Aug. 20, 2023

Pulsicidio

Pulsicidio

Escucha los mejores casos de la serie de comedia radiofónica cubana La Tremenda Corte, que fue transmitida por décadas en México en las distintas estaciones de Grupo Radio Centro.

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Escucha los mejores casos de la serie de comedia radiofónica cubana La Tremenda Corte, que fue transmitida por décadas en México en las distintas estaciones de Grupo Radio Centro.

La Tremenda Corte? La Tremenda Corte? Con leopordo Fernández, Aníbal de mar Mi Mical y Miguel Ángel Herrera escribe Castor Bispo, producción y dirección. Miguel ya o audiencia pública. El tremendo Juez de la Tremenda Corte va a resolver un tremendo caso la noche. Secretario, Buenas noches, señor Juez, cómo sigue de salud mal en esta semana. Ha tenido que ir siete veces al medio caramba por los felicito a mí, al menos porque se está hinchando de ganar dinero que ustedes ah sí pongase diez pesos de multa por esa felicitación. Pero por qué, señor jue algún delito felicitar a un galeno porque se esté ganando dinero cuando esa costa mía sí y dígame qué caso es el que tenemos hoy, que es lo que me interesa bien señor Juez, lo que tenemos hoy es un robo, que fue lo que se robaron un pulso de señora valorado en veinticinco pesos, pues ya me entonces a lo complicados en ese pulsicidio enseguida, señor Juez, luz María na Nanina, aquí, como todos los días, Rubécindo Calveiro y Estoviña, gente pon su permiso, doctor, quiero advertirle que yo soy el abogado de Nanania. Nadie se lo ha preguntado y yo no le puedo decir sin necesidad de que me lo pregunten no, señor ah bueno dispensi todo llega. Sigue llamando ahí secretario, como quién es usted para darle orden a mi secretario. Soy el abogado en Ana Niña. Ahora no puedes decir que no me lo preguntaste. Oígame rudesindo qué, oh mi sangre y es peso de multa por esa sangre, eh, y mucho cuidado, porque hoy tengo el hígado a la Vinagreta y no quiero disgustarme siga llamando secretario y enseguida. Señor Juez, oh sé can de varios st pacile oiganme. Señor, yo soy el acusado, pero qué coste que yo soy rinocerronte. No me venga. Es treu ritmo cerón. Sí que no me he cometido delite ninguno inocente. Así bueno. Oi a nadie le ha preguntado si es inocente o no de manera que callese la boqueda de atrevimiento. Es ese rubén oal ese quién es usted para mandarle a tres patines que se cayó el abogado de la nanieta. No sé Y entonces para que me lo pregunta porque me da la gana y cállese el abogado le pongo cien pesos de multa. No el abogado no me lo puedo callar. Me callaré la boca. En todo caso, so es lo que yo le digo que se calle el bocado, la boca. No, no, no, ni pese, pero eso no está bien. Así, lo que tú quieres decir es que se cae en la boca, el abogado. Es lo mismo, tres patitos, me la ahogada lo mismo que la boca. No, pero eso es lo que digo, que se calle la boca, el la abogada, verdad y usted también yo también me callo el abogado. No, señor la boca, la doga de la abogada. No. Entiéndame bien, tres patines, lo que yo le estoy diciendo es que se calle su boca, la de usted a lo que tú quieres que yo me calle en la boca. Claro que sí, padre de lo, claro que tú está grandísimo y sabe hablar. He ya habré hecho yo, Dios mío para que me manden este elemento a mi juzgado, qué va paredad tampoco a usted. Usted no pueden llamarlo elemento a nosotros claro que no todavía si era elementillo. Con afecto, no, señor, ni elemento, ni elementillo ni nada. Me adhiero con esparadrapo a lo manifestado por mi defendido y defendida y ruego al señor Magistrado de esta Corte que se abstenga de llamarnos elementos, que me abstenga yo yo que soy el amo de este jugador. Con todo y con eso absténgase de lo que le dije. O se forma aquí la bronca. Si empezo de multa, ah, no, entonces no se forma nada bueltamente Y vamos a ver a quién le robaron ese pulso a mí, señor que me lo robó tres patines y era bueno. No, señor, tres patines no ha sido bueno en su vida. No me refiero al pulso que le robaron mana Nena, ah, sí, era magnífico. Vamos no le haga caso, señor, era un pulso de lata que no valía nada, Chile, Eso no es verdad. Era un pulso muy bueno, un baño de oro y un cierre automático estupendo. Exactamente, un pulso muy bueno, con un baño de oro y un cierre automático estupendo. Usted lo veo a comparar. No, señor yo no lo vi y como sabe que era bueno, Chico, porque yo soy el abogado de Nanania y tengo que decir lo mismo que diga ella, señor Juez, llamamos la intención de su indecencia sobre cómo fue. Qué fue lo que me dijo ahí su indecencia no está bien. Dichas, No, señor usted querrá decir su excelencia. Eso no fue lo que yo dije. No, señor usted dijo su indecencia y tú no eras indecencia. Voy a hacer yo indecencia a tres patientes. Pero si es eso, digo yo, Chico, que no lo eres o. Bueno, eso es otra cosa. Qué era lo que iba usted a decir que se fíe bien en que el abogado acaba de declarar que él dice lo mismo que en Ana Nina, y él no puede decir lo mismo que en Ana Nina. Sí, señor lo puedo decir seguro, claro que sí. Bueno, vamos a ver si es verdad que se pone usted debajo del vestido en Ananina, un refajo. El señor abogado puede decir lo mismo claro que es digo no un momento. Un momento, esa pregunta. Idolo, señor Juez, no hay dolor ninguno chico en lo que hay idolo es su declaración, porque lo está haciendo usted para levantar un falso testimonio chico. Cómo cómo, qué es lo que hago yo levantar un falso testimonio. No nunca, nunca se está equivocado. Yo no hago eso. Cómo que no, no, señor lo que yo hago es quitarme el saco y fajarme ahora mismo con ustedes. Sí, eso mire eso no es eso rubcinto. Ustedes no pueden pajarse delante de mí. Bueno, pues veste para la calle mientras arreglamos, no me da la gana de irme a la calle. Te vaya haciendo. Se van a estar tranquilos quieres que le ponga ciento ochenta días a cada uno. A mí contarle que se lo ponga a Rudecin. No me parece bien que me lo ponga. Mi vida como la va a hacer claro, porque usted se pasa la vida en la cárcel. Ya está acostumbrado. Eso es lo que tiene el seth delincuente que me llamó de delincuente Qué pasó chico. Yo no soy rescindido. Te parto la cabeza. Oye esto, amigo, no se yo juega a tiendas. Señor jue ruego a su insolencia sur que eh su que su insolencia tampoco ahora lo dije no, Señor, su excelencia, excelencia, Sí, verdad, Ruego a su excelencia que silva a ordeñarn a las niñas, ordena, que le sirva a ordenar a nananina. Sí, que retire ese insulto porque a usted le consta que yo soy un hombre o rootres patentes. Vamos por parte su En primer lugar, a mí no me costa eso, sino todo lo contrario. En segundo lugar, no se dice costa, sino consta con el ni consta de qué verbo es ese del verbo constar que viene del latín? Constare ah, tú dice consta del verbo constar que viene del latín constar. Sí, ah, yo no, chico, yo digo costa del verbo costilla que viene del latín. Ternera va a cambiar el cabo. Qué animal más grande. No, la ternera no es un animal grande. El chico más grande hombre, el elefante, por ejemplo. Yo no estoy hablando de la ternera. Tres partidos. No estoy hablando de usted. Sí, pero yo no. Yo estoy hablando de la ternera. Cállese la boca, dígame en la nanina. Cómo le robaron ese pulso. Se lo voy a explicar, señor Juiz, Como yo le dije antes, yo tenía un pulso de plata con un baño de oro que lle nada de baño, Señora, qué baño no tenía ni un lavabo. Si quiera se va a callar ahora, eso tenía figuras. Para mí que tenía es trasa. Oye, ese pulso tenía extrasa tras de que era del tersenge del tercero. Sí, se va a callar ahora o no se va a callar, Eh, se va a callar o no se va a callar. Bueno, Yo estoy lo entrando las salas sobre la OLU. Ustedes nada, bueno, Quién es usted para ilustrar la sala? Cómo que? Quién se dice usted, quién es cómo que quien no se sabe. No soy ilustro. Usted cómo vas ilustrada a la sala e bueno, ray yo soy ge eh calla la bozó. No se cayó, eh, se calla la boca. Déja ver si me conviene, sí, ah no le conviene. Póngale, diez pesos. La multa mira ahora me conviene. Ah pues, bueno, a fuerza de monta, cualquiera viejo, cualquiera cinco y Póngale cinco Póngale cinco le puse diez Póngale, cinco más y cuánto más. Dijo que le pusieron. No, no, Yo no he dicho nada. Chico a darle lo que te dé la gana sigue poniendo si te da la gana y me dice que cinco o que cinco Póngale, cinco más va a seguir hablando. No me planto ahí. Veinte dos. Cuánto le costó ese pulso. Nana Nena, veinticinco pesos, señor Quin, veinticinco pesos. No lo habito usted en su vida además la estafaron, señora, porque ese pulso no valía arriba de sieteciento cincuenta hechas. Ah, sí, pues quien me vendió ese pulso a mí fue su mamita de usted, ah, mamita, no me diga, seguro que fue mamita. Sí, señor que yo la conozco bien, eh oiga, pues eso una compra magnífica. Señora, le cobraron mucho menos de lo que valía esa prenda, la verdad o la venia de la sola. Oye el otro barco. Ruego al señor Juez que le diga el acosado que no interrumpa a mi defendida y que la deje que declare como lo teo yo. Por conveniente hay es el abogado que su defendida ya está declarando. Sí, señor, pero de acuerdo con el artículo catorce mil catorcecientos catorce de los estatutos del Centro Gallego por la parte de San José el acusado no puede interrumpir porque burnera lo establecido en el ha dicho que se calla la boca y okay, pero que conuste mi protesta en el ata póngale ahora mismo en helado no me da la gana. Qué dijiste así me da la cama. Ah bueno, entonces no la puedo o, pero si te estoy dando la razón, me dé nada que sucio eres chonga dios pesos de multa. Continúa en a nani Na. Dice usted que se puso valía veinticinco personas. Sí, señor, y cómo se lo robó tres patines. Figúrese usted, señor, pues que yo estaba en mi casa acabando de arreglarme para salir para la calle y tenía el pulso encima de una mesa. En eso llegó tres patinas a traerme un recado de su mamita. Qué recado era eso que si yo le podía prestar una peseta hasta al sábado que viene y yo, naturalmente, le dije que no, porque peseta que pide esa, señora peseta que no paga más nunca voy eso no es verdad. No, yo no le consiento que usted le predije así a la familia porque para eso estoy yo aquí. Usted está aquí para defenderla o para de prodigiarla. Cómo fue que cómo dijo digo no, para defenderla pa evita que en la pretendigita en chica, cómo te despretigia. Tú también vas a entrar en eso no, señor que se dice así, bueno, Pero aunque usted esté aquí, la verdad es que su mamita aún no me ha pagado. Siete pesetas que me mandó a pedir siete veces distintas. Sí, pero eso no es que Mami o sea mala paga, eso es que ya está o Kamba la viejuca oiste y le falla mucho en la menca catres para tinera que usted dice está o kamba la viejus ustedes cuántos, Cuántos hermanos tiene ustedes. Nosotros somos dieciocho, dieciocho, bueno, entre hermanos y medio hermano. Uno que somos de parte de padre. No, no, pero yo lo otro día. Pero no, no. Yo lo estamos ahí algunos que no somos ni de parte de pedrez de perna. Yo le estoy preguntando por parte de su mamita. Cuánto Sí, juanto, hermando, son ustedes, híjome su mamita. Sí, Nosotros somos hijos de mamitas, somos nueve, nueve. Ella tiró a hacer una novena de pelota, pero que salieron los o tres que no, que no jugabas pelotas que no venga acá? Venga acá? Quién es el mayor de todo, el mayor de todos y tú su pierra chico, el mayor de todos. Yo vengo siendo de los últimos a ustedes, de los últimos dos, entonces queda, tiene poco más o menos. Mamita sí, debe tener eso. Hay que preguntárselo a ellas porque era una vez y empezó a rebajarse sin contar conmigo y cuando lo vino a ver oyeme yo le llevaba dos años a la vieja. Después le llevaba dos años a la vieja. Sí, bueno. Así, usted me dijo que a su mamita estaba la memoria. Le falla, falla la memoria. Sí, Tú puedes creer que hay ría que Mamita no se acuerda ni de quién ella chi, pero eso es posible si ha hecho mira. El otro día llegó un vigilante y le preguntó oiga. Fue usted la que se llevó dos sábanas de la tendedero de la vecina y mamita le dijo que no, a pesar de que ella misma había sido Mira, cómo tiene la memoria? No se acordó de que había sido ella quien se las había llevado. No mira si le falla la memoria que hasta se le olvidó que con esas dos sábanas me había hecho a mi media docena de caso en sí. Yo creo que esa falta de memoria. Oye me se llama arnesia verdad o se llama descaro ah eh descar si le cambiaron el nombre de las enfermedades hemos, señor y hágame el famoso Secretario. Investigueme eso de la me ocupe toda la ropa interior de trespatinas hasta que se aclare su procedencia. Pero oye me chica vayase la boca. Continúa usted a Nanina. Decía usted que tres patines fue a verla. No eso, señor, y cuando yo le dije que no le podía prestar la peseta, se me quedó mirando y empezó a decirme que me notaba muy pálida, muy descolorida, como si yo estuviera enferma. Yo me lo creí la verdad y entonces, según descuido mío, cogió el pulso que estaba sobre la mesa y se lo llevó exactamente. Doctor. Por todo lo cual, y en vista de que el hecho constituyó un delito de robo, pido justicia. Ya le he dicho que se calle rudecir me callo, pero pido hsti diez peso de multa. Entonces no pido nada. Eso es lo mejor que hace Gracias. En resumidas, cuenta que usted le robó el pulso de la mesa Nananina, no es eso. Tres patines, sí, él es no espérate chico. No, yo no le robé nada. Como que no. No, señor yo le pedí permiso para llevármelo y ella me lo dio a Chile. Eso no es cierto. Sí, es cierto, Señora, lo que pasó el señor fue que yo llegué a casa de esta mujer, de esa señora trepa, qué dije yo usted dijo de esa mujer, la señora No soy mujer. Sí, señor entonces que bobr Era tuya también dos pesos de multa, pero oiga cómo le va a usted a poner dos pesos. Nada más. Por eso, señor Juez, o a usted diez, por lo menos no me da la gana. Ah bueno, entonces póngale dos, nada más, silencio, dígame tres patines. Qué le pasó con el pulso de esta mujer. No, mujer no, señora Cha, sí, es que ahora me equivoqué. Yo, bueno, pues ponte dos pesos, mono no me da la gana y acábeme de decir lo que pasó. Le pongo ciento ochenta días. Bueno, lo que pasó fue que yo llegué a casa de la Nina y la vi pálida como si tubería enferma. Soy yo no leía a usted que la veía pálida y demacrada. Señora yd me lo disco y luego no le dije que cerrara los ojos y que sacara la lengua que le iba a tomar el pulso. Sí, pues, mientras usted tenía los ojos cerrados, yo tomé el pulso de arriba de la mecha. Me lo metí en el bolsillo, de manera que no hubo engaño porque yo se lo avisé. Qué cosa no trago, señor Jueves, es una vive sabe tres patines y bien que sí doctor. Por todo lo que cual, en nombre del código de defensa gallega, pido que el acosado sea remitido al vertedero de Caio Cruz, al crematorio de Wennebacoa o a cualquier otro lugar donde se estéa tranquilo y no haga daño por un término no menor de seis años, cinco meses, un día y dos o tres horas de contra. No merende a me costar esa petición. No me da la gana. Contesta bien, chico, no sea sucio, bien pesos de bulta, entonces uz y contesta como quiera, cien pesos más. Va a seguir. No ya termine mi defecto. Bueno. Muchísimas gracias. Donde nada escúchame tres patines. Usted y yo vamos a hablar ahora con sinceridad, porque ya lo suyo. Es imposible. Ahora Yo no soy el juez ni usted se lo ha acusado. No, no estando. Es ahora una conversación judicial entre un juez y un acusado. Ah no. Esto es una conversación amistosa entre dos hombres. Se da usted cuenta. Sí, sí, una conversación entre dos hombres, se da cuenta. Yo soy uno de esos dos hombres. Sí, sí, sí, cual el otro escriba el Secretario venga la cencia. Resulta fácil de ver que Ana Nanina engañó y ese pulso que tomó lo tiene que devolver y, además, como propina para que no haga más eso venga para mi oficina que voy a partir de un huet escucha el siguiente programa de la Tremenda Corte con Leopoldo Fernández, mi mical y Aníbal de balar por esta emisora hasta entonces. Manolo Iglesias, que les habla, les dice muy buena suerte. Amigos. Audio Central