Feb. 4, 2021

¿Cuáles son los astronautas de la antigüedad?

¿Cuáles son los astronautas de la antigüedad?

En este episodio de Los astronautas de la antigüedad, los periodistas Juan Jesús Vallejo y Alejandro Bernal, junto al antropólogo e historiador colombiano Esteban Cruz, exploran una de las teorías más fascinantes y polémicas del periodismo de misterio: la posibilidad de que seres procedentes de otros mundos hayan visitado la Tierra, influido en el desarrollo de las primeras civilizaciones y dejado su huella en mitos, religiones y tradiciones de distintos pueblos. El programa comienza en la antigua Nínive, en la actual Irak, una ciudad vinculada al rey Asurbanipal y a la recopilación de millones de textos escritos en tablillas de arcilla. Entre esos documentos aparece el Enuma Elish, o Libro de la Creación, que habla de los Anunnaki, los hijos del dios Anu que habrían descendido del cielo, creado al ser humano y utilizado a los primeros hombres como esclavos. La figura de Adamo, elaborado a partir de arcilla y relacionado con la ciudad de Eridu, se compara con Adán en la Biblia y con relatos de creación presentes en el Corán y en los mitos yorubas.

Uno de los grandes ejes del episodio es la repetición de antiguos relatos en culturas separadas por enormes distancias geográficas. La historia del diluvio universal, protagonizada en la tradición sumeria por Ziusudra y posteriormente relacionada con Noé, aparece en más de quinientas culturas del mundo. También se analizan los relatos bíblicos sobre los hijos de Dios que descendieron para unirse con las hijas de los hombres, de cuya unión habrían nacido gigantes y héroes de la antigüedad. Estos relatos se conectan con los Igigi, seres vinculados a los Anunnaki y representados con grandes ojos, así como con las descripciones de algunos supuestos seres observados durante avistamientos de objetos voladores no identificados. El programa plantea varias interpretaciones: que se trate de mitos compartidos, de una antigua cultura madre, de acontecimientos naturales reinterpretados por diferentes pueblos o, según la hipótesis de los antiguos astronautas, de contactos reales con civilizaciones extraterrestres.

La conversación también aborda la popularidad contemporánea de los Anunnaki y los llamados reptilianos, diferenciando las teorías originales de las versiones exageradas que circulan en Internet. Se mencionan las representaciones de seres antropomorfos con rasgos reptilianos en la cultura ubaid, las deformaciones craneales practicadas por mayas, egipcios y otras élites antiguas, y las afirmaciones sobre supuestas modificaciones genéticas en los cromosomas humanos. En este contexto aparecen las ideas de Erich von Däniken, autor de Recuerdos del futuro, uno de los libros más influyentes de la teoría de los antiguos astronautas, y de Zecharia Sitchin, quien desarrolló una interpretación alternativa de las tablillas sumerias. El episodio examina además la figura de los dioses civilizadores, seres que llegan desde el cielo, enseñan agricultura, arquitectura, organización social o conocimientos astronómicos y luego desaparecen, dejando la promesa de regresar. Entre ellos se mencionan Bochica, de la tradición muisca colombiana; Tunupa, asociado con los Andes; Quetzalcóatl y Kukulkán, representados como serpientes emplumadas; y los dioses egipcios vinculados a Horus, Osiris, Seth y la tierra ancestral de Amenta.

Otro bloque destacado está dedicado a los enigmas arqueológicos y a la posible relación entre monumentos antiguos y conocimientos astronómicos. Se analiza la tumba del gobernante maya Pakal en Palenque, cuya representación ha sido interpretada por algunos investigadores como la imagen de un astronauta dentro de una nave, mientras que la antropología convencional la relaciona con símbolos del árbol de la vida y del viaje al más allá. También se habla de los moáis de la Isla de Pascua, su posible orientación hacia las constelaciones, la dificultad de transportar y levantar sus enormes cuerpos de piedra, las leyendas que explican que caminaban por sí mismos y las misteriosas tablillas con escritura rongorongo, cuyas similitudes con signos del valle del Indo han alimentado numerosas especulaciones. Las pirámides ocupan igualmente un lugar central: las de Egipto son presentadas como tumbas y espacios ceremoniales vinculados al más allá, mientras que los zigurats mesopotámicos y las pirámides mayas funcionaban principalmente como templos. Se mencionan además las pirámides de Sudán, Meroe, Jebel Barkal, Gunung Padang, Bagan, Madeira, las Islas Canarias y otros lugares donde existen estructuras piramidales.

El episodio recorre después distintos pueblos y relatos de América, África y Oceanía. Entre los kayapó de Brasil aparece la historia de Bep-Kororoti, un ser de aspecto semejante a un astronauta que habría llegado con un traje de fibras, enseñado a la comunidad a cultivar y organizarse, formado una familia y desaparecido posteriormente en medio de una explosión. Se compara este relato con las ceremonias indígenas y con los llamados cultos de carga de Papúa Nueva Guinea, donde algunas comunidades reprodujeron aviones después de observar aeronaves durante la Segunda Guerra Mundial. En la Amazonía colombiana se aborda el mito del Mochacabezas, una figura luminosa que se desplaza por el cielo, paraliza a sus víctimas y les extrae la cabeza y los órganos. El relato se relaciona con la Operación Prato, realizada por el ejército brasileño en la isla de Colares para investigar supuestos ataques de luces sobre la población. También se presenta la leyenda guaraní de la Tata, una serpiente de fuego que vuela sobre la selva con ojos luminosos, además de las pinturas rupestres de Chiribiquete y otros misterios aún poco investigados de la Amazonía.

Uno de los momentos más inquietantes se centra en los dogones de Malí y su conocimiento sobre Sirio B. Según los testimonios recopilados por el antropólogo francés Marcel Griaule en Dios de agua, esta comunidad hablaba de una estrella compañera de Sirio, llamada Po Tolo, que completaba su órbita cada cincuenta años y estaba compuesta por un material extremadamente denso. El relato se relaciona con la existencia de Sirio B, una enana blanca cuya naturaleza y periodo orbital fueron confirmados por la astronomía moderna. La celebración dogona del Sigui, realizada cada medio siglo, mantiene viva esta tradición y ha convertido a los dogones en uno de los casos más citados por la teoría de los antiguos astronautas, aunque otros investigadores consideran que pudo existir contaminación cultural o reinterpretación de sus mitos.

Finalmente, el programa aborda a los hopis de Arizona, la gente hormiga, las profecías sobre varias extinciones de la humanidad y la posibilidad de una futura catástrofe; recuerda la presencia de seres reptilianos en las leyendas zulúes, como los Chitauri, popularizados posteriormente por Marvel; y reflexiona sobre la relación entre espiritualidad, pensamiento mágico, religión, ufología y la necesidad humana de encontrar un origen trascendente. La conclusión del episodio deja abierta la pregunta fundamental: ¿los dioses de la antigüedad fueron seres extraterrestres, símbolos religiosos, recuerdos de catástrofes remotas o parte de una gran tradición mitológica compartida?