Peletericidio

Escucha los mejores casos de la serie de comedia radiofónica cubana La Tremenda Corte, que fue transmitida por décadas en México en las distintas estaciones de Grupo Radio Centro.
Escucha los mejores casos de la serie de comedia radiofónica cubana La Tremenda Corte, que fue transmitida por décadas en México en las distintas estaciones de Grupo Radio Centro.
La Tremenda Deporte, la Tremenda Corte con leoporto Fernández, AnÃbal de mar Mi mi Cal y Miguel Ãngel Herrera escribe castor Bispo, producción y dirección. Miguel ya o audiencia pública, El tremendo Juez de la Tremenda Corte, va a resolver un tremendo caso. Buenas noches, Secretario. Buenas noches, señor Juez. Cómo se siente hoy regular este mes de enero. Me hace mucho daño para el reuma por lo frÃo que es y por qué consiente usted eso, señor pues póngale ciento ochenta dÃas a quién eh, a quién está cieron to trauma, no doctor, por Dios al mes de enero, pero usted es, bobo, si le pongo ciento ochenta dÃas al mes de enero, me fastidio yo mismo, porque entonces el frÃo dura hasta junio. Verdad que he si doctor, perdóneme no me habÃa fiel. Hoy hace un peso de multa para que otra vez se fije oiga qué cara esa distracción Y vamos a ver qué caso tenemos hoy un hurto. Qué fue lo que se hurtaron cuatro pares de zapatos, un par de polainas y un par de botas, Y a quién le robaron todo eso a un peletero, pues ya me lo complicado en ese peletericidio enseguida. Señor Juez Luz MarÃa Nananina, aquà toma todos los vÃas EfraÃn Almohadón del Diván Bajá. Qué fue lo que dijo usted ahà valja palabra mura que se usó mucho allá en la circ Como como esa es una palabra mora que se usa mucho allá en la serie. SÃ, sÃ, señor, porque allá, en la Siriah, hay una mura que siempre las y usted nació en Siria. SÃ, señor, entonces eso de Vanhan No lo dijo en serio, verdad, Sañur, lo dije en serio. Siendo asÃ, no hay problemas. Siga llamando Secretario con mucho gusto, señor Juez, Cheo, guaya vera oidor de dónde salió el Cheo este Secretario. Bueno, doctor, yo creo que es amigo de tres patinas, pues ya me da tres patines. Entonces enseguida, señor Juez, José Candelario, tres facines. Bueno a Berna Nanina. Qué es lo que ha pasado? Cómo que qué lo que ha pasado? Tre Patinini Cheo le robaron a Don fran una pila de calzado. No, no, perdóneme que le guarde, Señora. Yo no le robé nada. Don Aza Franco o frank No EfraÃn, EfraÃn, no es lo mismo, No, señor, no es lo mismo. Eso te estoy diciendo que no es lo mismo, lo mismo, pero se parecemos era no, señor no se parece en nada. Es fraingan no, señor y venga cada tres partidos y usted no ha leÃdo que el nuevo Gobierno quiere implantar la costumbre de la honrada. Vez sà como no. Es chico. Eso me lo leyó, mamita, y a pesar de eso, pienso usted seguir robando. SÃ, pero hombre, pero robando honradamente. No venga acá tresfantil y cómo se puede robar honrabamente teniendo cuidado que no te caché tú comprendes una tu por ejemplo, pues no no espérate. Si yo no pienso seguir robando de ninguna manera chan no usted seguirá lo mismo, porque genio y figura hasta la sepultura geniy qué genio y figura no, señora genial figuras no puede ser porque no no hacen equipo. Ya tres patines, ya llegue, ya ella no habla de calle. DÃgame, don EfraÃn, usted tiene alguna peleterÃa. SÃ, señor la tengo una balaterÃa muy buena que se llama el zapato biguet y eso los zapatos que usted vende son muy grandes, no no sañur son de tamaño normal. Y entonces por qué es lo de bigueta, porque el dueño anterior era de viejo y por qué era de vigo. Le puso el zapato bigueta como no chico. Eso es lo más corrientes Mira. Yo conozco a un señor que tiene dos peleterÃas y una de ellas le puso su nombre y a la otra le puso su apedilla como chuqué a Pedillo, qué es lo que es. Eso el nombre que va después de primero que apellido, apellido se fueron. Usted dijo a Pedillo, asà que a una le puso su nombre y a otra su apellido. SÃ, porque se llama donald iñires Ajá. Y a una de las peleterÃalas le puso el zapato Donald, El zapato Donald, y cómo le puso a la otra, la sandalia? AhÃñires, Secretario, póngale cinco pesos de multa a tres patines. Ponti Na, si hace falta, si hace falta. Usted ha dicho una mentira o yo dijo una mentira no. Señor si dijo mentira porque esas peleterÃas no existen y entonces ya dije yo alguna, sà la dijo está viejo de puta manga, la miro Póngale un peso más de multas. Quién dÃgame Na, Nanina, dónde está la peleterÃa de Don EfraÃn, la peleterÃa esa, Esta es la calle de Monte, pero la entrada es por amistad. Usted no la ha visto anunciado en todas las guaguas. No. La peleterÃa esa se anunciaba en las guaguas. SÃ, pero hubo que quitar los anuncios de viga que se formaban unos lÃos tremendos. O por qué, ah porque la gente leÃa en la guagua monte por amistad y figúrese usted, todo el mundo se montaba y luego no querÃa pagar nadie. Vamos venga acá y es buena esa peleterÃa. Cómonos, señor Wues, la mejor de la Habana y sobre todo, la más sortida, porque allà hay zabatos, botas, bulainas, chancletas, albargatas y zabatillas de tutas clases. No no perdóname mire serio, pero zapatillas de toda clase no hay. Sabemos que no lo hay, señor No, señor, porque ahà fue una señora buscar un par de zapatillas y no se la pudo despachar porque ninguna le servÃa burqué. La señora esa la tenÃa los bien es muy grandes, no, pero las zapatillas que ella querÃa no eran para los pies y para dónde era entonces para la llave de fregadeo serio. Ah hágame el favor? Hágame, el favor? Esas zapatillas se venden en las farreterÃas. Co Patrick, entonces no diga que usted vende zapatilla de toda clase, porque no es verdad, no, ya ya no me discuta más. Te da una aclaración conveniente o le da un peso de multa. Va a seguir usted metiéndose. Es lo que no le importa, no, pero es que, como quiere que sea, están ligados. Es también de mos de hablar y la chiquito que son igualitos, están ligados. Póngale otro peso de multaal cheo bien vamos a ver que damos que se trata de una buena peleta y toyo chicos Secretario, siete pesos ya chocheo un pesona voy adelante, jaja dÃganme quedamos en que se trata de una buena peleterÃa. Bien que sÃ, señor Jey, un zapato de señoras, sobre todo hay preciosidades. Yo compré allà unos zapatos que son un sueño. Es la cosa más linda que usted ha visto. Son esos que trae usted puesto mexicano. Esto es otra va más queda allá de México San lo que yo digo no me los pongo casi nunca porque cada vez que me los pongo se me duermen los pies. Porque se les duermen los pies. Ay por qué la fe. Yo no estoy diciendo que están un sueño. SÃ, verdad, oyemey el zapato de hombre. Oye me hay maravilla también sÃ, no figúrate tú que don frain este ok eh qué Esfray EfraÃn acaba de recibir unos zapatos que oye no tienen suelashi, no tienen tacón, no tienen punteras y no tienen cordones que tienen entonces nada nada. Son aire na macha aire nada más y Para qué? Qué es? Para quién son esos zapatos? Esos zapatos? Sopa lo camelitas de cárcel? Cómo esos zapatos son para los carmelitas? Descalzo span los calmelitas del cárcel y es su zapatos Existen Hombre, por Dios, pero tú no has oÃdo hablar de los zapatos carmelitas. SÃ, bueno, eso mismo. Soy secretario. Digan ójale otros cinco pesos a tres patitas por seguir diciendo mentiras, pero oye media silencio. Bueno, vamos a seguir. Quedamos en que don esferas. Vende buenos zapatos. Es eso sÃ, chico, no es por darle cóva al Siria cohete cómo serÃa irÃa serio, eh, al Sirio, es decir, eh, sÃ, los decidios no son serÃa con un señor son sitios. Vamos lo de polain no no son polaco cochino, no sÃ, señor o de Polonia. SÃ, oye yo ni porque yo trabaje de su peleterÃa e independiente. Pero si no usted ya no lo trabaja en mi balaterÃa, porque yo lo busté, lo da no solo usted no me botó. Renuncié yo que no hay igual qué cosa. No me diga costar renunciación, señora y Cheo renunció también verdad jato, claro que sÃ. Renunciamos los dos voluntariamente por cuestión de delica, exactamente de delicadeza, porque lo que pasó fue que Don EfraÃn llegó hecho una fierra y nos dijo váyanse de mi casa inmediatamente. Entonces nosotros, en esa actitud, presentamos la renuncia verdad, Cheo, si se oye tres patines, porque yo sà de verdad que no lo aguanto a nadie que en cuanto veo la renuncia en el aire van renuncio yo mismo y me marcho lo mismo que yo yo soy batch oye, me no sé solo lo que yo lo hago mejor todavÃa, como mejor todavÃa. SÃ, yo me marcho primero y renuncio después. A Bueno qué iba usted a decir cuando Don EfraÃn lo interrumpió que no hay por darle cua oye, pero los zapatos que él vende son buenos y, sobre todo, tú sabes que son muy resistentes. Ajá tiene unos zapatos allà que no se rompen nunca, que son de piel de burro y ese material dura mucho. Si dura, tú te compras un par de zapatos de eso y tienes pierde burro pa toda tu vida. Cómo voy a tener yo piel de burros. Tres partiners. Ah no, yo digo los zapatos vamos entonces tres patilos y Cheo eran dependientes de su peleterÃa. No es asÃ, Don EfraÃn, SÃ, señor Huese, y qué pasó en esa peleterÃa. Bueno, pues, que ayer llegó la nananina ycumbró varias cosas allÃ. Sabe, Sabe ustedes lo primero que cumbró fueron cuatro bares de sabat y oigame el señor Jueves cómo nos hizo sudar esta, señora tres patis hijas fÃjese que tuvimos que probarles sesenta y siete pares. Es que para eso estarán ustedes aquà para trabajar. No sÃ, señora, pero vamos de eso a que ustedes se empeñaran en probarse zapatos del número cinco y medio. Cuando usted calza el ocho, a mà me parece quedó un poquito for no momento momento. Quién lo ha dicho usted que haya cárcel ocho. Yo calso el cinco y tres cuartos, El cinco y tres cuartos solos. Cómo solos? Si esos tres cuartos son solos o son tres cuartos con sala comedor baños y cocinas? Oye, qué baño ni qué cocina? Chico usted lo que es muy atrevido. No, no, no óigame, señora les suplico que no me ofendió la madre. Déjame labrar es chica y déame la bronca a mà y que sea la conozco yo qué acuérdese Oigame, compañero cheo de que en el giro del calzado, el cerso femenino es el que abusa del masculino como el que abusa del mascularo que sà fÃjate que donde quiera que haya un zapato oÃste en el suelo, en el suelo, si tiene que aguantar que los pisote de aquà vamos por el suelo, suelanla fija. Asà póngale un tacón de multa. Secretario. En fin, don EfraÃn, que le hicieron sus dos dependientes me arrubaron cuatro bares de zapatos, un bar de bulaines y un bar de botes. Nosotros no robamos nada. Compadre verdad que no cheo te lo juro por tu salud, que no mira ver Chico y cuando este espérate un momento, o que esa luz jurate tú ahÃ, Chico, por la tuya y quién te dio permiso para usar la mÃa, Chico, Tú no me dijiste que podÃa usarla. No, señor Te, dije que si tenÃas que jurar por alguna salud, que usaran la salud del señor Juegos. Yo le diez peso a cada uno de secretario. Era ese y a ver cómo fue el robo. Ese, pues hecho, la fue que la Nananina estuvo en mi balaterÃa y me cumbró cuatro bares de zabatos, un bar de bulaina y unas botas. Y todo eso era para usted, no Nanina, no, señor, para mà eran los cuatro pares de zapato namás y las botas y las polainas. Bueno, eso eran para un sobrino mÃo, que es Miliciano. Sabes y entonces me encargó que yo se las comprara y entonces yo les cogà un par de poline impac de botas y le dije a Don EfraÃn que se las mandara a Columbia, que donde era estaba muy bien. Y qué más, pues que luego yo compré cuatro pares de zapatos para mà y le dije que me lo mandara Concha y Cristina, que es donde yo vivo. Y este la hora que mi sobrino en Colombia recibió la ala ni nada, y eso donde EfraÃn usted mandó esas comparas. SÃ, señor wues, si lo mandé asà esa misma tarde la llamé a mis dos daban dientes y les dije tú tres matinis, llevas estas botas y estas bullain y tú cheo encárgate de estos zapatos que hizo un Baraconcha y Crastina y les encargué que hicieran bien el ri Bart para que no la hubiera quejas ni problemas Y bueno, Y qué bueno, pues que ellos se quedaron con todo y no la intrigaron nada. Pero en la copa de todos, te compadre que nos habló claro, Chicos, como que no lo hablé claro. Sabes, señor verdad, que nos habló claro Chala, pero que no hablo claro. La compa de todos tuvo el mismo. Te iré a ver lo dice a Cheo caballero, que es un muchacho que no ha dicho más que dos mentiras de su vida. Esta de ahora, no no, con esta de horas son tres, como digo no ahora nos ha dicho me tira, seguro que no a ver tres para ti que hice usted con las botas y las polainas del sobrino de Nananina, hombre en la botella y por qué las botó porque me mandó don efraÃnch yo yo no lo mandé nadie a sà mismo. Señor yo le pregunté lo que hay que llevar a Columbia solo zapatos y usted me dijo no, Chico a Columbia llevan las polainas y las botas chi y como usted me dijo que la botara, la botel chica, claro, claro, Trespatines pensó que Don EfraÃn no las querÃa, no me diga. Y los zapatos de Nana Nina. Pues, señor Jueven, parece que también hubo un error ahÃ, porque el sirio me dijo a mà fÃjese encárgate tú de llevar estos zapatos que son para Couchi y Cristina. Y usted se referÃa a la calle, verdad, claro que sÃ. Ah pues yo creÃa que se referÃa a Concha Pérez y a Cristina GarcÃa. Me entocheo momento quién es Cristina GarcÃa, mi novia y Concha Pérez se lo vale cobrar ahora quién qué es? Lo digo, Lo digo, sÃ, Guana, sÃ, no, lo digas, sÃ, no, sÃ, sÃ, la novia de trespatines y le descubriste. SÃ, me descubrió no, y ustedes le llevaron esos zapatos a ellas y pero la culpa la tuvo a IfraÃn, que nos aclaró bien que estaba hablando de calle, pero cómo qué noche si hasta les digo que hiciera bien el reparto para que no hubiera queja, pero nosotros pensamos que lo que querÃa era que se que que no se quejara ninguna de la doy. Entonces contamos los zapatos, vimos que eran ocho y lo repartimos de lo mejor porque separamos cuatro para concha y cuatro para que tengas. Ahà está. Yo tuve que ponerme bravo, porque Trepatine querÃa llevarse cinco zapatos él y déjame a mà tres. Nada más me cuenta, Trepa tiene hasta su socio. QuerÃa darle usted de su halo sà chico, como que la novia de cheo es joge con un zapato. Nada más tenÃa tan escriba ahà el Secretario venga la cente, aunque traen su coartada bien aprendida. Yo opino que es un cuento de camino que no sirve para nada. No me tomen, pues el pelo y suelten las mercancÃas o me esparramos en el suelo y les pongo treinta dÃas. Escucha el siguiente programa de la Tremenda Corte y con Giopoldo Fernández, mi mical y anÃbal de valor por esta emisora. Hasta entonces, Manolo Iglesias, que les habla, les dice muy buena suerte. Amigos Audio Centro







