Mejores Relatos de CEMENTERIOS en el 2025 / Maraton de Horror de Fin de Año
0:10 La siguiente historia viene de parte de SofÃa Valdés. Hola Alex y hola a toda tu comunidad. Les envÃo un fuerte saludo desde Chihuahua. Les quiero contar mi experiencia. Esta anécdota me pasó a mà junto con mi hermano. Me pasó cuando yo tenÃa 12 años y él tenÃa 20. Nuestros padres eran personas independientes. No trabajaban para ninguna empresa. Ellos toda su vida siempre vendieron pan casero. Anteriormente, cuando no tenÃan una panaderÃa, se salÃan con una carretilla. Por eso de las seis de la tarde y volvÃan hasta las once de la noche, después de vender todo el pan. Aunque algunas veces se les quedara. Cuando yo y mi hermano tuvimos la edad suficiente, nos ofrecimos a ayudarles con el trabajo.
1:07 Una vez que hubiéramos acabado la tarea, Nosotros llenábamos una segunda carretilla y nos Ãbamos a otra ruta, calles por las cuales nuestros padres, por la escasez del tiempo o simplemente por una trayectoria que resultaba muy amplia, muy lejos, no podÃan cubrir. Nos Ãbamos por calles, por colonias, por las cuales ellos no entraban y pues de esa manera captábamos a más clientes en un menor tiempo. Esto lo hicimos durante mucho tiempo, y en nuestro trayecto, cuando mi hermano iba empujando la carretilla, pasábamos cerca siempre de un cementerio.
1:50 Justamente al llegar a este cementerio, nosotros lo agarramos como un punto. Siempre cuando llegábamos a este, nos detenÃamos, contábamos el dinero, contábamos las piezas de pan, y por asà decirlo, hacÃamos un pequeño inventario, y después seguÃamos. Recuerdo que en aquella ocasión nos detuvimos, y cuando estábamos en lo nuestro, una persona desde adentro del cementerio nos llamó. Por la vestimenta era fácil de pensar que se trataba del cuidador. Nosotros fuimos, y después de una breve plática, nos pidió dos piezas de pan. Rápidamente fui, se las envolvÃ. Ãl me dijo que cualquiera. Al momento de dárselas, Ãl simplemente me agradeció y se fue directamente hacia una tumba. Como ya les dije, yo en este punto, yo junto con mi hermano, hacÃamos un inventario. Estábamos en lo nuestro. Y yo volteé de nuevo para ver hacia dentro del cementerio, simplemente por mera curiosidad. Y vi que allá adentro, el cuidador del cementerio se estaba acercando hacia una tumba. donde se encontraba sentada una niña. Recuerdo muy bien que el cuidador le puso la pieza del pan a la niña a un lado de ella, y simplemente se fue. Se fue de nuevo a su caseta y se encerró ahÃ, con una pieza de pan que supongo que era para él.
3:22 A mà me pareció algo curioso. Para este momento ya eran pasadas de las nueve de la noche, y aquella niña se encontraba ahà sentada arriba de la tumba, en plena oscuridad. simplemente con una pieza de pan al lado. Y esta niña se me quedaba viendo. Recuerdo que iba vestida como con algo blanco. Ustedes disculpen, pues entre la oscuridad, a pesar de que yo era muy niña y a pesar de que tenÃa buena visión, pues no puedo ver muy bien. Adentro del cementerio no habÃa ninguna luz. Solamente visibilizaba que tenÃa puesto algo blanco. Además también porque estaba retirada. No le di más importancia a esto y continuamos con nuestro camino. Y por esa noche, hasta ahà quedó aquella experiencia.
4:09 A la noche siguiente, porque esto lo hacÃamos todos los dÃas de lunes a sábado, pasamos de nuevo por aquel cementerio. Y nuevamente, vimos al cuidador. Y otra vez nos pidió dos piezas de pan al azar. No importaba. Otra vez se las dimos. E hizo lo mismo, exactamente lo mismo que hizo la noche pasada. Fue, le dejó la pieza del pan a la niña a un lado de ella y se metió a la caseta. Esto se me hacÃa raro, tanto asà que se lo dije a mi hermano. Oye, mira, esa niña está desde la noche pasada ahÃ. Y ahà sigue, en la misma posición. Y sigue vestida igual. Qué extraño, ¿no?
4:56 Mi hermano se le quedó mirando. Y también se le hizo raro Ver a aquella niña Sentada en la oscuridad A él dijo que le parecÃa un poco más tétrico que extraño Asà que con algo de miedo Ãl dijo que siguiéramos Que no nos detuviéramos ahà ya Y a la noche siguiente Esto se repitió Otra vez el cuidador nos detuvo Y nos pidió de nueva cuenta Dos piezas de pan Otra vez se las dimos Y también vimos otra vez a aquella niña sentada encima de la lápida. Esto se repitió tal vez por algunos siete dÃas. Una semana más o menos, Alex. Pero cuando pasó aquella semana y volvimos a pasar cerca de aquel cementerio, pudimos notar que en esta ocasión la niña ya no se encontraba ahÃ.
5:49 La lápida se encontraba vacÃa. Y por otro lado, el cuidador del cementerio no salió de la caseta, veÃamos la sombra ahà por la ventana, lo que significaba que estaba dentro de ella, asà que simplemente no nos detuvimos y seguimos con nuestro camino, esto se repitió nuevamente como por otros tres dÃas, hasta que inevitablemente pasamos una noche y lo vimos afuera, se notaba que estaba como que arreglando algunas cosas de las tumbas, pasamos y le preguntamos de manera amigable,« Oiga, señor, no quiere pan hoy». Y el cuidador se levantó, se talló la arena, el lodo que tenÃan los pantalones, y fue inmediatamente, pero en esta ocasión solamente pidió una pieza de pan. Nos agradeció, y una vez que se estaba dando la media vuelta, yo le pregunté,« Oiga, señor, ahora ya no está la niña que le hace compañÃa».
6:47 El cuidador se detuvo en ese momento, me volteó a ver con una cara de sorprendido a Alex, Y me preguntó, discúlpame, pero¿ de qué niña hablas? Yo le respondà de la niña, aquella a la que le llevaba todas las noches la pieza de pan cuando pasábamos. Usted iba y se la ponÃa ahÃ, en la lápida. El cuidador se me acercó en ese momento, Alex, con una cara de sorprendido y también algo asustado, y me preguntó,¿ viste que era una niña o solamente me viste poniendo la pieza de pan ahÃ? Yo le respondÃ, vi a la niña. Ahà estaba sentada.
7:29 También mi hermano la vio. Mi hermano también me contestó y ya sentó con la cabeza. SÃ, ahà estaba una niña, señor. Estaba sentada en la lápida. El hombre simplemente algo sorprendido nos dijo, miren niños, yo estoy solo aquà en el cementerio. Nadie está conmigo. Nadie viene a hacerme compañÃa. pero aquella lápida me resultaba algo extraña en los últimos dÃas. Escuchaba ruidos, escuchaba risas, escuchaba algunas cosas extrañas que sucedÃan alrededor de aquella. La revisé y vi que pertenecÃa a una niña y que casualmente esta tenÃa poco de ser enterrada. Decidà ponerle algunos juguetes y al pasar algunas horas yo veÃa que estos juguetes aparecÃan desbalagados como si alguien hubiera jugado con ellos estaban en diferentes posiciones siempre y yo sé muy bien que no fue por el viento cuando le empecé a poner comida de alguna manera los ruidos cesaban y es por eso que les pedÃa pan a ustedes curiosamente los ruidos dejaron de escucharse y yo empecé a dejar de ponerle pan empecé a dejar de ponerle comida creo que el alma de aquella niña finalmente se fue no te voy a mentir Alex que después de escuchar eso
9:00 tanto mi hermano como yo nos estábamos estábamos temblando de miedo pues la habÃamos visto nadie nos habÃa contado esto nosotros vimos claramente aquella niña sentada mirándonos desde adentro del cementerio ahora sabemos que no era una niña ahora sabÃamos que era el alma de una Por los dÃas siguientes, no volvimos a pasar por aquel cementerio. Cambiamos de ruta con nuestros padres. Ellos pasaban por ahÃ, mientras que nosotros Ãbamos por otro camino. Y le agarramos un miedo enorme a aquel cementerio. Cada vez que pasábamos simplemente recordábamos aquella anécdota.
9:43 Y de cómo un cuidador alimentaba a una alma. Quién sabe por qué el alma de aquella niña no podÃa descansar en paz. Pero lo cierto es que todas las noches acompañaba a aquel cuidador. Esa fue mi experiencia. Gracias por relatarla, Alex. Saludos a toda tu comunidad. La siguiente historia Viene de parte de José Taibara. Hola Alex, esta experiencia que te quiero contar no es mÃa, es de mi padre. Esto le pasó hace muchos años, él en ese entonces trabajaba como carpintero, allá en su pueblo natal.
10:43 En su camino hacia su casa, todas las noches siempre pasaba enfrente de un cementerio. Justo cuando pasaba por ese cementerio, Se quedaba platicando con los cuidadores... Estos cuidadores eran sus amigos... Y ya tenÃan varios años de conocerse... Eran personas a las que les gustaba la fiesta... Les gustaba también... Pues ir a tomar al bar... Y tenÃan una cierta fama de peleoneros... Pero al final de cuentas eran personas con las que él trataba de llevarse bien... Y se puede decir que eran amigos lejanos... Siempre que pasaba por ahà platicaba con ellos... Y en una cierta noche, le dieron una noticia, que él francamente no se esperaba. Resulta que una anciana del pueblo, una anciana muy bien conocida, habÃa fallecido.
11:35 Y esta anciana que era tan conocida en el pueblo, no era conocida necesariamente por cosas buenas, sino por todo lo contrario. Esta anciana era muy conocida por practicar brujerÃa, y porque en su casa siempre habÃa un olor muy peculiar, además de también tener una energÃa muy pesada. Muchos en el pueblo le tenÃan miedo, aunque este miedo lo trataban de adornar y decÃan que era respeto, aunque francamente no, era miedo. Pero eso sÃ, a pesar de que muchos la odiaban, ya que era una persona más o menos alzada, ninguno de ellos se animaba a echársela de enemiga. pues era bien sabido que la persona que se echaba de enemiga no terminaba bien. Curiosamente, esos dos cuidadores odiaban a aquella anciana, y en aquella noche se encontraban muy felices, pues les habÃan dado la noticia de que aquella anciana habÃa fallecido. Mi padre no se la podÃa creer. Esta anciana ya tenÃa aproximadamente algunos 90 años, pero él desde que estaba pequeño... Desde que era un niño, siempre la recuerda con esa imagen de abuelita, de anciana acabada, acabada. Pero a pesar de que pasaban los años y de que mi padre iba creciendo y ya se habÃa convertido en un adulto, aquella anciana seguÃa con la misma apariencia. Pareciera
13:09 que iba a durar muchos años, pero no. Finalmente habÃa fallecido. Los cuidadores estaban esperando su cuerpo que, según tenÃan dicho, iba a llegar por la mañana. Ya habÃan hecho el hoyo y estaban todos preparados. A la noche siguiente cuando mi padre pasó, empezaron a platicar con él sobre cómo habÃa estado el funeral y sobre cómo se habÃa desempeñado todo. Le contaron que al funeral no fue nadie, tal vez como unas tres personas y vecinas de ella. Al parecer la señora no tenÃa familia, no tenÃa hijos, mucho menos esposo. pero es raro que ni padres, ni primos, ni hermanas se hubieran presentado con ella. A final de cuentas, ellos se sentÃan muy felices. Finalmente aquella señora ya no estaba en el pueblo. Mi padre por otro lado no, si bien no era una persona que le cayera bien, tampoco le deseaba eso. Asà que simplemente después de platicar sobre lo sucedido y sobre que en aquel triste funeral no habÃa asistido casi nadie, Ãl se dirigió a la casa. Extrañamente, a los siguientes dÃas, pasó algo sumamente extraño y es que la anciana en vida tenÃa muchos gatos. Estos gatos rodeaban la casa. Por fuera se podÃan ver en la barda, en el techo de su casa, como la adornaban docenas
14:40 y docenas de gatos de diferentes colores, siempre maullando. siempre rodeando la casa. Y de algunas personas que entraron a aquella casa, ya sea para pedirle favores o simplemente porque eran conocidos de ella, entraban para platicar con ella, decÃan que también adentro habÃa bastantes gatos. Extrañamente, cuando la anciana falleció, los gatos desaparecieron. Muchos vecinos estaban de acuerdo en adoptar los que se pudieran, pues eran bastantes. pero los gatos no se dejaron agarrar por ninguno y simplemente se fueron. Y durante una noche, todos aquellos gatos aparecieron en la tumba de la anciana. La casa de esta señora no estaba para nada cerca del cementerio, asà que nadie se explica cómo es que los gatos supieron dónde exactamente estaba enterrada su dueña y en qué lugar. A la noche siguiente aparecieron los gatos ahÃ, sentados, rodeando la tumba. Eran bastantes.
15:51 Obviamente los cuidadores empezaron a espantarlos, pero todo era inútil. Mi padre recuerda muy bien aquellas noches, pues sus amigos trataban de espantarlos, trataban de hacer que estos se fueran, pero todo era inútil. Los gatos no se movÃan. Solamente los espantaban por unos minutos, pero al final de cuentas, ellos regresaban y se sentaban arriba de la tumba. Se sentaban alrededor de esta. Obviamente aquellos hombres, los amigos de mi padre, tenÃan un corazón muy frÃo y no les gustaba para nada que aquellos animales estuvieran ahÃ. Asà que una noche, compraron comida, llevaron agua y a estos alimentos les pusieron veneno. querÃan acabar con los gatos. Pero los gatos no probaron ni un solo bocado. Extrañamente, aquellos meninos no habÃan probado ni un solo bocado en todos esos dÃas.
16:51 Incluso varias personas del pueblo habÃan llevado comida para los gatos, esta vez sin adulterar, simplemente para que se alimentaran, pues les parecÃa un lindo gesto que aquellos gatos estuvieran rodeando la tumba de su dueña. Pero los gatos de igual manera no consumÃan nada, no comÃan, no bebÃan. Era bastante extraño, pues,¿ cómo se mantenÃan con vida? Y asà pasaron semanas. Mi padre recuerda muy bien que, en una ocasión, cuando él estaba pasando a un lado del cementerio, que en ese entonces, el cementerio era rodeado por alambre de púas y unos cuantos palos, era un cementerio de pueblo, escuchó cómo voces provenÃan desde adentro del cementerio él se acercó inmediatamente porque pensó que tal vez eran los cuidadores que estaban hablando entre ellos pues quien más serÃa pero vio que no las voces provenÃan de la tumba de aquella bruja de aquella anciana y las voces precisamente estaban situadas donde estaban aquellos gatos los gatos se le quedaron viendo a mi padre como si yo supieran que él los habÃa escuchado Incluso en el mismo instante en el que él volteó a verlos, las voces se callaron. Eran varias voces, no de dos ni tres personas, sino que más. Los gatos estaban hablando en la oscuridad, y estaban hablando entre ellos.
18:26 Desde aquella experiencia, mi padre dejó de pasar a un lado del cementerio. Ya no pasó por ahÃ. SabÃa que aquellos gatos no eran normales, SabÃa que algo Oscuro Algo Tenebroso Algo que no era de este mundo Los protegÃa Porque algunas personas quisieron hacerles daño Y simplemente no lo conseguÃan Extrañamente una noche Se dijo en el pueblo una noticia Pues hubo un fuego adentro del cementerio Este fuego precisamente Fue alrededor de la tumba de aquella bruja Y este habÃa consumido la vida de los gatos, mi padre fue y le preguntó a los cuidadores, que entre risas, negaban que algo hubieran tenido que ver, que todo habÃa sido un accidente, pero mi padre los conocÃa, sabÃa que ellos, tenÃan algo que ver con esto, sino que eran los responsables, pero ellos lo negaban, lo negaban muy campantemente, de hecho decÃan que por fin, Se habÃan deshecho de ellos, pero durante los siguientes dÃas ocurrieron cosas. Los cuidadores renunciaron a su empleo, y cuando mi padre les preguntó por qué lo habÃan hecho, ellos decÃan que dentro del cementerio empezaron a pasar cosas paranormales. Empezaron a escuchar golpes que venÃan
19:59 de entre las tumbas, empezaron a ver sombras que se movÃan entre las lápidas, Algo que jamás habÃan visto en los años que habÃan estado ahà cuidando el cementerio, trabajando ahÃ. Y eso que habÃan pasado muchos años limpiando en las noches, haciendo rondines. Escuchaban voces, les azotaban la puerta y tenÃan muchas pesadillas en sus dÃas de descanso. Finalmente e inexplicablemente, aquellos hombres desaparecieron. Dice mi padre que una mañana sus familias se encontraban buscándolos, pero estos jamás volvieron a aparecer en el pueblo ni en sus cercanÃas. Era como si la tierra se los hubiera tragado. Mi padre dice que tal vez la desaparición de aquellos hombres tenga que ver con la venganza de aquella bruja. Tal vez volvió desde el más allá para cobrar venganza. contra las personas responsables de haber afectado a sus animales después de esto contrataron a otros cuidadores personas que también mi padre conocÃa pero muy por lo contrario de lo que contaban los otros estos cuidadores decÃan no ver nada extraño en el cementerio jamás escucharon golpes provenir de las tumbas jamás vieron ninguna sombra ni mucho menos voces parecÃa un cementerio común y
21:34 normal como tantos otros, lo cual hace que mi padre piense aún más en que la desaparición de aquellos hombres fue acto de una venganza, una cruel venganza de aquella bruja. Esta siguiente experiencia viene de parte de Octavio Méndez, Alex y Comunidad. Les quiero compartir mi experiencia. Esto me pasó cuando yo era muy morro. TendrÃa el caso como unos 18 años, 18-19, por esos años. Resulta que yo al salir del bachillerato habÃa embarazado a la quien en ese tiempo era mi novia.
22:37 asà que tuve que abandonar los estudios y encontrar algún trabajo. Estuve durante algunos meses buscando diferentes tipos de empleo, y pues claro, tenÃa que escoger el mejor pagado, pues la carga de un niño venÃa en camino. Estuve algunas semanas buscando, y por medio de contactos me dijeron que el cementerio, ese cementerio regional, ocupaba personal. Yo fui y me postulé, Y gracias a que tenÃa contactos, pues me metieron como cuidador. Les tengo que decir que pagan, pero muy bien. Aunque claro, también está otra desventaja, pues... Son horarios de 11, 12 horas, y solamente por la noche. Hay muchas personas que no quieren.
23:27 Pero pues como John era supersticioso, pues la verdad me daba igual. Y el salario era más que aceptable. me vendrÃa muy bien con la carga que tenÃa ahora. Asà que en cuestión de algunos dÃas me presenté al cementerio y me presentaron a mis dos compañeros de trabajo. A uno le decÃan el escorpión y al otro le decÃan el rayo. Ustedes disculpen si no les puedo decir sus nombres, pues sà se presentaron conmigo por sus verdaderos nombres, pero como en todo el transcurso del trabajo y como ellos mismos me lo pidieron, yo les decÃa por sus apodos. Asà eran mejor conocidos. Muy bien, ahora para explicarles, el escorpión, ahora mismo no recuerdo por qué tenÃa aquel apodo, pero el caso es que era muy amable. Ãl me enseñó la mayorÃa del trabajo que tenÃa que hacer, y siempre que tenÃa una duda, pues siempre se la comentaba, y siempre me daba alguna respuesta. Por otro lado, el rayo, era todo lo contrario. Incluso nada más de verlo, te daba esa mala vibra, era un señor ya viejo, tendrÃa como algunos 85, 86 años, y yo sé que para esa edad hay algunas personas que se conservan muy bien, pero el rayo no era ese caso, el rayo se veÃa muy desgastado, de hecho me extrañaba que esa persona siguiera trabajando, pero era porque básicamente no tenÃa familia, no tenÃa esposa ni hijos,
25:01 Y vivÃa solo en aquella casa de lámina a la cual iba todas las noches. Asà que él preferÃa trabajar. Y en el trabajo del cementerio, decÃan que era muy bueno. Al rayo no le podÃas pedir nada. Al rayo no le podÃas preguntar nada, Alex. Como ya dije, era una persona muy cascarrabias. Desde que comenzaba el turno, simplemente hacÃamos lo nuestro. Y luego a partir de las doce de la noche, él se iba hasta el fondo del cementerio. No era un cementerio muy grande. Ãl iba hasta la barda que estaba al fondo. Se llevaba una mecedora, la recargaba en la barda, de modo que ésta no se moviera, y se sentaba ahà a fumarse una cajetilla de cigarros.
25:50 Y ahà se la pasaba toda la noche. Una vez que conocà su historia, pues pude deducir por qué era tan cascarrabias. Resulta que el rayo, le decÃan asÃ, porque era muy veloz. Porque era una persona que, en el fútbol, destacaba sobre los demás. Muchas personas, incluso del pueblo y del estado, lo pintaban para convertirse en un jugador de fútbol estrella. Era muy joven cuando estaba en los partidos amateurs. Creo que tendrÃa como 13, 14 años, y hacÃa jugadas maravillosas según tengo entendido. Pero el caso es que el rayo tenÃa una pésima actitud y tenÃa un hábito que lo fue acabando poco a poco. Fue el cigarro. Debido a que fumaba mucho y desde muy temprana edad, pues sus pulmones se fueron acabando y aquella condición que tenÃa, con la que habÃa entrenado, se fue esfumando poco a poco y asà las puertas se le fueron cerrando. Nunca consiguió una relación estable y por ende, Nunca tuvo hijos, asà que toda su vida, digamos que habÃa sido amargado. Yo siempre mantenÃa una distancia con el rayo, más que nada para llevar bien el trabajo. El caso es que por los dos o tres meses que estuve con ellos, todo fue de lo mejor, o bueno dentro de lo que cabe.
27:18 Pero a los dos o tres meses, el rayo se reportó enfermo. Ya no fue las noches siguientes. y al paso de una semana se nos dio el aviso de que el rayo habÃa fallecido. A nosotros nos tomó por sorpresa y le pegó más al escorpión que a mÃ. Obviamente pues, si bien no eran tan amigos, ya llevaban como dos años trabajando juntos. Aún recuerdo muy bien que cuando nos dieron la noticia, la mecedora que siempre ponÃa el rayo al final del cementerio, y que lo veÃamos ahà a la distancia cada vez que salÃamos de la caseta de vigilancia. VeÃamos ahà al rayo, sentado en la oscuridad, fumándose un cigarro. Ahora aquella mecedora se veÃa sola, y se veÃa ciertamente tétrica ahÃ. SabÃamos que el rayo no iba a volver, y que ya nadie se sentarÃa en aquella mecedora. El rayo fue enterrado precisamente en aquel cementerio, y pensamos que ahora desempeñarÃamos el trabajo solos. Y asà pasó durante algunas dos o tres semanas. Pero una noche, Alex, una noche que pintaba ser muy normal y como otras tantas, empezó lo extraño. Cuando salimos de la caseta, cuando terminamos de cenar que terminábamos por eso de las doce, salimos al cementerio. el rayo nos tenÃa acostumbrados a que nosotros
28:49 solamente vigilaramos la puerta él estaba acostumbrado a estar sentado ahà al final del cementerio y él realizaba todos los rondines obviamente al no estar él nosotros nos turnábamos para hacer rondines y justamente a mà me tocaba el primero tomé mi lámpara y ya me disponÃa a ir a caminar entre las tumbas cuando en eso me doy cuenta que hay alguien sentado en la silla mecedora de allá, al fondo, en la barda. Alex era la misma silueta del rayo, ahà sentado, y se veÃa claramente cómo se llevaba un cigarro a la boca, y sacaba el humo.
29:32 Solamente podÃamos ver la silueta debido a la oscuridad que reinaba en todo el cementerio. Inmediatamente fui con el escorpión y le dije,â¡ Escorpión!¿ Quién anda ahÃ? ¡Mira! Hay alguien ahà sentado, ahà en la mecedora. El escorpión rápidamente fue y casi la boca se eleva al suelo. Estaba sorprendido. Ãl me dijo muy seguro. Es el rayo. El rayo ya está sentado. Nosotros simplemente nos vimos las caras y regresamos a la caseta. Nos encerramos toda la noche, Alex.
30:12 SabÃamos que nuestro compañero... No estaba vivo, pero de alguna manera, su espÃritu, su alma, nos estaba acompañando aquella noche. Aquella noche fue un martirio. No salimos, hasta el dÃa siguiente en la mañana. Muy temprano fuimos por aquella mecedora, y decidimos simplemente moverla. Nuestro peor error fue moverla atrás de la caseta, y créeme, fue un error rotundo. Esa misma noche, cuando estábamos cenando, cuando habÃamos puesto incluso la mecedora boca abajo, para que esta no se pudiera levantar, empezamos a escuchar como rechinaba la madera, y como una mecedora se hacÃa para adelante y para atrás, justamente afuera de la caseta.
31:09 Tan pronto escuchamos esto, nos quedamos absolutamente callados. La caseta tiene una ventanita. Empujamos aquella ventana y gracias al poco reflejo que daba aquel brillo debido a la bombilla que tenÃamos adentro, pudimos ver claramente un pelo canoso que se encontraba sentado en aquella mecedora. Una cabeza más o menos calva. Era la misma cabeza que tenÃa el rayo. Ãl solamente contaba con algunos pocos pelos, pero todos estos de blanco, eran canas simplemente, rápidamente cerramos la ventana, y otra vez, nos quedamos ahÃ, encuartelados prácticamente, no salimos en toda la noche, pusimos ruido, encendimos la radio, y le subimos todo el volumen, le quitamos las baterÃas a las linternas, y las dejamos resguardadas para el radio, ya que este funcionaba con baterÃas, y tenÃamos mucho miedo de que se apagara, al menos con la música sonando, no podÃamos escuchar el rechinar de aquella condenada mecedora. A final de cuentas, a la mañana siguiente salimos de la caseta y tomamos la decisión de agarrar aquella mecedora los dos juntos y ponerla en un sitio el cual no la pudiéramos ver. La pusimos en una esquina donde habÃa un par de árboles y debido
32:40 a A la vista que tenÃamos de la caseta, a esta prácticamente era inexistente, los árboles la tapaban. Decidimos ponerla ahÃ, y obviamente, mantener la distancia en aquel sitio. No Ãbamos a acercarnos a este. Alex, te lo digo en serio. Cuando estábamos llevando la mecedora, podÃamos oler ese olor penetrante a cigarro, a tabaco, que esta tenÃa. Ese olor que siempre lo dejaba impregnado el rayo cuando éste se levantaba y se iba del cementerio. Era un hecho. Era él el que nos acompañaba todas las noches. Incluso difunto. Ahà andaba el rayo. Hicimos eso. Y de cierta manera esta fue una solución que tuvimos durante algún tiempo. Yo estuve trabajando ahà durante otros seis meses. Y tuve la suerte de que me llamaron de otro trabajo. Que me pagaban más o menos lo mismo, pero era en un almacén.
33:45 Y no tenÃa que estar lidiando con fantasmas. Obviamente acepté sin dudarlo. No me podÃa salir pues necesitaba el dinero. Asà que vi la oportunidad y decidà tomarla. Por otro lado el escorpión ahà siguió trabajando. Era un hombre como de algunos cincuenta y tantos años. Y ya se habÃa acostumbrado a ese trabajo. solamente que ahora sabÃa, que no custodiaba el cementerio solo, sabÃa que el rayo, incluso desde el más allá, seguÃa sentado en su mecedora, fumándose un cigarrillo, como todas las noches lo hacÃa, mientras estaba vivo, saludos a toda la comunidad de la cripta embrujada, gracias por escuchar mi historia. La siguiente historia Nos la manda Fernanda Soltán Alex, te quiero platicar mi historia Esto me sucedió Hace aproximadamente una década En aquel entonces yo tenÃa una pareja iba en universidad y mi pareja desde entonces habÃa tenido una pérdida sumamente grave su madre habÃa fallecido y
35:15 obviamente yo tenÃa que demostrarle mi apoyo se lo demostré en los últimos instantes en aquel hospital y se lo demostré también en el funeral y por los siguientes dÃas en los que él casi de manera diaria visitaba el cementerio casi todas las tardes Ãbamos Te podrÃa decir que incluso el vigilante y el intendente ya nos conocÃan. Iba de manera diaria y esto lo mantuvo por cerca de algunos tres meses. Durante la mayorÃa de aquel tiempo. Solamente Ãbamos, dejábamos rosas. Ãl platicaba con la tumba y también me decÃa muchas historias que habÃa vivido con su madre. Obviamente yo me mantenÃa ahà apoyándolo. Pero en una de aquellas visitas...
36:04 me ocurrió algo sumamente extraño, y también muy aterrador, que a pesar de lo que vivÃ, no se lo mencioné, más que nada porque tenÃa que seguir acompañándolo, asà que esta experiencia me la mantuve guardada, y solamente se la dije años después, mira lo que sucede fue lo siguiente, cuando nosotros llegábamos al cementerio, por regular, llegábamos siempre después de comer, A veces a mà me entraban ganas de ir al baño, pero siempre me las aguantaba. Al cabo solamente pasábamos ahà cerca de algunos 35 minutos, 40 minutos, nada más que eso. No pasábamos ni siquiera una hora. Asà que me podÃa aguantar al llegar a mi departamento. Pero hubo una ocasión en la que simplemente no me pude aguantar.
36:55 Fui con el intendente y le pregunté que dónde estaban los baños, o si es que tenÃan. porque también era mi duda esa. A lo mejor sà tenÃan baños, pero solamente eran para el personal, y no era tanto como abierto al público. Para mi sorpresa sà tenÃan. El intendente me acompañó, y los baños se encontraban ahÃ. Era un cuarto más o menos grande, y sà veÃa que entraban y salÃan personas. El intendente se mantuvo ahà en la puerta. Me dijo que me esperarÃa y me encaminarÃa de nuevo con mi pareja, pues... El cementerio era algo grande, y le tuve que ser sincera, yo me perderÃa. El intendente era un viejito que yo creo superaba los 80 años, nunca le pregunté, pero era un viejito sumamente amable, tenÃa una sonrisa caracterÃstica, y siempre me ponÃa de muy buen humor hablar con él. Ãl se quedó ahà como un pequeño guardaespaldas, sosteniéndose con su pala, mientras que yo entré rápidamente al baño, Le dije que no iba a tardar. Entré a uno de aquellos cubÃculos ya que eran como tres y una vez que me encontraba adentro, escuché las pisadas de alguien que se aproximaba al baño. Tengo que decir que solamente mi baño era el único ocupado y habÃa escogido el de en medio, por lo que dos inodoros de ambos lados se encontraban desocupados. Extrañamente la persona que habÃa entrado
38:26 caminó y caminó hasta ponerse enfrente de mà Por debajo de las puertas de aquellos baños siempre hay un espacio por eso de algunos 25 centÃmetros, 30 centÃmetros. Y si uno baja la cabeza lo bastante, puede notar los pies de la persona que se encuentra ahà por debajo del pasillo, o incluso puede ver los pies de las personas que se encuentran ahà enfrente suyo, o incluso a los lados. Yo bajé mi cabeza. más que nada porque habÃa notado que una persona se habÃa parado en frente de la puerta de mi baño, y habÃa notado que las pisadas sonaban algo curiosas, algo extrañas. Todos sabemos reconocer las pisadas, de una bota, de un zapato, de un par de tacones, o incluso de algunas chanclas, son sonidos muy caracterÃsticos, bueno, lo que yo escuché en aquella ocasión, no fueron ninguno de estos ruidos, Lo que yo escuché fueron pisadas como de un pie descalzo. Creo que muchos recuerdan ese sonido, sobre todo en el vitropiso, en ese piso frÃo. HabÃa llovido y estaba un viento más o menos fuerte, asà que el piso estaba helado. Me sorprendió mucho cuando bajé la mirada y vi que habÃan un par de pies ahà enfrente de mÃ, mirando hacia mi dirección, y estos se encontraban descalzos, y estos también se podÃan ver húmedos.
39:56 y con cierta tierra de lodo, como si aquella persona hubiera estado caminando entre lodo, en un principio yo me asusté, pensé tal vez que era una persona que me querÃa hacer daño, pensé en gritar incluso, pero después de unos breves 3 segundos, me di cuenta rápidamente, de que esos pies no eran de una persona adulta, eran demasiado pequeños, y se veÃan bastante suaves, bastante tiernos, Esos pies pertenecÃan ya sea a un niño o una niña, no mayor a unos nueve u ocho años. Yo de una manera amistosa le dije, disculpa niña, pero está ocupado. Después de que yo dije eso, se escuchó una risita del otro lado, y de repente se escuchó nuevamente como esta niña o este niño, no sé muy bien, salió corriendo del baño.
40:54 como si hubiera cometido alguna especie de travesura, de cierta manera me relajé, al menos no era una persona peligrosa, y le iba a preguntar al intendente que se habÃa quedado afuera, que quien era la niña que habÃa entrado, pues ciertamente era una niña que le gustaba estar haciendo bromas, y no vaya a ser que se topara con una persona pues algo agresiva, ya que hay ciertas personas que no toleran eso, Sobre todo que las molesten en el baño. Era solamente una observación. No pretendÃa buscar problemas. Salà del baño enseguida. Y mientras me estaba lavando las manos. Miré hacia el piso. Y pude ver que las pisadas de aquella niña habÃan dejado huellas. Y se podÃa ver claramente.
41:43 Ese piecito. Muy bien dibujado. Por la tierra, por el lodo. Que esta llevaba en sus pies. PodÃa ver claramente. Las pisadas de cuando habÃa entrado Y cuando habÃa salido corriendo Al salir pude ver al intendente Que se encontraba ahà parado en la entrada Y le pregunté Oiga disculpe¿ Quién es la niña que acaba de entrar al baño? El intendente se me quedó mirando Y me dijo No señorita Al baño no ha entrado nadie Solamente usted Y yo me quedé aquà a serle guardia Yo le respondà no Ahorita entró una niña Entró y salió corriendo. Iba descalza.
42:27 El intendente se me quedó mirando y me contestó. Descalza.¿ Cómo que descalza? Por aquà no hay niño descalzo. Mire, está lleno de lodo. Hay muchas ramas y muchas astillas. SerÃa muy peligroso que un niño anduviera descalzo por este cementerio. Yo le volvà a decir, sÃ. Mire, aquà hay unas pisadas que lo comprueban. Alex, cuando entramos al baño, Aquellas pisadas se habÃan esfumado. Ya no se encontraban ahÃ. Algo totalmente ilógico porque, hace apenas unos segundos, ahà se encontraban. Muy bien dibujadas. Era como si de un segundo para otro, alguien las hubiera limpiado. Pero no. El pÃo se encontraba sucio.
43:13 Y parecÃa que no lo hubieran trapeado como en algunos dos o tres dÃas, pues habÃa polvo. Aquellas pisadas simplemente desaparecieron. o tal vez nunca ocurrieron. El Señor me dijo que esto pasaba a veces, que a final de cuentas es un cementerio, y hay ciertas almas que aún no descansan en paz. No te voy a negar que sentà miedo. Volvà con mi pareja y estuve con él todos los minutos que hicieran falta, e incluso volvimos a ese cementerio como te dije, tal vez por algunos dos meses más.
43:53 pero durante todas aquellas visitas, no volvà a entrar a los baños, y mucho menos, me volvà a despegar de mi pareja. He escuchado relatos anteriores, y creo que algunas personas en tu comunidad ya te lo han dicho, y es que en algunos relatos que tú has contado, dicen que los niños no suelen quedarse en este mundo una vez que han fallecido, lo que solamente me hace pensar,¿ Qué cosa o qué ente tomó la forma de un niño y me visitó en aquellos baños? Saludos Alex y espero puedas compartir mi historia. Esta siguiente historia viene de parte de Allison DomÃnguez. Hola Alex y comunidad. Les quiero platicar una experiencia que me sucedió cuando trabajaba como niñera.
45:05 Cuando trabajaba como niñera, me desempeñaba en varias familias. Algunas familias me contrataban ciertos dÃas, como el fin de semana, y por otro lado, algunas otras me contrataban simplemente para sacar a sus hijos a pasear o vigilarlos cuando estos estuvieran en un parque o cuando fueron a hacer diferentes actividades además de cuidarlos adentro de la casa me desempeñaba muy bien asà que tuve muchas buenas referencias llegué a trabajar con una familia que vivÃa en un fraccionamiento podrÃamos decir pudiente todas las familias ahà ganaban mucho dinero y tenÃan grandes casas por lo tanto como el fraccionamiento apenas estaba construyendo, habÃa ciertos lugares en donde todavÃa no habÃa construcciones, manzanas completas que aún permanecÃan entre puro monte, y algunas calles ya se estaban pavimentando, pintaba para hacer un fraccionamiento muy bonito, al menos en aquel tiempo, yo cuidaba a un par de hermanos, Todas las tardes lo sacaba a un parque que se encontraba a un par de calles de su casa. Estos hermanos iban ahÃ, jugaban en la resbaladilla, en los columpios, en el sube y baja. Y enfrente de este parque, que como dije apenas estaba armando, quedaba
46:36 un solar baldÃo. Era como una manzana aproximadamente, muchos metros cuadrados, una cuadra por completo. en donde todavÃa no se habÃa construido nada. Según se decÃa en aquel tiempo, se tenÃa planeado construir unos edificios de departamentos, pero ni siquiera habÃan empezado. Pasando esta cuadra, enseguida enfrente, se encontraba un cementerio. Este cementerio era muy pequeño, pero tenÃa unas enormes bardas, tal vez como de tres metros o poco más de esto. Por lo tanto, No podÃamos ver hacia adentro, pero sabÃamos que era un cementerio. Como no habÃa construcción desde el parque, se podÃa ver claramente la barda del cementerio. Pero como ya dije antes, no podÃamos ver hacia adentro. Asà que toda esa aura tenebrosa, esa aura pesada que después gente que vive cerca del cementerio tiene, a decir verdad nosotros no la sentÃamos. No podÃamos ver las cruces ni las tumbas.
47:44 Como dije, lo único que podÃamos ver era una barda blanca, y esta podrÃa ser cualquier cosa. Recuerdo que ahà pasábamos cerca de algunas cuatro horas, cinco horas, y los niños jugando y jugando. Pero conforme pasó el tiempo, aquel parque fue metiendo cosas cada vez más grandes y más llamativas. Recuerdo que llegó como una especie de esfera. En esta esfera los niños podÃan escalarla, e ir subiendo hasta arriba, hasta arriba, y una vez arriba, que la altura era considerable, podÃa ver mucho, podÃa ver todo el panorama a lo largo, todo el panorama a lo ancho, y por lo tanto, al ser una altura considerable, a los niños les encantaba, les encantaba tener esa sensación de altura, ver lo que otros no podÃan ver, y precisamente desde arriba de aquella esfera, Se podÃa ver claramente hacia adentro del cementerio. Las cruces, los caminos, los árboles, las criptas. Todo se podÃa ver.
48:56 Los niños ahà se la pasaban. Y al menos en un principio, esto no fue nada fuera de lo normal. Pero los niños empezaron a decirnos cosas extrañas. Como que desde adentro del cementerio habÃan otros niños que los invitaban a jugar. que los invitaban, haciendo señas con sus manos, a que entraran al cementerio. DecÃan que estos niños se encontraban jugando entre las tumbas, entre las cruces, y se veÃa que se divertÃan mucho. No se podÃan ver a sus madres ni a ningún adulto cerca, simplemente se podÃan ver niños de diferentes edades, incluso algunos de ellos decÃan que habÃa niños casi como bebés. como de algunos tres o cuatro años, que muy apenas caminaban. Esto me pareció sumamente extraño, pero pensé que era imaginación de los niños, asà que no le presté mucha atención a esto, y simplemente le seguà el juego. Pasaron las semanas, y en una noche esta misma familia me contrató. QuerÃa que cuidara a los niños, ya que era una fiesta de adultos, y a pesar de que se iban algunos niños, estos iban temprano, El par de hermanos no se querÃa dormir temprano ya que era fin de semana. Asà que yo los invité a ir al parque. Como les dije, esto es una colonia muy pudiente y hay mucha seguridad. En cada esquina hay policÃas y también tránsitos. Y desde que
50:28 se habÃa construido aquel fraccionamiento, desde que se habÃa puesto la primera casa, no habÃa delincuencia. A ninguna de estas casas habÃan robado, ni mucho menos asaltado por la calle. Asà que los padres tenÃan la confianza de que sus hijos, a pesar de que fueran las 10 de la noche, fueran a aquel parque. Sobre todo porque yo los acompañaba. Compramos algo en un oxo que estaba cerca y fuimos al parque. Los niños me invitaron muchas veces a subir a la esfera y como no habÃa nadie más en el parque, me subà junto con ellos. Y una vez llegamos hasta la punta de esta y nos sentamos. Pude ver hacia adentro del cementerio Como todo estaba apagado y habÃa una negrura absoluta, en un principio no noté nada. Pero después de mantener mi mirada fija ahÃ, de estar platicando con aquellos niños, me fui percatando de que lo que decÃan no era mentira. Una vez que mis ojos se acostumbraron a la oscuridad, pude ver que habÃa siluetas moviéndose entre las tumbas. Los niños me las señalaron, y yo las veÃa claramente. Ellos me dijeron que esos eran los niños que los invitaban todos los dÃas a entrar al cementerio.
51:55 Los niños me respondieron que ellos no sabÃan cómo le hacÃan a aquellos niños para entrar al cementerio, pero que siempre se encontraban ahÃ, ya sea en la mañana, tarde o noche. Siempre estaban jugando entre las lápidas. Yo me quedé aterrada, Alex. porque aquellos niños no eran normales, aquellos niños a pesar de la distancia y la oscuridad, yo pude ver que no tenÃan rostros normales, tenÃan unos rostros restirados, su piel se veÃa restirada hacia atrás, y tenÃan unos ojos brillantes, que brillaban como algún tipo de cazador en la noche, rápidamente le dije a los niños que bajáramos, no los querÃa asustar, pero me los llevé nuevamente a la casa. Ahà les puse una pelÃcula, y me encerré con ellos en su cuarto. Por los dÃas siguientes, no quise que se subieran a aquella esfera, no quise que vieran a aquellos niños, y a pesar de que varias niñeras y madres que llevaban a sus hijos a aquel parque, seguÃan pensando que esto era un simple juego, que sus hijos veÃan niños en el cementerio, Yo sabÃa que no era un juego. Yo sabÃa que ellos no lo estaban imaginando.
53:15 Yo no me pude quedar con la duda. Y en una cierta ocasión cuando me dirigà a mi casa, pasé enfrente del cementerio y me encontré con un agradable sujeto. Era el cuidador. Se encontraba fumándose un cigarrillo afuera de éste. Le empecé a hacer plática y entre la conversación le pregunté que si él sabÃa sobre los niños que jugaban adentro del cementerio. Yo pensé que se iba a sorprender. Pero no, todo lo contrario. Como que él ya sabÃa sobre esto. Ãl me dijo que extraños ruidos se escuchan al fondo del cementerio. Siempre escucha risas de niños. Y cómo estos corren entre la arena y la grava. Pero a pesar de que siempre va e investiga, nunca ve nada.
54:06 Ãl está más que seguro que sus niños... No son niños de carne y hueso, que simplemente son algún tipo de ente que se pasea en el cementerio. Me contó que ha pasado tantas veces que para él es completamente normal, y que algunas madres también le han preguntado sobre esto. Con esta explicación que me dio, menos ganas me quedaron de que aquellos niños subieran la esfera para poder verlos. Siempre les dije que la esfera era peligrosa y a que se podÃan caer. Y ellos, como eran muy obedientes, pues me hacÃan caso. Ya no se subÃan a esta.
54:47 Se divertÃan en la resbaladilla, en el sub y baja. Juegos los cuales, no importa qué tan altos fueran, no podÃan ver por encima de aquella barda. Y eso fue lo que siempre traté. Afortunadamente, la construcción de aquellos departamentos se llevó a cabo. Y fue asÃ, como la vista de aquel parque. quedó completamente sellada. Ya nadie podÃa ver hacia adentro del cementerio, pero se dice todavÃa que los ruidos y las risas de los niños se siguen escuchando. Gracias por escuchar mi historia. Saludos a ti y a tu comunidad. Desde Huejucla. Esta siguiente historia viene de parte de Leonardo Jerez. Esta experiencia la vivió Leonardo, pero él no nos puede explicar muy bien esta historia porque era muy pequeño. De hecho, no la recuerda con la suficiente propiedad, solamente tiene recuerdos nebulosos. Algunas imágenes perdidas que allà andan en su mente. la que nos la cuenta con mucha perfección según dice él, es su madre y su padre, quien para ellos fue una experiencia muy traumática, que sucedió
56:22 precisamente un 2 de noviembre, toda la familia, sus padres y él en ese entonces, que solamente eran ellos tres, sus dos hermanos todavÃa no llegaban a este mundo, se dirigieron al cementerio un 2 de noviembre, si no son de México, Bueno, ese es el popular dÃa de muertos. Aquà mucha gente va a los cementerios, les llevan flores, les llevan pan de muerto, les llevan vino, tequila, cervezas, alimentos de diferentes tipos a sus fieles difuntos. El dÃa de los fieles difuntos aquà en México es muy popular. Sirve para recordar a nuestros familiares que ya no están con nosotros. Y también es un dÃa de celebración, por asà decirlo. El cementerio se ve envuelto en diferentes colores y más vivo que nunca. Leonardo fue con sus padres aquel dÃa. Recuerda que habÃan ido ya tarde. Eran por eso de las seis de la tarde cuando fueron. Y precisamente en ese horario hay demasiada gente, mucha. Toda la gente se está ayudando.
57:33 Hay miles de flores a lo largo del pasillo del cementerio, el pasillo central. y diferentes arreglos, diferentes imágenes, y también venden comida. Mientras que él junto con sus padres se encontraban limpiando la tumba y poniéndole diferentes recuerdos a la tumba de su abuela, él recuerda pues que le dijo a su madre que querÃa ir a ponerle más flores a la tumba de la abuela. Ãl jamás la conoció. Tristemente, ella habÃa fallecido mucho antes que él naciera. La madre de Leonardo le dijo que sÃ, y a pesar de que en un principio iba a ir con él, Leonardo se fue corriendo, y como no estaban tan lejos del pasillo, pues la madre de Leonardo decidió simplemente observarlo, pues la vista le alcanzaba, y en esa parte del cementerio, pues no habÃa tanta gente. Leonardo fue, compró las flores, y al momento de regresar, al momento de pasar por debajo de uno de esos árboles que hay en el cementerio, y rodear algunas tumbas, se da cuenta de algo, se da cuenta que hay una anciana, recargada en una cruz de una lápida, asà como si no se pudiera mover, como si esta estuviera muy débil, está recargada en la cruz abrazándola, y pese a que esto es extraño, por el modo en la que ella se está sosteniendo, Leonardo
59:04 voltea y la ve, porque escucha un ruido que proviene de ahÃ. Es un llanto. La ancianita, la abuelita, parece estar llorando. Leonardo ve la tumba y pues la ve bastante fea. La ve bastante descuidada. Y ve que aquella anciana simplemente se agarra de la cruz y sigue llorando. Leonardo tal vez por inocencia, tal vez porque es de las personas... que son muy nobles y no toleran ver a otra persona estar sufriendo, se acerca la ancianita y simplemente sin mediar palabra le extiende una flor y se la da. La ancianita la agarra y le da las gracias con una simple sonrisa. Leonardo se va, dando un par de brincos, pues piensa que hizo una buena acción.
59:56 Al llegar con su madre, que para este momento se encontraba un poco distraÃda, ya que también se encontraba limpiando la lápida, se habÃa volteado solamente por unos segundos y en esa fracción de segundos precisamente acababa de pasar lo de Leonardo con la ancianita asà que ella no pudo verlo cuando Leonardo llega con ellos pone las flores en la tumba y les dice lo que acaba de ocurrir les dice que una ancianita está allá recargada en una lápida simplemente llorando ambos padres voltean pero en ese preciso momento no hay nadie Leonardo también voltea y busca a aquella abuelita con la mirada. Se para incluso arriba de algunas piedras y alza la mirada lo más que puede pero no la encuentra. Ve la cruz y ve la tumba donde ésta se encontraba ahà llorando, recargada, abrazando la cruz.
1:00:51 Pero ahora ya no está. Parece que se habÃa ido. Su madre le explica que esa fecha Aparte de ser una fecha de celebración, también es una fecha muy difÃcil para algunas personas. Hay algunas personas que todavÃa no superan la pérdida de un ser querido y se derrumban. Tan solo ver la tumba ya sea de su hermano, su padre, su hijo incluso. Puede que la abuelita estuviera pasando por algo parecido. Por eso es que estaba llorando. Tal vez por eso agarraba la cruz con tanto sentimiento. Leonardo se quedó un tiempo ahà con sus padres. conversando, contándole historias de la abuela, y en cierto tiempo, él le dice a su madre, oye mamá, quiero ir a comprar unos dulces, ahà en el pasillo, ahà mismo se encontraban unos cuantos vendedores, que vendÃan dulces, papitas, frituras, de todo tipo, y habÃa algunas personas allá conglomeradas comprando, Leonardo le pide el dinero a su madre, y él dice que va, Como la madre le da la suficiente confianza como ya fue con las flores, lo deja que vaya solo. A Leonardo le gusta ir solo. Aparte no está tan apartado. Según la madre de Leonardo, eran tan solo como unos 10 metros cuando mucho y todo lo podÃa ver a simple vista ella.
1:02:15 PodÃa tenerlo muy vigilado. Leonardo fue, compró lo suyo y cuando volvÃa, se volvió a encontrar con aquella abuelita. Esta por lo contrario, Ya no se encontraba llorando, se encontraba feliz y lo estaba observando. Leonardo va y le pregunta inocentemente que a dónde se habÃa ido y que si le estaba llorando a algún pariente. Esta abuelita le explicó que ella no le estaba llorando a nadie, que más bien ella estaba triste, porque nadie habÃa ido a visitarla. Leonardo en ese momento no entiende muy bien a lo que se refiere aquella anciana. Asà que simplemente le habla y empiezan a conversar. Trata de animarla y la anciana se empieza a reÃr. Empiezan a conversar ellos dos. Cuando en eso sus padres le hablan, le gritan, pero le gritan de una manera extraña. Leonardo sabe cuando sus padres le hablan simplemente para que vaya. También cuando lo están regañando.
1:03:21 Y también cuando quieren llamarle la atención por algo que hizo. Leonardo explica que en aquella ocasión los gritos de su padre, de su madre, se oÃan extraños. Se oÃan con miedo. Ãl fue inmediatamente. Su madre lo agarró, lo abrazó. Y empezó como que a querer limpiarlo. Y de inmediato, de manera muy rápida, abandonaron el cementerio. Leonardo estaba confundido. No sabÃa qué era lo que habÃa pasado. Simplemente sus padres se fueron casi corriendo, lo subieron al auto y se fueron de ahÃ. Incluso ni siquiera llegaron a su casa.
1:04:03 Leonardo dice que pasaron con una pariente de la familia y lo barrieron. Lo barrieron con matas y con un huevo. Y después de ahÃ, ya fueron finalmente a su casa. Leonardo estuvo confundido durante años. Y no fue hasta su adolescencia en que sus padres le contaron lo siguiente. Ambos padres vieron como Leonardo estaba interactuando con una especie de sombra que se manifestaba arriba de una tumba. Esta sombra extraña no era de una persona. Se podÃa ver a través de ella, pero tenÃa una forma humana. Los padres simplemente se quedaron ahà boquiabiertos mientras veÃan cómo su hijo interactuaba con aquella cosa, una cosa que parecÃa que solamente ellos podÃan ver, pues las demás personas pasaban junto a él, sin prestarle atención. Fue en ese momento que ambos padres le gritaron a Leonardo y por eso se lo llevaron, porque vieron cómo aquella cosa le estaba tocando el brazo a su hijo. Leonardo recuerda no haber visto una sombra, sino Haber interactuado brevemente con aquella mujer. Y si recuerda un recuerdo nebuloso. Recuerda como aquella anciana le tocó el codo.
1:05:27 Pero solamente para acariciarlo. Su madre lo interrogó claro al llegar a la casa. Y Leonardo le explicó todo esto. Este recuerdo lo habÃa olvidado. Pero su madre se lo hizo recordar. Como aquella vez. Que interactuó con una alma. Del cementerio. se dicen que los cementerios son lugares muy mÃsticos, se dice que en los cementerios uno puede ver cosas, cosas inexplicables, pero también se dice que los que tienen mayor facilidad para ver esto, son los niños, como alguna vez fue Leonardo. La siguiente experiencia viene de parte de Milton Borrega. Hola Alex, mi experiencia comienza de la siguiente manera.
1:06:35 Cuando yo era joven, estaba buscando algún tipo de empleo. Consiguà el trabajo de cuidador de cementerio. Aparte de cuidador, también tenÃa otras tareas, como era la limpieza de las tumbas, la limpieza también de algunos pasillos de concreto que tenÃa este cementerio, por donde pasaba la gente. Todas esas áreas necesitaban estar limpias y bien cuidadas. HabÃa algunas tumbas las cuales tenÃan un pésimo estado, pues tal vez la familia, tal vez las personas allegadas a ese difunto, ya no se encontraban en el pueblo, o tal vez simplemente se habÃan olvidado de él. HabÃa unas tumbas que básicamente la naturaleza se habÃa apropiado de ellas. ramas, arbustos, acate solamente se veÃa una montaña ahà de monte una vez que se limpiaba veÃas que abajo de todo eso habÃa una tumba esto no era una tarea de nosotros pero era un trabajo que si tú lo hacÃas pues te pagaban una propina por asà decirlo por lo que cuando yo tenÃa tiempo cuando yo llegaba por eso de las 8 de la noche 9 aunque mi entrada era a las 11 me agarraba a limpiar tumbas Al fin y al cabo, entre más tumbas limpiara, pues una propina más considerable me daban. Recuerdo que en ese tiempo, yo tenÃa un compañero. Ustedes perdonen,
1:08:05 pero no recuerdo el nombre de mi compañero ahora, ya que esto pasó hace muchos años. El caso es que ya era una persona experimentada. Ya sabÃa todo lo que tenÃa que hacerse en el cementerio. Pero él llegaba en punto de las once. Por lo tanto, como yo era nuevo... y sabÃa esto de la limpieza de las tumbas, pues empecé a limpiar las tumbas y llegué a una que me pareció que estaba algo descuidada. Empecé a limpiarla, empecé a quitar la basura, las ramas, y en eso me encontré con que esta tumba tenÃa encima de ella una especie de casa, una pequeña casita. Adentro de esta casita habÃa un portón como de fierro, no tenÃa candado ni tenÃa nada, solamente un pasador. Y adentro de esta casita se podÃa ver una muñeca. Mi intención no era quitársela, no era robársela, para nada. Simplemente querÃa abrirla, sacar la muñeca, limpiar todo lo que tenÃa alrededor de la casita, pues adentro de esta se veÃan latas, se veÃan basuras, se veÃan ramas. Y entonces para que la tumba luciera mejor, saqué la muñeca y empecé a limpiar. pero tan solo con sacar un poco la muñeca, esta casi se cae a pedazos Alex, los ojitos empezaron a caérsele, prácticamente ya no tenÃa vestido, y muchas de las costuras que esta tenÃa, ya se estaban saliendo, se estaba despedazando, se estaba saliendo
1:09:38 el algodón, por muchos lugares de esta, al ver el pésimo estado en el que estaba, yo pensé que ya no tenÃa remedio, no habÃa ningún motivo por el cual, Esa muñeca deberÃa estar ahà adentro, posiblemente tenÃa años ahÃ, y habÃa pasado por vientos, por lluvia, por dÃas soleados, y por lo tanto básicamente esa muñeca ya era basura. Incluso le dije a la tumba que me la iba a llevar pues, esa muñeca ya no tenÃa nada que estar haciendo ahÃ. Yo me fui y Alex junto con la muñeca y dejé bien limpia la tumba. La llevé a un bote de basura que tenÃamos a un lado de la caseta de vigilancia. Y ahà le eché. Hice más tiempo, limpié otras tumbas y en eso llegó mi compañero.
1:10:24 Juntos nos dispusimos a ir a cenar y después nos repartimos el trabajo. Qué rondines Ãbamos a hacer cada quien, en qué puestos Ãbamos a estar y si habÃa algún trabajo extra que tenÃamos que desempeñar en aquel horario. Para nuestra suerte era un dÃa tranquilo, pero cuando estábamos en eso, Cuando eran en punto de las doce de la noche y ambos nos encontramos en la entrada del cementerio, empezamos a escuchar un grito y después llantos, pero llantos desesperados de una mujer. Rápidamente fuimos adentro del cementerio y justamente aquellos llantos, aquellos gritos desgarradores venÃan de aquella tumba. No se escuchaban abajo. No se escuchaban como si estos vinieran desde abajo de la tierra, no. Los gritos se podÃan escuchar muy bien como si estuvieran a la interpedie. Pero solamente por aquel lugar. Por más que buscamos a aquella mujer que se encontraba llorando y gritando, no pudimos encontrarla.
1:11:32 Pareciera que estos gritos simplemente los traÃa el aire. Los dos estábamos muy asustados. Y después de una media hora buscando, mi compañero me dijo... Milton,¿ agarraste la muñeca? Y me señaló aquella casita ahora vacÃa. Yo le dije que sÃ, pero¿ a qué venÃa eso? Ãl simplemente se llevó las manos a la cabeza y fue inmediatamente al bote de basura donde yo le dije que la habÃa aventado. Hizo un lado la tapadera, sacó la muñeca y corriendo de nuevo la puso en su sitio. Después de que cerró la puertita, se fueron escuchando cada vez más despacio y cada vez más despacio. como si la mujer se estuviera retirando, o como si ésta llorara cada vez más y más lento, más y más despacio. Mi compañero me dijo que volviéramos a la puerta, que no nos convenÃa estar por ahÃ.
1:12:29 Yo estaba muy confundido y profundamente aterrado, Alex. No sabÃa qué era lo que habÃa pasado. Cuando en eso mi compañero me cuenta que aquella tumba tenÃa una triste historia. Incluso fue sincero también y me dijo que no sabe si esta historia es totalmente cierta ya que se la contaron también a él. Esa tumba tenÃa muchos años, pero habÃa una leyenda que la rodeaba. Se dice que la mujer que está ahà enterrada, ella misma se habÃa quitado la vida por desesperación. Su bebé habÃa fallecido y no pudo ni siquiera verlo. A ella le pegó tan duro esta partida. porque lo esperaba con muchas ansias. Tanto asà que le habÃa comprado una muñeca. TenÃa entendido que iba a ser niña. Aquella muñeca que le habÃa comprado, la cual nunca pudo dársela, dejó como última petición que se la pusieran ahà en la tumba, que le hicieran algún compartimento y que la pusieran ahà con ella. La mujer se quitó la vida y al poco tiempo vinieron a enterrarla.
1:13:40 Y cada vez que alguien Quita la muñeca y se la lleva. Empiezan a escucharse aquellos lamentos y aquellos gritos. Se dice que aquella mujer aún no puede descansar en paz. Ella aún sigue buscando a aquella hija que perdió. Y sigue abrazando desesperadamente a aquella muñeca. También se dice que cuando encontraron su cuerpo, este estaba prensado, abrazado a aquella muñeca. Tanto asà que a las personas que la encontraron, Les costó demasiado esfuerzo retirársela. Ella no pudo ni siquiera ver a su hija y de alguna manera tomó aquella muñeca como si fuera esta. Esta experiencia me bastó para el dÃa siguiente ya no presentarme a trabajar. TenÃa mucho miedo y era la primera vez que yo vivÃa alguna experiencia paranormal.
1:14:34 Muchas personas no me crean esta historia pero estoy seguro Alex que al menos tú me darás el beneficio de la duda Y también tu comunidad... Esto en verdad pasó... Y me ha dejado marcado de por vida... Gracias por permitirme compartir mi historia... Buenas noches... Los sepultureros... O los cuidadores de cementerios... Son ese tipo de personas que debido a su trabajo... Creo que a más de uno de nosotros nos resulta muy curioso preguntarles cómo desempeñan su labor, que si han visto cosas extrañas, que si tienen anécdotas interesantes.
1:15:26 Y pese a que más de uno de ellos te podrÃa contestar que el trabajo es súper monótono y que no es nada del otro mundo, hay otros tantos que te pueden decir que si bien Es muy tranquilo trabajar en los cementerios, sepultando o cuidando aquellas necrópolis durante la oscuridad absoluta. También se pueden encontrar varias experiencias que a más de uno de nosotros nos causarÃa escalofrÃos que nos pasara.
1:16:07 Tal es el caso del tÃo de Alberto Figueroa. quien nos manda esta historia, Alberto tuvo un tÃo, y este tÃo se dedicaba a ser sepulturero, en aquellos años atrás, actualmente ya no se desempeña asÃ, pero durante siete largos años, lo fue, el trabajo que desempeñaba, aparte de cuidar, era también hacer tumbas, para las personas que acabaran de fallecer, que llegaran al cementerio, y ya encontraran el hoyo ahÃ, después, se les tenÃa que echar tierra, algo cotidiano, al menos para él, en una cierta noche, se le habÃa encomendado, hacer un hoyo, tomar las medidas, y empezar con la excavación, ya que a la mañana siguiente, llegarÃa el cuerpo de una mujer, para ser enterrado, El tÃo de Alberto se puso manos a la obra En aquel momento, muy seguramente Se estaba llevando a cabo el velorio de esta persona Asà que con pala en mano, picó Y una enorme regla Empezó a medir Después, empezó a excavar Y justo cuando iba a la mitad de su labor Empezó a encontrar cosas extrañas Empezó a encontrar cosas que no tenÃan
1:17:39 por qué estar ahÃ, primero encontró un dedo, en huesos casi totalmente, y pese a que esto le pareció un poco extraño, debido a que está rodeado de cadáveres, posiblemente, tal vez con el flujo de la tierra, con la lluvia, alguno de los ataúdes se habÃa roto, y en el transcurso de meses, quizás años, se habÃan desplegado aquellos huesos, esto era una teorÃa que podrÃamos decir, funcionaba, pero al paso de que iba excavando más y más, la teorÃa, se desmoronaba, porque iba encontrando cada vez huesos más grandes, propios de un esqueleto humano, tanto asà que al terminar su trabajo, se encontró con que tenÃa casi, un esqueleto humano por completo, Entre ellos, costillas, cráneos, huesos grandes y huesos chicos, ahà apilados a un lado. Para saber de quién eran, pues la verdad es que estaba complicado. No podÃan ser de una tumba de al lado, esto lo tenÃa más que claro. Alguien habÃa enterrado tal vez a alguna persona ahÃ, tal vez algún cadáver. era lo que
1:19:10 él querÃa creer, sin permiso, tal vez incluso lo habÃa hecho alguna noche, que los cuidadores no estaban al pendiente, decidió embolsar todos los huesos, ponerlos en una gran bolsa de basura, e ir con ellos, y encerrarlos en una bodega, donde ahà encerraban cosas, utensilios, cosas que, en el dÃa a dÃa se ocupaban, y ya después, iban a pensar qué hacer con ellos, El tÃo de Alberto Simplemente fue Los metió ahà Y volvió a cerrar con candado Llegaron los del turno de la mañana Y el tÃo de Alberto se fue Una vez cumpliendo con su labor Ese dÃa Le tocaban a otras personas cuidar el cementerio Y a la noche siguiente A otro grupo de personas Al tÃo de Alberto Le tocaba presentarse nuevamente A la noche siguiente Y cuando se presentó, recibió una historia extraña que los otros cuidadores habÃan vivido la noche pasada. Ellos le dijeron al tÃo de Alberto que durante la noche habÃan escuchado algunos forcejeos. Cuando fueron siguiendo estos ruidos, esto los llevó casi de manera inmediata a aquella bodega. adentro de
1:20:41 la bodega. Se pueden escuchar ruidos y se podÃa ver la puerta de esta moviéndose volátilmente. Se movÃa de un lado y del otro, se forcejeaba como si alguien estuviera ahà y quisiera salir de esta bodega, como si este estuviera encerrado, los cuidadores obviamente. Tomaron las llaves, abrieron el candado y se encontraron con que adentro no habÃa absolutamente nadie, cerraron nuevamente la bodega, pusieron la cadena y el candado, tan solo para que minutos después, de nuevo, se escucharan aquellos ruidos, y aquella puerta moviéndose, igualmente volátil, como si alguien desde adentro quisiera tumbarla, los cuidadores abrieron esta puerta cerca de tres veces a lo largo de la noche, y decidieron no abrirla más, para este momento ellos estaban espantados, completamente aterrados por lo que habÃan vivido, pero el abuelo de Alberto tenÃa ciertas dudas, a pesar de que no era cotidiano las bromas entre ellos, él querÃa ver de primera mano lo que habÃa sucedido aquella noche, sus pensamientos se cumplieron, porque al estar él solo de noche, que
1:22:13 le tocaba la vigilancia nocturna, para su mala suerte, en completa soledad, escuchó como desde adentro de la bodega, alguien empezaba a hacer ruidos, como que alguien estaba moviendo las cosas, para acto seguido, desde adentro, empezar a empujar la puerta, La empezaron a testerear. El tÃo de Alberto dice que incluso creyó que la iban a tumbar en cualquier momento. HabÃa mucha fuerza del otro lado. Y por la rendija que se veÃa abajo de aquella puerta, por aquella luz leve que entraba por la ventana de esta e iluminaba un poco el cuarto, se podÃa ver la sombra de alguien, los pies de alguien ahà adentro, Que estaba... Una y otra vez... Empujando la puerta... Con todas sus fuerzas... El tÃo de Alberto... Se armó de valor... Metió la llave en el candado... Sacó la cadena... Y abrió la puerta...
1:23:21 Solamente para encontrarse... Con que adentro... No habÃa absolutamente nadie... Esto le sucedió cerca de dos veces en la noche... Y mientras estaba pensando... en aquella cabina de seguridad, él solo con sus pensamientos y un buen trago de café, empezó a recordar y a recordar que esto no sucedÃa, sucedió solamente después de haber encontrado aquellos huesos, y fue asÃ, con que tal vez con una respuesta vaga, tal vez teniendo algún tipo de relación, tomó su pala, fue hasta el almacén, Abrió de nueva cuenta este Sacó la bolsa con huesos Y empezó a hacer un pequeño hoyo Ahà mismo en el cementerio Sin comunicárselo absolutamente a nadie Cabó y cabó Y una vez que el hoyo estaba lo suficientemente profundo Echó la bolsa ahà Y empezó a tirar tierra Con la esperanza tal vez De que eso funcionara Pasaron las horas y ningún ruido se escuchó en la bodega habÃan cesado por completo el tÃo de Alberto dio con la respuesta al menos ahora sabÃa como aquellos huesos habÃan llegado ahà tal vez alguien en la misma posición que él lo habÃa hecho solamente rogaba a que aquel
1:24:54 espacio donde los habÃa enterrado no fuera ocupado pronto ya que se notaba que era un espÃritu que querÃa descansar dentro del campo santo, pues cada vez que sacaban sus huesos, éste se manifestaba de una manera sumamente violenta. Mi nombre es Fausto Morales. Hola Alex y hola comunidad. Les quiero contar una experiencia que viene de palabras mismas de mi abuelo.
1:25:49 Esta experiencia ha sido tan tétrica para él que incluso no me la ha querido contar. Me la tuvo que contar mi padre y mis tÃos una vez que él falleció. Durante la vida de mi abuelo de los años que lo conocÃ, él siempre habÃa tenido un cierto temor, un cierto pavor, a los cementerios, a él no le gustaban, no les gustaba pasar cerca de ellos, no le gustaba ni siquiera que lo mencionaran, los cementerios, era un tema prohibido para él, yo pensé que tal vez era porque le daban miedo, y sÃ, en una gran parte sÃ, pero esto tenÃa un motivo más mórbido aún. El temor de mi abuelo por los cementerios llegó a tal punto que le pidió tanto a mi padre como a mis tÃos que no lo sepultaran en uno. Pidió que lo incineraran, que tan solo guardaran sus cenizas, o que les persigan en el mar o en alguna colina, pero que él no querÃa ser sepultado. Algo que me causaba cierta... ciertas preguntas porque mi abuelo siempre ha sido una persona muy devota a él le gusta ir mucho a la iglesia y pues popularmente se cree en la religión que para que un cuerpo descanse tiene que ser enterrado en el
1:27:22 campo santo por más que me extrañara mi abuelo no querÃa esto hasta que después supe por qué mi padre me empezó a contar que cuando mi abuelo llegó y compró su terreno, a un pueblo el cual apenas se estaba encontrando de pie, o sea, casi no habÃa tiendas, más bien eran inexistentes, apenas habÃa casas, algunas parcelas que ya tenÃan dueño, mi abuelo iba, empezaba pues a hacer su trabajo, puso su casa como pudo, de palmas, de lámina, de madera, y asà otros tantos también ahà vecinos, enfrente de la casa de mi abuelo, A unos metros más adelante se puso un matrimonio. Este matrimonio era un matrimonio joven, igual que el de mis abuelos. Tanto un hombre como una mujer que ya se encontraban esperando a un bebé.
1:28:19 La mujer ya venÃa embarazada y se podÃa notar que esperaban este bebé con mucha felicidad. Ya lo ansiaban. Empezaron a hablar y empezaron a decirle, a comentarse. pues que tenÃan que echarse la mano, en diferentes problemas, ya sea tal vez con algunos delincuentes, o ya sea también por algunas cuestiones de seguridad, el otro hombre, el esposo de esta señora, se tenÃa que ir a trabajar, y por lo tanto, le decÃa a mi abuela, que le echara un ojo, pues se encontraba embarazada, pasaron los meses, y mis abuelos y esta pareja, empezaron a hacerse muy amigos, pues eran vecinos, hasta que llegó un punto, en que cuando esta mujer llevaba cerca de 7 meses de embarazo, se le rompió la fuente, el niño se le habÃa adelantado, mi abuela corrió, y en ese preciso momento mi abuelo también se encontraba ahÃ, asà que ambos corrieron, recibieron el bebé, el cual, tristemente, tan pronto salió del vientre de la madre, falleció, la madre estaba devastada, también el esposo de esta, Mi abuelo, como ya expliqué, es un hombre de mucha fe, pero también se toca el corazón con temas asÃ. Entonces le dijo al esposo, oye mira, si quieres entierro a tu hijo, aquà atrás en el patio trasero, posiblemente tú ahorita no
1:29:49 estés de ánimos, pero esa criaturita se le tiene que dar santa sepultura. El hombre dijo que sÃ. Mi abuelo tomó aquel bebé Y fue y lo sepultó. Le puso encima una cruz blanca. Obviamente con el tiempo la iba a quitar. Ahà no se podÃa quedar. Les tengo que recordar que esto pasó hace muchos años. Entonces no habÃa cementerios, no habÃa hospitales, no habÃa nada cerca. Asà que las que ayudaban a las mujeres embarazadas en aquel tiempo eran las parteras. O en tal caso, las mujeres daban a luz...
1:30:31 asà como podÃan. Pasaron los meses, y este matrimonio encargó otro niño. La mujer salió embarazada de nuevo, pero en esta ocasión ocurrió algo más desastroso, pues a los cinco meses el niño salió, se le adelantó nuevamente, y la mujer quedó dañada, pues el niño no querÃa salir, aunado también a otras dificultades. Mi abuela nuevamente fue a ayudarlos, pero de nada sirvió. Esta vez el padre ahà se encontraba. Tanto mi abuelo como mi abuela tuvieron que otra vez enterrar al otro hijo ahà al lado del que habÃa fallecido anteriormente. Pasaron los meses y este matrimonio nuevamente encargó otro bebé. Ya iban a ser tres. Mi abuelo pedÃa mucho por este matrimonio en la iglesia. Le decÃa a Dios que por favor le otorgara un hijo que eran buenas personas. A pesar de que aquella mujer se embarazó de nuevo, esta tercera vez ocurrió algo peor. Otra vez se la adelantó y esta vez quedó más dañada la mujer.
1:31:55 Mi abuelo, con el dolor de su corazón, otra vez fue y sepultó a aquel niño ahà en el patio trasero ahora habÃa tres crucecitas a pesar de que mi abuelo le habÃa dicho a aquel hombre que ya quitaran las cruces al menos de los otros dos este hombre se negaba decÃa que las iba a permanecer ahà que eran sus hijos a pesar de que se le dijo a la mujer que ya no se volviera a embarazar que ya correrÃa peligro mucho peligro si es que lo hacÃa A esta no le importó. Ella querÃa tener un bebé. Ella querÃa tener una familia. Ese era su sueño. Y también el del marido. A pesar de que mi abuelo y mi abuela hablaron con ellos, obviamente no se podÃa hacer nada. Aquella mujer otra vez salió embarazada a los meses.
1:32:52 Pero ocurrió lo peor. Este embarazo era de alto riesgo. y la mujer no lo contó, durante el parto ella perdió la vida, e igual el niño, el cual, para sorpresa de nadie, se le adelantó, el hombre estaba devastado, mi abuelo le dijo, mira, tú quédate aquà en tu casa, yo me organizo todo, voy a hacer un funeral para tu esposa, y si quieres, la enterramos en algún sitio de tu preferencia, Aquel hombre le dijo que no, que querÃa que su esposa fuera enterrada al lado de sus hijos.
1:33:35 Mi abuelo le dijo que eso no estaba bien, que cada vez que saliera los iba a ver, y obviamente eso lo destruirÃa por dentro. Ver a tus hijos y a tu esposa ahà en la tierra, sepultados en tu patio trasero, créeme que no te va a hacer bien. Esas fueron las últimas palabras de mi abuelo. pero aquel hombre le dijo que no, que era lo que querÃa, al final de cuentas mi abuelo lo hizo, pasaron los dÃas de aquel funeral, aquel humilde funeral, y no veÃan al vecino, no veÃan que saliera, no veÃan que llegara, entonces tanto mi abuelo y mi abuela fueron a aquella casa de enfrente, se fijaron por la ventana, la abrieron, y lo encontraron ahÃ, en el piso, Ãl mismo habÃa acabado con su vida. Y creo que esto no era sorpresa para nadie. Aquel hombre estaba derrumbado. Básicamente toda su familia, o lo que hubiera sido una, ya no la tenÃa con él. Ya no tenÃa motivos para seguir viviendo. Mi abuelo tuvo que hacer lo que venÃa haciendo desde hace años.
1:34:48 Y tuvo que enterrar el cuerpo ahà mismo con su familia. Ãl pensó que era lo que hubiera querido. Puede que hasta este momento la historia serÃa de una familia muy triste, pero esto no termina aquÃ. Mi abuelo dice que cada vez que pasaba por enfrente de aquella casa, podÃa escuchar los llantos de niños provenir de esta. Ãl escuchaba casi como una guarderÃa, como cuatro niños llorando y balbuceando durante la noche. a pesar de que mi abuelo se asomaba a la casa. Obviamente ahà no habÃa nadie, los sonidos provenÃan de atrás de ella. Ãl sabÃa muy bien que tampoco en el patio habÃa nadie, tan solo las tumbas de aquella familia. Tanto mi abuelo como mi abuela todas las noches rezaban, pues todas las noches escuchaban aquellos llantos y también algunos lamentos. esta vez de personas adultas. Mi abuelo jura que pudo escuchar los lamentos de voces que él conocÃa, las voces del vecino y de la vecina, que lloraban amargamente desde su patio trasero. Tal vez sus almas no conseguÃan descansar en paz, o al menos es
1:36:21 lo que mi abuelo creÃa. Después de vivir ahà algunos meses, ellos tomaron la decisión simplemente de irse. Mi abuelo tuvo que tomar la decisión de irse a otro pueblo, a otro ejido, y comenzar una nueva vida allá, lejos de aquella maldición, lejos de aquella casa, aquella casa que muy probablemente, aún hasta el dÃa de hoy, se escuchen los lamentos de aquella familia y de cómo éstos Aún no han podido descansar en paz. Mis tÃos me cuentan que mi abuelo trató de ir a rociar agua bendita, de ir a hacer rosarios, de ir a encender veladoras, pero esto no servÃa. De alguna extraña manera las veladoras se apagaban.
1:37:12 Mi abuelo jamás conseguÃa terminar los rosarios porque de alguna extraña manera a él se le olvidaban. Se le olvidaban los rezos. Algo que no tenÃa sentido Pues él se lo sabÃa Al derecho y al revés Era una persona muy religiosa Simplemente comenzaba a tartamudear Y se le olvidaba lo que seguÃa Era como si alguna fuerza Le impidiera Que rezara por aquellas almas Ãl simplemente se fue de ahà Porque sabe Debido a todo el dolor Debido a toda la desesperación De aquella familia Tal vez llamaron a algo Algo que ahora Habita en aquella casa. Mi abuelo durante lo que le quedó de vida jamás quiso volver a ese lugar. Aún incluso teniendo una propiedad privada enfrente.
1:38:09 Decidió venderla. Decidió olvidar el caso de aquella familia que aún no descansa en paz. Mi nombre es Mariana MartÃnez y esta es mi experiencia. Primero que nada, saludos Alex, a ti y a toda tu comunidad. Esta experiencia me sucedió cuando tendrÃa aproximadamente algunos 21 años. En aquel tiempo yo iba a la universidad y me gustaba emplear mi tiempo, el de ocio, a veces caminando o leyendo algún libro.
1:39:17 Jamás he sido de esas personas que les gusta ir a discotecas, antros, bailes. Soy una persona muy cerrada. Mi cÃrculo de amigos es muy pequeño. Y los fines de semana, concretamente las noches, cuando todas mis compañeras de habitación, o sea, mis roomies en aquel tiempo, se iban a parrandear, yo siempre me quedaba a ver alguna pelÃcula, o tal vez a dar alguna caminata nocturna, que a mÃ, sobra decir, me encantaban. Cuando me encontraba dando alguna caminata, varié un poco en la distancia que recorrÃa y también en la dirección en la cual yo iba caminando. Recuerdo que pasaba enfrente de algún supermercado y vi a lo lejos una banqueta que parecÃa muy tranquila, Siempre me ha encantado a mà el silencio. Me ha encantado la serenidad. Entonces decidà caminar por los lugares más tranquilos que habÃa de la zona.
1:40:25 Y fue asà como mágicamente llegué a un cementerio. Este cementerio no tenÃa una barda como vemos comúnmente en algunos otros cementerios. Este cementerio tenÃa una barda de fierro. eran barrotes muy delgados, por lo tanto, se podÃa ver con total plenitud hacia adentro. Yo empecé a caminar cerca de ahÃ, mirando solamente las lápidas, observando todo el zacate que habÃa crecido, y ver cómo se veÃan levemente en la oscuridad los diferentes nombres de las personas que yacÃan en aquel cementerio, cuando en eso, Algo me llamó la atención. Vi una sombra.
1:41:18 Primero iba caminando entre las lápidas, pero después se fue acercando poco a poco. Inmediatamente pude ver de qué se trataba. Era la sombra de una pequeña. Una niña, como de algunos siete u ocho años, Alex. Aquella niña caminaba sola en aquel cementerio, sin que nadie la acompañara. Yo la vi de una forma muy real. Es decir, yo no pensé que fuera un fantasma o algo parecido, como tal vez otras personas hubieran pensado. La vi con un vestido azul, con sus trencitas. No la vi transparente. Como popularmente se cree, se materializan los fantasmas. Además, también te tengo que explicar que yo no soy una persona muy creyente en todos estos asuntos paranormales. Siempre he sido una persona de ciencia...
1:42:15 De ver para creer... Justamente en ese momento... La estaba viendo fijamente... Aquella niña me devolvió la mirada... Y me preguntó...¿ Hacia dónde vas? Yo le dije que solamente estaba caminando... En ese momento... Ella empezó a sonreÃrme... Y empezó a imitarme... Como era que iba caminando... Con mis manos... Escondidas en los bolsillos, ella también estaba haciendo los ademanes. Para cuando me di cuenta, empecé a jugar con ella. Daba un paso y ella lo seguÃa. MovÃa la mano y ella también lo hacÃa. Ambas nos estábamos riendo. Ella desde el cementerio y yo desde afuera. Le pregunté que cómo se llamaba.
1:43:09 Ella me dijo que Lorena. Yo le pregunté si es que venÃa con alguien, y ella me dijo que venÃa en compañÃa de su padre, que estaba ahà en el cementerio. Yo asumà inmediatamente que tal vez se trataba de la hija del cuidador, o tal vez de alguna persona que habÃa ido a ver algún pariente fallecido. Me despedà de ella, pues ya estaba saliendo del alcance del cementerio. Le dije que ahà tenÃa que seguir, y ella se quedó solamente observándome. Mientras que yo me iba alejando, cuando llegué al departamento, simplemente no pude dejar de pensar en aquella niña un tanto extraña. Aquella niña simplemente se me habÃa quedado observando allà a la lejanÃa. A la mañana siguiente, me desperté, hice lo que tenÃa que hacer, y como era sábado, decidà nuevamente emprender mi rutinaria caminata. Pasé por enfrente de aquel cementerio, pero en esta ocasión ya no vi a la niña. Por más que estiré la mirada, por más que camine una y otra vez, de ida y de vuelta, pasando por aquel cementerio ya no la vi. Pensé que tal vez ese dÃa no la habÃan llevado. Me habÃa caÃdo muy bien Alex, solamente querÃa jugar nuevamente con ella.
1:44:36 Pasó toda la semana. Yo me enfoqué en mis estudios y en mi universidad, pero al caer el viernes decidà nuevamente emprender la caminata. Estaba pensando por el camino, tal vez que aquella niña solamente habÃa visitado el cementerio aquel dÃa. Asà que antes de retirarme definitivamente del cementerio caminando, vi al cuidador que se movÃa con una lámpara ahà entre las lápidas y le pregunté Oiga señor, usted no conoce a Lorena, es la niñeta que anduvo aquà el fin de semana pasado. El cuidador se me quedó viendo, y enseguida noté que su mirada cambió. TenÃa los ojos abiertos como platos, y solamente me veÃa. Ãl me preguntó nuevamente,¿ Cómo que a una niña? Yo le dije sÃ, veÃa a una niña que se llamaba Lorena. estaba caminando por las lápidas. De hecho, el viernes pasado, estuvimos jugando y platicando.
1:45:45 Me dijo que venÃa en compañÃa de su padre, asà que pensé que usted era su padre. El señor inmediatamente se persinó y me dijo que no, pero que esa niña no se encontraba viva. Me dijo que su lápida estaba ahÃ, cercano a los barrotes. Me la enseñó y todo, ahà tenÃa su nombre y su apellido, toda su información, aquella niña habÃa fallecido, precisamente cuando un carro estaba pasando, y ella estaba jugando ahà en la calle, me dijo también el cuidador, que durante las noches, se escuchaba como corrÃan de un lado hacia el otro, precisamente por aquella área, también me dijo gracias, pues puede que su almita todavÃa no descansara, No descansar en paz. Tal vez le hacÃa falta alguna veladora. Yo simplemente estaba sorprendida por lo que habÃa escuchado. No podÃa caber en mi cabeza que habÃa estado hablando con un fantasma. Llegué al departamento y simplemente no me pude dormir. Igual en toda la semana. Dormir era prácticamente un logro. Y cuando lo hacÃa, siempre soñaba con aquella niña. Hasta a mitad de la semana, como por eso del jueves o el viernes, dejé de soñar con ella. El sábado me dispuse a caminar enfrente de
1:47:16 aquel cementerio, y tal parece ser que el cuidador de este cumplió con su palabra. Vi una veladora ahÃ, encima de la lápida de Lorena, encendida, dándole luz a su alma. Como ya te expliqué, yo no soy muy creyente de lo paranormal, pero en aquella ocasión me acerqué a su tumba, me persiné y oré por ella. De alguna manera, y de una manera muy fugaz, aquella niña se habÃa convertido en una amiga de una noche. Esa fue mi experiencia. Saludos Alex, y gracias por permitirnos compartir estos relatos. Hola Alex, mi nombre es Ramiro Salamanca. En esta ocasión quiero compartirte una historia que viene de parte de mi hermano. Esto le ocurrió a él en su niñez. TenÃa 13 años. Yo en aquel entonces incluso era menor que él. TendrÃa como unos 8 o 9 años. En aquel tiempo, Mis padres habÃan comprado recientemente su terreno. Eran varios terrenos los que estaban ofertando.
1:48:45 Cuando las personas compran estos terrenos de oportunidad, usualmente son en lugares deshabitados y alejados. Y esto no era la excepción. Mis padres habÃan comprado su terreno y en las cercanÃas y rodeándolo habÃa más terrenos, o sea, era puro monte. Muchas familias llegaron ahà y empezaron a construir. Pero no creas que empezaron a construir casas de material. La mayorÃa era de madera, lámina. Incluso algunas empezaron en obra negra. TenÃa sentido pues. TodavÃa no llegaban los servicios como el agua, la electricidad. TenÃamos que ir a sacar agua de un pozo cercano. Asà que ya entenderán que el lugar estaba muy lejano. Y digamos que si bien habÃa personas, ni siquiera habÃa luz pública, y por las noches, todo era obscuridad.
1:49:45 Recuerdo que en aquel tiempo, habÃan puesto como una bodega, un lugar donde nosotros podÃamos abastecernos ya sea de comida, y algunas chucherÃas. Mi padre siempre nos llevaba por la noche, cuando él llegaba del trabajo, y de camino hacia esta bodega, nos percatamos de algo curioso. e incluso nosotros en nuestra niñez, se nos hizo extraño, y es que habÃa un lugar común claro, entre tanto monte resaltaba mucho, y eran cruces, cruces pequeñas, como un cementerio pequeño, tal vez de algunos 12 metros por 10, nosotros le preguntamos a nuestro padre, que si tenÃamos ese cementerio, es decir, que tenÃamos muy cerca uno, Mi padre nos dijo que no, que ese cementerio se iba a quitar y que no era cementerio de personas, sino que el dueño, el que estaba vendiendo todo aquel terreno, decÃan que eran tumbas, por decirlo de algún modo, de animales, de mascotas. Era un cementerio popular en una localidad muy cercana por venir a enterrar mascotas ahà y algunos animales.
1:51:03 Simplemente los pobladores habÃan decidido agarrar aquel lugar, y como nadie les habÃa dicho nada, pues ahà se fueron aconglomerando varios cadáveres de diferentes animales de diferentes especies. Según tengo entendido, habÃa desde hamsters, cuyos, perros, gatos, puercos, gallinas e incluso un caballo. Hay unas zonas muy rurales por aquel lugar. A nosotros nos pareció fascinante aquella historia, e incluso... Empezamos a inventar historias de terror que rodeaban aquel cementerio. Empezábamos a decir entre yo y mi hermano y otros niños de ahà que se veÃan sombras caminando entre las tumbas, entre las cruces. Aunque ya entre nos, Alex, eso era mentira.
1:51:52 Ahora que lo recuerdo, me parece una gran ironÃa.¿ Cómo jugábamos con aquello? Sin percatarnos lo más mÃnimo. Ãbamos a vivir una experiencia como la que contábamos, pasaron los años Alex, nuestra casa era de madera y de lámina pero ya era más grande y ya tenÃamos cercado, algunas casas ya estaban en obra negra, ya tenÃamos drenaje y electricidad pero luz pública, esa todavÃa no, ni siquiera habÃan pavimentado las calles asà que era puro camino de terracerÃa y grava, Mi padre habÃa cambiado algunos turnos, por lo tanto, llegaba hasta la medianoche ahà con nosotros. Asà que mi hermano, al tener ahora ya 13 años, iba por los vÃveres a la bodega, por eso de las 10 o 12 de la noche.
1:52:46 Todos ahà nos conocÃamos, entonces no habÃa pandillas, no habÃa maleantes, éramos puras familias, aunque ya de noche, los caminos estaban desérticos, aunque por obvias razones, Nadie tenÃa que robar. Mi hermano se acostumbró tanto a caminar de noche que él no le vio nada de malo en una noche salir de madrugada. Recuerdo que era como la una. Nuestros padres habÃan salido y nos habÃan dejado solos. HabÃan salido a un encargo ya que estaban poniendo un local en la zona centro. Mi hermano simplemente por antojo y yo también secundándolo decidimos juntar nuestro dinero para ir por unas golosinas, mi hermano era el que iba a ir, yo me iba a quedar, asà que lo esperé, pero pasaron 30 minutos, pasaron 40 minutos y se me hacÃa extraño que mi hermano no llegara, hasta que en eso lo voy viendo, él venÃa corriendo, corriendo entre la negrura absoluta, te vuelvo a remarcar, estábamos solos, asà que yo no sabÃa qué hacer, Ãl llegó a la casa y llegó temblando, e inmediatamente no me pudo decir ni una sola palabra cuando se desplomó en el suelo.
1:54:06 Yo estaba muy alterado. Tardé como 15 minutos en llamarle a mis padres ya que yo no daba con el número. Era muy chiquillo en aquel tiempo. Mis padres llegaron muy alterados ya que les habÃa dicho que mi hermano se habÃa desmayado. Cuando llegaron, incluso mi hermano todavÃa no despertaba. Empezaron a tratar de hacerlo reaccionar. Y al paso de algunos breves minutos, él pudo hacerlo. Mi hermano cuando se despertó, empezó a llorar, empezó a temblar. E incluso no podÃa articular ninguna palabra. Solamente decÃa, vi un perro, vi un perro. Pero nosotros estábamos confundidos.¿ Pero de qué perro está hablando?
1:54:48 HabÃa perros callejeros ahà en la calle. Pero todos nos conocÃan. Es más, si te veÃan en lo oscuro, puede que te ladraran. pero si tú les empezabas a hablar, los perros empezaban a mover la cola y se te acercaban. Ya eran perros ahà de la colonia. No entendÃa cómo era posible que algún perro tal vez le hubiera hecho eso. Fue hasta más tarde, cuando ya estaba sentado en la sala. Continuaba llorando, continuaba hiperventilando, pero esta vez de una manera un poco más calmada. Y lo que nos contó Alex, a mà me dio mucho miedo y a mi padre lo sorprendió. Ãl dijo que iba caminando, habÃa pasado por aquel cementerio, aquel famoso cementerio de mascotas, habÃa ido hasta la bodega, habÃa tardado un poco más, ya que habÃa una fila enorme por ser fin de semana, y también habÃa borrachos. Cuando él ya venÃa de regreso, en la absoluta oscuridad y soledad, iba pasando enfrente de aquel cementerio, cuando vio un perro que iba caminando enfrente de él.
1:55:55 Este perro tenÃa una apariencia muy demacrada. Estaba exageradamente delgado. Mi hermano dice que le podÃa ver el lomo, los huesos, las costillas, los huesos de los pies, de la parte trasera. ParecÃa un perro que no hubiera comido tal vez en meses. Estaba casi con la piel pegada a los huesos. También parecÃa no tener pelo. TenÃa un tono gris. y no pude ver ni un solo pelo en su lomo, ni en su cabeza, ni en su cola, como si lo hubieran rapado, a mi hermano esto le pareció algo muy curioso, y tal vez por lo mismo, no decidió adelantarlo, siguió caminando atrás de él, cuando en eso él se percató que el perro, se levantó, se hirguió completamente, parándose en sus dos patas, y fue volteando lentamente, hasta quedar de frente con mi hermano, en ese momento el perro le dijo, que me ves, ya no vuelvas a pasar enfrente de mi casa, mi hermano simplemente se quedó ahÃ, se quedó petrificado, el perro le habÃa hablado, después de eso, el perro continuó caminando sobre sus dos patas, y se metió en el cementerio, mi hermano dice que no sabe por qué, pero simplemente se quedó ahÃ, ya no siguió caminando, sintió como todos sus huesos se entumieron sintió como estos ardÃan
1:57:27 un calor desde adentro tal vez la adrenalina que estaba sintiendo pero aún asà no podÃa moverse el perro fue y se internó en el cementerio simplemente desapareció entre el oscuro mi hermano no sabe cuánto tiempo pasó ahà pero él sabe que fue mucho y yo pudo dar fe de esto porque se tardó minutos de más una vez que pudo estar otra vez en sà Empezó a correr y no paró hasta que llegó a la casa. Al llegar ahà simplemente ya no pudo más y se desmayó. Mi padre algo enfurecido y como era muy creyente de esto, agarró su machete y se fue al cementerio, pero no encontró nada. Sorprendentemente la historia de mi hermano no fue solamente una, hubo varias historias que se empezaron a contar.
1:58:18 Algunos trabajadores que llegaban tarde y que pasaban enfrente de aquel cementerio, pues era el único camino que daba hacia los terrenos, empezaron a ver a un perro caminando en dos patas, moviéndose entre las cruces, llegó a tal punto, que tuvieron que tumbar aquel cementerio, derribaron las cruces, y por si no fuera poco, también sacaron los cuerpos, la mayorÃa de estos ya no se encontraban, Solamente encontraban restos de bolsas, pero hubo otras tantas tumbas de los que sà sacaron huesos. Y efectivamente, eran huesos de perros, de gatos, de animales. Nadie sabe si aquel cementerio, cuando estaba levantado, habÃa sufrido tal vez algún embrujo o se encontraba maldito.
1:59:14 Mi hermano en más, nunca volvió a pasar por ahà durante la noche. Y a mà también se me tuvo prohibido. Al menos hasta que levantaron arriba de este cementerio unos locales que eran destinados para vender. Recuerdo que se puso una fruterÃa y demás cosas. Por suerte, las apariciones de aquel extraño perro cesaron al momento de que el cementerio desapareció. Esa fue mi historia, Alex. Saludos a ti y a toda la comunidad de los criptomaniacos. Les mando un abrazo fuerte.
1:59:55 Mi nombre es Orlando Castellanos. Mi experiencia es la siguiente. Es una experiencia que es difÃcil de creer. De hecho, a las personas que se los he contado, te podré decir que un 50% me creen, Alex. Pero en esta noche te la quiero compartir a ti. Y estoy seguro que los miembros de la comunidad de la cripta embrujada tomarán mis palabras un poco más en serio. Que las personas que me dijeron que lo más probable que haya vivido haya sido una pesadilla. Yo sé que esto que vivà fue real y sucedió cuando trabajé en un cementerio.
2:00:35 En aquellos años yo era alguien joven, alguien que buscaba un empleo. Y un conocido me contactó con este señor que estaba buscando empleo. alguien de vigilancia para un cementerio municipal. La paga era buena, y casi por regular no habÃa nada que hacer más que vigilar. HabÃa algunas tareas, claro que sÃ, como limpiar las tumbas, y hablo de limpiar a profundidad. Si bien el cementerio no era tan grande, pues suponÃa alguna molestia, un dÃa que otro. Además me dijeron que tenÃa que estar muy al pendiente, Que no se me tenÃa permitido dormir. Más que nada. Porque habÃa muchas personas que entraban al cementerio. Que se saltaban la barda.
2:01:23 Algunas personas que tenÃan conductas extrañas. Y otros. Que simplemente iban a robar. O a hacer maldades. Pues algunas personas eran enterradas con pertenencias. Después de que me dijeron todo esto. Me dieron un recorrido. Recorrà todo el cementerio Alex. Me dijeron que tenÃa que hacerlo cada hora. Todas las noches, sin falta. Me dijeron que pusiera todos los candados y que me mantuviera despierto. Te sorprenderÃa mucho lo insistentes que eran con este punto. Mantente siempre despierto. Me dieron una hoja con tareas. Digamos que eran algo de tareas. No muchas, pero lo suficiente para entretenerme tal vez como unas tres horas.
2:02:11 Yo acabé todas las tareas. Y vi que al final de aquella lista tenÃa una flecha que decÃa dame vuelta. En un principio yo no leà la parte de atrás. Pensé que eran más tareas. Asà que me preocupé por hacer las que venÃan en la parte de enfrente. Una vez que terminé, por eso de la una y media de la mañana casi pegándola a las dos, cené un poco, tomé la hoja y vi por detrás. Ahà tenÃa un escrito en mayúsculas. Remarcado, remarcado de manera casi obsesiva y con letras muy grandes que acaparaban toda la hoja de la parte trasera diciéndome, no te duermas, no te duermas.
2:02:59 HabÃa un leve texto remarcado abajo. Me dijeron, hay una radio en el cajón, hay diferentes cargadores por si tu celular se llega a quedar sin carga y también hay historietas y libros. Por favor, mantente despierto. Estaba pensando que tal vez les habÃan robado mucho, que tal vez habÃan sucedido algunas cosas que no tenÃan que dejar pasar. Entonces, acaté la regla y me mantuve despierto. A la mañana siguiente me preguntaron si todo habÃa estado normal, a lo que yo le dije que sÃ, que no habÃa habido problema, que el cementerio habÃa estado intacto y que habÃa hecho la limpieza, que habÃa hecho los rondines. Ah, y que no me habÃa dormido. Los cuidadores me felicitaron y asà continuaron durante algunas semanas. Pero a veces la vida te da imprevistos. En una tarde, unos compañeros me invitaron a realizar un trabajo de albañilerÃa. Ustedes sabrán que el trabajo de los albañiles es muy pesado. Entonces me eché esa chambita durante la tarde. Para en la noche cuando llegué al cementerio, llegué cansado de los brazos y con mucho agotamiento.
2:04:13 Pero aún asÃ, realicé todas mis actividades y cené finalmente. Cuando cené, Alex, me cayó un cansancio como pocos en mi vida. TenÃa el abanico directo, acababa de cenar y se me hizo fácil recostarme. TenÃa muy en cuenta que me iba a dormir. Entonces me levanté y traté de ponerme despierto. Hice los rondines, puse música. puse podcast pero nada parecÃa solucionar esto además no contaba con algún café o alguna bebida que me mantuviera despierto entonces era más difÃcil cuando dieron las 4 de la mañana me dije a mà mismo no no aguanto me tengo que dormir tan siquiera una hora habÃan pasado ya unas semanas y sabÃa que el cementerio estaba tranquilo entonces puse el despertador a las 5 de la mañana me recosté y me quedé casi de manera inmediata dormido absolutamente no me despertó el despertador me despertó otra cosa una sensación muy extraña como cuando uno se va a caer pero con mucho miedo sentÃa peligro me levanté dando un salto y para mi sorpresa dentro de la caseta de vigilancia ya no habÃa iluminación El foco se encontraba apagado. También una lámpara de mesa que tenÃa. Estaba en penumbra total. Y en las ventanas
2:05:47 de la caseta yo podÃa ver personas. PodÃa ver algunas siluetas de personas extrañas que me estaban mirando de afuera hacia adentro. TenÃan sus palmas de las manos puestas encima del vidrio de la ventana, Alex. También su cara. Pero debido a la oscuridad yo no podÃa ver nada, pero tal parecÃa que ellos sà me podÃan ver a mÃ. Yo me quedé aterrado observándolos. Aquellas personas tenÃan unas caras muy deformes. Eran caras como si se estuvieran pudriendo, como si fueran las caras de unos cadáveres. Yo pude ver esto cuando mis ojos finalmente se acoplaron a la negrura de la oscuridad. Inmediatamente el terror me ganó. No querÃa salir de la caseta. Aquellas cosas extrañas y monstruosas se encontraban afuera. Asà que por lo tanto, lo único que hice fue gatear, arrodillarme y meterme abajo de una mesa de madera que tenÃamos en la caseta. Ahà duré todo el tiempo hasta que amaneció. Solamente en ese momento tuve el valor suficiente para salir, mirar por la ventana y ver que ya no habÃa nadie. aquel dÃa cuando el sepulturero y el cuidador estaba llegando me vieron la cara e inmediatamente me preguntaron¿ te dormiste verdad? yo les dije que no pero que ya no iba a trabajar que
2:07:19 ese era mi último dÃa como ya sabiendo lo que habÃa pasado simplemente me hicieron una expresión con la cara y me dijeron está bien pero conste que te lo habÃamos advertido si uno no se duerme no pasa nada Fue entonces cuando les dije, entonces cómo pueden trabajar asÃ, todos pasaron por ese susto como el que yo pasé ayer. Vi como personas extrañas, con caras deformes me observaban de afuera para adentro hacia la caseta. Uno de ellos me dijo, Alex, algo que se me quedó muy grabado. Mira niño, durante las noches si uno se duerme, los cadáveres, empiezan a notar que no están siendo custodiados. Por lo tanto, se salen de las tumbas y comienzan a vigilar ellos, y a veces son curiosos y se te quedan viendo a ti cuando estás solo en la caseta. Los que te observaron anoche no eran personas vivas, eran ellos. Alex aquel dÃa fue el último, y esa experiencia creo que nunca la olvidaré. asà que en esta ocasión se las comparto.
2:08:37 Espero que la tomen en serio, no como otras personas que creen que estoy loco. Esto de verdad me pasó, y desde aquel momento le tengo un miedo absoluto a los cementerios, pues sé que de noche los cadáveres caminan en esas tierras. Mi nombre es Samuel Hernández. Quiero compartirte mi experiencia, Alex. Esto me sucedió hace algunos años. En aquel tiempo aún era soltero y vivÃa solo. Y uno al vivir solo y ser soltero tiene ciertas ventajas. Recuerdo que estaba trabajando de taxista, pero me llegó otra oferta de trabajo la verdad muy buena. Yo tengo experiencia siendo obrero general, siendo albañil, siendo soldador, entonces me llegaban ciertas oportunidades para ir a trabajar a otros estados. En aquella ocasión me llegó una, la cual agarré inmediatamente. Decidà dejar mi carro ahà en la casa que estaba rentando en la cochera. Al fin y al cabo yo iba a seguir pagando la renta y la señora me dijo que la casa iba a ser custodiada y vigilada. Me fui a Alex cerca de cinco meses y volvÃ. Yo siempre he tratado de llevarme bien con los vecinos. Siempre los saludo,
2:10:10 me despido de ellos y entablamos una conversación muy amena. Asà que me llevaba bien con todos. Cuando llegué, me sorprendió no ver, al menos en la cercanÃa, a ningún vecino afuera. Llegué por eso de las siete de la mañana, revisé mi carro y todo estaba en orden. Decidà tomarme aquel dÃa para descansar. HabÃa tenido tres dÃas sin hacer nada ya. Firmar papeles, el transporte, etc. Pero me pasó algo que creo le pasa a muchas personas. Y es que a pesar de que destinamos un dÃa para estar en la casa, no nos sentimos bien. Es decir, yo tenÃa ganas de hacer algo productivo. No querÃa tener ese dÃa de descanso. Entonces me fui con mi taxi, lo saqué...
2:11:01 y me dije a mà mismo que iba a tomar algún par de carreras, antes de que anocheciera, salà Alex, tomé dos carreras, y justamente cuando lleva de vuelta a mi casa, me encontré con una conocida, era una chica del vecindario, la cual yo conocÃa desde hace años, desde que ella era una niña, ya era un adolescente para ese momento, tendrÃa como 15 años, ella simplemente estaba parada ahÃ, y como habÃa empezado a llover, Vi que estaba bajo la lluvia, e incluso ni siquiera se estaba cubriendo de esta. Cada vez estaba lloviendo más fuerte, por lo tanto me la acerqué y le llamé por su nombre. Esta chica inmediatamente alzó la mirada y me vio. Le pregunté,¿ a dónde vas?¿ Te puedo llevar a tu casa?¿ O estás esperando a alguien? Ella me contestó que no. Y que sÃ, que si por favor podÃa llevarla, pero a su casa no.
2:11:57 Ella tenÃa que ir a otro lugar. Yo le dije que se subiera. Y que no importaba si me mojaba los asientos. Al fin y al cabo, como te expliqué. Era una chica que yo conocÃa de años. Y le tenÃa cierto cariño. La habÃa conocido desde niña. Y me llevaba bien con sus padres. Eran unos vecinos que tenÃa a dos casas de distancia. Aquella chica era muy alegre. Según recuerdo yo. Siempre andaba con una sonrisa. Y siempre bromeaba con todos. También conmigo. Pero resulta que aquella tarde... Aquella tarde noche, como que iba triste, no pronunciaba ni una sola palabra, no me hacÃa chistes, solamente iba sentada callada, mirando hacia abajo. Yo le dije de manera muy sutil, pues pensé que tal vez estaba pasando por un mal momento. Disculpa,¿ a dónde quieres que te lleve? Me mencionó que querÃa que la llevara al cementerio, Alex. En ese momento, algo se quebró dentro de mÃ. QuerÃa preguntarle si tal vez su padre o su madre habÃan sufrido algo, o tal vez algún familiar. Pero por el semblante en que veÃa a la chica, la verdad era que no querÃa preguntarle.
2:13:12 Se me iban las ganas. Se veÃa que estaba muy triste. Ella me preguntó que cuánto iba a ser, y yo le dije la tarifa. Aunque para serte sincero, no planeaba cobrarle. Llegamos al cementerio, Alex, sin pronunciar ni una sola palabra. Ella se bajó del taxi y me dijo gracias, que ahorita me traÃa el dinero. Cuando llegué al cementerio, me di cuenta que este estaba abierto y que habÃa muchas personas. Entre estas personas, yo reconocà a varios vecinos y también a los padres de la chica, asà como también otros familiares de aquella familia. Estaba más que claro que algún familiar habÃa perdido la vida. Yo esperé ahÃ, Pero pasaron los minutos, las personas se fueron metiendo y decidà que a lo mejor lo más recomendable era irme porque soy muy empático. Aquel momento no era el apropiado para entrar al cementerio y pedirles dinero. A pesar de haber prestado mis servicios, yo creo que lo dejarÃa pasar para otro dÃa.
2:14:17 Decidà volver a mi casa y aquella noche no pude dormir. No sé por qué, simplemente el sueño se me habÃa ido. Escuché en la madrugada cómo llegaban mis vecinos y más personas ahà en la casa. Cuando amaneció y yo me levanté, que para serte sincero no habÃa dormido nada, me preparé un café, salà de mi casa y vi que en aquella casa, en aquella casa de la chica, habÃan puesto un moño negro. Muchas personas saben lo que significa esto, que un integrante dentro de la familia ha fallecido. Yo me fui acercando, entré a la casa ya que habÃa varias personas allá afuera para dar el pésame y también para saber qué persona de la familia habÃa fallecido. Me quedé helado, Alex, cuando me dijeron que la persona que habÃa fallecido habÃa sido su hija. La misma jovencita que yo habÃa llevado el dÃa de ayer al cementerio era la misma que habÃa fallecido. Afortunadamente esto me lo dijeron antes de que yo contara mi historia. Yo sabÃa muy bien lo que habÃa visto. sabÃa muy bien lo que habÃa experimentado y por respeto a sus padres por respeto a toda la familia me quedé en absoluto silencio no dije nada más que nada para no afligirlos o para tal vez que creyeran que me estaba burlando de ellos o faltarles el respeto quien sabe simplemente me abstuve yo salà de la casa sintiéndome muy mal fui hasta aquel
2:15:49 cementerio dejé pasar tal vez una hora salà de mi taxi y recorrà todo este para buscar la tumba de aquella jovencita era fácil de encontrar era la que tenÃa muchos arreglos muchas flores muchos regalos pues su funeral habÃa sido prácticamente hace algunas pocas horas y pude verla Alex pude ver su foto ahà en la lápida su nombre completo el año de nacida y el año en el que habÃa perdido la vida un dÃa antes de que yo hubiera llegado, me despedà de ella, y caminé fuera del cementerio, cuando me di la media vuelta a Alex, te juro que la vi, estaba ahà sentada encima de su lápida observándome, con la misma vestimenta que yo la habÃa llevado, tal vez era la misma vestimenta con la que la habÃan enterrado, aquella chiquilla solamente se me quedaba observando, tal vez despidiéndose, tal vez agradeciéndome que la habÃa llevado, a su propio funeral, hasta su lugar de descanso en aquel cementerio.
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