Galleguicidio

Escucha los mejores casos de la serie de comedia radiofónica cubana La Tremenda Corte, que fue transmitida por décadas en México en las distintas estaciones de Grupo Radio Centro.
Escucha los mejores casos de la serie de comedia radiofónica cubana La Tremenda Corte, que fue transmitida por décadas en México en las distintas estaciones de Grupo Radio Centro.
La Tremenda Orden la Tremenda Corte con leopordo Fernández, AnÃbal de mar Mi mi Cal y Miguel Ãngel Herrera escribe Castor Bispo, Producción y dirección. Miguel ya O audiencia pública. El tremendo Juez de la Tremenda Corte va a resolver un tremendo caso. Buenas noches, Secretario. Buenas noches, señor Juez, cómo sigue de salud bastante bien. Hoy fui a la quinta que me hicieran un chequeo y lo único que tengo es la presión un poco alta. Cuánto tiene usted depresión. No sé, no me lo dijeron el médico. No tuvo que subir más que dieciséis escalones, pues oigame el señor Juez, pero ocurre que no le siga subiendo por qué. Porque si le subo un poco más para poder tomar en la presión, van a tener que instalar un elevador? Cómo me van a instalar un elevador? A mà póngase diez pesos de multa, por decir, tonterÃas. Orre déme lo, pues asÃ, sin protestar ni nada. SÃ, señor, sin protestar ni nada, entonces borrecer los diez pesos porque multas. Asà nos da gusto ponerla y vamos a ver qué caso tenemos. Hoy. Lo tumbé una estafa. Póngase la multa de diez pilave Marilla me tocaba de toda manera. Ah cuánto accidente sea estafa a ciento cincuenta pesos. Quién fue la vÃctima. Un gallego, gallego, sÃ, no será uno que le dicen Federico, No. Uno que le dice Federico piñeir no no es eso, ah digo yo no. No. Yo creo que no, pues llame a lo complicados que ese galleguicidio enseguida. Señor Juez, luz MarÃa Na Nanina ajita, no todas las mÃas. Rudecindo, Caldeiro y Escoviña, ronfu o Sé Candelario, tres facines. Bueno, bueno. Vamos a ver. Según me dice el Secretario, lo que tenemos hoy es una estafa de ciento cincuenta pesos. No es asÃ, SÃ, Benemérito y Bonifacio magistrados ciento cincuenta pesos de mi alma que me estafó el canallita de tres patines. No, no, no, momento que en la cosa no es asÃ. Chico, ese dinero me lo diste. Tú a mÃ, Rulecindo para un o cien pesos, sà se los dio, pero nosotros cincuenta ceros acuch a Rudecinto con engaño, no es verdad, señora. Y si no, que lo diga él mismo, yo te saqué esos cincuenta pesos con engaño rulesildo sÃ, señor mire a ver, señor, pero si Rudecinto dice lo mismo, que no es la misma. Claro que sÃ, queréis lo mismo. Por eso te digo yo que mire a ver, que mire a ver qué comir a ver si tú lo conves y porque a mà no me hacen caso a esta gente chico. Pero cómo le vamos a hacer caso si toda la razón la tenemos nosotros. Y no le da vergüenza a usted de tener toda la razón sin repartirla con nada. Bueno, ya déjense de discusión, hombre que se ve cla no. Si no te amos discutiando chis y qué están haciendo, entonces estamos peleando. Puedes irse de pelear También Ãbamos al asunto a ver qué es lo que tiene usted que declarar. Rude Sindle, pues verá usted ilustre y Hermenegildo, un magistrado a la cuestión de honor dormi Poco más o menos tres patines. Me propuso un negocio que, mirándolo bien, era un disparate y mirándolo mal. Era un disparate, también bueno, pero pero, pero, parecÃa un buen negocio de la verdad, pero que iba a aparecer hombre. Yo me di cuenta enseguida que ese negocio no podÃa caminar. Señor fue no, no, eso sÃ, es verdad. No, Nana ni nada. Me advirtió que no me metiera en eso. No, pero tres patines me dijo que se trataba de una cosa nueva, que iba a llamar mucho la atención y el caso fue que me convenció de que se trataba de una cosa muy disparatada. Señor Juez, tenÃa que fracasar de todas maneras, no, señora nada de eso, caballero. Lo que pasa es que en Cuba la gente tú sabes he muy rutilario, hecha tu rutil la ries rutin natya y no tiene interés por la cosa nueva. Cho, bueno, tres patienes, pero qué clase de negocio era el suyo, un negocio de lo más original. No me figúrate tú que la idea se me escurrió cuando yo estaba durmiendo, me diga y usted piensa cuando está durmiendo al rebecho, yo duermo cuando estoy pensando. Es lo mismo. Tres patines. Yo pregunto que si cuando usted se queda dormido se pone a pensar, no chico al revés. Cuando me pongo a pensar, me quedo dormido, me cuenta y sigue usted pensando dormido. SÃ. La única diferencia es que cuando estoy despierto, pienso para afuera y cuando estoy dormido, pienso para adentro. H como que piensa para aderen. Claro, ando tú te despierto la idea, te brotan de la cabeza y salen hacia afuera. SÃ, pero tú no la ves porque tienes los ojos cerrados. SÃ, pero cuando tú te has dormido oÃste la idea que fabricar la cabeza se te quedan dando vuelta adentro sin poder salir porque la puerta está cerrada. Qué puerta, la puerta de la caÃda, y esa puerta está cerrada. Ah yo no sé. Tú la abriste, yo no. Entonces se debe tan cerrado porque yo no la abrà tan para r a secretaria y vamos a dejar eso y explÃqueme qué ideas se le ocurrió a usted. Bueno, tú Te, habrás fiado que en todos los parques de diversiones tienen un tÃo vivo. No sÃ. En efecto, bueno, pues yo me fui en que todos los tÃos vivos eso eran redondo chicos y entonces yo dije los niños tienen que estar ya cansados de ver siempre lo mismo. SÃ, y ahà fue donde se me ocurrió a mà la idea de dónde se le ocurrió? No Chico, donde se me escurrió, qué ocurrió? Otras para tienes la idea no se le escurren, sino se le ocurren bueno. Eso es cuando estoy de pierde. Pero cuando toy domÃo se me ocurre, rayo, ray y cuál fue la idea que se le escurrió. La de hacer un tÃo vivo cuadrado. Oye, es tÃo vivo cuadrado y cómo era ese tÃo vivo bueno, igual que todos los otros, con su caballitos, los cochecitos y el órgano. Ahà para que vaya a tocar la polea y eso oye, pero el caballo la parte de él, pero te voy a ver oye. Pero en lugares de redondo era cuadrado lo más sencillo y ese fue el negocio que tres patines les propuso rudecindo. SÃ, señor yo pensé que pudiera tener éxito por aquello de la novedad no y le di cien pesos para el negocio. Yo usted vive en el negocio también no es eso hombre, hombre targunta claro que si no, no, no que pregunta, no conteste y no tiene que que hacer comentario. O gale diez pesos de amor, pero por qué me va. Porque sÃ. Muchas gracias, pues él quedó en devolverme los cien pesos con la primeras utilidades que diera el tÃo vivo cuadrado y en que luego me darÃa un veinticinco por ciento de las ganadas, muy bien y que más pues, nada distinguido. Y si se buto magistrado que tres patines mandó hacer el tÃo vivo ese para este narlo en su pueblo se aprovechando una fiestas que iba a ver allà que, según él, él iban a ser muy buena. Como no chicos fueron una fiesta colosales Chico, claro que hombre Chico lo lo. El asunto de las fiestas se celebraba por una cosa que lo merecÃa de veras, que era lo que celebraban el quinto aniversario del dÃa en que aprendió a nadar el alcalde. Y para celebrar eso dan una fiesta en su pueblo. Y qué van a hacer Chicos, si es un pueblo pequeño donde nunca hay nada que celebrar Chico, porque allà no celebran. Supongamos el veinte de mayo. Qué va a Chico, puede lo de ser tan chiquito que ahÃ, en meses de mayo no llega nada más que tendrÃa quÃn. SÃ, sà a tor reventar cual nueve año y nietos te coges ti mi nieto año, binieto, cierto, bisiete de cuando tú tienes no, no, no, ese Pinnas, Ese es el pueblo donde el último vecino que se va a dormir apaga la luz de la calle, verdad no no, ya eso se acabó yacha vamos ahora se queda la luz en sentida toda la noche. Cómo encendÃa todas las noches si no Chico, ya no hay que apagarlas, porque se fundió el único bombillo que quedaba, que estaba la parte arribe paradero que coge torre de la iglesia y toda esa vas bueno, está bien rudecindo. Qué más, pues nada doctor que yo les promitÃa tres patines y el negocio iba bien cincuenta pesos de regalo para que lo repartiera como un chequeo mÃo entre la familia que tiene en su pueblo. Y qué pasó, pues, qué tres patines se fue para su pueblo con el tÃo vivo cuadrado. Pasó el tiempo. Yo no recibÃa noticias suyas hasta que un dÃa nana ni nada me dijo que le habÃan contado que el negocio era un fracaso y que yo habÃa perdido un mil cien duros, porque era verdad. Pero de con un pariente mÃo que estuvo en el pueblo de tres patinis, qué pariente era ese primo sinforoso, ah sinforoso a deja que yo lo agarre para que vea lo que le va a pasar por Appio, ningún apa. Pipio es una hija más que decirme la verdad. SÃ, pero es vino contando eso a la habana porque yo no lo le hemos tal gratis en el tÃo vivo cuadrarse, pero ya yo lo agarraré. La traición no se ocupara el coso usted piensa darle la traición tresfacina es más grande que yo. Enseño, es es más grande que yo. Si yo le doy frente a frente, estoy corriendo el riego de que me rompa toda la cabeza. Aunque asà sea, tres partidos y usted no puede pegarle a ese hombre con alevosiyo es a pegar con alevosÃa. Ah no nada. Yo les pienso pegar con una estaca chica póngale veinte pesos de multa. Por eso estaca secretario de licencia para usarlas. Sà soy te pens vale, sÃ, te siga rudecindo. Qué más pasó, pues verá a mi hijo verás lo que me pasa. Eso de mÃo continúe cariño, porque, en vista de que Nana Nina me decÃa que el tÃo vivo era un fracaso y que mis cien pesos estaban perdidos, yo le escribà una carta a tres patines pidiéndole noticias del negocio y usted recibió esa carta. Tres partines. SÃ, Chico de recibà la carta que vino con el señor Rápido. La trae de besar la bicicleta, que le firmen la libres de todo sà quiere que te la lea a ver si le habla qué es lo que dicen dice asà oye eso dice e bodorro jalu a traca chaman male ocha cómo Cómico, qué está usted leyendo ahÃ. No sé, porque cuando yo recibà la canta no decÃa eso. Chizo a ver urrupa cabartachea. No, Chico espera, espera ah la carta, esta rebeche ah vamos pongala al derecho. Entonces ahora sÃ, vaya dice la carta fÃjate, sÃ, si fuleca meregoya cómo espérate que ahorra cuando te al revés mira qué cosas vamos ahora. SÃ, Cuando yo estaba la otra vez estaba el derecho. Lo que pasaba era que estaba leyendo la carta de riba para abajo. Rayos, Chico, usted sabe leer tres partimos recorrido le claro o letra de Montecristos como montecrito echa con las manos, manuscrito, manuscrito del connia que no ese cauter de montecristo, sÃ, pero la de impreta no, como es más clara, pues me cuesta más trabajo. Tú sabes asÃcalarla. No. La verdad es que debÃa. DebÃan inventar máquinas de leerte no digamos verÃa tres partenes cómo van a inventar máquinas de leer porque no es chico. No hay máquinas de escribir, que es más difÃcil chico. La verdad que sà madifÃcil de toda la persona tiene letras de las criaturas distintas, claros y la máquina termino. Pero que sabe o no sabe leer esa carta. SÃ, porque es letra manuscrita que yo la leo. Oye de corrido y con mucha facilidad, no pues leer entonces ves me ha dado una facultad para eso. Bueno, diga qué dice la carta. La carta dice oye esto sÃ, a ver a ver, señor José Candelario, tres patines? A ese soy yo, yo, yo soy cacha usted, eh ya sé que es usted. A tú le diste la cara, no, señor no, la leà eheyt cómo tú sabes que soy yo, es decir, por qué va a ser José Candelario tres patines? No es el nombre suyo, sÃ, pero ah sÃ, verdad. De todas maneras, el mismo. SÃ, pues la carta dice descosido, abrigo no, compadre por Dios, distinguido amigo. AsÃ, distinguido amigo, sÃ, di TII amigos, dos puntos, un punto para el otro lado. SÃ, asà es sÃ, Tagarnina botijo. Nananina me dijo, Nanina me dio dice tú, no habrás cogido otro arreglón. No, no, hombre, no es el mismo. SÃ, Nanina me dijo que tiene un chivo guardado o que el tÃo vivo cuadrado, Casi que el tÃo vivo cuadrado es un frikase frikas no un fracasé un libro en fracaso un brata es o fracasé? Es un fracasé? Tú le he de oÃdo, no hombre, no es hombres. Lo vuelve loco o cuyo cautivo borrego mira, por cuyo motivo le ruego, con cuyo motivo le ruego que a la muerta de Corea que a vueltas de correo correo bendiga divertido mis cien pies. Me diga si he perdido mis cien pesos. Bueno, bueno, ruecino, pero quién está leyendo la catarata leyendo t do la tole usted, pero usted tiene que ver lo que yo puse ahà y no lo que le dé. La gana a usted no está bien. Nos vamos a discutir. Por eso Rosa suda tontamente, los saluda atentamente atentamente. Asà no me habÃa de que no habÃa visto la hs calla. Pero si esa palabra no lleva h compañe que por eso te digo que no la vi peroque no la llevas. No bueno, no hubiera llevado la veo, Chico, con eso se va previsto. Yo, Chico, está bueno. Ya usted le mandó esa carta. No es asÃ, rudesindo, eh, sÃ, doctor, como verá, usted no puede ser una carta más amable. Le explicaba que Nana Nina, me habÃa dicho que el negocio era un fracaso y le preguntaba que qué pasaba con cien pesos que lea lo daba ya por perdido y entonces esto sé de qué te queda tu rolesinto y todavÃa lo pregunta. Léale al señor Juez el telegrama que levantó tres patines. Rudecinto, ah tres patines. Contestó por telegramas. SÃ, doctor, yo ya lo que me contestó a ver Caldeiriña Vana, Esa es mi dirección telegráfica, saque si me doy cuenta, me doy cuenta. Le al de Iriña Vana le aquà me tiene giro su cien pesos volando recuerdole cuestión familia por si usted piensa hacerlo firmado, pati perdóneme, Pero ese telegrama no es asÃ. Cómo que no, Señor No, señor léalo usted mismo doctor. Ve lo lea quien lo lea, Chito, qué pasa, hombre, lo voy a leer yo, bueno, pero si yo me he pasado la carreta, no sé. No, señor ahora lo voy a leer yo usted a ver dice a que cal de iriña a banda. Aquà me tiene usted tiro sus cien pesos volando dÃgale a la nenina que miente porque el negocio es redondo. Recuerdo de cuestión familia por si usted piensa hacerlo firmado, Tres patines. En efecto, el telegrama está claro a ver qué es usted al recibir los rudes sitio, pues como me decÃa que giraba a mil cien pesos en Ananina mentÃa y que el negocio estaba saliendo rodondo, yo lo creà y como me recordaba la promesa que le hice de regalarle cincuenta pesos para su familia, pues elegiré esa cantidad para que la repartiera entre sus parientes. Y qué pasó que ni me giró los cien pesos ni era verdad que el negocio fuera bueno. Doctor, de manera que metimos los cincuenta pesos del regalo. No es verdad role si no no, si no de gritar, pero que hay que afianzar. Está llegando a la piedra allá de la orilla. Yo no tengo la compa de que ustedes no sepan leerlo telegramas momento, tres patitas. Yo sé leer telegramas. Seguro usted sabe, lete, señor a ver, puede valer eso ahà aquÃ, dice aquà me tiene usted giro sus cien pesos volando? Te lo ves ahÃ, no dice eso que dice entonces dice aquà me tiene usted giro sus cien pesos volando? Cómo el que estaba giro, era usted, Dios, Chico, porque todos se burlaban de tà o mi vivo cuadrado, ese que me tenÃa giro y cha y los cien pesos de recino que ya estaban en el pico labra. SÃ, bueno, pero es que luego dice aquÃ, dÃgale Ana Nanina, que miente, porque el negocio es redondo. SÃ, aquà no decÃa usted que Nananina mentÃa, que mentÃa, no Chico, que mentara, cómo que mentaras SÃ, porque yo sabÃa que en Nanina me iba a echar con el rayo cuando se entera de que mi tÃo vivo cuadrado. Era un fracaso. Por eso puse ahÃ, dÃgale a la Nanina que miente, o sea si que miente lo que quiera, porque el negocio es redondo, o sea asÃ, porque el tÃo vivo, que es buen negocio, es el redondo y no es cuadrado. Bueno, Bueno, bueno, Y lo del regalo para la familia, porque aquà dice recuerdole cuestión familia, porque usted piensa hacerlo no no bueno, bueno, eso fue que yo pensé no cuando yo le diga a Rulecindo que sus siempre eso volaron. Me va a recordar la familia de manera que más vale que yo. Oye lo haga primero por si acaso no y eso es lo que dice ahà Chico, recuerdo la cuestión familia, por si usted piensa hacerlo, defensa propia, no es eso. Defensa propia, no no madrugarlo. Eso es madrugarlo. Entonces la culpa de todo la tuvo rudecinto por no haber entendido el telegrama. No sÃ, exactamente. Yo siempre hago los telegramas y yo de que no se entiendan. Muy claro para que pueda haber defensas. Te da cuenta. Es la especialidad mÃa. Eso es lo telegramas. Si lo veo una vez hubo que darle a una señora que estaba en el letranjero la noticia de que su marido habÃa fallecido. A mamita me dijo. Ponmele ahà un telegrama preparándola para que no reciba la impresión de la mala noticia de pronto qué hizo a usted. Le puse un telegrama que decÃa asÃ. Oye a ver esposo suyo con ligero catarro punto donde dice catarro lea gripe punto donde dice gripe pelea pulmonÃa, punto donde dije pulmonÃa lea arrollada por una guagua punto guagua sin novedad. A punto no pierda las esperanza y reciba mi más sentido. Pésame punto. Ay bendito Dios, en nombre mÃo Dotor y de esa viuda pido justicia. Escriba ahÃ, Secretario, venga la sentencia usted por tener de socio un tipo tan bandolero. Se queda sin el dinero que puso en ese negocio y usted, por esa cuestión del tÃo vivo cuadrado va a salir de aquà premiado con tres meses de prisión. Escucha el siguiente programa de la Tremenda Corte con Leopoldo Fernández Mimical y AnÃbal de bar por esta emisora hasta entonces. Manolo Iglesias, que les habla, les dice muy buena suerte. Amigos Audio Centro







