Sept. 11, 2026

El lawfare sanchista contra la Justicia

El lawfare sanchista contra la Justicia
El lawfare sanchista contra la Justicia
El podcast de Francisco Marhuenda
El lawfare sanchista contra la Justicia

«En ninguna circunstancia se puede aceptar la pretensión de Peramato de que la instrucción pase a manos de los fiscales»

0:08 El lawfare sanchista contra la justicia. No solo los jueces son blancos del acoso político del Poder Judicial, sino también los fiscales que no forman parte de la camarilla de la polémica Teresa Peramato, la sanchista fiscal general del Estado. Le añado este término porque es otra jurista que ha colgado la toga para enfundarse el mono de trabajo para servir al actual inquilino de la Moncloa. Es cierto que no consiguen dinamitar el poder judicial y someterlo al Ejecutivo, pero resulta muy inquietante imaginar lo que podría suceder si las elecciones no pusieran punto final a la oscura etapa sanchista. El problema es que no gobierna la socialdemocracia, sino una coalición formada por el socialismo radical y populista, con los comunistas, con la ayuda de los independentistas catalanes de izquierdas la sumisión del PNV y los antiguos dirigentes del aparato político y militar de ETA. Hay que hacer esta aclaración porque ningún socialdemócrata protagonizaría una presidencia como la de Sánchez. Ha conseguido hacer buena Felipe González. Aunque no formo parte de aquellos que han llegado al extremo de idealizarlo, olvidando las cosas malas que hizo, por supuesto, en su haber tiene los aspectos positivos de su mandato. La presidenta del Consejo General del Poder Judicial y del Supremo hizo un discurso magnífico en el fondo y en la forma con motivo de la apertura del año judicial. Perelló defendió a los jueces ante las disparatadas críticas del Gobierno. En España ni existe ni ha existido law firm en las decisiones o instrucciones de los jueces, porque además nuestro sistema es extraordinariamente garantista.

1:35 Otra cosa es que a Sánchez y sus colaboradores no les gusta la independencia de los jueces y preferirían su sometimiento al poder ejecutivo. En cambio, no podemos decir lo mismo con el comportamiento de los tres últimos fiscales generales. Por ello, en ninguna circunstancia se puede aceptar la pretensión de per amato de que la instrucción pase a manos de los fiscales. Una vez más, cabe imaginar qué hubiera sucedido con la corrupción y las cloacas del PSOE en manos de algún fiscal sanchista. Por cierto,¿ qué sentido tiene acabar con un modelo que funciona bien en manos de unos jueces que tenemos la seguridad de que son independientes?