Dec. 14, 2023

RELATOS ATERRADORES DE HOTELES / LOS INQUILINOS QUE NUNCA SE FUERON / L.C.E.

RELATOS ATERRADORES DE HOTELES / LOS INQUILINOS QUE NUNCA SE FUERON / L.C.E.

Relatos que se cuentan entre los cuartos de hoteles, aterradores asi como tambien misteriosos que los trabajadores de estos mismos, asi como tambien los inqulinos han vivido, en un HOTEL.

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Relatos que se cuentan entre los cuartos de hoteles, aterradores asi como tambien misteriosos que los trabajadores de estos mismos, asi como tambien los inqulinos han vivido, en un HOTEL.

Hay ciertos dichos que uno puede encontrarse o también escuchar de la boca de familiares, amigos o personas cercanas a uno. Estos dichos son más allá que simples supersticiones. Algunos son en forma de advertencia como ciertas cosas que no debes de hacer, tal vez al entrar una casa, una casa deshabitada, tal vez al pasar por una cruz que esté colocada en un camino lejano o a un lado de la carretera. Camioneros taxistas saben de estos dichos. Pero el siguiente relato viene de parte de una mujer. Esta mujer fue advertida sobre que, estando embarazada, no era buena idea entrar a un cementerio, sobre todo si tienes muy malas vibras de todas esas personas que te rodean tal como le pasó en esa ocasión. Para mala suerte de esta chica arrastró esto hasta su habitación de hotel Hola Alex. Mi nombre es Teresa. Con esta experiencia que les quiero contar, quiero reafirmar un dicho popular que se tiene verán aquí en España y esto me lo han dicho algunas mujeres. Es malo oír a los cementerios, ya sea con niños muy pequeños o si es que tú estás embarazada, pase resulta que hace como siete años más o menos, yo me encontraba embarazada de mi primera hija para ese momento. Si no mal recuerdo, tendría algunos siete meses de embarazo cuando en eso a mí y a mi esposo nos llegó la noticia de que un tío de él había fallecido. Para ponerlos un poco más en contexto, Mi familia y la de él no se llevan mucho desde que nos juntamos, desde que nos casamos o nos conocimos jamás nos hemos tragado, es decir, su familia no me quiere y mi familia más o menos lo acepta él. Pero digamos que choco mucho con su familia, porque tienen muchas creencias, pero no creencias en lo que viene siendo una religión diferente, sino que es una familia que se entrega de plano a lo que viene siendo brujería, Budú y todo ese tipo de cosas. De hecho, hasta el más pequeño de los sobrinos sabe respecto al tema. Obviamente, esto es algo que me da muy mala espina a mí y pese a que mi marido estuvo con ellos, él es todo lo contrario. Dice que tuvo una niñez muy dura. En base a todo esto y, por lo tanto, mientras más alejado de todo ese mundo, esté es mejor para él. Él no quiere saber nada respecto a brujerías. Brujos brujas. Nada de eso sucede que el tío que había fallecido recientemente era el brujo mayor de la familia. Lo digo así para que me entiendan, ya que el que más sabía respecto al tema, el que se sabía de todo e incluso tenía muchos clientes, era él. Cuando falleció, se nos dio la noticia y se nos pidió que fuéramos al funeral de este y también al entierro. Como les dije anteriormente, yo me encontraba en embarazada y para ese punto todavía quería hacer lo que fuera necesario para poder encajar más o menos con su familia. Así que, a pesar de que él me dijo y también mi madre y unas cuantas amigas me dijeron que lo mejor era que me quedara, yo no hice caso y fui al funeral. Tuvimos que viajar ya que su tío era de Toledo y una vez después del funeral siguió el entierro. Desde que estábamos en el cementerio, yo empecé a sentirme algo extraña. Era como si tuviera una mirada fija en mí. Es como de esas veces cuando alguien te observa y tiene la mirada muy pesada. Pero en ese entonces yo pensé que esto se trataba solamente de que algunos de los familiares, a lo mejor no le caía muy bien esa aura. Siempre la tenía cuando se estaba en sus reuniones anteriormente. En fin, tuve que sobrellevar todo el entierro y una vez que salimos del cementerio, no me sentí diferente. Fuimos a un hotel. Teníamos pensado quedarnos ahí solamente una noche, pero extrañamente aunque ya no estuviera con sus familiares, aunque estuviéramos solos o con otras personas. Yo sé ya sintiendo aquella mirada. Por supuesto, para este momento ya me sentía un poco incómoda y al caer la madrugada pensé que esto se iba a ir junto con el sueño para nuestra mala suerte. El hotel donde nos íbamos a quedar estaba casi en su mayoría lleno. Todas las habitaciones que tenían una cama matrimonial o king seis estaban ocupadas, así que nos dieron una habitación con dos camas individuales. Las camas eran, no sé si yo lo noté, pero demasiado pequeñas. Genuinamente solamente una persona iba a caber ahí y, a pesar de que estábamos juntos, decidimos dormir cada una en su cama. Cuando nos dormimos, ocurrió esto que me pasó aquella mirada, que sentía aún la sentía dormida, por lo que me costó trabajo conciliar el sueño en ese momento, cuando finalmente me quedé dormida gracias a las gotas de lluvia que bajaban por la ventana, algo me despertó y no sé muy bien a qué hora solamente empieza a sentir cómo se hundía la cama, como si alguien estuviera atrás de mí recostado acercándose lentamente. Para este momento yo todavía me encontraba un poco dormida y por esto mismo no caí en cuenta de inmediato en dónde me encontraba. Yo pensé que el que estaba atrás era mi esposo, pensé que estábamos en una cama matrimonial. No caía en cuenta que me encontraba en una cama individual y, por supuesto, esto empeoró, ya que quien sea que estaba atrás de mí también estaba recostado y sentí su mano acariciar mi hombro. Era una mano muy helada. Demasiado era grande y completamente petrificada. Para este momento, lo que creía era que se trataba de mi esposo. Yo pensé que el frío que yo sentía era tal vez porque había salido y afuera estaba haciendo mucho frío de seguros. Había traído eso, pero pasaba el tiempo y yo, al acercármele como siempre lo hacía todas las noches para que me abrazara, sentí su cuerpo y estaba totalmente helado. Su mano fue bajando hasta que llegó a mi vientre y una vez que estuvo en mi vientre, abrió por completo su palma y tocó todo este con su mano Fría. Para este momento ya me estaba despertando porque el frío me estaba empezando a invadir a mí también. Pero mi bebé también notó esto al momento de que tocó mi vientre y abrió toda su palma. Mi bebé comenzó a moverse de un lado hacia otro muy rápido. Debido a esto, yo me levanté enseguida fui y prendí la lámpara que estaba a un lado de la cama y cuando hay luz por fin caigo en cuenta de que me encontraba en una cama individual. Se podría decir que por las Sábanas y por el movimiento que había hecho, se podía ver que estaba casi al borde de la cama, estaba a punto de caerme y mi esposo todo lo contrario a mí. Él estaba completamente dormido allá en su propia cama. Yo me levanté, fui hasta él estaba roncando, incluso lo moví hasta que lo levanté. Él me preguntó qué ué pasa, qué tienes. Yo le pregunto, aunque creo que ya sabiendo la respuesta en mi cabeza, que si él había ido conmigo a la cama hace apenas segundos. Él me dice que no, que no se ha levantado y mucho menos se ha parado o ha salido de la habitación. Sin más que decirle. Yo solamente lo hago a un lado y le digo que voy a dormir con él aquella noche. Él me contesta algo irritado que, como solamente cabe uno en la cama. Él me dice que si quiere intercambiar camas. Yo le digo que no, que quiero dormir con él. Pasa que a regañadientes. Él acepta. Yo estaba en la mayoría de la cama y él prácticamente estaba en el aire. En la mañana me despierto de nuevo, pero esta vez por el movimiento que está haciendo mi esposo. Él está moviendo las camas y las está empatando. Al final de cuentas, pudimos dormir bien aquella noche, pero yo tomé la decisión de voltearme hacia él y abrazarlo. No quería que esa cosa no sé qué es lo que sea. Me volviera a tocar en toda la noche. Yo no le conté nada, excepto cuando ya nos íbamos, pasamos con mi madre y empezamos a hacer unos rezos. Después de esto, me dijo que lo mejor por si las dudas acudiera con un ginecólogo, con mi ginecólogo de cabecera, solamente para revisar que el bebé viniera bien. Fui con el ginecólogo me dijo que todo estaba perfecto, pero extrañamente pasó solamente una semana y el bebé nació. Se me adelantó todo mi embarazo. Estuve bien, No tuve ningún problema. Los problemas comenzaron cuando llegué desde aquel cementerio. Fue donde aquella cosa puedo tocarme. Yo creo que Eso fue lo que hizo que mi hijo viniera antes de tiempo. Después de esto, no volví a acercarme a ningún cementerio, estando embarazada. Y eso que tuve dos hijos más, Y es cierto lo que dicen. A veces los niños atraen a esos espíritus. Estoy más que seguro que muchos de los que escuchan estas historias cuando eran niños, ya que mi target, como me lo indica, son de personas de veinticinco hasta los cincuenta años. Son las personas que más me escuchan. Muy seguramente en su niñez trabajaron con sus padres, es decir, era otra generación. A muchos de ustedes, tal vez no por necesidad, pero por disciplina, los pusieron a ganarse su propio dinero. Esta chica que nos cuenta esta historia para su mala suerte no era por querer ganarse un poco más de dinero, sino es que simplemente su madre no tenía con quien dejarla y, al tener escasez monetariamente hablando, tenía que llevársela con ella a su trabajo. Y es en este punto en que a ella le pasa una experiencia, una experiencia que la dejaría aterrorizada sobre estar sola en los hoteles. Cuando ella se encontraba ayudándole a su madre, se encontró con un inquilino, un inquilino que no era de este mundo o la comunidad de la cripta. Mi nombre es Paula. Mi experiencia sucede en mi niñez. Cuando yo era niña, nuestra situación económica era bastante precaria, por lo que mi madre optaba varias veces que después de la escuela, me llevaba con ella sus trabajos, en algunos me aceptaban y en otros no. En ese transcurso de años, cuando yo iba en primaria, mi madre agarró un trabajo como limpiadora a grandes rasgos. Era un hotel. Tenía que entrar por las sábanas, por las toallas, tenía que cambiar las camas, tenía que hasear toda la habitación y tenía que mantener el orden. A mi madre le dieron el turno de la tarde, por lo que me tenía que llevar con ella después de pasar por mí a la escuela. Con el tiempo me fue enseñando todo lo que hacía en su oficio y para yo no sentirme como una carga, sino más bien ayudarla. Empecé ayudándole, llevándole toallas sábanas, limpiando con ella después de hacer mi tarea claro y yo ya había agarrado la costumbre de que cada vez que ella iba a lavar las toallas o iba a secar algunas prendas que tenían propias del hotel, batas y pantunflas y todo eso con la insignia del hotel. Ella me decía a qué habitaciones tenía que ir y yo iba por ellas. Este era un hotel que en su mayoría era puro patio. Solamente había un edificio que daba las varias puertas de las habitaciones, por lo que mi madre me observaba a la distancia. Después de pasar las semanas, ella me fui agarrando más confianza, así que dejó de observarme y yo me sentía bien con ello. Las habitaciones que no estaban ocupadas se mantenían abiertas durante la tarde. Esto más que nada para la limpieza. Y en una de estas ocasiones, cuando mi madre me había enviado por estas toallas y batas, cuando iba entrando en cada una de las habitaciones sin mayor problema, me encontré con una que extrañamente se encontraba cerrada. Mi madre me daba una lista de las habitaciones con los números a los cuales yo tenía que entrar y en todas esas semanas no había tenido ni un problema con ello. Pero a lo mejor mi madre se pudo haber equivocado. Fue lo que pensé en ese momento, al tener llave y forcejear varias veces la perilla, pensé que tal vez había un inquilino ahí y lo que menos quería era incomodarlo, por lo que después de forcejear un poco y asegurarme de que la puerta estuviera cerrada, di la media vuelta y ya me disponía a irme cuando en eso la puerta inexplicablemente se abre. Las perillas de estas puertas son más o menos duras, por lo que no se abren. Así como así, incluso cuando hay vientos fuertes y estas se encuentran sin llave, no se pueden abrir. Se necesita forzosamente girar la perilla, por lo que al abrirse me llamó mucho la atención en en mino de niña. Pensé que tal vez la había abierto y no me había dado cuenta de ello. Pero para asegurarme de esto, fui caminando lentamente y abrí la puerta una vez que la estaba abriendo, vi sentada en la cama a una orilla de ésta con los pies reposando en el suelo a una anciana. Era una anciana que tenía todo su cabello enmarañado, canoso por completo. Vestía con una bata. Su cuerpo era excesivamente delgado, su piel eran solamente pliegos. Su cara era lo que más terror me daba, ya que estaba muy cadavérica. Era como si su piel estuviera pegada a su cráneo. Sus ojos estaban sumidos hacia adentro. Pero lo que más miedo me dio fue y cuando ésta se me quedó viendo, volteó hacia mí y no pude ver pupilas. Sus ojos estaban completamente en blanco. Solamente se me quedó observando en ese momento me dio mucho miedo y después de mirarme empezó a abrir su boca, pero la abrió de manera muy anormal, era como si pudiera restirar su quijada más allá de lo que pudiera ser un humano común y corriente. Me acuerdo que abrió su boca y ésta llegó casi hasta su pecho, cayéndose por completo. Yo, en eso di la media vuelta, cerré la puerta rápidamente y me eché a correr. Corrí y corrí hasta el primer piso. Llegué al patio y, enseguida que había mi madre, corrí hacia sus brazos. Ella me abrazó y me preguntó qué tenía. Yo estaba muy asustada y no le dije nada en ese momento, y no porque no quisiera, sino que me encontraba tan impactada que tuve que esperar unos minutos para que, por lo menos ella entendiera a base de balbuceos y tartamudeos que yo daba que había visto a una anciana en aquella habitación y que esta tenía un aspecto mórbido, los ojos blancos, la boca enorme. Ella, después de escuchar esto de inmediato llamó un vigilante. Se suponía que en esa habitación no se encontraba nadie. Después revisaron las llaves. En la recepción se guardan dos llaves, una para el personal y otra que se le da al inquilino, y en la recepción tenían todavía las dos llaves que tenía aquella habitación, por lo que a él no se estaba hospedando nadie. Como sabían que las puertas estaban abiertas. Pensaron que tal vez alguien de otra habitación, algún externo sabía colado alguna anciana de alguna familia que se estaba hospedando. Tal vez había colado los vigilantes, que en ese momento habían cuatro y empezaron a mirar a cada uno de los inquilinos. No había ninguna anciana, había familias, había parejas de novios, pero ninguna persona de la tercera edad y mucho menos que encajara con la descripción que yo decía. Además, está decir que cuando mi madre y aquel vigilante fueron hasta aquella habitación, no encontraron a nadie. La anciana se había esfumado. Revisaron cada rincón abajo de la cama, en el ropero pero no había nadie. Todas las ventanas tenían barrotes, desde la más grande hasta la más pequeña que estaba en el baño. No había forma de que aquella anciano hubiera salido y no había forma mucho menos de que se les hubiera escapado a los vigilantes. Después de esto, mi madre continuó llevándome al trabajo, ya que no quedaba de otra, pero más nunca fui de nuevo a una habitación yo sola. La historia de este chico sucede como una tarde normal. Él me aclaró que antes de que le pasara esta historia se desempeñaba en este mismo hotel, pero lo hacía durante el torno de mañana. Debido a ciertos problemas que tenía más que nada con el transporte, decidió que iba a trabajar ahí en el turno de la tarde. Poco o nada sabía de la aterradura experiencia que iba a empezar a vivir los días que siguieran a este para su mala suerte. En este hotel. Al caer la noche, los antiguos inquilinos regresan y esto le dejó más que claro que algunas almas no descansan eternamente, sino que todo lo contrario hola a todos. Mi nombre es Jesús González. La experiencia que les quiero contar a continuación me sucedió hace cerca de una década. De hecho, esta experiencia viene a mi memoria siempre que visito algún hotel o voy de vacaciones con unos familiares y nos quedamos en algunas posadas en donde muchas personas de diferentes ciudades acostumbran quedarse. Les puedo asegurar que hay muchas historias que se cuentan. Pasan gran número de cosas en las habitaciones de cada hotel, a veces cosas horrorosas que son difíciles de creer. Cuando yo tenía veinticuatro años, estaba a punto de salir de la universidad, pero todavía requería dinero para seguir pagando mis estudios, por lo que conseguí trabajo con un técnico de un hotel. Lo que tenía que hacer es dar mantenimiento general con los coches, hacer trabajos también de albañilería, jardinería, limpieza en general, pero de lo que sería la basura, cuando llovía, si se estancaba el agua, pintar las habitaciones, etcétera. Conforme pasó el tiempo. Yo fui creando amistades con las chicas que trabajan ahí en su mayoría, las que hacían limpiezas, las recepcionistas. Siempre hablaba con ellas y cada vez que terminaba mi turno tenía que subir todas mis cosas a lo que vendría a ser el almacén de nuestro trabajo. Cuando iba subiendo todo que ellas serían la city media de la noche y hasta oscuro. Empecé a ver a una jovencita, una chica que, viéndola bien, tendría más o menos mi edad algunos veintidós, veinticuatro años, siempre cuando subía a dejar todas las cosas. Cuando iba subiendo por las escaleras, estas daban a las ventanas de las habitaciones podía ver lo que había dentro de ellas. Claro si las cortinas estaban abiertas. Pero lo que me parecía extraño era que esta chica la podía ver por su ventana. Ella estaba mirando fijamente hacia afuera parada inerte observando por la ventana. Su comportamiento era muy extraño. No s se movía, simplemente estaba parada y cada vez que yo pasaba la observaba y ella me observaba a mí y ella me observaba a mí. Ella vestía con una clase de uniforme. No estoy muy seguro de coniforme, pero siempre traía una camisa blanca a botones como las que usarían las enfermeras o los laboratoristas algo relacionado a eso. Esta chica siempre me observaba en absoluta oscuridad y yo la podía ver gracias a la luz que entraba por la ventana de aquella habitación. Las luces que teníamos afuera adentro de la habitación donde ella estaba, no tenía encendida ni una sola luz. Ella estaba en absoluta oscuridad, solamente observando a través de la ventana. La primera vez que vi esto me pareció muy extraño, pero claro, todo esto fue tomando una aura todavía más siniestro. Cuando se repitió constantemente al pasar los días, cada vez que yo subía, siempre la veía en el mismo lugar. Ni siquiera se movía. Yo pensé que tal vez era una chica que tenía algún trastorno por lo regular en este hotel, si bien sospedaban familias que se quedaban muchos días, lo máximo era una semana, lo suficiente que durarían algunas vacaciones, una semana y media lo mucho. La mayoría simplemente hospedaba por tres días. Esto porque era un hotel que se encontraba algo cerca de la ciudad, también alrededor de varias zonas turísticas. Pero lo extraño es que no veía en todo el día alguien que entrara a aquella habitación en su cochera. No había ningún automóvil todo el día por más atención que le pusiera a la puerta de aquella habitación. No veía entrar ni salir a nadie. Pero siempre cada noche que yo subía a la bodega sin falta, siempre veía a aquella chica Observándome. Por supuesto, esto me fue incomodando y de alguna manera, tal vez para obtener alguna respuesta, fui con mis compañeras, las de recepción. Tenía algo de tiempo platicando con ellas y ya teníamos confianza, ya hablábamos de los inquilinos pase. Resulta que cuando les pregunto sobre aquella habitación y sobre quién es el que la habita, ya que para este tiempo estoy seguro que aquella chica la había visto todas las noches a lo largo de tres semanas. Si no es que más, yo me quedo frío cua cuando ellas ons en lo siguiente, esa habitación no se ha ocupado. De hecho, no es ocupado desde hace ya como algunos dos años. Es la última habitación que damos cuando estamos llenos, y eso no ha pasado desde, como ya te repito, hace como dos años, sin decirles todavía la verdad. Yo les pregunto, pero por qué es la que dan al último. Ella me contesta que es porque anteriormente algunas personas y también empleados dicen que ven fantasmas, dicen que ven siluetas y pues el dueño del hotel dejó como indicación dar esa habitación, ya cuando de plano no haya ninguna otra disponible. Yo, siendo sincero con ellas les platico que las últimas semanas había visto a una mujer observada desde adentro de la habitación, con todas las luces apagadas. Ellas enseguida me preguntan qué aspecto tiene. Yo les digo que es una chica joven. Como de nuestra edad de algunos veintitantos. Viste siempre con una camisa blanca. Parece como de un uniforme y es en ese punto que ellas me cuentan algo que sucedió en aquel hotel muchos años atrás, ya que ellas habían vivido toda su vida cerca de aquellos rumbos y se habían dado cuenta cuando ellas eran niñas iban en la primaria. Qué sucedió lo siguiente. Ese hotel en el que en ese tiempo trabajaban. Anteriormente no era un hotel, es decir, ahora es como un ambiente más familiar. Iban familias, empresarios, parejas de novios, etcétera. Pero anteriormente era un motel de paso. De hecho, varias habitaciones y estructuras aún dan ese aire de motel de paso, solamente que lo han modificado. Como ya saben, este tipo de moteles solamente se alquilan por una hora, dos horas o toda la noche. Son solamente para que parejas vayan, pero también, como muy popularmente se conoce, este tipo de lugares, les viene como anillo al dedo, sobre todo si están retirados para los amantes, aquellas personas que están en una relación o están casados. Y sucede que en aquella ocasión había una pareja de amantes. Ella era una chica universitaria y él estaba casado. Era un policía de la zona. Aquellos amantes se veían siempre en este hotel para dar rienda suelta, para mala suerte de la chica. El policía se encontraba casado con una mujer que también lo era. Esta policía. Al sospechar que su esposo le estaba siendo infiel, lo siguió y, después de darse cuenta de esto, planeó su venganza. Ella una mañana tomó su pistola y siguió a su marido hasta aquel motel y, una vez interrumpiéndolos en el acto, planeó quitarle la vida. A los dos detonó el arma, pero solamente hirió al esposo no consiguió quitarle la vida. Pero, por otro lado, a la jovencita, ella sí se esfumó de este mundo. Falleció a los pocos minutos. No logró resistir el tiempo a que llegara la ambulancia. Después de esto, el motel cerró el antiguo dueño, movió todo lo que estaba a su alcance para que esto no se supiera claro, sobre todo en las ciudades, ya que pensaba va a seguir con el negocio, pero no prosperó. Obviamente, en aquellos tiempos no había redes sociales. Saber cosas como estas crímenes pasionales era más difícil. Después de cerrar el motel, otra persona lo compró el actual dueño de este y, al pasar los años, lo fue convirtiendo en un lugar más tradicional. Ya no es un motel de paso, ya ahora es un hotel hecho y derecho, pero en aquella habitación se sigue viendo a aquella chica que perdió la vida. Después de esto, yo les pedí un favor a mis compañeras, ya que ellas eran las que tenían acceso a entrar a las diferentes habitaciones para limpiarlas para resguardar si algún objeto se había quedado que si, por favor, podían entrar a aquella habitación durante el día y podían bajar las cortinas, ya no quería ver aquella ventana. Tenía miedo de que, cada vez que subiera al almacén, volver a ver a esa chica que, para este punto sabía no estaba viva. Ellas me hicieron caso y, a pesar de tener la cortina cerrada, evitaba ver hacia esta ventana. Cada vez que tenía que subir al almacén, lo hacía temblando rezando para no volver a ver a ese espíritu cripta maníacos. Ustedes alguna vez se han hospedado en algún hotel por la noche, tal vez los han despertado algún extraño ruido, ya no se notel llámese tal vez en un cambio de casa o simplemente dormir en una casa ajena. Algunas personas dicen los más espirituales que tuvo al llegar por primera vez a una casa. Estas más susceptible que si se encuentra ahí una determinada energía o un fantasma, por qué no puedes verlo. Esto es lo que se cree, Sin embargo, la siguiente historia nos pondramos en contexto. Con esto, esta persona dice que en toda su vida no ha vivido nada paranormal. Pero con esta experiencia si no ha puesto a dudar un poco, ya que en plática me ha dicho que ha visto cosas extrañas, cosas que a él en particular, no le importan. Simplemente se le hace extraño tal vez ver siluetas, ver niñas completamente solas. Él siempre piensa en una respuesta lógica, pero después de esto, él tiene una cierta duda de que tal vez todo lo que veía no se trataba de otra cosa, sino que de almas, pues se dio cuenta en este hotel que él era susceptible a ver este tipo de almas, a ver este tipo de rastros, ya que se cree tan bien que estos faltan, que estos fantasmas o estos espíritus, ya sean buenos o malos, pueden ser captados por ciertas personas, no por todos. Y para mala suerte de este hombre, él es uno de ellos, una persona susceptible a este tipo de energía. Su historia es la siguiente hola Alex. Mi nombre es Christian Martínez. Quiero compartirles a TI y a toda tu comunidad una experiencia que me sucedió cuando me encontraba de luna de miel. O bueno, ya había pasado la luna de miel, pero tanto yo como mi esposa le está recién casados y todavía tener un par de días extras, decidimos seguir viajando en nuestros viajes a la playa. Nos quedamos en un hotel. Nuestro plan era pasar ahí solamente un fin de semana, lo que vendría a ser viernes, sábado y domingo. Para nuestra mala suerte. Cuando llegamos, todas las habitaciones que podríamos decir para parejas estaban ocupadas. Tenían varias disponibles, pero eran habitaciones grupales y, por lo tanto, costaban mucho más dinero. Tanto mi esposa como yo estábamos cansados, además que ese hotel nos quedaba muy cerca a los destinos a los que queríamos ir en el día, por lo que, después de hablar un rato y llegar a un acuerdo, decidimos que íbamos a alquilar una de estas habitaciones grupales. Cuando nos la mostraron y fuimos entrando con todo nuestro equipaje, observamos que la palabra grupales la verdad es que les quedaba muy bien, ya que prácticamente eran dos habitaciones muy grandes, Habían tres camas matrimoniales y una puerta que daba hacia la otra habitación contigua. Esta puerta estaba en medio de las paredes y en la otra habitación igualmente habían tres camas matrimoniales. Nosotros decidimos dormir en una desempacamos todo, pusimos nuestras pertenencias, salimos el resto de la tarde y cuando cayó la noche, volvimos al hotel cuando eran aproximadamente las doce de la noche, cuando ya estábamos profundamente dormidos. Fue cuando empezó todo yo que soy un poco más. Podríamos decir de oídos sensibles, mucho más que mi esposa me despertó un ruido, un ruido que a la par que pasaban los minutos iba aumentando. Este ruido era el rechinar de un colchón, un colchón que se encontraba en movimiento, pero después pude notar que era el ruido, como si alguien estuviera saltando encima de una cama, y cada vez que pasaba más el tiempo, este se intensificaba como si la persona lentamente estuviera saltando con más fuerza. Yo me desperté y por el movimiento que hice, también desperté a mi esposa. Ella alcanzó a escuchar aquellos saltos provenían de la habitación, pero no de la nuestra, sino de la contigua, que también estaba asignada hacia nosotros, ya que era la otra parte de la habitación. Por así decirlo. Yo fui hasta la puerta, aquella que dividía las paredes la abrí y de inmediato los altos cesaron. Revisé cada una de las camas. Ninguna tenía esa apariencia como si estuviera descendida el sonido se escuchaba claramente que provenía de aquella habitación, por lo que mi esposa se empezó a poner nerviosa yo calmándola, le dije que tal vez la habitación tenía eco y que los sonidos de arriba o los sonidos de abajo o los de un lado tal vez se le colaban y por esto mismo se escuchaba el ruido. Yo se lo dije solamente para calmarla. Sabía que esto no era posible. Al día siguiente empezaron a suceder cosas aún más extrañas, porque ni yo ni mi esposa somos personas distraídas, mucho menos olvidadizas. Sabemos que cada objeto que tomamos, así como pertenencias de nosotros, las colocamos en un lugar concreto. Nunca perdemos nada rara a la vez que lo hacemos. Pero extrañamente a la mañana siguiente se nos empezaron a perder cosas, mis llaves del auto, mis corbatas, mis cinturones a ella, sus anillos, sus bolsos, algunos pañuelos, cosas de valor y al igual cosas que no tenían tanto valor como cordones, chanclas, pantunflas. Algo que les tengo que der decir es que, curiosamente, yo analizando todo esto, años después, me di cuenta que cuando yo pensé abusar algo, se me perdía a los pocos minutos antes de ir. Por ello, recuerdo perfectamente cuando me encontraba listándome y vi mis relojes, tenía tres relojes. En aquel momento los había puesto enfrente del espejo, decidí bañarme y en ese momento en el baño había decidido que iba a usar el reloj plateado. Pero cuando fui de nueva cuenta al espejo, el reloj había desaparecido. Ya no se encontraba ahí. Mi esposa no lo había tomado ni yo tampoco, y nadie se había metido a la habitación e incluso nadie se había metido desde que nosotros estábamos ahí dentro pasó esa noche algo confundidos por todo lo que estaba pasando. Obviamente, nadie se había metido al cuarto, por lo que sabíamos que las cosas deberían de estar ahí y en la noche pasó de nueva cuenta lo mismo. Los saltos en una cama me despertaron. Yo ahora de manera más lenta y para que mi esposa no se despertara, fui saliendo de la cama y al momento de que abrí la puerta de nueva cuenta, los altos cesaron por completo. Las camas otra vez lucían impecables. Nadie la había estado saltando en ellas. Pareciera que ese ruido solamente se hacía para despertarme. No logré conciliar muy bien el sueño en aquella noche me despertaba por ratos y a la mañana siguiente, antes de que mi esposa se despertara, fui con uno de los chiss que atienden el hotel y le dije que algunas cosas se nos había estado perdiendo y que, por favor, agradecería mucho si me podría dar solución de esto, ya que las cosas no pintaban aparecer por ningún lado. Habíamos estado buscando abajo de la cama, en los roperos, en el muro, en el baño, nuestras pertenencias no aparecían y teníamos la sospecha de que tal vez alguien se metía en la habitación cuando nosotros no estábamos. A pesar de dejarla con llave. El chico, en un principio se preocupó mucho, se le pudo ver en la cara, pero después de decirle el número de la habitación en donde estábamos hospedándonos. Su cara cambió por completo y fue una cara de alivio. Él me dijo ah ok, no se preocupe en breve voy para la habitación y le doy sus pertenencias. Lo dijo con mucha seguridad como si él ya supiera en dónde se encontraban. Me dijo que lo esperara ahí y que en unos minutos iba mi esposa se despertó, se bañó y salió hacia la alberca. Yo le dije que me iba a quedar un rato más que ya se adelantara. Cuando llegó este chico, lo seguí fuimos hasta el guardarropa de la habitación, un guardarropa enorme y tras de mover las toallas y las batas del hotel, todas aquellas prendas que eran de marca del hotel, observé que dentro de este guardarropa. Dentro de este closet había otro closet, por así decirlo más pequeño, pero este closet, o este cajón mejor dicho medía a lo mucho unos ochenta centímetros, no llegaba ni siquiera el metro. Dentro de este se encontraban todas nuestras pertenencias. Él sacó una llave, le quitó la llave a este armario y sacó cada una de mis cosas y también de las de mi esposa, mi reloj, mis cintos, las pantuflas, las chanclas. Yo estaba muy confundido y le dije pero por qué están ahí. Nosotros no la dejamos ahí. Él retirándose y se notaba que quería irse rápido como que no quería darme una explicación de esto. Me dijo que su compañera había entrado y que, de seguro había guardado ahí nuestras cosas. Pero ya retirándose casi casi como corriendo de la habitación. No me dio tiempo a formular otra pregunta. Este chico solamente salió de la habitación y se fue lo que viene este Ropero lo que vi en este cajón era que estaba pintado de forma muy infantil, de color azul, con animales, una jirafa a un león como de caricatura, como si este perteneciera a un niño. Esto no me dejaba estar tranquilo durante el día y una vez localizando aquel chico, lo fui siguiendo y cuando estuvo solo finalmente me la aproximé y le pregunté bien, oye, yo sé que sabes que pasa en esa habitación. He vivido cosas muy raras y más durante la noche. Escucho cómo mueven las camas. Escucho como alguien salta en estas y no me hagas tonto que a la habitación donde nosotros estamos no ha entrado en ninguna de servicio. Las camas siguen destendidas y el servicio solamente entra en domingo. O sea hoy quién fue la persona que ha estado haciendo todo eso. El chico me dice que él no sabe muy bien qué es lo que pasa en esa habitación, ya que algunos huéspedes dicen ver a un niño y otros todo lo contrario. Otros no dicen ver nada, Otros tienen una experiencia común y corriente como todos los inquilinos. Pero que, en efecto, en esa habitación algunos algunos dicen ver durante la noche a un niño corriendo jugando y que este mismo es el que les esconde las cosas. Incluso a las mismas señoritas de limpieza, les ha pasado que les esconden las herramientas, el fabuloso o el cloro, pero ellas han tenido que desarrollar algo para evitar que esto suceda, Y es que regañan al niño. Dicen que este espíritu no es malo, Es solamente el espíritu de un niño y que si quieres que te deje en paz, tienes que regañarlo como lo harías con otro niño y todo lo que te hace dejará de hacerlo. Curiosamente, este chico me enfatizó muchas veces que no sabía muy bien lo que pasaba, ya que desde hace tiempo los clientes no se quejaban de esta habitación. Solamente unos cuantos, unos cuantos podían verlo y, para mala suerte, nosotros entrábamos en ese porcentaje. Aquella tarde noche me le adelanté a mi esposa. Yo llegué antes con minutos de diferencia y quise probar si esto era cierto. Así que fui hasta esa habitación y empecé a regañar a un niño. Me imaginé a un niño y le empecé a decir que dejará de rebotar en la cama y que dejara de esconder las cosas, ya que, según este chico, él solamente esconde eso como si fueran travesuras y le gustaba hacer travesuras. No me lo van a creer, Comunidad. Pero esa noche no se escuchó ni un solo ruido proveniente de la habitación contigua. Yo estuve despierto durante algunos ratos de la noche para cerciorarme de esto. Ya no se escuchaba nada ni un solo sonido. Y por si fuera poco al día siguiente, incluso mi esposa bromeando con que qué cosa ahora se nos iba a perder o iba a salir de nuestra vista. Eso no volvió a pasar. Ninguna de nuestras pertenencias había desaparecido. Todo estaba en su lugar. Donde lo dejábamos a él lo encontrábamos ya no volvían a desaparecer. Antes de irme de aquel hotel, le pregunté a este chico ya en la salida si es que él sabía que había ocurrido en aquella habitación, porque para que apareciera un niño así como así, debería de haber una razón. Dice que él no lo sabe, y también muchos empleados de ahí tampoco lo saben. Solamente intuyen que fue hace muchos años, tantos que incluso el personal más antiguo no sabe qué ocurrió. Lo más posible es que este niño haya fallecido en aquella habitación. Esa fue la experiencia más cercana que he tenido con un espíritu. Qué les han parecido estas historias que rita maníacos. Alguna vez han quedado en algún hotel? Alguna vez han quedado en alguna posada, se han detenido, ya sea en un autobús o en una casa rodante, en una cabaña, y cuando están dormidos en un lugar que no sea su casa, es el lugar seguro en el que todos nos sentimos plácidamente, en donde todos dormimos como roca en lugares externos A este Les ha pasado algo, han creído ver algo, pero que en realidad haya desaparecido. Siluetas voces. Si es así, no duden en compartirlo abajo en la caja de comentarios, sin más por decir yo me despido que tengan buenas noches y unas aterradoras pesadillas