Peletericidio
Escucha los mejores casos de la serie de comedia radiofónica cubana La
Tremenda Corte, que fue transmitida por décadas en México en las distintas
estaciones de Grupo Radio Centro.
0:04 La tremenda corte. La tremenda corte. Audiencia pública. El tremendo juez de la tremenda corte va a resolver un tremendo caso. Buenas noches, secretario. Buenas noches, señor juez. Ãigame, doctor. Aquà hay una carta para la tremenda corte. SÃ, sÃ. De Puerto Barrios.¿ Puerto Barrios?¿ Dónde queda eso? En Guatemala. No me digas. SÃ, cómo no. Lejos. SÃ, sÃ, oiganme, lejÃsimos. Ya nos felicitan por las Pascu y todas esas cosas. No me digas. Póngale 10 pesos de multa. Ah, bien. A Manuel de J. Valdés. Manuel de J. Valdés. Y a Gamaniel Valdés. Ajá. ¿Eh? Y a Mercedes de Valdés Y 10 pesos a cada uno. 10 pesos a cada uno de los Valdés. SÃ. Bueno, muchas gracias por la carta. SÃ. Y tenemos una de nuestro viejo amigo Antonio Fernández de Tampa. Ajá. Antonio Fernández de Tampa, que también nos dice algo de la... momento que hemos pasado aquà nosotros. Y se lo agradecemos muchÃsimo a Antonio Fernández, nuestro viejo oyente. Algún dÃa iremos a Tampa y tenemos que ir a su casa, que nos mande la dirección para ir a comer allá.
1:11 Muy bien. Bueno, y cómo sigue de salud? Regular. Ahora, además de reuma, tengo sarpullido. Y de contra estoy tan fatal que hace un año que no me saco un kilo en los terminales.¡ Ave MarÃa!¿ Y no le manda al médico nada para eso SÃ, sÃ. Para el reuma me mandó que me dé baños de sol.¿ Y para el sarpullido? Que me dé baños de mar.¿ Y para lo de los terminales? Que me dé un baño de albahaca. Pues nada, señor juez, pida vacaciones, déjeme a mà en su lugar y vaya a bañarse.¿ Cómo se atreve usted a decirle a su jefe que vaya a bañarse? Póngase cinco pesos de multa ahora mismo. No, pero si yo no hago más que repetirle lo mismo que le dijo el médico. Póngale otros cinco pesos al médico y páguelos usted también. Y acabe de decirme qué caso tenemos hoy, que eso es lo que me interesa.
1:53 Está bien, doctor. Lo que tenemos hoy es una estafa. Una estafa?¿ A quién estafaron? A un peletero. Pues llámalos complicados en ese peletericidio. Enseguida, señor juez.¡ Luz MarÃa Nananina!¡ Aquà como todos los dÃas!¡ Olegario Cascarilla y Pinotea! ¡Servidor!¡ José Candelario Trespatines!¡ A la reja! Bueno, vamos a ver qué les pasa a ustedes hoy. Ante todo, Nananina,¿ quién es el acusado? El sinvergüenza de Trespatines, señor juez. DÃgame... El sinvergüenza de tres patines. Ãyame señor juez, tenga la bondad de advertirle a esta doña que no me diga nombrete, que luego se queda, chico Lo que le dijo esta doña no fue ningún nombrete.
2:40 Cómo que no, chico?¿ Tú no oÃste lo clarito que me dijo sinvergüenza? SÃ, pero eso no es un nombrete, eso es un adjetivo calificativo. Ah vamos,¿ eso es un adjetivo caficolativo? Caficolativo no. calificativo califa talibó no calificativo a calafate vivo no repÃtalo conmigo para que aprenda cali colombia no no cali asà yo creo que te sé califica fika timo timo ya lo sabe decir bien asà ahora sà porque he dicho asà poquito a poco tú sabes la mente que está dentro del cerebro de la inteligencia cerebro SÃ, simila bien el asunto y se da cuenta de cómo es la cosa.
3:22 DÃgame entonces,¿ qué fue lo que le dijo Nananina? Sinvergüenza, chico Eso ya lo sé, Tres Patines. Y entonces por qué me lo pregunta? Yo no le pregunto eso, Tres Patines. Usted no entendió la explicación que le hice. Pero como no la iba a entender, chico, si estaba clarÃsima. Y entonces qué cosa es sinvergüenza? Un hombre, chico Secretario, póngale dos pesetas de multa por no atender a lo que se le dice. Pero, óigame Cállese la boca. DÃgame, nananina,¿ qué fue lo que hizo Tres Patines? Le estafó 180 pesos al señor Cascarilla. El Cascarilla ese es usted, verdad? SÃ, señor, sà señor. Olegario Cascarilla y Pinotea para servir a usted. Y es cierto que Tres Patines le estafó 180 pesos? SÃ, señor 180 pesos de mi alma. Que lo único que le deseo es que se los tenga que gastar enteros en medicina para el dolor de mi alma. No, no, no, no, no. Oiga, don Legario, tampoco asà Cállese ahora, tres patines. Es que don Legario quiere que a todos los dentistas de La Habana lo mantenga yo solo. Porque para eso usted le estafó 180 pesos. No es verdad, señora, yo no le estafé nada.
4:21 SÃ, señor, le estafó a él y me engañó a mà Bueno, bueno, un momento.¿ Y usted cómo se dejó engañar por tres patines, nananina? No sabe de sobra cómo es él. Ahà está, eso mismo le dije yo. Le he dicho que se calle, Tres Patines Por qué no puede hablar ahora?¿ Por qué no puedo hablar ahora? Porque ahora estoy hablando yo.¿ Y no podemos hablar los dos un tiempo? No, señor, aquà solo puede hablar uno. Bueno, pues cállate tú y déjame hablar a mÃ, chico No me da la gana. El que se tiene que callar es usted. Ah, está bien.¿ Pero por qué eso? Porque yo soy el juez y tengo prioridad. No me digas, chico. Tienes prioridad. SÃ, señor Ah,¿ por qué no te la cura bien Secretario, póngale otra dos pesetas por analfabeto. Además está oyendo.¿ Cómo se llama el señor ese que lo trae acusado a usted? Legario. Legario Don Legario.
5:06 Ole. ¿Eh? Ole. Ole, tu madre, chiquillo No, señor. Olegario. Olegario Legario, ni legario. Legario DÃgame, nananina,¿ qué le hizo a usted ese bandolero? Qué bandolero? No me ponga nombre a este tonto Le he dicho que se calle, Tres Patines. Bueno, está bien dicho, no vaya a morderme por eso. Diez pesos de multa? Tú ves, ya me mordiste. Diez pesos más? Ahà está. Qué le pasa?¿ Va a seguir hablando?¿ Qué voy a seguir? Diez, diez, hasta dónde me va a llegar. Diez pesos más? Cállese la boca. Mira para eso, chico bendito, se dio otro diez. Y diez más, siga, siga, y diez más. Cuarenta ochenta y ocho. Siga. Contésteme, nananina.¿ Por qué dice usted que Tres Patines la engañó?
5:47 Porque me tomó el pelo, señor Quinn. Qué le hizo? Figúrese usted, señor juez, que yo me habÃa ido para mi pueblo porque no tenÃa trabajo aquà en La Habana. Pero tres patines me hizo volver diciéndome que me habÃa conseguido una colocación. Y cuando llegué, ni jugo de piña. No le habÃa conseguido nada. Ni pescado frito. Bueno, señor, pero la culpa de eso la tuvo don Legario que me engañó a mÃ.¿ Cómo que yo lo engañé a usted? SÃ, sÃ, oÃgame, don Legario, a mà me da pena decir eso en lo de su misma cara. Pero usted me engañó a mÃ. ¡Yo! Usted fue el que me estafó 180 pesos a mÃ. A ver, a ver, don Olegario,¿ cómo se los estafó? Bueno imagÃnese, señor juez, que yo tengo una peleterÃa. Usted puede imaginarse que yo tengo una peleterÃa, ¿verdad?
6:28 SÃ, señor. Bueno, si acaso no pudiera imaginársela, nos llegamos un momento hasta mi peleterÃa, la ve usted con sus propios ojos y asà no tiene que imaginársela. No hace falta, don Olegario. Con que usted me diga que tiene una peleterÃa es suficiente. Ah, bueno, muchas gracias por esa prueba de confianza que usted me otorga. Bueno, pues efectivamente yo tengo una peleterÃa muy acreditada donde encontrará usted unos zapatos magnÃficos, unas alpargatas de primera calidad y unas chancletas de palo con suela de goma que son una verdadera maravilla de elegancia. No, y bien que sÃ. Ya yo le dije a Cucucita que le voy a regalar un par de chuletas de esas. Cómo chuletas? De esas. Chancletas. De chancletas de esas, sÃ. Para que se la ponga el dÃa que nos casemos, chico. Que nos casemos. ¿Nosotros?¿ Qué es eso? Ah. Que se dice que nos casemos.
7:17 Y dÃgame una cosa,¿ su novia se va a casar con chancleta de palo? Eh,¿ y por qué no, señor Porque el traje de novia y la chancleta de palo son dos cosas que no pegan nada. Oiga, eso dice que no pegan. Claro que no, que no pegan.¿ Pero por qué no van a pegar, chico? El vestido de novia no tiene cola. SÃ. Y la chancleta esa no tiene suela de goma? SÃ. Pues la goma y la cola son dos cosas que siempre han pegado, chico. Pégale diez pesos más de multa, secretario. Bien. Y diga, don Olegario, dice usted que en esa peleterÃa hay de todo,¿ no es eso? SÃ, sÃ, señor, de todo, de todo. Lo único que no tenemos son botas de montar, porque las botas se usan más en el campo que en La Habana. Y yo necesitaba conseguirme algunas botas porque tenÃa varios pedidos y no los habÃa podido servir aún.
7:58 Muy bien,¿ y qué pasó? Bueno, pues que el otro dÃa se presentó Tres Patines en mi establecimiento y me preguntó si querÃa hacerle algún encargo porque se iba al interior en un viaje de negocios. Y eso, Tres Patines?¿ Usted se dedica ahora a negocios en el interior? SÃ, yo cada vez que hago un negocio en La Habana me manda para el interior. Para el interior de la isla No, para el interior de la cárcel. Entonces usted iba de viaje al interior de la cárcel. No, no, no, precisamente en ese momento iba al interior de la isla La Habana se está poniendo ya, antes era un cacarón de coco y ahora es una cacarita de avellana. No se puede hacer un negocio, porque cuando empieza a tratar un negocio con cualquiera, viene uno y te lo echa a perder, chico Hay mucha competencia, ¿verdad? No, no, no, lo que hay es mucha policÃa, chico.
8:40 Ah, pero quienes le echan a perder los negocios a usted son los policÃas. Los no, él. Con uno que me ve, nada más, ya tengo bastante. Con uno nada más? SÃ, porque mire el otro dÃa, sin ir más para detrás del amanaque. Cómo para detrás del amanaque? SÃ, sin ir más. Sin ir más lejos? Sà Ajá Bueno, oye, un negocio ahorrado, hasta caritativo y todo era de negocio, chico Caritativo también.¿ Qué negocio era? Chico, era una rifa benéfica a beneficio del asilo de rifero repentino, tú sabes Jejeje.¿ Te refiero a arrepentido? SÃ. Arrepentido. Arrepentido que no quiere volver a hacer lo mismo, te asombra. No, no me asombro. Arrepentido. Arrepentido, sÃ.¿ Dónde está ese asilo?
9:22 Bueno, chicos, todavÃa no hemos comprado, vamos a parcelar ahora el asunto.¿ A parcelar qué? El lugar donde se va a comprar el solar. Ah, pero todavÃa no han parcelado No, 18 por 36. Y entonces ahÃ, no, el asilo no está en ninguna parte, ¿no? Pero es un asilo que voy a fundar yo para tener la casa y las comidas seguras. Y usted está arrepentido. Bueno todavÃa no, pero en cuanto yo tenga casa, comida, ropa limpia y un par de pesos diarios para los gatos, limpieza de zapatos y las bebidas de gaso.¿ De qué? Me arrepiento. Los gatos del menudeo y de limpieza de zapatos en los periódicos. Ajá Enseguida me arrepiento. Me arrepiento yo Se arrepiente enseguida. SÃ. Venga acá y la rifa esa de que usted habló primero,¿ era para el asilo ese? SÃ, pero una rifa muy buena. Ajá. Ah, autorizada. ¿Eh? Autorizada. Auto. Yo rifé un auto, pero me...
10:18 No, no, que se dice autorizada. SÃ. Tú sabes cómo era arrear la papeleta en la marcha? Bueno, pero venga,¿ a qué rifaba usted el Capitolio? No,¿ qué va? El Capitolio yo lo habÃa rifado el año pasado, se lo sacó una española y fumé un lÃo. Yo se lo querÃa llevar para España envuelto de papel de celofán. SÃ, señor. SÃ, pero¿ qué va, chico? El primer premio de la rifa esta era un radio de ocho bombillos. Ajá. El segundo era un centro de mesa. Ajá Y el tercero era un billete entero para el sorteo siguiente. Ah, vamos. Bueno,¿ y qué pasó? Nada, que se me ocurrió a mà proponerle una papeleta. Y un pilocÃa judicial que ya tú sabes, ¿no SÃ. Se la propuso al policÃa. Me dijo, sÃgame. Tres patines para el vivache.
11:01 Lo acusaron de riflero. De riflero, sÃ. No, de riflero no, de riflero. SÃ, de vender la papeleta. Y todo porque la papeleta no me cabÃa en los premios detallados y tuve que abreviar la palabra, ¿no? Que tú, explÃqueme, explÃqueme,¿ cómo que tuvo que abreviar la palabra? SÃ, poner en brevatura, chico, porque el membrete de todos los premios no cabÃa la letra tardilla que hacÃa falta para poner la de 11 puntos, que se viera, ¿no? En brevatura? SÃ, tuve que abreviarlo. El primer premio era un radio de 8 bombillos. SÃ. El segundo era un centro de mesa. Y el tercero, un billete entero. Pero como que todo eso letrero no cabÃa en la papeleta, que la papeleta era de 6 por 8 centÃmetros Lo tuve que abreviar.
11:47 Y qué pasó?¿ Qué puso usted entonces en la papeleta? Bueno pues puse lo más grande que se podÃa. Se rifa radio centro entero. No me diga!¿ Y usted no se dio cuenta de que la gente iba a pensar que usted rifaba radio centro con CMQ y todo? Claro que no, chico. No, si yo me llego a dar cuenta de eso... En vez de poner la papeleta real, la pongo a dos pesos por lo menos Póngale dos pesos más de multa, secretario.¿ Qué tú quieres, una papeleta? No, yo no quiero papeleta. Siga, señor Cascarilla.¿ Le hizo usted algún encargo a Tres Patines? SÃ, señor. SÃ, señor. Le dije que mirara a ver si en las peleterÃas del interior podÃa conseguirme algunas docenas de botas de montar, que era el único artÃculo que yo no tenÃa. Cuántas docenas le encargó a usted? Un par de gruesas. O sea, 24 docenas de cada color.
12:31 Porque aunque yo no necesitaba tantas, podÃa colocarlas a buen precio en otras peleterÃas que tampoco tienen. Y él me dijo que bueno, que mirarÃa a ver si podÃa complacerme. Perfectamente.¿ Y qué pasó? Pues que tres patines, se fue de viaje y a los pocos dÃas recibà este telegrama. Mire, véalo usted mismo, hágame el favor. A ver, deme acá, deme acá. DÃgame si puede colocar en La Habana dos gruesas de botas negras y una gruesa de amarillas a 60 pesos cada una. En caso afirmativo, remita los 180 pesos urgentemente. Firmado Tres Patines.¿ Usted puso este telegrama, Tres Patines? Yo sÃ, es que es delito poner un telegrama. No señor, pero yo le mandé los 180 pesos en el acto y usted no me mandó bota ninguna.
13:17 No diga eso, relicario.¿ Cómo relicario? O legario. O legario. Yo tenÃa que mandarle alguna bota. Claro que sÃ. TenÃa que mandarme 36 docenas y no me mandó usted nada. Cómo que no, chico? Yo no le mandé a Nananina y a otras dos señoras más que querÃan colocarse en la Habana de cocinera. Ni que me cuenta con eso, señor. Yo tengo que atender a mi negocio y no puedo ponerme a buscarle trabajo a ninguna cocinera. Entonces yo no tengo que hacer aquà el asunto, señor juez. Porque eso fue lo que yo le dije que le iba a mandar a don Legario ¿Cómo, cómo?¿ Qué lÃo está usted armando ahÃ, Tres Patines? Ninguno, señor juez. Yo salà de viaje y cuando llegué ahà a la provincia de Matanza... ¿Comprende? Me encontré con una nanina que se habÃa ido para su pueblo porque en La Habana no tenÃa trabajo.¿ No es cierto, señora?
14:03 SÃ, y usted me embarcó para La Habana diciéndome que don Olegario me iba a conseguir una colocación. Claro que sÃ, pero dÃselo a usted misma al juez, hágame el favor.¿ Con usted no venÃan otras dos señoras gordas de color que querÃan colocarse en La Habana también? SÃ. SÃ,¿ y usted las embarcó junto conmigo Y usted misma no me dijo que esas dos señoras se pasaban la vida rezándole a todos los santos para que le consiguiera una colocación a La Habana? SÃ, pero usted las engañó a ella, lo mismo que a mÃ, porque en La Habana no nos dieron ningún trabajo. No, pero la culpa no es mÃa. Yo le pregunté a don Legario si podÃa colocarlas a ustedes y él me dijo que sÃ. ¿Yo? SÃ, señor, que se lo expliqué bien claro en el telegrama.¿ A mÃ? Yo no entiendo eso, francamente. Está claro don Legario, mire Estará clarÃsimo, Tres Patines, pero yo no lo entiendo tampoco.
14:47 Lo que usted le decÃa en el telegrama era que le iba a mandar un cargamento de botas. No, señor, eso no es verdad. Cómo que no es verdad? Oiga lo que dice el telegrama, Tres Patines. Léalo. DÃgame si puede colocar en La Habana dos gruesas de botas negras y una gruesa de amarillas a 60 pesos cada una.¿ Cómo explica usted esto? Pero si yo no puedo, eso no puede estar más claro. Las dos señoras que mandé con usted no estaban gorditas, nananina. SÃ, estaban bastante gordas. Bueno, entonces esas eran dos gruesas, ¿no? Usted no me dijo que se pasaba la vida rezando. Sà se pasaban rezando mucho. Entonces eran dos gruesas devotas, ¿no SÃ, devotas, porque rezaban, sÃ. Claro y esas dos señoras no eran de un color bastante oscurito. SÃ, bastante oscuro. Entonces eran dos gruesas devotas negras. Y eso era lo que yo le preguntaba a don Olegario. DÃgame si puede colocar en La Habana dos gruesas devotas negras. Pero, ¿cómo, cómo?
15:40 Esas dos gruesas no eran devotas de montar.¿ De montar?¿ De qué santo es ese? Ninguno, compadre. Entonces... Le pregunto que si no eran de botas para montar a caballo. No, señor, chico, de botas lo eran porque rezaban mucho, chico. Ahora, si rezaban montada a caballo, yo eso no lo sé Bueno, bueno. Bueno, pero aquà habla usted de dos gruesas de botas negras y una gruesa de amarilla. Es la de amarilla. Esa era nananina, chico Cómo que era nananina? Sà chico, nananina no está gordita también. SÃ. Pues ella nació en Amarilla, que estaba en la escuela de Palmarito. Luego se mudó para la colonia de Barroso y después para La Chucha, chico. Adiós. Esa es una gruesa de Amarilla, chico Entonces en este telegrama no se hablaba para nada de botas de montar.
16:22 Claro que no, chico. Yo no sé qué fatalidad tengo yo que todos los telegramas que yo pongo me lo entienden al revés. SÃ, pero yo le mandé a usted los 180 pesos que me pedÃan el telegrama. Bueno, esa es la suerte mÃa, que lo del dinero, gracias a Dios, me lo entienden al derecho. Bueno, pero aquà dice usted dos gruesas de botas negras. y una gruesa de amarillas a 60 pesos cada una. SÃ, porque eso era lo que querÃa ganar cada una, 60 pesos mensuales. SÃ, pero usted no nos dio ni un kilo a ninguna de nosotras. Porque esa era la comisión mÃa como agente de colocaciones, el primer mes de sueldo No trago tres patines, usted es un estafador. No me siga poniendo nombre. Escriba ahÃ, secretario. Venga la sentencia. Tres patines está visto y no se puede dudar que usted se pasa de listo cuando hay algo que robar. Y como es usted un sujeto más malo que la carcoma, ya sabe lo que le meto, 30 dÃas en la loma.
17:10 Con Leopoldo Fernández, AnÃbal Demar, Mimà Cal, Miguel Ãngel Herrera, Edwin Fernández y AgustÃn Campos. Escribe Castor Bispo. Producción y dirección Miguel Yao. Manolo Iglesias que les habla les dice¡ Muy buena suerte, amigos! Audio Centro
Apple Podcasts
Spotify
Castro
RSS Feed