MARATON DE RELATOS DE FUNERARIAS Y MORGUES / RELATOS DE TERROR / L.C.E.

Una recopilacion de relatos aterradores sucedidos en funerarias y morgues que te haran temblar durante la noche....
Una recopilacion de relatos aterradores sucedidos en funerarias y morgues que te haran temblar durante la noche....
Poco se habla de las funerarias. En cuestión de lo paranormal, Muchos de nosotros solamente ligamos a lo que viene, siendo la sepultura o la pérdida de un ser querido o la acumulación de ciertas almas a los cementerios, a aquellas necrópolis. Y si bien es un sitio el cual a muchos de nosotros nos produce un cierto repelucentrar debido a las diferentes historias y tétricos relatos que ahà suceden, no podemos dejar atrás el lugar el cual visitan nuestros difuntos antes de llegar al cementerio. Estoy hablando de las funerarias. Qué pasarÃa si tú trabajarás en una Qué pasarÃa si vieras que tanto en funerarias como también morgues ocurren estos hechos aterradores e incluso con más energÃa. Muchos de esos empleados dicen que nos que suceden en un cementerio como la historia de estos dos hermanos. Estos dos hermanos, si bien no trabajaban en una funeraria, prestaban sus servicios en esta iban y dejaban flores a todas esas personas que estaban dando el pésame a aquella persona especial que acabó de partir a una mejor vida. Estos floristas dicen que fue una sorpresa, una sorpresa que no fue muy grata y altamente aterradora saber que la persona que no estaba guiando a repartir cada una de las flores era la persona a la cual estaban velando. Su historia es la siguiente. Mi nombre es Christian González. Esta siguiente experiencia le sucedió a mi hermano. PodrÃa decirse que también me pasó a mÃ, ya que yo estaba presente cuando todo esto sucedió, pero mi hermana fue el que lo vio todo y nos contó aterrorizado lo que yo y otros compañeros floristas pasamos inadvertidos. Yo trabajo como florista, al igual que mi hermano. Mi familia se desempeña en esto. Hemos llevado arreglos de flores, los hacemos y los transportamos a muchos eventos, bodas quince años, propuestas de matrimonios, bautizos, despedidas y también a funerales. El caso de los funerales es algo curioso, ya que obviamente no puedes llegar tan normal. Por asà decirlo a no ser que te contrate la funeraria, pero muchas veces ocurre que te contratan los mismos familiares, las personas que están dolidas. A veces cuando llegamos, llegamos antes de que todos lleguen y hay un familiar ahà esperándonos, el cual nos va diciendo en qué habitación va a estar y en qué sala para poner los diferentes arreglos. Hay otras situaciones en las que llegamos después y están todos los familiares. Esta situación es la más incómoda, ya que tienes que ir con cuidado, tienes que ir en absoluto silencio y tienes que ir caminando entre todos los murmullos, el llanto todas las personas dolidas por la partida de aquel difunto. En aquella ocasión nos habÃa pasado esto. Nos dirigÃamos a un funeral y entramos a la funeraria y ya estaban ahà todas las personas. Yo iba en compañÃa de mi hermano y otros dos chicos, los cuales eran nuestros compañeros para dejar todas las flores. Primero fuimos a la sala y dejamos los arreglos más pequeños, pero también que eran muchos a lo largo de toda esa sala. En los extremos. Cuando llegamos por lo regular ya hay una persona esperándonos, pero hay ocasiones en las cuales no hay. Y es de comprender, pues a lo mejor están velando a su padre, a su abuelo. Una persona no está el pendiente de las flores. Pero, curiosamente, cuando estábamos divagando sobre dónde tendrÃamos que poner las flores, una persona se nos acercó. Era una persona con un traje muy bien planchado. El laura que transmitÃa era algo incierta. SentÃa como que iba volando una experiencia extraña. No sentÃa mis pies y mi hermano tampoco. Según dice él, nos movÃamos como si estuviéramos en piloto automático siguiendo las instrucciones de aquel extraño caballero. Era un hombre creo que aunaba entre los cincuenta y los sesenta años asà que no era una persona vieja el cual nos fue diciendo con precisión en donde iban los arreglos. Fuimos dejándolos y una vez llegando al cuarto, donde tenÃan el ataúd y donde habÃa no más a conglomeración de personas, sino es que era un cuarto más pequeño. HabÃa algunas personas y pues se veÃan amontonadas. El hombre. Por último, nos dijo a mi y a mi hermano que dejáramos los dos arreglos más grandes, uno en un extremo del ataúd y otro en el otro extremo. Yo, como estaba acomodando otros arreglos pequeños en la sala. Mi hermano me dijo mira tu bella, acomoda a esos. No te preocupes. Yo voy y pongo estos dos ahà en el ataúd. Al cabo son arreglos grandes, pero no pesados. En ese momento, cuando yo estaba acomodando todo se nos perdió de vista. El otro hombre ya no lo veÃamos por ningún lado y, para hacerte sincero, no era algo que me preocupara, pues ya habÃamos cumplido con nuestro trabajo. Cuando en eso me toca en el hombro, un caballero y lo reconozco perfectamente, era el mismo hombre que nos habÃa pedido el servicio. Ãl nos pregunta qué estábamos haciendo, qué se habÃamos tenido problemas para acomodar las flores. Yo le dije que no, que un caballero nos habÃa estado dando indicaciones de dónde acomodar las flores. Este hombre estaba dolido, se le podÃa abrir en su cara. Sus ojos estaban hinchados y me agradeció. Después se fue por aquellas voces que se huÃan entre la multitud. Entendà que aquel hombre era el hijo de quien estaban velando. Era un caballero joven, posiblemente de algunos veinticuatro o veintitrés años, asà que entendà y por qué no estaba al pendiente. Estaban velando a su padre. Cuando en eso yo volteo a ver a la habitación donde estaba ataúd y veo que mi hermano viene a paso veloz. Trata de disimularlo, pero incluso llama la atención de varias personas. Ãl llega, me toma de la muñeca y me jala. Mi hermano me toma con mucha fuerza. Está temblando y me dice por favor. Vámonos. Vámonos, Vámonos? Me repite una y otra vez Vámonos. Vámonos, Vámonos. Llegamos hasta la camioneta y él fue el primero en entrar, algo que casi no hace. Se subió el asiento del piloto al volante, dispuesto a arrancar e irse rápidamente. Yo en eso lo detengo. Yo le dije espérate, qué estás haciendo. Tenemos que esperar. No nos han llenado la forma, y es que nosotros tenemos que asegurarnos que los mismos arreglos que nos pidieron fueron los que entran. Llegamos a la funeraria, ya que estos arreglos iban a ser transportados por la misma funeraria al cementerio donde iba a ser enterrado el cuerpo. Tenemos que volver en unas horas para contar los arreglos y ser entregados. Mi hermano me dijo yo no voy a volver y una vez que llegamos a la florerÃa, yo y los otros dos compañeros que tenÃamos estábamos muy confundidos. Le preguntamos joel dinos qué te pasa, por qué te pusiste asà de un minuto a otro. Qué fue lo que viste joel mirando el volante repite una y otra vez lo vi hasta que finalmente nos explica aquel hombre el que nos guió por todo el funeral, el que nos estuvo diciendo dónde tenÃamos que poner las flores a nosotros cuatro. Lo vi estaba dentro del ataúd. Yo fui y coloqué un arreglo en un extremo en el ataúd, en donde se encontraba cerrado. Pero cuando fui con lo que el otro, del otro lado, donde lo tenÃan abierto, donde las personas pasaban y se despedÃan ahà lo vi estaba recostado. Era la misma persona a la que le estaban haciendo su funeral. Estaba ahà con la misma ropa, la misma cara. En ese momento se volteó y me dijo Christian que no lo entiendes fuimos guiados por un muerto. He de reconocer que en ese momento un miedo enorme se apoderó de mà al pasar las horas y al saber que tenÃamos que regresar mi hermano no lo hizo, no quiso hacerlo y no hubiera manera de obligarlo. Volvimos y, por suerte, las personas ya nos encontraban la mayorÃa ella se encontraba afuera abordando los autos y cuando fuimos y estuvimos recogiendo los arreglos, ninguno de mis compañeros quiso entrar a la habitación donde estaba el ataúd. Ahà se encontraba todavÃa y con una de las puertas abiertas, yo entré, pero me detuve. No quisiera tomar los arreglos. No querÃa ver adentro del ataúd. SabÃa que mi mirada me iba a engañar. Por eso me contuve hasta que, por suerte, los empleados de la funeraria hicieron acto de presencia, fueron por el ataúd, lo cerraron y se lo llevaron solamente asÃ. Yo entré por aquellos dos arreglos y fuimos y se los entregamos a la funeraria llenamos las formas, las firmas, en los papeles y nos retiramos. De ahÃ, creo en las palabras de mi hermano y creo que por esto mismo no quise asomarme. No querÃa cargar con ese trauma de ver aquel cuerpo y saber que minutos antes era el mismo hombre que me estaba guiando por todo la funeraria mi hermano. Después de esto, se le dificultó mucho volver a dar servicio a un velorio quien de nosotros no ha olvidado cosas criptamanÃacos, ya es en la escuela, en el trabajo o incluso en otra casa. Por lo regular estamos tan distraÃdos que no nos percatamos que dejamos tal vez el celular la cartera, las llaves o alguna pertenencia. Claro, si no hay ningún problema, volvemos tiempo después por esto, pero qué pasarÃa si se te olvidará en un trabajo, si tienes buena relación con el jefe, puedes volver sin ningún problema. Pero qué pasa si es durante la madrugada y si es en uno de estos tétricos lugares, como lo veo, es una funeraria. Te atreverÃas a volver a una funeraria que está completamente sola tú solo o sola por la madrugada. Te animarÃas a entrar a una funeraria en completa oscuridad. Bueno, el chivo que nos cuenta esta historia dice que no le vio nada de malo, Dice que incluso él lo tomaba como algo cotidiano, hasta que claro vio que las almas de aquellos muertos no se van del todo. A veces algunas almas se quedan en estos lugares y durante la noche, cuando no hay nada de ruido ni ni una sola persona, caminan por estos pasillos observando y siendo curiosos de las personas que entren. Su historia es la siguiente. Mi nombre es Luis Adolfo. Las siguiente experiencia sucedió hace tres años cuando yo estaba trabajando para una funeraria. Yo me desempeñaba como un empleado general. HacÃa de todo prácticamente limpieza acomodo, checar que todas las puertas funcionen, dar orientación a las personas que venÃan en sà en sÃ. ConocÃa toda la funeraria. Mi salida siempre era a las cinco de la tarde de lunes a viernes. De ahà en fuera. Yo no sabÃa lo que sucedÃa en la funeraria y no era mi problema, aunque una noche tuve la mala suerte de tener que volver allà y completamente solo sucedió un dÃa martes para que hagan de cuenta por esa zona hay algunas familias que son muy ruidosas cada fin de semana tienen música. La calle es muy concurrido a partir del dÃa jueves al domingo, por lo que aquel dÃa martes en la noche no hay nadie. La calle está deshabitada por completo y aquella noche tuve que volver passe. Resulta que yo también, aparte de trabajar, estaba estudiando la carrera de administración y tenÃa tarea que entregar y habÃa olvidado la memoria USB en la funeraria, ya que, por lo regular, si no me alcanzaba el tiempo, también ahà hacÃa mis tareas y se me habÃa olvidado en el escritorio. Yo llamé a mi jefe, ya que él tenÃa que estar enterado de que iba a volver y, sobre todo, para que me contactara con norma. Yo tenÃa llaves de la funeraria. No tenÃa problemas para entrar, como quien dice, pero el problema es que la funeraria tenÃa un sistema de seguridad que se activa, sà o sÃ, cuando tú entras y quien está a cargo de ese sistema de seguridad es una persona dentro de la funeraria. Norma tiene acceso a las cámaras que graban en vivo más no se almacenan y mediante estas cámaras ella puede ver desde su tablet quien activa la alarma, ya que le salta ahà un mensaje y es una alarma muy ruidosa. Obviamente, si yo entraba y la activaba en cuestión de minutos y vamos a tener allá la policÃa a la seguridad privada y no querÃa que pasara eso, por lo que, después de hablar con mi jefe, Norma me contactó y nos pusimos de acuerdo. Ella me iba a observar por las cámaras cuando yo llegara y al momento de abrir la puerta, ella iba a desactivar la alarma con su tablet para que de esa manera yo no tuviera este problema. Llegué a la funeraria, saqué una linterna, porque para esto también la funeraria en la parte de enfrente, casi totalmente en el primer piso no cuenta con electricidad durante la noche, ya que bajan la pastilla, por qué hay conectores, qué hay en el estacionamiento. Esto para cualquier cosa. Y pues algunas personas, algunos vecinos, iban y se robaban la energÃa, por lo que tuvieron que hacer costumbre de bajar la pastilla todas las noches cuando no habÃa velorio, por lo que ahora a mà me tocaba entrar con lámpara y estarme iluminando con esta hasta encontrar mi memoria. Sucedió, lo que tenÃa que pasar. Abrà la puerta, miré a la Cámara y luego pasé a la funeraria. Por suerte, norma me estaba observando ya habÃa desactivado la alarma, pero eso sà me lo dijo bien claro y como un favor más que nada, pues ya era la una y media de la mañana y Norman ya era una señora grande. Me dijo por favor, estoy en la cama. Te voy a estar viendo, pero a lo mejor me quedo dormida. Estoy muy cansada. Cuando ya te vayas me llamas por teléfono para que de esa manera yo me despierte y pueda activar de nueva cuenta la alarma. Yo le dije que sÃ, que no se preocupara. Yo solamente ocupaba que me quitara la alarma y una vez yo saliendo, yo le marcaba. En fin fui a mi escritorio y allà estuve un tiempo buscando aquella CB que, por alguna razón, se encontraba muy bien escondida. Pero en eso yo escucho que hay pasos que vienen de un extremo del pasillo y luego de otro pasos como de chanclas y que corren de un lado y del otro yo salà y y seguà este sonido. Como les digo, el primer piso está por completo sin energÃa, por lo que yo solamente podÃa ver lo que mi lámpara lo usaba y fue en ese momento que escucho pisadas, pero esta vez de manera más fuerte, como que zapateando en el segundo piso. Yo para este entonces lo que estaba pensando es que, a lo mejor, alguien se habÃa quedado. No pensaba otra cosa. Una vez encontrando mi usb me dirigà al segundo piso, ya que tenÃa curiosidad, ninguna luz estaba encendida. Yo sé que para este momento tal vez muchos se hubieran actuado diferente, pero en ese momento yo no tenÃa miedo. Yo estaba confundido. El miedo el terror vino tan solo minutos después cuando subà las escaleras y encendà un apagador que precisamente ilumina casi todo el pasillo central del segundo piso, excepto el de las habitaciones y el de las oficinas, y no vi a nadie. Caminé por aquel largo pasillo y en ese momento escucho más pisadas, pero que vienen atrás de mÃ. Como persiguiéndome, yo volteo rápidamente, pero no veo a nadie. Sigo caminando y en este momento ya algo me decÃa que me fuera. Cuando en eso escucho de nuevo pisadas que vienen del otro extremo y otra vez directo a encontrarme de nueva cuenta, volteo y no hay nadie. Pero la gota que derramó el vaso fue que en mi oÃdo como si alguien me estuviera susurrando a centÃmetros de mi oreja, dicen mi nombre Luis Luis, en este momento yo salgo disparado, corro apago la luz y como puedo sin tropezarme trato de correr lo más estable posible, ya que aquellos pisos son pulidos, son trapeados y saben muy bien que eso no ocurre en esa clase de pisos. Lo más seguro es que se caiga. Por suerte, esto no sucedió. Caminando rápido y estabilizándome, llegué hasta la puerta, la abrà y la cerré de golpe. Después le metà la llave, fui hasta mi moto y me subà en ella y la arranqué estaba temblando. Tal vez no me fui en ese momento porque dentro de mà yo sabÃa lo alterado que estaba. TenÃa que controlarme. Si no lo hacÃa, probablemente iba a derrapar o iba a chocar tan solo metros después y cuando estaba a un lado de la funeraria, cuando estaba pensando qué era lo que habÃa sucedido, recibà una llamada de norma. Yo le contesto y empezó diciéndome ya lo sabÃa, Luis, ya lo sabÃa. Eres bien distraÃdo. Viste cómo no me llamaste solamente cerraste la puerta y te fuiste yo todavÃa aterrado. Le digo disculpa menor mal es que tenÃa prisa ando corto de tiempo y se me pasó llamarte. SÃ, ya lo sé. Después comenzamos a platicar y para hacerte sincero alex no recuerdo de qué fue la plática. Estábamos hablando del trabajo, pero yo estaba divagando, pensando en esto que me habÃa pasado hasta que un comentario de norma me hace caer nuevamente. Dentro de aquella conversación me dijo tu sobrino, del que siempre hablas en el trabajo, lo llevaste qué andas haciendo con él tan tarde. Yo en ese momento le digo no. Mi sobrino está con su madre. Yo no estoy con él mañana va a la escuela. Temprano hay un momento de silencio en la llamada y después norma me dice y entonces aquel niño con el que entraste a la funeraria quién es yo le digo norma. Yo no entré con nadie, solamente entre yo. En ese momento, norma se pone seria y me empieza a explicar lo siguiente. Mira, Luis, tú entraste a la funeraria y solamente ve a tu lámpara yo me quedé observándote mientras tú recorrÃas toda esta más que nada para que no se te pasara lo de la alarma. Luego vi que te subiste al segundo piso y atrás de ti iba un niño, tal vez de algunos, nueve u ocho años siguiéndote iba atrás de ti pegado a solo centÃmetros. Yo lo vi por la Cámara. Te estuve observando en todo momento luego vi que corriste y apagaste todo y te saliste rápido. Pero este niño siempre te acompañó al menos lo que yo pude ver en el segundo piso, ya que cuando bajaste al primero, donde no hay electricidad, no pude ver con claridad. En ese momento yo quedé frÃo y le volvà a repetir a norma normita. Yo no vine con ningún niño. Precisamente por eso salà rápido del edificio, porque empecé a escuchar pisadas y una voz de niño que me susurraba el oÃdo. Después de esta experiencia, yo no volvà a la funeraria cuando era de noche, y hubo algunas veces en las que se me quedaron cuadernos, en las que se me quedó incluso la cartera, pero yo no volvÃ. Tal vez en las funerarias ocurren este tipo de cosas. En aquella funeraria donde yo estaba velan a muchos cuerpos todas las semanas, al menos dos o tres, por lo cual esta teorÃa que yo tengo suena más que factible. Las morgas son lugares tétricos. Se bien, la funeraria ya es un lugar de por sà muy aterrador, porque en este sitio se les da, por asà decirlo, el último dios, al menos de cara al cuerpo o al cadáver en cuestión, ya que en el cementerio solamente se limitan a entrar cerrarlo. Pero la morgue es el lugar al que primero visitan todos los cuerpos, ya sea para hacer la autopsia, ya sea para revisarlos y para checar médicamente que no están enterrando a una persona que aún se encuentra con vida. Este tipo de lugares alberga cuerpos muy pero muy recientes, muy frescos. Es un lugar también el cual puede ser muy buen escondite para aquellas personas que no quieren ser encontradas. Lo que sigue es una historia triste, pero también aterradora y sucede en la morgue de una universidad especializada en la medicina, asà como doctores también para forenses. Lo triste de este caso es que en esta morgue una alma pedÃa gritos ser encontrada para su buena suerte. El vigilante que nos cuenta esta historia pude escuchar aquellos lamentos, pero no sabÃa que estaba ayudando a algo que ya no se encontraba con vida. Su historia es la siguiente hola alex Mi nombre es Rogelio Valo. Yo soy guardia de seguridad. Llevo desempeñándome en esto ya varios años y a pesar de que soy originario de México, ahora me encuentro trabajando en Estados Unidos. Ya llevo años acá, asà que prácticamente sé hablar inglés fluido y esto me ha abierto las puertas tanto, asà que ahora trabajo como guardia de seguridad en una universidad y también en el área especÃfica de criminologÃa y forense. Yo soy guardia aquÃ, pero más allá de desempeñar las tÃpicas tareas que harÃa un guardia de seguridad, también tengo que checar ciertos documentos, checar ciertas entradas y también los cuerpos que son traÃdos a esta área en la universidad. Llevo años aquà y desde que entré me acato a las órdenes y a las reglas que me dicen mis superiores, sobre todo ciertas recomendaciones que me dan y todo lo que me dicen lo hago al pie de la letra, por lo que cuando me dijeron que en el torno de noche que a veces me toca dos veces cada dos meses me dijeron que los rondines se hacen por tal pasillo hasta llegar a tal lugar. Curiosamente, en los rondines nocturnos jamás se pasa por enfrente del cuarto frÃo. El cuarto frÃo es un lugar donde se almacenan los cuerpos. En algunos dÃas se encuentra totalmente vacÃo y en algunos otros se encuentran hasta el tope de llenos. Sin embargo, a pesar de que no haya ningún cuerpo dentro del cuarto, se tienen que mantener frÃos, sobre todo por la llegada de los demás cuerpos. Yo recuerdo muy bien, pues soy el que checa los accesos que en aquel momento no habÃa cadáveres en el cuarto frÃo. Ellos iban a llegar en un pedido dentro de dos semanas un guardia nuevo que acababa de entrar con nosotros se le dio la instrucción de dar los rondines. Este chico era alguien joven, tenÃa apenas veintiuno años. Era su primer empleo formal, por lo que al estar en una universidad y querer explorar más, él dice que se fue al pasillo donde se encontraba este cuarto frÃo. Si bien no estaban los rondines, era parte de lo que nosotros tenÃamos que cuidar. Asà que él no le vio nada de malo y, para ser sincero o alex yo tampoco le veÃa nada de malo, simplemente que mis superiores me dijeron que no era necesario pasar por ahà y yo no pasaba. Este chico explica que cuando iba pasando con su linterna, ya que durante la noche se apaga en la mayorÃa de las luces, solamente se dejan lo suficientes para caminar propiamente por los pasillos. Cuando él se encontraba pasando por enfrente del cuarto frÃo, y es que una voz lo frenó venÃa precisamente de aquella puerta. Esta puerta, si bien es grande y gruesa y pesada, hay un vidrio, un escotille en la que uno puede ver hacia adentro. El Guardia novato se acercó a la escotilla y como por dentro del cuarto frÃo, obviamente no se está usando. Se encuentra todo oscuro, no logra ver nada hacia adentro y obviamente, él tampoco cuenta con llaves. Es primerizo. TodavÃa no le dan llaves. Se percata de que hay alguien encerrado allà y que este alguien le está pidiendo ayuda. La persona que se encontraba dentro le dice lo siguiente. Ãbreme, por favor. Ãbreme, por favor, hace mucho frÃo, por favor. Ãbreme, déjame irme el chico en cuestión de segundos emprende carrera no sin antes decirle a esta mujer que, después de hablar con ella captó que era la voz de una mujer joven, le dice cálmese enseguida, vuelvo con las llaves y corrió hasta donde yo estaba. Me explicó lo sucedido y para hacerle sincero a esto no se me hizo raro. HabÃa unas cuantas veces en las que los universitarios, por andar distraÃdos por simplemente descuidos, se habÃan quedado encerrados en algunas áreas ya pasadas de las diez de la noche. Algunos de estos chicos trabajan y también estudian por lo que están cansados y muchos se quedan dormidos, ya sea en la biblioteca, en los estudios, y el lego y anda tocando puertas o llamando por teléfono para que nosotros vayamos y les abramos la puerta. Lo que sÃ, pensà es que esta chica era sumamente afortunada, ya que nosotros no pasábamos por ese pasillo. Obviamente, si comenzaba a golpearse y comenzaba a gritar la, Ãbamos a alcanzar, a escuchar, pero ella no hacÃa esto. Llegamos hasta la puerta, abrimos el cuarto frÃo, prendimos la luz, pero no habÃa nadie. El cuarto estaba completamente vacÃo. Buscamos por todos los alrededores, pero no habÃa mucho por donde buscar, por lo que comenzamos a abrir los almacenes, donde encierran los cuerpos. Yo sabÃa que no habÃa ningún cuerpo, al menos yo estaba seguro de eso lo que yo pensaba en aquel momento. Bueno, si esto es una especie de broma que a los universitarios creeme se les da por hacer bromas de mal gusto. A lo mejor, esta chica está encerrada en estos contenedores, asà que vamos a descubrirla. Yo y mi compañero ya enojados, empezamos a abrir uno por uno hasta que la encontramos. Esta chica no estaba viva. Era un cuerpo sin vestimenta, frÃo, totalmente rÃgido, helado, Sus ojos estaban abiertos y estaban completamente blancos. Sus labios estaban morados, incluso no tenÃan ni siquiera una bata, No portaba con ropa y estaba frÃa para hacer una broma. Esto era demasiado. Las temperaturas que manejan ahà son de bajo cero para mantener al cuerpo lo más intacto posible por el mayor tiempo que se pueda. Cerramos de nueva cuenta aquel almacén y salimos de inmediato del cuerpo frÃo. Por lo que restó de la noche, no volvimos a hacer ningún rondÃn. Era más que claro lo que habÃa pasado la chica no pudo habrsedo. La única salida de aquel cuarto era por donde nosotros habÃamos caminado. Y también la única salida era aquella puerta. Y les voy a contar otra cosa. Esa misma mañana, cuando llegó el profesor que está a cargo de todo eso, él me habÃa dicho que estaba esperando un cargamento, a lo que yo le respondÃ, pero profe usted ya tiene un cuerpo. Ahà va a ocupar más. Ãl se extrañó y me dijo pero no. Yo no tengo ningún cuerpo al cuarto frÃo está completamente vacÃo. Yo le dije no. Profesor, ahà se encuentra el cuerpo de una chica y le mencioné el número del contenedor. A él se le hizo extraño y me dijo que lo acompañara para verlo. Fuimos de inmediato y abrimos el contenedor. El cuerpo. Ahà se encontraba. Pero lo que yo no revisé y obviamente yo no soy profesional de eso, pero este profesor sÃ, él la revisó y el miedo en sus ojos brotó de inmediato. Ãl me miró y me dijo muy lentamente. Mira, mantene discreción y llama a la policÃa. Ve también por el director y tráeme a la profesora de enfermerÃa. Yo hice lo que me dijo. Tal parecÃa ser que esa chica no debÃa de estar ahÃ. Resultó que aquella muchacha era una alumna de esta universidad y que habÃa faltado a clases durante dos semanas aproximadamente. No se sabÃa nada de ella y, como era foránea, sus padres no se encontraban en ese estado. No habÃa mucho revuelo por su desaparición. Los papás creyeron que andaba con los amigos y los amigos creyeron que de seguro habÃa salido con su familia en algo de urgencia. Según los rumores y lo que se dice oficialmente, no se encontraron señales de forcejeo no se encontraron señales de que hubiera sido herida por algo, ya sea un arma blanca o un arma de fuego. Ella simplemente apareció una noche dentro de aquella morgue. Lo que creen es que ella se metió a sà misma en ese sitio para acabar con su propia vida. Después de esto, y creo que hasta la fecha, ya que a mà me cambiaron de lugar, se nos dio la instrucción de pasar siempre al cuarto frÃo y revisar todos los almacenes. Se nos dio una cantidad y la ubicación de cada cuerpo. Por si llegáramos a ver uno de más, alertáramos de inmediato para que esta triste situación no se volviera a repetir esta primera historia cripta manÃacos viene de parte de una empleada, o más bien ella no es quien nos la envi sino su hermano. Esta experiencia le pasó hace algunos años y fue básicamente el último dÃa que trabajó en aquella funeraria. Esta joven trabajaba en uno de los aspectos que era preparar al difunto para presentárselo de nuevo a sus familiares. Esto incluÃa maquillarlos, vestirlos, prepararlos y, a pesar de que llevaba poco tiempo trabajando ahÃ, procuraba tener su mente dispersada en otros temas. Estás trabajando con cadáveres. No puedes permitirte pensar en cosas que te den miedo. Tienes que tener los nervios de acero. Pero, para su desgracia, esto no le bastó, ya que una noche algo la visitarÃa hasta su lugar de trabajo en plena oscuridad. La luz en la funeraria se habÃa ido y ella no sabÃa que habÃa algo con ella caminando en aquellos pasillos, algo que no debÃa estar vivo. Su historia es la siguiente hola. Mi nombre es Santiago, y la experiencia que les quiero contar a continuación le sucedió a mi hermana. Eso sÃ, saludos a toda la comunidad. Antes que todo, mi hermana, durante un tiempo, hace ya unos años atrás, trabajó en una funeraria. Ella es enfermera y digamos que está acostumbrada a ver el cuerpo humano. Pero a pesar de esto, no le gustaba estar en este procedimiento como de embalsamador de cuerpos, que también era una parte que tenÃa la funeraria. Esta funeraria pertenecÃa a una familia y esta familia, más concretamente, era amigo de mi padre. Por ende, le ofrecieron este templo a mi hermana en lo que ella conseguÃa algo de su rama, algo de enfermerÃa. Mi hermana simplemente se limitaba a preparar a los difuntos para el funeral. Los maquillaba, los vestÃa y los ponÃan forma para que, pues se vieran bien el tono de su piel, no se viera algo opaco, algo pálido para toda su familia. Ella cuenta que en aquella ocasión estaban preparando a dos cuerpos, dos personas que tenÃan funeral ese mismo dÃa. Eran horas de la madrugada y el funeral iba a empezar tan pronto comenzar a la mañana. Una de estas personas era una viejita, ya una anciana, y otra de estas, muy por el contrario, era una niña, una niña que ya sume tendrÃa algunos ocho o nueve años cuando dejó este mundo. Se hacÃa bastante evidente el contraste. Ella, sin embargo, estaba preparando a la anciana en una habitación y la esposa del dueño de la funeraria estaba preparando a la niña en otra habitación diferente. En esta madrugada, ellas no se encontraban solas. La esposa del dueño habÃa llegado con su hija. La niña andaba jugando por recepción y de vez en cuando subÃa, pero claro tenÃa estrictamente prohibido entrar a los cuartos, sobre todo porque se tenÃa que llevar una higiene bastante responsable y también un poco de sentido común. O sea, no puedes dejar que una niña entre y ve un cadáver Prácticamente. Sin embargo, a veces la niña se encontraba corriendo por los pasillos de la funeraria porque, por lo que no era algo sorprendente verla por esos lugares. En cierto momento, mi hermana se encontraba preparando el cuerpo de esta viejita. TenÃa un poco de polvo blanco que le estaba poniendo en ciertas partes del cuerpo como las muñecas, el cuello que es donde empieza a haberse morado, empieza a verse la piel un poco más acabada sin querer se manchó de este polvo a ambas manos. Estaba toda espolvoreada de ambas manos y antes de que pudiera limpiarse se fue la luz. Se fue la luz absolutamente en toda la funeraria. Esto no era algo extraño para que no piensen que mi hermana se asustó o pensó que era algo paranormal para nada. Esto le sucedió la funeraria cada vez que se sobresaturaba de energÃa. Como les expliqué anteriormente, esta no era una cadena de funerarias. Era una funeraria de una familia. Por ende, todavÃa no tenÃan muy bien bien acondicionado el sistema eléctrico. Esta pastilla, que se encontraba precisamente en el segundo piso donde mi hermana se encontraba, a veces se botaba hacia arriba y se iba toda la electricidad. Pero tenÃa un motivo si la funeraria estaba ocupando todos los climas que precisamente en ese tiempo era verano, se estaban utilizando todos los climas al máximo, aparte de ciertos aparatos electrónicos que también se usan dentro de la misma funeraria, la pastilla se bota como un método de precaución para que no haya un corto circuito. Lo único que se tenÃa que hacer en una de esas ocasiones era ir de nuevo hacia la pastilla, subirla de nuevo y apagar unos cuantos climas que, por lo regular, algunos no se utilizaban, pero los mantenÃan para que hubiera un ambiente agradable en todo el edificio. Mi hermana se levantó, intentó buscar su celular, pero no, no, no s tuvo éxito. Por más que se estiraba, empezaba a toquetear todas las mesas. No lograba encontrar su celular. Y fue en ese punto en que una voz llamó su atención. Era la voz de una niña. Ella pensó en un principio, usando la lógica en ese momento que se trataba de la hija de esta señora. Obviamente, como les explica anteriormente, esta niña acostumbraba a ir a estos pasillos, Asà que era de lo más normal pensar Esto. Recuerda muy bien lo que le dijo esta voz. Esta niña le dijo a mi hermana está muy oscuro. Puedes encender la luz. Por favor, mi hermana le dijo claro que sÃ. Solamente tengo que ir a la pastilla por favor, quédate aquà y no te muevas. Ella dice que la niña no querÃa hacerle caso porque, según en sus palabras, tenÃa miedo. Mi hermana trató de tocarla un poco con su sus palmas, ya que no se podÃa ver nada en el pasillo y en eso tocó una mano. Ella creyó que era la mano de la niña porque se sentÃa pequeña. Pero el momento de tocarla, ella dice que siente frÃo. La mano estaba totalmente helada y también algo dura, algo podrÃamos decirlo como que sus huesos se notaban se sentÃan más de lo normal. Ella atribuye esto que a lo mejor, la niña estaba jugando en uno de los paneles de ventilación, estos paneles que escupen el aire frÃo. Obviamente, si estás mucho tiempo frente a ellos, obviamente tu piel se empieza a sentir frÃa empiezas a estar frÃo completamente y esta niña a veces la habÃa visto en esos paneles, más concretamente cuando llegaba de la escuela o llegaba de un clima muy caluroso y se ponÃa en frente de estos paneles. Tomó la mano de la niña. Se le hizo extraño, pero recordó esto y empezó a caminar con ella por todo el pasillo. Durante esta caminata hacia el panel de las pastillas, mi hermana recuerda que le intentaba hacer plática a la niña, pero esta niña no contestaba ella. Simplemente guardaba silencio. Mientras seguÃan caminando a cierta distancia, mi hermana le dijo que esperara. Ella ya sabÃa cómo subir la pastilla, claro, pero tenÃa un cierto miedo, no de la niña, sino que podÃa haber un error, PodÃa haber un cable ahà algo de electricidad claro y podrÃa sufrir un toque ella tenÃa en cuenta esto, pero si iba agarrada de la mano de la niña, posiblemente ella también hubiera recibido esta descarga eléctrica, asà que prefirió ir con precaución hacia esto. Le dijo a la niña que se quedara ahà parada mientras ella iba y encendÃa el panel. Este panel era muy fácilmente reconocible, incluso en la oscuridad, ya que tenÃa tres focos rojos que se encendÃan una vez que la luz se iba, asà que no era muy difÃcil encontrar la palanca, aunque también, como mi hermana pensaba, podÃa haber un margen de error y no querÃa cometer una equivocación. Cuando mi hermana sube la pastilla y otra vez vuelve toda la electricidad en el edificio, da la media vuelta y busca con la vista a la niña, pero ahora ella ya no se encuentra está sola en el pasillo. Se le hace muy extraño. Empieza a buscar a la niña, le empieza a llamar por su nombre, pero no recibe respuesta. Ella empieza a bajar el primer piso y justamente cuando va bajando bek en el ob entrando, va caminando la esposa del dueño junto a su hija, a mi hermana. Esto se le hace sumamente raro. No lo puede comprender en un principio, porque se suponÃa que habÃa tocado a esa niña hace apenas minutos. Esa niña se encontraba en el pasillo. No habÃa forma de que hubiera bajado tan rápido y que estuviera fuera y que todavÃa estuviera entrando con su madre. Ella las ve y le pregunta a la niña, pero que no estabas arriba la niña se le queda mirando y le dice que no, que ella estaba con su madre afuera y su madre le dice que si que habÃan salido a comprar algo a la tienda, que habÃan visto que el edificio no tenÃa luz y que se habÃan devuelto inmediatamente para subir la pastilla, pero que cuando ya estaban muy cerca las luces se encendieron mi mi mi herman mana les dice que ella habÃa encendido la pastilla y a partir de aquÃ, mi hermana decide ya no contarles nada. Se guarda ciertas cosas que le habÃan pasado para sà misma. Ella trata de encontrar alguna explicación a esto, pero por más que lo piensa, no encuentra ninguna. Hasta que después de unos minutos, cuando se encontraba de nueva cuenta preparando a la viejita, la llama a esta mujer le dice que venga un poco, que le ayude con la niña. Obviamente, la tienen que cargar, la, tienen que voltear para ponerle mejor el vestido, para ponerle también ciertos arreglos que tenÃa unos chonguitos, unos moños. Mi hermana va hacia aquella habitación y ve el cuerpo de la niña reposado en aquella mesa de aluminio. La ve claramente y esta señora le hace mención de algo, de algo que la deja con un escalofrÃo recurriendo todo su cuerpo y es que le pregunta oye tú te metiste ahorita aquà a la habitación. Mi hermana le responde que no, que no, que ella simplemente caminó por el pasillo y encendió la pastilla. Eso fue todo. La señora le responde ok, es que se me hace extraño algo. Mi hermana le vuelve a preguntar. Pero qué sucedió. La señora le dice que encontró la niña una vez que llegó de vuelta de la tienda en una extraña posición a ver ella dice no la encontré sentada ni nada por el estilo, pero no estaba como yo la habÃa dejado. Se habÃa movido algunos centÃmetros y sus pies y manos estaban en diferente posición a lo que yo los habÃa dejado. Esta señora tomó una de las manos y dice mira esta mano. Yo la habÃa dejado hacia abajo porque se les estaba pintando Y ahora están hacia arriba y tienen polvo y yo no estoy usando polvo. Ahorita, es más ni siquiera lo traigo, Y cuando mi hermana ve el polvo y voltea y ve sus manos, es más que evidente. Era el mismo polvo que ella tenÃa en sus manos la que esta niña traÃa en una de ellas, como si ellas dos se hubieran tomado de la mano. Hace apenas unos minutos recuerda que terminó el turno más a la fuerza que de otra cosa, ya no se presentó a trabajar al dÃa siguiente. Renunció formalmente después de dos dÃas. El motivo verdadero jamás se los quiso decir a los dueños, pero está más que segura que esa noche tocó la mano de un cadáver. Esa fue mi historia. Gracias por escucharla. Saludos a la cripta embrujada. Mucho se dice de los veladores en este mismo canal Hemos compartido varias experiencias de estos en bodegas, en hospitales, en diferentes lugares, incluso cementerios. Pero qué les dirÃa sobre las experiencias que un velador ha vivido en una funeraria. Tal es la experiencia de este señor. HabÃa trabajado en esta funeraria tiempo atrás y nunca le habÃa pasado nada a no ser hasta ese dÃa, hasta esa noche, más bien que le tocó ser guardia, pero no en su lugar de siempre sino dentro de la funeraria. Creyó que pasarÃa aquella noche solo como todas las noches anteriores. Lo que no sabÃa es que cuando cae la madrugada, algunos cuerpos caminan por los pasillos te Es difÃcil de creer. Ãl tampoco lo creÃa hasta que lo vivió. Su historia es la siguiente hola. Buenas noches. Mi nombre es Narciso Colón y les quiero compartir una experiencia que me sucedió mientras trabajaba de velador. Mi experiencia comienza asÃ. Yo trabajaba para una empresa de seguridad privada. Como sabrán, a estas empresas se les contrata en diferentes lugares, ya sea comercios, plazas, comerciales, incluso casas como mansiones, personas muy influyentes. Yo estaba trabajando en esa empresa cerca de ya unos tres a cuatro años. Y durante ese tiempo habÃa prestado mis servicios de vigilancia durante el turno nocturno a una funeraria. Iba ahÃ. Llegaba a las siete de la tarde y mi turno terminaba a las siete de la mañana. A pesar de que prestaba mi servicio en la funeraria, mi lugar de trabajo no era dentro de esta. Yo tenÃa que vigilar todo afuera de la funeraria y controlar los accesos tanto de las personas que entraban como también de las personas que salÃan. Estuve trabajando un largo tiempo en ese lugar y hasta ese momento no me habÃa pasado nada nada paranormal como lo que me pasó aquella noche. Hubo un dÃa en que se me avisó que requerÃan que ahora vigilara dentro de la funeraria. Esto solamente era cosa de una noche, o esporádicamente algunas noches. Resulta que el velador. El velador que era fijo de la funeraria, el que habÃa contratado la funeraria iba a estar ausente unos ciertos dÃas. Por ende, antes de presentarme a la noche siguiente para desempeñar mi turno, me vi con este velador y hablamos unas ciertas cosas que tenÃa que tener en cuenta a la hora de vigilar la funeraria. Una de estas era que simplemente me limitara a vigilar la parte de enfrente, o sea, el ob donde entraban los cuartos de administración. El primer piso de grandes rasgos, a excepción de alguna los almacenes, pero que no subiera al segundo piso. Estaba prohibido pasar ahÃ. Me dijo que todas las noches habÃa un grupo de personas que se quedaban. Por ende, que si escuchaba pisadas voces que venÃan de arriba, pues qué eran ellos que no me sorprendiera para nada. Yo le pregunté, pero tienes alguna tarjeta de acceso, algún cuaderno donde vayas anotando los nombres de quienes se quedan en las noches y quiénes se van en las mañanas. Ãl me dijo que no y que no le prestara atención a esos detalles, simplemente que me quedara y vigilara esas partes de la funeraria, que no me subiera al segundo piso. A mà se me hace extraño esto porque yo afuera si tenÃa un cuaderno, una bitácora, el cual marcaba los accesos del personal y, según a mi experiencia, según a lo que yo habÃa notado, dÃa con dÃa, noche con noche, personas dentro de la funeraria jamás se quedaban. Estró algo extraño y nuevo para mÃ, pero bueno, si él era el velador a lo mejor, habÃa personas que se quedaban y salÃan hasta después de las diez de la mañana, cuando ya no me encontraba ahÃ, cabÃa la posibilidad. Si él me dice que sucede esto, entonces lo tomaré en cuenta. En fin, llegué aquella noche, me presenté a las siete de la tarde y me desempeñé como siempre le abrÃa las puertas. Controlaba el acceso de las personas que se iban de la funeraria. Cuando de pronto esta quedó vacÃa, recuerdo que eran los mismos nombres que se iban, las mismas personas que iban y venÃan todos los dÃas. Eran las mismas personas que yo veÃa fuera. Llegó a tal momento, a una cierta hora por ahà de las diez de la noche, en que yo sabÃa que ya no habÃa nadie. Pensé que tal vez en aquella ocasión no se habÃan quedado personas. Estaba silencio por completo. La funeraria no habÃa ninguna voz, ningunos pasos, absolutamente nada. Se quedó totalmente callado el edificio, un edificio de dos pisos. Yo procedà a seguir con mi turno, calenté mi comida, vi algo en el celular, vigilé las partes que este velador me dijo que vigilara y después fui y me senté nuevamente en el escritorio, en el ovio, Algo que nunca me habÃa pasado me pasó aquella noche y es que, inevitablemente y sin querer me quedé dormido, tal vez era porque tenÃa el clima prendido, estaba sentado, estaba todo callado y pues, al tener todas esas facilidades, inevitablemente me cayó sueño. Lo que me despertó en aquella ocasión no fue ni siquiera ni una llamada. Fueron los pasos, las voces, el llanto de alguien que estaba llorando. Obviamente, me desperté. Pensé que esto serÃa alguna clase de pesadilla, alguna clase de terror nocturno, pero para nada, todos esos ruidos provenÃan desde adentro de la funeraria, más concretamente de la parte de arriba. Escuchaba múltiples pisadas, pero no de una ni dos personas, sino de varias. Yo asegurarÃa que serÃan como unas siete nueve personas las que estuvieran arriba de mÃ, o sea, en el techo en el segundo piso, caminaban de un lado hacia otro. Escuchaba voces y no alcanzaba a divisar qué era lo que decÃa, pero las escuchaba, sobre todo también llanto alguien estaba llorando. A veces escuchaba el llanto de un hombre y otras veces el llanto de una mujer y a veces también el llanto de ambos. Uniéndose esto se me hacÃa muy extraño. Muchas veces tuve la tentación de subir, pero decidà acatarme a las instrucciones que me habÃan dejado y creo que eso fue lo mejor que pude hacer en aquella ocasión. Estos ruidos extraños duraron toda la noche y por eso de las cinco de la mañana cesaron por completo. Ya no escuché nada tan súbitamente como habÃan comenzado, se habÃan aplacado. Ahora habÃa silencio, un silencio sepulcral como si nada de lo que hubiera escuchado hubiera pasado en aquella mañana. Yo recuerdo que el primero en llegar era el gerente. Llegaba por eso de las seis y media seis cuarenta de la mañana, antes que todos los empleados lo saludé. Le di los buenos dÃas. Me preguntó que cómo habÃa estado el turno, ya qué sabÃa sobre el movimiento que se habÃa hecho, y yo le pregunté simplemente, o sea como curiosidad, que si no llevaba un registro, qué, si no le incomodaba o que me pudiera decir cuáles eran las personas que trabajaban en el torno nocturno, ya que para tener en cuenta por si acaso sucedÃa algo, tan sólo que me diera los nombres, que me diera al menos sus rostros, que me diera la posibilidad de verlos, de ver sus rostros, sobre todo para seguridad dentro del mismo edificio. En ese momento, cuando yo le estaba explicando todo esto, se me quedó mirando, pero muy extrañado. Ãl me dijo pero muchacho. A veces sà trabajan durante las noches, pero son muy contadas las veces en lo que va del año, creo que solamente ha trabajado de noche algunas tres o cuatro veces y son las mismas personas que ves en el dÃa. Yo no tengo turno de noche. Yo le dije sÃ, en esta ocasión trabajaron de noche. Yo los escuché. Estaban aquà arriba. Me puso de nuevo la cara de extrañado y me dijo de nueva cuenta. Hoy no trabajo nadie y como te digo, trabajamos de noche algunas muy contadas, veces cuando el trabajo es mucho, pero trabajamos en nuestra área, o sea, en el área de vestimenta de los fallecidos, preparar a los cadáveres. Pero eso, si bien se lleva a cabo en el segundo piso, se lleva a cabo hasta el otro extremo del edificio, no se lleva a cabo aquà arriba. Yo tenÃa en cuenta esto. SabÃa que preparaban a los difuntos en unos ciertos cuartos que tenÃan especiales, pero a decir verdad, en ese momento yo no sabÃa qué tipo de cuarto o qué habitación se situaban arriba de donde yo estaba, de donde provenÃan las pisadas, de donde provenÃan las voces. Antes de que se fuera yo le pregunté oiga y qué es lo que está arriba de aquà que hay en el segundo piso aquà arriba de mÃ. Ãl me dijo que esa habitación se compartÃa con la morgue de la localidad. La morgue no estaba muy lejos el amor, que simplemente se situaba a unos cuantos metros enfrente de la funeraria. Esta morgue, que era también del hospital que estaba cerca, se situaba simplemente a unos cuantos metros enfrente de la funeraria. Y esta misma morgue. A veces le pedÃa apoyo a la funeraria para pasar unos ciertos cuerpos y a pilarlos allà hasta que un miembro de la familia saliera a reconocerlo. O por otros temas. El caso es que habÃa cerca de unos veinte cuerpos sin vida, apilados, cada uno en su mesa, que estaban reposando en una habitación grande, y esa habitación era la misma que se encontraba arriba de mà en ese momento. También se tiene que decir que en esa habitación solamente se guardaban los cuerpos. En esa habitación no se trabajaba, tan sólo iban ahÃ, sacaban el cuerpo y se lo llevaban. No entraban ni siquiera un maximo de dos personas a la vez. En aquel cuarto a la noche siguiente, cuando pude ver el velador de nueva cuenta, le dije todo lo que me habÃa pasado y le dije también sobre la plática que habÃa tenido con el gerente. Ãl simplemente se sonrió y me dijo es que si te decÃa la verdad tenÃa de dos opciones. O me decÃas loco o me decÃas que estaba demente por creer en fantasmas o a lo mejor no hubieras querido venir. Pero sÃ, no hay un turno de noche. Los que caminan arriba durante toda la madrugada son los cadáveres. Hay trabajos para todo. Algunos de nosotros podrÃamos considerar trabajo un tanto no comunes. Muchos de nosotros no quisiéramos ni siquiera trabajar en un cementerio o trabajar en algún lugar abandonado, como podrÃa ser el caso de algunos vigilantes. Pero qué les parece el trabajo de estar manejando a los cadáveres, es decir, no vas a estar en un cementerio, pero vas a estar rodeado de cadáveres sin estar en sus tumbas. Estoy hablando del trabajo de un forense. Este forense nos envÃa su relato diciendo que esto le pasó en un dÃa común como cualquier otro. Pero claro, eso de andar hablando con cadáveres tarde o temprano le iba a resultar en algo y podrÃamos decir que esto era muy común para él, pero no contaba con que el cadáver con el que estaba atendiendo lo estaba escuchando y aquella noche se darÃa cuenta que no solamente él estarÃa solo hablando en aquella habitación. Mi nombre. Ese esequiel robles, la experiencia paranormal que les quiero contar porque sà y a pesar de denominarme como una persona que no cree en los fantasmas, en los demonios, de cierta manera disfruto los relatos. Me gusta escucharlos, me gusta ver pelÃculas de terror, pero per se que yo crea en eso es muy difÃcil. Esta es la única experiencia paranormal que he tenido y para mi mala suerte ocurrió en mi trabajo. Yo soy forense y creo que muchos de ustedes podrÃan pensar que tratar con cadáveres puede ser algo aterrador. Tal vez al principio sÃ, pero con me van pasando los años uno se termina acostumbrando de cierta manera. Le habÃa agarrado gusto a mi trabajo. Es un trabajo el cual amo y soy bueno para ello. Aunque tenga que trabajar de noche, lo hago con mucho gusto, incluso también hablando con los cadáveres. Al ser un forense, se tienen ciertas reglas, se tiene que tratar con mucho respeto el cuerpo también se le tiene que llamar por usted, incluso algunos compañeros que llevan más en estos años que yo, cada vez que lo van a voltear, cada vez que van a hacerle un movimiento brusco al cadáver. Ellos le piden permiso o le avisan, por asà decirlo qué lo van a mover, que lo van a poner de espalda. Yo, cuando era más joven, les preguntaba por qué hacÃan eso. A final de cuentas, sÃ, era una persona viva, pero ya no lo estaba. Muchos de estos forenses me contestaron que aquella persona, aquel cuerpo, todavÃa tenÃa una esencia de lo que habÃa sido en vida pues en la gran mayorÃa de ocasiones el cuerpo está reciente. Cuando nos lo entregan, algunos forenses dicen que cierta parte del alma de ese cuerpo aún no se va. Y creo que por esto mismo me pasó lo ocurrido aquella noche. Eran aproximadamente las once cuando me encontraba desempeñando mi trabajo. Yo me encontraba haciendo los preparativos y se me dio por empezar a hablar empecé a hablar con el cadáver como era costumbre para mÃ, y le empiecé a decir algunos problemas que yo tenÃa en a decirle que estaba buscando soluciones, estos problemas y qué me aconsejaba. Aunque claro todo esto lo decÃa de broma, sabÃa que no me podÃa contestar. Y en eso llegó un momento en el que recuerdo que me dicen que este cuerpo, que este hombre habÃa fallecido debido a la bebida, es decir, habÃa sido un alcohólico, o vamos a decir que era una persona la cual le gustaba tomar demasiado en fiestas los fines de semana y pues terminó pagando el precio. Era una persona relativamente joven, como de algunos cuarenta y tantos años. Yo, mientras trabajo, siempre tengo guardados en el refri unas cervezas a ver no es que me ponga ebrio. Pero por eso de las doce, doce y media me gusta estar trabajando y tomándome una o dos cervezas mientras escucho música, ya que a esa hora también llega mi sobrino, que está estudiando también para forense. Pero en aquel momento yo me encontraba solo. Recuerdo que fui al refri tomé la cerveza, fui de nuevo con este hombre y puse la cerveza en una mesa que estaba enfrente como a unos cinco metros de donde tenÃa recostado el cadáver de. Este hombre tal vez le falté el respeto diciendo que me tomaba una a su favor, pero que él no podÃa tomar, ya que le hacÃan mal como que burlándome de cierta forma, pero yo no lo hice de esa manera. En fin, seguà con mi trabajo y en eso me dio hambre, por lo que fue la cocina. Encendà el microondas y recuerdo que perfectamente haber escuchado los pasos de alguien viniendo de aquella sala. Estos pasos son muy caracterÃsticos y creo que cualquiera puede identificarlos muy bien. Uno cuando va caminando con zapatos, ya sea si eres mujer o hombre o con tacones reconoces las pisadas, los tacones suenan de cierta forma, los zapatos de cierta forma. Incluso las chanclas suenan de cierta forma. En aquella ocasión, lo que yo escuché eran los pies de alguien descalzo que iba caminando de un sitio a otro Inmediatamente. Lo que hice fue mirar hacia el pasillo, pero no vi nada. TenÃa la puerta de aquella sala abierta donde se encontraba el cadáver, pero yo no lo podÃa ver. Estaba fuera de mi vida. Tal vez la respuesta más lógica era que mi sobrino habÃa llegado, pero por más que lo busqué, no lo encontré. Revisé en el pasillo, en las escaleras, en la sala, no habÃa nadie. Cuando fui de nuevo a la sala esta vez con el estómago lleno, ya que habÃa merendado algo, llego a la sala, voy directamente hacia la mesa donde habÃa dejado mi cerveza y en ese momento me percato de que la cerveza no se encuentra a mÃ. Se me hace extraño. No hay nadie más en el edificio, solamente yo, mi sobrino, todavÃa no llega. Yo recuerdo perfectamente que habÃa dejado la cerveza. Ahà tengo muy buena memoria, por lo que la empiezo a buscar con la mirada y en eso la encuentro. La cerveza ahora reposa en la mano del cadáver. Este cuerpo la está sosteniendo con su mano como si lo hubiera agarrado como si estuviera tomando de ella. Yo algo confundido y por qué no decirlo también con mucho miedo me acerco. Tomo el pico de la cerveza y la trato de sacar, pero no puedo. El envase de la cerveza está aprisionado con fuerza. Tiene sentido, ya que es un cadáver, es un cuerpo inerte, pero también debido a esto, cómo es posible que lo hubiera tomado haciendo fuerza, intentando no pensar en eso y los trato de separar. Tardé algo en hacerlo, pero a final de cuentas, lo logré y cuando se paro el envase, me doy cuenta que también le hace falta bebida. La cerveza estaba a punto de acabarse, que daba una cuarta parte, por asà decirlo yo solamente le habÃa dado dos tragos, cuando mucho cuando yo la dejé, ahà quedaba más de la mitad de la cerveza. Me fui acercando y toqué levemente los labios de aquel cuerpo estaban mojados como si hubiera bebido algo Recientemente me llevé la cerveza y cerré la puerta. No continué con el trabajo hasta que llegó mi sobrino. Una vez que él llegó, retomamos donde me habÃa quedado. Yo no le dije nada y de cierta forma no le conté a nadie sobre esto. Me lo guardé para mÃ. Desde esta experiencia. O O O O O O ueodo mucho lo que digo a los cadáveres, si bien todavÃa hablo con ellos de vez en cuando la verdad es que ya no intento burlarme mucho o más bien no intento indagar sobre los temas de su fallecimiento. Desde esta experiencia, creo en lo que los otros forenses me dijeron, aun cuando el cuerpo ya no se encuentra con vida, hay una esencia que se deja, hay algo todavÃa dentro del cadáver y ese algo se tiene que tratar con mucho respeto




