La Bruja De La Colonia Convirtió Su Último Turno En Una Pesadilla - Historias De Terror - REDE
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0:05 En aquel entonces era un oficial de policÃa recién transferido a una zona no muy agradable, por decirlo de alguna manera. TenÃa que patrullar el lugar y sobre todo atender las llamadas sobre violencia doméstica, que ocurrÃan bastante seguido. Sin mencionar que tenÃa que estar alerta, pues habÃa algunas pandillas que deseaban hacer daño a los policÃas que patrullaban la zona. Siempre estaba con un compañero que al parecer ya habÃa estado mucho tiempo patrullando esa zona. Era una persona muy agradable, que siempre intentaba hablarme sobre historias paranormales y todo lo relacionado con ellas, a diferencia de mÃ, que era un escéptico de lo peor. Jamás habÃa visto un fantasma ni nada parecido, por lo tanto decÃa que nada de eso existÃa.
0:55 que solo eran cuentos de niños o de gente que no tenÃa nada mejor que hacer y se ponÃa a inventar cosas, a lo que él me respondÃa que aquello no era cierto. De hecho, en la zona donde nos encontrábamos se decÃa que habitaba una bruja, a la que muchos criminales acudÃan a pedirle ayuda para no ser atrapados o para otros favores similares. Recuerdo que solÃa bromear, diciendo que en ese caso no tenÃamos nada que hacer ahÃ, pues todo estaba siendo protegido por aquella mujer. A él no solÃa darle mucha risa, decÃa que no nos acercábamos demasiado a esa zona, porque sabÃamos bien que las personas de por ahà estaban bastante protegidas por aquella mujer. y que si acaso llegaban a verla, muchos decÃan que la mujer podÃa lanzar una horrible maldición, o más bien dicho, podÃa hacer que toda tu vida cambiara de un dÃa a otro si la hacÃas enojar. No podÃa creer que un hombre adulto creyera todas esas historias que seguramente se le contaban a los niños para que no se acercaran a ciertos lugares. pero intenté respetar siempre lo que decÃa y solÃa guardar silencio la mayor parte del tiempo. Una de las cosas que sin duda sà me llamaba la atención era cuando él me platicaba de su anterior compañero, quien habÃa visto a esa mujer un dÃa en que habÃa decidido seguir a un criminal hasta esa zona. A
2:25 pesar de las advertencias que le habÃa hecho, me cuenta que cuando éste volvió ya no era el mismo. Me dijo que escuchó algunos disparos, luego el grito de su compañero, y cuando pudo encontrarlo, éste se encontraba en posición fetal, sujetándose la cara con tal fuerza que ya se habÃa hecho daño con sus propias uñas. También me dice que su mirada ya no era la misma, parecÃa aterrada, como si hubiera visto al mismo demonio en persona. de hecho esa fue la razón por la que esa persona abandonó el servicio y no querÃa saber nada de la policÃa yo no creÃa nada de lo que él me contaba pensaba que simplemente su compañero habÃa renunciado pues eso era lo que me habÃan dicho a mà además creÃa que yo era bastante nuevo en la zona y creà que él querÃa asustarme tal vez hacerme una de esas clásicas novatadas que solÃan hacer no pensaba dejarme arrastrar en su juego por lo que me mostré escéptico y bastante sereno respecto a aquellas historias. Fue asà como poco a poco me fui acostumbrando más a esa zona. Aquel hombre me caÃa bien, lejos de las historias que a veces solÃa contarme y hacerme pasar como ciertas. La vida permanecÃa exactamente igual y todo comenzó a tornarse en una rutina, o al menos asà fue, hasta aquel 2 de noviembre en donde todo cambió. Aquel dÃa mi compañero no habÃa podido asistir
3:57 debido a que se habÃa enfermado y como no tenÃamos personal decidieron que estarÃa bien hacer la guardia solo. Después de todo ya conocÃa muy bien el lugar y no creÃan que tuviera ningún problema. Esto incluso yo lo creÃa también. Después de todo estaba tan acostumbrado y sabÃa que mientras supiera en qué meterme y qué evitar no tendrÃa ningún tipo de problemas. Ese dÃa realicé el patrullaje por mi cuenta. Eran alrededor de las 11 de la noche cuando recibà una llamada sobre un disturbio que parecÃa estar muy cerca. Inmediatamente me puse manos a la obra. Me dijeron que compañeros llegarÃan pronto para ayudarme, pues parecÃa ser más que un simple robo a una tienda. Cuando llegué al sitio donde se suponÃa que estaba ocurriendo el disturbio, me di cuenta de que ahà no habÃa nadie. Era de hecho una calle donde nadie parecÃa haber pasado en mucho tiempo. Estuve algo confundido y llamé a la estación para asesorarme de que estaba en el lugar correcto. Me confirmaron que sà era.
5:06 Algo llamó mi atención y me hizo dejar de hablar. A unos cuantos metros de la patrulla parecÃa venir caminando una mujer. Me llamó tanto la atención que ni siquiera terminé de hablar con la estación. Solo me quedé observándola. y es que parecÃa andar raro. Era casi como si sus pies no tocaran el suelo, pues no podÃa ver el movimiento de los mismos al avanzar. Estuve viéndola por mucho tiempo, hasta que cuando estuvo cerca me di cuenta de lo que ya estaba sospechando, y es que, en realidad, parecÃa estar levitando o, al menos, no parecÃa tener pies. No puedo decirlo con certeza, llevaba un largo vestido que los cubrÃa. Encendà más las luces para poder verla mejor.
5:52 Estaba cubierta con un rebozo y solo podÃa ver, más que nada, sus ojos. Estaba directamente a la patrulla. La luz no parecÃa cegarla y yo no podÃa dejar de mirarla. No sabÃa cómo actuar al respecto. El miedo me paralizó por un instante, hasta que esta mujer comenzó a moverse en dirección a la patrulla. Fue muy rápida, pero afortunadamente reaccioné a tiempo para dar marcha atrás. A pesar de lo rápido que se movió el auto, esta mujer parecÃa ser aún más rápida, pues en un momento se lanzó contra la patrulla y parecÃa estar en el techo. Yo seguÃa retrocediendo mientras escuchaba cómo golpeaba el auto. Rasguñaba y emitÃa un sonido muy extraño, como un grito. No sabrÃa cómo describirlo. Arañaba el auto y lo golpeaba casi como si quisiera abrirlo a la fuerza para sacarme de ahÃ.
6:50 PodÃa ver también cómo rasguñaba los vidrios, lo que me hacÃa saber que sus uñas eran extremadamente grandes y filosas. Al intentar salir de aquel miedo intenso y con aquella mujer golpeando el auto, cuando terminé por chocar la patrulla, el impacto me hizo desmayarme. aunque aún podÃa escuchar cómo aquella mujer continuaba golpeando y arañando el auto con mucha furia. No sé cuánto tiempo estuve desmayado. Solo sé que fui despertado por uno de mis compañeros, quienes me cuestionaban sobre lo sucedido. Desperté exaltado, intentando explicarles lo que habÃa visto, cómo esa mujer me habÃa atacado e intentado entrar al auto.
7:33 Todos mis compañeros me miraron con escepticismo. Y en realidad, yo hubiera hecho lo mismo si alguien me lo hubiera contado. Jamás habrÃa creÃdo algo asÃ. Se veÃa que habÃa sido real. Y como prueba, estaban claramente los golpes y las marcas en la patrulla. Todo estaba ahÃ, pero la mujer ya no estaba por ningún lado. Esto también parecÃa imposible. Mis compañeros estaban muy cerca cuando escucharon el impacto del auto estrellándose. y la mujer debió haber tenido muy poco tiempo para escapar antes de que ellos llegaran. A pesar de que yo no cambié mi versión en ningún momento, algunos pensaron que tal vez habÃa sido un ataque de estrés, o que incluso estaba bajo algún tipo efecto alcohólico, y para ocultarlo preferÃa contar otra historia sobre una extraña mujer haciendo todo eso. De todas formas, me dijeron que debido al golpe que habÃa sufrido, probablemente habÃa imaginado todo. Me llevaron al hospital y me dieron algunos dÃas de incapacidad, creyendo que, con el tiempo, lograrÃa aclarar mis pensamientos y poder contar lo que realmente habÃa sucedido. A pesar de todo esto, no cambiaba mi versión. Aunque ya estaba en mi casa, podÃa soñar con aquella mujer que flotaba y atacaba a mi patrulla. Esto ocasionó que no pudiera dormir bien. Siempre que lo intentaba, escuchaba aquellos sonidos que mi mente asociaba con el sonido de sus uñas arañando el metal. Comencé
9:07 a caminar por mi casa para intentar cansarme y poder dormir, y funcionó los primeros dÃas, pero eventualmente dejó de ser efectivo. Una noche, mientras caminaba por mi casa, algo me hizo salir afuera. En el jardÃn parecÃa haber una mujer. Y no cualquier mujer, sino que parecÃa ser la misma que habÃa atacado mi vehÃculo unos dÃas antes. No hacÃa nada, solo estaba ahà de pie dentro de mi propiedad. Me acerqué más para verla con detenimiento, pero cuando lo hice simplemente se desvaneció. Sentà que estaba perdiendo la cordura, aunque no podÃa ser posible. TenÃa que encontrar una explicación, y la única que se me ocurrió fue que debÃa estar perdiendo la cordura. Pensé que el golpe habÃa afectado mi cerebro de una manera que ni siquiera imaginaba y que debÃa hacer algo al respecto. Fui a hacerme algunas pruebas para ver si mi cerebro estaba bien, pero todas salieron perfectas, lo que me hizo pensar aún más en lo que estaba sucediendo. Con el paso de los dÃas, aquella visión de la mujer se hacÃa más frecuente. Siempre estaba afuera, en mi patio, mirándome. Por si esto fuera poco, comencé a ver cómo mi dinero simplemente no rendÃa. No importaba cuánto intentara ahorrar o administrar, simplemente se desvanecÃa. Además, mi casa comenzó a tener un olor desagradable, como si un animal muerto estuviera presente, atravesando las paredes o debajo de mÃ.
10:41 No lo sabÃa con certeza, pero lo único que estaba claro era que no importaba cuánto limpiara o intentara poner aromatizantes. Ese olor siempre se hacÃa presente y opacaba cualquier otro. Lo peor fueron los moretones. Comencé a notar como por todo mi cuerpo, pero sobre todo en la espalda, comenzaron a salir muchos moretones que se veÃan muy mal y dolorosos. Los doctores decÃan que probablemente era una deficiencia de hierro. Me mandaban vitaminas y otros tipos de estudios, pero nunca arrojaban nada. Siempre me habÃa gustado tener muchas plantas en mi casa, pero desde aquella vez todo lo que intentaba cultivar morÃa al instante. Mi jardÃn, que antes siempre estaba lleno de vida, ahora solo era un montón de plantas marchitas y hierba seca que no importaba cuánto intentara regar o abonar, se mantenÃa igual. Algo que no habÃa mencionado era que esa mujer siempre parecÃa estar un poco más cerca, era como si se acercara un poco más con cada dÃa que pasaba. y comencé a tener mucho miedo. Fue entonces cuando hablé con mi compañero. SabÃa que, si alguien podÃa creer todo lo que estaba pasando, era él. Tal vez, con un poco de suerte, también me darÃa algún consejo sobre qué hacer al respecto. Lo invité a mi casa y le conté todo lo que estaba sucediendo, al mismo tiempo que le mostraba los moretones en mi cuerpo y le explicaba cómo todos los doctores parecÃan no tener ni
12:14 idea de lo que estaba pasando. Ãl me escuchó muy atentamente y me advirtió que esto podrÃa ser muy peligroso. Me dijo que si realmente esa mujer era la bruja de la que me habÃa hablado, entonces podrÃa ser alguna especie de manifestación de ella. A pesar de que le gustaba mucho ese tema, no tenÃa muchos consejos para mÃ, pero sà me dio uno que al menos me tranquilizó un poco. Me dijo antes de que esta apareciera, debÃa rodearla con sal gruesa, Esta alejaba a los malos espÃritus. Me sugirió que si esa mujer insistÃa en entrar, la sal podrÃa ayudar a que se detuviera. En ese momento estaba tan desesperado que compré sal gruesa y rodé mi casa con ella. Para mi sorpresa, aquella noche no vi a la mujer afuera de la casa. Me alegró mucho, incluso pensé que esa podrÃa haber sido la solución desde el principio. y me sentÃa esperanzado de que tal vez mi vida volverÃa a la normalidad. Esa misma noche fui despertado por un horrible dolor en la espalda. HabÃa sido despertado antes por la sensación de que alguien me ahogaba o me estaba observando, pero nunca por un dolor tan fuerte como el que experimentaba esa noche. SentÃa un dolor intenso como si me estuvieran clavando múltiples punzadas. Prendà la luz de inmediato, fui al espejo a verme y quedé horrorizado al ver las marcas de dientes perfectamente marcadas en
13:45 mi espalda. SentÃa que casi me arrancaban un pedazo de piel, lo cual me aterraba. Era doloroso y parecÃa que comenzaba a infectarse, a pesar de que habÃa pasado solo un par de minutos. Fui al doctor de inmediato, quienes parecieron bastante consternados por lo que me habÃa sucedido. SabÃa que no me creerÃan. Les dije que fue durante una pelea, lo cual parece que tampoco me creyeron, pero al menos no hicieron más preguntas al respecto. Los doctores me atendieron rápidamente y me dijeron que debÃa haber acudido de inmediato, pues la herida ya comenzaba a infectarse. Ni siquiera les dije que la mordida habÃa ocurrido solo unas horas antes.
14:29 SabÃa que no valÃa la pena intentar hacer que me creyeran. salà del consultorio y fui directo a mi casa no pude dormir el resto de la noche aunque intentaba dormir cada vez que algo tocaba mi espalda la sensación de la horrible mordida recorrÃa todo mi cuerpo a medida que pasaban los dÃas me di cuenta de que no importaba lo bien que los doctores limpiaran la herida o cuanto intentara hacer la herida no mejoraba parecÃa que cada vez acumulaba más pus y comenzaba a oler muy mal Le comenté esto a mi compañero, quien al verme en un estado tan deplorable, esto estaba afectando tanto mi apariencia como mi salud. Me sugirió que lo mejor serÃa ir a ver a un brujo, pues tal vez él podrÃa decirme qué estaba pasando. Cuando lo hice, el brujo no parecÃa interesado en ayudarme. Me dijo que no veÃa nada malo conmigo y que tal vez deberÃa regresar al médico, pues al menos espiritualmente no habÃa nada malo en mÃ. Fui a ver al menos tres brujos más y todos me dijeron lo mismo, que no habÃa nada espiritual que estuviera mal, que debÃa ser un problema médico. Las cosas escalaron hasta que mi amigo consiguió un contacto de una persona que aseguraba podrÃa ayudarme. Fue un viaje largo, no vivÃa cerca de donde yo residÃa, pero con tal de recuperar un poco de paz en mi vida, hice el viaje con mi compañero. Cuando llegamos, el hombre me miró y me
16:00 dijo que me quedaba muy poco tiempo de vida en la tierra y que habÃa hecho enojar a alguien muy poderoso. Yo no tenÃa ni idea de a quién se referÃa. No me habÃa metido con nadie, solo estaba haciendo mi trabajo. Pero él me dijo que no le importaba, que me habÃa metido en un territorio que no debÃa y que habÃa tomado mi presencia como un desafÃo a su autoridad, por lo que no se detendrÃa hasta verme muerto. También me dijo que la presencia que me perseguÃa estaba ligada a mi casa y que si no la eliminaba y no podrÃa liberarme. Me dijo que no debÃa preocuparme, que él me darÃa protección mientras intentaba liberarme de lo que me acechaba. Esto no ocurrió de inmediato, pero él me dio amuletos para que mi vida fuera un poco más normal y pudiera comenzar a dormir y vivir más tranquilo.
16:54 Esa cosa continuaba acechándome. Tuve que ir de vez en cuando con este hombre para que me diera nuevos amuletos, pues me explicó que estos perdÃan su efecto con el tiempo debido a la entidad tan poderosa que me perseguÃa. Este hombre intentó por mucho tiempo ayudarme, y siempre le estaré agradecido, pero nunca logró liberarme completamente. Aunque las apariciones son menores y ahora tengo que ir menos a recargar los amuletos, aún tengo que hacerlo hasta el dÃa de hoy. Me advirtió que nunca tuviera descendencia. Aquellos que no están protegidos por esa entidad seguirán sufriendo lo mismo que yo.
17:34 Aún no estoy seguro de qué vi ese dÃa. Si acaso fue una bruja quien me lanzó esta maldición. Solo espero que algún dÃa tenga piedad de mà y me deje vivir en paz. Pues lo único que quiero es vivir el resto de mi vida en tranquilidad.
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