May 23, 2023

RECOPILACION DE RELATOS DE CAMIONEROS DE LA TEMPORADA TRES / L.C.E.

RECOPILACION DE RELATOS DE CAMIONEROS DE LA TEMPORADA TRES / L.C.E.

En este episodio te espera una recopilacion de los relatos provenientes de camioneros mas aterradores de toda la temporada tres. sentiras el horror al volante.

Spotify podcast player badge
RSS Feed podcast player badge
Spotify podcast player iconRSS Feed podcast player icon
En este episodio te espera una recopilacion de los relatos provenientes de camioneros mas aterradores de toda la temporada tres. sentiras el horror al volante.

La siguiente historia me fue contada por mi abuelo. Estos sucesos le ocurrieron cerca de los años setenta cuando era camionero. En esos años le habían encomendado a llevar una carga muy pesada a provincia. Le habían dicho que hiciera todo lo posible para llegar por la mañana. Como mi abuelo ya estaba acostumbrado a hacer viajes de imprevisto, no tuvo ningún problema, así que se subió al camión y se puso a manejar, Pero después de unos minutos conduciendo, se percató de una irregularidad en el camión. Los frenos no le respondían como era debido. Pero pese a esto, mi abuelo decidió seguir con su camino. Tenía la opción de volver y pedir que le cambiaran el camión, pero esto lo retrasaría y su patrón estaría molesto, pues tendría que pasar toda la casa carga a otro camión y esto les llevaría un muy buen tiempo. A final de cuentas, para no tener problemas, decidió seguir con el camino. Después de varias horas de estar conduciendo en el camino, se encontró con una bajada muy peligrosa. Mi abuelo se asustó como nunca porque en ese momento se dio cuenta que el freno del camión no le respondía al punto que estaba al borde de salirse del camino. Mi abuelo dice que no sabe cómo lo hizo, pero pudo controlar la bajada del camión y para no poner en riesgo su vida, decidió buscar un lugar plano para detener el camión y después revisarlo para ver si él podía solucionar el problema, esperando que éste no fuera tan grave. Pero para su mala suerte. Esto le salió más caro, pues el camión ya no quiso arrancar, No le quedó de otra, sino esperar a que alguien pasara. Su plan. En un principio era él esperar un camionero para pedir la ayuda, pero al pasar el tiempo, se dio cuenta que esto no iba a ser tan fácil, pues en la carretera nadie aparecía. Ya había pasado más de una hora y a pesar de que mi abuelo estaba luchando con el sueño, a final de cuentas, no pudo con este y terminó durmiéndose, Pero de pronto escuchó un ruido que lo hizo despertar al instante, pensando que alguien estaba cerca, Mi abuelo salió enseguida del camión y cuando abrió la puerta casi por impulso, dijo que necesitaba ayuda. Cuál fue su sorpresa cuando vio que no se encontraba nadie afuera. En ese momento, mi abuela escuchó de nuevo aquel ruido, reconoció el sonido. Él explica que este ruido era el llanto de una mujer. Este provenía de la parte trasera del camión. En ese momento, mi abuelo no le quedó duda de que tal vez lo mejor sería regresar adentro. Cuando lo hizo el extraño lamento no paró, sino que este se fue escuchando cada vez más cerca al borde de que lo pudo escuchar, como si éste se encontrara por fuera de la puerta del camión. Pero no solamente este llanto se escuchaba, sino que también empezaron a escucharse golpes. Los golpes provenían de todas partes. Era como si varias personas se encontraran alrededor del camión y lo estuvieran golpeando todos a la misma vez. Mi abuelo tomó el poco valor que le quedaba y empezó a rezar y presa del pánico. De vez en cuando soltaba alguna maldición en contra de estos seres que lo estaban acosando esa noche. De pronto escuchó como la puerta del piloto empezó a jalonearse como si la trataran de abrir desde afuera. Mi abuelo se pasó para enfrente y tomó la puerta con ambas manos acto seguido haciendo una fuerza descomunal. La jaló hacia el rior luchando con lo que sea que la estuviese jalando desde afuera, no quedándole otra salida, empezó a rezar mientras sostenía con sus últimas fuerzas la puerta. Mi abuelo cuenta que esto calmó los golpes y la puerta dejó de sentirse tensa él debido al miedo y sentir como una intuición o alguna esperanza de poder salir de ese lugar, trató de encender el camión este de forma milagro, se encendió mi abuelo enseguida, volvió a la carretera y siguió con su viaje esta vez, no importándole las condiciones del camión y siguiendo su camino sin detenerse al día siguiente. Por la tarde, cuando tuvo que pasar de nuevo por el mismo lugar en el cual se había detenido la noche anterior, vio con claridad con lo que se había enfrentado aquella madrugada. En ese mismo sitio se encontraban múltiples cruces, probablemente el neo, unas personas que habían perdido la vida en aquel mismo kilómetro de la carretera. En ese momento, mi abuelo entendió lo que había pasado. Al parecer aquellas almas. Al parecer aquellas almas, no les había gustado que él se detuviera en su lugar de reposo desde aquel día, mi abuelo tuvo más cuidado sobre el lugar que escogía para descansar, pues no quería desencadenar la ira de otra alma en su lugar de descanso. La siguiente historia es más una leyenda que se cuenta en los caminos que una propia experiencia de un camionero. Algunas veces la he visto por Internet, pero creo que si bien algunos no la podrán conocer, este es el momento y la ocasión adecuada para hacer cuenta la leyenda que aquel trágico día un camionero manejaba a toda velocidad rumbo a Mexicali, pues su esposa estaba a punto de dar a luz por lo que quería estar presente en la llegada de su hijo. Pero esta prisa fue superdición, pues hay ciertas curvas en los caminos que no perdonan ni siquiera un simple error de cálculo y en una de estas perdió el control para estrellarse contra una de las rocas. Pero, sin embargo, este conductor no murió en accidente, o al menos eso pensaba él. Se dice que bajo del tráiler todo aturdido y después se revisó el cuerpo para cerciorarse de que todo se encontraba bien y, para su sorpresa, se encontraba sin ningún rasguño. Después de sacudirse tomó el dinero que había ahorrado Durante nueve meses. Estos cubrían los gastos del parto y hasta los primeros meses de gasto en pañales y leche para un recién nacido se sentó en la carretera a la espera de alguien que pasara. Tras el cansancio, el hombre cayó dormido. Cuando se despertó ya era de noche y al ver que ningún alma se acercaba, decidió comenzar a caminar, pues el clima de la nada. Así como se había dormido, había cambiado. Ahora era extremadamente frío, pensando tal vez que alguna gasolinera estaba cerca. Caminó el camino por horas, pero su asombro fue enorme cuando en repetidas veces tanto avanzar solo lo llevó al mismo lugar del accidente. Tres días después, el camión fue encontrado, pero sin ninguna señal del conductor. Era como si este hubiera desaparecido de la nada. De esta historia es que comienza la leyenda y lo siguiente que estoy a punto de contarles se cuenta que que le ha sucedido no a uno ni a dos, sino a varios conductores, y solamente les pasa a los camioneros. Un día, a un lado de la carretera, un hombre le hacía señas a un camionero para que éste se detuviera. Cuando por fin logró su cometido, se acercó a él y le dijo amigo, mi nombre es Francisco Vázquez y necesito con urgencia que mi mujer reciba un dinero porque va a tener a mi hijo y yo no puedo ir ni trailer. Se descompuso y no lo puedo dejar Aquí le dijo al alma caritativa que se había detenido en medio de la nada. Sí, señor, con gusto se lo llevaría. Contestó el joven dígame dónde vive su señora y yo, sin problemas, le entrego el dinero. El hombre le entregó un papel con la dirección y el nombre de su esposa. Después, el caminero se despedió continuando con su camino hasta Mexical y al día siguiente, el joven camionero con el encargo fue hasta la casa de la supuesta esposa, Pero su búsqueda no tuvo mucho resultado, ya que al llegar a la casa, la esposa del camionero no se encontraba, según lo que le habían dicho, que esta tenía ya un buen tiempo sin vivir en ese lugar como un buen samaritano. Hizo varios intentos hasta que una anciana le indicó dónde podía encontrar a la señora. Este hombre llegó hasta el lugar y tocó la puerta de esta salió una señora y lo atendió muy amablemente. Dígame joven en qué lo pude ayudar. Perdone. Aquí vive la esposa del señor Francisco Vázquez. A la mujer le cambió el aspecto de un momento a otro. Tenía un aspecto de temor y, a la vez de tristeza, pero sobre todo lo demás, bajó la mirada y, como resignada o sabiendo de sobra lo que iba a pasar, contestó. Si soy yo, no me diga que trae algo para mí, el conductor algo desconcertado por la conducta de la señora y sobre todo, porque esperaba encontrar a una mujer que estuviera en estado delicado de salud, ya que se suponía que acabo de dar a luz, no una señora que sobraba decir se. Encontraba en completa forma y sin ninguna dolencia, e incluso estaba pensando que a lo mejor se había equivocado de casa. Decidió seguir adelante y entregó su encargo, explicándole todo. Ayer en la carretera, su esposo me pidió que le trajera este dinero. Sucede que se le descompuso el trailer. La señora lo interrumpió diciéndole. Creo que ya sea lo que vienes. Mi marido murió hace cinco años y no eras el primero a quien manda han venido también a dejarme el encargo. El camionero se quedó sin palabras al oír esto. Lo que se dice de esta historia es que cuando el caminero despertó se encontraba en el purgatorio, pero no un purgatorio cualquiera, un purgatorio individual en el que todos los días repite lo mismo cumplir con su último deseo, el cual es ayudar a su esposa que la final de cuentas y había muerto en el choque y este se aparece desde ese entonces pidiéndole ayuda a sus compañeros para cumplir con algo que no pudo hacer en vida o la comunidad de la cripta embrujada. Quisiera contarles mi experiencia. Esto lo viví cuando me encontraba trabajando de cano mio Verán. Todo comenzó cuando me dirigí a Chihuahua en una ruta que ya había hecho varias veces. En aquel momento solamente llevaba contenedores dañados que iban a ser almacenados. Mi trayecto comenzó las diez de la noche, por lo que estaría llegando cerca de las seis y media de la mañana a mi destino a paso lento, pues llevaba dos contenedores y no podía acceder cierta velocidad. Por precaución durante el trayecto, el camión sufrió una avería, o más bien ya la traía. Verán, este camión había sido reparado de algunas cosas en la empresa. Me lo habían dado recién salido del taller diciéndome que, según ellos estaba todo el cien, pero les falló un pequeño detalle, y es que el medidor de combustible no estaba bien del todo total para no hacerles el cuento largo de la nada el que ya no quiso arrancar. Esto jamás me había pasado ni siquiera a otros compañeros, por lo que, después de revisar varias veces, el camión llegué a la conclusión de que era eso. Estaba molesto, pero no preocupado, ya que siempre cargaba conmigo combustible aparte en el camarote. Esto también por una sugerencia de la empresa, por lo que en poco tiempo estaría de nuevo en marcha para complicar más las cosas de la nada comenzó a llover, y no me refiero que comenzó de poco a poco o que simplemente estaba chispeando, sino que empezó a llover a cántaros de pronto. También empezaron los truenos y en cuestión de minutos en la carretera, ya había charcos de agua. Esperé algunos cinco minutos, pero al ver que esto iba para largo, tomé la decisión de bajar con la ayuda de un impermeable para echar combustible lo antes posible. Me encontraba debajo de de todo el aguacero cuando empecé a escuchar que el agua empezó a chispotear era como si alguien se encontrara jugando con ella, como si pateara los charcos de agua acumulados en el asfalto, incluso con el ruido de la lluvia y los truenos Alcancé a escuchar esto, por lo que se puede decir que lo estaba haciendo de forma escandalosa. Volté varias veces, pero no podía ver nada. Tenía mi lámpara y con ella me ayudaba todo. Estaba casi en penumbra y no lograba ver nada cuando lo usaba con mi lámpara el lugar de donde creía que provenía el ruido este de la nada se dejaba de escuchar. Sabía que esto era muy extraño, pero dentro de mi cabeza me esforzaba por repetirme una y otra vez. Solamente era el mismo ruido del agua, confundiéndome, pero estaba empezando a dudar de esto, sobre todo cuando comen a uer la escuchar este ruido más de cerca, Justamente espaldas de mí eran pasos bajo la lluvia. Los hacían con fuerza para que el sonido del agua, al impactar, se escuchara más fuerte. Volví a voltear en repetidas ocasiones, pero no logré ver nada. Debo de admitir que el miedo en ese momento fue superior. Sentí que no estaba solo y aparte sentía cómo se iba acercando segundo a segundo hacia mí de manera rápida. Dejé de echar gasolina, cerré la garrafa y subí al camión. Mi plan era avanzar un poco más hacia adelante para terminar de llenar el tanque no me sentía seguro en ese lugar. Al estar adentro, quise tomar mis llaves y no las tenía en ese momento. Recordé que las llaves las había puesto en una esquina sobre el tanque? Cuando comencé a llenar el combustible, al estar adentro, quise tomar mis llaves y no las tenía. En ese momento recordé que las llavelas había puesto en una esquina sobre el tanque, cuando comencé a llenar el combustible, casi me quería dar un golpe sobre el volante. Cuando me di cuenta de esto, significaba que tenía que bajar de nuevo, cosa que obviamente no quería hacer para nada. Tardé un poco en agarrar el suficiente valor para bajar, pero lo hice y al bajar dejé mi puerta casi totalmente abierta para que cuando volviera no tardaran nada en subirme. Tenía un miedo excesivo. Esa noche, casi corriendo, tomé las llaves y de inmediato volví a subirme al camión. Lo encendí y comencé mi marcha casi a los cinco minutos, quise fumar un cigarro para tranquilizarme. Cuál fue mi sorpresa que no pude encontrarme impermeable en uno de los bolsillos de este. Había metido la cajetilla, pero por más que hacia memoria, no lograba recordar dónde había puesto el impermeable. Es decir, me subí con el puesto y recordaba muy bien que me lo había quitado y lo había puesto en el asiento del copiloto, pero no estaba ahí. Y fue entonces cuando caía en cuenta que recordaba claramente ver el impermeable cuando bajé del camión. Pero cuando de nuevo volví a subir a este, cuando ya traía las llaves y me disponía a irme el impermeable, ya no se encontraba en el asiento. Alguien lo había tomado cuando bajé a toda velocidad por las llaves. En ese momento empecé a bajar la velocidad aún más de lo que ya iba, hasta que finalmente me detuve progresivamente a un lado de la carretera, di un vistazo rápido hacia atrás y encendí todas las luces. Me encontraba pensando con las manos sobre el volante. Cuando mi mirada se puso fija en mi vidrio, mirando hacia los árboles que estaban pasando la carretera, observaba como la lluvia, junto con el viento, los movía de un lado hacia otro y entre aquellas ramas pude ver algo que resplandecía, algo que se mantenía fijo. Tomé mi lámpara y la enfoqué hacia aquella cosa bajando uno de los vidrios detrás del camión para que el agua no se metiera tanto. Al momento que puse mi luz, unas franjas se iluminaron. Reconocí de inmediato que se trataba del mismo impermeable que yo traía, ya que este poseía unas franjas en sus brazos y espalda que brillaban en cuanto una luz los enfocaba. Eran para más que nada usarse en industria o en carretera. Alguien los está abusando, ya que podía ver como claramente este estaba puesto sobre una persona la cual no podía ver claramente. Lo que empeoró las cosas fue que, como se tratara de un pestañeo de un instante a otro, ya no vi el impermeable, se había movido, había desaparecido por completo y lo que sea que lo estuviera usando junto con él. En ese instante me pasé hacia el frente y arranca el camión para irme rápidamente de ese lugar. Ya no me detuve por el camino, sino hasta llegar a mi destino de puro milagro. No se me agotó la gasolina en donde por cuestiones técnicas que tenía el camión. Logré convencer a mi coordinador de darme otro, ya que la sede de mi empresa estaba relativamente cerca de la fábrica. Podríamos decir que mi experiencia termina aquí. Pero hubo algo más, y es que, cuando me disponía a irme, uno de los ayudantes de transporte me detuvo y me dijo que se me había olvidado algo en el camión. Yo estaba seguro de que había secado todo. Cuando en eso observe el impremiable amarillo, todavía se encontraba mojado. Era un frío espectral que todavía traía el impermeable. Le pregunté dónde lo había encontrado y él me dijo que había estado en el asiento del copiloto. Todo este tiempo seguí con mi camino y cuando estaba en la autopista, lo tiré sin pensarlo mucho. No quería saber nada ni recordar aquella noche ni lo que había visto. No sé en realidad qué fue eso, pero algo en la carretera me estaba acechando. Mi experiencia comienza en mis primeros años de camionero. En aquel tiempo solo me traían de local manejando una unidad. Podríamos decirlo algo más pequeña. La primera vez que me dieron un camión de doble remolque para mi mala suerte me sucedió esto antes que nada les aclararé que dentro de esta empresa ya tenía varios conocidos, los cuales me decían que en uno de los camiones se aparecía una niña. Se decía también que esto era debido a aquel camionero que la había rollado. No se detuvo ni siquiera para levantarla ni darle auxilio. Siguió con su camino y hasta tiempo después confesó todo lo que había ido hecho. El nombre de este camionero era Lencho y a pesar de que se arrepentía de lo que había hecho, tenía el temor de ir a la cárcel. Es por eso que él cayó sobre esto. Para desgracia del lencho, esto no se iba a quedar así. Tiempo después de un lencho, empezó a platicarle a sus compañeros que empezaba a ver a una niña en sus viajes y que incluso estuvo al borde de salirse del camino varias veces, ya que en algunas ocasiones esta niña se le atravesaba en el camino. Las experiencias cada vez iban aumentando al borde que en una ocasión dice que vio de cerca la cara de esta niña y no era otra cosa, sino una calavera. El tormento le duró hasta el día de su fallecimiento. Se dijo que don Lencho había sufrido un ataque cardíaco en el transcurso de uno de sus viajes algo muy extraño, ya que no se trataba de una persona mayor, estaba en sus cuarentas y pese a que no se supo a ciencia cierta que pudo haber causado el ataque, ya sea por problemas internos, estrés o exceso de trabajo, se dice en la empresa y casi todo el personal cree de verdad que aquel ataque fue causado por una fuerte impresión, un susto de muerte, el cual fue causado por esta niña que no dejaba de atormentarlo cada vez que conducía que el camión, pues después de todo, no podía descansar en paz debido a él. El camión de Don Lencho no se volvió a utilizar e incluso algunos dicen que fue vendido, pero yo no lo creo. Más bien, me arriesgo decir que el camión que yo utilicé aquella vez fue el camión de don lencho porque vi a la misma niña ahora si les contaré mi experiencia, me puse en marcha por eso de las siete de la tarde, por lo que me tocaría conducir de noche. El camino no era largo y estaba listo para combatir el sueño. Cuando de pronto empecé a ver algo por mi rabillo del ojo. Era como una sombra blanca que pasaba por enfrente del camión y se perdía en la trompa de este varias veces Me pasó esto, por lo que me tallé la cara también varias veces para ver si se trataba de una basura que pudiera traer en la pestaña. Pero nada seguía viendo de vez en cuando esta sombra blanca hasta que en un determinado tiempo volteé a observar el retrovisor lo hice para cambiarme de carril y cerciorarme de que ningún auto viniera atrás de mí en el retrovisor observé claramente la silueta de una niña. Observándome a través de este, la cara de la niña estaba muy delgada. Su piel casi estaba pegado a los huesos. Las cuencas estaban sumidas casi por completo y solamente podía ver unos ojos blancos salir de éstas era prácticamente una calavera con algo de piel. Al ver esto, obviamente perdí el control y terminé deteniendo el camión. Cuando me pude controlar y ponerme de nuevo en marcha ahora del lado derecho donde yo me encontraba conduciendo vi la silueta de una mujer vestida de blanco. Pasara muy alta velocidad, prácticamente corriendo mi camión estaba arrancando y aunque me esforcé enfrenar lo antes posible, no pude hacerlo. A tiempo. Se escuchó un estruendo frente a este Una vez que detuve el camión por completo. Me bajé lentamente. Había algunos autos que pasaban, pero no se detenían, por lo que pensé que el cuerpo se encontraba bajo del camión y no lo podían ver. Cuando bajé, prácticamente estaba esperando ver lo peor. Pero cuando me fijé enfrente y por debajo del camión, simplemente no había nada. Pero lo que sí noté fue que este camión tenía un golpe, algo marcado a la orilla del foco derecho. No era como si se lo hubieran hecho recientemente, sino que este ya tenía tiempo. Subí de nuevo al camión y comencé mi marcha, por lo que restó del viaje. Aquella silueta no volvió a Aparecerse Se podría decir que me dejó en paz. Obviamente le conté a algunos de mis compañeros y ellos me dijeron que ese había sido el camión de Don Lencho, que el espíritu de la niña aún lo habitaba y que lo que hizo aquella noche no fue otra cosa, sino que probarme para ver si era como Don Lencho, para ver si, después de hacerme creer que la había rollado, seguiría directo con mi camino o, por lo contrario, bajaría a auxiliarla. Por suerte, tomé la decisión correcta. No quiero ni imaginar qué es lo que me hubiera hecho si no me hubiera bajado. Esto me hizo pensar que tal vez en realidad, si existen espíritus vengativos, pues de alguna manera están enojados por la forma en la que fallecieron y si fue debido a alguien más, buscarán la forma de vengarse, incluso si a estos los lleva hasta su tumba. La siguiente historia es más una leyenda urbana que se cuenta en diferentes carreteras. Como sabrán aquí, en México y en el resto de Latinoamérica. Las leyendas e historias que se cuentan sobre brujas son muy populares. Algunas hablan sobre bolas de fuego que rondan los cielos de un lado hacia otro, o se encuentran estáticas sobre los montes y los cerros. Otras personas hablan sobre cómo estas mujeres pueden transformarse en criaturas o animales de gran tamaño, así como también tienen el poder de envenenar el ganado, traer plagas e incluso convertir tierras de abundante cosecha en completamente suelos infértiles. Ahora bien, seguramente se estarán preguntando por qué estoy hablando tanto sobre las brujas. Si el video trata sobre encuentros con el diablo. Bueno, para nada. Es una sorpresa saber que este tipo de mujeres mantienen un contacto muy estrecho con el lado oscuro de la magia. Para ser más específicos, hablamos contratos con demonios o. En caso de ser una bruja con mucho conocimiento, puede tener tratos hasta con el mismísimo diablo. Para hacer este tipo de tratos y, sobre todo, si quieres que estos tengan éxito, se requieren de sacrificios y otra serie de cosas esta historia. Parte de este punto se dice o más bien se cuenta en numerosas localidades que las brujas raptan a niños de sus casas, mientras que los padres duermen. Se relata también que las brujas solamente pueden llevarse a los niños que no han sido bautizados. Estas brujas toman la forma de cualquier animal para lograr su cometido y, una vez hecho, el rapto. Estas dan como ofrenda al niño, Ellas no le quitan la vida, simplemente lo dejan abandonado a su suerte en un lugar el cual él no pueda recibir ayuda, un lugar desolado para que este sea llevado por el diablo o demonio con el cual hicieron este pacto. Una vez sabiendo esto y teniendo un contexto algo breve sobre lo que son estos rituales, creo que podemos continuar con la historia. Esto le sucedió a una cantidad considerable de camioneros. Algunos de ellos cuentan que a veces, en esos pocos momentos del trayecto, cuando hay total calmo en la carretera, cuando es solamente el motor del camión quien los acompaña, se pueden escuchar algunas cosas, cosas extrañas entre el monte a las orillas de la carretera. Uno de estos sonidos tan característicos es el l de un bebé, el cual se oye como si estuviera tan solo a unos metros de la carretera. La gran mayoría de los camioneros optan por seguir con su camino, y está claro decir que el llanto de un niño a horas de la madrugada en esa clase de lugares no augura nada bueno. Pero, sin embargo, hubo otros cañoneros llámese por tener un buen corazón y creer genuinamente que un bebé ocupaba su ayuda o tal vez siemple llanamente por ser crédulos, detuvieron su camión y bajaron de éste en busca de aquel bebé, siguiendo el llanto, mientras se internaban más y más en el monte. Se dice que esta búsqueda solo puede terminar de dos maneras. Una de estas es que se encuentra el bebé ya se ha envuelto en una canasta o tal vez en unas garras viejas, y al acercarse a ésta jamás lo encontrarás. El llanto del Bebé es lo único que quedó en ese lugar, ya que este ya habría sido reclamado por el mismísimo diablo. O por lo contrario, hay algunos que dicen que, efectivamente, si llegan a ver al Bebé, pero no lo ven solo a él, lo ven en compañía de alguien más, tal y como le pasó al siguiente camionero, Don Luis. Se trataba de un camionero experimentado. Llevaba años en el oficio. A lo largo de su vida, había tenido ciertas experiencias que iba desde lo más casual como problemas con el tráfico hasta lo más extraño, con algunas experiencias paranormales, pero nada de lo que había visto lo había preparado para lo que aquella noche tendría que vivir. En aquel tiempo, Don Luis había tenido la llegada de un nuevo integrante a su familia. Su hija acababa de dar a luz a su primer nieto por por por lo que la fascinación de tener un bebé en la familia lo llenaba de gusto. Se dice que fue por esto mismo que Don Luis cometió el grave error de bajarse del camión. El llanto se comenzó a escuchar y sin pensarlo dos veces. Aquel camionero se introdujo en el monte y caminó en dirección hacia aquel llanto. Con cada paso que daba, este iba tomando más fuerza. La luz de la luna era su única aliada en aquel oscuro terreno. Justo cuando se detuvo tal vez para llamar al niño o escuchar con precisión de dónde provenía el llanto, pudo escuchar atentamente los pasos de alguien más. Estos no eran pasos que se dirigían hacia él, sino que se escuchaban en un solo lugar, como si éste caminara en círculos. Pero la sorpresa de este camionero no terminó ahí, Pero no pasó mucho tiempo antes de poder divisar justo lo que se encontraba enfrente de él. Vio un hombre con una apariencia extraña. Este tenía en sus brazos cargado un niño mientras bailaba lo más parecido un vals. Aquellos pasos eran los que había escuchado A todo esto. Se le sumaba que este tarareaba una canción de cuna para calmar al niño. La imagen era perturbadura por donde se le mirara, pero el temor de Don Luis incrementó cuando bajó la mirada para ver los pies de este hombre y ver que éste tenía los pies de un buey o más bien las pezuñas de uno con una larga cola asomándose entre sus piernas. En esta historia se cuenta que Don Luis salió huyendo de aquel lugar, mientras que en otras se dice que cayó inconsciente al cruzar miradas con el mismo Lucifer, el cual se percató de su presencia. Fuese como fuese la verdad si a dicha esta experiencia no se le atribuye simplemente a una sola persona, pues buscando en Internet me encontré con testimonios variados, pero con la misma experiencia y advertencia. Si escuchas el llanto de un niño, no bajes la velocidad mucho menos. Te detengas esa alma ya está condenada y no intentes rescatarla o buscarla, pues es muy probable que te encuentres con quien vino a reclamarla el mismo diablo. Es muy interesante esta leyenda o relato como lo quieras tomar, pero pese a que creas en ella o no, solo tengo una pregunta para ti que estás escuchando esto. Si oyeras el llanto de un bebé en medio de la nada, en la madrugada, en medio de una ruta totalmente vacía, estarías dispuesto a detener tu auto y adentrarte entre la penumbra de la noche para ver de dónde proviene. Cabe recalcar que tal vez muchos de nosotros tenemos ese sentimiento de proteger a quien no puede hacerlo. Es por eso que esta pregunta es aún más interesante. Espero tu respuesta abajo en los comentarios. Mi historia comienza a diez años atrás, cuando estaba casado en ese entonces con mi primera esposa. En aquel entonces estaba pasando por una etapa muy fuerte en mi vida más bien depresiva. Me encontraba sin ánimos de nada e incluso había perdido la fe en mi religión. Todo esto se había desencadenado por algunas pérdidas que habíamos sufrido en la familia, tanto en la de mi esposa como en la mía, además de también tener una mala racha en algunos negocios. Hablando en general monetariamente, pasé la peor época de ingresos que he tenido en toda mi vida, también en parte por unas deudas, bueno debido a este mal momento, pero el que estaba pasando todo me importaba poco, como mi matrimonio o incluso mi vida. Por qué les digo esto. En ese entonces laboraba como camionero cuando me tocaba recordo rutas de grandes distancias por el camino. A veces me tomaba algo de alcohol. Como les dije antes, estaba pasando por una depresión y se chocaba. La verdad es que poco me importaba. Hoy en día supe que fue algo muy irresponsable y egoísta de mi parte, porque pude causar un accidente y cobrar mi vidas por mi imprudencia es algo que jamás he vuelto a hacer. Bueno esa noche que me pasó esta experiencia iba algo tomado lo bueno que no traía cargamento. Llevaba sonando la radio, cuando de pronto esta empezó a sintonizar estática. Cabe decir que esto pasa en ciertas zonas, por lo que no es algo por lo con alterarse. Sin embargo, en ese momento yo traté de cambiar la sintonía y entre toda esa estática escuché la voz de alguien en la transmisión. Parecía ser la de un anciano. No logré escuchar muy bien lo que me decía, pero esta voz causó un efecto en mí. Me provocó escalofríos, después un dolor en el estómago. Tuve que detener el auto para después bajar, ya que no pude contener unas fuertes ganas de vomitar que traía cosa que no hice. Fue una sensación extraña a lo que Yo creo que algo en esa transmisión, cuando hubo estática me afectó. Una vez que estuve bajo del camión, me quedé recargado en el cofre de este, ya que me sentía muy mareado e incluso para subir los escalones, cuando de pronto me empezó a llegar un olor a cigarro muy penetrante. Era como si alguien estuviera fumando atrás de mí. Levanté la mirada y en eso vi a un hombre estaba trajeado de una forma muy elegante, estaba parado en medio de la carretera. Sentía su mirada clavada en mí, por lo que volteé y me le quedé viendo. Como les dije, en ese momento no me sentía muy bien. Es más, creo que ni mi cerebro funcionaba bien. Sentía como si no tuviera posesión de mi cuerpo. De pronto este hombre comenzó a caminar hacia mí. Sentí un frío helado y en ese momento ya no recuerdo nada. No supe qué pasó, si es que acaso este hombre llegó hasta mí o se fue eso fue lo último. Lo siguiente que recuerdo es estar dentro del camión conduciendo. Es un recuerdo nebuloso, como si esto fuera un sueño. Recuerdo que estaba hablando por teléfono con mi esposa, pero no recuerdo exactamente que era lo que le estaba diciendo. Lo único de lo que sí estoy seguro que sentí en ese trayecto es que unas manos me tomaban por los hombros me iban sujetando por detrás de mi asiento. Después de eso, mi memoria se nubló otra vez y solamente recuerdo ir llegando a un reten federal en Cuernavaca. Morelos. En un principio lo atribuí al alcohol, al sueño y a la mala etapa que estaba viviendo, pero Casi minutos después se me ocurrió revisar mi celular VI que tenía cerca de once llamadas perdidas. Todas estas eran de mi esposa de inmediato marqué y ella se encontraba aterrorizada en el teléfono. Dijo que me había estado llamando y por qué no contestaba. Yo le expliqué que había estado ocupado, pero ella me contestó algo que francamente, me quedé sin palabras. Al escucharlo, resulta que la llamada que yo pensé había sido un sueño, sí sucedió. En realidad había llamado a mi esposa y ella me explicó que yo estaba llorando al teléfono de manera incontrolable. Ella no sabía qué hacer en ese momento y lo que más le preocupó de todo esto fue que se podía escuchar la risa de alguien que se encontraba conmigo. Además también del motor del camión. Ella dice que múltiples veces me preguntó qué con quién estaba, pero yo no le contesté. Días siguientes, después de eso tuve que acudir a que me hicieran unas limpias y remedios contra el susto y demás cosas. El motivo era que tenía unas espantosas pesadillas. Me soñaban un ataúd y con muchas serpientes en mi alrededor. Algunas de las personas con las que fuimos me dijeron que aquella noche no me había encontrado con cualquier ente o cosa sobrenatural, sino que fue con el mismo diablo el cual se aprovechó de lo mal que estaba pasando mi vida para hacerme algún mal en la carretera. Pero gracias a Dios no lo consiguió, ya que mi esposa, al verme en esa situación, lo primero que hizo fue ponerse a rezar al teléfono y ella dice que fue lo único que me calmó e hizo que ya no se escuchara aquella risa que venía dentro del camión conmigo. Aparte de las pesadillas, también esta experiencia me dejó un dolor en los hombros que me duró por algunas semanas. Algunas personas no me creerán, pero esto me pasó en realidad y espero nunca se encuentren en la misma situación que yo en la vida y, sobre todo, también que jamás se encuentren con este ser que solamente se aproveche de la situación en la que estamos para hacernos algún mal. Saludos y espero hayan disfrutado mi experiencia. Lo que me sucedió transcurrió en un camino el cual estos días se encuentra casi totalmente abandonado. Fue cuando me encontraba trabajando para una empresa de transporte en la cual acababa de empezar. Esta le ofrecía servicios a una marca de cerveza de gran renombre. Aquí en México era una buena paga, pero a veces tenía que viajar durante la noche. Eso era lo que más o menos no me gustaba. Debido a esto me ocurrieron tres experiencias paranormales, las cuales les compartiré a continuación. Yo me encontraba en dirección a la capital. Estaba en ese momento transitando el Estado de o Guerrero y cuando iba a entrar al Estado de Morelos, haría una parada en la capital, que era Cuernavaca. Pero antes de llegar me pasaría esta experiencia. Cuando me encontraba de camino por una de las autopistas, se me ocurrió irme por un camino secundario. Este se encontraba en un Estado algo malo, pero ya había transcurrido por este algunas veces en el pasado, así que me imaginaba que, al igual que en ocasiones pasadas, podría manejarlo sin mayor problema. El propósito de este camino era cortar algo de tiempo. Y ustedes dirán que, debido al estado en como cuento estaba el camino, fue imprudente de mi parte irme por ese lugar para aclararles en ese tiempo yo tenía veintiséis años y la verdad no pensaba en esas cosas, sino en terminarlo más pronto. El trabajo era demasiado insensato con lo que hacía mentalidad que por completo ha cambiado ahora que pasó de los cuarenta verán cuando iba transitando por ese camino, semi pavimentado, el cual otros choferrees, camioneros y yo le decíamos la víbora, porque era curva tras curva, ya que este estaba construida entre lomas. Era una de estas tantas vueltas que di en el camino. Me encontré de frente con lo que parecía ser un caballo. Este caballo era completamente negro y permanecía inerte en medio de la carretera. Yo detuve por completo el camión y empecé a sonar el claxon para que se quitara, ya que este camino no tenía mucho espacio y no quería demorar más de lo planeado. Pero este condenado caballo no se movía. Solo se me quedaba mirando sin reaccionar. Después de estar ahí, como unos dos minutos parado frente a él, tomé la decisión de bajarme. Yo fui criado en rancho por lo que sabía montar y también como otra, tando los caballos, solo esperaba que éste no fuera bravo. Por como pasé mi infancia, llegué a creer que, a lo mejor se trataba de un caballo viejo, a lo mejor ciego o sordo, sino es que ambos y por este motivo no se movía. En fin, creo que llegué a tener empatía con el animal y estaba dispuesto a ayudarlo a que se moviese bajé del camión y recuerdo que estaba lloviendo a cántaros, por lo que me puso un sombrero y empecé a llamar al caballo. Mientras me trataba de atajar la lluvia, me le acerqué lentamente y pude ver sus ojos que eran blancos y como que este tenía pelusas en su pupila, por lo que supe que lo que presentía era verdad. Se trataba de un caballo ciego. Después de estar un rato con él, pude ver que éste no era agresivo, así que tomé la decisión de empezarlo a empujar poco a poco, pero éste no se me movía. Seguía quieto. Otra cosa que se me hacía raro para ese momento era que ningún otro auto había pasado por el camino, que, si bien este no era muy concurrido, de perdido uno o dos autos, tenía que ver cada cierto tiempo. Solamente habíamos estado ese caballo y yo solos por alguna media hora en el camino. Cuando me iba a subir de vuelta al camión, unas luces y una sirena llamaron mi atención. Estas provenían de la parte trasera del camión, lo que significaba que una patrulla se había detenido atrás de mí. Fui de inmediato a ver si ellos me podían ayudar, pero al llegar con ellos, ambos oficiales me preguntaron si estaba bien o si el camión se encontraba atascado. Yo les respondí que no, que más bien tenía un problema para avanzar. Era un caballo que se encontraba en medio del camino y este no sé qué quería mover los tres fuimos hacia adelante y cuando llegamos a donde se suponía, tenía que estar el caballo. Ya no se encontraba. Los faros de mi camiona lo usaban un camino totalmente despejado. Los policías me preguntaron del caballo y aunque lo busqué por todos lados, ese caballo no volvió a aparecer. Cuando me acerqué a donde estaba parado, pude ver sus huellas, pero estas eran solamente cuatro y eran donde éste se encontraba parado sin moverse, o sea, que no había ninguna otra huella para ver a dónde se había dirigido ni de dónde este había venido. Solamente se había desvanecido. Yo les dije a los oficiales que, sin ningún problema yo volvería a ponerme en marcha para no retrasarlos o, peor aún ocasionar un accidente. Pero ellos me detuvieron enseguida y me dijeron que el trayecto que yo planeaba por aquel camino no se iba a poder realizar, pues un deslave había ocurrido pocos kilómetros más adelante y amenazaba con extenderse. Todo esto había ocurrido hace poco más de media hora. De hecho, ellos en ese momento se dirigían al lugar para ayudar a las personas que habían sido víctimas de este. Yo me encontraba muy impactado. No podía creer la suerte que había tenido. Ellos me dijeron que me subiera mi camión y que tratara de echarlo para atrás. Cuando hice esto, uno de los policías me preguntó si el caballo que se me había parecido era uno negro y con los ojos blancos. Yo le respondí que sí, y también le pregunté que cómo lo sabía, ya que esa información no se las había dado. Él me contestó que ese mismo caballo le había hecho algo parecido, pero que a él en aquella ocasión lo había salvado de una salto. Después, él me explicó que lo que se dice de ese caballo es que fue abandonado cerca de aquel camino cuando su dueño falleció debido a la condición que éste padecía, que era la ceguera, él que heredó las tierras de aquel señor tomó la decisión de abandonarlo a su suerte, pues no podía ser gran variedad de cosas que requería y los cuidados de éste eran una salida de dinero que él no estaba dispuesto a aceptar. Abandonado, el caballo perdió la vida cerca de la carretera. Pero el policía dice que de vez en cuando se vuelve a aparecer, pero solamente para hacer buenas obras jamás para asustar o hacerle algún mal a una persona. Yo estoy muy seguro de lo que me dijo aquel policía aquella noche. Este caballo me salvó la vida, pues supe al poco tiempo después que las personas que fueron afectadas por aquel deslave habían perdido la vida. Ese caballo freno mi camino, como que, queriéndome decir, todavía no es tu hora. No cabe duda que después de la muerte todo puede suceder en vida. Me imagino que fue un buen caballo y ahora, después de su muerte, aún lo sigue siendo. Otra historia que me gustaría compartirles es cuando me encontraba cargando mercancía en una de las fábricas de cerveza para la marca en la cual en ese tiempo trabajaba, yo me encontraba esperando en el patio como lo hacía comúnmente, yo me encontraba fumando cuando en eso uno de los chicos que se encontraba trabajando de montacarguista vino hacia mí corriendo y me dijo oye que pensé que ya te Ibas venía corriendo para parar porque faltaban unas tarimas que acaso no te habían dicho. Pero de qué me estás hablando, Cheto, si yo estoy acaparado ni siquiera me ha acercado al camión. Además, ya me lo habían dicho. Por eso ya me estaba haciendo la idea de que me iba a quedar otras dos horas aquí, pero me dijeron uno de los chicos que les dijiste que ya te Ibas y ya estabas pidiendo la nota de carga y tus papeles. En ese momento, yo y Cheto empezamos a discutir. Le dije que de ninguna manera yo había dicho tal cosa. Fuimos con el chico al cual supuestamente yo le había dicho. Esto era un asunto delicado, pues había cola para cargar y si te movías, tenías que esperar de nuevo, pues habría problemas con los camioneros, ya que algunos llevaban más de dos horas esperando su turno. En aquel momento, este muchacho nos juró y perjuro que yo había dicho eso y que cuando se lo dije, también estaba el guardia de la puerta está presente, ya que dice que hasta le dije que alistara mis papeles, pues era el siguiente en salir. Ya hay que al entrar en cada fábrica. Es nuestro deber dejar nuestra identificación y licencias de conductor en las casetas de vigilancia. Todo esto para que lleven un registro de las entradas y las salidas de los choféres cuando llegamos a la caseta el vigilante nos dijo que todo eso era verdad y que él había estado presente. Cuando yo le dije que preparara los papeles, yo obviamente me molesté y le dije que todo esto era solamente algo planeado para molestarme y que por todo eso me llamaran la atención que no sabía qué les había hecho, pero que esto no tenía justificación alguna. Me hice de palabras con el Guardia al grado que lo harté y este me dijo bueno. Si no me crees. Ahí están las cámaras de seguridad, qué te parece si las vemos, a lo que yo le respondí que estaba bien, que me gustaba la idea. Bien dicen que el que nada debe nada teme. Por eso estaba seguro que en las grabaciones no iba a salir nada caso error. En la grabación me podía ver claramente con mi misma ropa y mi rostro. No me lo podía creer. Aparecí en las cámaras de seguridad, pero ese no era yo. Yo estaba seguro que a esa hora incluso me encontraba arriba del camión. No supe cómo explicarlo, pero les repetía una y otra vez que ese no era yo, que la persona que aparecía en el vídeo no se trataba de mí. Esto era muy difícil de creer, pero era verdad. Estaba seguro de eso. Esto los molestó más y aunque no pasó mayores este percance. Estoy muy seguro que todos creyeron que esto era terquedad mía para zafarme del problema, pero yo sí la verdad. No sé qué pasó aquella noche, pero algo o alguien se hizo pasar por mí o algo falló. Es algo que cada vez que recuerdo, empiezo a tener miedo en donde sea que esté. Me empiezo a sentir observado y un fuerte escalofrío empieza a recorrer mi cuerpo. Ya. Por último, quisiera contar una experiencia que me pasó cuando estaba transportando unos contenedores de acero y aunque es una experiencia corta, la verdad es que ha sido una de las que más me ha dejado aterrado. Yo me encontraba en un viaje cuando de pronto, desde adentro de uno de los contenedores empezaron a oírse unos golpes. Trate de ignorarlo es ya que en un principio pensé que era debido al viento, pero conforme pasaba más el tiempo más, estaba seguro de que los golpes provenían desde adentro del contenedor. Cuando bajé en uno de los patios industriales a los cuales tenía que llevarlos como es costumbre, los vigilantes y parte del personal que recibe la mercancía tienen que checar los contenedores antes de entrar. Antes de que esto pasara, yo bajé del camión y me encontraba recargado en el primer contenedor de los dos que llevaba, que era del cual había escuchado los golpes. Por mera curiosidad, o quizá queriendo que pasara algo, me animé a darle algunos golpes al contenedor y sorprendentemente, estos fueron contestados desde adentro del contenedor al mismo ritmo que yo los había dado de inmediato informe a los guardias y al personal que venía a checar al contenedor. Estábamos listos y cuando abrimos el contenedor no vimos nada en un principio. Pero esto no duró mucho, ya que al entrar al contenedor encontramos que en una esquina había una especie de costal blanco de este emanaba un olor nauseabundo. Pensaba que sea lo que sea, no podía ser nada bueno y justo tenía razón. Dentro del costal venían huesos, pero no de cualquier tipo, sino que estos eran de humano. Habían diferentes huesos, como cráneos y más cosas, lo que significaba que no eran de una sola persona, sino que eran de varias. Rápidamente se dio el aviso y del lugar donde había traído el contenedor. De igual forma, se empezó una investigación. Cuando empecé mi viaje de regreso, no pude concentrarme muy bien, pues solo pensaba en oír de nuevo aquellos golpes, a a pesar de que ya no trajeran los contenedores conmigo, pues aquella noche fue un saco de huesos humanos los que me llamaron desde adentro del contenedor