MARATON DE HORROR EN BOSQUES / RELATOS NUEVOS Y RECOPILACION / TEMP.3 / L.C.E.

Un capitulo especial en donde escucharemos tetricas historias sobre acontecimentos inexplicables y paranormales, que suceden en los bosques. relatos de la temporada 3
Un capitulo especial en donde escucharemos tetricas historias sobre acontecimentos inexplicables y paranormales, que suceden en los bosques. relatos de la temporada 3
CriptomanÃacos. Creo que no es necesario repetir que los bosques son lugares misteriosos, Son lugares en los que tanto animales, asà como otras cosas extrañas que muchas veces escapan a nuestro entendimiento, se presentan, ya sea de dÃa, de madrugada o de noche. Es por eso que en este vÃdeo les traigo esta recopilación de relatos que, estoy seguro disfrutarán mucho. Pero antes de pasar a los relatos más tenebrosos de toda la temporada, tres en este canal sobre los bosques tengo relatos nuevos, anécdotas sumamente terrorÃficas sucedidas en bosques que quisiera que escucharan primero, tal como esta primera historia que le concierne a tres hermanos, tres hermanos que se encontraban en una reunión familiar y que simplemente, tal vez como se explican la misma historia, por aburrimiento, por explorar ciertas partes del bosque, partes a las cuales nunca habÃan ido. Cometieron un error al despiarse del camino principal. Y todo esto surgió solamente por una simple travesura, una travesura que les pagarÃa, factura tan solo minutos después, cuando dentro del bosque se encontraron con algo tenebroso, algo tan tenebroso y hórrido que querÃa perderlos aquella noche. Mi nombre es Diana Terraza. Mi expiri se comienza de la siguiente manera. Sucedió hace muchos años, cuando yo era un adolescente de algunos catorce años. Yo soy la del medio. Tengo un hermano mayor y un hermano menor. En aquel momento, el mayor tenÃa quince años y el menor tenÃa doce. Esta experiencia siempre la recordamos, sobre todo cuando volvemos al lugar donde sucedió. Cada año siempre volvemos a estar cerca de aquel camino pase. Resulta que en mi familia se hace una celebración cada año, que es el cumpleaños de mi abuela. Mi abuela acostumbra a realizar esta celebración en el rancho. Es un rancho muy grande y muy vistoso, por lo que algunos familiares deciden quedarse en la casa de rancho, asà como otros rentar cerca en lo que se hace la celebración pase. Y resulta que, una vez estando en el rancho no tan lejos, tal vez a unos treinta minutos en auto que daban unas cabañas. Estas cabañas eran muy pequeñas y estaban en un pequeño bosque, el cual rodeaba dos cerros que se encontraban ahÃ. Estas cabañas, obviamente se rentaban y ahà era la principal atracción para los turistas o para las personas que les encantaba la caminata en el bosque pase. Resulta que mi hermano se dio cuenta que uno de los primos con los que nos llevamos muy bien se encontraba rentando en aquellas cabañas, por lo que inmediatamente dispusimos a ir hacia estas. Una vez llegando a la cabaña, no encontramos a familiar el cual Ãbamos buscando, pero una vez ya estando ahÃ, decidimos caminar por el bosque. No era ninguna imprudencia. Esto era muy normal. Los caminos que solamente eran dos los principales estaban muy bien marcados. TenÃan listones y piedras pintadas cada ciertos metros, por lo que era imposible que alguien se pudiera perder en este. Nuestro plan era subir todo el cerro y, una vez llegando arriba, estar ahà un momento después bajarnos. De todas maneras, no Ãbamos mucho a ese lugar, asà que tenÃamos curiosidad por ver cómo era por el camino. Nos encontramos con una sorpresa, ya que de manera muy súbita, el cielo comenzó a nublarse, pero a nublarse en su totalidad. ParecÃa ser que venÃa una tormenta en cuestión de minutos. El cielo se oscureció por completo. Mi hermano mayor, quien iba a la cabeza. Ãl dijo que podÃamos llegar rápido y él querÃa ver cómo se veÃa todo el panorama desde arriba. Yo, obviamente, les decÃa que tenemos que volver, que la lluvia nos iba a alcanzar. Pero justamente cuando estábamos en esta discusión, en esta pelea sobre si seguir o bajarnos, mi hermano se encontró con una cuatrimoto en el lugar. Se sabÃa que rentaban cuatrimotos para diversas personas, ya sea para las que querÃan subir o bajar o estar en esos caminos no subÃan a una alta velocidad. De todas maneras, mi hermano, como es el tonto de la familia, decidió subirse a la cuatrimoto y enseguida le siguió mi hermano menor, ya que a donde él iba, él también lo seguÃa bastante. La cuatrimoto tenÃa las llaves, por lo que tenÃa dos opciones, sÃ, seguirlos o regresarme sola. Y para este momento ya estaba todo oscuro y yo tenÃa mucho miedo, por lo que no me quedó de otra que también subirme a la cuatrimoto y irnos nosotros tres juntos, no habÃamos avanzado mucho. Tal vez habÃamos estado arriba de la cuatrimoto unos diez minutos, cuando en eso mi hermano menor se percata de que esta cuatrimoto no es de la tienda que la rentan. Está cuatrimoto por una serie de números que tenÃa a un lado y por un nombre clave se podÃa deducir fácilmente que le pertenecÃa a los guardabosques. Esto sà que era un problema. HabÃamos robado la cuatrimoto de uno de los veladores que allà habÃa. Se les dice guardabosques, pero solamente cuidan el camino. Nos podÃamos meter en muchos problemas, incluso con la policÃa. Rápidamente dejamos la cuatrimoto y en medio con las llaves. Con todo nos bajamos y justamente como si tuviéramos mala suerte, empezamos a ver a lo lejos tres luces que se iban acercando obviamente también cuatrimotos. Lo que pensamos en ese momento era más que evidente que nos habÃan descubierto Allá venÃan los guardabosques listos para encararnos, listos para recuperar la cuatrimoto, por lo que, vÃctimas del miedo, empezamos a improvisar nuestra ruta de escape y mira cómo son las coincidencias, porque vimos entre toda esa oscuridad un camino o un camino que se distanciaba del original. Era un camino más pequeño, tal vez un camino por el que copiara solamente una persona a un lado de nosotros. Sin pensarlo, los tres nos pusimos a correr por este claro que bajando el cerro. Lo que pensábamos es que si este camino se encontraba ahÃ, inevitablemente tenÃa que salir otro camino o tal vez salir hasta los pies del cerro, tenÃa que tener un final. Pero yo, al ser mujer y no está tan acostumbrada a correr, me caÃ. Ellos siguieron corriendo, yo me caà y me quedé atrás de ellos en cuestión de segundos los perdà de vista. Yo no grité por sus nombres. No les dije que me esperara ni nada de eso. Tal vez ese fue mi error, porque yo pensaba que solamente habÃa un camino inevitablemente tenÃa que encontrármelos por más, que corrÃa por más que cruzaba aquel camino. No los encontraba. Pero, de repente, entre toda esa adrenalina algo me detuvo en seco. Quiero que se imaginen que para este momento, a pesar de ser como las seis de la tarde, el cielo junto con las nubes totalmente oscuras. Y para esto, si le agregamos que ya estaba lloviendo en este punto, no se podÃa ver nada, nada. Solamente unos cuantos metros. Yo solamente podÃa distinguir el camino y me detuvo en seco algo, y es que escuché la voz de alguien. Esta voz provenÃa adelante de mÃ, la voz de una mujer algo deteriorada que me decÃa Diana, Diana, ven aquà están tus hermanos, ven Te, están esperando. Yo no sabÃa muy bien qué pensar en ese momento, por lo que solamente opté por tratar de rodear aquella voz. Yo no podÃa ver nada. Se lo repito nuevamente, asà que me adentré en el bosque por mi mano derecha. Empecé a cruzar entre los árboles, entre las ramas. Me pegué varias veces en la cabeza y cuando pude de nuevo me incorporé de nuevo el camino. Seguà corriendo hacia abajo. No habÃa mucho pierde solamente correr hacia abajo, hacia esa caÃda que se sentÃa. Cuando de nuevo por la lluvia me tropiezo y caigo de rodillas. Ya estaba cansada, estaba harta, estaba asustada. Me quedé un momento ahà también vÃctima del dolor que tenÃa Y fue en ese momento que la vi algo me tenÃa predestinado a caerme, ya que, de no haber sido asÃ, hubiera ido directo hacia ella la voz. De nuevo la escuché, pero esta vez viniendo de una silueta, una silueta que cada vez que pasaba más tiempo y mis ojos se acostumbraban a la negrura de la noche, empezaba a tomar forma y empezaba a verla con más precisión. Era una anciana, una anciana con rostro muy demacrado. Iba con un largo vestido. No sé qué traÃa, una túnica completamente oscura. Su cabello era largo, pero muy amarañado, muy maltratado. Creo que se podrÃa decir que no tenÃa cabello solamente canas. Ella me hablaba, me decÃa que mis hermanos estaban con ella y que, por favor, la acompañara. Lo que más miedo me daba era era que sabÃa mi nombre. Yo me puse de pie y sin pensarlo dos veces empecé a correr. Pero ahora, hacia la cima del cerro, empecé a correr. Y empecé a correr cuando en eso volteo hacia atrás y veo que está. Anciana me está persiguiendo, pero una velocidad similar a la mÃa. Una persona de la tercera edad no puede moverse asÃ, pero ella sà lo hacÃa. Me estuvo persiguiendo tal vez por minutos, pero yo, con el miedo, no paré, a pesar de que la sentÃa a centÃmetros atrás de mÃ, me seguÃa gritando. Diana, Diana ven ven y también riéndose. Salà al camino de nuevo y por una razón que no me explico, no sé en qué momento pasé de estar subiendo el cerro a bajarlo, porque habÃa bajado casi a los pies de este después de estar corriendo un buen tiempo y yo o o o me encontraba casi en la cima. No sé cómo pude haber hecho eso Por el camino del bosque. Ya casi saliendo de éste, me encuentro con mi hermano, el cual ya venÃa en una de las bicicletas que tienen ahÃ, en las cabañas de vuelta a buscarme. Yo me subà rápidamente en los deblitos de ésta y le dije me están persiguiendo. Me están persiguiendo ver rápido. No dejes que nos alcancen. Salimos de ahà lo más rápido posible y una vez llegando a nuestra casa, él me dijo que se regresó porque pensó que yo venÃa atrás de ellos. Pero cuando llegaron a las cabañas y se dieron cuenta de que no estaba ahÃ, él decidió regresarse por mÃ, aunque también me tiene que decir que no vio a ninguna anciana. Ãl pedaleó fuertemente en la bicicleta y miró hacia atrás muchas veces, pero no vio a nadie. A los dÃas siguientes, nuestros padres nos llevaron de nueva cuenta por esos caminos. Obviamente, nosotros no le dijimos nada de lo que habÃamos vivido, pero lo que nos aterró de cierta manera es que, por más que buscábamos en el camino, por más que nos esforzáramos justamente a la altura donde habÃamos dejado la cuatrimoto, buscamos aquel camino, pero este no existÃa. El camino por el cual nos adentramos en el bosque ya no estaba más era como si éste hubiera desaparecido, como si éste hubiera sido especialmente hecho para nosotros. Después de vivir esta experiencia, le tengo un terror al bosque, sobre todo porque recuerdo muy bien cuando iba corriendo por ese camino y al final estaba más que segura que iba subiendo. No sé cómo al ir subiendo, En verdad iba bajando. Yo creo que no fue otra cosa más que solamente otra ilusión para perdernos en el bosque. Esta siguiente experiencia no es un relato, no es una experiencia que le haya pasado a alguien de la Comunidad, sino que me le hicieron llegar por medio de alguien externo. Ãlvaro Carvajal, un miembro de esta Comunidad, fue el responsable de pasarme esta historia, una historia que, se dice fue verdad y que involucra a muchos guardabosques, pero más concretamente aún no solo, porque si bien hubo muchos testigos, solamente este guardabosques pudo ver qué fue lo que realmente sucedió aquella noche. Algo tenebroso cabalgaba aquella noche en los caminos del bosque para mala suerte de estos guardabosques se encontraron con él un espÃritu. Se dice que fue el responsable de la desaparición de estos guardabosques. Esta historia proviene de Estados Unidos, por lo que no hay nombres o por lo menos, las personas que dicen haber vivido esta experiencia o haber estado aquella noche no quieren dar sus nombres verdaderos. Solamente dan alias. Pero en esta historia solamente nos centraremos en la persona que vivió esta experiencia. Se autonombra William, aunque es más que claro que este no es un hombre verdadero. William trabajó como guardabosques muchos años y los guardabosques de Estados Unidos tienen que cuidar grandes bosques, grandes reservas naturales, a veces por lo que, aparte de tener carreteras caminos de tierra, hay otros caminos que son muy difÃciles de recorrer. Más que nada por el estado en el que están y tienen que ser recorridos, ya que algunos adolescentes, campistas, ciclistas o simplemente personas que son algo distraÃdas toman este tipo de caminos, por lo que los guardabosques tienen que caminar también por estos. Más de una vez dice William ha encontrado personas que ellas creen están perdidas, pero no simplemente están por un camino secundario. Por este tipo de caminos no se lleva motocicleta, ni se lleva camioneta o auto. Son caminos con mucha roca, con mucha tierra, sobre todo si están cerca de los rÃos. Por este tipo de caminos, lo más recomendable es llevar caballos. Estos animales son casi especiales para ese tipo de caminos. No tardan nada en inclusors y son bastante ágiles. William cuenta que iba con su caballo transitando por uno de estos caminos, estos caminos alejados solamente su linterna, su caballo y la brisa de la noche era lo que acompañaba todo su transcurso. Se tiene que decir que esto para él era algo normal. Andar a caballo por la noche, al menos en los guardabosques, es muy normal para ellos tienen que mantener la vigÃa. Veinticuatro siete. A William le tocaba ir a hacer este recorrido y llegar a una cabaña de vigilancia que pertenecÃa a los mismos guardabosques, cuando de pronto ve a lo lejos en otro camino, un camino incluso al cual se dirigÃa ve dos sombras, dos sombras que se mueven rápidamente y al escucharlos casi instantáneamente, se da cuenta que se tratan también de caballos. Al pasar por la luz de la luna, al ver las linternas y también reconocer las voces. Descubre que se tratan de dos guardabosques, dos compañeros de él, que van galopando a toda velocidad en dirección hacia la cabaña a la cual él también se dirigÃa. Lo que se le hace extraño es que ellos dos van gritando, le van gritando sus caballos y también van gritando por ayuda rápidamente se pierden en el camino. Obviamente, William, al ver esto va en su auxilio, galopa rápidamente y justamente al llegar al camino donde ellos habÃan cruzado, el caballo se pone nervioso. No quiere galopar, no quiere moverse. Es tan nervioso está asustado para William. Esta es la primera vez que pasaba y si bien habÃa visto su caballo otras veces nervioso, la verdad es que en ese momento el caballo estaba como aterrado con mucho miedo. No lograba controlarlo y no habÃa razón alguna, ya que no se encontraba nada cerca o al menos nada que el pudiera ver con sus propios ojos. Tratando de controlar el caballo, William se ve en la necesidad de bajarse. Lo tira de las riendas. Trata de hacer que el caballo se calme un poco, pero el estar lidiando con él empieza a escuchar otro galope que viene en una dirección contraria. Hay un caballo que se aproxima velozmente por aquel camino y fue en ese momento que William pone su linterna y aluza al camino y puede verlo. El caballo no es un caballo normal, Es un caballo horroroso, oscuro como la noche. Su relinchar era algo extraño, era como un rugido. Ningún caballo puede hacer este sonido y William da fe de esto. El caballo estaba galopando pasando a toda velocidad A un lado de este. Su cabeza su cuerpo eran anormalmente grandes, pero también deformes como si fuera alguna especie de cadáver. William dice que, al pasar cerca de él, este caballo incluso tenÃa algunas partes de la piel totalmente podridas, y no solamente de aspecto, sino también que podÃa oler Ãste podÃa oler esa putrefacción del caballo. Claro esto podÃa ser muy aterrador. Pero no fue lo que más miedo le dio a William, sino que encima de este caballo, el jinete quien lo controlaba. Era un hombre con ropa algo antigua, sus pantalones, su camisa, sus botas vaqueras. Pero esto no era lo peor. Ni siquiera se asomaba lo peor. Este hombre no tenÃa cabeza. William apuntura linterna para ver el rostro de este hombre, pero se dio cuenta que no tenÃa cabeza, no tenÃa nada. Ahà era solamente un cuerpo inerte galopando un caballo, el cual pasó velozmente a un lado, casi inmediatamente que pasó a William. Este jinete se detuvo, se detuvo unos metros de él y después fue girando lentamente. Y es en este punto que a William el terror absoluto se apodera de él. Sube inmediatamente a su caballo y este animal totalmente natural empieza a correr como si su instinto le dijera que estaba en peligro, que tenÃa que salir de ese lugar lo más rápido posible. William no tuvo ni siquiera que darle instrucciones, no tuvo ni siquiera que jalar su caballo. CorrÃa de aquel jinete. Está seguro que jamás en todos sus años de guardabosques y ese caballo lo habÃa usado varias veces jamás en todos esos años, aquel caballo habÃa corrido tan rápido como en aquella ocasión. El miedo de William o más que nada. El motivo por el que iba gritando por ayuda era que tenÃa el pendiente de que este jinete sin cabeza se diera la vuelta y comenzara a perseguirlo a él tal como suponÃa. En ese momento se encontraba persiguiendo a sus compañeros por su esto. No fue asÃ. A pesar de tardar minutos, Oilem y su caballo consiguieron llegar hasta la cabaña. Una vez ahÃ, obviamente totalmente alterado, William empieza a contarle a sus compañeros todo lo que habÃa visto el jinete, el caballo. Sus compañeros huyendo. Obviamente, ellos creen que a lo mejor se imaginó algo, Tal vez soñó algo la historia de un jinete sin cabeza. Creo que nadie la creerÃa. Pero aquà viene la parte más aterradura de todo, porque, si bien el relato de William se podrÃa decir que es un relato, tal vez que una persona se podrÃa inventar por estar aburrido, por querer jugarle una especie de broma a los compañeros. Lo cierto es que, al llamar a esta cabaña a la cual se dirigÃa William y a la cual aquellos dos guardabosques se dirigÃan corriendo huyendo de aquel supuesto jinete, jamás contestaron la radio ni el teléfono. Llamaron a esta cabaña, no porque creyeran la historia de William, sino porque era algo que se hacÃa de rutina. Diferentes cabañas tenÃan que pasar su bitácora y las novedades que tenÃan en toda la noche. Llamaron a la una de la mañana, llamaron a las dos, a las tres, a las cuatro, a las cinco, y a las seis de la mañana. Finalmente, gran cantidad de guardabosques y entre ellos William fueron hacia esta cabaña. Esto, por supuesto, les parece extraño. Por qué no contestaban, por qué no se ponÃan al margen. Al ir a esta cabaña, se encontraron con la escena. Toda la cabaña estaba patas arriba. Todo estaba desordenado. Las mesas estaban volteadas, las sillas quebradas, las ventanas rotas, algunas cuantas, todo el equipo de los guardabosques tiradas y no habÃa señas de ninguno de los dos. Más pronto que tarde, todos estos guardabosques empezaron a investigar el área y rápidamente dieron con la respuesta de que las mesas, las sillas, los bancos, los escritorios habÃan sido colocados en la entrada como formando alguna especie de barricada. Quien sea que estuviera adentro de la cabaña querÃa evitar que algo entrara a ella. HabÃan puesto casi todo lo que tenÃan atrás de la puerta y la puerta desde afuera hacia adentro habÃa sido empujada, empujada con una fuerza enorme, ya que incluso estaba quebrada como si la fuerza que viniera desde afuera fuera tan descomunal que hubiera tumbado aquella barricada con simplemente un golpe. Por más que todos, los guardabosques pusieron manos a la obra. Rastrearon los diferentes caminos, buscaron en todas las cabañas, buscaron en todas las partes del bosque, los rÃos, los claros, incluso las zonas más boscosas en donde habÃa depredadores. Jamás encontraron a aquellos dos guardabosques simplemente desaparecieron. No se volvió a saber nada de ellos. William sostiene hasta este dÃa que tuvieron la mala suerte o el peor destino de ser atrapados por aquel jinete, tales como las siguientes historias que son enviadas por parte de Tomás, un suscriptor de la Comunidad que me dio la facilidad de encontrar estas historias de la mano de los relatos que se corren en la web. Un saludo, Tomás y gracias por mandarme estas historias. Esta primera le sucede a un grupo de guardabosques. Unas hermanas habÃan perdido y creo que, como muchos saben, cuando una persona se pierde sobre todo en ese tipo de lugares, cada minuto cuenta, pues al caer la noche se dificulta todo y sobre todo los depredadores que ahà habitan. Pero en esta historia los depredadores no son los protagonistas, sino los depredadores de otra Ãndole. Aquella noche, los guardabosques se encontraron con algo, algo que los querÃa engañar, haciéndoles creer que estaban viendo a este par de hermanas tales como un pescador usando una lombriz de cebo para hacer que sus presas caigan cripta manÃacos. Tal vez algunos de ustedes saben que tanto en profesiones empleos de diferentes ramas tienen ciertas supersticiones, tienen ciertos rituales, por asà decirlo los taxistas los tienen. Los camioneros, en especial, ellos tienen muchas supersticiones, muchas reglas no escritas que siguen cuando están en la carretera, los veladores, los vigilantes y, por supuesto, también los guardabosques. Esta es otra historia que nos envÃa a nuestro amigo MatÃas, que es muy aficionado a lo paranormal y nos ha facilitado dos historias que vienen de ellos sucedidas en Estados Unidos. Esto sucedió en la desaparición de los dos hermanas. Como sabrán, estos bosques de Estados Unidos son actividades que la verdad muchas familias hacen. Algunas familia les gusta salir al campo, a hacer campamentos, hacer caminatas en los rÃos, en los riachuelos, conocer la vida silvestre. Pero como en todos los lugares, a veces suceden accidentes, a veces ocurren cosas que simplemente no estaban planeadas, tales como las desapariciones. Esta desaparición de dos hermanas se hizo notar a tiempo muy temprano. Los padres actuaron bien, por lo que en el momento en el que perdieron a sus hijas de vista, fueron inmediatamente con los guardabosques pidieron su ayuda. Ellos no se adentraron a buscarlas. SabÃan muy bien que si se adentraban al bosque, ellos también iban a surgir como perdidos. Eran las personas que les gustaba acampar, pero no tenÃan mucha experiencia aventurándose solos en aquella vida salvaje. Los guardabosques se pusieron manos a la obra para desgracia, de esto ocurrió al atardecer, por lo que solamente tenÃan unos pocos minutos de luz antes de que cayeran la noche y se conocen bien la vida silvestre. Saben que al caer la noche la mayorÃa de los depredadores salen a casar, por lo que las niñas, que en ese tiempo solamente contaban entre diez a quince años estaban en riesgo. Los guardabosques se pusieron manos a la obra y empezaron a repartirse el trabajo en grupos de dos guardabosques como mÃnimo. No se tenÃa permitido que un guardabosque solo por su cuenta entran al bosque se acuerdan cuando les dije que estos guardabosques tenÃan sus supersticiones. Bueno esto más allá de darle una razón por asà decirlo lógica que entre dos guardabosques pueden trabajar mejor que solamente uno. También era que se tenÃa la creencia de que si una persona asà está fuera campista o guardabosques, entraba sola, podÃa haber cosas que simplemente no tenÃan explicación. Curiosamente, se cree que en los bosques habitan entes, entes amigables y también otros tantos que son tenebrosos, que son seres oscuros, que lo único que quieren es que aquella persona se interne cada vez más y más en el bosque con el fin de perderlo o simplemente con el fin de sea una más de sus vÃctimas. También está el otro caso de que en los bosques se cree que habitan los sking walkers para las personas que no sepan que es un sking walker a grandes rasgos. Es como un náhual aquà en Latinoamérica, una persona que, mediante fuerzas, oscuras o tratos incluso con el diablo, pueden tomar esta forma a morfa, esta forma de animal o de criatura para andar por el bosque. También se cree que los skin walkers pueden proyectarse o engañar a una persona haciéndole ver qué se trata de la persona que está buscando a grandes rasgos. Pueden engañar a los guardabosques o al menos esto era lo que se creÃa. Por eso es que mandaban siempre a grupos de dos y de dos. Hacia adelante eran grupos de tres guardabosques de cuatro, pero en la historia en la cual vamos a prestar atención, en esta ocasión se trataban de dos guardabosques, los cuales aire en caballo, ya que algunas zonas del bosque son muy escabrosas, llenas de árboles, por lo que es imposible entrar con un vehÃculo. Iban a caballo en sus manos, llevaban linternas y en un determinado momento, ya cuando habÃa caÃdo la luz del dÃa y solamente habÃa oscuridad en el bosque, los caballos extrañamente empezaron a actuar raro. Ambos guardabosques dicen que los caballos simplemente no querÃan avanzar por más de que ellos, como sus amos, les tiraban con el lazo. Les decÃan que avanzaran. Los caballos no lo hacÃan. Ellos quedaban inmóviles, relinchaban como si estuvieran nerviosos, como si estuvieran aterrados por algo, algo que ellos podÃan ver o al menos sentir, pero que los guardabosques no sentÃan para nada. No tenÃan ni la menor idea de que algo se estaba acercando hacia ellos. Ambos guardabosques se bajaron del caballo, tenÃan que continuar con la búsqueda de las hermanas, asà que simplemente los amarraron a un árbol y decidieron caminar quince minutos más hacia dentro del bosque. Si no encontraban nada, tenÃan que regresar debido a que ambos iban buscando. En determinado momento se separaron. No se separaron mucho, simplemente algunos metros de cada uno, pero claro, entre toda la oscuridad, entre todas las ramas, ambos perdieron la luz de la linterna. Por lo tanto, no pueden ubicarse donde se encontraba el otro hasta que uno de ellos, en medio de la oscuridad, vio algo que se movÃa ahà a la distancia. Eran dos personas, dos personas que se encontraban abrazadas a un árbol. Estas personas lo habÃan llamado la voz. ParecÃa la de dos pequeñas, por lo que al apuntarlas, vio claramente que se trataban de las dos hermanas. Ãl, obviamente, al ver esto, llama a su compañero, le dice le grita que encontró a las dos hermanas que están ahà enfrente de él. Ãl alcanza a escuchar los pasos de su compañero, acercándose siguiendo su voz al momento de que él también se va acercando las hermanas, curiosamente, a pesar de que ven al guardabosques, a pesar de que este las está llamando, estas no se acercan. Ellas están en aquel árbol como esperando a que este guardabosque se acerque él sigue caminando en dirección hacia estas muchachas y llega el momento en el que está solamente a metros de ellas. Cuando en eso un grito que viene de atrás lo para en seco su otro compañero le está gritando, Le está diciendo que se detenga, pero es un grito muy desesperado. Es un grito casi ahogado como si su compañero estuviera sintiendo un terror inmenso diciéndole párate, qué estás haciendo? Párate detente, detente, El guardabosque se detiene sigue mirando aquellas dos muchachas. Ahà da la media vuelta y le pregunta a su compañero, pero qué te pasa. No ves a las hermanas. Tenemos que rescatarlas. Su compañero se le queda mirando fijamente y le dice pero tú qué estás viendo AhÃ. No hay personas. Ahà no están las niñas. Al momento de que este guardabosques da la media vuelta para mirar de nuevo enfrente, se da cuenta de que no hay niñas ahÃ, de que las hermanas habÃan desaparecido. Pero no solamente eso, sino que ahora en el mismo árbol a la misma altura donde suponÃa tenÃan que estar aquellas dos hermanas abrazando el árbol. En lugar de eso se encontraba una enorme serpiente enrollada en torno del tronco del árbol. Una serpiente con piel totalmente oscura, con los ojos rojos, tan rojos que resaltaban que brillaban entre toda la negrura de la noche. Esta serpiente estaba a la altura de su cara, casi solamente a un metro, como mucho de distancia. El guardabosques se fue alejando poco a poco de aquella enorme serpiente que, debido a su tamaño, fácilmente podÃa pasar por una anaconda o por un pitón. Creo que las personas que estén escuchando este relato sabrán que esto es prácticamente imposible. Serpientes de ese tamaño no habitan en estos bosques. Esas serpientes solamente se encuentran en el Amazonas, en Sudamérica, no en el Norte. Su hábitat no pertenece ahÃ. Al guardabosque se fue alejando volvieron a los caballos. Ambos sacaron sus rifles y volvieron hasta que el árbol. SabÃan que no podÃan dejar a un animal como ese suelto por ahÃ. Por más que lo buscaron, no lo encontraron muy dentro de ellos. SabÃan que esto no era un animal tan solo porque lo que vio el guardabosques era una proyección simplemente de lo que este ente convertido en serpiente. QuerÃa que observara una simple ilusión de lo que ellos creen. Se trataba de un skill walker. Estos seres que pueden tomar la forma de cualquier animal y pueden hacer creer ver a una persona lo que ellos están buscando. También se cree que estos simplemente son entes del bosque que de esa manera pierden a la gente. Si bien el relato de estos guardabosques hubiera quedado aquà para buenas noticias. Un grupo de estos guardabosques dio con las hermanas las consiguieron sacar del bosque, por suerte, sin heridas solamente muy asustadas. Pero es el testimonio de estos guardabosques, y no solamente de ellos, sino de varios. Varios de esos guardabosques habÃan dicho haber visto las hermanas con mucho terreno de diferencia. Algunos habÃan dicho verlas a una determinada hora en cierto lugar y otros habÃan dicho verlas casi exactamente al mismo tiempo, pero en un lugar completamente diferente y muy alejado, algo que es prácticamente imposible. Y mucho de esto podrÃa caer en que tal vez estaban confundiéndose, tal vez la oscuridad de la noche y también al subconsciente les estaba jugando una mala broma. Pero también está el hecho de que todos estos guardabosques decÃan, les especificaban muy bien por radio como era que lucÃan aquellas niñas y lucÃan exactamente, no solamente con la ropa, sino con su peinado, con sus pulseras, con sus mochilas. LucÃan exactamente como las habÃan encontrado. La única referencia a que estos guardabosques tenÃan eran las fotos de sus rostros. Nada más. Ellos no sabÃan cómo iban vestidas más allá de una descripción algo general que les habÃan dado sus padres, pero ellos decÃan detalles muy especÃficos que, a final de cuentas, las niñas portaban con estos detalles. No se tiene explicación alguna de esto. Simplemente los guardabosques dicen que es una de las tantas cosas extrañas que pasan en lo profundo del bosque. Este siguiente relato lo encontré en una de esas búsquedas de Internet. Lo tengo hace mucho tiempo, solamente cuando encontraba el video adecuado para meterlo. Es un relato muy interesante. Sucede en Finlandia y creo que este vÃdeo le da como anillo al dedo a esta historia que encontré y estoy más que seguro que les va a encantar tarcripta manÃacos, aunque claro si eres madre o padre, puede que esto te meta un terror, aquel terror que todos los padres tienen cuando pierden a un hijo. Si bien la pérdida de un hijo cuando este se va de este mundo, suele ser muy dolorosa, qué pasarÃa cuando su hijo desaparece, no tiene la certeza si está vivo o ya no está vivo. Muchos de los padres que han vivido esta pérdida dicen que es mucho peor. No saben en dónde está. No saben a quién hablarle, no saben si ni siquiera está bien o está mal. Al menos cuando está su tumba, pueden ir a hablarle y tener la certeza de quien está reposando en esa tumba abajo de la tierra. Es el cuerpo de su hijo. Pero qué pasa con estos padres que ni siquiera saben dónde se encuentran bueno esto, eso le pasó una madre y, debido a su pérdida, debido a su sufrimiento, ella misma se convirtió en una leyenda de absoluto terror para los niños de este pueblo. Esta siguiente historia puede que resulte algo triste y también sumamente terrorÃfica, sobre todo para los padres, ya que en ella se ve reflejado. Uno de los mayores temores que tanto un padre como una madre pudiera afrontar viene de las palabras de varios guardabosques. Esto sucede en Finlandia, un paÃs muy al norte. Finlandia es uno de esos paÃses donde la nieve las bajas temperaturas son muy cotidianas casi todo el año. De hecho, en los bosques de Finlandia no es la primera historia de terror que se conoce. Hubo otra que se conoció muy bien a nivel mundial. Qué sucedió durante el altercado entre Rusia y Finlandia. Y si ustedes siguen el canal desde hace mucho tiempo de seguro, ya escucharon esta historia sobre una extraña bestia que habita en aquellos bosques, en aquellos bosques llenos de pinos, llenos de nieve, un bosque helado congelado donde los lobos de grandes tamaños son los principales depredadores, pero eso es asunto de otro vÃdeo. En esta ocasión les quiero contar una historia trágica sobre una madre y un hijo. Esta madre y esta este hijo vivÃan en un pueblito de Finlandia. Por eso, de los años ochenta, este pueblo se podrÃa decir era muy amigable, era pequeño, pero con personas muy buenas. Confiaban uno en el otro. Y esto también se habÃa reflejado en los niños del pueblo. Tanto asà que una práctica muy común, sobre todo cuando iban a caer las grandes nevadas, este tipo de nevadas, que los niños no pueden salir mucho de sus casas, Los padres accedÃan a que ellos se divirtieran. Por las últimas semanas, estando afuera de casa yendo al bosque a una zona un tanto cercana al pueblo, los niños iban cortaban madera, hacÃan sus pequeñas fogatas, jugaban a las escondidas. Los padres no tenÃan de qué preocuparse, pues dentro del bosque habÃan guardabosques, o bueno por llamar los guardabosques. De algún modo, estos eran voluntarios y eran personas del mismo pueblo. Solamente que estas personas tenÃan cierta experiencia en el bosque y cierta experiencia sobre los animales que viven en este. Asà que cuidaban a los niños. Estaban siempre al tanto y a la vista de dónde se encontraban, por lo que para ellos era algo normal. Pero siempre suceden las desgracias. No importa qué tan medida o qué tan eficaz sea la seguridad. Siempre los accidentes pasan y, para desgracia de esto le ocurrió a una madre que se encontraba sola. En algunas versiones de la historia se dice que la madre se encontraba sola cuidando a su hijo, ya sea por qué el padre la habÃa abandonado o este habÃa fallecido. De cualquier modo, la historia siempre se dice que la madre se encontraba sola en su casa. Simplemente habitaban ella y su hijo. Por lo tanto, ellos eran muy cercanos. Eran unas personas que no podÃan vivir el uno sin el otro. A la madre le gustaba pasar mucho tiempo con su hijo. Pero claro, al ir creciendo, el niño querÃa tener amigos, El niño querÃa salir y pese a que la madre, cada vez que salÃa a su hijo, se ponÃa un tanto triste, sabÃa que era parte de la historia. SabÃa que su hijo tenÃa que salir, tenÃa que madurar, tenÃa que conocer más gente, convivir con chicos también de su edad. Asà que lo empezó a soltar y este niño, como todos los otros, iba a jugar al bosque. HabÃan pasado varios años Asà por por por lo lo ques que para la madre esto ya no era extraño, esto era ya simplemente como algo cotidiano que su hijo se fuera a jugar al bosque con más niños, por lo que la tomaron por sorpresa completamente cuando llegaron a su casa, a sus vecinos, niños y adultos, diciéndole que su hijo se habÃa perdido, que él habÃa estado jugando en el bosque y que de la nada habÃa desaparecido. Sus amigos lo empezaron a buscar e incluso para ese momento los guardabosques ya se habÃan movilizado, ya estaban buscando a su hijo en toda esa zona. Pero la madre, la madre se atacó de una manera descomunal. Su hijo era toda su vida, por lo que no lo pensó dos veces se arropó bien, salió rumbo hacia aquel bosque con una sola misión en su cabeza, y es que no iba a volver a su casa hasta que su hijo volviera con ella. Iba determinada a encontrarlo en ese momento y no iba a volver a su casa hasta lograrlo. TenÃa mucha determinación. Como dije anteriormente, el pueblo estaba lleno de muchas personas amables que querÃan ayudarla. Empezaron a buscar al niño. Entre toda la zona del bosque, guardabosques, personas, carniceros, carpinteros, amas de casa. Todos se unieron en ese momento. Pasaron los minutos, después, las horas, después, los dÃas y las semanas. Muchas de las personas volvieron a su casa y después volvieron a buscar al niño. Pero durante todo ese tiempo la madre, la madre jamás volvió. Ella iba determinada, no iba a volver a su casa hasta que su hijo volviera con ella. Y asà lo estaba cumpliendo. DÃa tras dÃa, noche trasnoche, la señora no dejaba de vagar en el bosque, ya sea con ayuda, ya sea en compañÃa o sola. Completamente Obviamente, en la noche, cuando las temperaturas bajaban, muchas personas volvÃan. Esta madre no lo hacÃa. Se quedaba con los guardabosques e incluso se les perdÃa de vista. Ella seguÃa buscando a su hijo entre la nieve, entre los troncos. No le importaba otra cosa, pero, conforme pasó el tiempo, esto le fue cobrando factura. Muchas personas le llevaban comida. SabÃan que ya no iba a volver hasta traer a su hijo de vuelta y muchas de estas personas también se apiadaron, le llevaban abrigo, le llevaban comida. La desesperación de esta mujer. Al paso de las semanas se convirtió en tristeza, después en depresión y finalmente, cayendo en la locura, en la locura absoluta, empezaba a ver a su hijo en cualquier lado, ya sea en el bosque, corriendo trepando un árbol y ella se alegraba lo veÃa sonreÃa, pero de repente, su hijo desaparecÃa. Su estado de salud estaba empeorando cada vez más. La señora no comÃa, La señora no descansaba y a causa de su locura empezó a ver el rostro de su hijo en los cuerpos de otros niños. Como les dije anteriormente, los padres seguÃan dejando a sus hijos ir al bosque. Si bien, cuando surgió la desaparición de este niño, muchos padres dejaron de llevar a sus hijos al bosque o darles permiso de que fue fueran los guardabosques se pusieron todavÃa más manos a la obra e incluso habÃa más en ese momento los niños, si bien estaban cerca del bosque, ya no era como que se adentraran a ellos. Pero ahora el problema es que no era necesario de que se adentraran. Ahora habÃa un nuevo peligro en el bosque, y es que esta señora, al ver a su hijo reflejado en estos niños, ella iba corriendo hacia ellos, agarraba a uno lo sostenÃa con fuerza y se lo llevaba lo internaba de nuevo en el bosque junto con ella. Obviamente, al pasar esto, muchos de los niños regresaban a su casa corriendo explicándole a los padres lo que habÃa sucedido, que esa señora se habÃa llevado un niño. Esto se repitió varias veces. Cada niño que estaba jugando cerca del bosque era interceptado por esta mujer y llevado a lo profundo del bosque, donde ella lo trataba como a su hijo. Obviamente, los guardabosques iban y se lo quitaban chico que ella agarraba, chico que tenÃan que ir por él a la fuerza y se lo entregaban a su verdadera familia, y esta señora se quedaba gritando, se quedaba llorando. Ella no sabÃa por qué le quitaban a su hijo. Los habitantes del pueblo dicen que uno no podÃa sentir odio hacia esta persona, sino solamente lástima. Ellos la habÃan conocido cuando era una persona cuerda y era una persona normal, bondadosa, buena gente y habÃa caÃdo Finalmente en esa situación por obvias razones, no buscaron a medra entra a la señora. Pero si les dijeron a sus hijos que estaba prohibido ir al bosque nuevamente, al paso del tiempo, los niños dejaron de asistir a éste y al paso del tiempo, también la naturaleza, el frÃo, el hambre, porque para este momento ya nadie le llevaba comida a la señora, ya que surgÃa un cierto terror al encontrártela. Nadie se querÃa acercar a ella. Una mañana después de una frÃa nevada, su cuerpo fue encontrado, congelado por completo abajo de mucha nieve. Los guardabosques dieron el aviso y la noticia se corrió como espuma por todo el pueblo. Los chicos, después de rogarle mucho a sus padres, lograron convencerlos en dejarlos salir de nuevo al bosque. Despus de r todo la amenaza. Ya no estaba. La señora habÃa fallecido, pero más temprano que tarde las desapariciones volvieron. Los niños corrÃan asustados a sus casas diciendo nuevamente que aquella señora aún vagaba por el bosque y que no solamente eso, sino que seguÃa llevándose niños hacia dentro del bosque. Obviamente, cuando le dijeron esto a los guardabosques, ellos no sabÃan qué pensar. Muy bien, ellos recordaban haber sacado el cuerpo inerte de aquella mujer, cómo era posible que ella siguiera en el bosque. De nueva cuenta, empezaron a buscarla, pero, al parecer, su fallecimiento la hizo tener más eficacia para llevarse a los niños, porque niño o niña que se llevaba niño que jamás se volvÃa a ver en el pueblo ni en el bosque, ellos simplemente desaparecÃan. Por más que lo buscaran sus padres, por más que varios habitantes, guardabosques y autoridades buscaran los niños desaparecÃan. Muchos de los guardabosques que andaban por ahà decÃan ver a esta mujer, sobre todo cargando niños corriendo entre los árboles. Cuando ellos la perseguÃan. Ella en cuestión de pasos entre todos los árboles, desaparecÃa como si fuera aire. Los niños que fueron desaparecidos después del fallecimiento de esta señora jamás se volvieron a encontrar y a pesar de que pasen los años, esta historia se convierte en una leyenda, una leyenda que hasta ahora los padres respetan muchÃsimo, ya que jamás volvió a entrar ningún niño a esa zona del bosque. Este siguiente relato también es enviado por este suscriptor. Sucede que esto le pasó a un guardabosques en Estados Unidos. Como ya les dije antes, en estos grandes bosques se escuchan muchos ruidos tanto que uno puede incluso confundir estos ruidos con los que escucha dÃa con dÃa. Pero tú confundirÃas o te sentirÃas con miedo cuando la mitad de la nada, a mitad del bosque escuchas el llanto de un niño, de un bebé, lo confundÃs. Bueno. Esto era lo que reportaban varios campistas, varios ciclistas que pasaban por un sendero el llanto de un niño muy caracterÃstico. No podÃa ser un animal, o al menos es lo que ellos creÃan. Una vez, cuando este guardabosques fue a investigar este sitio, se encontró con que nada más alejado de la realidad. No era un animal, era simplemente algo que lo dejó teniendo pesadillas hasta el dÃa de hoy. Esta historia pertenece a MatÃas Hernández. La historia que nos manda sucedió en verdad. Ãl la tomó de un foro de la web, una noticia que dejó muy trastornados a los cientos y cientos de campistas, al igual que los guardabosques, sobre qué clase de cosas pueden pasar dentro de un bosque. La historia pertenece al testimonio de un guardabosques. Ãl empieza diciendo que en este trabajo se escuchan muchas historias, muchos relatos, experiencias que tanto guardabosques, personas ciclistas que van mucho a este tipo de senderos. Allá en Virginia, Estados Unidos, se dicen que ven cosas, cosas raras que, a final de cuentas, tienen una explicación lógica. Muchos de los ruidos extraños sombras se pueden explicar fácilmente por el ruido del viento, por el ruido de animales o por simplemente que el ojo humano. A veces nos juega bromas. Vemos cosas y escuchamos cosas donde no las hay. Pasa y sucede que en uno de estos senderos los campistas. Varias personas que pasaban ahà haciendo excursión le decÃan a los guardabosques que escuchaban el llanto de un niño. Algunos decÃan que era de uno. Otros decÃan que escuchaban varios niños, varios niños llorando como si estos se trataran de niños no mayores. A meses. Muchas de estas personas intentaron buscarlos, pero dicen que no encontraban nada. También está el caso que no es muy recomendable salirse del sendero donde van caminando. Los bosques de Virginia. Son bosques que son son muy profundos, muy grandes. Perfectamente una persona se puede perder ahà y debido a algunos animales silvestres, estos corren con el riesgo de no volverse a ver por ende, antes de que ellos se decidieran por entrar, primero notificaban a los guardabosques. Este guardabosques dice que muchas veces fue este tramo, pero jamás escuchó nada. Algo que no le cabÃa en la cabeza era que, si bien muchos de los relatos que se contaban entre campistas, entre ciclistas tenÃan explicación alguna en aquella situación, todavÃa era un poco más curioso, ya que, si bien los otros relatos variaban en cuanto a algunos detalles, gran cantidad de las personas que decÃan haber escuchado este llanto compartÃan muchas cosas similares, por lo que era un tanto difÃcil creer que esto era un invento. Todas escuchaban la voz a la misma altura del camino y todos decÃan haberla escuchado cuando caÃa el atardecer. Lo que se pensaba en ese momento debido a este detalle es que tal vez lo más posible es que se tratara de algún animal, de alguna criatura, que hacÃa un sonido, algo parecido a un llanto y que su nido estaba cerca del sendero seguramente este animal iba y se refugiaba al momento de ver las personas este hacÃa esta especie de sonido, pero solamente como alerta o para de alguna manera ahuyentar a las personas, aunque claro no sabÃan qué animal podÃa ser. Asà que dejaron de prestar la atención. Pero más pronto que tarde empezó a llegar más gente que decÃa haber escuchado el llanto. Pero ahora no solamente en el atardecer, sino también por la mañana y algunos guardabosques por la noche. Esto causó de alguna manera bastante intriga, porque entonces la teorÃa de que tal vez pudiera ser un animal no resultaba tan factible. Un animal no se quedarÃa ahà durante todo el dÃa y durante toda la noche. Los animales silvestres tienen que salir, tienen que cazar o cuando menos traer la alimentación si son vegetarianos. Asà que esto tendrÃa que tener alguna otra explicación. El guardabosques, que protagoniza esta historia, salió una tarde de su cabaña, cuando el sol ya se estaba ocultando con linterna en mano. Empezó a buscar a la altura del sendero, donde varias personas decÃan haber escuchado aquel llanto. Empezó a buscar y a buscar y cuando pateó la arena, cuando pateó ciertas hierbas, ciertas piedras que habÃa, se encontró con que cerca del sendero habÃan huesos, unos huesos que parecÃan de un esqueleto en un principio, el guardabosques, la verdad es que no se sorprendió. Ãl lo tomó como algo muy normal. Hay muchas razones por las cuales se pueden encontrar huesos a un lado del sendero, pero tal vez porque un ciclista sin querer atropelló a un reedor, a un animal y simplemente se quedó ahà tirado. Otra razón es que algunas personas vienen y traen el cuerpo de algunas mascotas y los tiran en estos senderos. Simplemente los cobren con hierba y ahà los dejan al paso del tiempo, pues los huesos se empiezan a salir y el cuerpo se empieza a descomponer. Y otra razón es que simplemente es la vida silvestre. Algún animal habÃa perdido la vida o habÃa sido una presa de un animal mayor y sus restos quedaban allÃ. Asà que, por lo tanto, encontrar estos huesos no significaba todavÃa nada, aunque claro este guardabosque siguió buscando y fue ahà donde se dio cuenta de que no solamente eran los huesos de un cuerpo, por asà decirlo, habÃan más todavÃa adentrándose aún más en el bosque se encontró con más y se dio cuenta de que todos estos huesos habÃan venido cubiertos. Se encontraban dentro de una bolsa, una bolsa oscura, como una bolsa común de basura. Al pasar el tiempo, debido a la lluvia a la arena, a la exposición de la naturaleza, las bolsas se habÃan ido degradando. Por lo tanto, lo que estaban dentro de ellas salió la luz. Y fue en este momento en donde, al poner más atención a los huesos que le habÃa encontrado, se dio cuenta de que éstos no pertenecÃan a un animal, al menos no uno que él conociera. Al ir caminando más profundo y más profundo, se sorprende porque un montón de moscas salen volando debido a su presencia. Ellas estaban sobre algo Y fue en este momento que el guardabosque es interna todavÃa más y encuentre que hay muchas bolsas, muchas de estas bolsas de basura, muchos bultos, algunos ya están abiertos y otros tantos no y al revisarlos, él se encuentra con lo mismo, huesos adentro, pero también gusanos, por lo que se podÃa intuir que estos eran cuerpos, tal vez de algún animal pequeño. En total eran siete bolsas, por lo que se podÃa intuir que se trataban de siete seres que habÃan perdido la vida. De nuevo pensando lógicamente, este guardabosques cree que se trata de animales, tal vez de la camada, de alguna perra o de una gata que, a lo mejor, los gatitos o los perritos no se habÃan logrado y los habÃan traÃdo aquà o tal vez simplemente por la malicia los habÃan traÃdo a que perdieran la vida. Aquà hay personas muy malas en el mundo, pero aún asÃ, este guardabosques decidió seguir investigando y dice que tomar esta decisión fue lo peor que él pudo hacer. Tal vez se lo hubiera preferido no cargar con eso en su cabeza. Tal vez no descubrir todo esto. Y es que al investigar más los huesos, esta vez los que todavÃa no habÃan sido tocados por la naturaleza, estos que todavÃa se encontraban completos, no regados por todos los arbustos por toda la arena, se dio cuenta de que estos huesos pertenecÃan a humanos. Eran huesos humanos, pero no de una persona normal o de una persona adulta. Estos huesitos eran muy pequeños, por lo que se dio fácilmente cuenta de que pertenecÃan a infantes, a bebés de no más allá de siete meses, tal vez algunos eran recién nacidos de dÃas. Se dio el caso y obviamente, se dieron las investigaciones. Se retiraron todos los huesos y después de esto, todas las personas que pasaban por ese sendero dejaron de escuchar aquellos llantos de niños. Además, está decir que, a pesar de las investigaciones, no se encontró al culpable. HabÃan muchas personas que habÃan ido al bosque y no podÃan investigar a todas. Y otra cosa que se desconocÃa y que, más allá de desconocerse, no se querÃa hablar de ello si estos infantes habÃan sido abandonados en ese lugar, ya fallecidos o tal vez se encontraban con vida cuando fueron dejados ahÃ. En esta ocasión cripta maniacos. Esta historia pertenece a un par de ancianos. Era una pareja ya muy mayor, tendrÃan aproximadamente algunos ochenta años o pegando incluso a los noventa. Ellos habÃan pasado buena parte de su vida viviendo en el bosque o al menos en zonas rurales. Obviamente, al casarse, al tener hijos familia se emigraron durante una parte de su vida hacia la ciudad más que nada para que sus hijos pudieran estudiar sin tanto problema. Una vez que sus hijos crecieron, que tuvieron sus familias, ellos decidieron volver al bosque, al bosque de Virginia. El marido tenÃa una propiedad ahÃ, una propiedad que venÃa de generaciones atrás. EstarÃa partiendo decido a su abuelo, a su padre y ahora le pertenecÃa a él y probablemente se lo dejarÃa a uno de sus hijos más a futuro. No era una cabaña era una casa grande. Al estar, ambos ancianos pensionados decidieron volver al bosque para pasar ahà plácidamente sus últimos años de vida. Hay mucha calma en el bosque y estas casas son las tÃpicas casas de bosque. O sea, no hay bardas, no hay rejas, no hay vallas. Prácticamente te acostumbras al sonido de la naturaleza, a coexistir con la naturaleza. Como dije antes de esta pareja, no era algo jeno para ellos. Pero, conforme pasó el tiempo, empezaron a acoplarse tanto la naturaleza que empezaron a distinguir los sonidos de ésta, el pájaro carpintero, el sonido de la brisa en el n n ndo la tarde, en la mañana e incluso los saltos de algunas liebres, los ciervos. Tanto asà que cuando escuchaban que un auto se acercaba a lo lejos por el camino de tierra que llegaba una carretera. Lo escuchaban incluso minutos antes y no era que tuvieran un super oÃdo. Simplemente que ese sonido rompÃa con toda la armonÃa, toda la calma del bosque. Debido a que esta pareja ya se habÃa acoplado muy bien el anciano, el marido tomaba la decisión de tener caminatas durante la tarde noche. SalÃa a caminar por eso a las seis de la tarde. Llegaba aproximadamente a las siete y media u ocho de la noche cuando estaba oscureciendo o acababa de oscurecer. Durante estas caminatas empezó a escuchar algo raro. Primero lo que escuchó fueron una especie de gritos gritos que provenÃan de una parte del bosque, pero eran como gritos ahogados. Era como si una persona gritara y enseguida el grito se parara de golpe como si le taparan la boca. Ãl cuenta que este tipo de situación no es ajena para él. De hecho, ya le habÃa pasado otras veces, pero resulta que eran jóvenes y si se parecÃa a las otras veces, él lo querÃa era investigar jóvenes que estaban pasando el rato muy probablemente novios. Pero Passi resulta que escuche estos gritos todavÃa por la mañana y algunas veces por la tarde. Este anciano cuenta que, a lo mejor lo escuchó por acaso algunos cuatro meses, cinco meses, no todos los dÃas, pero tal vez sÃ, una vez a la semana o una vez cada dos semanas. A él le parece extraño tanto, asà que le contó a su esposa. Su esposa estaba notablemente peor de salud que él, por lo que más que nada, por sus articulaciones le impedÃa salir a caminar junto con él. Pero en una ocasión cuando se sentÃa muy bien, dijo ok vamos a caminar un rato y si se escuchan esos dichosos gritos que tú dices, vamos los dos a ver si son una pareja de jóvenes que ya se ensañaron en esta parte del bosque, pues le decimos que se vayan. El esposo acepta huelga a decir que esta pareja era muy silenciosa, a no ser que viera a su casa entre el bosque. Tú no te percatarÃas ni siquiera de la existencia o de la presencia de ellos. Eran unas personas muy silenciosas. Hablaban claro, pero rara vez encendÃan el televisor, rara vez ponÃan música. Les gustaba mucho estar en silencio. Esto podrÃa ser una razón del por qué esos gritos no se percataban de que habÃa personas cerca la pareja. Caminó, caminó y caminó y caminó y esa tarde no se escuchó nada, pero el marido no estaba para nada satisfecho con ese caminata. A él ya le corroÃa la curiosidad de saber por qué tanto alboroto, de saber por qué te escuchaban esos gritos, y precisamente en el mismo lugar de siempre. No es porque estos gritos se cambiaran de lugar. No era en un lugar especÃfico tantas veces que él habÃa escuchado, habÃa logrado localizar que venÃa del mismo lugar siempre. Y debido a esto le dice a su esposa, yo ya sé dónde provienen y si vamos a ver y si vamos a checar. TodavÃa estaba el sol, si ya se estaba ocultando, pero aún alcanzaban a llegar a la casa. Se iban a ir de dos modos. La esposa acepta y van los dos ancianos. Caminando hacia el lugar donde se escuchan estos gritos, llega a un punto en que el marido dice que a lo mejor se extravió, se perdió. Pero para nada iban por el camino correcto. Encontraron pertenencias, pertenencias de una mujer, por lo que ambos pensaron mira, pues sÃ, tal vez es una pareja de novios y se les olvidaron las cosas aquÃ. Pero mientras más pasaban en ese lugar, más todo lo que veÃan se tornaba en algo más oscuro, obviamente, inspeccionando las cosas e incluso con la pierna, simplemente para ver qué era lo que habÃa, notaron que no eran las pertenencias solamente de una chica, sino de varias bolsos, carteras, algunas botas que se encontraban ya deterioradas, que habÃan pasado ahà unos dÃas, incluso rasgaduras de prenda de vestidos de playeras anillos. Todo era perteneciente a una mujer, pero no de una sola de distintas haciendo cálculos. Tal vez habÃa pertenencias a algunas siete mujeres, ocho mujeres, pero no estaban puestas al azar. Estaban ocultas entre los arbustos. Estos ancianos empezaron a a buscar entre los arbustos y se encontraron con más cosas. Obviamente, esto los alertó un poco. Empezaron a tener malos pensamientos, a pensar lo peor y con justa razón, llegaron a su casa, marcaron al novecientos once y la policÃa llegó en cuestión de minutos. Varias carteras de diferentes jovencitas las identificaron y después por la zona, empezaron a peinarla. Como se les dice, empezaron a buscar grande. Fue la sorpresa para esta pareja que simplemente querÃa pasar en el bosque cuando la policÃa les dijo que habÃan encontrado los cuerpos de cuatro jovencitas enterrados en el bosque cercanas a las pertenencias que ellos habÃan encontrado. Y sÃ, las pertenencias que ellos habÃan encontrado pertenecÃan en una parte a estas jovencitas. Asà resulta que lo que encontraron esta pareja no era el nido de amor de un par de novios, Era solamente el lugar donde una persona acababa con la vida de estas jovencitas. Ocultaba toda la evidencia y a veces ocultaba los mismos cuerpos cercanos a las zona, sin darse cuenta ni siquiera que una pareja estaba a escasos metros viviendo de donde él habÃa elegido como su lugar para ejecutar a todas sus vÃctimas. Está además decir que la pareja de ancianos se mudó por completo. Ahora vivÃan en la ciudad, en uno de los departamentos que ellos tenÃan. Este evento le eliminó por completo las ganas de volver al bosque. Este segundo relato igual pasa en Virginia, en los bosques de Virginia de Estados Unidos. Estos bosques son muy grandes, muy frondosos y abarcan muchos kilómetros de distancia, por lo que, aparte de que que hayas personas viviendo entre el bosque, en casas, en cabañas, es muy atractivo para muchas personas, por lo que también se contratan personas de seguridad para mantener a estas personas a raya con la vida silvestre y también para patrullar los lagos, patrullar los caminos, porque hay personas que se pierden y, por desgracia, no se vuelven a encontrar. Esta es la ocasión de un guardabosques que es un novato. Compartió esta historia. En un foro de la web y también en un periódico se mantuvo anónimo más que nada para conservar su empleo. Ãl dice que acababa de entrar de guardabosques. TendrÃa escasas tres semanas, un mes como mucho, y a lo largo de este mes se habÃa suscitado la búsqueda de dos hermanos en el bosque. HabÃan ido en un plan de familia y, por desgracia, estos dos hermanos se habÃan perdido. Llevaban dos meses buscándolos. Obviamente, él hacer novato. No se le empleaba la búsqueda. Ãl simplemente vigilaba y, como es de costumbre en este tipo de empleos, a veces los turnos se rolan de noche o de dÃa. Ãl dice que su trabajo consistÃa básicamente en recorrer de extremo extremo un lago y una cierta parte del bosque, llegar hasta una cabaña de vigilancia y hay que darse durante unos minutos y luego repetir otra vez todo vigilaban por secciones. Ãl se encontraba en esta cabaña. Dice que aproximadamente serÃan poco más de las dos de la mañana. Se le habÃa dado el aviso de que si veÃa a uno de los hermanos lo detuviera, tenÃa incluso volantes con su fotografÃa. Ãl estaba en la cabaña desempeñando sus tareas. Cuando de pronto algo tocó a su puerta. Ãl voltea en esta cabaña. Hay ventanas a ambos extremos de la puerta, por lo que uno puede ver a la persona que está del otro lado. Sobre todos, esta persona se mueve un poco a la derecha. El guardabosque se sorprende enormemente cuando ve que se trata de uno de los hermanos se estaba asomando por la ventana mirándolo fijamente con una extraña mirada, con una extraña cara. Ãl dice que tenÃa una mirada perdida. Trataba de mirarlo a él, pero como que sus ojos no concordaban, como que estaban perdidos. Ãl dice y de forma muy escalofriante, que era como si una marioneta te estuviera mirando este guardabosque es ap pesar de ver eso, él dice que se acerca a la puerta y antes de abrirla, este joven le dice disculpe, señor me puede abrir la puerta. Estoy perdido, obviamente, el guardabosque sabe de Sobra eso, pero lo que le llama la atención y lo que lo frena, aparte de las palabras de este muchacho, es que lo vio de arriba hacia abajo por medio de la ventana y se le hizo extraño. Se le hizo extraño algo. Ãl de sobra sabe que hay muchas personas que se pierden en el bosque y que muy pocas regresan y que incluso aunque pasen unos tres o cuatro dÃas, cuando los encuentran, se encuentran obviamente con señales de si no son de forcejeo sucios, entierrados obviamente por dormir en el suelo por tal vez pasar una mala noche. Lo que le sorprende a este guardabosques es que este muchacho no tenÃa esas señales. Ese chico venÃa pulcro y limpio, estaba con la misma ropa con la que se habÃa desaparecido. Eso sÃ, él dice que se encontraba incluso más limpio que él. Sarcásticamente, se le hizo muy extraño. Esto hubo un minuto de silencio entre ellos dos más que nada, porque el guardabosques estaba viendo todo de arriba hacia abajo, como venÃa. Se le hacÃa difÃcil creer algo asÃ, aunque pudo haber sido una excepción. No, este chico le repite de nuevo me acabo de perder. PodrÃa, por favor, abrir la puerta y dar mi permiso de entrar. Este guardabosques se queda todavÃa pensando un poco y le dice una respuesta lógica. La puerta está sin seguro que acaso no puedes girarla y entrar. Este joven se queda mirándolo y le dice es que no puedo entrar. Si no me da permiso, me deja entrar. Esto ya se puso raro al guardabosque se empieza a verlo y en ese momento se le ocurre una idea, una idea rápida que tuvo que incluso hasta hoy dice que le pudo salvar la vida. En ese momento, él en su cabeza, inventó dos nombres y trató de seguirle el juego a este muchacho que para este momento ya estaba desconfiando completamente de él. Ãl le dijo Mira, tú eres, William y tu hermano Christian se perdieron verdad hace una semana. Cierto, el guardabosques dice que tal vez esperaba una respuesta incorrecta rectificándolo, pero no su plan habÃa salido, tal y como la o pensado. Este muchacho le dijo sÃ, yo soy William y mi hermano es Christian. Está ya, está herido. Llevamos una semana perdidos. Por favor, ayúdenos. Este guardabosques novato no necesita escuchar nada más. Se acerca a la puerta, gira la perilla y le mete seguro de nuevo la gira hacia atrás y la tranca. El joven se le queda viendo con esa mirada absolutamente perdida. Le dice esos nombres los acabo de inventar. Yo. Los chicos que se perdieron no se llaman William ni se llaman Christian, y llevan dos meses perdidos. No una semana y remató diciéndole. No sé qué eres, pero me estás tratando de engañar y no voy a salir de la cabaña, ni mucho menos. Te voy a dar permiso de que entres el semblante de aquel extraño muchacho cambia por completo. Ahora les boza una sonrisa como de un niño cuando lo pillan haciendo travesuras. El chico se retiró de la ventana y jamás lo volvió a ver en toda la noche a la mañana siguiente. Porque no salió de la cabaña en toda la noche, Este guardabosques a la mañana siguiente le explica lo que pasó. A uno de sus compañeros no logran saber qué fue lo que pasó con aquellos dos muchachos jamás se encontraron. Pero si aquella cosa traÃa puestas sus prendas y su forma, este guardabosque se asume que tuvieron un destino muy trágico.




