July 7, 2026

1 Hora de Relatos Reales del Turno de Noche que te dejaran pesadillas

1 Hora de Relatos Reales del Turno de Noche que te dejaran pesadillas
1 Hora de Relatos Reales del Turno de Noche que te dejaran pesadillas
La Cripta Embrujada
1 Hora de Relatos Reales del Turno de Noche que te dejaran pesadillas
relatos aterradores en el turno de noche, que van desde apariciones con criaturas del infierno, hasta almas aberrantes que no pueden descanzar en paz.

0:00 Trabajar en un cine puede ser para algunos muy divertido, para otras personas un trabajo de suma curiosidad, pero para los que en verdad trabajan ahí, saben que de vez en cuando se escuchan extraños ruidos. No es la primera vez que me mandan una experiencia que sucede en los cines.¿ Esto a qué se deberá? Muchas personas dicen que los lugares donde más se acumula gente Es donde más probabilidades hay de que cuando apaguen las luces sucedan cosas paranormales. Tales como cines, supermercados, centros comerciales.¿ Esto a qué se debe?

0:45 Se debe a que muchas personas dicen que algunas de estas personas que asisten llevan energías. Energías de diferentes lugares. Tal vez ellos mismos cargan con entes... Con este tipo de vampiros energéticos Tal vez vienen de un cementerio Tal vez incluso hicieron brujería Todas estas personas van a estos lugares Esa esencia podríamos decirlo En este tipo de lugares Lo que le pasó a nuestro amigo No es un evento aislado Él se encontraba Cerrando finalmente el cine En compañía de otros compañeros Cuando de repente empezaron a escuchar Unos ruidos muy extraños unos ruidos que parecían de niños.

1:34 Pero al ir a ver a la sala de donde provenían aquellos ruidos, se encontraron con que lo que estaba sentado en aquellas butacas no eran niños, era algo mucho más oscuro y también demoníaco. Su historia es la siguiente. Hola Alex, mi nombre es Eduardo, tengo 25 años y hace algunos años trabajé en un cine ubicado dentro de una plaza comercial en el estado de Puebla. Entré cuando estaba estudiando la universidad porque necesitaba un empleo de medio tiempo.

2:24 Siempre me gustó el ambiente del cine, sobre todo porque pensaba que sería un trabajo tranquilo, lo que nunca imaginé fue que las funciones terminarían siendo la parte más normal del día. Lo verdaderamente extraño comenzaba cuando el último cliente abandonaba el lugar, y nos tocaba cerrar el complejo. Lo que voy a contar te ocurrió en 2021, y aunque ya no trabajo ahí, todavía hay noches en las que recuerdo aquellas dos niñas sentadas hasta el fondo de una de las salas. Cuando entré a trabajar, me asignaron principalmente la dulcería.

3:07 Con el paso de los meses, aprendí a hacer de todo, limpiar salas, revisar boletos, ayudar con el proyector cuando era necesario, y de vez en cuando, quedarme hasta el cierre. Los turnos nocturnos eran los más pesados. La última función terminaba cerca de la una de la mañana, después de que salía el último cliente. Comenzaba el verdadero trabajo. Había que recoger palomitas, vasos, refrescos, barrer las alas, trapear, apagar proyectores, cerrar cajas. Era común terminar cerca de las tres de la mañana. Aquella noche solamente nos habíamos quedado tres empleados, mi compañera Carla y mi amigo Iván. El guardia de seguridad hacía rondines por toda la plaza. así que durante varios minutos estábamos completamente solos. Terminamos de limpiar las primeras salas sin ningún problema. Todo iba normal, hasta que llegamos al pasillo donde estaban las últimas dos salas de cine.

4:18 Mientras barría el pasillo, escuché un golpe. Era un golpe seco, como si alguien hubiera dejado caer una butaca. Los tres levantamos la cabeza al mismo tiempo. Carla preguntó enseguida,¿ escucharon eso? Iván asintió, el ruido había venido claramente de la sala 8, lo extraño es que esa función había terminado hace más de 40 minutos, yo mismo había revisado que no quedara nadie, pensamos que quizá algún cliente se había quedado dormido, no sería la primera vez, así que tomé una linterna y abrí la puerta. La sala estaba completamente oscura. Solo permanecían encendidas las pequeñas luces que marcaban las escaleras. Alumbré lentamente hacia las filas, pero no había nadie. Yo grité en la sala,¿ hay alguien aquí? Pero nada más que silencio.

5:20 Éramos los tres. Revisamos fila por fila y no encontramos absolutamente a nadie. Volvimos al pasillo convencidos de que el ruido había sido alguna lámina del techo o alguna butaca que se había movido sola, seguimos trabajando, cinco minutos después volvió a escucharse, esta vez fueron varios golpes seguidos, como si alguien estuviera caminando entre las filas, nos quedamos completamente inmóviles, el sonido duró apenas unos segundos, después volvió el silencio, recuerdo que incluso Iván hizo una broma para romper la tensión, pero ninguno se rió, había algo raro, regresamos a la sala 8 otra vez, la puerta seguía cerrada, la abrimos lentamente, pero nada, todo permanecía igual, revisamos otra vez, pero no había ni una sola persona, terminamos de limpiar las demás salas intentando ignorar lo ocurrido, cuando ya solo faltaba apagar las luces del pasillo, escuchamos algo diferente, esta vez no fueron golpes, sino que fueron risas, dos risas infantiles, muy bajitas, como si dos niñas estuvieran platicando, esta vez no hubo duda, el sonido provenía nuevamente de la sala 8, nos miramos los tres,

6:51 pero ninguno quería entrar, pero tampoco podíamos dejar el lugar sin revisar, respiré profundo, empujé la puerta, y alumbré hacia el interior, al principio no vi nada, después levanté la lámpara hacia las últimas filas, fue entonces, cuando pude verlas, dos niñas, sentadas hasta atrás, una junto a la otra, dándonos completamente la espalda, llevaban vestidos claros, el cabello, les llegaba casi hasta la cintura, permanecían inmóviles, no parecían estar viendo la pantalla, solo estaban sentadas, sin hacer ni un solo ruido, Carla habló primero, niñas, ya cerramos, necesitamos que salgan, pero ninguna respondió, Iván levantó la voz un poco, tal vez ya para forzarlas a salir,¿ que acaso no escucharon?, tienen que irse, pero las niñas tampoco contestaron, Seguían completamente inmóviles.

8:00 Pensé que quizá estaban asustadas o que se habían quedado dormidas. Así que decidí acercarme. Mis compañeros se quedaron observando varios escalones más abajo. Mientras subía, sentía un nerviosismo extraño. No sabría explicar por qué. Las niñas seguían sin moverse. Cuando llegué a la última fila, quedé justo detrás de ellas. y me percaté de que éstas no respiraban, ni siquiera movían el cuello. Extendí lentamente la mano y toqué el hombro de la niña que estaba más cerca. En cuanto la toqué, las dos giraron la cabeza exactamente al mismo tiempo.

8:44 No movieron el cuerpo, solamente el cuello. Lo suficiente para mirarme. Sentí que todo mi cuerpo se paralizó, porque ahí pude ver que sus ojos eran completamente negros... no tenían iris... no tenían parte blanca... solamente oscuridad... una oscuridad profunda... como si sus ojos fueran dos agujeros... la piel... era demasiado pálida... y las dos sonrieron lentamente... no dijeron una sola palabra... solo me miraban... retrocedí de inmediato... tropecé con uno de los escalones... y caí de espaldas Iván corrió a ayudarme al verme completamente pálido volteó hacia las niñas y comenzó a gritar Carla también las vio los tres salimos corriendo de la sala nunca habíamos corrido tan rápido llegamos hasta el lobby completamente agitados justo en ese momento apareció el guardia de seguridad al vernos tan alterados nos preguntó que había pasado intentamos explicarle y este al principio creyó que era una broma, pero al ver nuestras caras de susto, decidió acompañarnos, regresamos los cuatro, el guardia entró primero, nosotros detrás de él, la sala estaba completamente vacía, las últimas filas ya no tenían a nadie, revisamos debajo de los asientos,

10:16 los pasillos, las salidas de emergencia, no había rastro de las niñas. El guardia pensó que alguien nos había querido jugar una broma. Pero había un problema. Las cámaras del pasillo nunca registraron que alguien entrara o saliera de la sala. Esa noche terminamos de cerrar lo más rápido posible. Al día siguiente contamos lo ocurrido al gerente. Él simplemente nos dijo que probablemente el cansancio nos había hecho imaginar cosas. Pero sin embargo... Los ruidos no dejaron de escucharse. Durante los siguientes meses era común que, después de la última función, se escucharan pasos, golpes, risas infantiles o el sonido de las butacas bajándose solas. Cada vez que ocurría, revisábamos la sala 8.

11:12 Nunca encontramos a nadie. Jamás volvimos a ver a aquellas niñas. Pero tampoco dejamos de escuchar los ruidos. Tiempo después, renuncié para dedicarme de lleno a mi carrera. Hace algunos meses coincidí con Iván. Sigue trabajando en ese mismo cine. Le pregunté si alguna vez habían vuelto a aparecer las niñas, pero él me respondió que no. Pero me dijo algo que todavía me pone la piel de gallina. Alex, ahora cuando los empleados escuchan ruidos provenientes de la sala 8, después de todo el cierre, ya nadie entra solo siempre esperan a que llegue el guardia y aún así cuando revisan las cámaras de seguridad en ocasiones aparece algo muy extraño durante apenas un segundo en la última fila se distinguen claramente dos pequeñas siluetas sentadas una al lado de la otra mirando fijamente hacia la pantalla apagada lo más inquietante es que cuando los empleados entran a revisar inmediatamente después, la sala siempre está completamente vacía. Y desde esa noche entendí que hay lugares donde el verdadero espectáculo comienza cuando termina la última función. La siguiente historia nos va a

12:46 poner en una situación muy difícil. Para muchos... El trabajo de noche es pesado. Lo cual solamente lo aliviana cuando uno está acompañado, ¿no? Cuando tiene más compañeros con que platicar. O simplemente para no estar solo en el silencio de la noche. Hay algunos establecimientos en los que esto no es posible. Establecimientos en donde solamente una persona se queda cuidando de noche. Y no estoy hablando de veladores. Nuestro amigo... era joven en aquel tiempo andaba en sus veintes y estos eran de sus primeros trabajos para su mala suerte le tocó cubrir un turno nocturno en una tienda de abarrotes la cual abría todo el día y toda la noche se encontraba solo aquella noche de tormenta cuando de pronto algo le hizo una visita una visita mórbida que empezaron con golpes en el techo de lámina y que poco a poco cambió a una experiencia perturbadora. Una criatura muy temida en los ranchos le hizo una visita. Por suerte, él actuó rápido y vivió para contarlo. Su historia es la siguiente. Hola y buenas noches a todos, mi nombre

14:25 es Samuel y soy de un municipio pequeño del estado de San Luis Potosí. Lo que voy a contarte ocurrió cuando tenía 20 años y trabajaba en una tienda de abarrotes que permanecía abierta las 24 horas. Durante el día era un lugar muy concurrido, pero en las madrugadas... Solamente atendíamos por una pequeña ventanilla con una reja. Siempre pensé que las historias que la gente contaba sobre brujas eran simples leyendas de pueblo. Hasta la noche en que vi una con mis propios ojos. Desde entonces, nunca más acepté cubrir un turno nocturno en aquella tienda. La tienda estaba ubicada casi a la salida del pueblo. Era un negocio grande. Vendíamos desde despensa hasta alimento para animales, herramientas y productos de limpieza.

15:29 Por las noches únicamente se quedaba un empleado. Esa semana me tocó cubrir el turno porque uno de mis compañeros había enfermado. No me molestó. Pagaban un poco más por trabajar de madrugada. Aquella noche comenzó a llover desde temprano. Al principio era una lluvia ligera, pero conforme avanzó la noche, se convirtió en un verdadero aguacero. El agua caía con tanta fuerza que apenas podía escuchar la televisión que tenía encendida detrás del mostrador. Las calles quedaron completamente vacías. Nadie salía.

16:11 Las únicas personas que llegaron en aquel turno fueron dos conductores que compraron café y siguieron su camino. después de la una de la mañana el pueblo parecía abandonado la lluvia golpeaba las láminas del techo con tanta fuerza que el ruido era constante estaba acomodando mercancía cuando escuché algo diferente algo diferente a las gotas de lluvia que impactaban en la lámina era un golpe muy fuerte y venía desde el techo era como si hubieran dejado caer algo con mucha fuerza levanté la vista Pensé que quizá alguna rama había caído. Seguí trabajando, pero cinco segundos después volvió a escucharse. Esta vez fueron dos golpes, como si alguien hubiera saltado sobre la lámina. Me quedé completamente inmóvil. Era imposible.

17:10 La lluvia era tan intensa que nadie subiría al techo en esas condiciones. Intenté convencerme de que era el viento. pero entonces escuché claramente unos pasos. Eran pesados y lentos. Caminaban de un extremo al otro del techo. La lámina rechinaba con cada pisada. En ese momento me invadió un escalofrío. Miré por la ventanilla, pero no había nadie afuera. Solamente estaba la lluvia cayendo con violencia. Los pasos continuaban. Después se detuvieron justo encima de mí Y entonces en ese momento, escuché una carcajada. Era una risa aguda y larga, que parecía provenir del mismo techo. Se me heló la sangre.

18:04 Apagué la televisión. Quería asegurarme de que no estaba imaginando cosas. El silencio dentro de la tienda hizo que la risa se escuchara todavía más clara. No era una persona riéndose en la calle. Estaba arriba. sobre las láminas, respiré profundo, pensé que quizá algún muchacho del pueblo estaba haciéndome algún tipo de broma, tomé un impermeable, una linterna y salí por la puerta trasera, la lluvia me empapó inmediatamente, el agua corría por todos lados, al costado del edificio había una escalera metálica que utilizábamos cuando era necesario limpiar el techo, Subí lentamente. Cada escalón rechinaba. Mientras ascendía, seguía escuchando los pasos y aquella mórbida risa. Cuando mi cabeza quedó encima del borde de la azotea, la pude ver. A unos diez metros de mí, estaba de pie. No era una mujer normal. Era demasiado alta, extremadamente delgada. Su piel era grisácea como si estuviera cubierta de ceniza. El cabello negro se desplazaba por encima de sus hombros y estaba completamente mojado por la lluvia. Tenía los brazos demasiado largos y permanecía encorvada, observándome. Durante unos segundos, ninguno de los dos

19:39 se movió. Pensé que el miedo me estaba haciendo ver cosas, hasta que aquella mujer sonrió. Una sonrisa enorme y bastante diabólica, antinatural, después soltó una carcajada tan fuerte, que aún puedo recordarla ahora, retrocedió un paso, ella inclinó la cabeza hacia un lado, y comenzó a caminar, si pudiera decir que caminó, porque más bien, se desplazaba dando pequeños saltos, cada vez más rápidos, venía directamente hacia mí, quise bajar de la escalera, Pero ya era demasiado tarde. La mujer dio un último salto y se abalanzó sobre mí. Solté la linterna y perdí el equilibrio. Caí desde la escalera hasta el suelo. Por alguna razón tuve suerte. Caí sobre un montón de costales vacíos que estaban junto a la pared. El golpe fue fuerte, pero no me rompí nada. Me levanté inmediatamente, corrí hacia la tienda, entré y cerré la puerta. Bajé las cortinas metálicas, puse el seguro, apagué todas las luces del frente y aguardé.

20:54 Mi respiración era tan agitada que apenas podía pensar. Y fue entonces que comenzó. Escuché como algo caía sobre el techo otra vez. Después vinieron los golpes. Cada vez más fuertes, las láminas vibraban. Era como si aquella cosa estuviera corriendo de un lado hacia el otro. Después... Empezó a golpear las cortinas metálicas, las del frente, las laterales, incluso la puerta trasera. Todo esto lo hacía mientras se reía. Jamás había escuchado una risa tan horrible. No parecía humana. Saqué mi teléfono con las manos temblando. Llamé a mi abuelo.

21:40 Él vivía en un rancho a unos 15 minutos del pueblo. Contestó casi de inmediato. Le expliqué. al menos como pude, lo que estaba ocurriendo en ese instante, hubo unos segundos de silencio, luego me dijo solamente, no salgas por nada del mundo, ponte a rezar, ya voy para allá, le pregunté que cómo iba a venir en medio de aquella tormenta, y él me respondió muy rápido, en caballo mijo, ahí voy para allá, y colgó, nunca olvidaré la siguiente media hora, Me quedé sentado detrás del mostrador, mientras los golpes seguían escuchándose sobre el techo. En ocasiones, parecía que aquella mujer caminaba alrededor del edificio. Después golpeaba las cortinas. Luego regresaba al techo. Y se volvía a carcajear. Había momentos en los que el silencio duraba unos segundos. Yo pensaba que ya se había ido, y entonces, de nuevo... Volví a caer con fuerza sobre las láminas, hasta que de repente todo terminó. Simplemente dejé de escuchar aquellos golpes. La lluvia seguía cayendo, pero ya no se escuchaba nada. Ni risas, ni tampoco golpes. Permanecí inmóvil, sin atreverme a mover una sola cortina. Unos quince minutos después, escuché relinchar un caballo.

23:12 Era mi abuelo. salí cuidadosamente, él estaba empapado, traía una lámpara de petróleo y un rosario en la mano, además de también su machete y una fusca que guardaba siempre abajo de su cama, revisamos todo alrededor de la tienda, pero no había absolutamente nadie, subimos al techo y tampoco encontramos nada, ni huellas, ni marcas, solo las láminas dobladas en varios puntos, como si algo muy pesado hubiera estado saltando sobre ellas. Mi abuelo no dijo mucho, solo hizo una oración, y antes de irse me dijo algo que jamás olvidaré. Tenga cuidado, mijo, porque hay noches en las que ciertas cosas buscan que les abras la puerta. Tú no lo hiciste y por eso te dejó. A la mañana siguiente les conté todo a los dueños. Pensaron que había exagerado, hasta que subieron al techo. Las láminas estaban hundidas en varias partes, como si alguien hubiera caminado sobre ellas durante horas. Nadie supo explicar cómo ocurrió. Continué trabajando unas semanas más, pero nunca volvió a pasar nada. No volví a escuchar ni una risa, ni ningún otro ruido.

24:39 como si aquella mujer jamás hubiera existido, pero todavía hay algo que no entiendo, cuando mi abuelo llegó, aquella madrugada, su caballo estaba completamente alterado, no dejaba de relinchar, se negaba a acercarse a la tienda, tuvimos que amarrarlo a varios metros de distancia, al día siguiente, mientras barría la entrada del negocio, encontré algo atorado entre la cortina metálica y el piso, era una pluma negra mucho más grande que la de cualquier ave que yo hubiera visto, mi abuelo la observó unos segundos, sin decir una palabra la tomó con un trapo, la arrojó al fuego y esperó a que se consumiera por completo, nunca me explicó por qué y yo tampoco tuve el valor de preguntarle, porque después de aquella noche comprendí que hay cosas que es mejor no intentar entender.¿ A quién de ustedes, criptomaniaco, les ha tocado realizar trabajos retirado?¿ Retirado de la ciudad?¿ Retirado de pueblos? No hablo de trabajos que se van a otro estado a trabajar, lejos de su familia, que también es difícil, sino estoy hablando de esos trabajos que forzosamente te ponen a trabajar en mitad de la nada. los obreros que se dedican a pavimentar carreteras, autopistas, los agricultores,

26:15 las personas que pintan esas autopistas, saben de qué estoy hablando, los ubican kilómetros y kilómetros retirados de cualquier zona, ya sea pintando o haciendo aquellas autopistas, en mitad de la nada, en mitad de sierras y cerros, pues la historia que les tengo hoy esta noche para compartir, Es algo muy parecido. Estos obreros se dedicaban al mantenimiento de trenes y también vías. Ustedes saben que las vías están puestas a veces en mitad de la nada, en mitad del bosque. Bueno, hasta ese tipo de lugares estos obreros tienen que ir. Seguramente han vivido también muchas experiencias, ya que a veces les cae la noche en plena jornada. Tal como esta experiencia.

27:08 Nuestro amigo dice que aquella noche se encontraban trabajando como cualquier noche normal, hasta que de pronto, algo siniestro empezó a caminar entre aquellas vías del tren, y sin previo aviso, los atacó. Su historia es la siguiente. Hola Alex, mi nombre es Raúl, tengo 39 años y durante varios años trabajé en el mantenimiento de vías ferroviarias en diferentes estados de México.

27:53 Debido al trabajo conocí lugares completamente abandonados, estaciones olvidadas, puentes donde ya no pasaban trenes y kilómetros enteros de vías perdidas entre montañas y bosques. Siempre pensé que el mayor peligro eran los accidentes de trabajo o los animales salvajes. Nunca imaginé que lo más aterrador que viviría ocurriría en unas vías donde según los mapas no había absolutamente nadie en varios kilómetros a la redonda. Lo que voy a contarte ocurrió en 2019 y todavía hoy ninguno de los cuatro compañeros que estuvimos ahí quiere volver a mencionar aquella noche.

28:42 Aquella semana nos enviaron a revisar un tramo de vía que llevaba años sin utilizarse. El gobierno había decidido rehabilitarlo para volver a ponerlo en funcionamiento. Nuestro trabajo consistía en revisar la alineación de los rieles, comprobar las uniones, verificar la estabilidad del balasto y asegurarnos de que todo soportaría el peso del primer tren de prueba. Era un buen trabajo, pesado pero bien pagado. Éramos cuatro, mi compañero Víctor, Jesús, el gordo Ramírez y yo. Nos trasladábamos en una camioneta de la empresa cargada con herramientas, generadores, reflectores y equipo de medición. Aquel tramo quedaba prácticamente en medio de la nada.

29:33 Para llegar había que conducir casi una hora por un camino de terracería, No había ranchos, no había postes de luz, ni siquiera señal telefónica. Solamente bosque, cerro y las vías atravesando la oscuridad. Nos dijeron que debíamos trabajar durante la noche, porque al día siguiente por la tarde pasaría el primer convoy de prueba. Todo tenía que quedar listo antes del amanecer. Llegamos cerca de las 10 de la noche. El cielo estaba completamente despejado, la luna apenas iluminaba los árboles, encendimos los reflectores portátiles, cada quien tomó una lámpara de alta potencia y comenzamos la inspección, los primeros kilómetros transcurrieron con normalidad, revisábamos tornillos, durmientes, soldaduras, todo parecía estar en perfectas condiciones, mientras trabajábamos platicábamos para hacer más ligera la jornada, hasta que aproximadamente a la una de la mañana, Víctor dejó de hablar, se quedó mirando hacia el frente, por el mismo eje de las vías, y nos preguntó,¿ Ven eso?

30:54 Preguntó en voz baja, los tres levantamos la vista, al principio yo no distinguí nada, solamente había oscuridad, después vi una silueta, muy lejana, Parecía una persona. Estaba exactamente sobre las vías. Inmóvil. Pensamos que quizá era otro trabajador. Aunque era imposible. Éramos el único grupo autorizado para trabajar esa noche. Jesús levantó la mano y gritó. Buenas noches.¿ Se le ofrece algo? Pero no hubo respuesta. La figura permaneció quieta. El gordo bromeó diciendo... que seguramente era algún cazador, nosotros seguimos observando, y fue entonces cuando la silueta, comenzó a caminar, muy despacio, directamente hacia nosotros, al principio parecía un hombre encorvado, como si llevara mucho peso sobre la espalda, avanzaba arrastrando ligeramente los pies, pero no nos alarmamos, simplemente esperamos a que se acercara, Pero conforme reducía la distancia... Ocurrió algo extraño...

32:11 La figura empezó a enderezarse... Muy lentamente... Como si cada paso... Estirara un poco más su cuerpo... Mientras seguía caminando... Seguía creciendo... Nos quedamos completamente callados... Porque aquello... No parecía una persona... Cuando estuvo aproximadamente... A unos 80 metros... Calculamos que medía más de dos metros y medio. Era exageradamente alto y demasiado delgado. Sus brazos colgaban casi hasta las rodillas. Las piernas eran larguísimas, desproporcionadas.

32:51 Cada paso parecía imposible para un ser humano. El silencio se volvió absoluto. Ni siquiera se escuchaban los insectos. Solamente escuchábamos el sonido de sus pies golpeando los durmientes. Víctor tomó el reflector más potente y apuntó directamente hacia la figura. La luz la iluminó por completo. Fue entonces cuando sentí que la sangre se me helaba. No tenía rostro. Donde debía de estar la cara, solamente había una superficie completamente lisa. Sin ojos, sin nariz. Sin boca. Solamente piel. Una piel muerta.

33:36 Jesús soltó la lámpara. El gordo estaba que no lo podía creer. Ninguno entendía que estaba viendo. La criatura dejó de caminar. Permaneció inmóvil unos segundos. Y después se inclinó. Y comenzó a correr. Jamás había visto algo moverse así. No corría como una persona. Sus piernas se encorvaron. sus brazos, los puso contra el piso, y empezó a atacar, a caminar como una especie de araña, en cuestión de segundos, había reducido la mitad de la distancia, corran, gritó uno de nosotros, ni siquiera recuerdo quien lo hizo, los cuatro abandonamos las herramientas, los cuatro abandonamos las herramientas, y corrimos hacia el bosque, no seguimos las vías, nos internamos entre los árboles, Pensamos que aquella cosa no podría alcanzarnos entre la vegetación. Qué equivocados estábamos. Escuchábamos ramas romperse detrás de nosotros, cada vez más cerca. Entonces ocurrió lo peor. Escuché claramente la voz de mi madre, llamándome. Raúl, espérame. Raúl. Me detuve por reflejo solo un instante. era exactamente su voz, la misma entonación, la misma manera de pronunciar mi nombre, Víctor me jaló del brazo y me dijo no voltees,

35:10 sigamos corriendo, entonces escuché otra voz, la de mi hermano, después la de mi esposa, las mismas voces llamándome, como si estuvieran perdidos entre los árboles, a unos metros escuché al gordo gritar, después supe por qué, Aquella cosa también estaba usando la voz de su hija. Jesús comenzó a rezar mientras corría. Yo apenas podía respirar. Cada vez escuchábamos más voces, de familiares, de amigos, personas que conocíamos perfectamente. Todas nos llamaban por nuestros nombres. A veces sonaban muy cerca y a veces detrás de nosotros. pero jamás volteamos, porque algo nos decía que, si lo hacíamos, no volveríamos a salir de aquel bosque. Corrimos durante varios minutos hasta que finalmente vimos las luces de la camioneta. Llegamos casi al mismo tiempo. Subimos desesperados. Víctor encendió el motor. Yo miré hacia los árboles y la vi salir del bosque.

36:20 La criatura se detuvo justo en el límite y donde terminaban los árboles, no avanzó más, permanecía completamente inmóvil, solamente observándonos, aunque seguía sin tener rostro, entonces escuchamos una última voz, puedo apostar que era la de mi padre, que parece entonces había fallecido tres años antes, con total claridad dijo, Raúl, no te vayas, Sentí un vacío en el estómago. Víctor aceleró. La camioneta salió levantando polvo. Ninguno habló durante todo el camino de regreso. A la mañana siguiente, el supervisor nos llamó, muy furioso. Habíamos dejado herramientas muy costosas en la mitad de la nada. Nos ordenó regresar y no tuvimos opción.

37:14 Fuimos los cuatro, pero esta vez a plena luz del día. El bosque parecía completamente normal. Recogimos las herramientas, los reflectores, las mochilas. Todo seguía exactamente donde lo habíamos abandonado. No había huellas, no había ninguna marca. Uno de nosotros encontró el reflector con el que iluminamos aquella cosa. Seguía encendido. La batería aún tenía carga. Cuando lo revisamos vimos algo extraño. El lente estaba completamente rayado, como si alguien hubiera pasado algo muy afilado sobre el cristal. Jamás supimos cómo ocurrió.

38:00 Terminamos el trabajo y aquella misma tarde el tren de prueba cruzó las vías sin ningún problema. Nunca reportamos lo sucedido. Sabíamos que nadie nos creería. Han pasado varios años desde entonces y ninguno de los cuatro... volvió a aceptar trabajos nocturnos en zonas tan aisladas. Y aunque intentamos convencernos de que el miedo tal vez nos hizo imaginar cosas, hay un detalle que nunca hemos podido explicar. Semanas después nos entregaron las grabaciones de las cámaras corporales que utilizábamos para documentar las inspecciones. Las cámaras registraron perfectamente el momento en que empezamos a correr. También grabaron nuestras voces gritando y el sonido de las ramas. Pero hay algo más. Durante casi 40 segundos se escucha claramente una voz masculina diciendo nuestros nombres, uno por uno, con diferentes tonos, imitando a nuestros familiares.

39:11 Pero en el video nunca aparece nadie persiguiéndonos. Solo se nos ve correr desesperados entre los árboles Mientras una voz imposible Nos sigue llamando Desde la oscuridad Las grabaciones solamente nos las mostraron No nos la entregaron Ni siquiera pudimos sacar una copia Eran propiedad de la empresa Y ellos se encargaron De guardar todo esto Y los únicos testigos al menos verbales Somos nosotros cuatro De lo que ocurrió aquella noche... Como ya les dije... Los empleos del turno nocturno...

39:57 Cuando tú estás solo... Son mucho más pesados... Y se prestan también... A experiencias todavía aún más fuertes... Esto se debe a que tal vez... Porque estamos en silencio solamente... Podemos escuchar mejor lo que pasa... En nuestro entorno. No. A diferencia de cuando estamos acompañados. Tal vez las mismas energías negativas. Estos entes del bajo astral. Deciden manifestarse. Cuando hay una persona sola. Tal vez de esa manera son más fuertes. Uno nunca sabe. El caso es que este velador. Se encontraba trabajando. Rutinariamente. En un edificio abandonado. Un edificio.

40:45 con una historia muy turbia detrás. No solamente es que hubiera estado abandonado, sino que también se habían cometido dentro de aquel edificio cosas muy mórbidas, difíciles de creer, en los que tuvieron que ver sectas y en los que tuvieron que ver rituales. Aquella noche, este pobre velador vivió una de las experiencias más perturbadoras de toda su vida, pues se encontró con una criatura que a lo mejor invocaban estos rituales. Su historia es la siguiente. Mi nombre es Miguel, tengo 44 años y durante casi 10 años trabajé como guardia de seguridad y velador también en distintos lugares abandonados. fábricas, bodegas, escuelas e incluso edificios gubernamentales. Uno de los servicios que más dinero pagaba era cuidar inmuebles en ruinas, para evitar que entraran saqueadores o exploradores urbanos. Lo que voy a contarte ocurrió en 2018, en un antiguo hospital psiquiátrico del norte de México. Este llevaba décadas abandonado, Aquel lugar tenía una

42:15 historia muy oscura. Se decía que años atrás ocurrieron abusos contra los pacientes, desapariciones que jamás fueron esclarecidas, y que cuando el hospital cerró, grupos extraños comenzaron a entrar por las noches para realizar rituales. Siempre pensé que eran simples rumores, hasta la madrugada en la que vi algo que todavía hoy no puedo explicar. Desde entonces prometí que nunca volvería a aceptar un turno en un edificio con ese pasado. El hospital se encontraba a las afueras de la ciudad. Había quedado prácticamente aislado. Los árboles habían crecido alrededor del edificio.

43:01 Las bardas estaban cubiertas por enredaderas. Las ventanas tenían los cristales rotos. Y la pintura se caía a pedazos. Mi trabajo era sencillo. No debía entrar, solo tenía que vigilar el perímetro, hacer recorridos alrededor del edificio cada hora y reportar si alguien intentaba meterse. Eso era todo. Los dueños únicamente querían evitar robos mientras decidían qué hacer con el terreno. La primera semana fue completamente normal. Escuchaba ruidos, claro, era un edificio viejo. el viento hacía crujer las puertas, algunas ventanas golpeaban por las noches, había murciélagos, palomas, ratas, nada fuera de lo común, sin embargo, desde el primer día, los trabajadores que me entregaban el turno me dijeron algo, era como una advertencia, tenga mucho cuidado May, si ve movimiento adentro, no vaya a entrar. Cuando me dijeron eso, simplemente eché la carcajada. Pensé que intentaban asustar al nuevo.

44:17 Uno de ellos solo me respondió. No es broma, se lo decimos en serio. Tenga cuidado. Yo seguía sin creerles. La noche que cambió todo era un jueves. Había poca luna. El viento soplaba con fuerza. Cerca de las dos de la mañana estaba dando uno de mis recorridos alrededor del edificio. Cuando llegué al costado norte, levanté la vista y vi claramente una silueta. Estaba parada detrás de una ventana del segundo piso. No hacía ningún movimiento, solamente estaba ahí, observándome. Mi primera reacción fue pensar que alguien se había metido, quizá un indigente o algún grupo de jóvenes. Tomé el radio, llamé al supervisor, pero este no me respondió. La señal era muy mala en esa zona. Decidí actuar por mi cuenta.

45:16 Saqué la linterna, abrí la puerta principal y entré al edificio. El olor a humedad era insoportable. Las paredes estaban llenas de grafitis. Había muebles viejos, tirados por todos lados, también basura. El eco hacía que cada uno de mis pasos sonara por todo el edificio. Iluminé el vestíbulo. pero no logré ver nada, subí lentamente por las escaleras, mientras avanzaba, seguía convencido de que encontraría a algún intruso, llegué al segundo piso, el pasillo era larguísimo, las puertas de las antiguas habitaciones permanecían abiertas, todo estaba en silencio, comencé a revisar cuarto por cuarto, pero no encontraba nada, cuando llegué a la ventana, donde había visto aquella silueta, no había absolutamente nadie, pensé que quizás se había escondido, continué revisando y entonces escuché un golpe, venía desde el extremo opuesto del pasillo, apunté la linterna, pero otra vez no vi nada, caminé unos metros y otra vez escuché otro golpe, esta vez el sonido venía detrás de mí, Me giré inmediatamente. El pasillo seguía vacío. Empecé a sentirme muy incómodo, con la sensación

46:48 de que alguien me estaba observando. Seguí caminando. De pronto la temperatura cambió de forma abrupta. El aire se volvió extrañamente frío, tan frío que podía ver mi respiración. Podía ver el vapor como salía de mi boca. Eso era imposible. porque estábamos en verano, y afuera hacía bastante calor, fue entonces cuando la linterna comenzó a fallar, la luz parpadeó dos veces, después volvió a estabilizarse, y justo en ese momento, enfrente de mí, al final del pasillo, pude ver que había una figura completamente negra, mucho más alta que una persona, tenía el cuerpo muy delgado, y sobre su cabeza sobresalían dos enormes cuernos curvos. Sentí que el estómago se me hacía un nudo. La criatura permanecía inmóvil. No podía distinguir ningún rostro, solo aquella silueta negra. La apunté directamente con la linterna. La luz parecía perder intensidad al tocarla, como si aquella oscuridad absorbiera el brillo. No lo puedo explicar.

48:08 pero a pesar de que le estaba iluminando, no podía ver nada, solamente una silueta oscura, di un paso hacia atrás, y la figura hizo lo mismo hacia adelante, luego di otro más, y esta comenzó a caminar hacia mí, muy despacio, sin hacer un solo ruido, yo retrocedí, intentando mantener la calma, entonces la criatura dejó de caminar, y de un instante a otro, Empezó a correr. Nunca olvidaré aquella velocidad. Recorrí el pasillo con movimientos imposibles. Parecía deslizarse. Yo di media vuelta y corrí. No pensé. Solamente empecé a correr. Atravesé varios pasillos, doblé esquinas, salté muebles, mientras escuchaba algo detrás de mí. No eran pasos. Era como si enormes garras rasparan el piso. el sonido se acercaba cada vez más, intenté bajar por las escaleras, pero una reja oxidada había caído bloqueando el paso, busqué otra salida, los pasillos parecían interminables, en mi desesperación llegué a una habitación donde aún quedaba una ventana casi completa, miré hacia abajo, había poco más de tres metros hasta el suelo, no tenía otra opción, escuché nuevamente aquel ruido acercándose, y una especie de respiración profunda,

49:40 me subí al marco de la ventana, sin pensarlo dos veces salté, caí sobre la tierra, el golpe fue muy fuerte, me raspé los brazos e incluso me torcí un tobillo, pero podía moverme, me levanté como pude y corrí hacia la caseta donde guardábamos las llaves, no miré hacia atrás, hasta que llegué, solo entonces volteé, la ventana seguía rota Desde ahí dentro se veía únicamente oscuridad. La criatura, o lo que sea aquella cosa, nunca salió. Permaneció dentro del hospital. A la mañana siguiente regresé con el supervisor, le expliqué todo, y naturalmente no me creyó. Pero cuando llegamos al lugar los dos percibimos algo muy extraño. Desde la ventana por la que había saltado salía un olor muy intenso. No era humedad, no era basura. Era un olor parecido al azufre, tan fuerte que resultaba difícil permanecer cerca. El supervisor pensó que quizá algún animal había muerto adentro. Pero entramos y revisamos la habitación y no encontramos nada. El olor seguía allí, pero parecía provenir únicamente de la ventana rota. Durante varios días...

51:06 Ese olor permaneció. Los trabajadores que iban por las mañanas también lo notaban. Nadie encontró una explicación. Finalmente, decidieron tapar la ventana con tablas y bloques de concreto para evitar que siguiera entrando gente. Curiosamente, el olor desapareció ese mismo día. Después de aquella experiencia, hablé con un antiguo enfermero. que había trabajado en aquel hospital, muchos años antes de que este cerrara, no le conté lo que vi, solo le pregunté si era cierto, que habían ocurrido cosas extrañas, el hombre simplemente bajó la mirada, y respondió muy despacio, durante los últimos años, ya no solo veían médicos, y me dijo, fíjese que durante los últimos años, ya no solo venían médicos, también entraban personas de noche, Nunca supimos quiénes eran. Traían velas negras y animales sin vida. Y hacían reuniones en el segundo piso. Nadie se atrevía a detenerlos. Tiempo después, el hospital cerró y jamás volvimos a decir una palabra sobre el tema. Yo no le insistí por más información.

52:26 Renuncié una semana después. No porque tuviera miedo de los edificios abandonados, sino porque entendí algunos lugares conservan algo mucho después de que las personas se marchan y todavía hay un detalle la cámara de seguridad instalada frente a la entrada principal grabó el momento en que salí corriendo del hospital se me ve cruzar la puerta y perder el equilibrio antes de dirigirme hacia la ventana por la que salté lo extraño ocurre apenas dos segundos después la cámara alcanza a captar la ventana del segundo piso, durante un instante, se distingue claramente una silueta alta, con dos enormes cuernos, observándome desde el interior, o al menos, lo que vi en la cámara, simplemente fue la silueta permanecer inmóvil, y justo antes de que la grabación termine, dos pequeños puntos brillantes, aparecen, donde debería estar su rostro, como si unos ojos, se hubieran abierto en medio de aquella oscuridad, nunca volví a revisar ese video, una segunda vez ni una tercera, es una experiencia que simplemente quiero que quede ahí, en el pasado, y ahora he decidido contártela, obviamente sin ánimos de volver a vivir algo parecido, Un chico de 18 años se encontraba

54:02 muy pero muy feliz porque acababa de conseguir su primer empleo. Le serviría bastante, tanto para obtener experiencia como también para obtener una referencia. La persona que lo había contratado era una persona muy querida en el rancho. Y de hecho, el trabajo que tenía que hacer este joven era muy sencillo. Cuidar a una parte del ganado lo que eran chivos y animales de un tamaño muy pequeño. Nos cuenta este amigo que pensó que este empleo iba a ser muy cómodo, más que nada por todo lo que le facilitaron, pero no estaba preparado para nada, para encontrarse aquella noche con lo que él mismo dice, una criatura salida del mismo infierno.

54:56 Al parecer una criatura salida, Visitaba aquella hacienda, aquel rancho. Y sin saberlo, la pudo ver cara a cara. Aquella criatura tenía maliciosas intenciones. Por suerte este joven pudo resguardarse. Y ahora tiene para contarnos esta experiencia. Escuchémoslo. Hola, buenas noches. Mi nombre es Daniel. Actualmente tengo 26 años, pero la experiencia que voy a contarte me ocurrió cuando apenas tenía 18. Fue mi primer trabajo formal y también el más aterrador que he tenido en toda mi vida. Soy de un municipio pequeño del estado de Coahuila, donde abundan las haciendas ganaderas.

55:54 En necesitaba dinero para ayudar en mi casa, así que acepté un empleo temporal cuidando una hacienda durante un fin de semana. Me dijeron que solo tendría que vigilar el ganado mientras los dueños atendían una emergencia familiar fuera del estado. Parecía un trabajo sencillo, la paga era muy buena para alguien de mi edad y jamás imaginé que terminaría encontrándome con algo que todavía me hace dudar. si realmente pertenecía a este mundo. La hacienda quedaba a unos 40 minutos del pueblo. Era enorme. Tenía varias hectáreas de terreno, corrales para vacas, caballos, gallinas y un área donde mantenían a decenas de chivos.

56:44 Aunque la familia no vivía permanentemente ahí, la propiedad estaba perfectamente cuidada. El jardín estaba limpio, las bardas recién pintadas, los establos en excelentes condiciones. No parecía un lugar abandonado. Cuando llegué, el dueño me explicó todo. Los trabajadores llegarían muy temprano para alimentar a los animales y hacer las labores pesadas. Durante el día, yo podía descansar. Incluso me asignaron un pequeño cuarto con baño propio, una cama, un ventilador, y una cocina improvisada. Pero por las noches, todo quedaría bajo mi responsabilidad. Debía permanecer despierto, dar recorridos, revisar los corrales, y asegurarme de que ningún animal escapara. Acepté sin pensarlo.

57:39 La primera noche transcurrió sin ningún problema. Escuchaba los sonidos normales del campo, los grillos, los sapos, tal vez algún coyote a lo lejos. Nada fuera de lo común. La segunda noche fue diferente. El cielo estaba completamente despejado. No corría el viento. Eran aproximadamente las dos de la mañana cuando escuché un escándalo en el corral de los chivos. Comenzaron a balar desesperadamente, como si algo los hubiera espantado. Tomé mi lámpara, una vara de madera y salí inmediatamente.

58:20 Mientras caminaba hacia el corral, noté algo extraño. Los perros de la hacienda estaban completamente callados. Eso nunca ocurría. Siempre ladraban cuando algún animal se acercaba. Aquella noche no hicieron ni un solo ladrido. Cuando llegué al corral, vi que todos los chivos estaban amontonados en una esquina, empujándose unos con otros, como intentando alejarse de algo. Iluminé con la lámpara. Al principio no destruí nada. Después vi una figura. Había un chivo parado justo en medio del corral, dándome completamente la espalda. Era enorme, muchísimo más grande que cualquiera de los otros. Yo calculé que casi duplicaba su tamaño. Su pelaje era completamente negro. Los cuernos eran exageradamente largos. Pensé en ese momento que quizá Algún macho se había escapado de otro corral, así que entré. Los demás animales comenzaron a apartarse aún más. El extraño chivo seguía inmóvil. No movía las orejas ni siquiera la cola. Se me hacía muy extraño, así que me acerqué a él lentamente. ¡Ey!

59:41 Le hablé, pero no respondió. Di otro paso y después otro, hasta quedar prácticamente detrás de él. Extendí la mano, pensaba empujarlo para que se moviera tan solo un poco. No era la primera vez que trataba con chivos, así que ya sabía cómo manejarlo. Pero en cuanto toqué su lomo, todo ocurrió en un segundo. El animal giró la cabeza, pero solamente la cabeza, el cuerpo permaneció completamente inmóvil. Y pude ver su rostro. No era la cara de un chivo, era un rostro humano. pálido, arrugado, como el de un hombre muy viejo. Tenía la piel pegada al cráneo, los ojos completamente negros, sin parte blanca, y una sonrisa muy perturbadora.

1:00:35 Una sonrisa llena de dientes enormes, mucho más grandes de lo normal. Sentí que el aire abandonaba mis pulmones. Quise gritar, pero no pude. Aquella cosa abrió lentamente la boca y emitió un sonido. No era un sonido como el que hacen los chivos, no era tampoco una voz humana, era una mezcla horrible entre ambas. Retrocedí de inmediato, tropecé con uno de los bebederos y caí al suelo. Cuando levanté la vista, aquella cosa ya estaba caminando hacia mí, no corría, avanzaba lentamente sin dejar de sonreír. Me levanté como pude, salté la cerca del corral y corrí hacia la casa.

1:01:19 Jamás había corrido tan rápido en toda mi vida. Entré al cuarto y cerré la puerta azotándola. Eché el seguro de inmediato. Apagué todas las luces. Mi respiración era tan fuerte que apenas escuchaba otra cosa. Hasta que comenzaron los golpes. Algo golpeaba la puerta principal. Después otro golpe y otro más. Parecía que alguien estuviera dándole de topes desde afuera. Las paredes vibraban. El marco rechinaba. Pensé que la puerta terminaría rompiéndose. Me asomé muy despacio por la pequeña ventana del cuarto. No podía distinguir bien entre la oscuridad, pero alcanzaba a ver una enorme silueta caminando alrededor de la casa. A veces desaparecía. Después volvía a pasar frente a la ventana.

1:02:12 Escuchaba claramente sus pezuñas golpeando el suelo. Y de pronto... Otra vez el impacto contra la puerta. Aquella cosa permaneció rodeando la casa durante horas. Cada cierto tiempo, soltaba aquel sonido extraño, una especie de risa mezclada con un valido. Yo permanecí sentado en el piso, abrazando un rosario que llevaba desde niño, rezando sin detenerme. Nunca me atreví a abrir la puerta. Poco antes del amanecer, todo quedó en silencio. No escuché más pasos, ni golpes, ni aquel sonido horrible.

1:02:52 Esperé hasta que comenzaron a llegar los trabajadores. Salí acompañado de ellos. Lo primero que revisamos fue la puerta. Tenía varias marcas profundas, como si algo con muchísima fuerza hubiera estado golpeándola toda la noche. Fuimos al curral. Todos los chivos seguían ahí. Ninguno estaba herido, pero había algo raro. en medio del corral, encontramos unas huellas, parecían de un chivo, solo que eran demasiado grandes, casi del tamaño de una mano humana, nadie supo explicarlas, ese mismo mediodía, regresó la familia, les conté exactamente lo que había ocurrido, para serte sincero, esperaba que se rieran cuando menos, o que pensaran que estaba inventando todo, pero el dueño, permaneció completamente serio después de unos segundos me preguntó una única cosa los cuernos del chivo eran muy grandes y era oscuro verdad sentí un escalofrío le respondí que sí y él bajó la mirada me pagó el doble de lo que habíamos acordado antes de irme me dijo que no aceptara nunca volver a trabajar de noche en aquella hacienda no me explicó nada más Y yo tampoco le pregunté. Tomé mis cosas y jamás regresé. Pasaron varios años antes de que volviera

1:04:24 a saber algo de aquel lugar. Un día coincidí con uno de los antiguos trabajadores y le pregunté si seguía elaborando ahí. Me respondió que sí. Entonces le conté lo que me había pasado. El hombre guardó silencio unos segundos y después dijo algo que todavía me pone la piel de gallina. No hombre chavo, Tú no fuiste el primero, ni tampoco creo que seas el último. Dicen que aparece cuando la hacienda se queda sola. Nunca intenta entrar mientras haya gente rezando dentro de la casa, pero siempre busca que alguien salga a verlo. Hasta el día de hoy sigo sin saber que era aquella condenada cosa, aquel animal o criatura que me acechó durante toda la noche.