April 28, 2023

2 HORAS DE TERROR PROFUNDO | MARATON DE RELATOS DE HORROR | L.C.E.

2 HORAS DE TERROR PROFUNDO | MARATON DE RELATOS DE HORROR | L.C.E.

Una recopilacion de varios relatos subidos al canal que te dejaran perturbado, una exelente combinacion para disfrutar todo una tarde o toda una noche lluviosa y tetrica, en manos del horror.

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Una recopilacion de varios relatos subidos al canal que te dejaran perturbado, una exelente combinacion para disfrutar todo una tarde o toda una noche lluviosa y tetrica, en manos del horror.

Este siguiente relato criptomaníacos viene de parte de Fabiola Martínez. Esto le ocurrió en el lejano dos mil nueve. Fabiola, en aquel tiempo se interesaba mucho por la medicina, pero debido a cuestiones económicas tanto de ella de su familia y también a las costosas mensualidades que es el estudio de enfermería, en aquel tiempo se vio obligada a estar unos dos años trabajando más que nada para ahorrar para su colegiatura. Sin embargo, y a pesar de esto, a Fabiola, esto no lo detuvo. Ella quería seguir estando, si bien no podría estar trabajando de enfermera, tal vez de otra cosa más que nada cercano el ámbito de la salud, se podría desempeñar. Y fue así como tomó cursos y se dispuso a entrar de para médico. Fabiola durante un año y medio estuvo trabajando de para médico estas personas que prácticamente salvan vidas, ya que su acción se requiere, que es inmediata, pues se hacen bien todos los movimientos pueden salvar la vida de alguien que estaba predestinado a fallecer en aquel accidente o en aquella enfermedad. A Fabiola esto le gustaba mucho. Claro que, conforme pasaba el tiempo, también vivió algunas experiencias, unas experiencias que fueron un tanto inexplicables. Una de estas tantas le ocurrió durante la noche. Llamaron al hospital, requerían una ambulancia y para médicos. Fabiola había sido una de los paramédicos que había ido en la llamada. Se decía que estaba en estado muy precario y se necesitaba urgentemente que estabilizaran a una señora de la tercera edad. Esta señora ya tenía ochenta y tantos años y padecía de enfermedades respiratorias. Obviamente, Fabiola tomó su equipo, sus compañeros también y fueron de inmediato al domicilio que le dijeron en la llamada. Al llegar al domicilio, se dieron cuenta que era una casa algo vieja, deteriorada, pero con algunos signos de cuidado. Llegaron. Funcionaron la ambulancia se bajaron rápidamente. La mayoría de las veces, cuando llega la ambulancia ya hay alguien esperándolos, si hay alguien herido, si hay alguien grave. Obviamente, los familiares están afuera, esperando desesperadamente la ambulancia. Extrañamente en este canto, eso no era así. No había nadie afuera de esta casa ni siquiera una sola persona. Los únicos que salieron fueron los vecinos que se encontraban a unos cuantos metros de la casa. Fabiol y sus compañeros empezaron a tocar el timbre, empezaron a golpear la puerta las ventanas. También empezaron a gritar que ya estaba la ambulancia ahí que salieran, pero nadie salía. La casa simplemente estaba callada. Lo único que se escuchaba era una canción proveniente de alguna grabadora vieja que sonaba no a todo volumen, pero de un volumen considerable que si ponías atención por fuera de la casa se lograba escuchar alguien estaba dentro. En fin, Fabiola y sus compañeros empezaron a preguntar a los vecinos que, conforme pasó el tiempo, se fueron acercando cada vez más. Fabiola les dijo a estos vecinos el nombre de la persona por la cual venían y todos los vecinos le dijeron que sí ahí vivía. Se trataba de una anciana ya muy enferma. Dijeron que vivía sola. Su marido había fallecido hace más de veinte años y su hijo, por desgracia, también había fallecido hace más de cinco años, víctima de un accidente de trabajo. Aquella, señora Rara, vez se le veía fuera de la casa prácticamente cuando iba a cobrar su pensión y cuando iba por el mandado, por lo que, si bien los vecinos la saludaban, no tenían una conversación con ella muy extensa, por lo que simplemente no sabían nada acerca de lo que le había pasado. Tenían dos opciones, Una era irse, ya que nadie le sabría, y la otra, que fue por la que optaron los compañeros de Fabiola Ira de averiguar si alguien estaba dentro. Uno de sus compañeros abrió la ventana y se metió la casa. Si bien esto podría entrar en alguna especie de delito, él tenía las mejores intenciones Al entrar. Se encontró con el cuerpo de una señora tirado en la alfombra de la sala. Al lado del sillón de la sala donde esta señora se encontraba tirada, había un tanque de oxígeno. Notablemente que esta señora padecía de alguna enfermedad respiratoria. Necesitaba el oxígeno de inmediato. La levantó y abrió la puerta delantera. Fabiola y sus compañeros entraron, estabilizaron a la señora y se le llevaron con urgencia al hospital. Por más de que buscaron en la casa de forma rápida. No se encontraron con nadie. Simplemente estaba la señora tirada. Ahí algunos pensaron claro como no tienen idea de cómo se afectó la llamada tal vez que esta misma señora llamó y alerto al hospital para que vinieran por ella. Pero asi resulta que no, porque cuando llegaron al hospital se le interrogó después, para este momento la señora ya iba más o menos bien estaba recobrando el sentido. Fabiola estaba presente cuando le preguntaron a la señora lo siguiente, disculpe el nombre de la señora que faviora lo quiere mantener anónimo quién fue el que llamó al hospital. Nos pidieron una ambulancia y aquí tengo registrada la llamada. Es más yo la había entendido. Le dice la Señorita de recepción más que nada, porque tengo el nombre, su nombre y la persona que había llamado le pregunta esto más que nada, porque no la puede dejar ir sola. Alguien tiene que llevársela al darra de alta. Si bien no es algo muy grave, es un llamado de atención. Tiene que tener ciertos cuis y la persona que está encargada de su salud que la cuida, tiene que saber de esto. La señora la ve algo distante, pero entiende todo lo que se está diciendo. La Señorita Fabiola estaba ahí cuando esta señora le dice discúlpeme, pero yo vivo sola. No tengo a nadie conmigo. Mi familia prácticamente ha fallecido. Yo vivo sola y tuve un ataque, pero no pude marcar a nadie. Es en este momento que la otra señorita le dicen tengo un hombre registrado. Este hombre fue el que llamó y pidió la ambulancia para usted. La señorita le dice el nombre del hombre el cual había llamado a la ambulancia, a la anciana. Se le empiezan a escorrer unas lágrimas, pero no son lágrimas de tristeza, sino de felicidad. Su rostro es voz una sonrisa cuando dice ese es el nombre de mi esposo. Es el nombre de mi viejo. Así le dice el nombre de mi viejo. Voy a llamar a unos sobrinos que tengo ahí a ver si me pueden suministrar la medicina, pero va muy contenta ella dice que es su hombre, su esposo la sigue cuidando, incluso después de haber fallecido, tal y como él se lo prometió a ella en su lecho de muerte. Una historia de amor que, si bien comienza algo tétrico, termina de una buena forma, pues esta historia demuestra que, a pesar de que nuestros seres queridos ya no se encuentran aquí todavía nos siguen cuidando esta siguiente historia que estoy a punto de compartirles. Al menos para mí, es una sino la más aterradora que he contado. En lo que respecta al tema de brujería, muchos de nosotros sabemos que la brujería se lleva a cabo por varios motivos, ya sea por envidias, por celos, por amor, por despecho. Hay muchos motivos por los cuales una persona elija hacerle el mar a otra mediante estos métodos. Pero resulta bastante aterrador. Podríamos decirlo cuando esta persona la que te quiere hacer daño, está tan enfocada en hacértelo que incluso no estás satisfecha cuando tú falleces. Hay algunas personas que no importa que una persona fallezca o ya no esté en este mundo. Su odio es tal contra aquella persona que decide seguir haciéndole el mal, ya sea su familia o a esta misma persona en el más allá. El siguiente relato es algo sorprendente, pero también muy tenebroso. Espero que lo disfruten. La chica que me lo mandó quiere que su nombre se mantenga en anónimo y, por ende, dijo que le diera un hombre ficticio. Ella se llamará Luisa, o así me referiré en ella en esta historia, ya que esta historia es muy personal de ella, pero quiere compartirla para que si al menos algunas personas tomen en cuenta del tipo de personas que pueden estar cometiéndole el mal a alguien más. Luisa acababa de pasar por uno de los peores momentos en lo que una persona puede vivir, sobre todo si es una persona muy de familia. Luisa acababa de perder a su padre. Tenía aproximadamente algunos tres meses de que él había fallecido. Ella, por obvias razones, ya no lloraba, pero se sentía muy triste cada vez que visitaba a ciertos lugares que su padre frecuentaba. Ella iba cada fin de semana que podía o incluso entre semana. Nos dejaba pasar un día en la semana que no fuera el cementerio, a platicar un rato con él, cuando de pronto una noche siempre vio aviso, una noche que creyó. Era normal como otras, como otras tantas, empezó a soñar con su padre en el sueño. Su padre se encontraba en r su casa, en la casa donde ella había crecido, donde habían crecido sus hermanos. Él se encontraba sentado en aquella sala, una sala muy humilde, estaba rodeado de oscuridad. No había ni una sola luz luisa reconoce el lugar, ya que ahí pasó parte de su infancia. Luisa nos explica que esa parte donde soñaba su padre sentado era actualmente, cuando pasó esta historias, apenas un año. Ahora era el sótano. Su casa había ido creciendo, se había ido modernizando y, como otras tantas casas de familias, habían cambiado ciertas cosas, habían cambiado el sitio de la sala, el sitio del baño. Pero reconocía muy bien aquella parte de la casa y veía a su padre sentado en aquella oscuridad y reafirmó que se trataba de él. Cuando le dijo Luisa, necesito tu ayuda. No puedo irme de la casa. Algo me está reteniendo y me persigue. No veo dónde estoy, ni sé a dónde me dirijo, pero cada vez que trato de salir aquella cosa, me lo niega. Luisa no soñó esto solamente una vez. Lo soñó dos tres cuatro veces todas las noches soñaba lo mismo, por lo que al soñar todas las noches lo mismo, obviamente en cada sueño esto variaba, las palabras eran las mismas. Pero Luisa, en determinado momento, decidió pasear por toda la casa. Reconocía todo. Era una casa de sus comienzos cuando ella era una niña y vio que entre la casa había alguien más. Había un hombre, un hombre mitad, hombre, mitad cabra que caminaba por los pasillos y su padre le decía que precisamente aquella cosa no lo dejaba salir y que no podía ver entre tanta oscuridad. Era como si su padre estuviera atrapado en una especie de limbo. Después de haber fallecido. Luisa piensa, obviamente, que estos sueños han pasado ya de ser algo, algo curiosos, algo extraños, a pasar a ser completamente terroríficos por lo que empieza a contar a sus hermanos. Sus hermanos también tienen la pérdida de su padre, pero le dicen que, a lo mejor es solamente pesadillas que ella, al vivir más tiempo con él, de seguro, le pegó más su fallecimiento, así que trate de controlar más que nada todos sus pensamientos. Entre el día, uno de sus hermanos le dijo que, a lo mejor quería luz, así que le dijo que le prendiera una veladora que él también lo iba a hacer. Pero a pesar de esto, los sueños no pararon. Continuaban y continuaban en determinado momento. Al pasar una semana Luisa, como cada semana que ella procuraba ir los fines de semana, fue al cementerio y notó la tumba de su padre, algo extraña. Ella dice que siempre han sido una familia, pues muy humilde que entre todos estaban ahorrando para poder comprarle a su padre una lápida, que no estaban pasando por el mejor momento económico, pero que habían hecho sus mejores esfuerzos por darles santa sepultura y que lo que reposaba arriba de la tumba de su padre eran simplemente piedras, unas piedras muy hermosas, blancas y grises que simulaban una lápida y una cruz que tenía su nombre marcado. Claudia va cada fin de semana y debido a esto recuerda muy bien todos y cada uno de los lugares de las cosas en la tumba de su padre. Ella iba cada fin de semana y arrancaba a las plantas que van creciendo, los matorrales que iban creciendo. Recordaba muy bien la posición de las piedras y Fue en este momento que se dio cuenta de que la tumba parecía algo extraña. Había sido como que movida. Si bien había plantas que había crecido, estaban como que fuera de lugar arrancadas. Incluso las piedras no estaban en el mismo sitio en las que siempre Luisa las veía. Era como si hubieran movido por completo aquella tumba. Esto le pareció extraño, pero debido a esto mismo optó por ir a visitar a su padre en aquel lugar en donde siempre lo veían sus sueños. Al día siguiente, Luisa entró a su antigua casa. En esta casa no había nadie en esta casa. Cabe decir que se mantenía en renta. Todos sus hermanos habían crecido. Su madre había partido antes que su padre y su padre antes de fallecer se la pasaba más que nada, viviendo con sus hijos. No es que no tuviera casa y tenía su casa, pero para él y para ellos era mejor tenerlo cerca, además de que convivían mejor. Aquella casa había estado solitaria durante dos años desde que había fallecido su madre. Era una casa ya grande, mucho más grande de cuando ella era apenas una niña. Bajó al sótano y caminó por todo el piso de tierra hasta que llegó por fin al lugar donde veía a su padre en los sueños. Ella trató de hablar con él. Le dio bastante sentimiento, pero esto solamente duró unos minutos, porque Luisa captó inmediatamente un olor extraño que provenía del sótano. Ella dice que era un olor algo raro, un olor como a plantas, un olor como a varios brebajes. Ella dice que no era sociedad, que no era ese típico olor como a polvo a guardado que tendría que tener el sótano. Era un olor diferente y simplemente estaba concentrado en aquella parte de la casa, en aquella parte del sótano, a ver si pueden ser pesadillos lo que está soñando Luisa, pero ella empezó a unir cabos. Esto es demasiada coincidencia como para pensar que no está pasando nada. Algo está pasando y mi padre, entre sueños, me está pidiendo ayuda. Algo le está pasando. Luisa continúa teniendo estos extraños sueños hasta que opta por contratar a alguien, a alguien que era conocida, por ser medium y por trabajar en este tipo de cosas. Al llegar lo más pronto posible, esta mujer le dijo que algo mal lo estaba pasando en la casa, que en sí en sí no era para la casa, era para alguien que su padre estaba siendo atormentado, incluso después de haber fallecido, que esto no era cosa de alguien inexperto, que esto no era cosa de cualquier bruja que ofrece a sus trabajos en cualquier lugar, que esto había sido hecho por alguien muy poderosa y que tenía mucho conocimiento. Luisa le empieza a preguntar, pero cómo es que puedes hacerle brujería a alguien que ya no está la bruja explica lo siguiente se requiere en cosas obviamente del fallecido y que se requiere un lugar donde este haya dejado una muy fuerte energía. Son dos cosas que son difíciles de encontrar. No es como que fuera su auto, no es como si fuera su ropa, no necesita algo donde haya dejado mucha energía, tanto en su vida como después de esta su casa había estado sola durante dos años, Ya había sido lugar perfecto para llevar a cabo este trabajo. Luisa ba de nuevo el sótano baja y empieza a buscar de seguro que hay alguna prenda, de segura, que hay veladoras. No de segura. Aquí hay algún artilugio de brujería, como estamos acostumbrados a ver cómo es son los conjuros de brujería, cómo son los trabajos. Pero ella no vi nada extrañamente registra toda la casa y aún así no logra encontrar nada, absolutamente nada. No fue hasta que se acerca de nueva cuenta a aquel lugar donde siempre veía a su padre sentado que ahora era simplemente una esquina del sótano y nota que aquel aroma está muy penetrante. Ahí precisamente en ese lugar. Luisa, en ese momento sube al patio, toma una pala del jardín y baja de nueva cuenta hacia el sótano, empieza a excavar, excava y excava todo lo que puede para este momento. Llega a su hermano, le empieza a ayudar y se encuentra con una bolsa, una bolsa negra, seguidas de otras pequeñas bolsas que despedían un olor totalmente desagradable. Luisa, lo que piensa en un principio es que, de seguro, esa es la brujería que de seguro tienen prendas del padre, tienen algún libro, algo, pero la brujas adelante dice que no, que aquello que está ligando a su padre a aquella casa es algo muy pero muy íntimo. Es impresionante, ya que no lo deja salir. Lo tiene muy bien agarrado, así que ya le dicen no puede ser una prenda, debe ser algo más importante. Al momento de que sacan aquellas bolsas, comiencen a notar que éstas tienen algo duro, que vienen adentro de ellas, algo duro, pero de diferentes formas. Con el tacto empiezan a notar de qué se trata. Esperaron a que llegaran los demás hermanos bajaron y cuando todos estaban presentes, abrieron aquellas bolsas. Luisa dice que se llevaron la sorpresa de su vida hace como también el desagrado el odio. Jamás todos juntos habían experimentado tanta furia, así como también asco lo que se encontraba dentro de las bolsas Eran huesos, huesos que seguramente eran de su padre. Fueron al cementerio totalmente enojados, desenterraron el cuerpo de su padre, abrieron el ataúd y el olor que expedió fue totalmente desagradable. Todavía era un cuerpo que estaba en algunos momentos de descomposición y los huesos habían faltado. Alguien había entrado al cementerio, había desenterrado la tumba y le había quitado varios huesos a aquel cuerpo difunto. Obviamente, esto no pudo haber sido labor de una sola persona, sino de varias. Se empezó a hacer el revuelo y el cementerio se hizo cargo, pusieron más seguridad. Luisa no olvida esta experiencia. La bruja hizo lo suyo, hizo algo de sanación y gracias a que los huesos de su padre ya no se encontraban en su casa. Finalmente, Luisa pudo dejar de soñar con él. Ella quiere pensar que por fin logró salir de su propia casa, aquella casa que había querido tanto en vida y que tras fallecer se había convertido en su prisión en esta ocasión cripta maníacos. Esta historia pertenece a un par de ancianos. Era una pareja ya muy mayor. Tendrían aproximadamente algunos ochenta años o pegando incluso a los noventa. Ellos habían pasado buena parte de su vida viviendo en el bosque o al menos en zonas rurales. Obviamente, al casarse, al tener hijos familia se emigraron durante una parte de su vida hacia la ciudad más que nada para que sus hijos pudieran estudiar sin tanto problema. Una vez que los hijos crecieron, que tuvieron sus familias, ellos decidieron volver al bosque, al bos de Virginia. El marido tenía una propiedad ahí, una propiedad que venía de generaciones atrás. Había partiendo decido a su abuelo, a su padre y ahora le pertenecía a él y probablemente se lo dejaría a uno de sus hijos más a futuro. Esto era una casa, una casa en el bosque. No era una cabaña, era una casa grande. Al estar ambos ancianos pensionados decidieron volver al bosque para pasar ahí plácidamente sus últimos años de vida. Hay mucha calma en el bosque y estas casas son las típicas casas de bosque. O sea, no hay bardas, no hay rejas, no hay vallas. Prácticamente te acostumbras al sonido de la naturaleza a coexistir con la naturaleza. Como dije antes de esta pareja, no era algo jeno para ellos. Pero, conforme pasó el tiempo, empezaron a acoplarse tanto la naturaleza que empezaron a distinguir los sonidos de ésta. El pájaro carpintero el sonido de la brisa en la tarde, en la mañana e incluso los saltos de algunas liebres los ciervos. Tanto así que cuando escuchaban que un auto se acercaba a lo lejos por el camino de tierra, que llegaba una carretera, lo escuchaban incluso minutos antes y no era que tuvieran un super oído. Simplemente que ese sonido rompía con toda la armonía, toda la calma del bosque. Debido a que esta pareja ya se había acoplado muy bien el anciano, el marido tomaba la decisión de tener caminatas durante la tarde noche. Salía a caminar por eso a las seis de la tarde y llegaba aproximadamente a las siete y media u ocho de la noche cuando estaba oscureciendo o acaba de oscurecer. Durante estas caminatas empezó a escuchar algo raro. Primero, lo que escuchó fueron una especie de gritos gritos que provenían de una parte del bosque, pero eran como gritos ahogados. Era como si una persona gritara y enseguida el grito se parara de golpe como si le taparan la boca. Él cuenta que este tipo de situación no es ajena para él. De hecho, ya le había pasado otras veces, pero resulta que eran jóvenes y si se parecía a las otras veces, él lo quería ir a investigar, jóvenes que estaban pasando el rato muy probablemente novios. Entonces él sigue adelante. No le presta atención y trata de sacarse de la cabeza esa imagen. Obviamente, creo que todos sabemos lo que ese anciano pensaba en ese momento, que era lo que estaban haciendo, pero passi resulta que escuche estos gritos todavía por la mañana y algunas veces por la tarde. Este anciano cuenta que, a lo mejor lo escuchó por acaso algunos cuatro meses, cinco meses, no todos los días, pero tal vez sí, una vez a la semana o una vez cada dos semanas. A él le parece extraño tanto, así que le contó a su esposa. Su esposa estaba notablemente peor de salud que él, por lo que más que nada por sus articulaciones, le impedía salir a caminar junto con él. Pero en una ocasión cuando se sentía muy bien, dijo ok, vamos a caminar un rato y si se escuchan esos dichosos gritos que tú dices, vamos los dos a ver si son una pareja de jóvenes que ya se ensañaron en esta parte del bosque, pues le decimos que se vayan. El esposo acepta huelga a decir que esta pareja era muy silenciosa, a no ser que viera a su casa en entre el bosque tú no te percatarías ni siquiera de la existencia o de la presencia de ellos. Eran unas personas muy silenciosas. Hablaban claro, pero rara vez encendían el televisor, rara vez ponían música. Les gustaba mucho estar en silencio. Esto podría ser una razón del por qué esos gritos no se percataban, de que había personas cerca. La pareja caminó, caminó y caminó y caminó y esa tarde no se escuchó nada, pero el marido no estaba para nada satisfecho con ese caminata. A él ya le corroía la curiosidad de saber por qué tanto alboroto, de saber por qué te escuchaban esos gritos. Y precisamente en el mismo lugar de siempre. No es porque estos gritos se cambiaran de lugar. No era en un lugar específe tantas veces que lo había escuchado, había logrado localizar que venía del mismo lugar siempre y debido a esto le dice a su esposa. Yo ya sé dónde provienen y si vamos a ver y si vamos a checar, todavía estaba el sol, ya se estaba ocultando, pero aún alcanzaban a llegar a la casa. Se iban a ir de dos modos, La esposa acepta y van los dos ancianos caminando hacia el lugar donde se escuchan estos gritos. Llega a un punto en que el marido dice que a lo mejor se extravió, se perdió, pero para nada iban por el camino correcto. Encontraron pertenencias, pertenencias de una mujer por lo que ambos pensaron mira, pues sí, tal vez es una pareja de novios y se les olvidaron las cosas aquí. Pero mientras más pasaban en ese lugar, más todo lo que veían se tornaba en algo más oscuro, obviamente, inspeccionando las cosas e incluso con la pierna simplemente para ver qué era lo que había. Notaron que no eran las pertenencias solamente de una chica, sino de varias bolsos, carteras, algunas botas que se encontraban ya deterioradas, que habían pasado ahí unos días, incluso rasgaduras, de prenda, de vestidos, de playeras, anillos. Todo era perteneciente a una mujer, pero no de una sola de distintas haciendo cálculos. Tal vez había pertenencias a algunas siete mujeres, ocho mujeres, pero no estaban puestas al azar. Estaban ocultas entre los arbustos. Estos ancianos empezaron a a buscar entre los arbustos y se encontraron con más cosas. Obviamente, estos los alertó un poco. Empezaron a tener malos pensamientos, a pensar lo peor y con justa razón, llegaron a su casa. Marcaron al novecientos once y la policía llegó en cuestión de minutos. Varias carteras de diferentes jovencitas las identificaron y después por la zona empezaron a peinarla. Como se les dice, empezaron a buscar grande. Fue la sorpresa para esta pareja, que simplemente quería pasar en el bosque cuando la policía les dijo que habían encontrado los cuerpos de cuatro jovencitas enterrados en el bosque cercanas a las pertenencias que ellos habían encontrado. Y sí, las pertenencias que ellos habían encontrado pertenecían en una parte a estas jovencitas. Así resulta que lo que encontraron esta pareja no era el nido de amor de un par de novios. Era suso la mente el lugar donde una persona acababa con la vida de estas jovencitas. Ocultaba toda la evidencia y a veces ocultaba los mismos cuerpos cercanos a esa zona, sin darse cuenta ni siquiera que una pareja estaba a escasos metros viviendo de donde él había elegido como su lugar para ejecutar a todas sus víctimas. Esta además decir que la pareja de ancianos se mudó por completo. Ahora vivían en la ciudad en uno de los departamentos que ellos tenían. Este evento le eliminó por completo las ganas de volver al bosque. Esta siguiente experiencia viene de parte de Pa Pablo Alameda. Pablo nos dice que esto le pasó cuando era un niño, no hace tanto tiempo. Él ahora tiene treinta años. Esto pasó hace aproximadamente algunos veintidós años, cuando su familia lo acostumbraba a llevar a la casa de sus abuelos, sobre todo en vacaciones, y precisamente todos los primos menores, los primos más pequeños, se reunieron aquella ocasión. Todo se había conjugado, todos había unido y eran vacaciones de semana Santa. En aquel tiempo tenían la costumbre de que al reunirse a los primos salían a jugar alrededor de todo el rancho. Los primos tenían una cierta reunión que siempre hacían, sobre todo cuando se unían todos los más pequeños. En aquel tiempo, Pablo tenía algunos ocho años, el que le seguía tenía siete, y después los primos que se encontraban ya algo o mayores, Uno tenía diecisiete y el otro tenía dieciséis años. Juntos, los cuatro se fueron a pasar el rato a unos ciertos juegos que tenían en la parcela de su abuelo, columpios, en los árboles, ciertas montañas de arena con las que se divertían. Y además, está decir que la familia, la verdad es que no se preocupaba mucho. Se habían ido en una camioneta, una camioneta que les sobraba ahí en la familia, una camioneta algo vieja, una fort algo bastante oxidada, pero que todavía se movía. Arrancaba bien. Pasaron el rato, pasaron las horas divirtiéndose Cuando inevitablemente, el sol se ocultó, les cayó la noche y tenían que regresar a casa. Pablo se sube a la camioneta en la cajuela. Era una camioneta picop a. Él le encantaba subirse en esa cajuela, sobre todo porque sus padres no lo dejaban subirse, pero a sus primos si lo dejaban enseguida, se le su otoño y al frente en la cabina iban los dos adolescentes. Sergio él que iba manejando diecisiete años y a su lado, Luis, otro joven de dieciséis años, empezaron la marcha rumbo otra vez para la casa del abuelo, donde toda la familia los estaba esperando. De seguro. Comenzaron el camino de vuelta a la casa de los abuelos. Este camino era un camino de terracería. Por supuesto, su primo de diecisiete años sabía conducir, pero no tenía esa habilidad para manejar la camioneta. Tanto así que iban saltando entre los bordes. A Pablo esto le gustaba era un niño, ya era de noche. Debido a todo el tambaleo de la camioneta, a la plática que tenían si iban riendo, si iban jugando, cuando de pronto la plática que tenían Pablo y toño. Los dos niños que en la cajuela se detiene, se detiene por completo y es que ambos se percataron de algo estaban hablando cuando de pronto ven un destello lo vieron reflejado en la cajuela de la camioneta. Fue un destello que pasó muy rápido por arriba de ellos les llamó la atención. Tanto así que dejaron de platicar. Tanto pasó de largo. Pablo y Otoño se quedan mirándose uno al otro y luego después alzan la mirada hacia arriba, hacia el cielo. No hay nada huelga decir que en estos tipos de ranchos no hay nada de luz. Básicamente lo único que te da la luz de la luna y más en sus caminos, que están algo retirados del pueblo. Ellos dejan de platicar y empiezan a buscar. Qué había sido eso? Qué había sido ese destello. La luz que vieron no provenía de la luna. Fue un destello rojo con amarillo, una luz que pareciera ser la de un fuego. Era un fuego que pasó muy rápido por arriba de ellos. Estaban mirándose, estaban pensando qué había sido. Cuando de pronto empiezan a notar que la camioneta empieza a disminuir y disminuir la velocidad hasta que de pronto se detiene. Él empieza a decir, pero bueno, qué pasó. Todavía no llegamos. Estamos muy lejos todavía de las luces del pueblo. Nos queda más de la mitad del camino. En este tipo de camionetas una ef cientos cincuenta hay un vidrio o detrás de los asientos donde va el copiloto y el piloto Pablo se estira abre la ventana y les empieza a preguntar a sus primos por qué se detienen ellos no quieren decir nada. Simplemente están mirando hacia enfrente. Uno de sus primos empieza a golpear al otro en el hombro y le dice creo que deberías de dar vuelta en no da vuelta y cuando ya estés de frente acelera todo lo más posible y y vámonos de aquí hay que tomar. El camino del río. Era un camino el cual rodeaba ese era más largo y tardarían más. Pablo no sabía por qué tenían que tomar esta decisión si ya venían por este camino. Cuando de pronto ve hacia enfrente donde están viendo ellos y se percata de algo que no había visto, hay un grupo de mujeres enfrente en el camino. Están rodeando lo que pareciera ser en un principio, una especie de fugata. Las mujeres y le pones atención, dice Pablo estaban gritando estaban riéndose, estaban cantando, Había muchas sombras, pero saben que todas eran mujeres por la voz que ya se emitían. Pablo se sale de la cabina con sus manos, agarra el techo del auto y ve por encima de este otoño. Hace lo mismo, los cuatro primos estaban viendo aquel espectáculo macabro en un camino solitario en la noche, y fue cuando les puso más atención que se percató de que lo que estaba en el centro de aquellas mujeres no era una fugata. No estaban bailando ni regocijándose en una fogata. Era fuego, sí, pero era un fuego que provenía de dos bolas, de dos bultos que estaban en el centro de ellas. Este fuego estaba sostenido por un metro en el aire. Eran dos bultos encendidos en fuego que estas mujeres rodeaban y bailaban alrededor en ese momento Pablo estaba embobado. Su primo había detenido la camioneta y había pagado las luces, pero el motor no lo había pagado. El motor lo mantenía encendido. Y fue que escuchó que el otro primo le dijo da la reversa, da la vuelta, pero no enciende las luces. Y después, cuando ya estamos de recto, le aceleras y enciende las luces para que vea el camino. Él siente como la camioneta se mueve, está dando la vuelta, pero Pablo sigue mirando a aquellas mujeres un cierto terror y escalofrío. Le recorre su cuerpo. Es la primera vez que siente algo así, cuando de pronto siente una mano, una mano que lo está agarrando por de dentro de la camioneta. Es su primo lo está jalando de la playera y lo está metiendo por la ventana dentro de la cabina luego se estira y agarra toño y lo mete por dentro usa la ventana. Ellos caben. Son niños, caben perfectamente por esa ventana. Sabe muy bien que su primo le va a acelerar y ellos salir en la cajuela de la picop Debido a la velocidad y debido a los baches que se van a enfrentar. Es un camino de terracería. Se pueden caer. Dicho y hecho, empiezan a acelerar y empiezan a rebotar como nunca. Pablo dice que iba en el piso de la camioneta, es decir, iba en los pies de su primo agachado como que ocultándose igual toño, él dice que contó siete bultos de fuego que pasaron por encima de la camioneta aún cuando iban en un camino diferente. Se tomaron cuarenta minutos para regresar a la casa de sus abuelos, tomando el camino largo y estos bultos de fuego no dejaron de seguirlos. Pablo dice que contó siete, pero su primo, el que iba en la cabina sentado mirando hacia el cielo como monitoreándose y todo viniera bien, mientras que el otro iba todo nervioso conduciendo. Dice que le contó diecisiete bultos, que eran los que los estaban persiguiendo en aquella ocasión. Al llegar con sus padres. Obviamente, ellos se enojaron mucho con ellos y por primera vez sus abuelos también estaban muy molestos y les dieron una advertencia, una advertencia que hasta ahorita la siguen recordando. Es semana sano no vayan a esos lugares en estas épocas. Lo que viene siendo semana Santa veinticinco de diciembre, son épocas que se tienen que festejar. Pero tanto como las brujas como otras cosas las usan para hacer contactos o reuniones con fines blasfemos no vuelvan a ir hasta las parcelas de noche. En semana Santa Pablo se quedó con esta advertencia y más nunca fue las parcelas en esas épocas. Tampoco sus primos. Este siguiente relato, o más bien dos relatos, vienen de parte de Luso Fas Fernando. Luis Fernando, buena parte de su vida le interesó mucho el trabajo de para médico y cuando cumplió treinta años después de tomar unos cursos por fin, trabaja como para médico al menos un tiempo. Él dice que a lo largo de estos sueños trabajando escuchó de muchas historias. A él en lo personal solamente le pasó una, pero que a sus compañeros casi siempre le pasaban, sobre todo en el turno de noche, Pero con esta experiencia que le pasó a él dice que le basta. Le sobra para ya no querer vivir ninguna experiencia más. Él, como la mayoría de casos, le tocó vivir esto durante la noche, en el turno nocturno, reciben una llamada y, para su mala suerte, era la primera vez que acudía a un accidente como estos. Se trataba de un choque una carambola era en fin de semana. Muchos conductores iban en el estado de ebriedad y, por desgracia, no era tan tarde. Irán aproximadamente las once de la noche poco más pasadas. Por ende, al ser un horario todavía algo temprano dentro de lo que cabe, este accidente también dio como resultado en algunas numerosas pérdidas de vida, pero de niños infantiles. Una familia tan bien había sido una de las víctimas de este choque Luis llegó a la escena y dice que lo que vio lo dejó traumatizado. Hay escenas que prácticamente hasta el día de hoy no puede sacárselas de la cabeza. Iba preparado para verlo, pero obviamente, en prepararte y ni imaginarte lo que te vas a encontrar otra cosa ya es verlo. Pero dentro de todo esto, él dice que aquella vez hubo algo de esperanza, porque lo que vio entre todos el escombro de los vehículos, entre todas las alarmas encendidas, los gritos de personas que se encontraban mirando todo el accidente. Desde los puentes cercanos peatonales y desde la banqueta de la carretera, se encontró con un niño, un niño que, según él, él vio que este niño se movía. Este niño estaba vivo, estaba peleando por su vida. Luis no lo piensa ni dos veces Luis va directo con él lo revisa y él está casi seguro de que este niño simplemente no sabía quebrado nada. Estaba con algo de dolor en la cabeza, pero él siente el Presidente dentro de sí que tiene que llevarlo de inmediato al hospital. Le pide ayuda a un compañero suyo lo pone en la camilla y en cuestión de segundos, la ambulancia suena y ya se encontraba Luis adentro con el niño en camino ya al hospital. Él era el único paramédico que iba con este niño, ya que sobre decir que tal vez los padres no habían corrido con la misma suerte. Cuando iban por el camino, él dice que iba, pues checando sus signos vitales. Se encontraba en estado muy precario y es aquí en este punto que el niño se despierta. El niño se despertó a mitad del camino. Mira a Luis con ojos de terror, de terror absoluto, de pavor absoluto, pero no lo ve a él. Luis capta que si bien su mirada está hacia él, no le está mirando a él, está mirando sus espaldas. Este niño empieza a moverse, a moverse como puede. Luis obviamente va con él trotatar de tranquilizar lo, trata de estabilizar en la camilla este niño que aproximadamente tendría algunos siete a nueve años, no más. De eso toma a Luis fuertemente de su muñeca y le dice, por favor, No dejes que me lleve. No dejes que me lleve ella ya se llevó mis papás. No dejes que me lleva a mí también. Luis, obviamente, trata de calmarlo. Piensa que tal vez es algún trauma que trae del choque es alguna alucinación debido al el golpe que se había pegado en la cabeza. Luis y este niño forcejan un poco, él tratando de contenerlo y el niño tratando de escapar de algo. Al momento de que la ambulancia estaba entrando ya al hospital, este niño simplemente cae inconsciente. Tal parecía ser que la sorpresa fue demasiado. Luis baja la camilla con ayuda de otros compañeros que estaban ahí y corre de inmediatorgencias donde otro personal se hace cargo del cuerpo, pero él nota a la distancia que, si bien toma en la camilla y recorren con ella un largo trecho del hospital, se detienen y están parados ahí durante unos minutos. Luis es alguien que tiene mucha empatía por los niños en general, por la vida humana y al ver a ese niño que necesita ayuda médica y no está siendo atendido rápidamente. Obviamente, esto entra en crisis. Se desespera camina hacia la camilla de este niño y va con uno de los paramédicos, uno de los enfermeros también y les dice por qué no la ayudan, por qué no lo meten a urgencias, por qué no lo estabilizan. Luis se lleva una sorpresa cuando el enfermero le dice es que no tiene remedio. Ya lo examiné y el médico no tarda en llegar ya. De hecho, ya ahí viene, ya viene un médico. El niño no tiene signos vitales y creo que ya lleva así un buen tiempo. Obviamente, Luis se queda pensando las cosas, pero eso no puede ser. Yo hablé con él hace apenas unos minutos. Entramos al hospital y él cayó inconsciente. Yo estuve hablando con él por todo el camino. El médico llega en cuestión de segundos examina el niño, se lo llevan urgencias, pero a cuestión de algunos cinco minutos, cuatro minutos, el médico vuelve a salir y las palabras del médico son las siguientes. El niño ya había fallecido y aproximadamente tendría alguna media hora. En ese momento, Luis trata de hablar un poco con el médico, explicarle que ese niño había hablado con él en el camino de la ambulancia. El médico simplemente la atina a decir que actó de la manera correcta, pero que a veces para este tipo de situaciones no hay nada lógico, todavía algo que la ciencia puede explicar. Pero simplemente ocurre el médico. Un hombre de ciencia le dice a Luis que que si se siente un poco mal que rece por el alma del niño y que se haga la idea que cuando habló con él, este niño ya había fallecido. Lo hice en ese momento. Asumió que había hablado con un niño que prácticamente ella había perdido la vida, pero no sabía de qué estaba hablando aquel niño, de qué está bullendo. Antes de que le dejara de hablar, este niño escapaba de algo. Decía que algo se lo quería llevar. Cuando iba en la ambulancia, después de hablar con algunos para médicos compañeros de él, le explicaron que de lo que venía huyendo era prácticamente la muerte y que no había sido la primera vez. Y claro que no iba a ser la última que iba a escuchar de esas historias, pues cuando uno trabajaba en hospitales, ya sea es para médico, enfermera, médico presencias, muchas historias sobre este ente que va por las almas de las personas que ya están en sus últimos días de vida, como la historia que estoy a punto de contarles esta vez proveniente de un amigo, un compañero de Luis que también es para médico. Luis quiere mantener el nombre de su amigo en anonimato. Él dice que era una ocasión él se encontraba en el turno nocturno su amigo y su compañero. De hecho, esta historia viene antes incluso de que Luis entra a trabajar con ellos. Su amigo todavía es más veterano que él. Lleva más años trabajando para médico que él, y en una de estas ocasiones llegaron al hospital un par de novios, una chica y un chico que iban en estado demasiado grave. Habían tenido un choque automovilístico. Él era uno de los paramédicos que se contaban en el hospital. Obviamente, al llegar a la ambulancia ayudó a sus compañeros a bajar a estas dos personas. Él dice obviamente se veía que iban respirando, se veía a que lla iban sufriendo. Estas dos personas son introducidas y empezaron a luchar por su vida y llevan en estado muy grave. El amigo de Luis cuenta que aquella noche él se quedó afuera en ese pasillo. No hay una razón en concreto. Simplemente se quedó ahí, había unas salas de estar y no había personas. Era una noche muy callada. Él se encontraba sentado ahí. Cuando de pronto se da cuenta de algo en esa sala de estar que no había nadie alrededor, casi se encuentra una mujer, una mujer que iba vestida de una forma extraña, casi por completo de negro, pero él no logra diferenciar las prendas que esta mujer traía. No sabe hici era un vestido, No sabe si era un pantalón, una blusa. Esta mujer estaba sentada en determinado lugar en la oscuridad que no podía ver con claridad que era lo que traía, puesto lo único que sabía a menos hacía la vista es que bestia de negro, vestía de puro color oscuro. Su cabello caía por ambos lados, cubriendo de cierta forma su rostro. El amigo de Luis, obviamente, estuvo ahí unos minutos y al ver que esta señora no se movía, simplemente fue con ella. Le preguntó si tal vez era familiar de los novios que habían entrado, si requería información o algo. Podía pedírsela a él o pedírsela a una de las enfermeras que en unos breves minutos saldrían de aquella sala. Seguramente, ella tendría una respuesta si se estabilizaron, si es que todavía están en estado muy precario o una mala noticia. Pero para su sorpresa, para su mala suerte, esta mujer no le respondió. Esta mujer seguía agachada, mirando hacia el piso y cuando el amigo de Luis trató de hacer contacto visual con ella, parándose enfrente de ella, él dice que aquella extraña mujer alzó su rostro y lo vio fijamente. Era la cara de una mujer, pero con su piel pegada a los huesos formando una calavera, sus dientes se podían ver a través de sus labios. Sus labios no estaban carnosos. Era como papel pegado. Esta mujer no tenía ojos. Estos parecían que eran inexistentes. Solamente tenía un par de cuencas. Su pier por otro lado, era marrón, pero también con algo de arrugas y pegado al esqueleto. Era prácticamente una calavera con una pequeña capa de piel sobre ella cubriéndola. Este amigo de Luis no soporta la sorpresa tanto, así que dice caer desmayado en aquel pasillo, en aquella estancia. Es recogido y ayudado por una de las enfermeras que estaban por ahí a levantarse que él dice que fue a lo mejor algunos cinco o seis minutos da aviso a los guardia de seguridad que se encontraban ahí con él, que había alguien que se había metido al hospital, que era alguien extraño, que le había propinado algo para que se desmayara. Él no les cuenta de la calavera, Él no les cuenta nada. Simplemente que hay un intruso. Los guardia de seguridad se ponen en marcha a buscarlo, pero por obvias razones, no encuentran nada. Esto lo comparte simplemente días después a todos los otros para médicos. Los novios que habían llegado aquella noche no habían sobrevivido ni siquiera. Unas pocas horas después fallecieron casi uno enseguida del otro. Aquella noche, el amigo de Luis dice que él y se vio frente a frente con la muerte que aquella noche iba por el alma de aquellos dos enamorados. Este siguiente relato criptomaníacos viene de parte de Francisco Victoria. Francisco recuerda esto muy nebulosamente. Fue algo que le pasó en su infancia cuando vivía en el rancho con sus padres, ya hace muchos años. De esto, él nació por eso de los setenta en mil novecientos setenta y uno. Él vivía en una casa de campo. Su padre era dueño de varias parcelas. Tenía varios empleados estaban acomodados económicamente. Debido a esto, su padre era alguien ocupado. También su madre le ayudaba de vez en cuando, por lo que para Francisco no era algo tan anormal que sus padres salieran en determinadas horas. Ellos no tenían honorario. Si se dificultaba algo entre la mañana, entre la tarde, entre la noche o madrugada. Incluso ellos tenían que ir a ver dar una solución al problema a sus negocios, a sus parcelas. Le iba muy bien a su padre, por lo que en una ocasión, cuando estaban cenando, eran aproximadamente las ocho o nueve de la noche. Ya aparece a horario a personas de rancho es algo tarde recibieron una llamada. Ambos padres, tanto la madre como el padre, le dijeron a Francisco que terminan la o cena se tenía que ir a dormir, ya que tenía escuela. Al día siguiente ellos iban a salir, pero solamente por un rato máximo por una hora. Era algo muy urgente que tenían que atender. Los dos en cuestión de minutos tuvieron que abandonar la casa. Dejaron a Francisco, Solo Francisco en ese tiempo tenía diez años, pero él dice que había una razón para dejarlos. Solo. No era la primera vez. No era un niño. Él ya sabía lo que era trabajar, cuidarse y, sobre todo, seguir reglas. Él seguía a pie de la letra cada regla que sus padres le ponían. Al día siguiente era viernes, así que decidió desvelarse un poco, tan solo unos minutos antes de que llegaran sus padres. La casa de Francisco era rodeada por una barda y los padres, antes de irse, soltaron a los perros los perros que tenían ellos eran pastores alemanes, además de otros que también se dedicaban al pastoreo. No eran perros muy sociables, no eran perros a los que les gustará tener visitantes. De hecho, cuando llegaban personas, ellos los tenían que amarrar, Eran perros muy bravos y eran siete perros en total, por lo que el padre de Francisco iba con total certeza de que nadie se iba a meter, nadie se atrevería a hacerle frente a siete perros, sobre todo muy bravos, y que estaban entrenados para atacar si era preciso. Francisco dice que enciende aquella televisión, una televisión la única televisión que tenía en su casa, una televisión algo chica, pero pegándole casi a grande en blanco y negro, una televisión de foco que le tenías que dar vuelta para encenderla. Él no dice que tanto tiempo pasó. No está muy seguro de esto, pero comienza a escuchar que los perros a las afueras están al algo alterados. Él escucha como de la nada empiezan a ladrar, ladran y ladran de forma como para atacar a alguien. Empiezan a rugir, empiezan a moverse de un lado a otro. Él escucha cómo corren de un lado a otro. Francisco piensa que hay alguien simplemente que está de seguro en la barba hablando, por lo que no le presta atención. Sus padres le has dicho que si él se encuentra solo en la casa y alguien está hablando que no salga, obviamente le hace caso esto tardo o temprano, aquella persona se tiene que ir, pero los perros no se callen. Los perros siguen y siguen ladrando y después ocurre algo que a Francisco jamás le había tocado experimentar. Él dice que jamás en su vida hasta ese momento y después de esta experiencia, jamás lo vuelve a escuchar que esos perros, esos perros tan bravos, empezaron a chillar, a chillar y a chillar despavoridamente todos como si estuvieran corriendo, como si estuvieran huyendo de algo, como si sintieran miedo. Después de escuchó como estos perros empezaron a aporrearse. Para este momento, Francisco ya había pagado la televisión, se había subido a su cuarto y se encontraba tapado con sus sábanas. Sea lo que sea, que había estado por fuera, Francisco sabía obtener presentimiento de que había entrado. Ahora los perros empezaron a aporrearse y, para la desgracia de Francisco, la ventana que él tenía en su cuarto, no daba ni siquiera el patio donde ellos se encontraban, por lo que arrastrándose a gatas por la escalera, bajó un poco y sostuvo la mirada a la puerta trasera de la casa. Era una puerta que daba onda directamente hacia la cocina. Por ahí podía haber tan siquiera una parte, una mínima parte, del patio donde aquellos perros se encontraban. Para este momento, los perros habían cesado con sus ladridos. Ya no se escuchaba nada. Estuvo ahí unos minutos esperando cuando de pronto algo una silueta se paró enfrente de aquella puerta e hizo contacto con él. Francisco es un niño, pero es un niño muy inteligente. Él se encontraba en un punto ciego, en un descanso de la escalera, donde éste estaba cubierto por oscuridad. Él sabía ese punto ciego de la casa él vive ahí sabe muy bien donde él puede ver con total paz sin ser captado. Él sabía que no lo podía ver. Estaba cubierto por la sombra, pero él si podía ver aquella cosa. Francisco dice que lo que vio aquella noche era un hombre, un hombre alto, pero cubierto con una especie de plumaje. Él dice que era un hombre, pero un hombre, mitad humano, mitad pájaro que estaba tocando la puerta. Empezó a tocar el vidrio, pero no con su mano. Él dice que la cabeza de este hombre, o más bien la cara, no tenía boca ni nariz como la de un humano. Había sido sustituido por un pico, por un pico de ave y con este estaba tocando la ventana de la puerta y con una voz muy humana, la voz de un hombre simplemente estaba llamando su padre por su nombre lo llamó cerca de siete veces. A la quinta vez que este hombre llamó por su padre, Francisco, se da cuenta de que en realidad no es que él espere que alguien salga. Él está cerciorándose de que en la casa no se encuentre nadie. Él estaba asegurándose del que la casa estuviera completamente vacía, por lo que, con una facilidad extrema, simplemente empuja el vidrio y lo rompe mete su mano, saca el seguro y entra a la casa. Francisco, tratando de encapsular todo ese terror que él tiene, tratando de no gritar, tratando de no chillar, se arrastra por las escaleras y llega de nuevo a su cuarto y de una forma muy silenciosa, casi cuidando pero temblando a la vez todos sus movimientos, cierra la puerta y le mete seguro a su habitación. Él dice que, siendo sinceros, no pasa mucho tiempo. Después de que sus padres llegan a lo mejor. Pasaron unos veinte minutos, quince minutos, pero, obviamente, en esta situación a él, para él pasaron horas. Al llegar sus padres, Francisco baja despavorido y les dice todo lo que había visto aquella noche sus padres de primero, cuando lo ven lo que piensan el regañarlo porque estás despierto hasta ahora. Pero cuando Francisco les empieza a explicar todo, ambos papás no dudan de su palabra, sobre todo porque hay pruebas. Está el vidrio y también están cuatro perros, los que cuidaban ahora están sin vida regados por el patio. Los cuerpos de esos canes estaban cubiertos por garras. Un animal los había atacado. Los demás estaban heridos a pesar del temor lo habían enfrentado. Pero, sobre todo al padre le faltaba algo. Como les dije anteriormente, al padre le iba muy bien monetariamente y le faltaba una caja fuerte. En aquel tiempo, las personas rurales no acostumbraban confiar mucho en los bancos y sobre todo porque los bancos no llegaban hasta estas zonas, por lo que todo su dinero lo tenía guardado en una caja fuerte. La tenía precisamente en la cocina con una combinación, y esa caja fuerte había desaparecido. Aquella noche se la habían robado. El tiempo pasó y esta historia quedó ahí. Francisco aún la recuerda todavía, pero cuando tuvo la edad suficiente, cerca de unos veinte años, su padre le completó esta historia. Él dijo que ella tenía la edad suficiente para saber sobre nahuales y que si existían, que no era una leyenda, que aquella noche lo que había visto era una gual. El padre de Francisco había contratado una bruja bueno, una bruja blanca, por así decirlo, que estaba en el pueblo, mientras él se encontraba en la escuela. Esta bruja hizo un círculo de sal alrededor de la casa e hizo trabajos para que este nagual no volviera dicho y hecho esto no se volvió a repetir. Pero si le dijeron que este brujo se trataba de alguien que vivía en el pueblo, en el pueblo siguiente y que le tenía mucha envidia, que había decidido robarle y la bruja, sobre todo le pudo decir que era la primera vez que ese hombre se convertía un histo te muy extraordinaria que se suma a otras tantas sobre apariciones con naguales cripta maniaco. Tú qué me estás escuchando crece en este folclore. Es decir, hay muchas pruebas, varios testimonios en toda Latinoamérica sobre nahuales. En Estados Unidos se les llama skin walkers y tal vez en otras ciudades del mundo, como Europa, se les conoce como unos hombres lobo christian serio que sean leyendas o cuentos. O crees que algo de esto tiene algo de verdad. Claro que tú siempre tendrás la última palabra y cada quien es libre de creerlo abajo en los comentarios. Este segundo relato igual pasa en Virginia, en los bosques de Virginia de Estados Unidos. Estos bosques son muy grandes, muy frondosos y abarcan muchos kilómetros de distancia, por lo que, aparte de que hay personas viviendo entre el bosque en casas, en cabañas. Es muy atractivo para muchas personas, por lo que también se contratan personas de seguridad para mantener a estas personas a raya con la vida silvestre y también para patrullar los lagos, patrullar los caminos, porque hay personas que se pierden y, por desgracia, no se vuelven a encontrar. Esta es la ocasión de un guardabosques que es un novato. Compartió esta historia en un foro de la web y también en un periódico. Se mantuvo anónimo más que nada para conservar su empleo. Él dice que acababa de entrar de guardabosques. Tendría escasas tres semanas, un mes como mucho, y a lo largo de este mes se había suscitado la búsqueda de dos hermanos en el bosque habían ido en un plan de familia y, por desgracia, estos dos hermanos se habían perdido. Llevaban dos meses buscándolos. Obviamente, él hacer novato. No se le empleaba la búsqueda. Él simplemente vigilaba y, como es de costumbre en este tipo de empleos, a veces los turnos se rolan de noche o de día. Él dice que su trabajo consistía básicamente en recorrer de extremo extremo un lago y una cierta parte del bosque, llegar hasta una cabaña de vigilancia y hay que darse durante unos minutos y luego repetir otra vez todo vigilaban por sección. Él se encontraba en esta cabaña. Dice que aproximadamente sería un poco más de las dos de la mañana. Se le había dado el aviso de que si veía a uno de los hermanos lo detuviera, tenía incluso volantes con su fotografía. Él estaba en la cabaña desempeñando sus tareas. Cuando de pronto algo tocó a su puerta. Él voltea en esta cabaña. Hay ventanas a ambos extremos de la puerta, por lo que uno puede ver a la persona que está del otro lado. Sobre todo, esta persona se mueve un poco a la derecha el guardabosque se sorprende enormemente cuando ve que se trata de uno de los hermanos. Se estaba asomando por la ventana, mirándolo fijamente con una extraña mirada, con una extraña cara. Él dice que tenía una mirada perdida. Trataba de mirarlo a él, pero como que sus ojos no concordaban, como que estaban perdidos, Él dice y de forma muy escalofriante, que era como si una marioneta te estuviera mirando este guardabosques. A pesar de ver eso, él dice que se acerca a la puerta y antes de abrirla este joven le dice disculpe, Señor me puede abrir la puerta. Estoy perdido, obviamente, el guardabosque sabe de Sobra eso, pero lo que le llama la atención y lo que lo frena, aparte de las palabras de este muchacho es que lo vio de arriba hacia abajo por medio de la ventana y se le hizo extraño. Se le hizo extraño algo. Él de Sobra sabe que hay muchas personas que se pierden en el bosque y que muy poco regresan y que, incluso aunque pasen unos tres o cuatro días, cuando los encuentran, se encuentran obviamente con señales de si no son de forcejeo sucios, entierrados obviamente por dormir en el suelo por tal vez pasar una mala noche. Lo que les sorprende este guardabosques es que este muchacho no tenía esas señales. Ese chico venía pulcro y limpio estaba con la misma ropa con la que se había desaparecido. Eso sí, Él dice que se encontraba incluso más limpio que él. Sarcásticamente, se le hizo muy extraño. Esto hubo un minuto de silencio entre ellos dos más que nada, porque el Guardabosques estaba viendo todo de arriba hacia abajo como venía. Se le hacía difícil creer algo así, aunque pudo haber sido una excepción, no ese chico. Le repite de nuevo me acabo de perder. Podría, por favor, abrir la puerta y dar mi permiso de entrar. Este Guardabosques se queda todavía pensando un poco y le dice una respuesta lógica. La puerta está sin seguro que acaso no puedes girarla y entrar. Este joven se queda mirándolo y le dice es que no puedo entrar. Si no me da permiso, me deja entrar. Esto ya se puso raro al guardabosque se empieza a verlo y en ese momento se le ocurre una idea, una idea rápida que tuvo que incluso hasta hoy dice que le pudo salvar la vida. En ese momento, él en su cabeza, inventó dos nombres y trató de seguirle el juego a este muchacho que para este momento ya estaba desconfiando completamente de él. Él le dijo mira tú eres, William y tu hermano Christian se perdieron verdad hace una semana. Cierto, el guardabosques dice que tal vez esperaba una respuesta incorrecta rectificándolo, pero no su plan había salido. Tal y como él había pensado. Este muchacho le dijo sí, yo soy William y mi hermano es Christian. Está ya está herido. Llevamos una semana perdidos. Por favor, ayúdenos este guardabosques novato no necesita escuchar nada más. Se acerca a la puerta, gira la perilla y le mete seguro de nuevo la gira hacia atrás y la tranca. El joven se le queda viendo con esa mirada absolutamente perdida. Le dice esos nombres los acabo de inventar. Yo. Los chicos que se perdieron no se llaman William ni se llaman Christian y llevan dos meses perdidos, no una semana y remató diciéndole. No sé qué eres, pero me estás tratando de engañar y no voy a salir de la cabaña, ni mucho menos. Te voy a dar permiso de que entres el semblante de aquel extraño muchacho cambia por completo. Ahora les boza una sonrisa como de un niño. Cuando lo pillan haciendo travesuras. El chico se retiró de la ventana y jamás lo volvió a ver en toda la noche a la mañana siguiente, porque no salió de la cabaña en toda la noche. Este guardabosques a la mañana siguiente le explica lo que pasó. A uno de sus compañeros no logran saber qué fue lo que pasó con aquellos dos muchachos jamás se encontraron. Pero si aquella cosa traía puestas sus prendas y su forma, este guardabosque se asume que tuvieron un destino muy trágico. Esta siguiente historia viene de parte de Esmeralda y ella quiere mantener su apellido en anonimato. Esta experiencia no le pasó a ella. Le pasó a su madre, a una corta edad pase y resulta que su madre, cuando tenía dieciséis años, trabajó en una misselánia del pueblo. Podríamos decirlo era una con la supo. Cuando estaba trabajando ahí conoció a quien sería años después su marido. Este tenía veintiséis años. Obviamente, hay una diferencia de edad considerable, pero se tiene que decir y también explicar que eran otro tiempo. Era un tiempo donde la verdad esto no se veía mal. Era un tiempo donde las relaciones de muchos años de diferencia, no daba nada de que hablar. A diferencia de hoy, su padre, por obvias razones, empezó a coquetearle su madre y, conforme pasaron los días, empezaron a salir juntos. Su madre en esa época era un adolescente, así que se maravilló con todo lo que su padre le mostró. Lo que no sabía es que, bueno, en ese tiempo su padre ya se encontraba casado. Él iba este pueblo, trabajaba unos cuantos meses y después volvía a su pueblo natal, con la que era su esposa. Obviamente, la madre de Esmeralda esto no lo sabía. Esto se mantuvo oculto, pero las mentiras tienen patas cortas y, desgraciadamente, antes de que la madre de Esmeralda se diera cuenta, ella terminó embarazada. Tiempo después se dio cuenta de la infidelidad. La madre de Esmeralda tomó la decisión de que no volvería a verlo e incluso se mudó del pueblo o ejido. Como se desconoce, ella estuvo sola por unos cuantos meses, los primeros meses del embarazo, con ayuda de sus padres. Al cuarto mes del embarazo, el padre de Esmeralda llegó con ella y le dijo que estaba dispuesto a dejar su matrimonio por ella. La verdad es que se había enamorado perdidamente y a pesar de las discusiones y todo, ella aceptó claro no hasta que se divorciara de su esposa anterior. La esposa o la exa esposa del padre de Esmeralda era una mujer que también, al igual que él, tenía veintiséis años. Obviamente, esta separación no le sentó para nada bien y empezó a planear una una vida venganza en contra de la madre de Esmeralda. Sus padres empezaron a vivir juntos en una casa como la de Costumbre. Él salía a trabajar. Ella se quedaba en casa, sobre todo por el embarazo. Él no quería que trabajara, ya que no querías que se complicara. Pero a pesar de que todo pintaba bien la situación económica, empezó a declinar mucho en cuestión de dos semanas habían pasado de estar bien a prácticamente tener apenas para comer. Esto jamás le había pasado a él era incluso algo que no entendía. Él Siempre había sido un hombre muy trabajador. Buscaba empleo, busca boras extra y a pesar de que trataba de ahorrar dinero, a pesar de que trataba de ganar más, siempre había complicaciones económicas. Empezaron incluso a no tener para desayunar, empezaron a comer dos veces al día. Y fue en este momento, en este momento de pennar Muria, que la exesposa apareció. Apareció una mañana frente al portón de la casa. La madre de Esmeralda sale y le pregunta a qué viene. Ella no quiere problemas. La ex esposa le dice que no es su culpa, que entiende la situación y que les trae comida. Ella sabe que no le ha estado pasando muy bien, ya que se escucha en el pueblo y que les trae comida porque de cierta forma, ella be su embarazo como algo como una bendición, ya que ella, mientras estuvo casada con él, jamás pudieron tener hijos. Por más que lo intentaron, nunca pudieron tener hijos, así que le hacía cierta ilusión verla embarazada. Obviamente, si esto se lo dices a una chica en estos tiempos, e incluso chicas dieces diecisiete años no aceptarían la comida, pero en ese tiempo eran otra cultura. Era y aparte, la madre de Esmeralda tenía dieciséis, era una adolescente, no sabía mucho de la vida y confió en las palabras de esta mujer. Tomó la comida, se la llevó y al momento de abrirla, cuando llegó a la cocina, se asombró de la comida y aquí vamos a explicar lo que ella sintió. Ella dice que su madre, al ver la comida, le dio un aroma muy rico. Incluso sí tenía hambre en ese momento, pero al momento de verla sena alborotó todavía más el hambre. Un apetito como nunca había experimentado en su vida se manifestó, empezó a comer la comida, empezó a devorarla y le sabía muy rica, demasiado rica. Era una comida muy sabrosa. Esto se repitió al día siguiente Y al día siguiente a esta mujer le llevó a comida a todo lo que los días y a pesar de que eran platillos muy sencillos, como huevo con chorizo, frijoles arroz, platillos muy sencillos, la madre de Esmeralda dice que la sentía muy rica, como si nunca lo hubiera probado antes. Ella argumenta que, a lo mejor, esta señora tenía un sazón muy rico, pero las complicaciones empezaron ella Empezó a sentirse mal? Empezó a sentirse mal? A sentirse mal? Y después empezó a vomitar y, sobre todo, empezó a ver la silueta de otra mujer embarazada también, pero rondando en su casa, ella dice que la vio varias veces una mujer vestida de negro que la espantaba, la veía por el rabillo del ojo. La veía cuando se metía en las habitaciones. Y fue en este momento en el que, sin querer una vez, cuando esta mujer le llevó la comida, se dio cuenta de lo que esta mujer le estaba haciendo. Esta mujer le llevó la comida, la puso en la mesa, se disponía a comerla cuando de pronto un perro de los que tenían ahí se le salió. Había escalado la cerca de madera y se había salido. Motivo de esto, se salió de inmediato a corretearlo y a pedirle ayuda a los vecinos a que lo atraparan. Fue el alboroto. Se quedó platicando un momento con los vecinos, le llevó la correa, lo trajo de nuevo se preocupó por ponerle más dificultades al perro para que no se salieran. Puso cartón o o cubetas, y esto le llevó tiempo, pero no un tiempo excesivo. Fue acaso alguna hora y media algunas dos horas. Ella pensó que, cuando menos la comida había pasado de estar caliente a esta artibia, simplemente además estaba tapada. No pudo haber entrado moscas grande fue su sorpresa cuando la descubre y esta comida pareciera estar incluso días echadas a perder. Tenía gusanos, olía mal, tenía incluso cosas rojas saliéndole ahí. Está muy segura de que esa comida pasó de un Estado muy rico a un Estado muy deplorable, muy rápido, porque ella recuerda haberla abierto y haber visto lo que le había dado de comer y todo lo sea muy rico como de costumbre. Su perro se sale de ella, corre, tapa la comida y se va con él. En dos horas. Había pasado de ese aspecto a este, a un aspecto pútrido, a un aspecto enfermizo. En ese momento le entraron ganas de vomitar tan solo por oler el platillo, tan solo por verlo. Había animales como gusanos, pero no gusanos blancos de la comida, gusanos negros y largos. Tiró la comida y se fue a vomitar al baño. Llama a su madre y le explica todo lo que había pasado. Su madre en cuestión de minutos llega y se la lleva. Hay que ir al ginecólogo y le dice aquella mujer, la exesposa te está haciendo brujería y si bien te está afectando a ti, te la está haciendo comer porque quiere que afecta al niño. No voy a hacer el cuento largo, pero la cita con el ginecólogo salió mal esmeralda. Me explica todo lo que le dijo, pero por cuestiones tal vez sensibles ante el público y también a la plataforma, me voy a ahorrar. El caso es que el bebé no se logró y fue de una manera muy muy triste y muy terrorífica lo que le pasó dentro del mismo vientre de la mar madre. Le dice a su esposo y él va ya enfrenta a su ex esposa y ella, sin ningún rencor sin pelos en la lengua, le dice sí. Yo lo hice porque tú me habías dejado. Y le dice todavía me habías dejado porque yo no podía darte hijos. Y ahora ella tampoco te va a poder dar. Básicamente ella le había hecho brujería para dejarla a ella estéril. Se tiene que decir que esto no pasó, pero durante tres años sí fue un cuento de terror para la madre de Esmeralda. Tuvieron que ir con varios especialistas, tuvieron que ir con brujas para de nuevo volverle la fertilidad. Había tratado de quedar embarazada otras ocasiones, pues ya se encontraba comprometida con este hombre y eran esposos y no podían hasta que una bruja logró volver a darle la fertilidad. Ella dice que sacó de su vientre, expulsó un nudo, un nudo extraño, un nudo que figuraría una horca. Al momento de expulsarlo, y la bruja de extraerlo le dijo que ya podía volver a tener hijos, que había requerido mucho tiempo y mucha perseverancia, pero por fin podía volver a tenerlos. Y dicho y hecho, la primera hija fue Esmeralda y después de ella vinieron otros cinco. Una historia familiar que se cuenta en esta familia. Cada vez que uno de los integrantes, como sus hijos, sus hermanos, traen parejas nuevas, les dicen ándate con cuidado. Tú no sabes qué tipo de persona puede ser y ahora cripta maníacos. Les pregunto a ustedes creen en la brujería. Este siguiente relato es un tanto curioso, no porque no tenga nada de aterrador. De hecho, si eres padre, pueder que te aterre todavía aún más que otras personas. Sucedió en mil novecientos setenta y tres. Hay incluso bocetos de la policía que eran fe de que esto pasó o por lo menos que estos niños dicen haber visto lo que vieron. Esta es la experiencia de dos niños, dos hermanos en Reino Unido. En aquel tiempo, como ya dije, eran mil novecientos setenta y tres. La cultura era otra. También los métodos de clientes eran otros por completo diferentes a los de ahora. Ahora, los padres no dejan salir mucho a sus hijos. Los cuidan en cada minuto del día. Bueno, anteriormente no era así. Antes, los niños podían salir a estar más tiempo, afuera más que nada, también porque ayudaban a los padres en cuestión tal vez de algunos trabajos demandados y los padres, obviamente, le daban premio a sus hijos para que salieran a jugar e incluso a lugares. Algo retirados. Era el caso de estos muchachos. Eran unos niños, aproximadamente unos siete nueve años que les gustaba mucho salir a jugar a un lago, un lado que se encuentra cercano a su casa, bueno cercano, por decir, algo estaba como a media hora. Cuarenta minutos en este lago, ellos acostumbraban también a internarse en el bosque que se encontraba a un lado. Ellos pasaban algunos minutos ahí. Obviamente, tenían el tiempo medido, tenían que volver con su madre y lo extraño piensa cuando se internan en el bosque, Estos niños dicen que se encontraban jugando como cualquier otra tarde normal. Pero en eso de repente escucharon el sonido de una ambulancia, una ambulancia a lo lejos. Pero lo que resultaba muy raro era que este sonido de ambulancia se escuchaba dentro del bosque, una ambulancia dentro del bosque. Eso no tiene sentido incluso para ellos. En ese tiempo a tan corta edad. Para eso ellos no le encontraban sentido. Eran inteligentes Cómo es posible que una ambulancia ande entre el bosque no va a poder circular entre este, por lo que, a pesar de escucharla y escucharla, llegó esa curiosidad que cualquier niño tiene de oye vamos a ver qué es. Vamos simplemente a ver sí curiosear incluso a distancia. No hay que acercarnos tanto. Los dos hermanos tienen este espíritu aventurero, porque lo que no tardan en ir siguiendo el ruido entre los árboles, entre la maleza, se abrieron paso y no se encontraron con ninguna ambulancia. Lo que con ellos encontró fue otra cosa que hasta el día de hoy, ahora adultos no saben qué es. Ellos dicen que era un hombre o al menos tenía el aspecto de uno forma humanoide era alto sobrepasaba por pocos los dos metros. Ellos dan muchos detalles sobre este. Tenía dos brazos, dos piernas, tenía rasgos fáciles, o sea, unos ojos, una nariz, una boca y su atuendo. Era algo raro para traer en el bosque, pero totalmente normal. Si estuvieras en una fiesta, ellos dicen que tenía un atuendo como de payaso tenía también largas extremidades. Tenía un gorro con una perla encima de este y lo que ellos figuran como su rostro estaba compuesto por un triángulo por otro triángulo que simulaban sus ojos, un rectángulo que figuraba su nariz y una especie de rombo que figuraba su boca. Estaba tan bien como que con partes de paja, como que estaba relleno y el sonido de la ambulancia. Esta extraña cosa la emitía, pero con ayuda de un micro o, lo que podremos entender ahora nosotros como micrófono. Los niños dicen que tenía una especie de aparato para reproducir sonido. Podrán ver las imágenes que les ha estado poniendo. Estos dibujos son hechos a partir de las palabras de estos niños. Resultan ser un tanto inquietantes, pero a la vez también extraños. Cuando ven este hombre, a este extraño hombre, estos niños se acercan a él. Obviamente, a muchas personas quisieran saber cómo, por qué se acercan, por qué no ocurrieron. Estos niños simplemente se sacan esto muy fácilmente. Estos niños dicen que, al momento de verlo esta cosa les transmitió un fuerte sentimiento como de calidez, de confianza, como de que no les iba a hacer daño. Era inofensivo. Ellos mismos dicen esto era un ser a pesar de su tamaño inofensivo hasta la época y ahora, estos niños, convertidos en adultos, no estaban seguros y tal vez se trataba de alguien disfrazado o de un robot porque tenía algunas partes metálicas y otras hechas de madera. A pesar de todo esto, esta criatura, cuando los vio lo saludó y estuvo conversando con ellos muy amablemente, es decir, no los perseguió o no los espantó. E incluso cuando los vio, los niños dicen que se atemorizó un poco. Esta extraña criatura es muy temerosa. Dicen nos tenía miedo en un principio. Después platicó con nosotros e incluso estos niños fueron hasta su casa. Estos niños dicen partes muy concretas de su casa, que era una especie de cabaña a un lado del lago tenía muebles de madera y una vez que estuvieron ahí, platicaron con él y le preguntaron oye pero tú qué eres. Con toda la inocencia que un niño le puede preguntar a alguien tú qué eres genuinamente queriendo saber qué era esta cosa. No les dio una respuesta en sí e incluso se atreverá a decir que ni siquiera él mismo sabía lo que era. Estos niños le continuaron preguntando como por qué no parecía más esta criatura. Asimila y sabe que es diferente a los humanos, qué es diferente a los animales, y que por eso tiene que mantener su culto. Esta cosa les dice que si lo ven los humanos simplemente le van a querer hacer daño y el están temeroso que ni siquiera se va a defender. Es muy sumiso. No le gusta la violencia y le teme a los humanos prácticamente o a todo lo que puede hacer un riesgo para él. Él prefiere vivir en el bosque sin meterse con nadie. Obviamente, el tiempo pasó y los niños dicen y argumentan que pasaron con esta extraña criatura a lo largo de una hora, una hora y media. Obviamente se marcó el tiempo. Ellos tenían que volver a su casa con su madre. Esta criatura los encaminó y los dejó en las afueras del bosque. Llegaron a la casa de sus padres y les empezaron a decir todo lo que habían vivido. No estuvimos con una criatura. Así ya está dándoles muchas especificaciones. Los padres, en primera instancia, creyeron que esto se trataba simplemente en un juego de niños. Creyeron que sus hijos tenían una imaginación muy hiperactiva de que prácticamente lo habían imaginado. Pero es al pasar los días en que estos padres para escuchar continuamente las pláticas de sus hijos, porque esto no se lo sacaron, hablaban de esta extraña criatura un día tras otro, un día tras otro, un día tras otro. Y cuando los padres empezaron a investigar más, les preguntaban a los hijos que como lucía, que como vestía, y los niños les daban detalles muy específicos así tanto de su vestimenta como él como su casa. Es que ellos empezaron a preocupar, porque cómo es posible que los niños imaginen con tanta precisión. Eso no es posible, de seguro, algo de verdad tiene esta historia que ellos cuentan. Los padres obviamente llaman a la policía, les dice todo lo que los niños vivieron y empieza la búsqueda sorpresivamente. Otra agencia que se dedica a la investigación de eventos también se mete en la investigación y empieza a preguntar si ha habido avistamientos cercanos o cosas que no se explican, eventos extraños a la población no se profundiza en qué preguntas les hicieron, sobre todo porque quedaron prohibidas. Pero se sabe con la agencia de inteligencia también se mantuvo muy cercano a este caso. Ellos también investigaron. De hecho, esta agencia de inteligencia sacaron a los policías del bosque para ellos entrar e investigar. El caso fue cerrado. Dijeron que no se había encontrado nada. Pero a pesar de que estos niños, ahora ya convertidos en adultos, siguen sosteniendo que todo es verdad, que todos lo recuerdan muy vivamente. Esa extraña criatura no se ha vuelto a ver. Este siguiente relato viene de parte de Álvaro Gómez. Álvaro se dedicó durante un tiempo a una empresa de limpieza. Es una de esas empresas que contratan para ir a imper oficinas, ir a limpiar casas, edificios, etc etc. Etc. Álvaro dice que llevaban este empleo ya algunos meses, pero sí daban a limpiar algunos fraccionamientos de gente pudiente. Y en estos fraccionamientos, obviamente, pues por regular las personas querían que fueran a limpiar cuando ellos no estaban más que nada, que hay un cierto tipo de personas que les gusta mucho su privacidad. Y pues la gente de limpieza simplemente se encarga la mayoría de las veces de la limpieza exterior de la casa, es decir, ellos jamás se meten por eso es que algunas personas decidían que limpiaran su casa mientras ellos salían en fin de semana o en otros días llegaban y la casa ya estaba limpia. Esto era muy normal para Álvaro Cuando de pronto un cliente llamó a esta empresa, un cliente ya que era de años pasados. Álvaro había hablado con él extrañamente algunas rara vez cinco ocasiones, seis ocasiones, y lo recuerda muy bien, ya que tiene unas facciones muy muy singulares. Él recuerda que este hombre estaba casado con una esposa de su misma edad, tenía tres hijos y que, pues ante todo, se les veía muy felices al verlos saludaron a la distancia y Álvaro continuó con su trabajo como siempre. En aquella ocasión ellos tenían que hacer algún trabajo de jardinería y limpiar alguna piscina. Había un armario con herramientas las cuales ellos podían usar si era preciso. El trabajo que iban a desempeñar. Este armario era de madera. Estaba muy escondido. Al final de aquella casa, al final de aquella casi mansión que tenía. Cuando se acercaron aquel armario, se notaba que este no había sido abierto durante mucho tiempo. Las herramientas estaban al lado de este, no estaban adentro, Habían sido puestas en un techo de lámina a un lado del armario. Todos tomaron las herramientas que van a ocupar, Pero llegó una ocasión, un momento en el cual necesitaban unas pinzas, unas pinzas que ellos no lo veían por ningún lugar. Álvaro pensó que a lo mejor parte de la herramienta se encontraba adentro de este armario, así que él decidió abrirlo. Este armario contaba con un candado. En principio pensó que, a lo mejor ya no se podía llevar a cabo el trabajo porque había un candado, pero el candado estaba muy oxidado. Tan sólo forsiguió un poco y consiguió liberarlo. Obviamente, se podría decir que fue un accidente. Simplemente compran otro candado y listo, pero lo que halló Álvaro adentro de aquel armario dice que no fueron herramientas y todo su equipo de trabajo. Todos los que fueron con él se dieron cuenta de esto y corroboran esto que encontró Álvaro. Había veladoras, había cartas, pero lo que más llamó la atención de todo esto era que había un muñeco con con la fotografía del señor y con la fotografía de su esposa, ambos uno del lado del otro del muñeco. En cada cara del muñeco habían sido prensados ahí por agujas. Parecía un muñeco bodú esto también a la par de que había fotografías de los niños y más fotografías del esposo. El esposo tenía muchas fotografías ahí del señor y atrás de cada fotografía había ciertos símbolos, ciertos símbolos que Álvaro no conoce hasta ahora ni su significado ni cómo buscarlos. No saben cómo interpretarlos. Pero lo que se encontró a un lado de una fotografía, esta oración, es algo larga, pero él me la resumió básicamente a grosso modo lo que trataba de decir esta inscripción y se las diré a continuación. Te ato a mí para que me seas fiel a mí, para que no tengas ojos ni para tu esposa, ni para tus hijos. Tu dinero y todos tus bienes siempre serán míos y demando tu corazón junto con el mío. Por esta carta, yo te digo que te ato a mí en alma espíritu y cuerpo. Esto fue todo lo que Álvaro alcanza a rescatar de aquella inscripción. Ellos pensaron que así se trataba de algo de brujería. Muchos se alarmaron, pero Álvaro dice que no cree mucho en estas cosas. Y si la mujer le estaba haciendo brujería, pues hay a ella no ya se encontraba casado con ella, no le haya mucho sentido a que siga haciéndole brujería a su actual marido. Aunque claro, cómo es que una mujer se referir a ella como su esposa, Cómo es que ella se referiría a sus hijos de esa manera como que quería tener toda la atención ella y no para sus hijos. Tampoco esto era algo extraño. Tal vez e incluso algunas personas dirían que simplemente celos de sus hijos, algo muy extraño de una madre. Todas las preguntas, todas estas, todas estas incógnitas que tenía Álvaro, tuvieron una respuesta. Obviamente, el armario fue cerrado nuevamente y le pusieron un candado. Pero al llegar el señor con su pareja, Álvaro se dio cuenta de que aquel hombre ya no se encontraba casado, de que aquel hombre ya no vivía con sus hijos. Aca, el hombre se había divorciado, ya no portaba con el anillo y su pareja. Ahora se trataba de una jovencita de veintiuno años, veintidós años? Veintiuno veintidós? Estaba comenzando sus veinte se le veían la cara en su cuerpo. Este hombre dice Álvaro era alguien ya mayor. Él dice que algunos cuarenta y siete, pegándolo a los cincuenta años, ya estaba. Era muy extraño que un hombre así que ella tenía su familia, que ya tenía su esposa de años, hubiera abandonado todo por una mujercita que ni siquiera llegaba a la mitad de su edad. Álvaro terminó su trabajo, terminaron todos lo suyo y ya no volvió a esa casa, no porque no quisiera, sino porque ya no hubo más trabajos ahí en los que lo mandaran a él. Lo último que recuerda al irse saliendo de esta casa es que volteó y los vio los dos muy felices. Él dice que él no está seguro. Si toda la brujería en verdad no es cierta o son pozón puras patrañas. Él no está seguro de esto, pero si algo tiene de cierto, aquella jovencita lo había logrado y ahora ella gozaba de todos los beneficios y atención de aquel hombre. Este siguiente relato viene de parte de Lorena García. Lorena se suma a esa larga lista de personas, más en concreto mujeres, que han vivido experiencias paranormales mientras están trabajando como niñeras. Lorena pasó un tiempo trabajando como niñera. Ella dice que esto le ayudaba mucho a sus estudios. Esto le pasó cuando ella iba en preparatoria. Era la niñera designada de una familia, una familia más o menos acomodada económicamente, tenía una casa grande y los que ella tenía que cuidar se trataban de dos gemelas, dos niñas, aproximadamente entre algunos seis siete años. En ese entonces, ella no recuerda muy bien las edades. El caso es que louren. En ese momento ella contaba apenas con algunos diecisiete años, por lo que, al ser una chica joven, obviamente jugaba con ellas y al pasar el tiempo, se hizo muy amiga de la familia, tanto de los padres como también de las niñas. Las niñas, al paso del tiempo, fueron liberando ciertos secretos con ella. Ella dice que hasta ese momento, si bien ya había servido como niña era algunos cuantos meses, no había notado nada extraño o bueno, nada extraño o más usual de lo común. Ella dice que a veces en la casa, dentro de la casa, a veces apagaban luces, se escuchaban algunos pasos o incluso movían cosas de lugar. Esto a ella no le prestó tanta atención, ya que, obviamente estaba cuidando a dos niñas si se le perdían de vista, siempre cualquier cosa se los atribuía a ellas. No buscaban ningún tipo de respuesta paranormal, por así decirlo al menos claro, hasta que las niñas y también los padres le dijeron que tenían una hija en la casa. Esta hija, por más extraño que aparezca, dice Lorena no era de los padres, sino que pertenecía a las señas niñas. Las niñas eran quien jugaban con esta hija en la tarde, en la noche, y fue una cierta noche en que Lorena las estaba cuidando cuando entró a su cuarto y las vio jugando. Los papás. Después le dijeron que esto era normal para ellos, que ellos no creían nada en lo que viene siendo lo paranormal. Los fantasmas. Era un matrimonio muy escéptico de todas estas cosas. Ellos creían que la tabla hija era más que nada para alimentar la imaginación de aquellas niñas, aunque las niñas, por otro lado, ellas decían que efectivamente la tabla, la tabla sí funcionaba, que gracias a esa tabla habían conseguido contactar del otro lado, como ellas decían a algunas personas y que, más en concreto a las que llamaban era otro par de gemelas, es decir, que mediante la hija, aquellas dos gemelas contactaban a otras dos gemelas y jugaban con ellas, platicaban con ellas. Los padres esto no le tomaron importancia. Pensaron que simplemente se trataba de un amigo imaginario de cosas imaginarias que podrían crear los niños, aunque claro, Lorena no pensaba igual ella al momento de saber esto, dice que mantuvo su distancia A veces veía a las niñas jugar en la sala con la hija y les pedía de una manera muy atenta que no lo hiciera mientras ella estuviera presente, aunque claro, siempre la curiosidad le jugaba mal a ella las veía a lo lejos mientras estaba en la cocina cómo jugaban con total tranquilidad un par de niñas con aquella tabla. Y obviamente, ella, al ser una simple trabajadora de la casa, no se metía casi como que en prohibirles que lo hicieran. Pero estas niñas entendían que Lorena no se sentía bien mientras las miraba jugar, Así que empezaron a jugar solamente en su habitación y a puerta cerrada. Todo esto en comprensión de esta chica, aunque claro, este gusto por así decirlo a Lorena le duró poco. Ella se encontraba haciendo la cena calentándola. Los padres le habían contratado aquella ocasión para que cuidara a las niñas durante la noche mientras ellos salían era a fin de semana, se encontraba en la cocina y una vez que todo estuvo preparado, salió de esta para llamar a las niñas que en ese entonces se encontraban jugando en su cuarto. Como otras ocasiones, su habitación se encontraba subiendo. Las escaleras estaban en el segundo piso y Lorena se acuerda perfectamente que ahí las había dejado. Allí estaban desde hace apenas unos minutos se dirigía a toda prisa hacia allá. Cuando de pronto, al pasar por la sala, se da cuenta de una cosa. Las gemelas no estaban en su habitación. Ellas estaban sentadas en la sala, en el mueble de la sala viendo la televisión, si bien se encontraban de espaldas por la silueta de ellas, por la ropa que traían por su pelo, por sus facciones. Lorena fácilmente da que eran ellas y les dice niñas. Ya está lista la cena. Por favor, vengan Cabe recalcar algo y es que esas niñas, si bien jugaban con la huija, eran unas niñas muy bien portadas, no le hacían berrinche, no le llevaban la contraria y cualquier cosa que Lorena decía eso se hacía, por lo que le extrañó bastante que les dijera esto. Y estas niñas simplemente se quedarán quietas. No la voltearon ni siquiera a ver, ni siquiera le dijeron. Como otras ocasiones. Si ya vamos, Lorena simplemente se dio la media vuelta y caminó hacia la cocina. Ella también tenía que cenar, pero al pasar los minutos y ver que estas niñas no llegaban a la cocina, ella se levantó y caminó nuevamente hacia la sala, solamente para percatarse esta ocasión de que las niñas no se encontraban ahí. La televisión estaba apagada, no había ruido y fue en ese momento que escuchó las vocecitas de las niñas, riéndose que provenían de su habitación Lorena. Obviamente, algo no alterada, pero sí de mal humor porque no la habían hecho. Caso, basta la habitación. Abre la puerta y las ve jugando con la hija. Ellas les dice párenle ya ese juego. Necesito que vengan a cenar. Ya les dije una vez por qué no me hacen caso. Las niñas se detienen súbitamente, ambas ponen cara de sorprendidas y ambas le dicen Lorena, pero de qué estás hablando tú a nosotros, en ningún momento nos has avisado de que vayamos a cenar. Esta es la primera vez que vienes. Lorena, obviamente les dice claro que no las vi en la sala. Estaban viendo la televisión y les dije vénganse a cenar. Por qué no me hicieron caso. Ambas niñas se ven y por un momento reinó el silencio para que después las niñas pasaran a regarse. Se levantaron y mientras iban caminando le dijeron a Lorena mira perdona, pero a nosotros no nos hablaste. Nosotras hemos estado en la habitación todo este tiempo. De seguro a las que viste no éramos nosotras. En ese momento yo estaban llegando a la cocina y Lorena les pregunta a ver cómo que no eran ustedes. Yo las vi estaban ahí y es en este momento que las niñas le explican con total comodidad, como que esto hubiera pasado ya muchas veces. Estas niñas comienzan a platicar y les dice tú no eres la única. A mis padres también les pasa. Lo que ocurre es que mientras jugamos, a veces lo hacemos con unas gemelas y estas gemelas tienden a hacer algo traviesas, tienden a ser algo desorganizadas. También a mis padres ellos dicen que nos han visto a fuera en el sillón, en el baño o en el pasillo. Nosotros le hicimos que no, que no somos nosotras y ellos no nos creen. Tal parece ser que esas gemelas asumen la apariencia de una de las niñas para diambular a su gusto en toda la casa y en algunas ocasiones ambas asumen el papel de aquellas gemelas mientras están encerradas en su habitación, para que las otras estén haciendo travesuras alrededor de la casa. Esta plática a Lorena le bastó para quitar el apetito y les pidió esta vez y de la manera más amable, que mientras ella estuviera ahí que por favor, no jugaran con esa tabla que en verdad la estaban asustando, las niñas obedecieron y nunca más volvieron a tocar aquella tabla. Mientras ella las estuviera cuidando. Ella explica que los sucesos que comúnmente pasaban a ella le daban más terror que antes. Ahora ella notaba que se escuchaban pisadas, que se escuchaban risas donde las niñas no estaban se arrepiente mucho de haberse dado cuenta o de haber platicado con aquellas niñas estos temas, ya que la volvieron muy susceptible por el tiempo restante que estuvo trabajando con esta familia. Si bien ya no volvió a ver aquellas gemelas. Por suerte, cuando esa familia se mudó y ya nunca volvió a verlas, también aquellas gemelas se fueron de Su vida