May 31, 2026

Pianicidio

Pianicidio
Pianicidio
La Tremenda Corte
Pianicidio

Escucha los mejores casos de la serie de comedia radiofónica cubana La
Tremenda Corte, que fue transmitida por décadas en México en las distintas
estaciones de Grupo Radio Centro.

#grc

0:08 La Tremenda Corte. La Tremenda Corte. Audiencia pública, el tremendo juez de La Tremenda Corte va a resolver un tremendo caso. Buenas noches, secretario. Buenas noches, señor juez.¿ Cómo se siente usted hoy de salud? Barín. Pues sí es verdad que me siento chequendeque. Sí, pero¿ qué le pasa a usted, doctor? La verdad es que lo oigo hablar y no lo conozco.¿ Por qué? Porque hace días me dijo usted que se sentía panetelota. Hoy me dice que se siente barín y chequendeque. Pero, pero qué manera de hablar es esa? Póngase ahora mismo un peso de multa por criticar injustamente a su jefe.¿ Injustamente de qué? Yo lo he criticado usted injustamente. Sí, señor, porque la culpa de eso no es mía. La culpa la tiene mi médico que me ha mandado tomar vacilos búlgaros tres veces al día. Ey qué me cuenta con eso? Que no soy yo, son los vacilos búlgaros los que me hacen decir vulgaridades.

1:05 Ah, señor juez, perdone entonces, perdone, yo no sabía eso. Pues póngase otro peso más para que lo vaya sabiendo. Y a ver qué caso tenemos hoy. Una señora que acusa a dos individuos de haberle echado a perder un piano. Pues llame entonces a los complicados en ese pianicidio Enseguida, señor juez.¡ Luz María Nananina!¡ Aquí como todos los días!¡ León que agarrotín y rompecocos! ¡Servión! José Candelario Tres Patines.¡ A la vea! Simplicio Bobadilla y Gómez Jaibar. Voy. Bueno, vamos a ver si hacemos justicia.¿ Quién acusa aquí? Una servidora, señor juez. Oye, aquí diciendo, oye, una servidora, dice. Para guataquearte, chico.

1:50 Y allá afuera se pone a decir que tú eres un juez en tecnicolor. Y por qué en tecnicolor? Porque eres un viejo verde, vestido de azul y con la cara de malanga amarilla, dice Es verdad que usted dijo eso, nananina? Mentira, señor juez. Eso me lo dijo él a mí. Pero si usted me contestó que estaba de acuerdo. Porque no tenía ganas de discutir en ese momento. Pero en mi fuero interno no estaba de acuerdo con usted. ¿Cómo, cómo?¿ En dónde no estaba usted de acuerdo? En mi fuero interno. Va,¿ dónde queda eso? Eso queda en el interior de la personalidad, adentro de uno.¿ Usted no lo sabe? No, yo nunca he visto a nadie por la parte de adentro. Bueno, ya, ya, no sigan discutiendo porque, total, eso de que yo sea un viejo verde, vestido de azul y con cara de malanga amarilla no tiene esa gran importancia.

2:31 Sí, no vale la pena discutir por eso, ¿verdad? Claro que no. Que usted lo dijo, es natural. Que Nananina estuvo de acuerdo, nada más lógico. Pero hay que seguir discutiendo si todo eso lo va a arreglar el secretario poniéndole 180 pesos de multa a cada uno. Pero oye, viejo, tú tienes una manera de arreglar la cosa.¡ Cállese la boca! A la violenta. ¡Cállese! A ver, Nananina, usted dijo que era la que acusaba, ¿verdad? Sí, señor juez, pero por favor, óigame, viejito, bórremelo 180 pesos, que no puedo pagarlo de ninguna manera.¿ Por qué? Estoy en carne, viejo. Está bien, bórrese los secretarios. Bórrame de una vez lo mío también, chico, que tampoco puedo pagarlo. ¿Qué?¿ También está usted en carne, no? Bueno, no, chico, yo estoy en hueso nada más. Entonces páguelos o cúmplalos. En fin, nananina,¿ a quién acusa usted?

3:13 A Trespatini y a Simplicio. De qué los acusa? De haberme echado a perder un piano. No diga eso, señora. Que nosotros no le echamos a perder nada,¿ verdad que no, Simplicio? Claro que no. Lo único que le hicimos nosotros a ese piano fue afinarlo. Ahí está, chico. Lo que pasa es que esta señora tiene ganas de acusarlo a uno por gusto. Ella no acusa a nadie por gusto. Yo soy testigo de que ustedes le echaron a perderle un piano de cola. Cómo de cola?¿ El piano ese tenía cola, Tres Patines? Claro que sí, chico.¿ No te acuerdas del trabajo que nos costó desencolarlo nosotros?¿ Pero cómo? Ustedes desencolaron ese piano. Hombre claro, chico. Lo tuve que desencolar para poder afinarlo, ¿no?¿ Y usted le llama a eso afinarle un piano? Qué descaro, caballero.¿ Descaro de qué, León, chico?¿ Dónde está el descaro ahí, chico?¿ Dónde va a estar? Si en vez de afinar ese piano, lo que usted hizo fue desbaratarlo.¿ Y eso es un descaro? Claro que lo es. Señor juez, tome nota ahí de que el testigo está incurriendo en una contradicción muy importante.

4:07 Por qué? Porque dice que si yo desbarato un piano, eso es un descaro. Y dónde está la contradicción ahí?¿ Dónde va a estar, chico? Descaro no es todo lo contrario a desbarato. Secretario, póngale un piano de multa a Tres Patines por esa manera de razonar. Vamos a ver, Nadanina,¿ qué fue lo que pasó con ese piano? Verá usted, señor juez, yo tenía ese piano en mi casa porque a mí me gusta mucho la música americana.¡ Qué casualidad! A mí también me gusta mucho, pero no me hace caso. ¿Quién, la música? No, la americana. Qué americana? Marilyn Monroe. Le escribí tres veces, pero no me ha contestado ninguna. Póngale dos jaibas de multa simplicio, secretario. Y continúe usted, nananina.¿ Qué le pasó a ese piano? Pues que parece que durante el invierno se desafinó un poquito a causa del frío. Porque ya usted sabe que el invierno pasado hizo un frío bastante duro.

4:53 Sí, en efecto. Hubo días de frío bravo. Bravo no, duro. No es lo mismo. No, señor, no es lo mismo un frío duro que un duro frío. Claro que no, chico. Si tú quieres voy a buscar un heladero para que tú le preguntes. Yo no tengo que preguntarle nada a ningún heladero, Tres Patines. Yo estoy ilustrando a la sala sobre nada. Usted no tiene que ilustrar a la sala sobre nada. Continúe, nananina, hágame el favor. Con mucho gusto, señor juez. Como le iba diciendo, era un piano magnífico. Yo lo tenía colocado en una esquina de la sala y encima del piano tenía puesto un retrato mío en el que yo estaba así, con el coco de helado. Se retrató usted de perfil. No, no, no, no. Me retraté con el coco de helado. Eso no es lo mismo. No, señor, no es lo mismo el coco de helado que el helado de coco. Ahí está y si lo duda, voy a buscar el heladero. Le he dicho que no necesito heladero ninguno. Es lo único que te puede...

5:41 Y no interrumpa más o le pongo un helado de multa. Pero, bueno,¿ qué se le va a hacer, chico? Si no hay más remedio, pónmelo. De guanábana, que es el que más me gusta a mí. Te lo pondré de lo que me dé la gana.¿ Por qué, chico? Porque yo quiero. Es gusto mío. No, pero yo soy el que lo pongo. Y usted, nananina, acábeme de decir qué pasó con ese piano. Bueno, lo que pasó, señor juez, fue que yo dije delante de tres patines que el piano mío estaba desafinado. Y tres patines entonces me dijo que él y Simplicio me lo afinaban si yo le pagaba dos pesos.¿ Qué me cuenta? Y usted entiende de eso, tres patines? Bueno, yo no entiendo mucho, la verdad, chico. El que sabe de eso, óyeme, que es una cosa sorprendente, es el ayudante mío, ¿verdad, Simplicio? ¡Yo No, viejo, a mí no me metan en lío. Que el que se comprometió a hacer eso fuiste tú. Sí, pero tú no me dijiste a mí que tú habías sido afinador.

6:31 No, no, no, no, tú entendiste mal. Yo no dije afinador.¿ Y qué dijiste tú entonces? Afilador. Afilador de tijera. Bueno, pero para el caso me da igual, chico, porque entre afilador y afinador no hay más diferencia que una letra, chico Con una letra nada más, ¿verdad? Bueno, ya fue a tomar su cervecita. Está aquí, ¿eh? Sí, no, le mandé la trajera a la suya para acá también. Sí, muchas gracias, pero yo le mandé policía para que lo trajera a usted. Vamos a ver, vamos a seguir, nananina.¿ Qué le hicieron Simplicio y Trespatines a Zupiano? Desbaratarlo y llevárselo, señor juez. No me dejaron más que la tabla de atrás. Qué me cuenta?¿ Ustedes hicieron eso? Bueno, yo creo que sí, que le hicimos algo de eso, ¿verdad, Trespatines? Sí, pero eso era lo que teníamos que hacer nosotros, chico.¿ Cómo que eso era lo que tenían que hacerlo? Sí, porque resulta que Nananina se puso a decir delante de mí que necesitaba a alguien que le afinara su piano.¿ No fue así, señora? Sí, señor, y usted me dijo que me lo afinaba por dos pesos. Exactamente, por dos pesos nada más. Nananina me dijo que estaba conforme y entonces yo fui a buscar a Simplicio y le dije, Simplicio, cayó un negocito ahí. Tenemos que afinar un piano. Él me preguntó,¿ dan algo? Yo le contesté, dos pesos. Y entonces él me dijo, no hay problema. Por dos pesos afinamos una guagua si hace falta.¿ Y qué hicieron ustedes? Bueno, nosotros fuimos para allá, vimos el piano. Y no es por alabarlo, ¿no? Pero el piano, óyeme, es una buena basura.¿ Cómo va a decir usted que eso era una basura? Ese piano se lo vendí yo a Nananina y era un piano magnífico.¿ Y eso?¿ Usted se dedica a vender pianos?

8:01 Sí, señor, sí. Yo tengo una tienda de instrumentos musicales. Vaya por mi establecimiento para que oiga el piano que habla.¿ El piano o el órgano No, el piano, el piano. El órgano ya lo ha oído todo el mundo.¿ Y usted tiene un piano que habla?¿ Cómo no?¿ Sabe decir pan para la catorriguita? Tú para España, yo para Portugal. Daba la patica y una pila de cosas más. Y hay que tocarlo de una manera especial para que hable. No, no. Lo único que hay que hacer es darle de comer al loro que tiene dentro. Ah, vamos, el que dice todo eso es un loro. Naturalmente. Y el loro está dentro del piano Claro, hombre,¿ qué quería usted?¿ Que el piano estuviera dentro del loro? No, pero entonces eso es una estafa.¿ Por qué? Porque el que habla ahí no es el piano, sino el loro. No, no, no, tampoco así, el piano también habla. Entonces,¿ por qué le pone usted un loro dentro? Para que la gente lo entienda, porque el loro habla en castellano y el piano no.

8:43 Ah, bueno, está bien entonces. Y dice usted que el piano de Nananina era bueno. Sí, claro que sí. Tenía unas teclas estupendas y unas cuerdas maravillosas. Bueno bueno, eso sería cuando usted lo vendió. Porque ahora el piano estaba hecho una calamidad. Estaba hecho...? Por qué está hecho una calamidad?¿ Qué tenía ese piano? Bueno, pues, en primer lugar, que las cuerdas de ese piano no estaban cuerdas.¿ Cómo que no estaban cuerdas? No, señora, estaban locas. Momento, Simplicio, que eso hay que aclararlo.¿ Por qué dice usted que las cuerdas de ese piano estaban locas? Porque las notas no sonaban como era debido. Usted le daba la tecla de la nota fa, y el fa no sonaba fa.¿ Cómo que no sonaba fa? No, señor, no sonaba fa, sonaba fu. ¿Cómo, cómo?¿ El fa sonaba fu? Sí, señor juez, sí. De manera que si usted tocaba esa nota dos veces seguidas, en lugar de fa, fa, le salía fu, fu. ¿Fu, fu de qué?¿ De platanolete? No, señor, fu, fu de nota musical.

9:34 En la vida yo comía eso. Bueno, pero entonces ese piano no estaba en buenas condiciones, ¿no?¿ Qué iba a estar en buenas condiciones, chico? Figúrate tú que la nota sí la tenía al revés. Cómo que la tenía al revés? Sí, al revés, chico. Tú le dabas a la tecla del sí y en lugar de decir que sí, decía que no. No, tres patines, eso sí que no se lo creo. Palabra de honor, oígame, palabra de honor. Precisamente yo revisé todas las notas antes de comenzar a afinar el piano, chico. Cómo la revisó usted? Hombre, tocando la vio, yo empecé por el do... Y empecé a tocar do, do, re, re, mi, mi. ¿Eh?¿ Qué pasa? No, no,¿ qué pasa de qué?¿ Usted no me llamó No, señora, no se meta en la conversación que yo estaba tocando el piano nomás, chico. Óigame, señor juez, y al piano ese además le faltaban notas, ¿sabe?

10:22 Pero la verdad es que ese piano sonaba muy mal. Claro, por eso precisamente yo quería que me lo afinaran. Y qué fue lo que le hicieron Tres Patines y Simplicio? Ya se lo dije, señor juez. Lo desbarataron, se lo llevaron, se llevaron las teclas y no me dejaron nada más que una tabla. No me diga,¿ y eso es afinar un piano, Simplicio? Ah, no, yo no sé, ¿no? Allá Tres Patines que fue el que hizo el trabajo Usted fue quien hizo el trabajo, Tres Patines? Sí, yo llegué, vi que el piano estaba gordito... Y lo primero que hice fue arrancarle la parte de adelante y botarla. Qué cosa?¿ Usted le arrancó la parte de adelante? Claro, chico. Luego le arranqué la tecla y la repartí, ¿no?

11:06 Cómo que la repartió? Sí, la mitad para Simplicio y la otra mitad para mí. Después seguí arrancando cosas hasta que no quedó más que una tabla finita. Y ahí fue donde yo le dije a Simplicio, no arranque más nada. Que ya el piano está afinado. Y el piano estaba afinado. Claro, chico, afinar un piano no es dejarlo más fino No, señor. Ah, pues entonces me equivoqué porque yo creía que era así. Vaya, hombre, vaya. Entonces todo fue una equivocación. Sí, yo vi el piano gordito, me dijeron que había que afinarlo y entonces le empecé a quitar cosas hasta que lo dejé finito, finito, que daba gusto verlo. No me diga, de manera que usted no sabía realmente lo que era afinar un piano, ¿verdad? No, chico, saberlo, lo que se dice saberlo, no lo sabía. Entonces,¿ por qué se metió usted a hacerlo? Hombre, porque daban dos pesos, chico. Y por dos pesos se mete usted a hacer una cosa que no sabe. Bueno, según.¿ Cómo es que según? Sí, si no estoy muy apurado, muy apurado, me meto a hacerla por unos cincuenta nomás.¿ Qué me cuenta?¿ Por unos cincuenta la hace también? Sí, viejo, porque el dinero no se puede andar desperdiciando. Mire, el otro día me ofrecieron a mí tres pesos por arreglar un automóvil que no caminaba.

12:07 Yo dije que all right, que me dieran los tres pesos adelantados. El hombre me lo dio y yo entonces saqué el motor, lo desnivelé, le eché aceite en el carburador, desgrasé la bujía, conecté la marcha atrás con el freno, atornillé bien la correa del ventilador. Y yo quisiera que tú hubieras visto cómo corría después de eso, chico. Qué cosa?¿ El automóvil corría mucho después de eso? No, chico, el automóvil no se movía, chico.¿ Y quién corría entonces? Yo, chico. Y por qué corría usted Hombre, porque el dueño del automóvil venía atrás de mí con la llave de tuerca en la mano, chico. Así, escriba ahí, secretario. Venga la sentencia. Ese piano que afinaron de modo tan singular, ustedes lo asesinaron y lo tienen que pagar. Vayan, pues, soltando el guano que costó ese pianicidio. Y si afinan otro piano, van los dos para presidio. Don Leopoldo Fernández, Aníbal Lebar, Mimical, Adolfo Otero y Miguel Ángel Herrera. Escribe Castor Bispo. Producción y dirección, Miguel Yao. Manolo Iglesias que les habla les dice...¡ Muy buena suerte, amigos!