suceder cosas aún más extrañas. Los vestidos aparecÃan tirados, los ganchos cambiaban de lugar, la caja registradora se abrÃa sola.
17:26 Pensé que podÃa tratarse de fallas normales, hasta que comenzaron los accidentes. Una cliente resbaló sin motivo, a otra se le cayó un estante encima, una empleada sufrió una fuerte caÃda al bajar las escaleras. Nadie resultó gravemente herido, pero todo ocurrÃa en la misma sección, donde estaba colocada la ropa infantil. Una tarde mi hija insistió en acompañarme a la tienda. Yo acepté. Mientras acomodaba unas prendas, escuché que me llamaba. La encontré parada frente a los vestidos, mirando hacia una esquina, y me dijo muy despacio,« Mamá, la niña está triste». dice que quiere irse con su mamá, sentà un frÃo recorrerme en la espalda, esa misma noche hablé con la señora que me habÃa vendido la ropa, le pregunté si su nieta habÃa fallecido hace mucho tiempo, ella comenzó a llorar, me contó que la niña habÃa fallecido en un accidente automovilÃstico apenas unos meses antes, su hija nunca logró superar la pérdida, por eso habÃa decidido deshacerse de todas sus pertenencias, No le mencioné nada, nada de lo que estaba ocurriendo. Simplemente le agradecÃ. Colgué y tomé una decisión. Al dÃa siguiente retiré absolutamente toda la ropa infantil de la boutique. La llevé nuevamente a mi casa.
18:58 No querÃa vender ni una sola prenda más. Un vecino de un rancho cercano me ayudó a cavar un hoyo en una parte del terreno donde habÃa varios árboles. Coloqué cada ropa dentro de las cajas. y antes de cubrirlas con tierra, hice una oración, no sabÃa si servirÃa de algo, pero sentà que debÃa hacerlo, terminamos de enterrarlas y regresé, esa misma noche mi hija me dijo algo que jamás olvidaré, mamá, la niña ya no está, ahora sà se fue, desde ese dÃa dejaron de ocurrir accidentes, nadie volvió a mencionar a la pequeña que aparecÃa en la ventana, La boutique volvió a la normalidad. Nunca más compré ropa de alguien recién fallecido. Pasaron varios años hasta que un dÃa revisando fotografÃas antiguas encontré una imagen que tomé la primera semana que acomodé aquella mercancÃa. Era una fotografÃa común. Solo querÃa mostrarle a una clienta cómo habÃa quedado la nueva colección infantil.
20:09 Al ampliar la imagen Sentà un vacÃo en el estómago detrás de uno de los maniquÃs. Se veÃa claramente una niña de aproximadamente seis años. Llevaba un vestido amarillo. TenÃa el cabello recogido en dos coletas y sonreÃa ligeramente. Lo más extraño era que yo jamás tuve un maniquà infantil en esa parte de la tienda. Semanas después de haber enterrado aquellas cajas, regresé al terreno para sembrar unas plantas, mientras removÃa un poco la tierra, encontré un pequeño zapato infantil, no pertenecÃa a ninguna de las prendas que habÃa guardado, era un zapato blanco, muy limpio, como si acabara de colocarse allÃ, se lo enseñé a mi esposo, los dos estábamos seguros de que no lo habÃamos enterrado, asà que decidimos dejarlo donde estaba y cubrir nuevamente la tierra, Desde entonces, nunca volvimos a tocar ese lugar, porque hay ocasiones en las que uno cree estar comprando únicamente ropa usada, cuando en realidad también está llevando consigo una historia que todavÃa no ha terminado. Hola, antes que nada, me gustarÃa pedirte
21:47 que no menciones mi nombre. Después de lo que me pasó, prefiero mantenerme en el anonimato. Llevo tiempo escuchando los relatos que compartes en el canal, y nunca imaginé que algún dÃa serÃa yo quien tendrÃa una historia para contar. Lo que vivà no fue algo paranormal, al menos eso quiero creer. pero fue una de las noches más aterradoras de mi vida y todavÃa, cuando recuerdo cada detalle, siento el mismo escalofrÃo. Todo ocurrió hace unos ocho meses. Soy padre de un niño de siete años. Desde hace casi un año me pedÃa una bicicleta. Cada vez que salÃamos al parque y veÃa a otros niños paseando en una, me decÃa que algún dÃa él también tendrÃa la suya, no era un capricho, de verdad le hacÃa mucha ilusión, el problema era que en ese momento, mi situación económica no era la mejor, entre la renta, los servicios, la escuela y los gastos de la casa, comprar una bicicleta nueva, simplemente estaba fuera de mi presupuesto, aún asà decidà empezar a buscar una usada, Todas las noches cuando mi hijo se dormÃa, me ponÃa a revisar Marketplace. Encontraba bicicletas muy maltratadas y demasiado caras.
23:21 Algunas parecÃan buenas, pero ya estaban vendidas. Pasaron varias semanas hasta que en una publicación llamó mi atención algo. Era una bicicleta roja, rodada de 20, prácticamente impecable. Las fotografÃas... se veÃan reales no parecÃan sacadas de internet se notaba que las habÃan tomado en un patio apoyada contra una pared el asiento estaba limpio las llantas parecÃan nuevas y el precio era sorprendentemente bajo pensé que tal vez era alguien que necesitaba el dinero rápido asà que le envié el mensaje no pasaron ni dos minutos cuando respondió SÃ, está disponible, me puso. Ãl me dijo que su hijo ya habÃa crecido y necesitaba espacio en la casa. La respuesta me pareció lógica. Seguimos hablando un poco más. Nunca me presionó para comprarla ni pidió adelantos. Eso hizo que confiara todavÃa aún más. Le comenté que salà del trabajo después de las nueve de la noche y que además querÃa llegar a mi casa cuando mi hijo ya estuviera dormido. para que la bicicleta... siguiera siendo una sorpresa... me respondió que no habÃa problema... solo me dijo que podÃa... entregármela en un parque... que quedaba relativamente cerca... de donde según él... vivÃa...
24:55 me envió la ubicación... quedamos de vernos... a las diez y media de la noche... recuerdo que incluso... pensé que era buena idea... porque a esa hora... ya no habrÃa tanta gente... y podrÃa subir la bicicleta a mi camioneta sin que algún vecino curioso la viera y terminar arruinando la sorpresa. Nunca imaginé que esa decisión estuvo a punto de costarme mucho más que el dinero que llevaba en la cartera. Ese dÃa salà del trabajo un poco cansado, pero emocionado. Pasé al cajero automático y retiré el efectivo, mientras manejaba hacia el parque Iba imaginando la cara de mi hijo cuando despertara y encontrara la bicicleta junto al árbol de Navidad. Faltaban apenas unos dÃas para diciembre. QuerÃa que creyera que habÃa sido un regalo adelantado de Santa Claus.
25:54 Llegué exactamente a las diez y media. Lo primero que me llamó la atención fue el silencio. Era un parque bastante grande, con una cancha de básquetbol al centro. algunos juegos infantiles y varios árboles alrededor. HabÃa muy pocas lámparas funcionando, algunas parpadeaban y otras estaban completamente apagadas. No vi a ninguna familia, ningún joven haciendo ejercicio, ni siquiera alguien paseando un perro. Solo estaba mi camioneta. Pensé que tal vez habÃa llegado antes que el vendedor. Saqué el teléfono, le escribÃ, y le dije ya llegué, el mensaje apareció como enviado, pero él no respondió, esperé unos 5 minutos, y nada, volvà a escribirle, pero tampoco me respondió, fue entonces cuando levanté la vista, y vi algo en medio de la cancha, era la bicicleta, estaba completamente sola, apoyada sobre su pata, justo abajo de una lámpara, que apenas iluminaba lo suficiente para distinguir su color. No habÃa nadie cerca. Miré hacia todos lados, esperando que el vendedor saliera de algún lugar, pero el parque seguÃa completamente vacÃo. Sentà algo extraño. No era miedo, más bien esa sensación de que algo no encaja.
27:26 Aún asÃ, pensé que quizá el hombre habÃa ido al baño o estaba guardando su automóvil en algún lugar. Me acerqué despacio. Mientras caminaba, el silencio empezó a hacerse más pesado. Lo único que escuchaba era el sonido de mis propios pasos y el viento moviendo las ramas de los árboles. Entonces tuve esa sensación tan difÃcil de explicar, la de sentir que alguien te observa. Volté varias veces, pero no vi a nadie. Seguà avanzando. Cuando estuve junto a la bicicleta, comprobé que realmente se veÃa muy bien. Era incluso mejor que en las fotografÃas. Sonreà por un momento, pensando que habÃa tenido suerte. Tomé el manubrio, y en ese instante escuché un ruido. Algo se movió entre los árboles. Giré la cabeza, pero no alcanzaba a distinguir nada. Pensé que serÃa un gato. Volvà a sujetar la bicicleta, y entonces escuché otro ruido, pero esta vez del lado contrario, después otro y otro más, no eran animales, eran pasos, pasos rápidos, en ese momento sentà como el estómago se me estaba haciendo un nudo, y fue cuestión de segundos, de entre los arbustos comenzaron a salir varias siluetas, una y después otra,
28:56 todas vestidas con ropa oscura, algunas llevaban capucha, Otras tenÃan el rostro cubierto. En cuanto me vieron, comenzaron a correr directamente hacia mÃ. No dijeron una sola palabra al principio. Solo corrÃan. Mi reacción fue completamente instintiva. Pensé que si lograba subir a la bicicleta, podrÃa alejarme al menos unos metros mientras llegaba a la camioneta. Levanté una pierna para montarla y todo corrió al mismo tiempo. El asiento salió disparado hacia un lado. El manubrio quedó suelto entre mis manos. La rueda delantera se desprendió. El cuadro se dobló como si estuviera hecho de lámina muy delgada. La bicicleta literalmente se desarmó frente a mÃ. No servÃa. Nunca habÃa servido.
29:49 Era un señuelo. Lo que estaba viviendo era una trampa. Fue entonces cuando escuché los gritos. agárrenlo que no se escape trae el dinero solté lo que quedaba de la bicicleta y eché a correr sin mirar atrás nunca en mi vida habÃa sentido un miedo asà escuchaba varios pares de pasos detrás de mà sabÃa que eran más rápidos que yo atravesé el parque saltando una jardinerÃa me raspé una pierna al caer pero seguà corriendo crucé una calle sin fijarme si venÃan coches y me metà por un callejón estrecho, escuchaba como seguÃan persiguiéndome, hasta que uno de ellos gritó, métanse para atrás, no dejen que llegue a la avenida, en ese momento entendÃ, que no era un asalto improvisado, sabÃan perfectamente como cerrar las salidas, conocÃan el lugar, yo era quien estaba completamente perdido, seguà corriendo hasta llegar a la parte trasera de unos locales que ya estaban cerrados, HabÃa varios contenedores de basura. Uno de ellos estaba medio abierto.
31:03 Sin pensarlo dos veces, me metà adentro. El olor era insoportable. HabÃa bolsas rotas, restos de comida y cartones mojados. Tuve que contener las ganas de toser. Me quedé completamente inmóvil. Apenas unos segundos después, escuché cómo pasaban corriendo y vi como éstos, Se detenÃan prácticamente A un lado del contenedor PodÃa escuchar su respiración Uno estaba muy enojado Y estaba gritando¿ Dónde demonios se metió? Hace un segundo venÃa aquà Después escuché otra voz que decÃa Ya déjenlo, ya se nos fue Hubo unos segundos de silencio Y entonces Dijo algo que todavÃa recuerdo Palabra por palabra Ni modo Mañana cae otro Sentà un frÃo recorrerme todo el cuerpo. No era la primera vez que hacÃan eso. Seguramente llevaban semanas, quizá meses, citando personas en ese parque, usando publicaciones falsas.
32:08 Esperé mucho tiempo antes de salir. No sé exactamente cuánto. Quizá veinte minutos, o tal vez media hora. Cuando estuve seguro de que ya no habÃa nadie, salà lentamente del contenedor. Mis piernas temblaban. Yo regresé caminando hasta donde habÃa dejado la camioneta. Durante todo el camino volteaba constantemente porque seguÃa sintiendo que alguien podÃa salir de cualquier esquina. Llegué a mi casa poco antes de la una de la mañana. Mi esposa me preguntó si habÃa comprado la bicicleta. Solo le dije que el vendedor nunca llegó. No tuve el valor para contarle lo que realmente habÃa pasado, subà al cuarto de mi hijo, y ahà estaba profundamente dormido, lo vi unos minutos y entendà que, si hubiera tardado unos segundos más en reaccionar, probablemente esa habrÃa sido la última vez, que lo hubiera visto, a la mañana siguiente, quise denunciar lo ocurrido, antes de salir, abrà Marketplace, para tomar capturas de pantalla de la conversación, pero la publicación ya no existÃa, entré al chat, y el perfil aparecÃa como eliminado, no habÃa fotografÃa, ni nombre, ni historial, era como si esa persona jamás hubiera tenido una cuenta, dÃas después, encontré una
33:41 publicación de un grupo de vecinos de la zona, un hombre contaba, que lo habÃan citado en ese mismo parque, para comprar un teléfono celular, otro decÃa, que a él le ofrecieron una consola de videojuegos, todos describÃan exactamente el mismo método, un precio demasiado bueno, un perfil aparentemente normal, una cita de noche, y después, ya no contestaban, no sé cuántas personas, habrÃan caÃdo en esa trampa, tampoco sé qué habrÃa pasado, si me hubieran alcanzado, Prefiero no imaginarlo. Lo único que sé es que mi hijo sà tuvo su bicicleta. Me tomó varios meses ahorrar para comprar en una tienda ya establecida. Cada vez que lo veo salir a pasear en ella, recuerdo aquella noche y doy gracias por haber regresado a casa. Si alguien que está escuchando este relato acostumbra a comprar por Marketplace, solo puedo darle un consejo. Nunca acepten reunirse de noche en en un lugar solitario, por muy buena que parezca la oferta, porque hay personas que no publican cosas para vender, publican trampas, y esa noche estuve a punto de convertirme en una más de sus vÃctimas. Antes de contarte lo que me pasó,
35:22 quisiera pedirte que no digas mi nombre, la verdad me da un poco de vergüenza haber caÃdo en algo tan absurdo, pero también creo que vale la pena compartirlo para que nadie más pase por lo mismo. Escucho tu canal desde hace tiempo y cada vez que hablan de estafas o situaciones peligrosas relacionadas con Marketplace, recuerdo esta historia. No fue algo paranormal, pero sà una experiencia que pudo terminar mucho peor de lo que terminó. Esto ocurrió hace aproximadamente un año. Desde hace varios meses, estaba buscando un automóvil. No querÃa algo nuevo. Con que estuviera en buenas condiciones, me bastaba.
36:11 Mi presupuesto era limitado, asà que casi todos los dÃas revisaba Marketplace. esperando encontrar una buena oportunidad. Después de semanas buscando, apareció un anuncio que me llamó mucho la atención. Era un sedán gris, de una marca bastante conocida. En las fotografÃas, se veÃa limpio, sin golpes visibles, con pintura brillante y, según la descripción, el motor estaba en excelentes condiciones. Lo que más me sorprendió fue el precio. Era considerablemente más barato que otros del mismo modelo. Pensé que quizá el dueño necesitaba venderlo rápido, asà que le envÃe un mensaje.
36:59 Le hice las preguntas normales, si tenÃa papeles, si funcionaba bien, si podÃamos verlo. Contestó todo de forma muy segura, e incluso me mandó fotografÃas adicionales al interior del vehÃculo. Después le pregunté dónde podÃamos reunirnos. Fue ahÃ. donde empezó lo extraño. Me dijo que el automóvil no estaba en la ciudad. Según él, tenÃa un pequeño terreno cerca de una carretera federal, donde guardaba algunas cosas, y el coche estaba estacionado ahà desde hace unos dÃas. También dijo que precisamente, por lo retirado del lugar, lo estaba vendiendo barato, porque casi nadie querÃa ir hasta allá. La explicación sonó rara, pero no imposible.
37:47 Entonces me envió la ubicación. Cuando abrà el mapa me confundÃ. El punto aparecÃa justo encima de un rÃo. Pensé que se habÃa equivocado. Le escribà para decirle que la ubicación estaba mal. Y él me respondió enseguida. No, el terreno está junto al rÃo. El mapa lo marca mal. Cuando llegues vas a ver un camino de terracerÃa. No te preocupes, no hay pierde. TodavÃa dudé unos minutos... No era un sitio por donde acostumbrar a andar. Por suerte decidà no ir solo. Le pedà a un amigo que me acompañara. Ãl también estaba buscando cambiar su motocicleta y aprovechó para hacerme el favor. Salimos alrededor de las 4 de la tarde.
38:33 La idea era regresar antes de que oscureciera. Después de casi una hora por carretera, encontramos el camino de terracerÃa que nos habÃa indicado. Era un camino estrecho, lleno de piedras y maleza. Mientras avanzábamos, mi amigo empezó a decir que el lugar le daba mala espina. No habÃa casas, no habÃa negocios, ni siquiera señal telefónica por momentos. Solo monte, árboles y el ruido del rÃo a la distancia. Seguimos avanzando unos minutos más. Entonces lo vimos. El automóvil realmente estaba ahÃ, Pero bastó acercarnos para darnos cuenta de que algo no estaba bien. No tenÃa absolutamente nada que ver con las fotografÃas. La pintura estaba completamente opaca. HabÃa grandes manchas de óxido en las puertas. Una de las ventanas estaba rota. Las llantas estaban desenfladas. Incluso el cofre tenÃa ramas secas encima. Era evidente que ese coche... llevaba abandonado muchÃsimo tiempo, mi amigo me volteó a ver y solo dijo, creo que nos hicieron perder el tiempo, yo estaba molesto, pensé que quizá el vendedor habÃa puesto fotos viejas para engañar a la gente, saqué el teléfono dispuesto a escribirle,
40:03 pero antes de hacerlo, escuchamos un grito,¿ qué hacen ahÃ?, volteamos al mismo tiempo, A unos 30 metros habÃa una pequeña casa hecha de láminas oxidadas y tablas de madera. Era una construcción muy humilde. Frente a ella salió un anciano. DebÃa tener cerca de 90 años. Caminaba encorvado, con dificultad, pero llevaba una escopeta entre las manos. Al principio pensé que solo iba a preguntarnos qué buscábamos. Sin embargo... Apenas comenzó a acercarse, empezó a gritarnos cosas sin sentido. ¡Lárguense!¡ Ya les dije que no tengo nada!¡ No me van a robar otra vez! Yo intenté levantar las manos para explicarle lo que estaba pasando, y solamente me dejó decir, Señor, tranquilo, venimos por un carro. Ni siquiera me dejó terminar. Levantó la escopeta apuntándose a nosotros, a lo que mi amigo gritó, ¡Vámonos!
41:08 Retrocedimos unos pasos, pero el anciano siguió avanzando. Cada vez gritaba más fuerte. Se notaba que estaba completamente alterado. No sé si sufrÃa algún problema mental o simplemente vivÃa con miedo constante. Lo único que sé es que no estaba razonando. Y escuché el disparo. La tierra explotó apenas unos metros adelante de nosotros. No esperamos otro tiro. Nos dimos la vuelta y comenzamos a correr. Mientras corrÃamos, escuchábamos al anciano detrás. SeguÃa gritándonos. Rateros, no vayan a llevarse nada. Ya estoy harto de ustedes. Mi corazón iba a mil por hora.
41:53 Solo querÃa llegar a la motocicleta. Por suerte, la habÃamos dejado cerca de la entrada del terreno. Cada quien se subió como pudo. Mi amigo logró encenderla primero. Yo tardé unos segundos porque las manos me temblaban. Al arrancar, escuché un segundo disparo. Esta vez no supe a dónde apuntó. Simplemente no volteé. Solo aceleré lo más rápido que pude por el camino de terracerÃa. No dejamos de manejar hasta regresar a la carretera. Ahà nos detuvimos unos minutos para calmarnos. Los dos seguÃamos temblando. Después de respirar un poco... Decidà escribirle al supuesto vendedor. Le mandé un mensaje lleno de coraje.
42:39 Le reclamé por hacernos ir hasta ese lugar, por poner fotografÃas falsas y por no decir que el terreno estaba habitado. Tardó unos segundos en aparecer que estaba escribiendo. Esperaba alguna explicación. En lugar de eso, apareció un solo mensaje. Una carcajada. Nada más. antes de que pudiera responder llegó un audio duraba apenas unos segundos lo reproduje y lo único que se escuchaban eran varias risas se oÃan claramente voces de muchachos jóvenes uno incluso alcanzó a decir entre carcajadas seguro le salió el viejo después todos comenzaron a reÃr todavÃa más el audio terminó quise volver a escucharlo pero desapareció después desapareció también la conversación completa El perfil dejó de existir.
43:34 Mi amigo y yo nos quedamos en silencio. Poco a poco entendimos lo que probablemente habÃa ocurrido. Alguien habÃa tomado fotografÃas de otro automóvil, habÃa creado un perfil falso y publicaba anuncios con precios irresistibles. Cuando alguien mostraba interés, lo mandaban hasta ese terreno donde vivÃa aquel anciano armado. convencido de que cualquier desconocido querÃa robarle. Ellos solo esperaban la reacción. Tal vez observaban desde algún lugar cercano o quizás simplemente conocÃan perfectamente al viejo y sabÃan cómo iba a reaccionar cuando viera llegar extraños. Lo peor fue pensar que seguramente no fuimos los únicos. Estoy convencido de que esa broma ya la habÃan hecho muchas veces. y sinceramente espero que nunca hayan citado a alguien que respondiera con violencia porque una situación asà pudo terminar en una tragedia desde ese dÃa sigo usando marketplace de vez en cuando solamente pero jamás vuelvo a aceptar una cita en un lugar tan aislado y si una publicación tiene un precio demasiado bueno para ser verdad prefiero seguir buscando porque a veces la intención no es estafarte, a veces solo quieren divertirse, poniendo
45:07 en riesgo la vida de alguien que nunca les hizo nada. Antes que nada, quisiera pedirte que no menciones mi nombre, ni tampoco el nombre de mi universidad. Lo que voy a contar ocurrió cuando estudiaba medicina, hace ya bastantes años. Hasta el dÃa de hoy no he podido encontrar una explicación lógica para todo lo que pasó, y sinceramente espero que nadie más cometa el mismo error que yo hice.
45:52 Cuando iba en segundo año de la carrera, llevábamos anatomÃa humana, Era una de las materias más difÃciles y el profesor insistÃa mucho en que no bastaba con estudiar únicamente los libros. Nos recomendó conseguir un esqueleto anatómico de resina o de plástico para practicar en casa la ubicación de los huesos y las inserciones musculares. No era obligatorio, pero sà muy recomendable. El problema era el precio. en las tiendas de material médico, costaban demasiado para un estudiante, algunos compañeros consiguieron modelos usados, otros se cooperaron entre varios para comprar uno, pero yo no podÃa darme ese lujo, asà que hice lo que cualquiera hace hoy en dÃa, cuando busca algo más barato, entré a Marketplace, después de varios dÃas, apareció una publicación que parecÃa perfecta, el tÃtulo decÃa, esqueleto anatómico completo para estudiante de medicina. Las fotografÃas mostraban un esqueleto colgado de un soporte metálico. Se veÃa bastante bien y el precio era casi la mitad de lo que costaba uno nuevo.
47:12 Le envié mensaje y el vendedor respondió enseguida. Le pregunté si era de resina y me contestó que sÃ. Incluso me aseguró que lo habÃa usado cuando estudiaba enfermerÃa y que ya no lo necesitaba. Todo sonaba bastante normal, hasta que le pregunté dónde podÃamos vernos. Su respuesta fue extraña. Me dijo que trabajaba como cuidador nocturno en un panteón y que solo podÃa entregarlo ahÃ, a las 10 de la noche, cuando terminara unas labores. Sé que debà cancelar en ese momento, pero la necesidad pudo más que la desconfianza. acepté, esa noche llegué al cementerio unos minutos antes de la hora acordada, las rejas estaban cerradas, solo habÃa una lámpara vieja iluminando la entrada, esperé alrededor de 5 minutos, entonces escuché que alguien abrió una puerta desde el interior, un hombre de unos 60 años salió, cargando una caja larga de madera, vestÃa de ropa de trabajo, botas llenas de tierra y una linterna colgada en el cinturón. Se acercó sin decir una sola palabra, dejó la caja sobre una banca, la abrió lentamente y lo primero que pensé fue que el supuesto esqueleto de plástico estaba increÃblemente bien hecho. Hasta que vi el color
48:44 de los huesos. No eran blancos como la resina, tenÃan manchas oscuras, pequeñas grietas y Algunas partes conservaban restos de tierra seca. Sentà un escalofrÃo. Tomé un hueso con cuidado. Pesaba mucho más de lo que deberÃa pesar una pieza de plástico. Le pregunté al hombre si realmente era un modelo anatómico. Y él sonrió. No, chico, no lo es. Son de verdad. Me quedé inmóvil. Pensé que estaba bromeando. Le pregunté dónde los habÃa sacado. y su respuesta fue todavÃa peor, no te preocupes por eso, aquà sobran, señaló hasta el interior del cementerio mientras lo decÃa, la verdad no supe qué decir, sentÃa que debÃa irme inmediatamente, pero también pensé que quizá eran restos antiguos, utilizados para enseñanza, y que el hombre simplemente hablaba de una forma muy extraña, mientras dudaba, él cerró la caja, y me dijo llévatelos, Te servirán más que a ellos. TodavÃa hoy me avergüenza reconocerlo.
49:55 Terminé comprándolos. Durante todo el camino a mi departamento, sentÃa un peso en el pecho. No estaba tranquilo. Al llegar dejé la caja junto al escritorio donde acostumbraba estudiar. No abrà los huesos nuevamente. Solo pensé que al dÃa siguiente investigarÃa qué hacer con ellos. Esa madrugada me despertó un ruido. como si alguien caminara lentamente por la sala. Abrà los ojos. Mi departamento estaba completamente oscuro. Escuché otro paso y después otro. En ese momento encendà la luz, pero no habÃa nadie.
50:37 Revisé todas las habitaciones. La puerta seguÃa cerrada por dentro. Las ventanas también. Me convencà de que todo habÃa sido producto del cansancio. Pero al apagar la luz... Vi una sombra cruzar el pasillo. No caminaba. Se deslizaba. Cuando encendà nuevamente, ya no habÃa nada. A la noche siguiente, para mi mala suerte, comencé a escuchar voces. Primero eran murmullos. No entendÃa qué decÃan. Solo parecÃan varias personas hablando al mismo tiempo desde otra habitación. Pensé que provenÃan de los vecinos.
51:18 Hasta que escuché mi nombre. Muy despacio, venÃan justo detrás de mÃ. SentÃa el aliento helado en la nuca. Volté de inmediato, pero no habÃa nadie. Dormà con todas las luces encendidas. Los dÃas siguientes fueron peores. Cada vez que pasaba enfrente de la caja donde estaban los huesos, tenÃa la sensación de que alguien me observaba. Incluso evitaba mirar hacia allá. Una madrugada tuve el sueño más horrible de mi vida. Estaba caminando dentro del mismo cementerio. HabÃa niebla. No veÃa el final de los pasillos. De pronto una tumba comenzó a abrirse lentamente. De entre la tierra salió un cadáver completamente cubierto de lodo. No tenÃa ojos. Solo dos cavidades negras. Extendió los brazos hacia mÃ. Intenté correr.
52:18 pero no pude moverme, el cadáver sujetó mi tobillo, y comenzó a jalarme hacia la fosa, y mientras me arrastraba, repetÃa y repetÃa una frase, devuélveme, devuélveme, devuélveme, desperté gritando, empapado en sudor, miré inmediatamente hacia la caja, esta seguÃa cerrada, pero jurarÃa, que estaba unos centÃmetros más cerca de mi cama, Ese fue el momento en que decidà deshacerme de todo. Esperé hasta la noche siguiente, metà nuevamente los huesos en la caja, regresé al cementerio, pero no querÃa volver a ver al cuidador. Asà que rodé la barda hasta encontrar una parte donde pude entrar sin hacer mucho ruido. Caminé entre las tumbas, iluminándome únicamente con la lámpara del celular.
53:14 recordaba aproximadamente el lugar por donde habÃa salido el hombre aquella misma noche vi una tumba muy antigua la tierra alrededor parecÃa removida al parecer tenÃa poco tiempo de esto sin pensarlo más comencé a acabar con las manos coloqué cuidadosamente cada uno de los huesos luego los cubrà nuevamente con tierra mientras terminaba de taparlos sentà una extraña tranquilidad como si el ambiente hubiera cambiado por completo, el viento dejó de soplar, los ruidos desaparecieron, todo quedó en silencio, corta, todo quedó en silencio, no miré hacia atrás, salà del cementerio tan rápido como pude, nunca volvà a ver al cuidador, ni encontré nuevamente aquella publicación, el perfil habÃa desaparecido, en lo más extraño de todo, es que desde aquella noche en que devolvà aquellos huesos, jamás volvió a aparecer una sombra en mi departamento. Nunca más escuché voces y jamás volvà a tener aquella pesadilla. Unos dÃas después terminé comprando un esqueleto de resina en una tienda de material médico.
54:35 Me costó mucho más caro, pero aprendà una lección que nunca voy a olvidar, que preferÃa gastar todo ese dinero a tener que estar lidiando con el espÃritu de un muerto. Saludos a toda la comunidad. Mi nombre es Verónica Correa. Mi experiencia es la siguiente. Cuando yo tenÃa aproximadamente algunos siete años, que te digo, ya fue hace mucho tiempo, Alex, acostumbraba todas las noches cuando me encontraba en mi pueblo a salir en compañÃa de mi abuelo. Mi abuelo todas las noches iba por sus vacas y sus borregos. Ãl los llevaba durante el dÃa allá a pastar por los montes lejanos al pueblo y ahà los dejaba. Las vacas y los borregos son animales muy inteligentes, al menos los de él. No se dejaba que demás personas los agarraran, ni tampoco que se los llevaran. Y también está decir que tampoco eran animales que fueran brusco con las personas.
55:58 Es decir, no eran bravos, no perseguÃan a la gente, ni nada de eso. Y es más, las tenÃa marcadas. Los habitantes del pueblo conocÃan muy bien su ganado y sabÃan que no tenÃa nada de qué preocuparse. Yo siempre lo acompañaba cuando iba por este... por eso de las ocho de la noche, cuando los animales ya estaban llenos de comer tanto pasto. Yo y mi abuelo nos arreglábamos. Ãl iba en su caballo y yo iba en un potrillo. Un caballo que estaba en proceso de crecimiento, obviamente. Yo lo habÃa atendido desde que era pequeña, asà que el caballito me hacÃa mucho caso. Y me cargaba con mucha facilidad ya que yo tenÃa siete años. Prácticamente no pesaba nada.
56:39 Y comenzamos ese viaje como todas las noches. Por aquel camino muy solitario. Era un camino de terracerÃa. Para las ocho de la noche. Ya habÃa penumbra total. No habÃa ni un solo faro de luz. La única luz que tenÃamos era la luz de la luna. Pero no nos importaba. Ãramos personas de rancho y habÃamos crecido con ese... ambiente no nos incomodaba la negrura de la noche para nosotros era muy común pero una vez que llegamos a donde estaban las vacas y los becerros que algunos cuantos ya se encontraban pues recostados en el pasto haciendo digestión yo me percaté de algo que era muy inusual vi que entre las sombras de las vacas habÃa una sombra que se la pasaba bailando era la sombra de un humano Un humano como pequeño. Si te pudiera dar algún tipo de orientación, te dirÃa que era una sombra como de una persona que no medirÃa más de 1.40, pero tampoco menos de 1.20.
57:47 Pero era la sombra de un humano. Para darte más caracterÃsticas, era simplemente como una sombra. No podÃa ver ropa, no podÃa ver pelo. Solamente una sombra, bailando entre las vacas, entre los becerros. Entre el monte... Yo obviamente se la señalé rápidamente a mi abuelo... Y se la señalé con curiosidad... No con miedo... Le dije... Mire abuelo... Allá... Adelante...¿ Qué es?¿ Un niño o una persona? Anda entre las vacas...¿ Qué querrá? Mi abuelo simplemente forzó su mirada... Y empezó a ver por todo el alrededor... Pero... Ãl no veÃa a nadie...
58:31 Nos quedamos ahà parados como unos 15 minutos... Y él me preguntaba una y otra vez,¿ a quién ves?¿ Por dónde lo ves? Y yo le respondÃa,¡ ay abuelito, mire ahÃ! Pero al parecer él no lo podÃa ver. Yo no era una chica que dijera mentiras, asà que mi abuelo sabÃa que no le estaba mintiendo. Ãl simplemente me dijo, voy a chiflarle a las vacas para que ellas se vengan, y tú te vienes conmigo atrás. No te vayas adelante. Ellas seguÃan. Yo tenÃa la costumbre, Alex, de siempre irme adelante mientras que mi abuelo se iba hasta atrás. Me gustaba dirigir a los animales, a pesar de que estos no lo ocuparan. Ahà me gustaba ir adelante siempre. Asà que noté algo rara la actitud de mi abuelo, pero, a final de cuentas, le hice caso. No querÃa desobedecerlo.
59:24 Separaron todos los animales y comenzaron a caminar por aquel camino. Yo me fui con mi abuelo. y cuando estábamos cabalgando, él me preguntó nuevamente,¿ ves aquella sombra? Yo le dije que sÃ. Aquella sombra que habÃa visto entre el monte no se habÃa quedado allá. VeÃa que la persona venÃa con los animales, igualmente, corriendo de un lado para el otro, incluso dando saltos como si estuviera haciendo algún tipo de baile. Mi abuelo en ese momento me dijo, mi niña, Vamos a ponernos a rezar. Tú te sabes rezos, ¿verdad? Yo le dije que sÃ, pero¿ por qué Ãbamos a ponernos a rezar en ese momento? Ãl simplemente me dijo con una sonrisa que era para que no nos pasara nada en el camino y para darle gracias a Dios de que este dÃa habÃa salido muy bueno en cosas de venta.
1:00:22 Yo le hice caso, pues era muy inocente. Ahora me doy cuenta que mi abuelito Me decÃa esto para que no me alertara, ni mucho menos tuviera miedo. Empezamos a rezar los dos juntos. Y después de un par de rezos, nos quedamos callados y después comenzamos a platicar entre nosotros. Cuando él de nuevo me dijo, Mi niña,¿ sigues viendo aquella sombra? Yo le dije que en ese momento no, pero cuando pasaron unos minutos, la pude ver nuevamente. Le dije otra vez a mi abuelo, mire. Ahà está, ahora está hasta adelante, entre los primeros bueyes que van allá.
1:01:05 Mi abuelo me dijo de nuevo, vamos a ponernos a rezar otra vez, hija, ándale, para darle gracias a Dios. Nos pusimos a rezar nuevamente, Alex, y asà llegamos a la casa. Yo sabÃa que algo extraño habÃa pasado aquel dÃa, pues, mi abuelo no me dejó ir con él las noches siguientes. Ãl me decÃa que simplemente era muy tarde. y no querÃa que me pasara algo allá por la noche. Yo obviamente me sentà muy triste, pero al paso de una semana volvà a ir con él, y esta vez pasó como una noche normal. Yo encabecé a los animales y aquella sombra jamás la volvà a ver. Esto quedó simplemente como una experiencia curiosa, pero al pasar los años y preguntarle a mi abuelo Sobre esta experiencia que habÃamos tenido ambos...
1:02:01 En aquel camino, en aquel monte... Me dijo que no me habÃa llevado por mi propia seguridad... Ãl sabÃa muy bien que demás ganaderos... Y también habitantes del rancho decÃan... Que por esos montes... Se veÃan cosas extrañas... Extrañas apariciones... De entes... Sumamente oscuros... Algunos otros habitantes... iban más allá diciendo que en aquellos caminos y en aquel monte, se aparecÃa el mismÃsimo diablo, que aquella sombra que vi, probablemente no era una persona, él simplemente no me quiso alertar aquella noche, y que por los dÃas siguientes, se trajo todo su ganado más para acá, ya no fue ni lo llevó a aquellos montes tan lejanos, en los cuales crecÃa un pasto muy verde y también algunos secos, que le sirvÃa al ganado para alimentarse, pero no importaba, porque cuando tú metÃas a tu ganado en aquella zona, aquel monte se cobraba una parte de tu ganado. Y bien se lo habÃan dicho a mi abuelo, pero él no creÃa en esto. Bastó con la experiencia que vivà yo con él, y también que al pasar dos dÃas, dos de sus vacas fallecieron. Que tomó en cuenta que aquellas cosas que se decÃan de aquel monte, No eran leyendas.
1:03:26 Aquel sitio, verdaderamente, estaba embrujado. Mi nombre es Joel Anastasio. Mi experiencia... La vivà junto con mi compadre. Esta historia tiene aproximadamente algunos siete años, cuando en ese entonces yo y él aún vivÃamos en nuestro pueblo. Casi era como de madrugada. Nos habÃamos quedado en la parcela cerca de algunas cuatro o cinco horas más, debido a que tenÃamos mucho trabajo acumulado y también tenÃamos uno que otro problema.
1:04:17 VenÃamos por aquel camino de terracerÃa, con monte a ambos lados. Era una costumbre para nosotros igualmente cada fin de semana. No tenÃamos miedo, Alex. Y tampoco somos supersticiosos, asà que... No quiero que piensen que somos de las personas de los ranchos que... Creen brujas, fantasmas, leyendas. Para nada, nosotros no somos de ese tipo de personas. Por aquel camino solamente estábamos platicando acerca de nuestras familias... De los problemas que traÃamos en aquel momento... y de cómo nos habÃa ido en las ventas, y por aquel camino, en el que gobernaba una oscuridad absoluta, solamente se escuchaba nuestra plática, el viento, y los grillos, cuando en eso, que Ãbamos cabalgando cada uno en su caballo, vemos ahà a la lejanÃa, allá por donde se pierde el camino, que se va acercando una silueta, es una silueta también, más o menos grande, y conforme pasan los minutos, Y aquella silueta se va acercando.
1:05:24 Distinguimos que es un jinete. Igual viene con su caballo y él encima con un sombrero. Pensamos tal vez que era algún conocido del pueblo. Pues allá todos nos conocemos. Pero conforme se va acercando, vemos que viene en absoluto silencio. Algo extraño. Nosotros seguimos platicando. Y en ese momento nos percatamos que los caballos que traÃamos... se comportan de una manera muy extraña, o sea, empiezan como que, a no querer caminar, empiezan como a ponerse nerviosos, hacemos lo que podemos para que estos sigan, pero es notable que están nerviosos, que están asustados, y estos caballos, créeme, casi jamás se ponÃan asÃ, aquel jinete extraño, casi estaba al borde de chocar con nosotros, e hizo un movimiento extraño porque obviamente si tú ves a dos personas que vienen a caballo y vienen platicando entre sÃ, obviamente tú pasas por un lado, bueno este jinete no lo hizo, este jinete siguió adelante, tanto asà que pasó en medio de nosotros, los caballos se hicieron a un lado y lo dejaron pasar, y justamente cuando estaba pasando en medio de nosotros lo reconocimos, Aquel caballo estaba transportando a un viejo conocido, un viejito llamado Don Chencho. Don Chencho siempre traÃa ese caracterÃstico sombrero y esa caracterÃstica chamarra que lo reconocÃa fácilmente a la distancia.
1:06:57 Su cara, su barba, lo reconocimos inmediatamente. El caso aquÃ, Alex, el caso extraño, es que Don Chencho para ese momento llevaba de fallecido cerca de cinco años. Pero en aquel momento, en aquel instante te puedo decir que esto no lo recordamos y no sé por qué. Tal vez fue un momento que nos agarró desprevenidos. No nos acordamos que Don Chencho para ese momento no estaba vivo. Entonces le hablamos. Le dijimos, Don Chencho,¿ para dónde va?¿ Y por qué va tan solo? Te digo, te repito, eran como la una de la madrugada. Don Chencho simplemente se detuvo, se volteó y nos saludó. Nos dijo que iba a ver a su madre, que al rato volvÃa al pueblo, pero que fuéramos con cuidado. Solamente lo saludamos, nos echamos unas risas y seguimos. Mira cómo son las cosas. No recordábamos que él habÃa fallecido, pero recordábamos muy bien todas aquellas actitudes, aquellos hábitos que tenÃa Don Chencho. Y es que él siempre iba al cementerio a visitar a su madre. Y cada vez que iba al cementerio, siempre decÃa lo mismo.
1:08:10 Voy a ver a mi mamá. Obviamente la señora ya estaba enterrada, y el camino, precisamente, llevaba al cementerio del pueblo. Pero pasaron como unos dos minutos cuando caÃmos en cuenta. Nos volteamos, como si al mismo tiempo nos hubiéramos dado cuenta los dos, y nos dijimos al instante, Don Chencho no está vivo. Cuando volteamos, otra vez a ver el camino, que porque era recto, era más que obvio que tenÃamos que verlo ahà a la distancia, pues... No le habÃamos dejado tanto tiempo como para perderlo de vista. Vimos que la silueta ya no se encontraba. Don Chencho habÃa desaparecido.
1:08:51 Inmediatamente en ese momento Alex nos recorrió un escalofrÃo a los dos por todo el cuerpo y empezamos a galopar. Empezamos a hacer que los caballos corrieran y recordamos el instante en el que los caballos se ponÃan nerviosos. Era más que obvio que ellos estaban sintiendo algo. Ellos tenÃan miedo, porque sabÃan que aquella noche no estábamos interactuando con algo terrenal. Esa noche vimos el fantasma de Don Chencho, que incluso en ese momento, a pesar de pasar los años, él seguÃa yendo al cementerio a visitar a su madre. Después de esta experiencia, Alex, tanto yo como mi compadre, no volvimos a quedarnos tantas horas en la parcela. Tan pronto eran las ocho o nueve pasadas, decidÃamos irnos. TenÃamos miedo de volver a encontrarnos con Don Chencho.
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