Oct. 26, 2026

Relatos-paranormales-navideños-_-Experiencias-del-auditorio|| Relatos-del-lado-oscuro

Relatos-paranormales-navideños-_-Experiencias-del-auditorio|| Relatos-del-lado-oscuro
Relatos-paranormales-navideños-_-Experiencias-del-auditorio|| Relatos-del-lado-oscuro
Relatos del lado oscuro
Relatos-paranormales-navideños-_-Experiencias-del-auditorio|| Relatos-del-lado-oscuro

Conviértete en un supporter de este podcast: https://www.spreaker.com/podcast/relatos-del-lado-oscuro--5421502/support.

#relatos de misterio #relatos de terror #historias de miedo #asesinos #terror parapsicológio #joseramoncantalapiedra

0:00 Muy buenas noches tengan todos ustedes, y por supuesto a quienes nos acompañan en otras latitudes, Europa, buenos días, feliz navidad, América, buenas noches, feliz noche buena. Bienvenidos todos. Esta noche tenemos un programa de relatos navideños de las personas del auditorio. A lo largo de las semanas anteriores, las personas del auditorio nos han hecho el enorme favor de compartirnos sus experiencias extrañas en torno a las fechas navideñas. Es algo que agradecemos enormemente porque han llegado muchísimas de estas narraciones extrañas e insólitas. Esta noche vamos a compartir algunas de ellas, realmente a través de sorteo prácticamente, porque son tantas y son tan valiosas que no alcanzaríamos a compartirlas todas en una sola noche. En algún momento transmitiremos aquellas que nos hayan faltado. Bienvenidos todos y todas. Comenzamos. Relatos del lado oscuro Fantasmas Seres extraños Sucesos inexplicables Perversidad humana Historias que otras mentes prefieren ignorar Y ahora, déjeme que le lleve al año 2005. Estamos en el Estado Mexicano de Guanajuato, en la parte central,

1:30 en los límites con el Estado de Jalisco. Un grupo de personas se ha reunido para celebrar la Nochebuena. Y se trata de una familia numerosa. de 7 años, luego están algunos de 9, el mayorcito de esa parvada de hijos de esa familia. Tiene unos 18 años, y su primo tiene unos 11 o 12. Este grupo de niños que pertenece a esta numerosa familia se acaba de reunir en una de esas casas de campo, en las afueras de una población de Guanajuato. Es un lugar muy bonito, rodeado por todas partes de huertas, de hortalizas, de campos de cultivo, y en esta casa, Hay algo especial porque, ¿sabe? La casa tiene un corral. Un corral donde tienen vacas, borregos, puerquitos, pollos, patos, perros, todo lo que se puede imaginar. Una de esas casas sabrosas. El hecho es que mandaron a limpiar todo el patio para que los niños pudieran romper una piñata. Algo muy propio de las culturas mexicanas, de los diferentes estados mexicanos en donde la noche buena los niños se reúnen, llenan una piñata con un montón de cosas bien sabrosas y la rompen Todo mundo se lanza a agarrar lo que puede.

3:00 Es un evento importante. El hecho es que va pasando la noche y no llega la piñata y no hacen la piñata. Pasadas las 12 de la noche finalmente aparece la piñata llena de cosas ricas. El primo más grande amarra de una parte del techo de la casa una soga, una cuerda, que después lleva y coloca en un mezquite que es un árbol que está del otro lado del patio. Más allá no hay nada. Se extienden los campos de cultivo, la oscuridad y una especie de cañada por donde transcurre un río. De día es un sitio precioso y de noche es un sitio tranquilo y solitario. Ahí rara vez se escucha un ruido, salvo lo propio de los animales.

3:43 El asunto está en que el chamaco aquel de unos 12 o 13 años va y se sube al mezquite que es un tipo de árbol y desde ahí agarra la soga de la piñata para irla moviendo. El truco de romper la piñata es que una vez que se cuelga de dos extremos de una soga, es decir, una soga se coloca fija en un punto y alguien mueve el otro extremo para que sea difícil asestarle un buen golpe. Además, a la persona que le toca el turno de golpear, le ponen una venda en los ojos y le dan varias vueltas para que se maree, de tal manera que no vea. Ese es el chiste. Si no, cualquiera rompería la piñata. Si la está viendo enfrente, cualquiera le pega.

4:25 Y ese no era el tema. El hecho es que comienzan los chamacos a ir pasando uno tras otro. Se oyen risas, gritos y dale, dale, dale, que es la clásica canción de las piñatas mexicanas. No pierdas el tino porque si lo pierdes, pierdes el camino. Es una especie de chanza de juego que se hace mientras aquel pobre con un garrote y los ojos vendados intenta pegarle algo. Siempre hay algún valentón que es el que le asesta el golpe de muerte para que se rompa la piñata. Pero no había pasado eso. Pasa la primera ronda, y cuando están empezando la segunda ronda de chamacos dándole con el palo aquel a la piñata, de pronto hay un ruido raro. Los animales de corral que hasta ahora estaban silenciosos, las vacas, los borregos, comienzan a hacer unos ruidos inusuales.

5:17 Es una conjunción de sonidos que revelan un cierto nerviosismo. Aquellos animales normalmente no se oyen así, pero de pronto las vacas comienzan a hacer unos mugidos extraños. Los borregos balan de forma persistente, muy rápida, nerviosa, y a lo lejos se escucha el ladrido de perros, allá a la distancia. Por supuesto, aquellos chiquillos, algunos de estos niños que están ahí no son de campo. Han venido de la ciudad o de algún pueblo cercano a celebrar la Navidad, pero no están acostumbrados a esto, por lo que les intriga aquello. Y Andrómeda es una de ellas. Cuando se acerca y le pregunta al primo mayor, primo,¿ qué está pasando? Él responde, nada, hombre, nada.

6:02 No pasa nada. Sigamos con la piñata. Los animales así hacen en las noches. El tipo que tenía el palo en la mano, es decir, aquel niño de unos,¿ qué le gusta? Siete, ocho añitos. Simplemente vuelve a agarrar vuelo Y venga contra la piñata otra vez. Pero de pronto, ese mismo niño todavía ni siquiera termina su turno cuando cae al suelo. Y comienza a gritar frenéticamente pidiendo ayuda. Es un grito horroroso. Pero en ese mismo instante que el niño cae al piso, las luces en general, los focos que estaban por ahí, se apagan. Y una fogata que estaba por ahí a un lado encendida, también se apaga.

6:44 Pero era una fogata grande, por alguna razón... Se apagó por completo. Y es entonces cuando los animales de corral, todos aquellos toros, vacas, borregos, comienzan a hacer un ruido impresionante. Es una cosa que verdaderamente hiela la sangre, todo aquel sonido al mismo tiempo. Y de pronto, el chamaco que está trepado en el mezquite, el que estaba moviendo la soga, comienza a gritar también y se lanza prácticamente de cabeza, tirándose del árbol. En ese instante los chiquillos que están por ahí alrededor comienzan a gritar. Hay niños pequeños que se espantan horriblemente, primero por la oscuridad, por el sonido de los animales y por los gritos del primo que está caído en el piso. Los adultos entran corriendo todos.

7:30 Vienen y sujetan al que está en el suelo, que está casi privado del llanto, mientras todo esto ocurre. El primo grande, ese de 18 años, había estado iluminando con una linterna para ver qué era lo que estaba ocurriendo, pero de pronto la apagó y la guardó y con todos los demás corrió hacia adentro de la casa. Ya no había piñatas. Se acabó la piñata. Todo el mundo para adentro. Tomarán ponche, comerán alguna cosita y a dormir. Al día siguiente rompieron la piñata con luz de día. No sabe igual, pero fue divertido. Realmente, No quedaba claro qué es lo que había pasado. Pero cuando le preguntaron al pequeño que estaba ahí tirado, no quiso decir nada.

8:13 Y el tipo que estaba en el mezquite tampoco quiso decir nada. O si se lo dijo a sus padres, estos le aconsejaron que no mencionara nada. Cada quien volvió a su casa y cada año se hacía una fiesta en un lugar diferente. No siempre era allá en el campo, en aquella especie de corral. A veces era en la ciudad, en otra ciudad, y así fue pasando el tiempo. Es el año 2015. El chiquillo aquel que estaba tirado en el piso tiene unos 17 años, el primo mayor ya es un hombre hecho y derecho, el que estaba subido en el mezquite moviendo la soga también ya es un hombre. Se reúnen todos, precisamente para celebrar la Navidad, a la usanza de antes. Y en medio de la plática alguien saca aquel tema.¿ Qué pasó esa noche?¿ Se acuerdan? Claro que todos se acuerdan.¿ Qué fue lo que pasó?¿ Qué pasó?

9:05 Y entonces aquel niño que estaba tirado le preguntan a ti qué te pasó y por primera vez responde, confesando lo que había sentido esa noche. A decir de ese chiquillo, justamente en el momento que le dijeron vuelve a pegar y él se acercaba buscando la piñata para darle unos cuantos golpes, sintió como algo lo sujetó del pie, algo muy muy frío, como una mano pero extraordinariamente fría y lo tiró al piso y lo intentó jalar. Fue cuando cayó y comenzó a gritar frenéticamente porque sentía que se lo estaba llevando aquello en dirección hacia la cañada, allá donde corre el río en medio de la oscuridad, pero el tipo que estaba en el mezquite, quien también estaba en esta reunión 10 años después, también confesó lo propio.

9:53 Él comenzó a gritar no porque se hubiera espantado de lo que veía, sino porque algo lo sujetó desde la espalda con mucha fuerza. Y era algo con una mano que tenía unas garras grandes. Sintió claramente cómo intentaba clavarle esas garras y cómo lo apretaba y lo intentaba tirar también. De hecho, él se lanzó por temor de que aquello le hiciera daño. No vio qué era. El niño que estaba pegándole la piñata Tampoco vio qué fue lo que lo estaba arrastrando. Hubo muchas preguntas y el único que guardaba silencio era el chico mayor, aquel que en ese momento tenía 18 años y que ahora era un hombre hecho y derecho. Finalmente le preguntaron. Cabizbajo confesó lo que él había visto esa noche. Esa noche justo cuando estaban empezando a golpear la piñata en los primeros movimientos. con la luz de la fogata que estaba encendida, que era una hoguera, no era ahí un fueguito cualquiera, era una fogata grande. Alcanzó a distinguir, en medio de la vegetación, allá rumbo a la barranca, a una persona. Fue el momento aquel en el que los animales comenzaron a hacer ruido la primera vez. Él vio una mujer mayor. Pensó que era alguna señora de por ahí que iba pasando.

11:08 No le prestó atención. La segunda vez, Cuando de pronto se apagaron todas las luces, se extinguió la fogata por completo y el niño comenzó a gritar y el otro se tiró de cabeza. Él tomó una linterna que llevaba en el cinto, iluminó y volvió a ver esa figura humana, allá, a la orilla de la barranca, pero con un rostro horrible. Horrible, algo que nunca había visto. Como el rostro de una persona muerta en proceso de descomposición. Y cuando iluminó al tipo que estaba gritando en el árbol, alcanzó a distinguir una figura más pequeña, de un color oscuro. No podría decir si era café oscuro o negro, pero había ahí una especie de animal como si fuera un simio que estaba tratando de agarrar al chico aquel. Y cuando bajó la lámpara, pudo distinguir que otro de esos seres como simios intentaba jalar al niño que gritaba. Y fue cuando con la lámpara prefirió guardarla y correr a agarrarlo para meterlo a la casa. En ese instante llegaron todos los grandes y entre todos se los llevaron y a la distancia él alcanzó a ver cómo esas dos criaturas llegaban a donde estaba la mujer y se iban.¿ Qué es lo que habían vivido esa noche? Nunca lo supieron, pero no pierda de vista que era a la orilla de una barranca. Según la leyenda mexicana de la Llorona y de muchas apariciones de esa misma naturaleza, o de esa

12:40 misma forma de comportamiento, la cercanía con un río, es clave para estos avistamientos. Y más cuando era la única casa en muchos kilómetros a la redonda y estaba llena de algo delicioso para esas entidades, niños jugando, energía vital pura.¿ Qué le parece? Ahora bien, después de un extraño suceso a campo abierto, le voy a platicar una historia muy triste, pero que al mismo tiempo nos revela que este no es el único baile que bailamos. Es el año 2002, y una familia está de luto. Una de las hermanas ha muerto, prematuramente y de forma inesperada, y ha muerto alrededor de octubre. Así que ese año no hubo Navidades.¿ Quién iba a celebrarlo? Con el dolor de la pérdida de una hermana relativamente joven. Bueno, una tragedia de aquellas que ha enlutado esta familia, que esa Navidad no celebra absolutamente nada. Al paso de los días, las pertenencias de aquella chica son reunidas y colocadas en cierto punto de la casa. Entre otras cosas estaba su teléfono. En aquellos años,

14:13 en el año 2002, comenzaban a hacerse comerciales los teléfonos. Muchas personas ya tenían un teléfono celular de forma común. No eran exactamente eficientes, eran esos pequeños teléfonos marca N, que eran chiquitos, pesados, con botones, con una pantalla que era como verdiosa, con figuritas negras, con los números negros y eso, y que no servían más que para mandar mensajes y llamar por teléfono, generalmente entre los mismos números de la compañía. Pero además de eso, tenían una vida útil muy limitada, no eran muy longevos. El hecho es que lo toman, lo apagan y lo colocan en un cajón, junto con otras pertenencias. Y el tiempo va pasando y usted sabe que el tiempo vuela. Cuando llega la Navidad nuevamente, al año siguiente, es decir, algo más de un año de la muerte de aquella hermana querida, están buscando los adornitos y haciendo las cosas para la cena de Navidad.

15:14 Nadie está de humor todavía, eso es cierto. Nadie está de ánimo como para hacer grandes fiestas, pero alguien tiene la idea de que los padres necesitan esta cercanía, por lo menos el luto, hacerlo juntos. Así es que se organiza esta reunión, no es tanto una fiesta como tal, no hay música, baile, piñata, simplemente es reunirse, acompañarse, sentirse juntos, saber que no están solos, Y así, buscando algunas cosas al abrir el cajón, de pronto está el teléfono. La persona que ha sacado lo que había ahí toma el teléfono y lo deja sobre de una mesa. Tiene más de un año de que nadie lo carga ni nadie lo prende. No tiene caso. Usted se imaginará que un teléfono al que no se le ha puesto una tarjeta de saldo en aquellos años, había que comprar las tarjetas, rascar un número, teclearlo y así entraba el saldo. Nadie ha hecho eso. Por otro lado, Nadie lo ha cargado.

16:10 El teléfono estaba en un cajón, tal como se quedó desde el día que lo guardaron. Llegan las personas. Se reúnen, están platicando. Cada quien tiene algo que contar, cada quien ha seguido con la vida. Llega un momento en el que se están platicando ahí alguna cosa. Cuando alguien saca el tema de la hermana fallecida y entre todos ahí en la mesa comienzan a narrar episodios que fueron gratos. Es ese momento íntimo, el momento agradable en el que las personas se comparten experiencias de quien ya partió. Alguien platica cuando eran niños, alguien cuando eran más jóvenes,¿ te acuerdas cuando fulana? Y así es como va platicando aquello y van pasando los minutos cuando de pronto ¡pum! Se prende el teléfono. El teléfono que tenía un año y dos meses de estar guardado en un cajón sin que nadie lo hubiera cargado de pronto ¡pum! Se enciende y hace aquel sonidito peculiar que hacían los teléfonos antiguos cuando se prendían, los teléfonos celulares cuando se prendían. Todo el mundo se sorprendió, porque además en la habitación inmediatamente se sintió que había alguien más presente. Alguien que vino a saludar la noche de Nochebuena, simplemente para hacer saber a todos que la vida sigue. Le platico otra historia. Otra

17:52 de esas historias tristes. Aquel año, la mamá de Mari falleció. Falleció en septiembre, muy probablemente. Así que ya se imaginará usted el ánimo que tenían cuando llegó la Navidad. Era parte central de todo. La abuela era... La persona fuerte, la persona cercana, la persona cariñosa, esa que llegaba en las noches y le tocaba los pies a Mari para decirle tápate, acomódate o despierta, ya es hora de irnos a la escuela, era la forma en la que le hablaba, tocándole los pies suavemente. No a gritos ni nada, simplemente tocándole los pies suavemente. Ella despertaba y animada iba a hacer lo que tenía que hacer. Llegó la noche de Navidad y llegaron las personas, los invitados, los familiares, estuvieron conviviendo.

18:40 Llegada cierta hora, a las doce de la noche, sin mucho ánimo de bailes ni nada, ni de seguir la fiesta, cada quien se fue a su casa. Y Mari, cansada de toda la preparación y el ajetreo previo, recoge las cosas perecederas, recoge aquí, recoge allá, y en un cierto momento se va a su habitación a dormir. Triste, llorosa, acordándose de la mamá que había partido tres meses atrás, se queda dormida. Acostada en la cama, encima de la cama, se queda dormida. En un cierto momento, siente con mucha claridad ese movimiento. Cuando su madre llegaba a despertarla, la tocó de los pies, le movió los pies suavemente como despertándola.

19:31 Ella se incorpora inmediatamente, mira hacia el frente, todavía pensando en la mamá. Mira hacia el frente, Y ahí no hay nadie. Pero en ese instante empieza a percibir un olor fuerte, muy fuerte a quemado. Se levanta rápidamente. de donde está, corre hacia el comedor en donde se está quemando la mesa. La mesa principal, pues, donde habían celebrado la nochebuena. Se había quedado prendida una vela y con el paso de, no sé, a lo mejor un par de horas... Terminó de derretirse, cayó y había incendiado el mantel que se estaba quemando con llamas y todo. Inmediatamente ella comenzó a moverse, trajo algo de agua, jaló, apagó.

20:16 Uno de los hermanos que escuchó el griterío vino corriendo y apagó también. El hecho es que la mesa se dañó, la tela se quemó, todo aquello se llenó de humo, pero pudo haber sido mucho peor. Porque si aquello hubiera seguido, habría quemado la alfombra y habría finalmente asfixiado a Marí. Ella está convencida de que esa madrugada su mamá volvió para despertarla y avisarle del peligro, cosa que siempre le agradecerá.

20:57 Ahora déjeme que le platique otro caso muy extraño. Este caso nos lo platica Evi, en San Juan de Puerto Rico. Ella cuando era pequeña iba a visitar la casa de los tíos y era muy peculiar porque era una casa antigua que había sido de la familia durante muchos años. Enorme, llena de cosas curiosas que para un niño resultaban claves. Y Evie era una niña de unos tres o cuatro años, no era muy grande. El hecho es que cuando llegaron allá había dos tíos, la tía y el tío. Eran hermanos, pero no había más familia. Estando en aquel lugar, todo el mundo muy contento de que está la chiquita y llegó la mamá y la alegría y gritos y risas como buenos puertorriqueños son muy alegres. El hecho es que lo que la mamá celebra, se abraza, sacan las cosas que llevaban y todo ello, Evie con su vestidito y sus zapatitos muy arregladita para la ocasión comienza a explorar la casa. de una gran habitación altísima, pasa a otra habitación altísima en donde hay objetos, fotos, libros, retratos, ahí, allá, unos sillones, y luego allá al fondo. Hay una especie como de jardín con un cristal, como si fuera una especie de solario. Es algo bonito. Las losas, los techos, están muy altos y hay vigas de madera. Ella va viendo todo con esos enormes ojos de alguien que ve

22:29 esto por primera vez, cuando de pronto... Al cruzar la puerta, girar a la derecha, allí en una viga hay un hombre colgado. Hay un hombre que está meciéndose, colgado de una soga que tiene alrededor del cuello. En una de esas grandes vigas del techo, baja la cuerda y este sujeto está ahí, suspendido en el aire, meciéndose. Ella grita en ese instante, con toda su alma. La tía, el tío, la mamá, todo el mundo viene corriendo a abrazarla, a ver qué pasó. Aquello desaparece. En el momento en el que oye los zapatazos de la mamá que vienen corriendo, aquella imagen desaparece, pero la niña casi no puede hablar.

23:13 Está muy asustada. Evie cuenta que la tía aquella, la dueña de la casa, al verla tan sorprendida le dice, no te preocupes chiquita, no te preocupes, las casas viejas siempre tienen alguna cosa rara y se la lleva a la calle. Van caminando por la banqueta y le compra un helado. Después de un rato regresan a la casa, pero no entra a la casa. Sabe que algo puede estar pasando. Así que se quedan allá, en el balcón que da vista hacia el jardín y hacia la calle. Ahí está platicando con la chiquita cuando le dice, bueno, ya se te pasó el susto, mija. Sí.¿ Qué fue lo que te asustó, mija? Es que había un señor colgado del techo. Hay un silencio sepulcral. Inmediatamente aquella señora, la tía, la dueña de la casa, mira a la mamá de Evie con ojos de cómo se te ocurre haberle dicho eso. A lo que inmediatamente la mamá voltea y dice, yo nunca le he platicado de eso. Nunca.¿ Cómo crees? Es una niñita.¿ De qué? Entonces de pronto aparece el tío, el otro dueño de la casa, que trae consigo un álbum de fotos. Le pregunta,¿ qué fue lo que viste? Vi esto, el señor colgando.¿ Y cómo era el señor? Vestido así y así.¿ Es por casualidad este señor? Y le muestro una fotografía. Sí, ese es el señor. Ay, no te preocupes, mija. Ese bromista. Y ahí quedó la cosa. No, por supuesto que no. Algunos

24:48 años después, y ya siendo una niña mayor o una jovencita, en una plática volvió el tema a salir a la luz.¿ Qué rayos es lo que vi? finalmente lo supo. El abuelo, el papá de aquellas dos personas que vivían ahí, sintiéndose enfermo algún tiempo atrás, muchos años antes de que ella naciera, había tomado la decisión de hacer eso. Y ahí, en ese punto, donde ella lo vio, vestido exactamente como ella comentó que se veía, y había reconocido la foto. No sería la única vez. Para la mala suerte de Evie, Evie es una de esas personas que a lo largo de su vida ha tenido la mala suerte de observar muchas veces ese tipo de fenómenos. Y en aquella ocasión, quizá por la propia energía de la reunión familiar, del evento, del ir y venir, de las risas, de los abrazos, aquella manifestación se hizo más notoria. Eso fue, sí, un día de Navidad. Justamente apto para el tema de esta noche.

26:09 Ahora déjeme que le lleve a Miraflores, en Chile, en la zona del Alto de Viña del Mar. Allí hay una historia interesante. Pamela nos platica un evento ocurrido cerca de la Navidad en algún momento de los años 70's. Una tía suya. Era una persona que tenía alguna suerte de habilidad extraña. Curandera, sabía lo que te pasaba sin que se lo dijeras. Podía ayudar a las personas que se enfermaban de formas muy raras. Había quienes decían que era bruja, había quienes decían que era curandera. Era muy variado. El hecho es que era una persona estupenda. Un cierto día van caminando ella y dos de sus hijos. Es una familia numerosa. Van a comprar algo, faltan dos o tres días para Navidad. Tardan allá en lo que están comprando, en lo que van y vienen, y vienen de regreso con unas bolsas muy contentos platicando. Una de las personas que viene es una hija de esta señora. De pronto, ahí, a mitad de la calle, en un hueco por ahí, hay un gatito. Un gato pequeño, morisco, bonito, pues un gatito pequeño, que sale al paso de las personas maullando. asustado.

27:29 La tía, por supuesto, era un alma de corazón grande, así es que al ver aquel gatito en medio de una calle, perdido en la nada, en donde nadie lo va a recoger, lo van a matar los coches o los perros. En cualquier momento este animalito va a dejar de vivir. Así que sin pensarlo dos veces, la hija de esta señora corre y agarra al animalito y el animalito enseguida se hace dulce y cariñoso, comienza a ronronear, a restregarse Se le queda viendo la mamá y le pregunta,¿ podemos llevarlo? Dice, pues sí, tráetelo porque este animalito lo van a matar. Ni hablar. El hecho es que ya van a la casa y el gatito para acá y el gatito para allá y es un encanto. Cuando viene ya la cena de Navidad, están todos reunidos y adivine qué.

28:13 Aparece el gatito por ahí con el rabito muy derecho, muy salamero y la niña, es decir, la hija de esta señora, Toma al gatito, lo pone en su regazo y lo está acariciando mientras aquel animalito ronronea y todo el mundo se ríe y todo el mundo platica. La tía se ha levantado para ir a traer algo, una charola, alguna cosa. Viene con la charola cuando de pronto algo no está bien. Su hija, la que tiene el gatito, sigue acariciando al gatito como si nada, pero los demás ya dejaron de hablar. Ella sigue todavía contando algo, riéndose de algo, no sé qué, no sé cuánto, mientras acaricia aquel animalito. Pero los demás poco a poco se fueron quedando callados mirando hacia dónde está aquella niña con eso que ya no es un gatito. Porque conforme le va acariciando y estas personas se van riendo. y la tía viene entrando con el platón, aquello dejó de tener la apariencia de un gatito y se fue transformando en otra cosa muy rara, justo en el regazo de esa niña que no se da cuenta de lo que está pasando porque se está riendo y está disfrutando lo que está platicando, pero aquello deja de ser un gato y se convierte en algo más grande, raro, con una especie de hocico alargado, con unas orejas raras de un color diferente, enorme, hasta que la niña se da cuenta de eso. Pero cuando grita, lo que no esperaba ese ser es que la mamá De esa niña, está justo ahí, le toma por el cuello.

29:39 arroja el platón que tiene no le importa que se pierda el platón y lo que estaba allí sujeta al animal y al tiempo que va rezando a voz en cuello una oración sale de la casa pidiendo ayuda al cielo invocando a todos los santos que se sabe mientras maldice aquella criatura que lanza el vacío Aquella cosa cae al piso, convertido en algo totalmente diferente. Ya no es el gatito lindo, es algo que tiene una apariencia rarísima y es el doble de grande o el triple y hace un ruido horrible mientras se va alejando y desaparece contra una pared por donde no hay forma de que hubiera escapado nada. Siempre que la tía platicaba aquello, describía exactamente lo mismo. Y todos los primos que estuvieron en aquella reunión y que estaban platicando y riéndose fueron testigos y describían todo lo mismo. Como aquel ser cambió. Y es que decir de la tía, nunca debes recoger cerca de la Navidad animales que no conozcas. Y menos en una calle solitaria y oscura porque no sabes lo que estás llevando a casa. Eso No era un gatito. Volvamos

31:11 a México y Rosa nos platica una historia muy triste. En el año 99 su hermano es asesinado. No queda claro por qué. Saben quién fue. Fue una situación terrible porque las autoridades se coludieron El victimario, la persona que le quitó la vida, nunca fue enjuiciado, no fue acusado, a pesar de que sabían quién era, declararon, presentaron testigos, nada, no pasó nada. Algo que ocurría mucho en México. La total impunidad. La primera Navidad no hubo ninguna celebración, por supuesto. La segunda reunión, un año después, era menester reunirse. Al igual que en muchas otras familias, se vuelve una necesidad estar reunidos y recordar Están todos en la mesa. Es una casa grande. Tiene una mesa muy larga para muchos hijos porque eran muchos hijos. Y justo arriba de la mesa hay un enorme candil de vidrio de esos antiguos muy pesados. Hace mucho frío. Así que todas las ventanas están cerradas. La puerta principal está cerrada. Y solo están reunidas estas personas alrededor de la mesa recordando a la persona que falleció. Es un momento en el que las lágrimas escurren en unos En otros vienen palabras de alivio recordando momentos gratos. En un cierto instante, alguien menciona el nombre de aquel joven fallecido. Y es el momento en el que de pronto aquella enorme pieza de candil que

32:43 está enfrente, arriba de la mesa, pues esa pieza grande empieza a hacer y a moverse de un lado a otro como si la estuviera moviendo alguien. No había manera de que el viento, todo estaba cerrado. No había manera de que incluso con las ventanas abiertas, el viento moviera esto. Las cortinas alrededor están todas quietas. Las cortinas, lo que cubre las ventanas, están quietas. Si hubiera una corriente de aire, la cortina se habría movido y eso no ocurre. Aquí lo único que se mueve es el candil que va y que viene, que va y que viene. Hay una oración, por supuesto. por el eterno descanso de este muchacho. Al año siguiente les volvería a ocurrir exactamente lo mismo. Cuando estaban recordando aquel chico y cuando estaban recordando el incidente del año anterior del candil, pum, pum, pum, otra vez el candil. Pero eso no es todo. Y ahí es donde viene la parte extraña de todo esto. Porque durante los meses previos a la reunión de Navidad, persistentemente habían pasado cosas raras. Cosas tan extrañas como un día en el que Rosa y su esposo van a ir a cenar a un lugar. Entran al lugar, se sientan y de pronto el mesero viene corriendo a atenderles, por supuesto, y trae consigo tres servicios. Pone los tres servicios, Rosa

34:19 y su esposo se le quedan viendo. El muchacho les dice tres servicios, ¿verdad?¿ Tres personas? No, solo somos dos. El muchacho que venía con ustedes, ¿no? No, no, no, no venía con nosotros. Por supuesto que no venía nadie, venían solos. Pero no era la primera vez que les había pasado. Unos días atrás, habían entrado a un lugar y nuevamente les habían preguntado por el muchacho que venía con ellos. Se había vuelto una situación tan inquietante porque a donde iban, alguien les preguntaba si el muchacho venía con ellos. Por supuesto, hubo un momento en el que preguntaron,¿ cómo es el muchacho? Y esa persona les describió al hermano. Pero no solo fue con ella. No solo fue con Rosa.

35:02 La situación se volvió tan rara que otra parienta de la misma familia tuvo una experiencia en un auto de taxi, en un transporte público. Su hija y esta señora se suben a un auto. El conductor pregunta a dónde van a ir. Le dan la dirección y comienza a manejar tranquilamente. Cuando llegan a aquel sitio, La señora pregunta cuánto es, el hombre le dice, saca el dinero, le paga, se bajan del automóvil. Y aquel hombre se le queda viendo y dice,¿ y el muchacho?¿ Cuál muchacho?¿ El que venía con ustedes? No, nada más venimos nosotras dos. Venía con usted un muchacho, yo lo vi cómo se subió antes que la chica. Se subió, venía atrás de mí, lo vi claramente,¿ dónde está?¿ Se bajó? Aquel hombre se puso tan nervioso. porque no vio en qué momento se había bajado, no oyó la puerta abrirse, la puerta continuaba cerrada con el seguro de la puerta puesto, no se había bajado nadie, pero él había visto a un muchacho con las características exactas de la persona fallecida. Quizá el hecho de que no se hubiera hecho justicia, el hecho de que aquello hubiera quedado impune y que todo esto quedara así abierto, No le permitía descansar. Tuvieron que hacer misas, tuvieron que hacer oraciones, bendecir la casa. Y al año siguiente, el tercer año, todo estuvo en calma. Este es otro de

36:38 esos relatos tristes que verdaderamente impactan. Nos lo comparte Milena, nuestra amiga Milena. Ella perdió a su padre. Era un gran hombre, era el hombre fuerte, era el hombre querido, era de esas personas grandes, le decía cariñosamente Milena Pat. Un buen día se dieron cuenta que tenía EPOC, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, una enfermedad derivada del consumo de tabaco y de la exposición a ciertas sustancias. A lo largo de los años el padre de Milena había sido fumador, por su propio trabajo. Solía estar largas horas despierto en la madrugada, en la noche, y la compañía del cigarro era apreciada. Por supuesto, las consecuencias fueron enormes. Un día comenzó a sofocarse y no podía respirar bien. Al paso del tiempo, su condición fue deteriorándose y deteriorándose. El médico les había advertido. El EPOC puede durar muchos años o no.

37:44 No hay manera de saberlo. Puede ser que lleve una vida muy larga o puede ser que fallezca pronto. Esto no tiene palabra y puede ser muy grave. Y eso sí, es progresivo. Bueno, pues a cuidarlo. Y Milena se encargaba de cuidarlo. Cuando estaba en casa, ella era la de la inyección, ella era la que le acompañaba. Y era un momento que ella apreció enormemente. Porque era el momento que tenía su padre para ella sola. que nadie más le iba a estar hablando, atendiendo cosas, gente que venía, gente que iba, médicos. Estaba ella sola cuidándolo, platicando, riéndose, contando cosas. Fue uno de esos momentos gratos de la vida. Es el año 2017 y, tras las fiestas decembrinas, Milena tiene esa extraña sensación de que no va a durar mucho su padre. Tampoco era un niño, era un hombre ya cercano a los 80 años. Y tiene esa sensación rara, aun cuando él dice que está bien, que no sé cuánto, Se le ve raro. Las fiestas pasaron. Pero cuando viene el Día de Reyes, algo ocurre. La madrugada del 6 de enero de 2017, la madre de Milena viene corriendo a despertarla diciéndole, tu padre se siente mal, hay que llevarlo al hospital. Instantes después, aparece en la puerta una ambulancia.

39:03 Bajan paramédicos que se acercan a tomarle signos vitales Él está consciente, solo que le cuesta trabajo respirar. Está sofocado, se le complica respirar, tiene los ojos muy abiertos y hay un nerviosismo enorme con él, aunque responde positivamente a las preguntas de aquellos jóvenes paramédicos que le están atendiendo. Uno de ellos se voltea a ver a Milena y le pide que por favor corra a la ambulancia y le traiga cierto objeto que está en cierta parte. Aquel hombre le describe cómo es el objeto y que le urge, no puede ir él por el objeto. La chica corre, Milena va, abre la puerta, saca aquello, viene de regreso y entonces ya observa que su padre no está del todo consciente y que está recostado en el piso mientras estos muchachos intentan reanimarle de alguna forma. En ese momento aparece una segunda ambulancia de donde bajan dos enfermeros más que corren allá mientras gritan código azul. Lo estamos perdiendo.

40:00 La actividad es febril en ese momento. Febril. Corren, van, vienen, lo mueven y ponen. Pero no hay más. Ya. Un rato después la vida se ha terminado. Paro respiratorio. Y en consecuencia viene también el paro cardíaco. Y ya no hubo nada que hacer. El EPOC ya no le había permitido seguir respirando. El corazón estaba en una condición de dilatación por la falta de respiración, por el esfuerzo. Se había crecido enormemente. Triste la situación, muy triste. Punto y aparte.

40:40 La partida del padre, dolorosísima. En el hospital hay otro familiar. Es otro pariente de ellos, primo, esposo de una prima, algo. Este hombre estaba pasando por una situación gravísima de cáncer. Estaba en una etapa peligrosa, al punto que lo habían tenido que poner en un coma inducido varias semanas atrás por esta condición grave que tenía. El papá de Milena no sabía que estaba en coma. Solamente sabía que estaba enfermo, que estaba en el hospital. Había una relación muy cercana entre ellos. El padre de Milena, cuando este muchacho llegó allá a vivir, era un médico. El muchacho era un médico y no tenía muy buena condición económica. En el hospital donde trabajaba, le pagaban poco cuando le pagaban. Y tenía una niña chiquita, la esposa. Así es que un buen día el padre de Milena dijo, yo te doy dinero, yo te ayudo para que no tengas problemas. Y aquel joven, en cuanto cobró, vino y le pagó. Así es que se volvió una relación muy cercana, muy querida. Se reunían los domingos, se reían, se contaban chistes, se contaban picardías.

41:48 Todo el mundo estaba contento cuando aquel joven contrajo el cáncer. Hubo mucho pesar en el padre de Milena. Por eso cuando lo pusieron en coma, no le dijeron nada. Pasan los días. Ha muerto el papá, se pelió, todo esto. Y regresan a la conciencia aquel hombre. Cuando despierta del coma, Su esposa está ahí junto, lo atiende, lo cuida, pero no le quiere decir que falleció el papá de Milena. No quiere golpearlo de pronto. Está regresando de un coma, lleva semanas en eso, ha estado gravísimo a las puertas de la muerte. No quiere sorprenderlo, así es que no se lo dice, no le dice nada. Van pasando los días y cuando se acerca la fecha en la que lo van a dar de alta, le van a permitir ir a casa, Su esposa tiene la zozobra porque si por casualidad alguien se lo dice, se va a poner mal.

42:47 Así que, tras hablar con el médico, deciden que ya le informe. Le voy a decir que este joven veía al padre de Milena como si fuera su propio padre. Así que aquella tarde cuando la esposa llega y le dice te tengo que dar una muy mala noticia. Fulano falleció. Este hombre El que había despertado del coma se agarra la cabeza y dice, ¿cómo? Entonces por eso vino.¿ Cómo que por eso vino? Por eso vino.¿ De qué hablas? Y entonces aquel que está convalesciente, con los ojos muy abiertos y en plena conciencia, le platica a su esposa que él había tenido un extraño sueño mientras estuvo en coma.

43:36 Por supuesto, usted y yo sabemos que una persona en coma No tiene sueños. No hay actividad cerebral consciente. Hay ondas muy bajas. Pero él tenía el recuerdo de un sueño. O sea que aquello era todavía doblemente extraño. Pero a pesar de eso, lo que narró era todavía más raro. Porque, a decir, de él, cuando se encontró con aquel hombre, le dijo, viejo, qué mal te veo, te veo gastado, te veo. Y aquel respondió, es que tengo miedo, no sé dónde estoy. Creo que me perdí.¿ Cómo que te perdiste? Hace un momento estaba hablando con los paramédicos. Había ahí unos jóvenes que me hablaban y de pronto ya no estoy ahí. Ya estoy aquí contigo y no sé dónde estoy.

44:19 Tengo miedo, estoy nervioso, no sé para dónde ir. Tengo la idea de que tengo que seguir caminando, pero¿ tú sabes para dónde? A lo que este hombre responde, no, no lo sé. Y en ese momento se termina su sueño. Era lo único que recordaba. Claro está que a todo el mundo le causó mucha zozobra aquella descripción. Cuando lo supo Milena, cuando lo supo su madre, no podían evitar sentir una presión en el pecho, una tristeza enorme, porque obviamente pensaron que no encontraba el reposo eterno. Así que hicieron celebraciones, oraciones y todo esto. Pasan unos días y viene otro familiar, una mujer, y empieza a platicarles que ella había tenido un sueño. Aquella parienta narraba que en su sueño de pronto veía entrar al papá de Milena, sentarse a los pies de la cama, bien vestido, pulcro, con una ropa blanca, con el cabello negro, muy sonriente, diciendo ya, todo está bien. Dile a aquella que ya está bien, que yo estoy bien. Sonriente, decía aquella parienta que en su sueño lo veía radiante. Pero al decir radiante no es que lo viera radiante de alegría, sino como luminoso. joven, fuerte, contento, con una sonrisa enorme, despidiéndose de ellos. Como si estuvieran prendiendo el camino hacia allá.

45:51 Fue tranquilizante aquello. Y para nosotros es tranquilizante entender que aquí no se termina todo, que hay algo más, no sabemos el qué, no tenemos forma de saberlo, el que cruza ya no regresa. Pero hay un momento, por lo menos hoy, En teoría y en lo que podemos ver a partir de los relatos hay un momento en el que aparentemente podemos saber de aquellas personas que han partido, tener noticias antes de que se vayan para siempre. Es grato saberlo.¿ A usted qué pensaría? Este relato nos lleva a Argentina en 1976. Era la época del gobierno militar.

46:44 Había situaciones extrañas transcurriendo en aquel momento en Argentina. Y Claudia, en ese momento era una chiquitina de 7 años, con una situación de salud un poquito complicada. Su madre, maestra de escuela, su padre, policía federal. Un puesto delicado para aquella época, ciertamente. El hecho es que El clima de Buenos Aires no le sienta bien. Por lo que su padre consigue un traslado hacia tierras calientes, hacia el norte, hacia la región del Chaco, al norte. Clima un poco más caliente, más seco. El problema, por supuesto, es que tiene que irse el padre primero, conseguir casa, esperar a que termine el ciclo escolar, esperar a que la mamá haga su traslado y consiga el trabajo allá. Son varias cosas.

47:31 Claudia es una chiquitina muy enfermiza. Y el hecho de que el papá se vaya y ella no lo vea regresar y no entienda que esto es temporal, la pone muy mal. Hasta el punto en el que un buen día la madre se tiene que ir con todo y la niña para allá. No tienen casa. Porque además había un problema grave. Cuando el papá llega a aquel lugar conocido como Presidencia de la Paz, nadie le quiere rentar una casa. Él no puede decir en qué trabaja. En ese momento, tenía prohibido revelar su oficio. Es decir, era un policía federal. No podía llegar y decir soy policía federal porque no sabía con quién estaba hablando. Podía ser alguien contrario. Había muchas cosas raras. Y en los propios caseros, la gente que rentaba una casa no quería rentarla a un desconocido porque no había forma de saber si era alguien que estaba perseguido, si era buscado por la ley o si era uno de los que buscaban. Así es que era complicado. No consigue, no consigue, no consigue. Terminan yéndose a quedar a una casa de otro pariente. Pero es feo el lugar. Además está un poquito sucio. Hay perros ahí. Bueno, se van a otro lugar. Y así van, porque además Claudia es muy delicadita de salud. Y es una niña frágil. Por lo que la mamá tiene muchos cuidados para con ella. La mamá no es tampoco una persona muy grande. Es una mujer menudita, delgadita. Pero extraordinariamente brava.

49:01 Es una mujer que va armada. Por algún motivo el padre le ha dado un arma y le enseñó a disparar. Probablemente porque los familiares de los policías federales corrían riesgos. El hecho de que se supiera quién era podía significar un atentado, un secuestro lo que fuera, si es que iba armada. Pero además era una mujer pulcra, limpia, ordenada, impecable siempre, su casa reluciente siempre, y de pronto llegan a vivir con unos parientes todos amontonados y hay perros sueltos, basura, bueno, aquellas cosas feas, terminan yéndose a vivir a casa de la abuela. El lugar al que llegan es Charatá, y es la casa de la abuela materna. Vive ahí con varios hijos. De hecho, la mamá de Claudia es la hija mayor y tiene veintitantos años, pero la más pequeña tiene once. Así es que esperan que se lleven bien la tía y la niña. En realidad no se llevan nada bien. No es una situación agradable porque la niña de 11 años no quiere prestarle los juguetes a la niña pequeña. La niña pequeña quiere que se los preste.

50:03 Es un alegadero. Luego viene la Navidad. La niña pequeña pide patines y resulta que los patines se compran allá en Buenos Aires. No hay nadie en Buenos Aires. Hay que irlos a traer. Es un lío. Así que cuando baja esa mañana en el árbol hay una muñeca. No patines. Muñeca. Aquello se vuelve un drama pero de aquellos. El asunto está en que la mamá arregla este asunto, diciéndole que le va a fabricar unos vestiditos. La máquina de coser es de una parienta suya que está a dos cuadras, así que la mamá va allá a prepararle los vestiditos para que juegue con la muñeca. Su muñeca no es de la prima ni de la tía, es suya, y bueno, con esto la contenta un poco. Cae la tarde y luego la noche. La mamá se quedó allá tejiendo, cosiendo los vestiditos, así es que la niña está acá en casa de la abuelita, sola, en una habitación que comparte con la mamá, pero la abuelita, tú, que yo, que no sé cuánto, y resulta que la abuelita apaga las luces y la manda a dormir. A esta niña, en ese momento, con todo lo que había vivido, el ir y venir, hospitales, médicos, le cuesta mucho trabajo dormir con la luz apagada. Pero hay un problema. Esta habitación, además, es muy oscura. porque no tiene vista para ningún lado, la única ventana da un pasillo interior. No hay luz hacia el exterior, no entra por ejemplo el farol de la calle, que por cierto no había, estaba todo fundido.

51:32 No había mantenimiento y constantemente se iba la luz. Así es que bueno, aquello era el cuento de nunca acabar, cuando no se iba la luz era porque había vela. Pero como sea, la mandan a acostar. Ella le dice, abuelita, por favor, préndame una luz porque no puedo dormir sin luz. La abuela le dice, dejo prendida la luz de la cocina. Y la luz de la cocina estaba por allá lejos. Y usted se preguntará,¿ dónde va todo esto? La niña está recostada en su cama, tapadita con su cobijita. Pero está despierta, completamente despierta. Hay silencio. No hay un ruido especial y ella no percibe nada porque está todo muy oscuro.

52:16 Así que agarradita de su cobija está deseosa de que ya regrese su mamá, pensando en su mamá, que ya venga su mamá y de pronto se empieza a iluminar la habitación. Ella se incorpora un poquito, curiosa, es una niñita de siete años y mira para adelante y a los pies de su cama la pared que había enfrente, que era una pared sólida completamente, está iluminada y se queda viendo. Y le hace gracia porque en lo que está ahí pareciera ser como si alguien estuviera proyectando una sombra. Porque se ven plantitas, se ve una mata grande como una palmera o algo que tiene unas hojas grandotas, otras más chiquitas. Y esa luz que está ahí se refleja para acá. Ella mira para atrás buscando de qué ventana viene esto, pero no hay ninguna ventana atrás. Y la única ventana que está ahí está toda oscura porque da un pasillo, no tiene luz. Y hay una puerta, sí, hay una puerta, pero está cerrada y es la puerta que da al pasillo en donde no hay luz. Entonces ella se queda intrigada viendo eso. Muy divertida porque las hojitas y todo esto. De pronto ve que hay un hombre.

53:27 Hay un hombre. En esa proyección que está en la pared, en esa imagen que está viendo en la pared hay un hombre. Es un sujeto ancho de hombros, grandote. Ella lo está viendo. Cómo cruza, caminando, como si eso fuera su jardín y ese hombre estuviera cruzando por su jardín. Le sorprende aquello y se queda ahí, sentadita en la cama con la boca abierta. Aquel sujeto pasa caminando y de pronto se detiene. Ella percibe cómo se gira, porque lo vio cruzar de costado. Se gira y viene hacia acá, viene hacia ella. El tipo de la sombra, era una sombra, todo era una sombra, viene hacia ella como si la estuviera viendo, como si se hubiera dado cuenta que la niña lo estaba viendo, le molesta esto y viene hacia donde está ella. Ella se cubre inmediatamente con la cobijita.

54:17 Las cobijitas son valiosísimas y poderosísimas porque todo el mundo se tapa con la cobijita como si eso sirviera de algo. Se detiene ahí. pensando, grito, no grito, me oirá mi abuela si grito y si grito, y este tipo viene antes que mi abuela y me agarra,¿ qué hago, qué hago? Su primer pensamiento es, por favor, que ya llegue mi mamá. Pensando que su mamá tiene una pistola, la niña inocente no le cae el veinte de que eso es una sombra, y que está enfrente de ella, y que la mamá con su pistola o no, con su pistola no importa. Está espantadísima, a punto de gritar, está ya con las lágrimas que le están corriendo porque cuando baja un poquito la cobija para ver, allí siguen las hojitas y sigue el jardín de este tipo y sigue el tipo viéndola.

55:01 Pero solo es una sombra muy grandota que la está viendo y en ese momento se abre la puerta, entra la mamá. La niña se tapa y de pronto se prende la luz. Cuando se destapa un poquito está la mamá frente a ella viéndola. Y cierra la puerta y se acerca y la abraza. La niña le dice muy nerviosa, mamá, mamá, qué bueno que llegaste. Fíjate qué pasó esto y estaba lloviendo y no sé cuánto y no sé qué. Sí, sí, sí, sí, duérmase, duérmase, duérmase. Al día siguiente está el montón de vestiditos encantada de la vida y se le olvida aquello. Bueno, eso es lo que todo el mundo cree. Algún tiempo después le pregunta a su mamá si se acuerda de aquel incidente y la mamá le dice que sí, que estaba soñando.

55:53 Algún otro tiempo después ella vuelve a insistir, mamá,¿ te acuerdas de aquel incidente? Sí, sí, has de haber estado soñando. Me acuerdo mucho que tenías muchos sueños, eras muy soñadora. Y entonces llega el día en el que ambas son mujeres grandes. La mamá es una mujer muy mayor. Cuando ella le pregunta,¿ te acuerdas de aquella noche? Y la mamá, con toda la claridad de una mujer mayor que está hablando con su hija mayor, le suelta bocajarro, claro que me acuerdo.¿ Por qué siempre me has dicho? Claro que me acuerdo. Yo lo vi también.¿ Qué viste? Yo entré a la habitación y al abrir la puerta en la pared, frente a tu cama había un jardín y había un hombre parado ahí que era un enorme sombra y le describe exactamente lo mismo. Por eso me quedé petrificada y mi reacción lógica de toda madre fue proteger a mi hija y lo primero que hice fue prender la luz.

56:47 Y al prender la luz, desapareció. La madre lo había visto también. Nunca lo había querido decir. Hasta que fueron ya personas mayores. Lo confesó. Ella también lo vio. La gran pregunta es¿ qué rayos era aquello? No tengo idea. Es la primera vez que escucho algo así. En los muchos años que he escuchado relatos de las personas del auditorio, nunca había escuchado un relato así. Impresionante,¿ no cree? Una falla en la realidad. Una realidad paralela que penetra en el espacio en el que estamos. Usted decida. Un último relato para que ya los deje que vayan a cenar.¿ Qué le parece? Este relato nos lo ha compartido José Alberto, y él nos platica una historia extraña. En Tuxtla Gutiérrez, en Chiapas, México, cuando era niño, él vivió una experiencia rara.

57:58 La noche del 23 de diciembre, para amanecer 24, él estaba inquieto. Había oído ruidos al eso de las 11 de la noche y Y había descubierto que sus hermanas estaban arreglando regalos abajo del arbolito. Se imaginó que eran sus regalos y todo aquello. Así es que se quedó con mucha zozobra de qué es lo que había ocurrido. Debe de haber tenido unos ocho años. Así que no se podía dormir. Tenía la puerta de su cuarto abierta y seguía pasando el tiempo. Junto a él duerme su fiel perrito. Es una perrita pequeña, no se imagine usted un pastor alemán feroz. No, es una perrita de estas chiquitas, peluditas.

58:43 De pronto la perrita se inquieta. Ha pasado un buen rato desde que él despertó por el ruido de las hermanas. Se incorpora cuando siente que la perrita patalea sobre de su cama, así es que la carga. Y en el momento en el que la carga... Ve cómo entra una enorme cantidad de luz por la puerta de su habitación. Todo se ilumina de una gran luz por todas partes. Le sorprende y se pregunta,¿ qué es esto? Se levanta de donde está y camina hacia el lugar donde está el arbolito que es el comedor y la sala. Lleva en brazos a la perrita. Cuando llega ahí, de pronto, frente a él, lo que observa que emite toda esa enorme cantidad de luz es una peculiar esfera que No es muy grande. Es una esfera que brilla enormemente y está suspendida justo en medio de la habitación. Emite una cantidad de luz bárbara, pero al mismo tiempo no es una luz que lastime los ojos. No es algo que lo ciegue y que lo deja sin capacidad de ver.

59:49 Todo lo contrario, es una luz muy grata. Él se queda viendo esto. Y de pronto, así como lo ha visto, la luz... Se va haciendo pequeña, pequeña, pequeña y desaparece. Él corre con su perrito a su cuarto y se tapa hasta arriba. A la mañana siguiente escucha cuando se levanta su familia y él corre también. Lo que encuentran ahí es una enorme cantidad de un polvillo blanco que cubre el piso, los muebles.¿ Qué fue aquello? Buena pregunta. No le pasó nada, no le afectó en nada, no le hizo ningún daño, no pasó nada más, salvo ese polvillo blanco, como cuando se muele vidrio que estaba por aquí y por allá. Tampoco podría yo decir qué fue lo que vio. No sé si tuvo un encuentro con un scout de una nave extraterrestre, con un explorador, o si era un alma que iba pasando por ahí y que dejó una marca sensible. Lo que sí es que ocurrió un hecho. que nuestro amigo José Alberto nunca olvidará.

1:00:57 Y bueno, después de este relato, es hora de despedirnos. Quiero agradecerle a todas las personas que me compartieron relatos para este programa y que me han quedado para otros programas. Como le decía, muchos de los relatos los he reservado para un siguiente programa que seguramente será muy pronto. Así que, les agradezco enormemente la aceptación y la respuesta a esta convocatoria. Y claro, no... Dejaríamos de desearles una feliz Navidad, que sea una fiesta bonita y, por supuesto, un gran año. Gracias, buenas noches y que descansen en paz. Música Música Música