EN ESTA ESCUELA DE MONJAS OCURREN COSAS PARANORMALES / RELATOS DE SACERDOTES Y MONJAS / L.C.E.

Aterradoras historias que no te dejaran dormir esta noche, contadas por sacerdotes y monjas, sucedidos en lugares santos asi como tambien en lugares abandonados por dios.
Aterradoras historias que no te dejaran dormir esta noche, contadas por sacerdotes y monjas, sucedidos en lugares santos asi como tambien en lugares abandonados por dios.
Creo que todos hemos tenido compañeros que resultan ser conflictivos. Algunos los conocimos en la escuelas, otros los conocimos en empleos simples de alguna extraña manera. A pesar de que estas personas tengan conflictos internos, no se dan asà como asÃ, muchas veces estas personas, a pesar de vivir en un entorno, ya sea en una familia o en un ecosistema muy amigable, tienen demonios interiores, tienen ciertas cosas que los perturban y la gran mayorÃa de veces necesitan ayuda. Ese mal comportamiento es altanerÃa, sobre todo cuando la persona es joven de entre los diez a los veintitantos años, suele ser un sÃntoma de alerta o cierta manera de pedir auxilio a las demás personas. Esta siguiente historia viene de la mas de esto. Cuando una niña era una escuela enteramente dirigida por monjas y sacerdotes. TenÃa esta extraña forma de actuar una niña que se deberÃa considerar ejemplar era todo lo contrario. Tristemente, esta historia no termina con un final feliz y la monja que fue protagonista de esta dice que aún se arrepiente de lo que pudo haber hecho y no lo hizo. La historia es la siguiente hola Alex. Mi nombre es Valentina Pérez. Quiero contarte una historia que me sucedió aproximadamente entre los diez y los trece años. De una vez les aclaro ya soy una persona grande, por lo que esto que sucedió pasó hace muchos, pero muchos años. Como sabrán, en aquellos tiempos algunas escuelas no eran dirigidas por el gobierno, sino que eran también por la iglesia. Asi resulta que yo soy de una generación en la cual mayoritariamente a las niñas. Se nos mandaba a escuelas en las que nos daban clases las monjas o, como nosotros decimos, las madrecitas, escuelas católicas solamente de niñas. Yo estuve en una de estas escuelas desde la primaria hasta la secundaria. Prácticamente ahà iban todas las niñas del pueblo, por lo que todas nos conocÃamos las casas, las familias y particularmente las monjas enseñan, pero enseñan de una manera muy dura muchas de ellas, sino es que la mayorÃa son estrictas y muy severas con los castigos. Pero como todo, si bien en casi todas las monjas eran muy estrictas y muy duras con nosotras. Siempre habÃa una la cual era un pan de Dios, se llamaba Celeste y era la monja más joven de todas. La mayorÃa de las madres tenÃan de cincuenta años para arriba y Celeste en aquel tiempo, yo no le calculo más de treinta. Era muy dulce, muy comprensiva. TenÃa aquella forma de platicar contigo y si es que estabas enojado, te controlabas. TenÃa esa magia, ese click que traÃa paz a tu vida. Obviamente, la madre Celeste era la favorita de todas nosotras, la favorita de todos los salones. Cada vez que ella entró a dar clases e incluso nos ponÃamos de buen humor. PodÃamos hacerle preguntas de cualquier Ãndole y bromear un poco con ella, algo que claro, no podÃamos hacer con todas las demás. Pero a pesar de que la madre Celeste era una muy buena persona y se llevaba bien con todas, tenÃa que lidiar con MarÃa MarÃa era una compañera de la escuela, pero era una compañera problemática. Ella siempre tenÃa problemas y se los buscaba. De hecho, siempre retaba, las madres las insultaba e incluso ella misma se salÃa del salón. No tenÃa gobierno y era muy despierta para su edad. Si me doy a entender, ella fumaba, tomaba alcohol, incluso los metà a la escuela. Recuerdo muy bien que, a pesar de que nos inspeccionaban los morrales, ella hacÃa bolsitas de tal manera que escondÃa los cigarros y eran casi invisibles, asà como también botellitas de licor y las bebÃa adentro de la escuela. Y es que los padres de MarÃa eran muy rectos, dos personas católicas que cada domingo iban a misa que cada cosa que se ofrece a la iglesia. Ellos iban ahÃ. Cada porte que daban era la iglesia y todas las fechas importantes de la religión ahà estaban. PodrÃamos decir que eran unos padres muy religiosos y ejemplares hasta cierto punto, cosa que no se explicaba por qué MarÃa habÃa salido asÃ, porque MarÃa era tan rebelde, si es que sus padres le profesaban con la religión en la casa y también en la escuela. En fin, es uno de esos extraños casos en que los chicos simplemente son rebeldes. MarÃa estuvo con otros hasta los trece años y muchas veces estuvo hablando con la madre celeste. Incluso en algunas veces también la madre celeste logró controlar a MarÃa, logró apaciguarla y durante algunos años les puedo decir que MarÃa, con la ayuda de la Madre Celeste, rectificó su camino. Ya no era tan agresiva, ya no era tan respondona, pero al entrar a los trece años, esto cambió abruptamente. Se volvió incluso más rebelde. TodavÃa habÃa adoptado una costumbre de que siempre que querÃa retar a una de las madres, no entraba clase, sino que se quedaba fuera observando a la madre en turno, mientras esta daba clases allá en aquel pueblo hace mucho calor. Tenemos nuestras temporadas de invierno, pero la mayorÃa del año hace bastante calor y todavÃa aún más en fechas de verano, por lo que casi siempre tenÃamos todas las ventanas abiertas y las puertas también de todos los salones se encontraban abiertas o cuando mÃnimo, entreabiertas. MarÃa aprovechaba esto y se ponÃa a un extremo de la puerta cuando ésta se encontraba entreabierta o abierta, para ver a la monja y retarla con su mirada. Muchas de las monjas no toleraban esto y solamente le cerraban la puerta, otras iban y de la oreja la llevaban hasta la dirección, pero la madre celeste no hacÃa esto. La madre celeste siempre iba y le invitaba a pasar y a sentarse. En algunas ocasiones esto funcionó, pero en algunas otras no. Como sabrán, creo que debido a estas actitudes, todos en la escuela, incluyéndome, pensábamos que MarÃa, tarde o temprano, se iba a escapar. De hecho, muchas veces ella lo dijo. Se querÃa ir del pueblo, se querÃa ir de aquella escuela y de su familia, a pesar de que la madre celeste hablaba con ella. Hubo una ocasión en que esto fue rebasado y es que es muy normal. Incluso la persona más paciente tiene un lÃmite y MarÃa excedió ese lÃmite con la madre celeste. Tuvieron una discusión muy fuerte y la madre celeste la regañó, La regañó fuertemente. Eso sÃ, el regaño que le dio no era particularmente tan ofensivo como el que le daban otras monjas o incluso como los regaños que le daba a su madre. Pero no fueron los insultos lo que le dolió a MarÃa, sino que dice que fue de la persona de la cual lo recibió, que fue de la madre celeste. Eso sucedió un viernes, sella, sábado y domingo, por lo que no seguÃan dÃas de escuela. Pero el lunes nos vinimos dando cuenta de una tétrica noticia, y es que MarÃa habÃa sido encontrada sin vida allá por una de las antenas de radiocomunicaciones, de esas antenas enormes que transportan cables y cables a los diferentes pueblos y ciudades. HabÃa sido encontrada sin vida con algunas pertenencias. Hubieron dos hipótesis respecto a esto. Una no muy lejana de la otra decÃan que MarÃa habÃa ido hasta ahà para quitarse su propia vida. HabÃa subido y se habÃa dejado caer. Otras personas dicen que habÃa subido y se habÃa resbalado y habÃa caÃdo. Cualquiera de las dos cosas eran lamentables, sobre todo porque se encontró en su cuerpo, en sus vestimentas y en su mochila el olor a licor, olor, alcohol, a vino a tequila. La chica con apenas trece años estaba borracha cuando subió a la antena. La noticia sirvió para que las madres se prestaran más hablar con las niñas, ya que no querÃan que eso volviera a pasar. Pero la madre celeste, curiosamente, nueve dÃas seguidos después del fallecimiento de MarÃa, empezó a adoptar una actitud un tanto extraña y es que llegaba al salón y lo primero que hacÃa era cerrar la puerta y después nos pedÃa que sacáramos la biblia y la abriéramos en una página indicada. Casi siempre eran salmos. TenÃamos que repetirlos o también algunos dÃas rezar y eso repetirlo y repetirlo casi durante media hora. Era algo muy extraño. Lo que se me vino a mÃ, a la mente y también a otras tantas compañeras es que seguramente la Madre Celeste le estamos haciendo un novenario o tal vez alguna especie de novenario para despedir el alma de MarÃa, por lo que lo dejamos asÃ. CreÃmos eso durante los siguientes meses y después, hablando con la Madre Celeste, le comentamos que ella era muy buena persona, ya que le habÃa hecho un novenario a MarÃa después de su fallecimiento. Posiblemente si la madre celeste hubiera sido otra madre, otra monja, nos hubiera seguido el juego, nos hubiera mentido, pero no. Ella era muy honesta y nos dijo que buena persona no era que se arrepentÃa profundamente de haber regañado de esa manera a MarÃa. Aquel dÃa ella se culpaba de eso de que, si bien sus simples palabras no fueron un hostigamiento que tal vez MarÃa cargó toda su vida, sà fueron determinantes. Fue tal vez la gota que derramó el vaso para que ella se quitara la vida y que lo que hizo no fue por el alma de MarÃa, sino fue solamente un acto cobarde para protegerse ella misma. Eso asà nos lo dijo nosotras estábamos muy confundidas. La madre celeste nos explicó que ella, cada vez que llegaba al salón después del fallecimiento de MarÃa, la veÃa parada observándola por aquella puerta entreabierta del salón, donde siempre se ponÃa para retar a los profesores para que la vieran. Pero lo que más le aterraba a la madre celeste no era que MarÃa estuviera ahÃ, cuando prácticamente ella ya estaba sin vida ver el espÃritu de MarÃa, sino es que la forma en la que la miraba no era de odio, no era de rencor, era de tristeza. Ella decÃa que veÃa a MarÃa llorando con los ojos rojos triste. Después de eso se corrió como espura del salón y a pesar de que las otras monjas no dijeron nada sobrever al espÃritu de MarÃa, nosotros mismos cerrábamos la puerta del salón y, para hacerte sincero, no recuerdo, después de que pasó esto, si alguna vez la volvimos a abrir cuando estuviéramos en clase. Absolutamente todos tenÃamos el miedo de que si por error volteéramos, viéramos al espÃritu de MarÃa. Muchos hemos conocido a personas o a familias e incluso que son muy devotas hace desde el padre, la madre hasta el más pequeño de los hijos. Muchas de las personas profesan una fe que puede ir más allá, incluso de la muerte. Este sacerdote, el cual cuenta esta experiencia, les sucedió algo muy peculiar con una familia que era muy devota la iglesia. Todos los fines de semana y cada vez que se requerÃa estaban presentes ahÃ. Pero por mismo amor, por misma devoción a su religión. Tal vez este amor, esta devoción traspasó lÃneas, lÃneas como entre la vida y la muerte. Su historia es la siguiente. Mi nombre es Brian Alejandro. Quiero compartirte la experiencia de un sacerdote es raro. A muchas personas les ocurren cosas paranormales, pero a los sacerdotes es extraño escuchar algo de ellos que sea enteramente paranormal. Digo ligado a los fantasmas, ligado a los demonios que se manifiesten en este entorno, pues le pasó algo, si bien no terrorÃfico, sà fue inexplicable. Sucede que esto sucedió en un domingo cualquiera mientras le impartió a misa passe Resulta que, como en todas las capillas, como en todas las localidades, siempre personas familias, mejor dicho, que son muy allegadas a la iglesia, conocen a todos los monaguillos, a las personas que tocan a los sacerdotes, y estas familias, por lo regular siempre se sientan hasta enfrente lo más enfrente que puedan llegar para de esa manera absorber todo lo que tiene que decir el padre. Cada fin de semana habÃa una familia como esta. Estaba siempre en todas las misas sin excepción, durante todo el año, todos los dÃas de fiesta, todas las celebraciones, Ellos siempre estaban al pendiente y si pedÃan participación, no lo duden que esta familia siempre iba a participar, ya sea en el Viacrucis, en las mañanitas de la Virgen, etcétera, etcétera. Este sacerdote cuenta que en un dÃa, cuando la misa se estaba llevando a cabo en el horario de la tarde noche, él subió. Ãl caminó por el centro de la iglesia, viendo a todas las personas que habÃan acudido, Se puso enfrente de ellas después y vio a todos los rostros que ya conocÃa, incluidos a esta familia. Como cada fin de semana, él los miró y le sonrió. Esta familia constaba de un padre, de una madre y tres niños, todos apegados a la iglesia. Esta familia le devuelve la sonrisa al sacerdote y empieza a dar la misa una hora, como es de costumbre, termina camina de nueva cuenta por el centro de la iglesia y, como es la costumbre, se queda afuera y todas las personas que van saliendo se van despidiendo de él. Algunos se tardan en su despedida, otros simplemente lo saludan a la distancia, otros solamente le estrechan la mano. Pero él sabÃa que aquella familia, que era casi de los últimos en salir, ya que estaba hasta enfrente, siempre se quedaban platicando con él de cosas de la iglesia o de cosas que hayan pasado a lo largo de la semana. Lo extraño fue que esta familia no salió el sacerdote. Esperó y esperó hasta que prácticamente de aquella puerta de Cristal, que se veÃa simple vista hacia dentro una mayorÃa de la iglesia veÃa a todos los asientos vacÃos. Por curiosidad, él entró. Seguramente se habÃan quedado a platicar con algunas personas de la banda que están adentro o tal vez con monaguillos, pero no dentro de la iglesia. No habÃa nadie ni los chicos de la banda o n o n o n o solomoneguillo estaba sola, sola por completo. Si viene el sacerdote, esto le parece algo extraño. No es algo sorprendente. Tal vez aquella familia tenÃa prisa. Era la primera vez que sucedÃa. Seguramente se habÃan ido por alguna de las puertas de los lados y habÃan ido a su coche directamente. Tal vez alguna fiesta, alguna salida, no tenÃan tiempo para quedarse platicar. Seguramente o al menos es lo que pensó él. Pero al dÃa siguiente, cuando apenas iba desayunando, recibe una llamada proviene de una de las personas que están cercanas a la iglesia, Lleva también a cabo eventos y demás cosas, pero le llama para avisarle de una terrible noticia y también para pedir sus servicios. Pase. Resulta que calle familia habÃa sufrido una ante automovilÃstico y ninguno sobrevivió un camión. Se cobró la vida de ellos en la tarde noche del domingo, cuando apenas se dirigÃan a la Iglesia para estar presentes en la misa. El sacerdote. Al escuchar esto último, se le enchina la piel. Siente un escalofrÃo, pues él recuerda perfectamente haber visto a aquella familia. Pero tanto los reportes policÃacos como también testigos como más integrantes de la familia, como los hermanos de la mujer, los hermanos del marido, dijeron que ellos habÃan tenido el accidente una hora antes de que se efectuara la misa. Por si no fuera poco, este sacerdote fue el que hizo la misa para despedir a los cuerpos para darles cristiana sepultura y efectivamente pasó uno con uno a ver cada integrante era aquella familia, los mismos rostros. Después de esto, aquel sacerdote oró mucho por las almas de estas personas, porque a final de cuentas, eran muy devotas unos católicos en regla, los cuales, incluso después de fallecer, cumplieron con lo que tenÃan que hacer aquel domingo, que era ir y tomar la misa si se preguntan cómo es que es esta historia, es que este sacerdote del cual me reservo el nombre es un familiar mÃo, es mi tÃo y me contó esta experiencia en confianza ya hace algunos años, pero recientemente acaba de fallecer y cuando estaba en cama, me dio permiso para compartirla con familiares, con amigos, para que no quepan dudas o al menos de la experiencia de un sacerdote, de que la vida después de fallecer existe o cuando menos, nuestros espÃritus no se van de inmediato. Ellos se quedan para cumplir ciertas tareas, ciertas cosas que dejamos pendientes. Espero les haya gustado mi historia. Saludos a toda la comunidad. DÃganme cripta manÃacos. Alguna vez ustedes se han sorprendido de lo que puede llegar a ser una persona por simple maldad, Es decir, esta persona no tiene ningún motivo ferviente, algún motivo desgarrador para hacer cosas malévolas, para hacer cosas que muchos dirÃan que son incluso delito. Hay personas asÃ, personas que, por el simple hecho, tal vez de venir de un paÃs diferente, de una escuela diferente, de un entorno diferente, de un escal la social diferente, te tratan de manera tan despectiva y hacia racismo clasismo. Esto lo vemos mucho de alcondÃa y sucede en todos los paÃses. Esta historia tiene como eje principal este problema, pues debido a que ciertas personas se creen mejores que otras y se creen con la autoridad de decidir quién vive y quién no lo hace detonan en que se implemente. Aquellas almas nunca descansen en paz por tristeza. Esto ocurrió en una iglesia y la historia es la siguiente. Mi nombre es esmeralda y turbide. Quiero platicarte una experiencia que mi madre me contó hace algunos años. Esto pasó cuando ella era un adolescente en su pueblo natal. Es una historia que nos la ha contado durante mucho tiempo y ha hablado también con varios sacerdotes Respecto a esto. Pasa que ella, cuando era adolescente y estaba en su pueblo, su familia, su madre, su padre, mis abuelos, eran personas muy allegadas a la iglesia, por lo que cada domingo ellos siempre estaban ahà presentes. Pero al ser un pueblo tan recóndito, al ser un pueblito de esos muy escondidos, digamos que el dinero no era su fuerte. Se podÃa ver en los negocios, en las casas, en las canchas y también en la iglesia. Acababan de edificar una iglesia. Esta iglesia era de madera muy sencilla. Conforme pasó el tiempo. Empezaron a construir una iglesia ya de material, pero comenzaron por la barda, Bardearon toda la iglesia y dentro de ella el sacerdote lo permitÃa. Albergaba a indigentes personas que no tenÃan casa, personas que, ojo, no eran ladrones, no eran criminales. Se la pasaban trabajando, ya sea con un campesino en negocios, en chambitas, como popularmente se dice, pero por una u otra cosa, habÃan parrido sus tierras, sus familias se habÃan olvidado de ellos. La mayorÃa de estos indigentes eran personas de la tercera edad, personas que no se podÃan valer por sà mismas. La mayorÃa de ellos también tenÃan deficiencias en su cuerpo, ya sea enfermedades cojeaban, no veÃan bien, o simplemente el cuerpo estaba allá dando las últimas. El sacerdote les permitÃa dormir dentro de la Iglesia, sobre todo cuando llovÃa o hacÃa frÃo. Pero una noche sucedió una tragedia terrible. Algunas personas dicen que esto no fue un accidente, aunque la mayorÃa de ellas dicen que sÃ, que esto solamente fue una imprudencia, y es que la Iglesia estaba hecha de madera de de la n de cartón materiales que son muy fácilmente incendiables. Una noche, la Iglesia se prendió fuego, consumiéndose por completo un fuego descomunal. No parecÃa ser un accidente, ya que los accidentes se originan en un sitio. El fuego tarda en esparcirse aquella noche en cuestión de pocos minutos. Según mi madre dice, muchos de los vecinos que estaban ahà vieron como el fuego consumió la iglesia de manera muy rápida, como si a esta le hubieran rociado gasolina. Si viera algunos dÃas, los indigentes se quedaban ahà unos dios más, unos dÃas menos. En aquella ocasión, para la mala suerte de estas personas, hubo dos indigentes dentro de la iglesia. No pudieron salir. Los cuerpos fueron hallados. Después de todo el incendio, se rumoraba entre el pueblo que seguramente alguien habÃa sido si bien, como les digo, estos indigentes no eran criminales. De hecho, se llevaban bien con ciertas personas del pueblo. Muchas algunas otras personas los veÃan con desprecio y estos indigentes jamás se habÃan metido con nadie. Era solamente clasismo. Algunas personas siempre se creen mejores que otras, y esto sucedió en aquella ocasión, o al menos es lo que se cuenta. Después de esto, los vecinos que se encontraban cercanos a la iglesia estuvieron reportando que ahÃ, entre la madera quemada, entre todo el escombro, se reunÃan personas por la noche. La misa ya no se llevó a cabo en ese lugar. Obviamente, debido a todo el escombro, a toda la ceniza, se tuvo que improvisar otro lugar en un campo, pero los vecinos decÃan que a horas de la madrugada se escuchaban voces voces de diferentes personas. Hablando. Obviamente en un o los veÃan ya que estaba la barda y también estaba el portón, que cubrÃa completamente el terreno, pero sà se escuchaban. Tanto. Fue asà que el mismo sacerdote se quedó en la casa de uno de los vecinos en vela total. Viendo si esto era cierto para entrar inmediatamente cuando estas personas estuvieran reunidas, ya que era propiedad privada. Si bien era una iglesia, no se podÃan meter las personas. Era demasiado peligroso. El sacerdote dice que sà se escucharon las voces. Muchos testigos también dijeron lo mismo. Todos ellos entraron al mismo tiempo a aquella iglesia, abrieron el portón y al momento de entrar las voces cesaron y no habÃa ninguna reunión, no habÃa ninguna persona parada en aquel sitio. Solamente se veÃan los escombros. Aquà surgieron más dudas y los vecinos empezaron a tenerle miedo a este. Luego, el sacerdote por sà solo empezó a ir a aquella iglesia, o más bien a aquel terreno. Destruido todas las noches. Iba y rezaba casi por una hora y después se iba. Los vecinos dijeron que cuando entraba el sacerdote, algunas veces se escuchaban las voces, pero cuando él siempre se iba el sonido cesaba y esto fuera de controlarlos, les dio más miedo todavÃa hasta que una noche el sacerdote ya no se presentó. Al dÃa siguiente sÃ, y luego un dÃa no, y luego dos dÃas y asà paulatinamente, hasta que cada vez sus visitas a aquel terreno fueron disminuyendo hasta prácticamente ya no oir Esto hubiera quedado ahà como una tétrica experiencia para los más allegados de la iglesia, pero sucede que todavÃa hay más, y es que mi madre se enteró de algo y con ella, junto a toda la familia y todas las personas que iban a esa Iglesia. Esto podrÃa ser catalogado como un rumor, pero las personas que dicen haber sido testigos de esto son de mucha confianza. Son personas muy allegadas al padre y no mentÃan en esta cuestión, Asà que un rumor no se consideraba, sino más bien como un secreto. A voces. Ellos dicen que el padre solicitó su ayuda, les pidió a estos hombres, padres de familia, a todos que le dijeran que esto quedarÃa en absoluto secreto. Pero, como sabemos ahora, esto no fue asÃ. Ellos fueron hasta la morgue del pueblo, por aquellos huesos, por aquellos restos de cuerpos de ambos indigentes y los llevaron hasta la iglesia en plena madrugada. Por eso de las tres y media cuatro de la mañana, cuando las calles están deshabitadas por completo, y una vez entrando a la iglesia, enterraron los restos y le dieron Cristiana sepultura a aquellos dos indigentes que habÃan perdido la vida. En ese lugar. El sacerdote le explicó a estas personas de mucha confianza que esta era la única manera en que aquellas dos almas podÃan descansar en paz. Estas dos almas eran las responsables de atraer a más almas. Y es que en los lugares en donde suceden tragedias suelen tener un aura, una energÃa muy triste y pesada, algo que atrae a más almas que están penando que todavÃa no encuentran la luz o que tienen todavÃa cosas pendientes por hacer más sumado a la energÃa de estos dos indigentes. HacÃan que varias almas se aconglomeraran en ese lugar. Y es por eso mismo que se escuchaban todas estas voces. La única manera de calmarlos era rezando y era lo que él hacÃa todas las noches, pero sabÃa perfectamente que esto no podÃa hacerlo. Siempre serÃa como una esclavitud eterna, asà que tomó una decisión, una decisión arriesgada, pero que dio resultado. La mayorÃa de estas almas, las que no tienen cosas pendientes por hacer, las que no dejaron un pasado atrás doloroso o que sus cuerpos no han sido encontrados, no pueden descansar. Obviamente, sin embargo, estos dos indigentes sà sabÃan dónde estaban los cuerpos, pero, como expliqué anteriormente, estas personas en su mayorÃa eran personas buenas, pero que estaban abandonadas, Sus familiares se habÃan olvidado de ellos, no tenÃan amigos pudientes, por lo que sus restos iban a ser tirados, iban a ser enterrados en cualquier lugar, en cualquier monte, sin ninguna cruz, sin ninguna memoria, sin ningún rezo y mucho menos, sin ningunas palabras finales sobre la tumba, cosa que el padre. Si les dio aquellos dos en el mismo terreno de la iglesia, les hizo un pequeño funeral, les dio unas palabras. Oro por ellos y solamente de esa manera, aquellas dos almas encontraron la paz. Después de esto, las voces ya nos escucharon y la construcción de la iglesia continuó. Espero que les haya gustado la historia de mi madre. Saludos. Cuántos de nosotros no hemos escuchado acerca de los exorcismos. Seguramente si eres amante del terror, como yo lo soy, has visto pelÃculas, has escuchado relatos y has visto documentales sobre él mismo. Y a pesar de que tantas las pelÃculas, como en otros medios masivos, se dice que las personas que son poseÃdas suelen hacer cierto tipo de cosas fantásticas, el vómito, hacer que cosas se muevan, hablar de diferentes cosas o incluso conocer a personas, conocer datos perturbadores de personas las cuales jamás habÃa visto la otra persona poseÃda en cuestión. Antes de que todo eso pase, la Iglesia tiene métodos tienen que ir primero a verificar si la persona en cuestión necesita un exorcismo, porque la gran mayorÃa de las veces, como esta explica, no se trata de una posesión simplemente de una persona que tiene ciertos problemas en la cabeza. Esto le pasó a una monja, una monja que iba en compañÃa de un sacerdote a ver un supuesto caso de posesión. Lo que vieron ahà no le hayan explicación alguna, porque, si bien es algo perturbador, no lograron encontrar conexiones. Su historia es la siguiente hola Alex. Mi nombre es Valentinocosio. Quiero compartirles una historia de terror que les sucedió a mi sobrina. Mi sobrina es monja actualmente, ya como sabrán, para ser monja se necesitan años y años para lograr serlo. Recuerdo que ella se fue de casa de sus padres cuando tenÃa catorce a conventos a retiros. Conoció a muchos sacerdotes, otras monjas de diferentes Estados y debido a que ella era muy apegada a su religión, fácilmente, los sacerdotes se la llevaban a ayudarlos con casos serios, casos que requieren de una fe y una voluntad muy fuerte. Sucede que, mientras estábamos teniendo la cena de Navidad, ella habÃa vuelto a casa. TenÃa aproximadamente algunos veintidós años. Era joven. TodavÃa que le acababa de suceder en ese momento. Le sucedió En un pueblito de la frontera, un sacerdote se le habÃa llevado. Necesitaba su ayuda, ya que iban a ver un supuesto caso de exorcismo. Este sacerdote ya era alguien grande, era alguien con experiencia, si bien no era un anciano, era una persona que ya tenÃa sus buenas experiencias con este tipo de casos. Se estaba especializando, por lo que se consideraba uno de los sacerdotes más indicados para ver a este tipo de personas. Muchas veces las personas creen estar poseÃdas, pero no es asÃ. A veces la mente les juega muy malas pasadas, muy malas bromas. A veces las personas que son más allegadas tienden a ser muy susceptibles cuando una o dos cosas extrañas pasan, o a veces simplemente son personas que padecen de alguna enfermedad mental, esquizofrenia depresión. Asà que antes de llamar a un sacerdote que sea enteramente exorcista, se tiene que ir primero a diagnosticar si la persona en cuestión realmente requiere un exorcismo. Muchas veces lo que en verdad requieren es un psiquiatra y tratamiento psicológico. Llegaron a aquella casa. Era una casa, algo grande para el pueblito. Se notaba que era una de las familias que más dinero tenÃan. Era una casa de dos pisos y medio. La habitación del chico estaba ubicada en el segundo piso por la parte de atrás. Ella explica que llegó, se presentó con los padres e inmediatamente subieron ella y el sacerdote hacia la habitación del muchacho. El muchacho, al verlos estuvo algo a la defensiva, no lanzando golpes, pero sà lanzando miradas gruñidos. Hablaba, según los padres, una lengua extraña en latÃn, asà que esto lo tenÃan que corroborar. Pero mi sobrina explica que en Lo extraño sucedió cuando abrieron la puerta, pues en la ventana quedaba hacia afuera habÃa un hombre observando, un hombre que ella explica no sabe si traÃa una gabardina o un traje o algo un abrigo, pero era completamente negro. Su cabeza era calva por completo, su piel era anormalmente pálida. Su cara estaba algo alargada, no de una forma monstruosa, pero sà de una forma en la que tú dirÃas que ese hombre, con su simple rostro es intimidante y por si no fuera poco, también explica mi sobrina que sus ojos eran algo saltones, pero las cuencas estaban sumidas, como si aquellos ojos fueran pequeños para la cuenca del cráneo. Tal vez era un señor que estaba enfermo. Muchos pacientes con enfermedades terminales o con enfermedades que les pega mucho a su cuerpo tienden a cambiar de rostro e incluso a color de piel. Nosotros asumimos que este hombre estaba ahà observando al muchacho. Seguramente serÃa algún tÃo, tal vez algún hermano, un vecino, un familiar, el cual le tenÃa miedo al muchacho, pero también estaba preocupado por él, ya que lo observaba desde afuera. El sacerdote le pidió a mi sobrina que, por favor, le dijera que necesitábamos privacidad y que cerrara la cortina. Mi sobrina caminó hasta aquel hombre y le dijo que, si no le molestaba, que ellos necesitaban trabajar y que necesitaban hacerlo completamente solos, solamente ellos y el muchacho, este extraño hombre no les dijo nada. Solamente se volteó y les dio la espalda mi sobrina la sondar la cortina y empezaron a hacer las pruebas llegaron a la conclusión, tanto ella como el sacerdote, de que el chico en verdad no estaba siendo poseÃdo. Tal vez tenÃa esquizofrenia, pero un exorcismo. Eso no era necesario. Si bien lo que los padres creÃan era una lengua en latÃn. Eran apenas algunos balbuceos que si se le alcanzaba a entender algo de latÃn, pero nada sorprendente, palabras que alguna persona cualquiera pudiera conocer gracias a pelÃculas a Internet. Básicamente, cuando una persona está poseÃda puede hablar lenguas antiguas con total fluidez, y ese no era el caso. Si bien se sentÃa una pesadez en el cuarto se podÃa deber a la depresión de los padres y también del hijo. Además, este no reaccionaba con artefactos santos, asà como que reaccionaba, pero los verdaderos exorcismos no reaccionan de esa manera. Mi sobrina terminó explicando que tanto ella como el sacerdote llegaron a la conclusión de que lo más prudente era que los padres llevaran a este muchacho a un hospital psiquiátrico para que lo atendieran. Una vez explicándoles esto a ellos. Su semblante no cambió, pero al menos lo entendieron. Hay otro tipo de personas de familias enteras que se aferran a que su hijo o su hermano, su padre, su madre está exorcizada, aunque en verdad no sea asÃ, y se aferran a eso tanto que terminan afectando a la persona, ya que la persona termina creyéndoselo también, y eso no era lo que necesitaban en ese momento. Por suerte, ellos lo entendieron después de estar conversando, ya que ambos padres trabajaban y no tenÃan con quién dejarlo. Y debido a esto, ahora tenÃan que salir fuera del estado. Se les estaban ingeniando, pues la familia que tenÃan, si bien tenÃan su apoyo de los hermanos de los tÃos, no contaban con ellos para cuidarlo. Les daba miedo estar cerca del muchacho. Fue en ese momento en que mi sobrina les dice el que estaba cuidando al muchacho el que lo observaba desde la ventana. Ambos padres quedaron extrañados y le contestaron a mi sobrina que ellos tenÃan mucho tiempo sin recibir visitas, todo debido al estado de su hijo, que ellos dos eran los únicos en la casa aparte de él. Desde hace meses, tanto el sacerdote como mi sobrina estaban confundidos, ya que el sacerdote también lo habÃa visto para apaciguar las cosas y para que los padres no se alteraran más de lo que ya estaban. El sacerdote les dijo que seguramente habÃa sido una confusión que de seguro habÃan visto mal, que no se preocuparan y acto seguido. Ãl y mi sobrina salieron de la casa. Pero antes de irse, el sacerdote la jaló y le dijo hay que dar un rodeo. Aquel hombre estaba parado afuera de la ventana de este chico. La ventana da hacia atrás. Debe de haber un balcón ahà es la única manera que explique esto. Mi sobrina sienta con la cabeza. Realmente era la única explicación. Debe de haber un balcón ahÃ. Seguramente alguien se subió, alguien extraño, tal vez era un ladrón o simplemente una persona extraña que le gusta andar de mirona por las ventanas. Pero el terror se apoderó de ellos cuando vieron que atrás de la casa. No habÃa ningún balcón, no existÃa ninguna superficie en la cual una persona pudiera mantenerse de pie observando aquel niño por la ventana. Era una ventana. En el segundo piso no habÃa escaleras, Todo era pared. Lo único que explicaba que aquella persona que habÃan visto en verdad no se encontraba parada arriba de ningún balcón, sino que éste se encontraba flotando mientras observaba al chico. Después de esto, mi sobrina dice que enviaron a otro sacerdote a los dos dÃas, pero él llegó a la misma conclusión. El chico no estaba poseÃdo de ahÃ. En más, ella no sabe qué le pasó al muchacho. Sus padres se fueron y se lo llevaron, posiblemente a una clÃnica, pero aquel hombre, aquel extraño y aterrador hombre que observaba este muchacho por la ventana flotando en el aire. Prácticamente nunca pudieron encontrar la explicación




