Dec. 19, 2023

RECOPILACION DE RELATOS DE TERROR DE CARRETERAS Y CAMIONEROS / CUIDADO CON LAS CRUCES EN LAS CARRETERAS / L.C.E.

RECOPILACION DE RELATOS DE TERROR DE CARRETERAS Y CAMIONEROS / CUIDADO CON LAS CRUCES EN LAS CARRETERAS / L.C.E.

Desde leyendas y reglas extrañas que siguen los traileros para no pasar por experiencias paranormales, hasta relatos de conductores que han sucedido por estas mismas.

Spotify podcast player badge
RSS Feed podcast player badge
Spotify podcast player iconRSS Feed podcast player icon

Desde leyendas y reglas extrañas que siguen los traileros para no pasar por experiencias paranormales, hasta relatos de conductores que han sucedido por estas mismas.

Esta historia nos la manda un camionero que dice que en toda su vida, destinando su vida a este trabajo, en ninguna ocasión por más que estuviera manejando de noche, por más que el clima o las rutas estuvieran de lo peor o incluso pasar por carreteras embrujadas o que se creen que son embrujadas. Él había recorrido todo eso y, a pesar de esto, dice que nada lo había preparado para esta experiencia y, después de haberla vivido, tomó sus precauciones para su siguiente transcurso, adoptó ciertas reglas que seguía al pie de la letra cada vez que salía a carretera. Este caminero nos cuenta con su historia que a veces, aunque estés manejando de lo más tranquilo, a veces hay cosas en la carretera, sobre todo esas carreteras lejanas que te pueden seguir? Tú puedes sentir esta aura? Tú puedes incluso sentir como alguien te vigila desde dentro de tu vehículo. Y es por eso que se dicen entre camioneros y transportistas que hay que decir ciertas oraciones. O encomendarte al Santo de tu preferencia, independientemente de la religión que tengas, para que por lo menos estos te protejan y que nada en la carretera se te suba. Como le pasó a este camionero, que sea lo que sea, que se le haya subido en el camino, lo llevó consigo hasta la casa de su hermana. Mi nombre es Rodolfo Cobos. Esta experiencia que les quiero contar sucedió cuando yo me encontraba trabajando de trailero. Actualmente ya estoy pensionado, pero durante muchos años e incluso antes de ser camionero, yo ya transitaba por todas las carreteras del país. Siempre me ha gustado el trabajo de transportista. Yo tenía la costumbre que cuando me encontraba cerca de la casa de mi hermana iba a visitarlos, a mis sobrinos, a ella, a mi cuñado les avisaba. A ellos estaban más que felices. Cuando yo iba mi sobrino, el más pequeño de todos, tenía la costumbre de que siempre cuando yo llegaba, él se subía al camión inmediatamente a esa edad. Esto es muy asombroso ver un vehículo tan grande y estacionado en su garaje. Él tendría algunos nueve u ocho años. Se subía, simulaba que manejaba, iba al camarote, transculcaba todo prácticamente al pasar el tiempo, yo lo fui dejando solo. Cada vez que iba a la casa de mi hermana, le dejaba el camión abierto y él se podía subir y estar ahí incluso como una hora o dos horas, prácticamente hasta que lo bajábamos a la fuerza. Pero ocurrió una ocasión en el que le pasó algo o más bien vio, algo que hizo que se distanciaera definitivamente de este camión y de cualquier otro, al menos por unos años. Passe Resulta que yo tenía un viaje y durante ese viaje tenía una sensación muy extraña. Era una sensación rara que progresivamente, mientras manejaba, iba empeorando. Al principio, yo me sentí raro, me sentía incómodo y mediante que pasaban más minutos, estas sensaciones fueron escalando. Obviamente, como pensarán, yo traía la cabina y los asientos completamente oscuras. Era de noche solamente mi mirada iba fija hacia el camino, pero empecé a sentir una presencia, una presencia rara, volteé varias veces al asiento del copiloto. Sentía como si alguien viniera sentado a un lado de mí. Sentía esa mirada clavada observándome fijamente. Incluso en dos ocasiones, en unas vueltas, yo me salí de la carretera o un par de llantas se salieron y eso que iba cargado, como que el camión no me obedecía. Recuerdo que incluso los frenos fallaron en una vuelta. Esto me tenía muy preocupado. Jamás me había pasado esto. Yo siempre había mantenido el control en todos esos transcursos. Esto que me pasaba era totalmente ajeno a mí, a duras penas y francamente no sé cómo completé el viaje, pero esa extraña sensación, esa mala vibra, no se me quitaba. Fui con mi hermana. Ella sabrá sobre barrer, sobre quitar auras pesadas y todo eso yo me sentía muy susceptible. En ese momento llegué a la casa de mi hermana. Estacioné el camión como siempre. Lo que me sorprendió en primer instante es que mi sobrino no saliera corriendo, ya que era el prerio primero que salía y les decía a todos que ya había llegado e inmediatamente se subía al camión y ahí se quedaba él mientras yo me bajaba. Pero mi sobrino no salió. Yo entré a la casa y en eso me doy cuenta de que mi sobrino tiene visitas, tiene más amiguitos. Me saluda y me pide permiso que si todos sus compañeritos pueden subir al camión, yo le digo que sí, que no hay problema alguno. Pero antes de eso, mi hermana lo manda a él y a todos sus amiguitos que recojan todos los juguetes que están en el patio trasero. Ah ella habían estado jugando. Tenían que recogerlos todos y solamente de esa manera podían después subir al camión. Ellos se fueron y yo me quedo hablando con mi hermana. Después de explicarle todo lo que traía, ella me empezó a barrer con matas con diferentes lociones y después de pasar unos minutos, veo que por la ventana de la casa pasan las siluetas de los niños. Mi hermana tiene un pasillo que une al patio trasero con el graje de enfrente. Por ahí empecé a ver a los niños pasando corriendo todos y en cuestión de segundos, escuché como la puerta del tráiler se empezó a abrir ambas puertas. Lo que pensé, obviamente, es que los niños ya estaban jugando dentro del tráiler. Yo seguí platicando con mi hermana habrán pasado como cuatro o cinco minutos máximo. Cuando en eso entra un niño con una pelota, pide permiso a mi hermana para tomar agua, pero en eso, cuando me ve se sorprende bastante. Tira la pelota al suelo. Incluso el niño asombrado me ve y me dice señor cómo puedo llegar tan rápido aquí. Yo lo vi hace apenas unos segundos adentro del camión. Yo estoy totalmente confundido. Cómo que me viste. Le replico si yo he estado aquí todo el tiempo. Él me dice nuevamente no, señor, usted estaba con nosotros ahí adentro del camión. Yo lo vi y también todos. Mi hermana aún más confundida. Le dice al niño cómo que lo viste. Y en ese momento los dos nos paramos y fuimos inmediatamente al camión. Yo pensé que tal vez alguien se había metido y cuando voy abriendo la puerta veo a los demás niños. Ellos vienen bajando con unas caras tristes, pero al verme todos casi al mismo tiempo sus ojos se les abren como platos, y mi sobrino me dice tío cómo que estabas adentro te. Acabamos de ver ahí arriba del camión y confundido. No sé lo que está pasando. Yo voy y abro las puertas, pero no encuentro a nadie. Toda la cabina está sumergida en total obscuridad en Tinieblas. No hay nadie en ahí. Mi sobrino muy espantado y el resto de los chiquillos también me dicen me aseguran y me juran que me habían visto sentado en el asiento del copiloto. Cuando yo y mi hermana los sentamos en la sala. Les preguntamos con exactitud qué era lo que habían visto. Ellos no estaban mintiendo. Todos decían lo mismo. Nos dieron la explicación de que ellos habían abierto la puerta y estaban subiendo al camión cuando de pronto vieron que yo me encontraba sentado en el asiento del piloto tomando el volante con ambas manos. Mi sobrino se subió primero e intentó hacerme do según él, pero dice que yo no le contestaba. Yo me mantenía callado sin decir ni una sola palabra, sin hacer ni un solo ruido. Dice mi sobrino que intentó encender las luces de adentro. Hay algunas luces que basta oprimirlas para que se enciendan, pero por alguna extraña razón, estas luces no servían por más de que las presionó y diferentes ninguna encendía. Ellos dicen que solamente pudieron ver mi silueta, pero no pudieron ver rasgos. Era de noche y dentro de la cabina estaba todo oscuro. Ellos asumían que era yo, ya que al menos el cuerpo o las proporciones se parecían a mí. Todos hubieron y dijeron que intentaron hacerme plática, pero yo jamás contesté nada. Yo solamente me les quedaba mirando sin pronunciar ni una sola palabra. En ese momento, los niños pensaron que yo estaba enojado, por lo que optaron mejor por bajarse del camión. De hecho, el chico de la pelota fue el primero que se bajó, ya que mi actitud, según en sus palabras, era muy aterradora. Solamente me les quedaba mirando sin decir nada. Fue en ese momento que entró a la casa y me vio todos ya se estaban bajando por esto mismo. Cuando ven de repente que voy saliendo de la casa. Esto bastó para que los niños se fueran a sus casas. Estaban muy espantados y mi sobrino ni se diga. Tuvieron que pasar años para que él volviera a entrar a un camión él solo, ya que no lo quería volver a hacer sin compañía de alguien. Por otra parte, yo y mi hermana llegamos a la conclusión de que aquello que había en el camión era probablemente algo que se me había subido en el transcurso del viaje. Seguramente algo un espíritu, una alma en pena me había acompañado en todo el camino y era esto mismo que yo sentía mientras iba conduciendo. Era por esto mismo que me sentía muy incómodo, Sentí una mirada, sentí una presencia. Efectivamente, era porque eso me iba acompañando durante mucho tiempo. Yo no creí en las leyendas y las historias que se contaban entre los traileros, varios de ellos diciendo que estas eran experiencias propias. Un consejo que me daban era que el asiento del copiloto me me mientras yo iba manejando, tenía que ocuparlo con algo, con lo que sea, pero que lo ocupara que no dejara aquel asiento libre, pues algo se podía sentar en él, cualquier cosa que me encontrara en la carretera y podía hacerme compañía o incluso peor. Si este espíritu es algo maligno, se dice que incluso pueden ocasionar accidentes intencionalmente. Desde aquel día y hasta que me jubilé, traté de siempre mantener algo ahí y hacia lonche cajas, harapos, bolsas, cualquier cosa para evitar siempre este tipo de pasajeros. Como en el anterior relato, hay algunos camioneros que siguen ciertas reglas. Hay ciertos dichos y este relato que sigue este camero nos dice que, así como nos debemos encomendar a diferentes deidades para que bendigan de alguna forma nuestro camino y llegar con bien a nuestra casa o a nuestro destino. También tenemos que evitar a toda costa, cuando vamos manejando por estas carreteras, faltarle respeto, incluso aunque no hubiera sido nuestra intención, a los espíritus que penan por ella. Numerosos son los casos que se han visto que en las cruces donde pierden la vida personas, estas no se van de lugar. Estas ahí se quedan, por lo que se recomienda tener cuidado de perturbarlas. Hola Alex mi nombre es Refugio Cobos. Esta experiencia viene de parte de un amigo mío, al que solamente le llamaremos José. Es una historia personal de él. No he hablado con él, así que no tengo su permiso para contar esta historia. Solamente no referiremos a él como José. Pero antes de contar su experiencia, yo te quisiera contar a TI y a toda tu comunidad que hay ciertos dichos por nosotros, los camioneros y por todas las personas que transitan a menudo por carreteras largas e incluso también por carreteras algo urbanizadas. Y aquí va uno que viene muy ligado a esta historia. Sucede que se dice y es más un consejo que nada, que si tú ves una cruz a un lado de la carretera, o sea que una persona hace meses o años perdió la vida, ahí tienes que persinarte o cuanto menos, ignorarlo, como yo hago y como también muchos otros compañeros lo hacen. Lo que se desaconseja por completo es burlarse de esta, no burlarse para ser, sino soltar comentarios sarcásticos. Algunos camioneros van acompañados, por lo que es muy común decir mira aquél no se fijó bien y mira cómo terminó. O comentarios. Por ese estilo no se recomienda jamás que los digas, porque algunas cruces, algunas almas por el modo en el que perdieron la vida. Algunos dicen que jamás se van de este mundo, que siguen penando caminando por ese tramo de la carretera. Y, obviamente, a este tipo de almas que traen dentro de ellos más dolor que nada, no no les van a gustar tus comentarios y puede que te asusten. Obviamente, esto no lo hace cualquier trailero. Pero otra cosa que se desaconseja rotundamente es que tú te detengas ya se acerca o enfrente de este tipo de cruces. Aunque no hagas nada, puede que estas almas te hagan una visita porque, a final de cuentas, tú estás en su lugar y, por ende, tal vez puedan subir al trailer una vez ya contándoles esto ahora, si les voy a contar la experiencia de mi amigo, él se dirigía a ciudad Victoria, Tamaulipas. No iba cargado. Él estaba en su tiempo libre, al igual que yo, pero él, en ese tiempo estaba pretendiendo a una muchacha que vivía en aquella ciudad e iba a aprovechar estos días para ir a verla por el camino. Ya, una vez que él se encontraba cerca de ciudad Victoria, yo le marqué por videollamada. Tenía que resolver con él algunos problemas que teníamos en el trabajo y también teníamos planificado un convivio a la par de otras cosas, éramos muy buenos amigos en aquella época como carne y uña. Cuando él me contestó la videollamada por obvias razones, él orilló el camión, encendió una luz y empezó a conversar conmigo. Entre la plática estuvimos hablando de diferentes temas. Cuando en eso yo me percato que mientras me estoy comunicando con él veo a una persona que se está asomando por detrás, él está sentado en su asiento en el camarote. Veía una persona solamente la cara y el pelo de ésta Era una muchacha, una muchacha con tesbla, cabello castaño. Sus ojos eran inusualmente cristalinos. Si tendría que ponerles algún color, yo diría que eran color verde, pero muy transparente. Ella se estaba riendo solamente estaba sonriendo ante la Cámara. Se tiene que decir que, para este punto, yo sabía que mi amigo tenía una novia en esa ciudad, pero yo no la conocía, por lo que al ver esta señorita atrás de él, pensé que se trataba de esta chica, por lo que no le presta atención y seguía hablando con él, mientras que esta mujer estaba al pendiente de toda la conversación que teníamos. Cuando finalmente arreglamos todos los asuntos, yo le dije en el teléfono oye y cómo te va en victoria, por qué no me presentas a tu novia. Ya veo que anda y contigo a poco ya la subiste al trailer. Después de decir esto, mi amigo se quedó mudo y me puso ojos de extrañeza. Me dijo como que ya llegue a victoria. Todavía no llego apenas voy para allá. Estoy todavía como a unos quince minutos. Entonces Quién es la chica que traes ahí en el trailer Es una amiga. Mi amigo estaba notablemente confundido. Él me dijo pero de qué estás hablando. Yo vengo solo no ha llegado a victoria y no he subido a nadie para este punto. Yo ya no estaba viendo a la mujer detrás. En un punto de la conversación, recuerdo muy bien que ésta se había retirado poco a poco hasta perderse en la oscuridad del camarote. Yo le repliqué sí, vi a una chica estabas con una chica ahorita lo vi claramente está tras de ti. Mi amigo empezó a encender todas las luces, absolutamente todo, e incluso con el teléfono mismo me empezó a mostrar todo el camarote y, en efecto, no había nadie. Yo no podía creerlo. Yo le decía una y otra y otra vez que había visto una mujer ahí con él. Si bien somos amigos, jamás nos hemos llevado tan pesado como para hacernos ese tipo de bromas, por lo que mi amigo en ese momento se fijó por la ventana del camión y passe. Resulta que me dice que se había estacionado precisamente enfrente de una cruz. En ese momento, el esacó la linterna. Yo vi claramente esto y dice que al apuntarla a la cruz, leyó un nombre de mujer. Él no recuerda muy bien el nombre. Solamente recuerda que empezaba a carme. No sabe si es Mariana Marta, pero que empezaba con m Obviamente, él no le puso mucha atención, ya que le empezó a dar un escalofrío, un miedo absoluto. Él me colgó. Me dijo, Ahorita, te Marco, no me dio ni siquiera tiempo de despedirme. Él dice que una vez que terminó la llamada, arrancó el trailer y fue a toda velocidad hasta llegar a ciudad Victoria. Una vez ahí y estando en la casa de su novia, retomó la videollamada. En ese momento él me presentó a su novia y era más que claro que esa muchacha era todo lo opuesto a lo que yo había visto. La chica era morena de pelo rizado. Nada que ver con la mujer que había visto minutos antes, después de hablar un poco bromear y al fin quedándonos solos, él me dijo que había cometido el error. Pero más allá de error, fue un descuido de detenerse en frente de una cruz. En ese momento, ambos sabíamos lo que había pasado. Teníamos muy en cuenta que el dicho aquella leyenda que se decía, pues ambos en ese momento éramos traileros. Lo único que dijimos es que, ojalá, aquel espíritu no se lo haya llevado. Ojalá, no lo estuviera acompañando, porque había sabido casos que incluso tenían que derramar agua bendita dentro del camión del camarote para expulsar esa clase de espíritus. Por suerte, esto no pasó. Mi amigo continuó con normalidad en su tráiler, pero eso sí mucho más precavido de dónde se estacionaba. Los accidentes suceden día con día tristemente alrededor del mundo ocurren diariamente accidentes, sobre todo en carreteras, ya sea si estas sean concurridas o no. Tanto, muchos de nosotros hemos conocido diferentes noticias y, claro, muchos de nosotros tal vez ni siquiera hemos estado cerca, afortunadamente, de uno de estos accidentes. Gran número de personas, sobre todo las personas que llevan un vehículo al ver que son responsables de la pérdida humana de otra persona, deciden escaparse, darse la fuga. Cuántos casos no sabemos. De eso sucede que este siguiente relato es parecido a estas circunstancias. Un camionero que, ya sea por mala suerte o porque el destino ya lo tenía premeditado, fue el responsable de un triste accidente y este mismo accidente lo iba persiguiendo por toda la carretera. O al menos es lo que se dice en este relato, que viene de las palabras de dos hermanos. Hola Alex voy a mandarte mi relato, pero quisiera que fuera de la forma anónima. Verás, hace como aproximadamente un año y medio, yo y mi hermano estábamos yendo a pasear en motocicleta. Cada uno tenía su motocicleta, pero en ese momento mi hermano le había chucado y, por lo tanto, habíamos salido los dos juntos en una sola. No teníamos ningún motivo aparente para salir. Simplemente nos gustaba ir a conducir darle el rol, como quien dice, y si siempre llegábamos a unas casas que se encontraban cercanas al cerro. Yo vivo en un pueblo. Aquellas casas eran muy humildes, techo de lámina, hechas de madera, algunas de cartón. Eran de personas que apenas estaban haciendo de sus pertenencias. Habían comprado terrenos, la mayoría familias muy humildes, pero también muy amables y se cuidaban entre todos. Eran personas que venían del mismo pueblo del que yo venía. Nosotros íbamos por esa carretera acelerando la motocicleta por ratos. Ya era de noche para los que se preguntan por qué salíamos de noche. Era por el simple hecho de que durante el día había demasiado tráfico, y no tráfico como el de una ciudad, sino es que había camionetas, carretas, caballos incluso que iban por la carretera y obviamente, nosotros teníamos que esquivar. Durante la noche la carretera en su mayoría se mantenía totalmente despejada y eso era lo que nos gustaba. Tampoco era muy tarde eran como las nueve de la noche, cuando en eso en nuestro trayecto vimos un camión a lo lejos detenido con todas las luces encendidas. Pensábamos que solamente se trataba de otro camionero que se había orillado, pero no este camión se encontraba en su carril, no se había orillado para nada. Estaba con toda la luz encendidas, obstruyendo el paso Lo que nos llamó fuertemente la atención es que por las luces de este aún encendidas, se podía ver la silueta de alguien parado enfrente del camión. Era una persona chiquita, por así decirlo, y cuando nos íbamos acercando, empezamos a ver la forma real de esta persona. Era una niña con un vestido azul y con un caballo muy largo. Nos estaba dando la espalda, se encontraba de pie observando de frente al camión. Nosotros pasamos y solamente pudimos ver en la espalda. Esto nos llamó mucho la atención. Lo que pensamos primero y es que nuestra supervivencia se activó de inmediato. Pensamos que tal vez era un procedimiento para asaltar personas, pero rápidamente caímos en cuenta que esto no podía ser posible. Si bien había delincuencia en el pueblo, no era de ese tipo de personas que asaltan en la carretera no tenían los recursos ni siquiera cómo iban a contratar un camión y cómo iban a poner a una niña en esas condiciones. Después de pensarlo un poco e ir disminuyendo la velocidad más que nada porque había una niña y parada, dimos la media vuelta y regresamos con aquel camión que este sella detenido, pero la niña ya no se encontraba enfrente de él. Yo me detuve a unos metros con la motocicleta todavía encendida. Mi hermano se bajó. Caminó tan solo unos tres pasos gritando por la niña diciendo dónde estás, dónde estás. Estas Herida, necesitas ayuda. Cuando en eso desde dentro del camión sale el camionero, un hombre algo robusto, se encontraba como que escondido, ya que salió de la nada estaba agachado. Abre la puerta inmediatamente nos pide ayuda. Sale del camión corriendo, por lo que de inmediato adaptamos posición defensiva. Pero al correr este hombre notamos que no venía con violencia. Estaba totalmente espantado. Él nos pidió ayuda, Nos dijo que algo lo venía persiguiendo desde kilómetros atrás. Nosotros le pregun contamos qué había pasado y él, dudando en sí contarnos, nos dijo que nos dirá la verdad, pero que, por favor, le creyéramos que él no había tomado, no había fumado, no había consumido nada y a las pruebas se remite y que, por supuesto, no estaba para nada loco. Él nos dijo que una niña de vestido azul venía persiguiéndolo desde kilómetros y kilómetros anteriores. Él explica que esta niña salía corriendo desde la orilla de la carretera a una corta distancia y él no podía frenar él. Lo que hizo fue esquivarla pasarse hacia el otro carril para evitar pasarle por encima. Él pensó que lo había logrado, pero su temor aumentó cuando esta niña, nuevamente minutos después en el camino por el que él transitaba, volvió a salir desde la orilla corriendo poniéndose enfrente de nueva cuenta del camión. El trailer o nos platica que otra vez tuvo que esquivar a la niña, pero era la misma. Él No se podía explicar cómo una niña sin mayor ayuda podía adelantársele y salir enfrente de él. Él ya estaba pensando lo peor que algo lo venía persiguiendo, pero minutos después le sucede lo mismo. Y esto no es otra cosa, sino rectificar que En efecto, aquella niña se le aparece y siempre se pone en medio del camino para que este camionero le pase por encima. Obviamente, al camionero nuevamente la esquiva y él dice que todas las veces que esta niña apareció de la nada alcanzó a esquivarla. Pero hubo una ocasión se puso de frente en la carretera parada mirándolo como se acercaba y se iba acercando y se va acercando y justamente cuando estaba cerca de aquella niña, el camión se detuvo. Este ya no le quiso contestar, no quiso arrancar. Solamente encendían las luces. El camionero no pudo hacer mucho más, sino que esconderse y pedir a Dios, pedir a la suerte, a todos los santos, que alguien pasara por el camino, que alguien lo ayudara para ser franco. La historia se la creímos inmediatamente porque nosotros habíamos visto a esa niña, aquella niña con vestido azul, y la habíamos visto enfrente del camión observándolo quisimos ayudarlo. Le dijimos que lo podíamos llevar a la motocicleta, o mejor, ya que éramos tres personas y no cabíamos que nosotros lo íbamos a acompañar en el transcurso de aquí al pueblo. Él accedió a esto y nos fuimos así a la par Sorpresivamente, el camión respondió, este camionero nos dio las gracias e incluso nos dio algo de dinero. Pero esta historia no termina aquí. Si bien pasó esto e incluso por el mismo miedo de encontrarnos con esta niña, ya no salimos a la carretera, ya no llegamos hasta aquel pueblo, hasta aquellas casitas humildes a las que siempre íbamos. Inevitablemente, terminamos yendo un día recuerdo que habían pasado exactamente casi dos meses del suceso con el camionero. Fuimos a estas casas porque mi padre necesitaba caballos y había potrillos en ese lugar que estaban vendiendo. Al ir hacia esas casas hablando un poco, ya que eran personas que conocíamos, nos enteramos de algo que nos dejó con la piel helada. La mayoría de las casas se encontrar encontraban de luto, los niños no salían a jugar como siempre lo hacían ahora, los padres los traían de una mano y los vigilaban siempre después de preguntar qué había pasado, sobre todo porque había moños negros en algunas casas. Las personas de ahí nos contaron que hace tiempo había ocurrido un accidente, una niña estaba jugando y al correr por la emoción por no fijarse, había salido a la carretera corriendo y no se había dado cuenta de que estaba pasando un camión. En ese mismo momento, el camión hizo una maniobra, trató de evitar a la niña y hay muchos testigos de esto, pero no lo logró. La distancia era muy corta. A pesar de esto, el camión siguió su curso. No se detuvo. Acababa de anochecer, por lo que era difícil perseguirlo. Algunas personas lo intentaron, pero son personas que solamente tienen caballos. Obviamente, un camión a máxima velocidad es difícil de alcanzar y era por esto mismo que las personas del pueblo estaban muy era defensiva cuando escuchaban camiones pasar por la carretera. Yo y mi hermano les preguntamos que hace cuánto tiempo había pasado esto. Ellos nos contestaron que hace exactamente dos meses. Yo no sé si aquel camionero nos estaba diciendo la verdad o tal vez se en contribuyendo. Tal vez aquella niña se le seguía apareciendo en la carretera por el remordimiento de no haberse detenido este primer relato. Por ejemplo, le sucede un hombre que va en compañía de su madre, van de regreso a su hogar cuando de pronto, sin percatarse, lo más mínimo parece ser que entraron a un lugar misterioso. Iban por la carretera, No se desviaron ni nada por el estilo, solo que entraron a una especie de sitio el cual se supone que no deberían de entrar los vivos, un sitio en el cual gobierna un alma que está eternamente en pena deteniendo los conductores que pasan por ella. Su historia es la siguiente. Mi nombre es Rubén Serrano. Mi experiencia sucedió hace poco más de una década. Lo recuerdo muy bien porque mi madre todavía estaba con nosotros. En aquel tiempo, mi madre empezó a enfermar mucho. Tenía una enfermedad la cual me voy a ahorrar de talle. El caso es que cada cierto tiempo, cada ciertos meses, teníamos que ir a una ciudad a que la atendieran después de sus análisis, después de sus medicinas. Obviamente, volvimos a nuestra casa. La mayoría de las veces que hicimos esto nos veníamos en autobús, pero por algunos problemas familiares, decidimos que en aquella ocasión íbamos a volver en camioneta. Yo en aquel tiempo tenía veintidós años, ya sabía conducir y era el único familiar que iba con ella. Así que sin problema mientras ella descansaba, ya que le habían recetado descansar profundamente, decidí que iba a conducir durante la noche esto más que nada para que ella pudiera descansar, ya que durante el día, muy probablemente mi madre no iba a poder cerrar los ojos debido a la luz del sol, ella estaba muy delicada, al menos en su cuerpo se sentía muy agotada. Comenzamos el viaje. Por eso de las diez de la noche, mi madre empezó a dormitar, a pesar de que iba platicando al principio, pero para la una de la mañana ya solamente era yo conduciendo por esa larga carretera en la cual no venía ningún coche. Además del mío, yo iba con la radio, escuchando la radio, tratando de distraerme o más que nada, tratando de mantenerme despierto. Cuando en eso empiezan a pasar las cosas que creo que comúnmente pasan en todas las películas de terror o en todas estas leyendas. La radio empezó a sintonizar pura estática, como si hubiéramos entrado a un tipo de lugar el cual no podía recibir ninguna señal, porque esto no solamente se quedó en la radio, ya que yo saqué el teléfono, ya que cada cierto momento, cada cierta hora de la noche, una tía mía me pidió que si, por favor, le podía marcar para ver por dónde veníamos. Grande. Fue mi sorpresa cuando trate de comunicarme con esta tía, ya que quería estar al pendiente de nosotros que la señal del teléfono no salía. Estábamos en algún lugar en la cual no podía salir ninguna señal ni mucho menos entrar algo que particularmente a mi jamás me había pasado y hasta la fecha. A excepción de aquella ocasión no me ha vuelto a pasar. Yo iba distraído mirando el teléfono cuando en eso de pronto cuando pongo la mira de nuevo en la carretera, obviamente porque tenía que irme fijando a ver si venían carros o si venía o si iba a una buena velocidad. Me encuentro con algo que también es sumamente extraño, y es que el camino ahora está lleno de niebla. Esto no tenía sentido como de un minuto a otro. La niebla se había apoderado del sitio. Toda la carretera estaba empezándose a llenar de niebla y cada vez que avanzaba, esta niebla se iba intensificando. Cada vez se podía ver menos lo llevaba a apuesta las luces altas y eso que el auto era nuevo. Pero a pesar de esto, no podía luzar más allá de unos cuantos metros. Esto, por obvias razones, me hizo disminuir la velocidad. No quería sufrir ningún accedente y mi madre venía dormida, así que tuve que tomar las decisiones. Yo cuando en eso y que gracias a Dios, llevaba la vista fija en el camino para no encontrarme con ninguna sorpresa, es que alcancé a ver a unos cuantos segundos la sombra de un hombre caminando en medio de la carretera. Obviamente, si yo seguía de largo, lo iba a rollar por sentido común, tuve que detenerme. No sabía si este hombre se iba a mover de un lugar a otro y la niebla de por sí no ayudaba tampoco. Si bien les digo que valento el freno que metí tan abruptamente, hizo que mi madre se despertara de inmediato. Me preguntó qué era lo que había pasado. Yo simplemente le señalé enfrente y vimos a este hombre caminando entre la niebla. No caminaba de una forma normal. Este hombre caminaba cojeando de un lado, como si este caminar herido, como si este sufriera al menos de alguna enfermedad. Obviamente, esto nos llamó la atención, así que empezamos a pitarle para que por lo menos se quitara del camino. Yo, al comenzar a tocar el claxson, este hombre se detuvo paró de caminar, pero aún manteniéndonos la espalda, se volteó simplemente algunos centímetros y alzó su brazo en forma como para pedir ayuda, como para ver si le podíamos dar aventón. Mi madre es una persona muy solidaria y del tipo de personas que les gusta ayudar al prójimo. Claramente me iba a decir si lo podíamos ayudar a lo mejor. El hombre iba a un lugar cerca de ahí o a lo mejor el lugar nos quedaba de paso. El hombre estaba cojeando. Tal vez había sufrido un accidente y nosotros no nos habíamos dado cuenta. Yo bajé el vidrio y le dije que viniera, le hice una señal con la mano, pero este hombre no se movía. Este hombre se mantenía erguido, sosteniendo el pulgar arriba pidiendo aventón. Yo le gritaba ven ven Súbete súbete, Ven, pero este hombre no me hacía caso. Yo estaba seguro que me escuchaba, ya que no estabamos a una distancia tan larga. Pero a pesar de esto, el hombre no se acercaba. En ese momento pensé que tal vez se trataba de un anciano, una persona de la tercera edad que le daba pena o tal vez no se podía mover muy bien y tomé la peor decisión que pude haber tomado en ese momento. Abrí la puerta del coche y bajé del auto con la intención de ayudar a este hombre. Viví una de las penas experiencias que he tenido en toda mi vida. Me fui acercando incluso como que algo me decía que no me tenía que acercar más de la cuenta. Iba lento y manteniendo mi distancia. Este hombre llevaba una gabardina con un gorro. Este gorro no me permitía verle el rostro. Podía ver su mano, podía ver su brazo, su silueta, pero el rostro no. Cuando le dije amigo necesita ayuda, lo podemos llevar, este hombre me responde que sí, que necesita ayuda, que por favor, necesita que lo lleven a su casa. Yo le respondí de vuelta, pero dónde vives. Le mencioné el lugar a donde iba, pero este no me respondía y me volvió a decir lo mismo. Necesito que me lleven a mi casa. Mi madre simplemente observaba todo a través de la espera. Ella no pudo ver lo que yo vi Y es que al dar un paso más hacia la izquierda esperando poder ver el rostro de aquel sujeto, vi lo que en verdad él ocultaba, lo que aquel gorro ocultaba Hacia la luz de forma muy abrupta, este hombre se dó la vuelta y pude verlo fijamente. Este hombre no tenía rostro o más que nada, no parecía tener un rostro. Parecía este rostro molido, molido de diferentes formas. No tenía nariz, no tenía boca, no tenía ojos y ni siquiera tenía cuenca. Y, para ser más realistas y ser más honestos, su rostro ni siquiera tenía la forma de uno. Tenía como que ámbulas, como que grumos también tenía rajadas como que bolladuras, como si el rostro, de una manera muy visceral, había sido deformado a la fuerza. Era un rostro molido. Completamente después de ver esto, di la media vuelta y me echa a correr. Mi miedo creció cuando escuché que atrás de mí venían pasos. Este hombre me estaba siguiendo. Yo llegué al coche, abrí la puerta, encendí el auto lo más rápido posible. Vi a mi madre a los ojos. Ella también está alterada. Ella no sabe lo que está pasando. Yo simplemente arranco el coche y salgo de ahí como alma que lleva el diablo. El otro hombre se queda atrás de nosotros. Casi a punto de llegar también al coche, mi madre me pregunta que qué está pasando, qué era lo que había visto o qué me había dicho yo no puedo contestar. Simplemente se me va el aire leo con una mano que no me pregunte, no puedo hablar ni siquiera simplemente voy conduciendo no puedo hablar. Le digo no puedo hablar. La niebla se vuelve más espesa con cada minuto que pasa y enfrente de nosotros veo de nuevo la silueta de aquel hombre. Yo la alcanzo, pero por suerte, en esta ocasión alcanzo a dar una vuelta. La alcanzo a esquivar, pero era el mismo hombre. Reconocí la silueta, reconocí incluso la forma de caminar, aquella forma de un hombre herido cojeando de una pierna. Mi madre en ese momento, cuando ve que otra vez se repite la aparición de aquel hombre a escasos minutos de haberlo dejado atrás, sabe que esto no es nada bueno y creo que tuvo la mejor idea que pudo tener aquella noche. Ella comenzar a rezar y a rezar una y otra vez, una y otra vez, y no te miento, volvimos a ver a aquel hombre y, por suerte, otra vez lo conseguí esquivar. Pero mi madre continuó rezando, rezando y rezando, hasta que poco a poco fuimos dejando aquella niebla. La niebla se había disipado ya casi por completo. Al cabo de algunos minutos vimos a este hombre tres veces en aquella carretera, como si esto fuera parte de un limbo, como si esto fuera una falla. En la realidad, como muchos dicen, algo que se repite constantemente. Le doy gracias a mi madre y yo estoy seguro de esto que por aquellos rezos pudimos salir con bien en aquella ocasión. No sé de qué manera. Sin saberlo, nos adentramos en una especie de zona en la que ese espíritu nos encerró durante un buen tiempo y aquí les va el dato más loco de toda la historia. Y es que parece que cuando estuvimos ahí el tiempo se detuvo mi celular, el reloj de mi madre y el reloj del radio empezaron a contar otra vez el tiempo al momento en el que salimos de la niebla. Como verán, esta solamente una historia que mi madre y yo podemos dar fe de qué sucedió. Esa fue mi historia. Espero que les haya gustado saludos a toda la Comunidad y un abrazo enorme a la cripta embrujada algunas de nosotros, tanto mujeres y hombres, en algún punto de nuestras vidas, hemos roto un corazón, tal vez una persona que no era correspondida, tal vez a nosotros nos pasó lo mismo. En fin, lo único que nos queda después de una ruptura. Lo más sano es superarlo, pero qué pasa con las personas que no lo superan y qué pasa con las personas que les gusta ir de corazón en corazón. Rompiéndolo tarde o temprano, va a llegar un día en que se encuentre con una persona que va a tomar venganza, tal como el siguiente vídeo sobre un camionero que iba de mujer en mujer de Novia, Novia, sin preocupar en lo más mínimo hasta que en su vida se encontró con una que tomó una venganza, pero una venganza despiadada. Esta mujer, para su mala suerte, tenía conocidas de la familia que eran brujas o la toda la Comunidad. Mi nombre es Jaime y la historia que les quiero contar le sucedió mi tío. Quiero que sepan que esta historia tiene ya algunos años de que pasó. De hecho, esta historia. La única que sabía de esto era mi abuela y durante muchos años la guardo consigo. Hoy ya no está con nosotros, pero dejó esta historia que más que nada, pasó a ser una leyenda entre la familia. Pase resulta que en años anteriores mi tío, cuando estaba trabajando de camionero, estaba en una etapa la cual, podríamos decir era muy mujerril. Le gustaba tener novias a cualquier lugar en el que él se dirigiera con su camión, ya sea Puebla, ciudad de México, Monterrey, etcétera. De hecho, él siempre lo decía a cada ciudad que llegó, siempre hay una mujer esperándome o al menos era lo que solía decir. Él rompió muchos corazones cuando tenía veinte años, veinticinco años y en muchas ocasiones, las mujeres a las cuales dañaba siempre lo amenazaban con que lo iba a pagar más adelante. Mi tío en ese tiempo ya se había metido con mujeres. Podríamos decir un tanto peligrosas, mujeres que hacían brujería hechicería, pero como a él no le afectaba en ninguna manera. Él pensaba que simplemente eran patrañas, que ellas creían. Claro y esto responde la duda que cuando le rompió el corazón a la hija de una bruja, él no pensó que nada malo le pasaría. Recuerda muy bien que aquella, señora, con muchas arrugas, con una cara que expresaba el profundo odio que le sentía, lo amenazó. Le dijo que el daño que le había hecho su hija, él lo pagaría, que ella le pediría un favor al diablo para que éste se desquitara con él. Por lo mujeriego que había sido mi tío, obviamente no le prestó atención a esto. Simplemente pensó que era otra bruja que hacía sus trucos, sus trabajos, pero que, a final de cuentas, esto no servía de nada. Él era escéptico hasta que una noche le sucedió. Esto cortesía de aquella bruja. Sucede que le estaba pasando por un paradero de camiones, ahí donde hay gasolina, estacionamientos y un lugar por donde los camioneros podían quedarse a dormir. Tengan en cuenta que esta historia se sitúa en aquellos años setenta, si no es que en los sesenta, no estoy muy seguro, pero por esos años andan sucede que en estos paraderos, además de haber vendedores ambulantes, también hay otras mujeres, mujeres que se dedican a darle servicios a los camioneros o a los viajeros de la carretera. Obviamente, creo que no es necesario explicar qué servicios dan estas mujeres. Eran mujeres de la vida galante. Mi tío en ese momento estaba pasando por ahí y para ser sincero, él dice que no buscaba contratar algunos de los servicios estas chicas. Pero sucede que cuando estaba saliendo que estaba comenzando su viaje por la carretera, algo le llamó la atención, y es que había una chica muy guapa, pero extremadamente guapa. Era como su mujer ideal, aquella que solamente había visto en sueños, aquella mujer de pelo largo, pesa, perlada y con un vestido rojo que le estaba haciendo invitaciones a cualquier camionero que pasara por ahí. Obviamente, por su vestimenta y por cómo iba pintada. Era fácil de suponer que esta mujer era una de otras tantas que prestaban sus servicios. Mi tío. Al verla, él dice que aquellos bajos instintos carnales despertaron en él, es decir, él no iba buscando nada de eso, pero tan sólo con verla detonó algo en él que la quiso tener. En ese momento no le importaba cómo, pero él quería tener a aquella mujer, a aquella mujer que era la mujer de sus sueños. Detuvo el camión bajó de este y fue hacia esta mujer directamente. Empezó a hablar con ella y sutilmente le preguntó que cuánto eran de sus servicios. Y, para la sorpresa de mi tío, él dice que era excesivamente barato, por lo cual no dudó ni un segundo en aceptar los servicios de esa chica. Rápidamente selló el trato, pero la mujer le dijo que había condición. Ella no se iba a subir al camión debido a unas ciertas malas experiencias que ella había tenido en el pasado, que si quería el servicio, la tenía que acompañar a ella a un granero que se encontraba cerca. De hecho, el granero se podía ver a la distancia Eran unos cuantos metros en el monte. Obviamente, cualquier persona razonable se pensaría dos veces esto, ya que estás en un lugar alejado y meterte en un granero el cual no conoces. Es muy peligroso, pero en ese momento mi tío dice que no pensaba bien. Él simplemente quería tener a aquella mujer lo más rápido posible, así que, sin pensar lo aceptó, esta mujer, lo tomó de la mano y lo fue guiando hasta aquel granero. Una vez que la mujer abrió la puerta del granero, los dos entraron y, si bien había luz esta luz era muy escasa, como de esos focos que apenas tienen en voltaje entre toda la oscuridad y entre todas la Semi luz que había perdió de vista la chica. Mi tío dice que volteó a un lado hacia otro, pero no la encontraba. Rápidamente le empezó a llamar, pero no servía de nada. El granero parecía estar vacío cuando en eso de pronto escucha un extraño ruido, un ruido que proviene desde una parte del granero. Este ruido es como el bufar de un animal, un animal que se encuentra enojado, un animal que se encuentra furioso, un animal pesado. En ese momento él capta que aquel animal hace el sonido, que haría una vaca o peor aún el sonido quería un toro. Al momento de que éste se va descubriendo saliendo a la luz, mi tío, lo que ve es un toro enorme, el toro más grande que ha visto en su vida, con unos cuernos enormes que tan sólo de verlos provoca en pavor. Y aquí viene un detalle, Y es que mi tío, si bien se quedó poco tiempo a observar aquel toro, ya que salió corriendo del granero, sí pudo apreciar que en el cuello del toro, cayendo sobre este, reposando casi en el piso, se encontraba el vestido de aquella chica, aquel vestido rojo deslumbrante que había llamado su atención en plena carretera. Como si este toro lo tuviera puesto mi tío sale del granero, empieza a correr, pero su miedo más grande empieza a hacerse notar, ya que atrás de él siente las pisadas del toro, saliendo despavorido hacia él. Pero tristemente, como es de esperar, mi tío no es lo suficientemente rápido. El toro lo consigue alcanzar, lo, tumba en el piso y empieza a cuarnearlo o una y otra y otra vez. Pero lo curioso es que este toro, si bien le está haciendo daño, no le está haciendo un daño fatal. Por así decirlo, este toro solamente lo está hiriendo de las piernas de los brazos. Él en ese momento un estando en el suelo grita con todas sus fuerzas pidiendo ayuda. Estaban cerca del paradero, así que las luces de los camiones empiezan a encenderse. Los camioneros de allá empiezan a formar alboroto y, una vez que captan el sonido de donde viene del monte, todos van en busca de aquel hombre que está gritando. Las luces empiezan a iluminar a mi tío y el toro todavía sigue encima de él. Él estaba esperando que lo espantaran. Él estaba esperando que lo ayudaran, pero de forma repentina. El toro simplemente se va como si solamente las luces lo hubieran ahuyentado. Los demás camioneros, las demás mujeres fueron hasta donde él estaba, lo levantaron, estaba sumamente herido y lo llevaron de nuevo al paradero, a la tienda, a por lo menos a que se tratara con el botiquín de primeros auxilios que tenían ahí. Una vez que le preguntaron qué era lo que le había pasado, mi tío les dice es que no vieron al toro. El toro me tenía en el suelo de no ser por ustedes de seguro. Ahí hubiera perdido la vida. Pero los camioneros, así como las demás muchachas, se ven confundidos. Ellos dicen pero de cuál toro me estás hablando. Cuando tal usamos no había ningún toro. Mi tío entonces preocupado confundido. Les dice bueno, yo estaba con un toro. Qué fue lo que vieron ustedes. Todos los camioneros contestaron que habían visto una mujer riéndose como que rasguñándolo parada encima de él. Obviamente, por eso ellos fueron pensaron que tal vez lo estaban asaltando o alguna cosa peor. Al momento de ver que estos camioneros estaban acercando, aquella mujer salió ocurriendo, pero no había ningún toro. Aquella mujer se encontraba riéndose y rasguñándolo usando el mismo vestido rojo que él había visto anteriormente. Portaba el mismo toro. Después de esto, obviamente, se les preguntó a las muchachas, ya que ellas ahí trabajaban y entre todos se conocían por así decirlo. Ninguna de ellas pudo decir a esa actitud quién era aquella Señorita, aquella extraña mujer, ninguna pudo decir que la conocía las características y cómo ido vestida. Ninguna de ellas la reconocía. Después de esto, mi tío dejó de ser mujeriego. Fue, por así decirlo, un remedio y también desde ese día hasta los días de hoy. Le tiene mucho a aquellas personas que hacen brujería, si bien sabe que algunas no hacen nada, tiene miedo de volver a cometer una equivocación, como lo hizo cuando era más joven, de hacer enojar a una bruja cripta maníacos. Ustedes han escuchado diferentes dichos que se dicen tal vez en su familia, en su rancho, en las ciudades, tal vez leyendas que se cuentan en tu colonia o dichos populares. Yo recuerdo uno que es que cada vez que el perro aúlla tienes que voltear las chanclas, las chanclas o los zapatos, lo que tengas puesto para que de alguna manera espantes a la huesuda, pues se dice que cuando el perro auye, la muerte anda cerca. Son unos dichos muy interesantes, ya que van de generación en generación. Uno de estos es que cuando tú veas que tu puerta, la puerta de tu casa se abra las sierras de inmediato o la dejes abierta. Pero lo que nunca se recomienda hacer es que le des la bienvenida, aunque sea de forma sarcástica a lo que sea que entre por ella. Muchas veces creemos que sea el viento. Claro, estamos jugando incluso, pero qué pasa cuando esta puerta se abre y no es el viento. Qué pasa cuando verdaderamente una presencia está entrando a tu casa y tú le das la bienvenida? Algunas personas dicen que, al darle esto. Esta presencia no se va o tarda más en irse. Algo similar le pasó a este conductor, pero en medio de la carretera, al abrirse su puerta, le dio la bienvenida a unos seres que lo martirizarían por todo el camino. Mi nombre es diego Mora la experiencia que les quiero contar. La vivía en carne propia. Hace algunos años yo había ido a viajar a otra ciudad en busca de empleo, en busca de oportunidades. Debido diferentes situaciones, decidí mudarme a otra zona céntrica por lo que llevaba conmigo algo de equipaje. No era mucho, pero todo este cabía muy bien en la cajuela. El viaje era largo y tenía mucha carretera que conducir. Yo, haciendo cuentas, pensaba que llegaría a mi destino cerca de las diez de la noche, cuando iban a ser las siete, siete y media, cuando el sol ya se había escondido, porque en estas partes del norte de México el sol se esconde a muy temprana hora. Me detuve a un lado de la carretera. Todo esto porque sentía que el amortiguador, la llanta estaba falseando había pasado por algunos topes y pues esta había sufrido daño y para no correr riesgos más adelante, decidí cambiar la llanta. Ahí mismo, bajé los instrumentos, cambié la llanta y abrí la puerta del copiloto más que nada, porque ahí tenía las llaves, tenía todos los instrumentos y se me facilitaba mantenerla abierta para tomar de ahí todo lo que fuera ocupando. Pero debido a mis pensamientos al que estaba algo distraído, guardé todo. Me subí de nuevo mi auto y justamente cuando me estaba subiendo y me senté me percaté de que la puerta del copiloto no la había cerrado en ese momento. Me dio flojera, ya que tenía que estirarme, pero de alguna extraña manera el aire que estaba soplando y hizo que la puerta se fuera abriendo cada vez más y cada vez más cuando en eso de pronto esta se azota como si alguien se hubiera subido. Obviamente, creo que todos sabrán que para que eso lo haga, la puerta de un auto está medio difícil. Las puertas de los autos son pesadas, se tienen que mover con la fuerza de alguien y el viento no puede cambiar su rumbo. Si en un momento la estaba abriendo, cómo es posible que la haya cerrado en ese instante. Yo no pensé en esto. Yo me lo tomé como una broma, como un juego y hice creo que lo peor que pude haber hecho. Lo que hice fue burlarme simplemente dije al aire. Ah ya pasaste adelante siéntate ahorita nos vamos. Creo que algunas personas saben de sobra que esto no se debe de hacer. Y para las personas que no lo sepan, si alguna vez están en su auto o en su casa, peor aún se ven que la puerta se abre por sí sola y después se cierra o simplemente se abre. Puede que sea el aire. No descarten esa posibilidad, pero no digan pásale. Jamás inviten, aunque sea en tono burlesco, como lo hice yo en aquella ocasión, porque uno nunca sabe cuando es el aire en verdad o cuando es otra cosa. Jamás debes invitar a eso se entes a entrar en tu casa o en tu auto, porque puede que ellos no se quieran ir Después. Resulta que yo no le quise prestar atención a esto y continué con mi camino, pero cuando iba conduciendo, empecé a escuchar ruidos voces como de niños que se estaban murmurando, niños que se encontraban jugando para ponerlos un poco en la situación en la que yo estaba, eran temporadas de invierno. Por lo tanto, los vidrios del auto iban hasta arriba el aire que pasaba soplaba fuertemente e incluso tenía un poco de lluvia. Si el ruido viniera del exterior, yo no lo podía haber escuchado. Había demasiado ruido como para que escuchara los ruidos de algunos niños jugando por ahí, sobre todo la velocidad que iba, si es más, si los escuchaba, tenían que cesar en cuestión de segundos. Pero estos ruidos no cesaban. Y lo peor de todo era que yo los escuchaba tan solo a centímetros de mí, como si estos niños vinieran adentro del auto múltiples veces. Volteé hacia los asientos traseros, hacia los asientos del copiloto, pero no pude ver nada. No había nadie allí. Debido a todo lo que estaba escuchando, no podía manejar tranquilo. Recorrí el auto me orillé salí de este, me recargué en él y no sabía cómo actuar. Me agarraba de la cabeza. Estaba pensando qué era lo que iba a hacer. Me faltaba mucho camino por llegar. Cuando en eso volteo hacia uno de los retrovisores, uno de esos retrovisores que tiene el auto a los costados. Si te pones en el ángulo exacto, puedes ver hacia dentro del auto. Y fue lo que yo hice. Fue lo más inteligente que pude hacer en ese momento, porque por medio del espejo pude ver que claramente no venía solo dentro del auto. Jugando de un lado hacia otro. Se encontraban niños, niños de mediana edad, niños pequeños. Ojo, estos niños no se veían comúnmente. No era como si los viera como otra persona normal, sino es que estos eran transparentes. A través de ellos, a través del cuerpo de ellos podía ver partes del asiento. Era como si estos se volvieran transparentes por unos segundos. En definitiva, no eran niños normales. Obviamente, esto me alteró aún más cómo podía sacarlos de ahí e incluso me planté muchas veces dejar el auto y seguir caminando. Créanme que si hubiera estado más cerca de aquel lugar tan solo algunas cuantas horas a pie, o hubiera optado por aquella opción. Pero el caso no era este. Por lo que hice lo siguiente debido a un consejo que la abuela me había dado hace ya un par de años, abrí la cajuela, saqué todo mi equipaje, sábanas, maletas, ropa utensilios, cosas que había comprado relojes y sin pensar mucho, agarrando el suficiente valor como en el que pocas veces en mi vida había tomado. Abrí las dos puertas y puse mi equipaje y todos mis utensilios, todas mis pertenencias, tanto en los asientos traseros como en el asiento del copiloto. Yo sabía que no les tenía que dejar a esos entes un lugar para que se sentaran. Después de esto y antes de cerrar las puertas, los eché del auto como si estuviera corriendo una persona estuve echándolos por cerca de cinco minutos con las puertas abiertas. Seguramente los automóviles que estaban pasando en ese momento creyeron que estaba loco o algo por el estilo Después de cerrar las puertas, entré de nuevo mi auto y empecé de nueva cuenta con mi camino. Las las, las risas, los murmullos que escuchaba de los niños cesaron por completo, ya nos escuchaban desde aquella experiencia aprendí a no invitar, aunque sea involuntariamente, a antes los cuales yo no comprendo. Gracias por escuchar mi historia. Saludos a toda la Comunidad de la cripta embrujada criptamaniacos. Lo que sigue es un relato extraño, ya que la persona que nos la cuenta dice que no está seguro qué es lo que fue. No sabe si entra en la categoría de fantasma, criatura o alienígena. Simplemente dice que fue algo, algo que estaba imitando la forma de un humano y su comportamiento. Él dice que parecía más una máquina haciendo la ilusión de un humano intentando actuar como un humano. Él lo catálogo así. Su comportamiento era como el de una máquina tratando de actuar como un humano, tal como lo haría una inteligencia artificial que creo que si muchos han lidiado con esos inteligencias artificiales, saben que su dialecto trata de parecerse el humano, pero nunca llega a ser tan preciso como éste. Sabemos detectar cuando algo quiere dar una apariencia, la cual no lo es. Muchos de estos relatos caen en el valle inquietante, como nos lo menciona nuestro amigo. En el relato, él no tenía en cuenta que aquella mañana en la carretera se encontraría con algo que asimilaba y quería engañarlo y adoptaba la forma de un humano para que lo dejara entrar al camión o la Comunidad. Mi nombre es Lisandro Zaragoza. La historia que les quiero contar a continuación. Me sucedió en uno de mis viajes en camión. Yo soy trailer o camionero. Como quieran decirlo. Durante mucho tiempo fui un camionero foráneo, iba de Estado en Estado. Actualmente soy local, ya que tengo familia y me sale mucho mejor trabajar solamente en mi ciudad a salir y estar en Estado en Estado. Así, paso más tiempo con ellos. Pero antes, cuando estaba de foráneo, me pasaron algunas experiencias paranormales que quisiera contarles. Una de ellas me sucedió en un viaje era en la mañana. Para que tomen en cuenta esto y que para que algo aterrador te suceda o algo paranormal, no es necesario. Ni siquiera es tarde noche. Los centes y los espíritus no reconocen horario y no les importa. Iba manejando cuando en eso empezó a caer granizo, pero granizo de un grande tamaño, eran piedras. Cuando empieza a granizar, yo tengo la orden de que tengo que detener el tráiler, sobre todo para evitar accidentes y pas y resulta que en esa ruta la carretera estaba muy estrecha. Empezó a granizar y aparte lo nublado se prestaba para que sucedieran accidentes. Yo avisé por radio y ellos me dijeron que sí que me detuviera. Me detuve a un lado de la carretera y como vi que el granizo no cesaba, simplemente me acomodé. Empecé a escuchar música, empecé a distraerme cuando en eso a parte de todos los golpes que se oían arriba del camión y en las puertas. Empecé a percatarme de que un sonido extraño sonaba en la puerta del copiloto. No era un golpe como el que el granizo hiciera. Era un golpe como de una mano, como si me estuvieran tocando la puerta. Yo en ese momento pensé que era el granizo, pero después de oírlo varias veces empecé a notar que estos golpes iban con una especie de ritmo, estaban toca y toque la puerta como para que yo prestara atención a esta. Me recorrió un poco y alcé la mirada, pero cuando vi hacia el exterior no había nada, no había nadie del otro lado. Obviamente, me retiré otra vez de nueva cuenta y lo que pensé era que simplemente había confundido los golpes con el caer del granizo, pero otra vez empezaron a tocar la puerta como si fuera una mano, un golpe de una persona. De nueva cuenta fui y me asomé y no había nadie. Después de esto, me acomodé de nueva cuenta en mi asiento y ya habían pasado como unos diez minutos, cuando de pronto otra vez empezaron a tocar la puerta. Yo, para ese entonces tenía planeado recorrer una de las cortinas que yo le había puesto en el camión. A veces yo me detenía en algunas plantas o a veces también en la carretera, por lo que decidí descansar un poco ahí Y a veces las luces de las plantas, las luces que están puestas en la carretera, las luces que están puestas en los postes no te dejan dormir. Y yo le había colocado esas cortinas para que cuando yo me dispusiera a dormir en mi asiento, no tuviera problema me acerqué para recorrer la cortina. Cuando eso me percato que en esta ocasión, si ya hay alguien era una mujer que no tenía pelo, venía vestida de blanco, creo que tal vez con una bata o con un vestido o una extraña vestimenta. Su piel era totalmente blanca. Sus rasgos en la cara era una cara humana, pero era una cara un tanto extraña. Sus ojos eran muy grandes, su boca también y su nariz muy pequeña. So piel, como dije, era blanca. Yo creo que podría caer en la categoría de albina. Era una mujer albina. Su cuerpo, si bien se asemejaba a lo que sería un humano, no lo era del todo. Tenía ciertas partes como que más grandes que otras, y esto se podía ver a simple vista, por lo que solamente al verla empecé a sentir no un temor, pero sí un centino como de estar en alerta. Creo que podría caer fácilmente en aquello que llaman el valle inquietante. Pero lo que más me llamó la atención fueron sus ojos. Sus ojos eran completamente blancos y solamente tenían un puntito oscuro en medio que era con los que me veía era una extraña mujer. Esta me vio, me saludó y después me preguntó si es que la podía dejar entrar al camión, ya que el granizo y la lluvia le estaban pegando muy fuerte. Yo, antes de contestar, estaba viéndola fijamente viéndola. No me podía explicar como una mujer de tales características pudiera existir y lo digo sin sentirme culpable, porque incluso en sus movimientos, en su boca, sus movimientos eran extraños, como que quisiera forzarlos. Yo le dije que no podía subir a ningún pasajero. Lo tenía prohibido por la empresa. Obviamente, esto era una mentira. La mujer insistía, insistía y a pesar de que yo le decía que no podía al estar con ella platicando a través del vidrio de la puerta, me pude percatar de otra cosa, otra cosa que me dejó temblando del miedo porque a esta mujer no le hacía nada el granizo. Es decir, me percaté de que las bolas de granizo, las piedras de hielo caían sobre ella, pero pero a la vez que caían traspasaban su piel y salían del otro lado. Era como si su piel como si ella no existiera, caían ni la traspasaban ni la traspasaban. Era algo muy extraño, como si esta mujer estuviera hecha de humo. Al percatarme de esto, yo simplemente le dije tajantemente que no podía llevarla enseguida. Volví a mi asiento, arranqué el tráiler y lento, pero seguro me fui yendo de ese lugar. No quería quedarme ahí. No sabía si esta mujer iba a forzar la puerta para entrar. Tenía todas las intenciones, ya que, a pesar de que uno le decía que no la podía dejar entrar, tenía su mano en la manija de la puerta. Tan solo le faltaba abrirla. Yo seguí con mi camino. No presta atención a lo que se quedaba atrás y después de algunos minutos, el granizo paró o más bien yo había salido de él. Después de esta experiencia y por todo el tiempo que me quedó como camionero foráneo, no volví a detenerme a un lado de la carretera. No vaya a ser que esta historia se repita para serles sinceros. Y antes de terminar con el relato, yo no sé si esto era un fantasma o un ente, o una criatura o un alienígena. Simplemente digo que yo lo veía de una forma muy normal, como veo a cualquier persona y el que las piedras del hielo lo traspasaran me dejó sumamente perturbado. Esa fue mi historia. Espero que les haya gustado saludos a toda la Comunidad de la cripta embrujada