Feb. 12, 2024

MARATON DE RELATOS DE FUNERARIAS Y MORGUES / RELATOS DE TERROR / L.C.E.

MARATON DE RELATOS DE FUNERARIAS Y MORGUES / RELATOS DE TERROR / L.C.E.

Una recopilacion de relatos aterradores sucedidos en funerarias y morgues que te haran temblar durante la noche....

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Una recopilacion de relatos aterradores sucedidos en funerarias y morgues que te haran temblar durante la noche....

Poco se habla de las funerarias. En cuestión de lo paranormal, Muchos de nosotros solamente ligamos a lo que viene, siendo la sepultura o la pérdida de un ser querido o la acumulación de ciertas almas a los cementerios, a aquellas necrópolis. Y si bien es un sitio el cual a muchos de nosotros nos produce un cierto repelucentrar debido a las diferentes historias y tétricos relatos que ahí suceden, no podemos dejar atrás el lugar el cual visitan nuestros difuntos antes de llegar al cementerio. Estoy hablando de las funerarias. Qué pasaría si tú trabajarás en una Qué pasaría si vieras que tanto en funerarias como también morgues ocurren estos hechos aterradores e incluso con más energía. Muchos de esos empleados dicen que nos que suceden en un cementerio como la historia de estos dos hermanos. Estos dos hermanos, si bien no trabajaban en una funeraria, prestaban sus servicios en esta iban y dejaban flores a todas esas personas que estaban dando el pésame a aquella persona especial que acabó de partir a una mejor vida. Estos floristas dicen que fue una sorpresa, una sorpresa que no fue muy grata y altamente aterradora saber que la persona que no estaba guiando a repartir cada una de las flores era la persona a la cual estaban velando. Su historia es la siguiente. Mi nombre es Christian González. Esta siguiente experiencia le sucedió a mi hermano. Podría decirse que también me pasó a mí, ya que yo estaba presente cuando todo esto sucedió, pero mi hermana fue el que lo vio todo y nos contó aterrorizado lo que yo y otros compañeros floristas pasamos inadvertidos. Yo trabajo como florista, al igual que mi hermano. Mi familia se desempeña en esto. Hemos llevado arreglos de flores, los hacemos y los transportamos a muchos eventos, bodas quince años, propuestas de matrimonios, bautizos, despedidas y también a funerales. El caso de los funerales es algo curioso, ya que obviamente no puedes llegar tan normal. Por así decirlo a no ser que te contrate la funeraria, pero muchas veces ocurre que te contratan los mismos familiares, las personas que están dolidas. A veces cuando llegamos, llegamos antes de que todos lleguen y hay un familiar ahí esperándonos, el cual nos va diciendo en qué habitación va a estar y en qué sala para poner los diferentes arreglos. Hay otras situaciones en las que llegamos después y están todos los familiares. Esta situación es la más incómoda, ya que tienes que ir con cuidado, tienes que ir en absoluto silencio y tienes que ir caminando entre todos los murmullos, el llanto todas las personas dolidas por la partida de aquel difunto. En aquella ocasión nos había pasado esto. Nos dirigíamos a un funeral y entramos a la funeraria y ya estaban ahí todas las personas. Yo iba en compañía de mi hermano y otros dos chicos, los cuales eran nuestros compañeros para dejar todas las flores. Primero fuimos a la sala y dejamos los arreglos más pequeños, pero también que eran muchos a lo largo de toda esa sala. En los extremos. Cuando llegamos por lo regular ya hay una persona esperándonos, pero hay ocasiones en las cuales no hay. Y es de comprender, pues a lo mejor están velando a su padre, a su abuelo. Una persona no está el pendiente de las flores. Pero, curiosamente, cuando estábamos divagando sobre dónde tendríamos que poner las flores, una persona se nos acercó. Era una persona con un traje muy bien planchado. El laura que transmitía era algo incierta. Sentía como que iba volando una experiencia extraña. No sentía mis pies y mi hermano tampoco. Según dice él, nos movíamos como si estuviéramos en piloto automático siguiendo las instrucciones de aquel extraño caballero. Era un hombre creo que aunaba entre los cincuenta y los sesenta años así que no era una persona vieja el cual nos fue diciendo con precisión en donde iban los arreglos. Fuimos dejándolos y una vez llegando al cuarto, donde tenían el ataúd y donde había no más a conglomeración de personas, sino es que era un cuarto más pequeño. Había algunas personas y pues se veían amontonadas. El hombre. Por último, nos dijo a mi y a mi hermano que dejáramos los dos arreglos más grandes, uno en un extremo del ataúd y otro en el otro extremo. Yo, como estaba acomodando otros arreglos pequeños en la sala. Mi hermano me dijo mira tu bella, acomoda a esos. No te preocupes. Yo voy y pongo estos dos ahí en el ataúd. Al cabo son arreglos grandes, pero no pesados. En ese momento, cuando yo estaba acomodando todo se nos perdió de vista. El otro hombre ya no lo veíamos por ningún lado y, para hacerte sincero, no era algo que me preocupara, pues ya habíamos cumplido con nuestro trabajo. Cuando en eso me toca en el hombro, un caballero y lo reconozco perfectamente, era el mismo hombre que nos había pedido el servicio. Él nos pregunta qué estábamos haciendo, qué se habíamos tenido problemas para acomodar las flores. Yo le dije que no, que un caballero nos había estado dando indicaciones de dónde acomodar las flores. Este hombre estaba dolido, se le podía abrir en su cara. Sus ojos estaban hinchados y me agradeció. Después se fue por aquellas voces que se huían entre la multitud. Entendí que aquel hombre era el hijo de quien estaban velando. Era un caballero joven, posiblemente de algunos veinticuatro o veintitrés años, así que entendí y por qué no estaba al pendiente. Estaban velando a su padre. Cuando en eso yo volteo a ver a la habitación donde estaba ataúd y veo que mi hermano viene a paso veloz. Trata de disimularlo, pero incluso llama la atención de varias personas. Él llega, me toma de la muñeca y me jala. Mi hermano me toma con mucha fuerza. Está temblando y me dice por favor. Vámonos. Vámonos, Vámonos? Me repite una y otra vez Vámonos. Vámonos, Vámonos. Llegamos hasta la camioneta y él fue el primero en entrar, algo que casi no hace. Se subió el asiento del piloto al volante, dispuesto a arrancar e irse rápidamente. Yo en eso lo detengo. Yo le dije espérate, qué estás haciendo. Tenemos que esperar. No nos han llenado la forma, y es que nosotros tenemos que asegurarnos que los mismos arreglos que nos pidieron fueron los que entran. Llegamos a la funeraria, ya que estos arreglos iban a ser transportados por la misma funeraria al cementerio donde iba a ser enterrado el cuerpo. Tenemos que volver en unas horas para contar los arreglos y ser entregados. Mi hermano me dijo yo no voy a volver y una vez que llegamos a la florería, yo y los otros dos compañeros que teníamos estábamos muy confundidos. Le preguntamos joel dinos qué te pasa, por qué te pusiste así de un minuto a otro. Qué fue lo que viste joel mirando el volante repite una y otra vez lo vi hasta que finalmente nos explica aquel hombre el que nos guió por todo el funeral, el que nos estuvo diciendo dónde teníamos que poner las flores a nosotros cuatro. Lo vi estaba dentro del ataúd. Yo fui y coloqué un arreglo en un extremo en el ataúd, en donde se encontraba cerrado. Pero cuando fui con lo que el otro, del otro lado, donde lo tenían abierto, donde las personas pasaban y se despedían ahí lo vi estaba recostado. Era la misma persona a la que le estaban haciendo su funeral. Estaba ahí con la misma ropa, la misma cara. En ese momento se volteó y me dijo Christian que no lo entiendes fuimos guiados por un muerto. He de reconocer que en ese momento un miedo enorme se apoderó de mí al pasar las horas y al saber que teníamos que regresar mi hermano no lo hizo, no quiso hacerlo y no hubiera manera de obligarlo. Volvimos y, por suerte, las personas ya nos encontraban la mayoría ella se encontraba afuera abordando los autos y cuando fuimos y estuvimos recogiendo los arreglos, ninguno de mis compañeros quiso entrar a la habitación donde estaba el ataúd. Ahí se encontraba todavía y con una de las puertas abiertas, yo entré, pero me detuve. No quisiera tomar los arreglos. No quería ver adentro del ataúd. Sabía que mi mirada me iba a engañar. Por eso me contuve hasta que, por suerte, los empleados de la funeraria hicieron acto de presencia, fueron por el ataúd, lo cerraron y se lo llevaron solamente así. Yo entré por aquellos dos arreglos y fuimos y se los entregamos a la funeraria llenamos las formas, las firmas, en los papeles y nos retiramos. De ahí, creo en las palabras de mi hermano y creo que por esto mismo no quise asomarme. No quería cargar con ese trauma de ver aquel cuerpo y saber que minutos antes era el mismo hombre que me estaba guiando por todo la funeraria mi hermano. Después de esto, se le dificultó mucho volver a dar servicio a un velorio quien de nosotros no ha olvidado cosas criptamaníacos, ya es en la escuela, en el trabajo o incluso en otra casa. Por lo regular estamos tan distraídos que no nos percatamos que dejamos tal vez el celular la cartera, las llaves o alguna pertenencia. Claro, si no hay ningún problema, volvemos tiempo después por esto, pero qué pasaría si se te olvidará en un trabajo, si tienes buena relación con el jefe, puedes volver sin ningún problema. Pero qué pasa si es durante la madrugada y si es en uno de estos tétricos lugares, como lo veo, es una funeraria. Te atreverías a volver a una funeraria que está completamente sola tú solo o sola por la madrugada. Te animarías a entrar a una funeraria en completa oscuridad. Bueno, el chivo que nos cuenta esta historia dice que no le vio nada de malo, Dice que incluso él lo tomaba como algo cotidiano, hasta que claro vio que las almas de aquellos muertos no se van del todo. A veces algunas almas se quedan en estos lugares y durante la noche, cuando no hay nada de ruido ni ni una sola persona, caminan por estos pasillos observando y siendo curiosos de las personas que entren. Su historia es la siguiente. Mi nombre es Luis Adolfo. Las siguiente experiencia sucedió hace tres años cuando yo estaba trabajando para una funeraria. Yo me desempeñaba como un empleado general. Hacía de todo prácticamente limpieza acomodo, checar que todas las puertas funcionen, dar orientación a las personas que venían en sí en sí. Conocía toda la funeraria. Mi salida siempre era a las cinco de la tarde de lunes a viernes. De ahí en fuera. Yo no sabía lo que sucedía en la funeraria y no era mi problema, aunque una noche tuve la mala suerte de tener que volver allí y completamente solo sucedió un día martes para que hagan de cuenta por esa zona hay algunas familias que son muy ruidosas cada fin de semana tienen música. La calle es muy concurrido a partir del día jueves al domingo, por lo que aquel día martes en la noche no hay nadie. La calle está deshabitada por completo y aquella noche tuve que volver passe. Resulta que yo también, aparte de trabajar, estaba estudiando la carrera de administración y tenía tarea que entregar y había olvidado la memoria USB en la funeraria, ya que, por lo regular, si no me alcanzaba el tiempo, también ahí hacía mis tareas y se me había olvidado en el escritorio. Yo llamé a mi jefe, ya que él tenía que estar enterado de que iba a volver y, sobre todo, para que me contactara con norma. Yo tenía llaves de la funeraria. No tenía problemas para entrar, como quien dice, pero el problema es que la funeraria tenía un sistema de seguridad que se activa, sí o sí, cuando tú entras y quien está a cargo de ese sistema de seguridad es una persona dentro de la funeraria. Norma tiene acceso a las cámaras que graban en vivo más no se almacenan y mediante estas cámaras ella puede ver desde su tablet quien activa la alarma, ya que le salta ahí un mensaje y es una alarma muy ruidosa. Obviamente, si yo entraba y la activaba en cuestión de minutos y vamos a tener allá la policía a la seguridad privada y no quería que pasara eso, por lo que, después de hablar con mi jefe, Norma me contactó y nos pusimos de acuerdo. Ella me iba a observar por las cámaras cuando yo llegara y al momento de abrir la puerta, ella iba a desactivar la alarma con su tablet para que de esa manera yo no tuviera este problema. Llegué a la funeraria, saqué una linterna, porque para esto también la funeraria en la parte de enfrente, casi totalmente en el primer piso no cuenta con electricidad durante la noche, ya que bajan la pastilla, por qué hay conectores, qué hay en el estacionamiento. Esto para cualquier cosa. Y pues algunas personas, algunos vecinos, iban y se robaban la energía, por lo que tuvieron que hacer costumbre de bajar la pastilla todas las noches cuando no había velorio, por lo que ahora a mí me tocaba entrar con lámpara y estarme iluminando con esta hasta encontrar mi memoria. Sucedió, lo que tenía que pasar. Abrí la puerta, miré a la Cámara y luego pasé a la funeraria. Por suerte, norma me estaba observando ya había desactivado la alarma, pero eso sí me lo dijo bien claro y como un favor más que nada, pues ya era la una y media de la mañana y Norman ya era una señora grande. Me dijo por favor, estoy en la cama. Te voy a estar viendo, pero a lo mejor me quedo dormida. Estoy muy cansada. Cuando ya te vayas me llamas por teléfono para que de esa manera yo me despierte y pueda activar de nueva cuenta la alarma. Yo le dije que sí, que no se preocupara. Yo solamente ocupaba que me quitara la alarma y una vez yo saliendo, yo le marcaba. En fin fui a mi escritorio y allí estuve un tiempo buscando aquella CB que, por alguna razón, se encontraba muy bien escondida. Pero en eso yo escucho que hay pasos que vienen de un extremo del pasillo y luego de otro pasos como de chanclas y que corren de un lado y del otro yo salí y y seguí este sonido. Como les digo, el primer piso está por completo sin energía, por lo que yo solamente podía ver lo que mi lámpara lo usaba y fue en ese momento que escucho pisadas, pero esta vez de manera más fuerte, como que zapateando en el segundo piso. Yo para este entonces lo que estaba pensando es que, a lo mejor, alguien se había quedado. No pensaba otra cosa. Una vez encontrando mi usb me dirigí al segundo piso, ya que tenía curiosidad, ninguna luz estaba encendida. Yo sé que para este momento tal vez muchos se hubieran actuado diferente, pero en ese momento yo no tenía miedo. Yo estaba confundido. El miedo el terror vino tan solo minutos después cuando subí las escaleras y encendí un apagador que precisamente ilumina casi todo el pasillo central del segundo piso, excepto el de las habitaciones y el de las oficinas, y no vi a nadie. Caminé por aquel largo pasillo y en ese momento escucho más pisadas, pero que vienen atrás de mí. Como persiguiéndome, yo volteo rápidamente, pero no veo a nadie. Sigo caminando y en este momento ya algo me decía que me fuera. Cuando en eso escucho de nuevo pisadas que vienen del otro extremo y otra vez directo a encontrarme de nueva cuenta, volteo y no hay nadie. Pero la gota que derramó el vaso fue que en mi oído como si alguien me estuviera susurrando a centímetros de mi oreja, dicen mi nombre Luis Luis, en este momento yo salgo disparado, corro apago la luz y como puedo sin tropezarme trato de correr lo más estable posible, ya que aquellos pisos son pulidos, son trapeados y saben muy bien que eso no ocurre en esa clase de pisos. Lo más seguro es que se caiga. Por suerte, esto no sucedió. Caminando rápido y estabilizándome, llegué hasta la puerta, la abrí y la cerré de golpe. Después le metí la llave, fui hasta mi moto y me subí en ella y la arranqué estaba temblando. Tal vez no me fui en ese momento porque dentro de mí yo sabía lo alterado que estaba. Tenía que controlarme. Si no lo hacía, probablemente iba a derrapar o iba a chocar tan solo metros después y cuando estaba a un lado de la funeraria, cuando estaba pensando qué era lo que había sucedido, recibí una llamada de norma. Yo le contesto y empezó diciéndome ya lo sabía, Luis, ya lo sabía. Eres bien distraído. Viste cómo no me llamaste solamente cerraste la puerta y te fuiste yo todavía aterrado. Le digo disculpa menor mal es que tenía prisa ando corto de tiempo y se me pasó llamarte. Sí, ya lo sé. Después comenzamos a platicar y para hacerte sincero alex no recuerdo de qué fue la plática. Estábamos hablando del trabajo, pero yo estaba divagando, pensando en esto que me había pasado hasta que un comentario de norma me hace caer nuevamente. Dentro de aquella conversación me dijo tu sobrino, del que siempre hablas en el trabajo, lo llevaste qué andas haciendo con él tan tarde. Yo en ese momento le digo no. Mi sobrino está con su madre. Yo no estoy con él mañana va a la escuela. Temprano hay un momento de silencio en la llamada y después norma me dice y entonces aquel niño con el que entraste a la funeraria quién es yo le digo norma. Yo no entré con nadie, solamente entre yo. En ese momento, norma se pone seria y me empieza a explicar lo siguiente. Mira, Luis, tú entraste a la funeraria y solamente ve a tu lámpara yo me quedé observándote mientras tú recorrías toda esta más que nada para que no se te pasara lo de la alarma. Luego vi que te subiste al segundo piso y atrás de ti iba un niño, tal vez de algunos, nueve u ocho años siguiéndote iba atrás de ti pegado a solo centímetros. Yo lo vi por la Cámara. Te estuve observando en todo momento luego vi que corriste y apagaste todo y te saliste rápido. Pero este niño siempre te acompañó al menos lo que yo pude ver en el segundo piso, ya que cuando bajaste al primero, donde no hay electricidad, no pude ver con claridad. En ese momento yo quedé frío y le volví a repetir a norma normita. Yo no vine con ningún niño. Precisamente por eso salí rápido del edificio, porque empecé a escuchar pisadas y una voz de niño que me susurraba el oído. Después de esta experiencia, yo no volví a la funeraria cuando era de noche, y hubo algunas veces en las que se me quedaron cuadernos, en las que se me quedó incluso la cartera, pero yo no volví. Tal vez en las funerarias ocurren este tipo de cosas. En aquella funeraria donde yo estaba velan a muchos cuerpos todas las semanas, al menos dos o tres, por lo cual esta teoría que yo tengo suena más que factible. Las morgas son lugares tétricos. Se bien, la funeraria ya es un lugar de por sí muy aterrador, porque en este sitio se les da, por así decirlo, el último dios, al menos de cara al cuerpo o al cadáver en cuestión, ya que en el cementerio solamente se limitan a entrar cerrarlo. Pero la morgue es el lugar al que primero visitan todos los cuerpos, ya sea para hacer la autopsia, ya sea para revisarlos y para checar médicamente que no están enterrando a una persona que aún se encuentra con vida. Este tipo de lugares alberga cuerpos muy pero muy recientes, muy frescos. Es un lugar también el cual puede ser muy buen escondite para aquellas personas que no quieren ser encontradas. Lo que sigue es una historia triste, pero también aterradora y sucede en la morgue de una universidad especializada en la medicina, así como doctores también para forenses. Lo triste de este caso es que en esta morgue una alma pedía gritos ser encontrada para su buena suerte. El vigilante que nos cuenta esta historia pude escuchar aquellos lamentos, pero no sabía que estaba ayudando a algo que ya no se encontraba con vida. Su historia es la siguiente hola alex Mi nombre es Rogelio Valo. Yo soy guardia de seguridad. Llevo desempeñándome en esto ya varios años y a pesar de que soy originario de México, ahora me encuentro trabajando en Estados Unidos. Ya llevo años acá, así que prácticamente sé hablar inglés fluido y esto me ha abierto las puertas tanto, así que ahora trabajo como guardia de seguridad en una universidad y también en el área específica de criminología y forense. Yo soy guardia aquí, pero más allá de desempeñar las típicas tareas que haría un guardia de seguridad, también tengo que checar ciertos documentos, checar ciertas entradas y también los cuerpos que son traídos a esta área en la universidad. Llevo años aquí y desde que entré me acato a las órdenes y a las reglas que me dicen mis superiores, sobre todo ciertas recomendaciones que me dan y todo lo que me dicen lo hago al pie de la letra, por lo que cuando me dijeron que en el torno de noche que a veces me toca dos veces cada dos meses me dijeron que los rondines se hacen por tal pasillo hasta llegar a tal lugar. Curiosamente, en los rondines nocturnos jamás se pasa por enfrente del cuarto frío. El cuarto frío es un lugar donde se almacenan los cuerpos. En algunos días se encuentra totalmente vacío y en algunos otros se encuentran hasta el tope de llenos. Sin embargo, a pesar de que no haya ningún cuerpo dentro del cuarto, se tienen que mantener fríos, sobre todo por la llegada de los demás cuerpos. Yo recuerdo muy bien, pues soy el que checa los accesos que en aquel momento no había cadáveres en el cuarto frío. Ellos iban a llegar en un pedido dentro de dos semanas un guardia nuevo que acababa de entrar con nosotros se le dio la instrucción de dar los rondines. Este chico era alguien joven, tenía apenas veintiuno años. Era su primer empleo formal, por lo que al estar en una universidad y querer explorar más, él dice que se fue al pasillo donde se encontraba este cuarto frío. Si bien no estaban los rondines, era parte de lo que nosotros teníamos que cuidar. Así que él no le vio nada de malo y, para ser sincero o alex yo tampoco le veía nada de malo, simplemente que mis superiores me dijeron que no era necesario pasar por ahí y yo no pasaba. Este chico explica que cuando iba pasando con su linterna, ya que durante la noche se apaga en la mayoría de las luces, solamente se dejan lo suficientes para caminar propiamente por los pasillos. Cuando él se encontraba pasando por enfrente del cuarto frío, y es que una voz lo frenó venía precisamente de aquella puerta. Esta puerta, si bien es grande y gruesa y pesada, hay un vidrio, un escotille en la que uno puede ver hacia adentro. El Guardia novato se acercó a la escotilla y como por dentro del cuarto frío, obviamente no se está usando. Se encuentra todo oscuro, no logra ver nada hacia adentro y obviamente, él tampoco cuenta con llaves. Es primerizo. Todavía no le dan llaves. Se percata de que hay alguien encerrado allí y que este alguien le está pidiendo ayuda. La persona que se encontraba dentro le dice lo siguiente. Ábreme, por favor. Ábreme, por favor, hace mucho frío, por favor. Ábreme, déjame irme el chico en cuestión de segundos emprende carrera no sin antes decirle a esta mujer que, después de hablar con ella captó que era la voz de una mujer joven, le dice cálmese enseguida, vuelvo con las llaves y corrió hasta donde yo estaba. Me explicó lo sucedido y para hacerle sincero a esto no se me hizo raro. Había unas cuantas veces en las que los universitarios, por andar distraídos por simplemente descuidos, se habían quedado encerrados en algunas áreas ya pasadas de las diez de la noche. Algunos de estos chicos trabajan y también estudian por lo que están cansados y muchos se quedan dormidos, ya sea en la biblioteca, en los estudios, y el lego y anda tocando puertas o llamando por teléfono para que nosotros vayamos y les abramos la puerta. Lo que sí, pensí es que esta chica era sumamente afortunada, ya que nosotros no pasábamos por ese pasillo. Obviamente, si comenzaba a golpearse y comenzaba a gritar la, íbamos a alcanzar, a escuchar, pero ella no hacía esto. Llegamos hasta la puerta, abrimos el cuarto frío, prendimos la luz, pero no había nadie. El cuarto estaba completamente vacío. Buscamos por todos los alrededores, pero no había mucho por donde buscar, por lo que comenzamos a abrir los almacenes, donde encierran los cuerpos. Yo sabía que no había ningún cuerpo, al menos yo estaba seguro de eso lo que yo pensaba en aquel momento. Bueno, si esto es una especie de broma que a los universitarios creeme se les da por hacer bromas de mal gusto. A lo mejor, esta chica está encerrada en estos contenedores, así que vamos a descubrirla. Yo y mi compañero ya enojados, empezamos a abrir uno por uno hasta que la encontramos. Esta chica no estaba viva. Era un cuerpo sin vestimenta, frío, totalmente rígido, helado, Sus ojos estaban abiertos y estaban completamente blancos. Sus labios estaban morados, incluso no tenían ni siquiera una bata, No portaba con ropa y estaba fría para hacer una broma. Esto era demasiado. Las temperaturas que manejan ahí son de bajo cero para mantener al cuerpo lo más intacto posible por el mayor tiempo que se pueda. Cerramos de nueva cuenta aquel almacén y salimos de inmediato del cuerpo frío. Por lo que restó de la noche, no volvimos a hacer ningún rondín. Era más que claro lo que había pasado la chica no pudo habrsedo. La única salida de aquel cuarto era por donde nosotros habíamos caminado. Y también la única salida era aquella puerta. Y les voy a contar otra cosa. Esa misma mañana, cuando llegó el profesor que está a cargo de todo eso, él me había dicho que estaba esperando un cargamento, a lo que yo le respondí, pero profe usted ya tiene un cuerpo. Ahí va a ocupar más. Él se extrañó y me dijo pero no. Yo no tengo ningún cuerpo al cuarto frío está completamente vacío. Yo le dije no. Profesor, ahí se encuentra el cuerpo de una chica y le mencioné el número del contenedor. A él se le hizo extraño y me dijo que lo acompañara para verlo. Fuimos de inmediato y abrimos el contenedor. El cuerpo. Ahí se encontraba. Pero lo que yo no revisé y obviamente yo no soy profesional de eso, pero este profesor sí, él la revisó y el miedo en sus ojos brotó de inmediato. Él me miró y me dijo muy lentamente. Mira, mantene discreción y llama a la policía. Ve también por el director y tráeme a la profesora de enfermería. Yo hice lo que me dijo. Tal parecía ser que esa chica no debía de estar ahí. Resultó que aquella muchacha era una alumna de esta universidad y que había faltado a clases durante dos semanas aproximadamente. No se sabía nada de ella y, como era foránea, sus padres no se encontraban en ese estado. No había mucho revuelo por su desaparición. Los papás creyeron que andaba con los amigos y los amigos creyeron que de seguro había salido con su familia en algo de urgencia. Según los rumores y lo que se dice oficialmente, no se encontraron señales de forcejeo no se encontraron señales de que hubiera sido herida por algo, ya sea un arma blanca o un arma de fuego. Ella simplemente apareció una noche dentro de aquella morgue. Lo que creen es que ella se metió a sí misma en ese sitio para acabar con su propia vida. Después de esto, y creo que hasta la fecha, ya que a mí me cambiaron de lugar, se nos dio la instrucción de pasar siempre al cuarto frío y revisar todos los almacenes. Se nos dio una cantidad y la ubicación de cada cuerpo. Por si llegáramos a ver uno de más, alertáramos de inmediato para que esta triste situación no se volviera a repetir esta primera historia cripta maníacos viene de parte de una empleada, o más bien ella no es quien nos la envi sino su hermano. Esta experiencia le pasó hace algunos años y fue básicamente el último día que trabajó en aquella funeraria. Esta joven trabajaba en uno de los aspectos que era preparar al difunto para presentárselo de nuevo a sus familiares. Esto incluía maquillarlos, vestirlos, prepararlos y, a pesar de que llevaba poco tiempo trabajando ahí, procuraba tener su mente dispersada en otros temas. Estás trabajando con cadáveres. No puedes permitirte pensar en cosas que te den miedo. Tienes que tener los nervios de acero. Pero, para su desgracia, esto no le bastó, ya que una noche algo la visitaría hasta su lugar de trabajo en plena oscuridad. La luz en la funeraria se había ido y ella no sabía que había algo con ella caminando en aquellos pasillos, algo que no debía estar vivo. Su historia es la siguiente hola. Mi nombre es Santiago, y la experiencia que les quiero contar a continuación le sucedió a mi hermana. Eso sí, saludos a toda la comunidad. Antes que todo, mi hermana, durante un tiempo, hace ya unos años atrás, trabajó en una funeraria. Ella es enfermera y digamos que está acostumbrada a ver el cuerpo humano. Pero a pesar de esto, no le gustaba estar en este procedimiento como de embalsamador de cuerpos, que también era una parte que tenía la funeraria. Esta funeraria pertenecía a una familia y esta familia, más concretamente, era amigo de mi padre. Por ende, le ofrecieron este templo a mi hermana en lo que ella conseguía algo de su rama, algo de enfermería. Mi hermana simplemente se limitaba a preparar a los difuntos para el funeral. Los maquillaba, los vestía y los ponían forma para que, pues se vieran bien el tono de su piel, no se viera algo opaco, algo pálido para toda su familia. Ella cuenta que en aquella ocasión estaban preparando a dos cuerpos, dos personas que tenían funeral ese mismo día. Eran horas de la madrugada y el funeral iba a empezar tan pronto comenzar a la mañana. Una de estas personas era una viejita, ya una anciana, y otra de estas, muy por el contrario, era una niña, una niña que ya sume tendría algunos ocho o nueve años cuando dejó este mundo. Se hacía bastante evidente el contraste. Ella, sin embargo, estaba preparando a la anciana en una habitación y la esposa del dueño de la funeraria estaba preparando a la niña en otra habitación diferente. En esta madrugada, ellas no se encontraban solas. La esposa del dueño había llegado con su hija. La niña andaba jugando por recepción y de vez en cuando subía, pero claro tenía estrictamente prohibido entrar a los cuartos, sobre todo porque se tenía que llevar una higiene bastante responsable y también un poco de sentido común. O sea, no puedes dejar que una niña entre y ve un cadáver Prácticamente. Sin embargo, a veces la niña se encontraba corriendo por los pasillos de la funeraria porque, por lo que no era algo sorprendente verla por esos lugares. En cierto momento, mi hermana se encontraba preparando el cuerpo de esta viejita. Tenía un poco de polvo blanco que le estaba poniendo en ciertas partes del cuerpo como las muñecas, el cuello que es donde empieza a haberse morado, empieza a verse la piel un poco más acabada sin querer se manchó de este polvo a ambas manos. Estaba toda espolvoreada de ambas manos y antes de que pudiera limpiarse se fue la luz. Se fue la luz absolutamente en toda la funeraria. Esto no era algo extraño para que no piensen que mi hermana se asustó o pensó que era algo paranormal para nada. Esto le sucedió la funeraria cada vez que se sobresaturaba de energía. Como les expliqué anteriormente, esta no era una cadena de funerarias. Era una funeraria de una familia. Por ende, todavía no tenían muy bien bien acondicionado el sistema eléctrico. Esta pastilla, que se encontraba precisamente en el segundo piso donde mi hermana se encontraba, a veces se botaba hacia arriba y se iba toda la electricidad. Pero tenía un motivo si la funeraria estaba ocupando todos los climas que precisamente en ese tiempo era verano, se estaban utilizando todos los climas al máximo, aparte de ciertos aparatos electrónicos que también se usan dentro de la misma funeraria, la pastilla se bota como un método de precaución para que no haya un corto circuito. Lo único que se tenía que hacer en una de esas ocasiones era ir de nuevo hacia la pastilla, subirla de nuevo y apagar unos cuantos climas que, por lo regular, algunos no se utilizaban, pero los mantenían para que hubiera un ambiente agradable en todo el edificio. Mi hermana se levantó, intentó buscar su celular, pero no, no, no s tuvo éxito. Por más que se estiraba, empezaba a toquetear todas las mesas. No lograba encontrar su celular. Y fue en ese punto en que una voz llamó su atención. Era la voz de una niña. Ella pensó en un principio, usando la lógica en ese momento que se trataba de la hija de esta señora. Obviamente, como les explica anteriormente, esta niña acostumbraba a ir a estos pasillos, Así que era de lo más normal pensar Esto. Recuerda muy bien lo que le dijo esta voz. Esta niña le dijo a mi hermana está muy oscuro. Puedes encender la luz. Por favor, mi hermana le dijo claro que sí. Solamente tengo que ir a la pastilla por favor, quédate aquí y no te muevas. Ella dice que la niña no quería hacerle caso porque, según en sus palabras, tenía miedo. Mi hermana trató de tocarla un poco con su sus palmas, ya que no se podía ver nada en el pasillo y en eso tocó una mano. Ella creyó que era la mano de la niña porque se sentía pequeña. Pero el momento de tocarla, ella dice que siente frío. La mano estaba totalmente helada y también algo dura, algo podríamos decirlo como que sus huesos se notaban se sentían más de lo normal. Ella atribuye esto que a lo mejor, la niña estaba jugando en uno de los paneles de ventilación, estos paneles que escupen el aire frío. Obviamente, si estás mucho tiempo frente a ellos, obviamente tu piel se empieza a sentir fría empiezas a estar frío completamente y esta niña a veces la había visto en esos paneles, más concretamente cuando llegaba de la escuela o llegaba de un clima muy caluroso y se ponía en frente de estos paneles. Tomó la mano de la niña. Se le hizo extraño, pero recordó esto y empezó a caminar con ella por todo el pasillo. Durante esta caminata hacia el panel de las pastillas, mi hermana recuerda que le intentaba hacer plática a la niña, pero esta niña no contestaba ella. Simplemente guardaba silencio. Mientras seguían caminando a cierta distancia, mi hermana le dijo que esperara. Ella ya sabía cómo subir la pastilla, claro, pero tenía un cierto miedo, no de la niña, sino que podía haber un error, Podía haber un cable ahí algo de electricidad claro y podría sufrir un toque ella tenía en cuenta esto, pero si iba agarrada de la mano de la niña, posiblemente ella también hubiera recibido esta descarga eléctrica, así que prefirió ir con precaución hacia esto. Le dijo a la niña que se quedara ahí parada mientras ella iba y encendía el panel. Este panel era muy fácilmente reconocible, incluso en la oscuridad, ya que tenía tres focos rojos que se encendían una vez que la luz se iba, así que no era muy difícil encontrar la palanca, aunque también, como mi hermana pensaba, podía haber un margen de error y no quería cometer una equivocación. Cuando mi hermana sube la pastilla y otra vez vuelve toda la electricidad en el edificio, da la media vuelta y busca con la vista a la niña, pero ahora ella ya no se encuentra está sola en el pasillo. Se le hace muy extraño. Empieza a buscar a la niña, le empieza a llamar por su nombre, pero no recibe respuesta. Ella empieza a bajar el primer piso y justamente cuando va bajando bek en el ob entrando, va caminando la esposa del dueño junto a su hija, a mi hermana. Esto se le hace sumamente raro. No lo puede comprender en un principio, porque se suponía que había tocado a esa niña hace apenas minutos. Esa niña se encontraba en el pasillo. No había forma de que hubiera bajado tan rápido y que estuviera fuera y que todavía estuviera entrando con su madre. Ella las ve y le pregunta a la niña, pero que no estabas arriba la niña se le queda mirando y le dice que no, que ella estaba con su madre afuera y su madre le dice que si que habían salido a comprar algo a la tienda, que habían visto que el edificio no tenía luz y que se habían devuelto inmediatamente para subir la pastilla, pero que cuando ya estaban muy cerca las luces se encendieron mi mi mi herman mana les dice que ella había encendido la pastilla y a partir de aquí, mi hermana decide ya no contarles nada. Se guarda ciertas cosas que le habían pasado para sí misma. Ella trata de encontrar alguna explicación a esto, pero por más que lo piensa, no encuentra ninguna. Hasta que después de unos minutos, cuando se encontraba de nueva cuenta preparando a la viejita, la llama a esta mujer le dice que venga un poco, que le ayude con la niña. Obviamente, la tienen que cargar, la, tienen que voltear para ponerle mejor el vestido, para ponerle también ciertos arreglos que tenía unos chonguitos, unos moños. Mi hermana va hacia aquella habitación y ve el cuerpo de la niña reposado en aquella mesa de aluminio. La ve claramente y esta señora le hace mención de algo, de algo que la deja con un escalofrío recurriendo todo su cuerpo y es que le pregunta oye tú te metiste ahorita aquí a la habitación. Mi hermana le responde que no, que no, que ella simplemente caminó por el pasillo y encendió la pastilla. Eso fue todo. La señora le responde ok, es que se me hace extraño algo. Mi hermana le vuelve a preguntar. Pero qué sucedió. La señora le dice que encontró la niña una vez que llegó de vuelta de la tienda en una extraña posición a ver ella dice no la encontré sentada ni nada por el estilo, pero no estaba como yo la había dejado. Se había movido algunos centímetros y sus pies y manos estaban en diferente posición a lo que yo los había dejado. Esta señora tomó una de las manos y dice mira esta mano. Yo la había dejado hacia abajo porque se les estaba pintando Y ahora están hacia arriba y tienen polvo y yo no estoy usando polvo. Ahorita, es más ni siquiera lo traigo, Y cuando mi hermana ve el polvo y voltea y ve sus manos, es más que evidente. Era el mismo polvo que ella tenía en sus manos la que esta niña traía en una de ellas, como si ellas dos se hubieran tomado de la mano. Hace apenas unos minutos recuerda que terminó el turno más a la fuerza que de otra cosa, ya no se presentó a trabajar al día siguiente. Renunció formalmente después de dos días. El motivo verdadero jamás se los quiso decir a los dueños, pero está más que segura que esa noche tocó la mano de un cadáver. Esa fue mi historia. Gracias por escucharla. Saludos a la cripta embrujada. Mucho se dice de los veladores en este mismo canal Hemos compartido varias experiencias de estos en bodegas, en hospitales, en diferentes lugares, incluso cementerios. Pero qué les diría sobre las experiencias que un velador ha vivido en una funeraria. Tal es la experiencia de este señor. Había trabajado en esta funeraria tiempo atrás y nunca le había pasado nada a no ser hasta ese día, hasta esa noche, más bien que le tocó ser guardia, pero no en su lugar de siempre sino dentro de la funeraria. Creyó que pasaría aquella noche solo como todas las noches anteriores. Lo que no sabía es que cuando cae la madrugada, algunos cuerpos caminan por los pasillos te Es difícil de creer. Él tampoco lo creía hasta que lo vivió. Su historia es la siguiente hola. Buenas noches. Mi nombre es Narciso Colón y les quiero compartir una experiencia que me sucedió mientras trabajaba de velador. Mi experiencia comienza así. Yo trabajaba para una empresa de seguridad privada. Como sabrán, a estas empresas se les contrata en diferentes lugares, ya sea comercios, plazas, comerciales, incluso casas como mansiones, personas muy influyentes. Yo estaba trabajando en esa empresa cerca de ya unos tres a cuatro años. Y durante ese tiempo había prestado mis servicios de vigilancia durante el turno nocturno a una funeraria. Iba ahí. Llegaba a las siete de la tarde y mi turno terminaba a las siete de la mañana. A pesar de que prestaba mi servicio en la funeraria, mi lugar de trabajo no era dentro de esta. Yo tenía que vigilar todo afuera de la funeraria y controlar los accesos tanto de las personas que entraban como también de las personas que salían. Estuve trabajando un largo tiempo en ese lugar y hasta ese momento no me había pasado nada nada paranormal como lo que me pasó aquella noche. Hubo un día en que se me avisó que requerían que ahora vigilara dentro de la funeraria. Esto solamente era cosa de una noche, o esporádicamente algunas noches. Resulta que el velador. El velador que era fijo de la funeraria, el que había contratado la funeraria iba a estar ausente unos ciertos días. Por ende, antes de presentarme a la noche siguiente para desempeñar mi turno, me vi con este velador y hablamos unas ciertas cosas que tenía que tener en cuenta a la hora de vigilar la funeraria. Una de estas era que simplemente me limitara a vigilar la parte de enfrente, o sea, el ob donde entraban los cuartos de administración. El primer piso de grandes rasgos, a excepción de alguna los almacenes, pero que no subiera al segundo piso. Estaba prohibido pasar ahí. Me dijo que todas las noches había un grupo de personas que se quedaban. Por ende, que si escuchaba pisadas voces que venían de arriba, pues qué eran ellos que no me sorprendiera para nada. Yo le pregunté, pero tienes alguna tarjeta de acceso, algún cuaderno donde vayas anotando los nombres de quienes se quedan en las noches y quiénes se van en las mañanas. Él me dijo que no y que no le prestara atención a esos detalles, simplemente que me quedara y vigilara esas partes de la funeraria, que no me subiera al segundo piso. A mí se me hace extraño esto porque yo afuera si tenía un cuaderno, una bitácora, el cual marcaba los accesos del personal y, según a mi experiencia, según a lo que yo había notado, día con día, noche con noche, personas dentro de la funeraria jamás se quedaban. Estró algo extraño y nuevo para mí, pero bueno, si él era el velador a lo mejor, había personas que se quedaban y salían hasta después de las diez de la mañana, cuando ya no me encontraba ahí, cabía la posibilidad. Si él me dice que sucede esto, entonces lo tomaré en cuenta. En fin, llegué aquella noche, me presenté a las siete de la tarde y me desempeñé como siempre le abría las puertas. Controlaba el acceso de las personas que se iban de la funeraria. Cuando de pronto esta quedó vacía, recuerdo que eran los mismos nombres que se iban, las mismas personas que iban y venían todos los días. Eran las mismas personas que yo veía fuera. Llegó a tal momento, a una cierta hora por ahí de las diez de la noche, en que yo sabía que ya no había nadie. Pensé que tal vez en aquella ocasión no se habían quedado personas. Estaba silencio por completo. La funeraria no había ninguna voz, ningunos pasos, absolutamente nada. Se quedó totalmente callado el edificio, un edificio de dos pisos. Yo procedí a seguir con mi turno, calenté mi comida, vi algo en el celular, vigilé las partes que este velador me dijo que vigilara y después fui y me senté nuevamente en el escritorio, en el ovio, Algo que nunca me había pasado me pasó aquella noche y es que, inevitablemente y sin querer me quedé dormido, tal vez era porque tenía el clima prendido, estaba sentado, estaba todo callado y pues, al tener todas esas facilidades, inevitablemente me cayó sueño. Lo que me despertó en aquella ocasión no fue ni siquiera ni una llamada. Fueron los pasos, las voces, el llanto de alguien que estaba llorando. Obviamente, me desperté. Pensé que esto sería alguna clase de pesadilla, alguna clase de terror nocturno, pero para nada, todos esos ruidos provenían desde adentro de la funeraria, más concretamente de la parte de arriba. Escuchaba múltiples pisadas, pero no de una ni dos personas, sino de varias. Yo aseguraría que serían como unas siete nueve personas las que estuvieran arriba de mí, o sea, en el techo en el segundo piso, caminaban de un lado hacia otro. Escuchaba voces y no alcanzaba a divisar qué era lo que decía, pero las escuchaba, sobre todo también llanto alguien estaba llorando. A veces escuchaba el llanto de un hombre y otras veces el llanto de una mujer y a veces también el llanto de ambos. Uniéndose esto se me hacía muy extraño. Muchas veces tuve la tentación de subir, pero decidí acatarme a las instrucciones que me habían dejado y creo que eso fue lo mejor que pude hacer en aquella ocasión. Estos ruidos extraños duraron toda la noche y por eso de las cinco de la mañana cesaron por completo. Ya no escuché nada tan súbitamente como habían comenzado, se habían aplacado. Ahora había silencio, un silencio sepulcral como si nada de lo que hubiera escuchado hubiera pasado en aquella mañana. Yo recuerdo que el primero en llegar era el gerente. Llegaba por eso de las seis y media seis cuarenta de la mañana, antes que todos los empleados lo saludé. Le di los buenos días. Me preguntó que cómo había estado el turno, ya qué sabía sobre el movimiento que se había hecho, y yo le pregunté simplemente, o sea como curiosidad, que si no llevaba un registro, qué, si no le incomodaba o que me pudiera decir cuáles eran las personas que trabajaban en el torno nocturno, ya que para tener en cuenta por si acaso sucedía algo, tan sólo que me diera los nombres, que me diera al menos sus rostros, que me diera la posibilidad de verlos, de ver sus rostros, sobre todo para seguridad dentro del mismo edificio. En ese momento, cuando yo le estaba explicando todo esto, se me quedó mirando, pero muy extrañado. Él me dijo pero muchacho. A veces sí trabajan durante las noches, pero son muy contadas las veces en lo que va del año, creo que solamente ha trabajado de noche algunas tres o cuatro veces y son las mismas personas que ves en el día. Yo no tengo turno de noche. Yo le dije sí, en esta ocasión trabajaron de noche. Yo los escuché. Estaban aquí arriba. Me puso de nuevo la cara de extrañado y me dijo de nueva cuenta. Hoy no trabajo nadie y como te digo, trabajamos de noche algunas muy contadas, veces cuando el trabajo es mucho, pero trabajamos en nuestra área, o sea, en el área de vestimenta de los fallecidos, preparar a los cadáveres. Pero eso, si bien se lleva a cabo en el segundo piso, se lleva a cabo hasta el otro extremo del edificio, no se lleva a cabo aquí arriba. Yo tenía en cuenta esto. Sabía que preparaban a los difuntos en unos ciertos cuartos que tenían especiales, pero a decir verdad, en ese momento yo no sabía qué tipo de cuarto o qué habitación se situaban arriba de donde yo estaba, de donde provenían las pisadas, de donde provenían las voces. Antes de que se fuera yo le pregunté oiga y qué es lo que está arriba de aquí que hay en el segundo piso aquí arriba de mí. Él me dijo que esa habitación se compartía con la morgue de la localidad. La morgue no estaba muy lejos el amor, que simplemente se situaba a unos cuantos metros enfrente de la funeraria. Esta morgue, que era también del hospital que estaba cerca, se situaba simplemente a unos cuantos metros enfrente de la funeraria. Y esta misma morgue. A veces le pedía apoyo a la funeraria para pasar unos ciertos cuerpos y a pilarlos allí hasta que un miembro de la familia saliera a reconocerlo. O por otros temas. El caso es que había cerca de unos veinte cuerpos sin vida, apilados, cada uno en su mesa, que estaban reposando en una habitación grande, y esa habitación era la misma que se encontraba arriba de mí en ese momento. También se tiene que decir que en esa habitación solamente se guardaban los cuerpos. En esa habitación no se trabajaba, tan sólo iban ahí, sacaban el cuerpo y se lo llevaban. No entraban ni siquiera un maximo de dos personas a la vez. En aquel cuarto a la noche siguiente, cuando pude ver el velador de nueva cuenta, le dije todo lo que me había pasado y le dije también sobre la plática que había tenido con el gerente. Él simplemente se sonrió y me dijo es que si te decía la verdad tenía de dos opciones. O me decías loco o me decías que estaba demente por creer en fantasmas o a lo mejor no hubieras querido venir. Pero sí, no hay un turno de noche. Los que caminan arriba durante toda la madrugada son los cadáveres. Hay trabajos para todo. Algunos de nosotros podríamos considerar trabajo un tanto no comunes. Muchos de nosotros no quisiéramos ni siquiera trabajar en un cementerio o trabajar en algún lugar abandonado, como podría ser el caso de algunos vigilantes. Pero qué les parece el trabajo de estar manejando a los cadáveres, es decir, no vas a estar en un cementerio, pero vas a estar rodeado de cadáveres sin estar en sus tumbas. Estoy hablando del trabajo de un forense. Este forense nos envía su relato diciendo que esto le pasó en un día común como cualquier otro. Pero claro, eso de andar hablando con cadáveres tarde o temprano le iba a resultar en algo y podríamos decir que esto era muy común para él, pero no contaba con que el cadáver con el que estaba atendiendo lo estaba escuchando y aquella noche se daría cuenta que no solamente él estaría solo hablando en aquella habitación. Mi nombre. Ese esequiel robles, la experiencia paranormal que les quiero contar porque sí y a pesar de denominarme como una persona que no cree en los fantasmas, en los demonios, de cierta manera disfruto los relatos. Me gusta escucharlos, me gusta ver películas de terror, pero per se que yo crea en eso es muy difícil. Esta es la única experiencia paranormal que he tenido y para mi mala suerte ocurrió en mi trabajo. Yo soy forense y creo que muchos de ustedes podrían pensar que tratar con cadáveres puede ser algo aterrador. Tal vez al principio sí, pero con me van pasando los años uno se termina acostumbrando de cierta manera. Le había agarrado gusto a mi trabajo. Es un trabajo el cual amo y soy bueno para ello. Aunque tenga que trabajar de noche, lo hago con mucho gusto, incluso también hablando con los cadáveres. Al ser un forense, se tienen ciertas reglas, se tiene que tratar con mucho respeto el cuerpo también se le tiene que llamar por usted, incluso algunos compañeros que llevan más en estos años que yo, cada vez que lo van a voltear, cada vez que van a hacerle un movimiento brusco al cadáver. Ellos le piden permiso o le avisan, por así decirlo qué lo van a mover, que lo van a poner de espalda. Yo, cuando era más joven, les preguntaba por qué hacían eso. A final de cuentas, sí, era una persona viva, pero ya no lo estaba. Muchos de estos forenses me contestaron que aquella persona, aquel cuerpo, todavía tenía una esencia de lo que había sido en vida pues en la gran mayoría de ocasiones el cuerpo está reciente. Cuando nos lo entregan, algunos forenses dicen que cierta parte del alma de ese cuerpo aún no se va. Y creo que por esto mismo me pasó lo ocurrido aquella noche. Eran aproximadamente las once cuando me encontraba desempeñando mi trabajo. Yo me encontraba haciendo los preparativos y se me dio por empezar a hablar empecé a hablar con el cadáver como era costumbre para mí, y le empiecé a decir algunos problemas que yo tenía en a decirle que estaba buscando soluciones, estos problemas y qué me aconsejaba. Aunque claro todo esto lo decía de broma, sabía que no me podía contestar. Y en eso llegó un momento en el que recuerdo que me dicen que este cuerpo, que este hombre había fallecido debido a la bebida, es decir, había sido un alcohólico, o vamos a decir que era una persona la cual le gustaba tomar demasiado en fiestas los fines de semana y pues terminó pagando el precio. Era una persona relativamente joven, como de algunos cuarenta y tantos años. Yo, mientras trabajo, siempre tengo guardados en el refri unas cervezas a ver no es que me ponga ebrio. Pero por eso de las doce, doce y media me gusta estar trabajando y tomándome una o dos cervezas mientras escucho música, ya que a esa hora también llega mi sobrino, que está estudiando también para forense. Pero en aquel momento yo me encontraba solo. Recuerdo que fui al refri tomé la cerveza, fui de nuevo con este hombre y puse la cerveza en una mesa que estaba enfrente como a unos cinco metros de donde tenía recostado el cadáver de. Este hombre tal vez le falté el respeto diciendo que me tomaba una a su favor, pero que él no podía tomar, ya que le hacían mal como que burlándome de cierta forma, pero yo no lo hice de esa manera. En fin, seguí con mi trabajo y en eso me dio hambre, por lo que fue la cocina. Encendí el microondas y recuerdo que perfectamente haber escuchado los pasos de alguien viniendo de aquella sala. Estos pasos son muy característicos y creo que cualquiera puede identificarlos muy bien. Uno cuando va caminando con zapatos, ya sea si eres mujer o hombre o con tacones reconoces las pisadas, los tacones suenan de cierta forma, los zapatos de cierta forma. Incluso las chanclas suenan de cierta forma. En aquella ocasión, lo que yo escuché eran los pies de alguien descalzo que iba caminando de un sitio a otro Inmediatamente. Lo que hice fue mirar hacia el pasillo, pero no vi nada. Tenía la puerta de aquella sala abierta donde se encontraba el cadáver, pero yo no lo podía ver. Estaba fuera de mi vida. Tal vez la respuesta más lógica era que mi sobrino había llegado, pero por más que lo busqué, no lo encontré. Revisé en el pasillo, en las escaleras, en la sala, no había nadie. Cuando fui de nuevo a la sala esta vez con el estómago lleno, ya que había merendado algo, llego a la sala, voy directamente hacia la mesa donde había dejado mi cerveza y en ese momento me percato de que la cerveza no se encuentra a mí. Se me hace extraño. No hay nadie más en el edificio, solamente yo, mi sobrino, todavía no llega. Yo recuerdo perfectamente que había dejado la cerveza. Ahí tengo muy buena memoria, por lo que la empiezo a buscar con la mirada y en eso la encuentro. La cerveza ahora reposa en la mano del cadáver. Este cuerpo la está sosteniendo con su mano como si lo hubiera agarrado como si estuviera tomando de ella. Yo algo confundido y por qué no decirlo también con mucho miedo me acerco. Tomo el pico de la cerveza y la trato de sacar, pero no puedo. El envase de la cerveza está aprisionado con fuerza. Tiene sentido, ya que es un cadáver, es un cuerpo inerte, pero también debido a esto, cómo es posible que lo hubiera tomado haciendo fuerza, intentando no pensar en eso y los trato de separar. Tardé algo en hacerlo, pero a final de cuentas, lo logré y cuando se paro el envase, me doy cuenta que también le hace falta bebida. La cerveza estaba a punto de acabarse, que daba una cuarta parte, por así decirlo yo solamente le había dado dos tragos, cuando mucho cuando yo la dejé, ahí quedaba más de la mitad de la cerveza. Me fui acercando y toqué levemente los labios de aquel cuerpo estaban mojados como si hubiera bebido algo Recientemente me llevé la cerveza y cerré la puerta. No continué con el trabajo hasta que llegó mi sobrino. Una vez que él llegó, retomamos donde me había quedado. Yo no le dije nada y de cierta forma no le conté a nadie sobre esto. Me lo guardé para mí. Desde esta experiencia. O O O O O O ueodo mucho lo que digo a los cadáveres, si bien todavía hablo con ellos de vez en cuando la verdad es que ya no intento burlarme mucho o más bien no intento indagar sobre los temas de su fallecimiento. Desde esta experiencia, creo en lo que los otros forenses me dijeron, aun cuando el cuerpo ya no se encuentra con vida, hay una esencia que se deja, hay algo todavía dentro del cadáver y ese algo se tiene que tratar con mucho respeto