Nov. 28, 2023

MARATON DE HORROR EN BOSQUES / RELATOS NUEVOS Y RECOPILACION / TEMP.3 / L.C.E.

MARATON DE HORROR EN BOSQUES / RELATOS NUEVOS Y RECOPILACION / TEMP.3 / L.C.E.

Un capitulo especial en donde escucharemos tetricas historias sobre acontecimentos inexplicables y paranormales, que suceden en los bosques. relatos de la temporada 3

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Un capitulo especial en donde escucharemos tetricas historias sobre acontecimentos inexplicables y paranormales, que suceden en los bosques. relatos de la temporada 3

Criptomaníacos. Creo que no es necesario repetir que los bosques son lugares misteriosos, Son lugares en los que tanto animales, así como otras cosas extrañas que muchas veces escapan a nuestro entendimiento, se presentan, ya sea de día, de madrugada o de noche. Es por eso que en este vídeo les traigo esta recopilación de relatos que, estoy seguro disfrutarán mucho. Pero antes de pasar a los relatos más tenebrosos de toda la temporada, tres en este canal sobre los bosques tengo relatos nuevos, anécdotas sumamente terroríficas sucedidas en bosques que quisiera que escucharan primero, tal como esta primera historia que le concierne a tres hermanos, tres hermanos que se encontraban en una reunión familiar y que simplemente, tal vez como se explican la misma historia, por aburrimiento, por explorar ciertas partes del bosque, partes a las cuales nunca habían ido. Cometieron un error al despiarse del camino principal. Y todo esto surgió solamente por una simple travesura, una travesura que les pagaría, factura tan solo minutos después, cuando dentro del bosque se encontraron con algo tenebroso, algo tan tenebroso y hórrido que quería perderlos aquella noche. Mi nombre es Diana Terraza. Mi expiri se comienza de la siguiente manera. Sucedió hace muchos años, cuando yo era un adolescente de algunos catorce años. Yo soy la del medio. Tengo un hermano mayor y un hermano menor. En aquel momento, el mayor tenía quince años y el menor tenía doce. Esta experiencia siempre la recordamos, sobre todo cuando volvemos al lugar donde sucedió. Cada año siempre volvemos a estar cerca de aquel camino pase. Resulta que en mi familia se hace una celebración cada año, que es el cumpleaños de mi abuela. Mi abuela acostumbra a realizar esta celebración en el rancho. Es un rancho muy grande y muy vistoso, por lo que algunos familiares deciden quedarse en la casa de rancho, así como otros rentar cerca en lo que se hace la celebración pase. Y resulta que, una vez estando en el rancho no tan lejos, tal vez a unos treinta minutos en auto que daban unas cabañas. Estas cabañas eran muy pequeñas y estaban en un pequeño bosque, el cual rodeaba dos cerros que se encontraban ahí. Estas cabañas, obviamente se rentaban y ahí era la principal atracción para los turistas o para las personas que les encantaba la caminata en el bosque pase. Resulta que mi hermano se dio cuenta que uno de los primos con los que nos llevamos muy bien se encontraba rentando en aquellas cabañas, por lo que inmediatamente dispusimos a ir hacia estas. Una vez llegando a la cabaña, no encontramos a familiar el cual íbamos buscando, pero una vez ya estando ahí, decidimos caminar por el bosque. No era ninguna imprudencia. Esto era muy normal. Los caminos que solamente eran dos los principales estaban muy bien marcados. Tenían listones y piedras pintadas cada ciertos metros, por lo que era imposible que alguien se pudiera perder en este. Nuestro plan era subir todo el cerro y, una vez llegando arriba, estar ahí un momento después bajarnos. De todas maneras, no íbamos mucho a ese lugar, así que teníamos curiosidad por ver cómo era por el camino. Nos encontramos con una sorpresa, ya que de manera muy súbita, el cielo comenzó a nublarse, pero a nublarse en su totalidad. Parecía ser que venía una tormenta en cuestión de minutos. El cielo se oscureció por completo. Mi hermano mayor, quien iba a la cabeza. Él dijo que podíamos llegar rápido y él quería ver cómo se veía todo el panorama desde arriba. Yo, obviamente, les decía que tenemos que volver, que la lluvia nos iba a alcanzar. Pero justamente cuando estábamos en esta discusión, en esta pelea sobre si seguir o bajarnos, mi hermano se encontró con una cuatrimoto en el lugar. Se sabía que rentaban cuatrimotos para diversas personas, ya sea para las que querían subir o bajar o estar en esos caminos no subían a una alta velocidad. De todas maneras, mi hermano, como es el tonto de la familia, decidió subirse a la cuatrimoto y enseguida le siguió mi hermano menor, ya que a donde él iba, él también lo seguía bastante. La cuatrimoto tenía las llaves, por lo que tenía dos opciones, sí, seguirlos o regresarme sola. Y para este momento ya estaba todo oscuro y yo tenía mucho miedo, por lo que no me quedó de otra que también subirme a la cuatrimoto y irnos nosotros tres juntos, no habíamos avanzado mucho. Tal vez habíamos estado arriba de la cuatrimoto unos diez minutos, cuando en eso mi hermano menor se percata de que esta cuatrimoto no es de la tienda que la rentan. Está cuatrimoto por una serie de números que tenía a un lado y por un nombre clave se podía deducir fácilmente que le pertenecía a los guardabosques. Esto sí que era un problema. Habíamos robado la cuatrimoto de uno de los veladores que allí había. Se les dice guardabosques, pero solamente cuidan el camino. Nos podíamos meter en muchos problemas, incluso con la policía. Rápidamente dejamos la cuatrimoto y en medio con las llaves. Con todo nos bajamos y justamente como si tuviéramos mala suerte, empezamos a ver a lo lejos tres luces que se iban acercando obviamente también cuatrimotos. Lo que pensamos en ese momento era más que evidente que nos habían descubierto Allá venían los guardabosques listos para encararnos, listos para recuperar la cuatrimoto, por lo que, víctimas del miedo, empezamos a improvisar nuestra ruta de escape y mira cómo son las coincidencias, porque vimos entre toda esa oscuridad un camino o un camino que se distanciaba del original. Era un camino más pequeño, tal vez un camino por el que copiara solamente una persona a un lado de nosotros. Sin pensarlo, los tres nos pusimos a correr por este claro que bajando el cerro. Lo que pensábamos es que si este camino se encontraba ahí, inevitablemente tenía que salir otro camino o tal vez salir hasta los pies del cerro, tenía que tener un final. Pero yo, al ser mujer y no está tan acostumbrada a correr, me caí. Ellos siguieron corriendo, yo me caí y me quedé atrás de ellos en cuestión de segundos los perdí de vista. Yo no grité por sus nombres. No les dije que me esperara ni nada de eso. Tal vez ese fue mi error, porque yo pensaba que solamente había un camino inevitablemente tenía que encontrármelos por más, que corría por más que cruzaba aquel camino. No los encontraba. Pero, de repente, entre toda esa adrenalina algo me detuvo en seco. Quiero que se imaginen que para este momento, a pesar de ser como las seis de la tarde, el cielo junto con las nubes totalmente oscuras. Y para esto, si le agregamos que ya estaba lloviendo en este punto, no se podía ver nada, nada. Solamente unos cuantos metros. Yo solamente podía distinguir el camino y me detuvo en seco algo, y es que escuché la voz de alguien. Esta voz provenía adelante de mí, la voz de una mujer algo deteriorada que me decía Diana, Diana, ven aquí están tus hermanos, ven Te, están esperando. Yo no sabía muy bien qué pensar en ese momento, por lo que solamente opté por tratar de rodear aquella voz. Yo no podía ver nada. Se lo repito nuevamente, así que me adentré en el bosque por mi mano derecha. Empecé a cruzar entre los árboles, entre las ramas. Me pegué varias veces en la cabeza y cuando pude de nuevo me incorporé de nuevo el camino. Seguí corriendo hacia abajo. No había mucho pierde solamente correr hacia abajo, hacia esa caída que se sentía. Cuando de nuevo por la lluvia me tropiezo y caigo de rodillas. Ya estaba cansada, estaba harta, estaba asustada. Me quedé un momento ahí también víctima del dolor que tenía Y fue en ese momento que la vi algo me tenía predestinado a caerme, ya que, de no haber sido así, hubiera ido directo hacia ella la voz. De nuevo la escuché, pero esta vez viniendo de una silueta, una silueta que cada vez que pasaba más tiempo y mis ojos se acostumbraban a la negrura de la noche, empezaba a tomar forma y empezaba a verla con más precisión. Era una anciana, una anciana con rostro muy demacrado. Iba con un largo vestido. No sé qué traía, una túnica completamente oscura. Su cabello era largo, pero muy amarañado, muy maltratado. Creo que se podría decir que no tenía cabello solamente canas. Ella me hablaba, me decía que mis hermanos estaban con ella y que, por favor, la acompañara. Lo que más miedo me daba era era que sabía mi nombre. Yo me puse de pie y sin pensarlo dos veces empecé a correr. Pero ahora, hacia la cima del cerro, empecé a correr. Y empecé a correr cuando en eso volteo hacia atrás y veo que está. Anciana me está persiguiendo, pero una velocidad similar a la mía. Una persona de la tercera edad no puede moverse así, pero ella sí lo hacía. Me estuvo persiguiendo tal vez por minutos, pero yo, con el miedo, no paré, a pesar de que la sentía a centímetros atrás de mí, me seguía gritando. Diana, Diana ven ven y también riéndose. Salí al camino de nuevo y por una razón que no me explico, no sé en qué momento pasé de estar subiendo el cerro a bajarlo, porque había bajado casi a los pies de este después de estar corriendo un buen tiempo y yo o o o me encontraba casi en la cima. No sé cómo pude haber hecho eso Por el camino del bosque. Ya casi saliendo de éste, me encuentro con mi hermano, el cual ya venía en una de las bicicletas que tienen ahí, en las cabañas de vuelta a buscarme. Yo me subí rápidamente en los deblitos de ésta y le dije me están persiguiendo. Me están persiguiendo ver rápido. No dejes que nos alcancen. Salimos de ahí lo más rápido posible y una vez llegando a nuestra casa, él me dijo que se regresó porque pensó que yo venía atrás de ellos. Pero cuando llegaron a las cabañas y se dieron cuenta de que no estaba ahí, él decidió regresarse por mí, aunque también me tiene que decir que no vio a ninguna anciana. Él pedaleó fuertemente en la bicicleta y miró hacia atrás muchas veces, pero no vio a nadie. A los días siguientes, nuestros padres nos llevaron de nueva cuenta por esos caminos. Obviamente, nosotros no le dijimos nada de lo que habíamos vivido, pero lo que nos aterró de cierta manera es que, por más que buscábamos en el camino, por más que nos esforzáramos justamente a la altura donde habíamos dejado la cuatrimoto, buscamos aquel camino, pero este no existía. El camino por el cual nos adentramos en el bosque ya no estaba más era como si éste hubiera desaparecido, como si éste hubiera sido especialmente hecho para nosotros. Después de vivir esta experiencia, le tengo un terror al bosque, sobre todo porque recuerdo muy bien cuando iba corriendo por ese camino y al final estaba más que segura que iba subiendo. No sé cómo al ir subiendo, En verdad iba bajando. Yo creo que no fue otra cosa más que solamente otra ilusión para perdernos en el bosque. Esta siguiente experiencia no es un relato, no es una experiencia que le haya pasado a alguien de la Comunidad, sino que me le hicieron llegar por medio de alguien externo. Álvaro Carvajal, un miembro de esta Comunidad, fue el responsable de pasarme esta historia, una historia que, se dice fue verdad y que involucra a muchos guardabosques, pero más concretamente aún no solo, porque si bien hubo muchos testigos, solamente este guardabosques pudo ver qué fue lo que realmente sucedió aquella noche. Algo tenebroso cabalgaba aquella noche en los caminos del bosque para mala suerte de estos guardabosques se encontraron con él un espíritu. Se dice que fue el responsable de la desaparición de estos guardabosques. Esta historia proviene de Estados Unidos, por lo que no hay nombres o por lo menos, las personas que dicen haber vivido esta experiencia o haber estado aquella noche no quieren dar sus nombres verdaderos. Solamente dan alias. Pero en esta historia solamente nos centraremos en la persona que vivió esta experiencia. Se autonombra William, aunque es más que claro que este no es un hombre verdadero. William trabajó como guardabosques muchos años y los guardabosques de Estados Unidos tienen que cuidar grandes bosques, grandes reservas naturales, a veces por lo que, aparte de tener carreteras caminos de tierra, hay otros caminos que son muy difíciles de recorrer. Más que nada por el estado en el que están y tienen que ser recorridos, ya que algunos adolescentes, campistas, ciclistas o simplemente personas que son algo distraídas toman este tipo de caminos, por lo que los guardabosques tienen que caminar también por estos. Más de una vez dice William ha encontrado personas que ellas creen están perdidas, pero no simplemente están por un camino secundario. Por este tipo de caminos no se lleva motocicleta, ni se lleva camioneta o auto. Son caminos con mucha roca, con mucha tierra, sobre todo si están cerca de los ríos. Por este tipo de caminos, lo más recomendable es llevar caballos. Estos animales son casi especiales para ese tipo de caminos. No tardan nada en inclusors y son bastante ágiles. William cuenta que iba con su caballo transitando por uno de estos caminos, estos caminos alejados solamente su linterna, su caballo y la brisa de la noche era lo que acompañaba todo su transcurso. Se tiene que decir que esto para él era algo normal. Andar a caballo por la noche, al menos en los guardabosques, es muy normal para ellos tienen que mantener la vigía. Veinticuatro siete. A William le tocaba ir a hacer este recorrido y llegar a una cabaña de vigilancia que pertenecía a los mismos guardabosques, cuando de pronto ve a lo lejos en otro camino, un camino incluso al cual se dirigía ve dos sombras, dos sombras que se mueven rápidamente y al escucharlos casi instantáneamente, se da cuenta que se tratan también de caballos. Al pasar por la luz de la luna, al ver las linternas y también reconocer las voces. Descubre que se tratan de dos guardabosques, dos compañeros de él, que van galopando a toda velocidad en dirección hacia la cabaña a la cual él también se dirigía. Lo que se le hace extraño es que ellos dos van gritando, le van gritando sus caballos y también van gritando por ayuda rápidamente se pierden en el camino. Obviamente, William, al ver esto va en su auxilio, galopa rápidamente y justamente al llegar al camino donde ellos habían cruzado, el caballo se pone nervioso. No quiere galopar, no quiere moverse. Es tan nervioso está asustado para William. Esta es la primera vez que pasaba y si bien había visto su caballo otras veces nervioso, la verdad es que en ese momento el caballo estaba como aterrado con mucho miedo. No lograba controlarlo y no había razón alguna, ya que no se encontraba nada cerca o al menos nada que el pudiera ver con sus propios ojos. Tratando de controlar el caballo, William se ve en la necesidad de bajarse. Lo tira de las riendas. Trata de hacer que el caballo se calme un poco, pero el estar lidiando con él empieza a escuchar otro galope que viene en una dirección contraria. Hay un caballo que se aproxima velozmente por aquel camino y fue en ese momento que William pone su linterna y aluza al camino y puede verlo. El caballo no es un caballo normal, Es un caballo horroroso, oscuro como la noche. Su relinchar era algo extraño, era como un rugido. Ningún caballo puede hacer este sonido y William da fe de esto. El caballo estaba galopando pasando a toda velocidad A un lado de este. Su cabeza su cuerpo eran anormalmente grandes, pero también deformes como si fuera alguna especie de cadáver. William dice que, al pasar cerca de él, este caballo incluso tenía algunas partes de la piel totalmente podridas, y no solamente de aspecto, sino también que podía oler Éste podía oler esa putrefacción del caballo. Claro esto podía ser muy aterrador. Pero no fue lo que más miedo le dio a William, sino que encima de este caballo, el jinete quien lo controlaba. Era un hombre con ropa algo antigua, sus pantalones, su camisa, sus botas vaqueras. Pero esto no era lo peor. Ni siquiera se asomaba lo peor. Este hombre no tenía cabeza. William apuntura linterna para ver el rostro de este hombre, pero se dio cuenta que no tenía cabeza, no tenía nada. Ahí era solamente un cuerpo inerte galopando un caballo, el cual pasó velozmente a un lado, casi inmediatamente que pasó a William. Este jinete se detuvo, se detuvo unos metros de él y después fue girando lentamente. Y es en este punto que a William el terror absoluto se apodera de él. Sube inmediatamente a su caballo y este animal totalmente natural empieza a correr como si su instinto le dijera que estaba en peligro, que tenía que salir de ese lugar lo más rápido posible. William no tuvo ni siquiera que darle instrucciones, no tuvo ni siquiera que jalar su caballo. Corría de aquel jinete. Está seguro que jamás en todos sus años de guardabosques y ese caballo lo había usado varias veces jamás en todos esos años, aquel caballo había corrido tan rápido como en aquella ocasión. El miedo de William o más que nada. El motivo por el que iba gritando por ayuda era que tenía el pendiente de que este jinete sin cabeza se diera la vuelta y comenzara a perseguirlo a él tal como suponía. En ese momento se encontraba persiguiendo a sus compañeros por su esto. No fue así. A pesar de tardar minutos, Oilem y su caballo consiguieron llegar hasta la cabaña. Una vez ahí, obviamente totalmente alterado, William empieza a contarle a sus compañeros todo lo que había visto el jinete, el caballo. Sus compañeros huyendo. Obviamente, ellos creen que a lo mejor se imaginó algo, Tal vez soñó algo la historia de un jinete sin cabeza. Creo que nadie la creería. Pero aquí viene la parte más aterradura de todo, porque, si bien el relato de William se podría decir que es un relato, tal vez que una persona se podría inventar por estar aburrido, por querer jugarle una especie de broma a los compañeros. Lo cierto es que, al llamar a esta cabaña a la cual se dirigía William y a la cual aquellos dos guardabosques se dirigían corriendo huyendo de aquel supuesto jinete, jamás contestaron la radio ni el teléfono. Llamaron a esta cabaña, no porque creyeran la historia de William, sino porque era algo que se hacía de rutina. Diferentes cabañas tenían que pasar su bitácora y las novedades que tenían en toda la noche. Llamaron a la una de la mañana, llamaron a las dos, a las tres, a las cuatro, a las cinco, y a las seis de la mañana. Finalmente, gran cantidad de guardabosques y entre ellos William fueron hacia esta cabaña. Esto, por supuesto, les parece extraño. Por qué no contestaban, por qué no se ponían al margen. Al ir a esta cabaña, se encontraron con la escena. Toda la cabaña estaba patas arriba. Todo estaba desordenado. Las mesas estaban volteadas, las sillas quebradas, las ventanas rotas, algunas cuantas, todo el equipo de los guardabosques tiradas y no había señas de ninguno de los dos. Más pronto que tarde, todos estos guardabosques empezaron a investigar el área y rápidamente dieron con la respuesta de que las mesas, las sillas, los bancos, los escritorios habían sido colocados en la entrada como formando alguna especie de barricada. Quien sea que estuviera adentro de la cabaña quería evitar que algo entrara a ella. Habían puesto casi todo lo que tenían atrás de la puerta y la puerta desde afuera hacia adentro había sido empujada, empujada con una fuerza enorme, ya que incluso estaba quebrada como si la fuerza que viniera desde afuera fuera tan descomunal que hubiera tumbado aquella barricada con simplemente un golpe. Por más que todos, los guardabosques pusieron manos a la obra. Rastrearon los diferentes caminos, buscaron en todas las cabañas, buscaron en todas las partes del bosque, los ríos, los claros, incluso las zonas más boscosas en donde había depredadores. Jamás encontraron a aquellos dos guardabosques simplemente desaparecieron. No se volvió a saber nada de ellos. William sostiene hasta este día que tuvieron la mala suerte o el peor destino de ser atrapados por aquel jinete, tales como las siguientes historias que son enviadas por parte de Tomás, un suscriptor de la Comunidad que me dio la facilidad de encontrar estas historias de la mano de los relatos que se corren en la web. Un saludo, Tomás y gracias por mandarme estas historias. Esta primera le sucede a un grupo de guardabosques. Unas hermanas habían perdido y creo que, como muchos saben, cuando una persona se pierde sobre todo en ese tipo de lugares, cada minuto cuenta, pues al caer la noche se dificulta todo y sobre todo los depredadores que ahí habitan. Pero en esta historia los depredadores no son los protagonistas, sino los depredadores de otra índole. Aquella noche, los guardabosques se encontraron con algo, algo que los quería engañar, haciéndoles creer que estaban viendo a este par de hermanas tales como un pescador usando una lombriz de cebo para hacer que sus presas caigan cripta maníacos. Tal vez algunos de ustedes saben que tanto en profesiones empleos de diferentes ramas tienen ciertas supersticiones, tienen ciertos rituales, por así decirlo los taxistas los tienen. Los camioneros, en especial, ellos tienen muchas supersticiones, muchas reglas no escritas que siguen cuando están en la carretera, los veladores, los vigilantes y, por supuesto, también los guardabosques. Esta es otra historia que nos envía a nuestro amigo Matías, que es muy aficionado a lo paranormal y nos ha facilitado dos historias que vienen de ellos sucedidas en Estados Unidos. Esto sucedió en la desaparición de los dos hermanas. Como sabrán, estos bosques de Estados Unidos son actividades que la verdad muchas familias hacen. Algunas familia les gusta salir al campo, a hacer campamentos, hacer caminatas en los ríos, en los riachuelos, conocer la vida silvestre. Pero como en todos los lugares, a veces suceden accidentes, a veces ocurren cosas que simplemente no estaban planeadas, tales como las desapariciones. Esta desaparición de dos hermanas se hizo notar a tiempo muy temprano. Los padres actuaron bien, por lo que en el momento en el que perdieron a sus hijas de vista, fueron inmediatamente con los guardabosques pidieron su ayuda. Ellos no se adentraron a buscarlas. Sabían muy bien que si se adentraban al bosque, ellos también iban a surgir como perdidos. Eran las personas que les gustaba acampar, pero no tenían mucha experiencia aventurándose solos en aquella vida salvaje. Los guardabosques se pusieron manos a la obra para desgracia, de esto ocurrió al atardecer, por lo que solamente tenían unos pocos minutos de luz antes de que cayeran la noche y se conocen bien la vida silvestre. Saben que al caer la noche la mayoría de los depredadores salen a casar, por lo que las niñas, que en ese tiempo solamente contaban entre diez a quince años estaban en riesgo. Los guardabosques se pusieron manos a la obra y empezaron a repartirse el trabajo en grupos de dos guardabosques como mínimo. No se tenía permitido que un guardabosque solo por su cuenta entran al bosque se acuerdan cuando les dije que estos guardabosques tenían sus supersticiones. Bueno esto más allá de darle una razón por así decirlo lógica que entre dos guardabosques pueden trabajar mejor que solamente uno. También era que se tenía la creencia de que si una persona así está fuera campista o guardabosques, entraba sola, podía haber cosas que simplemente no tenían explicación. Curiosamente, se cree que en los bosques habitan entes, entes amigables y también otros tantos que son tenebrosos, que son seres oscuros, que lo único que quieren es que aquella persona se interne cada vez más y más en el bosque con el fin de perderlo o simplemente con el fin de sea una más de sus víctimas. También está el otro caso de que en los bosques se cree que habitan los sking walkers para las personas que no sepan que es un sking walker a grandes rasgos. Es como un náhual aquí en Latinoamérica, una persona que, mediante fuerzas, oscuras o tratos incluso con el diablo, pueden tomar esta forma a morfa, esta forma de animal o de criatura para andar por el bosque. También se cree que los skin walkers pueden proyectarse o engañar a una persona haciéndole ver qué se trata de la persona que está buscando a grandes rasgos. Pueden engañar a los guardabosques o al menos esto era lo que se creía. Por eso es que mandaban siempre a grupos de dos y de dos. Hacia adelante eran grupos de tres guardabosques de cuatro, pero en la historia en la cual vamos a prestar atención, en esta ocasión se trataban de dos guardabosques, los cuales aire en caballo, ya que algunas zonas del bosque son muy escabrosas, llenas de árboles, por lo que es imposible entrar con un vehículo. Iban a caballo en sus manos, llevaban linternas y en un determinado momento, ya cuando había caído la luz del día y solamente había oscuridad en el bosque, los caballos extrañamente empezaron a actuar raro. Ambos guardabosques dicen que los caballos simplemente no querían avanzar por más de que ellos, como sus amos, les tiraban con el lazo. Les decían que avanzaran. Los caballos no lo hacían. Ellos quedaban inmóviles, relinchaban como si estuvieran nerviosos, como si estuvieran aterrados por algo, algo que ellos podían ver o al menos sentir, pero que los guardabosques no sentían para nada. No tenían ni la menor idea de que algo se estaba acercando hacia ellos. Ambos guardabosques se bajaron del caballo, tenían que continuar con la búsqueda de las hermanas, así que simplemente los amarraron a un árbol y decidieron caminar quince minutos más hacia dentro del bosque. Si no encontraban nada, tenían que regresar debido a que ambos iban buscando. En determinado momento se separaron. No se separaron mucho, simplemente algunos metros de cada uno, pero claro, entre toda la oscuridad, entre todas las ramas, ambos perdieron la luz de la linterna. Por lo tanto, no pueden ubicarse donde se encontraba el otro hasta que uno de ellos, en medio de la oscuridad, vio algo que se movía ahí a la distancia. Eran dos personas, dos personas que se encontraban abrazadas a un árbol. Estas personas lo habían llamado la voz. Parecía la de dos pequeñas, por lo que al apuntarlas, vio claramente que se trataban de las dos hermanas. Él, obviamente, al ver esto, llama a su compañero, le dice le grita que encontró a las dos hermanas que están ahí enfrente de él. Él alcanza a escuchar los pasos de su compañero, acercándose siguiendo su voz al momento de que él también se va acercando las hermanas, curiosamente, a pesar de que ven al guardabosques, a pesar de que este las está llamando, estas no se acercan. Ellas están en aquel árbol como esperando a que este guardabosque se acerque él sigue caminando en dirección hacia estas muchachas y llega el momento en el que está solamente a metros de ellas. Cuando en eso un grito que viene de atrás lo para en seco su otro compañero le está gritando, Le está diciendo que se detenga, pero es un grito muy desesperado. Es un grito casi ahogado como si su compañero estuviera sintiendo un terror inmenso diciéndole párate, qué estás haciendo? Párate detente, detente, El guardabosque se detiene sigue mirando aquellas dos muchachas. Ahí da la media vuelta y le pregunta a su compañero, pero qué te pasa. No ves a las hermanas. Tenemos que rescatarlas. Su compañero se le queda mirando fijamente y le dice pero tú qué estás viendo Ahí. No hay personas. Ahí no están las niñas. Al momento de que este guardabosques da la media vuelta para mirar de nuevo enfrente, se da cuenta de que no hay niñas ahí, de que las hermanas habían desaparecido. Pero no solamente eso, sino que ahora en el mismo árbol a la misma altura donde suponía tenían que estar aquellas dos hermanas abrazando el árbol. En lugar de eso se encontraba una enorme serpiente enrollada en torno del tronco del árbol. Una serpiente con piel totalmente oscura, con los ojos rojos, tan rojos que resaltaban que brillaban entre toda la negrura de la noche. Esta serpiente estaba a la altura de su cara, casi solamente a un metro, como mucho de distancia. El guardabosques se fue alejando poco a poco de aquella enorme serpiente que, debido a su tamaño, fácilmente podía pasar por una anaconda o por un pitón. Creo que las personas que estén escuchando este relato sabrán que esto es prácticamente imposible. Serpientes de ese tamaño no habitan en estos bosques. Esas serpientes solamente se encuentran en el Amazonas, en Sudamérica, no en el Norte. Su hábitat no pertenece ahí. Al guardabosque se fue alejando volvieron a los caballos. Ambos sacaron sus rifles y volvieron hasta que el árbol. Sabían que no podían dejar a un animal como ese suelto por ahí. Por más que lo buscaron, no lo encontraron muy dentro de ellos. Sabían que esto no era un animal tan solo porque lo que vio el guardabosques era una proyección simplemente de lo que este ente convertido en serpiente. Quería que observara una simple ilusión de lo que ellos creen. Se trataba de un skill walker. Estos seres que pueden tomar la forma de cualquier animal y pueden hacer creer ver a una persona lo que ellos están buscando. También se cree que estos simplemente son entes del bosque que de esa manera pierden a la gente. Si bien el relato de estos guardabosques hubiera quedado aquí para buenas noticias. Un grupo de estos guardabosques dio con las hermanas las consiguieron sacar del bosque, por suerte, sin heridas solamente muy asustadas. Pero es el testimonio de estos guardabosques, y no solamente de ellos, sino de varios. Varios de esos guardabosques habían dicho haber visto las hermanas con mucho terreno de diferencia. Algunos habían dicho verlas a una determinada hora en cierto lugar y otros habían dicho verlas casi exactamente al mismo tiempo, pero en un lugar completamente diferente y muy alejado, algo que es prácticamente imposible. Y mucho de esto podría caer en que tal vez estaban confundiéndose, tal vez la oscuridad de la noche y también al subconsciente les estaba jugando una mala broma. Pero también está el hecho de que todos estos guardabosques decían, les especificaban muy bien por radio como era que lucían aquellas niñas y lucían exactamente, no solamente con la ropa, sino con su peinado, con sus pulseras, con sus mochilas. Lucían exactamente como las habían encontrado. La única referencia a que estos guardabosques tenían eran las fotos de sus rostros. Nada más. Ellos no sabían cómo iban vestidas más allá de una descripción algo general que les habían dado sus padres, pero ellos decían detalles muy específicos que, a final de cuentas, las niñas portaban con estos detalles. No se tiene explicación alguna de esto. Simplemente los guardabosques dicen que es una de las tantas cosas extrañas que pasan en lo profundo del bosque. Este siguiente relato lo encontré en una de esas búsquedas de Internet. Lo tengo hace mucho tiempo, solamente cuando encontraba el video adecuado para meterlo. Es un relato muy interesante. Sucede en Finlandia y creo que este vídeo le da como anillo al dedo a esta historia que encontré y estoy más que seguro que les va a encantar tarcripta maníacos, aunque claro si eres madre o padre, puede que esto te meta un terror, aquel terror que todos los padres tienen cuando pierden a un hijo. Si bien la pérdida de un hijo cuando este se va de este mundo, suele ser muy dolorosa, qué pasaría cuando su hijo desaparece, no tiene la certeza si está vivo o ya no está vivo. Muchos de los padres que han vivido esta pérdida dicen que es mucho peor. No saben en dónde está. No saben a quién hablarle, no saben si ni siquiera está bien o está mal. Al menos cuando está su tumba, pueden ir a hablarle y tener la certeza de quien está reposando en esa tumba abajo de la tierra. Es el cuerpo de su hijo. Pero qué pasa con estos padres que ni siquiera saben dónde se encuentran bueno esto, eso le pasó una madre y, debido a su pérdida, debido a su sufrimiento, ella misma se convirtió en una leyenda de absoluto terror para los niños de este pueblo. Esta siguiente historia puede que resulte algo triste y también sumamente terrorífica, sobre todo para los padres, ya que en ella se ve reflejado. Uno de los mayores temores que tanto un padre como una madre pudiera afrontar viene de las palabras de varios guardabosques. Esto sucede en Finlandia, un país muy al norte. Finlandia es uno de esos países donde la nieve las bajas temperaturas son muy cotidianas casi todo el año. De hecho, en los bosques de Finlandia no es la primera historia de terror que se conoce. Hubo otra que se conoció muy bien a nivel mundial. Qué sucedió durante el altercado entre Rusia y Finlandia. Y si ustedes siguen el canal desde hace mucho tiempo de seguro, ya escucharon esta historia sobre una extraña bestia que habita en aquellos bosques, en aquellos bosques llenos de pinos, llenos de nieve, un bosque helado congelado donde los lobos de grandes tamaños son los principales depredadores, pero eso es asunto de otro vídeo. En esta ocasión les quiero contar una historia trágica sobre una madre y un hijo. Esta madre y esta este hijo vivían en un pueblito de Finlandia. Por eso, de los años ochenta, este pueblo se podría decir era muy amigable, era pequeño, pero con personas muy buenas. Confiaban uno en el otro. Y esto también se había reflejado en los niños del pueblo. Tanto así que una práctica muy común, sobre todo cuando iban a caer las grandes nevadas, este tipo de nevadas, que los niños no pueden salir mucho de sus casas, Los padres accedían a que ellos se divirtieran. Por las últimas semanas, estando afuera de casa yendo al bosque a una zona un tanto cercana al pueblo, los niños iban cortaban madera, hacían sus pequeñas fogatas, jugaban a las escondidas. Los padres no tenían de qué preocuparse, pues dentro del bosque habían guardabosques, o bueno por llamar los guardabosques. De algún modo, estos eran voluntarios y eran personas del mismo pueblo. Solamente que estas personas tenían cierta experiencia en el bosque y cierta experiencia sobre los animales que viven en este. Así que cuidaban a los niños. Estaban siempre al tanto y a la vista de dónde se encontraban, por lo que para ellos era algo normal. Pero siempre suceden las desgracias. No importa qué tan medida o qué tan eficaz sea la seguridad. Siempre los accidentes pasan y, para desgracia de esto le ocurrió a una madre que se encontraba sola. En algunas versiones de la historia se dice que la madre se encontraba sola cuidando a su hijo, ya sea por qué el padre la había abandonado o este había fallecido. De cualquier modo, la historia siempre se dice que la madre se encontraba sola en su casa. Simplemente habitaban ella y su hijo. Por lo tanto, ellos eran muy cercanos. Eran unas personas que no podían vivir el uno sin el otro. A la madre le gustaba pasar mucho tiempo con su hijo. Pero claro, al ir creciendo, el niño quería tener amigos, El niño quería salir y pese a que la madre, cada vez que salía a su hijo, se ponía un tanto triste, sabía que era parte de la historia. Sabía que su hijo tenía que salir, tenía que madurar, tenía que conocer más gente, convivir con chicos también de su edad. Así que lo empezó a soltar y este niño, como todos los otros, iba a jugar al bosque. Habían pasado varios años Así por por por lo lo ques que para la madre esto ya no era extraño, esto era ya simplemente como algo cotidiano que su hijo se fuera a jugar al bosque con más niños, por lo que la tomaron por sorpresa completamente cuando llegaron a su casa, a sus vecinos, niños y adultos, diciéndole que su hijo se había perdido, que él había estado jugando en el bosque y que de la nada había desaparecido. Sus amigos lo empezaron a buscar e incluso para ese momento los guardabosques ya se habían movilizado, ya estaban buscando a su hijo en toda esa zona. Pero la madre, la madre se atacó de una manera descomunal. Su hijo era toda su vida, por lo que no lo pensó dos veces se arropó bien, salió rumbo hacia aquel bosque con una sola misión en su cabeza, y es que no iba a volver a su casa hasta que su hijo volviera con ella. Iba determinada a encontrarlo en ese momento y no iba a volver a su casa hasta lograrlo. Tenía mucha determinación. Como dije anteriormente, el pueblo estaba lleno de muchas personas amables que querían ayudarla. Empezaron a buscar al niño. Entre toda la zona del bosque, guardabosques, personas, carniceros, carpinteros, amas de casa. Todos se unieron en ese momento. Pasaron los minutos, después, las horas, después, los días y las semanas. Muchas de las personas volvieron a su casa y después volvieron a buscar al niño. Pero durante todo ese tiempo la madre, la madre jamás volvió. Ella iba determinada, no iba a volver a su casa hasta que su hijo volviera con ella. Y así lo estaba cumpliendo. Día tras día, noche trasnoche, la señora no dejaba de vagar en el bosque, ya sea con ayuda, ya sea en compañía o sola. Completamente Obviamente, en la noche, cuando las temperaturas bajaban, muchas personas volvían. Esta madre no lo hacía. Se quedaba con los guardabosques e incluso se les perdía de vista. Ella seguía buscando a su hijo entre la nieve, entre los troncos. No le importaba otra cosa, pero, conforme pasó el tiempo, esto le fue cobrando factura. Muchas personas le llevaban comida. Sabían que ya no iba a volver hasta traer a su hijo de vuelta y muchas de estas personas también se apiadaron, le llevaban abrigo, le llevaban comida. La desesperación de esta mujer. Al paso de las semanas se convirtió en tristeza, después en depresión y finalmente, cayendo en la locura, en la locura absoluta, empezaba a ver a su hijo en cualquier lado, ya sea en el bosque, corriendo trepando un árbol y ella se alegraba lo veía sonreía, pero de repente, su hijo desaparecía. Su estado de salud estaba empeorando cada vez más. La señora no comía, La señora no descansaba y a causa de su locura empezó a ver el rostro de su hijo en los cuerpos de otros niños. Como les dije anteriormente, los padres seguían dejando a sus hijos ir al bosque. Si bien, cuando surgió la desaparición de este niño, muchos padres dejaron de llevar a sus hijos al bosque o darles permiso de que fue fueran los guardabosques se pusieron todavía más manos a la obra e incluso había más en ese momento los niños, si bien estaban cerca del bosque, ya no era como que se adentraran a ellos. Pero ahora el problema es que no era necesario de que se adentraran. Ahora había un nuevo peligro en el bosque, y es que esta señora, al ver a su hijo reflejado en estos niños, ella iba corriendo hacia ellos, agarraba a uno lo sostenía con fuerza y se lo llevaba lo internaba de nuevo en el bosque junto con ella. Obviamente, al pasar esto, muchos de los niños regresaban a su casa corriendo explicándole a los padres lo que había sucedido, que esa señora se había llevado un niño. Esto se repitió varias veces. Cada niño que estaba jugando cerca del bosque era interceptado por esta mujer y llevado a lo profundo del bosque, donde ella lo trataba como a su hijo. Obviamente, los guardabosques iban y se lo quitaban chico que ella agarraba, chico que tenían que ir por él a la fuerza y se lo entregaban a su verdadera familia, y esta señora se quedaba gritando, se quedaba llorando. Ella no sabía por qué le quitaban a su hijo. Los habitantes del pueblo dicen que uno no podía sentir odio hacia esta persona, sino solamente lástima. Ellos la habían conocido cuando era una persona cuerda y era una persona normal, bondadosa, buena gente y había caído Finalmente en esa situación por obvias razones, no buscaron a medra entra a la señora. Pero si les dijeron a sus hijos que estaba prohibido ir al bosque nuevamente, al paso del tiempo, los niños dejaron de asistir a éste y al paso del tiempo, también la naturaleza, el frío, el hambre, porque para este momento ya nadie le llevaba comida a la señora, ya que surgía un cierto terror al encontrártela. Nadie se quería acercar a ella. Una mañana después de una fría nevada, su cuerpo fue encontrado, congelado por completo abajo de mucha nieve. Los guardabosques dieron el aviso y la noticia se corrió como espuma por todo el pueblo. Los chicos, después de rogarle mucho a sus padres, lograron convencerlos en dejarlos salir de nuevo al bosque. Despus de r todo la amenaza. Ya no estaba. La señora había fallecido, pero más temprano que tarde las desapariciones volvieron. Los niños corrían asustados a sus casas diciendo nuevamente que aquella señora aún vagaba por el bosque y que no solamente eso, sino que seguía llevándose niños hacia dentro del bosque. Obviamente, cuando le dijeron esto a los guardabosques, ellos no sabían qué pensar. Muy bien, ellos recordaban haber sacado el cuerpo inerte de aquella mujer, cómo era posible que ella siguiera en el bosque. De nueva cuenta, empezaron a buscarla, pero, al parecer, su fallecimiento la hizo tener más eficacia para llevarse a los niños, porque niño o niña que se llevaba niño que jamás se volvía a ver en el pueblo ni en el bosque, ellos simplemente desaparecían. Por más que lo buscaran sus padres, por más que varios habitantes, guardabosques y autoridades buscaran los niños desaparecían. Muchos de los guardabosques que andaban por ahí decían ver a esta mujer, sobre todo cargando niños corriendo entre los árboles. Cuando ellos la perseguían. Ella en cuestión de pasos entre todos los árboles, desaparecía como si fuera aire. Los niños que fueron desaparecidos después del fallecimiento de esta señora jamás se volvieron a encontrar y a pesar de que pasen los años, esta historia se convierte en una leyenda, una leyenda que hasta ahora los padres respetan muchísimo, ya que jamás volvió a entrar ningún niño a esa zona del bosque. Este siguiente relato también es enviado por este suscriptor. Sucede que esto le pasó a un guardabosques en Estados Unidos. Como ya les dije antes, en estos grandes bosques se escuchan muchos ruidos tanto que uno puede incluso confundir estos ruidos con los que escucha día con día. Pero tú confundirías o te sentirías con miedo cuando la mitad de la nada, a mitad del bosque escuchas el llanto de un niño, de un bebé, lo confundís. Bueno. Esto era lo que reportaban varios campistas, varios ciclistas que pasaban por un sendero el llanto de un niño muy característico. No podía ser un animal, o al menos es lo que ellos creían. Una vez, cuando este guardabosques fue a investigar este sitio, se encontró con que nada más alejado de la realidad. No era un animal, era simplemente algo que lo dejó teniendo pesadillas hasta el día de hoy. Esta historia pertenece a Matías Hernández. La historia que nos manda sucedió en verdad. Él la tomó de un foro de la web, una noticia que dejó muy trastornados a los cientos y cientos de campistas, al igual que los guardabosques, sobre qué clase de cosas pueden pasar dentro de un bosque. La historia pertenece al testimonio de un guardabosques. Él empieza diciendo que en este trabajo se escuchan muchas historias, muchos relatos, experiencias que tanto guardabosques, personas ciclistas que van mucho a este tipo de senderos. Allá en Virginia, Estados Unidos, se dicen que ven cosas, cosas raras que, a final de cuentas, tienen una explicación lógica. Muchos de los ruidos extraños sombras se pueden explicar fácilmente por el ruido del viento, por el ruido de animales o por simplemente que el ojo humano. A veces nos juega bromas. Vemos cosas y escuchamos cosas donde no las hay. Pasa y sucede que en uno de estos senderos los campistas. Varias personas que pasaban ahí haciendo excursión le decían a los guardabosques que escuchaban el llanto de un niño. Algunos decían que era de uno. Otros decían que escuchaban varios niños, varios niños llorando como si estos se trataran de niños no mayores. A meses. Muchas de estas personas intentaron buscarlos, pero dicen que no encontraban nada. También está el caso que no es muy recomendable salirse del sendero donde van caminando. Los bosques de Virginia. Son bosques que son son muy profundos, muy grandes. Perfectamente una persona se puede perder ahí y debido a algunos animales silvestres, estos corren con el riesgo de no volverse a ver por ende, antes de que ellos se decidieran por entrar, primero notificaban a los guardabosques. Este guardabosques dice que muchas veces fue este tramo, pero jamás escuchó nada. Algo que no le cabía en la cabeza era que, si bien muchos de los relatos que se contaban entre campistas, entre ciclistas tenían explicación alguna en aquella situación, todavía era un poco más curioso, ya que, si bien los otros relatos variaban en cuanto a algunos detalles, gran cantidad de las personas que decían haber escuchado este llanto compartían muchas cosas similares, por lo que era un tanto difícil creer que esto era un invento. Todas escuchaban la voz a la misma altura del camino y todos decían haberla escuchado cuando caía el atardecer. Lo que se pensaba en ese momento debido a este detalle es que tal vez lo más posible es que se tratara de algún animal, de alguna criatura, que hacía un sonido, algo parecido a un llanto y que su nido estaba cerca del sendero seguramente este animal iba y se refugiaba al momento de ver las personas este hacía esta especie de sonido, pero solamente como alerta o para de alguna manera ahuyentar a las personas, aunque claro no sabían qué animal podía ser. Así que dejaron de prestar la atención. Pero más pronto que tarde empezó a llegar más gente que decía haber escuchado el llanto. Pero ahora no solamente en el atardecer, sino también por la mañana y algunos guardabosques por la noche. Esto causó de alguna manera bastante intriga, porque entonces la teoría de que tal vez pudiera ser un animal no resultaba tan factible. Un animal no se quedaría ahí durante todo el día y durante toda la noche. Los animales silvestres tienen que salir, tienen que cazar o cuando menos traer la alimentación si son vegetarianos. Así que esto tendría que tener alguna otra explicación. El guardabosques, que protagoniza esta historia, salió una tarde de su cabaña, cuando el sol ya se estaba ocultando con linterna en mano. Empezó a buscar a la altura del sendero, donde varias personas decían haber escuchado aquel llanto. Empezó a buscar y a buscar y cuando pateó la arena, cuando pateó ciertas hierbas, ciertas piedras que había, se encontró con que cerca del sendero habían huesos, unos huesos que parecían de un esqueleto en un principio, el guardabosques, la verdad es que no se sorprendió. Él lo tomó como algo muy normal. Hay muchas razones por las cuales se pueden encontrar huesos a un lado del sendero, pero tal vez porque un ciclista sin querer atropelló a un reedor, a un animal y simplemente se quedó ahí tirado. Otra razón es que algunas personas vienen y traen el cuerpo de algunas mascotas y los tiran en estos senderos. Simplemente los cobren con hierba y ahí los dejan al paso del tiempo, pues los huesos se empiezan a salir y el cuerpo se empieza a descomponer. Y otra razón es que simplemente es la vida silvestre. Algún animal había perdido la vida o había sido una presa de un animal mayor y sus restos quedaban allí. Así que, por lo tanto, encontrar estos huesos no significaba todavía nada, aunque claro este guardabosque siguió buscando y fue ahí donde se dio cuenta de que no solamente eran los huesos de un cuerpo, por así decirlo, habían más todavía adentrándose aún más en el bosque se encontró con más y se dio cuenta de que todos estos huesos habían venido cubiertos. Se encontraban dentro de una bolsa, una bolsa oscura, como una bolsa común de basura. Al pasar el tiempo, debido a la lluvia a la arena, a la exposición de la naturaleza, las bolsas se habían ido degradando. Por lo tanto, lo que estaban dentro de ellas salió la luz. Y fue en este momento en donde, al poner más atención a los huesos que le había encontrado, se dio cuenta de que éstos no pertenecían a un animal, al menos no uno que él conociera. Al ir caminando más profundo y más profundo, se sorprende porque un montón de moscas salen volando debido a su presencia. Ellas estaban sobre algo Y fue en este momento que el guardabosque es interna todavía más y encuentre que hay muchas bolsas, muchas de estas bolsas de basura, muchos bultos, algunos ya están abiertos y otros tantos no y al revisarlos, él se encuentra con lo mismo, huesos adentro, pero también gusanos, por lo que se podía intuir que estos eran cuerpos, tal vez de algún animal pequeño. En total eran siete bolsas, por lo que se podía intuir que se trataban de siete seres que habían perdido la vida. De nuevo pensando lógicamente, este guardabosques cree que se trata de animales, tal vez de la camada, de alguna perra o de una gata que, a lo mejor, los gatitos o los perritos no se habían logrado y los habían traído aquí o tal vez simplemente por la malicia los habían traído a que perdieran la vida. Aquí hay personas muy malas en el mundo, pero aún así, este guardabosques decidió seguir investigando y dice que tomar esta decisión fue lo peor que él pudo hacer. Tal vez se lo hubiera preferido no cargar con eso en su cabeza. Tal vez no descubrir todo esto. Y es que al investigar más los huesos, esta vez los que todavía no habían sido tocados por la naturaleza, estos que todavía se encontraban completos, no regados por todos los arbustos por toda la arena, se dio cuenta de que estos huesos pertenecían a humanos. Eran huesos humanos, pero no de una persona normal o de una persona adulta. Estos huesitos eran muy pequeños, por lo que se dio fácilmente cuenta de que pertenecían a infantes, a bebés de no más allá de siete meses, tal vez algunos eran recién nacidos de días. Se dio el caso y obviamente, se dieron las investigaciones. Se retiraron todos los huesos y después de esto, todas las personas que pasaban por ese sendero dejaron de escuchar aquellos llantos de niños. Además, está decir que, a pesar de las investigaciones, no se encontró al culpable. Habían muchas personas que habían ido al bosque y no podían investigar a todas. Y otra cosa que se desconocía y que, más allá de desconocerse, no se quería hablar de ello si estos infantes habían sido abandonados en ese lugar, ya fallecidos o tal vez se encontraban con vida cuando fueron dejados ahí. En esta ocasión cripta maniacos. Esta historia pertenece a un par de ancianos. Era una pareja ya muy mayor, tendrían aproximadamente algunos ochenta años o pegando incluso a los noventa. Ellos habían pasado buena parte de su vida viviendo en el bosque o al menos en zonas rurales. Obviamente, al casarse, al tener hijos familia se emigraron durante una parte de su vida hacia la ciudad más que nada para que sus hijos pudieran estudiar sin tanto problema. Una vez que sus hijos crecieron, que tuvieron sus familias, ellos decidieron volver al bosque, al bosque de Virginia. El marido tenía una propiedad ahí, una propiedad que venía de generaciones atrás. Estaría partiendo decido a su abuelo, a su padre y ahora le pertenecía a él y probablemente se lo dejaría a uno de sus hijos más a futuro. No era una cabaña era una casa grande. Al estar, ambos ancianos pensionados decidieron volver al bosque para pasar ahí plácidamente sus últimos años de vida. Hay mucha calma en el bosque y estas casas son las típicas casas de bosque. O sea, no hay bardas, no hay rejas, no hay vallas. Prácticamente te acostumbras al sonido de la naturaleza, a coexistir con la naturaleza. Como dije antes de esta pareja, no era algo jeno para ellos. Pero, conforme pasó el tiempo, empezaron a acoplarse tanto la naturaleza que empezaron a distinguir los sonidos de ésta, el pájaro carpintero, el sonido de la brisa en el n n ndo la tarde, en la mañana e incluso los saltos de algunas liebres, los ciervos. Tanto así que cuando escuchaban que un auto se acercaba a lo lejos por el camino de tierra que llegaba una carretera. Lo escuchaban incluso minutos antes y no era que tuvieran un super oído. Simplemente que ese sonido rompía con toda la armonía, toda la calma del bosque. Debido a que esta pareja ya se había acoplado muy bien el anciano, el marido tomaba la decisión de tener caminatas durante la tarde noche. Salía a caminar por eso a las seis de la tarde. Llegaba aproximadamente a las siete y media u ocho de la noche cuando estaba oscureciendo o acababa de oscurecer. Durante estas caminatas empezó a escuchar algo raro. Primero lo que escuchó fueron una especie de gritos gritos que provenían de una parte del bosque, pero eran como gritos ahogados. Era como si una persona gritara y enseguida el grito se parara de golpe como si le taparan la boca. Él cuenta que este tipo de situación no es ajena para él. De hecho, ya le había pasado otras veces, pero resulta que eran jóvenes y si se parecía a las otras veces, él lo quería era investigar jóvenes que estaban pasando el rato muy probablemente novios. Pero Passi resulta que escuche estos gritos todavía por la mañana y algunas veces por la tarde. Este anciano cuenta que, a lo mejor lo escuchó por acaso algunos cuatro meses, cinco meses, no todos los días, pero tal vez sí, una vez a la semana o una vez cada dos semanas. A él le parece extraño tanto, así que le contó a su esposa. Su esposa estaba notablemente peor de salud que él, por lo que más que nada, por sus articulaciones le impedía salir a caminar junto con él. Pero en una ocasión cuando se sentía muy bien, dijo ok vamos a caminar un rato y si se escuchan esos dichosos gritos que tú dices, vamos los dos a ver si son una pareja de jóvenes que ya se ensañaron en esta parte del bosque, pues le decimos que se vayan. El esposo acepta huelga a decir que esta pareja era muy silenciosa, a no ser que viera a su casa entre el bosque. Tú no te percatarías ni siquiera de la existencia o de la presencia de ellos. Eran unas personas muy silenciosas. Hablaban claro, pero rara vez encendían el televisor, rara vez ponían música. Les gustaba mucho estar en silencio. Esto podría ser una razón del por qué esos gritos no se percataban de que había personas cerca la pareja. Caminó, caminó y caminó y caminó y esa tarde no se escuchó nada, pero el marido no estaba para nada satisfecho con ese caminata. A él ya le corroía la curiosidad de saber por qué tanto alboroto, de saber por qué te escuchaban esos gritos, y precisamente en el mismo lugar de siempre. No es porque estos gritos se cambiaran de lugar. No era en un lugar específico tantas veces que él había escuchado, había logrado localizar que venía del mismo lugar siempre. Y debido a esto le dice a su esposa, yo ya sé dónde provienen y si vamos a ver y si vamos a checar. Todavía estaba el sol, si ya se estaba ocultando, pero aún alcanzaban a llegar a la casa. Se iban a ir de dos modos. La esposa acepta y van los dos ancianos. Caminando hacia el lugar donde se escuchan estos gritos, llega a un punto en que el marido dice que a lo mejor se extravió, se perdió. Pero para nada iban por el camino correcto. Encontraron pertenencias, pertenencias de una mujer, por lo que ambos pensaron mira, pues sí, tal vez es una pareja de novios y se les olvidaron las cosas aquí. Pero mientras más pasaban en ese lugar, más todo lo que veían se tornaba en algo más oscuro, obviamente, inspeccionando las cosas e incluso con la pierna, simplemente para ver qué era lo que había, notaron que no eran las pertenencias solamente de una chica, sino de varias bolsos, carteras, algunas botas que se encontraban ya deterioradas, que habían pasado ahí unos días, incluso rasgaduras de prenda de vestidos de playeras anillos. Todo era perteneciente a una mujer, pero no de una sola de distintas haciendo cálculos. Tal vez había pertenencias a algunas siete mujeres, ocho mujeres, pero no estaban puestas al azar. Estaban ocultas entre los arbustos. Estos ancianos empezaron a a buscar entre los arbustos y se encontraron con más cosas. Obviamente, esto los alertó un poco. Empezaron a tener malos pensamientos, a pensar lo peor y con justa razón, llegaron a su casa, marcaron al novecientos once y la policía llegó en cuestión de minutos. Varias carteras de diferentes jovencitas las identificaron y después por la zona, empezaron a peinarla. Como se les dice, empezaron a buscar grande. Fue la sorpresa para esta pareja que simplemente quería pasar en el bosque cuando la policía les dijo que habían encontrado los cuerpos de cuatro jovencitas enterrados en el bosque cercanas a las pertenencias que ellos habían encontrado. Y sí, las pertenencias que ellos habían encontrado pertenecían en una parte a estas jovencitas. Así resulta que lo que encontraron esta pareja no era el nido de amor de un par de novios, Era solamente el lugar donde una persona acababa con la vida de estas jovencitas. Ocultaba toda la evidencia y a veces ocultaba los mismos cuerpos cercanos a las zona, sin darse cuenta ni siquiera que una pareja estaba a escasos metros viviendo de donde él había elegido como su lugar para ejecutar a todas sus víctimas. Está además decir que la pareja de ancianos se mudó por completo. Ahora vivían en la ciudad, en uno de los departamentos que ellos tenían. Este evento le eliminó por completo las ganas de volver al bosque. Este segundo relato igual pasa en Virginia, en los bosques de Virginia de Estados Unidos. Estos bosques son muy grandes, muy frondosos y abarcan muchos kilómetros de distancia, por lo que, aparte de que que hayas personas viviendo entre el bosque, en casas, en cabañas, es muy atractivo para muchas personas, por lo que también se contratan personas de seguridad para mantener a estas personas a raya con la vida silvestre y también para patrullar los lagos, patrullar los caminos, porque hay personas que se pierden y, por desgracia, no se vuelven a encontrar. Esta es la ocasión de un guardabosques que es un novato. Compartió esta historia. En un foro de la web y también en un periódico se mantuvo anónimo más que nada para conservar su empleo. Él dice que acababa de entrar de guardabosques. Tendría escasas tres semanas, un mes como mucho, y a lo largo de este mes se había suscitado la búsqueda de dos hermanos en el bosque. Habían ido en un plan de familia y, por desgracia, estos dos hermanos se habían perdido. Llevaban dos meses buscándolos. Obviamente, él hacer novato. No se le empleaba la búsqueda. Él simplemente vigilaba y, como es de costumbre en este tipo de empleos, a veces los turnos se rolan de noche o de día. Él dice que su trabajo consistía básicamente en recorrer de extremo extremo un lago y una cierta parte del bosque, llegar hasta una cabaña de vigilancia y hay que darse durante unos minutos y luego repetir otra vez todo vigilaban por secciones. Él se encontraba en esta cabaña. Dice que aproximadamente serían poco más de las dos de la mañana. Se le había dado el aviso de que si veía a uno de los hermanos lo detuviera, tenía incluso volantes con su fotografía. Él estaba en la cabaña desempeñando sus tareas. Cuando de pronto algo tocó a su puerta. Él voltea en esta cabaña. Hay ventanas a ambos extremos de la puerta, por lo que uno puede ver a la persona que está del otro lado. Sobre todos, esta persona se mueve un poco a la derecha. El guardabosque se sorprende enormemente cuando ve que se trata de uno de los hermanos se estaba asomando por la ventana mirándolo fijamente con una extraña mirada, con una extraña cara. Él dice que tenía una mirada perdida. Trataba de mirarlo a él, pero como que sus ojos no concordaban, como que estaban perdidos. Él dice y de forma muy escalofriante, que era como si una marioneta te estuviera mirando este guardabosque es ap pesar de ver eso, él dice que se acerca a la puerta y antes de abrirla, este joven le dice disculpe, señor me puede abrir la puerta. Estoy perdido, obviamente, el guardabosque sabe de Sobra eso, pero lo que le llama la atención y lo que lo frena, aparte de las palabras de este muchacho, es que lo vio de arriba hacia abajo por medio de la ventana y se le hizo extraño. Se le hizo extraño algo. Él de sobra sabe que hay muchas personas que se pierden en el bosque y que muy pocas regresan y que incluso aunque pasen unos tres o cuatro días, cuando los encuentran, se encuentran obviamente con señales de si no son de forcejeo sucios, entierrados obviamente por dormir en el suelo por tal vez pasar una mala noche. Lo que le sorprende a este guardabosques es que este muchacho no tenía esas señales. Ese chico venía pulcro y limpio, estaba con la misma ropa con la que se había desaparecido. Eso sí, él dice que se encontraba incluso más limpio que él. Sarcásticamente, se le hizo muy extraño. Esto hubo un minuto de silencio entre ellos dos más que nada, porque el guardabosques estaba viendo todo de arriba hacia abajo, como venía. Se le hacía difícil creer algo así, aunque pudo haber sido una excepción. No, este chico le repite de nuevo me acabo de perder. Podría, por favor, abrir la puerta y dar mi permiso de entrar. Este guardabosques se queda todavía pensando un poco y le dice una respuesta lógica. La puerta está sin seguro que acaso no puedes girarla y entrar. Este joven se queda mirándolo y le dice es que no puedo entrar. Si no me da permiso, me deja entrar. Esto ya se puso raro al guardabosque se empieza a verlo y en ese momento se le ocurre una idea, una idea rápida que tuvo que incluso hasta hoy dice que le pudo salvar la vida. En ese momento, él en su cabeza, inventó dos nombres y trató de seguirle el juego a este muchacho que para este momento ya estaba desconfiando completamente de él. Él le dijo Mira, tú eres, William y tu hermano Christian se perdieron verdad hace una semana. Cierto, el guardabosques dice que tal vez esperaba una respuesta incorrecta rectificándolo, pero no su plan había salido, tal y como la o pensado. Este muchacho le dijo sí, yo soy William y mi hermano es Christian. Está ya, está herido. Llevamos una semana perdidos. Por favor, ayúdenos. Este guardabosques novato no necesita escuchar nada más. Se acerca a la puerta, gira la perilla y le mete seguro de nuevo la gira hacia atrás y la tranca. El joven se le queda viendo con esa mirada absolutamente perdida. Le dice esos nombres los acabo de inventar. Yo. Los chicos que se perdieron no se llaman William ni se llaman Christian, y llevan dos meses perdidos. No una semana y remató diciéndole. No sé qué eres, pero me estás tratando de engañar y no voy a salir de la cabaña, ni mucho menos. Te voy a dar permiso de que entres el semblante de aquel extraño muchacho cambia por completo. Ahora les boza una sonrisa como de un niño cuando lo pillan haciendo travesuras. El chico se retiró de la ventana y jamás lo volvió a ver en toda la noche a la mañana siguiente. Porque no salió de la cabaña en toda la noche, Este guardabosques a la mañana siguiente le explica lo que pasó. A uno de sus compañeros no logran saber qué fue lo que pasó con aquellos dos muchachos jamás se encontraron. Pero si aquella cosa traía puestas sus prendas y su forma, este guardabosque se asume que tuvieron un destino muy trágico.