Solaricidio
Escucha los mejores casos de la serie de comedia radiofónica cubana La
Tremenda Corte, que fue transmitida por décadas en México en las distintas
estaciones de Grupo Radio Centro.
0:11 La Tremenda Corte! Audiencia pública. El tremendo juez de La Tremenda Corte va a resolver un tremendo caso. Buenas noches, secretario. Buenas noches, señor juez.¿ Cómo sigue de salud? No muy bien, la verdad. Hoy me siento con dolor en los huesos y con un poco de fogaje, como si me fuera a caer catarro. Pues óigame, doctor, si mañana amanece con catarro, no vengas juzgado. Quédese en la cama descansando. Eh, para que no me ponga peor, ¿verdad? No, para que no me vaya a pegar el catarro a mÃ. Póngase dos pesos de multa por egoÃsta. Lo siento, pero no me los puedo poner porque me dejé la pluma en casa. Póngaselo con lápiz. No tengo lápiz. Mande a comprar uno. No tengo dinero. PÃdalo prestado. No tengo quien me lo preste. Se me cuenta, entonces no tiene usted nada. No, por eso no quiero tener catarro tampoco. All right, vamos a dejar la multa para mañana entonces. Y ahora dÃgame,¿ qué caso tenemos hoy? Un hurto.¿ De cuánto? De 10 pesos.¿ Dónde se cometió? En un solar. Pues llámelo complicado en ese solaricidio. Enseguida, señor juez.
1:18 Luz MarÃa Nananina!¡ Luz MarÃa Nananina!¡ Aquà como todos los dÃas! Quién contestó ahÃ? Ah, contesté yo, chico.¿ Y usted es nananina? Déjame ver. No, yo soy Tres Patines. Entonces,¿ por qué contesta usted como si fuera ella? No, chico, yo no contesté como si fuera ella. Cómo que no? Usted no dijo que aquà como todos los dÃas. SÃ, que aquà como todos los dÃas. No la veo hoy, ¿no? Y si no la veo debe ser porque no está. Y si no está debe ser porque no ha venido.¿ Tú no crees eso? Secretario. DÃgame. Póngale 10 pesos de multa a Tres Patines. SÃ, señor, con mucho gusto. El gusto es mÃo.¿ Ya se los puso? SÃ, señor, ya se los puso.¿ Con qué se los puso?¿ Usted no me dijo que se habÃa dejado la pluma en casa? SÃ, porque creà que me la habÃa dejado en casa, pero la tenÃa en el bolsillo interior del saco. Entonces póngase los dos pesos de multa que le dije antes. Lo siento, doctor, pero no me los puedo poner.¿ Por qué?¿ No tiene su pluma ahÃ? SÃ, pero se me acabó la tinta. ¡Corray!
2:15 Siga llamando entonces. SÃ, señor. Rudecindo Caldeiro y Escoviña! ¡Presente!¡ José Candelario Tres Patines! Pero a mà no me habÃan llamado ya? No, señor. A quien habÃan llamado era Nananina. Ah, sÃ, ¿verdad? Entonces tengo que contestar yo, ¿no? SÃ, señor. A la reja! Le alcanza la tinta que tiene para ponerle otro 10 pesos a Tres Patines, secretario? Déjeme ver. No, señor. Para lo más que me alcance, para ponerle diez centavos. No se deje, no vale la pena. Bueno, a ver,¿ qué les pasa a ustedes hoy? Pues que tres patines me robó diez pesos, doctor. No es verdad, rulecindo. No me levante falso testimonio que yo no te he robado nada, chico.¿ Que no?¿ Y dónde están entonces los 10 pesos que yo le di para que me los mandase a España?
3:06 Se perdieron, chico, pero ahà no hubo robo ninguno, chico. Cómo que no hubo robo ninguno? No, rulecindo, ya te dije que eso fue un caso de fuerza mayor, chico. De fuerza mayor no, de fuerza de cara.¿ Y tú quieres una fuerza mayor que la fuerza cara, chico? Ay, bendito Dios, doctor, vamos a no perder tiempo. En nombre de la penÃnsula ibérica, con Portugal y todo, acuso a Tres Patines de haberme robado 10 pesos. No le haga caso a Rudecindo, señor juez. Se pasa la vida acusándome porque él es un gallego muy abusador. ¿Yo? Ãigame, señor juez, le juro a usted por todos los balcones del centro gallego que dan a la parte de la calle San José, que estoy diciendo la pura verdad. No lo dudo, Rudecindo, pero déjelo que se explique. MuchÃsimas gracias. Pobrecito Tres Patinitos, que es tan bueno. Rudecindo siempre está abusando de usted, ¿verdad, hijito?
3:54 SÃ, Pipo. Qué es eso de Pipo, atrevido? Tú no me dijiste, hijito, a mÃ, chico? SÃ, pero no vaya a figurarse a que se lo dije en serio. Si yo tuviera un hijo como usted, me pegaba un tiro. Yo también, chico.¿ A usted también se pegaba un tiro? No, yo también te lo pegaba a ti, chico.¿ 20 pesos de multa por lo que acaba de decir? Pero si yo te estoy dando la razón, chico. Pues no me dé nada.¿ Le puso los 20 pesos a TrepatÃn, el secretario? SÃ, señor. ¡Ah!¿ Y con qué?¿ No se le habÃa acabado la tinta y la pluma? SÃ, pero encontré un mochito de lápiz en el bolsillo del pantalón. No se ponga a hacer los dos pesos suyos. Lo siento, señor juez, pero no puedo.¿ Y eso qué le pasó ahora? Que se le partió la punta del lápiz. Sáquenle la punta.¿ No tengo cuchillo? All right, vamos a dejarlo asà entonces. A ver, Rudesindo, explÃqueme qué le sucede a usted.
4:35 Bueno, pues lo que me sucede, ilustre y pundonoroso jurisconsulto, es que yo estoy actuando como encargado por sustitución reglamentaria en el solar conocido por el Palacio de los Aretes. Y por qué le dicen el Palacio de los Aretes? Porque todos los vecinos son de Argolla, doctor Ah, bueno.¿ Y por qué dice usted que está actuando como encargado por sustitución reglamentaria?¿ Usted no es el encargado en propiedad? No, señor. El encargado en propiedad tuvo que romperle la cara a siete vecinos que no pagaban el alquiler, debido a lo cual está cumpliendo tres meses en el PrÃncipe. Y en vista de eso me dejó a mà en solo hogar para que yo me defendiera. SÃ, comprendo. Le dejó el puesto y el sueldo,¿ no es eso? No, el sueldo tengo que llevárselo a él.¿ Y cuánto gana usted entonces por hacer de encargado? Nada.¿ Y eso?¿ No dice que él lo dejó ahà para que usted se defendiera? SÃ, para que yo me defendiera, porque los vecinos atacan. Ah, vamos. Bueno,¿ y qué? Bueno, porque en ese solar, doctor, habita tres patines.
5:32 Habitación número 21.¿ Qué es? Habitación 21. Habitación 21. Habitación 21, sÃ. El cual no solamente es un elemento perturbador, ¿no?, que perjudica a la colectividad residente en este solar, sino que últimamente ha cometido un abuso conmigo que ha venido a rebosar la copa de mi paciencia, la botella de mi indignación y hasta la piscina de mi ecuanimidad. Entonces a usted se le ha rebosado todo. Todo, doctor. Es una verdadera inundación de ira lo que yo tengo en estos momentos. Vamos, no sea exagerado, rulecindo, que la cosa no es para tanto, chico Cómo que no, hombre?¿ Usted no me robó diez pesos a mÃ? No, señor, chico. Esos diez pesos se perdieron por una causa de fuerza mayor, chico Qué fuerza mayor ni que nada, hombre? Esos diez pesos se los robó usted. Pero usted ha visto, señor juez, que qué obstinación la de este hombre, chico. Oiga, yo me voy de aquÃ, me voy, porque, oye, con Rudecindo no se puede discutir No, no, no, no, no, no, usted no se puede ir de aquÃ. DÃgame, Rudecindo,¿ cómo fue lo de los 10 pesos?
6:32 Pues eso fue, perdón, benemérito y cauteloso magistrado, que yo tengo una hermana en Rabo de Can, una aldea de la parroquia de Monte Petouto, que pertenece al ayuntamiento de Casteleros de Arriba.¿ Usted sabe dónde queda eso, verdad, doctor? No, yo no. Cómo que no, hombre?¿ Usted no sabe dónde está Castelero de Arriba? No, señor, yo no sé dónde está ni Castelero de Arriba ni Visoso de Abajo.¿ Y eso?¿ Usted no ha estado nunca en La Coruña? No, señor, nunca estuve por allÃ.¡ Qué barbaridad!¡ Qué falta de cultura Falta de cultura por qué, Rudecindo? Porque la provincia de La Coruña es una provincia muy bonita, doctor, con unas playas muy pintorescas, donde se producen unos berberechos y unos mejollones... Vamos, hombre SÃ, pero es que aquà no me... A mà no me interesan los berberechos No, doctor, ¿eh?
7:14 Eso sà que no Tampoco asà PermÃtame explicarle que el berberecho Es un marisco muy decente Y de muy buena costumbre Ya, Rudecindo, ya está bueno ¿Eh? Bueno, pero déjame explicarte No me interesa su explicación Bueno, pues eres muy berberecho para que lo...¡ Tres pesos de multa! Está barato, está barato La satisfacción de llamarte berberecho vale cinco, por lo menos Pues cinco pesos, entonces Hasta ahà Bingo, bingo No pago ni un kilo más All right, sigue entonces¿ Qué pasó con la hermana esa que tiene usted en rabo de cano? Pues lo que pasó, ilustre y berberecho, magistrado...¡ No me siga diciendo berberecho! Pero si ya lo he pagado, lo tengo pago...¡ Aunque lo haya pagado ¡DÃgame señor juez, nada más! MuchÃsimas gracias, doctor. Pues lo que pasó, señor juez, fue que yo querÃa mandarle 10 pesos a esa hermana.
7:59 Y entonces metà un billete de 10 pesos dentro de una carta y se la di a Tres Patines para que me pusiera las señas en el sobre y la echara al correo.¿ Y qué hizo Tres Patines? Se robó los 10 pesos porque la carta no llegó. No me los robé, le cindo. Eso fue un caso de fuerza mayor, chico. Ya lo ha repetido yo tres veces. Vamos, no hable con ese rintitÃn. No, yo no hablo con perros, chico. Yo no puedo hablar con perros. No me diga que yo hablo con rintitÃn No, pero con esa cosa sÃ. A ver,¿ por qué fue un caso de fuerza mayor? Porque resulta ser que yo me gano la vida honradamente. Apuntando terminales SÃ. Honradamente Yo me gano la vida honradamente.¿ Haciendo qué?¿ Cómo haciendo qué?
8:42 Impartiendo justicia. Apuntando terminales. Ah, tú eres colega mÃo. Eso es como usted tiene que decirlo, señor. Ah, bueno, háblame asÃ. Yo creà que tú estabas en la lucha todavÃa. Oye, entonces Ruedesino me dio la carta esa para que yo le pusiera la dirección y la echara al corredor.¿ A dónde? Al corredor. Corredor. Correo. Correo, dice la gente que no sabe hablar, chicos. Bueno,¿ y por qué no le puso la dirección él mismo? Porque tú sabes que tiene muy mala autografÃa y una letra que es horrible, chicos. De veras? Ajá. Qué pasó? Lo de Ruedesino es terrible chicos. SÃ. Figúrate tú que una vez puso en un sobre, señor Don Benito Coucedo. Ajá.¿ Y sabe lo que entendieron en correo?¿ Qué entendieron?
9:24 Señor Don Boniato Cocido.¡ No me digas En vez de Coucedo, entendieron Boniato Cocido. SÃ, chico. Figúrate tú que la carta se la entregaron a mamita, que estaba haciendo boniatillo en ese momento. Y tenÃa algo dentro de esa carta? SÃ, yo la...¿ Tú crees que tenÃa 10 pesos, chico? Qué me cuenta? Entonces todas las cartas de Rudecindo que llevan 10 pesos adentro se pierden SÃ, pero bueno, la anterior no fue culpa mÃa. Ah, no. La anterior fue que se equivocaron en correo y se las entregaron a mamita. Ah, sÃ. Por una curiosidad, Tres Patines,¿ qué cosa era usted entonces? Cartero ¡Ey!¡ Qué casualidad! Cartero, sà ¡Casualidad! Pero no era de plantilla, tú sabes, era de supernumerario. Supernumerario. SÃ, 4810, con el derecho a montar bicicleta para traer los telegramas.
10:10 Ajá Y con esta carta de ahora,¿ qué fue lo que pasó? Nada, que como que... Ex-cartero SÃ, que te estaba diciendo que yo me gano la vida honradamente apuntando terminales, aparte del trabajo de la reparto de la correspondencia. Ajá Y cuando Ruedesino me dio la carta, yo le puse la dirección y la guardé en el bolsillo junto con la lista de las apuntalaciones de los terminales.¿ De las qué? De las apuntalaciones de los terminales. Apuntaciones. SÃ. Bueno,¿ y qué? ¿Qué? Nada, que cuando yo iba a salir a la calle para echar la carta al correo, me avisaron de que dos pilocÃas venÃan a buscarme. ¿Cómo, cómo?¿ Iban a buscar los dos policÃas? SÃ, pero equivocado, como siempre,¿ tú sabes? SÃ. Porque esa vez tenÃan la sospecha justificada de que yo habÃa tumbado un reloj. Oye, eso. Ah, vamos.
10:55 Era una sospecha justificada nada más. Nada más, chico, porque el dueño del reloj me vio, pero el reloj. Ya yo no lo tenÃa encima, de manera que no se me podÃa acusar de nada, ¿verdad?¿ Por qué?¿ No dice que el dueño del reloj lo vio? Sà me vio, pero me vio de espalda, porque yo iba echando alante, óyeme, cantidad,¿ tú sabes? SÃ. De modo que ahà no puede haber dentrificación personal de ninguna clase, ¿no? No, no, claro que no. Claro que no Y el reloj ya usted no lo tenÃa encima. No, no, no, ya yo no lo tenÃa encima.¿ Cómo era ese reloj? Chico, era un relojito de acero nÃquel. Relojito. SÃ, bastante bueno, pero no gran cosa. Pero los policÃas estaban equivocados,¿ no es eso? ¿Eh? Estaban equivocados. SÃ, chicos, sÃ, porque ellos me decÃan, tú te robaste el reloj y lo vendiste en cinco pesos. Chico, y eso no era verdad.
11:39 Seguro que no era verdad. No era verdad porque el reloj yo lo vendà en tres cincuenta, ¿sabes? Lo que vendà en cinco pesos fue la cadena. Ah, pero también habÃa una cadena. SÃ, una cadena de oro preciosa, parecÃa, ¿no? Sà Oye,¿ tú no sabes el sentimiento que me dio tener que venderla en cinco pesos? Bueno,¿ y por qué la vendió en cinco pesos? Hombre, porque el que me la compró sabÃa que yo estaba apurado y no quiso darme mato, ¿sabes? Me dijo, no, tanto. La verdad es que ya, óyeme, no hay gente honrada ni consciente en este mundo. Ay, bendito Dios, doctor. Ese hombre es un peligro para la sociedad. Acabe de echarle cadena perpetua, doctor.¿ Cadena perpetua?¿ Y eso por qué, chico? Por lo de la cadena.¿ Y cómo van a echar cadena a mà por una cadena, chico?¿ Tú no te estás dando cuenta de que eso es una redundancia, chico?¿ Una qué? Redundancia, conjugación del verbo redundar, que quiere decir tú eres muy burro para saber de eso, chico.
12:29 Burro de qué, hombre Un momentito, venga acá, espérese un momento, no doble, no doble. No un momento, un momento.¿ Usted ha ido a la escuela como el señor...?¿ Cómo no, chico? Si de todos los niños de la clase yo era, óyeme, el primero, chico.¿ El primero de la clase? No, el primero que se iba cuando la maestra decÃa, terminada la clase, y yo estaba en la puerta ya, chico. Eso demuestra lo que le gustaba a usted la escuela. Bueno, en la escuela habÃa cosas que me gustaban de verdad, chico, y cosas que no me gustaban, chico. Mira, los lápices, por ejemplo, a mà me gustaban, chico. Me gustaban tanto que me los llevaba a todos. Mira cómo es la cosa, chico. Y ustedes pueden creer que un dÃa me botaron de la escuela, chico Por qué?¿ Por lo de los lápices? No, porque en la escuela habÃan cinco mesas viejas. Y un dÃa llevaron otras cinco nuevas. Entonces yo las sumé.¿ Cómo que las sumó? SÃ, yo dije cinco mesas nuevas y cinco mesas viejas, son diez mesas. SÃ. Como la maestra siempre me habÃa dicho que de diez se lleva una, yo agarré una mesa y me la llevé para mi casa. No me diga, se la llevó usted para venderla, no es eso. No, yo me la llevé para estudiar, chico.
13:31 Yo llegué a casa, me senté en esa mesa y me puse a estudiar. A estudiar aritmética. No, a estudiar la manera de llevarme las otras nueve, ¿no? SÃ. Pero no me dieron chance porque ese mismo dÃa me botaron... SÃ, me lo explico. Pero volviendo al caso,¿ qué pasó con la carta de Rudecino? Bueno, que yo la guardé en el bolsillo junto con la lista de las apuntalaciones de los terminales. SÃ. Pero cuando vi llegar a Lopilo, sÃ, ya pensé, por el reloj no me pueden acusar porque ya yo lo vendÃ. Pero si me encuentran las apuntalaciones de los terminales arriba, me pueden agarrar de eso. Entonces, oye, por si acaso, hice asÃ, y me tragué la alita de la puntalación. ¿Ah, sà Y qué tiene que ver eso con la carta? Bueno, que como estaba en el mismo bolsillo, parece que se redó con la alita y me la tragué también.¿ Qué me cuenta?¿ Se la tragó también? SÃ. Y en el sobre por la parte de afuera decÃa, que me lo recuerdo bien, decÃa, señora Doña Petronila Caldeiro, aldea de Rabo de Campa, parroquia de Monte Petouto, viraba por el otro lado, por la parte de atrás de la calle decÃa, ayuntamiento de Castelero de arriba, La Coruña, Galicia, España. Ãyeme, figúrate tú el lÃo que se habrá buscado el estómago mÃo para encontrar esa dirección allá adentro.
14:41 Entonces, los 10 pesos de Rudecindo... Me los tragué también. Caso de fuerza mayor, no hay reclamación posible, chico. Sà la hay, porque todo eso es un cuento suyo. Usted me dijo a mà que la carta habÃa llegado.¿ Cómo que habÃa llegado?¿ A dónde? A La Coruña. A La Coruña. Yo no te puedo haber dicho eso porque a La Coruña no llegó, chico. Bueno, pues cuando yo le pregunté si habÃa dirigido la carta bien, usted me dijo que sÃ, que la habÃa dirigido perfectamente. No, Rudecindo, hijo, es que tú no me entendiste bien, chico.¿ Cómo que no entendà bien? No, chico, lo que yo te dije fue que la habÃa digerido perfectamente. Ah, usted dijo digerido. SÃ, porque la digestión de los 10 pesos la hice bien, esa es la verdad. No tuve que tomar bicarbonato ni nada, chico.
15:24 Escriba ahÃ, secretario. Venga la sentencia. Lo suyo es solo una sarta de mentiras y de inventos porque ni tragó esa carta ni yo me trago su cuento. Y para que no se coma cartas que tengan dinero, le pongo por bandolero 30 dÃas en la loma. Don Leopoldo Fernández, AnÃbal Lebar, Minical, Adolfo Otero y Miguel Ãngel Herrera. Escribe Castor Bispo. Producción y dirección, Miguel Yao. Manolo Iglesias que les habla les dice¡ Muy buena suerte, amigos! Audio Centro
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