ATERRADORES RELATOS DE MEDICOS Y HOSPITALES / NUNCA TE QUEDES DESPIERTO EN UNA CAMILLA POR LA NOCHE / L.C.E.

En este episodio nos adentraremos en los horrores que se viven en los pasillos, salas y cuartos de los hospitales, cuando las luces se apagan.
En este episodio nos adentraremos en los horrores que se viven en los pasillos, salas y cuartos de los hospitales, cuando las luces se apagan.
Los hospitales son lugares a los que todos hemos ido. Son lugares en los que, cuanto menos eres, muy joven, al menos has tenido un familiararÃa internado, ya sea por la edad o por una enfermedad que llegó sorpresivamente anécdotas de horror en el hospital Hay bastantes, incluso no de Ãndole paranormal, es decir, que te den una mala noticia en un hospital. Es muy habitual perder vidas en los hospitales suceden todos los dÃas y es por eso que tal vez los hospitales abandonados ahunados a los cementerios. Me atreverÃa a decir que es el segundo lugar el cual le provoca a muchas personas cierto temor, ya que un hospital abandonado no solamente significa una edificación en la cual se pueden albergar almas, pues ese ese lugar donde se pierden vidas. Pero antes de hablar de hospitales abandonados, que vendrá en otro video estas experiencias sucede en hospitales comunes y corrientes, hospitales en funcionamiento, como esta primera historia que le sucedió a un suscriptor que lo dejó marcado para toda la vida. Esto no es reciente. Le pasó cuando era niño y desde que le pasó esto ha procurado que si es que llega aquel momento en el cual lo tienen que internar en un hospital debido a enfermedad, lesiones, etcétera, él dice que procurará dormir toda la noche y no se mantendrá despierto, ya que por la noche ruidos extraños se oyen en los hospitales y si es que buscas, quién los hace. Puede que te lleves una gran sorpresa. No olvides que algunas almas no abandonan fácilmente el lugar en donde fallecieron. Mi nombre es Julián Gómez. Mi experiencia es la siguiente. Me sucedió cuando era niño. Desde que nacà he sido una persona muy movida. No me gusta estar quieto y obviamente esto se veÃa reflejado en mi niñez durante lo que fui niño. Era un niño muy imperactivo, muy inquieto, por lo que al tener unos, ocho o nueve años y regalarme una patineta de inmediato, empecé a ir a los parques, empieza a hacer piruetas, pero, como ya supondrán, cuando uno está aprendiendo, es inexperto, por lo que en una de tantas caÃdas una fue muy grave. HabÃa sufrido varios golpes. Fue una caÃda muy fuerte, pero no era nada que no tuviera solución de inmediato. Me llevaron al hospital, me acomodaron todo, me vendaron y durante un dÃa completo en lo que reposaba y me tenÃan en observación, tenÃa que estar en el hospital. Recuerdo muy bien aquella noche mis padres iban a quedar toda la noche, pero no se podÃan quedar en el cuarto donde yo estaba. Este hospital tenÃa una habitación grande en donde ahà habÃa, pues, varias camas, varios pacientes y cuando yo fui trasladado aquÃ, no me di cuenta, ya que estaba anestesiado. Una vez que desperté por eso de las ocho de la noche. Solamente vio a mis padres a lo mucho una hora y ellos se retiraron hace se gundorándome que iban a estar ahà para cualquier cosa que se ofreciera. Cuando me dejaron solo en aquella habitación, fue que comenzó la pesadilla. Como les dije anteriormente, yo era un niño muy imperactivo. Estar en la cama para nada era algo habitual en mÃ. Ya habÃa descansado lo suficiente y digamos que la pierna. No la sentÃa estaba adormecida. Yo tenÃa muchas ganas de caminar, salir o tan siquiera hablar con alguien. No podÃa conciliar el sueño. Pasaron las horas, las doce la una de la mañana. Cada vez que me ne la enfermera, yo me hacÃa el dormido, ya que no querÃa que me regañaran, pero en cuanto se iba, yo volvà a Despertarme miraba de un lado hacia otro. Jugaba con una pelota que tenÃa ahÃ, una pequeña pelota, la botaba en el piso y la volvÃa a agarrar con mi mano. Ustedes pensarán que lo más sensato era dormir, pero debido a los ruidos que yo escuchaba en el cuarto, sabÃa que no estaba solo. Esta habitación era grande, muy grande. En ella se podÃan albergar al menos unos diez pacientes. Según yo recuerdo, cada camilla de los pacientes estaba dividida pero no por cortinas. Como muchos hospitales. Este hospital digamos que tenÃa un poco más de privacidad. Las cortinas solamente las tenÃan en frente de cada camilla, pero a los lados tenÃan una pared de aluminio aluminio blanco. Solamente la mitad de esta, la otra mitad es estaba conformada, por lo que podÃamos decir un vidrio, un vidrio de esos que no son normales, un vidrio que tiene muchas deformaciones, que tiene como piedritas. Este vidrio servÃa más que nada para tener privacidad entre los pacientes. No puedes ver hacia el otro lado. Puedes ver la luz, la iluminación, pero no puedes ver si hay alguien ahÃ. Solamente puedes ver algo, y es cuando la otra persona se acerca mucho. Es en ese punto que puedes ver una silueta. Por esto mismo, yo sabÃa que no estaba solo porque, a pesar de ver el vidrio y no ver nada ni de un lado ni del otro. Escuchaba ruidos, escuchaba pisadas provenientes de un lado mÃo del lado derecho. Para ser más especÃficos, escuchaba pisadas y también cómo jugaban con las Sábanas, como alguien se subÃa a la camilla y cómo también bajaba, cómo movÃa la camilla, ya que ésta tenÃa ruedas. ParecÃa ser una persona cal igual que yo, estaba muy nerviosa, era muy imperactiva debido a que yo estaba aburrido y que sabÃa que la otra persona que estaba al lado de mà también estaba parada y haciendo y haciendo movimiento. Yo pensaba que el que estaba al lado era un niño. Y yo creÃa esto porque cada vez que la enfermera venÃa, los ruidos cesaban por completo. CreÃa que, al igual que yo, se estaba haciendo el dormido, por lo que se me ocurre la pésima idea de Hablarle le pregunté oye estás despiadado. Yo estoy aburrido. No quieres platicar de algo en este momento. Los ruidos cesaron por completo. Yo habÃa estado botando la pelota y también me habÃa estado moviendo. Pero parecÃa que esto a la otra persona no le parecÃa importar. Simplemente le importó cuando le hablé. Una vez que la hablé. Como dije, no se escuchó nada. Pero de pronto y con la mirada fija sobre aquel vidrio, ve una silueta que va apareciendo, una silueta se va acercando. No puedo ver muy bien sus facciones, como dije este vidrio de forma todo, pero podÃa ver la silueta de alguien tan pronto se acerca. Me doy cuenta que es también un niño. No me equivocaba en eso era un niño ya que medÃa un tamaño parecido. A mÃ, lo extraño es que se acercaba por el vidrio y no dio la vuelta. No caminó para llegar de frente de pronto esta silueta. Este niño puso ambas manos sobre el vidrio. Al momento de tocarlas, veo que son unas manos extrañas, unos dedos. Para ser más especÃfico, creo que todos reconocemos una mano humana el largo de los dedos. Bueno, lo que primero me llama la atención es que los dedos están desproporcionados. El del medio es mucho más pequeño que otros. El gordito el que tenÃamos que tener en el extremo de nuestra mano, se encontraba hasta el otro extremo en donde tenÃa que estar el meñique. Desde ahà supe que esto era malo. El niño también acercó su cara y fue este el detonante del más absoluto y profundo terror que yo haya experimentado en toda mi vida. La cara de este niño era la cara como de un duende. Los ojos estaban saltones su cara a pesar del vidrio, veÃa que tenÃa muchas arrugas y una sonrisa que llegaba de Oreja a Oreja con dientes muy grandes. Me atrevo a decir que tal vez parecÃan colmillos. Obviamente, empecé a llamar a la enfermera por medio del botón y también gritándole. Este niño inmediatamente se retiró del vidrio. La enfermera no tardó mucho, tal vez un minuto como máximo. Escuchaba los tacones correr desde el pasillo. Llegó hasta mi cama y yo estaba muy alterado. Tardó mucho en Calmarme pensó que me estaba dando un ataque, aunque después pensó que tenÃa una pesadilla. Yo fui sincero con ella. Le dije que el niño de al lado me estaba dando mucho miedo y que era muy feo que no me dejaba dormir y que, por favor, no se fuera la enfermedad. Simplemente se levantó. Fue hasta el otro extremo y después escuché como claramente rodeó toda la habitación buscando dónde estaba aquel niño. Ella vuelve de nuevo conmigo y me dice pero corazón, tú estás aquà solito, No hay nadie más en la habitación. Estás seguro de que no tuviste una pesadilla. Yo estaba seguro de esto. También estaba seguro de que ese niño no se habrÃa podido salir de la habitación antes de que saliera la enfermera, ya que solamente habÃa una salida y una entrada, y yo estaba de frente a esta puerta en ningún momento la perdà de vista. El niño no existÃa aquella noche le pedà un favor a la enfermera y era que, por favor, no me dejara, solo que si se podÃa quedar conmigo. Ella accedió y estoy más que seguro que solamente estaba esperando a que me durmiera. Yo no podÃa dormirme. Hace que me dio un vaso con agua, en la cual revolvà una pastilla. Ahora sé que era una pastilla para dormir, para relajarme debido a los nervios que tenÃa. Ella sabÃa muy bien que con eso no iba a poder dormir en toda la noche. Al dÃa siguiente me dieron de alta y desde aquella noche tomé una decisión, una decisión que tengo hasta ahora y es que jamás, si es que estoy internado o si es que estoy en rehabilitación o en observación, jamás me hueta vuelvo a quedar despierto en un hospital durante la noche. Hay ciertos trabajos que nos da la facilidad de vivir experiencias extrañas. En este canal ya hemos tomado las experiencias de traileros, vigilantes, taxistas, transporte público, pero las enfermeras tienen historias interesantes sobre pacientes extraños que llegan a los hospitales. Pase resulta que está enfermera. Vivió una experiencia inexplicable con un niño. Nuevamente, este niño traÃa un mal que los doctores en ese momento no podÃan remediar. ParecÃa más un embrujo de cuestiones paranormales. Este niño le hizo ver a la enfermera que tal vez todos los males no se curan con medicina. Algunos dos estos son propiciados por brujas. Mi nombre es Llena Vergara. La experiencia que quiero compartir con ustedes me sucedió mientras trabajaba. Es una experiencia que podrÃamos decir vi pero más no vivà porque yo era una enfermera. Esto sucedió en un hospital. Al hospital, como ya saben, llegan diferentes personas, niños, hombres, adultos, cada uno con diferente malestar. Bueno. A este hospital llegó un niño con un malestar estomacal y también con cierta fiebre y dolor de huesos. Después de examinar a los doctores dijeron que lo más probable es que tuviera una infección muy aguda. Le pusieron medicamento y, debido a que se encontraba en ese preciso momento en un estado muy precario, decidieron mantenerlo en observación. Yo vi todo esto que pasó y les tengo que decir que desde que observé lo que le pasaba a este niño me planteo muchas veces sobre si la magia oscura o la mejia blanca existen en verdad verán este niño, a pesar de ser atendido por pediatras doctores de alguna extraña manera. El niño no me juraba. Su estado de salud era precario todavÃa y lo peor de todo es que tal vez su salud empeoraba cada dÃa más. Si bien el niño antes podÃa hablar, podÃa llevar una conversación, al pasar los dÃas o incluso las horas, su estado iba decayendo a tal grado que ni siquiera algunas tardes querÃa despertar. Solamente querÃa tener los ojos cerrados. El niño estaba en peor de una forma muy rápida, por más antibióticos pastillas suero. Este niño no mejoraba. Y lo más curioso aquà es que los doctores no lograban encontrar el motivo. Debido a los dÃas que pasaban, los padres empezaron a soltarse cada vez más con nosotros, sobre todo con los paramédicos y con los enfermeros, que estábamos ahà los que atendÃamos al niño. Ellos me contaron una vez a mà y a mi otra compañera que ellos pensaban que el niño estaba embrujado esto debido a una cierta riña que habÃan tenido entre la familia, una tÃa lejana, en fin para no hacer la historia más larga. Aquella tÃa tenÃa conocidas que se dedicaban a la brujerÃa y eran unas brujas muy conocidas porque trabajaban con magia oscura y porque siempre se les veÃa enfrascadas metida en los que vienen siendo pleitos matrimoniales o incluso personas que le decÃaban el fallecimiento a otras personas. Eran unas brujas de cuidado. Yo, en ese momento, obviamente, pensé que esto solamente era una reacción lógica al estado en el que se encontraba su hijo, porque yo, en ese entonces yo no creÃa en la brujerÃa y los padres trataban de encontrar alguna explicación, ya que los médicos no podÃan ayudarlo. Pasaron dos dÃas más. Aquel niño llevarÃa internado al caso una semana y media, cuando de pronto, por eso, de las nueve de la noche, la madre y un tÃo llegaron en compañÃa de alguien más. Era una señora algo robusta de edad, ya avanzada el cabello cano, pero muy bien vestida. Esta señora tenÃa luz ojos completamente blancos. Yo pensé que era ciega en un principio, pero ella se movÃa con total facilidad entre los pasillos. No presentaba dificultad alguna. Esta señora tenÃa un cierto olor, un cierto olor de esos que tienen los brebajes, las lavandas, e inmediatamente reconocà que esa señora cuanto menos si no era una bruja al menos se dedicaba a hacer hechicerÃa o leer las cartas. TenÃa toda la pinta de ello. La mujer entró con el niño, se sentó a un lado de él y empezó a hablar con él. Después de eso le dio un té verde con algunas hojas, una especie de brebaje que ella habÃa hecho. El niño se lo tomó muy a fuerzas. Casi no podÃa levantarse. Yo solamente lo observaba, ya que me dijeron que era solamente una vitamina, pero claro tenÃa ese pendiente. Tal vez aquello que le habÃa dado le iba a afectar lejos de mejorarlo. La visita de esta señora duró poco más de una hora. Al final, cuando se estaba retirando, ella habló con la madre algunos quince minutos. Le dio un listón y la madre fue con su hijo y este listón negro que le habÃa dado se lo amarró. A la muñeca. Después de eso se retiró también la madre. Mi turro terminaba cerca de las once de la noche y justo cuando me estaba disponiendo a irme una tos y los gritos de un niño me hicieron devolver de inmediato. Aquel niño tenÃa una fuerte tos y estaba gritando. Yo fui de inmediato a la habitación donde te estaba. Una vez cuando llegué, el niño estaba tosiendo y tosiendo y enseguida. Llegó la madre. Yo trataba de calmarlo, pero al encender la luz vi que lo que estaba tosiendo era algo extraño. Era alguna especie de lÃquido amarillo, pero muy espeso estaba vomitando. No era nada que lo hubiera comido, pero enseguida en sus pies. Ahà en la cama, empezó a toser cabellos hasta que finalmente sacó una bola hecha de puro cabello, pero cabello largo entre toda aquella sustancia amarillenta que también sacaba. Yo estaba perpleja, No podÃa creer lo que mis ojos estaban viendo de dónde habÃa sacado ese cabello. Esa bola hecha de cabello era muy grande y de seguro. Por eso estaba tosiendo, porque apenas si cabÃa en su garganta, pero dentro de la bola hecha de cabellos habÃa algo más, y es que yo veÃa unas patitas y una cola. Lo que yo creo es que seguramente habrÃa sido un roedor. Pero esto no hace otra cosa sino levantar más dudas para para mà de qué era lo que estaba pasando. Cómo es que aquel niño habÃa tosido un roedor lleno de cabellos. Y lo que más me perturbó por esos segundos es que este roedor no venÃa muerto, se encontraba con vida, se movÃa rápidamente. La madre lo tomó, le quitó el listo negro al hijo y se lo amarró a este acto seguido, lo puso en una bolsa de plástico, corrió y se lo dio al tÃo en el pasillo. El tÃo después se lo llevó lo más rápido posible y entre yo y la madre empezamos a estabilizar al niño. Curiosamente, y algo que tampoco me explico es que tan pronto este niño escupió aquella cosa tan aberrante, empezó a mejorar abruptamente. El niño casi no comÃa y de inmediato le empezó a dar hambre. Su temperatura bajó. El dolor de estómago era prácticamente inexistente. El dolor de huesos igual se habÃa ido, el apetito habÃa crecido y habÃa pasado tan solo una hora de que habÃa vomitado aquello. Y este niño ahora ya hablaba, ya tiene energÃas para pararse. El niño mejoró a tal grado que al dÃa siguiente, a medio dÃa lo dieron de alta. Estaba bien de todos sus signos. Claro le dieron una sugerencia a la madre que si el niño se ponÃa mal otra vez tan abruptamente que lo trajeran de inmediato para estabilizarlo. Pero esto ya no sucedió tan pronto. La familia se fue esta, ya no volvió. Aquella experiencia me ha servido para creer que realmente los embrujos existen, realmente hay brujas, que existen, estas brujas que te hacen daño, te hacen trabajos, pues yo fui testigo aquella noche como otra bruja le quitaba aquel trabajo, aquella maldición a este niño. Gracias por compartir mi historia. Saludos a todos. Alguna vez ustedes cripta manÃacos han escuchado a un niño hablar solo para los que son padres o los que son tÃos. Tal vez es muy común. Los niños hablan con sus juguetes, pero simulan las voces de estos para que entre ellos estén comunicando. Pero qué pasarÃa si este niño hablara al aire no disimulando la voz de un muñeco, hablar con otra persona que tú le pusieras atención y no hubieras a nadie fuera, como si este niño pudiera observar a otra persona que tú no puedes ver. Algunos especialistas dicen que estos son amigos imaginarios. Otras familias dice que no son nada bueno. A veces los niños no imaginan amigos. A veces los niños ven cosas que nosotros no podemos ver e interactúan con ellos. Hola cripta. Mi nombre es miriam Ocampo. En esta ocasión te quiero platicar una experiencia que no es mÃa, sino es de mi hermano. Ãl es médico y ha trabajado en diferentes hospitales e incluso tiene su consultorio en la misma casa. Esto le sucedió hace ya varios años. Sucede que era una ocasión. Una niña que habÃa tenido una fractura llegó al hospital. Era una niña muy tÃmida, casi no hablaba, era muy bien portada. Mi hermano dice que era una niña muy tierna y enseguida. Se volvieron amigos. Ãl atendió a la niña, le dio el vendaje, la sanó y su recuperación iba a ser de aproximadamente unas dos semanas. HabÃa estado fuerte el golpe. La niña, como dije ya antes, era una niña muy simpática, pero también muy tÃmida, casi no hablaba, incluso con mi hermano. Hablaba muy poco. Solamente sentÃa con la cabeza sonreÃa y de ahà en más nada también con los otros pacientes. Ella fue colocada en una habitación donde habÃa más gente recuperándose, era un señor mayor y otra adolescente, una jovencita que iba entre los dieciséis diecisiete años. Ellos, como ya saben, era una habitación larga y estaban divididas por cortinas para que cada quien tuviera su espacio y su privacidad en un todo lo raro empieza aquà y es que los pacientes empiecen a decir cosas extrañas sobre esta niña que, al pasar de los dÃas, se vuelve en frustración completa y en una impotencia aún más, ya que ellos piden que sean cambiados de habitación o cuanto menos que cambien a la niña. No quieren dormir con ella, no quieren estar ni siquiera cerca de ella. Estos rumores le llegan a mi hermano, lo cual les sorprende en cierto modo. La adolescente y el señor eran personas normales. Ãl era padre de familia y la adolescente era una buena chica, grandes rasgos, lo cual le parece extraño. Ellos decÃan que la niña se comportaba de una manera extraña durante la noche, que la niña traÃa con ella a alguien más, a alguien que ellos no podÃan ver, pero que, en definitiva, les hacÃa compañÃa durante toda la noche, que ellos la escuchaban y que también a veces cuando tenÃan muy mala suerte, la veÃan. Estos rumores solamente se quedaron como algunas meras especulaciones. Tal vez los pacientes que confundÃan ciertos ruidos del hospital cuando era de noche, ya que todo estaba callado con tal vez los ruidos que hacÃa la niña pero claro esto escaló a más y tan pronto se cumplió la primera semana o poco más, el personal médico, los camilleros y también las enfermeras y enfermeros empezaron a decir que todo lo que los pacientes decÃan era cierto, que aquella niña traÃa algo durante la noche que muchos de ellos la habÃan escuchado. Y estoy hablando de cinco personas, dos camilleros y dos enfermeras y un enfermero habÃan vivido una experiencia paranormal con aquella niña. Obviamente, de nueva cuenta, todas estas historias llegaron hasta los oÃdos de mi hermano y, pese a que le daba curiosidad, él no podÃa quedar sin investigar, ya que su trabajo terminaba por eso de las ocho de la noche, o si no, tal vez a las nueve o diece y media más tardar dadas son las coincidencias que en una ocasión, justamente antes de que a esta niña se le diera el alta. A mi hermano le tocó trabajar bastante. Se quedó trabajando en su consultorio poco más allá de medianoche y justo cuando iba saliendo, justo cuando se dirigÃa hacia el primer piso, él recordó esto, recordó aquellas historias tétricas que se decÃan sucedÃa alrededor de esta niña. Tanto fue asà que él no perdió la oportunidad de ir a ver. QuerÃa asegurarse de que esto no fueran más allá de meras historias, meras confusiones. Llegó hasta aquella habitación, Abrió la puerta, caminó en silencio y se sentó en uno de los as s s NS en donde tanto para médicos enfermeras se sientan para ver las medicinas que le tocan a cada uno de los pacientes. Mi hermano, al descansar un poco le cayó. El sueño lo venció por completo, pero claro esto fue solamente un sueño pasajero. Ãl dice que tal vez se durmió por algo de asà de quince minutos, veinte minutos. Cuando se despertó nuevamente, no se despertó en silencio. Escuchó la voz de la niña y ésta estaba siendo acompañada. La niña no estaba hablando sola. Mi hermano escuchó con mucha claridad que habÃa otra persona y con ella la voz también de otra niña completamente diferente a ella. TenÃa otro timbre de voz, otra forma de hablar. Lo que pensó él es que tal vez estaba hablando con la adolescente, aunque esta voz parecÃa muy de niña. Ella se encontraba hasta la esquina, en un extremo de la habitación, cuando mi hermano se fue levantando y fue caminando en dirección a la camilla de esta niña. Puedo ver que el adolescente, que también estaba en recuperación, se encontraba dormida, no estaba con ella, al igual que el otro adulto. Lo que pensó él es que tal vez era una enfermera, aunque vuelvo y repito, el timbre de voz era como el de una niña. Esto despertaba varias preguntas, preguntas que tuvieron su respuesta. Tan pronto. Mi hermano se fue acercando y vio a la niña sentada en su cama completamente sola despierta. Claro, mi hermano le preguntó quéqué estaba siendo despierta y, sobre todo, con quién estaba hablando qué. Tanto las enfermeras como también a los pacientes los ponÃa nerviosos y querÃan una respuesta. La niña era bastante tÃmida y en un principio no quiso responder nada. Simplemente se quedaba callada mirándolo. Pero mi hermano es muy comprensivo y de cierta manera se lleva muy bien con los niños. Se sentó con ella y empezó a platicar de una buena manera. Le preguntó nuevamente quién era esa niña que, por favor, le dijera con quién estaba hablando. Y fue en este punto que la niña le dice la verdad. Esta niña se llamaba Amairani y ella decÃa que habla con ur Lisette. Ella era la niña que venÃa y le hace acompaña todas las noches aquà en el hospital y también en su casa. Lo que mi hermano piensa en este momento es que tal vez Lisette se trata de una amiga imaginaria y de alguna manera, de alguna sorprendente manera, a Mairan fingÃa la voz de Iset. Muchos niños con amigos imaginarios hacen eso. Tratan de hablar por sus amigos y puede que ese haya sido el caso, aunque vuelvo y repito serÃa muy impresionante fingir una voz a esa edad, una voz que está de más decir, era completamente diferente a la de miirami. Antes de que mi hermano le pudiera decir otra cosa a aquella niña, esta lo interrumpió y le dijo lo siguiente y se dice que Laura te envÃa saludos y que, por favor, no te pongas triste, si es que ella no llega, que ella te va a seguir queriendo que tú eres su papá, mi hermano, para este momento, sin decir ni una sola palabra. Completamente sorprendido, se retira poco a poco de la camilla, No se despide de la niña. Está totalmente perplejo. Lo único que opta es por caminar e irse a su casa. Está confundido. Para esto ustedes tienen que saber que en aquel momento mi hermano estaba esperando un bebé con su actual esposa, que en aquel momento era su novia, el niño, o más bien la niña tenÃa seis meses. Le faltaban tres más para completar el embarazo, y tanto su novia como mi hermano habÃan decidido que se iba a llamar Laura. Obviamente, esto despertó al mismo tiempo terror y asombro. No habÃa forma alguna de que a Mairani, aquella niña supiera que mi hermano iba a tener un bebé. Ãl no la conocÃa, sus familias no se conocÃan cómo es posible que ella hubiera sabido aquello. Y lo que más le desconcertaba era que el tétrico mensaje diciéndole que si ella no se lograba, que no se pusiera triste. Al dÃa siguiente, mi hermano se encontró con los padres de Amairani. Obviamente, ella dándole la alta. Ãl no volvió a hablar con aquella niña, pero sà habló con su madre y queriendo indagar más sobre el tema, tal vez por última vez, ya que no los volverÃa a ver tal vez en toda la vida, le preguntó si su hija tenÃa alguna amiga imaginaria, alguna niña que allà imaginara de nombre Lisette, la madre de Amairani, le dijo que no, que su hija, al menos no que ella supiera tuviera algún amigo imaginario, pero que Lisette sà habÃa existido. Lisette era su hija y la hermana de Amairani, pero por causas de la vida, por causas que la madre no le quiso revelar a mi hermano. Ella le dijo que habÃan perdido a Lizeth hace más o menos dos años y que su pérdida habÃa calado mucho en toda la familia, sobre todo con Amairan. Y ya que eran hermanas y prácticamente hacÃan de todo juntas que después del fallecimiento, le encontraron una solución para que a Mairani can analizara todo aquel sufrimiento y este no la desmoronara. Y es que Liset tenÃa una muñeca preferida y esta le fue dada a Mairan de un momento a otro. A Mairani empezó a decirle Liset a la muñeca y que está de una forma más rápida. Dejó de llorar por las noches, dejó de sentirse tan mal por la prrida de su hermana y empezó a llevarse con la muñeca como si ésta fuera Liset, hablando con ella, jugando con ella, obviamente en la madre le dijo a mi hermano que eventualmente tenÃan que llevarla con un psicólogo para ayudarla a superar esto, pero que, mientras tanto, la muñeca le habÃa servido mucho para seguir con su vida. Después de esto, mi hermano nunca volvió a ver a esta familia y por si se lo están pres juntando. Licet o el espÃritu de licet mejor dicho, no se equivocó. La novia de mi hermano perdió la niña a los seis meses. Creo que habrÃan pasado algunos cuatro dÃas de que le dieran la alta a Mairani. Mi hermano, a pesar de que pasen los años, no ha podido olvidar esta experiencia. Gracias por escuchar mi historia. Saludos a toda la comunidad, desde Guadalajara Jalisco. Esta historia le pertenece nuevamente a una enfermera. Como todas las noches, ella tenÃa que tener un paciente, un paciente muy serio, según sus mismas palabras, que de manera extraña empezó a comportarse raro. Le hacÃa extrañas peticiones y su aspecto iba a cambiar abruptamente. Poco estaba preparada la enfermera para saber la respuesta de que era lo que le estaba pasando ese paciente. Su cambio fÃsico no era otro, sino algo natural, algo que ella no podÃa ver. En ese momento se dio cuenta que aquella plática que tuvo con él toda la noche, en realidad no tuvo que haber sucedido, ya que éste, según médicos y la ciencia, este paciente no se encontraba con ella, sino que hablaba desde el más allá. Mi nombre es Vanesa Acuña. La experiencia que les quiero compartir en esta ocasión vine por parte de mi madre. Mi madre ha sido enfermera durante toda su vida y durante esos años ha tenido unas buenas experiencias y por buenas sons experiencias. Me refiero a experiencias paranormales. Una de ellas es cuando le tocó ser enfermera de un paciente que digamos estaba en un estado muy precario. Básicamente ya estaban esperando la hora en que le dijeran que habÃa parido la vida. Era un paciente de ochenta y siete años, habÃa tenido una enfermedad muy grave y esta enfermedad casi en su totalidad ya lo habÃa consumido. Mi madre tenÃa las órdenes de ir a chicarlo cada cuanto tiempo. Este anciano casi no tenÃa familia, ya que él residÃa en otro Estado y si bien sus hijos y familiares venÃan entre el dÃa, era muy común que lo dejaran solo durante la noche. Mi madre iba cada cierto tiempo a su habitación, lo checaba y le preguntaba si estaba bien o si necesitaba algo. El anciano siempre era muy serio, aunque no era grosero ella le decÃa sÃ, Señorita, No, Señorita, y la mayorÃa de veces no le pedÃa nada, a pesar de que mi madre, cada vez que lo veÃa despierto, le querÃa ser plática para que no se sintiera muy solo. Este hombre no le seguÃa el juego. Era como uno de esos hombres chapados a la antigua, por lo que a mi madre todo se le hizo extraño. Cuando una noche en el tur nocturno en el cual ella estaba elaborando, empezó a escuchar un timbre que venÃa desde la habitación de este anciano, le estaba llamando para algo. Ella fue de inmediato y una vez que llegó con este anciano le preguntó qué se lo ofrece. Señor el semblante de este sujeto era extraño. Era como si dio un minuto a otro se hubiera pagado. Ãl le habló en un tono muy normal de hecho, por su tono de voz. Uno creerÃa fácilmente que hubiera mejorado mucho, pero su semblante, su piel se notaba extraña un poco más rÃgida. Sus movimientos en el rostro, en su cuerpo también eran erráticos un tanto acartonados. Pero este hombre, como pudo le dijo, Señorita, tengo mucha sed por favor, me podrÃa traer agua. Siento los labios y la garganta demasiado secos. Por favor, quiero agua. Mi madre, obviamente, le dice que si de inmediato la trae fue lo más rápido que ella pudo llenó un vaso de agua y se la volvió a llevar. Una vez cuando entró al cuarto, este hombre le dijo que tenÃa un segundo favor que pedirle que si, por favor, le podÃa dar de beber aquella agua, ya que él no tenÃa mucho control sobre sus dedos, podÃa moverse? Eso sÃ, como les dije anteriormente, de una manera muy acartonada, pero podÃa moverse. Mi madre trató de ponérsela en su mano, pero vio que este anciano tenÃa razón, no tenÃa mucho control en su mano. Mi madre, como pudo, alzó su cabeza y le dio de tomar agua ella misma. Y aquà viene otro dato extraño, ya que mi madre en ese momento se le viene un olor extraño, un olor muy fuerte, un olor desagradable, viene de la boca de este anciano. Mi madre, obviamente, tiene principios, tiene aptitudes, por lo que la cara de disgusto de asco se la guarda. Atiende aquel viejito sin importarle el olor que esté emana. Tan pronto habÃa saciado su sed Ella se retira, pero solamente se retira por unos minutos, porque el timbre de nueva cuenta se oye. Ella va de nuevo con este anciano y este anciano de nueva cuenta le dice por favor, Señorita, me podrÃa dar agua. Siento otra vez la garganta muy seca y los labios. También mi madre va y, en efecto, tan solo al acercarse y ver la cara de este anciano ve los labios. También los labios están completamente secos, pellejitos de la piel se le van desprendiendo y el olor de la boca este va en aumento. De nueva cuenta, alza su cabeza, intenta disimular el desagrado del olor, le da de tomar el agua y otra vez lo recuesta. Pasan los minutos. Mi madre se va de la habitación y de nueva cuenta. Otra vez este viejito la llama con la misma petición diciéndole que tiene sed que tiene los labios muy pero muy secos y la garganta también esto se repite. Mi madre no sabe si por unas seis veces, siete veces, pero en lo que sà se percata es que el semblante de aquel anciano va cambiando. Algunos tenues cambios, pero van cambiando la piel conforme a ella entra a la habitación y conforme pasa el tiempo, los minutos, se empieza a hacer más gris, más verdosa. Cada vez que ella lo toca, lo nota más duro como si este estuviera petrificado. También van disminuyendo y los ojos cada vez son más saltones las cuencas. La piel se le va asumiendo alrededor de los ojos y ese edor que emana de su boca cada vez se vuelve más y más penetrante, más y más putrefacto. E incluso lo puedo leer tan pronto ella entra a la habitación. Esto le da muy mala espina, por lo que llama un médico. El médico que estaba en turno que estaba a cargo de ese piso. El médico va de inmediato y justo cuando va entrando le pregunta a mi madre qué que habÃa pasado. Mi madre le dice que nada. Solamente que ve que el paciente está empeorando. El médico solamente se le queda mirando a mi madre y le recrimina que por qué no le habÃa dicho esto antes. Ella le dice que creo no estaba segura que el paciente le pedÃa agua y ella venÃa y se lo traÃa. Pero cada vez que venÃa veÃa el paciente un poco más extraño. Para este momento se me habÃa olvidado mencionar que el paciente tenÃa moscas a su alrededor. Eran moscas que cada vez que llegaba a mi madre las espantaba, pero por alguna razón de nueva cuenta, iban probablemente por el olor. Se posaban en los pies del anciano, en sus brazos, en su cara aquellas moscas no se querÃan ir. Se llevaron al anciano a otra habitación. Mi madre se quedó en aquel piso. Estaba muy confundida, no sabÃa qué era lo que habÃa pasado. Se enteró solamente de esto. Al dÃa siguiente, ella le preguntó al médico qué habÃa pasado con ese anciano. Ella ya ya se olÃa que, a lo mejor habÃa fallecido y todo lo que ella habÃa vivido la noche anterior habÃa sido el proceso. Pero esto no era de esa manera. El médico le dice a mi madre que, en efecto, el paciente ya no está con vida, pero que no fue ni ese mismo dÃa ni horas antes que el paciente llevaba sin vida cuatro horas que él, al momento de entrar a la habitación, lo pudo ver fácilmente, pero necesitaba un diagnóstico de otros médicos para estar seguro de esto pase resulta que el paciente llevaba sin vida cuatro horas antes de que el médico fuera llamado por mi madre, es decir, que el paciente ya se encontraba sin vida en todo el tiempo en el que mi madre lo atendió, en el que le llevaba el vaso de agua y lo ayudaba a tomar de ésta, o sea, que toda la noche ella trató y le dio de beber agua a un cuerpo que no estaba con vida Y todas aquellas señales, todas aquellas extrañas cosas, como el semblante que iba cambiando, el mal olor no era otra cosa, sino la descomposición del mismo. La enfermedad de este hombre lo estaba acabando. Y cuando perdió la vida, esta aceleró la descomposición y mi madre no se habÃa percatado de esto. Esta experiencia quedó como aquella vez que fue la enfermera de un cadáver




