Mueblicidio
Escucha los mejores casos de la serie de comedia radiofónica cubana La
Tremenda Corte, que fue transmitida por décadas en México en las distintas
estaciones de Grupo Radio Centro.
#grc
0:04 La Tremenda Corte. La Tremenda Corte. Audiencia pública. El tremendo juez de La Tremenda Corte va a resolver un tremendo caso. Buenas noches, secretario Buenas noches, señor juez. Cómo se siente usted hoy? FastidiadÃsimo. Esta tarde tuve que ir al médico.¿ Y eso? El estómago, que no hacÃa más que dolerme. Ya me tenÃa muy lleno.¿ Y qué le dijo el médico? Pues el médico empezó por preguntarme qué habÃa almorzado. Entonces yo le contesté que potaje de colorado, carne asada, huevo frito, serrucho en escabeche, arroz con pollo, ensalada mixta, flan, casco de guayaba con queso crema, pan y café. Y entonces él me dijo que no era el estómago el que me tenÃa muy lleno a mÃ. ¿Ah, no? No, me dijo que era yo el que tenÃa muy lleno al estómago. Bueno, señor juez, pero el médico en eso tenÃa toda la razón, ¿no?¿ Qué tenÃa razón? Póngase diez pesos de multa por darle la razón al médico. Pero oÃgame, señor juez No oigo nada. Usted me tiene que dar la razón a mÃ, aunque yo no la tenga, porque para eso soy su jefe.
1:13 Y a ver qué caso tenemos hoy. Un robo.¿ Qué fue lo que se robaron? Unos muebles. Pues llámelo complicado en ese mueblicidio. Enseguida, señor juez. Luz MarÃa Nananina!¡ Aquà como todos los dÃas!¡ Simplicio Bobadilla y Comejaibas! ¡Voy!¡ José Candelario Tres Patines! A la reja! Severo Calderilla y Monoplano! ¡Chalio! Bueno, vamos a ver a quién le robaron esos muebles. A mÃ, señor juez. Me lo robó Tres Patines, que es un bandodero desolejado. No diga eso, Simplicio, que no es verdad, chico. Yo no te he robado a ti absolutamente nada, chico.¿ Cómo que no? Usted le robó un juego de cuarto completico que yo lo vi. Mire, señora, en primer lugar, no era un juego de cuarto completo, porque los juegos de cuarto completo tienen cama, chico. Y ese juego no tenÃa cama. No, porque Simplicio duerme en una cuna.
2:11 Quién rayos le ha dicho a usted que yo duermo en una cuna, compadre? Vamos, lo que habÃa allà no era una cuna. No, señor, era una cama de matrimonio. Bueno, pues serÃa un matrimonio del enano de Jarruco, no sé con qué otra enana más, porque era muy chiquita. Con la venia de la sala,¿ puedo hacer una aclaración sobre eso de la cama? SÃ, pero,¿ usted quién es? Yo soy el mueblista que le vendió el juego de cuartos a esta. A Simplicio. Ah, bueno, hable entonces.¿ Qué iba a decir usted? Que no se trata de una cuna, sino de una cama Pero cuando yo vi a Simplicio me di cuenta de que no le podÃa dar una cama corriente. Por qué? Hombre, porque en una cama corriente, si se le ocurrÃa acostarse por la parte de los pies, iba a tener que caminar mucho para llegar hasta la almohada.
2:56 Ah, vamos, y le hizo usted una cama a la medida. Exactamente. Era una cama a la medida. Pero era una cama... Ah, bueno, entonces era una cama a la medida, ¿no? SÃ. Usted tiene una mueblerÃa, ¿verdad? SÃ, señor, la mejor mueblerÃa de La Habana. En ella encontrará usted siempre los últimos adelantos. Nosotros hacemos hasta palitos de dientes. Palitos de dientes también. Bueno,¿ y qué adelantos son estos Bueno, muchos. Mire, por ejemplo, nosotros tenemos... Nosotros somos los únicos que tenemos la cama con dos luces. Dos luces. SÃ, porque usted sabe que las camas corrientes suelen tener un bombillo de luz frÃa aquà en la cabecera, ¿verdad? SÃ, en efecto. Bueno, pues las nuestras tienen un bombillo en la cabecera y otro bombillo en los pies de la cama Y eso por qué? Ah, porque hay veces que los mosquitos quedan asà a los pies,¿ comprendes tú? Y entonces se casan mejor encendiendo esta luz.¿ Verdad que sÃ, que no está mala esa idea?
3:48 SÃ, pero es que eso, óyeme, no va a hacer falta con el invento que tengo yo redado los sesos.¿ Qué invento es ese? El mosquito lumÃnico, chico.¿ El mosquito lumÃnico?¿ Y eso cómo es? Bueno, eso es que yo pienso hacer una crÃa de cocuyo con mosquita, ¿no?¿ Y eso para qué? Para que los cocuyos vengan con lujo, oÃste. Y ya, pues, se puedan casar sin necesidad de descender al cuarto. Hágame el favor.¿ Y qué otros muebles modernos tiene usted, don Severo? Oh, muchÃsimos, señor juez. Uno, por ejemplo, el escaparate con espejo de vidrio de aumento, que es muy práctico y que ahorra dinero a los hombres casados. Por qué les ahorra dinero a los hombres casados? Ah, porque no hay mujer que no se mire dos o tres veces al dÃa al espejo,¿ comprende tú?
4:32 Al espejo o del escaparate? Del escaparate. Y si el espejo es de aumento, en cuanto se miran, empiezan a decir, ¡Ay, qué gorda estoy! ¡Ay, qué gorda estoy! Tengo que ponerme un plan. Y entonces empiezan a comer, comen menos y sale más barato el mantenimiento. SÃ, señor. Es una buena idea también. Bueno, aparte de eso, usted sabe que hay casas donde la gente pelea por si a uno le sirvieron más comida que a otro. SÃ. Bueno, pues para eso tenemos nosotros una mesa de comedor que resuelve todos los problemas Cómo es esa mesa? Pues se trata de una mesa que en lugar de tener cuatro patas en las esquinas, tiene una sola pata en el centro. SÃ. De manera que la mesa se sostiene en equilibrio sobre esa pata nada más.¿ Y qué se gana con eso? Que cuando la familia se sienta alrededor de la mesa, hay que servirle a todo el mundo la misma cantidad de sopa, porque si se echa un poco más a un lado, la mesa pierde el equilibrio, se cae, y asà no come nadie.
5:27 Caramba, pues es verdad. Ya... Y eso no es todo. En cuestión de juego de salas, tenemos una butaca con pilas eléctricas debajo del asiento fenómeno. SÃ.¿ Y qué hace esa? Cada cinco minutos sueltan un cornetal.¿ Y eso para qué? Para que las visitas que se vayan, se vayan pronto y no se queden a comer. Ah, muy bien. Bueno, pero es que para eso nos hace falta pilas eléctricas. Mira, mamita y yo tenemos un procedimiento que no falla nunca.¿ Qué procedimiento es ese? Que cuando viene la visita a la casa y está llegando la hora de comer, mamita se levanta y dice, con el permiso de ustedes voy a la cocina a darle una muertecita a la sopa para ver cómo anda. Entonces ella se va para la cocina y yo me quedo en la sala atendiendo la visita, ¿no? Entonces se queda atendiendo la visita. SÃ, entonces mamita viene de la cocina, tú sabes, cuando pasa unos minutos. Y después de eso vuelve otra vez para la sala. Dice,¿ dónde está el estropajo y el jabón? Lo estaba buscando, se me cayó la sopa.
6:21 Oye, cuando la gente oye que cayó un tropazo jabonado en la sopa, todo el mundo se va, pero óyeme, a mil. SÃ, sÃ. Y no hay quien acepte invitaciones de nada. Claro, después de eso es una cosa, oye, que tú te deshacen invitaciones y no hay quien se quiera meter en la sopa. No, no tiene que jurármelo, porque se lo creo. Bueno, Simplicio, la cuestión fue que Tres Patines le robó su juego de cuarto,¿ no es eso? SÃ, señor No, no, no, no, señor. No, señor, que eso es un chisme de nananina.¿ Chisme de qué? Si yo lo vi con mis propios ojos usted. Ay, no puede ser un chisme de sus propios ojos. No señor. Usted se robó ese juego de cuarto que yo lo vi Hágame el favor, pero usted no ve más que la cosa mala mÃa, señora.¿ Y qué cosa buena voy a ver en usted?
7:01 Oigan eso, joyero, oigan eso. Oiga, hurguen su pasado, señora. Hurguen su pasado. Que hurguen mi pasado? Bueno, ya hurgué.¿ Y qué?¿ Cómo y qué? Usted no se recuerda de un hombre bello, con unos ojos divinos, una cabellera preciosa y una figura de atleta. A ver, déjeme pensar. SÃ. Usted se refiere al tipo con quien yo me iba a bailar cuando mi ex marido se iba de viaje? Ãigame, señor.¿ Se puede formar una bronca aquÃ, señor? No, señor. Esto es rápido. Aquà no se puede formar bronca ninguna Es que la señora esta, ¿viste? La que pichó ahà Usted es el que la busca. No te la llevaste fácil. SÃ, señor. Usted es el que la busca. De manera que cállese la boca. Vamos a ver, Simplicio.¿ Qué pasó con ese juego de cuartos Pues nada, señor juez. Que yo cogà unas vacaciones en la oficina y me fui a dar un viajecito por el norte.¿ Y qué?¿ Le gustaron los Estados Unidos?
7:53 Cómo no? Está muy adelantado. Allà todo se saca de una maquinita echando una moneda y alando en una palanca. ¿Todo? Todo señor juez. Hasta los niños.¿ Qué cosa?¿ Los niños también? También, también.¿ Que usted vive en el norte y quiere tener un niño? Bueno, pues echa un centavo en una maquinita que hay allÃ, agarra por una palanca, sale el niño, se lo lleva usted para su casa y asunto concluido. Lo más fácil que hay. No me diga, y lo que hay que echar es un centavo nada más. Nada más. Bueno, mejor dicho, hay maquinitas de a centavo, de a dos centavos y de a nÃquel.¿ Y la de a dos centavos para qué son? Para los que quieran tener jimahua. Y la de a nÃquel? Para los que quieran tener quÃntuple. Caramba, está práctico eso, ¿eh? SÃ, eso está práctico. Ahora nosotros tenemos que echar la maquinita de barrio latino, la metes para downtown y te sale americano. Con ese sistema hay la ventaja de que todos los niños que dan la maquinita son niños garantizados, de primera calidad y sin desperto ninguno.
8:48 De veras? SÃ, chicos. Todos los niños que te dan la máquina son buenos, nobles, honrados, decentes y trabajadores.¿ Y usted cómo lo sabe? Hombre, me lo dijo mamita, chico.¿ Tú no sabÃas que mamita me sacó a mà de una de esas maquinitas en un viaje que hizo al norte? Qué cosa?¿ Usted salió de una de esas maquinitas? SÃ, chico, un centavo nada más le costé yo a la vieja.¿ Y usted no dice que todos los niños que salen de esas maquinitas son buenos, nobles, honrados, decentes y trabajadores?¿ Cómo no, chico? La compañÃa de la maquinita lo garantiza. Entonces,¿ cómo usted salió malo, bandolero, vago, sinvergüenza y estafador? Hombre, porque sentado que yo mamita era falso, chico. Corra, y vamos a dejar eso asÃ. Y explÃqueme, Simplicio,¿ qué pasó con sus muebles? Bueno, pues que mientras yo me iba al norte, dejé a Tres Patines encargado de cuidar mi habitación. Un cuartico que tengo ahà en el solar, la bomba atómica, según se va para la quinta avenida a mano derecha. Para la quinta avenida de Miramar, ¿no? No, no, no, para la quinta avenida de Lleguipón. Ah, vamos. Entonces usted dejó a Tres Patines cuidando sus cosas,¿ no es eso? SÃ, señor.
9:46 Por cierto, que delante de Nananina... le recomendé muchÃsimo... que no me metiera gente mala en ese cuarto. Y para que usted vea, señor juez... lo primero que hizo Tres Patines... fue montar una timba de siete y media... en el Cuanto de Cipricio... con otros destipos tan peligrosos... y bandoleros como él. No, no levante calumnia, señora... que aquello no era una timba. Cómo que no era una timba? No, señora, aquello era un pasatiempo honesto... entre caballeros Entre caballeros?¿ Y jugaban con el cuchillo arriba de la mesa? No, señor, yo siempre lo tenÃa agarrado entre los dientes. Pa' eso era, caballero, ahà no habÃa quien se atreviera a hacer una trampa ahà porque caÃa apuñalado, chico. Oiga eso, señor juez,¿ usted se da cuenta qué clase de elemento era el que concurrÃa a la timba esa?
10:28 Vamos, pero si todas eran gente buena, nananina. Usted me va a decir a mà que no es buena persona este muchacho,¿ cómo se llama? Ãico, que le dicen Antonio. El industrial Qué fábrica tiene ese señor? Ninguna, chico.¿ Y entonces por qué le dicen al industrial? Hace 11 años que vive en la calle industrial, tiene derecho. Ah, vamos.¿ Y quién más iba por allÃ? Bueno, iba un tal Pancho él, que creo que se llamaba Francisco. Y a ese le dicen Pancho el marinero, chico Pancho el marinero.¿ En qué barco trabaja? No, no, si ese no ha trabajado en su vida, chico. Y entonces por qué le dicen al marinero? Porque vive en la calle marina, chico. Y otro que iba también allà muy a menudo era Teo. ¿Teo? Teo, sà Y cómo le dicen? Le dicen Mateo a él. Muchachos muy buenos, a ese le decimos Teo el morrocotudo.
11:14 Y por qué le dicen el morrocotudo? Porque vive en la calle Morro. Ah, vamos.¿ Y usted dónde vive, Tres Patines? Yo en Morro también. En Morro y qué? En Morro y cárcel. Ah, Morro y cárcel. Sà un poquito, bueno, más para cárcel que para Morro, tú sabes. Cinco dÃas de morro y veinticinco en la cárcel. Vaya, hombre, vaya. En fin, Simplicio, el caso fue que usted dejó a Tres Patines cuidándole los muebles,¿ no es eso? SÃ, señor, y cuando volvà del norte me encontré el cuarto vacÃo. De manera que Tres Patines me robó mis muebles. Claro que sÃ. Yo sabÃa que iba a pasar algo de eso cuando yo vi el elementillo que entraba en el cuarto de Simplicio a jugar a las siete y media con Tres Patines. Usted sospechó,¿ no es eso? SÃ, señor, y tanto es asà que le escribà una carta a Simplicio diciéndole que en su cuarto se estaba jugando al prohibido.¿ Usted no recibió esa carta, Simplicio? SÃ, señora sÃ, señora. Y en el acto le puse un cable a Tres Patines diciéndole que como llegase a La Habana y encontrase algún juego en mi cuarto, le iba a formar la bronca. Ah, pero lo que tú me decÃas en ese cable se referÃa a la timba que tenÃamos allÃ. Claro que sÃ. Hágame el favor, entonces la culpa de todo la tuvo una nananina por no avisarme que le habÃa escrito a usted, compadre.¿ Qué cosa?¿ La culpa la tuve yo? Claro que sÃ, chico. Yo creÃa que Simplicio no sabÃa nada de que en su cuarto no entretenÃamos jugando a las siete y media. Y en eso yo recibà un cable que decÃa, tres patines, Habana, no quiero juego cuarto. Si llego a Habana y encuentro juego de cuartos, formar hace bronca. Entonces yo dije, bueno, pues si no quiere juego de cuartos, lo vendo enseguida.
12:43 Y vendà la cama, el pagarate, la mesa de noche y todo lo que habÃa allÃ. Qué me cuente?¿ Dejó usted a Simplicio sin tener dónde dormir? Bueno, chico, por eso no hay problema, ya que todo ha sido una equivocación. Yo, para que tú veas que soy bueno, estoy dispuesto a sacrificarme y cederle a Simplicio la mitad de mi casa. ¿Cómo?¿ Usted le cede la mitad de su casa? SÃ, porque yo vivo en morro y cárcel, ¿verdad? SÃ, sÃ. Bueno, pues yo me quedo de morro y lo mando a él para la cárcel. Escriba ahÃ, secretario. Venga la sentencia! Solo en algo cambiaré la solución que usted da, pues resulta que quien va a la cárcel es usted. Y ya me tiene tan harto que como vuelva a robar otro jueguito de cuarto, lo voy a descuartizar. Don Leopoldo Fernández, AnÃbal Debar, Minical, Adolfo Otero y Miguel Ãngel Herrera. Escribe Castor Bispo. Producción y dirección, Miguel Yao. Manolo Iglesias que les habla les dice...¡ Muy buena suerte, amigos!
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