Oct. 6, 2023

RELATOS ATERRADORES NUEVOS DEL CANAL / LAS MUÑECAS DE LA ABUELA ESTABAN POSEIDAS / L.C.E.

RELATOS ATERRADORES NUEVOS DEL CANAL / LAS MUÑECAS DE LA ABUELA ESTABAN POSEIDAS / L.C.E.

En este episodio nos adentraremos al terror de la mano de diferentes vivencias mandadas por miembros de la comunidad. desde el turno de noche hasta aconetcimentos tormentosos de la infancia.

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En este episodio nos adentraremos al terror de la mano de diferentes vivencias mandadas por miembros de la comunidad. desde el turno de noche hasta aconetcimentos tormentosos de la infancia.

Esta siguiente historia viene de parte de un estudiante. O bueno, cuando este doctor era estudiante. Creo que muchas personas los que se tienen que despedir a su familia, ya sea porque viven en provincia, porque viven en pueblos o localidades en las cuales es la urbanización. Las escuelas todavía no llegan hasta allá. Tienen que verse en la obligación y en la necesidad de que, si quieren estudiar hasta un nivel superior, tienen que mudarse. No son pocos los estudiantes que son foráneos. Y justamente esto le pasó a este doctor. Cuando estaba estudiando, le pidió a su familia que, por favor, encontrara un departamento, pero un departamento en una zona la cual fuera calmada. No era un joven que tuviera la vida arreglada, por lo que él también tenía que trabajar, Así que quería silencio. Durante aquellas noches, él estuvo muy a gusto en aquel pequeño departamento, al cual lo llamaba hogar. Claro, todo eso empezó a cambiar cuando se empezó a levantar por la madrugada y empezó a escuchar que no solamente él habitaba ahí, que el silencio que él añoraba no existía durante la madrugada. Durante las horas de la madrugada algo subía por las escaleras Y cuando descubrió este algo, este estudiante jamás se volvió a levantar durante las horas de la noche. Minuto hombre, es paco tobar les. Quiero contar una experiencia que me sucedió en mis años de estudiante. En aquella temporada yo tenía una vida muy ajetreada. Estaba estudiando medicina y a la par de esto también estaba trabajando, por lo que cuando se acercaron los días de examen. Estuve bajo mucho estrés trabajar y luego cumplir con los horarios. Era algo que me dejaba sumamente destrozado. En aquel momento. También se tiene que decir que yo vivía solo. Me acababa de mudar para poder tener transporte un poco más cercano a la Universidad. Mis padres me ayudaron a conseguir un departamento y justamente lo estaba buscando en una zona, pues que no hubiera mucho escándalo, tan que fuera muy céntrico, ya que durante las noches lo que yo quería era dormir se. Me cumplió lo que había pedido. El departamento se ubicaba en una zona muy callada, Si bien había algunas personas, la mayoría de los edificios no se encontraban habitados. Casualmente el departamento que se encontraba enfrente del mío me habían dicho que en ese departamento no se iba a alojar ninguna persona, por lo que bajo lo que yo pedía, me caía como anillo al dedo, ya que no iba a tener vecinos ruidosos, por así decirlo, y durante un buen tiempo, yo diría los primeros cinco meses, seis meses, cuando estaba terminando mi semestre, estaba de lo más normal, de lo más a gusto en ese departamento. Como lo mencioné antes, yo estaba en medicina y ya estaban los días de examen, por lo que el estrés acumulado no me permitía dormir algo muy extraño que jamás me había pasado. Tuve que recurrir a comprar pastillas para dormir, y justamente cuando me levantaba a las tres de la mañana o dos de la mañana, ya que sin razón alguna me despertaba, tenía que ir a la sala, tomar una de estas pastillas con agua y tratar de relajarme justamente en una de estas noches que bajé, escuché un sonido que provenía de las escaleras. Era el sonido de unos pasos y después escuché el llanto, pero un llanto contenido como si alguien estuviera llorando, pero de forma muy baja para que nadie lo escuchara. Obviamente, al estar todo callado y estar en una zona la cual no pasan autos o casi ningún transporte, es fácil de escuchar este tipo de ruidos. No le presta atención hasta que después de escuchar este llanto, pero esta vez escuché el llanto de otro tipo de un bebé, es decir, era el llanto de un bebé y también el de una mujer el que iba subiendo por las escaleras hasta este momento. Obviamente me llamó la atención, por lo que caminé hasta la puerta y me fijé por el ojo de pescado que tienen estas de esa manera podía ver quién estaba del otro lado y también podía ver sutilmente quién iba a pasar hacia arriba, ya que era lo que yo me esperaba que hubiera sido una de las vecinas que se encontraban en la parte de arriba. Pero cuando vi aquella mujer, esta se detuvo en mi piso, caminó directamente a aquel departamento que se encontraba enfrente de mí y lo abrió. Este departamento no tenía cerradura, tenía un hoyo en vez de una cerradura. Cualquiera no batalló en abrirlo. Lo que me sorprendió es que la puerta se encontrara abierta, es decir, solamente la empujó y entró en ella. Acto seguido cerró la puerta. Me pareció extraño, pero nada del otro mundo. Yo proseguí y me fui a la cama y traté de dormir aquella noche la semana continuó y nuevamente, para nada una sorpresa. Me desperté nuevamente a las tres de la mañana. No podía dormir por lo que fui hasta la cocina. Saqué las pastillas, me llené un vaso de agua y en eso, cuando estaba en la cocina, cuando estaba relajándome de nueva cuenta, escuché el llanto de esta mujer y el llanto de este bebé ir subiendo por las escaleras y deteniéndose nuevamente enfrente de mi puerta otra vez de manera muy calmada, para que no se notaran mis pasos, fui y me fijé por el ojo y nuevamente esta mujer en llanto entró al departamento. Yo me encontraba confundido, no sabía qué pensar. Muy bien, tal vez era una persona que se encontraba en apuros tanto emocionales como económicos. No era quien para meterme yo en su vida, pero se notaba que la estaba pasando muy mal, sobre todo para venir dos noches seguidas llorando. Además, lo que me causaba intriga es que durante el día, cuando yo me iba volvía comía y después me iba al trabajo, no encontraba a nadie en allí, es decir, la puerta se encontraba cerrada. No había ningún ruido proveniendo de adentro, ni siquiera en fin de semana, y entre semana mucho menos pensaba que tal vez aquella mujer vivía sola con su bebé y solamente llegaba a dormir al departamento. En fin, después de vivir esto, traté de seguir con mi vida normal. Seguí con los exámenes de puros, exámenes entre cada materia. Terminó. Recuerdo que lo último que me pasó fue en sábado. Aquel sábado donde habían cambiado el horario. Fui de mañana e incluso había salido más temprano. Me dieron la paga. Al día siguiente no tenía clases y al día siguiente no trabajaba, por lo que tan pronto llegué al departamento. Me acosté en la cama y me dormí toda la tarde. Me desperté por eso de las diez de la noche y me desperté más que nada por el hambre. Solamente había comido una vez en todo el día y obviamente, en mi cuerpo me pedí alimentos. Era sábado en la noche, por lo que todavía había muchas personas afuera y las senadurías que se encontraban cerca estaba en a tope. En ese momento salí compré algo y cuando volví al departamento se me fue el tiempo volando. Hice varias cosas, viendo películas, hablando con amigos y cuando menos me lo esperé, ya eran las dos de la mañana. Yo me había dormido todo el día, así que, como ya supondrán, yo no tenía sueño, o sea ya el balcón que todos los departamentos tienen uno y me empecé a fumar un cigarro mientras escuchaba música de fondo. Después de un tiempo de estar fumando, ahí me doy cuenta, ya que desde el balcón puedo ver las escaleras que van acá departamento. Veo cómo esta mujer va subiendo en las escaleras de igual manera llorando y entre sus brazos trae cargado al niño. El niño de igual manera viene llorando. Suben hasta el departamento enfrente del mío, entran a este y cierran la puerta casi inmediatamente. En ese momento tuve empatía por aquella mujer. Tal vez no lo estaba pasando muy bien, Así que decidí llevarle un plato de comida, ya que me había quedado bastante. Era un plato que no había tocado para nada y creí en ese tiempo que a ella le vendría muy bien, sobre todo si éramos vecinos, teníamos que llevarnos bien. En ese tipo de casos, tomé la comida. Salí en camino hacia aquel departamento y toqué la puerta, pero nadie me abrió toqué nuevamente y nadie salía. El departamento estaba totalmente oscuro. Cuando había alguien allí adentro comúnmente se veía la luz del departamento desde afuera, pero en ese caso estaba todo oscuro como si no se encontrara nadie. Se me hace extraño, pero no me voy empiezo a forcejear un poco la puerta, ya que del otro lado, escucho el llanto de esta mujer en ese momento pensé que tal le estaba dando un ataque, por lo que al forcejear un poco la puerta y sin querer la termino abriendo el pasador estaba muy viejo. Prácticamente solamente faltaba empujar la puerta para que se abriera. Cuando la puerta se abre veo que está todo oscuro a excepción. Claro de la luz de la luna que entra, tomé la peor decisión que era entrar en este. Cuando voy entrando, lo único que veo es a esta mujer sentada en una silla de madera, sin nada alrededor, solamente ella. Pero claro, ella tampoco estaba de una forma normal que digamos, ya que su cuerpo se encontraba sin cabeza. La cabeza de ésta se encontraba tirada en el suelo y su cuerpo reposando en aquella silla. Salí inmediatamente. El terror me invadió por completo. Salí corriendo de nueva cuenta a mi departamento y lo único que pasó por mi mente es que eso había pasado en ese mismo momento que alguien había entrado sin yo percatarme y le había hecho eso a aquella mujer. Antes de llamar a la policía, le llamé a los veladores, ya que eran los que estaban más cerca y en cuestión de minutos, ellos llegaban. Además, portaban con taizer y también con una que otra retráctil y además, también cabe mencionar que ya habían atrapado ladrones que andaban por ahí. Al llegar los veladores, casi como en tres minutos entraron al departamento y yo entré atrás de ellos. También mi sorpresa fue grande cuando no vimos nada, y no solamente eso, sino que el departamento se encontraba totalmente vacío también se encontraba muy sucio, era como si en mucho tiempo este no hubiera sido habitado por nadie. Después de todo ese descontrol, volví a mi departamento y tomé la decisión de que no importara a que horas me levantara. Ya has a las trece a las cuatro. No volvería a salir de mi habitación por nada del mundo. Incluso me llevé las pastillas y un vaso de agua preparado por si me levantaba en la madrugada. Tengo que decirles que si pasó, pero de más nunca volví a salir de mi habitación durante la madrugada. Respecto a lo que pasó, la verdad es que no investigué más allá. Simplemente quedó como un malentendido. Pero años después, pues, después de que había terminado la carrera, después de que ya me estaba desempeñando como tal como médico, hace como unos siete años, me encontré con un par de amigos y fuimos a beber un rato. Me contaron algo muy interesante, que creo fue la respuesta a lo que me pasó aquella noche. Ellos trabajan en la policía y me contaron sobre delitos, delitos muy graves que habían sido ejecutados cerca de la Universidad y uno de ellos era en aquellos edificios, más concretamente en aquel departamento que quedaba enfrente del mío en aquella temporada y aquello ya no vivía allí. Dijeron que un criminal había seguido una mujer hasta su departamento y una vez dentro la había quitado la vida, y no solamente eso, sino también la cabeza. Yo no dije nada respecto a esto. Esa experiencia. Más bien quiero que quede como una anécdota la cual no comparto con mis amigos, ya que creo que no se lo tomarán como algo verídico. Debido a lo que viví, yo creo que las personas que se van de este mundo de manera tan repentina y de esa forma tan aberrante, creo que no descansan bien como aquella mujer que repite todas las noches, aquello que le pasó aquella noche en la que perdió la vida. Simplemente lo único que pido es a Dios que no me permita ir de la misma manera, al menos dentro de lo que cabe, ya que yo soy quiero descansar en paz. Las muñecas son ese tipo de juguetes que causan un tipo de incertidumbre. Algunas niñas les encantan a otras niñas de plano, les provocan ciertos sentimientos de miedo y esto se viene. Es raro. No es algo que nos esperen para nada los papás, ya que hay unos niños que aman los payasos y otros niños son todo lo opuesto que se aterran tan solo al verlos. Pero por qué será tal vez un trauma de la infancia. Tal vez ocurrió algo que desató en esta fobia hacia un cierto objeto o así una cierta persona. Esto es lo que nos cuenta esta chica. Cuando iba a casa a visitar a su abuela, vio unas muñecas que le hicieron replantearse toda su vida hasta ahora que tal vez ese juguete no era para ella y demás está decir que aún a pesar ahora de ser adulta, no las toleran y ella explica no es como que no les guste, sino que siente un terror profundo al verlas. Mi nombre es Yolanda Maricela. Lo que les quiero contar fue algo que me pasó en mi niñez Más que nada, Yo creo que fue uno de esos traumas de la infancia. Cuando yo era niña, aproximadamente unos seis años. Recuerdo que acababa de entrar a la primaria. Íbamos cada fin de semana mi madre, mi hermana y yo a la casa de la abuela. Cada vez que íbamos, recuerdo que nos la pasábamos jugando arriba y, por ciertas cosas del destino terminamos bajando al sótano. En el sótano de la casa, mi abuela tenía una colección de muñecas. Estas muñecas variaban en estilo. Algunas de estas eran de cerámica, otras eran de trapo. Incluso recuerdo que algunas eran muñecas de madera. Eran muñecas muy antiguas, por lo que eran de colección. Mi abuela las tenía desde hace muchos años y la primera vez que las vi me despertaron un terror profundo y no solamente a mí, sino también a mi hermana. Nuestra ahuera nos tenía prohibido bajar al sótano, ya que no era solamente por las muñecas, sino que también tenía otras cosas, cosas que eran muy delicadas, cosas de vidrio, de cerámica y para que no hubiera accidentes, simplemente nos decía que no bajáramos. Mi hermana había notado que le tenía miedo a las muñecas y, como toda buena hermana mayor que simplemente me lleva por dos años, empezó a molestarme, empezó a empujarme hacia el sótano, empezó a decirme que las muñecas me iban a agarrar, sobre todo cuando nos peleábamos. Pero para mí esto no era un juego. Recuerdo y aún que sean recuerdos nebulosos de esos que tenemos cuando éramos niños. Yo recuerdo que cada vez que veía a las muñecas, estas me observaban, estas se movían. Era más que claro que una muñeca de esas condiciones, ya sea de cerámica o de cualquier otro producto, no se pueden mover por sí solas. Son muñecas meramente de decoración, por lo que esto que decía no tenía sentido, pero yo estaba segura. Veía los ojos de aquellas muñecas siguiéndome cada vez que caminaba en el sótano y cuando menos me lo esperaba o cuando daba vuelta, cuando les daba la espalda, yo sentía como ellas se movían. Cuando yo regresaba la mirada con ellas, una que otra muñeca se encontraba de diferente forma, ya sea parada, sentada o reclinada en una forma diferente. Obviamente, debido a esto empecé a tener un terror profundo con aquellas muñecas, por lo que cada vez que mi hermana me empujaba hacia ese sitio, yo simplemente entraba en pánico. No quería acercarme a ellas. Y si bien a mi hermana le daban miedo, ella decía que nunca las había visto moverse. Era como si solamente a mí me atormentaran. Yo le platicaba esto a mis padres, pero yo simplemente atribuían esto a que yo tenía mucha imaginación, por lo que era de esperarse que no me tomaban en serio. Pero un día esto cambió abruptamente. Mi hermana, en su afán de molestarme, quiso jugarme una broma que se salió de control. Simplemente se pasó de la raya. Ella me convenció de bajar dos escalones en el sótano, y esto porque había ventado un muñeco que yo tenía que era un sapo en el tercer escalón del sótano. Para ella era como un tipo de reto, pero para mí era toda una hazaña. Al bajar al tercer escalón y voltear de inmediato. Solamente vio a mi hermana burlándose me esbozó una sonrisa y acto seguido cerró la puerta, la azotó y me dejó encerrada en aquel sótano y obviamente, corrí hacia ella. Empecé a jalar la puerta, empecé a decirle que me dejara salir, pero de pronto la luz se fue el foco que iluminaba todo el sótano se apagó. El apagador de este foco se encontraba al final de las escaleras, en una pared por lo que yo no podía haberlo apagado. Yo estaba desesperada, tratando de abrir la puerta. Cuando en eso la luz se va y empiezo a sentir como varios brazos me están agarrando de varios extremos, de mi espalda, de mis hombros, de mis brazos, de mis piernas. Muchas manos me estaban tomando y me estaban jalando hacia el fondo del sótano. Estos brazos eran diminutos porque eran como de mi tamaño. Obviamente, yo estaba pegada al cerrojo de la puerta. Estaba pegada, estaba colgada de ahí gritándola a mi hermana desesperada llorando por alguna razón que no entendía en ese momento. Mi hermana no me abría. Era extraño. Si bien le gustaba jugarme bromas. Ella no es del tipo que llevara las bromas muy lejos. Cuando de pronto de la nada se abre la puerta y como la puerta se abre hacia donde estoy yo, yo salgo disparada y me caigo de centón en uno de los escalones. Por suerte, no rodé en toda la escalera. La que me abrió la puerta era mi madre y atrás de ella, totalmente alterada, también llorando, se encontraba mi hermana nos tomó a ambas y nos llevó a la sala. Nosotros no nos podíamos contener. Estábamos con lágrimas. Yo estaba profundamente traumada en ese momento. Una vez que aclaramos todo días después, mi hermana me dice que me quería jugar una broma, pero no quería que llegara tan lejos. Ella. Simplemente me iba a cerrar la puerta por uno o dos segundos como máximo, y después la iba a abrir de vuelta. Era una broma que teníamos de hecho. Yo también se la había hecho a ella, pero en diferentes lugares. Es decir, no nos dejábamos encerradas tanto tiempo como en aquella ocasión. Pero mi hermana me explica que al momento en que cerró la puerta y quiso abrirla de nuevo, no pudo hacerlo. La perilla no tenía seguro. La puerta se encontraba abierta, pero a pesar de empujarla esta no sería. Ella me explica que sentía que había otra fuerza al otro lado de la puerta, negándole el acceso como si esta extraña fuerza que en ese momento era muy superior a ella, no la dejaba abrir la puerta. Mi hermana no sabía si yo, en ese momento le estaba jugando una broma, porque ella escuchaba con como estaba llorando del otro lado y lo que le alteró no fue esto, sino que empezó a escuchar risas que venían del otro lado de la puerta, risas múltiples risas de diferentes niñas. Ella decía que, al caso habían como unas, cinco o cuatro niñas. Ahí conmigo. Obviamente, este lo empezó a asustar, por lo que empezó a empujar la puerta con más y con más fuerza, pero no podía abrirla. Ella empezó a llorar, empezó a gritarme que por favor parara que, por favor, también yo abriera la puerta, pero en ese momento yo no escuchaba nada todo lo que ella me decía, al menos yo del otro lado, no la escuchaba. Desesperada soltó la manija y fue corriendo a buscar a mi madre, la cual ya venía en camino por todos los gritos que mi hermana estaba pegando. Ella fue la que consiguió abrir la puerta, e incluso a mi madre, siendo una adulta en ese momento, le costó trabajo abrirla, ya que forcejeó con ella esta experiencia simplemente quedó ahí. No le contamos nada a mi abuela y mi madre por obvias razones. Nos prohibió rotundamente volver a bromear de esa manera y también volver a bajar hacia el sótano. Teníamos prohibido eso, si bien no hacía falta que nos lo dijera. Jamás nos volvimos a acercar hacia ese lugar. Cuando mi abuela falleció, toda esa colección de muñecas pasó a ser de una tía mía. Ella todavía la tiene y a pesar de que la visitamos de vez en cuando yo no entro al cuarto, donde es que tiene esta colección y tiene otras cosas, Simplemente este trauma me quedó de por vida. Tanto fue así que en toda mi niñez nunca volví a tener una muñeca como juguete. Ahora, casi a mis treinta años, estoy más que segura que aún les temo y que cada vez que veo una siempre tengo esta extraña sensación de que se va a mover o peor aún que me está observando y que me sigue con la mirada, a pesar de que estén totalmente Quietas. Gracias por escuchar mi historia. Saludos a toda la Comunidad de la cripta embrujada. Se dice que el horario nocturno, como en el anterior vídeo, pasan muchas cosas extrañas. Hablamos de veradores, policías, pero claro también existen otros tipos de trabajo, como lo son los trabajos de limpieza. Este hombre trabaja en una plaza comercial y pese a que pocos creen que algo tenebroso o algo peligroso pudiera pasar en ese lugar, ya que estás resguardado, estás vigilado por guardias, por cámaras de seguridad y adentro de una tienda, qué mal podría pasarte. Bueno, este hombre dice que no es del todo cierto. Dice que a veces las entidades se manifiestan donde quieren y cuando quieren. Esta experiencia paranormal ha sido la única que le ha pasado y a pesar de buscar una explicación, él no dio con ella. Solamente nos dice que a veces dos pinos de los vivos y los muertos se entrelazan, y eso acaba detonando en que algunas personas vean fantasmas. Mi nombre es Eduardo Gallegos. Quiero contarles una experiencia que me sucedió en el trabajo. Me dedico al trabajo de limpieza. Prestos servicios durante la noche, trabajo en una plaza comercial. Ustedes sabrán que estas plazas requieren que el piso se enceres durante la noche y también se atrape es el limpie tener todo en un buen horario para que las personas no se resbalen durante el día, por lo que les puedo decir que vamos trabajando sobre tiempo y a pesar de que tenemos toda la noche, tenemos que repartirnos el trabajo. Yo me ocupo de encerrar los pisos comúnmente. Siempre me encuentro en el área de electro domésticos también el área de muebles y, por último, también lo que vendría siendo el área de las novedades en donde ponen los artículos de Navidad, de Halloween San Valentín, sea la que fuese la celebridad de esos meses. Pero en un turno un compañero mío faltó, por lo que a mí me tocó hacer doble trabajo. Tenía que bajar esta vez a la primera planta y también encerrar lo que pudiera de los pisos de abajo. Mi jefe me encargó mucho que encerrara, especialmente el área de Ropa, lo que vendría siendo cano caballeros, niños, damas niñas, ya que esos eran los departamentos más concurridos en ese sitio, Y empecé a encerrar los pisos. Lo hacemos claro con una máquina. Mientras que nos hemos, nos distraemos un poco escuchando música o escuchando podcast. Así se nos hace un poco más a menos el trabajo. Con esto les quiero decir que nuestra atención siempre está en los pisos, por lo que no nos percatamos casi de nada a nuestro alrededor. Pero en aquella noche, esa no fue la ocasión. Se encontraban los vestidores. Estos se encontraban situados en el área de las niñas. Los vestiduras en general era para todo el departamento. La puerta se encontraba abierta en este iba recorriendo de un largo pasillo que dividía a ambos extremos los probadores y en medio, al final de este pasillo, se encontraba un espejo muy grande, como de algunos dos metros para una persona, una persona completa. Cuando fui a los vestidores y empecé a encerrar los pisos, me percaté de un ruido muy molesto. Este provenía de una lámpara que se encontraba arriba este ruido, como les digo, era muy molesto y no me permití escuchar música, escuchar podcast. Se notaba que era una avería de las luces para quienes no lo saben. Las luces que tenemos nosotros no son las mismas luces que se encienden en el día por regular En el día están las luces más potentes, esas que iluminan toda la plaza, pero durante la noche solamente están encendidas las que son necesarias para no caernos o tropezarnos con algo simplemente la luz suficiente para desempeñar nuestro trabajo. Y claro eso también concierne en las peores luces. Lo que a mí se me ocurrió en ese momento fuere la pastilla que se encontraba enfrente apagar la luz solamente por ese instante y después, cuando ya fueron a abrir la tienda encenderla de nuevo. Yo hice esto, apagué la luz. Luego me retiré del departamento de niñas. Cuando volví tomé de nuevo la máquina y antes de encenderla y también antes de encender mi celular para proseguir con mi trabajo, un ruido extraño llamó mi atención. No era el ruido de la lámpara era el ruido como de una cuerda, una de esas cuerdas, cuando hay tensión, cuando la jalas de un lado hacia otro, cómo truena el mecate. Eso era lo que yo estaba escuchando. Cuando pude observar de dónde provenía el ruido, simplemente quedé impactado. El ruido provenía de los vestidores de aquel pasillo. En este se podía observar los pies de una mujer o tal vez de una niña. No estoy muy seguro. Los pies estaban levitando. Solamente podía ver la mitad del cuerpo de esta persona podía ver que tenía cabello largo, ya que este le bajaba más allá de la cintura y yo podía verlo llevaba puesto un vestido y sus pies estaban en un pésimo estado, con mugre, con tierra y estos iban de un lado hacia otro como que se meneaban como si la persona que estuviera ahí no estuviera levitando. Me di cuenta en ese momento que era como si estuviera colgada de algo que se encontraba mucho más arriba. También podía ver lo que podía de las palmas de sus manos que caían por cada lado En ese momento estaba impactado y también muy asustado. Lo cual hice es simplemente irme de ahí. Estaba temblando. Encendí la luz antes de irme, pero no volví a fijarme si aquel espíritu todavía se encontraba ahí. Este departamento no era mío, pero tampoco le conté a mi compañero al día siguiente lo que había pasado. Le pregunté sutilmente que si él nunca había visto cosas extrañas. Él me contestó que no que nada extraño, nada de manchas o sombras. Como otras personas, si decían ver, durante el turno nocturno habían pasado tal vez unos seis días, siete días cuando yo volví a bajar a aquel departamento de niñas durante la noche, volví a pagar la luz, pero esta vez el espíritu no se presentó. Solamente una vez lo pude ver y no fue mi imaginación ni nada parecido. Yo recuerdo perfectamente haber sostenido uo la mirada y haber visto sus pies, haber visto a esa persona colgando durante más de dos minutos, conversando con otras personas. Ellos me dicen que esto podría ser algo parecido a las fallas en la realidad. Dicen que existen varios planos entre los vivos y los muertos que a veces estos chocan sin querer. Y esto provoca en que algunas personas que jamás habían visto fantasmas y no creen en ellos los vean por primera vez, o también los otros, tantos testimonios de fallas en la realidad, de ver cosas en donde no las hay y solamente pasa una vez. Quisiera que me compartieran qué es lo que piensan sobre esto. Espero que les haya gustado mi historia. Saludos a toda la comunidad. Se acerca a la época de Halloween, una época que creo que si te gusta este canal, te gustan las historias. Asumo que te interesa mucho las películas de miedo, los juegos de terror es algo que al ser humano, le encanta el miedo si vives en una ciudad urbana. Creo que las casas del terror, esas que viajan junto con la feria son muy comunes allá. Antes de comenzar la historia, te quisiera preguntar has entrado a una de ellas. Has visto algo extraño. Si bien son casas del terror, a veces ocurren cosas que no han sido planeadas, cosas atemorizantes que ni el mismo dueño tiene idea que hayan existido. Tal como le pasó a este grupo de estudiantes, Estas chicas, que abundan desde los dieciséis a los dieciocho años, fueron a divertirse a una de estas casas de sustos. La experiencia que vivieron ahí las hizo tomar la decisión de no volver a entrar a ninguna casa del miedo por el resto de su vida. Mi nombre es Brinda Montero. Les quiero contar una experiencia que me sucedió hace apenas un año, precisamente any Halloween. Yo soy de Guadalajara. Aquí numerosas ferias se ponen y entre todas estas, a la llegada de la época de Halloween se tienden a poner algunas casas del terror. Como muchas las conocen la casa de los sustos, a que le decimos nosotros ya anteriormente había asistido a este tipo de casas, ya sea en compañía de mi hermana, en compañía de mis primas y en aquella ocasión decidí ir con unas amigas mías. Todas nosotras íbamos en el bachillerato, nos conocíamos muy bien y a casi todas nosotras nos gustaba este tipo de actividades, por lo que, al llegar el treinta de octubre, fuimos directo hacia una de estas casas del miedo. Pagamos la entrada y justamente cuando íbamos entrando, me llamó la atención. Algo más concretamente a mí no es que les tenga un terror a las muñecas, sino que en aquella ocasión lo que vi me pareció muy perturbador, al menos de vista lo que nos abría las puertas, ya que íbamos entrando a la casa, la casa, más que nada eran como pasillos. Estos pasillos estaban hechas de paredes de tabla, de paredes de madera. Íbamos en zigzag luego dando vueltas. Cuando íbamos entrando en la primera vuelta que tenía la entrada parada en una esquina, se encontraba una muñeca, una muñeca algo grande como de un metro. Esta muñeca tenía un aspecto físico muy atemorizante. Sus piernas, su vestido y más concretamente, su cabello, toda su cara, eran sumamente atemorizantes. Al cabello le faltaban mechones. La cara parecía estar descarapelada, parecía una cara de cerámica, pero una cara como si adentro de esta hubiera otra que en ese momento estaba bañada en sangre. A mí en ese momento me aterró un poco, pero también me fascinó el arte que la habían puesto a la casa, por lo que yo simplemente quería tocarla. Al estirar mi mano y tocar el vestido, sentí como aire como una exhalación. Salió de la muñeca. Yo toqué el vestido a la altura del cuello y este aire provenía de la nariz de de la de la de la de la muñeca, como si ésta estuviera respirando. Yo quité de inmediato la mano y me le quedé viendo extrañada porque no sabía cómo explicar lo que acababa de sentir en mi mano. Pero mis amigas me empezaron a jalar ya que se estaban adelantando y ya no le presta atención a esto. Cuando fuimos caminando, como dije, los pasillos eran de un lado para otro. Era casi como un laberinto, telarañas huesos y uno que otro hombre disfrazado que salía de una de las paredes para asustarnos. Pero lo que empezó a aterrarme más fue que en estos mismos pasillos nos volvimos a encontrar a aquella muñeca. Y no fue de una manera que yo diría normal, porque era una de estas ocasiones cuando en la casa se apagan por completo las luces y de nueva cuenta las vuelven a encender al cabo de unos tres o cuatro segundos. Esto lo hacen solamente para espantar más a los chicos que están adentro en uno de estos apagones. Obviamente, todas nosotras gritamos y cuando volvieron a encender las luces, yo volteí hacia atrás para cerciorarme de que no viniera nadie. Pero lo que vi es que, parada atrás de nosotras, como a unos tres metros, se encontraba aquella muñeca parada en medio del pasillo. Observándonos era como si nos hubiera estado siguiendo durante todo el recorrido. Yo estaba aterrada en este punto, pero no podía correr hacia atrás, así que simplemente empuja mis amigas para que siguieran caminando pa para dejar aquella muñeca. Nos la volvimos a encontrar tan solo unos metros más adelante. Esta se encontraba sentada en una silla a un lado de la entrada de un cuarto. Teníamos que pasar por un lado de ella. Yo para este momento que la vi. Lo que pensé y creo que lo que muchos hubieran pensado en mi lugar era que simplemente se trataba de una muñeca de decoración. Seguramente la casa de los sustos tenían varias muñecas de réplica. Todas se parecían y simplemente las habían puesto en cada lugar diferente. Con este pensamiento, yo me fui relajando cada vez más y cada vez más. Entramos al cuarto y justo cuando estábamos en medio de este, las luces de nueva cuenta se apagaron de nuevo por tres cuatro segundos. Estuvimos sumergidas en completa oscuridad. Cuando las volvieron a encender, había dos salidas de este cuarto. Una de ellas se encontraba bloqueada por esta misma muñeca. Estaba parada enfrente de nosotros mirándonos solamente por obvias razones, decidimos salir por aquella puerta donde no se encontraba nada. Todas pasamos al lado de esta muñeca y a mí me dio curiosidad estábamos en ese cuarto, pero donde yo me encontraba podía alcanzar a ver el sitio donde la muñeca anteriormente antes de entrar al cuarto, se encontraba sentada, por lo que yo volteé Y lo único que vi fue la silla de ons donde esa se encontraba sentada, pero ahora completamente vacía. En aquel momento empecé a sentir un miedo inmenso cómo era que la muñeca había llegado de un lado hacia otro en tan poco tiempo. Lo único que hice fue observarla, observarla mientras todas mis amigas pasaban una por una hasta que al final llegué yo. Y justamente cuando yo estaba pasando, estaba mirando a la muñeca de los pies hacia la cabeza sin quitarle la mirada. Y fue gracias a esto que vi como uno de sus pies se movió ligeramente. No fue un movimiento de aire. No fue un movimiento normal. Fue un movimiento de una persona, como si una persona se estuviera posicionando mejor parada, esta muñeca se podía mover por sí sola. Y en ese momento me di cuenta. Obviamente, debido a esto, yo salí disparada, grité, dio un brinco y me fui corriendo hacia atrás sin importar que mis amigas se quedaran ahí. Obviamente, debido al alboroto, ellas salieron conmigo también gritando. Todas estábamos muy aterradas en ese momento cuando salimos gritando, ya los chicos del staff nos estaban esperando. Me trataron de tranquilizar, pero yo gritaba una y otra vez que la muñeca estaba poseída, que la muñeca se había movido, estaba llorando. Estaba en shock totalmente. Mis amigas y los chicos y también señores, consiguieron que me tranquilizara. El dueño de la atracción se encontraba y con nosotras, por lo que envió a dos chicos que trabajaban con él hacia la casa con lámparas en mano para que entraran a investigar qué era lo que había pasado. A final de cuentas, a mí me llevaron lejos de ahí me subieron a la camioneta y casi enseguida como al pasar unos quince veinte minutos decidimos irnos de la feria. Era todavía muy temprano. Eran como las nueve y media por el camino. Yo estaba repitiendo todo lo que había visto. Les estaba diciendo a mis amigas que había visto a la muñeca moverse. Pero Sandra, una de mis amigas que iba conduciendo que también quiso que contara esta historia aquí con ustedes, iba muy callada en todo el camino Cuando nos detuvimos echar gasolina, Sandra estacionó la camioneta en un oxo que se encontraba enfrente. Se volteó y me dijo que todo lo que había dicho no tenía sentido, al menos para el dueño que él le había dicho a ella que en la atracción no había ninguna muñeca. Él había contratado muñecos y pero arañas, telarañas, esqueletos. Él en ningún momento había comprado o contratado a alguien para vestirse de muñeco. Cuando los chicos entraron a la casa, ellos no vieron nada. Y fue por esto mismo que, después de salirnos, la atracción siguió funcionando. Lo que me decía no lo podía creer, ya que les decía a ellas que también lo habían visto, o acaso yo era la única que había visto aquella muñeca, pero todas me contestaron que sí todas la habían visto en la entrada. En el cuarto, también por esto mismo, Sandra decidió que iba a volver a entrar en la casa. El dueño le estaba preguntando a Sandra en ese momento, porque ella fue la única que se quedó a hablar con él que si yo había consumido algo que si yo me había emborrachado o tal vez había fumado alguna otra cosa antes de entrar. Pero ella le dijo que no y que la muñeca no solamente la había visto yo, sino todas nosotras. El dueño, simplemente algo escéptico, decidió darle el avión a mi amiga. Seguramente creyó que estaba mintiendo que de seguro nos habíamos metido algo. Después de esta experiencia jamás volvería a entrar a una casa de los sustos, sobre todo Anny Halloween. Gracias por escuchar mi experiencia. Saludos a todos qué les han parecido estas historias que rita maníacos. Alguna vez tú has tenido algún trauma de la infancia. Jamás te han gustado las muñecas o jamás te han gustado los payasos. Crees que pasó algo en tu niñez, que hizo que esto repercutiera en toda tu vida. Si es así, espero tu historia abajo en la caja de comentarios. Sin más por decir yo me despido que tengan buenas noches y unas aterraduras pesadillas