Pianicidio
Escucha los mejores casos de la serie de comedia radiofónica cubana La
Tremenda Corte, que fue transmitida por décadas en México en las distintas
estaciones de Grupo Radio Centro.
#grc
0:08 La Tremenda Corte. La Tremenda Corte. Audiencia pública, el tremendo juez de La Tremenda Corte va a resolver un tremendo caso. Buenas noches, secretario. Buenas noches, señor juez.¿ Cómo se siente usted hoy de salud? BarÃn. Pues sà es verdad que me siento chequendeque. SÃ, pero¿ qué le pasa a usted, doctor? La verdad es que lo oigo hablar y no lo conozco.¿ Por qué? Porque hace dÃas me dijo usted que se sentÃa panetelota. Hoy me dice que se siente barÃn y chequendeque. Pero, pero qué manera de hablar es esa? Póngase ahora mismo un peso de multa por criticar injustamente a su jefe.¿ Injustamente de qué? Yo lo he criticado usted injustamente. SÃ, señor, porque la culpa de eso no es mÃa. La culpa la tiene mi médico que me ha mandado tomar vacilos búlgaros tres veces al dÃa. Ey qué me cuenta con eso? Que no soy yo, son los vacilos búlgaros los que me hacen decir vulgaridades.
1:05 Ah, señor juez, perdone entonces, perdone, yo no sabÃa eso. Pues póngase otro peso más para que lo vaya sabiendo. Y a ver qué caso tenemos hoy. Una señora que acusa a dos individuos de haberle echado a perder un piano. Pues llame entonces a los complicados en ese pianicidio Enseguida, señor juez.¡ Luz MarÃa Nananina!¡ Aquà como todos los dÃas!¡ León que agarrotÃn y rompecocos! ¡Servión! José Candelario Tres Patines.¡ A la vea! Simplicio Bobadilla y Gómez Jaibar. Voy. Bueno, vamos a ver si hacemos justicia.¿ Quién acusa aquÃ? Una servidora, señor juez. Oye, aquà diciendo, oye, una servidora, dice. Para guataquearte, chico.
1:50 Y allá afuera se pone a decir que tú eres un juez en tecnicolor. Y por qué en tecnicolor? Porque eres un viejo verde, vestido de azul y con la cara de malanga amarilla, dice Es verdad que usted dijo eso, nananina? Mentira, señor juez. Eso me lo dijo él a mÃ. Pero si usted me contestó que estaba de acuerdo. Porque no tenÃa ganas de discutir en ese momento. Pero en mi fuero interno no estaba de acuerdo con usted. ¿Cómo, cómo?¿ En dónde no estaba usted de acuerdo? En mi fuero interno. Va,¿ dónde queda eso? Eso queda en el interior de la personalidad, adentro de uno.¿ Usted no lo sabe? No, yo nunca he visto a nadie por la parte de adentro. Bueno, ya, ya, no sigan discutiendo porque, total, eso de que yo sea un viejo verde, vestido de azul y con cara de malanga amarilla no tiene esa gran importancia.
2:31 SÃ, no vale la pena discutir por eso, ¿verdad? Claro que no. Que usted lo dijo, es natural. Que Nananina estuvo de acuerdo, nada más lógico. Pero hay que seguir discutiendo si todo eso lo va a arreglar el secretario poniéndole 180 pesos de multa a cada uno. Pero oye, viejo, tú tienes una manera de arreglar la cosa.¡ Cállese la boca! A la violenta. ¡Cállese! A ver, Nananina, usted dijo que era la que acusaba, ¿verdad? SÃ, señor juez, pero por favor, óigame, viejito, bórremelo 180 pesos, que no puedo pagarlo de ninguna manera.¿ Por qué? Estoy en carne, viejo. Está bien, bórrese los secretarios. Bórrame de una vez lo mÃo también, chico, que tampoco puedo pagarlo. ¿Qué?¿ También está usted en carne, no? Bueno, no, chico, yo estoy en hueso nada más. Entonces páguelos o cúmplalos. En fin, nananina,¿ a quién acusa usted?
3:13 A Trespatini y a Simplicio. De qué los acusa? De haberme echado a perder un piano. No diga eso, señora. Que nosotros no le echamos a perder nada,¿ verdad que no, Simplicio? Claro que no. Lo único que le hicimos nosotros a ese piano fue afinarlo. Ahà está, chico. Lo que pasa es que esta señora tiene ganas de acusarlo a uno por gusto. Ella no acusa a nadie por gusto. Yo soy testigo de que ustedes le echaron a perderle un piano de cola. Cómo de cola?¿ El piano ese tenÃa cola, Tres Patines? Claro que sÃ, chico.¿ No te acuerdas del trabajo que nos costó desencolarlo nosotros?¿ Pero cómo? Ustedes desencolaron ese piano. Hombre claro, chico. Lo tuve que desencolar para poder afinarlo, ¿no?¿ Y usted le llama a eso afinarle un piano? Qué descaro, caballero.¿ Descaro de qué, León, chico?¿ Dónde está el descaro ahÃ, chico?¿ Dónde va a estar? Si en vez de afinar ese piano, lo que usted hizo fue desbaratarlo.¿ Y eso es un descaro? Claro que lo es. Señor juez, tome nota ahà de que el testigo está incurriendo en una contradicción muy importante.
4:07 Por qué? Porque dice que si yo desbarato un piano, eso es un descaro. Y dónde está la contradicción ahÃ?¿ Dónde va a estar, chico? Descaro no es todo lo contrario a desbarato. Secretario, póngale un piano de multa a Tres Patines por esa manera de razonar. Vamos a ver, Nadanina,¿ qué fue lo que pasó con ese piano? Verá usted, señor juez, yo tenÃa ese piano en mi casa porque a mà me gusta mucho la música americana.¡ Qué casualidad! A mà también me gusta mucho, pero no me hace caso. ¿Quién, la música? No, la americana. Qué americana? Marilyn Monroe. Le escribà tres veces, pero no me ha contestado ninguna. Póngale dos jaibas de multa simplicio, secretario. Y continúe usted, nananina.¿ Qué le pasó a ese piano? Pues que parece que durante el invierno se desafinó un poquito a causa del frÃo. Porque ya usted sabe que el invierno pasado hizo un frÃo bastante duro.
4:53 SÃ, en efecto. Hubo dÃas de frÃo bravo. Bravo no, duro. No es lo mismo. No, señor, no es lo mismo un frÃo duro que un duro frÃo. Claro que no, chico. Si tú quieres voy a buscar un heladero para que tú le preguntes. Yo no tengo que preguntarle nada a ningún heladero, Tres Patines. Yo estoy ilustrando a la sala sobre nada. Usted no tiene que ilustrar a la sala sobre nada. Continúe, nananina, hágame el favor. Con mucho gusto, señor juez. Como le iba diciendo, era un piano magnÃfico. Yo lo tenÃa colocado en una esquina de la sala y encima del piano tenÃa puesto un retrato mÃo en el que yo estaba asÃ, con el coco de helado. Se retrató usted de perfil. No, no, no, no. Me retraté con el coco de helado. Eso no es lo mismo. No, señor, no es lo mismo el coco de helado que el helado de coco. Ahà está y si lo duda, voy a buscar el heladero. Le he dicho que no necesito heladero ninguno. Es lo único que te puede...
5:41 Y no interrumpa más o le pongo un helado de multa. Pero, bueno,¿ qué se le va a hacer, chico? Si no hay más remedio, pónmelo. De guanábana, que es el que más me gusta a mÃ. Te lo pondré de lo que me dé la gana.¿ Por qué, chico? Porque yo quiero. Es gusto mÃo. No, pero yo soy el que lo pongo. Y usted, nananina, acábeme de decir qué pasó con ese piano. Bueno, lo que pasó, señor juez, fue que yo dije delante de tres patines que el piano mÃo estaba desafinado. Y tres patines entonces me dijo que él y Simplicio me lo afinaban si yo le pagaba dos pesos.¿ Qué me cuenta? Y usted entiende de eso, tres patines? Bueno, yo no entiendo mucho, la verdad, chico. El que sabe de eso, óyeme, que es una cosa sorprendente, es el ayudante mÃo, ¿verdad, Simplicio? ¡Yo No, viejo, a mà no me metan en lÃo. Que el que se comprometió a hacer eso fuiste tú. SÃ, pero tú no me dijiste a mà que tú habÃas sido afinador.
6:31 No, no, no, no, tú entendiste mal. Yo no dije afinador.¿ Y qué dijiste tú entonces? Afilador. Afilador de tijera. Bueno, pero para el caso me da igual, chico, porque entre afilador y afinador no hay más diferencia que una letra, chico Con una letra nada más, ¿verdad? Bueno, ya fue a tomar su cervecita. Está aquÃ, ¿eh? SÃ, no, le mandé la trajera a la suya para acá también. SÃ, muchas gracias, pero yo le mandé policÃa para que lo trajera a usted. Vamos a ver, vamos a seguir, nananina.¿ Qué le hicieron Simplicio y Trespatines a Zupiano? Desbaratarlo y llevárselo, señor juez. No me dejaron más que la tabla de atrás. Qué me cuenta?¿ Ustedes hicieron eso? Bueno, yo creo que sÃ, que le hicimos algo de eso, ¿verdad, Trespatines? SÃ, pero eso era lo que tenÃamos que hacer nosotros, chico.¿ Cómo que eso era lo que tenÃan que hacerlo? SÃ, porque resulta que Nananina se puso a decir delante de mà que necesitaba a alguien que le afinara su piano.¿ No fue asÃ, señora? SÃ, señor, y usted me dijo que me lo afinaba por dos pesos. Exactamente, por dos pesos nada más. Nananina me dijo que estaba conforme y entonces yo fui a buscar a Simplicio y le dije, Simplicio, cayó un negocito ahÃ. Tenemos que afinar un piano. Ãl me preguntó,¿ dan algo? Yo le contesté, dos pesos. Y entonces él me dijo, no hay problema. Por dos pesos afinamos una guagua si hace falta.¿ Y qué hicieron ustedes? Bueno, nosotros fuimos para allá, vimos el piano. Y no es por alabarlo, ¿no? Pero el piano, óyeme, es una buena basura.¿ Cómo va a decir usted que eso era una basura? Ese piano se lo vendà yo a Nananina y era un piano magnÃfico.¿ Y eso?¿ Usted se dedica a vender pianos?
8:01 SÃ, señor, sÃ. Yo tengo una tienda de instrumentos musicales. Vaya por mi establecimiento para que oiga el piano que habla.¿ El piano o el órgano No, el piano, el piano. El órgano ya lo ha oÃdo todo el mundo.¿ Y usted tiene un piano que habla?¿ Cómo no?¿ Sabe decir pan para la catorriguita? Tú para España, yo para Portugal. Daba la patica y una pila de cosas más. Y hay que tocarlo de una manera especial para que hable. No, no. Lo único que hay que hacer es darle de comer al loro que tiene dentro. Ah, vamos, el que dice todo eso es un loro. Naturalmente. Y el loro está dentro del piano Claro, hombre,¿ qué querÃa usted?¿ Que el piano estuviera dentro del loro? No, pero entonces eso es una estafa.¿ Por qué? Porque el que habla ahà no es el piano, sino el loro. No, no, no, tampoco asÃ, el piano también habla. Entonces,¿ por qué le pone usted un loro dentro? Para que la gente lo entienda, porque el loro habla en castellano y el piano no.
8:43 Ah, bueno, está bien entonces. Y dice usted que el piano de Nananina era bueno. SÃ, claro que sÃ. TenÃa unas teclas estupendas y unas cuerdas maravillosas. Bueno bueno, eso serÃa cuando usted lo vendió. Porque ahora el piano estaba hecho una calamidad. Estaba hecho...? Por qué está hecho una calamidad?¿ Qué tenÃa ese piano? Bueno, pues, en primer lugar, que las cuerdas de ese piano no estaban cuerdas.¿ Cómo que no estaban cuerdas? No, señora, estaban locas. Momento, Simplicio, que eso hay que aclararlo.¿ Por qué dice usted que las cuerdas de ese piano estaban locas? Porque las notas no sonaban como era debido. Usted le daba la tecla de la nota fa, y el fa no sonaba fa.¿ Cómo que no sonaba fa? No, señor, no sonaba fa, sonaba fu. ¿Cómo, cómo?¿ El fa sonaba fu? SÃ, señor juez, sÃ. De manera que si usted tocaba esa nota dos veces seguidas, en lugar de fa, fa, le salÃa fu, fu. ¿Fu, fu de qué?¿ De platanolete? No, señor, fu, fu de nota musical.
9:34 En la vida yo comÃa eso. Bueno, pero entonces ese piano no estaba en buenas condiciones, ¿no?¿ Qué iba a estar en buenas condiciones, chico? Figúrate tú que la nota sà la tenÃa al revés. Cómo que la tenÃa al revés? SÃ, al revés, chico. Tú le dabas a la tecla del sà y en lugar de decir que sÃ, decÃa que no. No, tres patines, eso sà que no se lo creo. Palabra de honor, oÃgame, palabra de honor. Precisamente yo revisé todas las notas antes de comenzar a afinar el piano, chico. Cómo la revisó usted? Hombre, tocando la vio, yo empecé por el do... Y empecé a tocar do, do, re, re, mi, mi. ¿Eh?¿ Qué pasa? No, no,¿ qué pasa de qué?¿ Usted no me llamó No, señora, no se meta en la conversación que yo estaba tocando el piano nomás, chico. Ãigame, señor juez, y al piano ese además le faltaban notas, ¿sabe?
10:22 Pero la verdad es que ese piano sonaba muy mal. Claro, por eso precisamente yo querÃa que me lo afinaran. Y qué fue lo que le hicieron Tres Patines y Simplicio? Ya se lo dije, señor juez. Lo desbarataron, se lo llevaron, se llevaron las teclas y no me dejaron nada más que una tabla. No me diga,¿ y eso es afinar un piano, Simplicio? Ah, no, yo no sé, ¿no? Allá Tres Patines que fue el que hizo el trabajo Usted fue quien hizo el trabajo, Tres Patines? SÃ, yo llegué, vi que el piano estaba gordito... Y lo primero que hice fue arrancarle la parte de adelante y botarla. Qué cosa?¿ Usted le arrancó la parte de adelante? Claro, chico. Luego le arranqué la tecla y la repartÃ, ¿no?
11:06 Cómo que la repartió? SÃ, la mitad para Simplicio y la otra mitad para mÃ. Después seguà arrancando cosas hasta que no quedó más que una tabla finita. Y ahà fue donde yo le dije a Simplicio, no arranque más nada. Que ya el piano está afinado. Y el piano estaba afinado. Claro, chico, afinar un piano no es dejarlo más fino No, señor. Ah, pues entonces me equivoqué porque yo creÃa que era asÃ. Vaya, hombre, vaya. Entonces todo fue una equivocación. SÃ, yo vi el piano gordito, me dijeron que habÃa que afinarlo y entonces le empecé a quitar cosas hasta que lo dejé finito, finito, que daba gusto verlo. No me diga, de manera que usted no sabÃa realmente lo que era afinar un piano, ¿verdad? No, chico, saberlo, lo que se dice saberlo, no lo sabÃa. Entonces,¿ por qué se metió usted a hacerlo? Hombre, porque daban dos pesos, chico. Y por dos pesos se mete usted a hacer una cosa que no sabe. Bueno, según.¿ Cómo es que según? SÃ, si no estoy muy apurado, muy apurado, me meto a hacerla por unos cincuenta nomás.¿ Qué me cuenta?¿ Por unos cincuenta la hace también? SÃ, viejo, porque el dinero no se puede andar desperdiciando. Mire, el otro dÃa me ofrecieron a mà tres pesos por arreglar un automóvil que no caminaba.
12:07 Yo dije que all right, que me dieran los tres pesos adelantados. El hombre me lo dio y yo entonces saqué el motor, lo desnivelé, le eché aceite en el carburador, desgrasé la bujÃa, conecté la marcha atrás con el freno, atornillé bien la correa del ventilador. Y yo quisiera que tú hubieras visto cómo corrÃa después de eso, chico. Qué cosa?¿ El automóvil corrÃa mucho después de eso? No, chico, el automóvil no se movÃa, chico.¿ Y quién corrÃa entonces? Yo, chico. Y por qué corrÃa usted Hombre, porque el dueño del automóvil venÃa atrás de mà con la llave de tuerca en la mano, chico. AsÃ, escriba ahÃ, secretario. Venga la sentencia. Ese piano que afinaron de modo tan singular, ustedes lo asesinaron y lo tienen que pagar. Vayan, pues, soltando el guano que costó ese pianicidio. Y si afinan otro piano, van los dos para presidio. Don Leopoldo Fernández, AnÃbal Lebar, Mimical, Adolfo Otero y Miguel Ãngel Herrera. Escribe Castor Bispo. Producción y dirección, Miguel Yao. Manolo Iglesias que les habla les dice...¡ Muy buena suerte, amigos!
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