La Bruja Del Arroyo Hizo Pacto Con El Diablo Y El Pueblo Pagó El Precio - Historias De Terror - REDE
¡ Rápido ! Suscríbete y activa la campanita.
Se parte de la comunidad REDE.
ENVIAME TUS HISTORIAS A: relatosdesclasificados@gmail.com
SÍGUEME EN FANPAGE: https://bit.ly/33H3Og3
SÍGUEME EN INSTAGRAM: https://bit.ly/3dgiBmd
0:05 Esta historia me sucedió hace mucho en casa de mi abuelo. Me acuerdo que, cuando lo visitaba, me recibÃa con mucho gusto. No me sabÃa muy bien la historia, solo que mi mamá se habÃa criado con una tÃa. Por eso a mi abuelo tenÃa un poco más de un año de conocerlo. Ella nunca me hablaba de ese tema. Por alguna extraña razón, siempre que Ãbamos a su casa, tenÃa un perro diferente. Lo mismo sucedÃa con los gatos. Eso me resultaba raro. Más porque, al preguntarle por el perro anterior, su respuesta era la misma. Ya se murió. Pero nunca mostraba tristeza. Hasta parecÃa que no le importaba. La casa de mi abuelo era humilde. Estaba bastante cerca de una corriente de agua.
0:51 De un arroyo, para ser más claros. De hecho, por las noches, cuando reinaba el silencio, se podÃa oÃr cuando corrÃa el agua. Porque, en ocasiones, llevaba buena corriente. Yo me imaginaba que eso lo volvÃa peligroso, porque me tenÃan prohibido acercarme a ese lugar, sobre todo cuando empezaba a oscurecer. La zona donde estaba la casa era muy solitaria. HabÃa dos antiguas casas de madera muy cerca de ahÃ, pero se encontraban abandonadas. Lo bueno para él, abuelo, según lo manifestaba, era que habÃa mucho silencio. Lo malo para mÃ, que no habÃa con quién jugar». No iba yo sola a visitarlo, obviamente, porque si acaso tendrÃa ocho años. Acompañaba a mi mamá, quien era su hija. Lo visitábamos regularmente porque, aunque tenÃamos poco de frecuentarlo, se llevaban muy bien. Como nosotras vivÃamos en otro pueblo que se encontraba algo retirado de ahÃ, siempre nos quedábamos de un dÃa para otro, pero no más.
1:54 Era por eso que me llamaba mucho la atención lo de los perros y los gatos, porque me encariñaba con ellos, solo que después de uno o dos meses, al regresar de nuevo a visitarlo, ya no estaban. Pero eso sÃ, habÃa otros. Después de tres o cuatro veces que sucedió, empecé a hacer preguntas y a ponerles atención a las pláticas que ellos tenÃan cuando pensaban que yo andaba jugando. Fue asà como me comencé a enterar de muchas cosas. Me sorprendió saber que las casas abandonadas habÃan sido de dos hermanos de mi abuelo, hombre y mujer. Pero algunos años atrás las habÃan abandonado, según entendÃ, por miedo al arroyo. Además, por otras cosas que les escuché platicar, comencé a creer que algo extraño y peligroso pasaba en esa parte de aquel riachuelo que era de verdad bonito. Mi curiosidad de niña me hizo querer saber más, al grado de planear ir a esa corriente de agua una noche ya cuando todos durmieran para que no se dieran cuenta. Si habÃa algo ahÃ, lo tendrÃa que ver. A esa edad, a mà no me daban miedo esas cosas. Un dÃa que nos encontrábamos ahà de visita, le pregunté a mi abuelo por qué se morÃan los perros y dónde los tenÃa enterrados, porque ya eran muchos. Mi mamá se puso muy nerviosa, volteó a verme y me pidió muy seria que no anduviera preguntando nada. Mi abuelo le hizo una seña a
3:24 mi mamá, luego me dijo que no los enterraba, se los daba al arroyo. No entendà eso, Pero mi mamá no me quitaba la vista de encima, mejor ya no pregunté. Por comentarios asÃ, es que todo se volvÃa intrigante. Después supe que algo macabro habÃa sucedido una noche en ese torrente de agua. De todo esto me fui enterando esporádicamente, escuchando una plática un dÃa luego otra, y asà poco a poco iba formando las conclusiones como podÃa. A mis escasos ocho, casi nueve años, Una mañana llegamos como a eso de las 10 a casa del abuelo. Me acuerdo muy bien que esa fue la primera vez que me subà al tren. Después de almorzar y de contar esa nueva experiencia, me pidieron que me saliera a jugar. Supe que de algo importante iban a platicar y no querÃan que me enterara.
4:19 Entonces me salÃ, le di la vuelta a la casa. Luego me acomodé debajo de la ventana, justo a unos centÃmetros de ellos. Como ya estaban platicando, no entendÃa en un principio de lo que hablaban. Cuando por fin agarré el hilo, entendà lo que mi abuelo le contaba a mi mamá, quien escuchaba la plática muy sorprendida. Era evidente que no estaba enterada de nada de eso. Le decÃa que un niño pequeño se habÃa ahogado en el arroyo. Al parecer era el hijo del hermano de mi abuelo. Todo habÃa sucedido de manera por demás extraña. Ese niño era muy alegre. Pero dÃas anteriores a su muerte escuchaba voces, no dentro de su cabeza. Eran voces que salÃan de la oscuridad, que llegaban de lejos. Ya les habÃa dicho principalmente a sus papás que una mujer le hablaba y le pedÃa que fuera a la corriente de agua cuando nadie lo mirara. Primero no le creyeron, alegando que se trataba de un sueño. Pero después lo llegaron a detener cuando iba a medio camino. Descalzo entre la oscuridad, caminando como sonámbulo rumbo al arroyo. Lo regresaron a la casa, tal vez caminaba arrastrando los pies porque los tenÃa llenos de sangre. Además, cuando le cuestionaron qué era lo que estaba haciendo, no sabÃa qué contestar porque no recordaba nada.
5:44 Su papá cerraba bien las puertas de la casa e incluso clausuró la ventana de su cuarto. Sin embargo, ocurrió varias veces más. En una de esas ocasiones lo sacaron del agua, para que eso ya no sucediera y para evitar una tragedia. Lo amarraban de la cama por las noches. Ese niño del cual quiero evitar decir su nombre, gritaba e intentaba desamarrarse, hasta que en una ocasión lo logró. Salió en silencio sin que lo vieran sus familiares y caminó entre la oscuridad de la noche. Al pasar por la casa, mi abuelo lo alcanzó a ver por la ventana. Salió corriendo detrás de él para detenerlo, pero ya no lo encontró por ninguna parte. Desesperado, mi abuelo le gritó a su hermano hasta que salió. Segundos después, también apareció su hermana y entre todos buscaron al niño. Recorrieron bastante tramo del arroyo gritando su nombre. Entre la oscuridad e incluso entre el agua. Lo hicieron hasta que amaneció, pero fue inútil. El niño jamás apareció. Después se supieron de cosas todavÃa más extrañas. Las cuerdas con las que estaba amarrado el niño las habÃan cortado con algo filoso que nunca se encontró. Pero además, cuando ellos se levantaron al escuchar los gritos de mi abuelo, se dieron cuenta que toda la casa se encontraba cerrada por dentro. No era posible que se hubiera salido el niño y después cerrara por dentro. Eso no podÃa ser. Pensaban que alguien lo
7:15 habÃa sacado traspasando la pared. Era una idea descabellada, pero no encontraban otra respuesta. Lo siniestro de todo esto era que eso lo podÃan hacer solamente dos cosas, el diablo o una bruja. Cuando dijo eso me asusté y ya no quise escuchar más de aquella plática. Me regresé a donde siempre jugaba. Desde ahà podÃa escuchar el correr del agua que se encontraba como a unos 10 metros de distancia, pero un poco hacia abajo. A partir de ese momento, me comenzó a dar miedo aquel arroyo. Esa noche fue muy inquietante para mà porque no pude dormir. Entonces, todo el tiempo estuve escuchando cómo se movÃan las ramas de los árboles con el viento y cómo corrÃa el agua.
8:00 Pero no solo eso, también escuchaba pasos. Escuchaba claramente cuando pisaban hojas secas o arrastraban la tierra. Tal vez era su gestión, pero yo me imaginaba que era aquel niño que se habÃan llevado el arroyo. Tal vez desde esa noche andaba penando. Intenté dormirme para no escuchar esos sonidos. Me tapé los oÃdos, pero aquellas pisadas resonaban dentro de mÃ. Nada más de estarlos escuchando se me aceleró el corazón. Nunca tuve la intención de asomarme, la verdad tenÃa miedo. No supe cuánto tiempo estuve asÃ. Me imaginaba que alguien iba a salir de entre las sombras. Ya fuera ese niño ahogado o la bruja. Por suerte esa noche nada sucedió.
8:46 Ya por la mañana después que almorzamos escuché otra plática muy interesante. Ahora se referÃa a la hija de su hermana. Ella tendrÃa mi edad cuando también comenzó a escuchar voces. Lo peligroso de eso fue que no le dijo a su mamá lo que le estaba pasando. Cuando supieron que una mujer le hablaba como lo habÃa hecho con el niño para pedirle que fuera al arroyo, se asustaron mucho y no sabÃan qué hacer. También ella llegó a salirse varias veces. Mi abuelo habló con su hermana. HabÃa que cuidar a la niña a como diera lugar, de cualquier forma. La mejor decisión que encontraron fue marcharse de ahà cuanto antes para evitar otra tragedia. Lo harÃan, pero todo eso no serÃa de un dÃa para otro. Entonces, las siguientes noches se volvieron espantosas, porque también la niña hacÃa todos los intentos por salirse. No la amarraron, solo la tenÃan encerrada en su cuarto, pero hacÃa de todo para escapar e incluso golpearse contra las paredes. Al siguiente dÃa, cuando revisaban el cuarto, solÃan encontrar huellas de una persona descalza que parecÃa andaba caminando por las paredes, Y la niña, aunque se encontraba golpeada, no se acordaba qué le habÃa sucedido.
10:04 Como es de suponerse, eso ya tenÃa asustada a toda la familia. Los papás ya desesperados se turnaban para cuidarla, hasta que un dÃa mi abuelo llevó a un anciano quien le hizo unas oraciones y colocó una protección asegurándoles que con eso se calmarÃa esa entidad. Le recomendó lo mismo, TenÃan que irse de esa casa porque la bruja no los dejarÃa en paz. Decididos a hacerlo, comenzaron a preparar sus cosas. Una noche antes de que se fueran a otro pueblo, los ruidos que salÃan del cuarto eran de verdad espantosos. Por primera vez abrieron la puerta. El papá de la niña aseguraba que una sombra se encontraba sosteniendo a su hija en el aire. Era la figura de una mujer quien, al sentir su presencia, la soltó para luego desaparecer, dejando a la niña tirada en el suelo, como no lograba lo que querÃa. Al parecer, esto molestó a la bruja, quien sintió que, por culpa de mi abuelo, habÃa perdido su presa. Entonces, por medio de voces, lo amenazó con cobrarle con su hija, o sea, mi mamá, quien en ese entonces también era una menor de edad como de cuatro años. Escuchar una cosa asà fue demasiado fuerte para mi abuelo. Con voz quebrada, dijo que, en una manera desesperada, le regaló su hija a su hermana, quien ya se iba a otro pueblo. Esa era la razón por qué no se habÃa criado con él. Lo
11:35 dijo mirando a los ojos a mi mamá. Ella le preguntó por qué, en lugar de regalarla, simplemente no se fue como lo hicieron sus hermanos. La respuesta de mi abuelo fue simple. Ahà estaba enterrada su esposa y no la quiso dejar sola. Además, su hermana era quien cuidaba a todos los niños de las tres familias. Pero lo más importante era alejarla de ahà para que estuviera a salvo. Como se hacÃa tarde para irnos, ahà dejaron la plática. Antes de irme, le puse atención al perro que se encontraba amarrado en el patio para saber si era él mismo la próxima vez que regresáramos de visita. Eso sucedió dos semanas después. Antes de saludar a mi abuelo, busqué qué perros habÃa en la casa y cómo siempre eran otros.
12:23 Solamente los miré, sabÃa que me tenÃan prohibido cuestionar cualquier cosa, pero era evidente que las cosas extrañas seguÃan sucediendo. Ese dÃa escuché esta plática. Como ya no habÃa niños, una noche se le desaparecieron dos perros pequeños que tenÃa, además de un gato. antes de ponerse a buscarlos. La bruja por medio de voces le comenzó a pedir a mi abuelo perros en sacrificio. Solo asà podrÃa calmar la furia que tenÃa contra él, su sed y su hambre. Si no lo hacÃa, buscarÃa a su descendencia. Entonces, desde ese dÃa, cada vez que se lo pedÃa a la bruja, mi abuelo se levantaba por la noche. RecorrÃa algunos lugares recolectando perros o gatos para aventar al arroyo. Mi mamá se asustó tanto al escuchar eso que le dijo que esa era la última vez que lo visitábamos, porque no me iba a poner en riesgo. Si él querÃa, nos podÃa visitar a nuestra casa. Hubiera sido lo mejor que nos fuéramos en ese momento, solo que tenÃamos que pasar esa noche ahÃ, porque a esas horas de la tarde ya no habÃa salidas para el pueblo. Yo me retiré de ahÃ.
13:35 Ellos todavÃa se quedaron discutiendo un poco porque no le habÃa dicho desde la primera vez que lo rondaba una bruja. Mi abuelo se quedó callado. Caminé en silencio. Ya no tenÃa caso escuchar más. No puedo negarlo. Yo querÃa seguir visitando a mi abuelo, pero sentÃa miedo de estar en ese lugar. Teniendo un raro presentimiento, fue llegando la noche. Pronto todo quedó a oscuras. Yo sabÃa que algo iba a suceder. Esa noche me acosté muy inquieta. No tenÃa noción de la hora, pero me imaginaba que serÃan como las nueve. No sé por qué, pero estaba segura que volverÃa a escuchar aquellos pasos afuera. Los que habÃa escuchado la última vez que habÃa dormido ahÃ. Y en efecto, cerca de una hora después, cuando menos los esperaba, aparecieron.
14:25 Escuché que caminaban, pero no afuera. Lo hacÃan adentro del pequeño cuarto donde dormÃa. No habÃa una luz para encender, por eso trataba de ver entre la oscuridad quién estaba ahÃ. Con cautela me bajé de la cama. Yo era una niña que estaba por cumplir nueve años. Por primera vez me sentà terriblemente sola y desprotegida. Del miedo que tenÃa querÃa gritarle a mi mamá o a mi abuelo, pero sentÃa que cualquier palabra se ahogaba en mi garganta. Aquellos pasos se escuchaban fuertes y bastante pesados. No traÃa ningún tipo de calzado quien fuera que caminaba. Lo hacÃa descalzo. Pero, además, no solo andaba por el piso. Al parecer caminaba por las paredes. Pero yo nada podÃa ver. Muy a lo lejos comencé a escuchar algunos murmullos que pronto se convirtieron en voces y risas de niños. ParecÃan jugar divertidos por todas partes. Cuando estuvieron cerca de mÃ, todo quedó en silencio.
15:25 Asà estuve por unos cuantos minutos. En ese momento no lo pensé, pero hoy me pregunto por qué no me salà de ahÃ. Lo más terrorÃfico fue cuando se escuchó la voz de una mujer muy cerca de mÃ, casi en mi oÃdo. No recuerdo exactamente las palabras, pero me pedÃa que saliera y caminara hasta el arroyo. Me aseguraba que ahà estaba mi mamá esperándome. Por todo lo que sabÃa que les habÃa pasado a aquellos niños, presentÃa que algo malo me iba a pasar si le obedecÃa. Por eso me aguanté lo más que pude sin moverme. Cuando sentà un impulso por levantarme, me aferré a la cama. Yo sabÃa que quien me estaba hablando era la bruja.
16:08 En mi desesperación me acuerdo que tomé una manta y yo sola me amarré un pie, y lo até con fuerza al respaldo de la cama que era de fierro. Como no me sentà segura del todo, agarré una manta más y la utilicé en el otro pie. Después, utilizando mis manos, me aferré al respaldo, porque yo sentÃa que algo se me aproximaba. TenÃa una sensación tan fea que comencé a llorar de desesperación. De pronto, sentà que me jalaron con fuerza. Si no hubiese estado amarrada con suma facilidad, me hubieran llevado arrastrando. Asustada, volteaba para todas partes, pero no lograba ver quién me estaba agrediendo. Me volvieron a jalar, pero esta vez con más fuerza. De nuevo volteé asustada para todas partes y no habÃa nadie. Sentà que me agarraron de la cintura y me jalaron tan fuerte que movieron la cama. Fue tan feo que lancé un grito como nunca lo habÃa hecho. De pronto se materializó mi atacante.
17:10 Era más alta que mi mamá o mi abuelo. tenÃa el pelo bastante largo y desmarañado además se veÃa tan flaca que parecÃa solo una muñeca pero eso sà tenÃa mucha fuerza de nueva cuenta sentà un jalón fuerte que me hizo estremecer volteé para todas partes y con sorpresa supe que me encontraba a la orilla del arroyo no entendÃa cómo habÃa pasado eso me sentà perdida porque además era la primera vez que estaba en ese lugar Volteé a ver el cielo porque no podÃa creer que me encontrara a campo abierto. Luego bajé la mirada. Me le quedé mirando al arroyo porque habÃa algo que comenzaba a surgir de abajo del agua. Cuando confirmé que era aquella mujer, tuve toda la intención de correr. Busqué con la mirada la casa del abuelo para saber hacia dónde ir, pero cuando quise hacerlo, solo me movÃa en cámara lenta. Avancé unos tres metros y volé hacia la corriente de agua.
18:11 La bruja ya habÃa salido totalmente y me miraba. SabÃa que me iba a alcanzar. Escuché que mi mamá y mi abuelo gritaban mi nombre. Me acuerdo vagamente que volteé a verla de nuevo. Le brillaron los ojos a la mujer antes de desaparecer. Fue cuestión de un minuto que nos encontramos. Me preguntaron muchas veces qué hacÃa ahÃ, pero no podÃa responder, porque sentÃa las quijadas trabadas. Ya cuando estuve adentro de la casa, aunque no recordaba todo, comencé a llorar. Mi abuelo nos dijo que tenÃa que hacer algo y salió de la casa. Por los sonidos que escuchamos, supimos que fue aventar los perros al arroyo. Esa noche no dormimos, porque la bruja parecÃa no estar conforme. Se escucharon sonidos por todas partes. Nos la pasamos en la cocina, muy al pendiente por si me volviera a suceder eso de escuchar las voces. Después de mucho, por fin amaneció.
19:09 Cuando se llegó la hora de retirarnos, mi abuelo preguntó si se podÃa ir con nosotras porque ya no podÃa más con esa situación. A lo que mi mamá le respondió de inmediato que sÃ. Solo recogió lo más indispensable y salimos deprisa para que no se nos pasara el transporte. Al paso de unas horas ya estábamos en nuestra casa. Ahora sà platicaron abiertamente aunque estuviera yo. Más tranquilo el abuelo nos contó que no sabÃa por qué se habÃa aparecido la bruja y por qué atacó especialmente a los niños. Ya tenÃa tiempo escuchándola que entraba y salÃa del agua, antes de que merodeara por la casa. Además nos dijo que cuando le exigió a los perros primero le daba un animal cada varios meses, pero luego fue recortando el tiempo.
19:57 Por más de una semana mi abuelo me estuvo preparando un té. con unas hierbas que compró en un mercado, porque aunque yo nunca tuve pesadillas ni escuchaba voces, me levantaba dormida siempre intentando salir. Asà estuve muchos dÃas, hasta que un dÃa aquello por fin desapareció, entonces todo fue tranquilidad. A esa casa nunca volvimos, ni siquiera para ir a visitar la tumba de mi abuela que por cierto nunca miré. Con el tiempo murió mi abuelo, Fue muy extraño, pero al final de sus dÃas les tenÃa mucho miedo a los perros. Temblaba cuando los escuchaba aullar por las noches.
20:38 Hace unos cuantos años también murió mi mamá. Ella sà lo hizo de manera tranquila. La verdad, esta historia no me gusta recordarla ni estarla contando porque cuando lo hago me hace estremecer. Jamás me he acercado a un rÃo, mucho menos a un arroyo. Me da miedo volver a oÃr aquellas voces o ver a la bruja.
Apple Podcasts
Spotify
Castro
RSS Feed