Jan. 4, 2026

Hipotequicidio

Hipotequicidio
Hipotequicidio
La Tremenda Corte
Hipotequicidio

Escucha los mejores casos de la serie de comedia radiofónica cubana La
Tremenda Corte, que fue transmitida por décadas en México en las distintas
estaciones de Grupo Radio Centro.

0:04 La Tremenda Corte. La Tremenda Corte. Audiencia pública. El tremendo juez de la Tremenda Corte va a resolver un tremendo caso. Buenas noches, secretario. Buenas noches, señor juez.¿ Cómo se siente usted hoy? Muy mal.¿ Qué es lo que tiene? Dolor de cabeza.¿ Por la parte de afuera o por la parte de adentro?¿ A usted qué le importa, compadre? Bueno, señor juez, yo se lo pregunto porque si el dolor es por la parte de afuera, a lo mejor todo se debe a que el sombrero le queda apretado.

0:48 Ah, pues no, la cabeza me duele por la parte de adentro. Ah, entonces no sé de qué podrá ser, la verdad. Por mí fue del traqueteo y del calor que había en la guagua. Ah,¿ pero usted vino en guagua Sí. Con ese dolor? Sí. Ah, entonces no se preocupe, doctor.¿ Por qué? Porque se trata de un dolor pasajero.¿ Cómo pasajero? Sí, pasajero de guagua. Porque supongo que el dolor ese no vendría de chofer ni de conductor. Póngase 20 pesos de multa por relajear los dolores de su jefe. Pero oígame, señor juez. No hay señor juez que valga y se ríe todavía. Póngase 10 más. Yo soy un fresco, doctor. Dígame cuál es el caso que tenemos hoy, que para eso cobra usted un sueldo en este juzgado. Pequeño está bien como te mande, doctor. Lo que tenemos hoy es un juicio hipotecario. Un juicio hipotecario. Sí, señor. Un prestamista ahí que reclama la ejecución de una hipoteca. Llame entonces a los complicados en ese hipotequicidio.

1:36 Enseguida, señor juez.¡ Luz María Nananina!¡ Aquí como todos los días!¡ Rudecindo Caldeiro y Escoviña! ¡Presente!¡ Leoncio Garrotín y Rompecocos!¡ Se pidió... José Candelario Tres Patines.¡ A la reja! Bueno, vamos a ver qué juicio hipotecario es el que me traen ustedes. Con la venia de la sala, como abogado defensivo de la parte reclamante que lo es el señor Leóncio Garrotín y Rompecocos, estimo que es de mi incumbencia, de mi pertenencia y de mi circunferencia explicarle a su excelencia... El motivo de nuestra comparecencia con la venia de la sala.

2:26 No se la puedo dar ahora, Rudecindo.¿ Por qué? Porque la tiene tres patines. Porque la suelte. Porque la necesito yo y tengo el mismo derecho que él. Un peso de multa por contestarle al juez de esa manera. Oígame, doctor. No oigo nada. Secretario, anote un peso de multa ahí. Bueno, oiga,¿ lo puedo pagar a plazo? No, señor, tiene que pagarlo al contado. Bueno, entonces lo iré a cumplir al vivaz, porque no tengo un kilo, ¿eh?¿ Pero qué me cuenta, Rodesindo? Usted no tiene un peso encima. Ni encima ni debajo, no, señor.¿ Y eso?¿ Usted no es bodeguero? Era. Lo sigo siendo en espíritu nada más.¿ Cómo en espíritu nada más? Sí, doctor, porque en la práctica yo he tenido hasta ahora 77 bodegas distintas, ¿no? Yo misma. Sí. Pero entre lo que me roba tres patines, las multas que me pone usted y lo que me coge fiao, nana, nina, me acabaron con todas.

3:15 No, no, no, tampoco así, es que yo no le he cogido tanto fiao a usted. Señora, por Dios, si usted es el comején de las bodegas de su barrio. No me haga hablar, ¿eh? Que por culpa suya estoy yo aquí. Bueno, Rudecindo, si la cosa es así, bórrale el peso, secretario. No le borré nada, chico. Yo me encargo de cobrárselo. ¿Usted?¿ Cómo no, chico? Le meto otro juicio hipotecario por la cabeza y tiene que pagar el peso aunque sea en kilos prietos, chico. Dito sea Dios, doctor, concédame usted la venia aunque sea por medio minuto nada más. Por qué no espera usted a que Tres Patines acabe con ella? Porque se trata de un problema legal, señor juez. Antes de que continúe este juicio, quiero hacer constar que establezco una demanda de desahucio contra ese abogado.

3:59 Contra Tres Patines? Sí señor, y yo le establezco otra para que sean dos y haya que votarlo de aquí de todas maneras. Y eso por qué?¿ No aceptan a Tres Patines como abogado? No, señor, no lo podemos aceptar porque no tiene título. Ah, exactamente. Y como sin título no puede defender a nadie, pido que Tres Patines... sea remitido inmediatamente en calidad de desperdicio al vertedero de Cayo Cruz. A ver, déjeme aclarar eso.¿ Usted estudió leyes, Tres Patines? Bueno, estudié leyes, chico. Ah, si esa me la enseñó todo el tío mío en Celedonio, que es licenciado. Licenciado en leyes. No, licenciado de presidio.¿ Tú no lo conoces? No, no lo conozco. Ah, pues si lo quiere conocer, vete mañana a la pelota, porque va todos los domingos a la pelota.¿ Y usted va todos los domingos también? No, chicos, mira, yo no voy a eso.¿ No le gusta? Sí me gusta, pero es que es un problema ahí terrible que tengo yo para entrar.¿ Para entrar?¿ Cuál es el problema para entrar?

4:51 Dos peloteros grandísimos ahí, fuertes y gordísimos, que ponen siempre en la puerta del estadio,¿ tú sabes? Sí. Escondidos detrás de una inquina.¿ Cómo no es esquina?¿ Donde dobla la calle? Es, es. ¿Eh? Es lo que te digo yo. No, no, que es esquina. Es esquina eso, para los que quieren esperarme a mí nada más, ¿no? Y apenas yo hago así, hago el alemán de entrar en el estadio. Ah, usted se disfraza de alemán. No, chico, hago el alemán de entrar. Por eso se hace pasar como alemán. No, el acometimiento para entrar, chico. El ademán. Ademán es el que nace de Alemania. No, ese es el alemán. Bueno, pues oye, enseguida salen de atrás de la esquina y me entran ellos, chico.¿ Lo entran en el estadio? No, me entran a golpe lo que me entran, chico. Y ya tú sabes, galleta va y galleta viene, y galleta viene y galleta viene y galleta va. La que viene la cojo yo, la que va no, ¿oíste?¿ Y la que va? La que va la cojo también yo. Hasta que me llevan a la casa de cerro y me dejan solo ahí del otro lado, en la acera de la vallacha.¿ Y por qué le hacen eso a usted?

5:49 Fatal que soy yo por las casualidades, chico. Sí. Tú puedes creer que la única vez que yo fui a la pelota este año se extraviaron seis carteras de señora y nueve de caballero. No me diga. Y eso no pasó más que la única vez que usted fue a la pelota este año Nada más, chico. Yo tengo muy mala suerte para la coincidencia.¿ Tú puedes creer eso? Vaya, hombre.¿ Y usted cree que esos dos peloteros grandes, gordos y fuertes estén mañana también esperándolo a usted? No pregunte boberías, chico. Hoy esta tarde a las cinco y media en punto pasé yo por la puerta del estadio. Sí. Y ya estaban los dos allí escondidos detrás de la esquina, chico.¿ Qué me cuenta?¿ Desde hoy? Claro que sí, chico. Por eso es que yo no pienso ir mañana, ¿oíste? Sí. Pero si por casualidad se te ocurre ir a ti, ten cuidado con la cartera de todas maneras porque tú sabes quién va. ¿Quién? Mamita. Cuando supo que no me dejaban entrar a mí, ella se brindó para sustituirme, ¿oíste Se brindó ella misma. Sí. Secretario, avise a los dos peloteros esos que no vayan a dejar entrar mañana una señora un poco vieja ya, bajita, gordita. Con el pelo canoso.

6:49 Con el pelo canoso. Vestida de amarillo. Ponga ahí vestida de amarillo. Con esa seña te basta, ¿verdad? Sí, con eso es suficiente. All right, está bien. Mamita, píntate la cara y ponte el túnico verde ¿Eh? Diez pesos de multa por avisarle a su mamita. No hay problema, chico. Ella saca más mañana, chico. Pues cien pesos entonces. No, chico, mira que la pobre mamita va a tener que agotarse trabajando. Me tiene sin cuidado. Y volviendo al asunto, Tres Patines, usted no puede ejercer como abogado sin tener título. Está prohibido eso, ¿no? Sí, señor, está prohibido. Oh, ray, entonces pido la palabra como testigo también Ah, ve, eso es otra cosa. Sí. A ver qué tiene que decir usted Bueno, pues lo que pasa aquí es que el señor Leóncio Garrotín y Rompecoco, alias Guillotina, le prestó cinco pesos a la señora Luz María Nananina, alias Carricoche. Oye, oye, oye, espérate, espérate un momento.¿ Cuándo me han dicho Carricoche a mí?

7:38 No se lo han dicho nunca? A mí no, señor. Bueno, pues se lo entrenó ahora mismo,¿ qué le parece? Oye señor juez, póngale una multa enseguida, ¿eh? No me da la gana.¿ Qué atrevimiento hace ese mandarme a poner multas a mí? Oiga, doctor, tenga usted en cuenta que se lo pide a una dama. Pues aquí no hay más damas que yo. ¡Digo, no! Aquí no hay damas ninguna, señor. Pero cómo no va a haber damas ninguna, chico? Yo estoy pintada en la pared,¿ o qué es lo que pasó conmigo? Bueno, yo quise decir que... Vuelvele a poner el peso de multa rudecindo, secretario.¿ Y a mí por qué, doctor? Porque usted tuvo la culpa de que yo me enredara ahí. Dígame usted, señor Garrotín, usted es prestamista, ¿verdad? Sí, señor.¿ Podría usted prestarme 20 pesos que me hacen falta?¿ Qué cosa?¿ Para que yo le haga el préstamo en pesos y usted me pague los intereses en día? No, no, eso nada.

8:24 Qué le vamos a hacer? Bueno, en fin, es cierto que usted le prestó 5 pesos a Nanelina. Sí, señor. Un día que estaba apretada de dinero, me pidió prestado cinco caballos. Y esta es la hora de que esos cinco caballos no vuelvan a haber ni un solo relincho yo. Bueno, y ella no le dio como garlantería a Rudecindo. Cómo garlantería? Sí, chico, le ofreció para si no pagaba el dinero que Rudecindo... ¿Garantía? Sí. Bueno, pues entonces como la niña dio de garantía a Rudecindo... Y Rudecindo dijo que sí, Rudecindo está hipotecado, chico. Pero cómo voy a estar yo hipotecado, compadre Sí lo está, chico, no discuta eso, que tú no entiendes de leyes. Hace rato que usted ha empezado con una gritería. No, porque veo que... No, no, pero pausado.

9:06 Es que no entiende de leyes, pobrecito, ¿no? Bueno,¿ qué le decía usted Rudecindo está hipotecado, señor juez. Bueno, le voy a decir un momentito.¿ Qué me va a decir, chico?¿ Cuáles fueron las condiciones del préstamo, señor Garrotín? Bueno, pues la nananina me pidió esa plata... y yo le pregunté qué garantía me daba ella.¿ Y usted dio a Rudecindo como garantía, nananina? Bueno, sí, yo dije que Rudecindo garantizaba el pago de esa deuda. Ajá.¿ Y usted aceptó servir de garantía a Rudecindo? Bueno, doctor, se trataba de una amiga y no me podía negar. Y el señor Garrotín... aclaró que el préstamo que hacía era un préstamo hipotecario. Bueno, yo no sé si dijo hipotecario, boticario, pero algo de eso él dijo.

9:48 Bueno, entonces, la verdad, no hay duda de ninguna clase. Rudecindo, usted está hipotecado. ¡Ay, bendito Dios! Se le va a dar la razón a tres patines. Pero si es que tengo yo la razón, Ruecindo, la tengo. Tú estás hipotecado, hijo, porque tú tienes un gravamen, chico. Qué voy a tener yo gravamen? Ningún hombre Sí lo tienes, Ruecindo. Porque eso es igual que si tú verías empeñado. Igualito. Que Nananina paga los cinco pesos, no hay problema ninguno. que no lo paga, entonces hay que vender la garantía... para poder cobrar la deuda, chico Y eso es lo que solicitan ustedes. Sí, pues como nadie nos ha pagado... nosotros pedimos que se nos conceda... la autorización judicial necesaria... para vender a Ruedecindo en pública su bata, chico. Pero¿ cómo me van a vender a mí, hombre? Estamos en tiempo de esclavitud. Eso no se puede hacer, muchacho.¿ Cómo no, Ruedecindo? Cuando una hipoteca no se paga... la garantía se vende. De manera que a mí me da mucha pena...

10:49 Pero no hay más remedio que subastarte.¿ No es así, Leoncio? Sí, sí, claro que sí. Yo tengo que recuperar mis cinco pesos de alguna manera. Bueno, no te ocupes. No, ya eso te lo tienes en el bolsillo, ¿oíste? Ya eso está en tu bolsillo.¿ Tú crees que haya quien me dé cinco pesos por rudeciendo a mí?¿ Cómo no va a haber, chico? Oye, cuatro cincuenta te lo doy sin moverme de aquí yo ahora mismo, chico.¿ Cuatro cincuenta me da? Sí, sí. Si no hay quien dé más, yo me quedo con él, chico. Lo pongo a vender tamales, a afilar tijeras por ahí. Oye, lo vendo, patasajos lo vendo. Mira cómo es la cosa, chico. Bueno, pues. Adiós. Oiga, nananina, mire lo que me vas a pasar por culpa suya, hombre. Espérese, espérese, que tengo una idea para defenderlo. Señor juez. Dígame. Tres Patines no puede vender arrudeciendo en pública subasta porque eso es un delito. Ah, es un delito. Sí, señor.

11:35 Eso se llama trata de blanca. No, oiga, un momento, un momento, oiga.¿ Será de Blancos? No me discuta que lo estoy defendiendo. Bueno, pues defiéndame con una O al final que para el caso es lo mismo. Bueno, bueno, pero vamos a ver.¿ Usted no puede pagarle esos cinco pesos al señor Garrotín, nananina? Es decir, yo no tengo ni un kilo. Y usted, Rudecindo? Tampoco, doctor. Estoy en el irizo. Entonces,¿ el caso es grave? Claro que es grave. Rudecindo está hipotecado, chico. Y lo que tú tienes que hacer es adjudicárselo a Leóncio, chico. Bueno, pero es que yo no lo quiero a Espanada, mi hermano. No te ocupes, chico. Tú lo subas hasta que yo lo compro, viejo. No, hombre, qué va, qué va, yo no aguanto más. Pido, doctor, en nombre de los galanes, que me traigan un juez que sea de la coruña. De eso nada, Rudecindo, aquí no hay más juez que yo.

12:18 Es que me quieren vender, compadre. Pero si todavía sale bien, Rudecindo.¿ Cómo que salgo bien? Sí, porque te vamos a vender enterro. Peor sería que te vendiéramos a menudeo, chico. Eh, pero eso se puede hacer.¿ Cómo no?¿ Quién le dijo a usted? Una finca hipotecada lo mismo se puede vender entera que en parcela, chico. Eh, pero¿ cómo van a parcelar a Rudecindo? ¿Rudecindo? ¿Serruchándolo? Ay, bendito Dios. Doctor, usted no puede consentir que se arruche. No, un hombre honrado. Hágame justicia. Por Pedrito Rico te lo pido. No se preocupe, Rudecindo, que voy a solucionar este caso de una manera muy sencilla. Vaya de veras, doctor Sí, señor. Yo voy a pagar esos cinco pesos. Agradecido, agradecido, agradecido. Gracias, doctor. Que San Serení del Monte y San Serení Cortés se lo devuelvan en bendiciones.

13:05 Muchas gracias. Que los ángeles del cielo y los ángeles de California y los ángeles del centro gallego se lo tengan en cuenta Gracias, muchas gracias. Que San José de las Lajas y San Fernando de Camarones... Ya, ya, ya, ya está bueno, ya está bueno. En fin, señor Garrotín. Lo que usted quiere es que le paguen sus cinco pesos,¿ no es eso? Sí, señor, eso mismo es lo que yo quiero. No, no, un momento, que la cosa no es así tampoco. Son más de cinco pesos.¿ Y eso por qué?¿ Él no me prestó cinco pesos a mí? Sí, pero espérese, señora. Desde luego tenemos los intereses, que son dos pesos más. Después tenemos el sello del timbre y el impuesto de maternidad, que son otros tres pesos. Más el 909, que son 6.75. Y el honorario de abogado mío, que son 8.50. De manera que lo que hay que darle al 8 son, espérate, 3 por 4 es 21, llevo 7, más 2 de la vela y 3 del cerrucho hacen 22, que con el impuesto de la renta vienen a ser exactamente 25 pesos. 25 pesos.¿ Ya usted sacó bien la cuenta? Sí, no, es redondo. No hay problema. Secretario, póngale 25 pesos de multa a Tres Patines y déselo al señor Garrotín.

14:10 Eh, eh, eh, pero eso lo tengo que pagar yo, chico Sí, señor, lo tiene que pagar usted.¿ Por qué, chico Porque a mí me da la gana, para eso soy el que manda aquí. Pero espérate, no, espérate, que entonces estoy equivocado en la cuenta. Se equivocó. Sí, porque yo calculé un peso de sello del timbre y no es más que un centavo. Vaya. Además, ahora me acuerdo de que eso no paga maternidad porque tiene franquicia postal, comprendo. Tampoco tiene derecho al 909, porque debe ser recibo de la asociación según la cuenta de López Ruiz. Aparte de que mirando bien la cosa, Leoncio no tiene razón ninguna, chico.¿ Qué cosa?¿ Ahora me van a quitar la razón a mí?¿ Qué cosa? Sí, chico, lo que tú quieras hacer con Rudecindo es un abuso, chico. Pero si tú fuiste quien me dijo a mí que yo lo acusara, chico. Sí, pero las cosas han cambiado.

14:50 Ahora estoy arrepentido. No me digas!¡ Se arrepintió usted! Oye, cada vez que miro para el pobre Rudecindo, por mi madre que me da una lástima tremenda. Escriba ahí, secretario. Venga la sentencia. Usted me quiso estafar y solo se arrepintió de su estafa cuando vio que tenía que pagar. Y como usted ya resulta que quiere estafar al juez, voy a ponerle esta vez 500 pesos de multa. Manolo Iglesias que les habla les dice¡ Muy buena suerte amigos!