April 30, 2023

Gasolinicidio

Gasolinicidio

Escucha los mejores casos de la serie de comedia radiofónica cubana La
Tremenda Corte, que fue transmitida por décadas en México en las distintas
estaciones de Grupo Radio Centro.

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Escucha los mejores casos de la serie de comedia radiofónica cubana La
Tremenda Corte, que fue transmitida por décadas en México en las distintas
estaciones de Grupo Radio Centro.

La tremenda r la tremenda Corte, audiencia pública, el tremendo juez de la tremenda Corte, va a resolver un tremendo caso. Las noches, Secretario, buenas noches, señor Juez, Cómo se siente hoy Bien, hoy me siento muy satisfecho. Por qué. Porque fui al médico y el médico me dijo que Lucía joven, que Lucía joven. Claro y quién es esa joven, que es joven, la Lucía es que ustedes dicen ninguna secretario el que Lucía era yo y usted se llama Lucía. Ponga seriez peso de multa por esa pregunta, señor Juez, porque o yo se lo estoy tratando de aclarar. Qué fue lo que le dijo el médico. No le interesa lo que me dijo. Proceda decirme qué caso tenemos hoy que para eso está usted aquí. Está bien, señor juez. Lo que tenemos hoy es un señor que acusa a su shofer de abuso de confianza. En qué consiste el abuso de confianza, en qué el chofer, sin que él lo supiera, le utilizaba la gasolina y la máquina para pasear y le gastaba la gasolina, naturalmente. Pero eso es un problema de índole doméstica que despida al choferre Y asunto concluido. Sí, pero es que además de eso hay también unas amenazas de muerte por parte del chofer a quién a los que descubrieron que se iba de paseo sin permiso a gastar la gasolina. Bueno eso ya, eso es otra cosa que comparejan los complicados en ese Gasoli y city y enseguida. Señor Juez, luz María Nalanina a como todos los días José Candelario, tres patines a larrea excelentísimo, señor don Ñico, Pantalón, servidor de voz. Oígame, el Secretario. Por qué le dijo a usted excelentísimo, señor al individuo. Es porque es un diplomático, señor Juego, bueno, está bien, Entonces perdón, caballero, pero su nombre es Ñico, verdad, Sí, señor Ñico Pantalón, es usted pariente de ñicos aquí. Oh, no, señor no somos ni compatriotas siquiera porque yo no soy cubano. Ah, no, no, señor yo soy jambalanés, como jambalanés. Sí, señor Hoe, acá les llamo, señor doñete ñeque no, Ñico, Ñico eso dipense acá es el excelentísimo, señor Doñico, que es un distinguido, sino céfalo como si uno sepa. Sí, lesiona cho filatélico. Pero quién ha dicho telégono el animarse los monos, No, señores, quién ha dicho que Doñico es filatélico. Vamos a ver quiero nico es dos anti bien diplomático, qué antibiótico hombre oiganme verdad sí, pero como le iba diciendo, doñico es el nuevo Embajador de Cuba del exactamente sí es hoy embajador de Jambalonia. Eso es de verdad, exactamente sí, sí. Eso mismo es oyeme el nuevo Embajador de Cuba del principiado de Hambalan, El principado Es principado, eh, principado de Jambalang. Dónde queda eso, bueno, chicos, te voy a decir tú conoces, dónde queda la República de Tautalla, República de Tautai. Autá ahí está, no, no déjame ver entonces, pero tú sabes dónde está Gran ah eso sí, cómo no. Voy a saber dónde está Irán, seguro, dónde trae Gimnasia me diga y qué hace ahí o qué cosa bacerte para Tirán. No ha estado siempre nada. Ah Chico, yo lo he evito una pila de bcm, cerro y el cerro, pero cómo es posible que usted lo haya visto en el cerro si ese país está a doce mil kilómetros de Cuba, Qué país y Tirán. Usted no me preguntó si yo sabía dónde estaba el Reino de Irán. No, Chico, yo no te digo ese Irán, que Irán. Dice usted entonces ran González, pelotero, qué tiene que ver Irán González con lo que estamos hablando. Tres patines, nada, pero me entró curiosidad de repente, pues sabe dónde estaba el hombre. Bueno, está bien a ver Na Nanina. Qué le sucede a ustedes qué tres pati menos amenazas de muerte a Doñico y a mí, que yo lo amenacé a ustedes sí, señor Santa Isabel de las Lajas, que Calumnia más grandes nada de Calumnia. Señor Trespatires, usted me dijo que si yo lo despedía, me iba a ser picadillio, que lo iba a hacer picadillo. Sí, señor jabonador, cómo es perdon es abonador, embajado, embajador de eso. Pero que Calunia, San Antonio de los Baños, mira esto qué mentira más enorme. Te ninguna mentira que a mí me dijo usted lo mismo que yo le dijo eso usted ay, San Fernando de Camarones, qué guayaba más terrible. No está bueno, ya usted no lo sabe decir otra cosa o no que si no me lo voy a saber, si era San Francisco de Paula que te pregunta más. Esto mira besos más de multa por esa falta de respeto al Tribunal. Oye eso, Santa Válvula, Blandita chica ja a caballero, es que me indigna la injusticia que se está cometiendo conmigo. A usted no le dijo a Doñico que lo iba a ser picadillo. Bueno, A Doñico sí, pero a Nana, Nina noche, sí, señor, a mí también no, señora, eso no es verdad. A Doñico le dije que lo iba a ser picadillo, pero a usted, para que viniera bien la combinación, le dije que la iba a ser arroz blanco. Hágame el favorzo no es lo mismo. Oiga eso que manera de razonar tiene usted cómo va a ser lo mismo. Picadillo, carro blanco, Señora A, no será lo mismo, pero usted me amenazó de muerte. A mí, no, señora, y a Doñico tampoco, no, señora. Y lo del picadillo no es cierto, no, señora, entonces no hay delito. No, señora, cómo se atreve a usted a decir a mí, señora, tres para ti bueno, es que tú tuviste la culpa porque no me diste tiempo a Frenada c que no le di tiempo afrentar. Claro que no, señor se lo tengo dicho. Cuando yo estoy hablando con Ana, Nina no se meta a pasear sin tocar el fotuto. Primero le di fotuto de multa Secretario para otra vez, Frenio a tiempo dígame Nanina, cuál fue el motivo que le amenazara a usted. Nada que yo fui cívica y descubrí una sinvergüencería suya lamenarena eres cívica, ni nada. Lo único que hizo usted fue irle con el chisme a Doñate, Doñoto, no domico Ñico. Eso es de verdad. Lo único que hizo usted fue irle con el chisme a Doñico. Nada de chisme. Usted le cogía la máquina para ir a pasear. Le gastaba la gasolina, era verdad Y a usted qué le importa eso mucho, porque yo soy amiga de él y no puedo consentir que usted haga eso. Doña Ami, coñame, no camba. Mi nombre es toñico da igual compadre. Todo empieza con ellos, bueno, pero vamos a ver si yo me entero de lo que pasó. Querría usted tener la bondad, señor embajador, de explicarme cuál fue el origen de todo ese proceso. Cómo no, señor Juez, con sumo placer, consumo justo y consumo de Leike. Bueno, no siga consumiendo cosas que te va a salir muy caro esto cómo muy caro. Claro, todo lo que consume aquí lo tiene que pagar todo, porque es bueno. Paga nada para ti tres patines. Hálgame el favor de no interrumpir al señor embajador de de dónde es usted embajador que no lo entendí bien. Es el principado de hambaland Te lo he dicho veinte veces de principado de Comehen y tal comen Hambalan Ambaland es un principado o chiquito como el de Mónaco, que no tiene embajadores en ninguna parte. Pero yo fui nombrado embajador debido a que soy muy amigo del Príncipe. Lo mismo que l usted es amigo del Príncipe. También soy amigo del Príncipe Preglave Paquetes, no tengo que explicar nada. Tres palamos chicos y tenga la bondad. Señor embajador, quiere decirme qué pasó en el diplomático Timmbet. Con muchísimo gusto, señor Juez inglés. Es el caso honorable, señor Juez, que, como ya le he dicho, yo soy embajador extraordinario, ministro plenipotenciario y apuntador clandestino de campanario del principado de Jambalar y para el servicio de mi embajada posee una máquina particular de ocho cilindros, cuatro ruedas, un carburador y nueve pasajeros, como nueve pasajer aero, cinco que caben adentro y cuatro que tiene que ir a fue re empujando la máquina. Es eso, La máquina suya necesita que la empujen doñico. Generalmente sí, señor Juez, porque el presupuesto del Principado de Jambalán es muy pequeño y la asignación que tiene mi embajada para gastos de gasolina no me permite echarle a la máquina más que cinco galones y medio al día, no al año e Juan. Y qué, pues, que a principios de este mes, aprovechando la feliz circunstancias de que el Ministro de Hacienda del Principado de Jambalán en gran po una centena en los terminales de Monte Carlos y aumentó un poquito la asignación para gasolina, colojé al señor Tres Patines, como ochofer de la embajada con casa comida ropa, limpia, cuarenta pesos al mes, jornada de ocho horas, descanso dominical, descanso retribuido y derecho a tres meses de licencia en caso de maternidad. Eso lo pusimos nosotros. En el contrario, nuevo, cómo no, señor Trespatines, las leyes cubanas lo establecen y yo soy un fiel cumplidor de todas las leyes sociales. Bueno, yo se lo agradezco ocho, pero vamos a borrar el capítulo. Ese de contrato, no interrumpa trespando el chico de que es una cápsula, de ese cáusula. Es esa la que te apoláusur. Es una claus sí, pero me perjudica. Chico a lo mejor del día de mañana, me enfermo, se equivoca y, en lugar de llevarme para el caliento garcía, me llevan para maternidad obreras, pues que lo iba de bronca, que lo lleven y siga doñico. Qué pasó, pues que lo primero que le dije al señor Trespatines fue que se abstuviera de ir se. Me derrumba con la máquina, ya que con aumento y todo, el Ministro de Hacienda, del principado de Jumbaland solo me sitúa a fondos para quince galones al año y nada más, porque lo que se sacó no fue más que una centena todavía si hubiera sido un par le bueno. Y qué, pues que pese a mis advertencias, hoy me enteré de que ayer, en vez de irse derecho al galaje a guardar la máquina, se fue de paseo con ella. O no consuma. Sí, señor Figuras, señor Juez, me acabó con la última gota de gasolina que había en el tanque y ahora, hasta el año que viene, la máquina no podrá caminar más que con los nueve pasajeros de costumbres, los cinco de adentro y los cuatro de Afuera bueno, pero vamos popa que la cosa no era así. Caballero, que el longaniza tenía en la máquina n e gaso linkholina y que dije yo glon ganete, no me digas sí, señor que que que tiene de gas de máquina cuando yo la saqué cinco galones y un cuarto que el agregado militar de la embajada le habían medido personalmente. Bueno, pero que coste, caballero que antes de salir para guanagua, yo le eché diez diez galones, no diez centa horas, como diez sentados y diez centavos de gasolina. Y eso cuanto es hombre. Vale un real de molta secretario. En fin tres partín y se fue de paseo en la máquina de Doñico sin tener permiso para eso no es así, sí, señor, Y luego me amenazó a mí porque yo lo otra vez en la jugada, en la jugada, sí, fue la que lo descubrió, sí, señor, yo lo vi pasar con una amiguita de r en dirección a Guanahui. Se lo dije a Doñico exactamente, señor Juez, y cuando yo le dije que lo iba a despedir, me amenazó también. Y creo que yo hoy intentó asesinarme yo de asesina, sí, señor, porque hoy, cuando salí de la embajada, había una cáscara de plata, no en la cera y en el lugar donde hubiera caído yo, si hubiera patinado con esa casca, ahora había una tachuela con la punta hacia arriba. A lo mejor, la tachuela estaba envenenada. Usted ve eso, eso, eso es lo que me da rabia michico, que me acuche a mí sin culpa ninguna no, no, no, sin culpa ninguna. Sí, señora y se lo voy a demostrar. Usted nos en recuerda doñico que a ellos le pedí permiso para no ir derecho al garaje. Sí, pero me dijo que iba un momento a la Iglesia. Nada más como como como le dijo que iba a la Iglesia. Sí, señor Juez, me dijo que se había peleado con su novia, que estaba muy triste por eso y que si lo dejaba ir en máquina hasta la Iglesia en busca de consuelo bueno, como se trataba de una cosa así, Yo le di permiso y entonces de qué se queja a usted y de qué se va a quejar Él le dio permiso para ir a la Iglesia a rezar y no aguan agua a pasear. No, no un momento, un momento, pero yo no dije que iba a rezar ni nada eso yo dije que iba en boca de consuelo nada más i el consuelo a su tristeza, no Chico de Consuelo Pérez, pero te acuerda la reñita aquella guerra, amiga mía, Pila trieñita cual una bajita, ella gorda, una gordita, Ella sí, Chico ya crecía para los lados, así que era gordita. Sí, tendría uno sin copie, dos pulgadas. Una cosa no nos no llegaba a los cinco pies. No llegaban los cinco p no Consuelo Chico, cosa a la que era amiga de Cucusita de Cucusa, Chico no me diga entonces, cuando usted se peleó con Cuscusa, se hizo novio de consul de Consuelo Chico. Te acuerdas que trabajaba en el quinto piso del edificio. Qué de cual quito que no soy eh que el quinto pisolitos picho estaba de cocinera a ella ni a mí, que me bajaban la botella de sopa por un correo. Te acuerdas que yo yo no puedo acordarme de eso porque yo no andaba con usted. Qué falta respeto es eso guando yo he andado con usted para que usted me diga te acuerdan aquella que bajaba la botella vamos y quién era que me pedía lo mucha sopare examo cómalo que yo yo te decía toma tú primero para que te llevara la grasa, que venía el goyete de la botella. Cho atrevido eso solo diría a usted, a otra persona, bueno todavía, porque esa consuelo es una amiga sus. Yo la voy a buscar a ella en la iglesia y la de pero en la puerta hasta que sale no sí, pero que aunque así fuera, eso no la autoriza a usted para gastar la gasolina de Don Ñico. Pero si es medio permiso para gatan la gasolina también si yo no digois mentiras, señor Tres Patines, no digáis mentiras, porque me olvido de que soy de diplomático. Me voto para el solar. Yo os remango una clase de gasnatón que la punta de la punta de la nariz os va a salir por el hoyito de la nuca. Entonces eso es mentira la mente lo que cierra esa oyó la amenaza que encierra el diplomático. Sí, eh, sí, la voy bueno, sí, pero es que es una amenaza que usted se la mentira, que me va a dar la patada, que dice que me va a dar cohetes el diplomático. Se me volvió pudín aquí mismo oite sí, juez Dígame, cuando este señor me pidió permiso para ir hasta la Iglesia, recuerdo que le dije no se olvide del problema de la gasolina y gaste la con prudencia. Y eso fue lo que hice yo, Chico, cosa fue lo que hice tan la con prudencia, pero se la gastó usted todo hombre. Sí, pero con prudencia? Cómo compruderson prudencia? Gome otra amiga mía, hoga oiganme tiene usted muchas amiguitas, buena prudencia. Conse lo suelo, cucusa, sí, ajá así uélgame una cosa, venga acá. Usted tiene cantera, la tina, eh, tiene cartera de aquilar. Como no es chico, yo tengo en la carrera de la neta, pues no ver enséñala, eh, enseña la cartera y todo y de hecho fue con el el embajador de este de camas anchico como Camahán, de Jambaland, de Jambaland. Sí, pero tiene usted la cartera ahí si la tengo, yo no, pues enseñe la lado y que ya me ha templado a menudo dos de tres veces cada vez que doy la canterra, me le sacan algo. Yo sé la cartera, que no sé cuál la que tuve. La cartera de actilar ah la de tilar, usted la sacó sí, yo la tengo ahí a casa, pero la cartera al tilar es para llevar la risa. La tengo de arreglar todavía porque tengo que quitarle el retrato de y para pegarles mío ay entonces esa cartera que usted tiene no es suya. Usted se exa, se la compré, se examinó sí chico. A mí me examinaron y todo a dónde. Me dijeron que te lo pulmone bien y que el corazón y nada. No le hablo de examen médico, examen. Cuando usted va a sacar la cantera, usted tiene que llevar sus papeles inscripción de nacimiento, de la crisión de nan excedente penales, antecedentes penales, lo llevé viejo. Entonces usted no le pueden dar la cartera. No porque se demora. Están leyendo los antecedentes. Son setenta y dos pliegos chicos. Por eso, a leerlos antecedentes a usted no le pueden haber y usted no puede manejar sin cantera banquilar. Ya lo sé, Pero ya lo sé, pero ok, le voy metiendo plata. Yo sé me van metiendo. Tome nota de eso, Secretario, y díganme con quién fue usted entonces a Guanabo con prudencia Chico, yo fui a la iglesia en boca de Consuelo. Sí, pero Consuelo, parece te digo no sí, y había otro amigo mío ahí que no sé. Parece que hubo un levante anticipado. Entonces, cuando yo iba para el garae vía prudencia, para la equina, qué eh y que nada que como que Doñeco me había dicho que gastara la gasolina con prudencia. Y Offreney le dije y vamos a Taguanabo que no hay procrima y Secretario y venga la sentencia. Este tribunal opina que usted resulta culpable de un hurto de gasolina, lo cual es muy lamentable y El castigo que le aplico es el apropiado al daño, empujar durante un año la máquina de Doñito ay le j Dobriández, abal Remica, Adolfo Otero y Miguel Ángel Herrera Escribe Castor Bispo, Producción y dirección. Miguel ya o Manuel Iglesias, que les habla, les dice muy buena suerte. Amigos. Audio centrado