RELATOS ATERRADORES DE HOTELES / LOS INQUILINOS QUE NUNCA SE FUERON / L.C.E.

Relatos que se cuentan entre los cuartos de hoteles, aterradores asi como tambien misteriosos que los trabajadores de estos mismos, asi como tambien los inqulinos han vivido, en un HOTEL.
Relatos que se cuentan entre los cuartos de hoteles, aterradores asi como tambien misteriosos que los trabajadores de estos mismos, asi como tambien los inqulinos han vivido, en un HOTEL.
Hay ciertos dichos que uno puede encontrarse o también escuchar de la boca de familiares, amigos o personas cercanas a uno. Estos dichos son más allá que simples supersticiones. Algunos son en forma de advertencia como ciertas cosas que no debes de hacer, tal vez al entrar una casa, una casa deshabitada, tal vez al pasar por una cruz que esté colocada en un camino lejano o a un lado de la carretera. Camioneros taxistas saben de estos dichos. Pero el siguiente relato viene de parte de una mujer. Esta mujer fue advertida sobre que, estando embarazada, no era buena idea entrar a un cementerio, sobre todo si tienes muy malas vibras de todas esas personas que te rodean tal como le pasó en esa ocasión. Para mala suerte de esta chica arrastró esto hasta su habitación de hotel Hola Alex. Mi nombre es Teresa. Con esta experiencia que les quiero contar, quiero reafirmar un dicho popular que se tiene verán aquà en España y esto me lo han dicho algunas mujeres. Es malo oÃr a los cementerios, ya sea con niños muy pequeños o si es que tú estás embarazada, pase resulta que hace como siete años más o menos, yo me encontraba embarazada de mi primera hija para ese momento. Si no mal recuerdo, tendrÃa algunos siete meses de embarazo cuando en eso a mà y a mi esposo nos llegó la noticia de que un tÃo de él habÃa fallecido. Para ponerlos un poco más en contexto, Mi familia y la de él no se llevan mucho desde que nos juntamos, desde que nos casamos o nos conocimos jamás nos hemos tragado, es decir, su familia no me quiere y mi familia más o menos lo acepta él. Pero digamos que choco mucho con su familia, porque tienen muchas creencias, pero no creencias en lo que viene siendo una religión diferente, sino que es una familia que se entrega de plano a lo que viene siendo brujerÃa, Budú y todo ese tipo de cosas. De hecho, hasta el más pequeño de los sobrinos sabe respecto al tema. Obviamente, esto es algo que me da muy mala espina a mà y pese a que mi marido estuvo con ellos, él es todo lo contrario. Dice que tuvo una niñez muy dura. En base a todo esto y, por lo tanto, mientras más alejado de todo ese mundo, esté es mejor para él. Ãl no quiere saber nada respecto a brujerÃas. Brujos brujas. Nada de eso sucede que el tÃo que habÃa fallecido recientemente era el brujo mayor de la familia. Lo digo asà para que me entiendan, ya que el que más sabÃa respecto al tema, el que se sabÃa de todo e incluso tenÃa muchos clientes, era él. Cuando falleció, se nos dio la noticia y se nos pidió que fuéramos al funeral de este y también al entierro. Como les dije anteriormente, yo me encontraba en embarazada y para ese punto todavÃa querÃa hacer lo que fuera necesario para poder encajar más o menos con su familia. Asà que, a pesar de que él me dijo y también mi madre y unas cuantas amigas me dijeron que lo mejor era que me quedara, yo no hice caso y fui al funeral. Tuvimos que viajar ya que su tÃo era de Toledo y una vez después del funeral siguió el entierro. Desde que estábamos en el cementerio, yo empecé a sentirme algo extraña. Era como si tuviera una mirada fija en mÃ. Es como de esas veces cuando alguien te observa y tiene la mirada muy pesada. Pero en ese entonces yo pensé que esto se trataba solamente de que algunos de los familiares, a lo mejor no le caÃa muy bien esa aura. Siempre la tenÃa cuando se estaba en sus reuniones anteriormente. En fin, tuve que sobrellevar todo el entierro y una vez que salimos del cementerio, no me sentà diferente. Fuimos a un hotel. TenÃamos pensado quedarnos ahà solamente una noche, pero extrañamente aunque ya no estuviera con sus familiares, aunque estuviéramos solos o con otras personas. Yo sé ya sintiendo aquella mirada. Por supuesto, para este momento ya me sentÃa un poco incómoda y al caer la madrugada pensé que esto se iba a ir junto con el sueño para nuestra mala suerte. El hotel donde nos Ãbamos a quedar estaba casi en su mayorÃa lleno. Todas las habitaciones que tenÃan una cama matrimonial o king seis estaban ocupadas, asà que nos dieron una habitación con dos camas individuales. Las camas eran, no sé si yo lo noté, pero demasiado pequeñas. Genuinamente solamente una persona iba a caber ahà y, a pesar de que estábamos juntos, decidimos dormir cada una en su cama. Cuando nos dormimos, ocurrió esto que me pasó aquella mirada, que sentÃa aún la sentÃa dormida, por lo que me costó trabajo conciliar el sueño en ese momento, cuando finalmente me quedé dormida gracias a las gotas de lluvia que bajaban por la ventana, algo me despertó y no sé muy bien a qué hora solamente empieza a sentir cómo se hundÃa la cama, como si alguien estuviera atrás de mà recostado acercándose lentamente. Para este momento yo todavÃa me encontraba un poco dormida y por esto mismo no caà en cuenta de inmediato en dónde me encontraba. Yo pensé que el que estaba atrás era mi esposo, pensé que estábamos en una cama matrimonial. No caÃa en cuenta que me encontraba en una cama individual y, por supuesto, esto empeoró, ya que quien sea que estaba atrás de mà también estaba recostado y sentà su mano acariciar mi hombro. Era una mano muy helada. Demasiado era grande y completamente petrificada. Para este momento, lo que creÃa era que se trataba de mi esposo. Yo pensé que el frÃo que yo sentÃa era tal vez porque habÃa salido y afuera estaba haciendo mucho frÃo de seguros. HabÃa traÃdo eso, pero pasaba el tiempo y yo, al acercármele como siempre lo hacÃa todas las noches para que me abrazara, sentà su cuerpo y estaba totalmente helado. Su mano fue bajando hasta que llegó a mi vientre y una vez que estuvo en mi vientre, abrió por completo su palma y tocó todo este con su mano FrÃa. Para este momento ya me estaba despertando porque el frÃo me estaba empezando a invadir a mà también. Pero mi bebé también notó esto al momento de que tocó mi vientre y abrió toda su palma. Mi bebé comenzó a moverse de un lado hacia otro muy rápido. Debido a esto, yo me levanté enseguida fui y prendà la lámpara que estaba a un lado de la cama y cuando hay luz por fin caigo en cuenta de que me encontraba en una cama individual. Se podrÃa decir que por las Sábanas y por el movimiento que habÃa hecho, se podÃa ver que estaba casi al borde de la cama, estaba a punto de caerme y mi esposo todo lo contrario a mÃ. Ãl estaba completamente dormido allá en su propia cama. Yo me levanté, fui hasta él estaba roncando, incluso lo movà hasta que lo levanté. Ãl me preguntó qué ué pasa, qué tienes. Yo le pregunto, aunque creo que ya sabiendo la respuesta en mi cabeza, que si él habÃa ido conmigo a la cama hace apenas segundos. Ãl me dice que no, que no se ha levantado y mucho menos se ha parado o ha salido de la habitación. Sin más que decirle. Yo solamente lo hago a un lado y le digo que voy a dormir con él aquella noche. Ãl me contesta algo irritado que, como solamente cabe uno en la cama. Ãl me dice que si quiere intercambiar camas. Yo le digo que no, que quiero dormir con él. Pasa que a regañadientes. Ãl acepta. Yo estaba en la mayorÃa de la cama y él prácticamente estaba en el aire. En la mañana me despierto de nuevo, pero esta vez por el movimiento que está haciendo mi esposo. Ãl está moviendo las camas y las está empatando. Al final de cuentas, pudimos dormir bien aquella noche, pero yo tomé la decisión de voltearme hacia él y abrazarlo. No querÃa que esa cosa no sé qué es lo que sea. Me volviera a tocar en toda la noche. Yo no le conté nada, excepto cuando ya nos Ãbamos, pasamos con mi madre y empezamos a hacer unos rezos. Después de esto, me dijo que lo mejor por si las dudas acudiera con un ginecólogo, con mi ginecólogo de cabecera, solamente para revisar que el bebé viniera bien. Fui con el ginecólogo me dijo que todo estaba perfecto, pero extrañamente pasó solamente una semana y el bebé nació. Se me adelantó todo mi embarazo. Estuve bien, No tuve ningún problema. Los problemas comenzaron cuando llegué desde aquel cementerio. Fue donde aquella cosa puedo tocarme. Yo creo que Eso fue lo que hizo que mi hijo viniera antes de tiempo. Después de esto, no volvà a acercarme a ningún cementerio, estando embarazada. Y eso que tuve dos hijos más, Y es cierto lo que dicen. A veces los niños atraen a esos espÃritus. Estoy más que seguro que muchos de los que escuchan estas historias cuando eran niños, ya que mi target, como me lo indica, son de personas de veinticinco hasta los cincuenta años. Son las personas que más me escuchan. Muy seguramente en su niñez trabajaron con sus padres, es decir, era otra generación. A muchos de ustedes, tal vez no por necesidad, pero por disciplina, los pusieron a ganarse su propio dinero. Esta chica que nos cuenta esta historia para su mala suerte no era por querer ganarse un poco más de dinero, sino es que simplemente su madre no tenÃa con quien dejarla y, al tener escasez monetariamente hablando, tenÃa que llevársela con ella a su trabajo. Y es en este punto en que a ella le pasa una experiencia, una experiencia que la dejarÃa aterrorizada sobre estar sola en los hoteles. Cuando ella se encontraba ayudándole a su madre, se encontró con un inquilino, un inquilino que no era de este mundo o la comunidad de la cripta. Mi nombre es Paula. Mi experiencia sucede en mi niñez. Cuando yo era niña, nuestra situación económica era bastante precaria, por lo que mi madre optaba varias veces que después de la escuela, me llevaba con ella sus trabajos, en algunos me aceptaban y en otros no. En ese transcurso de años, cuando yo iba en primaria, mi madre agarró un trabajo como limpiadora a grandes rasgos. Era un hotel. TenÃa que entrar por las sábanas, por las toallas, tenÃa que cambiar las camas, tenÃa que hasear toda la habitación y tenÃa que mantener el orden. A mi madre le dieron el turno de la tarde, por lo que me tenÃa que llevar con ella después de pasar por mà a la escuela. Con el tiempo me fue enseñando todo lo que hacÃa en su oficio y para yo no sentirme como una carga, sino más bien ayudarla. Empecé ayudándole, llevándole toallas sábanas, limpiando con ella después de hacer mi tarea claro y yo ya habÃa agarrado la costumbre de que cada vez que ella iba a lavar las toallas o iba a secar algunas prendas que tenÃan propias del hotel, batas y pantunflas y todo eso con la insignia del hotel. Ella me decÃa a qué habitaciones tenÃa que ir y yo iba por ellas. Este era un hotel que en su mayorÃa era puro patio. Solamente habÃa un edificio que daba las varias puertas de las habitaciones, por lo que mi madre me observaba a la distancia. Después de pasar las semanas, ella me fui agarrando más confianza, asà que dejó de observarme y yo me sentÃa bien con ello. Las habitaciones que no estaban ocupadas se mantenÃan abiertas durante la tarde. Esto más que nada para la limpieza. Y en una de estas ocasiones, cuando mi madre me habÃa enviado por estas toallas y batas, cuando iba entrando en cada una de las habitaciones sin mayor problema, me encontré con una que extrañamente se encontraba cerrada. Mi madre me daba una lista de las habitaciones con los números a los cuales yo tenÃa que entrar y en todas esas semanas no habÃa tenido ni un problema con ello. Pero a lo mejor mi madre se pudo haber equivocado. Fue lo que pensé en ese momento, al tener llave y forcejear varias veces la perilla, pensé que tal vez habÃa un inquilino ahà y lo que menos querÃa era incomodarlo, por lo que después de forcejear un poco y asegurarme de que la puerta estuviera cerrada, di la media vuelta y ya me disponÃa a irme cuando en eso la puerta inexplicablemente se abre. Las perillas de estas puertas son más o menos duras, por lo que no se abren. Asà como asÃ, incluso cuando hay vientos fuertes y estas se encuentran sin llave, no se pueden abrir. Se necesita forzosamente girar la perilla, por lo que al abrirse me llamó mucho la atención en en mino de niña. Pensé que tal vez la habÃa abierto y no me habÃa dado cuenta de ello. Pero para asegurarme de esto, fui caminando lentamente y abrà la puerta una vez que la estaba abriendo, vi sentada en la cama a una orilla de ésta con los pies reposando en el suelo a una anciana. Era una anciana que tenÃa todo su cabello enmarañado, canoso por completo. VestÃa con una bata. Su cuerpo era excesivamente delgado, su piel eran solamente pliegos. Su cara era lo que más terror me daba, ya que estaba muy cadavérica. Era como si su piel estuviera pegada a su cráneo. Sus ojos estaban sumidos hacia adentro. Pero lo que más miedo me dio fue y cuando ésta se me quedó viendo, volteó hacia mà y no pude ver pupilas. Sus ojos estaban completamente en blanco. Solamente se me quedó observando en ese momento me dio mucho miedo y después de mirarme empezó a abrir su boca, pero la abrió de manera muy anormal, era como si pudiera restirar su quijada más allá de lo que pudiera ser un humano común y corriente. Me acuerdo que abrió su boca y ésta llegó casi hasta su pecho, cayéndose por completo. Yo, en eso di la media vuelta, cerré la puerta rápidamente y me eché a correr. Corrà y corrà hasta el primer piso. Llegué al patio y, enseguida que habÃa mi madre, corrà hacia sus brazos. Ella me abrazó y me preguntó qué tenÃa. Yo estaba muy asustada y no le dije nada en ese momento, y no porque no quisiera, sino que me encontraba tan impactada que tuve que esperar unos minutos para que, por lo menos ella entendiera a base de balbuceos y tartamudeos que yo daba que habÃa visto a una anciana en aquella habitación y que esta tenÃa un aspecto mórbido, los ojos blancos, la boca enorme. Ella, después de escuchar esto de inmediato llamó un vigilante. Se suponÃa que en esa habitación no se encontraba nadie. Después revisaron las llaves. En la recepción se guardan dos llaves, una para el personal y otra que se le da al inquilino, y en la recepción tenÃan todavÃa las dos llaves que tenÃa aquella habitación, por lo que a él no se estaba hospedando nadie. Como sabÃan que las puertas estaban abiertas. Pensaron que tal vez alguien de otra habitación, algún externo sabÃa colado alguna anciana de alguna familia que se estaba hospedando. Tal vez habÃa colado los vigilantes, que en ese momento habÃan cuatro y empezaron a mirar a cada uno de los inquilinos. No habÃa ninguna anciana, habÃa familias, habÃa parejas de novios, pero ninguna persona de la tercera edad y mucho menos que encajara con la descripción que yo decÃa. Además, está decir que cuando mi madre y aquel vigilante fueron hasta aquella habitación, no encontraron a nadie. La anciana se habÃa esfumado. Revisaron cada rincón abajo de la cama, en el ropero pero no habÃa nadie. Todas las ventanas tenÃan barrotes, desde la más grande hasta la más pequeña que estaba en el baño. No habÃa forma de que aquella anciano hubiera salido y no habÃa forma mucho menos de que se les hubiera escapado a los vigilantes. Después de esto, mi madre continuó llevándome al trabajo, ya que no quedaba de otra, pero más nunca fui de nuevo a una habitación yo sola. La historia de este chico sucede como una tarde normal. Ãl me aclaró que antes de que le pasara esta historia se desempeñaba en este mismo hotel, pero lo hacÃa durante el torno de mañana. Debido a ciertos problemas que tenÃa más que nada con el transporte, decidió que iba a trabajar ahà en el turno de la tarde. Poco o nada sabÃa de la aterradura experiencia que iba a empezar a vivir los dÃas que siguieran a este para su mala suerte. En este hotel. Al caer la noche, los antiguos inquilinos regresan y esto le dejó más que claro que algunas almas no descansan eternamente, sino que todo lo contrario hola a todos. Mi nombre es Jesús González. La experiencia que les quiero contar a continuación me sucedió hace cerca de una década. De hecho, esta experiencia viene a mi memoria siempre que visito algún hotel o voy de vacaciones con unos familiares y nos quedamos en algunas posadas en donde muchas personas de diferentes ciudades acostumbran quedarse. Les puedo asegurar que hay muchas historias que se cuentan. Pasan gran número de cosas en las habitaciones de cada hotel, a veces cosas horrorosas que son difÃciles de creer. Cuando yo tenÃa veinticuatro años, estaba a punto de salir de la universidad, pero todavÃa requerÃa dinero para seguir pagando mis estudios, por lo que conseguà trabajo con un técnico de un hotel. Lo que tenÃa que hacer es dar mantenimiento general con los coches, hacer trabajos también de albañilerÃa, jardinerÃa, limpieza en general, pero de lo que serÃa la basura, cuando llovÃa, si se estancaba el agua, pintar las habitaciones, etcétera. Conforme pasó el tiempo. Yo fui creando amistades con las chicas que trabajan ahà en su mayorÃa, las que hacÃan limpiezas, las recepcionistas. Siempre hablaba con ellas y cada vez que terminaba mi turno tenÃa que subir todas mis cosas a lo que vendrÃa a ser el almacén de nuestro trabajo. Cuando iba subiendo todo que ellas serÃan la city media de la noche y hasta oscuro. Empecé a ver a una jovencita, una chica que, viéndola bien, tendrÃa más o menos mi edad algunos veintidós, veinticuatro años, siempre cuando subÃa a dejar todas las cosas. Cuando iba subiendo por las escaleras, estas daban a las ventanas de las habitaciones podÃa ver lo que habÃa dentro de ellas. Claro si las cortinas estaban abiertas. Pero lo que me parecÃa extraño era que esta chica la podÃa ver por su ventana. Ella estaba mirando fijamente hacia afuera parada inerte observando por la ventana. Su comportamiento era muy extraño. No s se movÃa, simplemente estaba parada y cada vez que yo pasaba la observaba y ella me observaba a mà y ella me observaba a mÃ. Ella vestÃa con una clase de uniforme. No estoy muy seguro de coniforme, pero siempre traÃa una camisa blanca a botones como las que usarÃan las enfermeras o los laboratoristas algo relacionado a eso. Esta chica siempre me observaba en absoluta oscuridad y yo la podÃa ver gracias a la luz que entraba por la ventana de aquella habitación. Las luces que tenÃamos afuera adentro de la habitación donde ella estaba, no tenÃa encendida ni una sola luz. Ella estaba en absoluta oscuridad, solamente observando a través de la ventana. La primera vez que vi esto me pareció muy extraño, pero claro, todo esto fue tomando una aura todavÃa más siniestro. Cuando se repitió constantemente al pasar los dÃas, cada vez que yo subÃa, siempre la veÃa en el mismo lugar. Ni siquiera se movÃa. Yo pensé que tal vez era una chica que tenÃa algún trastorno por lo regular en este hotel, si bien sospedaban familias que se quedaban muchos dÃas, lo máximo era una semana, lo suficiente que durarÃan algunas vacaciones, una semana y media lo mucho. La mayorÃa simplemente hospedaba por tres dÃas. Esto porque era un hotel que se encontraba algo cerca de la ciudad, también alrededor de varias zonas turÃsticas. Pero lo extraño es que no veÃa en todo el dÃa alguien que entrara a aquella habitación en su cochera. No habÃa ningún automóvil todo el dÃa por más atención que le pusiera a la puerta de aquella habitación. No veÃa entrar ni salir a nadie. Pero siempre cada noche que yo subÃa a la bodega sin falta, siempre veÃa a aquella chica Observándome. Por supuesto, esto me fue incomodando y de alguna manera, tal vez para obtener alguna respuesta, fui con mis compañeras, las de recepción. TenÃa algo de tiempo platicando con ellas y ya tenÃamos confianza, ya hablábamos de los inquilinos pase. Resulta que cuando les pregunto sobre aquella habitación y sobre quién es el que la habita, ya que para este tiempo estoy seguro que aquella chica la habÃa visto todas las noches a lo largo de tres semanas. Si no es que más, yo me quedo frÃo cua cuando ellas ons en lo siguiente, esa habitación no se ha ocupado. De hecho, no es ocupado desde hace ya como algunos dos años. Es la última habitación que damos cuando estamos llenos, y eso no ha pasado desde, como ya te repito, hace como dos años, sin decirles todavÃa la verdad. Yo les pregunto, pero por qué es la que dan al último. Ella me contesta que es porque anteriormente algunas personas y también empleados dicen que ven fantasmas, dicen que ven siluetas y pues el dueño del hotel dejó como indicación dar esa habitación, ya cuando de plano no haya ninguna otra disponible. Yo, siendo sincero con ellas les platico que las últimas semanas habÃa visto a una mujer observada desde adentro de la habitación, con todas las luces apagadas. Ellas enseguida me preguntan qué aspecto tiene. Yo les digo que es una chica joven. Como de nuestra edad de algunos veintitantos. Viste siempre con una camisa blanca. Parece como de un uniforme y es en ese punto que ellas me cuentan algo que sucedió en aquel hotel muchos años atrás, ya que ellas habÃan vivido toda su vida cerca de aquellos rumbos y se habÃan dado cuenta cuando ellas eran niñas iban en la primaria. Qué sucedió lo siguiente. Ese hotel en el que en ese tiempo trabajaban. Anteriormente no era un hotel, es decir, ahora es como un ambiente más familiar. Iban familias, empresarios, parejas de novios, etcétera. Pero anteriormente era un motel de paso. De hecho, varias habitaciones y estructuras aún dan ese aire de motel de paso, solamente que lo han modificado. Como ya saben, este tipo de moteles solamente se alquilan por una hora, dos horas o toda la noche. Son solamente para que parejas vayan, pero también, como muy popularmente se conoce, este tipo de lugares, les viene como anillo al dedo, sobre todo si están retirados para los amantes, aquellas personas que están en una relación o están casados. Y sucede que en aquella ocasión habÃa una pareja de amantes. Ella era una chica universitaria y él estaba casado. Era un policÃa de la zona. Aquellos amantes se veÃan siempre en este hotel para dar rienda suelta, para mala suerte de la chica. El policÃa se encontraba casado con una mujer que también lo era. Esta policÃa. Al sospechar que su esposo le estaba siendo infiel, lo siguió y, después de darse cuenta de esto, planeó su venganza. Ella una mañana tomó su pistola y siguió a su marido hasta aquel motel y, una vez interrumpiéndolos en el acto, planeó quitarle la vida. A los dos detonó el arma, pero solamente hirió al esposo no consiguió quitarle la vida. Pero, por otro lado, a la jovencita, ella sà se esfumó de este mundo. Falleció a los pocos minutos. No logró resistir el tiempo a que llegara la ambulancia. Después de esto, el motel cerró el antiguo dueño, movió todo lo que estaba a su alcance para que esto no se supiera claro, sobre todo en las ciudades, ya que pensaba va a seguir con el negocio, pero no prosperó. Obviamente, en aquellos tiempos no habÃa redes sociales. Saber cosas como estas crÃmenes pasionales era más difÃcil. Después de cerrar el motel, otra persona lo compró el actual dueño de este y, al pasar los años, lo fue convirtiendo en un lugar más tradicional. Ya no es un motel de paso, ya ahora es un hotel hecho y derecho, pero en aquella habitación se sigue viendo a aquella chica que perdió la vida. Después de esto, yo les pedà un favor a mis compañeras, ya que ellas eran las que tenÃan acceso a entrar a las diferentes habitaciones para limpiarlas para resguardar si algún objeto se habÃa quedado que si, por favor, podÃan entrar a aquella habitación durante el dÃa y podÃan bajar las cortinas, ya no querÃa ver aquella ventana. TenÃa miedo de que, cada vez que subiera al almacén, volver a ver a esa chica que, para este punto sabÃa no estaba viva. Ellas me hicieron caso y, a pesar de tener la cortina cerrada, evitaba ver hacia esta ventana. Cada vez que tenÃa que subir al almacén, lo hacÃa temblando rezando para no volver a ver a ese espÃritu cripta manÃacos. Ustedes alguna vez se han hospedado en algún hotel por la noche, tal vez los han despertado algún extraño ruido, ya no se notel llámese tal vez en un cambio de casa o simplemente dormir en una casa ajena. Algunas personas dicen los más espirituales que tuvo al llegar por primera vez a una casa. Estas más susceptible que si se encuentra ahà una determinada energÃa o un fantasma, por qué no puedes verlo. Esto es lo que se cree, Sin embargo, la siguiente historia nos pondramos en contexto. Con esto, esta persona dice que en toda su vida no ha vivido nada paranormal. Pero con esta experiencia si no ha puesto a dudar un poco, ya que en plática me ha dicho que ha visto cosas extrañas, cosas que a él en particular, no le importan. Simplemente se le hace extraño tal vez ver siluetas, ver niñas completamente solas. Ãl siempre piensa en una respuesta lógica, pero después de esto, él tiene una cierta duda de que tal vez todo lo que veÃa no se trataba de otra cosa, sino que de almas, pues se dio cuenta en este hotel que él era susceptible a ver este tipo de almas, a ver este tipo de rastros, ya que se cree tan bien que estos faltan, que estos fantasmas o estos espÃritus, ya sean buenos o malos, pueden ser captados por ciertas personas, no por todos. Y para mala suerte de este hombre, él es uno de ellos, una persona susceptible a este tipo de energÃa. Su historia es la siguiente hola Alex. Mi nombre es Christian MartÃnez. Quiero compartirles a TI y a toda tu comunidad una experiencia que me sucedió cuando me encontraba de luna de miel. O bueno, ya habÃa pasado la luna de miel, pero tanto yo como mi esposa le está recién casados y todavÃa tener un par de dÃas extras, decidimos seguir viajando en nuestros viajes a la playa. Nos quedamos en un hotel. Nuestro plan era pasar ahà solamente un fin de semana, lo que vendrÃa a ser viernes, sábado y domingo. Para nuestra mala suerte. Cuando llegamos, todas las habitaciones que podrÃamos decir para parejas estaban ocupadas. TenÃan varias disponibles, pero eran habitaciones grupales y, por lo tanto, costaban mucho más dinero. Tanto mi esposa como yo estábamos cansados, además que ese hotel nos quedaba muy cerca a los destinos a los que querÃamos ir en el dÃa, por lo que, después de hablar un rato y llegar a un acuerdo, decidimos que Ãbamos a alquilar una de estas habitaciones grupales. Cuando nos la mostraron y fuimos entrando con todo nuestro equipaje, observamos que la palabra grupales la verdad es que les quedaba muy bien, ya que prácticamente eran dos habitaciones muy grandes, HabÃan tres camas matrimoniales y una puerta que daba hacia la otra habitación contigua. Esta puerta estaba en medio de las paredes y en la otra habitación igualmente habÃan tres camas matrimoniales. Nosotros decidimos dormir en una desempacamos todo, pusimos nuestras pertenencias, salimos el resto de la tarde y cuando cayó la noche, volvimos al hotel cuando eran aproximadamente las doce de la noche, cuando ya estábamos profundamente dormidos. Fue cuando empezó todo yo que soy un poco más. PodrÃamos decir de oÃdos sensibles, mucho más que mi esposa me despertó un ruido, un ruido que a la par que pasaban los minutos iba aumentando. Este ruido era el rechinar de un colchón, un colchón que se encontraba en movimiento, pero después pude notar que era el ruido, como si alguien estuviera saltando encima de una cama, y cada vez que pasaba más el tiempo, este se intensificaba como si la persona lentamente estuviera saltando con más fuerza. Yo me desperté y por el movimiento que hice, también desperté a mi esposa. Ella alcanzó a escuchar aquellos saltos provenÃan de la habitación, pero no de la nuestra, sino de la contigua, que también estaba asignada hacia nosotros, ya que era la otra parte de la habitación. Por asà decirlo. Yo fui hasta la puerta, aquella que dividÃa las paredes la abrà y de inmediato los altos cesaron. Revisé cada una de las camas. Ninguna tenÃa esa apariencia como si estuviera descendida el sonido se escuchaba claramente que provenÃa de aquella habitación, por lo que mi esposa se empezó a poner nerviosa yo calmándola, le dije que tal vez la habitación tenÃa eco y que los sonidos de arriba o los sonidos de abajo o los de un lado tal vez se le colaban y por esto mismo se escuchaba el ruido. Yo se lo dije solamente para calmarla. SabÃa que esto no era posible. Al dÃa siguiente empezaron a suceder cosas aún más extrañas, porque ni yo ni mi esposa somos personas distraÃdas, mucho menos olvidadizas. Sabemos que cada objeto que tomamos, asà como pertenencias de nosotros, las colocamos en un lugar concreto. Nunca perdemos nada rara a la vez que lo hacemos. Pero extrañamente a la mañana siguiente se nos empezaron a perder cosas, mis llaves del auto, mis corbatas, mis cinturones a ella, sus anillos, sus bolsos, algunos pañuelos, cosas de valor y al igual cosas que no tenÃan tanto valor como cordones, chanclas, pantunflas. Algo que les tengo que der decir es que, curiosamente, yo analizando todo esto, años después, me di cuenta que cuando yo pensé abusar algo, se me perdÃa a los pocos minutos antes de ir. Por ello, recuerdo perfectamente cuando me encontraba listándome y vi mis relojes, tenÃa tres relojes. En aquel momento los habÃa puesto enfrente del espejo, decidà bañarme y en ese momento en el baño habÃa decidido que iba a usar el reloj plateado. Pero cuando fui de nueva cuenta al espejo, el reloj habÃa desaparecido. Ya no se encontraba ahÃ. Mi esposa no lo habÃa tomado ni yo tampoco, y nadie se habÃa metido a la habitación e incluso nadie se habÃa metido desde que nosotros estábamos ahà dentro pasó esa noche algo confundidos por todo lo que estaba pasando. Obviamente, nadie se habÃa metido al cuarto, por lo que sabÃamos que las cosas deberÃan de estar ahà y en la noche pasó de nueva cuenta lo mismo. Los saltos en una cama me despertaron. Yo ahora de manera más lenta y para que mi esposa no se despertara, fui saliendo de la cama y al momento de que abrà la puerta de nueva cuenta, los altos cesaron por completo. Las camas otra vez lucÃan impecables. Nadie la habÃa estado saltando en ellas. Pareciera que ese ruido solamente se hacÃa para despertarme. No logré conciliar muy bien el sueño en aquella noche me despertaba por ratos y a la mañana siguiente, antes de que mi esposa se despertara, fui con uno de los chiss que atienden el hotel y le dije que algunas cosas se nos habÃa estado perdiendo y que, por favor, agradecerÃa mucho si me podrÃa dar solución de esto, ya que las cosas no pintaban aparecer por ningún lado. HabÃamos estado buscando abajo de la cama, en los roperos, en el muro, en el baño, nuestras pertenencias no aparecÃan y tenÃamos la sospecha de que tal vez alguien se metÃa en la habitación cuando nosotros no estábamos. A pesar de dejarla con llave. El chico, en un principio se preocupó mucho, se le pudo ver en la cara, pero después de decirle el número de la habitación en donde estábamos hospedándonos. Su cara cambió por completo y fue una cara de alivio. Ãl me dijo ah ok, no se preocupe en breve voy para la habitación y le doy sus pertenencias. Lo dijo con mucha seguridad como si él ya supiera en dónde se encontraban. Me dijo que lo esperara ahà y que en unos minutos iba mi esposa se despertó, se bañó y salió hacia la alberca. Yo le dije que me iba a quedar un rato más que ya se adelantara. Cuando llegó este chico, lo seguà fuimos hasta el guardarropa de la habitación, un guardarropa enorme y tras de mover las toallas y las batas del hotel, todas aquellas prendas que eran de marca del hotel, observé que dentro de este guardarropa. Dentro de este closet habÃa otro closet, por asà decirlo más pequeño, pero este closet, o este cajón mejor dicho medÃa a lo mucho unos ochenta centÃmetros, no llegaba ni siquiera el metro. Dentro de este se encontraban todas nuestras pertenencias. Ãl sacó una llave, le quitó la llave a este armario y sacó cada una de mis cosas y también de las de mi esposa, mi reloj, mis cintos, las pantuflas, las chanclas. Yo estaba muy confundido y le dije pero por qué están ahÃ. Nosotros no la dejamos ahÃ. Ãl retirándose y se notaba que querÃa irse rápido como que no querÃa darme una explicación de esto. Me dijo que su compañera habÃa entrado y que, de seguro habÃa guardado ahà nuestras cosas. Pero ya retirándose casi casi como corriendo de la habitación. No me dio tiempo a formular otra pregunta. Este chico solamente salió de la habitación y se fue lo que viene este Ropero lo que vi en este cajón era que estaba pintado de forma muy infantil, de color azul, con animales, una jirafa a un león como de caricatura, como si este perteneciera a un niño. Esto no me dejaba estar tranquilo durante el dÃa y una vez localizando aquel chico, lo fui siguiendo y cuando estuvo solo finalmente me la aproximé y le pregunté bien, oye, yo sé que sabes que pasa en esa habitación. He vivido cosas muy raras y más durante la noche. Escucho cómo mueven las camas. Escucho como alguien salta en estas y no me hagas tonto que a la habitación donde nosotros estamos no ha entrado en ninguna de servicio. Las camas siguen destendidas y el servicio solamente entra en domingo. O sea hoy quién fue la persona que ha estado haciendo todo eso. El chico me dice que él no sabe muy bien qué es lo que pasa en esa habitación, ya que algunos huéspedes dicen ver a un niño y otros todo lo contrario. Otros no dicen ver nada, Otros tienen una experiencia común y corriente como todos los inquilinos. Pero que, en efecto, en esa habitación algunos algunos dicen ver durante la noche a un niño corriendo jugando y que este mismo es el que les esconde las cosas. Incluso a las mismas señoritas de limpieza, les ha pasado que les esconden las herramientas, el fabuloso o el cloro, pero ellas han tenido que desarrollar algo para evitar que esto suceda, Y es que regañan al niño. Dicen que este espÃritu no es malo, Es solamente el espÃritu de un niño y que si quieres que te deje en paz, tienes que regañarlo como lo harÃas con otro niño y todo lo que te hace dejará de hacerlo. Curiosamente, este chico me enfatizó muchas veces que no sabÃa muy bien lo que pasaba, ya que desde hace tiempo los clientes no se quejaban de esta habitación. Solamente unos cuantos, unos cuantos podÃan verlo y, para mala suerte, nosotros entrábamos en ese porcentaje. Aquella tarde noche me le adelanté a mi esposa. Yo llegué antes con minutos de diferencia y quise probar si esto era cierto. Asà que fui hasta esa habitación y empecé a regañar a un niño. Me imaginé a un niño y le empecé a decir que dejará de rebotar en la cama y que dejara de esconder las cosas, ya que, según este chico, él solamente esconde eso como si fueran travesuras y le gustaba hacer travesuras. No me lo van a creer, Comunidad. Pero esa noche no se escuchó ni un solo ruido proveniente de la habitación contigua. Yo estuve despierto durante algunos ratos de la noche para cerciorarme de esto. Ya no se escuchaba nada ni un solo sonido. Y por si fuera poco al dÃa siguiente, incluso mi esposa bromeando con que qué cosa ahora se nos iba a perder o iba a salir de nuestra vista. Eso no volvió a pasar. Ninguna de nuestras pertenencias habÃa desaparecido. Todo estaba en su lugar. Donde lo dejábamos a él lo encontrábamos ya no volvÃan a desaparecer. Antes de irme de aquel hotel, le pregunté a este chico ya en la salida si es que él sabÃa que habÃa ocurrido en aquella habitación, porque para que apareciera un niño asà como asÃ, deberÃa de haber una razón. Dice que él no lo sabe, y también muchos empleados de ahà tampoco lo saben. Solamente intuyen que fue hace muchos años, tantos que incluso el personal más antiguo no sabe qué ocurrió. Lo más posible es que este niño haya fallecido en aquella habitación. Esa fue la experiencia más cercana que he tenido con un espÃritu. Qué les han parecido estas historias que rita manÃacos. Alguna vez han quedado en algún hotel? Alguna vez han quedado en alguna posada, se han detenido, ya sea en un autobús o en una casa rodante, en una cabaña, y cuando están dormidos en un lugar que no sea su casa, es el lugar seguro en el que todos nos sentimos plácidamente, en donde todos dormimos como roca en lugares externos A este Les ha pasado algo, han creÃdo ver algo, pero que en realidad haya desaparecido. Siluetas voces. Si es asÃ, no duden en compartirlo abajo en la caja de comentarios, sin más por decir yo me despido que tengan buenas noches y unas aterradoras pesadillas




