Jardinericidio

Escucha los mejores casos de la serie de comedia radiofónica cubana La Tremenda Corte, que fue transmitida por décadas en México en las distintas estaciones de Grupo Radio Centro.
Escucha los mejores casos de la serie de comedia radiofónica cubana La Tremenda Corte, que fue transmitida por décadas en México en las distintas estaciones de Grupo Radio Centro.
La Tremenda Corte? La Tremenda Corte con leopordo Fernández, AnÃbal de mar Mi Mical y Miguel Ãngel Herrera escribe Castor bis pom producción y dirección. Miguel ya o audiencia pública. El tremendo juez de la Tremenda Corte va a resolver un tremendo caso. Buenas noches, Secretario, Buenas noches y el juez cómo se siente usted hoy regular que le duele la cabeza a ver Déjeme verle los ojos. Me parece que hay una taxidermitis ocular en la corni A doctores me hace el favor de ver la boca. En efecto, el cielo de la boca está nublado y parte nublado con posibles turbonadas en la parte sur de las amÃgdalas. El doctor cuánto tiempo hace que usted no se cambia a los espejuelos. Tres años y pico entonces no hay duda, lo que usted tiene es un relajamiento del nervio óptico que, al pasar por el semáforo del encéfalo, le produce un tranque en la circulación sanguÃnea, ocasionándole ese dolor que usted se siente. No me diga de manera que a mà me duele la cabeza. Por todo eso sÃ, señor Bueno, o sea es mi conclusión, y usted puede ponerle cuño. No lo que le voy a poner no es el cuño. Lo que le voy a poner son veinte pesos de multa a usted para que no sea tan concluyente. Y eso es por qué lo. Porque el dolor que yo tengo en la cabeza no es de ningún relajamiento, de ningún inc palón ni de ningún semáforo, y de qué es. Entonces es un cocotazo que me di contra una ventana caramba, señor Jueve, pero eso se avisa por qué lo voy a avisar yo a ustedes si la ventana no me ha visuado a mà y vamos al grano que aquà no se viene a perder el tiempo. Qué caso tenemos hoy una señora que acusa de robo a sus jardineros. Llaman lo complicado en ese jardÃnerricidio enseguida, Señor Juez, Luz MarÃa Nananina. Aquà como todos los dÃas, olegario cascarilla, servidor o sé candelario, tres papin ya están todos sà estamos qué tal mi hermano, cómo has nadie hermano de qué tres patines desde cuando ustedes yo somos hermanos, hombres, todos los hombres nos hemos hermando, no chis, todos los hombres decentes, sÃ, pero yo no puedo ser hermano de un bandolero como usted. Ay chico. Parece Mente era chico. Dos amigos como tú y yo yo que nos vemos aquà todos los dÃas y me vas a salir con eso nada de amigos, tres patines. Si usted y yo nos vemos aquà todos los dÃas porque usted comete un delito diario, no chico tampoco asÃ, tú quieres saber por qué. Tú y yo nos vemos aquà to lo dÃas, por qué, Porque tú eres muy bruto y no te ascienden nunca cien pesos de multa por esa falta de respeto a la justicia. Sigue metiendo lo que te dé la gana problema. Chicos, hay más o que quiero yo de que me mate ya. Chica, bueno, lo van a matar. Vamos a ver Nananin, es usted la acusadora en este caso, que me preguntó que si usted es la acusadora de este caso, bueno, le voy a ver, sin el caso de hoy no es una señora que acusa a un jardinero. SÃ, y quién va a ser aquà el acusador. Entonces, don Olegan no, no, no, un momento llega Don olegario tranquilo que don olegario, no se ha metido en nada. Bueno es que te joya hace que la pregunta que le zumba la palangana. Yo hago las preguntas que se me antoja y no me zumbe palanganas aquà o le pongo una multa, ah Chico, no ningún achico, póngale un peso de multas, Secretario, bien, qué costa usted le va a poner un peso de multa a una dama, qué dama de qué, Señora no están legando boberÃas la dama de verdad no zumban palanganas y que zumban entonces hombre, cuartos de baño y colores. Usted calle ese tres partidos. Te estoy ayudando ahora pues no me ayude adiós chico, dÃgame, don olegario, usted qué pinta. En este juicio, yo vengo como testigos de Nananina. Señor Juez, me consta que tres partines les robo treinta pesos. Oye, eso es mentira. Le ayyyyy es metir lo. Déjame pasar pasar, ya que oiga, yo no me ha robado nada. Señor, eso es un falso testimonio que se me está levantando mà aquÃ. Seguro a ver, Na, Na, Nina, cómo fue la cosa verá usted, señor fue Resulta ser que yo me hice una casita muy mora en la playa sabe para ir a pasar ahà los fines de semana. AsÃ, en qué playa se hice usted esa casa en la playa de buey Vaquita. Si quiere ir un fin de semana para allá, vaya a pasar el el sábado el domingo. Haya sin pena ninguna bueno nanina. Yo irÃa con mucho gusto, pero usted sabe que yo soy casado y si nos venga a los dos en la playa vayando dos juntos, podrÃan pensar mal. No nada de eso, señor Juez, la playa de buey Vaquita es muy ancha y no tienen por qué verlo juntos. No claro que no, hacia qué parte de la playa de boy vaquita se baña usted en a Nanina, hacia la parte de la vaquita. Entonces el juez se puede coger la parte del buey póngale dos buellas de multa al cascarilla. Es el Secretario y quiso por qué, señor por meterse a el Consejo sin que sea lo pidan coño me compadre. Usted es un juez muy abusado que hace la boca y en cuanto a su invitación a Nanina, me resulta delicado el aceptarla, porque usted vive en esa casa. Verdad, sÃ, voy vivo, solita, además, completamente sola. ImagÃnese, usted no resultarÃa correcto que yo pasase la noche dentro de esa casa. No. No. No. No? No. No. Si usted quisiera pasarla, no podrÃa. No, porque la casa no tiene na más con una habitación y esa es para mÃ. Y entonces dónde voy a dormir yo fuera la caseta del perro de ustedes. Creo que yo puedo dormir en la caseta con el perro y por qué no, señor Juez, si el perro es muy mancito y no muerte, ahà era donde dormÃa tres papines, verdad, sà no y con bastante comodidad, porque en la caseta es amplia. Tú sabes ahora que eso sÃ, señor Es, usted sabe rascarse con la pata de atrás. Yo no. Ah entonces tiene que aprender, porque si no es perro te lleva ventajas. Asà ay y usted sabe rascarse con las patas de atrás. Bueno, al princio, si Dios no sabÃa y siempre me van a ver perro. Pero desde que yo aprendà toda la pelea que echamos, el perro y yo tú puedes creer que so tabla chagame el favor. SÃ, entonces los invitados de Nananina tienen que dormir en la caseta del perro. SÃ, y si quieres un buen Consejo, no aceptes la invitación, porque lo que ella quiere es acomodarte para ver si se casa contigo. No de eso nada. No sepa. No, señor, a mà me sobran los admiradores. Lo cuanto los admiradores vamos, vamos. No sé haga el loto que yo soy de un hombre que todavÃa todavÃa se está muriendo por mÃ. No me diga de verdad que hay un hombre que se está muriendo por ustedes. SÃ, señor, se lo dije. Señor aprende a manejar bien que un dÃa va a rollar a uno. Se lo dijo, pero qué rollado mi canalche que el hombre que yo digo no está muy lejos de aquà es que está cinco cuadras. No coma cinco cuadras, claro, cinco cuadros. De aquà no está el calisto GarcÃa. Bueno, ya ya no discutan más. Y en cuanto a su invitación de Na Nina, yo se lo agradezco mucho, pero usted comprenderá que en esas condiciones, yo no puedo ir a pasar un fin de semana a su casa no compadre total lo mismo si va a usted que si no van a y allà se va a dar cuenta de eso, como que nadie se va a dar cuenta que chi con un cangrejo más o menos en la playa, no aquà en lo anote o Galena Nanina dos jiva de multa. Secretario Juan, vamos a la cuestión del robo, que es lo que le interesa la justicia. Cómo fue la cosa Nanina, Pues nada, señor Jueves, que a la casita esta yo le quise hacer un jardincito, porque a mà me encantan las flores. De verdad ay bien que si me gustan tanto que a veces yo creo que en la otra encarnación yo tengo que haber sido una flor si No. No. No. No, para mà que lo hagido los chicos, porque yo habito a Nanina paseando a Caballo por esa playa y parece una flor. Qué flor parecÃa una gardeni no un reviento a caballo, chis oiga, pero le parecÃa nada más. Verdad que no. SÃ, lo parecÃa no más. AsÃ. Ah bueno, porque si yo fuera un revienta Caballo, hace mucho tiempo que lo hubiera reventado a ustedes sabÃanme, señoras, no, ahÃ, no, no, no mando ahà amenaza. He dicho que no quiero discusiones. Aquà sigan Nanina. Cuál fue el problema. El problema fue que yo no sé quién dedico a tres patines que yo querÃa hacer un jardincito en mi casa. Pero el caso es que él se enteró y se apareció en mi casa diciéndome que era un gran jardinero. Porque lo soy, señora no es por darme importancia lo soy. Yo soy jardinero colegiando mira o legiao de que el compadre no está el colegio de jardinero, el colegio de jardinero, de él oiganme. El colegio de jardinero viene a quedar poco más o menos tú tú vas a ser asÃ. Coge derecho, pues oye esto por el camino que sale de cuando tú yo dije que era un colegio. SÃ, señor me equivoqué perdón. Es una escuela pública. Ah vas la de los jardineros, de escuela pública de ron, pues yo también tengo un jardÃn y en cuestión de jardinerÃa no hay quien me discuta, porque en eso soy un toro no. Yo también soy un todo no otro. Le parece sÃ, yo lo conozco. Usted bien decÃa que lo que más puede usted ser es un borriquito, un qué un borriquito está bien papá cien pesos de multa por ese papá en fin de Nanina, colocó ustedes a tres partidos. SÃ, señor lo coloqué de jardinero, de barra, de todo de jardÃn. Encima de eso me robó treinta pesos. Yo no le robé nada diez, señor Oye. El otro le robaba a usted treinta pesos que ella le dio para que me los entregara a mà A esos treinta pesos eran para usted. SÃ, señor fue sÃ, porque ya tengo también una casa en esa playa, SÃ, una casa muy bonita y muy buena, con un aire acondicionado y todo sé cómo voy a decir usted que bueno, si el techo está llenoto de gotera, bueno, pero gracias a eso, además de ahà de acondicionado tengo agua acondicionada también y agua acondicionada. Por qué? Porque, por esas goteras entre el agua en condiciones vamos y además de eso, tengo gas en la cocina de balón, no de botella. No se lo cobra. SÃ, sÃ, como no me lo van a cobrar. Aquà quedamos. No dice usted que cal gaje es de botella, sÃ, una botella de agua mineral con gas que tengo en la cocina. Pongale un peso de multa por ese chistecito secretario. Cállese a la boca a verna nanina que treinta pesos fueron los que les robó. Tres fatiles, treinta pesos de planta para mi jardÃn que me habÃa vendido dos olegarios. Vamos don olegario le vendió a usted treinta pesos de planta. SÃ, señor, por cierto que casi todas me las echo a perder tres patines. No diga eso, señora, que yo no le eché a perder nada. No como que no y los tres surcos de boca de león que usted me echó a perder. Bueno, eso fue un oye maestro, fue un pirimento que me salió mal. No, y eso qué fue lo que hizo usted, pues yo chico, ya es que yo gerté las matas de boca de león con semillas de ajo y raÃces de lengua de barca, Y eso para qué, para ver si la boca de león me salÃa con lengua y con diente, no, como con lengua y con dientes, sÃ, con lenguas de vaca y con dientes de ajos, no me diga y salieron. Asà que va a chicos ese carro. Pero eso fue porque yo le dije a Nana Nina que la regarra todos los dÃas y ella no la regaba nunca, Chis y como las iba a regar si usted me robó la regadera, no, señora no me levante calumnia que yo no me la robé ni nada de eso como que no se la rompió. No, señora usted me dijo a mà que cuando la regadera tuviera huaco, la botara y la regadera, esa por la parte de arriba, que tiene un nepeche de cebolleta, estaba llena de poquito todo diga y la botó usted. Bueno, yo la iba a votar, Chico, pero un vecino me dijo que a él le servÃa asÃ. Invita de eso, pues se la vendà en un peso y medio. Usted o yo ese, señor Jueves, verdad, yo le dije que la votara cuando estuviera con huevos en el fondo. No, señora usted no me dijo a mà nada de fondo ni nada de eso. Usted dijo cuando tuviera hueco, nada más, pero yo querÃa decirle cuando se saliera. SÃ, pero si es que esa regadera, inclinando a la cifalas de tú en la guerra por el asa oye meses, salÃa todo el agua. Pero buen, bueno, bueno, Chico, no quiero discutir lo lo de la regadera mano y yo tampoco ni Joe le interesa nada de eso. Sà le interesa Chico, porque total me habÃa costado tres personas más. Pero yo no le di treinta peso para que le pagara sus plantas de un olegario a usted para que se las pagara. No. No, No vamos a aclarar eso que usted no dijo nada de pagar. Cómo que no. No, Señora, me acuerdo muy bien de que cuando usted me dio los treinta pesos, yo le pregunté para qué es este dinero y usted me dijo para que vaya a casa de don olegario y le abone sus plantas. No fue asÃ, ah sà mismo fue por eso fue lo que hice yo ir a casa de don olegario y abonarle su planta abonármela. De qué, señor, si usted no me dio a mi dinero ninguno y porque tenÃa que darle yo dinero usted compadre, abonar la plata no es echarle a bono. No, señor, en este caso a bolar las plantas era pagarlas. Ah ah, bueno, me lo hubrÃan dicho. Yo creà que en los treinta pesos era un sueldo que usted me daba parte por el trabajo de abornarle la planta de un olegario y como el precio me convenÃa, pues me guardé los treinta pesos. Fui para allá y se las abone y con qué me las abono, pues yo no vio allà señales de abono ninguno como que no le dar yo a cada matiz que le eché yo un poquito de tal con am a y a la planta se le echa tal bueno chico. Por lo menos, eso es lo que yo le he echado toda la vida a la planta. Qué planta a la planta de lo que es mÃo escriba ahÃ, Secretario, venga la sentencia por lo de la regadera y la boca de León. El Tribunal considera que no merece sanción, pero por la pechorÃa que le hizo a don olegario va a estar seis años y un dÃa vestido de presidiario. Jaja escucha el siguiente programa de la Tremenda Corte y con Ãopoldo Hernández Mimicalli AnÃbal de mar por esta emisora hasta entonces. Manolo Iglesias, que les habla, les dice muy buena suerte. Amigos. Audio Central







