Costillicidio
Escucha los mejores casos de la serie de comedia radiofónica cubana La
Tremenda Corte, que fue transmitida por décadas en México en las distintas
estaciones de Grupo Radio Centro.
0:04 La Tremenda Corte. La Tremenda Corte. Con Leopardo Fernández, AnÃbal Demar, Mimical y Miguel Ãngel Herrera. Escribe Castor Bispo. Producción y dirección Miguel Yao. Audiencia pública. El tremendo juez de la tremenda corte va a resolver un tremendo caso Buenas noches, señor juez. Buenas noches, secretario A ver,¿ qué caso tenemos hoy? Bueno, pues una bronca.¿ Qué bronca fue esa?
0:59 Luz MarÃa Nananina, que le entró a paraguasos a tres patines. No me digas, le hace gracia, ¿no? Ãigame mucho. Y le hizo mucho daño SÃ, señor, le desbarató varias costillas Pues llame entonces a los complicados en ese costillicidio. Enseguida, señor juez Luz MarÃa Nananina. Aquà como todos los dÃas. Rubecindo Caldeiro y Escoviña. Presente. José Candelario, tres patines. A la reja. Vamos a ver, Tres Patines,¿ qué le ha ocurrido a usted? Nada que la nananina esta me descostilló todo, chico. Cómo que lo descostilló? Sà me atacó ahà a traición y me sonó una retreta de paraguaso. Que, oye, me veo. La segunda costilla, oye esto la tengo hundida detrás de la tercera. La cuarta la tengo desencolada. Y la sexta la tengo en la quinta.
1:54 En la quinta costilla? ¿Eh?¿ La quinta costilla? No, en la quinta de dependiente, sÃ. La dejé allà para ver si la pueden arreglar, enderezar un poco, el niquelado se le echó a perder, para ponérmela otra vez Entonces la cosa fue grave. Hombre, mira lo pálido y lo desmejorado que estoy.¿ Tú crees que me salve? SÃ, cómo no. Todos esos huesos estropeados se los arreglan y se los vuelven a colocar como los tenÃa, por orden alfabético. Porque supongo que usted lo tendrÃa por orden alfabético, ¿verdad? No, yo lo tengo por orden de antigüedad. También, sÃ. Y con eso y un par de meses en cama, es casi seguro que se ponga usted bien. SÃ. Excepto en el caso de que se muera, porque eso sÃ, al que nace para afilador ya usted sabe que el filo le cae de la antigüedad, chico.
2:34 Ah, pues se lo pone por orden. SÃ, ¿seguro? SegurÃsimo. Ven acá y aquà entre nosotros,¿ tú crees que yo haya SÃ. En eso es la ciencia quien tiene que decir la última palabra Qué cosa? Si yo me muero,¿ la última palabra no la digo yo mismo? No, no, señor. Por la retreta del paraguaso, que me sonó. No, de eso nada. A mà hay que absorberme. Yo doy una clase tan garaquà que tiene que venir hasta el carro escalera. Un momento, nananina. Usted no es hoy la acusada. Bueno sÃ, yo soy la acusada. Pues exprésese con la debida corrección y absténgase de meterme en el juzgado al carro escalera. Me deja que venga el carro escalera? Le voy a agarrar el carro por la escalera y le voy a dar a ella con el carro por la cabeza.¡ A mÃ! Porque ya se acabó eso, chico.¿ Qué se acabó? La guaperÃa esa tuya.
3:19 Rudecindo, vaya a buscar el paraguas. Con mucho gusto. No vaya a ningún lado, Rudecindo. No vaya, Rudecindo. No, óigame, no es por discutir, doctor, ¿no? Pero una nanina me dijo que fuera y se trata de una dama. SÃ, pero yo le digo que no vaya. Bueno, doctor, pero usted no es una dama. Mucho de multa por esa pregunta. Pero, bendito Dios,¿ qué hice yo, doctor? No tengo por qué darle explicaciones. SÃ, más gracias. A ver, Tres Patines, usted acusa a Nananina, ¿verdad? Hombre, por Dios, pero se puede acusar con ensañamiento. No, señor. Cómo no? Es que no, señor. Bueno, entonces pon ahà que la acuso hasta donde se pueda. All right. ¿Eh? Y usted,¿ está bien? ¿Usted, nananina, se confiesa culpable de haber agredido a Tres Patines?
4:00 SÃ, señor, pero a mà hay cosas bembe que hasta el mismo Rudecindo me lo dijo a mà Ah, Rudecindo se lo dijo. SÃ, señor, cuando yo le conté lo que habÃa pasado a Rudecindo, él me dijo... No tenga miedo de ir a la corte, que cuando usted y yo le expliquemos lo ocurrido al señor juez, ya usted verá que ese bulto viejo no da la razón. Ay, bendito. Cuándo dije yo eso a mà que el señor fue un bulto viejo? No, señor. Entendió mal Bueno, pues de todas maneras tenga cuidado porque usted es un gallego muy soquetico. ¿Yo? SÃ, señor, y muy confianzudo. ¿Yo? SÃ, señor, usted mismo. Ah, bueno, entonces Nananina entendió bien.¿ Cómo que entendió bien? SÃ, chico, sÃ. Dije bulto. Diez pesos de multa. Me importa un pito. Mañana por la mañana, cuando llegue a la bodega, le subo un centavo a la libra de frijoles y saco la multa en 15 dÃas. ¿Ah, sÃ?
4:46 SÃ. Cien pesos más? No, chico, no. Aguanta, aguanta, aguanta. Mira que voy a tener que poner los frijoles a peso y medio la libra. Pues cállese la boca, entonces. MuchÃsimas gracias, doctor. De nada. Vamos a ver, nananina, qué fue lo que hizo Tres Patines. No no, no, espérate.¿ Qué velocidad es la tuya? Qué pasa? Asà no es la cosa. Cómo que asà no es la cosa? Claro que no.¿ Tú crees que es justo que me entren a golpe a mà y que todavÃa te ponga a estarle preguntando qué fue lo que hice yo? SÃ, Tres Patines, porque supongo que esos golpes se los habrá dado nananina con algún motivo. Pues te equivocaste,¿ ya tú lo ves? Que no me lo dio con ningún motivo. Ah, ¿no? Me lo ha dado con un paraguas, mi padre. Bueno, bueno, Tres Patines. Ese es el objeto material, el instrumento contundente...¿ Qué instrumento? Si ahà no hubo música.
5:26 utilizado para la agresión. Pero esos paraguasos tienen que haberse lo dado por algo. Bueno pues para que tú veas, no me lo dio por algo. Cómo que no? No, me lo dio por el lomo, chico. ¿Verdad nananina? SÃ. Mira, a ver, acábala de condenar, chico. No te ponga a estar preguntando boberÃas. Usted está de acuerdo con eso, nananina?¿ Qué voy a estar de acuerdo, chico? A mà hay que oÃrme primero, chico. Y a lo vecino también hay que oÃrme. SÃ, señor, hay que oÃrme. Porque yo no estoy pintado aquà en la pared. Oye, vamos a ver si aclaramos este caso No, chico, no me lo aclare más que me perjudica. Cállese ahora, señor. DÃgame, nananina. Admite usted que Tres Patines dice la verdad y que usted lo agredió con un paraguas. Pero cómo no lo voy a admitir?¿ Y si me deja usted ir a buscar el paraguas dentro del paraguas otra vez?¿ Quiere verlo? No la deje, chico. No la deje que no me conviene. Yo sé lo que digo Bueno, cállese la boca.¿ Y qué, Rudecindo?¿ Usted ayudó a que Nananina le diera esa paliza a Tres Patines?
6:16 No, señor juez. Yo presencié el suceso por pura casualidad. Divido que en ese momento habÃa salido a llevarle a un marchante una libra de macarrones que me habÃa pedido. Cómo una libra, chico? Los macarrones, mira que esto es grande.¿ Los macarrones se venden por libra? Claro que sÃ.¿ Quién le dijo eso? Se venden por vara, chico. Pero cómo rayos se van a vender por vara, compadre. Los macarrones se venden por el peso.¿ Por el peso que uno paga? No, señor, por lo que pesan. Lo mismo se puede vender por libra como se estira allá en Cuba, que por kilo, como se hace allá en España.¿ Cómo por kilo, chico? Eh, sÃ,¿ por qué? Dos libras y pico son un kilo. Yo no entiendo eso Pues lo va a entender enseguida Tres Patines.¿ Cuántas libras tiene usted de peso?
6:59 ¿Eh? Con ropa y todo. SÃ, con ropa y todo Bueno, yo con ropa y todo, 107 libras. Pues viene usted a tener unos 50 kilos. No, no, yo no tengo que bajar. Yo no tengo nada más que 30. Cómo 30? Tengo una peseta y dos nÃqueles. No, Tres Patines. Yo le estoy hablando a usted del peso. SÃ, pero es que el peso lo cambié y no me queda más que los 30 centavos. All right all right. Será mejor que no le explique nada. Y siga rudeciendo. Quedamos en que usted iba a llevarle una libra de macarrones a un marchante,¿ no es eso? SÃ, señor. Y al doblar la esquina, pude presenciar perfectamente bien como una nanina, con muchÃsima razón. Le daba una retreta de paraguazos a tres patines en la vÃa pública.
7:40 En la vÃa pública no, señor. Ha dicho yo más de tres veces que en el lomo. Ya sabemos que fue en el lomo, Tres Patines.¿ Y por qué está embarazando la misma? Pero explÃqueme, rudecindo.¿ Por qué dice usted que Nananina le dio esos paraguasos a Tres Patines con muchÃsima razón? Hombre, doctor, hombre, doctor. Porque Tres Patines dijo algo de Nananina que... Que vamos, señor juez, por Dios. Hasta a mà me dan ganas de entrarle a Paraguay. No, Ray, aceptado, pero Un momento,¿ cómo vas a aceptar tú esto Cállese la boca, Tres Patines! DÃgame, Rudecindo,¿ dónde dijo eso Tres Patines? En un periodiquito que tiene él, doctor. No periodiquito, juágate la boca. LÃmpiate ese chichón, oye. Que es un periodicazo.¿ Periodicazo de qué? Si no tiene más que dos páginas y media. Eso no tiene que ver la cantidad de las páginas. Lo que hay que admirar en el rotativio no es el tamaño que tiene, sino la campaña cÃvica que emprende.
8:32 Son buenas, ¿no? Hombre, ahora mismo estamos haciendo una campaña para resolver el problema del parqueo, chico. No me digas. Y mira cómo será la cosa, que ayer me felicitaron los rotarios del Club de los Leones. No, André PatÃn, eso no puede ser. Por qué? Porque el Club de los Leones es una cosa y los rotarios son otra. SÃ, pero lo que yo te digo no son lo que tú te figuras No. No, chico, el Club de los Leones que yo te digo... SÃ. es un grupo que se reúne todos los dÃas en el Paseo del Prado. Ajá. Y como que el Prado está lleno de unos leones de gronce,¿ tú no lo has visto? SÃ, sÃ. Por eso le dicen Club de los Leones. Bueno, eso puede pasar. Pero¿ por qué le dicen Rotarios? Porque anda con toda la ropa rota, chico. Ah, vamos.¿ Y cuál es su idea para resolver el problema del parqueo? Es sencilla. Ya yo lo puse en el cintillo del periódico Lo único que hay que conseguir es que todas las máquinas usen gasolina de alto estallaje.¿ Será de alto octanaje? No, eso es otra cosa. Perdóname. Otra cosa Lo que yo te digo es alto estallaje.
9:26 Y cómo es esa gasolina? Bueno, chico, es una gasolina especial que en lugar de mezclarse con alcohol, se mezcla con aguarra, con dinamita... Guarapo que ya te he fermentado, nitroglicerina, prú, y pólvora sin humo, aparte igual. No me digas,¿ y por qué has metido el prú ahÃ? Eso arde. ¿Eh?¿ El prú? SÃ. Que si arde, la fermentación del prú, muchacho, da el estampido y tú mismo te das la patada por la parte Y no perjudica el motor del carro. ¿Eh? ¿Eh?¿ Cómo no lo va a perjudicar, chico? Lo hace el polvo, chico, pero ahà es donde está precisamente la solución del problema, chico Y en qué consiste la solución?¿ No dice usted que esa gasolina desbarata carros? Por eso mismo, según se vaya desbaratando los carros, porque implotan, ¿no?
10:13 Ajá ¡Bah! Desaparece a pedazos. SÃ. OÃste, entonces quedan menos y ahà hay más espacio libre para el parqueo, es la solución.¿ Fue por eso por lo que dijo usted que los paraguasos estaban bien dados, Rudecindo? No, señor. Eso después de todo es normal, que una opinión periodÃstica verdaderamente como otra cualquiera. Y yo soy incapaz de encontrar bien que por eso se le dé una paliza a tres patines, porque yo respeto mucho a la gente de pluma. Espérate,¿ qué dijiste ahÃ? Oiga,¿ le puede sonar una galleta, Rudecito, señor No, señor,¿ por qué le va a sonar usted una galleta?¿ No oÃste lo que me dijo ahà No le dijo nada, él se refiere a la pluma de escribir. SÃ, pero que yo no escribo con plumas, yo escribo con una maquinita.
10:53 No importa, Tres Patines, se trata de una metáfora. Ah, es una metáfora. Claro que sÃ. Y yo no le puedo dar una galleta recién y decir que es una metáfora mÃa. No, señor. No, y acabeme de explicarlo, Decindo.¿ Por qué fueron los paraguasos? Bueno, doctor, ante todo, usted sabe que el gran Teleforo Canutillo está en La Habana. No me diga. ¿SÃ? Teleforo Canutillo está en La Habana SÃ, señor. Pero es legÃtimo, el verdadero Teleforo Canutillo. SÃ, señor, es verdadero. ¡No!¿ Seguro que está en La Habana Teleforo Canutillo? Palabra que sÃ, hombre. Háganme el favor,¿ y quién es Teleforo Canutillo? SÃ, tu dios. Pero usted no conoce a Teleforo Canutillo, el gran cantante. No, señor en mi Telefora Vida lo ha oÃdo cantar. Bueno, doctor, pues es un gran cantante de ópera Y parece ser que para su primera presentación aquà en La Habana andaba buscando una pianista que lo acompañara al piano.
11:39 Pero eso sÃ, señor juez, no querÃa una pianista cualquiera. QuerÃa una estrella, una verdadera virtuosa del piano. SÃ, me doy cuenta.¿ Y qué pasó? Bueno, pues que alguien por broma o por equivocación corrió a la borde que Nananina era una virtuosa del piano y todas las amistades de Nananina empezaron a llamarla para que fuera ella la que acompañara al gran Canutillo.¿ Y usted toca el piano, Nananina SÃ, pero no como para eso. Yo soy una pianista corriente y no una virtuosa del piano ni mucho muy. Bueno y qué pasó? Bueno, pues que Nananina le pidió a Tres Patines que aclarara eso en su periódico para que no siguiera molestándola más. Y él no lo aclaró. SÃ, señor juez, pero lo aclaró de un modo que no tuve más remedio que entrarle a Paraguay Y eso, Tres Patines, qué fue lo que hizo usted?
12:22 Bueno, nada, chico, yo me enteré del asunto de Caimitillo. Qué me Caimitillo? El hombre que encanta este Qué hizo usted con...? Lo que Nananina me pidió, chico ¿Seguro? Palabra que sÃ. Lo único que yo hice fue aclarar en mi periódico... Que Nananina no era virtuosa ni lo habÃa sido nunca. Usted publicó eso, trepateo? Claro que sÃ, eso no era lo que querÃa que publicara. No, señor, porque usted tenÃa que haber dicho virtuosa del... Eso no fue lo que yo dije. No, señor, el piano se lo comió usted. No me diga, yo me comà un piano. SÃ, señor. Mira, por eso mamita me dio esta mañana que yo habÃa pasado toda la noche tocando la compás en la juana. Escriba ahÃ, secretario Venga la sentencia. Como el castigo fue dado en forma poco legal, Nananina se ha ganado una multa de un real. Pero usted como resulta que al escribir se desliza, quédese con la paliza y pague un peso de mucho Escuche el siguiente programa de La Tremenda Corte con Leopoldo Fernández, Mimical y AnÃbal Demar por esta emisora. Hasta entonces, Manolo Iglesias que les habla les dice¡ Muy buena suerte, amigos!
13:32 Audio Centro.
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